Crímen-en-el-mar_-la-familia-Duperrault-_-Relatos-del-lado-oscuro-_1_
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#relatos de misterio #relatos de terror #historias de miedo #asesinos #terror parapsicológio #joseramoncantalapiedra
0:00 Según algunos detectives y gente dedicada a la investigación criminal, no existe el crimen perfecto. En algún momento, más tarde o más temprano, los delitos se van a resolver. Claro, se necesita tiempo, se necesita interés, se necesitan recursos. Si no, no avanza. Pero si todo está puesto, en algún momento las cosas se resuelven, aunque sabe que muchos casos criminales se resuelven por alguna información casi fortuita que aparece de pronto y que termina por echar por tierra los planes más maquiavélicos de los criminales.¿ No me lo cree? Acompáñeme esta noche. Comenzamos. Relatos del lado oscuro Fantasmas Seres extraños Sucesos inexplicables Perversidad humana Historias que otras mentes prefieren ignorar El 17 de noviembre de 1961 La gente que solÃa visitar el muelle de yates de Fort Lauderdale recibió una noticia muy triste. Una persona muy conocida de ellos,
1:32 el capitán Julian Harvey, habÃa sido encontrado muerto en un motel, en un motel de Malatacha, el Sandman. Aparentemente se habÃa quitado la vida. HabÃa dejado una nota póstuma de un par de páginas en donde básicamente decÃa que la vida ya era muy difÃcil para él, estaba muy cansado y aparentemente ya no querÃa seguir viviéndola. En aquella nota, también pedÃa ciertas cosas para su hijo y pedÃa amablemente que a su cuerpo se le diera la sepultura de mar. El cuerpo de Julian Harvey fue encontrado por el ama de llaves que al acercarse al lugar notó algo inusual al abrir la puerta lo encontró desangrado. Se habÃa autoinfligido una serie de heridas que lo hicieron sangrar hasta la muerte.
2:24 Fue algo triste. Porque Julian Harvey era un hombre joven, 44 años, robusto, atlético, abdomen plano, se ejercitaba. Era un tipo que además tenÃa una historia tremenda. Por supuesto, era el clásico hombre de mar, bronceado, ojo claro, el cabello rubio, fornido, me refiero a yate. Pero su historia era más impresionante. Julian Harvey habÃa sido teniente coronel de la Fuerza Aérea. se habÃa retirado en 1958, y es que habÃa sido combatiente. Julian fue combatiente, fue piloto de bombardero en la Segunda Guerra Mundial, estuvo en el Teatro de Operaciones de Ãfrica, después estuvo en el Teatro de Operaciones de Europa, y finalmente en el PacÃfico.
3:15 Este hombre pilotó aviones en los peores momentos de la historia. Y sÃ, sà fue un hombre que resistió muchas cosas porque pudo ver tripulaciones completas estallar en llamas frente a él y caer en mil pedazos en el avión de adelante. También, en dos o tres ocasiones tuvo que abandonar el avión, saltar en paracaÃdas, aterrizar de manera forzosa cuando su avión fue dañado por los disparos antiaéreos. Aún asÃ, siguió adelante. Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, siguió siendo parte de la Fuerza Aérea Estadounidense Y cuando estalló la guerra de Corea, se convirtió en piloto de jet y realizaba misiones de ataque.
3:58 Ciento y pico de misiones. Asà es que no era cualquier tipo. Y cuando no tenÃa que estar piloteando algo para estar atacando algo, entonces se dedicaba a hacer pruebas. Se convirtió en piloto de pruebas. Durante las pruebas para aterrizajes acuáticos, bueno, para acuatizajes, de aviones bombarderos y para evaluación de procedimientos y todo eso, el piloto era él. Se podÃa decir que era un hombre de acción. Julian Harvey era un hombre de acción. Y además era un rompecorazones. SÃ, todo el mundo sabÃa que era un rompecorazones y cambiaba de esposa con bastante regularidad. Se le conocieron seis o siete esposas diferentes. Y es que además era guapo. Era uno de esos guapos Y ya sabe usted que a veces los guapos no son de mucha confianza. Pero este era un tipo sensacional, buen amigo, parlanchÃn, contaba historias, se reÃa.
