Feb. 28, 2026

HORROR En Los Tuneles, Encuentro De POLICÍAS Historias De Terror - REDE

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REDE (Relatos Desclasificados)
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0:05 Comenzamos el turno nocturno poco antes de las 10, cuando la base nos asignó la zona de la colonia que quedaba cerca del periférico viejo, un sector donde siempre había negocios cerrados desde temprano, perros sueltos y calles oscuras por fallas en las lámparas. Íbamos en la patrulla con el cansancio habitual de esa hora, mientras comentábamos que la humedad de los últimos días había dejado charcos pegajosos y un olor a tierra mojada que se mezclaba con fugas de agua que nadie arreglaba. Avanzamos por una avenida estrecha llena de grafitis y casas con rejas oxidadas, y mientras dábamos la primera vuelta por rutina pensé que la noche iba a ser tranquila, porque desde hacía una semana no se reportaban riñas fuertes en esa área. A mitad del recorrido escuchamos en el radio una voz entrecortada que informaba de un robo menor cometido en una tienda de abarrotes. El encargado alcanzó a ver salir al sospechoso y dijo que el hombre había corrido hacia los drenajes viejos de la parte baja de la colonia. La distancia era corta y, como nos quedaba de paso, decidimos atender el aviso sin pedir refuerzos, porque no se trataba de un robo violento y porque varios ladrones de esa zona solían esconderse en el drenaje cuando querían perderse entre las sombras. Le respondimos a la base que íbamos en camino, aunque la señal ya empezaba a escucharse un poco sucia por fallas que arrastraba el radio desde hacía días. Al llegar al punto indicado, vimos

1:37 la calle húmeda, llena de baches con agua negra acumulada, y en la esquina detectamos una cerca rota que daba a un terreno baldío. El pasto estaba aplastado como si alguien hubiera pasado corriendo hace poco y a unos metros encontramos una tapa vieja de acceso al drenaje. Estaba grafiteada con letras que ya ni se distinguían. Tenía marcas de óxido y a los lados había bolsas rotas con basura, restos de cartón y botellas quebradas. Mi compañero sugirió revisar ahí porque todo indicaba que el hombre había bajado y porque era común que los vagos se metieran cuando la patrulla los seguía. No pedimos apoyo por una razón simple.

2:21 Si el hombre se había metido al drenaje, no debía estar muy lejos. Era mejor entrar rápido y evitar que escapara por las salidas secundarias que conectaban con otras calles. Además, un delito menor no justificaba movilizar a toda la sección. Y si luego resultaba que no había nadie, íbamos a quedar como exagerados. Acordamos revisar solo nosotros dos. Mi compañero se acercó a la tapa y la levantó con esfuerzo porque estaba pegada por la humedad y el óxido. Cuando logró moverla, el olor que salió fue fuerte, una mezcla de agua estancada y tubería vieja que llevaba ahí décadas. Iluminó con su celular y vimos un túnel angosto de concreto con una altura de metro y medio, lo justo para avanzar inclinados. El piso tenía zonas con agua acumulada y otras partes cubiertas de lodo pastoso. En el fondo se notaba una corriente lenta que hacía un sonido constante de goteos y pequeños remolinos. Le dije que bajaría primero porque yo llevaba el celular con mejor luz. No teníamos lámparas adecuadas porque en el último ajuste de equipos habían retirado varias para mantenimiento y nunca nos las regresaron. Así que esa noche dependíamos del teléfono para alumbrar lo que tuviéramos enfrente. Me sujeté de los bordes y bajé con cuidado para no resbalar con el concreto mojado. Y al tocar el piso, sentí que el lodo se hundía ligeramente bajo mis botas. La luz del celular apenas alcanzaba unos metros,

