Historias de cementerio || Relatos del lado oscuro
Algunas veces nuestras visitas al cementerio terminan en una verdadera locura paranormal, este programa se compone de relatos del auditorio acerca de experiencias vividas en cementerios.
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0:00 Antes de comenzar el programa, queremos invitarle a que conozca un libro. Este es un libro sobre el DÃa de Muertos Mexicano. Nos gusta mucho, tiene unos dibujos preciosos. Es de una persona que ha trabajado con nosotros también en otros proyectos de Cristina Zabugal Machaén, quien nos ha hecho dibujos para nuestros programas, para nuestros eventos, para nuestros libros, discos, etc. Es una persona muy cercana a nosotros y tiene unos hermosos dibujos. Pero además tiene diversos textos traducidos al inglés y al español. Creo que para quienes gustan de conocer de la cultura mexicana, es un libro muy accesible y muy atractivo. Por ahà en la caja de descripción, abajito, hemos puesto el vÃnculo al sitio donde se puede comprar.
0:50 Vale la pena. Es algo interesante para conocer más de México. Y ahora...¿ Le gustarÃa escuchar algunas historias de fantasmas en cementerios? Es un caso interesante y verá por qué. Normalmente uno se imagina que los cementerios son los lugares en donde por excelencia o por antonomasia hay fantasmas. Sin embargo, la realidad en cuanto a la teorÃa paranormal y la teorÃa de la fantasmogénesis es que No es asÃ. Una persona que fallece y que se queda en este plano de existencia probablemente lo haga por un apego a algo. Puede ser el apego a una persona, no querer separarse de una persona a la que se le quiere, no poder separarse de un hijo, de una hija, de una familia, no poder separarse de un bien material que ha sido atesorado de manera dramática, no poder separarse. de alguna cosa fÃsica la otra opción es no poder dejar este mundo porque no ha podido cumplir con algo que le compromete una ira contenida una venganza un suceso algo que tiene que demostrar la otra por supuesto es el miedo a alguien que tiene mucho miedo a irse en ninguna de estas casuÃsticas que le he mencionado tendrÃa sentido quedarse en
2:22 un cementerio alguien que estaba pegado emocionalmente a una persona sea para bien o para mal, tratará de estar cerca de esa persona. Alguien que es apegado a un tesoro, por llamarlo de alguna forma, estará cerca de ese tesoro, de ese bien material. Y alguien que tiene mucho miedo buscará un lugar donde se sienta seguro, el lugar donde se sintió seguro cuando estuvo en vida. Asà que normalmente pensarÃamos, uy, un cementerio, qué miedo. Pero no deberÃa de ser asÃ. Bueno, quizá no tanto. Y es que si las personas que han partido y no se quieren ir, no están en un cementerio y están en la casa de la mujer amada, en el lugar donde escondieron su tesoro, en una iglesia, porque ahà les da confianza estar.¿ Quiénes estarÃan ahÃ?¿ Qué seres paranormales habitarÃan un cementerio? Algunos de los que pudieran estar ahà efectivamente son personas que han desencarnado, personas que han muerto y que por ello están ahà buscando a alguien, quizá a una persona que en vida les fue muy significativa, a la mujer a la que amaron, por ejemplo, o al hombre al que amaron y van al cementerio a buscar la tumba. O bien buscan resolver alguna situación que
3:54 en vida no quedó resuelta y que intentaban hacerlo yendo al cementerio, al camposanto. Habrá algunos otros que están esperando a alguien ahÃ, en ese lugar. Por supuesto también habrá entidades oscuras, entidades que buscan el dolor, se alimentan de eso, de emociones, de energÃas negativas, de energÃas de duelo. Y qué mejor lugar que un camposanto. relatos del lado oscuro fantasmas seres extraños sucesos inexplicables perversidad humana historias que otras mentes prefieren ignorar Hay una historia muy antigua La platicaba un hombre muy mayor hace ya muchos años.
5:05 Esta historia se relata en una zona del Estado de México cerca de una población muy grande que se conocÃa en aquel entonces como Cuautitlán de Romero Rubio. HabÃa en esta zona grandes ranchos. Estaba la ex hacienda de Cuamatla, el rancho San Antonio, un rancho lechero por excelencia con grandes tierras. Y después habÃa una zona en donde habÃa habido una antigua fábrica textil. Esta antigua fábrica textil era en su época un modelo de fábrica. Numerosos obreros iban y venÃan todos los dÃas desde Cuautitlán de Romero Rubio hasta aquel lugar en una zona conocida como San José Buenavista.
5:45 Pequeño poblado que para los años 40 era totalmente marginal. Era un sitio apartado en medio de un México solitario y con poca población. El hecho es que dÃa con dÃa habÃa un servicio muy peculiar de transporte, una especie de tranvÃa. Este aparato lo que hacÃa era llevar obreros desde Coautitlán hasta la fábrica textil y llevarlos de regreso, ya que San José Buenavista era muy pequeño, solamente algunos pocos de los trabajadores eran de esa comunidad y algunos otros pocos vivÃan en la propia fábrica. Muchos más venÃan en este transporte un tanto peculiar. El hecho es que el trenecito aquel comenzaba a circular muy de madrugada y terminaba de circular muy entrada la noche, pero la última corrida era clave.
6:45 La última corrida era de Cuautitlán de Romero Rubio a la fábrica y ahà pernoctaba. El conductor se quedaba allá a dormir, para que en la primera corrida de madrugada trajera pasajeros que salÃan del tercer turno y llevara a los pasajeros que entrarÃan al siguiente turno. Era mucho movimiento. Pero habÃa algo. Cuando un hombre joven, en aquel entonces veintitantos años, recién casado, es contratado para conducir ese cacharro, está muy contento. Es una buena paga, es un buen trabajo, no es tan peligroso como otros trabajos. Y es seguro.
