Me Obligaba A Hacer Un Pacto Historias De Terror - REDE
¡ Rápido ! Suscríbete y activa la campanita.
Se parte de la comunidad REDE.
ENVIAME TUS HISTORIAS A: relatosdesclasificados@gmail.com
SÍGUEME EN FANPAGE: https://bit.ly/33H3Og3
SÍGUEME EN INSTAGRAM: https://bit.ly/3dgiBmd
0:01 Nunca pensé que algo tan simple como una noche de trabajo alargada y un juego improvisado pudiera marcarme de esa forma. Pero cuando miro hacia atrás entiendo que todo comenzó ahÃ, en esa casa que estábamos remodelando entre tres. Yo siempre he sido un hombre común, con una vida tranquila, trabajador de horario fijo, sin vicios raros ni costumbres complicadas. Vivo solo desde hace años por una separación que fue muy pesada y que me dejó con la costumbre de mantener la mente ocupada para no pensar de más. Esa noche acepté quedarme un poco más para avanzar en lo que faltaba, y fue cuando mis dos compañeros dijeron que traÃan un cartón con letras marcado con plumón, porque alguien habÃa mencionado la ouija durante el dÃa. Lo tomé como una broma y pensé que era una forma de distraernos después de horas lijando paredes y cambiando cables, asà que accedà aunque nunca me habÃan interesado esas cosas. Aún asà participé porque me dio curiosidad y porque querÃa seguirles el ritmo para no ser el único que se retirara temprano. El tablero era solo un pedazo de caja de cartón con letras mal acomodadas, números chuecos y la palabra sà escrita arriba con una letra más grande. Usamos un vaso de cristal que estaba ahà en un rincón, olvidado de los dueños anteriores.
1:26 Todo se sentÃa improvisado y torpe y al principio solo nos reÃmos porque nadie esperaba que pasara nada. Yo incluso hice bromas diciendo que, si querÃan hablar con un espÃritu, al menos lo hicieran con un cartón limpio. Ellos siguieron la broma y, entre los tres, nos colocamos alrededor del cartón. Pusimos los dedos en el vaso y empezamos a hacer preguntas sin importancia mientras nos reÃamos de lo absurdo del momento. Pero después de unos segundos, el ambiente dejó de sentirse igual porque el vaso se movió apenas un poco hacia una letra. Ninguno quiso decirlo, aunque pude notar que los otros dos compañeros dejaron de reÃr. El vaso se detuvo sobre una letra que no significaba nada, y yo retiré la mano unos segundos, aunque volvà a ponerla rápido para que nadie notara el vacÃo que sentÃa en el estómago.
2:20 Decidimos seguir con más preguntas, aunque ya no habÃa bromas. El vaso se movió otra vez, más lento, hacia otra letra que tampoco tenÃa sentido. Yo traté de mantener la calma mientras pensaba que alguno de los compañeros lo estaba empujando, aunque por la presión tan ligera de sus dedos me costaba creerlo. Hubo un tercer movimiento, esta vez un recorrido más largo que terminó en una secuencia que no supimos leer. Les dije que era suficiente porque ya se sentÃa extraño seguir jugando y uno de ellos estuvo de acuerdo casi de inmediato. Levanté el cartón, lo doblé y lo dejé en la mesa donde tenÃamos herramientas. Nadie quiso hablar del tema, asà que recogimos nuestras cosas y salimos de la casa.