3:54 lo suficiente para ver que las paredes estaban húmedas y tenían manchas oscuras. Algunas tuberías metálicas pasaban por encima de nosotros y estaban cubiertas de óxido. La estructura generaba ecos suaves, como si cada paso devolviera un murmullo que se extendía entre los túneles. Avancé unos pasos y sentí el encierro inmediato por lo estrecho del lugar, con el techo rozando casi la parte superior de mi espalda. Mi compañero bajó detrás de mí y me dijo que se veía un rastro de agua removida hacia adelante, como si alguien hubiera corrido sin cuidado. Caminamos agachados siguiendo las salpicaduras que dejaban un patrón claro en el lodo. El olor se intensificaba conforme avanzábamos y de vez en cuando escuchábamos el ruido de gotas cayendo desde alguna tubería rota. No había sonidos del exterior, solo ese eco bajo que parecía vibrar en las paredes. El radio empezó a fallar cuando llegamos a una zona más profunda. Mi compañero intentó reportar que estábamos dentro del drenaje. pero la señal se interrumpió varias veces hasta que quedó completamente muda. Eso nos dio mala espina porque sabíamos que si se complicaba algo no tendríamos comunicación rápida, pero ya habíamos avanzado lo suficiente como para no regresar.

5:17 Seguimos caminando y la luz del celular se reflejaba en pequeñas corrientes transparentes que se movían entre nuestras botas. Después de unos minutos llegamos a una bifurcación. El túnel se dividía en dos pasillos iguales, ambos igual de angostos y oscuros. Estábamos por decidir hacia dónde ir cuando noté un movimiento leve a unos metros de distancia, justo donde la luz alcanzaba a tocar una pared. Un reflejo corto, como si algo hubiera pasado corriendo frente al agua estancada. Me quedé inmóvil tratando de distinguir la figura, pero solo vi una sombra difusa que se escondía más adentro del drenaje. Ahí cerramos la marcha en silencio, porque entendimos que no estábamos solos.

6:03 Nos quedamos quietos al ver que algo se movía más adelante, y por un instante pensamos que era el mismo hombre que había robado la tienda porque la figura avanzaba inclinada, como si estuviera arrastrándose para avanzar más rápido dentro del túnel. La luz del celular apenas lo alcanzaba, pero se veía una silueta apoyada en manos y pies, con el cuerpo bajo y un desplazamiento rápido que levantaba pequeñas salpicaduras en el agua acumulada. No volteaba hacia nosotros y seguía avanzando hacia la zona más profunda del drenaje. Iluminé un poco mejor, levantando el teléfono todo lo que pude dentro del espacio estrecho, y noté que la postura era demasiado baja para un adulto agachado. Los brazos se veían más extendidos de lo normal, y el movimiento que hacía cada vez que avanzaba parecía demasiado coordinado, casi como si cada extremidad siguiera un ritmo que no correspondía al de una persona intentando escapar. La figura no mostraba signos de estar cansada, y su avance era firme, sin titubeos. Mi compañero murmuró que el hombre parecía desacomodado, y que tal vez se había lastimado al caer por la entrada del drenaje. Sus palabras hicieron que avanzáramos con más cuidado porque algo en la forma en que se movía nos generaba inquietud aunque intentábamos mantener la idea de que era un sospechoso intentando huir. Le pedí que se mantuviera a mi espalda y siguió mis pasos

7:34 mientras yo trataba de mantener la luz estable. Intentamos hablar en voz alta para darle indicaciones. Le pedimos que se detuviera y que levantara las manos. Incluso repetimos que estábamos ahí solo para revisar el reporte del robo, pero la figura no respondió. Continuó su avance como si no nos escuchara y eso hizo que nos acercáramos un poco más para asegurarnos de que no estuviera herida o en shock. La sensación de encierro, el eco del agua y ese movimiento uniforme que hacía nos empezaron a alterar. Cuando nos acercamos unos metros, la luz alcanzó a iluminarle la espalda. No sabíamos si era ropa rasgada o si era piel muy pálida porque el reflejo del agua distorsionaba el contorno.

