Feb. 20, 2026

Me Obligaba A Hacer Un Pacto Historias De Terror - REDE

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REDE (Relatos Desclasificados)
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0:01 Nunca pensé que algo tan simple como una noche de trabajo alargada y un juego improvisado pudiera marcarme de esa forma. Pero cuando miro hacia atrás entiendo que todo comenzó ahí, en esa casa que estábamos remodelando entre tres. Yo siempre he sido un hombre común, con una vida tranquila, trabajador de horario fijo, sin vicios raros ni costumbres complicadas. Vivo solo desde hace años por una separación que fue muy pesada y que me dejó con la costumbre de mantener la mente ocupada para no pensar de más. Esa noche acepté quedarme un poco más para avanzar en lo que faltaba, y fue cuando mis dos compañeros dijeron que traían un cartón con letras marcado con plumón, porque alguien había mencionado la ouija durante el día. Lo tomé como una broma y pensé que era una forma de distraernos después de horas lijando paredes y cambiando cables, así que accedí aunque nunca me habían interesado esas cosas. Aún así participé porque me dio curiosidad y porque quería seguirles el ritmo para no ser el único que se retirara temprano. El tablero era solo un pedazo de caja de cartón con letras mal acomodadas, números chuecos y la palabra sí escrita arriba con una letra más grande. Usamos un vaso de cristal que estaba ahí en un rincón, olvidado de los dueños anteriores.

1:26 Todo se sentía improvisado y torpe y al principio solo nos reímos porque nadie esperaba que pasara nada. Yo incluso hice bromas diciendo que, si querían hablar con un espíritu, al menos lo hicieran con un cartón limpio. Ellos siguieron la broma y, entre los tres, nos colocamos alrededor del cartón. Pusimos los dedos en el vaso y empezamos a hacer preguntas sin importancia mientras nos reíamos de lo absurdo del momento. Pero después de unos segundos, el ambiente dejó de sentirse igual porque el vaso se movió apenas un poco hacia una letra. Ninguno quiso decirlo, aunque pude notar que los otros dos compañeros dejaron de reír. El vaso se detuvo sobre una letra que no significaba nada, y yo retiré la mano unos segundos, aunque volví a ponerla rápido para que nadie notara el vacío que sentía en el estómago.

2:20 Decidimos seguir con más preguntas, aunque ya no había bromas. El vaso se movió otra vez, más lento, hacia otra letra que tampoco tenía sentido. Yo traté de mantener la calma mientras pensaba que alguno de los compañeros lo estaba empujando, aunque por la presión tan ligera de sus dedos me costaba creerlo. Hubo un tercer movimiento, esta vez un recorrido más largo que terminó en una secuencia que no supimos leer. Les dije que era suficiente porque ya se sentía extraño seguir jugando y uno de ellos estuvo de acuerdo casi de inmediato. Levanté el cartón, lo doblé y lo dejé en la mesa donde teníamos herramientas. Nadie quiso hablar del tema, así que recogimos nuestras cosas y salimos de la casa.

3:07 En el camino de regreso no mencionamos lo ocurrido. Cada quien tomó rumbo a su casa y yo llegué pensando solo en darme un baño y dormir. Me acosté sin darle importancia a lo ocurrido. Esa noche tuve el primer sueño. Parecía mi cuarto. con la misma posición de la cama y la misma ventana, solo que la luz era más baja y no podía distinguir bien los objetos. Cuando quise voltearme, noté que había una figura sentada a los pies de la cama. No tenía detalles imposibles ni nada fuera de la lógica, solo una silueta inmóvil que no coincidía con nadie que conociera. Lo que más me inquietó fue que me habló aunque su boca no se movía. sentí la voz muy cerca como si saliera de dentro del cuarto y me dijo que me había visto y que quería acompañarme en mi vida intenté levantarme pero mi cuerpo no respondió como si estuviera paralizado sobre el colchón desperté de golpe con la respiración agitada y las manos heladas encendí la luz y traté de convencerme de que solo había sido un sueño provocado por el juego improvisado al día siguiente retomé mi rutina Fui al trabajo, hice lo de siempre, di indicaciones, cargué materiales y traté de no pensar en la figura que había visto en el sueño. Aún así, la imagen se quedaba en mi cabeza porque no parecía un sueño común. Intenté explicarlo como estrés, cansancio o sugestión,

