No Te Imaginas Lo Que Este Trailero Vio En Michoacán - Historias De Terror - REDE
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0:05 Me llamo Rolando y llevaba casi 20 años manejando un tráiler cuando esto ocurrió. ConocÃa bien las carreteras de Michoacán. HabÃa trabajado de dÃa y de noche con lluvia, neblina y tráfico pesado, y ya me habÃa tocado encontrar accidentes y vehÃculos detenidos en tramos con poco movimiento. Esa noche iba por una carretera federal con una carga de abarrotes. HabÃa dejado atrás el último poblado hacia varios kilómetros y el tránsito era escaso La neblina entraba y salÃa por partes, asà que mantenÃa una velocidad moderada, porque más adelante comenzaban las curvas y habÃa varios barrancos. En uno de esos tramos vi a alguien parado a la orilla. Bajé un poco la velocidad y, cuando estuve más cerca, distinguà a un niño de unos siete u ocho años. Estaba solo y lloraba. Seguà unos metros mientras lo miraba por el espejo.
1:02 Pensé que podÃa haberse perdido. que algún vehÃculo se habÃa quedado cerca o que su familia estaba buscándolo. Asà que decidà detenerme. Dejé el tráiler a un lado de la carretera, tomé el teléfono y bajé. Antes de alejarme de la cabina, miré hacia ambos lados. No vi vehÃculos detenidos, personas caminando ni luces cercanas. El niño seguÃa en el mismo lugar con la cabeza baja. Caminé hacia él y le pregunté dónde estaba su familia. También le dije que podÃa ayudarlo o buscar un punto con señal. No respondió. Seguà a cierta distancia porque no sabÃa si estaba herido o asustado.
1:45 Saqué el teléfono, intenté hacer una llamada y no entró. Cuando levanté la vista, el niño habÃa dejado de llorar y estaba más cerca, pero no lo habÃa visto caminar. Retrocedà un paso y le pregunté otra vez qué necesitaba. Levantó la cabeza y se quedó mirándome. Entonces su cuerpo empezó a crecer frente a mÃ. Aumentó de altura en pocos segundos. El torso y los brazos también cambiaron, hasta que dejó de tener el tamaño de un niño y terminó convertido en una figura de casi dos metros, con uñas largas y dientes afilados, con una risa demoniaca. Me quedé quieto, sin saber qué hacer. Su cara conservaba algunos rasgos del niño, pero los ojos habÃan cambiado. Eran rojos y se distinguÃan con claridad. La figura avanzó hacia mà y yo retrocedÃ. No dijo nada, tampoco volvió a llorar.
2:42 Levanté la lámpara y le apunté directamente al rostro, pero siguió acercándose. Ahà reaccioné y corrà hacia el tráiler. Escuché pasos detrás de mà durante parte del recorrido, pero seguà de frente y no volteé hasta llegar a la puerta. SubÃ, cerré de inmediato y puse el seguro. Miré por los espejos, primero de un lado y después del otro, luego revisé hacia adelante. La carretera estaba vacÃa y la figura ya no estaba donde la habÃa visto. Me quedé unos segundos con las manos sobre el volante. Quise entender qué acababa de pasar, pero sabÃa que permanecer ahà me dejaba expuesto, asà que arranqué y empecé a alejarme. Durante los primeros metros, revisé los espejos varias veces. No vi movimiento detrás ni a los lados. Pensé que el cansancio podÃa haberme afectado, pero recordaba con claridad al niño, la forma en que creció y esos ojos rojos. Seguà manejando, tratando de concentrarme en el camino, hasta que escuché un golpe detrás de los asientos. Pisé el freno por reacción y miré hacia atrás.
