HORROR En Los Tuneles, Encuentro De POLICÍAS Historias De Terror - REDE
¡ Rápido ! Suscríbete y activa la campanita.
Se parte de la comunidad REDE.
ENVIAME TUS HISTORIAS A: relatosdesclasificados@gmail.com
SÍGUEME EN FANPAGE: https://bit.ly/33H3Og3
SÍGUEME EN INSTAGRAM: https://bit.ly/3dgiBmd
0:05 Comenzamos el turno nocturno poco antes de las 10, cuando la base nos asignó la zona de la colonia que quedaba cerca del periférico viejo, un sector donde siempre habÃa negocios cerrados desde temprano, perros sueltos y calles oscuras por fallas en las lámparas. Ãbamos en la patrulla con el cansancio habitual de esa hora, mientras comentábamos que la humedad de los últimos dÃas habÃa dejado charcos pegajosos y un olor a tierra mojada que se mezclaba con fugas de agua que nadie arreglaba. Avanzamos por una avenida estrecha llena de grafitis y casas con rejas oxidadas, y mientras dábamos la primera vuelta por rutina pensé que la noche iba a ser tranquila, porque desde hacÃa una semana no se reportaban riñas fuertes en esa área. A mitad del recorrido escuchamos en el radio una voz entrecortada que informaba de un robo menor cometido en una tienda de abarrotes. El encargado alcanzó a ver salir al sospechoso y dijo que el hombre habÃa corrido hacia los drenajes viejos de la parte baja de la colonia. La distancia era corta y, como nos quedaba de paso, decidimos atender el aviso sin pedir refuerzos, porque no se trataba de un robo violento y porque varios ladrones de esa zona solÃan esconderse en el drenaje cuando querÃan perderse entre las sombras. Le respondimos a la base que Ãbamos en camino, aunque la señal ya empezaba a escucharse un poco sucia por fallas que arrastraba el radio desde hacÃa dÃas. Al llegar al punto indicado, vimos
1:37 la calle húmeda, llena de baches con agua negra acumulada, y en la esquina detectamos una cerca rota que daba a un terreno baldÃo. El pasto estaba aplastado como si alguien hubiera pasado corriendo hace poco y a unos metros encontramos una tapa vieja de acceso al drenaje. Estaba grafiteada con letras que ya ni se distinguÃan. TenÃa marcas de óxido y a los lados habÃa bolsas rotas con basura, restos de cartón y botellas quebradas. Mi compañero sugirió revisar ahà porque todo indicaba que el hombre habÃa bajado y porque era común que los vagos se metieran cuando la patrulla los seguÃa. No pedimos apoyo por una razón simple.
2:21 Si el hombre se habÃa metido al drenaje, no debÃa estar muy lejos. Era mejor entrar rápido y evitar que escapara por las salidas secundarias que conectaban con otras calles. Además, un delito menor no justificaba movilizar a toda la sección. Y si luego resultaba que no habÃa nadie, Ãbamos a quedar como exagerados. Acordamos revisar solo nosotros dos. Mi compañero se acercó a la tapa y la levantó con esfuerzo porque estaba pegada por la humedad y el óxido. Cuando logró moverla, el olor que salió fue fuerte, una mezcla de agua estancada y tuberÃa vieja que llevaba ahà décadas. Iluminó con su celular y vimos un túnel angosto de concreto con una altura de metro y medio, lo justo para avanzar inclinados. El piso tenÃa zonas con agua acumulada y otras partes cubiertas de lodo pastoso. En el fondo se notaba una corriente lenta que hacÃa un sonido constante de goteos y pequeños remolinos. Le dije que bajarÃa primero porque yo llevaba el celular con mejor luz. No tenÃamos lámparas adecuadas porque en el último ajuste de equipos habÃan retirado varias para mantenimiento y nunca nos las regresaron. Asà que esa noche dependÃamos del teléfono para alumbrar lo que tuviéramos enfrente. Me sujeté de los bordes y bajé con cuidado para no resbalar con el concreto mojado. Y al tocar el piso, sentà que el lodo se hundÃa ligeramente bajo mis botas. La luz del celular apenas alcanzaba unos metros,
3:54 lo suficiente para ver que las paredes estaban húmedas y tenÃan manchas oscuras. Algunas tuberÃas metálicas pasaban por encima de nosotros y estaban cubiertas de óxido. La estructura generaba ecos suaves, como si cada paso devolviera un murmullo que se extendÃa entre los túneles. Avancé unos pasos y sentà el encierro inmediato por lo estrecho del lugar, con el techo rozando casi la parte superior de mi espalda. Mi compañero bajó detrás de mà y me dijo que se veÃa un rastro de agua removida hacia adelante, como si alguien hubiera corrido sin cuidado. Caminamos agachados siguiendo las salpicaduras que dejaban un patrón claro en el lodo. El olor se intensificaba conforme avanzábamos y de vez en cuando escuchábamos el ruido de gotas cayendo desde alguna tuberÃa rota. No habÃa sonidos del exterior, solo ese eco bajo que parecÃa vibrar en las paredes. El radio empezó a fallar cuando llegamos a una zona más profunda. Mi compañero intentó reportar que estábamos dentro del drenaje. pero la señal se interrumpió varias veces hasta que quedó completamente muda. Eso nos dio mala espina porque sabÃamos que si se complicaba algo no tendrÃamos comunicación rápida, pero ya habÃamos avanzado lo suficiente como para no regresar.