7:27 Está feliz de la vida. El único problema, bueno, es que le van a asignar el último turno porque él vive en San José. Asà que a él le queda de maravilla. No tiene que pernoctar en el propio cacharro este, sino que llegada la noche, cuando es la última corrida, para este aparato y se mete a su casa a dormir. Todo el mundo muy contento. Excepto el papá de este muchacho. Lo primero que le dice es ten cuidado. Pero No habÃa muchos riesgos, aun cuando pudiera haber un asalto no habÃa nada que robar. No se cobraba como tal, era un servicio interno. O si subÃa algún pasajero, tampoco era tan grave. Pero aquel padre volvÃa a insistir, tú ten cuidado.
8:11 Hasta que un buen dÃa este muchacho le dice, bueno,¿ con qué tengo que tener cuidado? Esa tarde está en casa el muchacho cuando llegan su papá y su abuelo. Todos habÃan trabajado de una u otra forma con aquella fábrica. Se sientan, lo sientan a él y le dicen, mira, lo que te vamos a decir te puede sonar ridÃculo, pero hay un muerto que se sube en el tranvÃa. Y ten cuidado, no intentes hacer nada. Este hombre se rÃe y les dice como un muerto. Lo vas a ver, lo vas a ver. se va a subir en algún punto cerca de la hacienda de Cuamatra y se va a bajar justo en el cementerio, poco antes del puente de fierro. Ahà lo vas a ver cómo se baja y lo vas a ver parado a la orilla. No te distraigas, no te espantes. Este muchacho se queda muy sorprendido porque ambos señores, el papá y el abuelo, eran personas muy severas, muy serias, muy formales y estarle diciendo eso En ese momento el abuelo se acerca y le dice, cuando esto ocurra, tú mira de frente, ponte a rezar y nunca te quites esto. Y le puso un escapulario bendito y una serie de cosas. Pero por sobre todo, no quieras hablarle, no quieras acercarte, no quieras hacer nada.
9:36 Vas a saber,¿ qué es él? Este muchacho se queda tan sorprendido y les pregunta,¿ pero qué es? Es un padrecito. Lo vas a ver, cómo se sube con su sombrerito,¿ Cómo lleva su alzacuellos blanco?¿ Su sotana a la antigua con muchos botones al frente?¿ Lo vas a ver cómo está sentadito? Y de pronto, sin que te des cuenta, al llegar al cementerio, va a bajarse sin que tú te detengas. Y cuando te des cuenta, está del otro lado viéndote. Tú sigue manejando, no te detengas. Este muchacho se rÃe mucho y cuando le comenta a su esposa, su esposa se espanta horriblemente. Le dice, ¡ay, por Dios!, Pero si yo ya sabÃa que en este lugar hay tantos espantos, hay tantas cosas terribles. Y él se queda pensando, bueno, pero si viene gente conmigo, ¿qué?¿ A poco también lo van a ver? Total, unos dÃas después, es la última corrida, se ha hecho un poco tarde y viene totalmente solo, totalmente solo. Cuando llega la hacienda Cuamatla, lo primero que ocurre es que De pronto, allá atrás, cuando mira por un espejo que tiene, está el mono ese, el viejito aquel, un padrecito, sentadito, con sus manos muy serio. No ha hecho parada, no hay forma de que se hubiera subido.
11:03 Ãl salió vacÃo y de pronto está ahÃ. Y él se sorprende y comienza a sudar. Pero comienza a sudar aún más cuando, un poco más adelante, esta cosa se acerca Se levanta de donde esté y se acerca un poco. Ãl no esperaba eso. En medio de aquella soledad, porque no habÃa ninguna casa, era mucho terreno, sin una sola vivienda, no vivÃa nadie ahÃ. Y están ahà y esta cosa se le acerca. A él no le dijeron que se le iba a acercar. Lo único que hace es agarrar el escapulario aquel y ponerse a rezar. Mientras aquella cosa está ahÃ, pero justo cuando llegan al cementerio, él observa como aquello se baja. Pero no es que se baje por la puerta, simplemente se desvanece de dentro de aquel cacharro, de aquel transporte y aparece un poco adelante junto a él.
11:59 Ãl lo puede ver conforme va avanzando y lo ve como se va metiendo al cementerio, que estaba a metros de ahÃ. Se espanta, se espanta mucho cuando llega y deja aquello estacionado, se baja. Quien le recibe, que es el vigilante, lo ve tan mal que le pregunta si le puede ayudar en algo y le dice que no. Se va a su casa y su mujer, cuando lo ve llegar, sabe que ya vio algo. No se enfermó, solo fue el susto, pero entendió que no bromeaban. Algún tiempo después volverÃa a verlo. No era en un momento especÃfico, no era, por ejemplo, el dÃa de luna llena. En algún momento algo ocurrÃa, por algún motivo esto se subÃa.
