Fantasmas y Arqueología|| Relatos del lado oscuro
Quién mejor que un arqueologo que explora antiguos edificios y ruinas, para contar sus historias paranormales.
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0:00 FÃjese usted que hace algún tiempo, trabajando con unas gentes de arqueologÃa, contaban una serie de experiencias raras que habÃan vivido durante una etapa de trabajos en una exploración. Relatos del lado oscuro. Historias que otras mentes prefieren ignorar. Uno de los cachos decÃa que bueno, durante el tiempo que habÃan estado en aquel sitio, un yacimiento arqueológico, les habÃan ocurrido muchas cosas raras, habÃan comenzado por el movimiento de pequeñas cosas, se quedaban a dormir en esa zona, bajando hacia Veracruz, por el lado de Perote, por allá hacia abajo, encontraron este sitio, es una zona muy alejada, por lo tanto tenÃan que quedarse en el lugar, y como consecuencia de eso, pernoctaban en el sitio y bueno, trabajaban durante el dÃa, era un grupo numeroso, estaban muy bien, cenaban y de pronto si alguien se metÃa a la tienda donde tenÃan, a la tienda de campaña donde tenÃan las cosas, habÃa la sensación rara de que habÃa alguien más y con frecuencia caÃan cositas, ¿no? TenÃan las repisas en donde iban colocando cada objeto con su etiqueta y todo y de pronto, oh, sorpresa, algo caÃa y no habÃa nadie. En un principio, bueno, evidentemente pensaron, se
1:30 trata de vibraciones, de cosas que están mal colocadas, la propia tienda de campaña que con el viento se mueve, eso es. Pero comenzaron a ocurrir cosas raras después, como por ejemplo el que alguien despertaba, el campamento en sà era una especie de caseta, donde dormÃan en una especie de caseta grande, con techo de lámina, Y ahà habÃa un montón de camastros, al fondo unas regaderas, etc. De pronto alguien despertaba y preguntaba quién lo habÃa tocado. A esta persona en particular le tocó varias veces eso, que despertaran compañeros de cuadrilla y se voltara y dijera, oye,¿ qué pasó? No, pues no, no pasó nada.¿ De qué estás hablando?¿ Por qué me despertaste? Dije, no, no, no te desperté. Bueno,¿ por qué me sacudiste? No, nadie te sacudió. No, como no, mira, me agarraron y me hicieron asÃ, como si alguien los tomara del brazo y los despertara a jalones.
2:30 Después comenzaron a ocurrir otras cosillas como risas. DecÃa que era muy frecuente que se escucharan risas, pero no habÃa nadie riendo. Ãl con otros tres o cuatro compañeros se quedaban en esa área. Y en más de una ocasión escuchaban eso, que se reÃan, como si hubiera niños adentro. El arqueólogo en jefe no se quedaba en ese sitio, sino que tenÃa una especie de casita más cómoda, porque era la persona que estaba viviendo ya de planta, ¿no? Y, pues bueno, en alguna ocasión platicando, le comentó al jefe, al arqueólogo en jefe, le dijo, oye, mira, me pasa esto, está muy raro, ¿no? Pero el arqueólogo le dijo, no te preocupes, eso llega a pasar a veces. Pero no te espantes. Bueno,¿ pero qué es? No, no es nada.
3:26 Es simplemente el viento o alguna cosa parecida, no hagas caso. Total, los dÃas pasaban y seguÃan oyendo aquellas cosas. En un punto de la excavación estaban removiendo escombros y encontraron una serie de objetos que correspondÃan a juguetes. Y después de los juguetes, encontraron restos óseos de niños. Probablemente niños de unos cinco o seis años, no eran muy grandes. Era difÃcil saberlo porque las personas autóctonas eran de talla muy pequeña. Entonces, podÃan haber sido más grandes, más chicos. Era difÃcil saberlo, pero estaban ahÃ. Bueno, cuando encuentran los restos, se clasifican y punto. No se hace mayor a la araca porque era parte de la investigación. Ãl, cuando termina de todo esto, le toca trasladar una caja del sitio arqueológico a Ciudad de México para datación. El objetivo era llevarlo a unas oficinas de AntropologÃa e Historia, calificarlos y datar. Es decir, asignarles una fecha, un tiempo en el que hubieran sido construidas o fabricadas aquellas piezas. El problema es que eran...
