Sept. 4, 2026

Lo Vieron Entrar Como Un Animal... Pero Del Túnel Salió Un Hombre

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REDE (Relatos Desclasificados)
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0:05 Si alguna vez pasas de noche por el viejo puente del río seco y escuchas algo corriendo dentro del túnel, no bajes a mirar. Yo lo hice una vez. Esa noche, cinco hombres y yo vimos entrar a una bestia y bloqueamos las dos salidas para que no pudiera escapar. Ninguno la vio salir, pero unos minutos después alguien salió caminando de ahí. En aquel tiempo yo cuidaba un terreno a las afueras del pueblo. Vivía dentro de la propiedad y todas las noches hacía un recorrido para revisar las cercas y asegurarme de que nadie hubiera entrado. Uno de los límites llegaba hasta el cauce seco del río, donde estaba el puente viejo y debajo de él un túnel de piedra que cruzaba la loma. Yo conocía bien ese lugar porque había entrado varias veces durante el día y sabía que el túnel tenía dos salidas, una frente al terreno y otra del lado contrario. Nunca había encontrado nada raro ahí dentro. Por eso durante años lo traté como una parte más de mi recorrido. Aquella noche regresé a la casa después de revisar el terreno. Mis dos perros estaban cerca de la entrada cuando los vi levantar la cabeza al mismo tiempo y mirar hacia el río. Uno empezó a gruñir. El otro se puso de pie, pero ninguno avanzó.

1:27 Me acerqué a la puerta y escuché con atención. Primero oí un golpe que venía de la dirección del puente, luego otro, y después empezó un sonido más pesado dentro del túnel. Eran pezuñas golpeando la piedra, avanzaban unos pasos, se detenían y volvían a moverse. Entre cada grupo de golpes se escuchaba un arrastre corto. Pensé que algún animal grande se había metido ahí, así que tomé una antorcha y salí. Llamé a los perros, pero no me siguieron. Uno permaneció en su sitio y el otro retrocedió hacia la casa. Eso me llamó la atención, porque normalmente iban conmigo hasta el río. Aún así, seguí solo. Cuando llegué al cauce, las pezuñas ya no se escuchaban. Bajé hasta la entrada del túnel, levanté la antorcha y traté de ver hacia el fondo, pero la luz solo alcanzaba los primeros metros. Entonces, escuché una respiración fuerte que venía desde adentro.

2:27 Me quedé donde estaba y esperé. Algo se movió más adelante. Una pezuña raspó la piedra y luego todo quedó en silencio. No veía nada, pero sabía que había un animal dentro. Di un paso hacia la entrada y la respiración se cortó de inmediato. Esperé unos segundos sosteniendo la antorcha frente a mí, hasta que escuché una carrera que empezó en el fondo del túnel y se acercó con una velocidad que no esperaba. Retrocedí. Me di vuelta y salí del cauce. Alcancé a subir unos metros cuando aquello salió detrás de mí. La antorcha lo iluminó apenas el tiempo suficiente para verlo pasar. Era una criatura grande, negra. Avanzaba en cuatro patas y golpeaba el suelo con fuerza. Las patas traseras eran más altas que las delanteras. La cabeza iba muy baja y la boca permanecía abierta mientras corría. Cuando giró hacia donde yo estaba, vi los ojos rojos alrededor. y varios dientes largos que sobresalían. Siguió corriendo por el cauce hasta perderse en la oscuridad. Yo me quedé mirando en la dirección en que se había ido, sin acercarme otra vez al túnel.

3:38 No sabía qué animal acababa de ver, y tampoco tenía intención de perseguirlo. Estaba por regresar a la casa cuando escuché caballos acercándose por el camino. Eran cinco hombres del pueblo. Conocía a varios de ellos y sabía que salían a cazar por los alrededores. Venían armados y traían los caballos agitados. Uno me preguntó si había visto pasar un animal negro. Le dije que sí y le señalé la dirección que había tomado. Me explicó que llevaban tiempo siguiéndolo, porque había atacado animales en unas parcelas cercanas. Otro de los hombres dijo que había alcanzado a dispararle antes, aunque la bestia no se había detenido. Mientras hablábamos, los caballos empezaron a inquietarse otra vez. y entonces regresaron las pezuñas. Esta vez todos las escuchamos. Venían por el cauce, acercándose desde la misma dirección por la que la criatura había desaparecido. Los hombres levantaron los rifles y se acomodaron frente al camino.

