July 16, 2026

La Noche Del NAHUAL: El Pacto Debía Cumplirse Antes Del Aullido - Historias De Terror - REDE

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REDE (Relatos Desclasificados)
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0:05 Me llamo Daniel Varela y recuerdo lo que ocurrió el 18 de agosto de 2022 en un rancho llamado El Paredón, cerca de Tepatitlán, Jalisco. Fui con Mariela, Saúl e Iván. El rancho pertenecía a la familia de Iván y ahí vivían su tío Beto y su esposa con tres perros, Chico, Chata y Lucio. Llegamos por la tarde, los perros nos olieron y aceptaron comida. Todo siguió normal hasta la cena, cuando Beto comentó que habían encontrado gallinas muertas. Iván preguntó si podía ser un coyote, pero Beto respondió que sus perros conocían ese olor y siempre salían tras ellos, pero esta vez se habían negado a acercarse a los rastros.

0:52 Su esposa añadió que algunos vecinos hablaban de un brujo, capaz de cambiar de forma. Beto no apoyó esa idea y nos recomendó no caminar por el camino de noche. Nos fuimos a dormir, Desperté por los ladridos de Chico y pensé que alguien había llegado, pero el perro no corrió hacia el portón. Avanzó unos pasos, se detuvo y empezó a retroceder. Chata se colocó junto a la puerta y Lucio tiró de la cadena para alejarse de la entrada. Los perros de la calle comenzaron a ladrar, luego algunos aullaron y otros se alejaron gimiendo. Beto salió con una linterna, miró por la ventana y nos pidió que no abriéramos.

1:35 Dijo que sus perros se enfrentaban a coyotes y que nunca los había visto retroceder así. Su esposa recordó lo que decían los viejos cuando los perros ladraban. Había algo cerca, pero cuando se escondían y evitaban mirar, se acercaba una persona transformada. Beto le pidió que guardara silencio, aunque siguió observando el portón. Chico raspó la puerta con una pata. Beto abrió apenas y dejó entrar a Chico y a Chata. Lucio seguía atado junto al corral, ya no ladraba y mantenía la cabeza baja. Entonces vimos una figura avanzar desde el camino sobre cuatro patas. Era más grande que los perros y no se detenía. Cuando llegó al portón, Lucio trató de ocultarse junto a la pared y gimió. Beto apagó la linterna. La luz del patio mostró un cuerpo cubierto de pelo oscuro, con patas largas y una cabeza ancha.

2:32 Iván dijo que podía ser un animal enfermo, pero Beto respondió que nunca había visto uno de ese tamaño. Mariela pidió que nos alejáramos de la ventana. Saúl siguió mirando hacia el patio sin apartar la vista, hasta que Iván le tocó el hombro. La figura apoyó las patas delanteras en el portón, levantó el pecho y se paró. Quedó más alta que Beto. Las extremidades delanteras colgaban a los lados y terminaban en dedos largos. La cabeza conservaba pelo en la frente y las mejillas, pero la cara tenía rasgos humanos. Los ojos estaban al frente, la nariz era ancha y los labios se movían al respirar. Beto dijo que era Tadeo Ríos, un trabajador de los ranchos cercanos.

3:18 Su esposa respondió que Tadeo vivía al otro lado del pueblo, pero Beto insistió, pues reconocía la cara y una cicatriz junto al cuello. La criatura giró hacia la ventana. Saúl golpeó una silla al retroceder y el ruido se escuchó en la casa. La criatura soltó el portón, cayó sobre cuatro patas y corrió hacia un costado. Lucio empezó a gemir y a golpear la pared con la cadena. Beto salió al pasillo para soltarlo desde una ventana, pero antes de llegar escuchamos un golpe sobre el techo. Algo pesado caminó sobre la casa y se detuvo encima del cuarto. Beto nos llevó a una bodega. Entramos los seis con Chico y Chata y aseguró la puerta con una barra.

4:04 Lucio quedó en el patio. Una voz llamó a Beto y lo llamó Bertín, el apodo que usaba Tadeo cuando trabajaban juntos. La voz lo repitió varias veces sin pedir ayuda. La cadena de Lucio seguía golpeando la pared. Beto dijo que podía soltarlo desde el pasillo. Iván se ofreció a acompañarlo y yo fui detrás con la linterna. Llegamos a la ventana sin encontrar a la criatura y Beto alcanzó el gancho de la cadena con un palo y liberó a Lucio, que corrió al fondo del patio, saltó a una cerca y entró en los sembradíos. Antes de volver a la bodega, escuchamos una respiración cerca de la cocina.

4:45 Encendí la linterna y vi una mano apoyada junto a la puerta. Estaba cubierta de pelo, tenía cinco dedos y uñas largas. Apagué la luz. Beto nos empujó hacia la bodega y aseguramos la entrada. La criatura avanzó por el pasillo, se detuvo frente a nosotros y empujó la puerta. La barra resistió, pero una argolla se movió. Pero Saúl y yo acercamos una mesa para reforzarla. La manija bajó y los dedos aparecieron entre la puerta y el marco. Saúl trató de apartarse, pero las uñas se cerraron sobre su manga y le abrieron tres cortes. Iván golpeó la mano con una herramienta y la criatura retiró los dedos y lanzó un grito grave que terminó en una voz incompleta.