8:20 Sobre el torso se notaba un movimiento extraño, como si la columna se desplazara de lado a lado con cada impulso que daban los brazos. El goteo de una tubería rota se mezclaba con los golpes de sus manos contra el piso de concreto. creando un ritmo raro que rebotaba en las paredes. La figura se detuvo al fin. Se quedó quieta unos segundos sin incorporarse. El cuerpo siguió apoyado en las cuatro extremidades de forma rígida y eso reforzó la idea de que algo no estaba bien. Nos mantuvimos a una distancia prudente y yo subí un poco más el celular para intentar ver la cabeza porque desde atrás no se distinguía nada más que un bulto fijo. que no mostraba intención de moverse hacia arriba o hacia los lados.

9:09 Hubo una pausa tensa mientras trataba de enfocar mejor. La luz vibró un segundo por el movimiento de mi mano y de inmediato volvió a estabilizarse sobre la figura. Cuando apunté hacia la cabeza, me di cuenta de que estaba girada hacia nosotros de una forma completamente antinatural. Sentí un golpe de impresión porque la barbilla apuntaba hacia el pecho. y los ojos estaban abiertos y fijos en nuestra dirección, aunque el cuerpo seguía orientado hacia el otro lado. La boca estaba apenas entreabierta y no emitía ningún sonido. Mi compañero retrocedió en cuanto la vio. No gritó. Solo dio un paso atrás, con el cuerpo rígido, como si el simple acto de mirarla le hubiera cortado cualquier intención de acercarse de nuevo. Yo sentí que la respiración me cambiaba por el impacto visual y traté de mantener la luz firme para no perder de vista esa postura que no coincidía con la de un ser humano que estuviera consciente o que intentara moverse por voluntad propia. La figura comenzó a avanzar hacia nosotros sin cambiar la posición de la cabeza.

10:14 Las manos golpeaban el agua acumulada y el concreto con un ritmo que no correspondía a pasos humanos porque no había pausa entre cada impulso, solo un arrastre continuo que hacía que el cuerpo pareciera deslizarse más rápido de lo que debería. Los ojos seguían fijos mientras se acercaba y el cuerpo no mostraba intención de incorporarse ni un solo centímetro. como si esa postura fuera natural para ella. Retrocedimos intentando mantener el equilibrio sobre el piso húmedo. Mi compañero puso una mano en mi hombro para no caerse y yo intenté mantener la luz estable, pero al hacer un movimiento brusco el celular se giró y el haz de luz apuntó hacia la pared. La pantalla resbaló un poco en mi mano y por unos segundos la escena quedó casi a oscuras. Escuchamos el avance de la figura justo frente a nosotros y el sonido del agua movida por sus manos se volvió más cercano mientras intentábamos recuperar la orientación en ese espacio estrecho. En la oscuridad parcial escuchamos que la figura aceleraba el paso porque los golpes contra el agua y el concreto se volvieron más fuertes y más rápidos.

11:25 Cada impacto rebotaba en las paredes del túnel y llenaba el espacio con un eco que avanzaba hacia nosotros. Yo intentaba recuperar el ángulo de la luz, pero el celular resbalaba en mi mano por la humedad y apenas conseguía iluminar unos metros frente a nosotros. Mi compañero tropezó con un tubo que sobresalía del muro y cayó sentado, lo que provocó un ruido fuerte que se extendió por todo el drenaje. Ese sonido hizo que la figura se impulsara todavía más rápido, porque escuchamos un arrastre violento. como si hubiera golpeado el piso con ambas manos al mismo tiempo para ganar velocidad. Me agaché y lo tomé del brazo para levantarlo, mientras alzaba el teléfono con la otra mano para evitar perder el único punto de luz que teníamos.

12:14 Él logró ponerse de pie con un movimiento torpe y se apoyó en la pared mientras recuperaba el equilibrio. Yo seguí enfocando el camino de regreso. tratando de identificar la dirección exacta que habíamos recorrido porque la luz del celular no alcanzaba a cubrir todo el tramo. La figura seguía acercándose con un ritmo irregular que hacía que cada golpe sonara distinto al anterior. Algunos impactaban el agua y otros el concreto, lo que indicaba que avanzaba sin cuidado como si su único propósito fuera alcanzarnos. Empezamos a correr agachados sin planearlo. Mi espalda chocaba constantemente contra el techo de concreto y cada golpe me hacía perder el equilibrio. Mi compañero iba unos pasos delante de mí y también se inclinaba más de lo necesario para evitar que el techo lo golpeara. En ese movimiento desesperado, los pies se hundían en el lodo, lo que hacía más difícil avanzar rápido.