12:48 En una ocasión habÃa otros pasajeros. Ãl los vio, iban todos ahÃ, se subieron desde el inicio de aquel recorrido, iban a bordo. Ãl va viendo a los pasajeros que van atrás y de pronto cuando levanta la vista ve que está el padrecito sentado hasta atrás. Y se da cuenta que está ahÃ. Conforme va avanzando, también se da cuenta que los otros pasajeros se dieron cuenta y están aquà con él, espantadÃsimos, preguntando qué está pasando. Uno de ellos está rezando de rodillas casi, el otro está gritando, otro más lo tiene agarrado. Le dice suéltame, no es que vamos a tener un percance, suéltame. No se preocupen, nada más no vean, no se acerquen, déjenlo. Sus asuntos tendrá durante mucho tiempo. Narraban que se vio. Algunos años después desapareció todo eso. Hubo una especie de huelga, una especie de levantamiento al interior de la fábrica que terminó con el cierre total, la desaparición de todo esto. Pero curiosamente no fue el final del padrecito. El padrecito seguÃa siendo visto en el cementerio y no me lo va a creer usted, pero al parecer iba y permanecÃa ahà un rato haciendo bendiciones. una especie de rezo sobre diferentes tumbas.
14:12 Todo eso ha cambiado hoy en dÃa. La gran pregunta que se hacÃan era¿ quién era este hombre?¿ Cuándo estuvo vivo?¿ De qué iglesia era? Nadie lo sabÃa, pero utilizaba un atuendo muy peculiar con un sombrerito redondo, la sotana aquella rara que se dejó de usar mucho tiempo atrás y estaba en el cementerio. Quizá Solo cumplÃa con su antigua misión de intentar salvar almas.¿ Usted qué piensa?¿ Quiere que le platique otra historia? Bueno, mire, esta nos la ha compartido una persona que nos pide el anonimato y solamente se identifica como la madrina. Ella nos cuenta que por allá en el año 2000, mientras vivÃa en Buenos Aires, Argentina, un buen dÃa su esposo comienza a trabajar en en el turno de la noche. Asà que ella sale de su propio trabajo sola. Y es preocupante. Es preocupante porque en otro tiempo el esposo pasaba por ella y se iban juntos. Pero ahora tiene que tomar un transporte público entrada a la noche, muy tarde. Y este colectivo, este transporte público la deja justo en la esquina de un cementerio.
15:30 No es exactamente muy simpático hacer el recorrido tan entrada a la noche. Y en un sitio tan solitario. Sin embargo, y para su asombro, cuando comienza por tomar el colectivo, aquella unidad de transporte colectivo, la primera vez que se sube, hay una chica junto a ella. Es una chica muy linda, muy guapa. Además es muy agradable. Una persona de trato fácil con la que muy rápido después de decir buenas noches, buenas noches, Qué tarde, verdad? Qué tarde. Y tras breves palabras comienzan a platicar sobre lo que sea. El hecho es que cuando le pregunta a esta joven usted para dónde va, ella responde que se va a bajar en el cementerio porque de ahà camina para su casa y la chica le dice qué casualidad yo también. Asà es que las dos llegan a este lugar. Y se bajan en este mismo punto y comienzan a caminar. Van caminando juntas y al mismo tiempo que van caminando van platicando.
16:37 Por supuesto, cuando ya llegan a un cierto lugar, ella se va para otro lado y ella se va para su casa. La madrina camina para su casa. Con el paso de los dÃas, aquella plática se torna muy amigable hasta el punto en el que sabe que se ama Claudia y esta chica Claudia le saluda por su nombre a la madrina. Todo está muy bien. Más o menos un mes después de iniciada esta aventura del trabajo, el esposo vuelve a cambiar de turno. Y ahora puede ir por ella al trabajo. El asunto está en que ya no tiene que tomar el colectivo. Le da tristeza. Se habÃa hecho buena amiga de aquella joven simpática y guapa que le acompañaba en el transporte. Pero por supuesto siempre es preferible que vaya el esposo. Asà es que bueno, ya no volvió a viajar. Solo que Cuando llega el 10 de mayo, DÃa de la Madre, ella y su esposo deciden ir a visitar una tumba, la tumba de la mamá.
17:38 Tiempo atrás habÃa fallecido la mamá de la madrina y bueno, van allá, visitan la tumba, limpian, arreglan y se dan cuenta de algo que les sorprende enormemente. Junto a la tumba de su mamá hay otra tumba. Y al acercarse y verla, hay algo todavÃa más llamativo, y es que sobre la lápida que cubre, sobre esta losa que cubre la tumba, hay un pequeño montÃculo, una pequeña pieza que tiene la fotografÃa de la persona. Cuando se acerca y la ve, le sorprende enormemente. No se ve fijado en ese detalle, pero cuando la está viendo, siente este escalofrÃo raro, esta gotita de sudor que corre, porque es exactamente la persona que le ha acompañado cada noche mientras tuvo que hacer estos viajes cada noche, esa joven que está en esa fotografÃa y cuya lápida dice, con amor para Claudia, está ahà y tiene bastante tiempo de haber fallecido. Cuando termina de ver todo esto y muy sorprendida, lo único que puede hacer es hacer una oración por ella y agradecerle que la haya acompañado tantas noches en medio de aquellas calles solitarias y en esa caminata divina afuera del cementerio.
18:59 Le platico otra historia. Esta historia nos la compartió Connie. Connie hoy en dÃa vive en Texas, en los Estados Unidos, pero es originaria de Guatemala. Desafortunadamente muchas personas de Centroamérica tienen que emigrar a los Estados Unidos por las condiciones en las que se vive, por la situación polÃtica, social, etc. Incluso de México hay una migración tremenda. El hecho es que Connie Cuando era pequeña, en algún momento por allá de 1990, tiene quizá cinco años, seis años, y van a visitar la tumba de algún familiar en un cementerio, en el cementerio general de la ciudad capital de Guatemala. Mientras están ahà y las personas están realizando los actos fúnebres y todo, Connie se distrae. Es una chiquilla. Y un campo santo finalmente es un campo y es un lugar de juegos.