5:31 Mariela presionó una tela contra las heridas. Saúl podía mover la mano, aunque tenía los dedos entumidos. Mientras lo atendían, la criatura golpeó la puerta dos veces y se alejó. Beto revisó la argolla y dijo que otro golpe podía arrancarla. Iván propuso correr hacia la camioneta, pero tendríamos que cruzar el patio sin saber dónde estaba la criatura. Decidimos esperar. Poco después vimos una luz en el camino. Era don Evaristo, un vecino que buscaba a sus perros y llevaba un rifle. Beto le gritó que no entrara, pero él respondió que uno de sus animales estaba herido cerca del corral. La criatura salió de un costado de la casa y avanzó hacia él. primero corrió sobre cuatro patas luego se levantó y siguió erguida don evaristo apuntó la lámpara la cara quedó visible y beto repitió que era tadeo don evaristo disparó y el impacto hizo caer a la criatura junto al portón intentó levantarse pero una extremidad no le respondió entonces el cuerpo comenzó a cambiar el lomo se redujo las patas recuperaron forma humana y el pelo dejó de cubrir la piel Cuando el cambio terminó, había un hombre desnudo y herido junto a la entrada. Beto lo reconoció por la cara, la cicatriz y un diente roto. Don Evaristo le ordenó que no se moviera. Tadeo levantó la cabeza y miró hacia la ventana de la bodega. Ignoró

7:01 a Beto y a Don Evaristo y miró a Saúl. Después se puso de pie con dificultad y corrió hacia los sembradíos. Al principio avanzó erguido. luego apoyó las manos en el suelo y ganó velocidad, don Evaristo le disparó otra vez y falló, Tadeo entró entre las plantas y dejamos de verlo, Beto abrió la bodega cuando el patio quedó en silencio, nadie quiso seguirlo, Saúl estaba pálido y sudaba, pero aseguró que era por el dolor, Chico y Chata salieron y se mantuvieron lejos de él, cuando Saúl dio un paso hacia ellos los dos retrocedieron, Beto le preguntó si conocía a Tadeo, pero Saúl respondió que solo lo había visto aquella tarde. Iván dijo que eso era imposible, porque Tadeo no había pasado por el rancho mientras estábamos juntos.

7:54 Saúl bajó la vista, apretó el brazo herido y no volvió a responder. Cuando empezamos a preparar la camioneta, Iván fue por las mochilas y Chico lo siguió hasta el cuarto. El perro se detuvo frente a la de Saúl y comenzó a gruñir. Iván extendió la mano, pero Chico ladró. Beto le pidió que dejara la mochila en el suelo. La bolsa se movió y algo golpeó desde dentro. Saúl dijo que solo llevaba ropa y documentos, aunque evitó acercarse. Iván la empujó con el pie y el golpe se repitió. Beto le ordenó que la abriera. Saúl se negó, trató de recogerla y Chico se lanzó hacia él. Beto sujetó al perro. Mientras Iván abría la mochila y sacaba la ropa, en el fondo encontró un paquete envuelto en tela, atado con un cordón húmedo. Beto le preguntó de dónde había salido, pero Saúl guardó silencio hasta que Iván tomó una herramienta para cortar el cordón. Entonces reconoció que conocía a Tadeo.

8:57 Semanas antes, Tadeo le había ofrecido dinero por llevar el paquete hasta el paredón y dejarlo junto a un pozo. Saúl aceptó. Al llegar al rancho intentó cumplir el encargo, pero Lucio lo siguió y comenzó a ladrar, por eso volvió a guardarlo. También admitió que había visto a Tadeo aquella tarde. Tadeo le recordó el acuerdo y le advirtió que no saliera del rancho con el paquete. Beto cortó el cordón. Dentro había pelo oscuro, varios dientes pequeños y un papel con el nombre completo de Saúl y la fecha de ese día. Mariela le preguntó qué significaba. Beto dijo que no podía explicarlo, pero el paquete estaba preparado para Saúl. Él comenzó a temblar y se llevó la mano a la espalda, y la venda volvió a empaparse.

9:48 Mariela la retiró y vimos que los cortes se habían abierto. La piel alrededor estaba oscura y los dedos se le cerraban sin control. Chico y Chata retrocedieron. Don Evaristo levantó el rifle, pero Mariela se colocó delante de Saúl Beto dijo que nadie iba a disparar mientras siguiera consciente, aunque los perros habían reaccionado igual ante Tadeo. Saúl pidió agua y trató de ponerse de pie. Las piernas le fallaron, por eso lo llevamos a la bodega. Mariela entró con él, le limpió las heridas y salió cuando aumentó el dolor de espalda. Desde adentro, Saúl pidió que sacáramos el paquete.

