Extraños casos de guardianes _ Relatos del lado oscuro
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0:00 Usted cree que exista algo asà como seres protectores?¿ Como guardianes o sentinelas sobrenaturales? Y no me refiero a ángeles como tal, sino a algo diferente. A lo largo de los años en Relatos del Lado Oscuro hemos escuchado muchas historias, por ejemplo, de fantasmas protectores, en donde una persona asegura haber sido defendida por alguien que no ve pero que los agresores sà ven y sienten. Pero hay pocos casos en los cuales las personas estén conscientes de que los protectores, estos guardianes, están ahà y los puedan ver. Pero hay varios relatos y hay varias historias antiguas que hablan de esto.
0:51 Quizá no le hemos prestado la suficiente atención, pero se antoja uno de esos fenómenos inusuales, y que se denomina como los guardianes. Comenzamos. Relatos del lado oscuro Fantasmas Seres extraños Sucesos inexplicables Perversidad humana Historias que otras mentes prefieren ignorar Y para entender el fenómeno con mayor claridad,¿ qué le parece compartir un relato? Don César Augusto nos comparte esta historia desde Lima, Perú, y es un relato fascinante. Y es un relato fascinante porque es un relato que nos habla de una época antigua en la que se vivÃa de una forma diferente. Vamos atrás en el tiempo a Lima, Perú, Perú.
1:58 La familia de don César Augusto era una familia descendiente de inmigrantes italianos. HabÃan llegado en los periodos entre guerras, asà es que no tenÃan una historia terrible que contar. Les llamaban criollos, por esa mezcla entre peruano e italiano. Y en ocasiones resultaba un poco extraño estar dentro de esto. Pero la historia, como tal, comienza con la muerte del abuelo. Un buen dÃa el abuelo se muere. Por supuesto que aquello cae como cañonazo. La abuela y sus siete hijos han perdido al padre. La situación, sin embargo, no es tan desesperante en lo económico, porque finalmente el viejo tenÃa todo pagado, todo preparado y les tenÃa una sorpresa. Pero la sorpresa como tal llegarÃa también de una forma inusual, porque el abuelo era un hombre muy inusual. Tanto asà que informó a su viuda. acerca de esa sorpresa en sueños, y es que la sorpresa consistÃa en que les tenÃa una casa. Una casa donde cupieran los siete hijos y ella, en un sueño. Por supuesto que cuando despierta la abuela no cree en aquello, pero cuando le avisan que el difunto habÃa dejado esa propiedad por ahà preparada para ellos, o la habÃa comprado, la habÃa ganado de alguna forma, se van para allá. Estaba lejos. La casa estaba todavÃa
3:30 en una urbanización reciente, es decir que no habÃa todos los servicios. Era en la parte nueva. Por lo tanto, hay que caminar bastante desde la terminal de autobuses de los últimos transportes hasta la casa. Pero a cambio de eso es una casa bastante grande donde caben perfectamente los siete hijos y la abuela. Pero además de eso es una casa bonita, es una casa con una energÃa muy buena. con una sensación grata porque además la dejó el abuelo. Por lo tanto, están contentos. Aunque el abuelo también tenÃa otras costumbres inusuales como aparecerse en su propio funeral. Y no, no es que estuviera vivo. Pero muchas personas al dÃa siguiente del funeral preguntaron que quién habÃa muerto. Y cuando se les decÃa que habÃa muerto el abuelo, No lo podÃan creer porque muchas de aquellas personas aseguraban que el abuelo iba caminando atrás del cortejo fúnebre como si nada, a la ida al cementerio y de regreso. Y peor aún, porque varios dÃas después la gente seguÃa sin creer que el abuelo habÃa muerto porque lo seguÃan viendo en la ventana de la casa, observando hacia afuera, o lo veÃan caminando por ahà en el patio y cosas similares. El abuelo no era un hombre cualquiera, era un hombre que tenÃa algo especial, tanto asà que Informó a la abuela acerca de la casa en sueños. Pero eso no le quitó el sueño a nadie. Tampoco les gustaba mucho hablar de ello porque la abuela era una mujer muy creyente,
