April 7, 2026

La Posesión Que Comenzó Con Un Trabajo De Brujería - Historias De Terror - REDE

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REDE (Relatos Desclasificados)
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0:05 Todavía recuerdo el orden exacto de lo que pasó. Primero apareció el paquete afuera de la puerta. Después mi mamá cayó enferma. Luego volvió del hospital con la cara cambiada. A la siguiente madrugada la vi del otro lado de la ventana del cuarto de mi hermano. Ahí se terminó la idea de que todo era una enfermedad común. Yo vivía con mi mamá y con mis dos hermanos. Mi mamá era una mujer recta, trabajadora y clara para hablar. tenía carácter pero no era agresiva y no creía en brujería ni en limpias por eso cuando empezó todo ninguno de nosotros pensó en algo sobrenatural pensamos en una amenaza unos días antes de que la llevaran al hospital encontramos un paquete frente a la entrada era un trapo negro amarrado con hilo rojo mi mamá lo recogió y lo abrió en la cocina adentro había tierra pelo velas rotas y una foto de ella La foto era reciente y estaba tomada desde afuera de la casa. Mi hermano dijo que había que tirarlo de inmediato. Mi mamá respondió que alguien quería meternos miedo y que no iba a hacerle caso a nadie. Metió todo en una bolsa y lo sacó a la basura. Más tarde encontró unos clavos dentro de la casa. Eso nos inquietó, pero seguimos pensando en una amenaza. Esa noche le dio fiebre. Le empezó de golpe. Vomitó, dejó de comer y dijo que le dolía mucho la cabeza.

1:37 Al día siguiente amaneció peor, sudaba, hablaba poco y se quejaba de ruidos en el pasillo. Yo fui varias veces a revisar y no encontré nada, pero ella insistía en que alguien caminaba afuera del cuarto. No le creí, pensé en la fiebre. Más tarde se desmayó y la llevamos al hospital y la dejaron internada. Durante esos días fui la que más la acompañó. la vi cansada débil y confundida también le vi la cara cambiada pero acepté lo que dijeron los médicos dijeron que traía una infección fuerte que tenía inflamación y que por eso se veía distinta y andaba desorientada yo tomé esa explicación porque era la única que tenía además ella todavía me reconocía me preguntaba por mis hermanos me pidió ropa limpia y eso me tranquilizó cuando le dieron salida volvió caminando por su cuenta venía callada con sus medicinas en una bolsa saludó a mis hermanos y entró a la casa en cuanto la vi supe que algo seguía mal y no hablo solo de la enfermedad hablo de la cara los ojos estaban muy rojos la boca se le veía rígida al hablar y los dientes se le notaban más y como si tuvieran filo no tuve una explicación en ese momento Solo vi que el rostro no estaba igual, pero ella siguió tranquila.

3:06 Se sentó, tomó un poco de sopa y contestó con frases cortas, y eso hizo que bajáramos la guardia otra vez. Esa tarde casi no se movió, pasó mucho tiempo sentada, mirando hacia un punto fijo de la casa. Mi hermano me dijo en la cocina que esa mujer no era nuestra mamá. Yo le contesté que venía saliendo del hospital, que seguía débil y que el doctor había dicho que podía pasar varios días confundida. Lo dije para tranquilizarlo y para tranquilizarme. Él no discutió, pero tampoco quedó convencido, y mi hermana empezó a evitar quedarse sola con ella. La primera noche fue rara, pero todavía no fue violenta. Escuché ruido en el patio y salí a revisar. Encontré a mi mamá de pie, descalza, con tierra en los pregunté qué hacía ahí. Respondió que estaba buscando algo suyo y le pregunté qué cosa. Me dijo que no se acordaba.