3:54 La zona de descanso estaba oscura. Y al principio no distinguà nada. Volvà la vista al frente porque el trailer seguÃa avanzando. Entonces escuché otro movimiento dentro de la cabina. Giré la cabeza otra vez y vi dos ojos rojos detrás del asiento del copiloto. Eran los mismos. La figura estaba dentro del trailer. No sabÃa cómo habÃa entrado, pues las puertas habÃan permanecido cerradas desde que arranqué y yo no habÃa vuelto a detenerme. Sujeté el volante con fuerza mientras trataba de mantener el vehÃculo en el carril. La figura empezó a levantarse detrás de mà y tenÃa que mantenerse inclinada por su tamaño. Pensé en abrir la puerta, pero el tráiler seguÃa en movimiento y saltar en ese punto podÃa matarme. Volvà toda la atención al camino porque venÃa una curva. En ese momento sentà una mano apoyarse sobre el respaldo de mi asiento. Después, un brazo pasó junto a mi hombro y llegó hasta el volante. Traté de apartarlo con una mano, pero no pude moverlo. La figura tiró hacia la izquierda y el trailer comenzó a invadir el otro carril. Sujeté el volante con las dos manos, hice fuerza en sentido contrario y conseguà regresarlo. Pisé el freno para bajar la velocidad. La unidad respondió, pero la mano siguió agarrada al volante. Intenté mantener el trailer derecho mientras la figura volvÃa a tirar. Cada movimiento suyo me
5:24 obligaba a corregir. Yo conocÃa ese tramo y sabÃa que más adelante la carretera se cerraba entre curvas, con varios puntos, donde una salida del pavimento terminaba en el barranco. Le grité que soltara el volante, pero no respondió. Volvà a frenar y sentà que el tráiler reducÃa un poco la velocidad, pero la figura empujó mi brazo y volvió a llevar la dirección hacia un costado. Alcancé a corregir antes de tocar la orilla. Ahà entendà lo que estaba haciendo. No estaba tratando de sacarme de la cabina, tampoco intentaba golpearme para detenerme. QuerÃa controlar el tráiler. Cada vez que yo lo enderezaba, volvÃa a girar hacia uno de los lados.
6:09 y cuando encontraba espacio, lo llevaba hacia el borde. Miré unos segundos la carretera que tenÃa enfrente, reconocà las curvas que venÃan, y supe que no podÃa seguir peleando asà durante mucho tiempo. La figura seguÃa detrás de mÃ, inclinada entre los asientos, con una mano sobre el volante y los ojos rojos fijos en la cabina. Yo apreté las dos manos sobre la dirección, y traté de mantener el vehÃculo en el centro del carril. porque adelante comenzaba la parte donde un solo movimiento mal hecho podÃa sacar el trailer de la carretera. Seguà sujetando el volante con las dos manos, mientras la figura tiraba desde atrás. Cada vez que conseguÃa enderezar el trailer, volvÃa a mover la dirección hacia uno de los lados. Pisé el freno para reducir la velocidad, pero sentà su brazo empujar el mÃo y tuve que corregir otra vez, porque las llantas se acercaron demasiado a la orilla. No podÃa dejar de mirar el camino.
7:09 Tampoco podÃa girarme para enfrentarla, porque bastaban unos segundos sin control para que la unidad saliera del pavimento. Le grité que soltara el volante y le pregunté qué querÃa, pero no respondió. SeguÃa inclinada entre los asientos demasiado cerca de mÃ, con los ojos rojos visibles cada vez que alcanzaba a verla de lado. Volvà a pisar el freno y conseguà reducir un poco la velocidad, aunque la pendiente empezó a empujar el trailer otra vez. La figura cambió de posición, metió más el cuerpo entre los asientos y puso las dos manos sobre el volante. Yo mantuve las mÃas en la dirección y durante varios segundos hicimos fuerza en sentidos contrarios.
