Los devoradores de hombres de Tsavo _ Relatos del lado oscuro
Este caso hasta una película se convirtió, es un caso clásico de aventura en la jungla...que sale mal.
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0:00 Los seres humanos creemos que somos todopoderosos. Que con nuestra inteligencia, nuestros equipos, nuestras armas, somos capaces de dominar cualquier cosa. Ciertamente, hemos sido destructivos en extremo. Hemos llevado al borde de la extinción a numerosas especies y a muchas otras. Las hemos extinguido por completo. Pero de vez en cuando, y sólo de vez en cuando, El reino animal nos da una muestra de su poder y de lo frágiles que en realidad somos. Un ejemplo es el caso del que le voy a hablar hoy. Relatos del lado oscuro. Fantasmas.
0:41 Seres extraños. Sucesos inexplicables. Perversidad humana. Historias que otras mentes prefieren ignorar. El teniente coronel del ejército británico John Henry Patterson llegó al puerto de Mombasa en algún momento a principios de marzo de 1898. Era un coronel del cuerpo de ingenieros es decir que era un constructor militar habÃa sido enviado allá en la costa del océano Ãndico en Ãfrica para ayudar en la construcción del ferrocarril el ferrocarril que unirÃa la región de Kenia toda esta zona hacia el norte con Uganda algo que era esencial para poder tener la hegemonÃa de la región el imperio británico todavÃa bajo el mando de la reina Victoria, requerÃa comunicaciones eficientes para que sus diferentes rutas comerciales se integraran, y asà poder llevar desde el interior del Ãfrica sus preciados tesoros hacia los puertos costeros. Bombasa era un puerto
2:13 muy peculiar, ubicado en una isla, en las costas centrales del Ãfrica, del lado del Océano Ãndico, en donde numerosas nacionalidades llegaban. Se podÃa hablar cualquier lengua en este lugar y la actividad era febril. Cuando llega allá, el teniente coronel Patterson se encuentra con un mundo muy diferente al que imaginaba estando en Inglaterra. Pronto se darÃa cuenta que aquellas personas no solo se beneficiaban, sino que también buscaban cómo obtener beneficios de la convivencia con los británicos. Pero eso no significaba que fuera un mundo sencillo. Y muy pronto, apenas un par de dÃas después, se darÃa cuenta que aquella región del mundo, la actual Kenia, era una región que ciertamente exigÃa lo suyo. Un par de dÃas después llegan las órdenes y las órdenes lo envÃan a un remoto punto de la trayectoria del ferrocarril, ese ferrocarril que estaba en construcción. El punto era en un lugar llamado Sabo, aquella lÃnea de ferrocarril Kenia-Uganda. necesitaba un puente exactamente en el cruce sobre el rÃo Sabo. Pero este lugar era un lugar muy diferente de la zona de Mombasa. Cuando el teniente coronel Patterson comienza a viajar en aquella dirección, se da cuenta que muy pronto, apenas dejar la costa, aquel territorio se convierte en un territorio increÃblemente hostil, caliente, seco,
3:46 con vegetación baja, muy extraña. Todo está lleno de arbustos espinosos, que prácticamente nublan la visión, pero al mismo tiempo no proveen de sombra. Este sitio era conocido como el desierto de Tarú, o en la lengua local, N'gika, como lo pronunciarÃan los locales. Era un sitio en donde el polvo, los bichos, la vegetación urticante, las serpientes venenosas, eran una constante. Y al llegar al lugar donde se construirÃa el puente, El sitio tampoco era muy amigable. Las fuerzas de ocupación británicas habÃan tenido numerosos conflictos regionales con las diferentes etnias que habitaban esta zona. Desde los Masae hasta Zulus y un montón de locales que no aceptaban la ocupación británica, por lo que los trabajadores habÃan sido traÃdos de lugares muy disÃmbolos. HabÃa gente que venÃa de la India, habÃa gente que venÃa de Afganistán, gente que venÃa de Persia, Irak.
4:47 Otros venÃan de la parte del sur y algunos venÃan de Arabia. Asà es que aquello era un mundo de personas de diferentes nacionalidades con diferentes lenguajes. Entre otros se hablaba el hindú, el suahili y claro, árabe. Para un teniente coronel británico aquello era un conflicto enorme porque solamente hablaba inglés. Pero no obstante esto, habÃa otras situaciones. Primero, el lugar en sà mismo era complicado. Las... Fuerzas de trabajo estaban divididas entre los que ocupaban para el ferrocarril y quienes se ocuparÃan de la obra del puente. Pero al mismo tiempo compartÃan muchas de estas etnias diferentes. Asà que, por ejemplo, la gente que hacÃa cantera venÃa de un paÃs, pero quienes se encargaban del acero venÃan de otro. Y después estaban los colocadores que eran hindúes y todos ellos tenÃan que habitar en el mismo lugar. Dado que venÃan de lugares muy remotos, las fuerzas de ocupación británicas habÃan construido campamentos, campamentos provisionales en su gran mayorÃa, que generalmente eran a base de tiendas de campaña de lona, con espacio suficiente para a veces 12 trabajadores. También se construÃan hospitales que iban siendo movidos conforme el ferrocarril iba avanzando.
