Dec. 12, 2025

Relatos del auditorio 31 de Julio 2021 || Relatos del lado oscuro (Podcast)

Relatos del auditorio 31 de Julio 2021 || Relatos del lado oscuro (Podcast)
Relatos del auditorio 31 de Julio 2021 || Relatos del lado oscuro (Podcast)
Relatos del lado oscuro
Relatos del auditorio 31 de Julio 2021 || Relatos del lado oscuro (Podcast)

Han pasado ya unos años, pero estos relatos nos han dejado con un gran recuerdo, el auditorio nos los compartió y nos ha sorprendido mucho.

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0:00 Bienvenidos esta noche a Relatos del Lado Oscuro. Como les habíamos preguntado hace un par de días, era nuestra intención saber si compartíamos más relatos o tratábamos otro tema. Esto deriva de una situación muy simple. Hemos recibido muchísimos relatos. En el mes de julio del año 2021, nuestro correo electrónico se ha llenado de relatos impresionantes, de vivencias, de situaciones paranormales. que nos gustaría compartir con ustedes. Además, esta noche estamos de plácemes. El día de ayer, viernes, cruzamos la barrera de los 150 mil suscriptores, lo cual nos da mucho gusto.

0:43 No es que sea indispensable para nosotros. Es más, si usted se fija, en ningún video invitamos a que aplique la campanita y se suscriba. No, no es esa la idea. Nosotros queremos estar con las personas que quieren estar, no solamente hacer un clic y listo. pero finalmente hemos cruzado esa barrera y nos da mucho gusto. Por eso esta noche estamos celebrando, estamos de fiesta, estamos muy contentos y tenemos todos los días relatos nuevos, impresionantes. Esto es un asunto de aprender. Cada relato que nos llega, cada aportación de una persona nos hace entender un nuevo aspecto, nos hace ver algo que no conocíamos, nos hace encontrar una justificación de algo que habíamos visto y Es algo muy rico y muchas veces me dicen a mí no me ha pasado nada grave. Es un detallito, sí, un detallito, pero un detallito que no tenía que haber ocurrido, que en un mundo físico, racional, científico, no tiene un motivo para estar ahí. Ese ruidito, esa pluma que se cayó, esa taza que se movió, no debería de haber ocurrido.

1:48 Por ello es tan interesante este tema de recibir relatos, leerlos, tratar de entender, por supuesto. Habrá algunos que no podamos hacer nada al respecto, que son impresionantes por sí mismos, que habrá otros que nos llenan de dudas y hay que preguntar y hay que buscar más respuestas. Y por supuesto también no podemos compartirlos todos. Hay algunos de ellos que son extraordinariamente personales, particularmente tristes, que no podríamos compartirlos porque atañen a una persona en particular y no queremos divulgar esa información. si no queremos ayudar a esa persona, acompañarle, contestarle su correo, apoyarle de alguna manera, aunque lo reservemos para nosotros. Así es que, sin más preámbulo y si me lo permite, comenzamos. Relatos del lado oscuro. Fantasmas. Seres extraños.

2:39 Sucesos inexplicables. Perversidad humana. Historias que otras mentes prefieren ignorar. Este primer relato nos lo ha compartido Laura. Ella vive en la Ciudad de México y nos platica una historia muy impresionante. Laura contrae matrimonio en algún momento hace algunos años.

3:21 Lo primero que ocurre es que, bueno, se casan, están encantados de la vida, pero no tienen casa. Es un problema. Ciertamente para un recién casado y su esposa o una recién casada y su esposo, no tener casa es tremendo porque tuvieron que irse a vivir a casa de la mamá, de ella, que ya de por sí estaba llena de cosas. Así es que llegan ahí y se tienen que meter a vivir en la habitación que era de Laura. El resto de la casa está ocupada por las cosas de su familia. Así es que en una habitación sencilla donde ella vivía, ahora están todas las cosas. Los muebles que ya habían comprado, las cosas, los regalos de boda, todo aquello está ahí apilado y para colmo de males. Les llega un último regalo. Este último regalo es medio extraño.

4:10 Resulta ser que en casa de la suegra tenían un espejo grande colgado en una pared. Pero es un espejo grande. Por alguna razón se descolgó y ya no lo quiso tener la señora y se lo regala al hijo. Por supuesto que cuando llegan a aquella pequeña habitación en donde ya hay un montón de cosas, bueno, pues el espejo termina detrás de un montón de maletas ahí apilado. Pero desde que llega el espejo, a Laura le ocurre algo muy peculiar. Siente como una presión fuerte en el pecho que no la deja dormir. Ella lo interpreta como que es el frío y siempre ha padecido una poca de alergia de la respiración. Así es que su primera impresión es el frío. Pero es incómodo porque no puede dormir ahí.

5:00 Nunca le ha ocurrido eso. Esa es su casa, es donde siempre ha vivido y obviamente le preocupa. Y llega a tal punto aquella situación que la obliga a ir a dormir al sillón de la sala. Y casualmente ahí está bien, ahí puede descansar un poco, aunque no mucho. Dos o tres meses después, la casa de ellos está finalmente lista. Ya tienen casita. Perfecto. Van para allá, se mudan. Y por alguna razón, el esposo de Laura coloca el espejo justo frente a la cama. Está la camita y está por allá el espejo. No me pregunte por qué lo ha puesto ahí. Sus razones tendrían. El hecho es que, a partir de ese momento, hay una situación rara. Sigue teniendo la sensación de la falta de oxígeno, sigue teniendo esta opresión que no le permite respirar.

5:53 Pero una noche están ambos durmiendo y ella despierta cuando comienza a escuchar unos susurros, como si alguien hablara muy bajito. Ya sabe usted eso de que se oye que alguien está hablando, pero no se entiende bien qué es lo que está diciendo. Y de pronto Laura despierta, se incorpora un poco en la cama, mira a su alrededor porque le sorprende oír aquello. Y oh sorpresa, en el momento en el que está haciendo esto, que se incorpora sobre su cama, pasa por la puerta de la habitación una mujer, es una mujer vestida de negro, solo Dios sabe qué, entra a la habitación y está rezando, no está murmurando, es una mujer que va rezando, lleva algo en las manos similar a un rosario, pero más bien como cuentas, como un collar de cuentas que va moviendo y Y va moviéndose, está totalmente vestida de negro, no tiene nada más.

6:47 Y trae este collar que lo mueve, camina lento, muy lento, muy, muy lento, como si fuera en una especie de procesión. Ella lo comparaba con una novia que se acerca al altar cuando camina de esta manera tan bonita. Sí, pero es medianoche, están durmiendo y de pronto en su habitación, todo cerrado, entra esta cosa negra que avanza y se pierde. Se pierde, se queda ella paralizada. La pudo ver, la pudo escuchar. Se paró frente al espejo. Estuvo un momento ahí y es cuando desaparece, como si hubiera entrado al espejo. Por supuesto, después de eso, Laura experimentaría ese fenómeno de parálisis cada noche. Cada noche, a cierta hora de la noche o en algún momento, se paralizaba. acompañado de esto venían los susurros otra vez estas voces que parecían entrar en la habitación que rodeaban el espacio que comenzaban a saturar el ambiente y uno que otro ruido uno que otro ruido y al despertar Laura como persona razonable como lo haríamos usted o yo o cualquiera otra persona piensa que todo eso ocurre en su mente se acaba de casar es una casa nueva obviamente hay cosas que acomodarse hay una relación nueva Y todo esto lo justifica como estas pesadillas feas que tiene. Pero ella aseguraría, en todo momento aseguraría, haber estado despierta cuando ocurren estas voces que se mueven. Además hay una cosa muy rara. El espejo

8:19 siempre parece estar lleno de grasa. Como si estuviera en una cocina y se salpicara, por más que lo limpia. Trae la fibra esta para lavar trastos con detergente, intenta limpiarlo, lo seca y en un rato más vuelve a estar como si tuviera grasa pegada. Es una cosa muy fea. Después comienzan a pasar cositas un poco más extrañas. De pronto, ella está en su habitación con la puerta cerrada y ve cómo gira la perilla y se abre la puerta. Pero no hay nadie. Después venía este fenómeno. Conforme iban pasando los días, ella fue notando que caminaba en alguna parte de la casa y tras de ella una sombra. Después caminaba hacia otra parte de la casa y la sombra daba la vuelta y la seguía. Y esto se iba volviendo un poco más. Las sombras... cruzaban de un lado a otro de la casa. De pronto ella está en la cocina preparando algo y cuando gira la cabeza para buscar algún asunto o algo, la sombra pasa justo a su lado y atrás de ella. Es una sensación espantosa.

