La Posesión Que Comenzó Con Un Trabajo De Brujería - Historias De Terror - REDE
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0:05 TodavÃa recuerdo el orden exacto de lo que pasó. Primero apareció el paquete afuera de la puerta. Después mi mamá cayó enferma. Luego volvió del hospital con la cara cambiada. A la siguiente madrugada la vi del otro lado de la ventana del cuarto de mi hermano. Ahà se terminó la idea de que todo era una enfermedad común. Yo vivÃa con mi mamá y con mis dos hermanos. Mi mamá era una mujer recta, trabajadora y clara para hablar. tenÃa carácter pero no era agresiva y no creÃa en brujerÃa ni en limpias por eso cuando empezó todo ninguno de nosotros pensó en algo sobrenatural pensamos en una amenaza unos dÃas antes de que la llevaran al hospital encontramos un paquete frente a la entrada era un trapo negro amarrado con hilo rojo mi mamá lo recogió y lo abrió en la cocina adentro habÃa tierra pelo velas rotas y una foto de ella La foto era reciente y estaba tomada desde afuera de la casa. Mi hermano dijo que habÃa que tirarlo de inmediato. Mi mamá respondió que alguien querÃa meternos miedo y que no iba a hacerle caso a nadie. Metió todo en una bolsa y lo sacó a la basura. Más tarde encontró unos clavos dentro de la casa. Eso nos inquietó, pero seguimos pensando en una amenaza. Esa noche le dio fiebre. Le empezó de golpe. Vomitó, dejó de comer y dijo que le dolÃa mucho la cabeza.
1:37 Al dÃa siguiente amaneció peor, sudaba, hablaba poco y se quejaba de ruidos en el pasillo. Yo fui varias veces a revisar y no encontré nada, pero ella insistÃa en que alguien caminaba afuera del cuarto. No le creÃ, pensé en la fiebre. Más tarde se desmayó y la llevamos al hospital y la dejaron internada. Durante esos dÃas fui la que más la acompañó. la vi cansada débil y confundida también le vi la cara cambiada pero acepté lo que dijeron los médicos dijeron que traÃa una infección fuerte que tenÃa inflamación y que por eso se veÃa distinta y andaba desorientada yo tomé esa explicación porque era la única que tenÃa además ella todavÃa me reconocÃa me preguntaba por mis hermanos me pidió ropa limpia y eso me tranquilizó cuando le dieron salida volvió caminando por su cuenta venÃa callada con sus medicinas en una bolsa saludó a mis hermanos y entró a la casa en cuanto la vi supe que algo seguÃa mal y no hablo solo de la enfermedad hablo de la cara los ojos estaban muy rojos la boca se le veÃa rÃgida al hablar y los dientes se le notaban más y como si tuvieran filo no tuve una explicación en ese momento Solo vi que el rostro no estaba igual, pero ella siguió tranquila.
3:06 Se sentó, tomó un poco de sopa y contestó con frases cortas, y eso hizo que bajáramos la guardia otra vez. Esa tarde casi no se movió, pasó mucho tiempo sentada, mirando hacia un punto fijo de la casa. Mi hermano me dijo en la cocina que esa mujer no era nuestra mamá. Yo le contesté que venÃa saliendo del hospital, que seguÃa débil y que el doctor habÃa dicho que podÃa pasar varios dÃas confundida. Lo dije para tranquilizarlo y para tranquilizarme. Ãl no discutió, pero tampoco quedó convencido, y mi hermana empezó a evitar quedarse sola con ella. La primera noche fue rara, pero todavÃa no fue violenta. Escuché ruido en el patio y salà a revisar. Encontré a mi mamá de pie, descalza, con tierra en los pregunté qué hacÃa ahÃ. Respondió que estaba buscando algo suyo y le pregunté qué cosa. Me dijo que no se acordaba.