3:07 En el camino de regreso no mencionamos lo ocurrido. Cada quien tomó rumbo a su casa y yo llegué pensando solo en darme un baño y dormir. Me acosté sin darle importancia a lo ocurrido. Esa noche tuve el primer sueño. ParecÃa mi cuarto. con la misma posición de la cama y la misma ventana, solo que la luz era más baja y no podÃa distinguir bien los objetos. Cuando quise voltearme, noté que habÃa una figura sentada a los pies de la cama. No tenÃa detalles imposibles ni nada fuera de la lógica, solo una silueta inmóvil que no coincidÃa con nadie que conociera. Lo que más me inquietó fue que me habló aunque su boca no se movÃa. sentà la voz muy cerca como si saliera de dentro del cuarto y me dijo que me habÃa visto y que querÃa acompañarme en mi vida intenté levantarme pero mi cuerpo no respondió como si estuviera paralizado sobre el colchón desperté de golpe con la respiración agitada y las manos heladas encendà la luz y traté de convencerme de que solo habÃa sido un sueño provocado por el juego improvisado al dÃa siguiente retomé mi rutina Fui al trabajo, hice lo de siempre, di indicaciones, cargué materiales y traté de no pensar en la figura que habÃa visto en el sueño. Aún asÃ, la imagen se quedaba en mi cabeza porque no parecÃa un sueño común. Intenté explicarlo como estrés, cansancio o sugestión,
4:38 pero cada vez que recordaba la voz sentÃa un malestar que no podÃa ignorar del todo. La segunda noche volvà a soñar con esa figura. Esta vez estaba más cerca. Sentada a un lado de mi cama como si hubiera estado esperándome. Su presencia no tenÃa caracterÃsticas extrañas ni movimientos sobrenaturales. Solo estaba ahÃ, demasiado cerca y demasiado atenta. Me dijo que podÃa ofrecerme una vida distinta y que solo necesitaba aceptar una unión. No mencionó sÃmbolos, rituales ni objetos. Solo la idea de unir mi vida con algo que no podÃa entender. Desperté con dolor de cabeza y un cansancio que no coincidÃa con las horas que habÃa dormido. La tercera noche tuve un sueño distinto. Estaba sentado en una mesa de comedor que no era mÃa y frente a mà habÃa una mujer que actuaba como si fuera mi esposa y dos niños que parecÃan esperar una conversación conmigo.
5:37 La escena era tranquila aunque no reconocÃa a nadie. En una esquina del comedor estaba la figura observándome mientras decÃa que todo eso podÃa ser parte de mi vida si aceptaba el pacto. Me levanté del sueño con una ansiedad que me apretaba el pecho y supe que no querÃa que se repitiera nada parecido. Después de la tercera noche entendà que no querÃa volver a dormir porque cada sueño me acercaba más a la propuesta de esa figura. Empecé a temerle a mis propias horas de descanso y me quedaba despierto todo lo que podÃa con la luz prendida, tomando café y revisando cosas sin importancia para no cerrar los ojos. Aún asÃ, el cuerpo se me iba en lapsos cortos y dormÃa a ratos sin darme cuenta. Cada vez que despertaba sentÃa una mezcla de frustración y miedo porque sabÃa que tarde o temprano volverÃa a llegar ese sueño.
6:32 Mi habitación dejó de ser un espacio de descanso y se convirtió en un sitio donde esperaba la siguiente aparición. En uno de esos momentos en los que el cansancio me venció, soñé que la figura estaba de pie junto a mi cama. No intentó ocultarse ni retroceder, parecÃa estar ahà desde antes de que yo me diera cuenta. Me habló con esa misma voz que escuchaba dentro del sueño y dijo que no debÃa tener miedo. Que su intención era darme algo mejor que la vida que llevaba. Yo quise moverme, alejarme o sentarme, pero el cuerpo no me respondió. Solo pude hablar y mi voz temblaba mientras repetÃa que no querÃa nada, que estaba bien con mi vida incluso si era difÃcil y solitaria. Lo dije sin seguridad porque me costaba mantener la calma, pero aún asà lo dije porque necesitaba dejar claro que no me interesaba ninguna unión.
7:29 La figura no desapareció ni cambió de forma, se mantuvo ahà junto a la cama y lo que vino después me desconcertó porque me mostró escenas breves como si fueran recuerdos que no eran mÃos. Vi un trabajo estable con un ambiente más tranquilo que el que tenÃa, una casa amplia con luz natural entrando por las ventanas, una familia que me hablaba con confianza como si me conocieran desde siempre. Las escenas no tenÃan elementos fantásticos ni distorsiones, todo parecÃa cotidiano, solo que no pertenecÃa a mi vida. Sentà un jalón en el pecho como si me estuviera empujando hacia algo que no querÃa explorar. Desperté con una presión muy fuerte en el tórax y tardé unos minutos en respirar con normalidad.
8:14 La impresión de que la figura se estaba volviendo más insistente no me dejó en paz durante toda la mañana. Ese dÃa tuve problemas en el trabajo porque no lograba concentrarme. Me distraÃa cada pocos minutos y se me olvidaron varias indicaciones que yo mismo habÃa dado. Uno de mis compañeros me preguntó si estaba enfermo porque me veÃa pálido y falto de energÃa. Respondà que solo habÃa dormido mal, aunque sabÃa que no era el tipo de cansancio normal. Preferà no contarle nada a nadie porque me daba vergüenza que alguien pensara que estaba perdiendo la estabilidad por un juego improvisado. Aún asÃ, no podÃa quitarme de la cabeza que los sueños habÃan comenzado justo después de usar la ouija, y que el momento en que el vaso se movió quizá no fue una broma como quise creer. Llegó la noche y volvà a soñar que estaba sentado frente a la figura, esta vez en una mesa vacÃa sin objetos alrededor. No habÃa ventanas ni sombras, solo la mesa entre nosotros dos.