6:07 Los abastos llegaban por el propio ferrocarril, partiendo desde Mombasa. Se enviaban provisiones, materiales, equipos, No era fácil. La tarea en este lugar además incluÃa riesgos por el propio calor extremo, por los animales y todo aquello. Pero además habÃa otra cosa. Prácticamente el mismo dÃa que llegó al sitio de obra junto al rÃo Sabo, el teniente coronel John Henry Patterson tomó conocimiento de la muerte de dos trabajadores. Dos colis, como les llamaban, cargadores. De acuerdo con la versión que daban los propios trabajadores, aquellos que les habÃan conocido y quienes dieron el informe de la muerte, los dos culis o colis habÃan sido asesinados por un león. HabÃan sido devorados por aquel animal. Eso no era frecuente. El ser humano es una presa muy fácil para un león. Seamos realistas.
7:06 Prácticamente no tiene defensa. Sin embargo, es una presa que tampoco aporta mucho. En comparación con una cebra, o con algún otro animal que habite estas regiones que pueden ser muy grandes como un ñu, un humano realmente no servirÃa de mucho. Por otro lado también estaba el hecho de que en esta región sà habÃa leones, y muchos, pero habitualmente los cazadores son las hembras. Y el reporte es que eran huacho. Todo era extraño, lo que le pareció a Patterson. es que a esos dos colis los habÃan matado sus compañeros para robarlos y después habrÃan inventado aquello de que se los habÃa comido un león. La gente que trabajaba en estos lugares solÃa guardar lo que ganaban.
7:52 El trabajo incluÃa la alimentación, asà es que no tenÃan que comprar nada. Lo que se les pagaba semanalmente o mensualmente lo guardaban para después llevarlo a sus paÃses de origen. Por lo que podÃa haber sido aquello. Sus propios compañeros los asesinan Patterson no puso mucha atención en ello. Y ciertamente, lo que consideró necesario era robustecer la seguridad para evitar que esto se repitiera. Sin embargo, su punto de vista cambiarÃa diametralmente pocos dÃas después, cuando esta vez la vÃctima era alguien que él conocÃa. El ataque fue contra un Gan Singh, un hombre de origen hindú, al que conocÃa personalmente y que se encontraba en el propio campamento de Patterson.
8:37 De acuerdo con los testimonios, el hombre habÃa sido atacado por un león durante la noche. El león habÃa rasgado la tienda de campaña y habÃa llevado consigo a este hombre, a Ungan, ante la mirada atónita de sus demás compañeros de tienda de campaña que no pudieron hacer nada. La bestia, descrita como un verdadero monstruo, habÃa desgarrado, metido la cabeza a la tienda de campaña, pescado por el cuello a Ungan y habÃa arrancado corriéndose a la vegetación. dejando tras de sà un rastro de sangre. Al amanecer, Patterson, acompañado de varios otros de los trabajadores y un par de militares más, siguieron el rastro. Era muy evidente. La forma en la que habÃa arrastrado el cuerpo de un gun, las marcas de sangre, algunos otros despojos, y de pronto llegaron a un punto del camino, en donde era evidente el grado del ataque, la violencia del ataque. El sitio estaba bañado de sangre. Por ahà tirado en alguna parte estaba el cráneo, la cabeza casi completa de un Gansing.
9:42 TodavÃa con los ojos abiertos, con las profundas heridas en la zona cercana al cuello del ataque que le habÃa quitado la vida. Las marcas eran indiscutibles, eran marcas de un león. En la zona habÃa numerosas huellas. TodavÃa habÃa fragmentos por ahÃ, por ejemplo de un brazo. en donde se veÃa que además el animal habÃa realizado aquella práctica tÃpica de los leones de lamer a la vÃctima para tomar la sangre pero al hacerlo pueden llegar a desgarrar la piel y esas eran las marcas particulares este ataque habÃa sido de un león y la forma en la que habÃan destazado al cuerpo habÃa sido brutal Pero habÃa otra cosa. En el piso, no solamente habÃa huellas de un animal, sino de dos. Ambas eran huellas de leones, y eran huellas grandes. De acuerdo con uno de los rastreadores que acompañó a Patterson, aquellos solo podÃan ser leones machos.
10:40 Dos leones machos se habÃan encargado de despachar al bueno de un gansing. La cabeza fue llevada al campamento para después enviarla a su lugar de origen como único recuerdo, ya que el resto del cuerpo estaba diseminado en pequeños fragmentos que fueron reunidos y sepultados bajo piedras. Esta vez, Patterson entendió que aquello era real. Pocos dÃas después, sin embargo, volvió a haber otro ataque. Tras la muerte de un Gensing, Patterson estableció Una especie de plataforma de cacerÃa. Estaba seguro que el león o leones volverÃan a atacar y que se requerirÃa cazarlos. TenÃa armas poderosas. Siendo militar habÃa llevado consigo algunos rifles muy poderosos que fácilmente darÃan cuenta de un león. Por lo que escogió un árbol en donde colocó una especie de plataforma a base de leños de madera en la altura. desde donde pudiera ver perfectamente y donde pudiera considerarse a salvo del ataque de uno de estos felinos grandes. Cuando cayó la noche, llevó consigo sus rifles y se colocó en aquel lugar, a la espera.
11:54 No tardarÃa mucho en que escuchara una especie de rugido o el sonido tÃpico de un león antes de un ataque, ese sonido de que está avanzando. Lo pudo reconocer. Era un sonido fuerte, claro, Se preparó para lo que se ofreciera, por supuesto con el fusil en la mano listo para disparar, pero de pronto aquel sonido dejó de oÃrse. Hubo un silencio absoluto en la zona. Y minutos después se comenzaron a escuchar gritos a la distancia. En otro de los campamentos, en el campamento de los ferrocarrileros, de nueva cuenta el león habÃa atacado. Según los testimonios, el animal habÃa llegado directamente a una tienda de campaña, habÃa metido la cabeza y habÃa sustraÃdo a uno de los trabajadores que dormÃa.