4:55 El paso del tiempo, sin embargo, no fue muy bueno para él. Tras su salida de la Fuerza Aérea, las cosas no pintaban del todo bien. De hecho, su salida se debió a diversos problemas de salud, entre otros, un problema de estrés. Julian Harvey comenzó a desarrollar una serie de tics nerviosos, problemas de la columna, habÃa sido demasiada acción. Y aquello pasa factura. La gente lo sabÃa y lo entendÃa, pero el hecho de salir de la Fuerza Aérea no le fue del todo favorable, porque su situación económica empezó a decaer rápidamente, al punto que en 1960 comenzó a trabajar como capitán de velero de estos barcos de Placer. Básicamente era subirse al velero, ir a darle la vuelta por ahà a los callos de la Florida, darle una vuelta a los turistas, etc. No era algo muy rentable y no era algo que estuviera a la altura del Teniente Coronel Harvey. Pero era lo que habÃa. En 1961 fue contratado.
6:01 Este era un contrato diferente. Era un contrato muy favorable. Se harÃa cargo del Blue Bell. Una quefe. Asà se llaman esos veleros. Un velero de dos mástiles, 20 metros de largo, más o menos. No era un barco muy grande, pero estaba en buenas condiciones. Tampoco era nuevo. Era un barco de unos 30 años. HabÃa sido llevado a mantenimiento y se le habÃa dado mantenimiento de buena forma. Y era un barco bien hecho. El Blue Bell estaba en Fort Lauderdale. El trato era simple. Harvey y su nueva esposa podrÃan ocupar el barco. PodrÃan vivir ahÃ. Y cada vez que alguien lo rentara, Harvey se encargarÃa de pilotear el barco, de llevar a las personas a visitar la zona, hacer la de guÃa de turistas un poquito y bla bla bla.
6:51 A cambio de eso recibirÃa la nada maravillosa cantidad de 300 dólares mensuales. SÃ, era muy poquito. Era básicamente para que fuera el velador de ese barco. Una situación penosa. Sobre todo teniendo en cuenta que este sujeto tenÃa incluso medallas por acción, medallas al mérito, varias cosas. Era un excombatiente que habÃa hecho mucho por su patria. En fin, la oportunidad era una buena oportunidad porque se le permitÃa vivir ahà sin pagar renta. Obviamente, muchos conocÃan la historia de Harvey. Y sabÃan que era un hombre que además habÃa pasado cosas muy tristes. HabÃa perdido a su segunda pareja. o quizá tercera esposa, en 1949, después de haber asistido al cine en Miami. Iban de regreso en el auto su esposa, la mamá de la esposa, es decir, su suegra y él, manejando por una carretera cuando de pronto, por alguna razón, perdió el control y el auto derrapó cayendo en un pantano.