5:17 Seguimos caminando y la luz del celular se reflejaba en pequeñas corrientes transparentes que se movÃan entre nuestras botas. Después de unos minutos llegamos a una bifurcación. El túnel se dividÃa en dos pasillos iguales, ambos igual de angostos y oscuros. Estábamos por decidir hacia dónde ir cuando noté un movimiento leve a unos metros de distancia, justo donde la luz alcanzaba a tocar una pared. Un reflejo corto, como si algo hubiera pasado corriendo frente al agua estancada. Me quedé inmóvil tratando de distinguir la figura, pero solo vi una sombra difusa que se escondÃa más adentro del drenaje. Ahà cerramos la marcha en silencio, porque entendimos que no estábamos solos.
6:03 Nos quedamos quietos al ver que algo se movÃa más adelante, y por un instante pensamos que era el mismo hombre que habÃa robado la tienda porque la figura avanzaba inclinada, como si estuviera arrastrándose para avanzar más rápido dentro del túnel. La luz del celular apenas lo alcanzaba, pero se veÃa una silueta apoyada en manos y pies, con el cuerpo bajo y un desplazamiento rápido que levantaba pequeñas salpicaduras en el agua acumulada. No volteaba hacia nosotros y seguÃa avanzando hacia la zona más profunda del drenaje. Iluminé un poco mejor, levantando el teléfono todo lo que pude dentro del espacio estrecho, y noté que la postura era demasiado baja para un adulto agachado. Los brazos se veÃan más extendidos de lo normal, y el movimiento que hacÃa cada vez que avanzaba parecÃa demasiado coordinado, casi como si cada extremidad siguiera un ritmo que no correspondÃa al de una persona intentando escapar. La figura no mostraba signos de estar cansada, y su avance era firme, sin titubeos. Mi compañero murmuró que el hombre parecÃa desacomodado, y que tal vez se habÃa lastimado al caer por la entrada del drenaje. Sus palabras hicieron que avanzáramos con más cuidado porque algo en la forma en que se movÃa nos generaba inquietud aunque intentábamos mantener la idea de que era un sospechoso intentando huir. Le pedà que se mantuviera a mi espalda y siguió mis pasos
7:34 mientras yo trataba de mantener la luz estable. Intentamos hablar en voz alta para darle indicaciones. Le pedimos que se detuviera y que levantara las manos. Incluso repetimos que estábamos ahà solo para revisar el reporte del robo, pero la figura no respondió. Continuó su avance como si no nos escuchara y eso hizo que nos acercáramos un poco más para asegurarnos de que no estuviera herida o en shock. La sensación de encierro, el eco del agua y ese movimiento uniforme que hacÃa nos empezaron a alterar. Cuando nos acercamos unos metros, la luz alcanzó a iluminarle la espalda. No sabÃamos si era ropa rasgada o si era piel muy pálida porque el reflejo del agua distorsionaba el contorno.
