El-monstruo-de-Florencia ||Relatos-del-lado-oscuro
La policía Italiana ha considerado este caso como un caso abierto durante los últimos 54 años, no se tiene certeza si fue uno o varios los culpables, pero sin duda, es un caso que sembró el miedo entre los habitantes de Florencia y les hizo pensar dos veces antes de echarse una canita al aire.
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#relatos de misterio #relatos de terror #historias de miedo #asesinos #terror parapsicológio #joseramoncantalapiedra
0:00 Le voy a pedir que en este programa por ninguna razón haya niños presentes. Es un programa acerca de un caso real, plenamente documentado y que sigue vigente. Relatos del lado oscuro. Fantasmas. Seres extraños. Sucesos inexplicables. Perversidad humana. Historias que otras mentes prefieren ignorar. Vámonos a 1968, agosto. Estamos en la región italiana de Florencia. En las afueras. Hay una mujer muy guapa. Es Bárbara Locci.
0:58 Bárbara tiene unos treinta y tantos años. Y es particularmente guapa. Tiene unos ojos enormes con unas cejas muy bonitas. Es una chica muy deseada. Y, bueno, tiene varios galanes. Asà que la gente ha dado en llamarla de una forma un tanto grosera. Le llaman la abeja reina. Porque siempre está rodeada de zánganos. Y con todos ellos sale... Es una forma despectiva y un poco grosera, pero la realidad es que en la zona donde vive Bárbara, todo el mundo sabe que Bárbara tiene varios novios al mismo tiempo. Y algunos de ellos, hasta de la misma familia. Asà que, bueno, pero volvamos a agosto. Esta atractiva mujer va al cine con uno de sus galanes, Antonio Lovianco, otro hombre italiano.
1:55 Van a bordo de su bonito automóvil Julieta. En el cine disfrutan una linda pelÃcula. Terminan de ver la pelÃcula. Y cuando terminan, se van. Como cualquier persona decente. Es el 21 de agosto de 1968. Y en el trayecto de regreso a casa, muy cerca del cementerio, en la zona de Lastra Asiña. Bueno, tienen deseos de compartir un momento de intimidad. Y asà lo hacen. Cierran las ventanillas, se estacionan en la parte de atrás del cementerio y lo que sigue es que el hijo de Bárbara Locchi toca una puerta. En una granja, de pronto, alguien oye como alguien toca la puerta. Cuando el dueño de la granja abre, observa que hay un niño pequeño afuera, con los ojos llorosos, en actitud muy extraña diciéndole, mataron a mi mamá y al tÃo Antonio. No hay nadie más.
2:57 Y usted se preguntará qué tiene que ver todo esto. Bien, espera un momento. Bárbara Locchi era casada y tenÃa un niño. Ese que acaba de tocar la puerta de una granja. HabÃa ido al cine con un hombre que no era su esposo. Y con el niño. Cuando salieron del cine, a bordo de aquel bonito automóvil modelo Julieta, El niño se queda dormidito en el asiento de atrás, momento en el que Bárbara y Antonio Lobianco aprovechan para tener un encuentro de carácter sexual fugaz junto al cementerio. El único problema es que alguien determinó interrumpir aquello, porque Bárbara y Antonio en el momento en el que se estaban dando algunos arrumacos, besos, caricias, simplemente teniendo relaciones sexuales extramaritales en ese auto con el niño durmiendo atrás, Alguien llegó y por la ventanilla vació un arma contra de ellos. Antonio tenÃa cuatro disparos. Bárbara tenÃa tres. Ambos estaban muertos. Cuando la policÃa llega al lugar encuentran el vidrio del automóvil hecho pedazos, Antonio Lobianco muerto, Bárbara Lochi muerta, hay sangre por todas partes y el niño habÃa ido a avisar de esto. Cuando la policÃa, por medio de una persona con buen trato para los niños, se acerca y le pregunta, el niño dice que un hombre lo llevó. Tras haber asesinado a Bárbara y Antonio, aquel hombre lo cargó y
4:30 lo acercó a la puerta de la granja. Ãl no reconoció al hombre, no sabÃa quién era. Al momento que comienza la ráfaga de disparos, el niño despierta, observa los fogonazos, observa los vidrios que se rompen, observa a su madre doblarse. Cuando la policÃa llega, encuentra los cuerpos semidesnudos. Evidencia de que efectivamente estaban teniendo un romance, pero Bárbara Lochi era casada y su esposo estaba en la casa. Por lo tanto, la policÃa tiene un sospechoso primario y lo primero que hace antes de que amanezca es llegar a la casa en donde Estefano Mele está saliendo con una maletita. Por supuesto, más sospechoso no podrÃa ser. La policÃa lo interroga y él sostiene que se ha sentido enfermo en los últimos dÃas y por eso ayer no salió para nada de su casa. Ahora mismo se estaba trasladando a lo de su madre, a la casa de su madre, con la idea de que le ayude un poquito. Estefano Melle era un hombre bastante afligido. Todo el mundo lo señalaba por ser un cornudo, cornuto, ya que su esposa, con la que tenÃa ese niño, habÃa sido la comidilla de todo el barrio. Por la mañana, Sin embargo, la policÃa continúa interrogándolo.
5:46 Aparentemente todo está en orden, no sabe nada, no sabe del niño. Pero al dÃa siguiente, cuando la policÃa vuelve a interrogarlo, Stefano Mele reconoce haber sido el asesino. La policÃa quiere más detalles, obviamente, y Stefano describe cómo, desde unos dÃas atrás, habÃa tenido una plática con unas personas, los hermanos Vinci. Los hermanos Vinci también habÃan sido amantes de Bárbara, todos los hermanos Vinci, y molestos porque Bárbara los habÃa engañado a todos y se habÃa ido con lo bianco. Buscaron al esposo para decirle que era tiempo de tomar venganza y uno de los Vinci le dio una pistola. Era una pistola pequeña, muy pequeña, pero con eso bastó. La policÃa sigue preguntando qué fue lo que ocurrió y Estefano describe que cuando fueron a buscar a Bárbara y Antonio Lobianco, encontraron el auto afuera del cine.