4:45 Ocho o nueve horas de camino, por lo que cuando llega a Ciudad de México ya está cerrado. Se tiene que quedar en un hotel allá con todo y su paquete de piezas. No eran muchas, eran unas pocas piezas, únicamente para datación. Y bueno, se queda ahÃ. En la noche, otra vez lo mismo. Estaba en un hotel de Ciudad de México cuando empieza a escuchar risitas. Fue cuando dijo, no, no, esto ya es el colmo. Alguien siguiente entregó sus piezas y Santo Remedio decÃa que nunca vio nada, nunca lo molestaron realmente, nunca lo molestaron en ninguna forma. Se escuchaba aquello, le hacÃa gracia, pero nunca le tocó. En cambio, por otra parte, conozco gente que ha estado en el medio de la investigación arqueológica durante muchÃsimo tiempo y nunca ha visto nada. En alguna ocasión, inclusive aquà en el programa, hemos tenido la oportunidad de hablar con... Eduardo Merlo, que es un arqueólogo tremendo de aquà de Puebla, un hombre a nivel nacional muy reconocido, y él nos platicaba algunas historias bien interesantes, pero a él no le tocó vivirlo como tal. Que hubiera sufrido alguna situación paranormal, pero le tocaron cosas muy impresionantes, de hallazgos, restos y demás. Es parecido a los sepultureros, ¿no? Cada sepulturero cuenta una historia distinta.
6:14 Hay a quienes les ha tocado vivirlo, ver cosas raras, y muchos, muchÃsimos, nunca han visto nada. Donde sà han llegado a pasar cosas es en las restauraciones de edificios coloniales. Ahà nos ha tocado trabajar con gente de ese estilo, gente que se dedica a la recuperación de inmuebles, y bueno, sà han vivido cosas muy raras. Una experiencia que nos relataron de aquà de Puebla, en los años noventas tardÃos, se remodeló una casona. Era una construcción antiquÃsima, una casa que en sus años de esplendor, allá en el siglo XVII, debe de haber sido una cosa brutal. La construcción era a la antigua, eran muros limosneros, un espesor de 60-70 centÃmetros en las paredes y en algunas áreas hasta de un metro. La loza que dividÃa una planta de otra era a base de vigas y tabique, un trabajo muy cuidadoso.
7:17 TenÃa elementos originales todavÃa, aunque muchos ya no eran originales. TenÃa todavÃa abajo de una loseta de cemento comprimido, habÃa el piso original. Era un piso de barro. No era particularmente bonito, de hecho el piso de barro era un piso muy rústico, muy tosco. que habÃa sido hecho o habÃa sido puesto pensando más bien en la entrada de los animales, porque la puerta principal daba hacia el fondo a unas caballerizas que con el paso de los años resultaba haberse convertido en una vecindad. La antigua caballeriza, todo esto, se habÃa convertido en eso, en una vecindad. El caso es que esta casona, con toda esta historia que tenÃa, Cuando llegan los restauradores, la gente que venÃa a hacer la labor, se topa con una casa horriblemente maltratada, con daños por humedad, con daños por remodelaciones nefastas, hechas verdaderamente de forma brutal, con daños, todo lo que usted se pueda imaginar. La casa tenÃa deterioros prácticamente en toda la superficie y, por otro lado, tenÃa problemas severos en estructura, bueno, No faltaba un cuarto en el que alguien no hubiera hecho alguna atrocidad, en el que alguien no hubiera puesto desde alguna pieza que no era, hubiera quitado alguna cosa bellÃsima y puesto algo horrible. La casa tenÃa problemas severos.