4:38 pero cada vez que recordaba la voz sentía un malestar que no podía ignorar del todo. La segunda noche volví a soñar con esa figura. Esta vez estaba más cerca. Sentada a un lado de mi cama como si hubiera estado esperándome. Su presencia no tenía características extrañas ni movimientos sobrenaturales. Solo estaba ahí, demasiado cerca y demasiado atenta. Me dijo que podía ofrecerme una vida distinta y que solo necesitaba aceptar una unión. No mencionó símbolos, rituales ni objetos. Solo la idea de unir mi vida con algo que no podía entender. Desperté con dolor de cabeza y un cansancio que no coincidía con las horas que había dormido. La tercera noche tuve un sueño distinto. Estaba sentado en una mesa de comedor que no era mía y frente a mí había una mujer que actuaba como si fuera mi esposa y dos niños que parecían esperar una conversación conmigo.

5:37 La escena era tranquila aunque no reconocía a nadie. En una esquina del comedor estaba la figura observándome mientras decía que todo eso podía ser parte de mi vida si aceptaba el pacto. Me levanté del sueño con una ansiedad que me apretaba el pecho y supe que no quería que se repitiera nada parecido. Después de la tercera noche entendí que no quería volver a dormir porque cada sueño me acercaba más a la propuesta de esa figura. Empecé a temerle a mis propias horas de descanso y me quedaba despierto todo lo que podía con la luz prendida, tomando café y revisando cosas sin importancia para no cerrar los ojos. Aún así, el cuerpo se me iba en lapsos cortos y dormía a ratos sin darme cuenta. Cada vez que despertaba sentía una mezcla de frustración y miedo porque sabía que tarde o temprano volvería a llegar ese sueño.

6:32 Mi habitación dejó de ser un espacio de descanso y se convirtió en un sitio donde esperaba la siguiente aparición. En uno de esos momentos en los que el cansancio me venció, soñé que la figura estaba de pie junto a mi cama. No intentó ocultarse ni retroceder, parecía estar ahí desde antes de que yo me diera cuenta. Me habló con esa misma voz que escuchaba dentro del sueño y dijo que no debía tener miedo. Que su intención era darme algo mejor que la vida que llevaba. Yo quise moverme, alejarme o sentarme, pero el cuerpo no me respondió. Solo pude hablar y mi voz temblaba mientras repetía que no quería nada, que estaba bien con mi vida incluso si era difícil y solitaria. Lo dije sin seguridad porque me costaba mantener la calma, pero aún así lo dije porque necesitaba dejar claro que no me interesaba ninguna unión.

7:29 La figura no desapareció ni cambió de forma, se mantuvo ahí junto a la cama y lo que vino después me desconcertó porque me mostró escenas breves como si fueran recuerdos que no eran míos. Vi un trabajo estable con un ambiente más tranquilo que el que tenía, una casa amplia con luz natural entrando por las ventanas, una familia que me hablaba con confianza como si me conocieran desde siempre. Las escenas no tenían elementos fantásticos ni distorsiones, todo parecía cotidiano, solo que no pertenecía a mi vida. Sentí un jalón en el pecho como si me estuviera empujando hacia algo que no quería explorar. Desperté con una presión muy fuerte en el tórax y tardé unos minutos en respirar con normalidad.

8:14 La impresión de que la figura se estaba volviendo más insistente no me dejó en paz durante toda la mañana. Ese día tuve problemas en el trabajo porque no lograba concentrarme. Me distraía cada pocos minutos y se me olvidaron varias indicaciones que yo mismo había dado. Uno de mis compañeros me preguntó si estaba enfermo porque me veía pálido y falto de energía. Respondí que solo había dormido mal, aunque sabía que no era el tipo de cansancio normal. Preferí no contarle nada a nadie porque me daba vergüenza que alguien pensara que estaba perdiendo la estabilidad por un juego improvisado. Aún así, no podía quitarme de la cabeza que los sueños habían comenzado justo después de usar la ouija, y que el momento en que el vaso se movió quizá no fue una broma como quise creer. Llegó la noche y volví a soñar que estaba sentado frente a la figura, esta vez en una mesa vacía sin objetos alrededor. No había ventanas ni sombras, solo la mesa entre nosotros dos.

