July 20, 2026

Crímen-en-el-mar_-la-familia-Duperrault-_-Relatos-del-lado-oscuro-_1_

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Relatos del lado oscuro
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#relatos de misterio #relatos de terror #historias de miedo #asesinos #terror parapsicológio #joseramoncantalapiedra

0:00 Según algunos detectives y gente dedicada a la investigación criminal, no existe el crimen perfecto. En algún momento, más tarde o más temprano, los delitos se van a resolver. Claro, se necesita tiempo, se necesita interés, se necesitan recursos. Si no, no avanza. Pero si todo está puesto, en algún momento las cosas se resuelven, aunque sabe que muchos casos criminales se resuelven por alguna información casi fortuita que aparece de pronto y que termina por echar por tierra los planes más maquiavélicos de los criminales.¿ No me lo cree? Acompáñeme esta noche. Comenzamos. Relatos del lado oscuro Fantasmas Seres extraños Sucesos inexplicables Perversidad humana Historias que otras mentes prefieren ignorar El 17 de noviembre de 1961 La gente que solía visitar el muelle de yates de Fort Lauderdale recibió una noticia muy triste. Una persona muy conocida de ellos,

1:32 el capitán Julian Harvey, había sido encontrado muerto en un motel, en un motel de Malatacha, el Sandman. Aparentemente se había quitado la vida. Había dejado una nota póstuma de un par de páginas en donde básicamente decía que la vida ya era muy difícil para él, estaba muy cansado y aparentemente ya no quería seguir viviéndola. En aquella nota, también pedía ciertas cosas para su hijo y pedía amablemente que a su cuerpo se le diera la sepultura de mar. El cuerpo de Julian Harvey fue encontrado por el ama de llaves que al acercarse al lugar notó algo inusual al abrir la puerta lo encontró desangrado. Se había autoinfligido una serie de heridas que lo hicieron sangrar hasta la muerte.

2:24 Fue algo triste. Porque Julian Harvey era un hombre joven, 44 años, robusto, atlético, abdomen plano, se ejercitaba. Era un tipo que además tenía una historia tremenda. Por supuesto, era el clásico hombre de mar, bronceado, ojo claro, el cabello rubio, fornido, me refiero a yate. Pero su historia era más impresionante. Julian Harvey había sido teniente coronel de la Fuerza Aérea. se había retirado en 1958, y es que había sido combatiente. Julian fue combatiente, fue piloto de bombardero en la Segunda Guerra Mundial, estuvo en el Teatro de Operaciones de África, después estuvo en el Teatro de Operaciones de Europa, y finalmente en el Pacífico.

3:15 Este hombre pilotó aviones en los peores momentos de la historia. Y sí, sí fue un hombre que resistió muchas cosas porque pudo ver tripulaciones completas estallar en llamas frente a él y caer en mil pedazos en el avión de adelante. También, en dos o tres ocasiones tuvo que abandonar el avión, saltar en paracaídas, aterrizar de manera forzosa cuando su avión fue dañado por los disparos antiaéreos. Aún así, siguió adelante. Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, siguió siendo parte de la Fuerza Aérea Estadounidense Y cuando estalló la guerra de Corea, se convirtió en piloto de jet y realizaba misiones de ataque.

3:58 Ciento y pico de misiones. Así es que no era cualquier tipo. Y cuando no tenía que estar piloteando algo para estar atacando algo, entonces se dedicaba a hacer pruebas. Se convirtió en piloto de pruebas. Durante las pruebas para aterrizajes acuáticos, bueno, para acuatizajes, de aviones bombarderos y para evaluación de procedimientos y todo eso, el piloto era él. Se podía decir que era un hombre de acción. Julian Harvey era un hombre de acción. Y además era un rompecorazones. Sí, todo el mundo sabía que era un rompecorazones y cambiaba de esposa con bastante regularidad. Se le conocieron seis o siete esposas diferentes. Y es que además era guapo. Era uno de esos guapos Y ya sabe usted que a veces los guapos no son de mucha confianza. Pero este era un tipo sensacional, buen amigo, parlanchín, contaba historias, se reía.

