Mi Vecina Se Convertía En Bruja Por Las Noches - Historias De Terror - REDE
¡ Rápido ! Suscríbete y activa la campanita.
Se parte de la comunidad REDE.
ENVIAME TUS HISTORIAS A: relatosdesclasificados@gmail.com
SÍGUEME EN FANPAGE: https://bit.ly/33H3Og3
SÍGUEME EN INSTAGRAM: https://bit.ly/3dgiBmd
0:05 La historia que quiero contar hoy es un hecho de mi vida. Yo solo tenÃa 12 años y vivÃa en Oregon. Mi padre trabajaba casi todo el dÃa, y las pocas veces en las que no estaba trabajando. Se encontraba demasiado cansado y solo querÃa dormir, o me decÃa que por favor no lo molestara. Mi madre no se encontraba con nosotros. La inusual relación con mi padre hacÃa que yo pasara la mayor parte del tiempo sin supervisión. Mientras estaba en la escuela, me encontraba rodeado de amigos, y cuando llegaba a casa, después de hacer mis tareas, salÃa a jugar con los chicos del vecindario. A pesar de que mi vida era un poco peculiar, no podrÃa decir que me podÃa quejar. Sin duda, habÃa gente peor que yo, y hasta ese punto yo consideraba que mi vida era bastante normal.
0:56 Aquel dÃa nos encontrábamos jugando frente a mi casa. Recuerdo perfectamente que estábamos jugando a los encantados. Me encontraba yo encantado en el momento en el que vi un auto aparcar en la casa de enfrente, ya que me encontraba encantado y no podÃa moverme. Toda mi atención se centró especÃficamente en ese auto, ya que la casa de enfrente no tenÃa ningún dueño, al menos no que yo hubiera visto, y habÃa vivido en la misma casa toda mi vida. Del auto salió una familia bastante rara, Esta constaba del padre, la madre y dos niños que eran gemelos. Esos niños parecÃan tener unos ocho años, pero lo que hacÃa extraña a esta familia era que todos vestÃan de blanco. La madre vestÃa un vestido blanco con unos zapatos que hacÃan juego.
1:49 El padre vestÃa una camisa y pantalones blancos, al igual que sus zapatos. Ambos gemelos también vestÃan de blanco. con overoles blancos y zapatos blancos. Nunca habÃa visto algo asÃ. Incluso todos mis amigos detuvieron el juego al verlos bajar del auto, pues sin duda era una familia bastante inusual. Todos tenÃan una cara bastante seria, pero al verse en la situación de que todos los niños los estábamos mirando, los cuatro desviaron la mirada hacia nosotros y casi como si lo hubieran ensayado, sonrieron al mismo tiempo. Era casi como si todos estuvieran conectados para hacer los mismos gestos. Inclusive, podrÃa jurar en ese momento que parpadeaban al mismo tiempo.
2:34 Mientras más los miraba, más extrañas se me hacÃan sus sonrisas, pues todos parecÃan querer mostrar la mayor cantidad de dientes posible, lo que convertÃa todo en una sonrisa bastante extraña e incómoda. Todos los niños nos quedamos sin saber qué hacer, completamente en silencio y mirándolos. Hasta que dejaron de mirarnos, no dejaron de sonreÃr, y con esa misma expresión en su rostro, caminaron hasta la casa en donde entraron. Una vez que la puerta estuvo cerrada, todos corrimos para alejarnos de ahÃ, y hasta que estuvimos a una cuadra de distancia, todos acordamos en lo espeluznantes y extrañas que eran esas personas.