12:43 Los restos, si es que se podÃa llamar asÃ, fueron encontrados al otro dÃa, a un cuarto de milla de distancia, a unos, quizá, 400 o 500 metros del campamento en medio de la vegetación. El león habÃa dejado muy poco para reconocer el cuerpo. Hasta el propio cráneo estaba fragmentado, Solamente habÃa fragmentos de mandÃbulas, una mano casi completa, en donde trágicamente aún se encontraba el anillo que este hombre llevaba puesto. Se recogió aquello. Se recogieron los dientes, que es una costumbre hindú, para poder incinerar. TenÃa que haber algo. Y un fragmento del cráneo que fueron enviados de regreso a casa. El ataque habÃa sido brutal. Y ciertamente habÃa algo extraño. Por una parte, Los exploradores locales aseguraban que los leones no solÃan atacar de forma sostenida a seres humanos.
13:39 Y por otro lado, algo todavÃa más raro es que no suelen cazar en pareja. Los machos suelen ser mucho más solitarios y no forman duplas. Si acaso, llegan a habitar en una manada de leonas, en donde se alimentan de lo que las leonas cazan. Pero esto era diferente. Se llegó a pensar que se trataba de leonas, ¿sabes? porque los testigos aseguraban haber visto dos gatos muy grandes sin melena, la clásica melena de los leones. Pero muy pronto salieron de su error, y es que el león de Sabo es un león que no tiene melena. Los machos no tienen esa pelambrera en la cabeza, puesto que el lugar es tan seco y caliente que aquello solo servirÃa para que se deshidrataran y murieran de calor, por lo que evolutivamente estos animales en esta zona no tienen eso.
14:30 Muy pronto se dieron cuenta que se trataba de dos machos grandes que estaban cazando seres humanos. Durante los dÃas siguientes y hasta bien entrado abril y mayo, la situación se volvió terrible. Y se volvió terrible porque cada noche, Patterson, junto con alguno de los hombres del grupo o con algún otro militar, montaban guardia, esperando la llegada de los leones. Pero para su asombro, los leones atacaban en otro campamento. En esta misma zona habÃa cuatro o cinco campamentos y habÃa varios miles de seres humanos trabajando. Su gran mayorÃa eran extranjeros que llegaban a dormir en los campamentos. Y de pronto sabÃan que en un campamento a un par de millas habÃa habido un ataque o en un campamento del otro lado del rÃo habÃa habido otro ataque. Asombrosamente estos animales eran capaces de cruzar el rÃo. atacar allá y después volver y atacar en otro campamento, pero siempre llevando un paso adelante de Patterson y su grupo de cazadores.
15:26 Para su asombro, cuando ellos montaban en un campamento, el león atacaba en otro. No parecÃa ser una casualidad, parecÃa que sabÃan que los estarÃan esperando. Y es probable. Sin embargo, Patterson no era un adversario. Para uno de estos leones, Patterson era simplemente otro alimento más. Al igual que cualquiera de los coolies, o cualquiera de los trabajadores que atrapaban y devoraban ferozmente. Las vÃctimas seguÃan en ascenso. Sin embargo, el ataque de los leones no siempre era tan eficiente, y en ocasiones parecerÃa ser un ataque torpe, como si estuviera en proceso de aprendizaje. Por ejemplo, aquel dÃa que atacaron una tienda de campaña, uno de los leones saltó sobre la tienda rasgando la pared, sabiendo que es frágil la cubierta, desgarró la lona, entró y atacó a un hombre que dormÃa en una especie de estera. Pero aquel hombre, al ver el ataque y escuchar el rugido, se movió hacia un lado y el león salió corriendo, llevando entre sus fauces un saco lleno de arroz. Claro, esa misma noche atacó en otro campamento y quitó la vida a un hombre, pero ese tipo tuvo suerte. O el caso de un comerciante, un hombre que venÃa montado en un burro.
16:42 El león salta desde la vegetación en mitad de la noche y lo derriba. Derriba al burro, pero al momento que clava las enormes fauces, en lugar de atrapar ni al comerciante ni al burro, atrapa una especie de soga gruesa que llevaba numerosos botes, botes de lámina. Cuando el animal arranca corriendo, aquello empieza a hacer un ruido espantoso y el león sale huyendo junto con su compañero. Aquel comerciante sobrevivió y pudo ver cómo huyeron esos animales. De acuerdo con la descripción de Patterson, en su libro acerca de los leones de Sabo, Aquel hombre corrió con suerte esa noche, pero muy pronto enfrentarÃa su suerte, porque, dÃas después, por un error de cálculo, se internó en el desierto y murió de sed. Pero los leones siguieron atacando. Eso era un hecho. Ante semejante problema, los propios culis y los nativos que llegaban a colaborar eventualmente, optaron por construir lo que llamaban bomas. Las bomas no era otra cosa que una valla, construida de espinos. Se hacÃa una especie de barrera alrededor del campamento, muy ensortijada. Se clavaban una serie de postes de madera y alrededor de estos se colocaba la bomba. Resultaba difÃcil que algo entrara por ahÃ.