4:55 El paso del tiempo, sin embargo, no fue muy bueno para él. Tras su salida de la Fuerza Aérea, las cosas no pintaban del todo bien. De hecho, su salida se debió a diversos problemas de salud, entre otros, un problema de estrés. Julian Harvey comenzó a desarrollar una serie de tics nerviosos, problemas de la columna, había sido demasiada acción. Y aquello pasa factura. La gente lo sabía y lo entendía, pero el hecho de salir de la Fuerza Aérea no le fue del todo favorable, porque su situación económica empezó a decaer rápidamente, al punto que en 1960 comenzó a trabajar como capitán de velero de estos barcos de Placer. Básicamente era subirse al velero, ir a darle la vuelta por ahí a los callos de la Florida, darle una vuelta a los turistas, etc. No era algo muy rentable y no era algo que estuviera a la altura del Teniente Coronel Harvey. Pero era lo que había. En 1961 fue contratado.

6:01 Este era un contrato diferente. Era un contrato muy favorable. Se haría cargo del Blue Bell. Una quefe. Así se llaman esos veleros. Un velero de dos mástiles, 20 metros de largo, más o menos. No era un barco muy grande, pero estaba en buenas condiciones. Tampoco era nuevo. Era un barco de unos 30 años. Había sido llevado a mantenimiento y se le había dado mantenimiento de buena forma. Y era un barco bien hecho. El Blue Bell estaba en Fort Lauderdale. El trato era simple. Harvey y su nueva esposa podrían ocupar el barco. Podrían vivir ahí. Y cada vez que alguien lo rentara, Harvey se encargaría de pilotear el barco, de llevar a las personas a visitar la zona, hacer la de guía de turistas un poquito y bla bla bla.

6:51 A cambio de eso recibiría la nada maravillosa cantidad de 300 dólares mensuales. Sí, era muy poquito. Era básicamente para que fuera el velador de ese barco. Una situación penosa. Sobre todo teniendo en cuenta que este sujeto tenía incluso medallas por acción, medallas al mérito, varias cosas. Era un excombatiente que había hecho mucho por su patria. En fin, la oportunidad era una buena oportunidad porque se le permitía vivir ahí sin pagar renta. Obviamente, muchos conocían la historia de Harvey. Y sabían que era un hombre que además había pasado cosas muy tristes. Había perdido a su segunda pareja. o quizá tercera esposa, en 1949, después de haber asistido al cine en Miami. Iban de regreso en el auto su esposa, la mamá de la esposa, es decir, su suegra y él, manejando por una carretera cuando de pronto, por alguna razón, perdió el control y el auto derrapó cayendo en un pantano.

7:58 Harvey pudo escapar de alguna manera. Es difícil saber exactamente cómo, pero no pudo después rescatarlas y murieron ahogadas. Eso se había sumado a todo lo que ya traía. Pero después, cuando ya estaba fuera de las Fuerzas Armadas, volvió a vivir situaciones terribles. Por ejemplo, un día había logrado conseguirse un velero, un velero propio, y por una imprudencia se acercó demasiado en la bahía de Chesapeake. A un naufragio que está ahí, de un antiguo acorazado, sobresalían unos pedazos de mástil o algo, se acercó demasiado y esto provocó una rasgadura en el casco y el barco se hundió rápidamente. Afortunadamente los pasajeros sobrevivieron, pero el buque se perdió. Después tuvo otro accidente, en una lancha, en un yate. Había logrado comprar un yate. Este se incendia y es pérdida total. Además, en ese inter, también había tenido cambios de esposas... Cuando llegó la noticia de que se había quitado la vida, obviamente se entendía. Pero es que además, los últimos acontecimientos de su vida habían sido tremendos. Estando a bordo del Blue Bell, había sido encargado de llevar a una familia a las Bahamas, desde Fort Lauderdale a las Bahamas. Era una familia encantadora. Un oftalmólogo de Green Bay, Wisconsin, el Dr. Duperrold, junto con su esposa Jane, su hijo mayor Brian, de unos 14 años, una chiquitina Terry Jo, de 11, y la pequeñita Renée,

9:32 un encanto pelirrojo de 6 o 7 añitos. Julian quedó encantado. Las personas eran muy agradables. Era una familia adinerada, ciertamente, puesto que habían contratado el yate por una semana, con todo lo que esto significaba. Y era una buena oportunidad porque, además, no solamente eran Julian y Harvey, sino también su esposa. Su nueva esposa. Mary Den, de 34 años, iría en el viaje. Ella ayudaría como asistente de capitán, pero también como cocinera. Vamos, estaba bien. Ambos ganarían por este viaje y les iría bien.¿ Y sabe qué? Este era un preludio. El viaje del Dr.

