April 13, 2026

La doctora y la posesa ||Relatos del lado oscuro

La doctora y la posesa ||Relatos del lado oscuro
La doctora y la posesa ||Relatos del lado oscuro
Relatos del lado oscuro
La doctora y la posesa ||Relatos del lado oscuro

Conviértete en un supporter de este podcast: https://www.spreaker.com/podcast/relatos-del-lado-oscuro--5421502/support.

0:01 Relatos del Lado Oscuro Clips Para cuando tienes el tiempo contado La doctora F Obviamente no damos nombres Y usted sabe por qué Esta mujer es una doctora Doctora de medicina, pues Y trabaja en un hospital Y como tal Es una persona que hace guardias Que a veces le toca el turno de la noche Y se queda ahí toda la noche en una cierta ocasión, hace unos meses, recibió a una paciente. La llamaron para que fuera a atenderle. Esta chica, 17 años, menudita, no más de 1 metro 50 de estatura, no más de 50 kilos de peso, se veía frágil desde donde usted la viera y, sin embargo, estaba amarrada a la cama. Cuando llega a la habitación, para empezar, la puerta está custodiada por dos elementos de la policía, dos varones de gran tamaño. En el interior hay otros dos varones de la policía quienes custodian a esta jovencita de apariencia realmente frágil. Está amarrada, las manos hacia atrás, los pies hacia atrás, está inmovilizada, hay algo que le sujeta.

1:19 Sin embargo, conforme pasan los instantes, comienza a moverse, retorciéndose en unas posiciones incómodas. verdaderamente anómalas que pareciera que se van a romper hasta el punto en el que deciden sedarla por completo. Pero cuando la doctora se acerca para revisar signos vitales, para ver si era procedente meterle una inyección o no, llega un punto en el que está cara a cara porque esta criatura se ha movido de tal manera que su cara queda viendo de frente a la doctora Ella va a sacar su clásica lamparita de médico para reflejo pupilar y cuando hace eso, se le cae la lámpara, se echa para atrás, camina, casi se cae.

2:04 Porque lo que hay ahí no son los ojos de una jovencita de 17 años, lo que sea que estaba ahí no era eso. Era una mirada de hielo, fría, unos ojos animales, unos ojos que no eran humanos, mirándola con ira, con rabia, con una actitud absolutamente extraña. Con esos ojos que lavan la sangre, ella no se quedó mucho rato. Salió un instante y fue informada de la situación. La jovencita había comenzado a tener un trastorno de comportamiento tres meses atrás. En un principio comenzó a actuar de forma errática, violenta, iracunda, hasta el punto en el que poco después la corrieron de la escuela preparatoria en la que estaba y en donde había estudiado toda su vida. desde muy pequeña hasta llegar ahí, y de pronto cambia dramáticamente de comportamiento y terminan corriéndola porque se volvió agresiva. Al llegar a casa, sin embargo, pasaba los días en una actitud compulsiva de oración. Compulsiva.

3:07 Es decir, no podía apartarse de esto sin sentir que algo iba a pasar y aseguraba que su familia iba a ser atacada por los demonios y que ella tenía que protegerlos y tenía que defenderlos y tenía que ayudarlos de alguna forma y por eso hacía genuflexiones. Recuerda usted el caso de Annelies Michel, la chica alemana que dio origen a una película por un caso de posesión atroz que terminó con la vida de la joven en poco tiempo. Bueno, este es un caso atroz. en el que esta joven llegó a ese punto de obsesión. Pero esto es algo de hace poco tiempo, tiene pocos meses. La jovencita no paraba de hacer oraciones, de pedir al cielo y de hacer cosas raras, pero entonces dejó de comer. Completamente dejó de comer. Y empezó a actuar todavía más rara, agresiva, violenta.

3:53 Por momentos cuatro o cinco personas no lograban contener a esta criatura, que había dejado de comer, por lo tanto estaría débil. Y no podían contenerla, sujetarla. Era imposible. Y entonces llegó aquella noche fatal. En un cierto momento comenzó a decir que tenía que salvar a su familia, que tenía que sacar a los demonios que estaban allí. Tomó un cuchillo y acuchilló a la familia. En una agresión directa y muy grave, dejó a las personas que estaban ahí heridas de gravedad. Por lo tanto intervino la policía, pero no lograban contenerla. No lograban sujetarla. Tal era la fuerza que cuatro o cinco grandes policías no lograban contenerla.