5:01 practicante firme de la religión católica, asà es que no le hacÃa mucha gracia a todo esto, aunque sabÃa que en realidad ocurrÃa. Pero ahà es a donde voy yo. Cuando se han mudado a aquella casa, comienza a ocurrir un fenómeno extraño. cuando los chicos volvÃan de la escuela. En muchas ocasiones ya habÃa caÃdo la noche y eran pasadas las 7. Asà es que estaba todo oscuro, una urbanización nueva, peligroso, y obviamente los más pequeños llegaban primero porque salÃan de los primeros grados escolares, pero aquellos que eran más grandecitos llegaban por su cuenta, cada uno caminando, y habÃa que recorrer al menos 7 cuadras, desde la última terminal hasta la casa, y no habÃa alumbrado público. Asà que habÃa que caminar en solitario, en lugares peligrosos, pero nunca solos. Y no es que fuera alguien más con ellos, sino que empezaron a darse cuenta que eran acompañados por perros. El asunto es que no eran simplemente acompañados por muchos perros o porque tuvieran muchos perros en su casa, sino porque... Cuando comenzaban a caminar desde la terminal del autobús hacia la casa en aquellas calles solitarias, de pronto se percataban de la compañÃa de un perro. Un solitario perro. Pero no era el mismo. En cada ocasión era diferente. A veces
6:32 un poco más grande, a veces un poco más pequeño, a veces de pelo largo, a veces de pelo corto, pero siempre negro. Completamente negro. E iba... Junto a ellos. Al llegar a casa, poco antes de la puerta, el perro daba la vuelta y desaparecÃa. Y al decir desaparecÃa es porque desaparecÃa. ¿SÃ? No habÃa para dónde se fuera. La casa estaba a la mitad de una cuadra, por lo tanto, podrÃan haberlo visto por ahà olisqueando o haciendo algo. Y no ocurrió eso. En más de una ocasión, al llegar a casa, el chico entraba corriendo a buscar algo que darle al perrito. Pero el perrito jamás comÃa nada, jamás entraba a la casa y jamás se dejaba tocar.
7:20 Cuando lo intentaban, el animal retrocedÃa unos pasos. Y después, conforme reanudaban la marcha, el animalito se emparejaba. Cuando César Augusto nace en el seno de aquella familia, va a vivir allá con unos tres años o cuatro. Trágicamente su madre fallece muy pronto cuando él apenas tiene tres años y por lo tanto su padre lo lleva a vivir a la casa del abuelo, en donde además viven los tÃos y la abuelita. Es el único niño, el único. Por lo tanto las atenciones son para él. Pero además hay un entretenimiento único. Cuando cae la noche y se dan cuenta que no ha llegado alguno de los parientes, él y su tÃa favorita suben al balcón. desde donde se observa toda la calle, y esperan un momento para ver a lo lejos aparecer a su familiar, a su tÃo, la tÃa, lo que fuera, como viene caminando con un perrito.
8:21 Por supuesto que el juego era adivinar si serÃa chico, si serÃa grande, si serÃa greñudito, si no lo serÃa, y hasta dónde llegarÃa el perro. Porque a veces los perros simplemente llegaban a la esquina anterior y ahà desaparecÃan, pero otras veces continuaban un poco más, como si quisieran asegurarse de que esa persona entrara a la casa. Y esto no era privativo de uno de ellos, sino que esto ocurrÃa con todos los parientes. Aquel que llegara solo, entrada la noche, serÃa acompañado por un perrito. Y claro, César Augusto cuando va creciendo, esa historia la está viendo todo el tiempo, él y su tÃa favorita. Y hay ocasiones en las que sale corriendo, está preparado. ha tomado algunas precauciones y ha guardado algunas galletas. Sabe que a los perros les gustan las galletas, en casa tienen perros.