17:58 Era alta y muy hurticante. Estos pinchos y estas puntas resultaban bastante hirientes como para que alguien entrara, un animal cualquiera, incluso un león, pero para asombro de todos y a pesar de las bombas. Los leones siguieron atacando, y siguieron atacando con particular saña, llegando al punto de saltar la bomba. Pudieron saltar la bomba. Ante la mirada atónita de quienes estaban allÃ, de pronto el gigantesco león aparecÃa saltando y atacaba al primero que encontraba, lo sujetaba del cuello y salÃa corriendo, a veces arrastrándose por abajo de la bomba, a veces saltando. aún con la persona en las fauces, logrando escapar. Uno de los ataques más violentos fue en el hospital. El hospital de campo, en donde llevaban a los trabajadores que se llegaban a lastimar, estaba rodeado por una bomba alta. Era una instalación importante. Sin embargo, estaba apartado.
19:00 Debido a que muchos de los enfermos no se podÃan trasladar, cuando los campamentos de los obreros avanzaron conforme avanzaba la lÃnea del ferrocarril, el campamento del hospital se quedó atrás. lejos del campamento del puente en donde estaban los demás. Sin embargo, se construyó una bomba bastante fuerte. Aún asÃ, el ataque de los leones fue exitoso. Una cierta noche, de pronto, una de las tiendas de campaña en donde estaban recostados los enfermos fue invadida por un gigantesco león. El ataque no fue tan exitoso como podrÃa haber sido. Sin embargo, quitó la vida a una persona, dejando heridas a otras dos. En su huida, el cuerpo de aquel infeliz se atoró en la bomba, y el león tuvo la paciencia de jalonearlo, hasta poderlo arrancar, dejando jirones de piel y ropa atorados en las puntas de la bomba.
19:53 ParecÃa no tener fin este ataque, pero el ataque además era realizado de una forma peculiar, un león a la vez. SabÃan que eran dos porque cuando encontraban los restos de la persona que habÃa sido devorada, habÃa huellas de dos leones, pero el ataque lo hacÃa uno solo. Normalmente los leones machos no hacen eso, no comparten presas, son competitivos, se hubieran atacado, pero en esta ocasión resultaba extrañÃsimo que los leones, dos machos, compartieran la presa. Uno se encargaba de capturar y arrastrar y llevar allá. Los dos juntos devoraban. Por supuesto no quedaba mucho. Se optó por colocar guardias nocturnas.
20:35 Diversos trabajadores se colocaban alrededor de una hoguera, con cazuelas y cosas que pudieran hacer ruido, tambores. HabÃa un hombre armado en cada campamento. Lo mismo en el hospital. Sin embargo, esto no fue suficiente. Una noche, aun cuando ya habÃan trasladado el hospital cerca del campamento del puente y le habÃan colocado una bomba mucho más robusta, hubo un ataque. Ese ataque fue particularmente doloroso e impactante porque, A pesar de que estaban los hombres allà con cazuelas y con la fogata, el león logró saltar la bomba, caer dentro del campamento del hospital, atrapar a un hombre que estaba allà recostado en el piso junto al fuego, allà donde estaban los demás con las cazuelas y el ruido. Fue tan impactante aquello que nadie actuó de momento. El león tomó a aquel pobre hombre que era un aguador, lo sujetó de los pies y arrancó corriendo. Pudieron escuchar los gritos de ese infeliz hombre. mientras era arrastrado arriba de las espinas y de las púas de la boma. Pudieron escucharlo como gritaba cuando el león lo arrastraba hacia la vegetación y a pesar de los disparos del hombre que estaba a cargo, el animal devoró a aquel pobre diablo.
21:52 Se encontraron pocos restos al dÃa siguiente. Como parte de los esfuerzos para acabar con esta plaga, se diseñó una trampa. Patterson, junto con otros técnicos del grupo inglés, diseñaron una trampa muy sencilla, una especie de caja grande, hacia el fondo de la cual habÃa un espacio seguro para una presa posible, es decir, un señuelo. HabÃa un mecanismo que accionaba, una reja que cerraba fuertemente, la caja estaba sumamente robusta y además habÃa sido asegurada al suelo mediante una serie de cables anclados con trozos de riel de ferrocarril al suelo. Hacia el fondo, en la jaula de seguridad, se colocarÃa la... presa, el señuelo, en este caso, debÃa de ser una persona, quien estarÃa pendiente, y en el momento que el animal entrara, la trampa se cerrarÃa y ahà lo matarÃan. La primera noche, el señuelo fue el propio Patterson, que armado con una escopeta se puso allÃ. Como una especie de protección adicional, se colocaron diversos fierros que evitaban el contacto, pero además, la trampa, para ser más engañosa, se cubrió con una lona de tienda de campaña. como si hubiera personas ahà dentro, como si fuera la clásica tienda de campaña en donde atacaban los leones. Pero para su asombro y como de costumbre, estos animales atacaron en otro campamento y hubo personas muertas.