6:46 Y vieron cómo salieron los dos muy contentos, Antonio cargando al hijo de Estefano, lo que verdaderamente lo prendió, lo hizo sentirse ofendido y demás. Los siguieron, cuando ellos salen del cine en el auto, Este hombre, Estefano Mele, y uno de sus asociados de la familia Vinci van siguiéndolos y cuando se dan cuenta que se detuvieron en el cementerio y comienzan a tener ahà un encuentro amoroso con el niño durmiendo justo atrás, Estefano se levantó del auto, tomó la pequeña pistola que ella fue y los mató. Acto seguido volvió al automóvil, se subió y arrancaron. Al llegar a un puente cerca en un rÃo, arrojó la pistola por la ventanilla y siguieron con su vida. La policÃa escuchó con atención aquello. Escuchó quién le habÃa dado el arma. El arma era de uno de los hermanos Vinci.
7:35 Un arma pequeña. Pero esta confesión era extraña. Inmediatamente se mandaron buzos a buscar el arma. Peinaron perfectamente todo el rÃo y no encontraron nada. HabÃa dos problemas graves con la confesión de Estefano Mele. El primero es que nunca mencionó al niño.¿ Qué fue lo que hizo con el niño? Y el niño no lo mencionó a él. Aún cuando el niño declaró haber visto los fogonazos del arma y cómo su madre y su tÃo Antonio morÃan, no describió que su padre hubiera estado por ahÃ. Y Estefano Mele no menciona quién cargó al niño y lo llevó a la granja. Ni siquiera sabÃa ese detalle. Por otro lado, la pistola no estaba donde dijo. A pesar de que la policÃa buceó y buceó, no encontraron nada. Ya estando detenido, cambió su versión y aseguró que no. que el arma se la habÃa devuelto a uno de los hermanos Vinci.
8:27 Después la volvió a cambiar y durante los tres meses siguientes, cada vez que alguien le preguntaba, cambiaba su versión, de forma errática. Cuando le preguntaron si podÃa decir qué arma era, simplemente insistÃa en que era un arma pequeña. Cuando le preguntaron cosas tan simples como qué vestÃa Antonio en el momento que le disparó, no podÃa decirlo, pero aún asÃ, tenÃan al testigo principal, es decir, el mismo Antonio, tenÃan a un hombre que reconocÃa haber amado a su esposa, tenÃan un causal muy vasto porque la buena amiga Bárbara, la mal llamada abeja reina, tenÃa un historial enorme, incluyendo uno de los hermanos Vinci que habÃa ido a parar a prisión cuando fue denunciado por engañar a su esposa. SÃ, la situación que habÃa habido entre ese hombre y la esposa de Mele HabÃa llegado un tribunal y aquel hombre habÃa estado un año en prisión. Las propias autoridades tenÃan una carpeta en contra de Bárbara por adulterio. Numerosos casos.
9:32 Asà que entendieron que tenÃa un motivo. HabÃa confesado. Todo estaba en orden. Fue procesado y enviado a prisión. 14 años. Las autoridades consideraron que el estado mental de Estefano Mele en el momento de accionar el arma era un estado demencial. provocado por la ira, provocado por lo que usted quiera y mande. El hecho es que fue a parar a prisión, la carpeta se cerró, se recogieron algunos carteles, estaban cerca del auto diversos casquillos todos ellos de calibre 22 un arma pequeña pero bastante letal para muchas personas que han visto un cartucho de calibre 22 no les parece que sea un arma tan peligrosa pero la realidad es que es muy peligrosa pequeña, rápida, no hace mucho ruido El hecho es que guardaron aquello y el asunto quedó resuelto.
10:27 Los policÃas volvieron tranquilamente a sus comandancias en donde bebieron café, comieron pasta con mucha salsa de tomate, rieron, cantaron. Felices de la vida. Sin saber que aquello no estaba resuelto y estaba muy lejos de quedar resuelto porque esos policÃas no hicieron su trabajo. Nadie verificó huellas. No checaron que hubiera huellas en alguna parte, algo, el simple hecho de que el niño hubiera declarado haber visto a un hombre que no era su padre y el padre no supiera lo que habÃa pasado con el niño ameritaba más investigación. Algo no estaba bien con este caso, pero el caso quedó durmiendo y los policÃas comiendo pasta. Han pasado ya seis años, seis largos años. el cadáver de la que fuera una hermosa mujer. Con algunas costumbres extrañas, está sepultado, el de su amante también está sepultado en una tumba diferente, por supuesto. Y la memoria de aquellos casos se ha ido difuminando poco a poco. El niño ha sido criado por los abuelos y ha sido tratado psicológicamente por el espanto, lo que usted quiera y mande, pero es 1974 y el mundo está entrando en una etapa totalmente diferente. Ahora se usan unas camisas con unos cuellos exageradamente grandes, Pantalones con una campana que los hace ver muy raros. Se escucha música disco y todo el mundo baila haciendo señas ridÃculas.
11:55 Y todo el mundo va a la discoteca. 1974. Septiembre 14 de 1974 y la policÃa recibe una llamada. Han descubierto a una pareja muerta en una zona al norte de Florencia conocido como Borgo San Lorenzo. Se trata de EstefanÃa, de 18 años, y Pascuale, de 19. Estaban dentro de un automóvil, estacionados, cuando han sido sorprendidos. Ambos están muertos. EstefanÃa se encuentra a unos pocos pasos del automóvil, un cochecito Fiat. Pascuale está dentro. La policÃa interpreta lo primero que ve, que Pascuale fue muerto por un arma blanca, un cuchillo. Alguien lo ha apuñalado horriblemente. Tiene el cuello cercenado prácticamente. Pero la chica, la agradable y linda EstefanÃa, se encuentra en una posición grotesca. El atacante o los atacantes han hecho con ella una escena terrible. A unos pasos del automóvil en el que su novio está muerto, EstefanÃa está tendida de espaldas boca arriba con las piernas entreabiertas totalmente desnuda con una cantidad bárbara de apuñalamientos en todo el cuerpo y con un objeto, una rama introducida en su cuerpo. El ataque, sin embargo, dejarÃa ciertas cosas
13:29 que todavÃa resultaban más extrañas. En primer lugar, la autopsia revelarÃa que, contrario a lo que se pensaba, ambos habÃan sido muertos por disparos de bala, habÃan recibido balas, antes de ser apuñalados salvajemente con un arma de un solo filo y de una navaja relativamente corta. El ataque habÃa sido especialmente vicioso en el cuerpo de EstefanÃa, que presentaba lesiones por todas partes. En el caso de Pascuale, la muerte habÃa llegado por las lesiones de arma de fuego, pero el ataque al cuello habÃa sido especialmente violento también. Las siguientes investigaciones periciales revelarÃan que el arma, HabÃa sido también una pistola calibre 22 y dando seguimiento a las estrÃas y a la forma de la marca particular del cañón, pudieron determinar que se trataba de una pistola Beretta. El tipo de vaina, el casquillo que habÃa sido encontrado en el lugar, también revelaba algunos datos interesantes, como el hecho de que era un arma de tipo largo, long rifle, como se le conoce, calibre 22, y era un cartucho que habÃa sido manufacturado en Australia en los años 50.