8:52 Entonces llega esta cuadrilla y comienzan a trabajar. Pero no es tan fácil el hacerlo, sobre todo cuando se trata de una casa tan antigua y llena de historias, ¿no? La vivienda como tal tenÃa ya algún tiempo de no estar ocupada, por lo menos por personas vivas. En cuanto comienzan a llegar los trabajadores, comienzan a pasarles cosas curiosas. Lo primero que recordaban, esta misma coderÃa trabajarÃa conmigo en otro proyecto, lo que recordaban muy insistentemente era el hecho de haber llegado, abierto la puerta para meter el primer camión de material, y haberse topado con una serie de pequeños objetos regados, como si alguien hubiera estado buscando algo dentro de uno de tantos cajones que habÃa, habÃa muchÃsimas cosas ahà regadas y no hubiese recogido nada. Era curioso, pero la única persona que habÃa estado entrando previo a esto era el jefe de estas cuadrillas, el especialista en restauración, que era un hombre muy formal. Este señor obviamente no habÃa tocado nada y no habÃa visto quién habÃa tocado eso.
10:08 Por lo tanto, cuando le informan eso, dicen, bueno,¿ y quién se metió? Eso motiva a que obviamente comiencen a ver un poquito más en forma por dónde se podrÃa haber metido alguien y lo que usted quiere. HabÃa muchas cosas regadas, raro, el ambiente era raro. Pero bueno, generalmente cuando se entra en una construcción vieja ocurre eso. Continúan trabajando, ya empiezan a desmontar toda aquella porquerÃa que habÃan puesto, y las habitaciones del fondo, sobre todo, eran las que habÃan sido más dañadas. HabÃan quitado las puertas originales, probablemente de madera, y habÃan puesto unas puertas de lámina muy feas.
10:48 HabÃan quitado toda la ventanerÃa de origen, que era madera y cosas antiguas, y habÃan colocado todo este mugrero de lámina azul, de esa de los años sesentas, muy corriente. que le daba un aspecto espantoso. Cuando están removiendo todo eso, tienen que retirar obviamente también mucho de lo que estaba ahÃ. Empiezan a rastrear qué cosas eran aquellas y van encontrando desde restos de trastos que iban apilando ahÃ. En algún momento alguien apiló en ese lugar y ahà los fueron dejando.
11:32 MovÃan algo y caÃan objetos, esto era algo que les llamaba la atención a los muchachos y hasta cierto punto les daba un poco de temor, porque iban, por ejemplo, quitando una puerta y obviamente se cae un pedazo del repellado, se cae un pedazo de algo más y aparecen estos fragmentos de objetos que pertenecÃan a alguien, que eran objetos de carácter personal allÃ. En otra de las habitaciones se empiezan a demoler los apanados que estaban más dañados y para su asombro encuentran ahà entre los muros restos de juguetes, restos de cucharas. Algunas de estas piezas podrÃan haber sido cosas muy, muy antiguas, otras no lo eran tanto, pero como que la gente guardaba cosas ahÃ, escondÃa cosas en esos huecos que después fueron tapados y reparados. Entonces empiezan a pasarles cositas más raras. Una de tantas noches, dejan ahà toda la herramienta recargada, solo habÃa una puerta enorme bien protegida, pero no ocurre eso. Algo pasa que toda la herramienta parece tirada. HabÃan llegado también algunos otros elementos como piezas de bloc para hacer unos muretes y reforzar.
12:52 Aparecen regados, todos rotos. Les pasan cosas raras. Comienza a haber un poco más de premura. Traen más gente. Algunos de ellos eran expertos en restauración de estucos que se dedican a hacer eso. Entonces, bueno, esta gente viene de otra parte y tiene que quedarse ahÃ. Consiguen un permiso para quedarse. Es gente que se dedica a eso. Son restauradores. No era nadie que por primera vez hubiera llegado, ni mucho menos. Llegan a este sitio. Saben quedarse, se han quedado en muchos otros lugares muchas veces. Tres dÃas después, se reportan para informar que ya no quieren estar. La pregunta era,¿ por qué? La respuesta, en este lugar espantan.
13:40 ParecÃa raro porque, obviamente, para un nivel de persona experta en este tipo de cosas que habÃa estado en los lugares más extraños en esta ocasión, les habÃa espantado hasta el punto de preferir irse. Cuando llega el representante, aquel experto, les dice,¿ qué pasó? Si venimos de tal obra y tal otra, y no te acuerdas que estábamos en tal otra, en Chihuahua, en tal lado. Dicen, no, es que aquà está Canijo. Total, llegan a un acuerdo, ellos van a seguir trabajando, pero se quedan en un hotelito cerca de ahÃ. Cuando dÃas después, ya en una plática más formal, les preguntan exactamente qué vieron, es cuando les platican. Se habÃan quedado la segunda noche, HabÃan puesto una especie de mesa y estaban cenando. Cuando de pronto ven que entra alguien, lo primero que vieron entrar fue un hombre muy alto, lo describÃan como muy alto, pero no era como tal un charro, pero era alguien alto como con un sombrero.