8:20 Sobre el torso se notaba un movimiento extraño, como si la columna se desplazara de lado a lado con cada impulso que daban los brazos. El goteo de una tuberÃa rota se mezclaba con los golpes de sus manos contra el piso de concreto. creando un ritmo raro que rebotaba en las paredes. La figura se detuvo al fin. Se quedó quieta unos segundos sin incorporarse. El cuerpo siguió apoyado en las cuatro extremidades de forma rÃgida y eso reforzó la idea de que algo no estaba bien. Nos mantuvimos a una distancia prudente y yo subà un poco más el celular para intentar ver la cabeza porque desde atrás no se distinguÃa nada más que un bulto fijo. que no mostraba intención de moverse hacia arriba o hacia los lados.
9:09 Hubo una pausa tensa mientras trataba de enfocar mejor. La luz vibró un segundo por el movimiento de mi mano y de inmediato volvió a estabilizarse sobre la figura. Cuando apunté hacia la cabeza, me di cuenta de que estaba girada hacia nosotros de una forma completamente antinatural. Sentà un golpe de impresión porque la barbilla apuntaba hacia el pecho. y los ojos estaban abiertos y fijos en nuestra dirección, aunque el cuerpo seguÃa orientado hacia el otro lado. La boca estaba apenas entreabierta y no emitÃa ningún sonido. Mi compañero retrocedió en cuanto la vio. No gritó. Solo dio un paso atrás, con el cuerpo rÃgido, como si el simple acto de mirarla le hubiera cortado cualquier intención de acercarse de nuevo. Yo sentà que la respiración me cambiaba por el impacto visual y traté de mantener la luz firme para no perder de vista esa postura que no coincidÃa con la de un ser humano que estuviera consciente o que intentara moverse por voluntad propia. La figura comenzó a avanzar hacia nosotros sin cambiar la posición de la cabeza.
10:14 Las manos golpeaban el agua acumulada y el concreto con un ritmo que no correspondÃa a pasos humanos porque no habÃa pausa entre cada impulso, solo un arrastre continuo que hacÃa que el cuerpo pareciera deslizarse más rápido de lo que deberÃa. Los ojos seguÃan fijos mientras se acercaba y el cuerpo no mostraba intención de incorporarse ni un solo centÃmetro. como si esa postura fuera natural para ella. Retrocedimos intentando mantener el equilibrio sobre el piso húmedo. Mi compañero puso una mano en mi hombro para no caerse y yo intenté mantener la luz estable, pero al hacer un movimiento brusco el celular se giró y el haz de luz apuntó hacia la pared. La pantalla resbaló un poco en mi mano y por unos segundos la escena quedó casi a oscuras. Escuchamos el avance de la figura justo frente a nosotros y el sonido del agua movida por sus manos se volvió más cercano mientras intentábamos recuperar la orientación en ese espacio estrecho. En la oscuridad parcial escuchamos que la figura aceleraba el paso porque los golpes contra el agua y el concreto se volvieron más fuertes y más rápidos.
11:25 Cada impacto rebotaba en las paredes del túnel y llenaba el espacio con un eco que avanzaba hacia nosotros. Yo intentaba recuperar el ángulo de la luz, pero el celular resbalaba en mi mano por la humedad y apenas conseguÃa iluminar unos metros frente a nosotros. Mi compañero tropezó con un tubo que sobresalÃa del muro y cayó sentado, lo que provocó un ruido fuerte que se extendió por todo el drenaje. Ese sonido hizo que la figura se impulsara todavÃa más rápido, porque escuchamos un arrastre violento. como si hubiera golpeado el piso con ambas manos al mismo tiempo para ganar velocidad. Me agaché y lo tomé del brazo para levantarlo, mientras alzaba el teléfono con la otra mano para evitar perder el único punto de luz que tenÃamos.
12:14 Ãl logró ponerse de pie con un movimiento torpe y se apoyó en la pared mientras recuperaba el equilibrio. Yo seguà enfocando el camino de regreso. tratando de identificar la dirección exacta que habÃamos recorrido porque la luz del celular no alcanzaba a cubrir todo el tramo. La figura seguÃa acercándose con un ritmo irregular que hacÃa que cada golpe sonara distinto al anterior. Algunos impactaban el agua y otros el concreto, lo que indicaba que avanzaba sin cuidado como si su único propósito fuera alcanzarnos. Empezamos a correr agachados sin planearlo. Mi espalda chocaba constantemente contra el techo de concreto y cada golpe me hacÃa perder el equilibrio. Mi compañero iba unos pasos delante de mà y también se inclinaba más de lo necesario para evitar que el techo lo golpeara. En ese movimiento desesperado, los pies se hundÃan en el lodo, lo que hacÃa más difÃcil avanzar rápido.