19:53 Asà es que comienza a brincotear por aquà y por allá y corre para acá y corre para allá y las piernitas van y vienen mientras todas aquellas otras personas están muy solemnes en un funeral. Ella va y viene y bueno, hasta que de pronto algo le llama la atención. Y es que junto a una de las criptas, una de estas criptas abovedadas, hay un bebé. Un bebé. Y se está riendo. Cuando ella va pasando por ahÃ, brincoteando y jugando, de pronto voltea y hay un bebé. Con su sonrisota, viéndola sin un solo diente. Está en pañales. No tiene abrigos, no tiene nada. Está en pañales. Está ahà viéndola. Es como de pelÃcula. Regordete, rosado, bonito. A ella le hace tanta gracia. Se intenta acercar, por supuesto.
20:45 Va para allá. Y de pronto... Cuando la mamá se da cuenta de que se está alejando, corre por ella y le atrae y le dice,¿ a dónde vas? A lo que la niña responde, voy con el bebé.¿ Cuál bebé? El bebé que está allá, quiere jugar. No hay ningún bebé. La mamá se pone muy nerviosa, no ve nada y en ese momento decide irse. No le importa que no han terminado lo que estaban haciendo, no le importa nada. Agarra a su niña y vámonos. El problema es que, algunos años después, tendrÃa que volver al cementerio, pero ni siquiera es el mismo. Esta vez es en el cementerio Las Flores. La niña de una vecina, una amiguita, ha fallecido y tienen que ir al servicio funerario, al sepelio.
21:37 Cuando llega allá, ya no es tan pequeña, ya tiene unos siete u ocho años, en otro cementerio, y de pronto, cuando voltea Allá, en otra de las tumbas, está otra vez el bebé. Exactamente igual. Regordete bonito. Sin dientes. Ãnicamente con su pañal. Riéndose. Como llamándola para que vaya a jugar con él. Ella se queda muy impactada. Se lo comenta a su mamá. La mamá, por supuesto, no lo cree. No lo cree. No encuentra nada. No ve nada. Es curioso, pero...
22:21 Algún tiempo después volverÃa a verlo. Siempre el mismo, exactamente igual. Si ella iba a un cementerio a visitar a una persona fallecida, alguna tumba, limpiar o hacer algo en alguna cripta, en algún momento ella veÃa al bebé. Ya no era una niña. Inclusive cuando lo vio tenÃa 21 años. Estaba por casarse. Fue a visitar una tumba. Y cuando estaba ahÃ, de pronto, al girar la cabeza, el bebé estaba allá. Como siempre, exactamente igual, regordete, rollizo, con esas sonrisitas, sin dientes. Ella creció y se volvió una mujer adulta, pero el bebé seguÃa apareciendo, buscándola. La última vez que lo vio es cuando ella misma estaba a punto de dar a luz un bebé. SerÃa la última vez, a partir de eso no lo volverÃa a ver. Estando en el camposanto, Vio aquello. Allá.
23:25 No estaba lejos. Si alguien hubiera volteado lo habrÃa visto. AsÃ, sin mucho esfuerzo. Pero al parecer solamente ella lo veÃa. Siempre. Bueno. O por lo menos eso es lo que ella pensaba. En alguna ocasión. Otra de las personas que estaba presente. Al verla. Como miraba fijamente. Hacia otro lado. Volteó. Y horrorizada se tapó los ojos y salió corriendo de ahÃ. Lo que significa que muy probablemente algo habÃa.¿ El qué? Es difÃcil saberlo.¿ Qué fue lo que se levantó en aquella primera visita a un cementerio?¿ Un bebé? No, por supuesto que no. Eso no tiene sentido.¿ Algo que buscaba a esta persona en particular? Muy probablemente. Un señuelo, algo que se disfraza, algo que utiliza la imagen inocente y jocosa e incluso atractiva de una criatura para llamar la atención. SÃ, eso es muy probable.¿ Con qué objetivo? Mudarse. Mudarse, ocupar un lugar, comenzar a preocupar, generar una atmósfera propicia para su propio crecimiento, una atmósfera de oscuridad, una atmósfera de angustia, de dolor, de miedo, en donde puede ir creciendo hasta apropiarse, comenzar entonces la acción de una entidad oscura.¿ Por qué eso?
24:44 Al final del dÃa. Es lo que muchas veces ronda en estos sitios. La persona ya no está ahÃ. La persona que ha fallecido está en otro sitio. Si siguió la luz, está en uno de esos lugares formidables. Si no ha marchado, si se ha quedado por alguna cosa que lo ata, es muy probable que tampoco esté ahÃ.¿ Qué es lo que vio? Usted mismo deduzca. Este otro relato nos lo comparte Juan David. Como verá, estamos platicando de experiencias en cementerios y los casos nos han sido compartidos por diferentes personas. Juan David nos compartió este relato desde el departamento del Valle del Cauca, en Colombia, en el municipio de Tuluá. Es una historia como muchas otras.
25:46 Un muchacho joven Muchacho simpático, vivaracho, que suele ir a ver a sus amigos, que suele salir a dar una vuelta. El asunto está en que en un mes de diciembre está con unos amigos jugando una mano de billar. Se les ha hecho un poquito de noche y cuando van caminando, un amigo suyo que es soldado, Marlon, un tipazo fuerte, atlético, que estaba de permiso, terminan de jugar y salen de ahÃ. A unas cuadras está el cementerio central el cementerio central de Tuluá. Mientras van caminando y ya es de madrugada, el soldado comenta que no estarÃa mal pasar a rezar un par de aves marÃas por el descanso de un amigo suyo que está sepultado ahÃ. HabÃa muerto en un accidente de tránsito algún tiempo atrás y tienen esta idea.