4:40 Yo me hice a un lado, todavía con la antorcha en la mano. La bestia apareció unos segundos después. Venía corriendo directo hacia nosotros. Al ver a los hombres y los caballos, frenó. Giró la cabeza hacia un lado y luego hacia el otro. Uno de los cazadores disparó, pero la bala pegó cerca de la criatura y levantó tierra. El animal se movió de inmediato, cambió de dirección y buscó el único espacio que tenía libre, el túnel. Corrió hacia la entrada y desapareció dentro. Uno de los hombres quiso disparar detrás de ella, pero otro le ordenó que bajara el rifle. porque no podían verla y la bala podía rebotar en la piedra. Durante unos momentos nadie se movió.

5:27 Luego uno de ellos preguntó cuántas salidas tenía el túnel. Le dije que dos. Uno de los cazadores montó de nuevo y rodeó la loma para cubrir la salida del otro lado, mientras los demás se quedaron conmigo frente a la entrada principal. La idea era sencilla. Si el hombre alcanzaba la otra boca antes de que la criatura saliera, quedaría encerrada entre ambos extremos los otros prepararon los rifles y esperamos al principio no escuchamos nada pero después regresó la respiración sonaba más adentro pero seguía siendo fuerte uno de los hombres levantó una lámpara y avanzó hasta la entrada otro se colocó detrás de él con el rifle preparado pero nadie quiso entrar todavía la respiración se alejó unos metros Se detuvo y volvió a acercarse. Uno de los cazadores dijo que esperáramos, que el animal tendría que salir en algún momento. Entonces escuchamos un golpe contra la piedra.

6:28 Fue fuerte y seco. Uno de los caballos retrocedió y el hombre que lo sostenía tuvo que sujetarlo con ambas manos. Dentro del túnel sonó un segundo golpe, luego un tercero. Yo pensé que la criatura estaba intentando abrirse paso por alguna parte de la pared. Pero después del siguiente golpe escuchamos otra cosa, un crujido que no salió de la piedra sino del lugar donde estaba el animal. Los hombres guardaron silencio. Volvió a escucharse un golpe, seguido por otro crujido más fuerte. Después llegaron varios sonidos pequeños, duros, uno detrás de otro. La criatura respiró con fuerza, se movió por el suelo y golpeó otra vez. Uno de los cazadores preguntó qué estaba haciendo Pero nadie le respondió. Otro crujido salió del túnel, esta vez más largo. Después escuchamos un roce contra la piedra y una respiración corta, seguida por varios golpes más débiles. El hombre de la lámpara retrocedió un paso, sin dejar de mirar hacia la oscuridad.

7:36 La secuencia volvió a repetirse. Un golpe, un crujido, una respiración, movimiento y después otro golpe. Yo podía escuchar con claridad que el ruido no venía de una piedra quebrándose. Algo dentro del túnel estaba forzando su propio cuerpo, parte por parte. Y cada vez que lo hacía, la respiración cambiaba un poco. Los cazadores mantuvieron los rifles levantados, pero ninguno entró. Entonces la respiración dejó de sonar. como la de la criatura que habíamos visto correr minutos antes. Se hizo más corta, más débil, y después escuchamos una tos. Todos miramos hacia la entrada. Volvió a sonar. Esta vez nadie habló. Desde el fondo del túnel llegó un gemido humano. Durante los primeros minutos pensamos que la criatura estaba herida. Uno de los cazadores aseguraba haberle disparado antes de llegar al río, y todos la habíamos visto correr hacia el túnel. Por eso los golpes podían venir de un animal lastimado que trataba de moverse en la oscuridad. Esa explicación duró poco.