23:22 Después vinieron unos dÃas muy raros. Dejó de haber ataques. Súbitamente dejó de haber ataques. Por lo menos en el campamento del puente y en el campamento del hospital, Ya no hubo ningún incidente. Supieron después que hubo algunos casos, mucho más allá, a varias millas de distancia en el campamento de ferrocarrileros. Pero aquà donde estaba Patterson no volvió a haber nada, por lo menos durante unos meses. Lo que significó que pudieran trabajar bien, que pudieran avanzar enormemente en la construcción de las pilas del puente, en la verificación de los rÃos, etc. Fue un buen momento de avance. pero al mismo tiempo también habÃa otros problemas. Mientras que los leones estaban lejos, ahora el problema eran los propios trabajadores que comenzaron a mafiarse. Hubo un momento en el que intentaron asesinar a Patterson, puesto que Patterson habÃa descubierto que muchos de aquellos que aseguraban ser cantereros y que cobraban una cuota alta de sueldo, en realidad no sabÃan cortar piedra, pero habÃan sido colocados ahà por una especie de mafia, quienes les quitaban parte del dinero. a cambio de ganar un poco más. Esta mafia habÃa intentado asesinar al propio Patterson. Afortunadamente lo descubrió a tiempo y pudo salir airoso, pero la situación era ya de por sà muy tensa. Muchos de los trabajadores que habÃan traÃdo estaban en contra de los ingleses o consideraban a los ingleses como opresores, como invasores, colonialistas, y no era de su agrado.
24:56 Fueron dÃas muy difÃciles, en los que... Andar armado no era una posibilidad, sino una necesidad. En cualquier rincón podÃan apuñalarte, y claro que después dirÃan, se lo comió un león, su cuerpo serÃa aventado por ahÃ, y las defensas que habÃa, realmente los compañeros que se suponÃa que lo cuidarÃan, no estaban tampoco muy capacitados para ello. Asà que durante los dÃas siguientes el campamento se volvió un lugar en donde el peligro acechaba detrás de cualquier cosa. PodÃa tratarse simplemente de una serpiente, de un león, o de los propios seres humanos, quienes en algún momento se convirtieron en peores depredadores que el propio león. Y entonces, los leones volvieron.
25:54 Una noche, los leones volvieron. Y además, de una forma muy extraña. Se volvieron absolutamente descarados, desfachatados. Aquel primer ataque después de mucho tiempo fue algo aterrador. Los trabajadores habÃan bajado la guardia, ciertamente. SabÃan que los leones estaban lejos y, presumiblemente, ya no estaban atacando. Pero cuando volvieron, los trabajadores fueron sorprendidos, sin ningún tipo de preparación. Esa noche, un grupo de hombres estaba alrededor de una hoguera. De pronto, uno de los leones saltó, tomando por el cuello a uno de los jefes de aquel grupo, al que arrastró apenas a 20 metros, ahÃ, afuera, justo afuera de la bomba, que estaba abierta, y ahà comenzó a devorar a aquel hombre.
26:42 El otro león llegó inmediatamente y comenzó a devorarlo también, a la vista de todos, y a pesar de que intentaron hacer ruido, y a pesar de que alguien hizo disparos al aire, los leones devoraron ese cuerpo ante la vista de todos. Horrorizados, se dieron cuenta de que estos animales se habÃan vuelto completamente descarados. Y los siguientes ataques fueron peores, porque ahora comenzaron a atacar en duplas. SÃ, los dos leones atacaban simultáneamente en el mismo lugar, devorando a dos personas a la vez, en un campamento. A la orilla del rÃo, muy cerca de donde estaba el campamento de Patterson, el ataque fue especialmente sangriento porque esa noche varias personas murieron. Aun cuando no todas fueron devoradas, los leones atacaron masivamente. En un ataque vicioso, un ataque perverso se podrÃa pensar si es que no fueran animales, pero el ataque llevó a la muerte a varios de aquellos individuos que estaban alrededor de una fogata. Aun cuando no todos fueron devorados, varios fueron dañados hasta morir, desangrados.
27:43 El ataque habÃa sido especialmente violento y especialmente inusual en la forma, la violencia y el daño que habÃa provocado. En los dÃas siguientes, a pesar de que Patterson montaba estos puestos de vigilancia, los ataques siguieron, y siguieron con una crudeza bárbara. Aún cuando se colocaban animales silvestres o animales de corral para hacerlos de señuelo, los leones no atacaban ahÃ, sino que atacaban a las personas que estaban en sus campamentos. Aún cuando las bombas se hicieron mucho más fuertes, se colocaron muchos más espinos, se colocó gente armada, los leones se las ingeniaban para meterse y matar a alguien. Y se las ingeniaban para después escapar, como si nada.
28:27 A pesar de que se montaron puestos de vigilancia, a pesar de que Patterson Junto con otros cazadores, esperaban en las plataformas arriba de los árboles. Estos animales escaparon completamente indemnes. Pero además, el propio Patterson estuvo a punto de ser devorado por uno de ellos. HabÃan montado un campamento especial. Una trampa, digamos asÃ. Una carreta habÃa sido colocada cerca de las tiendas de campaña. En el interior de las tiendas de campaña se habÃan colocado animales. Y en una bomba muy cercana, Se habÃan colocado varias personas. Todos estaban atentos. Patterson estaba dentro de la carreta aquella, junto con otro hombre.
29:07 Listos para disparar, ambos estaban armados con poderosos rifles. Escucharon el sonido de los leones. Esta vez los leones atacarÃan el campamento donde estaba Patterson. Escucharon en la vegetación cómo rompÃan la maleza, cómo se escuchaba ese gruñido ligero del león cuando va avanzando, antes de postrarse y después el silencio. El silencio que significa que ya están al acecho. Y entonces, Patterson decidió que no veÃa bien, no alcanzaba a distinguir. la entrada. La noche es oscura. Patterson decide salir a la oscuridad absoluta de la noche de la jungla africana.