9:11 Asà es que en cuanto ve que aparece su tÃo, que viene caminando y aparece el perro, él se prepara y espera. Y en cuanto el tÃo abre la puerta, él sale corriendo con las galletas que el perro jamás toca, jamás agarra, jamás se come, jamás nada. Apenas saca las galletas, el perro da la vuelta y antes de que pueda hacer nada, desaparece. Y al decir desaparecer, insisto, No es que se meta en un lote baldÃo y se pierda. Desaparece. Y esa peculiaridad de que siempre es un perro diferente y negro. Y el tiempo va pasando. Y entonces César Augusto ya no es un niño, ahora es un joven.
9:56 Es un chabalón. Un chabalón que va a alguna fiesta por ahà en donde ve a una chica guapa y a veces se le va el tiempo. Y cuando vuelve a casa, adivine qué. Lo acompaña un perro. Pero él se fija más en los detalles. Ahora que lo acompaña a él, se fija en los pequeños detalles. Por ejemplo, hay veces que los perros parecen estar muy lastimados, con muchas cicatrices, como si fueran perros de pelea. De esos que antes se usaban para peleas de perros y que están todos con cicatrices y heridas y les falta un pedazo, a veces hasta sin un ojo. Pero siempre lo acompañan. Y él se acostumbra cuando empieza a estudiar y vuelve más tarde, siempre apenas empieza a caminar por aquella soledad, se da cuenta que hay un animalito. A veces, cuando empieza a caminar por ahÃ, siente que aparece el perrito.
10:48 Otras veces lo ve, que está echadito en una puerta. Pero es un perro que jamás ha visto ahà y él vive ahÃ. Asà es que habrÃa visto el perro de un vecino, pero este no es. Y está ahÃ, echadito o sentadito en una puerta y apenas pasa junto, el animalito aparece y comienza a escoltarlo. A veces, él los saluda. Es algo que le ha parecido correcto. Va caminando, aparece el animalito y él se vuelve y le dice hola. Y el animalito va con él. Cuando llegan a casa y el animalito da la vuelta, él simplemente se vuelta y le dice gracias, nos vemos. Y el animalito desaparece. Todos lo han visto. A la abuela no le gusta aquello de hablar de cosas misteriosas, pero bueno, es una mujer muy religiosa. Pero sabe perfectamente que hay eso. Pero con las mujeres es un poco diferente el asunto, ¿sabe?
11:44 Porque lo que cuentan las tÃas es que no es un perro. A ellas lo que las acompaña es una mujer. Igualito. De pronto, cuando ya bajan del autobús, del transporte público, y comienzan a caminar allá en la soledad agarrando el bolso con miedo, de pronto alguien se les para junto. Pero ese alguien ha salido de una pared, de la nada, de pronto está allÃ. No vieron cómo ha llegado, no vieron de dónde salió y aparece esta mujer alta, vestida de negro. Otras veces es más bajita, otras veces es una mujer mayor que les hace la plática, otras veces es absolutamente silenciosa, no pronuncia una palabra, pero les acompaña. Y poco antes de llegar a la puerta, como si de pronto se metiera en otra casa, se va. O en la esquina. Cuando dan la vuelta a la esquina por ahà ya para entrar a la puerta, se va.
12:38 Y el tiempo va pasando y por supuesto entre ellos esto es un asunto de cuño corriente. Saben que los acompañan y a veces cuando ya están todos en la mesa cenando, César Augusto es un jovencillo que platica con los tÃos. Hay un tÃo que es militar, platica sus historias de los asuntos militares y hay mucho interés en eso. Pero de pronto siempre aparece la historia del que acaba de llegar.¿ Quién te acompañó hoy? Hoy me acompañó uno peludito. Hoy me acompañó uno que estaba cojo. Hoy me ha acompañado uno que no tenÃa rabo. Y asÃ, muy inusual. El hecho es que un buen dÃa César Augusto sale de casa. Tiene que empezar su propia vida y se va a vivir. A otra parte de Lima. Ãl imagina que al ocurrir eso ya no lo van a seguir los guardianes, como todos les llamaban. Los guardianes eran estos animalitos y estas mujeres de negro, siempre mujeres. Piensa que ya no le van a acompañar. Pero no es asÃ.