4:07 La llevé adentro. Tenía tierra también en las manos, así que la acosté otra vez y cerré su puerta. No quise despertar a mis hermanos ni armar un escándalo. A la mañana siguiente encontré el refrigerador abierto. Mi mamá estaba sentada a la mesa, pero no había desayunado. Sobre la barra había un paquete de carne abierto y ella tenía las manos manchadas. Le pregunté si había sido ella y me respondió que no se acordaba. Después levantó la vista y me preguntó qué habíamos hecho con la bolsa negra del paquete que apareció afuera de la casa. Le respondí que ya no estaba, que la habíamos tirado. Entonces me miró fijo, no alzó la voz y no hizo ningún movimiento brusco, solo me sostuvo la mirada. Fue una mirada dura y larga, y mejor salí de la cocina. Ese mismo día llamé al hospital. Expliqué que seguía rara, que tenía los ojos muy mal y que olvidaba cosas. Me dijeron que la observáramos y que la lleváramos otra vez, si se ponía agresiva o si empeoraba. Mi papá también llamó y dijo que tuviéramos paciencia, que después de una enfermedad fuerte la gente puede volver alterada. Yo repetí eso dentro de la casa porque todavía no tenía otra explicación.

5:29 Esa noche casi no habló. Cenó poco y se fue temprano a su cuarto, pero antes de cerrar la puerta volteó a verme y sonrió. Ese gesto me dejó helada porque no fue una sonrisa normal. Fue una sonrisa corta, tensa y torcida. La vi y entendí algo muy simple. Mi mamá seguía en la casa, pero ya no estaba bien. Por eso decidí dormir con mi hermana. Mi hermano se quedó en su cuarto y le dije que si escuchaba algo me llamara. Más tarde oímos pasos junto a la ventana de su cuarto. Dijo mi nombre en voz baja y me levanté. Salí al pasillo y vi que la puerta del cuarto de mi mamá estaba abierta. La cama estaba vacía, así que fui directo al cuarto de mi hermano.

6:18 Cuando entré lo vi contra la pared mirando a la ventana. seguí esa dirección y la vi del otro lado del vidrio mi mamá estaba afuera parada frente a la ventana mirando hacia adentro ahí terminó la idea del hospital de la fiebre y del reposo y ahí empezó otra cosa mi hermano estaba contra la pared y no apartaba la vista de ella mi hermana se asomó detrás de mí y soltó un ruido en ese momento mi mamá giró la cara hacia nosotras sin quitar esa sonrisa dura Cerré la cortina y les dije a los dos que se fueran a mi cuarto. Saqué el teléfono y marqué para pedir ayuda. Alcancé a decir que mi mamá venía saliendo del hospital y que estaba alterada. Mientras hablaba, escuché un golpe en la cocina. Después se abrió la puerta de golpe.

7:11 No terminé la llamada, corrí hacia allá y la vi entrar. Tenía los pies sucios y el cabello pegado a la cara. Apenas entró, volteó hacia el pasillo y se lanzó sobre mi hermano. Él alcanzó a correr al baño y trató de cerrar la puerta, pero ella metió el brazo y lo empujó. Lo tumbó al piso. Yo llegué cuando ya lo tenía abajo. Le sujetaba el cuello con una mano y la cara con la otra. Lo estaba apretando. Mi hermano pataleó. Trató de meter aire y quiso apartarle los dedos. Yo le grité que lo soltara, pero no respondió. Agarré lo primero que encontré y le pegué en el hombro, pero ni siquiera volteó, así que volví a pegarle, pero siguió encima de él. Le grité a mi hermana que se encerrara y que le llamara a mi papá. Yo traté de arrancar a mi mamá de encima de mi hermano, jalándola de los hombros. Olía a humedad y sangre. Mi hermano ya estaba morado. alcanzó a meter una mano entre su cuello y los dedos de ella y con eso tomó aire aproveché ese movimiento para jalarlo por la ropa mi mamá cayó de lado pero se levantó de inmediato y volvió a irse encima de él retrocedimos hacia la sala yo me puse enfrente para cubrirlo entonces mi mamá se lanzó contra mí levanté el brazo y me mordió arriba de la muñeca sentí el dolor al momento No fue una mordida rápida, apretó y sostuvo. La empujé con

8:46 la otra mano hasta que me soltó, y apenas me soltó volvió a buscar a mi hermano. Ahí entendí que si no la deteníamos lo iba a matar. Mi hermana salió a pedir ayuda, mi hermano agarró una silla para mantener distancia, pero mi mamá se la quitó y la aventó. Yo corrí a la cocina y busqué algo para defendernos, Encontré la barra que usábamos para asegurar una puerta. Regresé con eso en la mano y vi a mi mamá otra vez sobre mi hermano. Lo tenía arrinconado, le metía los dedos en la cara y, al mismo tiempo, le apretaba el cuello. Mi hermano estaba peleando por respirar. Le pegué una vez en la espalda, pero no lo soltó.