7:58 Harvey pudo escapar de alguna manera. Es difÃcil saber exactamente cómo, pero no pudo después rescatarlas y murieron ahogadas. Eso se habÃa sumado a todo lo que ya traÃa. Pero después, cuando ya estaba fuera de las Fuerzas Armadas, volvió a vivir situaciones terribles. Por ejemplo, un dÃa habÃa logrado conseguirse un velero, un velero propio, y por una imprudencia se acercó demasiado en la bahÃa de Chesapeake. A un naufragio que está ahÃ, de un antiguo acorazado, sobresalÃan unos pedazos de mástil o algo, se acercó demasiado y esto provocó una rasgadura en el casco y el barco se hundió rápidamente. Afortunadamente los pasajeros sobrevivieron, pero el buque se perdió. Después tuvo otro accidente, en una lancha, en un yate. HabÃa logrado comprar un yate. Este se incendia y es pérdida total. Además, en ese inter, también habÃa tenido cambios de esposas... Cuando llegó la noticia de que se habÃa quitado la vida, obviamente se entendÃa. Pero es que además, los últimos acontecimientos de su vida habÃan sido tremendos. Estando a bordo del Blue Bell, habÃa sido encargado de llevar a una familia a las Bahamas, desde Fort Lauderdale a las Bahamas. Era una familia encantadora. Un oftalmólogo de Green Bay, Wisconsin, el Dr. Duperrold, junto con su esposa Jane, su hijo mayor Brian, de unos 14 años, una chiquitina Terry Jo, de 11, y la pequeñita Renée,
9:32 un encanto pelirrojo de 6 o 7 añitos. Julian quedó encantado. Las personas eran muy agradables. Era una familia adinerada, ciertamente, puesto que habÃan contratado el yate por una semana, con todo lo que esto significaba. Y era una buena oportunidad porque, además, no solamente eran Julian y Harvey, sino también su esposa. Su nueva esposa. Mary Den, de 34 años, irÃa en el viaje. Ella ayudarÃa como asistente de capitán, pero también como cocinera. Vamos, estaba bien. Ambos ganarÃan por este viaje y les irÃa bien.¿ Y sabe qué? Este era un preludio. El viaje del Dr.
10:14 Duperrold era una prueba. TenÃan la intención, él y su esposa, de tomar un año sabático. A lo largo de los años habÃan trabajado muy duro en un negocio de lentes de contacto. HabÃan amasado una buena cantidad de dinero y querÃan tomar un año para viajar por el mundo. Y la idea del doctor y también de su esposa Jane era viajar en un barco. Asà es que esta era una prueba. Si funcionaba bien, podrÃan seguir navegando felices y quizás se llevarÃan también al capitán Julian. El barco zarpó y aquello fue una cosa increÃble. Fue un viaje de esos increÃbles porque fueron visitando las islas pequeñas. El capitán además era un excelente capitán. Era un hombre que podÃa leer el cielo de mil maneras, que sabÃa dónde estaba cada cosa, que les contaba historias a los chiquillos y se enamoró perdidamente de la pelirrojita aquella de siete años, que era un caramelito. Por supuesto, además ahà habÃa unas cenas espectaculares, porque la esposa del capitán preparaba cosas muy ricas, pero también bajaban a la playa Pescaban con arpones, horquelearon, convivieron con la gente, inclusive cenaron con el representante del imperio británico. En una de las islas que es un protectorado británico, el representante los invitó a cenar, cenaron con él y el doctor Duperrol estaba encantado de aquello. Dijo que esto era las vacaciones que se viven una vez en la vida. Todo pintó muy bien. Era noviembre de 1961 y todo estaba en orden. Vamos, Muy bonito viaje. Pero
11:54 todas las cosas buenas llegan a su fin. Y después de haber estado paseando y brincoteando y nadando y saltando al agua, todos estaban encantados con el capitán.¿ Por qué era este tipo? Vamos, un guapo. El asunto está en que la noche del 11 de noviembre de 1961, el Bluebell se encuentra navegando en una zona conocida como el canal de Providence, Northwest Providence Channel en medio de las Islas Bahamas, ya se dirigen de regreso a Fort Lauderdale. Cuando, repentinamente, el barco fue sorprendido por una tormenta súbita. Esta es una declaración que el propio capitán harÃa. Insisto, no pierda de vista eso. La declaración fue hecha por el capitán Julian Harvey, el que en realidad era teniente coronel de la Fuerza Aérea, o por lo menos es lo que él decÃa. El asunto está en que, según su testimonio, Tras haber zarpado y haber tomado la cena y estar a gusto, navegaban a velas desplegadas, cuando de pronto sobraron sorprendidos por esta ventisca, y acto seguido el oleaje se incrementó muchÃsimo, hasta el punto en el que corrÃan peligro de volcar. Rápidamente, Harvey salta a la cubierta y se dirige hacia la proa, con la finalidad de bajar las velas, de soltar los cabos y hacer lo que se tuviera que hacer para bajar las velas y evitar que el barco pudiera volcar.