13:40 Una de esas noches en las que ha ido algo, se le ha hecho tarde y cuando vuelve a casa, a mitad de la calle, en un paraje bastante solitario y bastante peligroso, cuando se da cuenta tiene... Un perrito alado. Esta vez es un poco más grandecillo, planudito, orejas paraditas, muy serio, que va caminando junto a él. Por momentos se atrasa un poquito, por momentos se adelanta un poquito. Un poco tiempo después conoce a la que serÃa su esposa. La que, por cierto, lo toma a chunga. Es decir, a broma. Cuando don César Augusto le platica, oye, fÃjate que a mà me pasa esto. ¡Ja!¿ Cómo es posible?¡ Qué broma! Y hay todo aquello que acostumbrarÃa a una chica sana mentalmente decir cuando alguien le platica que lo siguen perros sobrenaturales. Y claro, César Augusto no se enoja por ello. Lo toma con calma. Hasta aquella noche. Aquella noche él y su esposa se fueron a una de esas fiestas bonitas, algo muy bello. Y se les fue el tiempo, y se les fue el tiempo, y se hizo tarde, y se hizo de noche, y no llevaban auto.
14:53 Por lo tanto, deciden volver a casa caminando. Son bastantes cuadras, pero es fresca la noche, está agradable, van muy agarraditos, de la mano, muy bonito aquello, platicando, no sé cuánto, hasta que se dan cuenta que están en un lugar peligroso y que hay gente por ahÃ. Alcanzan a distinguir cómo alguien está por allá en una esquina viéndolos, cómo por allá es muy entrada la noche, pareja solita, arregladita, con ropita fina. Son candidatos a un asalto, por supuesto. Ãl toma de la mano a la esposa, por supuesto, le sujeta fuerte, es un caballero. En toda la extensión de la palabra es un caballero dispuesto a todo, pero no es necesario. Porque justo cuando van pasando frente a una puerta de una casa un poco vieja, hay un perrito.
15:42 Tal como los perritos de siempre. En ese momento, César Augusto le dice a su esposa, mira, ahà está. Se voltea y le dice al perrito, como siempre lo ha hecho, hola. Y el animalito comienza a caminar tras de ellos. Sus pasitos suaves.¿ Puede verlo? La esposa le dice, no, por supuesto que no, hombre.¿ Esto qué tiene de sobrenatural? Es un perro callejero, mÃralo. Mira al pobre perro. Estaba todo herido. La cara cicatrizada, le faltaba un pedazo aquÃ, otro acá, estaba tuerto, medio cojo. Es un perro callejero.¿ Cómo crees esas historias tuyas? Bueno, espera. Siguen caminando. Siguen allà y el perrillo viene atrás. Cuando de pronto ven que el tipo que estaba en la esquina se comienza a mover en su dirección. En ese instante observan cómo el perrito se mueve y se pone frente a ellos y comienza a ladrar con una fiereza que parecerÃa ser un león.
16:36 Sólo Dios sabe qué fue lo que vio aquel tipo, porque ellos veÃan un perrito chiquito, medio cojo, le faltaba un ojo. Pero aquel quién sabe qué vio, porque se dio la vuelta y huyó. El otro, probablemente el cómplice, que estaba escondiéndose en el dintel de una puerta del lado izquierdo, comienza también a acercarse y otra vez el perrito comienza a seguirle, ladrando ferozmente, enseñando los dientes como si estuviera atacándolo. Pero aquel sujeto cuando intenta darles por la espalda, el perrito se pone a la espalda y desde atrás de ellos comienza a gruñir y a ladrar. Y otra vez aquel tipo, solo Dios sabe que habrá visto. Porque era evidente que lo que vio no fue un perrillo ahà callejero feo, sino algo mucho más grande porque empezó a correr despavorido. Claro que la señora dijo,¡ ay qué encanto de perrito! La primera impresión es,¿ qué voy a hacer con un perro callejero si en casa tengo un par de perros finos? Pero bueno. Conforme van llegando a casa,¡ ay qué encanto de animalito y no sé cuánto!