26:41 Por alguna razón en este periodo de tiempo, en estos dÃas de diciembre, ahà en Tuluá, El cementerio permanece abierto toda la noche porque las personas van a visitar los deudos en un ritual funerario que es entre el 7 y el 8 de diciembre y que permite que se entre aún de noche, muy entrada la noche. Cuando llegan a la puerta, lo primero es que efectivamente estaba abierto. Pero cuando van llegando, el cementerio ya está cerrando. Todas las personas ya se habÃan ido y ya lo van a cerrar. Logran convencer al vigilante, dado que Son dos personas jóvenes, uno de ellos muy simpático y el otro con apariencia militar. Les conceden pasar, con el único compromiso de que por favor no se tarden. Entran, llegan a la tumba de aquel amigo y comienzan a rezar un padre de Padre Nuestro, su nave MarÃa. Al dÃa siguiente el militar partirÃa y ya no podrÃa visitar la tumba. Asà es que aprovechan el momento y mientras están en eso, Juan David nos comenta que comenzaron a oÃr unas risas. Unas risitas simpáticas.
27:48 Las risitas de una niña que está jugando. En ese momento, por supuesto, los dos se miran uno a otro. Según nos dijo el vigilante, no habÃa ya nadie más, por eso iban a cerrar. Pero al escuchar la risa, queda claro que hay alguien más. Cuando levantan la vista, un poco más allá, entre otras tumbas, hay una chiquilla de unos 12 años. No es exactamente una niñita, es una chamaca que está por ahÃ. La pueden ver, vestida de blanco, vestidito no tan largo, pero tampoco tan corto. Una niña está brincoteando por allá. La oyen como se rÃe, como si estuviera jugando con alguien más. Y de pronto la ven como camina y se coloca atrás de un árbol, pero ya no sale de ahÃ. Ya no la ven como cruza. Momento en el cual comienzan a sentir cierto nerviosismo.
28:42 Usted o yo tendrÃamos ese nerviosismo. El cementerio está alumbrado, no pierda de vista eso, porque estaba la fiesta de la Virgen y por lo tanto se dejaban las luces prendidas y todo esto. Pero cuando ven aquello se sorprenden y al acercarse al árbol para ver si habÃa otras personas por ahÃ, ya no hay nadie. cuando se dan cuenta de esto de que están totalmente solos es cuando verdaderamente se espantan y salen del cementerio llegando a la puerta le informan al guardia oiga no vaya a cerrar porque debe de haber otra familia o alguien porque vimos por ahà una niña el guardia en ese momento les confirma que no hay absolutamente nadie todas las personas que han entrado ya han salido a partir de ese momento bueno Se sintieron extraños. HabÃan visto un fantasma. Una niña jugando al fantasma de una niña. Una criatura cuando fallece desencadena un montón de cosas. Es lo que se cree.
29:50 Se cree que en ese momento para muchos son ángeles, para otros son guÃas, para otros son fuerzas de bondad. acuden a su retirada, a llevarle, a acompañarle. Demasiado limpio, no pesa, se va inmediatamente.¿ Por qué entonces tendrÃa que estar ahÃ, entre las tumbas? A no ser que nuevamente, tal como usted pensó, no fuera una niña. Este otro relato va un poco más allá. Verá, es en el año 2011. Bernie, como le conocen todos sus amigos, es una joven activa, con una vida llena de compromisos, con muchas actividades, que en aquel año decide visitar a unos amigos. Ella vive sola, vive en un departamento, tiene muchas actividades, va y viene, está cerca de su trabajo, es un buen empleo. recibe una invitación muy peculiar. Estos amigos, uno de ellos es periodista, hace reportajes y graba imágenes, diferentes cosas. El hecho es que le han invitado para un recorrido nocturno en el cementerio de ValparaÃso. Está un poco lejos de casa. Ella vive en Santiago. Y si vienes del sur de Chile, bueno,
31:24 ahora está en Santiago. El hecho es que de ahà al cementerio de ValparaÃso, bueno, está un poco retirado. Cuando llegan allá, el recorrido es una cosa más turÃstica que paranormal. Es muy sencillo. Hay que ir caminando entre las tumbas, van contando historias, van tomando algunas fotos. Después llegan a otra parte en donde graban psicofonÃas y las escuchan. Y es un recorrido simpático, vamos a llamarlo de esa forma, pero no pierda de vista algo. Es un cementerio. Y cuando va a un cementerio, si va a ir de madrugada, aunque sea de broma, aunque sea jugando, Hay que tomar ciertas precauciones. El paseo se hacÃa alrededor de las 12 de la noche. Y después comenzaban a hacer cosas, contar historias, leyendas, relatos, visitaban tumbas, oÃan aquellas psicofonÃas y habÃa una sección en la que se tomaban fotos. Los participantes se colocaban junto a una tumba y se tomaban una foto. Todo parecÃa ser una broma. El hecho es que terminado el recorrido, ella se queda en la casa de este periodista junto con la esposa del periodista. Viven ahÃ. Hay un punto importante.
32:40 Vive en una casa enorme. Asà es que le asignan una habitación enorme. Está feliz. Está muy agradable aquello. Se acuesta tranquilamente y de pronto siente cómo se le sube el perrito a la cama. En la casa habÃa un perrito, un cachorro. Uno de estos perros pequeños siente con toda claridad cómo se le sube y le camina encima. Ella se incomoda, se levanta para salir a cerrar la puerta para que salga aquel animal. Pero cuando se incorpora y enciende la luz, se da cuenta que ahà no hay nada. Absolutamente nada. Cuando sale al pasillo y al área de estar, tampoco hay nada. Fue raro. Simplemente fue raro. Regresa a su habitación, cierra la puerta, cierra los ojos y justo cuando está quedándose dormida, comienza a escuchar un ruido muy raro.