9:22 No puede descansar, no puede dormir. Comienza a bajar de peso. Está muy cansada. Este es un fenómeno interesante. No pierda de vista cómo ha ido progresando, cómo ha ido avanzando el fenómeno. Está muy cansada, muy, muy cansada. En cambio, su esposo está normal, es un tipo normal, es una persona simpática que no entiende bien por qué está tan cansada. Por otra parte, Laura trabaja. Así es que cuando sale del trabajo suele pasar a visitar a su mamá porque allá están sus mascotas. Y cuando visita la casa de su mamá, siempre se queda dormida en el sillón. Llega, platica un poco, se siente y cuando se dan cuenta está durmiendo. Cuando la mamá le dice, bueno,¿ vienes a visita o vienes a dormir?¿ Qué está pasando? Ella no puede explicarlo. No puede explicar por qué no puede dormir bien. Obviamente, y usted lo sabe, alguien habrá hecho un chascarrillo. Así es que noches de fiesta. No, no es eso. No puede dormir. Simplemente no puede dormir y está teniendo problemas en casa. Han comenzado a darse ciertos altercados con el esposo. Extraños, muy extraños. porque era una pareja que tenía un periodo de noviazgo muy bonito, se habían casado con todo el gusto del mundo y de pronto comienzan con estas separaciones, momentos de tensión, no quiere estar con él, prefiere estar en casa de sus padres que estar allí. Llega un punto y muy pronto en el que ya está tan

10:53 cansada ella que lo único que quiere es dormir, llegar a su casa y tratar de dormir, pero no puede. Él también comienza a vivir un punto raro, porque aquella relación bonita y amable se rompe y empiezan a gritarse frecuentemente, a tener discusiones sin ningún sentido, diariamente. Todo el tiempo hay estas discusiones y entonces, para sumarse a todos estos efectos de despertar en cuanto empieza a dormir y de tener estas fricciones, este nerviosismo, comienza a escuchar el sonido de un cerdo, el chillido de un cerdo cuando lo van a matar, lo han oído. Lo han oído, es un ruido espantoso. y comienza a escuchar ese chillido espantoso a mitad de la noche, y enseguida los perros comienzan a ladrar y a huyar a la distancia. Se escucha cómo vienen todos los animales de la colonia ladrando y aullando, acercándose a la casa de ella, y se escucha aquel chillido horrible. Pero además el chillido puede durar media hora.

11:50 A mitad de la noche, en la madrugada, en el silencio de una noche cualquiera, se escucha aquello horrible. Un buen día, Laura llama por teléfono a su casero y le pregunta, oiga, disculpe,¿ Quién tiene cerdos aquí? Se escuchan cerdos cada noche.¿ Qué está ocurriendo? Y él se ríe y le dice, no hombre, claro que no. Aquí no hay eso. Lo está usted soñando. Lo está usted soñando. Pero al mismo tiempo en casa había un profundo odio. Comienza a surgir esto. El odio es hacia su pareja, pero son recién casados. No pierda de vista eso. Son una pareja bonita y ella comienza a odiarlo. Hay un profundo resentimiento. Y cuando visita la casa de la madre, ya ni siquiera quiere jugar con los animalitos, con sus mascotas.

12:40 Ya no quiere hablar con ellos. Ya no quieren el trabajo peor. Cualquier cosa la hace estallar. Pierde el control. Está demacrada. Un buen día viene, se acerca al espejo, está en la oficina, está en el trabajo y Y se observa cómo luce. Esas ojeras terribles. La cara está consumida. Ha bajado de peso horriblemente. Las manos. Horribles. Y un pensamiento constante la ha invadido. El pensamiento de que quiere que su esposo esté muerto. Es un pensamiento recurrente. Las demás personas que conviven con ella y que han convivido con ella por algún tiempo no la conocen. Esta no es Laura.

13:22 Esto es Alguien más es una persona iracunda que no come, enferma, visiblemente deteriorada en su salud, en su cuerpo, en todo. Y no entiende por qué. Una de tantas tardes va a visitar a su madre. La madre la recibe y como siempre la hace pasar y la sienta. Te sientas y ahora me dices qué te está ocurriendo. Esto no eres tú. Qué está ocurriendo? La madre era una mujer muy sensible. muy sensible porque toda la familia había sido siempre muy sensible. El padre había sido un hombre que percibía desde temprana edad cosas extrañas, pero un buen día harto de esto se convirtió y se volvió un hombre de fe y pudo controlar esos fenómenos que lo acechaban.

14:09 Entonces era una familia que tenía cierta experiencia en esto y obviamente la madre al darse cuenta de este rompimiento, de que esto que está aquí no es su hija, la siente y le pregunta qué pasa. La chica se rompe, finalmente termina por sacar todo aquello. Y explicar el odio, las cosas que pasan, el no dormir, la mujer aquella que entraba en la habitación, los susurros en la noche. La madre no dice una palabra. Todo el tiempo la está escuchando. Esta chica sigue hablando y sigue contando cosas hasta que termina. Se le queda viendo. Y entonces la madre le dice simplemente tienes que deshacerte. De esto. Cuando la chica le dice que todo ha comenzado a partir del famoso espejo, la mamá le dice tienes que deshacerte del espejo. Es así de simple. Pero ella no puede.

15:04 No puede. Lo intenta, pero no puede. Pero además hay otra cosa. No es simplemente deshacerse de los objetos. Había que protegerla a ella. Por supuesto que vienen las sugerencias. La mamá le sugiere que haga oración y que bendiga las cosas y que las unja. Este es un asunto poco conocido. Un poco más adelante le voy a decir. El hecho es que la madre y el padre le recomiendan que haga oración y que aplique aceite de olivo en las puertas, las ventanas, los muebles, la cama y el propio espejo por medio de una oración. Selle las habitaciones, selle el lugar donde está y aleje estas presencias. No es cualquier cosa. Créame que no es cualquier cosa. Se requiere valor, se requiere mucha fuerza. Pero la situación no es tan fácil. Terminada la plática, vuelve a casa. Por supuesto, hay una pelea apenas llegar. Al día siguiente, cuando ella viene saliendo del trabajo, intenta ir a la tienda a comprar aceite de oliva para realizar aquella oración maravillosa. No es exactamente un exorcismo, simplemente es una oración para sellar su casa y proteger su casa. Entra a la tienda, pero no logra comprarlo. No puede comprarlo. Usted pensará bueno, porque no tiene dinero. No, no, no puede. Llega al mueble y antes de que pueda tocarlo, algo le impide, algo la mueve, algo la está controlando. No la deja comprarlo.

16:35 Entra en pánico. Entra en pánico al entrar a la tienda y darse cuenta que no puede tomar la lata de aceite. de aceite de oliva, del comestible, una cosa completamente ordinaria. No puede. Al día siguiente lo vuelve a intentar y peor aún, porque le viene este mareo, dolor de cabeza y un acto de pánico. Apenas intentar entrar a la tienda. No piense usted siquiera tocar la lata de aceite. Entrar a la tienda le provoca pánico y así pasan varios días. La situación dentro de la casa es terrible, terrible. Un día vienen regresando del trabajo, como de costumbre están peleando incluso en el taxi. Vienen en un auto de alquiler, en un taxi y vienen discutiendo hasta un punto en el que ella le dice deténgase, por favor deténgase aquí, deténgase. El taxista se detiene, ella saca dinero, le paga y se baja del auto. Acto seguido, su marido se baja del auto y se le acerca y sigue discutiendo y ella simplemente se voltea y le dice por favor cállate, compra. una lata de aceite de oliva en esa tienda el hombre se le queda viendo sin entender qué pasa y ella le dice por favor no hagas preguntas te lo suplico entra y compra una lata de aceite de oliva yo no puedo entrar el muchacho extrañado molesto peleado como quiera pero sorprendido por aquella súplica entra a la tienda y compra una lata de aceite de oliva y se lo da cuando llegan a la casa Él le pregunta qué está pasando, pero ella

18:07 no le puede decir bien. Simplemente se rompe, le dice perdóname, no te puedo decir qué es, algo me está pasando, no sé qué es, pero debo hacerlo, debo hacer algo para protegernos. Algo me está molestando terriblemente, me está destruyendo, necesito tu apoyo. Él no es un creyente de nada. Así es que tampoco tendría mucho sentido platicarle más cosas, simplemente no lo tomaría y pensaría que estaba loca y que por eso toda la relación espantosa que estaban teniendo y nadie le va a creer, lo cual es muy común, pero ahí no termina el asunto. Cuando llega la noche se van a dormir y en esa madrugada nuevamente el cerdo, el chillido del cerdo pegado a la ventana de ellos donde no puede haber un cerdo. No había nada. Era ese sonido horrible. Y enseguida el ladradero de perros, los aullidos a la distancia, como si todo aquello se confabulara en su contra. Esa noche fue terrible. Al amanecer siguiente estaba igual. Dos o tres días después de haber comprado la lata de aceite, ella se atreve a algo. Ese día en la tarde no está su esposo. Así que toma la lata de aceite. Toma su Biblia. E intenta hacer oración. Pero no puede. No puede. No puede pronunciar ni siquiera el Padre Nuestro. No puede pronunciar el Señor ayúdame. Nada.