14:41 Lo ven entrar, lo vieron pasar hacia la parte de atrás, como si no estuvieran ellos. Entonces uno de estos muchachos, un grandulón, se levanta y le dice,¿ qué hubo, qué hubo, qué hubo, a dónde? Y la imagen de aquella continúa caminando. Cuando se asoma, esta figura entra en una habitación cerrada, una habitación que no tenÃa ninguna otra puerta más que la de acceso, pero ahà no habÃa nadie. Empiezan a sentirse raros. Total, se burlan de aquello, se rÃen un rato con el tema del fantasma. Cuando deciden irse a acostar, sin embargo, otra vez les empiezan a pasar cosas. Lo primero es escuchar cómo alguien habla, pero habla fuerte, como si estuviera discutiendo con alguien. Se escucha esa voz, es una voz de hombre que está discutiendo con alguien. No se sabe exactamente qué dice, el sonido era muy bajo, muy lejano, pero se escucha que discute con alguien. Y bueno, ellos están oyendo aquello sin saber exactamente de dónde ha salido, ¿no?
15:45 El sonido de aquella voz continuarÃa durante toda la noche insistente, como si se repitiera una grabación. El problema es que, bueno, obviamente no ven de dónde pueda proceder. Al dÃa siguiente, cuando amanece, siguen todos muy preocupados con aquello, pero el sonido a la noche vuelve a empezar más fuerte. Esta vez ya era un pleito como tal, pero no veÃan quién estaba peleando. Eso era lo que más los espantaba, que no veÃan nada y sin embargo oÃan cómo de un cuarto a otro iba pasando la discusión, como si las personas pudieran haber estado caminando por la casa peleando.
16:33 Aquello obviamente era no solamente muy incómodo, sino muy raro. El tema es que, bueno, estos muchachos ya en ese fragor, en ese tema de... de estar oyendo esa discusión, entran ya en un nerviosismo raro y terminan decidiendo que no, que no se quedan ahÃ. Es cuando optan por irse a la calle y despedirse. Cuando al dÃa siguiente ya llegan estas personas, se despiden. Ya no podÃan seguir con eso. Total, ya se quedan a trabajar, optan por el hotelito, todo está muy bien. Entonces empiezan los problemas durante el dÃa. Ya no era durante la noche, ya no habÃa nadie quedándose ahà por lo mismo, todo el mundo se espantó.
17:15 Y entonces empiezan sonidos en la noche, empiezan a repetirse durante el dÃa. Uno de los casos más repetitivos era esto de la discusión, que se escuchaba a alguien peleando amargamente, discutiendo, pero no lo veÃan, no veÃan de quién era esa voz o de dónde venÃa. y de pronto la voz cambiaba de habitación y alguien que estaba en la planta baja escuchaba cómo el sonido se iba subiendo, se iba subiendo y de pronto ya estaba en la planta alta. Aquello era espantoso, según narraban, el ruido, la repetición de aquellos sonidos. Empiezan también a ver algo que les llama la atención, ya al atardecer, cuando ya se estaban preparando para partir, para cerrar la bodega y la puerta, alcanzaban a ver de pronto a la distancia Lo que en principio pensaron que era algún curioso. DecÃan que era una imagen muy sencilla como de un curioso. Como si alguien hubiera estado por ahà curioseando y se hubiera metido, pero obviamente no veÃan cómo era, no distinguÃan cómo era. Hasta que de pronto empezó a verse con mucha más fuerza y a distinguirse ya. Era una figura de una persona regordeta baja. Hay problemas que no podÃan distinguirlo bien, pero se veÃa esta silueta. Aquello fue convirtiéndose cada vez en algo mucho más preocupante porque se cambiaba de lugar. Entonces
18:48 de pronto estaban en una parte trabajando y escuchaban claramente cómo venÃa caminando alguien y acto seguido después de que alguien caminaba se veÃa la siluetita aquella o se oÃa en la discusión. Todo esto fue progresando hasta convertirse en una maldición que era del diario todo el tiempo estar oyendo aquello. Algunos de los trabajadores eventuales que iban llegando, pues no, no querÃan quedarse. Optaban por salir corriendo en cuanto podÃan, por los ruidos y por las voces aquellas raras. Después de eso hubo un periodo de tiempo muy raro en el que los sonidos dejaron de oÃrse, pero empezaron a ver como si alguien entrara y saliera. Cada vez se repetÃa aquello con una variedad de aspectos, hasta el punto del cual se mareaban. Relataba uno de estos hombres que sentÃan un mareo muy raro. Cuando de pronto sentÃan esto, ya sabÃan que venÃa algo. Seguieron trabajando porque era una cuestión de trabajo necesario. Un buen dÃa llegan con un párroco, un cura que alguien fue a traer para que bendijera la casa. Duró varios dÃas tranquilo el lugar, pudieron avanzar muy bien, después volvió aquello. Entonces uno de los muchachos que venÃa de Tehuacán o de alguna parte de estas, trajo una persona que hacÃa cosas, una especie de hechicera, bruja,