13:13 El eco de nuestras botas se mezclaba con el sonido de la criatura golpeando las paredes, porque en algún momento escuchamos cómo raspaba el concreto a un costado, avanzando pegada a la pared sin perder velocidad. El túnel parecía más largo que cuando entramos. La luz apenas marcaba el camino y teníamos que guiarnos por el recuerdo de las salpicaduras que habíamos seguido al inicio. El olor del drenaje se hacía más fuerte mientras avanzábamos y mi respiración se volvía más pesada por la postura incómoda que teníamos que mantener para no golpearnos con el techo. Cada vez que volteaba la luz hacia atrás, el reflejo mostraba sombras moviéndose rápido, aunque no alcanzaba a distinguir la forma exacta de la figura.

13:57 Cuando por fin vimos la salida, sentimos un impulso por llegar cuanto antes. El tramo final estaba lleno de charcos grandes y pedazos de concreto suelto que habían caído de las paredes. Mi compañero llegó primero y apoyó las manos en los bordes para comenzar a escalar. Yo levanté el teléfono para iluminar el interior, porque no quería que algo apareciera justo detrás de nosotros sin que lo viéramos venir. La figura se detuvo a varios metros del punto donde estábamos. Continuaba en posición cuadrúpeda con la cabeza volteada hacia nosotros y Inmóvil, como si hubiera calculado exactamente el lugar donde debía frenar para observarnos sin acercarse más. Mi compañero logró salir y me extendió una mano mientras yo seguía apuntando hacia adentro. No quería dejar de ver a la criatura porque la postura que mantenía hacía que pareciera lista para avanzar en cualquier momento. Subí rápido sin guardar el celular y cuando tuve medio cuerpo afuera, él me jaló con fuerza para terminar de sacarme del túnel. En cuanto mis pies tocaron la superficie, empujamos la tapa con las dos manos hasta cerrarla por completo. El golpe metálico retumbó en la calle vacía y provocó que nos apartáramos unos pasos como si esperáramos que algo la levantara de nuevo. Al salir, sentimos el aire fresco de la noche. La colonia estaba en silencio y las luces de la patrulla se reflejaban en los charcos de la calle. Tuvimos una sensación inmediata

15:28 de urgencias. como si alejarse del sitio fuera lo único que importaba. Caminamos rápido hacia la patrulla y antes de subir revisamos que la tapa del drenaje siguiera cerrada. No se escuchaba nada desde adentro y eso solo aumentaba la presión que teníamos en el pecho, porque no sabíamos si había dejado de moverse o si simplemente estaba ahí abajo, quieta. Llamamos por radio para reportar que el túnel era peligroso. y que necesitábamos apoyo para revisarlo más tarde. No describimos la figura ni mencionamos la postura en la que estaba porque sabíamos que si lo hacíamos nos iban a cuestionar y probablemente iban a pensar que estábamos exagerando o que confundimos la situación por la falta de luz. Solo dijimos que encontramos indicios de alguien dentro del drenaje, pero que había condiciones inseguras para continuar el registro. Nos alejamos en la patrulla sin apagar las luces. Mi compañero aceleró más de lo habitual y ninguno habló durante varios minutos. El reflejo del tablero iluminaba sus manos tensas en el volante y cada curva que tomaba mostraba que quería poner distancia lo más rápido posible. Yo volteé a ver la tapa del drenaje por el espejo lateral hasta que dejé de distinguirla entre las sombras de la calle. Cierro esta parte aclarando que nunca volvimos a buscar al sospechoso ni intentamos revisar de nuevo el túnel. Lo que vimos esa noche

16:58 no encaja con ninguna explicación lógica que hayamos intentado darnos desde entonces, y cada vez que recordamos ese momento preferimos dejarlo como algo que no debería repetirse.