19:29 No puede articular las palabras. Pero astutamente las dice en su mente. Mentalmente comienza a hacer oración. Y entonces comienza a escuchar como crujen puertas, pisos, los muebles. Como se oye como si retumbara todo. Ella toma la Biblia. Y narraba que al tomar la Biblia le parecía que fuera muy, muy pesada. La mueve, la intenta abrir y pareciera que estaban pegadas las hojas, que no se podían abrir. Pero con esta oración que estaba siendo mentalmente constante, constante, finalmente se abre aquello. Para este momento ella se ha puesto un pañuelo en la cabeza, una especie de velo que se ha asegurado con unos pasadores y tiene la Biblia.

20:17 Al llegar al Salmo 91, la Biblia se vuelve a abrir libremente como si nada, como si estuviera igual que siempre. Y ella va recuperando la palabra, va recuperando la palabra y entonces va caminando, se acerca, toca la pared donde hay la entrada de su habitación con el aceite, la bendice y sigue caminando, sigue caminando. Va a una habitación, sella la habitación por medio de una oración antigua que es Yo sello esta habitación y pido que aquellas presencias y expulsa lo que hubiera ahí y sella la ventana, sella el mueble, sella el espejo, el famoso espejo. Pero cuando se acerca al espejo con el aceite ya bendecido, ya consagrado para ungir aquel objeto, De pronto las ventanas comienzan a escucharse como si se fueran a romper, a crujir literalmente. Y hay una serie de murmullos que se le van acercando por todos lados y comienzan a rodearla, rodearla, rodearla.

21:18 Pero ella tiene el poder. El poder de la oración y entonces el foco se le apaga, sale de la habitación, el foco se prende, entra en otra habitación, se apaga y es esta persecución. Pero ella va avanzando cada vez que cierra un espacio, cada vez que sella una puerta, aquello se va yendo. Aquello se va yendo y entonces sigue con una parte de la oración que se conoce como reprender, reprender a los demonios que estaban ahí y va dirigiéndose a ellos uno, otro, otro, otro. Mientras esto ocurre, la casa se inunda de un pestilente olor. Este olor ya no era nuevo. Lo había percibido varias veces antes.

22:00 Se había sentido fuerte a pesar de que lavaba, ponía desinfectantes, aromatizantes. El olor repentinamente volvía, pero en este momento toda la casa está infestada. Este olor pútrido, drenaje y ella está sola. Sola completamente. Solo está con la ayuda de allá arriba y sigue adelante con esto. Cuando de pronto llega a la puerta, va a sellar la puerta y siente como algo la agarra del cabello y la jala hacia atrás. Fuertemente se le cae. El velo que lleva este con el que se ha cubierto, que es una antigua señal de respeto. Ojo, los hombres se quitaban el sombrero y las mujeres se ponían un velo. Era una señal de respeto antigua, no es otra cosa. El hecho es que se cae el velo porque la han jalado fuertemente. Ella se levanta, se lo vuelve a poner y sigue sellando la puerta. Se queda tirada en el piso después de todo aquello, llorando, devastada, devastada, golpeada, herida. Cuando entra el esposo, sin embargo, aquellos pensamientos de muerte, de destrucción se han ido.

23:10 Juntos pasarían una velada de pedir disculpas, llorar, abrazarse y una profunda paz, profunda. El espejo, el espejo lo quitaron de ahí. Lo envolvieron, lo guardaron y pasado algún tiempo, cuando se volvieron a mudar de casa, se deshicieron de él. Así de sencillo. De alguna forma o lo bajaron por ahí en alguna parte o lo tiraron en algún lado. El hecho es que se deshizo de aquello. Hubo algunos incidentes muy pequeños posteriores que no tenían relación con aquello.¿ Qué era lo que había vivido esta mujer? Se preguntará. Por supuesto, después de esto hubo un buen rato. en el que ya la casa está tranquila, ya no hubo nada.

23:56 Se cambiaron de casa porque ahí no les permitían tener las mascotas. En donde están, posterior a esto, todo fue una buena vida. Laura nos ha confiado esto en el norte de México, cerca de la frontera con los Estados Unidos.¿ Qué es lo que vivió Laura? Bueno, lo que vivió Laura se podría decir que es un circundatio interno. Es como se le conoce en la jerga coloquial o en la jerga del exorcista. Así es como le denominan. No es como tal un fenómeno de posesión. Simplemente está rodeada de una serie de fenómenos que la van encaminando a eso.

24:38 El circundatio interno es un preludio. Así como hay un circundatio externo que golpea cosas, tira objetos, cierra puertas y ventanas. Este la afectaba a ella internamente trayéndole pensamientos. groseros, pensamientos de muerte, pensamientos obscenos incluso, y había este sonido constante, constante. Usted pensara,¿ por qué le hicieron eso? Eso es difícil de saber. Es muy poco probable que fuera por una intención directa. Simplemente aquello estaba ahí. De alguna forma estaba ahí. Fue consagrado el objeto, pudiera haber sido que se haya utilizado en alguna especie de reunión espiritista, en una reunión de adivinación, en una ceremonia oscura. Los objetos como tal no son poseídos, pero se pueden usar, quedan marcados, están influenciados por aquello para lo que fueron usados. Por eso es tan delicado comprar cosas en un mercado de pulgas, por ejemplo, porque no sabemos de dónde viene o para qué fue usado. Y a lo largo de los años hemos tenido oportunidad de escuchar muchos relatos de personas que se han enfrentado con el misterio a partir de comprar algo así como esto. Haber recibido un bonito regalo que a la póster probablemente estaba cargado. Y déjeme usted que

26:09 siga en el norte de la República Mexicana, una zona seca, una zona que tiene incluso por ahí alguna región desértica, una zona muy impresionante al caer la noche. Y Adolfo, Adolfo nos platica una historia que escuchó del protagonista. Verá, en una cierta región, en la meseta del Nayar, habitó una tribu originaria conocida como los Cora. Los Cora es una tribu muy antigua, un pueblo muy antiguo, pero todavía en los años 50 y 60 era frecuente que en estas regiones de la meseta del Nayar, toda esta sierra de Nayarit, todo esto hubiera existido. habitantes de la etnia cora el hecho es que un jesuita un fraile jesuita está por ahí y es el capellán en una capilla rural en una capilla alejada este hombre vive ahí en esa iglesia pequeña y convive con los coras con los que se entiende muy bien una cierta noche el cura ya cerró la casa y se va a descansar de pronto le tocan la puerta Era un jesuita, si es que son muy entregados. Este hombre se levanta de donde estaba, abre la puerta y se encuentra con un muchacho del pueblo Cora, que está ahí parado, al que le llaman Juan. Se le queda viendo y le dice, hola Juan,¿ qué se te ofrece? Juan no contesta nada. El joven se queda ahí parado viéndolo un instante y acto seguido da la

27:42 vuelta y se pierde en la oscuridad, en la lejanía, se va hundiendo en la lejanía. A la noche siguiente, aquel jesuita vuelve a cerrar la puerta, se mete a su habitación. Muy entrada la noche, de pronto, tocan la puerta. Se levanta, afuera reina un silencio impresionante. Es en un lugar que tiene muy pocos habitantes, no hay industrias, no hay carreteras, no hay nada. Así es que al abrir la puerta, se asombra al ver nuevamente a aquel muchacho de la etnia Cora, que está fuera de su puerta mirándolo fijamente. A él, mirándolo. Le vuelve a preguntar,¿ qué te ocurre, Juan? Pero no hay respuesta. El muchacho da la vuelta y se pierde en oscuridad. Al amanecer, cuando comienzan a llegar las personas para el servicio religioso, se acerca con dos o tres conocidos y les dice, oye,¿ qué pasó con Juan?¿ Dónde está Juan?¿ Qué ha pasado con él? Uno de los hombres mayores de aquel grupo, De los Cora le dice, señor cura, nadie lo ha visto en muchos días. Creemos que ya le pasó algo.

28:56 Pero creemos que lo que le pasó tiene que ver con otro de los individuos ahí, que es brujo. Y creemos que lo mató. Vaya cosa. Vaya cosa que me has dicho. El caso es que aquel cura le pide a dos o tres de las personas de la etnia que por favor le llamen al brujo. que venga. El brujo viene. En aquellos años, en los años 50, 60, los sacerdotes en las parroquias rurales, regionales, tenían mucho poder, mucha influencia social. Así es que cuando llega el brujo, el cura le dice, oye, necesito que hoy te quedes a dormir aquí, porque en la noche va a venir una persona que necesita de tu ayuda. Aquel hombre, incluso sorprendido, se siente hasta importante. El señor cura me pide que atienda a una persona. Bueno, va el cura, trae un petate, que es una especie de cama de paja de palma tejida, y lo coloca ahí, le da unas cobijas y se va a su habitación. Al caer la noche, el cura escucha nuevamente como tocan la puerta. pero él no se levanta.