20:22 llámale como quiera, curandera. Y lo primero que les dijo fue, ráscale allá, ahà está, vas a encontrar ahà cosas que tienes que sacar. No sé qué vas a encontrar, no es tesoro. Asà se los dijo, no es tesoro, no es dinero. Pero si quieres trabajar, rasca ahÃ, ahà está. Le dicen al jefe, no estoy muy seguro si era ingeniero o arquitecto. Dicen, no, no, no, ahà no vamos a trabajar,¿ cómo se te ocurre? Esa área no la vamos a tocar. Pues a la de tantas los deja una mañana que hagan ahà algunas calas a la primera cala empiezan a sacar restos humanos. Eran dos o tres osamentas que estaban muy abajo ya, sumidos entre la mamposterÃa de una cimentación previa. Antes de la construcción ya habÃa habido ahÃ, eran restos que tenÃan muchÃsimo tiempo. Algunos de estos restos los checó el arqueólogo a cargo, que era el hombre que venÃa de parte del gobierno para la revisión, determinó que eran restos ya muy antiguos, que ya no tenÃan mucho interés. puesto que no tenÃan mayor forma de relación, no estaban en la posición original, sino que estaban en una posición ya alterada, es decir, eran restos que ya habÃan sacado de otro lado y los habÃan ido a colocar ahÃ. Total, los sacan completos, siguen rascando, siguen extrayendo aquello, empiezan a encontrar algunas usamentas muy feas, por ejemplo, de personas pequeñas, muy pequeñas, probablemente niños, gente que habÃa muerto
21:56 en algún momento por una epidemia o algo y los habÃan ido enterrando ahà DecÃa uno de ellos, que sabÃa mucho de esto, que en algún momento del siglo XVIII habÃa habido epidemias y la gente quedaba muerta en su casa. Nadie sabÃa bien a bien qué hacer. Y con el paso del tiempo lo que hacÃan era tapear la puerta para que nadie entrara y ahà quedaban esos restos. También habÃa otras cosas, objetos personales. Encontraron, por ejemplo, restos de cepillos para peinar, cosas asÃ. ya no habÃa ropa como tal, probablemente hayan sepultado también esas personas con ropa, pero ya no habÃa tal, terminaron de hacer aquello, echan otra vez los pisos, extraen todo lo que pudieron de los huesos que se depositaron en una urna, no sé exactamente qué hayan hecho después, pero bueno, lo sacan, realizaron una misa en el lugar, se pidió un permiso para hacer la misa y todo aquello, terminan de hacer los trabajos y se preparan para la entrega. La entrega era algo muy complicado porque no solamente era terminar de trabajar, sino prepararse para que recibieran los trabajos en forma. Entonces tenÃa que estar aquello impecable de limpio. Tienen que hacerlo una noche antes de la entrega. Para cumplir con los tiempos, tenÃan que entregar, no sé, un lunes y se quedan a trabajar el domingo en la noche. Esa noche, toda la noche, hubo personas viéndolos. DecÃa este hombre que, bueno, él trajo
23:28 unas señoras que estaban acostumbradas a hacer limpieza de monumentos y limpieza en horarios extendidos por cuestiones de trabajo y que, bueno, toda la noche de pronto le decÃa una señora, hay alguien en esa recámara viéndome. No, hombre, si no hay nadie. No, sÃ, mire, ahà está. Y efectivamente volteaban y alcanzaban a ver a la distancia cómo alguien se asomaba Y enseguida se ocultaba. Y asÃ, repetidas veces. Asà que toda la noche estuvieron curioseando. DecÃan, bueno, pues están de curiosos, quieren saber quiénes somos o qué estamos haciendo, pues que estén ahÃ. No los molestaron en ningún momento, no hicieron nada. Solamente era esa sensación rara y a veces el mareo. Eso sà decÃan que era muy desagradable el sentirse mareado. Porque empezaba el fenómeno y enseguida empezaban a sentirse mareados. Otro caso que también nos platicaban, que fue muy molesto, nos lo contaba una señora del aseo.