3:15 Ninguno de nosotros podÃa evitar pensar en lo extraño que habÃan sonreÃdo y en cómo parecÃan ser una misma persona. finalmente el último de mis amigos tuvo que volver a casa y yo también, para cuando volvà pude notar que no habÃa luz en la casa de enfrente, el auto continuaba aparcado afuera, lo que me hacÃa pensar que debÃan estar dentro, solo que por alguna razón no habÃan prendido ninguna luz, a diferencia de todas las casas que la rodeaban, tanto las casas a un lado de la misma como todas las casas de enfrente incluida la mÃa, Al ver la luz en mi casa, supe que mi padre habÃa llegado de trabajar. Entré y luego de que me preguntara sobre dónde estaba y por qué habÃa llegado tan tarde, pude sentarme a la mesa para cenar. Siempre solÃamos cenar en silencio, ya que a mi padre le gustaba leer el periódico mientras comÃa. Pues decÃa que era uno de sus únicos momentos de calma, pero yo no podÃa evitar intentar comentar lo que habÃa visto. Le pregunté si acaso habÃa visto a los nuevos vecinos de enfrente. Mi padre primero me dijo que no habÃa nuevos vecinos enfrente, pero luego de escucharme decir que sÃ, que habÃa un auto ahà y que yo mismo los habÃa visto llegar, me dijo que tal vez habÃan comprado la casa recientemente y que por favor no los molestara. ya que no querÃa tener problemas con ellos. Intenté decirle lo raros que eran al vestir solo de blanco y que habÃan sonreÃdo de
4:47 una forma bastante espeluznante, pero mi padre luego de escuchar se limitó a decirme que no dijera tonterÃas, que solo eran personas comunes como él o yo y que, por favor, dejara de inventar historias donde simplemente no habÃa nada, ya que sabÃa que mi padre se molestarÃa si continuaba hablando del tema. Decidà no mencionar palabra por el resto de la cena. Ese dÃa fui a dormir con un poco de interés por saber quiénes eran aquellas personas. Sobre todo porque cada vez que cerraba los ojos, no podÃa evitar que mi mente recordara a aquellas personas sonriendo al mismo tiempo con sus dientes blancos y extrañamente perfectos. En un punto de la noche me quedé dormido. Al dÃa siguiente, cuando subà al auto para que mi padre me llevara a la escuela como todos los dÃas, ya que le quedaba de camino al trabajo, pude notar como el nuevo vecino también salÃa de su casa. VestÃa exactamente igual, incluso podrÃa decir que era la misma ropa que llevaba el dÃa anterior. Este pareció quedarse mirando a mi padre por mucho tiempo, hasta que mi padre lo notó también. Lo miró directamente y para romper aquel momento tan incómodo, mi padre levantó la mano y le dio los buenos dÃas al vecino. Aquel hombre sonrió exactamente de la misma forma que nos habÃa sonreÃdo el dÃa anterior. Levantó la mano casi de una forma mecánica y repitió exactamente las mismas
6:18 palabras que mi padre le habÃa dicho. Mi padre incluso pudo notar enseguida que habÃa algo un poco extraño. pero simplemente entró en el auto y me dijo que era un hombre bastante raro, antes de encender el coche y no volver a mencionar nada más al respecto. Cuando volvà de la escuela, como era costumbre, no habÃa nadie en mi casa, por lo que me dispuse a hacer mi tarea para luego ver televisión. Mientras me encontraba en la cocina preparándome un sándwich, pude ver desde mi ventana, la cual daba a la calle justo enfrente de la casa del vecino, cómo salÃa de nuevo aquel hombre. Solo que esta vez no estaba vistiendo de blanco, sino que llevaba un traje negro, al igual que sus zapatos. Pero lo más extraño era que su peinado también habÃa cambiado. No me tomó mucho tiempo darme cuenta de que su traje, su peinado e incluso el reloj que parecÃa llevar en su muñeca izquierda eran exactamente como los de mi padre.
7:19 Entre más miraba al hombre, más me daba cuenta de lo detallada que era su vestimenta. casi idéntica a cómo mi padre se vestÃa todos los dÃas para ir al trabajo. Al poder notar todos los detalles, me puse en serio incómodo. No podÃa entender por qué eso estaba pasando, solo sabÃa que era bastante extraño y que sin duda habÃa algo muy malo con esas personas. La única razón por la que dejé de verlo fue porque creo que sintió mi mirada. Miró por mi ventana y volvió a sonreÃrme de la misma manera escalofriante. Lo cual me hizo dejar de verlo y salir de la cocina inmediatamente. Cuando dieron cerca de las 4 de la tarde, sabÃa que era hora de salir a jugar con mis amigos. Pensaba en contarles lo que habÃa visto con el vecino de enfrente y cómo habÃa copiado por completo el atuendo de mi padre. Eso fue lo que hice. Les conté a todos exactamente lo extraño de la situación, incluso como ese mismo dÃa el vecino ya habÃa actuado de una forma extraña cuando mi padre lo habÃa saludado. Mis amigos pensaron que era bastante espeluznante y querÃan verlo con sus propios ojos. Decidieron ir a aquella casa, fingiendo que iban a la mÃa para que no se viera tan extraño. Un poco antes de llegar, nuestros planes se vieron interrumpidos, ya que pudimos ver cómo los gemelos que habÃamos visto el dÃa anterior se encontraban justo enfrente de la casa, sentados en la acera. Lo
8:49 extraño de esto era que no estaban charlando ni jugando. Ambos se encontraban sentados en la banqueta de forma recta. Aún vestÃan aquellos overoles blancos, al igual que sus zapatos. Se encontraban quietos, mirando directamente hacia enfrente. justo a mi casa. Sus manos estaban sobre sus rodillas y parecÃan estar respirando al mismo tiempo. Todos nos quedamos bastante extrañados y no sabÃamos si continuar caminando. William, el niño más grande de nuestro grupo, dijo que solo eran dos niños y que no tenÃamos por qué tenerles miedo. Esto lo decÃa mientras continuaba caminando, y el resto de nosotros comenzó a seguirlo.