13:13 El eco de nuestras botas se mezclaba con el sonido de la criatura golpeando las paredes, porque en algún momento escuchamos cómo raspaba el concreto a un costado, avanzando pegada a la pared sin perder velocidad. El túnel parecÃa más largo que cuando entramos. La luz apenas marcaba el camino y tenÃamos que guiarnos por el recuerdo de las salpicaduras que habÃamos seguido al inicio. El olor del drenaje se hacÃa más fuerte mientras avanzábamos y mi respiración se volvÃa más pesada por la postura incómoda que tenÃamos que mantener para no golpearnos con el techo. Cada vez que volteaba la luz hacia atrás, el reflejo mostraba sombras moviéndose rápido, aunque no alcanzaba a distinguir la forma exacta de la figura.
13:57 Cuando por fin vimos la salida, sentimos un impulso por llegar cuanto antes. El tramo final estaba lleno de charcos grandes y pedazos de concreto suelto que habÃan caÃdo de las paredes. Mi compañero llegó primero y apoyó las manos en los bordes para comenzar a escalar. Yo levanté el teléfono para iluminar el interior, porque no querÃa que algo apareciera justo detrás de nosotros sin que lo viéramos venir. La figura se detuvo a varios metros del punto donde estábamos. Continuaba en posición cuadrúpeda con la cabeza volteada hacia nosotros y Inmóvil, como si hubiera calculado exactamente el lugar donde debÃa frenar para observarnos sin acercarse más. Mi compañero logró salir y me extendió una mano mientras yo seguÃa apuntando hacia adentro. No querÃa dejar de ver a la criatura porque la postura que mantenÃa hacÃa que pareciera lista para avanzar en cualquier momento. Subà rápido sin guardar el celular y cuando tuve medio cuerpo afuera, él me jaló con fuerza para terminar de sacarme del túnel. En cuanto mis pies tocaron la superficie, empujamos la tapa con las dos manos hasta cerrarla por completo. El golpe metálico retumbó en la calle vacÃa y provocó que nos apartáramos unos pasos como si esperáramos que algo la levantara de nuevo. Al salir, sentimos el aire fresco de la noche. La colonia estaba en silencio y las luces de la patrulla se reflejaban en los charcos de la calle. Tuvimos una sensación inmediata
15:28 de urgencias. como si alejarse del sitio fuera lo único que importaba. Caminamos rápido hacia la patrulla y antes de subir revisamos que la tapa del drenaje siguiera cerrada. No se escuchaba nada desde adentro y eso solo aumentaba la presión que tenÃamos en el pecho, porque no sabÃamos si habÃa dejado de moverse o si simplemente estaba ahà abajo, quieta. Llamamos por radio para reportar que el túnel era peligroso. y que necesitábamos apoyo para revisarlo más tarde. No describimos la figura ni mencionamos la postura en la que estaba porque sabÃamos que si lo hacÃamos nos iban a cuestionar y probablemente iban a pensar que estábamos exagerando o que confundimos la situación por la falta de luz. Solo dijimos que encontramos indicios de alguien dentro del drenaje, pero que habÃa condiciones inseguras para continuar el registro. Nos alejamos en la patrulla sin apagar las luces. Mi compañero aceleró más de lo habitual y ninguno habló durante varios minutos. El reflejo del tablero iluminaba sus manos tensas en el volante y cada curva que tomaba mostraba que querÃa poner distancia lo más rápido posible. Yo volteé a ver la tapa del drenaje por el espejo lateral hasta que dejé de distinguirla entre las sombras de la calle. Cierro esta parte aclarando que nunca volvimos a buscar al sospechoso ni intentamos revisar de nuevo el túnel. Lo que vimos esa noche
16:58 no encaja con ninguna explicación lógica que hayamos intentado darnos desde entonces, y cada vez que recordamos ese momento preferimos dejarlo como algo que no deberÃa repetirse.
Apple Podcasts
Spotify
Castro
RSS Feed