7:52 El trailer comenzó a moverse dentro del carril. Primero se fue hacia el centro de la carretera, después hacia la orilla. Una de las llantas alcanzó la tierra y escuché piedras golpear debajo de la unidad. Giré con fuerza y conseguà regresar al pavimento, pero antes de estabilizarlo apareció un vehÃculo de frente saliendo de una curva y mi trailer ya ocupaba parte de su carril. Toqué el claxon y traté de moverme hacia la derecha, pero la figura sostuvo el volante y tuve que pelear por cada movimiento. El otro conductor frenó y se hizo hacia su lado, y pasamos con poco espacio entre los dos vehÃculos. Alcancé a ver sus luces desaparecer por el espejo y seguà manejando. Se aparecÃa otro vehÃculo en una curva y yo no lograba corregir a tiempo. El choque iba a ser inevitable. Volvà a frenar y mantuve el trailer lo más derecho que pude.
8:50 La figura tiró hacia la derecha y la unidad respondió de inmediato. Vi acercarse el borde de la carretera. Corregà antes de salir y mantuve la dirección firme. ConocÃa ese tramo y sabÃa que, más adelante, venÃan varias curvas con barrancos al costado. No necesitaba llegar hasta allá para saber que tenÃa que encontrar una forma de detenerme antes. La figura volvió a jalar el volante hacia el lado derecho. Usé las dos manos y conseguà contener el movimiento. aunque el hombro empezaba a dolerme por el esfuerzo, pues cada corrección me costaba más. Intenté acomodarme mejor en el asiento, pero apenas tenÃa espacio para moverme, porque su cuerpo estaba metido entre los respaldos. Busqué con una mano algo que pudiera usar para golpearla, pero no encontré nada al alcance y tuve que volver a sujetar la dirección. Llegamos a un tramo más recto y aproveché para pisar el freno con más fuerza. La velocidad bajó, y en ese momento pensé por primera vez en abrir la puerta y saltar.
9:58 Miré hacia el costado de la carretera, pero todavÃa avanzábamos demasiado rápido. Si caÃa mal, podÃa golpearme contra el pavimento, quedar debajo de la caja o perder el conocimiento junto al camino. Necesitaba reducir más antes de intentarlo. Dejé de gastar toda mi fuerza en cada movimiento de la figura. y empecé a concentrarme en mantener el trailer dentro del pavimento. Cuando tiraba hacia un lado, corregÃa solo lo necesario. Cuando aflojaba, recuperaba el centro del carril. QuerÃa aguantar hasta encontrar un punto donde pudiera bajar la velocidad y salir de la cabina sin caer debajo de la unidad. La pendiente aumentó poco después y el trailer comenzó a ganar velocidad. La figura empujó mi hombro y llevó otra vez el volante hacia la derecha. CorregÃ, pero volvió a hacerlo antes de que pudiera enderezar por completo. Las llantas salieron parcialmente del pavimento y la unidad se sacudió. La caja se movió detrás de nosotros. Sentà el peso de la carga desplazarse y sujeté la dirección con cuidado para evitar un movimiento brusco.
11:10 Durante unos segundos seguimos con parte de las llantas sobre tierra hasta que conseguà meter el tráiler otra vez al carril. Ahà recordé un ascenso corto después de una de las siguientes curvas. HabÃa pasado muchas veces por esa carretera y sabÃa que el tráiler perderÃa velocidad al subir aunque fuera por poco tiempo. Decidà aguantar hasta llegar ahÃ, pues no tenÃa otra salida que pudiera usar sin soltar el volante. Entré a la siguiente curva con la figura todavÃa encima de la dirección. Intentó cerrarla más de la cuenta y tuve que hacer fuerza para mantener la unidad dentro del camino. Al salir, vi el ascenso. Pisé el freno y sentà que el tráiler empezaba a perder velocidad. Aproveché para mover el seguro de la puerta con la mano izquierda, mientras sujetaba el volante con la derecha. La figura tiró hacia el costado, pero solté la puerta y corregÃ. Volvà a intentarlo cuando el tráiler quedó derecho. Abrà el seguro, movà la manija y empujé la puerta. Entró aire con fuerza dentro de la cabina, pero todavÃa Ãbamos demasiado rápido. La cerré y mantuve el pie sobre el freno mientras seguÃamos subiendo.