9:20 Me dijo que estaba perdiendo el tiempo rechazando algo que podÃa salvarme. Yo respiraba con dificultad dentro del sueño y repetà que no querÃa nada, que no iba a aceptar una propuesta de alguien que no conocÃa y que no entendÃa. La figura escuchó sin moverse y su voz cambió de tono. No se volvió agresiva ni hizo algo imposible. Solo fue más firme mientras decÃa que yo ya habÃa abierto la puerta al participar en el juego y que ahora tenÃa que decidir por qué no podÃa ignorarlo para siempre. Desperté con un dolor intenso en la nuca y al tocarme noté un pequeño sangrado en la nariz. Nunca me habÃa pasado algo asà y la sensación me dejó inquieto porque no sabÃa si tenÃa alguna relación con el sueño o si era una coincidencia. Me limpié rápido y traté de continuar el dÃa sin pensar demasiado en lo ocurrido, aunque el malestar persistÃa. Caminé con una incomodidad constante porque sentÃa que alguien me observaba a distancia. No vi a nadie extraño ni noté movimiento fuera de lo común. pero aún asà sentÃa un peso detrás de mà como si algo estuviera atento a mis pasos. Llegó la última noche antes de que mi cuerpo dejara de aguantar. El sueño fue distinto.
10:38 Estaba en un pasillo largo iluminado por una luz apagada que venÃa desde el fondo. Caminaba sin saber a dónde iba y detrás de mà escuchaba los pasos de la figura. No corrÃa ni intentaba acercarse más rápido, solo avanzaba al mismo ritmo que yo. Su voz llenaba el pasillo con la misma propuesta, diciendo que aceptar el pacto terminarÃa con mi soledad y que la vida que podÃa ofrecerme serÃa mejor que la que tenÃa. Me recordó la imagen de la familia que habÃa visto en el sueño anterior como si quisiera darme una última oportunidad. Sentà que mis piernas se aflojaban mientras decÃa que no querÃa nada, que no pertenecÃa a ese trato y que no necesitaba una vida inventada.
11:23 La idea de aceptar algo asà me provocaba un rechazo fuerte aunque no pudiera explicarlo. Desperté con un cansancio que me dejaba sin fuerza para moverme y con la frente tensa como si hubiera pasado horas apretando los músculos mientras dormÃa. Mi respiración estaba agitada y comprendà que ya no estaba soportando lo que ocurrÃa. El dÃa del colapso empezó con un cansancio que no se parecÃa a ninguno de los que habÃa tenido antes. Desde que abrà los ojos, sentà una debilidad pesada en los brazos y un dolor intenso en la cabeza que se movÃa de un lado a otro. Me mareaba cuando trataba de levantarme y las manos me temblaban al tocar mis cosas. Aún asÃ, salà de la casa porque pensé que podÃa soportarlo y que en el trabajo se me iba a pasar. Desde hacÃa dÃas me sentÃa mal, pero esa mañana fue distinta porque tenÃa la sensación de que el cuerpo ya no aguantaba las noches sin descanso. En cuanto llegué al trabajo, traté de mantenerme ocupado, aunque me costaba seguir las conversaciones y recordar lo que me pedÃan. Caminé de un lugar a otro sin ritmo y con la vista nublada. A media mañana, sentà que algo caliente me bajaba por la nariz y antes de que alguien lo notara, me fui al baño. El sangrado fue más fuerte que los anteriores y tardé en detenerlo con agua y papel. Cuando me vi en el espejo, me reconocà apenas porque tenÃa la piel pálida, los ojos hundidos y unas ojeras que me marcaban la cara. No
12:55 me gustó la imagen porque mostraba de forma clara lo que me estaba pasando. Me quedé apoyado en el lavabo unos minutos hasta que pude volver a respirar con calma. Decidà que no podÃa seguir asà y avisé que me irÃa temprano. Mientras caminaba hacia mi casa, las punzadas en la frente se intensificaron como si algo presionara desde adentro. Me detuve en un par de ocasiones para recuperar el equilibrio porque el mareo me hacÃa perder la orientación. Cuando por fin llegué a la casa, solo querÃa recostarme un momento. Asà que me dirigà a la cama intentando no pensar demasiado en lo que me estaba pasando. Al inclinar la cabeza volvió a salir sangre y esta vez no se detuvo.