9:31 William se detuvo justo frente a los niños, los saludó, pero ellos solo lo miraron directamente. Ninguno de los dos dijo palabra alguna. Incluso cuando todos estuvimos rodeándolos, solo nos miraban fijamente. No sonreÃan tampoco, lo cual ocasionó un silencio un poco incómodo, ya que ninguno de los dos respondÃa a nuestras preguntas sobre cuál era su nombre o por qué se habÃan mudado ahÃ. William decidió aliviar un poco el ambiente con un chiste sobre ellos. Diciéndoles que parecÃan muñequitos de pastel y que en serio eran extraños. Aquellos comentarios hicieron que todos nosotros soltáramos una pequeña risa y continuáramos con los comentarios sobre su aspecto. como su corte de cabello y lo extraño que era que su piel fuera tan blanca como su ropa. Para ese momento, todos habÃamos perdido completamente el miedo y nos encontrábamos un poco divertidos.
10:28 Nuestras risas se acabaron en el momento en que los gemelos, luego de vernos completamente inexpresivos por un buen rato, comenzaron a reÃr también. Sin duda alguna, esto no fue una risa infantil normal como la que esperarÃamos. ya que ambos no parecÃan sobrepasar los ocho años y, a pesar de eso, fue una risa bastante similar a la nuestra, casi como si la estuvieran imitando, pero al hacerlo no lo hacÃan del todo bien. ReÃan de una forma rara y en un momento, casi aterradora, pues se escuchaba una mezcla entre risa infantil y una risa un poco más madura, pero lo más extraño y espeluznante del asunto era que, a pesar de que todos nosotros dejamos de reÃr, ellos no lo hicieron. Continuaron riendo mientras nos miraban con unos ojos inexpresivos.
11:20 Aquello nos asustó mucho a todos y ocasionó que nos alejáramos de ahà inmediatamente. Nuevamente, ese dÃa, retrasé mi vuelta a casa lo más que pude. Y para mi fortuna, cuando fue hora de hacerlo, los niños ya no se encontraban sentados en la banqueta. No pude comentarle a mi padre lo que experimenté con esos niños, pues no querÃa recibir un regaño por burlarme de ellos en primer lugar. Sà quise comentarle lo que habÃa notado del padre, quien parecÃa haber copiado su atuendo en su totalidad. Pero cuando lo hice, mi padre se mostró un poco molesto, pues me dijo que no tenÃa que estar observando a la gente y que muchos podÃan vestir de traje, ya que no era algo exclusivo de él. Intenté explicarle que esto iba mucho más allá que solo tener un traje parecido, pero al ver sus ojos molestos decidà dejar el tema de lado y no decir nada más. Esa noche no pude dormir. Siempre que cerraba los ojos podÃa ver a los gemelos mirándonos con aquellos ojos inexpresivos y riéndose de una forma tan extraña al mismo tiempo. Me imaginaba que si cerraba los ojos, en cuanto los abriera, verÃa a ese par de gemelos a los pies de mi cama, riéndose o sonriendo de la forma espeluznante que lo habÃan hecho la primera vez que los vi. Esa fue la razón por la que no pude dormir en toda la noche.
12:47 El sueño terminó por vencerme cuando el sol comenzó a entrar por mi ventana cerca de las siete de la mañana. Era sábado, por lo que mi padre se habÃa ido al trabajo temprano sin despertarme. y yo dormÃa hasta casi mediodÃa. Mientras desayunaba, decidà dejar la cortina de la cocina abajo para no ver absolutamente nada de la casa de enfrente. Pensaba que si los ignoraba por completo, entonces simplemente no verÃa más cosas extrañas y podrÃa continuar con mi vida, simplemente ignorándolos. Mi plan se vio completamente interrumpido cuando escuché insistentemente el timbre de mi casa. Pensé que podrÃa tratarse de alguno de mis amigos, los cuales querÃan comenzar a jugar desde temprano. No era la primera vez que esto pasaba.