14:38 No era una bala nueva. El arma, si bien era un arma relativamente común en aquel entonces, era conocida como un mataperros, por ser un arma pequeña y que se creÃa poco letal, en realidad habÃa resultado devastadora. Cinco disparos le habÃan tocado a Pascuale, tres a la hermosa EstefanÃa. Pero en realidad... No se explicaban por qué la agresión. La autopsia revelarÃa que no habÃa habido tampoco un ataque sexual. Aún cuando habÃa un fuerte componente sexual en el ataque, era evidente que habÃa una depravación en ello, por la forma, la exhibición del cuerpo, la manera en que lo habÃan colocado y todo aquello. En realidad no habÃa habido un ataque sexual, no habÃa sido agredida sexualmente. Pero quedaba claro que en el momento del ataque la pareja estaba teniendo un encuentro Ãntimo. Ambos se encontraban. parcialmente vestidos, lo que revelaba que habÃan decidido ir por ahà a hacer una fechorÃa.
15:37 Los años 70s, Italia. Italia no solamente era conocida por la ropa bonita, la pasta, sino que se decÃa que las chicas italianas eran muy románticas, al igual que los hombres, obviamente. No hubo mucho interés en relacionarlo con nada. La investigación llevó a buscar sospechosos y habÃa por ahà un sujeto al que todo el mundo sabÃa que era un mirón. La policÃa consideró que el mirón podÃa ser el culpable. De hecho, alguien aseguró haber visto por ahà al sujeto, lo que le significó ir a dar a prisión. Hubo también por ahà otra persona quien habÃa sido acusado de ser un hombre mentalmente inestable. HabÃa también otra persona que tenÃa por ahà algún caso en su contra, pero al final del dÃa todos ellos tuvieron que ser liberados porque no habÃa evidencia en su contra. Ninguna. Esta vez la policÃa habÃa hecho un examen minucioso del lugar habÃan hecho un examen minucioso de las puertas de las manijas, en algún momento tuvieron que abrir. Porque déjeme decirle algo, el modus operandi de estos sujetos o de este sujeto es que se acercaba y desde afuera del auto disparaba a quemarropa, a corta distancia en contra de las parejas de amantes que estaban allà en un momento de intimidad desde afuera.
16:50 Por lo tanto, para sacar el cuerpo habrÃa tenido que abrir la puerta, pero la puerta no tenÃa huellas dactilares que coincidieran con ninguno de los acusados. No habÃa manera de implicarlos.¿ Y el caso? El caso se guardó. A nadie se le ocurrió tampoco relacionarlo con el caso de Melek, el caso de la abeja reina. Simplemente ambos casos estaban allà y no pensaron que tuvieran relación, porque aunque usted no lo crea, aquellos buenos policÃas come pasta. No habÃan visto que en ambos casos el arma utilizada era del mismo calibre. y no tuvieron la gentileza de revisar que ambas balas pertenecÃan a la misma pistola. Se enterarÃan mucho tiempo después. Y tal como habÃa ocurrido en el primer incidente, el tiempo fue pasando. La gente fue cambiando, los policÃas, aquellos que en el 68 se sintieron orgullosos de haber resuelto el crimen, los de 1974 que optaron por cerrar la carpeta y comer pasta, fueron sustituidos poco a poco y llegaron los de los años 80. Ya no usaban aquellos cuellos extraordinarios. Muchos de ellos utilizaban chamarritas, utilizaban gorritas, utilizaban lentes oscuros muy a lo de las pelÃculas hollywoodenses.
18:21 pero resultaban tan inútiles como los primeros. Porque aquel 1981, de nueva cuenta volverÃa a haber un ataque. El sábado 6 de junio de 1981, un hombre de 30 años, Giovanni Foggio y Carmela, de 21, son encontrados muertos. El hallazgo resultó particularmente macabro. Un sargento de la policÃa que se estaba ejercitando corriendo en una zona apartada, Observa que hay un vehÃculo detenido. En principio no parece haber nada raro, pero conforme se aproxima un poco más nota dos cosas. La primera que afuera del auto hay un bolso de mujer y objetos regados en el piso. Lo segundo que la ventanilla está estrellada. Al dar unos pasos más observa que en el interior hay un hombre muerto. Retrocede y llama, pidiendo la presencia de detectives y refuerzos. Cuando todos llegan encuentran que efectivamente dentro del automóvil está detenido. El cadáver de Giovanni, quien está muerto, obviamente está perforado, tiene varios impactos de bala y también tiene lesiones de arma punzocortante.
19:29 Al momento en el que la encuentran hay muchÃsima sangre, estaba parcialmente vestido. Los detectives continúan buscando por ahà y justamente ahà a un lado del automóvil, pasando una pequeña zanja, se encuentra el cadáver de la chica. De igual forma que en los casos anteriores que le he descrito, La chica presentaba múltiples lesiones. pero además tenÃa una amputación. Toda la sección vaginal habÃa sido cuidadosamente amputada. La autopsia vino y revelarÃa que la causa inicial de la muerte fueron disparos. Ambos habÃan sido asesinados a disparos y posteriormente habÃan sido horriblemente agredidos con arma punzocortante. En un acto totalmente inútil, porque incluso el hombre, Giovanni, estaba muerto por los disparos, alguno de ellos lo fulminó, no habÃa posibilidad de vida, y aún asà lo atacaron con un arma punzocortante. En el caso de la mujer ocurrÃa lo mismo, un ataque vicioso por todas partes, pero particularmente aquella herida especialmente notoria, la amputación, HabÃa sido muy cuidada. Era con un arma diferente.
20:39 No habÃa sido hecha con la navaja con la que le habÃan infligido las heridas, sino con un objeto quirúrgico, un bisturà probablemente. Era un corte muy preciso. Era un objeto fetichista. El cuerpo habÃa sido colocado de la misma forma. HabÃa sido puesto en esta posición grotesca, horriblemente mutilado. Las autoridades revisan el bolso que estaba a un lado y notan, por ejemplo, que no habÃa habido un robo. No habÃa habido un móvil de robo, habÃa objetos de valor ahà tirados en el piso. El atacante habÃa simplemente dejado de lado cosas valiosas, e incluso las joyas con las que estaba ataviada la jovencita, que tenÃa un anillo, unos pendientes bonitos, una pequeña gargantilla, permanecÃan en el cadáver. Faltaba, sin embargo, algún objeto por ahà que la familia reconoció que solÃa traerlo.