4:07 La llevé adentro. TenÃa tierra también en las manos, asà que la acosté otra vez y cerré su puerta. No quise despertar a mis hermanos ni armar un escándalo. A la mañana siguiente encontré el refrigerador abierto. Mi mamá estaba sentada a la mesa, pero no habÃa desayunado. Sobre la barra habÃa un paquete de carne abierto y ella tenÃa las manos manchadas. Le pregunté si habÃa sido ella y me respondió que no se acordaba. Después levantó la vista y me preguntó qué habÃamos hecho con la bolsa negra del paquete que apareció afuera de la casa. Le respondà que ya no estaba, que la habÃamos tirado. Entonces me miró fijo, no alzó la voz y no hizo ningún movimiento brusco, solo me sostuvo la mirada. Fue una mirada dura y larga, y mejor salà de la cocina. Ese mismo dÃa llamé al hospital. Expliqué que seguÃa rara, que tenÃa los ojos muy mal y que olvidaba cosas. Me dijeron que la observáramos y que la lleváramos otra vez, si se ponÃa agresiva o si empeoraba. Mi papá también llamó y dijo que tuviéramos paciencia, que después de una enfermedad fuerte la gente puede volver alterada. Yo repetà eso dentro de la casa porque todavÃa no tenÃa otra explicación.
5:29 Esa noche casi no habló. Cenó poco y se fue temprano a su cuarto, pero antes de cerrar la puerta volteó a verme y sonrió. Ese gesto me dejó helada porque no fue una sonrisa normal. Fue una sonrisa corta, tensa y torcida. La vi y entendà algo muy simple. Mi mamá seguÃa en la casa, pero ya no estaba bien. Por eso decidà dormir con mi hermana. Mi hermano se quedó en su cuarto y le dije que si escuchaba algo me llamara. Más tarde oÃmos pasos junto a la ventana de su cuarto. Dijo mi nombre en voz baja y me levanté. Salà al pasillo y vi que la puerta del cuarto de mi mamá estaba abierta. La cama estaba vacÃa, asà que fui directo al cuarto de mi hermano.
6:18 Cuando entré lo vi contra la pared mirando a la ventana. seguà esa dirección y la vi del otro lado del vidrio mi mamá estaba afuera parada frente a la ventana mirando hacia adentro ahà terminó la idea del hospital de la fiebre y del reposo y ahà empezó otra cosa mi hermano estaba contra la pared y no apartaba la vista de ella mi hermana se asomó detrás de mà y soltó un ruido en ese momento mi mamá giró la cara hacia nosotras sin quitar esa sonrisa dura Cerré la cortina y les dije a los dos que se fueran a mi cuarto. Saqué el teléfono y marqué para pedir ayuda. Alcancé a decir que mi mamá venÃa saliendo del hospital y que estaba alterada. Mientras hablaba, escuché un golpe en la cocina. Después se abrió la puerta de golpe.
7:11 No terminé la llamada, corrà hacia allá y la vi entrar. TenÃa los pies sucios y el cabello pegado a la cara. Apenas entró, volteó hacia el pasillo y se lanzó sobre mi hermano. Ãl alcanzó a correr al baño y trató de cerrar la puerta, pero ella metió el brazo y lo empujó. Lo tumbó al piso. Yo llegué cuando ya lo tenÃa abajo. Le sujetaba el cuello con una mano y la cara con la otra. Lo estaba apretando. Mi hermano pataleó. Trató de meter aire y quiso apartarle los dedos. Yo le grité que lo soltara, pero no respondió. Agarré lo primero que encontré y le pegué en el hombro, pero ni siquiera volteó, asà que volvà a pegarle, pero siguió encima de él. Le grité a mi hermana que se encerrara y que le llamara a mi papá. Yo traté de arrancar a mi mamá de encima de mi hermano, jalándola de los hombros. OlÃa a humedad y sangre. Mi hermano ya estaba morado. alcanzó a meter una mano entre su cuello y los dedos de ella y con eso tomó aire aproveché ese movimiento para jalarlo por la ropa mi mamá cayó de lado pero se levantó de inmediato y volvió a irse encima de él retrocedimos hacia la sala yo me puse enfrente para cubrirlo entonces mi mamá se lanzó contra mà levanté el brazo y me mordió arriba de la muñeca sentà el dolor al momento No fue una mordida rápida, apretó y sostuvo. La empujé con
8:46 la otra mano hasta que me soltó, y apenas me soltó volvió a buscar a mi hermano. Ahà entendà que si no la detenÃamos lo iba a matar. Mi hermana salió a pedir ayuda, mi hermano agarró una silla para mantener distancia, pero mi mamá se la quitó y la aventó. Yo corrà a la cocina y busqué algo para defendernos, Encontré la barra que usábamos para asegurar una puerta. Regresé con eso en la mano y vi a mi mamá otra vez sobre mi hermano. Lo tenÃa arrinconado, le metÃa los dedos en la cara y, al mismo tiempo, le apretaba el cuello. Mi hermano estaba peleando por respirar. Le pegué una vez en la espalda, pero no lo soltó.