13:20 Sin embargo, en lo que está haciendo esto es tal el viento. Y una de estas manejadas brutales golpea al barco provocando que el mástil principal se rompa y caiga, doblando en su paso al segundo mástil. El asunto está en que ese segundo mástil al caer golpea la parte trasera justo arriba de donde está el motor del barco. Penetra un pedazo de aquel mástil y rompe los tubos de combustible, provocando que se riegue. Harvey ha dejado en el timón al Dr. Duperrold, quien está dirigiendo el barco, pero antes de que se den cuenta o antes de que puedan hacer nada, inicia un incendio. Julian Harvey corre para allá, tratando de extinguirlo con un extinguidor de mano, pero es inútil. Se da cuenta que las cosas están saliendo de control, por lo que pide que se preparen para abandonar el barco. Ãl corre hacia la proa con la finalidad de soltar algo o hacer algo en un último esfuerzo, y se da cuenta que en ese momento el fuego ha alcanzado las velas que están ardiendo rápidamente y solo puede gritar salten, salten, salten. Ãl mismo en ese momento salta al agua y comienza a nadar hacia la parte de atrás del barco, en donde se encuentra el esquife. Es una pequeña lanchita. Muchos de estos veleros, yates y embarcaciones de ese estilo llevan atrás una pequeña lanchita.
14:43 Sirve para acercarse a la playa, etc. El hecho es que, nadando, llega al esquife y comienza a subir. Pero entonces se da cuenta que por ahà está flotando un chaleco salvavidas. Sin pensarlo dos veces, arriesgando su vida, comienza a nadar frenéticamente en medio de un gran oleaje. Hasta tomar el chaleco salvavidas y jalarlo hacia la lancha. Es la pequeñita. Es la niña pelirroja. Pero no respira. Harvey la coloca en la lancha e intenta revivirla, soplarle, inflarle los pulmones, pero no reacciona. Al amanecer es evidente que ha muerto. Pero de igual forma, al amanecer, no hay rastros del Bluebell.
15:26 Ha desaparecido. Y no solo eso, sino que también todos los pasajeros y su propia esposa. En medio del mar se encuentra Julian Harvey. acompañado del cadáver de la pequeña de siete años, la niña pelirroja linda aquella. El esquife, este pequeño barco, también tiene amarrada una balsa. Coloca ahà el cuerpo de la pequeña y espera. Debido a la urgencia de abandonar el Bluebell, no tuvo tiempo de enviar un mensaje de Mayday, no tuvo tiempo de nada, por lo que está ahà en medio del mar. Permanece a lo largo de todo aquel dÃa doce, Y no serÃa sino hasta el 13 de noviembre cuando, de pronto, para su buena suerte, en el horizonte aparece un petrolero. Es el Gulf Lion. Rápidamente, Julian Harvey, emocionado, comienza a hacer señales con las manos pidiendo auxilio y desde el puente de mando del Gulf Lion, uno de los marineros alcanza a verlo y da la voz de alarma y el enorme barco petrolero se detiene. Alcanzan a bajar una lancha de rescate que se acerca. y logran recuperar el cuerpo de la pequeña. Cuando llegan ahÃ, Julian tiene el cuerpo entre sus brazos, la sostiene con un rostro de tristeza. Son llevados a bordo, y acto seguido, el Lion notifica al guardacostas el hallazgo de un náufrago. Un rato después, un barco del guardacostas de los Estados Unidos recoge a Harvey
16:58 y el cuerpo de la pequeña, y son llevados a Nassau, en donde comienzan las preguntas. Lo primero es,¿ qué pasó?¿ Quién eres?¿ Qué haces aquÃ?¿ Qué hace esa niña muerta ahÃ? Y es cuando les explica todo lo que le he contado. Les cuenta con detalle cómo fue todo esto, el incendio, el siniestro, y claro, la pérdida de la pequeña. Estaba tan triste. Le pegó tanto la pérdida de aquella niña que no quiso abandonar el cuerpo. Prefirió traerlo con ella. Prefirió traerlo con él, no dejarlo abandonado. las autoridades deciden enviarlo de regreso a Fort Lauderdale, y es trasladado para allá, en donde nuevamente es interrogado al llegar a Fort Lauderdale el dÃa 16 de noviembre de aquel año. Julian Harvey declararÃa lo mismo toda la situación que se habÃa presentado. Después de eso, salió del interrogatorio, se dirigió al hotel Sandman, en donde encontró la muerte. Estaba cansado. Estaba cansado de ver a la muerte tan cerca siempre. Y aquel dÃa decidió enfrentarla e irse con ella. Es curioso. Pero esta historia podrÃa terminar ahÃ. Si no fuera por un detalle.