30:09 Le había dicho al famoso brujo que si tocaban la puerta él abriera. Cuando después de un rato se levanta, observa al brujo caído en el piso, no se mueve, no respira como si estuviera muerto y observa a Juan afuera de la puerta mirándolo. Acto seguido se da la vuelta y comienza a caminar. El señor cura sin pensarlo dos veces, toma un quinqué de aceite y comienza a caminar. siguiendo a Juan. Lo va acompañando hasta llegar muy lejos fuera del pueblo, en medio de unos matorrales cerca de una ladera y una cañada en donde se pierde el muchacho.

30:50 Regresa a la iglesia inmediatamente en donde revisa y efectivamente el brujo estaba muerto. Hace venir a los demás miembros de la etnia Cora que lo retiran de ahí. Murió. Simplemente se murió. A la mañana siguiente, acompañado de tres o cuatro de los muchachos de aquella etnia, camina hasta el lugar donde vio por última vez a Juan y les pide que busquen. Allá abajo, en la cañada, entre piedras, medio oculto, estaba el cuerpo de Juan. Lo llevó de regreso y le dio cristiana sepultura. Hubo su ritual funerario, lo sepultaron en el cementerio y a partir de ahí no volvió a aparecerse. Cabe señalar que nuestro amigo Adolfo oyó esta leyenda o esta historia que no es leyenda sino este relato un día que este jesuita fue a ver a su mamá para ponerse de acuerdo sobre unas misiones que hacían tenía relación la mamá con la iglesia y ahí supieron lo que había ocurrido este es un fenómeno conocido como fantasma vengador hay buenas historias en ese sentido Y esta es una de ellas créame.

32:09 Y si usted me lo permite, la noche es joven, así es que sigamos compartiendo algunos relatos. Alejandro González nos platica un fenómeno interesante. Él vivía en el año 2003 en un lugar conocido como Juchipila y vivía en una casa muy sencilla. Era una casa de dos habitaciones con un baño. Una familia pequeña, es el hijo único. Así que no había mucho para dónde. Esa noche, de pronto, él la despierta. Con cierta claridad distingue cómo entra un hombre alto. Es un hombre alto que entra camino al baño y él piensa inmediatamente. Es mi papá. Está sentadito en la cama viendo.

33:01 Es mi papá. El único problema es que el papá no estaba en México. El papá trabajaba como bracero en Estados Unidos. Muchísimas personas de Zacatecas y en particular de Juchipila se iban a Estados Unidos a trabajar y solamente venían una o dos veces por año. Así es que no, no está su papá. Se queda pasmado. Le platica a su mamá al otro día y empiezan así, pero pues no pueden saber qué es. Dos años después volvería a ocurrir lo mismo. A mitad de la noche, observa a este hombre que pasa caminando. Es un hombre alto, delgado, que pasa caminando. Ya para ese momento tenía unos 11 años.

33:44 Está sentado en su habitación, no está durmiendo. Estaba leyendo algo, haciendo algo, cuando pasa el hombre caminando al baño. Al año siguiente volvería a verlo. Pero no solo él. Varios miembros de su familia que vivían en esa casa vieron este fenómeno. No sabían quién era, no provocaba ningún daño, no afectaba a nadie, no lastimaba a nadie. Simplemente estaba ahí. Años después se irían a vivir a los Estados Unidos con el papá y no sabrían realmente qué fue lo que ocurrió en esa casa. Este es el clásico fantasma arraigado, una presencia que repite una acción que no interactúa, que no agrede a nadie, que simplemente repite una faena porque hacía lo mismo. Salía de alguna parte, cruzaba y entraba al baño y se perdía. Este tipo de fenómenos es el clásico fantasma que las personas se sorprenden porque además se manifiesta no solamente ante personas sensibles o que tengan un poder mayor de percibir las cosas, sino ante cualquiera.

34:51 El fenómeno fue visto por él, por su mamá y por algunos primos que llegaban a quedarse a dormir ahí. Nadie sabía quién era, no lastimaba a nadie. Simplemente pasaba y desaparecía. Seguramente muchas personas que me acompañan esta noche en algún momento de su vida han sentido algo así. No se preocupen. Quizá ni siquiera es una persona como tal. Solamente un recuerdo. Un recuerdo tan fuerte que se quedó atrapado no en las paredes como se cree. Simplemente se quedó atrapado ahí en ese instante repitiendo algo. Difícil saber qué. pero es una buena historia. Alejandro tendría por ahí otra experiencia muy interesante porque él tenía una perrita que había adoptado tiempo después cuando estaba viviendo en un departamento y esta perrita era una perrita callejera, la había adoptado y le había puesto una camita, le daba su muñequito de peluche y la perrita venía jugando con él como loca y hacía muchas cosas y cuando él llegaba a casa estaba feliz de la vida, terminaba, ya se iba a acostar él, la perrita iba a su camita que estaba al pie de la cama y ahí se metía. Pero aquella noche, en el 2018 de hecho, él escucha como la perra comienza a ladrar y a chillar de forma muy fuerte y muy rara, como si quisiera atacar a alguien, pero al mismo tiempo hacia atrás, hacia atrás, haciéndose chiquita con la cola entre las patas, sin dejar de moverse, viendo como si alguien se acercara y lo fuera a atacar,

36:22 haciéndose para atrás, para atrás, para atrás. Él se incorpora para ver de qué se trata, quizás se metió una rata, quizás algo, Y en ese instante la puerta de la habitación se abre y enseguida se azota violentamente. Él se queda pasmado. Agarra a su perrita, la abraza y se queda ahí el resto de la noche sin poder cerrar el ojo. Dos o tres días después, a buscar una nueva casa, porque aquella tenía algo muy raro.¿ Usted qué piensa? Seguimos adelante. Mire, este relato nos lo ha compartido una joven joven. de Aguascalientes, México, que nos ha pedido el anonimato.

37:03 Ella vivió una experiencia muy dura. En el año 2012, su mamá está muy enferma, tiene un cuadro de depresión, de desnutrición, de varias cosas que se le han conjuntado. Es noviembre del año 2012. Ella la interna un domingo. No se ve mal. De hecho, los primeros análisis no arrojan grandes problemas. Parece que va a estar bien. Ella la cuida todo el día. Pero al caer la noche tiene que volver a casa porque tiene un bebé, una pequeñita de brazos. Así es que tiene que volver a casa. Pagan por una enfermera que la acompaña, una persona que la cuida en las noches, lunes bien, martes bien. El miércoles cuando ella llega, se percata de que la mamá comienza a tener alucinaciones. Es algo que la preocupa enormemente porque asegura que el gato, su gato, un gato que ya había muerto hacía tiempo, está ahí con ella. Pero comienza a crecer aquello y asegura que el gato entra y sale del cuarto. Le llama la atención aquello. Ella piensa que se trata de medicamentos, algún sedante, algo que le está afectando. Pero conforme va pasando el jueves y el viernes, la situación se vuelve más rara porque cuando llega el viernes en la mañana, abre la puerta y su mamá está platicando con alguien.

38:29 Está platicando con alguien, pero no hay nada. Cuando entra en la habitación no hay nadie. Y de hecho, cuando ella entra, la mamá la regaña y le dice¿ por qué no saludas a Esther? Pero Esther tenía ocho años muerta. Obviamente ella se descontrola un poco porque esta mujer está platicando como si estuvieran ahí. Ella se sienta, se pone a leer, pero la mamá sigue platicando bajito como si Si no quisiera que se dieran cuenta que está hablando con alguien, como si le diera pena que supieran que está hablando con alguien. Está consciente de que los demás no están viéndolos, o por lo menos hay un momento de lucidez en donde se da cuenta que aquello no puede ser real. No pierda de vista eso. Al mismo tiempo hay una sensación muy rara en la habitación. Ella no puede decir exactamente cuál, pero es una sensación muy rara.

39:24 Al día siguiente, el sábado, A eso del mediodía, esta chica se levanta porque está cansadona, quiere comer algo, no ha comido, está ajobiada y le dice a su mamá, mamá, voy a ir a comer algo, perdóname. La mamá le dice enseguida, le habla y le dice, oye, por favor, llévate a Esther. Ya no la aguanto. Todo el tiempo me está diciendo que ya me vaya con ella, que nos vayamos, que ya nos vayamos. Por favor, llévatela a comer contigo. pero ella no ve a nadie, no hay tal. Y se lo dice a la mamá, mamá, aquí no hay nadie, solo estoy yo. La mamá se le queda viendo con unos ojos que se abren muy grandes y tras unos instantes de vacilación, de duda, le vuelve a insistir, por favor, llévatela. El hecho es que para el domingo, el domingo ella entra como siempre, saluda a las enfermeras, Ya la conocen, tiene ahí una semana yendo diario todas las mañanas, es una persona muy cortesa, así es que bueno, saluda a todas, entra en la habitación y su primera impresión es que hay alguien más, pero no una, sino muchas personas más, hasta el punto en el que no sabe si sentarse. La sillita está vacío, no se ve nadie, pero pareciera que hubiera varias personas. Ella tiene esa sensación hasta de contacto. La mamá la saluda y le dice pásate, pásate, vente, siéntate.