9:29 Le pegué otra vez más arriba y entonces se apartó y volteó hacia mí. Tenía sangre alrededor de la boca y un ojo más hundido que el otro. Se vino encima de mí y me tiró al piso. Caí boca arriba, pero alcancé a meter la barra entre su cuerpo y mi cara para que no me alcanzara la boca. Sentía todo su peso encima y escuchaba a mi hermano gritar. En un momento ella dijo algo. No fue una frase completa, pero habló en plural. Mi hermano lo oyó también. Después los dos repetimos lo mismo. Mi hermano agarró una parte rota de la silla y le pegó por detrás. Mi mamá se movió, cayó de lado y volvió a levantarse.

10:14 Todavía quiso ir hacia él. Ahí ya no estábamos tratando de calmarla, estábamos tratando de salir vivos. Me puse de pie y volví a golpearla con la barra. Mi hermano también le pegó. Ella cayó de rodillas, pero siguió avanzando. Se arrastró hacia él con las manos abiertas. Yo levanté la barra y le pegué en la cabeza. Después de ese golpe dejó de moverse. Mi hermana entró en ese momento, nos vio llenos de sangre y vio a mi mamá tirada en el piso. Empezó a gritar. Yo reaccioné y volví a marcar para pedir ayuda. Les dije que mi mamá había atacado a mi hermano y que la habíamos golpeado para detenerla. Me pidieron revisar si respiraba, así que me acerqué con cuidado. Tenía los ojos abiertos, pero no respondía, y no le sentí pulso. Después entró una vecina, vio la sala, vio a mi hermano y salió otra vez para llamar a más gente. Volvió al poco rato con una mujer de la colonia. Esa mujer entró, miró la casa, miró a mi mamá desde la puerta y me hizo una pregunta. Me preguntó si antes de que mi mamá se enfermara había aparecido un paquete con tierra, pelo y velas afuera de la puerta. Le dije que sí. Después me preguntó si mi mamá había sido la primera en tocarlo y si luego había vuelto del hospital con la cara cambiada. Le dije que sí otra vez. Entonces me dijo que lo que pasó no empezó esa noche. Me

11:47 dijo que había empezado desde el día en que dejaron eso afuera. Después dijo una frase que no olvidé. Ya era demasiado tarde. Cuando escuché eso, miré a mi mamá tirada en el piso de la sala. Miré a mi hermano y miré mi brazo mordido. Ahí entendí que nuestra vida ya se había roto y ya no volvería a unirse. La mujer que llegó con la vecina se llamaba Jacinta. Entró sin alzar la voz. Miró la sala, el pasillo y el patio. Después me pidió que sacara a mi hermana. Yo la llevé hasta la puerta y la dejé con la vecina. Cuando regresé, Jacinta seguía junto a la entrada.

12:28 No se acercó al cuerpo de mi mamá. Primero me preguntó por el paquete que habíamos encontrado días antes. Le dije que era un trapo negro con tierra, pelo, velas rotas y una foto de mi mamá. Le dije también que mi mamá fue la primera en tocarlo y que después lo tiramos a la basura. Entonces me dijo que a mi mamá le habían hecho un trabajo para dañarla. No habló mucho, no dio vueltas. Dijo esa frase y se quedó callada. Yo no tenía fuerza para discutirle nada. Mi hermano seguía herido y mi mamá estaba muerta en la sala. Luego Jacinta salió al patio y me llamó. Me señaló un punto junto a la pared. La tierra estaba removida. Yo lo reconocí porque la noche anterior había visto a mi mamá parada y descalza, con las manos sucias.