4:33 A una chica de 50 kilos de peso. Hasta que la llevan al hospital en donde es sujetada a la cama con gruesas correas y posteriormente del vientre también. Ante toda esta situación, la policía la había llevado para diagnosticar, para ver qué era, qué estaba pasando.¿ Un brote psicótico? Podía ser. Las personas pueden llegar a perder una especie de control de su propia realidad y empezar a tener estas alucinaciones. Y sin embargo, lo que parecía ahí no era eso. Sobre todo para la doctora, haber visto ese rostro cara a cara era algo muy raro. Aún así decidieron sedarla por completo. Dormirla. No debería de estar en lo que sabían que tenía. Era preferible que por su seguridad y para su bienestar estuviera dormida. Procedieron con el electroencefalograma, después vino la tomografía, la resonancia magnética. Había varias posibilidades. Desde un problema de esquizofrenia, un problema de toxinas en la sangre por consumo de drogas, alguna cosa de esas, pero conforme fueron avanzando los días, cada hipótesis se iba desplomando porque en el torrente sanguíneo no había ninguna sustancia anómala. Algo, por ejemplo, como una droga fuerte, Algún narcótico. No había.

5:53 Esta chica no había consumido drogas en ningún momento. No había trazas de nada. Alguien que tiene un padecimiento, por ejemplo una esquizofrenia, podría demostrarlo a través de las resonancias y de los electroencefalogramas. Podría aparecer ahí. No había ninguna anomalía, ni en el sueño ni en el consciente. La única opción que podían encontrar quizá era algo que ellos llaman la encefalitis autoinmune. un cuadro de encefalitis autoinmune, NMDA. Pero no tenían esa certeza. Aún así, comenzaron a trabajar sobre ese vector, sobre esa posibilidad, con los medicamentos adecuados, con todo esto. La doctora F no fue la médica tratante.

6:41 Simplemente era la médica de guardia y había estado ahí y volvió en varias noches a pasar por ahí a revisar la dosis del sedante que la tenía narcotizada a revisar que estuviera bien los signos vitales, vamos, mantenerle en orden las instrucciones del médico tratante y estar al pie del cañón. Pero no podía alejarse esa imagen de esos ojos animales que la estaban viendo, esa mirada rara. Y entonces ocurrió aquello otro. Una tarde, la doctora viene llegando para su guardia de la noche, entra al área de consultorios, para dirigirse hacia su despacho, hacia su pequeño cubículo, y se da cuenta que la jovencita está por ahí, sentada, esperando entrar a la consulta con su médico tratante que le va a dar de alta. Ella va caminando y la distingue. Ni siquiera sabe cómo se llama. No tiene ese contacto. No han platicado nunca porque la joven estaba inconsciente.

7:42 La doctora viene vestida normal. No se ha puesto ni su bata ni nada. Viene vestida normal. Va caminando cuando de pronto... Cuando va junto de ella esta persona gira la cara, se le queda viendo. Y con esos ojos animales, de hielo extraños, sonríe. Con una mueca macabra. Hola doctora, y dice su nombre. Con todas y cada una de las letras dice su nombre. La doctora no le había dicho su nombre. Su gafete no tenía su nombre, solo su apellido. No llevaba ninguna identificación, nunca platicó con ella.

8:24 La chica había estado durante varias semanas inconsciente. Pero lo que más le aterró fue la mirada extraña y la sonrisa aquella. Iba de regreso a casa. Era inimputable. Aun cuando había lesionado de gravedad a varias personas con un arma blanca, Era inimputable porque se encontraba bajo un trastorno mental que la llevaría al hospital.¿ Qué era lo que estaba ahí? Ella nunca lo supo. No tuvo oportunidad de preguntar más. Nunca lo supo. El agente de policía que le informó sobre la agresión solamente dijo eso. Que la chica se había comenzado a desquiciar muy rápidamente.