10:14 Duperrold era una prueba. Tenían la intención, él y su esposa, de tomar un año sabático. A lo largo de los años habían trabajado muy duro en un negocio de lentes de contacto. Habían amasado una buena cantidad de dinero y querían tomar un año para viajar por el mundo. Y la idea del doctor y también de su esposa Jane era viajar en un barco. Así es que esta era una prueba. Si funcionaba bien, podrían seguir navegando felices y quizás se llevarían también al capitán Julian. El barco zarpó y aquello fue una cosa increíble. Fue un viaje de esos increíbles porque fueron visitando las islas pequeñas. El capitán además era un excelente capitán. Era un hombre que podía leer el cielo de mil maneras, que sabía dónde estaba cada cosa, que les contaba historias a los chiquillos y se enamoró perdidamente de la pelirrojita aquella de siete años, que era un caramelito. Por supuesto, además ahí había unas cenas espectaculares, porque la esposa del capitán preparaba cosas muy ricas, pero también bajaban a la playa Pescaban con arpones, horquelearon, convivieron con la gente, inclusive cenaron con el representante del imperio británico. En una de las islas que es un protectorado británico, el representante los invitó a cenar, cenaron con él y el doctor Duperrol estaba encantado de aquello. Dijo que esto era las vacaciones que se viven una vez en la vida. Todo pintó muy bien. Era noviembre de 1961 y todo estaba en orden. Vamos, Muy bonito viaje. Pero

11:54 todas las cosas buenas llegan a su fin. Y después de haber estado paseando y brincoteando y nadando y saltando al agua, todos estaban encantados con el capitán.¿ Por qué era este tipo? Vamos, un guapo. El asunto está en que la noche del 11 de noviembre de 1961, el Bluebell se encuentra navegando en una zona conocida como el canal de Providence, Northwest Providence Channel en medio de las Islas Bahamas, ya se dirigen de regreso a Fort Lauderdale. Cuando, repentinamente, el barco fue sorprendido por una tormenta súbita. Esta es una declaración que el propio capitán haría. Insisto, no pierda de vista eso. La declaración fue hecha por el capitán Julian Harvey, el que en realidad era teniente coronel de la Fuerza Aérea, o por lo menos es lo que él decía. El asunto está en que, según su testimonio, Tras haber zarpado y haber tomado la cena y estar a gusto, navegaban a velas desplegadas, cuando de pronto sobraron sorprendidos por esta ventisca, y acto seguido el oleaje se incrementó muchísimo, hasta el punto en el que corrían peligro de volcar. Rápidamente, Harvey salta a la cubierta y se dirige hacia la proa, con la finalidad de bajar las velas, de soltar los cabos y hacer lo que se tuviera que hacer para bajar las velas y evitar que el barco pudiera volcar.

13:20 Sin embargo, en lo que está haciendo esto es tal el viento. Y una de estas manejadas brutales golpea al barco provocando que el mástil principal se rompa y caiga, doblando en su paso al segundo mástil. El asunto está en que ese segundo mástil al caer golpea la parte trasera justo arriba de donde está el motor del barco. Penetra un pedazo de aquel mástil y rompe los tubos de combustible, provocando que se riegue. Harvey ha dejado en el timón al Dr. Duperrold, quien está dirigiendo el barco, pero antes de que se den cuenta o antes de que puedan hacer nada, inicia un incendio. Julian Harvey corre para allá, tratando de extinguirlo con un extinguidor de mano, pero es inútil. Se da cuenta que las cosas están saliendo de control, por lo que pide que se preparen para abandonar el barco. Él corre hacia la proa con la finalidad de soltar algo o hacer algo en un último esfuerzo, y se da cuenta que en ese momento el fuego ha alcanzado las velas que están ardiendo rápidamente y solo puede gritar salten, salten, salten. Él mismo en ese momento salta al agua y comienza a nadar hacia la parte de atrás del barco, en donde se encuentra el esquife. Es una pequeña lanchita. Muchos de estos veleros, yates y embarcaciones de ese estilo llevan atrás una pequeña lanchita.

14:43 Sirve para acercarse a la playa, etc. El hecho es que, nadando, llega al esquife y comienza a subir. Pero entonces se da cuenta que por ahí está flotando un chaleco salvavidas. Sin pensarlo dos veces, arriesgando su vida, comienza a nadar frenéticamente en medio de un gran oleaje. Hasta tomar el chaleco salvavidas y jalarlo hacia la lancha. Es la pequeñita. Es la niña pelirroja. Pero no respira. Harvey la coloca en la lancha e intenta revivirla, soplarle, inflarle los pulmones, pero no reacciona. Al amanecer es evidente que ha muerto. Pero de igual forma, al amanecer, no hay rastros del Bluebell.

