La Ouija Abrió Una Puerta Que Nunca Pudimos Cerrar - Historias De Terror - REDE
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0:05 Esto ocurrió en el departamento de mi hermana Laura, en Guadalajara. Esa noche estábamos con Iván, que era su novio, y con SofÃa RamÃrez, una compañera de trabajo. HabÃamos cenado y bebido poco, ninguno estaba ebrio y nadie habÃa consumido drogas. Lo aclaro, porque después nos hicieron las mismas preguntas varias veces, y todos dimos la misma respuesta. SofÃa habÃa comprado una ouija usada esa tarde y la llevó por curiosidad. La puso sobre la mesa, apagamos la televisión y dejó su teléfono grabando. Yo preferÃa mirar, pero Laura insistió en que los cuatro debÃamos tocar el indicador. Iván aceptó, porque estaba convencido de que alguno terminarÃa moviéndolo. Nos sentamos alrededor de la mesa, apoyamos un dedo cada uno y esperamos. Durante unos minutos la pieza no se movió. Laura preguntó si habÃa alguien presente y el indicador avanzó hasta sÃ. Retiramos las manos al mismo tiempo. SofÃa levantó la tabla, revisó la mesa y la colocó de nuevo. No encontró nada debajo.
1:15 Iván aseguró que alguien habÃa empujado la pieza, pero ninguno aceptó haberlo hecho. Volvimos a tocarla. Laura preguntó el nombre de la presencia y el indicador formó la palabra Samuel. Después quiso saber cuántos años tenÃa. La pieza marcó cero. SofÃa preguntó si habÃa vivido en ese departamento y la respuesta fue no. Yo pregunté dónde estaba y el indicador formó la palabra aquÃ. Iván apartó la mano y pidió que termináramos. Laura decidió hacer otra pregunta para comprobar si alguno estaba manipulando la pieza. Preguntó cómo habÃa entrado y el indicador formó la palabra Ustedes. SofÃa retiró el dedo de inmediato. Yo hice lo mismo, pero la pieza siguió moviéndose bajo la mano de Laura. Ella dijo que no la estaba empujando. TenÃa el antebrazo rÃgido y no apartaba la vista de la tabla. Le sujeté la muñeca para separarla, aunque el indicador se detuvo antes de que pudiera levantarle la mano. La grabación mostraba que cada uno tenÃa un solo dedo apoyado y que nuestras manos avanzaban al mismo tiempo que la pieza. Ninguno inició el movimiento con la mano.
2:30 Pero dejamos de bromear, porque Laura tenÃa la mano frÃa y respiraba por la boca. Le pedà que terminara la sesión, pero ella dijo que harÃa una última pregunta. Laura preguntó qué querÃa. El indicador formó la palabra CUERPO. Iván dijo que el juego habÃa terminado y se levantó de la silla, y SofÃa también se apartó. Yo le pedà a Laura que llevara la pieza hasta la palabra adiós, pero ella mantuvo el dedo apoyado y preguntó de quién era el cuerpo, y el indicador formó el nombre, Laura. Mi hermana dejó de respirar durante varios segundos, sus hombros se levantaron y la espalda quedó rÃgida. Iván se acercó porque creyó que se estaba desmayando. Laura giró la cabeza hacia él, sus pupilas se dilataron y luego los ojos se movieron hacia arriba hasta quedar completamente blancos. Le pedà que reaccionara e Iván la tomó por los hombros. En ese momento Laura abrió la boca, expulsó aire, inclinó la cabeza y le mordió la mano derecha. Iván intentó apartarse pero ella siguió apretando.
3:38 SofÃa y yo sujetamos a Laura mientras él tiraba del brazo. La mandÃbula de mi hermana empezó a bajar más de lo normal. Las comisuras se abrieron y la piel se rasgó a ambos lados. Iván logró liberar la mano. TenÃa dos heridas profundas y sangraba entre los dedos. Laura cayó de espalda, se golpeó la cabeza y quedó tendida junto a la mesa. Me arrodillé para revisar si respiraba y lo hacÃa con rapidez. Sus ojos seguÃan blancos y la boca permanecÃa abierta. Detrás de los molares vi varias piezas delgadas que antes no estaban ahÃ. Eran dientes nuevos, más largos que los demás y terminados en punta. SofÃa tomó una toalla de la cocina y la presionó contra la mano de Iván. Ãl podÃa mover los dedos, pero la sangre atravesó la tela. Le pedà que se sentara y mantuviera el brazo elevado. SofÃa llamó a emergencias e informó que Laura estaba convulsionando y que habÃa mordido a Iván.