21:32 Un fetiche. La policÃa inmediatamente piensa, eso, es un ataque vicioso, es un ataque perverso, es un ataque depravado. Pero el analista forense no pudo evitar sentir que habÃa algo más. El hecho de que hubiera habido esta mutilación genital tan puntual y tan cuidada llevó a plantear la posibilidad de que fuera alguien, primero, que tenÃa acceso a un instrumental quirúrgico, segundo, que sabÃa usarlo. Los cuerpos estaban allÃ. La verificación de balÃstica llevó inmediatamente a la misma conclusión. El arma era una calibre 22, como usted supondrá. Al verificar las estrÃas y las marcas particulares, era la misma pistola que habÃa matado aquellas personas en 1974. Y ahora, en 1981, era vuelta a usar.¿ Qué estaba ocurriendo? El modus operandi era el mismo. Lugar solitario, pareja romántica teniendo un encuentro amoroso, desde el exterior del auto les disparan para posteriormente agredir, pero ahora habÃa incrementado algo, la mutilación. Evidentemente todos los crÃmenes tenÃan un alto componente sexual, pero ahora incluÃa un fetichismo extraño que no habÃan visto en el caso del 74.
22:51 Como de costumbre, no hay mucho que investigar. Las autoridades encuentran por ahà un testigo que asegura haber visto un pequeño coche rojo estacionado por ahÃ. Cuando investigan más, resulta que el pequeño coche rojo pertenecÃa a un boyurista reconocido, un sujeto que solÃa ver las parejas románticas que iban a estos lugares y estarlas espeando desde los arbustos. No tenÃa el perfil de un asesino. Asà todo lo encierran. Lo meten a la cárcel para ver qué sabe. Y se le acusa del homicidio, además. El nombre de este sujeto Era Enzo Spalletti. Enzo aseguraba el no tener nada que ver y tenÃa una coartada por ahà muy pobre, medio confusa. Asà que la policÃa decide seguir adelante. No hay huellas dactilares, no hay nada. Salvo los cadáveres. Pero mientras Spalletti está en prisión, los policÃas están contentos porque tienen a alguien detenido y siguen comiendo pasta con salsa de tomate. La realidad es que no habÃan resuelto nada.
23:55 porque para el dÃa 23 de octubre de 1981, también sábado por cierto, vuelve a haber un encuentro macabro. Esta vez se trata de una pareja de Susanne, 24 años, y Stefano Baldi, de 26. La situación es muy similar. Estaban en las afueras de una región conocida como Calesano, al norte de Florencia también, en un paraje solitario en donde obviamente habÃan ido a buscar un sitio tranquilo y apacible donde tener un encuentro Ãntimo. La pareja no se dio cuenta que habÃa alguien por ahà y muy probablemente tampoco se dio cuenta del momento en el que comenzaron a dispararles. A la mañana siguiente alguien reporta el incidente.
24:45 Cuando la policÃa llega encuentra el automóvil, un Volkswagen, un modelo muy conocido. A un lado del automóvil se encuentra el cadáver del hombre, de Estefano, con numerosas lesiones, numerosÃsimas, esté escasamente vestido con la ropa interior. Un poco más allá se encuentra el cadáver de la chica, de Susana. Las autoridades inmediatamente reconocen que se trata de lo mismo. Asà que por un momento dejarán de tragar pasta con salsa de tomate y hacer su trabajo, porque se acaban de dar cuenta que tienen un multi-homicida que está actuando. y que está acelerando su ritmo. 1974 a 1981 son 7 años, pero esta vez solamente fueron unos meses y ha vuelto a actuar de la misma forma. La joven está tendida en medio de unos arbustos en posición grotesca y ha sido nuevamente mutilada, esta vez de forma mucho más urgente. La mutilación se ve que ha sido hecha de forma mucho más rápida, descuidada, torpe. Han arrancado buena parte de la cavidad abdominal y han lesionado hasta los intestinos con tal de arrancar y mutilar la zona genital, pero también están las lesiones. La chica tiene heridas múltiples por todas partes. El hombre también, pero la causa de la muerte de nueva cuenta fueron los disparos, y de nueva cuenta recuperan las cabezas de aquellas balas que son las mismas. Pistola calibre 22, Beretta, Long Rifle, pertenecientes a
26:15 un lote de balas fabricadas por Winchester en Australia y que fueron vendidas en Italia en los años 50's.¿ La persona que habÃa comprado eso, o bien, habÃa heredado las balas de un abuelo, de un padre, o era una persona mayor? Los primeros análisis no arrojan ninguna otra evidencia. No hay nada. Asà de sencillo. Las pericias demuestran que los jóvenes estaban teniendo un encuentro romántico, pero no hay evidencia de una agresión sexual mayor, porque realmente no hay forma de saberlo, porque está amputada, está mutilada completamente la joven. Las lesiones fueron terribles. Ambos fueron asesinados ahà mismo, no hay pierde.¿ Algún sospechoso? Nada, de nueva cuenta lo mismo de siempre. Las acusaciones van y vienen, vieron a alguien por ahÃ, vieron a alguien por allá, pero ahora tienen que soltar a Enzo Spalletti.¿ Por qué? Porque este tipo estaba en prisión cuando ocurre este asesinato. Pero tal como los policÃas y los perfilistas sospechaban, el atacante estaba acelerando la marcha. De 1968 a 1974 habÃan pasado 6 años, 7 años al 81, pero ahora, de pronto, habÃa comenzado a tener prisa. Era extraño. No pierda de vista que hasta este momento el caso de la abeja reina no habÃa sido relacionado, por lo que seguÃan pensando que solo se trataba de 6 homicidios, pero para 1982, junio 19, también sábado, de igual forma, la policÃa llega y encuentra
27:46 a Paolo Minardi, 22 años. su novia Antonella de 20. Estaban estacionados en una zona conocida como VÃa Nueva Virgilio, un camino provincial. Estaban teniendo relaciones sexuales, asà como se lo digo literalmente. El hecho es que de pronto alguien llega y comienza a disparar. Paolo, herido de muerte, alcanza a encender el automóvil, a encender las luces, pone reversa y arranca en dirección hacia atrás. Pero, herido, no logra controlar el auto y cae en un barranco. Pequeño Barranco es una zanja en realidad. Se atora el automóvil, el atacante llega, dispara a las luces del automóvil para que no se vea y después cambia el cargador y continúa disparando hasta acabar con la vida de los dos jóvenes.