18:27 El mismo dÃa 16, en el que Julian Harvey estaba siendo interrogado en Fort Lauderdale. Llegó una noticia impactante. Un carguero griego, el Captain Theo, habÃa encontrado a una niña a la deriva. El Theo estaba navegando precisamente en el canal Northwest Providence, ahà mismo donde fue recuperado Julian Harvey, y de pronto, en medio del mar, el vigÃa pudo observar algo que resultaba extraño. Algo muy pequeño flotaba en el mar y habÃa una figurita que sobresalÃa un poco. Tras informar al capitán del barco griego, todos los marineros que pudieron se acercaron a ver de qué se trataba y se percataron de que en medio del mar habÃa una mÃnima balsa, una cosa muy simple, muy rústica. Era una de esas cosas que son un aro, como de una espuma, con unas cuerdas en medio. Era una balsa. En Estados Unidos se le conoce como raft. y en ella iba sentada una niñita rubia, con un pantalón de pana rosa y una blusa blanca. De inmediato frenaron el carguero, y muy pronto se acercaron a donde estaba la niña, gritándole, por favor no te muevas, no te muevas, estás rodeada de tiburones.
19:50 Desde el barco pudieron observar que alrededor de aquella pequeña balsa habÃa tiburones circundándola. Lograron llegar allá y rescatarla. La niña se encontraba muy mal, muy muy mal. Es probable que unas horas más y hubiera muerto. Estaba insolada, tenÃa quemaduras en la piel, laceraciones por la exposición al agua salada, deshidratación severa. Vamos, estaba un poco entre la conciencia y la inconsciencia. La suben a bordo y de inmediato le comienzan a suministrar pequeñas cantidades de agua y jugo de frutas. Uno para hidratarla, otro para reponerle la glucosa que habÃa perdido, antes de que perdiera el conocimiento. Después, cuidadosamente la lavan, quitándole toda la sal de la piel y comienzan a protegerla con diferentes productos que llevaban en la enfermerÃa del barco.
20:43 Notifican de urgencia al guardacostas. Recuperamos a una persona, a una niña. La niña habÃa podido dar su nombre. Terry Joe Duperrol. pasajera del Blue Bell. De inmediato fue despachado un helicóptero que recuperó a la niña de a bordo del capitán Theo del barco griego. Fue llevada al hospital. Usted seguramente en este instante pensará, caray, si Julian Harvey hubiera sabido que por lo menos la pequeña Terry Jo habÃa sobrevivido, quizá no hubiera tomado esa decisión, la decisión de acabar con su propia vida. Pero quiere que le diga algo. Lo supo. Lo supo. Mientras estaba en interrogatorio en Fort Lauderdale, en la oficina donde lo estaban interrogando, repentinamente entró un guardia marina, alguien perteneciente al guardacostas de los Estados Unidos, para informar al jefe de la guarnición que habÃan encontrado a Terry Jo Duperrold, la niña del barco Bluebell. HabÃa una sobreviviente y las posibilidades de que se recuperaran eran muchas. Cuando Julian Harvey se enteró de aquello, lo que dijo fue, oh Dios mÃo,¿ acaso no son esas buenas noticias? Y sonrió, para después pedir permiso de ausentarse de ahÃ, para ir a visitar a sus suegros,
22:14 a los papás de la difunta esposa. En lugar de eso, fue a un motel y se quitó la vida. Y es que la historia tenÃa muchos huecos. Al tiempo que estaba siendo interrogado en Fort Lauderdale, la gente del guardacostas y gente de la policÃa comenzaron a notar varias situaciones que no embonaban por ningún lado. El primer detalle es que el esquife, cuando fue recuperado Julian Harvey, estaba preparado. TenÃa agua, tenÃa alimentos, tenÃa una pistola de bengalas, tenÃa tela para protegerse contra el sol. Vamos, no era una casualidad que estuviera asÃ. eso no embonaba. Por otro lado, el dueño del barco, el que habÃa contratado a Julian Harvey, presentó documentos de que el barco habÃa sido inspeccionado poco antes de que zarpara, sin encontrar ningún problema, y que además habÃa sido sometido a reparación mayor poco tiempo antes también, por lo que no tenÃa sentido que se hubiera fracturado el mástil. Pero por si eso no era suficiente, habÃa otro problema, y es que los guardacostas tienen pleno conocimiento del clima, y están muy al tanto. Y esa noche en particular no se habÃa registrado ningún fenómeno meteorológico súbito.