40:51 Pero ella le dice que no puede porque parece que hay gente. Le dice sí, saluda a todos, saluda, saluda, saluda. Ella se queda parada, muy preocupada y le dice a su madre, sabes qué? Ahorita regreso, voy a salir a prender un cigarro. La mamá le dice espera, espera. Fíjate lo que son las cosas. Nunca nos visitan y ahora están todos aquí. Está ahí tu tía, tu tío Pepe, Esther, la abuela, mi papá. En el momento en el que dice eso, la señora levanta la cara y se le queda viendo con un semblante de absoluta claridad de que lo que está diciendo parece increíble. Es una mirada de asombro por lo que acaba de decir. Está consciente, está lúcida, se acaba de dar cuenta de que le está diciendo que ahí parados están personas muertas. Y ella sabe que están muertas, pero las está viendo y está hablando con ellas.

41:49 Imagínese usted el pánico que siente en ese momento. Ella, la mamá, la persona enferma. Al darse cuenta que están estas personas ahí. De todos modos, ella la tranquiliza y sale un momento. A eso de las nueve de la noche está en la habitación. Todo tranquilo. dan las 10, 10.30 cuando se abre la puerta y entra una enfermera. Se acerca, revisa a la mamá. No es la enfermera de siempre. Ella ya conoce al cuerpo de enfermeras de ese módulo, de ese hospital. Esta es una mujer diferente. Es una mujer bajita de pelo negro con un suéter negro o algo que le cubre, que no saluda, no es cortés, no es como las demás chicas que entran siempre muy amables.

42:37 Esta entró, tomó algo, tocó, hizo algo y se salió. Pues Esta jovencita de la que le estoy hablando se queda viendo y la mamá le habla y le dice por favor ven, acércate, acércate rápido, ven. Cuando ella se acerca le dice no dejes entrar otra vez a esa mujer. Esa no es una mujer cualquiera, es un ave de mal agüero. No la dejes entrar. Ella le dice tranquila mamá, solo es la enfermera. No, no es la enfermera. Es un ave de mal agüero. Instantes después, la mamá comienza a tener problemas de respiración. Se empieza a sofocar. Le habían dicho que estaba bien, pero se empieza a sofocar. Ella sale rápido y le dice a la enfermera que algo está ocurriendo. Inmediatamente llaman a los médicos, entran un montón de personas, a ella la ponen afuera, cierran la puerta y se quedan ahí un momento. Después de eso sale el médico y le dice oiga, está muy mal, se nos está yendo. No creo que dure mucho, está muy mal. Ella entra y le habla a la mamá, le dice tranquila, no te preocupes, todo va a estar bien.

43:42 La mamá se le queda viendo con una sonrisa rara, como asintiendo como si ya lo supiera. Expiró en sus brazos en ese momento. Ella cerró los ojos de su madre tras que había muerto. Esta historia se le quedó muy grabada, obviamente, muy grabada. Días después de aquello, ella comienza a llamar. Bueno, al otro día comienza a llamar a los familiares para avisarles del fallecimiento, lo que fuera. Y una de las personas a la que le llama era una mujer que había estado muy ligada a la familia, que había trabajado con ellos, que había cuidado a toda la familia prácticamente. Cuando le dice oiga, mire, soy fulana de tal, soy la hija de la señora tal. Mi mamá falleció anoche, le estoy avisando.

44:35 Y aquella mujer con mucha calma le dice sí, sí, no se preocupe, ya lo sé, ya lo sé. Ya le habían avisado. Sí, sí, su abuela, su abuela me había avisado y también su tía. Ambas, ambas vinieron a avisarme, ambas vinieron. Se presentaron para decirme que ya, que ya venían por su hija, que ya venían por su hija y que ya iba a estar bien, que ya iba a estar bien. Esta mujer no pudo decir nada. a las mujeres a las que hacía referencia aquella señora, eran mujeres que habían muerto hacía muchos años. Es una experiencia tremenda. Nos han pedido guardar el anonimato, cambiar los nombres, no dar los nombres. Solo damos como referencia que esto ocurrió en Aguascalientes, México, en la parte central. Un fenómeno que muchos cirujanos, que muchos especialistas, que médicos de emergencia han conocido en viva voz. experiencias del hecho de muerte no es lo mismo que las experiencias cercanas a la muerte en donde una persona en un quirófano experimenta una visión beatífica este tipo de experiencias del hecho de muerte tienen esta connotación las personas saben que a las personas que están viendo ya están muertas pero hay esta interacción eso genera en ocasiones pánico pero después de un rato genera mucha tranquilidad el saber que la partida está cerca pero que no se va solo, que las personas que en algún momento fueron importantes a las que se les quiso,

46:08 están ahí con uno. Me ha tocado escuchar de viva voz esto, tanto de enfermeras como de médicos, como de familiares, que han narrado este tipo de episodios en donde de pronto una persona que está en su lecho de muerte, consciente, lúcida, sin medicamentos que pudieran alterar la capacidad de percepción o el razonamiento. Sin un estado de intoxicación que pudiera alterar las funciones cognitivas, de pronto comienzan a ver delante de sí a familiares ya fallecidos. Y saben que están fallecidos y toman conciencia de eso. Pero quizá lo más sorprendente es cuando relatan estar viendo a un familiar que les está informando que está muerto, pero que ellos no tenían manera de saberlo. Son experiencias tremendas, lo agradecemos enormemente. Esta noche hemos tenido relatos de mucha variedad, de muchos temas.

47:08 Y esto es algo que hemos querido en este programa en especial, en esta pequeña celebración de 150 mil suscriptores. Hemos querido ir sumando relatos de diferentes temas, de diferentes personas y de diferentes lugares. Y por eso les vamos a compartir ahora mismo este relato narrado por el propio protagonista. Vamos para allá. Bueno, mi historia es así. Soy Marcos de Tacuarembó, Uruguay. Cuando era niño, tenía más o menos 12 años, así demoraba en dormir, ¿no? Me he quedado con los ojos abiertos en la oscuridad. Me he quedado ahí, pasaba un rato, como media hora, hasta que me dormía. Pero una vez, así de estar con los ojos abiertos en la oscuridad, se me apareció un hombre... Un vestido de blanco, tipo con un camisón al lado de mi cama. El hombre me miraba fijo los ojos, me miraba serio, pero no era algo terrorífico. Era una persona muy agraciada, aspecto fachero, como se diría acá. Estatura Una estatura media Baja, pelo negro Cabellos por encima de los ojos Me miraba Y se tambaleaba Se tambaleaba por los costados Me miraba fijo los ojos Pero no era nada aterrador Yo por ejemplo

48:39 Podía verle Llevaba como un camisón blanco Y yo podía verle perfectamente Así el cuello Que era bien cerradito en las manos hasta donde le llegaban las mangas, lo pliegue, que creaba esa especie de camisón blanco que tenía así, las sombras que generaba. No le pude ver los pies porque justo estaba contra mi cama. Entonces ahí me empezó a latir el corazón, no porque fuera una persona aterradora, sino porque sabía que eso no era normal. Entonces me acuerdo que me senté en la cama, me tapé con la frazada y digo, eso no está ahí. Y cuando me descubrí, miré y seguía el hombre mirándome. Y ahí me volví a tapar, mi corazón latía fuerte, me destapé y seguía. Y a la tercera vez que me destapé, ya no estaba más. Ahí sí me acosté en la cama pensando en lo que había visto y me dormí. Pero, repito, no fue nada aterrador, así digo, es un aspecto muy agradable, así.

49:47 Solo que me queda la duda porque no hablé con él y no lo toqué. Estuve cerca de tocarlo, así que no sé si fue una alucinación de cuando yo era niño, ¿no? Ahora soy ateo, no creo nada de eso. No sé si es una alucinación, una alucinación totalmente real, porque era algo, era como ver a una persona cualquiera, así, ¿no? Y el segundo caso que me pasó era cuando se aproximaba Navidad. Acá tenía la costumbre de poner una esponjita de aluminio, prenderle fuego y rebolearla. Así, sacudirla, rebolearla, girarla.