33:28 El ruido de muchas personas hablando junto a ella. Personas que están hablando, murmurando como si estuvieran cerca, pero al mismo tiempo no se entiende bien lo que están diciendo porque están como hablando bajo, como hablando entre ellos, como si se estuvieran contestando. Hay por ahà alguien que parece que está rezando, pero no se entiende. Ella apagó la luz y de pronto se oye todo esto y comienza a llenarse esta habitación de estos ruidos hasta el punto que ella se levanta y prende la luz. Y no hay absolutamente nada. Nada. Ella cree que se trata de la casa, del lugar. Asà es que al otro dÃa, muy temprano, vámonos. De regreso. No contó esto a nadie. Obviamente, la gran mayorÃa de las personas cuando cuentan este tipo de cosas y este tipo de sensaciones... o son tildadas de fantasiosas, o son tachadas de locas. Asà es que ella prefiere no contarlo. Pero estando en Santiago, las cosas no vuelven a ser iguales. Vuelve a su departamento, pero aquello cambia dramáticamente, porque todos los dÃas al caer la noche comienzan otra vez aquellos murmullos, aquellos ruidos que vienen de las paredes, que salen de todos los muros, hasta el punto en el que ella prende la luz y se disipa. Pero apenas apaga la luz y vuelve a cerrar los ojos, aquellos ruidos comienzan y la sensación de
34:59 que algo se sube a la cama. Esa sensación de que algún animalito se te subió a la cama. Sientes las patitas como van y vienen, pero cuando prendes la luz no hay nada y no puede haberlo porque en ese departamento no hay nadie, solo ella. No hay ningún animal, no hay mascotas, no hay nada y no hay por donde entren en un departamento cerrado. Los dÃas van pasando y ella comienza a deteriorarse. Y comienza a deteriorarse porque no puede conciliar el sueño. Asà de fácil. Porque apenas cierra los ojos comienzan los murmullos, comienzan los sonidos, comienza la sensación de que algo se le sube. Y cuando no es esta sensación de que algo se sube a la cama, es que algo abre las puertas del armario, del placard, con toda la fuerza. No hay explicación. La falta de sueño es uno de los problemas más graves que puede haber. Una persona puede estar muchos dÃas sin comer, algunos dÃas sin beber agua, pero muy poco tiempo sin dormir.
36:02 Asà es que, apenas pasados unos dÃas, las ojeras son enormes, hasta el punto en el que tiene que ir a un médico, quien le receta una fuerte dosis de pÃldoras para dormir. Aquello es noqueador, le impide trabajar, no le permite seguir con su vida, es terrible. Tiene que suspenderlo. Prefiere dormir con la luz encendida, aunque esto tampoco es muy bueno. El 18 de septiembre de aquel año va a visitar la casa de sus padres. Es un recorrido largo allá en el sur de Chile. Trece horas de transporte para llegar. Cuando llega, su madre la recibe encantada. Duermen juntas porque se alarga la plática. Hay tanto de qué hablar y ponerse al dÃa. que estando allá, ella se acuesta en la cama, la mamá está al lado y ambas siguen platicando hasta la una de la mañana en que mamá se da la vuelta y parece que se ha quedado dormida. Ella estira la mano y apaga la luz.
37:02 Pero antes de que ocurra nada, antes de que pueda siquiera cerrar bien los ojos, siente claramente como aquello se sube a la cama. Es la sensación de un animal pequeño. No es un enorme monstruo, pero es alguna especie de animal que se sube y camina pisoteando la espalda, la cobija, la ropa de cama y luego le da la vuelta y es cuando ella escucha el murmullo aquellos sonidos que parecen brotar debajo de la cama en medio de la oscuridad y del silencio porque el lugar donde viven los padres es apartado, silencioso, tranquilo y de pronto está ese murmullo que la ha seguido durante todo este periodo de tiempo esas voces que van acompañándole y que de pronto se vuelven más fuertes hasta que ella no puede más y enciende la luz Mamá parece estar dormida. Solo ha prendido la pequeña luz de noche. A la mañana siguiente, ella asume que mamita ha dormido bien. Pero apenas se incorpora para levantarse de la cama, la madre la intercepta y le dice tenemos que hablar tú y yo. Es una sentencia de aquellas. Tras tomar lugar en la mesa, le dice que está ocurriendo algo. Sentà todo lo que pasó anoche.¿ Qué te está siguiendo?¿ Qué es esto?¿ Qué ocurre?
38:22 Y ella comienza a platicarle que esto no es nuevo y que esto está ocurriendo y que le ha sucedido a partir de aquello. La madre lo único que le puede aconsejar es ve a la iglesia. Pide ayuda a la iglesia. Vuelve a la iglesia. Por favor, vuelve a la iglesia. Las cosas siguieron asÃ. Ella no es católica. Es de fe evangélica. Por lo tanto, no habÃa un bautizo como tal, no habÃa nada. Y a pesar de haber vuelto a la iglesia, esto siguió asolándola cada noche. Durante dos años su salud se fue minando. El no poder dormir y aún con la luz prendida a veces, escuchar las voces y sentir estas presencias la estaba acabando hasta aquel buen dÃa. Cuando ella compra una casa, es una casa pequeña, pero es propia. A pesar de su precario estado de salud, ha logrado reunir los recursos, el trabajo es bueno, le está yendo bien, compra su casa con la idea de que allá va a estar todo bien.