15:26 Ha desaparecido. Y no solo eso, sino que también todos los pasajeros y su propia esposa. En medio del mar se encuentra Julian Harvey. acompañado del cadáver de la pequeña de siete años, la niña pelirroja linda aquella. El esquife, este pequeño barco, también tiene amarrada una balsa. Coloca ahí el cuerpo de la pequeña y espera. Debido a la urgencia de abandonar el Bluebell, no tuvo tiempo de enviar un mensaje de Mayday, no tuvo tiempo de nada, por lo que está ahí en medio del mar. Permanece a lo largo de todo aquel día doce, Y no sería sino hasta el 13 de noviembre cuando, de pronto, para su buena suerte, en el horizonte aparece un petrolero. Es el Gulf Lion. Rápidamente, Julian Harvey, emocionado, comienza a hacer señales con las manos pidiendo auxilio y desde el puente de mando del Gulf Lion, uno de los marineros alcanza a verlo y da la voz de alarma y el enorme barco petrolero se detiene. Alcanzan a bajar una lancha de rescate que se acerca. y logran recuperar el cuerpo de la pequeña. Cuando llegan ahí, Julian tiene el cuerpo entre sus brazos, la sostiene con un rostro de tristeza. Son llevados a bordo, y acto seguido, el Lion notifica al guardacostas el hallazgo de un náufrago. Un rato después, un barco del guardacostas de los Estados Unidos recoge a Harvey

16:58 y el cuerpo de la pequeña, y son llevados a Nassau, en donde comienzan las preguntas. Lo primero es,¿ qué pasó?¿ Quién eres?¿ Qué haces aquí?¿ Qué hace esa niña muerta ahí? Y es cuando les explica todo lo que le he contado. Les cuenta con detalle cómo fue todo esto, el incendio, el siniestro, y claro, la pérdida de la pequeña. Estaba tan triste. Le pegó tanto la pérdida de aquella niña que no quiso abandonar el cuerpo. Prefirió traerlo con ella. Prefirió traerlo con él, no dejarlo abandonado. las autoridades deciden enviarlo de regreso a Fort Lauderdale, y es trasladado para allá, en donde nuevamente es interrogado al llegar a Fort Lauderdale el día 16 de noviembre de aquel año. Julian Harvey declararía lo mismo toda la situación que se había presentado. Después de eso, salió del interrogatorio, se dirigió al hotel Sandman, en donde encontró la muerte. Estaba cansado. Estaba cansado de ver a la muerte tan cerca siempre. Y aquel día decidió enfrentarla e irse con ella. Es curioso. Pero esta historia podría terminar ahí. Si no fuera por un detalle.

18:27 El mismo día 16, en el que Julian Harvey estaba siendo interrogado en Fort Lauderdale. Llegó una noticia impactante. Un carguero griego, el Captain Theo, había encontrado a una niña a la deriva. El Theo estaba navegando precisamente en el canal Northwest Providence, ahí mismo donde fue recuperado Julian Harvey, y de pronto, en medio del mar, el vigía pudo observar algo que resultaba extraño. Algo muy pequeño flotaba en el mar y había una figurita que sobresalía un poco. Tras informar al capitán del barco griego, todos los marineros que pudieron se acercaron a ver de qué se trataba y se percataron de que en medio del mar había una mínima balsa, una cosa muy simple, muy rústica. Era una de esas cosas que son un aro, como de una espuma, con unas cuerdas en medio. Era una balsa. En Estados Unidos se le conoce como raft. y en ella iba sentada una niñita rubia, con un pantalón de pana rosa y una blusa blanca. De inmediato frenaron el carguero, y muy pronto se acercaron a donde estaba la niña, gritándole, por favor no te muevas, no te muevas, estás rodeada de tiburones.