23:33 Pero aún más. En la zona del canal de Providence hay numerosos faros y numerosas tripulaciones de faro que podrÃan haber visto cualquier incendio, y si los fareros no lo hubieran visto. En la misma zona en donde declaró el capitán Julian Harvey que se habÃa hundido el Bluebell, habÃa por lo menos cinco barcos cargueros navegando. que habrÃan podido ver el fuego, y habrÃan acudido de inmediato. Asà es que la historia de Julian Harvey no embonaba por ninguna parte, pero no tenÃan elementos para acusarlo y por eso lo dejaron ir. Pero obviamente, él sabÃa que Terry Joe serÃa el cabo suelto que acabarÃa con su historia, y es que la historia real era muy diferente, y la historia real no serÃa conocida sino hasta después de que el cuerpo de Julian Harvey fue sepultado en el mar, a 12 millas de Miami, tal como lo habÃa pedido, envuelto en un terciopelo rojo, con una ceremonia simple. En ese momento, la pequeña Terry Jo, de 11 años, habrÃa recuperado la salud suficientemente como para declarar su propia versión de los hechos.
24:43 Y su versión de los hechos era un poquito diferente. La primera parte todo era igual. Terry Joe aseguró que habÃa sido un viaje precioso, que todo habÃa sido formidable, les contó cómo se habÃa lanzado al agua con un pequeño arpón y habÃa capturado un pez, como la esposa del capitán Harvey. Es importante señalar que ellos no sabÃan que era su sexta o séptima esposa, simplemente sabÃan que era su esposa, y aquella mujer lo habÃa preparado con mucho cariño. y se la habÃan pasado muy bien, y habÃan estado en las islas, y habÃan bajado cocos, y el capitán Julian habÃa hecho cosas. Era evidente que este hombre se habÃa ganado la confianza de esta familia. Pero Terry George relató la historia final. La noche del 11 de noviembre, después de cenar, platicar, reÃrse un rato, ella bajó a los camarotes. De la cubierta principal sigue un espacio como una especie de salita donde también hay un segundo timón y otras cosas. y luego más abajo están las camas en un espacio diferente. Ella fue para allá y se tumbó en la cama. A un lado de ella estaba René, la pequeñita de siete años, dormidita. Pero en algún momento de la noche escuchó ruidos arriba. Ruidos raros. No los habÃa escuchado durante los dÃas que habÃan estado allà y se estaba cumpliendo una semana a bordo. Asà es que se incorporó en la cama, caminó un poco hacia el mamparo de la puerta y escucha claramente a su hermano Brian gritando, papá, ayúdame, papá, ayúdame, papá, y un grito
26:16 doloroso para después escuchar más golpes. Nerviosa, camina hasta la puerta que da hacia la cubierta y al asomarse, observa que de un lado está el cuerpo de su madre sangrante y del otro el cuerpo de su hermano Brian en medio de un charco de sangre y alcanza a observar una especie de cuchillo ensangrentado tirado por ahÃ, momento en el que la masa aquella de Harvey El hombre este, fornido, aparece frente, la empuja y la vuelve a meter a la habitación. Después de eso hurga algo por ahà y sale. Escucha más golpes, más ruidos. Y después de aquellos ruidos, no sabe dónde está René, la hermana pequeña, no la encuentra.