9:20 Me dijo que estaba perdiendo el tiempo rechazando algo que podía salvarme. Yo respiraba con dificultad dentro del sueño y repetí que no quería nada, que no iba a aceptar una propuesta de alguien que no conocía y que no entendía. La figura escuchó sin moverse y su voz cambió de tono. No se volvió agresiva ni hizo algo imposible. Solo fue más firme mientras decía que yo ya había abierto la puerta al participar en el juego y que ahora tenía que decidir por qué no podía ignorarlo para siempre. Desperté con un dolor intenso en la nuca y al tocarme noté un pequeño sangrado en la nariz. Nunca me había pasado algo así y la sensación me dejó inquieto porque no sabía si tenía alguna relación con el sueño o si era una coincidencia. Me limpié rápido y traté de continuar el día sin pensar demasiado en lo ocurrido, aunque el malestar persistía. Caminé con una incomodidad constante porque sentía que alguien me observaba a distancia. No vi a nadie extraño ni noté movimiento fuera de lo común. pero aún así sentía un peso detrás de mí como si algo estuviera atento a mis pasos. Llegó la última noche antes de que mi cuerpo dejara de aguantar. El sueño fue distinto.

10:38 Estaba en un pasillo largo iluminado por una luz apagada que venía desde el fondo. Caminaba sin saber a dónde iba y detrás de mí escuchaba los pasos de la figura. No corría ni intentaba acercarse más rápido, solo avanzaba al mismo ritmo que yo. Su voz llenaba el pasillo con la misma propuesta, diciendo que aceptar el pacto terminaría con mi soledad y que la vida que podía ofrecerme sería mejor que la que tenía. Me recordó la imagen de la familia que había visto en el sueño anterior como si quisiera darme una última oportunidad. Sentí que mis piernas se aflojaban mientras decía que no quería nada, que no pertenecía a ese trato y que no necesitaba una vida inventada.

11:23 La idea de aceptar algo así me provocaba un rechazo fuerte aunque no pudiera explicarlo. Desperté con un cansancio que me dejaba sin fuerza para moverme y con la frente tensa como si hubiera pasado horas apretando los músculos mientras dormía. Mi respiración estaba agitada y comprendí que ya no estaba soportando lo que ocurría. El día del colapso empezó con un cansancio que no se parecía a ninguno de los que había tenido antes. Desde que abrí los ojos, sentí una debilidad pesada en los brazos y un dolor intenso en la cabeza que se movía de un lado a otro. Me mareaba cuando trataba de levantarme y las manos me temblaban al tocar mis cosas. Aún así, salí de la casa porque pensé que podía soportarlo y que en el trabajo se me iba a pasar. Desde hacía días me sentía mal, pero esa mañana fue distinta porque tenía la sensación de que el cuerpo ya no aguantaba las noches sin descanso. En cuanto llegué al trabajo, traté de mantenerme ocupado, aunque me costaba seguir las conversaciones y recordar lo que me pedían. Caminé de un lugar a otro sin ritmo y con la vista nublada. A media mañana, sentí que algo caliente me bajaba por la nariz y antes de que alguien lo notara, me fui al baño. El sangrado fue más fuerte que los anteriores y tardé en detenerlo con agua y papel. Cuando me vi en el espejo, me reconocí apenas porque tenía la piel pálida, los ojos hundidos y unas ojeras que me marcaban la cara. No

12:55 me gustó la imagen porque mostraba de forma clara lo que me estaba pasando. Me quedé apoyado en el lavabo unos minutos hasta que pude volver a respirar con calma. Decidí que no podía seguir así y avisé que me iría temprano. Mientras caminaba hacia mi casa, las punzadas en la frente se intensificaron como si algo presionara desde adentro. Me detuve en un par de ocasiones para recuperar el equilibrio porque el mareo me hacía perder la orientación. Cuando por fin llegué a la casa, solo quería recostarme un momento. Así que me dirigí a la cama intentando no pensar demasiado en lo que me estaba pasando. Al inclinar la cabeza volvió a salir sangre y esta vez no se detuvo.