12:25 La figura metió un brazo alrededor del asiento y volvió a mover el volante. Tuve que corregir otra vez. El ascenso estaba terminando y sabÃa que después de unos metros la carretera volverÃa a bajar. Si dejaba pasar ese punto, el tráiler recuperarÃa velocidad y perderÃa la única oportunidad que tenÃa. Asà que abrà nuevamente la puerta y esta vez la dejé abierta. Miré el terreno junto a la carretera y busqué un tramo donde pudiera caer sin quedar debajo de la unidad. SeguÃa siendo peligroso, pero el tráiler ya habÃa perdido bastante velocidad. Me quité el cinturón, mantuve una mano sobre el volante y puse el pie izquierdo en el estribo.
13:06 La figura volvió a tirar hacia la derecha. Corregà con una mano y sentà que el hombro ya no respondÃa igual. La carretera empezaba a bajar y el motor recuperaba fuerza, pero vi acercarse otra curva y entendà que no podÃa esperar más. Sujeté el volante unos segundos, mantuve el trailer dentro del carril y saqué medio cuerpo por la puerta. La figura volvió a jalar hacia el barranco, asà que solté la dirección y salté. caà sobre el costado derecho y el golpe me sacó el aire. Sentà primero el hombro contra la tierra, después la pierna, y terminé rodando varios metros hasta quedar fuera del pavimento. Durante unos segundos no pude incorporarme, respiraba con dificultad y tenÃa un dolor fuerte desde el hombro hasta el brazo. Movà las manos, luego las piernas, comprobé que podÃa responder y levanté la cabeza cuando escuché el motor alejándose. El tráiler seguÃa avanzando, Alcancé a verlo unos metros adelante, con la puerta del conductor abierta y la cabina moviéndose al entrar en la siguiente curva. Desde donde habÃa caÃdo no podÃa ver el interior, ni saber dónde estaba la figura. La unidad se abrió demasiado, las llantas del lado derecho salieron del pavimento y la caja comenzó a desplazarse. Escuché un golpe fuerte, después otro, y vi desaparecer el tráiler por el costado de la carretera.
14:33 Unos segundos más tarde, llegó otro impacto desde abajo y el ruido del motor terminó. Intenté levantarme, pero la pierna derecha no sostuvo mi peso y tuve que sentarme otra vez. Me quedé mirando hacia la curva sin acercarme al barranco. No sabÃa dónde habÃa quedado el tráiler ni qué habÃa pasado con aquella cosa después de que yo salté. Y bajar herido no tenÃa sentido. Saqué el teléfono del pantalón. La pantalla estaba quebrada y apenas respondÃa. Intenté hacer una llamada, pero no habÃa suficiente señal. Me arrastré un poco más lejos del borde y esperé. TenÃa tierra en la cara, sangre cerca de la frente y el hombro empezaba a inflamarse.
15:16 Cada ruido que venÃa de la carretera me hacÃa levantar la vista. También miraba hacia el punto donde habÃa desaparecido el tráiler. Esperaba escuchar pasos, movimiento entre la vegetación o cualquier señal de que la figura seguÃa cerca, pero no apareció nada. Después vi luces acercándose desde la curva anterior. Me puse de pie apoyándome primero en una rodilla y levanté los brazos para que el conductor me viera. Era otro trailer. Pasó despacio junto a mà y se detuvo más adelante. Bajaron dos hombres y regresaron caminando. Uno me sostuvo del brazo cuando vio que apenas podÃa mantenerme de pie.
15:56 El otro me preguntó qué habÃa sucedido. Les dije que mi unidad habÃa salido de la carretera y que yo habÃa saltado antes de caer con ella. Uno de ellos quiso acercarse a la curva para buscar el tráiler. Le pedà que tuviera cuidado porque el terreno bajaba fuerte. Me preguntaron si llevaba acompañante y respondà que viajaba solo. No les conté todavÃa lo del niño ni lo que habÃa ocurrido dentro de la cabina. Estaba lastimado. SeguÃa tratando de entender dónde habÃa quedado la figura y no querÃa que ninguno bajara sin saber qué podÃa encontrar. Me ayudaron a subir a su unidad y uno intentó hacer una llamada.