8:44 La criatura respiraba, se desplazaba unos metros y después golpeaba una parte de su cuerpo contra la piedra. Tras cada golpe venía un crujido fuerte, seguido por varios sonidos pequeños. Luego se movía otra vez y repetía lo mismo. Uno de los hombres dijo que aquel ruido era de huesos quebrándose. pero nadie le respondió. Nos quedamos escuchando mientras la respiración cambiaba poco a poco. Al entrar al túnel había sido pesada y profunda, pero empezó a hacerse más corta, y entre una respiración y otra apareció una tos seca. Después llegó un gemido, pero no venía de un animal, era una voz humana. El cazador que estaba más cerca de la entrada retrocedió, y otro preguntó quién estaba adentro. no recibió respuesta. Desde el fondo volvió a escucharse un golpe, esta vez más débil. Luego algo pequeño cayó al suelo y rodó sobre la piedra. Uno de los hombres levantó la lámpara para mirar, pero la luz no alcanzó hasta donde había caído. Entonces alguien pidió ayuda. La voz era baja, ronca, y todos la escuchamos con claridad. Un uno de los cazadores volvió a preguntar quién estaba ahí y la voz respondió con un nombre, Julián Serrano, nos miramos entre nosotros, todo el pueblo conocía a Julián, era curandero y mucha gente acudía con él cuando tenía una herida, una fiebre

10:16 o necesitaba algún remedio, Yo también lo conocía desde hacía años. Uno de los hombres volvió a llamarlo por su nombre y Julián respondió que estaba herido. El cazador que llevaba la lámpara quiso entrar. Le recordé que acabábamos de ver a la criatura meterse en el túnel y que desde ese momento nadie había salido por nuestra entrada. Respondió que Julián podía haber entrado antes por el otro extremo. No teníamos forma de negarlo. porque la segunda salida había quedado sin vigilancia durante parte de la persecución. Por eso avanzamos. Dos hombres fueron primero con los rifles preparados. Yo entré detrás con la antorcha y otro quedó cerca de nosotros.

11:00 El suelo estaba removido. Había barro, marcas oscuras y un pedazo de tela enganchado en una piedra. Uno de los cazadores llamó otra vez a Julián y él respondió desde más adelante. Dijo que podía caminar pero que estaba golpeado. Seguimos hasta llegar a la curva y entonces lo vimos salir de la oscuridad. Julián venía descalzo, tenía la ropa rota y respiraba con dificultad. Llevaba tierra en los brazos, el pecho y la cara. El hombre que iba adelante bajó el rifle cuando lo reconoció. Julián levantó las manos y explicó que la criatura lo había atacado cerca del cauce. Después había corrido hacia el túnel para escapar. y el animal había entrado detrás de él. Uno de los cazadores preguntó en dónde estaba la bestia. Julián señaló hacia la salida contraria y dijo que la había visto correr hacia allá.

11:55 El hombre encargado de vigilar ese extremo todavía no había llegado cuando la criatura entró, así que los cazadores aceptaron que podía haber salido antes de que quedara bloqueada. Yo escuché la explicación, pero seguía recordando los golpes y los crujidos que habían salido del túnel mientras esperábamos afuera. Uno de los hombres se acercó a Julián y le preguntó si podía caminar. Él respondió que sí. Otro quiso saber si tenía alguna mordida y Julián dijo que solo eran golpes. Fue entonces cuando me fijé en su boca. Mantenía los labios cerrados y movía la mandíbula con cuidado. Al principio pensé que se había lastimado por dentro. pero escuché un pequeño sonido duro entre sus dientes. Julián tragó, volvió a mover la mandíbula y algo cayó de su boca. Chocó contra el suelo y quedó junto a uno de sus pies.

12:48 Los demás seguían revisándole los brazos y preguntándole en dónde lo había atacado la criatura. Yo miré lo que había caído. Era un diente largo, grueso en la base y demasiado grande para ser humano. Julián también lo vio. Bajó la mirada hacia el suelo y después me miró directamente. Yo no dije nada. Tenía la antorcha levantada y veía con claridad el diente entre nosotros. Estuve a punto de llamar a los cazadores, pero Julián se agachó antes de que lo hiciera. Lo recogió con dos dedos y se lo llevó a la boca. Lo sostuvo un instante entre los labios, cerró la mandíbula y lo tragó. Después volvió a mirarme, pero no explicó nada y yo tampoco pregunté. En ese momento ordené en mi cabeza todo lo que había escuchado desde afuera. Los golpes contra la piedra, los crujidos, la respiración que se había ido acortando y la tos que apareció antes de que escucháramos una voz humana. La criatura había entrado en cuatro patas y poco después Julián había salido caminando de la misma oscuridad. Uno de los cazadores notó que yo seguía quieto y me preguntó qué pasaba.