17:33 Le voy a traer algo para que coma. Entra a la casa y César Augusto le dice, no te preocupes, no lo va a tomar, lo que le des no va a hacer nada. Y cuando te des cuenta ya se fue. La mujer trae algo rápido de los animales que tiene en casa, sale corriendo y le pone aquello al perrillo, que no toca absolutamente nada.¿ Cuándo ha visto usted que un perro callejero ni siquiera se acerque a olisquear la comida? Ni siquiera se acerca, da la vuelta y ¡pum! cuando la esposa de César Augusto voltea a ver, ya no está. Simplemente ya no está. Toda la familia lo vivió. Todos los parientes que vivieron en esa casa, en la casa que regaló el abuelo después de muerto, vieron esto. Pero no terminaba la historia ahÃ, porque sabe algo, los guardianes acompañan, no solo aquÃ, sino también allá, cuando uno va en tránsito, cuando a uno le toca irse, cuando es su tiempo, porque en el funeral del tÃo Humberto, del querido tÃo Humberto, en una casa fúnebre, en una funeraria formal, adecuadamente, habÃa un perrillo negro completamente en el cementerio durante el servicio militar que se hizo para honrar la partida. El tÃo Humberto era el militar, asà es que hubo una ceremonia militar Hubo personas vestidas elegantemente en un cementerio elegante, etcétera, etcétera. HabÃa un perrito negro a
19:09 un lado. Clásico perrito perfectamente negro. Y claro, en el funeral de otro conocido también hubo un perrito negro. La gran pregunta es,¿ qué rayos era esto? Porque a ellos...¿ Cómo funciona esto?¿ Por qué están all�¿ Quién los mandó?¿ De dónde salieron?¿ Qué eran en s� Antes de que siga usted pensando una respuesta, déjeme que le platique otra historia. Esta vez venimos a México, en el Estado Mexicano de Guanajuato, en la parte central. Una mujer es maestra, la profesora Guille.
19:52 HabÃa nacido precisamente al inicio de la Revolución Mexicana y su padre murió por ahÃ. No era un buen bicho el padre. De hecho, no era el esposo de su mamá. Era un malviviente el hombre. El hecho es que en un tiroteo lo matan. Ella nunca lo conoció. Nació siendo huérfana de padre. Pero su madre bastaba y sobraba. Era una mujer bravÃsima que se las ingenió para hacerla maestra. Y era una buena maestra. Ella contaba una historia peculiar y se dio cuenta de eso cuando tenÃa unos 15 años. HabÃa pasado la revolución, pero el clima social era bastante adverso. HabÃa muchos vagos por todas partes, personas que habÃan dejado la vida en la revolución y ahora no tenÃan un empleo y se dedicaban al bandolerismo y asaltaban, robaban. Y una noche su madre se pone de muerte. Una fiebre espantosa.
20:44 No hay teléfonos. Lo único que hay en aquel poblado, en las afueras, a unos kilómetros de la ciudad de Celaya, Guanajuato, Lo único que hay es un médico ahÃ, un doctor de pueblo. La madre tiene una fiebre altÃsima, ya no se comporta bien, algo está fallando. Asà es que esta chica, a sus 15 años, que por cierto se decÃa que era una chica guapÃsima, sale corriendo de su casa a buscar al médico. En ese caminar, ansiosa, corriendo a toda velocidad, de pronto se da cuenta que frente a ella aparecen tres vagos. Tres tipos, evidentemente tres ebrios que vieron la oportunidad de su vida de sobrepasarse con una chica muy bonita y jovencita. Ella se da cuenta de esto y aterrada detiene la carrera. Aquellos tres se le vienen encima cuando de pronto apareció el caballero. Asà le llamaban. Un hombre de cerca de dos metros decÃa que era altÃsimo cuando se dio cuenta sin oÃr los pasos ni nada Estaba detrás de ella aquel individuo. Ella lo pudo ver.