4:38 Mientras hablaba, el brazo izquierdo de mi hermana se dobló detrás de su espalda. El codo giró en sentido contrario y escuchamos varios chasquidos. La mano quedó cerca del hombro derecho, con los dedos moviéndose por separado. Iván quiso enderezarle el brazo. Lo detuve porque podÃa empeorar la lesión. Laura levantó el torso sin apoyarse en las manos y quedó sentada. TenÃa la cabeza inclinada, la boca abierta y sangre en el cuello. Miró hacia Iván, aunque sus pupilas seguÃan ocultas. Después habló. Su voz era más grave y cada frase salÃa con dificultad. Dijo que el cuerpo ya habÃa sido entregado, que Laura continuaba consciente y que sentirÃa cada cambio. Añadió que la mordida habÃa dejado una parte de Samuel dentro de Iván, pero que primero debÃa terminar con el cuerpo de Laura, antes de elegir el siguiente. Iván retrocedió hasta la pared.
5:38 SofÃa informó al operador que Laura estaba consciente y se comportaba de forma violenta. La lámpara sobre la mesa se apagó, pero la luz de la cocina nos permitió seguir viendo. Laura se puso de pie, el brazo deformado colgaba detrás de ella y su rodilla derecha se desplazó hacia un lado y la pierna giró hasta que el pie quedó orientado hacia atrás. A pesar de la posición consiguió sostenerse. El indicador empezó a moverse sin que nadie lo tocara. Formó el nombre de Laura tres veces y después se detuvo en adiós. En ese mismo momento, escuchamos un golpe en la puerta principal. El pomo comenzó a girar, aunque el seguro seguÃa puesto. Intenté alcanzar las llaves que estaban junto a la entrada, pero Laura levantó la cabeza, fijó los ojos blancos en Iván y corrió hacia él. Laura cruzó el comedor en tres pasos. La pierna derecha seguÃa girada hacia atrás, pero avanzaba con rapidez. Iván levantó los brazos para protegerse y ella lo golpeó con la frente en la nariz. Cayó contra la pared y se cubrió la cara. Laura se agachó sobre él. El brazo izquierdo seguÃa doblado detrás de la espalda hasta que se estiró de golpe. El codo volvió a su lugar con un ruido seco, aunque la mano quedó girada hacia afuera. sofÃa empujó una silla entre los dos y yo sujeté a mi hermana por la cintura su abdomen se contrajo la espalda se arqueó y el torso giró sin mover la
7:11 cadera laura me golpeó en la cara con la parte posterior de la cabeza caà junto a la mesa mientras ella empujaba la silla y rompÃa dos patas la ouija cayó al suelo cerca del pasillo con el indicador separado de la tabla sofÃa corrió al baño y siguió hablando con emergencias Dijo que Laura estaba atacándonos y que sus brazos y piernas se deformaban. Iván se levantó, quitó la cadena de la puerta, giró el seguro y tiró del pomo. La puerta cedió unos centÃmetros y volvió a cerrarse. Me acerqué a la mirilla, pero el pasillo estaba vacÃo. Laura permaneció junto a la mesa, con la cabeza inclinada y los brazos en posiciones distintas. Le dije que la ayuda estaba en camino y le pedà que se sentara. Cuando levantó la cara, la abertura de la boca llegaba casi hasta las orejas. HabÃa dos filas irregulares de dientes. Algunos salÃan de las encÃas y otros habÃan atravesado las mejillas.
8:12 La voz grave volvió a salir de su garganta y dijo que Laura seguÃa dentro del cuerpo y podÃa sentir cada movimiento. Explicó que los huesos ocupaban lugares que no servÃan y que debÃa romperlos para preparar el cuerpo. también dijo que una parte de Samuel ya estaba dentro de Iván aunque necesitaba mantener a los dos bajo control hasta elegir uno le pregunté quién hablaba respondió que era Samuel y que nosotros le habÃamos permitido entrar al tocar la tabla Laura movió la mandÃbula de lado a lado varios dientes normales se quebraron y cayeron al piso y detrás aparecieron piezas pequeñas y afiladas Iván tomó un cuchillo de la cocina lo sostuvo frente al pecho y le ordenó que se mantuviera lejos le pedà que lo dejara pero respiraba con dificultad ella avanzó e Iván retrocedió hasta chocar con la encimera la mano herida empezó a cerrarse sin que pudiera controlarla el pulgar y el Ãndice se doblaron hacia la parte posterior la piel se abrió sobre los nudillos y los tendones quedaron expuestos Iván soltó el cuchillo y cayó de rodillas Intentó enderezarse los dedos con la otra mano, pero la deformación continuó. Laura se lanzó sobre él.