13:58 Le dije que nada. No tenía una explicación que pudiera dar en ese momento, sin señalar directamente a Julián y obligar a los hombres a decidir entre creerme a mí o creerle al curandero que conocían desde hacía años. Además, todos llevaban armas y estábamos dentro de un túnel estrecho. Preferí callar. Julián no apartó los ojos de mí hasta que empezamos a caminar hacia la salida. Cuando estuvimos afuera, el quinto cazador ya había regresado por el hospital. su puesto, nada había salido por ahí. Los demás le contaron que habían encontrado a Julián y que, según él, la criatura había escapado antes de que la salida quedara vigilada. El hombre aceptó esa explicación y nadie quiso volver a entrar para buscarla. Julián recibió ayuda para regresar al pueblo. Antes de marcharse, pasó cerca de mí y me preguntó si estaba bien. Le respondí que sí, Y entonces me dijo que aquella noche todos estábamos alterados y que el miedo podía hacer que uno confundiera lo que veía. No añadió nada más. Se fue con los hombres y yo regresé a la casa. Mis perros seguían cerca de la puerta.

15:09 Cuando entré, uno comenzó a olfatear mi pantalón y empezó a gruñir. Metí la mano en el bolsillo y encontré algo que no recordaba haber guardado. Debí recogerlo dentro del túnel mientras caminábamos, aunque no podía recordar en qué momento lo había hecho. Era otro diente, más pequeño que el que había caído de la boca de Julián, pero tenía la misma forma. Lo puse sobre la mesa. Los dos perros se alejaron y siguieron gruñendo desde unos pasos atrás. Los sostuve entre los dedos durante un buen rato. Hasta ese momento todavía podía intentar explicarme algunas cosas, pero aquel diente estaba ahí. en mi mano, y yo había visto otro igual salir de la boca de Julián. Lo guardé porque quería enseñárselo a alguien al día siguiente. En ese momento todavía pensaba que tener una prueba serviría para entender lo ocurrido. Sin embargo, no sabía que conservarla iba a durar muy poco. A la mañana siguiente regresaron tres de los cazadores y fuimos otra vez al túnel. Entramos con luz suficiente para revisar el suelo y encontramos marcas de pezuñas desde la entrada hasta la parte donde habíamos visto salir a Julián. Había manchas oscuras entre las piedras, algunos pelos negros y varias zonas removidas por los golpes de la noche anterior. Un poco más adelante encontramos pisadas humanas descalzas.

16:31 El suelo estaba demasiado pisoteado para seguirlas con precisión, pero las huellas de la criatura y las de Julián estaban dentro del mismo tramo. Uno de los hombres dijo que aquello confirmaba que los dos habían estado ahí. Otro recorrió el túnel hasta la salida contraria y regresó sin encontrar ningún paso lateral, ni otro lugar por donde un animal de ese tamaño pudiera haber escapado. Yo había llevado el diente que encontré en mi bolsillo y se lo enseñé al cazador que decía haberle disparado a la bestia. Lo sostuvo entre los dedos, lo limpió con un pedazo de tela y lo revisó durante un rato. Me preguntó en dónde lo había encontrado. Le dije que lo había sacado de mi bolsillo al regresar a casa y que seguramente lo recogí dentro del túnel sin darme cuenta. Estuve a punto de contarle lo que había visto caer de la boca de Julián, pero no lo hice. El hombre me pidió quedarse con el diente para mostrárselo a alguien que conocía animales y se lo entregué porque pensé que después tendría una respuesta concreta. pero nunca volví a verlo. Cuando fui a buscarlo unos días más tarde, me dijeron que había salido del pueblo. Poco después se marchó con su familia y ya no regresó. Los otros cazadores tampoco quisieron seguir hablando del asunto. Cuando coincidía con alguno y mencionaba el túnel, respondía que la criatura había escapado antes de que la segunda salida quedara cubierta. Esa explicación se quedó

18:06 entre ellos y nadie quiso discutirla. Julián, por su parte, siguió con su vida. Lo veía pasar por el pueblo, entrar a las casas de la gente y recibir a personas que iban a buscar remedios. Nadie lo trataba de manera distinta, pero yo empecé a evitar los lugares donde podía encontrarlo. Y durante algunas semanas dejé de acercarme al cauce después de oscurecer. Tampoco volví a entrar solo al túnel. Con el tiempo empezaron a faltar animales en las propiedades cercanas al río. Primero desaparecieron unas cabras, luego dos perros que solían andar por el camino. Los dueños encontraron rastros cerca del cauce, pero no encontraron los cuerpos. Yo escuchaba esos comentarios y pensaba en Julián, aunque nunca dije su nombre.