21:55 No era un fantasma como tal. Claro, no lo pudo tocar, nunca se atrevió. Pero estaba detrás de ella, con su enorme estatura, su sombrero. Un sombrero que no era el clásico sombrero de charro, ni mucho menos. Un sombrero de la época. Vestido con una especie de traje elegante. Un caballero imponente. que inmediatamente avanza frente a ella. Ella pudo ver la forma de la espalda de aquel traje como de rayitas en medio de aquella calle solitaria apenas alumbrada por una farola. Pudo distinguir el contorno, el cabello corto de un hombre de edad avanzada, pero no un anciano, que se plantó frente a ella y comenzó a avanzar, haciendo que aquellos tres vagos retrocedieran. Nuevamente ella estaba viendo un caballero Lo que aquellos tres estaban viendo es todo un misterio porque comenzaron a correr, a tropezarse, a gritar, a pedir auxilio y a pedir perdón y salieron huyendo.
22:58 Ella llegó con el médico, le planteó lo que ocurrÃa y el médico tuvo tanto miedo de salir que le dio una serie de medicamentos para que los llevara con su madre. La madre se compuso y siguió adelante. Cuando ella le platicó aquello del caballero, la señora no supo qué decir. Esa descripción no embonaba con ninguno de los vecinos que ella conocÃa. Quizá un forastero. El tiempo va pasando. Y en alguna ocasión vuelve a ocurrir aquello. Hay unos vagos que han dicho que en la casa de la profesora tienen mucho dinero. Era una casa grande, antigua. Su familia habÃa sido terrateniente. Entonces tenÃan un montón de habitaciones en una casa totota. Siempre habÃa el rumor de que habÃa dinero. Por lo tanto, una de esas noches decidieron entrar.
23:47 Rompieron una puerta y se metieron. Ella y su madre, que dormÃan juntas en la habitación atrás arriba, escucharon todo y oyeron al perro ladrar y al perro chillar cuando le pegaron con una tranca. Se levantaron asustadas. La madre dijo, voy a buscar el fusil del abuelo. Pero antes de que lo encontrara y pudiera hacer nada, ambas pudieron ver, desde la ventana de su habitación, que daba hacia el patio central, al caballero. La profesora Vidermina tomó la mano de su madre y le dijo, mira mamá, ese es el caballero. La mamá lo pudo ver, pudo ver el elegante traje de rayitas verticales, el sombrero un poquito de lado y la presencia imponente de aquel sujeto avanzando. Y por supuesto los bandoleros corriendo. Y esto le acompañarÃa varias veces, al punto que hubo un tiempo. Tras la muerte de la mamá, la profesora decidió cerrar una parte de la casa y rentarla, de tal manera que sólo ocuparÃa la mitad.
24:53 Era soltera. La profesora nunca contrajo matrimonio. Siempre opinó que para niños ya tenÃa suficientes. Era la maestra de tres o cuatro grados escolares, atendÃa niños y niños y niños y niños y, por supuesto, no querÃa más niños. Pero sobre todo porque no querÃa tener un hombre en casa. HabÃa visto las tragedias personales de todos aquellos niños, la violencia, la crueldad, la ebriaguez, todo esto. Y decidió nunca casarse. Asà es que cuando muere la mamá, ella está sola. Pero las malas lenguas no paran de decir que quién es el caballero que en las noches ven. Porque muchas veces han visto a aquel hombre parado en la puerta de la casa de la profesora. Y más aún, lo han visto en la escuela. Porque a veces en la noche cuando está trabajando en el turno de la noche gratis, por voluntad, por querer ayudar a aquella gente a que aprenda algo, han visto que atrás de la escuela, ahà por donde ve el camino que la lleva a su casa, la espera aquel hombre, imponente, pero no pierda de vista que hace 30 años que lo han estado viendo, jamás ha hablado con él, jamás ha entrado a su casa, jamás siquiera lo ha tocado, se ve, lo puede ver, se ven las facciones finas, Se ve la mirada clara, probablemente un poco rubio, perfectamente afeitado, tranquilo, jamás abierto la boca.