13:20 Jacinta pidió una cuchara y empezó a escarbar. A poca profundidad sacó un bulto envuelto en plástico y tela negra. Lo abrió lo suficiente para enseñármelo. Adentro había tierra, clavos, pelo y una foto de nuestra familia. También había un papel con el nombre completo de mi mamá escrito varias veces. Yo vi eso y entendí que el primer paquete no había sido lo único que nos dejaron. Jacinta dijo que la casa había sido trabajada para hacer daño. Dijo que mi mamá recibió el golpe primero y que después ya no hubo forma de detenerlo a tiempo. No prometió arreglar nada.

14:01 No habló de salvar a nadie. Dijo que ya era tarde. Yo no le respondí. Me quedé viendo el bulto y después volví a entrar. Poco después llegaron los policías y los paramédicos, revisaron a mi hermano, me vendaron el brazo y confirmaron que mi mamá ya no tenía signos. Después empezaron las preguntas, nos separaron para tomar declaraciones. A mí me pidieron que contara lo que pasó desde que mi mamá volvió del hospital. Yo hablé en orden, les dije que regresó distinta. que esa noche la vi afuera de la ventana de mi hermano, que entró por la cocina, que se fue directo contra él y que nosotros la golpeamos para detenerla. Mi hermano declaró por separado y dijo casi lo mismo. Mi hermana alcanzó a contar que vio a mi mamá en la ventana y luego la vio encima de él en la sala. Después ya no pudo seguir hablando. La vecina dijo que escuchó los gritos y que entró cuando todo ya había terminado. Jacinta enseñó el bulto que sacó del patio. Los policías se llevaron eso y la barra con la que la golpeamos. También revisaron la cocina, el baño y el patio y le tomaron fotos.

15:16 Después vino la parte más pesada. Tuvimos que repetir lo mismo varias veces. Nos preguntaron si mi mamá había tenido problemas mentales antes, si tomaba alguna medicina, si había peleas en la casa o si nosotros teníamos algún motivo para hacerle daño. entendí por qué lo preguntaban pero escucharlo dolía igual cada pregunta me dejaba frente a la misma realidad mi mamá estaba muerta nosotros la habíamos matado y mi hermano seguía vivo porque la detuvimos con los días empecé a ordenar todo lo anterior recordé el paquete afuera de la puerta recordé la fiebre de golpe y recordé los ruidos en el pasillo la tierra en sus pies el refrigerador abierto La carne sobre la barra y la forma en que me preguntó por la bolsa negra. Recordé también la sonrisa antes de cerrar la puerta de su cuarto y la imagen de su cara del otro lado de la ventana. Todo eso ocurrió en pocos días. Lo vimos los tres y la secuencia fue esa. Los médicos dejaron una explicación abierta. Dijeron infección, inflamación y alteración del estado mental.

16:27 La policía hizo preguntas y tomó declaraciones. Jacinta sostuvo otra versión. Dijo que a mi mamá la trabajaron para destruirla y que cuando regresó del hospital ya venía tomada por eso. Yo no tengo una prueba final para cerrar esa parte. Lo que tengo claro es lo que pasó dentro de la casa. Mi mamá volvió distinta. Nosotros lo vimos y esa noche atacó a mi hermano y no se detuvo. Yo traté de arrancarla de encima de él. Ella me mordió y mi hermano casi se muere. Al final la matamos entre los dos para que él no muriera ahí. Eso es lo que no cambia. Si esa noche no la detenemos, mi hermano no sale vivo. Esa es una verdad.

17:14 La otra verdad es que cargar con haber matado a tu propia madre no se vuelve fácil. Uno sigue adelante porque no hay otra cosa que hacer, pero el peso se queda. A veces vuelve por la noche, a veces vuelve con un ruido. con una ventana o con el recuerdo de esa sonrisa. Yo no encontré una forma limpia de cerrar esta historia. Lo único que puedo hacer es contarla en orden y decirlo directo. Primero la enfermaron, después volvió distinta, luego atacó a mi hermano y cuando Jacinta llegó a decirnos lo que había pasado ya era demasiado tarde.