19:50 Desde el barco pudieron observar que alrededor de aquella pequeña balsa había tiburones circundándola. Lograron llegar allá y rescatarla. La niña se encontraba muy mal, muy muy mal. Es probable que unas horas más y hubiera muerto. Estaba insolada, tenía quemaduras en la piel, laceraciones por la exposición al agua salada, deshidratación severa. Vamos, estaba un poco entre la conciencia y la inconsciencia. La suben a bordo y de inmediato le comienzan a suministrar pequeñas cantidades de agua y jugo de frutas. Uno para hidratarla, otro para reponerle la glucosa que había perdido, antes de que perdiera el conocimiento. Después, cuidadosamente la lavan, quitándole toda la sal de la piel y comienzan a protegerla con diferentes productos que llevaban en la enfermería del barco.

20:43 Notifican de urgencia al guardacostas. Recuperamos a una persona, a una niña. La niña había podido dar su nombre. Terry Joe Duperrol. pasajera del Blue Bell. De inmediato fue despachado un helicóptero que recuperó a la niña de a bordo del capitán Theo del barco griego. Fue llevada al hospital. Usted seguramente en este instante pensará, caray, si Julian Harvey hubiera sabido que por lo menos la pequeña Terry Jo había sobrevivido, quizá no hubiera tomado esa decisión, la decisión de acabar con su propia vida. Pero quiere que le diga algo. Lo supo. Lo supo. Mientras estaba en interrogatorio en Fort Lauderdale, en la oficina donde lo estaban interrogando, repentinamente entró un guardia marina, alguien perteneciente al guardacostas de los Estados Unidos, para informar al jefe de la guarnición que habían encontrado a Terry Jo Duperrold, la niña del barco Bluebell. Había una sobreviviente y las posibilidades de que se recuperaran eran muchas. Cuando Julian Harvey se enteró de aquello, lo que dijo fue, oh Dios mío,¿ acaso no son esas buenas noticias? Y sonrió, para después pedir permiso de ausentarse de ahí, para ir a visitar a sus suegros,

22:14 a los papás de la difunta esposa. En lugar de eso, fue a un motel y se quitó la vida. Y es que la historia tenía muchos huecos. Al tiempo que estaba siendo interrogado en Fort Lauderdale, la gente del guardacostas y gente de la policía comenzaron a notar varias situaciones que no embonaban por ningún lado. El primer detalle es que el esquife, cuando fue recuperado Julian Harvey, estaba preparado. Tenía agua, tenía alimentos, tenía una pistola de bengalas, tenía tela para protegerse contra el sol. Vamos, no era una casualidad que estuviera así. eso no embonaba. Por otro lado, el dueño del barco, el que había contratado a Julian Harvey, presentó documentos de que el barco había sido inspeccionado poco antes de que zarpara, sin encontrar ningún problema, y que además había sido sometido a reparación mayor poco tiempo antes también, por lo que no tenía sentido que se hubiera fracturado el mástil. Pero por si eso no era suficiente, había otro problema, y es que los guardacostas tienen pleno conocimiento del clima, y están muy al tanto. Y esa noche en particular no se había registrado ningún fenómeno meteorológico súbito.

23:33 Pero aún más. En la zona del canal de Providence hay numerosos faros y numerosas tripulaciones de faro que podrían haber visto cualquier incendio, y si los fareros no lo hubieran visto. En la misma zona en donde declaró el capitán Julian Harvey que se había hundido el Bluebell, había por lo menos cinco barcos cargueros navegando. que habrían podido ver el fuego, y habrían acudido de inmediato. Así es que la historia de Julian Harvey no embonaba por ninguna parte, pero no tenían elementos para acusarlo y por eso lo dejaron ir. Pero obviamente, él sabía que Terry Joe sería el cabo suelto que acabaría con su historia, y es que la historia real era muy diferente, y la historia real no sería conocida sino hasta después de que el cuerpo de Julian Harvey fue sepultado en el mar, a 12 millas de Miami, tal como lo había pedido, envuelto en un terciopelo rojo, con una ceremonia simple. En ese momento, la pequeña Terry Jo, de 11 años, habría recuperado la salud suficientemente como para declarar su propia versión de los hechos.