26:24 Nunca ha oÃdo decir una palabra y por supuesto sabe que no es de este mundo. Por dos o tres razones. La primera de ellas,¿ por qué lo ha visto desaparecer en el patio de su casa? Lo ha visto desaparecer mientras camina a su lado, en cuanto llegan a una lámpara en una parte donde hay gente, el caballero. No está. Poco antes de su fallecimiento, en 1990, la profesora platicaba amenamente y contenta diciendo, ya viene por mà mi caballero. Pronto estará mi caballero, lo he visto afuera. Estaba en un hospital la noche aquella en la que falleció. Cuando la enfermera llegó a revisarla como siempre, ella le dijo, esta noche me despido mi niño. Esta noche me despido. La enfermera, por supuesto, le dijo, no, no, profesora,¿ cómo cree? No, no, usted está bien, usted va a salir de aquà bien. No, no, no voy a salir bien, porque esta noche ya está conmigo mi caballero.¿ Cómo cree usted? Un rato después la enfermera vio pasar al caballero. Claro que ya sabÃan la historia.
27:39 Todo el mundo conocÃa a la profesora, todo el mundo sabÃa la historia. la sobrina que andaba por ahÃ, hija de un primo, también lo supo.¿ Qué era aquello?¿ Usted qué cree? Pero no es lo único. Si usted creÃa que estos relatos eran los únicos, existen otros casos. HabÃa un hombre, este es un relato que nos contaba mi abuela hace muchos años. Ella era una persona también de principios del siglo XX, asà es que Le tocaron épocas muy difÃciles y decÃa que allá donde ellos vivÃan habÃa un hombre que era muy borracho. Tan borracho que muchas veces en la cantina del pueblo se quedaba dormido. Hasta que cerraba la cantina y entonces el cantinero, harto de que se quedara ahÃ, hiciera suciedades. Lo que hacÃa era que lo sacaba y lo empujaba. Anda, vete ya a tu casa. Y entonces todo el mundo veÃa a su caballo.
28:44 AparecÃa su caballo y este hombre se agarraba del caballo y se iba, dando tumbos, pero sin caerse, hasta llegar a su casa, en donde su mujer salÃa, lo regañaba y lo acostaba a dormir. No era un hombre violento. Era un hombre que habÃa visto cosas muy feas. Las guerras se lo habÃan acabado. HabÃa visto morir a toda su familia, habÃa visto horrores, habÃa huido, lo habÃan herido, lo intentaron colgar varias veces, le habÃa pasado de todo. Entonces habÃa caÃdo en el alcoholismo. No podÃa ya con todos esos fantasmas que iba cargando, pero siempre que iba ebrio caminando, afortunadamente su caballo aparecÃa y lo acompañaba a casa.