28:32 Lo que no sabe es que Paolo está vivo. Grave, gravÃsimo. Pero continúa latiendo su corazón. Y trágicamente no serÃan encontrados sino hasta la mañana siguiente y Paolo, aun cuando seguÃa con vida, no recuperarÃa nunca la conciencia. Y ahà es donde ocurre algo inusual. Cuando la policÃa toma conocimiento de esto y efectivamente detecta que hubo un tiroteo, que el arma es la misma, Pericias inmediatamente revisa los casquillos y determina que es la misma pistola que ha estado en uso desde el 74 para la policÃa, pero en realidad no. después de este caso se darÃan cuenta que estaba en uso desde 1968. Estamos en el 82. Asà que han pasado bastantes años y es la misma pistola, con las mismas balas. Eso es extraño porque además pertenecen al mismo lote.
29:27 No quiere decir que fuera a comprar varias veces, sino al mismo lote, probablemente hasta la misma caja. Este sujeto usa esta arma para un solo fin, matar parejas románticas. En esta ocasión no hubo mutilación, no hubo más agresiones. Probablemente el atacante determinó que estaba en riesgo por el hecho de que el automóvil habÃa arrancado, habÃa hecho ruido, habÃa prendido luces, se sintió expuesto y huyó. Las autoridades deciden tomar una acción un poco diferente y esta vez mienten. y hacen público con la ayuda de los medios que Paolo está vivo y que ha dado una descripción detallada del atacante que está lúcido y consciente la realidad es que cuando la policÃa está dando esta noticia Paolo ha muerto murió en el hospital pero eso no lo sabe el atacante cuando salen los periódicos anunciando que la vÃctima continúa con vida y que ha declarado y que ha hecho y que tiene un sketch y vamos lo que la policÃa espera es que el atacante cometa un error Y sabe que ocurre. De pronto, uno de los enfermeros que trasladó al herido desde el lugar del ataque hacia el hospital recibe una llamada misteriosa. En un principio la llamada asegura ser de una persona cercana al fiscal de distrito, al investigador en jefe. Está haciendo algunas preguntas y le pregunta al enfermero si el enfermero escuchó la declaración, si
30:57 Paolo le pudo contar cómo fue el ataque, si tiene algún testimonio que dar. Al enfermero le parece tan extraño todo esto, pero tan extraño porque ya habÃa hecho su declaración, ya sabÃa lo que decÃa la prensa y sabÃa también perfectamente que Paolo estaba absolutamente inconsciente. Asà que alguien de la fiscalÃa que hubiera hablado para preguntar eso no era posible. Cuando empieza a enfrentar a la persona que llama por teléfono, esa persona termina declarando yo soy el asesino y voy a ir por ti. Por supuesto que era el atacante. Y volverÃa a llamar más tarde ese mismo dÃa. El problema es,¿ cómo sabÃa quién era el enfermero que habÃa recibido al herido? Evidentemente habÃa creÃdo la historia de los medios.
31:49 Por lo tanto, no era un policÃa. No era alguien de la fiscalÃa. Pero era alguien que tenÃa la posibilidad de saber que ese enfermero, cuyo nombre no se habÃa hecho público en ninguna parte, HabÃa estado con el herido. Era una pista clave. Solo que aparentemente nadie se dio cuenta de ese detalle. Aún cuando era tan extraño. Lo único que se podrÃa haber hecho era investigar.¿ Adivina usted dónde? En el propio hospital donde trabajaba ese enfermero. O en la Cruz Roja, que es donde también habÃa participado este enfermero.
32:32 Porque alguien que lo conocÃa, sabÃa esta historia. Y no pierda de vista que la primera mutilación genital fue quirúrgica. Lo que revelaba que habÃa alguien involucrado con conocimientos de medicina y ahora más. Pero no se tomó en cuenta esto o no se hizo algo. El hecho es que no pasó nada. Y el tiempo. El tiempo cada vez se hace más corto. Pero ahora, por primera vez, cuando se hace el cotejo de los cartuchos del incidente del 68, la policÃa cae en cuenta que todos los casos están relacionados. 68, 74, 81, 82, todos están relacionados. Pero no tienen forma de saber más.
33:18 Y entonces, mientras están dilucidando esto, vuelve a ocurrir. Septiembre 9 de 1983. Un nuevo ataque. Pero esta vez hay algo que está muy mal. El monstruo, como se le ha comenzado a llamar el monstruo de Florencia, ha atacado a dos hombres. Contrario a su habitual ataque contra parejas heterosexuales, hombre y mujer, en esta ocasión ha matado a dos chicos alemanes. Los jóvenes son encontrados muertos dentro de una camioneta de turismo, le llaman ellos caravan, en realidad en América le llamamos combi, una de estas camionetas de la marca alemana que son de pasajeros. Ambos jóvenes estaban parcialmente vestidos, bueno, medianamente vestidos, y presentaban numerosas heridas de bala, pero ninguno de ellos presentaba amputaciones, no se alteró la escena. Esto era inusual. El atacante siempre alteraba la escena, moviendo uno de los cuerpos, mutilando o algo. Se reveló que era la misma arma. HabÃa sido la misma pistola Beretta calibre 22 largo la que habÃa disparado. No habÃa duda de eso.