9:34 La empujé con el hombro y ambos caÃmos. Su cara quedó frente a la mÃa, y debajo de la lengua se movÃa un bulto que ascendÃa por el cuello y presionaba la mandÃbula desde dentro. Abrió la boca para morderme, pero apoyé el antebrazo contra su pecho y giré la cara, mientras cerraba los dientes cerca de mi mejilla. SofÃa salió del baño con un aerosol y un encendedor. Dijo que usarÃa la llama si Laura no se apartaba. Le pedà que no lo hiciera porque podÃa provocar un incendio y dejarnos encerrados. Laura dejó de forcejear. Giró hacia SofÃa y pronunció el nombre de Elisa, seguido de una fecha. SofÃa soltó el aerosol y se cubrió la boca. Después supe que habÃa perdido un embarazo. y que pensaba llamarle Elisa a la bebé, y eso no se lo habÃa contado a Laura ni a Iván, Laura se levantó y sujetó a SofÃa por la cabeza, sus dedos se alargaron al separarse las articulaciones, la piel quedó tensa entre los nudillos, y uno de los pulgares llegó hasta la nuca, SofÃa intentó soltarse, pero Laura la sostuvo y acercó los dientes a su mejilla, Iván recogió el cuchillo con la mano sana, y lo clavó en el costado de Laura. La hoja entró debajo de las costillas. Ella soltó a SofÃa y sacó el cuchillo con la mano deformada. La herida sangró unos instantes. Luego, los bordes comenzaron a juntarse. Laura clavó
11:05 el cuchillo en la mesa y arqueó la espalda. La cabeza descendió hasta tocar la parte inferior de la columna, y dos costillas se rompieron bajo la blusa. Empezó a desplazarse apoyando las manos y los pies. con el abdomen orientado hacia arriba. SofÃa retrocedió hasta la cocina. Iván seguÃa de rodillas. Tomé una pata rota de la silla y golpeé a Laura en el hombro. La madera se partió, pero ella solo giró la cabeza. La mandÃbula volvió a abrirse y la lengua se extendió hasta la parte superior del pecho. SofÃa tomó una olla y la golpeó en la cara, y dos dientes cayeron al suelo. Laura movió el brazo, alcanzó a SofÃa en el cuello y la lanzó contra el refrigerador. Iván trató de levantarse, pero las venas de la mano mordida se habÃan vuelto negras y una protuberancia avanzaba bajo la piel, desde la muñeca hacia el codo. Dijo que sentÃa algo subiendo por el brazo y pidió que se lo cortáramos. Laura giró hacia él.
12:10 La protuberancia llegó al codo y se dividió en tres bultos. Iván intentó detenerlos con la otra mano, pero siguieron avanzando hacia el hombro. Laura se acercó con la boca abierta y dijo que el segundo cuerpo ya estaba respondiendo. Me coloqué entre los dos y levanté el resto de la silla. SofÃa buscó el teléfono que habÃa caÃdo durante el ataque. La llamada seguÃa conectada, pero el aparato estaba al otro lado de Laura. Mi hermana dio otro paso hacia Iván. La rodilla deformada cedió y tuvo que apoyar una mano en el suelo, aunque no se detuvo. Levanté la silla para golpearla de nuevo y, en ese momento, Iván arqueó la espalda, abrió la boca y empezó a convulsionar. Los tres bultos cruzaron el brazo de Iván y llegaron al hombro, levantando la piel a su paso. gritó que el ardor ya le alcanzaba el cuello luego abrió la boca de golpe y sus dientes delanteros se partieron la comisura derecha se rasgó la sangre le bajó por la barbilla y trató de contener la mandÃbula con la mano sana pero los ojos se le fueron hacia arriba hasta quedar blancos Laura se detuvo frente a él Iván dejó de gritar y giró hacia SofÃa con la mano mordida levantada y los dedos torcidos Le ordené que no avanzara, pero me respondió con la misma voz grave que habÃa salido de Laura.
13:37 Dijo que el primer cuerpo estaba roto y que el segundo todavÃa podÃa servir. SofÃa recogió el aerosol, encendió el mechero y lanzó una ráfaga corta. La llama alcanzó la camisa de Iván, que retrocedió hasta chocar contra la pared. Ella dejó de presionar, aunque la tela siguió ardiendo. Tomé una cortina y la apreté contra su pecho para apagar el fuego. Iván me sujetó el cuello con la mano sana, tiró de mà y acercó la boca a mi cara. SofÃa lo golpeó con la olla en la sien y consiguió derribarlo. Me liberé y retrocedÃ. Laura venÃa hacia nosotros con la rodilla desplazada, una mano girada y la espalda arqueada.