26:57 Pero se da cuenta que está entrando agua al barco. Rápidamente ella se queda donde está hasta que de pronto la propia cama se está cubriendo de agua. por lo que se apresura a salir y encuentra a Julian Harvey en la cubierta, con algo que pudiera parecer un rifle. Ella le pregunta, Capitán,¿ nos estamos hundiendo? Aquel hombre responde, sÃ, por eso sujeta este cable. Era una cuerda. La cuerda, al final estaba amarrado el esquife, el barquito aquel. La tarea de Terry Joe era sostenerlo fuerte, para que no se fuera. Mientras que este hombre buscaba algo más por ahÃ, pero de pronto a Terry Joe se le escapa la cuerda.
27:39 Alguna ola o algo jala el esquife y se le escapa la cuerda de las manos. Aquel hombre voltea a verla con ojos de horror y probablemente en algún momento piensa matarla, pero no lo hace. Prefiere lanzarse al agua y comenzar a nadar hacia el esquife, perdiéndose en la oscuridad. Terry Joe, duperrol, se da cuenta que se está hundiendo el barco y que ella está en el barco y que no hay nadie más. Se secan las lágrimas. Y camina hacia la parte delantera, en donde se encuentra la pequeña balsa aquella. No es algo grande, es algo realmente muy pequeño. Si usted ha visto la imagen que le he presentado, esa es la imagen real. La fotografÃa fue tomada por uno de los tripulantes del Captain Theo, del carguero griego que la rescató. Y era una cosa muy simple.
28:28 En medio de la noche, ella alcanza a tomar esto y se lanza al agua. para observar lentamente cómo se hunde el barco. Cuando fue interrogada por las autoridades, una de las preguntas que se le hicieron fue,¿ el barco estaba en llamas? No, no habÃa fuego.¿ El mástil principal estaba fracturado?¿ HabÃa caÃdo el mástil en la cubierta? No, el mástil estaba bien.¿ HabÃa tormenta? No, el clima estaba bien. HabÃamos cenado en cubierta, no habÃa ninguna tormenta. No sé por qué se hundió el barco. No sé qué pasó. Dejaron ahà la historia. Algún tiempo después, y ya siendo más grande, Terry Joe se someterÃa a una prueba con el suero de la verdad. Y durante esta prueba, ella recordarÃa detalles como el cuchillo ensangrentado, los gritos, los cuerpos, que ayudarÃan a esclarecer un poco qué fue lo que ocurrió esa última noche. Pero quizá Lo que resultó más esclarecedor fue la investigación que la propia autoridad de Miami y de Fort Lauderdale realizarÃa sobre Julian Harvey. Y se sorprendieron de lo que encontraron. Julian Harvey era un hombre raro.
29:45 Efectivamente habÃa sido piloto de la Fuerza Aérea, habÃa participado durante 16 años, habÃa volado cientos de misiones de combate, habÃa sido derribado en un par de ocasiones, habÃa visto mucha muerte, mucha destrucción. pero también era un hombre que tenÃa una mente extraña. La muerte de aquella esposa, segunda o tercera esposa, no parecÃa haber sido una casualidad ni un accidente. DÃas antes del accidente, Julian Harvey habÃa contratado un seguro de vida sobre esa mujer. Asà es que al morir en un accidente, Julian Harvey habÃa recibido doble paga, dos veces la prima del seguro. Era una cantidad importante de dinero.