24:43 Y su versión de los hechos era un poquito diferente. La primera parte todo era igual. Terry Joe aseguró que había sido un viaje precioso, que todo había sido formidable, les contó cómo se había lanzado al agua con un pequeño arpón y había capturado un pez, como la esposa del capitán Harvey. Es importante señalar que ellos no sabían que era su sexta o séptima esposa, simplemente sabían que era su esposa, y aquella mujer lo había preparado con mucho cariño. y se la habían pasado muy bien, y habían estado en las islas, y habían bajado cocos, y el capitán Julian había hecho cosas. Era evidente que este hombre se había ganado la confianza de esta familia. Pero Terry George relató la historia final. La noche del 11 de noviembre, después de cenar, platicar, reírse un rato, ella bajó a los camarotes. De la cubierta principal sigue un espacio como una especie de salita donde también hay un segundo timón y otras cosas. y luego más abajo están las camas en un espacio diferente. Ella fue para allá y se tumbó en la cama. A un lado de ella estaba René, la pequeñita de siete años, dormidita. Pero en algún momento de la noche escuchó ruidos arriba. Ruidos raros. No los había escuchado durante los días que habían estado allí y se estaba cumpliendo una semana a bordo. Así es que se incorporó en la cama, caminó un poco hacia el mamparo de la puerta y escucha claramente a su hermano Brian gritando, papá, ayúdame, papá, ayúdame, papá, y un grito

26:16 doloroso para después escuchar más golpes. Nerviosa, camina hasta la puerta que da hacia la cubierta y al asomarse, observa que de un lado está el cuerpo de su madre sangrante y del otro el cuerpo de su hermano Brian en medio de un charco de sangre y alcanza a observar una especie de cuchillo ensangrentado tirado por ahí, momento en el que la masa aquella de Harvey El hombre este, fornido, aparece frente, la empuja y la vuelve a meter a la habitación. Después de eso hurga algo por ahí y sale. Escucha más golpes, más ruidos. Y después de aquellos ruidos, no sabe dónde está René, la hermana pequeña, no la encuentra.

26:57 Pero se da cuenta que está entrando agua al barco. Rápidamente ella se queda donde está hasta que de pronto la propia cama se está cubriendo de agua. por lo que se apresura a salir y encuentra a Julian Harvey en la cubierta, con algo que pudiera parecer un rifle. Ella le pregunta, Capitán,¿ nos estamos hundiendo? Aquel hombre responde, sí, por eso sujeta este cable. Era una cuerda. La cuerda, al final estaba amarrado el esquife, el barquito aquel. La tarea de Terry Joe era sostenerlo fuerte, para que no se fuera. Mientras que este hombre buscaba algo más por ahí, pero de pronto a Terry Joe se le escapa la cuerda.

27:39 Alguna ola o algo jala el esquife y se le escapa la cuerda de las manos. Aquel hombre voltea a verla con ojos de horror y probablemente en algún momento piensa matarla, pero no lo hace. Prefiere lanzarse al agua y comenzar a nadar hacia el esquife, perdiéndose en la oscuridad. Terry Joe, duperrol, se da cuenta que se está hundiendo el barco y que ella está en el barco y que no hay nadie más. Se secan las lágrimas. Y camina hacia la parte delantera, en donde se encuentra la pequeña balsa aquella. No es algo grande, es algo realmente muy pequeño. Si usted ha visto la imagen que le he presentado, esa es la imagen real. La fotografía fue tomada por uno de los tripulantes del Captain Theo, del carguero griego que la rescató. Y era una cosa muy simple.

28:28 En medio de la noche, ella alcanza a tomar esto y se lanza al agua. para observar lentamente cómo se hunde el barco. Cuando fue interrogada por las autoridades, una de las preguntas que se le hicieron fue,¿ el barco estaba en llamas? No, no había fuego.¿ El mástil principal estaba fracturado?¿ Había caído el mástil en la cubierta? No, el mástil estaba bien.¿ Había tormenta? No, el clima estaba bien. Habíamos cenado en cubierta, no había ninguna tormenta. No sé por qué se hundió el barco. No sé qué pasó. Dejaron ahí la historia. Algún tiempo después, y ya siendo más grande, Terry Joe se sometería a una prueba con el suero de la verdad. Y durante esta prueba, ella recordaría detalles como el cuchillo ensangrentado, los gritos, los cuerpos, que ayudarían a esclarecer un poco qué fue lo que ocurrió esa última noche. Pero quizá Lo que resultó más esclarecedor fue la investigación que la propia autoridad de Miami y de Fort Lauderdale realizaría sobre Julian Harvey. Y se sorprendieron de lo que encontraron. Julian Harvey era un hombre raro.