14:22 SofÃa alcanzó el teléfono y corrimos al baño. Cerramos la puerta y empujamos un mueble contra ella. Los golpes empezaron de inmediato. Iván atacaba la parte inferior, mientras Laura golpeaba cerca de la cerradura. SofÃa le dijo al operador que estábamos encerrados y que dos personas intentaban entrar, pero la madera empezó a abrirse junto al marco. La mano de Laura atravesó la puerta y Sus dedos estaban torcidos y las uñas se habÃan partido. Buscó el pestillo a tientas. Levanté la tapa de cerámica del depósito del inodoro y golpeé la mano hasta que dos dedos se doblaron hacia atrás.
15:03 Laura retiró el brazo. Los golpes cesaron y durante unos segundos solo escuché la respiración de SofÃa y la voz del operador. Iván habló desde el pasillo con su voz normal. Dijo que Laura estaba inconsciente. que podÃa controlar el brazo y que necesitaba ayuda. SofÃa dio un paso hacia la puerta, pero la sujeté por el hombro. Iván repitió que se estaba quemando, pero la última palabra terminó en el mismo sonido grave que habÃa salido de mi hermana. Después volvió a golpear con la cabeza. La puerta comenzó a separarse del marco. Laura habÃa metido los dedos por la abertura y tiraba desde fuera. La madera se dio en la parte superior. y su rostro apareció frente a nosotros. TenÃa los ojos blancos, la mandÃbula abierta por debajo del pecho y varias filas de dientes dentro de la boca. Metió el brazo, sujetó a SofÃa por el cabello y empezó a arrastrarla. La agarré por la cintura y tiré hacia atrás mientras ella pateaba la puerta. Iván apareció detrás de Laura, tenÃa la camisa quemada y el pecho cubierto de ampollas.
16:14 Puso una mano sobre la cabeza de mi hermana, y ambos abrieron la boca al mismo tiempo. Emitieron un sonido continuo y grave. Desde el pasillo llegó el roce del indicador sobre la tabla que seguÃa en el suelo. Por la abertura vimos que la pieza se movÃa sin contacto y formaba la palabra cuerpo. Laura soltó a SofÃa. Iván cayó de rodillas. Los dos giraron hacia la entrada cuando la puerta principal recibió varios golpes. Los policÃas entraron poco después y la intervención fue breve. Iván avanzó hacia ellos y cayó tras los primeros disparos. Laura salió al pasillo, caminó hacia el elevador y siguió moviéndose después de recibir impactos en el torso. Un disparo en la cabeza la derribó.
17:02 Las heridas del cuerpo habÃan empezado a cerrarse, pero la del cráneo permaneció abierta y ya no volvió a levantarse. Los paramédicos confirmaron que Laura e Iván habÃan muerto. Atendieron a SofÃa por las heridas del cuello y del cuero cabelludo. A mà me encontraron cortes en el antebrazo y una mordida con seis perforaciones. No recordaba haberla recibido, asà que me trasladaron al hospital. Antes de salir, vi la ouija junto a la puerta del baño y el indicador estaba sobre la palabra« Adiós». Un investigador fue a verme dÃas después y me mostró fragmentos de la grabación. El video confirmaba el movimiento del indicador, la mordida del aura y las primeras deformaciones. Después de que la lámpara se apagara, la imagen presentaba cortes aunque el audio continuaba. Entonces se escuchaba una quinta voz que repetÃa que necesitaba un cuerpo nuevo.
18:02 El mismo investigador me dejó leer parte del informe forense. Laura presentaba fracturas, heridas de bala y alteraciones dentales que no aparecÃan en sus radiografÃas anteriores. El documento indicaba que el cadáver habÃa desaparecido de la cámara asignada. La puerta seguÃa cerrada y el sistema no registraba accesos. Un empleado fue encontrado inconsciente en el depósito, con seis perforaciones en el antebrazo. Cuando pregunté por el cuerpo de Laura, cerró la carpeta y salió. Dos agentes comenzaron a vigilar mi puerta ese dÃa. La herida de mi brazo se cerró, pero las venas se oscurecieron hasta el hombro. Mis pupilas dejaron de responder a la luz y uno de mis molares se rompió mientras dormÃa. Detrás apareció un diente delgado y afilado. Los médicos me sujetaron a la cama cuando mi mandÃbula empezó a abrirse sin que pudiera detenerla. Logro cerrarla, aunque cada vez necesito más fuerza. Debajo de la piel, 103 bultos.
19:06 Primero llegaron al hombro, luego avanzaron hacia el cuello. Hace poco escuché a uno de los agentes preguntar quién estaba arrastrando una pieza de plástico por el pasillo. El sonido se detuvo frente a mi puerta. El indicador entró por debajo, cubierto de sangre en una de sus puntas. Avanzó hasta el costado de la cama y escribió una palabra sobre el suelo. CUERPO
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