13:41 Me levanté rápido para ir por papel a la cocina pero el mareo fue tan fuerte que todo el cuarto se me movió. Vi cómo se me iban las piernas y traté de apoyarme en la pared sin lograrlo. Me desmayé en el pasillo de la casa. Recuerdo el golpe seco del cuerpo contra el piso y nada más. Perdí el control por completo y quedé tirado sin poder pedir ayuda. Un vecino escuchó el sonido del portazo que hizo mi cuerpo al caer y se acercó a tocar la puerta. Como no respondí, llamó a emergencias. El dueño del inmueble abrió con una llave extra y los paramédicos entraron de inmediato. Me encontraron tirado con la cara llena de sangre que se había secado en partes y seguía saliendo en otras.

14:25 No estaba consciente y me levantaron con cuidado antes de subir una camilla portátil. El trayecto en la ambulancia lo recuerdo por fragmentos. Desperté unos segundos mientras las luces del interior pasaban sobre mi cara y escuché voces rápidas, órdenes, pasos, el ruido del equipo médico golpeando ligeramente al moverse. Mi cabeza parecía flotar y cerré los ojos otra vez sin poder controlar nada. Ese instante breve es lo único que tengo presente antes de llegar al hospital. No tuve ningún sueño y no apareció la figura en ningún rincón de esa inconsciencia. Desperté en una camilla del hospital con un suero conectado al brazo. Una doctora me explicó que probablemente había tenido una subida de presión y un sangrado nasal severo provocado por estrés extremo y falta de sueño. Me dijo que mi cuerpo había reaccionado al límite y que el desmayo era una señal de alerta. Escuché todo sin mencionar lo que me había ocurrido en las noches, porque no tenía fuerza para hablar de eso, ni quería que pensaran que estaba perdiendo la estabilidad. Lo único que me importaba en ese momento era que durante toda esa inconsciencia no había visto a la figura. La noche que pasé hospitalizado tampoco hubo ningún sueño relacionado con ella. Dormí varias horas sin interrupciones y sin esa presencia sentada junto a mi cama o mostrándome escenas ajenas. Pasé un día completo en observación, comí poco, me mantuve callado y respondí solo

15:59 lo necesario. Cada tanto la doctora revisaba mi presión y me preguntaba cómo me sentía. El cuerpo estaba débil pero se sentía más liviano sin la carga de las noches anteriores. Al día siguiente me dieron de alta con un par de medicamentos para la presión y una indicación clara, descansar y evitar esfuerzos. Volví a mi casa con una mezcla de alivio y cansancio. Me dieron ganas de tirarme en la cama desde el primer momento, pero temía quedarme dormido y ver de nuevo a la figura. Aún así, apagué la luz y me recosté temprano porque necesitaba recuperar el sueño perdido. Esa noche dormí sin interrupciones y sin ningún tipo de aparición. No hubo voces, no hubo pasillos largos, no hubo imágenes de familias desconocidas. Fue el descanso más profundo que había tenido en semanas. Pasaron varias noches más y ninguna tuvo relación con la entidad. Me levantaba con sueño normal, sin dolor intenso en la cabeza y sin sangrados.

17:02 Concluí que el colapso había cerrado por completo ese contacto. Pensé que tal vez el cuerpo necesitaba llegar al límite para romper esa conexión que se había formado después del juego de Ouija. Aún así, quedé con un miedo profundo de volver a pasar por algo parecido. No quise volver a tocar nada relacionado con esos juegos ni permitir que alguien me propusiera participar otra vez. Aunque ya no sueño con la entidad, me quedó una duda que no sé si algún día podré responder. No sé si la rechacé a tiempo o si simplemente perdió interés en mí cuando vio que el cuerpo no estaba resistiendo más. Tampoco sé si podría regresar algún día cuando vuelva a estar débil.

17:45 Vivo con esa pregunta cada vez que noto que el cansancio se acumula. Por ahora todo está en silencio, pero no estoy seguro de que sea un silencio definitivo.