30:30 que no le rindió mucho porque pronto se vio con una mano atrás y una adelante. Después de eso, el incidente del velero aquel también resultó en que cobrara una fuerte suma, cuando casualmente el barco habÃa sido asegurado apenas unos dÃas atrás, y obviamente surgieron dudas acerca de la legitimidad del reclamo, pero no habÃa pruebas. En cuanto al bote que se incendió, y que supuestamente era una tragedia, también tenÃa una suma importante asegurada, por lo que las autoridades investigaron inmediatamente qué habÃa ocurrido con Mary Den, la última esposa, y se dieron cuenta que primero, sexta o séptima esposa, se habÃan casado muy poco antes, tenÃan poco tiempo como marido y mujer, y sin embargo él habÃa contratado un seguro de vida sobre de ella por 20 mil dólares con prima doble, es decir que si morÃa accidentalmente, cobrarÃa el doble. La hipótesis de las autoridades era una hipótesis tremenda. Julian Harvey habÃa inventado todo esto, habÃa aceptado el viaje, se habÃa ido con los Duperrold con una idea muy simple. En medio del mar, matar a su esposa, arrojar el cuerpo y fingir que habÃa caÃdo accidentalmente. Inclusive, es posible que se hubiera lanzado al agua, hubiera pataleado, hubiera gritado, hubiera llorado. Todo esto habrÃa servido porque tenÃa cinco testigos. que aseguraban haberlo visto, convivir con la esposa maravillosamente, tener una relación perfecta, era ideal, y después sufrir la
32:04 pérdida de aquella mujer maravillosa. Mary Den habÃa sido sobrecargo de TWA y era una persona muy capaz. De acuerdo con el escenario que plantearon las autoridades, es posible que la esposa no estuviera muy de acuerdo en morirse y luchara. En esta lucha, en este jaloneo y en este forcejeo habrÃan hecho un ruido que llamó la atención del Dr. Durperrold que intervino y fue asesinado. Acto seguido, Julian Harvey viéndose descubierto y su plan maestro arruinado, habrÃa optado por matar a todos y después inventar la historia de que se habÃa hundido el barco por alguna razón. Evidentemente, quedaba la pregunta,¿ por qué no mató a Terry Joe? A la niña de 11 años que, al final, serÃa... su némesis.
32:57 Y probablemente no la mató porque no tuvo tiempo. Porque al momento que se le escapó la cuerda a la niña, vio que el pequeño bote que habÃa preparado para escapar, para urdir todo un plan, se iba con la corriente y prefirió lanzarse al agua con la idea de que la pequeña no sobrevivirÃa por sà misma. Estando en el interrogatorio de Fort Lauderdale, al enterarse que la pequeña habÃa sido encontrada y que sobrevivirÃa, se supo perdido. Y sabiéndose perdido, optó por acabar con su propia vida. De lo contrario, serÃa acusado de cinco asesinatos en primer grado. Es probable que hubiera encontrado una pena de muerte o algo horrible, asà es que optó por escapar. Era un hombre que tenÃa varias cosas tristes atrás. ParecÃa ser el hombre perfecto, alto, fornido, atlético, cuarenta y tantos años, ojos azules, guapetón, conquistador. Pero la realidad es que era un hombre muy conflictuado. Siempre lo habÃa sido. Es más, se rumoraba que él mismo habÃa derribado sus propios aviones. En una especie de sÃndrome de Munchhausen, para llamar la atención. Es difÃcil saber en realidad qué estaba pasando por su mente. No hubo oportunidad de que declarara más allá. Terry Joe sobrevivirÃa a la odisea. Al paso de los años, se convertirÃa en una persona... Bastante fuerte. Luchadora.
34:24 SeguirÃa cerca del mar. Amó al mar. Sigue amándolo. Se casarÃa. Y finalmente escribirÃa un libro con todo su relato. Lo vivido. EnfrentarÃa a sus demonios. Y lograrÃa salir adelante. Es una historia tremenda. Pero los crÃmenes. Los crÃmenes. Cuando hay el suficiente empeño. El tiempo. El interés. Los recursos. suelen resolverse, pero muchas otras veces hay un factor repentino que quiebra al delincuente, que rompe todo su esquema, que rompe su historia, como el caso de hoy.¿ O usted qué pensarÃa? Buenas noches y que descansen en paz. Gracias por ver el video.
35:27 Gracias por ver el video.
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