9:29 Le pegué otra vez más arriba y entonces se apartó y volteó hacia mÃ. TenÃa sangre alrededor de la boca y un ojo más hundido que el otro. Se vino encima de mà y me tiró al piso. Caà boca arriba, pero alcancé a meter la barra entre su cuerpo y mi cara para que no me alcanzara la boca. SentÃa todo su peso encima y escuchaba a mi hermano gritar. En un momento ella dijo algo. No fue una frase completa, pero habló en plural. Mi hermano lo oyó también. Después los dos repetimos lo mismo. Mi hermano agarró una parte rota de la silla y le pegó por detrás. Mi mamá se movió, cayó de lado y volvió a levantarse.
10:14 TodavÃa quiso ir hacia él. Ahà ya no estábamos tratando de calmarla, estábamos tratando de salir vivos. Me puse de pie y volvà a golpearla con la barra. Mi hermano también le pegó. Ella cayó de rodillas, pero siguió avanzando. Se arrastró hacia él con las manos abiertas. Yo levanté la barra y le pegué en la cabeza. Después de ese golpe dejó de moverse. Mi hermana entró en ese momento, nos vio llenos de sangre y vio a mi mamá tirada en el piso. Empezó a gritar. Yo reaccioné y volvà a marcar para pedir ayuda. Les dije que mi mamá habÃa atacado a mi hermano y que la habÃamos golpeado para detenerla. Me pidieron revisar si respiraba, asà que me acerqué con cuidado. TenÃa los ojos abiertos, pero no respondÃa, y no le sentà pulso. Después entró una vecina, vio la sala, vio a mi hermano y salió otra vez para llamar a más gente. Volvió al poco rato con una mujer de la colonia. Esa mujer entró, miró la casa, miró a mi mamá desde la puerta y me hizo una pregunta. Me preguntó si antes de que mi mamá se enfermara habÃa aparecido un paquete con tierra, pelo y velas afuera de la puerta. Le dije que sÃ. Después me preguntó si mi mamá habÃa sido la primera en tocarlo y si luego habÃa vuelto del hospital con la cara cambiada. Le dije que sà otra vez. Entonces me dijo que lo que pasó no empezó esa noche. Me
11:47 dijo que habÃa empezado desde el dÃa en que dejaron eso afuera. Después dijo una frase que no olvidé. Ya era demasiado tarde. Cuando escuché eso, miré a mi mamá tirada en el piso de la sala. Miré a mi hermano y miré mi brazo mordido. Ahà entendà que nuestra vida ya se habÃa roto y ya no volverÃa a unirse. La mujer que llegó con la vecina se llamaba Jacinta. Entró sin alzar la voz. Miró la sala, el pasillo y el patio. Después me pidió que sacara a mi hermana. Yo la llevé hasta la puerta y la dejé con la vecina. Cuando regresé, Jacinta seguÃa junto a la entrada.
12:28 No se acercó al cuerpo de mi mamá. Primero me preguntó por el paquete que habÃamos encontrado dÃas antes. Le dije que era un trapo negro con tierra, pelo, velas rotas y una foto de mi mamá. Le dije también que mi mamá fue la primera en tocarlo y que después lo tiramos a la basura. Entonces me dijo que a mi mamá le habÃan hecho un trabajo para dañarla. No habló mucho, no dio vueltas. Dijo esa frase y se quedó callada. Yo no tenÃa fuerza para discutirle nada. Mi hermano seguÃa herido y mi mamá estaba muerta en la sala. Luego Jacinta salió al patio y me llamó. Me señaló un punto junto a la pared. La tierra estaba removida. Yo lo reconocà porque la noche anterior habÃa visto a mi mamá parada y descalza, con las manos sucias.