29:58 Y en medio de aquella soledad, asume que quizá los leones estén más allá. Baja de la carreta y justo cuando está bajando su compañero de cacerÃa, otro militar le dice, hey, John Henry, no salgas, detente. John Henry no puede ver nada, la puerta de la carreta está abierta, pero han escuchado que los leones están más allá. Ãl se voltea y le dice, no te preocupes, están más lejos. Justo en ese momento, Se puede ver cómo salta el león frente a la carreta y golpea contra la puerta semiabierta. Haciéndola temblar, el animal estaba esperando a Patterson justo a un lado de la carreta. Patterson se mete, cierra la puerta y el animal, ahora, salta hacia el frente, cruza corriendo y a pesar de que la bomba habÃa sido robustecida enormemente, logra meterse. Atrapa a una persona y huye con ella, dándole muerte, mientras que él, Patterson, escucha Cómo truenan los huesos de esa persona cuando los leones lo están despedazando.
31:04 Oye todavÃa cómo cruje aquello cuando lo están destruyendo, haciéndolo pedacitos en medio de la vegetación y aún cuando hace varios disparos. No sabe si ha acertado algo. En medio de la oscuridad de la jungla, lo único que se ha escuchado es cómo esos leones devoran a una persona que estaba enferma Supuestamente protegida, con dos cazadores listos para disparar, con ciertos animales por ahà para distraer, con una bomba de espinas. No funcionó. A la mañana siguiente, Patterson, junto con varios de los trabajadores, siguieron el rastro de los leones.
31:49 Encontraron fragmentos de aquel individuo. Simplemente fragmentos. Por poco, el león habrÃa despachado al propio Patterson. Pero la suerte no estaba de su lado, porque aquellas personas comenzaron a pensar que esos leones no eran reales, que no se trataba de animales, sino de demonios, los demonios del desierto, los demonios de la jungla, los demonios que habitan en la espesura de esa vegetación extraña y espinosa. Y muy pronto el rumor se fue corriendo de boca en boca, porque a pesar de que les habÃa disparado, No habÃa pasado nada, y a pesar de que otras personas habÃan disparado, no habÃa pasado nada, y para colmo de males. Cierta noche, Patterson sale, y mientras va caminando escucha a uno de los leones. Prepara su arma, se coloca en posición, y alcanza a ver al animal justo frente a él, a unos pocos metros. Dispara, y no pasa nada. El rifle estaba defectuoso y no disparó, permitiendo que aquel animal siguiera tranquilamente su marcha. Cuando repone el arma con otra, el animal ya no está. Lo que hizo todavÃa más fuerte el rumor de que los leones del puente de Sabo eran demonios que estaban allà para impedir que se culminara la obra y esto ocasionó que los propios trabajadores entraran en pánico y huyeran masivamente. En el siguiente ferrocarril que pudieron,
33:23 escaparon todos de ahà dejando abandonada la obra. Pero al saberse que los trabajadores del puente habÃan huido, los trabajadores del frente del ferrocarril también huyeron y todo aquello quedó abandonado. Pero ahà no termina el problema. El problema se hizo mucho mayor porque los aldeanos que estaban cerca interpretaron que el ataque de los leones, es decir, de los demonios león, era contra los ingleses y contra la construcción del ferrocarril y esto ocasionó que en ciertos puntos hubiera ataques contra el propio ferrocarril. Interpretaban que los espÃritus de la jungla no querÃan a los ingleses ahÃ. Ahora Patterson enfrentaba un doble riesgo, porque ya no solamente eran sus propios trabajadores que estaban conspirando contra él, los leones que habÃan estado a punto de comérselo, sino que los propios nativos cantaban y bailaban en las noches para que Patterson muriera. Aquello se volvÃa cada vez más tenso, y entonces vino otro ataque.
34:27 Patterson habÃa pedido apoyo con el jefe distrital, el oficial de distrito como le llamaban ellos, un inglés. El apoyo consistÃa en que viniera al campamento del puente, revisara cómo estaban las cosas y decidiera si enviarÃa algunos soldados o no. HabÃan acordado un cierto dÃa. Patterson preparó una cena y estaba a la espera. Pero aquel hombre no llegó. Simplemente no llegó. Patterson desconocÃa. Un pequeño detalle. Los leones habÃan atacado la estación del ferrocarril en donde llegarÃa aquel funcionario.
35:08 Ante el ataque de los leones, los encargados de la estación del ferrocarril se habÃan escondido dentro de una bodega. Cuando Patterson fue a buscar a su amigo, al oficial de distrito con el que tendrÃa la reunión, vio que la estación estaba vacÃa y no habÃa nadie. Y se dio la vuelta y se fue de regreso al campamento sin saber que el león, uno de esos leones gigantescos, estaba allÃ. Por una casualidad del destino, Patterson no fue más allá o habrÃa sido devorado. El problema es que cuando Patterson regresa al campamento, el oficial de distrito llega y en ese momento con el ruido del tren, el león se retira de la estación, va y se esconde por allá. Este hombre baja acompañado de su sargento. y deciden caminar. Ignorantes de la realidad que estaba ocurriendo allÃ, el oficial de distrito junto con Abdullah, su sargento de armas, caminan tranquilamente en medio de la oscuridad cuando de pronto son atacados por uno de los leones. El primer ataque derriba al oficial de distrito y lo hiere gravemente de la espalda. Alcanza a tomar un rifle y hacer un disparo, pero el disparo no acierta, lo que hace que el león dé la vuelta. Ataque a Abdullah, el sargento. Y lo mate. Arrastre su cuerpo y se lo lleve. Los restos de Abdullah, bueno. La ropa ensangrentada, un fragmento de mandÃbula, un trozo de oreja y parte de una mano fueron encontrados dos dÃas después. Y enviados. Junto con una nota
36:41 póstuma a sus dos esposas. Aquel oficial de distrito mandarÃa al dÃa siguiente, por supuesto, y después de montarse en el tren y huir de ese lugar, a un grupo de militares para que acompañaran a Patterson. Pero las obras estaban detenidas. No habÃa nadie en la región. Era urgente terminar con esto.¿ Pero cómo? Los dÃas fueron pasando. Y a pesar de los esfuerzos que se hacÃan por colocar cebos, cebos atractivos, incluso animales muertos de dÃas atrás que eran muy olorosos, los leones no atacaban en donde estaba Patterson. Atacaban en una aldea. Atacaron a los guardias que quedaban en el campamento del ferrocarril. Ambos al mismo tiempo Y entonces, el 9 de diciembre de 1898, el teniente coronel John Henry Patterson, desesperado por la situación, monta un campamento diferente.