39:27 Y al llegar, al cambiarse a vivir ahà en un mes de febrero, una amiga suya aparece en la puerta. Es una amiga muy querida. Toca la puerta y cuando ella abre, le causa mucha alegrÃa encontrarse a su amiga, la abraza fuerte y la amiga le dice, espera, espera, espera, que vas a aplastar al regalo. Ella retrocede un poco y le dice,¿ me trajiste un regalo? Por supuesto. Cuando la amiga pone el regalo, ella se queda estupefacta. El regalo no es otra cosa que un gato. SÃ, una gatita, chiquita, monÃsima, una belleza de animalito. A ella le Le sorprende muchÃsimo.
40:12 Ella no tiene animales. No pensaba tener animales. Pero su amiga lo primero que le dice es, por favor, consérvala. No le dice más. Después toman un café y hablan de otras cosas. El hecho es que a partir de ahÃ, a partir de la llegada de ese sencillo animalito, las cosas cambiaron totalmente y aquello que la asolaba noche a noche no volvió a atacar. Eventualmente ocurrÃa alguna cosa, pero no volvió a hacer lo mismo. Cada noche ese animalito va y se acurruca a los pies de la cama.
40:53 Ya no tiene miedo. De cuando en cuando la gatita se eriza, se mueve, va y viene, persigue, observa, cuida, guarda y escolta, porque en ciertos fenómenos paranormales Hay un profundo temor a los gatos. Los gatos son guardianes. O por lo menos es lo que se cree. Y si no, pregúntele a los egipcios. A partir de la llegada de este animalito, el fenómeno dejó de asolar y perseguir a Bernie.¿ Qué le parece?¿ Seguimos adelante? Este otro relato que le voy a compartir nos lo ha compartido Alejandra. Ella vive en San MartÃn de los Andes, Neuquén, la Patagonia, sur del continente americano. En 1999, ella viaja de visita a ver a sus padres que se encontraban en Buenos Aires. El hecho es que es un recorrido largo, es complicado. Llega allá, va de visita. Cuando está allá, su padre le pide que, por favor, postergue un poquito su regreso. Quiere verla un par de dÃas más. Que lo pase del viernes para el sábado. Ella no sabe por qué lo pide, pero bueno, accede.
42:22 La distancia es enorme, no puede ir frecuentemente. Asà es que cuando va, quiere aprovecharlo al máximo y acepta. Un dÃa más no pasa nada. Y afortunadamente aceptó.¿ Por qué aceptó? aquel dÃa, el dÃa en el que viajaba, su padre fallece. En aquel fatÃdico 1999, su padre fallece. Era un tipo muy querido. El abuelo Pedro, como le decÃan, era un sujeto de lo mejor, de lo mejor, vaya. Un tipazo, querido, fuerte, grandote. Un hombre al que catalogaban como una persona absolutamente confiable.
43:03 El hecho es que Tras la muerte, visita del cementerio y ella tiene que permanecer ahà un poquito en el funeral. Afortunadamente no se habÃa vuelto hacia Neuquén, por lo que puede participar en los servicios funerarios, puede estar en el entierro y se queda dos dÃas más. Y entonces ocurre algo. HabÃan pasado dos dÃas del fallecimiento. El sepelio ya se ha celebrado, ya está sepultado. El hermano de Alejandra va conduciendo su auto. En el auto va su esposa, va una niña pequeña que es su hija y una sobrinita de unos cuatro años. Esta sobrinita en particular era muy apegada al abuelo Pedro, como le decÃa cariñosamente. Y no solamente era muy cercana, sino que era el abuelo realmente para esa niña, que aun cuando no era directamente su nieta, el abuelo Pedro era muy querido, jugaba con él, le contaba cosas. Van en el auto y justo cuando van pasando frente al cementerio de la chacarita, la niña grita, tÃo, para el auto, para el auto, que ahà está el abuelo Pedro. Vamos por él. La niña insiste. Asà es que el conductor pregunta dónde, dónde, dónde está, dónde está?
44:23 Y la niña insiste ahÃ. No lo ves para el auto para que tenemos que bajar por él. No lo vas a dejar ahÃ. Ãl se queda muy sorprendido porque precisamente ahÃ, En el cementerio de la Chacarita habÃa sido sepultado don Pedro apenas el dÃa anterior. Es de señalar que ni la niña propia ni la sobrinita sabÃan de la muerte del abuelo Pedro. No se les habÃa informado. No le habÃan comentado nada y por supuesto no sabÃan dónde estaba sepultado. Simplemente el abuelo Pedro quiso despedirse. A veces Al parecer, pueden estar con nosotros algún momento después de la muerte, para después seguir su camino y encontrar el descanso. Un fantasma del adiós, sin duda alguna. Ahora, alrededor de los panteones hay toda suerte de historias. Por ejemplo, en el panteón de San Isidro, en Escapotzalco, en la Ciudad de México, hay dos historias que son muy conocidas.
45:27 Y son muy conocidas por la enorme cantidad de personas que las han visto. Una de ellas es una mujer. Una mujer. Todo el mundo la ha visto. La gente de antes, que circulaba por ahÃ, sabÃa que a cierta hora de la noche iban a ver a la mujer joven que estaba parada en la puerta del cementerio. Aquellos que la subÃan en el auto, ya fuera porque eran colectivos, transportes públicos o simplemente algún valentón o algún coqueto que pensó que harÃa una conquista esa noche, se llevaban el susto de su vida porque, poco más adelante, simplemente se desaparece. pero aquellos que no la subÃan también experimentaban lo suyo.