29:45 Efectivamente había sido piloto de la Fuerza Aérea, había participado durante 16 años, había volado cientos de misiones de combate, había sido derribado en un par de ocasiones, había visto mucha muerte, mucha destrucción. pero también era un hombre que tenía una mente extraña. La muerte de aquella esposa, segunda o tercera esposa, no parecía haber sido una casualidad ni un accidente. Días antes del accidente, Julian Harvey había contratado un seguro de vida sobre esa mujer. Así es que al morir en un accidente, Julian Harvey había recibido doble paga, dos veces la prima del seguro. Era una cantidad importante de dinero.

30:30 que no le rindió mucho porque pronto se vio con una mano atrás y una adelante. Después de eso, el incidente del velero aquel también resultó en que cobrara una fuerte suma, cuando casualmente el barco había sido asegurado apenas unos días atrás, y obviamente surgieron dudas acerca de la legitimidad del reclamo, pero no había pruebas. En cuanto al bote que se incendió, y que supuestamente era una tragedia, también tenía una suma importante asegurada, por lo que las autoridades investigaron inmediatamente qué había ocurrido con Mary Den, la última esposa, y se dieron cuenta que primero, sexta o séptima esposa, se habían casado muy poco antes, tenían poco tiempo como marido y mujer, y sin embargo él había contratado un seguro de vida sobre de ella por 20 mil dólares con prima doble, es decir que si moría accidentalmente, cobraría el doble. La hipótesis de las autoridades era una hipótesis tremenda. Julian Harvey había inventado todo esto, había aceptado el viaje, se había ido con los Duperrold con una idea muy simple. En medio del mar, matar a su esposa, arrojar el cuerpo y fingir que había caído accidentalmente. Inclusive, es posible que se hubiera lanzado al agua, hubiera pataleado, hubiera gritado, hubiera llorado. Todo esto habría servido porque tenía cinco testigos. que aseguraban haberlo visto, convivir con la esposa maravillosamente, tener una relación perfecta, era ideal, y después sufrir la

32:04 pérdida de aquella mujer maravillosa. Mary Den había sido sobrecargo de TWA y era una persona muy capaz. De acuerdo con el escenario que plantearon las autoridades, es posible que la esposa no estuviera muy de acuerdo en morirse y luchara. En esta lucha, en este jaloneo y en este forcejeo habrían hecho un ruido que llamó la atención del Dr. Durperrold que intervino y fue asesinado. Acto seguido, Julian Harvey viéndose descubierto y su plan maestro arruinado, habría optado por matar a todos y después inventar la historia de que se había hundido el barco por alguna razón. Evidentemente, quedaba la pregunta,¿ por qué no mató a Terry Joe? A la niña de 11 años que, al final, sería... su némesis.

32:57 Y probablemente no la mató porque no tuvo tiempo. Porque al momento que se le escapó la cuerda a la niña, vio que el pequeño bote que había preparado para escapar, para urdir todo un plan, se iba con la corriente y prefirió lanzarse al agua con la idea de que la pequeña no sobreviviría por sí misma. Estando en el interrogatorio de Fort Lauderdale, al enterarse que la pequeña había sido encontrada y que sobreviviría, se supo perdido. Y sabiéndose perdido, optó por acabar con su propia vida. De lo contrario, sería acusado de cinco asesinatos en primer grado. Es probable que hubiera encontrado una pena de muerte o algo horrible, así es que optó por escapar. Era un hombre que tenía varias cosas tristes atrás. Parecía ser el hombre perfecto, alto, fornido, atlético, cuarenta y tantos años, ojos azules, guapetón, conquistador. Pero la realidad es que era un hombre muy conflictuado. Siempre lo había sido. Es más, se rumoraba que él mismo había derribado sus propios aviones. En una especie de síndrome de Munchhausen, para llamar la atención. Es difícil saber en realidad qué estaba pasando por su mente. No hubo oportunidad de que declarara más allá. Terry Joe sobreviviría a la odisea. Al paso de los años, se convertiría en una persona... Bastante fuerte. Luchadora.

34:24 Seguiría cerca del mar. Amó al mar. Sigue amándolo. Se casaría. Y finalmente escribiría un libro con todo su relato. Lo vivido. Enfrentaría a sus demonios. Y lograría salir adelante. Es una historia tremenda. Pero los crímenes. Los crímenes. Cuando hay el suficiente empeño. El tiempo. El interés. Los recursos. suelen resolverse, pero muchas otras veces hay un factor repentino que quiebra al delincuente, que rompe todo su esquema, que rompe su historia, como el caso de hoy.¿ O usted qué pensaría? Buenas noches y que descansen en paz. Gracias por ver el video.

35:27 Gracias por ver el video.