18:57 Meses después desapareció un hombre del pueblo, que acostumbraba regresar a su casa por el camino del puente. Su familia salió a buscarlo y encontró uno de sus zapatos cerca del cauce. Revisaron los alrededores durante varios días, preguntaron en las casas cercanas y recorrieron el río seco, pero no encontraron nada más. Después de aquello decidí dejar el terreno. Ya no quería dormir a pocos minutos del túnel ni seguir haciendo recorridos por un lugar donde había escuchado lo que escuché. Arreglé mis cosas y avisé que me marchaban. pero no le conté a nadie la razón completa. Antes de salir del pueblo, me encontré con Julián en el camino.

19:41 Venía solo y se detuvo cuando estuvimos frente a frente. Me preguntó si ya no trabajaba en la propiedad, pero le dije que había terminado. y que me iba. Asintió, me observó unos segundos y luego preguntó si todavía pensaba en aquella noche. No respondí. Julián sonrió apenas y me dijo que algunas cosas convenía dejarlas donde uno las encontraba. Después siguió caminando, yo también seguí mi camino y esa fue la última conversación que tuve con él pasaron muchos años antes de que regresara volví por un asunto familiar y me quedé poco tiempo durante una conversación pregunté por varias personas que conocía de antes y terminé mencionando a Julián me dijeron que había muerto hacía años quise comprobarlo por mi cuenta y fui al cementerio encontré su nombre en una tumba leí la fecha y me quedé ahí unos minutos No sentí alivio, pensé en marcharme sin acercarme al río, pero esa misma tarde un familiar mencionó que el túnel había sido cerrado. Me contó que durante años siguieron encontrando animales muertos o desaparecidos en esa zona, hasta que la gente dejó de usar el camino de noche y terminaron tapeando la entrada. Al día siguiente fui al puente.

21:04 Quería verlo una vez más antes de marcharme y comprobar que el túnel estuviera cerrado. La entrada principal estaba cubierta con piedra y cemento. Me acerqué sin bajar por completo al cauce y revisé la pared. Entre dos piedras había quedado una abertura estrecha y desde afuera no alcanzaba a ver el interior. Me incliné un poco y escuché. Durante los primeros segundos solo oí el aire que pasaba por el cauce. Después llegó una respiración desde el otro lado, lenta, profunda y tan cercana que me aparté de inmediato. Me quedé mirando la abertura. Pensé en un animal encerrado dentro, pero antes de acercarme otra vez, escuché un golpe contra la piedra. El sonido me hizo detenerme. Después vino otro, seguido por un crujido corto. Habían pasado muchos años, pero reconocí esa secuencia. Me alejé un paso y mantuve la vista en la pared. Dentro volvió a escucharse movimiento y luego una respiración más corta, pero no intenté mirar otra vez.

22:12 Entonces alguien pronunció mi nombre. La voz salió desde el interior del túnel, clara y cercana. La reconocí en cuanto la escuché. Era la voz de Julián. Había hablado con él. Muchas veces durante años y sabía cómo pronunciaba mi nombre. Me quedé inmóvil, sin responder. La voz lo repitió, esta vez un poco más fuerte. Retrocedí hacia el camino y desde el túnel llegó otro golpe, seguido por el arrastre de algo contra la piedra. Seguí caminando sin mirar atrás. Mientras subía desde el cauce, la voz volvió a llamarme una tercera vez, pero no contesté. Llegué al camino y continué hasta dejar el puente fuera de mi vista. Esa misma tarde recogí mis cosas y me marché del pueblo y nunca regresé. Durante mucho tiempo no conté lo ocurrido porque ya no tenía el diente y ninguno de aquellos hombres quería hablar de esa noche. Tampoco necesitaba convencer a nadie.

23:12 Yo sabía lo que había visto y sabía lo que acababa de escuchar detrás de aquella pared. Julián estaba enterrado desde hacía años. Yo había visto su nombre en la tumba con mis propios ojos y aún así su voz seguía dentro del túnel. Lo que más me inquietó fue otra cosa. Cuando estuve frente a aquella abertura, yo no hablé, nadie me acompañaba y nadie dijo mi nombre antes de que esa voz lo pronunciara. Lo que estaba encerrado ahí dentro me reconoció después de tantos años y por eso nunca volví a cruzar ese puente.