50:27 Y eso era la costumbre de Navidad que teníamos en mi pueblo. Y yo principalmente. Y una vez estaba en mi patio, había un montón de hojas que mi madre acumuló para quemar después. Y yo me empecé a reubliar esponjita así. Y a lanzar chispas para todos lados. Y de repente veo una mujer gorda con un pañuelo en la cabeza. Que se mete en mi patio así. Rompe la madera así que era como un cerco. Y se pone frente al fuego en aquello que había acumulado mi madre. Está ahí la abuela. No de importancia. Y seguí. Después cuando mi madre sale para afuera. Para el fondo. Ve y dice... Marcos,¿ por qué prendiste ese fuego? Y yo le digo, no, pero si fue la abuela la que prendió ese fuego. Dice, pero si tu abuela está en otra ciudad. Y cuando empecé a pensar, no tenía nada que ver con mi abuela. Así, mi abuela era totalmente flaca y aquella era una mujer gorda, no tenía nada que ver, pero yo así... Dije, es la abuela, es la abuela Catalina, y como que, ta, seguí en las mías, como que no me explico eso. Y ahí estaría la evidencia, el fuego. Pero como yo estaba revoleando, girando esponjita de aluminio, tirando chispas para todos lados, pude haber sido yo el

51:58 que ocasionó el fuego. Entonces, de nuevo,¿ eso era real? Me quedé con la duda, si eso era real. o no, o solo una especie de delirio. Qué le ha parecido a usted? A veces nos gusta mucho escuchar los relatos en la viva voz de las personas. Y si bien este no es un relato impactante, horroroso, sí nos deja con una enorme pregunta.¿ Quién era¿ Qué hace ahí?¿ Por qué se quedó ahí tanto tiempo? Buena pregunta que no podemos resolver. Y queremos ahora un saludo interesante. Verá, Estefanía Altamira, ella nos platica que su abuelo, don José Altamira, tiene 87 años y tiene... un celular nuevo.¿ Y por qué tiene un celular nuevo? Porque se lo pidió a Estefanía para podernos acompañar. Y también una computadora tipo laptop. Don José Altamira lo necesita para poder ver los relatos de lado oscuro y escucharnos. Esto nos ha llenado de emoción porque él casi no puede ver, ya no puede leer, ya muchas cosas se van demeritando, pero en este caso los videos son se le asemejan a las historias que

53:30 él escuchaba, las historias de miedo que escuchaba cuando era joven en el radio. Ambos se sientan a escucharnos y don José Altamira se prepara a la usanza de antes, se viste, se peina y se prepara para escucharnos. Está pendiente de los días de transmisión. Y se sienta con toda tranquilidad a escuchar y recordar al día siguiente. Es tema de conversación lo que hayamos platicado aquí. Y eso no sabe cómo nos emociona. Le mandamos un fuerte abrazo, don José, un fuerte abrazo. Y por supuesto también un enorme abrazo a Estefanía por haberse atrevido a contarnos, por animarse a contarnos esto que nos hace sentir muy contentos, muy satisfechos de un trabajo que hemos querido realizar. que hemos apreciado que nos gusta hacer por esto, por la cercanía, porque está usted con nosotros. No estamos hablando al éter, le estamos hablando a don José, le estamos hablando a la señora Denise, le estamos hablando a la señora Norma, le estamos hablando a estas personas que se han juntado con nosotros a compartir esto que hemos encontrado y que esta noche estamos platicando. Son cosas que nos gustan mucho y que nos gusta compartir y también queremos mandar algunos saludos.

54:51 Pedro Jesús Gómez Moyano. Él nos escucha mientras hace guardia en un hospital en Londres, en Inglaterra. Protéjase mucho que sé que por ahí ha llovido muy fuerte. Interesante eso. Netsua Sewell. Ella nos escucha con sus compañeros del hospital. Son varios trabajadores de un hospital y nos acompañan juntos. Imagínese usted. Y bueno, acá tengo. Rafael Góngora y Sandra Guevara son pareja. Hugo Sánchez y Estelita López, desde Corrientes, en Argentina. Verónica Flores y Jesús Rea, que viven en un rancho en Carolina del Norte, en los Estados Unidos. Reina González, que saluda a Ernesto Zinzún, que están en Missouri, en los Estados Unidos. Karina de Ezer Sarte y su esposo Vladimir Mesa. Elidia Linares y Gustavo Góngora, En el Valle de Coachela, en California, en los Estados Unidos. Ramón y Cris, que están en Monterrey, en México. Tengo Jorge Mier y Terán. Jorge A. Mier y Terán. Saluda a su esposa Fátima Castillo Albarrán, que están en la Ciudad de México. Les mandamos un abrazo hasta allá. Juan Manuel Jara y su novia Ceci, que nos escuchan en Córdoba, Argentina.

56:06 Les mandamos un abrazo a ambos. Gracias por acompañarnos. Y bueno, después de algunos saludos, seguimos. Sí, no nos vamos a ir todavía. Si usted pensaba que ya era el final y buenas noches y lo demás. No, porque tenemos todavía muchos otros relatos. Y mire este Marta Elena Mamani Moyericona. Ella nos escribe y nos cuenta en Bolivia la paz. Tengo mucho respeto por la muerte. Después de esta hay vida sin duda, incluyendo muchas que andan por ahí penando por el mundo. Tuve una prima. Tenía unos 17 años, muy jovencita, pero a esa corta edad esperaba su segundo hijo. Murió en el parto. Tristemente murió en el parto. Nos había prometido visitarnos, pero nunca lo hizo. Me sentí muy mal.

56:58 Yo sí le esperaba, pero nunca vino. En la noche del velorio, a mitad de la noche, sentí como si alguien muy cansado Hubiera entrado alguien que caminaba muy cansado. Escuché la respiración en mi oído. Estaba despierta. Mientras escuchaba esto, los perros aullaban y no me pude mover. Simplemente no me pude mover. Aquello me tocó la frente. Sentí esa mano, una mano delgada, fría, tocándome la frente por más de tres minutos. Yo solamente pude hacer oraciones. Recé un padre nuestro.

57:43 Y entonces comenzó a escucharse como aquella persona, muy cansada, iba saliendo, arrastrando los pies tranquilamente. Poco a poco los aullidos de los canes, de los perros que vivían por ahí, fueron siguiendo la partida de aquella persona. Al despertar lo comenté con mi madre. Y ella lo que me dijo fue que vino a cumplir su promesa y a despedirse. No hacen daño. Solamente a veces quieren comunicarse. Un relato triste. Ciertamente un relato triste. Pero que tiene mucho que ver con lo que ha dicho. Hay un fenómeno que es el pacto. Pacto de muerte. Cuando una persona... con otra persona establece un cierto pacto de te voy a venir a ver, el primero que muera que venga a ver al otro y el primero que fallezca que venga a informar cómo es aquello. Hay muchas historias al respecto, pero esta además es muy triste. Una persona tan joven, con tantas preocupaciones, que está dejando atrás un bebé con una vida prometida por delante. Es un relato muy grato. Muchas gracias Marta Elena. Lo apreciamos. Este otro relato también es muy interesante. Verónica Zavala vive en los Estados Unidos, pero durante muchos años vivió en Guanajuato y vivía en la casa de los abuelos. La casa de los abuelos era

59:16 una casa muy sencilla, un par de habitaciones y un espacio común. En una de las habitaciones vivían el abuelo y la abuela, en otra de las habitaciones la mamá y Verónica. porque su papá estaba en los Estados Unidos trabajando y solamente venía de vez en cuando. Cuando venía, ocupaban él y su mamá la casa de atrás, porque habían construido ahí una pequeña casa o una casa en la parte de atrás del mismo predio y a ella le quedaba la habitación sola. Así es que los papás en la casa de atrás, ella con los abuelos en la casa de adelante, pero en una habitación sola. Ella cuenta que una cierta noche, mientras estaba su papá de visita, Ese día ella comenzó a sentir algo raro. Comenzó a oír primero los perros. Aullaban, aullaban.

1:00:06 Le dio miedo. Así es que se metió a la cama y se tapó hasta arriba con las cobijas. Pero aquello seguía. Y entonces oyó algo que caminaba afuera de la habitación. Poco a poco, poco a poco iba caminando. Escuchaba los pasos en las piedritas afuera de su habitación. Lo que pensó fue bueno, pues está allá afuera afortunadamente. Pero de pronto aquello se metió a la casa y vino caminando, acercándose a su habitación. Ella siguió pensando qué bueno que no entró a mi habitación, pero entonces de pronto entra a la habitación y ella escucha claramente cómo aquello se acaba de meter a la habitación, brinca, prende la luz y no hay nada. Pero no se le ocurre hablarle a los abuelos. Lo que hace es salir y meter el perro. Pero el perro no quiere entrar, entonces ella lo carga, prácticamente lo carga y lo quiere meter a su cuarto, pero el perro gruñe, se hace para atrás, asustadísimo, comienza como a querer rascar como algo.