24:33 Esta señora trabajó en una empresa que se dedicaba también a restauraciones y cosas de esas, donde tenÃan que ir por todo el paÃs. Estaban estas personas, largo y ancho del paÃs, trabajaban para diferentes institutos, haciendo labor. De conservación, recuperando inmuebles y cosas de ese estilo. Y eventualmente llegaban a esta oficina, que de hecho era una casa vieja allá en Coyoacán, en la Ciudad de México. Llegaban trayendo consigo piezas que estaban recuperando. TenÃan ahà habilitada en la parte de atrás también un taller de conservación. Entonces de pronto llegaban con una lápida, por ejemplo. Y siempre a esta señora decÃa que le daba mucho miedo eso, ¿no?
25:24 que de pronto llegaban con una lápida que tenÃan que restaurar porque era parte de un patio, por ejemplo, y tenÃan que tenerla, ¿no?, dejarla preparada y arreglada, lo cual era muy incómodo porque, bueno, de pronto estaban ahà limpiando una lápida, en otras ocasiones llegaban trayendo muebles muy antiguos que también se tenÃan que recuperar y que, bueno, En ocasiones eran muebles muy poco convencionales. Uno de estos era un forro, como de una iglesia, como de un altar, que tenÃa varios idolitos, varias imágenes, que no eran exactamente santos, sino más como unas cabezas de demonios. Y, bueno, los llevaron allá atrás en el taller, que era un almacén grande que tenÃan atrás, y a ella le tocaba limpiarlo, y bueno, entraba con mucho miedo. DecÃa que le daba mucho miedo aquello, porque estaban ahà esas imágenes, decÃa que parecÃa que la estaban viendo. Pero hasta ese punto nunca habÃa ocurrido nada. Todo iba muy bien. Ya incluso se habÃa acostumbrado a las excentricidades también de los muchachos, porque era gente poco convencional, que trabajaba de maneras poco convencionales.
26:41 Y bueno, se habÃa acostumbrado a ellos. De pronto, en una ocasión, les toca hacer una remodelación. de una especie de casona vieja en alguna parte de Orizaba, de Córdoba, de por allá. DecÃa que era del sureste, que no era en la Ciudad de México. El hecho es que llegan con un camión lleno de cosas. Resulta ser que la persona aquella era coleccionista, guardaba muchas chácharas de todo tipo, y dentro de lo que traÃan, traÃan un montón de figuritas pequeñas, como de juguetes de barro, muy antiguas, muy raras, también decÃa que eran muy raras, estas figuritas que parecÃan idolitos, pues, idolitos aztecas o asÃ, muy primitivos. El caso es que los llevan ahà junto con un montón de cosas que habÃan sacado de la casa aquella en espera de ver qué se hacÃa, qué instrucciones recibÃan y demás. Están en eso y a ella le tocaba limpiar la zona de atrás también. Entra a ese lugar Y lo primero que le parece es que hay alguien jugando porque se acerca y oye el clásico canturreo de unos chamacos jugando, pero de niños pequeños jugando. Cosa que inmediatamente le despierta una curiosidad enorme de saber qué era lo que estaba ahÃ.