34:29 Era el mismo monstruo el que habÃa disparado, pero esta vez contra dos jóvenes, dos varones. El asunto está en que uno de los investigadores notó un pequeño detalle. Uno de los chicos tenÃa el pelo largo rubio casi a media espalda. El atacante se habÃa equivocado. No era una pareja romántica, pero el joven podÃa pasar muy bien por chica. Si el atacante habÃa visto desde el exterior, habrÃa pensado que se trataba de un hombre con una mujer, y no de dos amigos que estaban acampando. HabÃa cometido un error. HabÃa asesinado a la pareja equivocada. Al darse cuenta de esto, tras abrir la puerta o entrar al vehÃculo, optó por retirarse sin mutilar. Eran dos homicidios que se habÃa ido sin atacar, sin cortar, sin llevarse prenda. Esto resultaba inusual, pero de nueva cuenta no hubo ninguna persona detenida. Contrario a lo que la policÃa esperaba, en donde esperaban que hubiese nuevos ataques de forma repentina y muy sucesiva, teniendo en cuenta que dos homicidios seguidos, habÃa fallado en su interés de obtener premios, souvenirs, fetiches, lo que quiera usted llamarle, pensaron que atacarÃa muy pronto. Pero no fue asÃ. TomarÃa algún tiempo, no serÃa sino hasta julio 29 de 1984, nuevamente un sábado. Estos detalles son importantes. Esta vez la pareja es muy joven. No se dan más datos, salvo
36:03 el hecho de que se encontraban en un lugar conocido como Viquio de Muelo, al norte de Florencia. El ataque era muy similar. Muy, muy similar. El hombre fue encontrado en el asiento trasero del automóvil únicamente llevando calzoncillos. Era obvio que estaban en un acto sexual. La chica, sin embargo, se encontraba atrás del automóvil en medio de unos arbustos. Esta vez la mutilación habÃa sido doble. No solamente habÃan mutilado la parte genital inferior sino que también habÃan desprendido uno de los senos. El ataque habÃa sido especialmente vicioso. Los disparos habÃan sido nuevamente ocho lo cual se volvÃa una secuencia de eventos similar en todos los casos, salvo en el caso de Paolo, donde los disparos habÃan sido múltiples y el asesino habÃa recargado. En este caso, al igual que en todas las demás ocasiones, solamente habÃa utilizado una carga. Posteriormente habÃa remetido acuchillando. La chica tenÃa más de 100 heridas de arma punzocortante en el cuerpo. El atacante habÃa agredido de forma múltiple, repetitiva. utilizando el mismo tipo de arma, navaja de un solo filo, y la mutilación habÃa sido hecha también con algún artilugio quirúrgico o un bisturÃ, algo similar. Las autoridades hacen otra investigación y bueno, los ataques habÃan sido del todo similares, no habÃa duda, pero tal como en las ocasiones anteriores, lo único que tenÃan era algunos testimonios vagos. Esta vez no hubo detenidos.
37:34 Los perfilistas, sin embargo, daban informes tan contradictorios, tan extraños. Psiquiatras, psicólogos forenses actuaban de forma inusual. La información en general era muy vaga. No quedaba claro. Por una parte habÃa quien aseguraba que éste era un atacante joven, por el hecho de que todas estas parejas, salvo la propia abeja reina, habÃan sido vistas por última vez en una discoteca. Es decir, en una fiesta, habÃan estado en una fiesta, eran parejas todas ellas muy jóvenes, o por lo menos relativamente jóvenes. El atacante seleccionaba a sus vÃctimas, probablemente en ese lugar, después los seguÃa y los asesinaba. HabÃa una mutilación y adicionalmente en casi todos los casos hubo la sustracción de algún objeto de carácter colectivo, fetiche, un objeto pequeño. no necesariamente de valor, pero siempre de la mujer. El perfil era el de un hombre depravado, vicioso, con alguna perturbación de carácter sexual. El problema es que cuando se hace el vÃnculo con 1968 y estamos en el 84, ya estamos hablando de 16 años actuando. No es que fuera cuidadoso, no era un asesino cuidadoso. El problema es que era espontáneo.
38:58 Un asesino espontáneo, súbito, que no comete errores, pero que al mismo tiempo no deja ningún tipo de forma de rastrearlo, de seguirlo, de saber hacia dónde va en el siguiente ataque. Porque cada uno era en un lugar diferente. Siempre en sábado, pero siempre en un lugar diferente. Por lo tanto, patrullar una cierta región no tenÃa sentido. Las autoridades lanzaron una alerta general. Muchos periódicos publicaban notas invitando a los jóvenes a no hacer eso, a no ir a los lugares apartados. Los periódicos señalaban con pequeños cuadros en sus planas la urgencia de evitar estar en soledad. Algunos hoteles de paso de la región de Florencia ofrecÃan descuentos a jóvenes, con tal de que no fueran a lugares apartados. a tener encuentros amorosos por el riesgo que esto significaba. Aún asÃ, no tenÃan nada en firme. El siguiente ataque ocurrirÃa en 1985, en septiembre. Era extraño, pero los tiempos eran poco comunes.
40:08 Un atacante va perdiendo la sensibilidad y, por lo tanto, en muchos de los casos de homicidas seriales, van acortando sus perÃodos de ataque. Estas ventanas de satisfacción se vuelven cortas y la urgencia de atacar nuevamente se vuelve cada vez mayor. En este caso, no. En este caso, el atacante periódicamente, con un espaciamiento amplio, independientemente de si el ataque habÃa sido exitoso o no, volvÃa y repetÃa su acción. El siguiente ataque fue contra una pareja francesa. Una mujer de nombre Nadine y su compañero sentimental de 26 años se encontraban acampando en la zona de San Casiano, en las afueras de Florencia. La pareja habÃa montado una tienda de campaña y tenÃa su automóvil a un lado. Fueron encontrados al dÃa siguiente muertos. El caballero estaba por ahà afuera en alguna parte. Presentaba múltiples heridas de arma punzocortante, heridas de bala. La chica, Nadine, estaba dentro de la tienda de campaña. La autopsia revelarÃa, como de costumbre, un ataque con una pistola Beretta calibre 22, la misma pistola que se habÃa utilizado desde 1968, 17 años atrás. En el caso de Nadine, el ataque habÃa sido también increÃblemente vicioso.
41:26 96 heridas, 96 heridas con un arma punzocortante, una lesión brutal, se encontraba con lesiones también en la zona genital, habÃa sido amputada de los senos, habÃa un objeto o dos que faltaban dentro de lo que estaba allÃ. La pareja, de acuerdo con el perfil del ataque, estaba dentro de la tienda de campaña teniendo un encuentro de carácter sexual. El atacante abrió la ventanita de la tienda de campaña, acercó el arma a unos 20 centÃmetros y comenzó a disparar. La mujer cayó muerta inmediatamente. Nadine murió inmediatamente. El ataque con el arma punzocortante era absolutamente innecesario, puesto que ya estaba muerta, las balas habÃan fulminado su vida. En cuanto a la pareja sentimental, a este hombre de 26 estaba herido de muerte pero alcanzó a salir corriendo. El atacante lo alcanzó y lo mató, cortándolo con el mismo cuchillo con el que regresarÃa y atacarÃa a Nadine. La sangre de aquel hombre estaba también en las heridas de Nadine, por lo que el atacante tuvo la paciencia de ir, alcanzar a aquel sujeto, apuñalarlo hasta morir y regresar a continuar su accionar contra el cuerpo de la mujer. Era un ataque especialmente violento. Las autoridades inician una búsqueda masiva.