29:28 Se reÃan mucho cuando contaba eso. porque él nunca habÃa tenido un caballo no sabÃa montar y en su casa no habÃa una caballeriza no habÃa un establo de hecho esto ocurrÃa en los años 30 ya casi no habÃa caballos en la ciudad habÃa autos y de pronto la gente se sorprendÃa cuando veÃa a un borrachito caminando con un caballo él sabÃa que el caballo lo acompañaba su esposa sabÃa que habÃa un caballo que llegaba la gente lo oÃa, lo veÃa pero nunca supieron de dónde salÃa No pertenecÃa, ese hombre no pertenecÃa a ninguna casa de por ahÃ, nadie tenÃa un caballo. Pero siempre lo habÃa acompañado. No sabÃan qué era. Antiguamente decÃan que era un Nahual, que aquel hombre tenÃa un pariente que era Nahual, probablemente alguien que le tenÃa afecto y que sabÃa que cuando salÃa borracho habÃa que acompañarlo y para que no supieran que se transformaba en caballo. Ahora,¿ qué puede haber de cierto en todo esto? No lo sé. Los testimonios están ahÃ, la gente que lo ha contado. Don César Augusto es una persona de altÃsima confiabilidad, un caballero. La profesora Guillermina, que en paz descanse, su sobrina, es la que nos lo ha contado y no tendrÃa otra razón de por qué contarlo. La abuela contaba aquello con mucho gusto y se reÃa mucho porque a ella le tocó ver al borracho agarrado de un caballo. Déjeme platicarle que tampoco es
31:01 privativo de México ni de los pueblos latinoamericanos. Porque, por ejemplo, en las regiones de los Cárpatos, el domovic es un espÃritu que habita en una casa y que protege a los dueños de la casa y los acompaña. Y que especialmente es bueno para proteger a los niños. Hay veces que aparece con la cara de una persona conocida, de un varón o de una mujer, según sea la necesidad. pero a veces aparece fuera de la casa, en el camino, en los campos, acompañando a esa persona y especialmente a los niños. La gente suele poner regalos para el domovik. Y lo mismo se extiende hacia regiones más al norte, en donde la creencia es muy variable, pero sigue bajo la misma dinámica. Y luego están otros casos como el filjur.
31:51 El filjur es nórdico. Y este también era un cambiforme. dependiendo de lo que fuera necesidad, podÃa aparecer en forma animal, por ejemplo, forma de oso, forma de un caballo, forma de un reno, de lo que hiciera falta para ayudar a una persona siempre de la misma familia. Ojo, estos espÃritus familiares que eran la mitologÃa de estos lugares, creÃan en estos espÃritus familiares que pertenecÃan a una casa, el genius loci, el espÃritu de esa casa que acompañaba a aquellos que habÃan sido buenos con la casa El cómo se puede ser bueno con una casa no lo sé, pero era una creencia muy arraigada y especialmente el Filyur podÃa asumir una forma acorde a lo que fuera necesario.
32:38 A veces aparecÃa con la figura de un guerrero. Imagine usted un guerrero nórdico. ImponÃa con su enorme fortaleza el cabello aquel, las armaduras, pero en realidad no era nadie. Y lo podÃan ver. Y podÃan ver que acompañaba a alguien. Asà es que no, no es tan raro. Y en México... La creencia en los Nahuales, es decir, en estos seres que pueden, en estas personas que pueden cambiar de forma, estos hechiceros formidables que pueden transformar su apariencia. La creencia original era que eran grandes hechiceros, merecedores de toda la honra, porque eran capaces de proteger a su pueblo, de servir a su pueblo. Se cuenta antiguamente que un Nahual podÃa transformarse en lo que hiciera falta PodÃa transformarse en un feroz jaguar y atacar a un adversario cuando estaba a punto de derrotar a un guerrero. O transformarse en un águila y sobrevolar el campo de batalla para traer la información que necesitaban los jefes y darles la certeza de ganar una batalla. O podÃa acompañar a alguien cuando morÃa y llevarlo allá con la forma del Xolo Iscuincle, el perro mexicano. Asà que, si usted me lo pregunta, Esto se ha creÃdo durante muchÃsimo tiempo.¿ Y usted?¿ Usted tiene un guardián?¿ Alguna vez se ha sentido acompañado y ha visto a su acompañante y alguien más lo ha visto?
34:09 SerÃa interesante saberlo. Asà es que está la invitación. Si en algún momento tiene tiempo, platÃquemelo. Me encantarÃa saberlo porque yo reúno todas estas historias con la idea de entender que hay algo más, que este mundo es No es una realidad plana, aburrida y rÃgida, sino un universo en donde pueden ocurrir todo tipo de cosas locas como estas que hemos platicado esta noche. Muy buenas noches y que descansen en paz. Gracias por ver el video.
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