28:09 Pero pues obviamente cuando se acerca a ver de qué se trata, no hay nada. No hay ningún niño, obviamente. Le sorprende aquello, pero bueno, entra, empieza a hacer su trabajo. Apenas está en eso cuando siente otra vez las risitas coquetas, aquellas juguetonas, y se da cuenta que algo no anda bien. Voltea a ver de dónde vienen esas risitas. Nada. Se sale de ahà porque le incomoda, le pone de nervios aquellos sonidos. Se sale. Momentos después regresa, ya un poquito más relajada, más tranquila. Pero apenas cruzar la puerta, enseguida, otra vez, las risitas, otra vez, aquellos murmullos, como de alguien que estuviera bromeando, sin saber exactamente de dónde. Bueno, aquello no terminaba ahÃ. DecÃa que se salÃa, y apenas se salÃa, empezaban otra vez risitas y cosas. Entraba, se callaba en un momento, pero en cuestión de minutos, otra vez estaba ahÃ, ese ruidito peculiar, esas risitas. Total, se van un par de dÃas después y ya termina de hacer lo que estaba en ese momento, se sale, ya se va porque además la puso de nervios. Unos dÃas después se llevan ya las piezas aquellas a alguna parte y deja de oÃrse completamente el ruido. Regresan unos dÃas después, ya que los habÃan catalogado los objetos y todo esto, los traen de regreso. Otra vez empiezan los ruidos. Pero
29:43 en una ocasión sà se espantó mucho. DecÃa que esas piezas ya tenÃan mucho rato de estar ahÃ. probablemente no las habÃan querido recibir en donde las habÃan llevado y entonces las dejaron ahÃ. En una ocasión le pareció entrar y ver que aquello estaba moviéndose, que no era nada más la figurita, sino que habÃa algo moviéndose, algo vivo. Fue la última vez que entró ahÃ. A partir de ese momento sà habló ella con el dueño y lo primero que le dijo fue, yo no quiero estar ahÃ, ahà pasan cosas raras. Dijo, no bromees, hombre,¿ cómo crees? Pues sÃ, pasan cosas raras, tengo mucho miedo con eso. Con permiso. Y se fue. Ya no siguió trabajando por el miedo que le daba todo aquello. El hecho es que contaba que después pensó, bueno, igual y son duendes.
30:35 A lo mejor son esos duendecitos que están por ahà jugando. Vaya usted a saber qué eran al final del dÃa, esta señora ya no regresó. Por si las moscas... Prefirió, mejor no volver, por el pánico que le causaba el estar escuchando aquello. Este tipo de fenómenos asociados con objetos no son tan comunes. Normalmente estos objetos que tienen ya un periodo de tiempo muy largo de estar en reposo y alejados de sus propietarios no suelen ser tan tóxicos como otros objetos mucho más recientes. Pero cuando ocurre significa que alguien o algo mucho más fuerte, mucho más persistente se quedó añadido a ese objeto y eso hace que las apariciones en esos casos también sean muy intensas. Es sencillo.
31:33 Para que algo perdure tanto tiempo atorado o apegado a un objeto, quiere decir que fue o un objeto muy importante en la vida de estas personas o algo importante. que sirvió para algún efecto especÃfico inusual.¿ A qué me refiero con esto? Por ejemplo, algo utilizado en un acto de hechicerÃa es algo que sà se podrÃa considerar como proclive a esto. Es algo que se puede atribuir, por ejemplo, un objeto que se usó como caldero, algo que se consagró. Es algo que puede perdurar con ese tipo de fenómenos durante muchÃsimo tiempo. Y obviamente no es lo más apropiado tenerlos.
32:21 Objetos que fueron objetos de culto tampoco es muy apropiado.¿ A qué me refiero con objetos de culto? Imágenes especÃficas que sirvieron, por ejemplo, para un funeral o que fueron aditamentos de cripta tampoco es lo ideal. Objetos muy personales, como pudiera ser una caja de recuerdos, un alajero, no es tampoco lo ideal. Muchos de estos alajeros eran regalos muy apreciados. Las personas apreciaban este tipo de objetos como regalos. El hecho de conservarlos puede ser hasta cierto punto delicadón.