37:37 Esta vez coloca varias pequeñas cabras, un bocado muy atractivo para cualquier león, vaya, prácticamente era una golosina, y las amarra por allá. Además ordena que se prenda fuego dentro del campamento que está allÃ, rodeado por una bomba, y se cocine comida, aunque no hay nadie. Solo para simular eso. Y ataca al primer león. Ese dÃa, Patterson tiene un rifle poderoso. Cuando el león aparece, dispara. El animal va pasando justo por abajo. Y es una noche clara. Y acierta. Tres disparos y el animal está muerto. Cuando recuperan la carcasa, porque además alcanzó a escurrirse un poco, alcanzó a correr.
38:26 El animal era enorme, casi tres metros de largo. Era una fiera descomunal. Se encontraba en buenas condiciones. TodavÃa, en el interior del estómago, habÃa restos de lo que se podÃa pensar que era carne humana. Antes de ir a devorar las cabras, habÃa devorado a un nativo en una aldea cercana. Ahora faltaba el siguiente. Patterson sabÃa que al haber roto aquella dupla, el otro animal serÃa más precavido. O por lo menos eso intuÃa. Por lo que montó campamentos de vigilancia diferentes. Si bien estaban en los árboles, también colocarÃa otros a ras de tierra. De tal forma que se pudiera observar la llegada del animal. Y este no pudiera suponer que estaban en la altura. Eso no funcionó tampoco. Los ataques continuaron. Alejados, pero al mismo tiempo violentos.
39:23 Aquel animal parecÃa estarse vengando según se contarÃa por los propios lugareños. Aquel león solitario ahora atacaba de forma mucho más agresiva, mataba a varias personas o mataba a varios animales de corral, aun cuando solo devorara a uno. ParecÃa que estaba cobrando venganza. TomarÃa varios dÃas, por lo menos diez dÃas antes de que Patterson tuviera la oportunidad de volver a disparar. Esa noche estaba de vigilancia cuando de pronto alcanzó a escuchar cómo se rompÃa la vegetación, el sonido particular de un animal grande. HabÃa estado en silencio absoluto, sin decir una palabra. Observó el paso del animal que iba alejándose. No pudo disparar en ese momento. por lo que, junto con su armero, el hombre que le apoyaba llevando las armas, siguieron caminando en medio de la oscuridad. Alcanzaron a escuchar cómo comÃa algo aquel animal. Probablemente alguno de los cebos que habÃan colocado lo habÃa tomado y lo habÃa arrastrado a la vegetación. Fueron avanzando. Poco a poco, y ahà estaba. Lo pudieron ver. Patterson accionó su arma y alcanzó a asestar un disparo. pero el animal pudo huir tranquilamente. Era demasiado grande. Aún cuando el arma lo habÃa herido, el animal simplemente se retiró. PasarÃan diez dÃas más,
40:53 antes de que Patterson tuviera otra oportunidad. De nueva cuenta, los cebos habÃan sido colocados en muchos lugares. Aquel animal habÃa estado limitado ya en su radio de acción, probablemente por la herida que Patterson le habÃa infligido. No habÃa podido adentrarse mucho más allá en su territorio, por lo que volvió a atacar, en el mismo lugar. Esta vez, Patterson alcanzó a disparar, pero el animal se pudo alejar de nuevo. Herido probablemente en la parte alta del lomo, el animal no se alejó mucho. Patterson pudo seguir el rastro. De nueva cuenta, el hombre que le acompaña llevaba un arma.
41:34 Vieron el animal entre la vegetación y el animal los vio y en un movimiento rápido comenzó a acercarse para atacar a Patterson. Patterson pudo disparar, por lo menos en tres ocasiones, pero el animal seguÃa atacando, seguÃa acercándose con gran fiereza. Su rifle ya estaba vacÃo, por lo que voltea para pedir la siguiente arma y resulta que el hombre que llevaba las armas entró en pánico y salió corriendo. Patterson estaba a merced de aquel animal enorme que venÃa hacia él, herido y grave y enfurecido. Pudo saltar, treparse unas piedras y seguir corriendo y subirse a un arbolito, en donde casualmente estaba su compañero, el que llevaba el arma. Tras tomar el arma, pudo disparar. Acabó con la vida de aquella fiera. 29 de diciembre de 1898. El puente se terminarÃa en febrero del año siguiente. Febrero del 99.