42:44 Esta vez toda la carne al asador. Y ocurre algo que era todavÃa más extraño. Primero, algo que llama la atención es que algunos dÃas después del crimen y mientras se patrullaba, fue encontrado un cartucho. Un cartucho similar a los de esa pistola, de la misma marca y del mismo lote, en frente de un hospital. Recuerda lo que le decÃa de aquellas extrañas llamadas hacia el ambulante que habÃa recogido el joven aquel herido Paolo. La bala habÃa sido encontrada afuera del hospital, tirada en la calle. La sospecha se volcó hacia el propio hospital. Pero además, llegó un sobre extraño a las autoridades. El sobre era un sobre que tenÃa la dirección estampada con letras de un periódico.
43:33 No habÃa ninguna huella dactilar, pero en el interior del sobre HabÃa un pequeño envoltorio, una bolsita de plástico que contenÃa un trozo de piel de Nadine. El atacante estaba volviéndose sumamente osado. Por supuesto, las autoridades van detrás de todo lo que se mueva, asÃ, a buscar debajo de las piedras. Uno de los primeros en ser detenidos es Pietro Pacciani. Pacciani habÃa sido acusado muchos años atrás de un homicidio. HabÃa descubierto a su novia teniendo un encuentro romántico con un vendedor ambulante al que asesinó y atacó de forma violenta, mutilándolo. También habÃa sido acusado en dos ocasiones de agresiones fÃsicas contra su esposa e inclusive habÃa estado acusado de agredir sexualmente a su propia familia. Era un sujeto peligroso, pero en ese momento además tenÃa 68 años.
44:28 Era cazador y era taxidermista. El perfil embonaba muy bien. Era un hombre que se movÃa en lugares solitarios Buen tirador, con experiencia en el manejo de herramientas como por ejemplo un bisturà que utilizaba para arreglar los animales que mataba. Taxidermista, es decir, que disecaba a sus presas. Esto también se relacionó mucho con el hecho de que fuera fetichista. Conservaba cosas, objetos, trozos del cuerpo de las vÃctimas, todo embonaba perfectamente, aunque Pacciani negó rotundamente tener nada que ver con esto. gritaba y vociferaba asegurando que él no era el atacante. Aún asà fue detenido, sometido a juicio y acusado en un juicio grotesco, televisado con imágenes vulgares, con todo tipo de actos horribles, las cámaras presenciando aquello, un policÃa volviendo el estómago al ver las imágenes de los cadáveres. Bueno, un juicio espantoso, pero con mÃnima evidencia. Realmente no tenÃan nada en contra de aquel tipo. No tenÃan forma de acusarlo.
45:34 Aún cuando alguien dijo que quizá lo habÃa visto, no habÃa una evidencia contundente. Pacciani no aceptó nada, pero fue encarcelado y fue condenado. Sin embargo, en una apelación en 1986, Pacciani serÃa liberado. Durante la revisión de su juicio, se determinó que no habÃa suficiente evidencia. Y ciertamente la policÃa no estaba muy convencida de que Pacciani fuera el atacante. Era un tipo torpe, medio iletrado. Grotesco. Nunca habrÃa tenido el cuidado de usar siempre la misma pistola para los crÃmenes y solamente usarla para los crÃmenes.¿ Y por qué digo esto?¿ Se acuerda usted del detalle de que las balas eran de un mismo lote? Los lotes básicamente eran números pequeños de balas. Este sujeto en total habrÃa disparado en todos sus casos no más de 50 balas, probablemente la misma caja. Lo que hacÃa pensar en un hombre ordenado ritualista por otra parte los ataques viciosos con las navajas y todo esto no embonaban con el perfil de este sujeto que era un coleccionista pero era un depravado y sin embargo en las vÃctimas no habÃa un ataque externo no habÃa habido un ataque de carácter sexual aún con la mutilación no habÃa habido una agresión no habÃa evidencia de que hubiera habido un tercero ahà Por supuesto lo liberan. Pero las autoridades siguen entonces. Y viene a
47:05 colación un tema. En 1983, en el pleno fragor de los crÃmenes, un analista, un analista religioso, sugirió la posibilidad de que los ataques no solamente no fuera un solo sujeto, un homicida, un monstruo, sino que fuera un culto. un grupo de personas que atacaba a las parejas en medio de un culto. Y es que déjeme comentarle algo. En ese periodo de tiempo de la historia, Italia habÃa vivido varios casos de homicidios satánicos. Y durante los años siguientes los volverÃa a vivir.¿ Se acuerda usted del terrible caso de un grupo de rock conocido como Bestias de Satanás?
47:50 Que asesinaron a dos de sus miembros en un ritual satánico. Satanista pero se cree habrÃan participado al menos en 21 crÃmenes relacionados y habrÃan provocado una cincuentena de suicidios inspirados en sus propios rituales satánicos.¿ O se acuerda de aquel otro caso de la monja asesinada por unas chicas jóvenes simplemente por lograr un beneficio de carácter diabólico? Bueno, esto era algo que estaba en boga en ese momento. Desde 1980 y en adelante habÃa habido numerosos crÃmenes rituales. Asà que en 1983 aquel sacerdote especializado en crÃmenes y cultos habÃa sugerido esta posibilidad. Los primeros detectives pensaron que quizá Stefano Mele, el primer homicida en el caso de la abeja reina, no era el único atacante sino que habÃa tenido cómplices. La teorÃa del crimen grupal, del culto, se volvió muy fuerte. Sin embargo, tampoco habÃa forma de saberlo.
48:49 Y entonces comenzó un rumor raro. Algunos detectives detectaron que habÃa un rumor acerca de una serie de socios que participaban con Pacciani. Estos formaban parte de un grupo que a su vez formaba parte de una especie de culto en la región de Florencia. Cuando investigan a través de una de las ramas de la policÃa que se dedicaba especÃficamente a la búsqueda de cultos peligrosos, detectan que en efecto hay un grupo. No se conoce la identidad de los miembros pero saben que hay un grupo con una participación de personajes económicamente importantes no tiene ninguna acusación precisa pero saben que está el rumor dice que Pacciani junto con un tal Mario Bani Giovanni Faggi y Giancarlo Lotti forman parte de ese grupo y que suelen vagar juntos por las noches y se les asocia con los crÃmenes.