13:20 Jacinta pidió una cuchara y empezó a escarbar. A poca profundidad sacó un bulto envuelto en plástico y tela negra. Lo abrió lo suficiente para enseñármelo. Adentro habÃa tierra, clavos, pelo y una foto de nuestra familia. También habÃa un papel con el nombre completo de mi mamá escrito varias veces. Yo vi eso y entendà que el primer paquete no habÃa sido lo único que nos dejaron. Jacinta dijo que la casa habÃa sido trabajada para hacer daño. Dijo que mi mamá recibió el golpe primero y que después ya no hubo forma de detenerlo a tiempo. No prometió arreglar nada.
14:01 No habló de salvar a nadie. Dijo que ya era tarde. Yo no le respondÃ. Me quedé viendo el bulto y después volvà a entrar. Poco después llegaron los policÃas y los paramédicos, revisaron a mi hermano, me vendaron el brazo y confirmaron que mi mamá ya no tenÃa signos. Después empezaron las preguntas, nos separaron para tomar declaraciones. A mà me pidieron que contara lo que pasó desde que mi mamá volvió del hospital. Yo hablé en orden, les dije que regresó distinta. que esa noche la vi afuera de la ventana de mi hermano, que entró por la cocina, que se fue directo contra él y que nosotros la golpeamos para detenerla. Mi hermano declaró por separado y dijo casi lo mismo. Mi hermana alcanzó a contar que vio a mi mamá en la ventana y luego la vio encima de él en la sala. Después ya no pudo seguir hablando. La vecina dijo que escuchó los gritos y que entró cuando todo ya habÃa terminado. Jacinta enseñó el bulto que sacó del patio. Los policÃas se llevaron eso y la barra con la que la golpeamos. También revisaron la cocina, el baño y el patio y le tomaron fotos.
15:16 Después vino la parte más pesada. Tuvimos que repetir lo mismo varias veces. Nos preguntaron si mi mamá habÃa tenido problemas mentales antes, si tomaba alguna medicina, si habÃa peleas en la casa o si nosotros tenÃamos algún motivo para hacerle daño. entendà por qué lo preguntaban pero escucharlo dolÃa igual cada pregunta me dejaba frente a la misma realidad mi mamá estaba muerta nosotros la habÃamos matado y mi hermano seguÃa vivo porque la detuvimos con los dÃas empecé a ordenar todo lo anterior recordé el paquete afuera de la puerta recordé la fiebre de golpe y recordé los ruidos en el pasillo la tierra en sus pies el refrigerador abierto La carne sobre la barra y la forma en que me preguntó por la bolsa negra. Recordé también la sonrisa antes de cerrar la puerta de su cuarto y la imagen de su cara del otro lado de la ventana. Todo eso ocurrió en pocos dÃas. Lo vimos los tres y la secuencia fue esa. Los médicos dejaron una explicación abierta. Dijeron infección, inflamación y alteración del estado mental.
16:27 La policÃa hizo preguntas y tomó declaraciones. Jacinta sostuvo otra versión. Dijo que a mi mamá la trabajaron para destruirla y que cuando regresó del hospital ya venÃa tomada por eso. Yo no tengo una prueba final para cerrar esa parte. Lo que tengo claro es lo que pasó dentro de la casa. Mi mamá volvió distinta. Nosotros lo vimos y esa noche atacó a mi hermano y no se detuvo. Yo traté de arrancarla de encima de él. Ella me mordió y mi hermano casi se muere. Al final la matamos entre los dos para que él no muriera ahÃ. Eso es lo que no cambia. Si esa noche no la detenemos, mi hermano no sale vivo. Esa es una verdad.
17:14 La otra verdad es que cargar con haber matado a tu propia madre no se vuelve fácil. Uno sigue adelante porque no hay otra cosa que hacer, pero el peso se queda. A veces vuelve por la noche, a veces vuelve con un ruido. con una ventana o con el recuerdo de esa sonrisa. Yo no encontré una forma limpia de cerrar esta historia. Lo único que puedo hacer es contarla en orden y decirlo directo. Primero la enfermaron, después volvió distinta, luego atacó a mi hermano y cuando Jacinta llegó a decirnos lo que habÃa pasado ya era demasiado tarde.
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