42:30 De acuerdo con las cifras calculadas por el propio John Henry Patterson, los leones de Sabo habrÃan devorado a 135 seres humanos. En el periodo de tiempo de marzo a diciembre de 1898 habrÃan devorado 135 personas, lo que no significa que ese fuera el número de vÃctimas. Hay quienes estiman que pudieron haber matado a más de 300 personas. En ese lugar habrÃa alrededor de 6.000 trabajadores distribuidos en un radio de 30 kilómetros. Los leones estaban en su coto de caza. SÃ, los seres humanos estábamos invadiendo su ambiente.
43:12 Eso es cierto. La culpa no era de los leones, sino de los seres humanos que nos damos a la tarea de destruir todo lo que encontramos. Coincido con usted en eso. Ahora, han quedado siempre algunas preguntas.¿ Por qué atacaban seres humanos? Es una presa pobre. El ser humano es una presa muy fácil, eso es cierto. Cazar a un ser humano no tiene ninguna gracia. Es lento, no ofrece resistencia, no tiene cuernos, no tiene garras. Tiene un pésimo oÃdo, tiene una pésima vista, al caer la noche no ve nada y si prende una fogata menos ve porque se lamparea. No huele, tiene un pésimo olfato. Además come cosas que son muy apestosas, que se pueden oler a kilómetros de distancia. Es fácil localizarlo. Pero al mismo tiempo no es un alimento nutritivo. La cantidad de carne que tiene un ser humano es poca. En comparación con una cebra, un ñu o un bisonte, un ser humano realmente no ofrece una alimentación apropiada. es por asà decirlo, una alimentación complementaria. Sin embargo, en este caso habÃan atacado especÃficamente seres humanos. Por otro lado, es inusual que ataquen en pareja, machos. Y era inusual que machos de ese tamaño no fueran competitivos entre sÃ, no se atacaran entre ellos para luchar por una presa. Todo aquello era inusual.
44:33 En fin, ambos animales fueron convertidos en saleas. Les quitaron la piel y la curtieron y las pieles sirvieron como alfombra en la casa del propio Patterson durante muchos años. No serÃa sino hasta bien entrado el siglo XX que Patterson venderÃa las pieles de los leones de sabo al Museo de Historia Natural Field en Chicago, en los Estados Unidos, quienes se encargaron de reconstruirlos y hacer un trabajo de taxidermia enorme, porque actualmente se pueden ver en el volumen real los dos animales. Se conservan además los cráneos, las dentaduras, lo cual ha sido motivo de estudio por parte de varios zoologos. Primero para saber si en realidad habÃan matado tantas personas. Por otro lado, saber por qué atacaban. Y las respuestas han sido muy variadas. Hubo quien dijo que los leones atacaban porque tenÃan malos dientes, no podÃan atacar una cebra. Pero los seres humanos eran fáciles. Pero uno de los leones estaba más joven que el otro, es probable que no estuviera enfermo.¿ Por qué atacaban ambos?¿ Por qué no atacar una presa a uno y los seres humanos a otro? Era muy raro. Se pensó que quizá en la zona una enfermedad habÃa arrasado con la fauna local, lo cual era probable. Sin embargo, también habÃa numerosos animales un poco más allá, y en las aldeas habÃa otros animales, los cuales eran de cacerÃa fácil. Se trataba de animales de corral, cerdos, vacas, cosas de ese estilo que habrÃan
46:04 sido muy fáciles de cazar, cabras, muchÃsimas cabras. Pero prefirieron atacar a los seres humanos, que son ruidosos y que también pueden ser peligrosos y ofrecÃan una dificultad enorme por las bombas y todas estas protecciones. Y decidieron atacarlos. Se pensó que quizá habrÃa sido por algún tipo de venganza. Los nativos hasta lo último sostenÃan que aquellos leones estaban allÃ, porque el tren no deberÃa de pasar, y siempre se consideró que eran demonios que protegÃan las tierras de aquellos nativos y tribus originarias de Kenia. Excepto que el demonio blanco siempre triunfa. En años recientes se realizaron estudios sobre las pieles de aquellos animales y muy particularmente sobre los cráneos.
46:55 Estos estudios buscaban la firma isotópica.¿ Qué significa eso? La firma isotópica es la firma de lo que comemos. Un animal herbÃvoro tiene una firma isotópica relacionada con su alimentación. Una bestia de este tamaño deberÃa de tener una cierta firma isotópica de su alimentación. Si comieron seres humanos, deberÃan de tenerlo como firma isotópica. Y efectivamente lo tenÃan. Estos animales habÃan comido seres humanos. Pero a partir de los propios estudios que se han realizado en otros depredadores, se puede calcular cuántos seres humanos comieron, aunque usted no lo crea. Al analizar la firma isotópica de los animales se podrÃa calcular en base a diferentes temas cuántas personas comió cada uno.
47:41 Se calculó que en realidad eran 35 las vÃctimas que habÃan comido estos animales. Excepto que habÃa un problema. La firma isotópica de los seres humanos varÃa en base a su alimentación. Una persona europea que come un volumen enorme de carne tiene una firma isotópica mucho más alta que un hindú que come vegetales. La gente que trabajaba en el lugar eran, en su gran mayorÃa, vegetarianos y ovolácteos. Por lo tanto, su firma isotópica era muy baja. Por ende, se espera que en algún momento se pueda saber si realmente comieron 135 personas o más.¿ Usted qué piensa? Buenas noches.
48:27 Hasta pronto. Gracias por ver el video. No. No. No. Gracias por ver el video.
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