10:29 Beto cerró la puerta, guardó la tela en un recipiente y lo dejó en el patio. En cuanto lo movió, Saúl gritó. Iván subió a la camioneta para buscar ayuda, pero antes de arrancar, escuchamos un golpe contra la puerta. El segundo hizo vibrar el marco. Mariela quiso abrir, aunque Beto la detuvo. Saúl volvió a decir que no entráramos. Su voz salió más grave, cortada por respiraciones fuertes, y la ventana comenzó a ceder. Me acerqué y miré por la abertura. Saúl estaba en el suelo, apoyado sobre las manos y las rodillas, con la espalda ensanchada, pelo oscuro en los brazos y la mandíbula salida. Levantó la cabeza, me reconoció y me ordenó que me apartara. Retrocedí antes de que golpeara la ventana con el hombro. El marco cayó al patio y Saúl salió sobre cuatro extremidades. Su cuerpo tenía el tamaño de la criatura de la noche.

11:26 aunque la frente, los ojos y parte de la boca seguían siendo los suyos. Mariela pronunció su nombre y Saúl giró hacia ella e intentó responder, pero solo emitió un sonido grave. Don Evaristo apuntó. Beto le bajó el rifle porque Mariela estaba en medio y la criatura corrió hacia el recipiente. Lo derribó, tomó la tela con la boca, saltó el portón y se dirigió al sembradío por donde había escapado Tadeo. Iván y yo lo seguimos hasta el límite. Chico avanzó unos metros, se detuvo y empezó a gemir. Dentro escuchamos pasos en dos direcciones, después un gruñido, varios golpes y un grito con la voz de Saúl. Beto nos ordenó regresar. Con la primera luz, varios vecinos ayudaron a buscar. Encontramos la camisa de Saúl, la tela del paquete y sangre en dos puntos. También había huellas humanas junto a marcas de cuatro patas, pero ningún rastro terminaba en un cuerpo. La familia de Saúl presentó un reporte y nosotros dijimos que había sido atacado y que había corrido hacia el sembradío. Omitimos la transformación porque no teníamos una explicación. y esa parte habría desviado la búsqueda. Don Evaristo declaró lo mismo. Durante los días siguientes recorrimos caminos y preguntamos en ranchos cercanos. Nadie lo vio. Dos vecinos escucharon pasos alrededor de sus corrales y en una casa.

12:58 Los perros permanecieron escondidos hasta el amanecer. Beto encontró a Lucio dos días después, herido y lejos del rancho. El perro volvió con él, pero desde entonces dormía adentro. Seis semanas después regresé con Iván. Mariela decidió no acompañarnos. Había recibido llamadas en silencio y escuchado una respiración antes del corte. Beto nos mostró el recipiente y la tela seguía adentro, pero el papel había desaparecido. El recipiente seguía cerrado y nadie reconoció haberlo abierto. Esa noche, los tres perros se levantaron al mismo tiempo. Chico se colocó frente a la puerta.

13:40 Chata retrocedió hasta la cocina y Lucio comenzó a gemir. Beto apagó la luz del patio y nos pidió que nos saliéramos. Un hombre apareció en el camino y se detuvo frente al portón. Caminaba despacio, llevaba la ropa rota y tenía la cara de Saúl. Una herida le cruzaba la frente y el brazo derecho colgaba sin fuerza. Saúl dijo que estaba herido, que Tadeo seguía en el sembradío y que necesitaba entrar. Iván dio un paso hacia la puerta, pero Beto lo detuvo y lo interrogó. Saúl respondió que siguió a Tadeo, logró escapar y llevaba días buscando el camino.

14:21 También preguntó por Mariela. Hablaba de corrido y no tomaba aire entre las frases. Beto le preguntó qué había dentro del paquete. Saúl dijo que no lo recordaba, pero Beto insistió y el hombre sonrió. Después lo llamó Bertín. Los perros comenzaron a aullar. Saúl apoyó las manos en el portón. Los dedos se alargaron, la espalda se arqueó y el cuerpo le creció. Iván quiso abrir, pero lo sujeté. La cara de Saúl se mantuvo unos segundos. Luego la mandíbula cambió y el pelo le cubrió el cuello y los brazos. La criatura empujó el portón y caminó por la casa.

15:02 Llamó a Iván. Después usó la voz de Mariela y nos pidió que abriéramos. También repitió frases que Beto había dicho. Los perros permanecieron juntos y siguieron cada movimiento. Al amanecer los pasos cesaron, pero esperamos antes de salir. Frente al portón encontramos huellas de manos y pies junto a marcas de cuatro patas dirigidas al sembradío. Beto cerró la casa y se fue con unos familiares. Iván no volvió al rancho y Mariela cambió de número. Yo conservo una fotografía del papel encontrado en el paquete, porque Iván la tomó antes de que Beto lo guardara. En la imagen aparece el nombre de Saúl, la fecha del viaje y una frase que ninguno recordó haber visto al abrir la tela.

15:50 La frase indica que el portador debía entregar el paquete antes de que los perros comenzaran a aullar. Saúl no lo entregó. Desde entonces, cuando escucho perros aullar al mismo tiempo, entro a la casa y cierro bien la puerta.