33:10 Atesoró este objeto y en su momento el hecho de que uno lo tome, bueno, puede ser, digámoslo asÃ, un poquito como alterar algo. Pero sobre todo lo que me he topado yo es en ocasiones lugares en los que hay restos humanos abundantes y no pasa nada. Esto es curioso. En alguna ocasión estuve en un sitio donde tenÃan una colección de osamentas que estaban limpiando y ensamblando para tomar datos antropométricos. TenÃan ahà cuatro o cinco años de estar guardados y en ese lugar no ocurrÃa nada. Sin embargo, en otro sitio llegan con un costal que tiene tres huesitos y empiezan los ruidos y empiezan las cosas.¿ A qué se debe? No lo sé. Cada caso tendrÃa que ser revisado. que tiene que ver con algún factor por ejemplo el sacar de un sitio y llevar a otro puede evidentemente provocar una mayor actividad si un objeto ya estaba en un lugar pertenecÃa a ese lugar y de pronto se le saca se le lleva a otro sitio eso puede significar algún problema como si generara alguna incomodidad en la persona alguna especie de enojo Puede parecer raro, pero se interpretarÃa como un enojo y la respuesta de aquello que se quedó ahà atrapado va a ser dar lata durante mucho tiempo. Este tipo de fenómenos también se
34:44 han visto. En una ocasión por ahà contábamos cosas que tienen que ver con estos sitios en los que hay restos humanos, en los que hay restos arqueológicos y de pronto alguien los altera y bueno, aquello comienza a dar una guerra bárbara. Hay tantos casos similares que, bueno, el último que a mà me tocó platicar y que me contaran tuvo que ver precisamente con el desenterramiento de restos humanos. Estaban trabajando en el atrio de una iglesia en la zona de Tlaxcala, no sé exactamente en qué población. La zona del frente habÃa sufrido deterioro ya, el patio principal del atrio, y habÃa que sustituir desde baldosas, muchas cosas, hacer un mantenimiento mayor, comienzan a trabajarlo y descubren que, bueno, estaban ahà las lápidas antiguas, aquellas que tenÃan cientos de años.
35:41 Hay que comenzar a removerlas, estaban cubiertas por lajas de concreto y comienzan a moverlas, a quitarlas una por una. Conforme las van retirando se dan cuenta que algunas de estas se están rompiendo. eran lajas muy antiguas ya muy deterioradas se acostumbraba a sepultar a las personas en el atrio de la iglesia era una costumbre comienzan a pasarles cosas a los trabajadores con todo y que era una iglesia contaba don Anastasio que era el encargado de aquello que iban quitando las lápidas y de pronto les caÃa una piedra encima de pronto algo ocurrÃa como un dÃa que les gritaron empezaron a gritarles No sabÃan de dónde, no sabÃan quién, pero no dejaba de gritar a alguien. Total, optaron por mejor dejar la lápida ahÃ, pero eso no funcionó, porque evidentemente lo que fuera se habÃa molestado. Y los gritos continuaron durante dÃas. Después de que continuaron aquellos gritos, oÃan como si alguien gritara desde la parte de atrás, como si hubiera alguien en la parte de atrás de la iglesia, muy molesto, gritándoles. Total, un buen dÃa llegan personas ahà de la población y les piden que lo dejen de hacer. Pues bueno, tuvieron que dejar de hacerlo.
37:04 Dejaron las lápidas donde estaban, únicamente cambiaron las baldosas de la superficie. Optaron por dejar como estaba aquello. Dejaron de oÃr los sonidos. Aquellos lamentos se dejaron de oÃr. Durante los dÃas siguientes que estuvieron en ese sitio trabajando ya no tuvieron ningún problema. Estaban avisándoles que no les tocaran su tumba. DecÃa en particular él una voz que le habÃa llamado la atención de una señora ya grande. SÃ, es lógico. Pero bueno, cosas locas, ¿no? En fin, un abrazo a todos. Nos escuchamos muy pronto.
37:46 Muy buenas noches. Y que descansen en paz. Relatos del Lado Oscuro
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