13:41 Me levanté rápido para ir por papel a la cocina pero el mareo fue tan fuerte que todo el cuarto se me movió. Vi cómo se me iban las piernas y traté de apoyarme en la pared sin lograrlo. Me desmayé en el pasillo de la casa. Recuerdo el golpe seco del cuerpo contra el piso y nada más. Perdà el control por completo y quedé tirado sin poder pedir ayuda. Un vecino escuchó el sonido del portazo que hizo mi cuerpo al caer y se acercó a tocar la puerta. Como no respondÃ, llamó a emergencias. El dueño del inmueble abrió con una llave extra y los paramédicos entraron de inmediato. Me encontraron tirado con la cara llena de sangre que se habÃa secado en partes y seguÃa saliendo en otras.
14:25 No estaba consciente y me levantaron con cuidado antes de subir una camilla portátil. El trayecto en la ambulancia lo recuerdo por fragmentos. Desperté unos segundos mientras las luces del interior pasaban sobre mi cara y escuché voces rápidas, órdenes, pasos, el ruido del equipo médico golpeando ligeramente al moverse. Mi cabeza parecÃa flotar y cerré los ojos otra vez sin poder controlar nada. Ese instante breve es lo único que tengo presente antes de llegar al hospital. No tuve ningún sueño y no apareció la figura en ningún rincón de esa inconsciencia. Desperté en una camilla del hospital con un suero conectado al brazo. Una doctora me explicó que probablemente habÃa tenido una subida de presión y un sangrado nasal severo provocado por estrés extremo y falta de sueño. Me dijo que mi cuerpo habÃa reaccionado al lÃmite y que el desmayo era una señal de alerta. Escuché todo sin mencionar lo que me habÃa ocurrido en las noches, porque no tenÃa fuerza para hablar de eso, ni querÃa que pensaran que estaba perdiendo la estabilidad. Lo único que me importaba en ese momento era que durante toda esa inconsciencia no habÃa visto a la figura. La noche que pasé hospitalizado tampoco hubo ningún sueño relacionado con ella. Dormà varias horas sin interrupciones y sin esa presencia sentada junto a mi cama o mostrándome escenas ajenas. Pasé un dÃa completo en observación, comà poco, me mantuve callado y respondà solo
15:59 lo necesario. Cada tanto la doctora revisaba mi presión y me preguntaba cómo me sentÃa. El cuerpo estaba débil pero se sentÃa más liviano sin la carga de las noches anteriores. Al dÃa siguiente me dieron de alta con un par de medicamentos para la presión y una indicación clara, descansar y evitar esfuerzos. Volvà a mi casa con una mezcla de alivio y cansancio. Me dieron ganas de tirarme en la cama desde el primer momento, pero temÃa quedarme dormido y ver de nuevo a la figura. Aún asÃ, apagué la luz y me recosté temprano porque necesitaba recuperar el sueño perdido. Esa noche dormà sin interrupciones y sin ningún tipo de aparición. No hubo voces, no hubo pasillos largos, no hubo imágenes de familias desconocidas. Fue el descanso más profundo que habÃa tenido en semanas. Pasaron varias noches más y ninguna tuvo relación con la entidad. Me levantaba con sueño normal, sin dolor intenso en la cabeza y sin sangrados.
17:02 Concluà que el colapso habÃa cerrado por completo ese contacto. Pensé que tal vez el cuerpo necesitaba llegar al lÃmite para romper esa conexión que se habÃa formado después del juego de Ouija. Aún asÃ, quedé con un miedo profundo de volver a pasar por algo parecido. No quise volver a tocar nada relacionado con esos juegos ni permitir que alguien me propusiera participar otra vez. Aunque ya no sueño con la entidad, me quedó una duda que no sé si algún dÃa podré responder. No sé si la rechacé a tiempo o si simplemente perdió interés en mà cuando vio que el cuerpo no estaba resistiendo más. Tampoco sé si podrÃa regresar algún dÃa cuando vuelva a estar débil.
17:45 Vivo con esa pregunta cada vez que noto que el cansancio se acumula. Por ahora todo está en silencio, pero no estoy seguro de que sea un silencio definitivo.
Apple Podcasts
Spotify
Castro
RSS Feed