1:01:06 Así es que ella entra en pánico y se sale y detrás de ella va el perro y se sale afuera. Y está todo claro. Está la noche preciosa, clarísima. Sol, lo único que es ese ruido feo de los perros aullando. Corre, va, toca la puerta de la casa de sus papás. Su mamá abre y toda enojada le dice¿ qué está pasando?¿ Qué haces aquí?¿ Por qué te saliste? Ella le dice mamá, me espantaron.¿ Cómo te van a espantar? No sé cuánto. Y de pronto el papá se asoma y le dice por favor, no te preocupes. Ve con ella, acuéstense allá. Cuando ya regresan, está la luz prendida, el perro se queda por allá afuera. La mamá se va a acostar y la niña le dice oye, deja que me duerma en la misma cama que tú. Bueno, pues a ver, métete ya a la cobija. Están ahí, ella no puede conciliar el sueño porque está muy nerviosa. En ese momento entra el papá, toca la puerta, se acerca y dice están bien, están bien, todo tranquilo, ya están más a gusto. Sí, sí, ya todo bien, todo bien. Y él entonces dice bueno, si no les preocupa, bueno, yo me quedo aquí y se mete en la otra cama. Todo es felicidad. Al día siguiente o unos días después, el papá vuelve a los Estados Unidos. Este señalar. que algún tiempo después Verónica Zavala platicando de aquel incidente con su mamá se quedaba preguntándose qué había pasado y la mamá lo que le dijo fue no te preocupes mucho porque tu papá se

1:02:36 fue a acostar con nosotros porque también lo asustaron esa misma noche lo que sea que andaba ahí también lo asustaron un buen día agarraron todas sus cosas y se fueron a Estados Unidos porque en esa casa no se podía estar de tanto espanto como le decía esta noche Tenemos relatos de diferentes temas y este que le voy a contar ahora tiene que ver con el tema de brujería. Vamos a tener otro episodio de ese tema particular, pero este caso es muy interesante porque reúne dos elementos. La brujería o la creencia en la brujería y las operaciones psíquicas. Es un tema bien controversial. Verá en el norte de México, en Monterrey, Nuevo León, una chica de unos 20 años se le ve rara. Comienzan a notar que tiene mucho desánimo.

1:03:30 Comienzan a notar que se le ve descompuesta, perdida. De pronto se le va completamente. De pronto se le ve involucrada con personas poco recomendables. Sus respuestas no son muy adecuadas. La madre se preocupa. Se preocupa porque es una persona que conoce de muchos temas importantes. Y se da cuenta que su hija tiene un problema. Así que preguntando por aquí y por allá, una conocida suya en un hospital, a donde llevan a esta chica a hacer estudios, les recomienda visitar una curandera. Los estudios, por supuesto, arrojaron que todo estaba perfectamente normal. Fisiológicamente, la joven no tenía ningún problema, pero internamente se sentía muy rara. Y así lo declaraba, como si algo terrible le hubiera ocurrido. El hecho es que en la desesperación, como cualquiera de nosotros, deciden acudir con la curandera. Esta mujer era una mujer muy peculiar.

1:04:39 La describen como una mujer que si uno se la encuentra caminando en la calle, piensa que es una señora que va al mercado. El pelo es normal, pintado de color rojo, lleva pantalones, tenis y una blusa blanca. Sin mangas, completamente sin mangas, es decir, es corta a la altura del hombro y cerrada. Cuando llegan, apenas llegar, se sientan a platicar un poquito. Ya se conocen de alguna forma porque ha habido una presentación por parte de la conocida del hospital. Esta mujer les dice literalmente. Si están dispuestas a una operación. Aquello les asombra una operación. Ten en cuenta que inclusive para llegar a la consulta de esta mujer, todo había salido mal desde descomposturas de coche, que no consiguieran coche, que no hubiera quien las llevara, que no quisiera ir nadie, que a mitad del camino se perdieran, pero no llegaran. Así es que finalmente cuando llegan allá, esta mujer lo que les dice es bueno, están dispuestas.

1:05:45 Necesito que entren ustedes dos, es decir, la mamá y la hermana con ella. Tienen que entrar y ayudarme. Y También deben estar conscientes de que esto puede ser terrible. Voy a necesitar que hagan oración y que me ayuden. Habían llevado algunas cosas que les habían pedido vía telefónica, alcohol, diferentes elementos. Esto ocurría en la casa, en una casa. Hay una mesa, hay unas sillas. No es un templo, no es nada, es una casa. Estando ahí, la mujer le pregunta a la chica afectada de qué lado quieres que te hagamos la operación. Obviamente hay un nerviosismo tremendo, una operación en una mesa y no hay nadie más.

1:06:36 Y no se imagine usted que es todo oculto, sin luces. No, no, es en una casa común y corriente con luces, una mesa con las patas. Es decir que no hay cosas abajo, no hay un faldón oculto, un mantel, nada. Es una mesa. La chica dice bueno, pues por la espalda no quiero ver. Se espanta, piensa que me van a hacer, me van a abrir en canal y sin anestesia. Y además esta mujer saca de allí unas tijeras, unas tijeras grandes, toscas que lava con el alcohol. Tira aquello y la chica se tiende y dice ten calma, ten calma, mija. Ustedes dos pongan las manos aquí y van a hacer presión, van a empujar. como si estuvieran exprimiendo algo, como si estuvieran empujando para que salga algo.

1:07:28 Bueno, la mamá de la chica se voltea para otro lado y está rezando. Aquella mujer toma las tijeras, pero no corta, solamente hace un rasguño. Un rasguño en esta forma. Toma un trapo con el líquido que ha preparado y lo limpia. Limpia la superficie. Acto seguido comienza a hacer una oración rara, inusual. Y les dice no dejen de presionar, no dejen de presionar. Por favor, que nadie deje de presionar. Las dos empujen, empujen, empujen. En ese instante comienza a reinar un olor. Horrible. Y el olor viene de la hermana que está ahí acostada, de la joven que está ahí acostada. Es un olor penetrante a podrido. Algo podrido, algo que se descompone, un animal muerto, algo asqueroso. Pero cuando llegaron no olía a eso y esta mujer no se ha ido por ahí a ninguna parte. No ha ido a traer una cubeta misteriosa, no ha hecho nada raro. Todo lo que ha ocurrido ha ocurrido frente a ellas. Han visto las manos todo el tiempo. Han visto a esta mujer sin mangas todo el tiempo que está como metiendo las manos y de pronto jala algo. Y son pelos, cabello, cabello humano, negro, sucio, revuelto con algo y sigue adelante. Pero el olor es terrible y el olor viene de ahí y sigue como rascando, como escarbando. Y entonces saca lo que parece ser una rata muerta. Todo esto lo saca frente a ellas y

1:09:02 lo arroja en una bolsa. Después de un rato termina de sacar todo aquello y el olor es horrible. No lo pueden creer lo que acaban de ver. Esta mujer amarra aquello y les dice, bueno,¿ quieren que se lo devolvamos a quien lo hizo? No, no, no, no, no. Ahí muere, muere. O sea, ya con eso.¿ Quieren saber quién lo hizo? Bueno, pues sí. Es una mujer con estas características así y así y les describe a una mujer de pelo negro largo. cualquiera de nosotros, usted o yo, se hubieran dado la vuelta y se hubieran salido enojadísimos pensando que todo era una vacilada. Porque no conocen a esa mujer y lo que les está diciendo podría ser cualquiera persona. Pero entonces continúe y les dice, bueno, esta mujer lo que hizo fue una venganza. Y se voltea y le dice, tu esposo, tu esposo tenía otra mujer y la dejó. Y hay una sensación muy rara ahí Y a partir de ahí esta mujer lanzó algo para afectarlo.

1:10:09 Ella es la consentida. Ella es a la que más quiere y casualmente es muy débil. Mírale las manos y se voltea y le dice a la hermana que está de pie y dice a ver, enséñame las tuyas. A ti no te va a pasar nada. Todas tus venas están cruzadas. A ti nadie te puede hacer nada. Tú estás protegida de origen, pero ella no. Terminaron aquellos, salieron de ahí muy sorprendidas, muy descontroladas, porque obviamente de lo que vieron, olieron y todo eso. A partir de ese momento, la chica que estaba afectada aparentemente se recupera por completo y no vuelve a tener ni los episodios aquellos que parecía que estaba flotando en la nada. No vuelve a tener los episodios de malestares, debilidad, dolores de cabeza, nada.

1:10:55 Es de señalar que algún tiempo después. en una confrontación, llamémoslo de esa forma, aquel hombre terminó reconociendo que efectivamente había conocido a una mujer, no había sido su amante, en eso se había equivocado la hechicera, la había conocido antes de que nacieran las hijas, esta mujer había insistido en repetidas ocasiones en que volviera con ella y nunca lo aceptó. Finalmente lo amenazó, que se arrepentiría con lo que más le doliera.¿ Cómo era la mujer? De cabello negro, bajita y con una fama larga de bruja.¿ Qué le parece a usted? Es una cirugía psíquica, pero al mismo tiempo se combina con brujería. Por eso es que la hemos querido compartir esta noche con ustedes. Y bueno, estamos conscientes de que el programa va un poco largo y no queremos quitarles el sábado completo. Así es que solo me resta Enviar un par de saludos más antes de despedirnos.