13:37 Decidà ir a abrir la puerta. Me sorprendà mucho cuando vi que se trataba de la esposa, a quien no habÃa visto más que aquella vez que habÃan llegado todos juntos. No sabÃa qué hacer. Ya habÃa abierto la puerta y ella estaba sonriendo de la misma forma tan rara que nos habÃa sonreÃdo la primera vez. estaba mostrando casi todos sus dientes ella me preguntó si mi mamá se encontraba en casa a lo que inmediatamente mentà diciendo que sà que estaba en la cocina ella no dejó de sonreÃr en ningún momento y luego de echar un vistazo descarado dentro de la casa simplemente volvió a mirarme y dijo que estaba bien que sólo querÃa saludar luego dio media vuelta y caminó de regreso a su casa El miedo que me generó aquella situación fue tal que cerré la puerta y me encerré en mi habitación por casi todo el dÃa. Ni siquiera atendà la puerta por la tarde, ya que temà que fuera aquella mujer otra vez o cualquier miembro de aquella familia tan espeluznante. Incluso cuando escuchaba que mis amigos me llamaban para que saliera a jugar, no lo hice porque tenÃa mucho miedo. No salà de mi habitación hasta que escuché el auto de mi padre aparcar frente a la casa. Creo que esa fue la primera vez que sentà un verdadero alivio de que mi padre estuviera en casa. Salà de mi cuarto de inmediato para ir a recibirlo, pero justo cuando abrà la puerta me di cuenta de que mi padre estaba hablando con
15:08 los vecinos de enfrente, justo del otro lado de la calle. La distancia no era suficiente para no poder ver que mi padre se veÃa un poco incómodo hablando con estas personas. PodÃa verlo en sus ojos, se sentÃa casi tan incómodo como yo. Creo que se apresuró demasiado a despedirse, pues aún mientras el padre hablaba ya estaba dando media vuelta para caminar a nuestra casa. Mi padre llegó finalmente y entre dientes. Me dijo que cerrara la puerta una vez que estuvo dentro. Una vez que estuvimos ambos completamente solos y seguros de que estas personas ya habÃan entrado nuevamente a su casa, mi padre comentó que esas personas eran seriamente espeluznantes. Cuando le pregunté por qué decÃa eso, me dijo que el padre estaba vestido exactamente como él. No habÃa ningún detalle que no tuvieran ambos. A mi padre le pareció bastante loco y me dijo que mejor hablarÃa con su amigo, el cual era el dueño de la casa de enfrente, para preguntarle quiénes eran esas personas tan extrañas.
16:13 Mi padre continuó hablando, pero yo intentaba ver por la ventana. Pude ver a la madre, quien vestÃa igualmente de blanco, justo como habÃa llegado. Mientras intentaba espiar por la ventana, podÃa escuchar de fondo a mi padre hablando, quien inmediatamente me jaló por la playera y me dijo que dejara de mirar. Pensé que tal vez era porque estaba siendo muy obvio y podrÃa parecer grosero, pero mi padre me dijo inmediatamente que acababa de hablar con su amigo. quien le habÃa asegurado que no le habÃa rentado la casa a nadie, y que obviamente no conocÃa a aquellas personas de las que le hablaba. Aquello fue una noticia muy impactante.
16:58 Mi padre me prohibió asomarme por la ventana e incluso me dijo que ese dÃa dormirÃa con él, solo para asegurarse de que aquellos locos no intentaran hacerme algo durante la noche. Al parecer, su amigo se pondrÃa en contacto con la policÃa y ellos se harÃan cargo. Al dÃa siguiente, escuchamos el ruido de las patrullas llegando, pero la familia ya no estaba en la casa. No habÃa ningún rastro de ellos por ningún lado. Era simplemente como si se hubieran esfumado, como si jamás hubieran estado ahÃ, lo cual era bastante extraño, pues mi padre aseguraba no haber dormido en toda la noche y jamás haber visto que hubieran salido.
17:40 Nunca volvimos a saber nada de esa familia. Hasta el dÃa de hoy me pregunto qué eran o quiénes eran, ya que, a pesar de que mi padre trató de decirme y convencerme de que se trataban de simples personas que quisieron allanar una casa, yo siempre he creÃdo que hay algo más en todo eso que no es normal.
Apple Podcasts
Spotify
Castro
RSS Feed