16:37 Después de varios intentos consiguió comunicarse con gente de un poblado cercano. Llegaron unas camionetas y varios hombres fueron hasta la curva. Algunos bajaron por el terreno para revisar dónde habÃa quedado mi trailer. mientras yo seguÃa sentado porque el hombro y la pierna ya casi no me dejaban moverme. Cuando regresaron, dijeron que la cabina estaba muy dañada y que la caja habÃa quedado más abajo. Me preguntaron otra vez si alguien viajaba conmigo. Contesté que no, pero entonces pregunté si habÃan visto a un niño por la carretera o cerca del tráiler, pero ninguno habÃa visto a nadie. Les expliqué que antes del accidente me habÃa detenido porque encontré a un menor solo a la orilla. Uno de los hombres me preguntó dónde lo habÃa dejado. Le respondà que habÃa sido varios kilómetros atrás. Dijo que ellos habÃan pasado por ese tramo antes de llegar conmigo y no habÃan visto a ningún niño caminando. Los demás tampoco habÃan encontrado a nadie junto al tráiler, asà que no seguÃa hablando del tema. Me llevaron a una clÃnica. TenÃa el hombro dislocado, golpes en las costillas, heridas en la frente y una lesión en la pierna. Durante varios dÃas necesité ayuda para mover el brazo y tardé varias semanas en caminar sin dolor. Cuando pude regresar a la zona, la unidad ya habÃa sido retirada y solo quedaban marcas en la tierra donde habÃa salido de la carretera. Pregunté a
18:07 algunas personas que vivÃan cerca si alguien habÃa buscado a un niño perdido por esos dÃas. Nadie conocÃa un caso. Tampoco escuché que alguna familia hubiera preguntado por un menor desaparecido en ese tramo. Después dejé de buscar respuestas porque no tenÃa ningún dato más que pudiera seguir. Volvà a trabajar cuando me recuperé. Necesitaba seguir manejando y no tenÃa otro oficio al que pudiera cambiar de un dÃa para otro. Durante un tiempo acepté recorridos más cortos y evité esa carretera. Después regresé a viajes largos, aunque pedÃa otras rutas cuando podÃa. Nunca volvà a detenerme de noche en el punto donde habÃa encontrado al niño. Algunos compañeros supieron del accidente y me preguntaron qué habÃa ocurrido. A la mayorÃa les dije que habÃa perdido el control después de detenerme en la carretera.
19:02 Solo a unos cuantos les conté todo. Unos dijeron que podÃa haber sido una persona escondida dentro de la cabina. Otros pensaron que el golpe de la caÃda habÃa cambiado mis recuerdos, pero yo recordaba el orden de lo ocurrido y sabÃa que habÃa saltado después de pelear por el volante. Nunca encontré una explicación para lo que vi. Sé que me detuve por un niño que lloraba junto al camino. Sé que lo vi crecer frente a mà hasta convertirse en aquella figura y recuerdo sus ojos rojos. También recuerdo el momento en que apareció detrás de los asientos. y metió las manos en el volante, mientras el trailer seguÃa avanzando.
19:43 Eso ocurrió antes de que yo saltara, y antes de que la unidad terminara en el barranco. Desde entonces cambié mi manera de actuar en carretera. Si encuentro a alguien solo en un tramo aislado, reduzco la velocidad y busco un lugar seguro desde donde pedir ayuda. No bajo de inmediato, tampoco abro la cabina sin revisar primero el lugar. Sigo manejando y todavÃa me toca trabajar de noche por carreteras de Michoacán. Pero desde aquel accidente, reviso los espejos con frecuencia. Y antes de continuar, después de cualquier parada, miro detrás de los asientos. La mayorÃa de las veces no hay nada. Aún asÃ, siempre reviso ese espacio, pues la última vez que olvidé hacerlo, aquellos ojos del demonio ya estaban dentro de mi cabina.
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