1:11:59 Queremos mandar muchas felicitaciones para Ana Escano y Paula Ávila Michel. Estas chicas nos escuchan y resulta que el día de su cumpleaños, que ya fue hace muchos días, dejaron a los invitados para venir a escuchar el programa y luego ya se fueron otra vez con los invitados y no pudimos felicitarlas en ese momento y nos da mucha pena. Cumplieron años por ahí del 3 de julio. Janet Rodríguez cumplió años el 24 de julio. Perla Banda, también el 26, por ahí, y no pudimos felicitarle. En cuanto a Alejandra Pesé, ella cumplió el 28 de julio. Está muy cerquita, así es que estamos muy a tiempo. Para Paulina Agüero, ella cumple años mañana, primero de agosto, así es que le mandamos un fuerte abrazo.

1:12:45 Y María de Jesús Martín del Campo, felicita a su hija Mari. Ella cumplió también el 28 de julio. Y no pudimos felicitarla a tiempo. Tony Luke cumple ahorita. Está en cumpleaños. Así es que hay que mandarle un fuertísimo abrazo a Tony. David Reyes para el 11 de agosto. Hay tiempo para felicitarlo por ahí. En fin. Muchísimas gracias por la confianza de compartirnos tantos y tantos relatos. Es algo que apreciamos mucho. Nos sorprendemos cuando encontramos algo y lo compartimos y lo revisamos entre todos y vemos que las cosas que las personas han vivido. Nos sorprende porque se podría creer que esto no ocurre tan frecuentemente, que esto son cosas que solamente por ahí de vez en cuando le pasan a alguien, pero nos damos cuenta por el volumen de información que nos llega, por el número de relatos que nos envían, por las experiencias que han vivido tan variadas, pero que tienen que ver con temas paranormales. Nos damos cuenta que hay algo más y que este algo más es mucho más frecuente de lo que nos imaginábamos. Lo dejo con un gran relato y le invito a que lo escuche hasta el final, le va a gustar. Buenas noches y que descansen en paz.

1:14:05 Buenas noches, quiero contarles sobre la experiencia vivida por una tía abuela materna, aquecida allá por los años 40 en Ojo Caliente, Zacatecas, que era un pueblo del México rural de aquellos tiempos. Bien, esta tía, que se llamaba Ángela, Solo tuvo dos hijos. La hija estaba casada y el hijo soltero vivía con ella. Una tarde, la tía Ángela estaba sentada en el patio de su casa remendando ropa. Tenía en una mesita su costurero con todos los implementos para dicha labor y, por supuesto, unas tijeras. Como ya paraba la tarde, decidió parar su labor y comenzó a guardar sus cosas. Pero las tijeras no aparecieron. Las buscó por todas partes y nada. Incluso contaba que había sacudido sus enaguas por si las tenía atoradas ahí. Labor inútil. Las tijeras no aparecieron. Entró a su cuarto y encendió el quinqué porque ya había oscurecido.

1:15:05 Iba a guardar la ropa remendada cuando de pronto se apagó el quinqué. Lo encendió nuevamente y otra vez se apagó. Esto lo hizo un par de veces más. y la última sintió claramente que alguien sopló para apagar la llamita. Buscó una vela porque pensó que ya no servía su aparato y cuando iba a encenderla, no encontró los cerillos, siendo que los había dejado junto al quinqué. Como en la oscuridad no había mucho que hacer, decidió acostarse. Se quedó dormida y despertó al oír que la llamaban por su nombre. Ángela, Ángela. Ella pensó que era su hijo Luis y le pidió que la dejara descansar y que se acostara él también. Pero nadie le respondió y se volvió a adormecer. Al poco rato, se despertó porque de nuevo escuchó que la llamaban. Se sentía enojada porque pensaba que su hijo o alguno de sus otros familiares le estaban jugando una broma pesada. Por fin, intrigada, se levantó y en la semioscuridad buscó al bromista para darle su merecido.

1:16:15 pero no había nadie, estaba sola. Mi tía abuela se quedó sentada en su cama, empezó a rezar y al poco rato escuchó la puerta de la calle abrirse. Era Luis, que llegaba. Cuando entró al cuarto, su hijo le preguntó por la vela y el quinqué y la tía le dijo que estaban en la mesa, pero que se le habían perdido los cerillos. Hablaron un poco más y se acostaron. Durante la noche, ella se despertó al oír que alguien le susurraba al oído, Ángela, Ángela, saca el litro. Se incorporó porque pensó que su hijo era quien le hablaba, pero lo vio dormido tranquilamente y pensó que se había tratado de un sueño. Así transcurrieron varios días donde a la tía se le extraviaban o le cambiaban de lugar algunas cosas como un cuchillo o un traste. Encontró la caja de cerillos aquella pero con todos los cerillos quemados.

1:17:11 En las noches le apagaban la vela o su quinqué. y no dejaba de oír aquel susurro cuando ya estaba acostada. Ángela, Ángela, saca el litro. Un poco intrigada, fue a ver al señor cura y le contó todo lo que había pasado hasta entonces. El sacerdote le dio un crucifijo romano, papel, un tintero y una pluma, y le pidió que pusiera todo aquello en una mesa, que no tuviera miedo, y que le dijera a aquella alma que le escribiera en el papel lo que quería o necesitaba. Al llegar la noche, Ángela hizo como le dijo el padre y dijo en voz alta. A ver, criatura, me dijo el señor cura que te deje esto para que escribas qué quieres y me dejes de dar lata. Se acostó a dormir y nada sucedió esa noche. Pasaron algunas noches y las cosas que le dio el padre siguieron intactas y el papel en blanco. pero despertaron la curiosidad del hijo que le preguntó qué era todo aquello, y ella le contó todo lo que había pasado hasta el momento.¡ Ay mamá! le dijo, a lo mejor nomás ha imaginado esas cosas. La tía le contestó que a lo mejor sí, se estaba volviendo loca.

1:18:26 Días después, ella encontró el papel con lo que quizá era la petición de aquel ser, pero como mi pobre tía no sabía leer ni escribir, lo rompió y se olvidó del asunto. Cuando fue a entregar las cosas que el cura le prestó, éste le preguntó qué había pasado, y la tía le respondió que encontró en el papel unas marcas como de zapatitos, que creyó que no eran nada, y lo rompió y lo tiró a la basura.¡ Pero mujer! le dijo el padre, deberías haberme traído la hoja para que yo viera si era escritura o no. ¡Ay, señor cura, dispénseme! Yo pensé que nomás le iba a quitar el tiempo.

1:19:09 El sacerdote solo movió la cabeza y le dijo, bueno, a ver si no te molesta más. Pasaron unos días en calma y una noche que Luis había llegado tomado en la madrugada, la sed lo despertó y le pidió a su mamá su soda. Su soda era un refresco con alcohol que la tía le preparaba cuando había agarrado la borrachera dos o tres días. Ángela le contestó que olvidó la botella de soda en la cocina junto al metate, que fuera por ella. Al salir del cuarto, Luis vio con la luz de la luna a un hombre parado en la puerta de entrada que le hizo señas con una mano que le pareció muy blanca. Recordaba después que era un hombre vestido con un traje de catrina antiguo y sombrero alto, de copa. Ya no llegó a la cocina.

1:19:59 Se regresó con su mamá y como pudo la despertó porque iba trabado del susto que se llevó. Mi tía se alarmó. Pensó que su hijo tenía una congestión alcohólica. Encendió el quinqué, le preguntó qué le pasaba y Luis solo señalaba hacia la puerta. Quería hablar, pero no podía. Tenía las quijadas trabadas. Estaba pálido como la cera y no fue sino después de un rato que recuperó el habla y dijo. Creo que vi al condenado difunto. Le contaba a mi mamá que se le bajó la cruda de golpe y durante varios días estuvo enfermo. Adelgazó y se desmejoró del susto. La tía, ya cansada y enojada por ver enferma a su hijo, le dijo al difunto un día, que estuvo especialmente molesto, Mira, criatura, ya ponte en paz. Déjame mis tijeras, porque seguro tú las tienes.

1:20:48 Ponlas en el lugar donde está eso que quieres que saque. Así descansas tú y descanso yo. Aquí hago un paréntesis para mencionar que debido a circunstancias de la vida, Ángela, que vivió la revolución de niña, había perdido padre, marido, y otros hijos. No era una persona que se asustara fácilmente. Era, como muchas mujeres mexicanas, aguerrida, valiente, práctica. Además, tenía cierto don, facilidad o proclividad, no sé cómo decirlo, a ver y escuchar ciertas cosas que el común de la gente no. Pasan unos días en completa calma, al punto que la tía se preguntó si el difunto había decidido dejarla en paz.

1:21:33 pero una tarde que regaba sus plantas y macetas,¿ qué vio? Sus tijeras clavadas en forma de cruz en la barda, atrás de las plantas. Las recogió, las limpió, y al día siguiente les contó a los vecinos que vivían al otro lado de la barda toda la historia, y lógicamente, aquellos se escarbaron de su lado de la barda para ver qué encontraban. Gracias por ver el video. Gracias por ver el video.