46:08 Uno de los conductores de aquella época, don Pedro, de acuerdo con lo que nos platica Mari, era su amigo don Pedro, tuvo su propia experiencia. Manejando un transporte público, viene de regreso ya muy entrada la noche, cuando al pasar frente al panteón de San Isidro, observa que está ahà la mujer. Es una mujer joven, arreglada, a la usanza de los años cuarentas probablemente o cincuentas, Está paradita ahÃ. Ãl, cuando la ve, inmediatamente acelera. A pesar de que la joven intenta hacer una señal como para pedir un aventón, para pedir que la lleven, él no se detiene. Ãl acelera. Pero con tan mala suerte que un poco más adelante le toca un semáforo. Y cuando voltea, afuera del auto en la banqueta, está la joven mirándolo fijamente. Cuando cambia la luz y él acelera, la joven simplemente sonrÃe y se despide. Pero no es la única presencia. En este sitio también ha sido vista una niña. Durante muchos años se ha visto allá afuera una niña.¿ Por qué? Hay quienes aseguran que se trata de una niña que fue atropellada allá afuera y que por eso se aparece en ese lugar. Hay otros que aseguran que es al contrario, que la niña aparece para provocar accidentes. Y casualmente en ese sitio no es raro que haya accidentes. Pero quizá Eso lo platiquemos en otra ocasión. Ahora mismo, si me lo permite, mandemos saludos. Vamos a comenzar mandándole una enorme
47:42 felicitación a Horacio Batzi, por supuesto para Cielo Milena Ortega. Ella cumple 28, pero preferimos felicitarla de una vez para que no se nos vaya a pasar y que tal que el dÃa está celebrando y no nos escucha. Vamos a mandarle un abrazo también a Carla Carpio. Ambos están en Argentina celebrando. Felicidades. Para Isabel Peralta, que cumple años el 30 de octubre. Ya está muy cerca. Asà es que va un fuerte abrazo, Isabel. Muchas gracias por acompañarnos siempre. Muchas gracias por su apoyo siempre. Le mandamos una gran felicitación. También, por supuesto, queremos mandarle una felicitación a Mariana Mendoza. Ella cumple años mañana. Es una persona que siempre nos acompaña.
48:24 Mariana Mendoza es una persona que siempre está apoyando al canal, generosamente apoyando al canal y nos da mucho gusto escucharla. que se haya incorporado a esta familia que se reúne en cada estreno, en cada chat. Asà es que le mandamos un abrazo muy fuerte a Mariana. Le deseamos que sea un gran año, que haya mucho bien, que haya mucho beneficio en su vida, mucho crecimiento. Va a ser un gran año. La felicitamos ampliamente, Mariana. Muchas gracias. Naomi, que saluda mucho a su mamá, que es Carmen Bravo, le mando un abrazote. También queremos mandarle una felicitación enorme a Alana Michelle. Ella cumplió años hace poquito, asà es que va el abrazo muy fuerte a Lana. Gracias por acompañarnos.
49:05 Karen Villa. Karen Villa felicita a su tÃo Juan Manuel Villa Vargas, que cumplió años recientemente. Ella es un gran seguidor del canal, cosa que agradecemos enormemente. Una felicitación, don José Manuel. Muchas gracias por seguirnos. Angie Lezama. Ella cumplió apenas 21 añitos. Es una seguidora muy joven del canal. Nos da mucho gusto que nos acompañe. Además, tiene un trabajo muy bonito porque trabaja en cosmetologÃa y todo esto. Y es un trabajo muy bonito. Ella está en Veracruz, México. Le mandamos un fuerte abrazo. Claudia Romero, que está en Folsom, California. Desde allá nos acompaña Mariana Ponce. Ella cumple años hoy. Asà es que está de plácemes, de manteles largos, como decimos en México. Le mandamos una enorme felicitación y un gran abrazo, Mariana. Muchas gracias por acompañarnos. Muchos saludos para Romina Franco en Argentina. Cintia Knudsen para MarÃa Mora, que está en Nebraska, y su tÃo Mario Machorro, pero que está en Saltillo, Coahuila, en México, y nos acompañan juntos.
50:05 Aún con la distancia, escúchanos programas al mismo tiempo. Mariana Chávez está en Santa Fe, Argentina. Hanna Vilchis, su esposo y sus hijas, Dana y Lupita, que están en Tempe, Arizona. Y desde allá nos acompañan Rubén Najera. Una felicitación para Rubén, un abrazo también muy cordial. Mabel Inati. Ellas son madre e hija y nos escuchan en la Argentina. Asà es que es muy bonito eso, que estén todos reunidos oyendo estas historias. Gracias por acompañarnos. Además, desde hace mucho tiempo, Tati Bell es de las primeras personas que nos han seguido en el canal. Josh Gómez y su hijo Dante. Lita, que también nos escucha cada noche. Omar Beruti. Marta GarcÃa Valdez.
50:51 Ana Sánchez. Todos ellos fieles seguidores del canal. Muchas gracias. Kenshin Fa. Es un agradecimiento muy sincero, Kenshin. Muchas gracias por apoyar al canal. Lo mismo para Lorien Leaf, que siempre están apoyándonos a través de la Super Thanks, de este donativo que se hace en los videos anteriores. Es muy grato ver que siguen apoyando al canal. Lo apreciamos mucho. Para Agoris, que saluda a su esposa Cris, que cumplirá años exactamente el 31 de octubre, el DÃa de las Brujas. En fin. MuchÃsimas gracias por acompañarnos esta noche y como cada noche, muy buenas noches y que descansen en paz.
51:45 Música Música Música Sincronización Andrea Oroz
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