49:49 En realidad no tienen mucho de dónde, pero la información también incluye que participan en misas negras y en eso las autoridades tienen dos o tres reportes de ello. La investigación continúa y la gente de la fuerza de detectives esta vez va un poco más en serio. Pero cuando reúnen toda esta información, Paceani ya está libre. Su apelación ha surtido efecto y ha sido liberado. Pero además hay otro detalle. Todos ellos son personas ya de edad avanzada. Más de 70 años. Paceani tiene 71 y otro de los miembros tiene 77, 75 y 76. Son personas mayores. Es inusual. Pero si usted recuerda, la pistola habÃa sido comprada en los 50's. Las balas eran de los años 50, se embonaba todo muy bien. Las siguientes investigaciones llevaron finalmente a la aprehensión de varios miembros de aquel grupo. Pero cuando llegó el turno de volver a aprender a Pacciani, este fue encontrado muerto. HabÃa consumido una enorme dosis de medicamentos y se encontraba tendido en el piso de su casa.
50:58 En un reporte inicial se dijo que era un ataque cardÃaco. pero habÃa señales raras, por ejemplo el hecho de que la camisa la tenÃa enredada en el cuello, tenÃa los pantalones abajo, tenÃa una tonalidad azul, y justamente cuando lo iban a apresar. Algún tiempo después, los otros implicados que fueron acusados e interrogados, a su vez implicaron a algunos personajes, asegurando que habÃa quien les pagaba. Solamente eran parte de esto, pero alguien más hacÃa lo demás, es decir, Este grupo de cuatro viejos eran quienes mataban, quienes disparaban el arma, siempre la misma arma. Pero habÃa alguien que mutilaba, que apuñalaba y que hacÃa todas aquellas cosas horribles. Con el paso del tiempo, sin embargo, no habÃa forma de saber quién, aunque ciertas pesquisas que se llevaron a cabo en los 2000 apuntaban a que inclusive dentro de la propia fiscalÃa habrÃa miembros de aquel culto. Uno de los peritos que habÃa participado, un psicólogo frense, fue descubierto y señalado por haber entorpecido las investigaciones iniciales, ocultando información, destruyendo evidencia, dando informes confusos. También parte de la gente de periciales no habÃa relacionado deliberadamente el primer caso con este. También se habÃan ocultado o destruido pruebas que podrÃan haber arrojado evidencia sobre la identidad.¿ Se acuerda usted de las huellas dactilares?
52:29 que nunca se encontraron. HabÃa información que parecÃa señalar que sà se habÃan encontrado, pero que los informes habÃan sido o bien desvirtuados o destruidos por la propia gente adentro, lo cual resultaba aterrador, puesto que señalaban como una posibilidad muy fuerte que el culto estuviera dentro de las autoridades y por lo tanto habrÃa sido entorpecido. No hubo más ataques. Por lo menos ataques que se pudieran relacionar con esa pistola y con ese modus operandi. Sin embargo, Italia vivirÃa durante los años siguientes una verdadera ola de crÃmenes ritualistas, lo que ha hecho pensar algunos analistas algo muy sencillo.
53:19 Los rituales continúan, por supuesto. Esta especie de conclave sigue operando, solo que cambiaron el modo de hacerlo. pero al final del dÃa están ahÃ. Y después de un caso inquietante, en el que por cierto se especula que sigue activo, y que incluso se ha llegado a pensar que algunas de las personas muertas pudieron haber sido parte de ese culto.
54:13 Yo creo que nos convendrÃa pasar algo menos estresante y enviar saludos y felicitaciones. Antes que nada, permÃtame usted felicitar a Joana Sabina. Joana Sabina es una estudiante formidable, asombrosa, Ha sacado promedio de 10 en el año que termina y 9.7 en todo su periodo escolar. DÃgame usted si no es meritorio. Su papá, Fidel, nuestro querido Fidel, le mando una enorme felicitación. Todos lo conocemos, Firemo. Creo que no hay una persona del chat que no lo haya visto y nos sentimos orgullosos de poder acompañarle y felicitamos porque si esa hija es tan formidable es porque el padre es un enorme papá. Un abrazo por allá. También para la señora Lidia Vera. Ella está cumpliendo años y la quieren felicitar sus hijos Isabel y Alfredo. Nos dicen que es una madre fuerte, solidaria, amable, trabajadora, cariñosa. Y le mandan un enorme abrazo. Para Fernanda Ferrari. Ella está en Arroyo Dulce, Buenos Aires, en Argentina. Y Fernanda siempre está pendiente. Siempre está por ahà con nosotros. Y nos da mucho gusto poder saludarla y enviarle un enorme abrazo.
55:28 Después queremos felicitar a Laura Muñoz. Está en Costa Rica. A nuestra estimada Jocelyn Cascande. En Costa Rica también. Lucio Feltrin, que está en Buenos Aires, Argentina. Génesis Espinosa Ocampo, que está en Tegucigalpa, Honduras. Hombre, nos da mucho gusto saber que nos escuchan en Honduras. No es tan frecuente que nos escriban de allá. Diana Russo, que está en Paraguay. Lugares bellÃsimos. Y ahora algunos saludos muy mexicanos. Isabel Cervantes y su hermano Luis, que fue quien le enseñó a escuchar tan emocionantes historias. Ellos ven el canal desde la Ciudad de México en la AlcaldÃa de Iztapalapa. Rosario Blanco desde la Ciudad de México. Diana González, Fernanda MunguÃa y su novio Alex, que también están todos en la Ciudad de México. Carmen Bali y su hermana Patti, que también nos acompañan. Ale Aguilar y Don Rubén López. un señorón que nos ve todos los dÃas allá en la Ciudad de México y que es un fiel seguidor. Un abrazo por allá a todos. Sara Reséndiz y luego tengo aquà a Miguel GarcÃa y su hermano Leobardo. Ellos están en Puebla, en la parte central cerca de los volcanes, un lugar muy bonito. Rafael Zamacona que nos sigue desde que estábamos allá en la radio, en aquella solitaria y grata cabina, en el AM donde se escuchaba con mucha estática pero le daba un sabor especial a las transmisiones. Eterna Moreno Moreno En Querétaro, México, Don Joshua. Ãl es una persona invidente y nos sigue desde Querétaro y le gusta poder
56:59 sentir esas descripciones. Le agradecemos mucho y le mandamos un gran abrazo. Gracias por acompañarnos. Judit RamÃrez, su esposo César Paredes y su hijo Alan Roberto, que nos acompañan también desde Querétaro, México, una parte industrial en la zona central mexicana. Sebastián y su mamá, que también están en Querétaro. Virginia Guadalupe Aguilar, desde Atizapán de Zaragoza, en México, cercano a la capital, en la mancha urbana, un lugar que conocemos de mucho tiempo atrás. Nos da gusto que nos acompañen desde allá. Les mandamos a todos un enorme abrazo. Muy buenas noches y que descansen en paz. ¡Gracias! Gracias por ver el video
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