El Skinwalker Nos Persiguió En El Bosque Y Apenas Salimos Con Vida - Historias De Terror - REDE
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0:05 Mi nombre es Oliver, tenÃa 22 años y estaba estudiando en la universidad en Oregon. Me encontraba muy perdido en la vida, estaba comenzando a dudar sobre la carrera que habÃa elegido. Para empeorar las cosas, mi pareja de aquel entonces me habÃa dejado, lo cual fue muy duro para mà y me llevó a una depresión. Debido a esto, mis amigos planearon un viaje de campamento a un bosque en las vacaciones de Navidad. Yo les dije que no podÃa ir, debÃa regresar con mi familia como lo habÃa prometido. Ellos no se rindieron, e incluso avisaron a mi familia que solo llegarÃa algunos dÃas después de lo acordado, pero estarÃa ahà para Navidad. Mi familia, consciente de la situación en la que me encontraba, creÃa que el aire fresco y el tiempo con mis amigos realmente me ayudarÃa. y terminaron aceptando que mis amigos me llevaran a acampar. A pesar de que no tenÃa muchas ganas de ir, terminé aceptando.
1:06 Ese dÃa me desperté con una sensación extraña, pero no presté mucha atención. Al subir mi maleta, me di cuenta de que el auto de John estaba bastante lleno de alcohol. Pensé que eso era imprudente. A pesar de que éramos campistas medianamente experimentados, siempre habÃa que estar alerta en caso de cualquier cosa o animal que quisiera robar nuestra comida o simplemente mostrarse curioso. Durante el camino, todos parecÃan estar divirtiéndose excepto yo. Estaba mirando la carretera cuando algo llamó mi atención. Era un venado que pareció salir de la nada. TenÃa unas astas muy grandes, lo cual me pareció hermoso.
1:48 pero habÃa algo en su piel que me hizo sentir un poco extraño. Pasamos tan rápido que ni siquiera pude verlo con detenimiento, por lo que lo dejé pasar. Avanzamos un poco más cuando nuevamente a la orilla del camino pude ver al venado. Me extrañó mucho, pues era muy parecido al venado que habÃa visto atrás apenas unos momentos antes. Eso no tenÃa ningún sentido. SabÃa que no podÃa ser tan rápido como para habernos alcanzado. Me quedé pensando en eso por un momento. Al pasarlo de largo, pude verlo con más detalle y noté que sus ojos eran bastante extraños.
2:29 Aquello me hizo sentir un escalofrÃo, pero desapareció cuando lo dejamos atrás. QuerÃa convencerme de que solo era un venado muy parecido al que habÃamos rebasado anteriormente. Pero justo cuando estaba a punto de convencerme de ello, volvà a ver al venado, de pie al lado del camino, mirándonos fijamente. Estaba convencido de que era exactamente el mismo animal que habÃamos visto ya tres veces seguidas. Y fue cuando decidà comentarlo con mis amigos. pero cuando se los mencioné dijeron que no habÃan visto ningún venado. Algunos simplemente me dijeron que, dado que habÃa muchos venados, todos parecÃan iguales y que no me preocupara. Sin importar las palabras de mis amigos, algo no me dejaba estar a gusto. No lo vi una cuarta vez y por el resto del camino pude tranquilizarme.
3:21 Después de casi tres horas de viaje llegamos al lugar y fue cuando me di cuenta de que no era un sitio para campistas. Aquel lugar era literalmente un bosque donde estaba prohibido acampar. Les hice saber esto, pero me dijeron que me preocupaba demasiado y que no importaba que acampáramos allÃ, pues muchas personas lo hacÃan todo el tiempo. Y serÃa increÃble porque nadie nos molestarÃa y asà podrÃamos hacer lo que quisiéramos. Por lo que convencido por mis amigos, terminé aceptando de nuevo. Metimos la camioneta al bosque y mientras buscábamos un lugar adecuado para instalarnos, de repente me dieron muchas ganas de orinar. Fue cuando le pedà a John que se detuviera para poder atender mi necesidad. Una vez que terminé, una sensación de ser vigilado me invadió.
4:14 Miré hacia todos lados, pensando que tal vez alguno de mis amigos estaba intentando hacer una broma, pero no vi nada. Cuando estaba a punto de volver a la camioneta, escuché algo que sonaba como un susurro que ni siquiera pude comprender, pero era muy claro, como el susurro de una persona. Volté y vi a la distancia algo que me dejó sin palabras. Era un venado parado en dos patas, o eso creà en un principio. Al mirar más detenidamente, parecÃa un hombre muy alto, de dos o tres metros de altura. La razón por la que pensé que era un venado era porque tenÃa astas muy grandes, pero era lo único que tenÃa de venado. El resto del cuerpo parecÃa humano, aunque sà tenÃa orejas. Debido a la distancia, no fue difÃcil verlo a detalle. Inmediatamente llamé a mis amigos, quienes bajaron del auto, para ver qué habÃa pasado. Pero cuando volvà a mirar para señalar al extraño venado, este ya no estaba por ningún lado. Les expliqué a mis amigos lo que habÃa visto mientras intentaban localizar al extraño venado en dos patas que yo juraba haber visto. Después de darles la descripción, comenzaron a reÃrse y a decirme que seguramente habÃa visto mal, que a veces las ramas daban un efecto extraño y que pudo haber sido una ilusión óptica.
5:39 No podÃa asegurar que estaba 100% sobrio. pues durante el camino me habÃan hecho beber varias cervezas, pero sabÃa que no estaba lo suficientemente intoxicado como para alucinar algo asÃ. Como no pude comprobar nada de lo que habÃa visto, decidimos continuar el camino. No dejaba de pensar en aquel extraño animal y, para tranquilizarme un poco, Roberto, uno de mis amigos, Me dijo que habÃa visto algunos videos donde los venados suelen pararse en dos patas a veces y que tal vez eso era lo que habÃa visto. En el bosque sà habÃa venados, y esa explicación me tranquilizó bastante. Bien pudo haber sido eso y, debido a la cerveza que habÃa tomado, podrÃa haber malinterpretado la forma debido a la distancia y al alcohol. Llegamos a un lugar que mis amigos consideraron adecuado para acampar. Noté que durante todo el trayecto no habÃamos visto a una sola persona en el lugar. Comenzamos a armar las tiendas y a pasarla bien.
6:43 La siguiente parte no me ocurrió a mÃ, sino a Roberto, quien después de que todo pasó, me contó esta parte de la historia. Si yo hubiera estado allà probablemente me habrÃa ido. Me contó que en un momento de la noche se alejó un poco del grupo. Mientras estaba sentado en una roca, pudo escuchar lo que parecÃa mi voz llamándolo. Empezó a buscarme, pero debido a la oscuridad no podÃa verme. Me llamó por mi nombre diciéndome que dejara de jugar y que saliera de una vez. La voz parecÃa provenir de unos arbustos. Como no obtuvo respuesta, se acercó y mientras más se acercaba y escuchaba mi voz, notó que sonaba extraña, pues aunque esta se parecÃa a mi voz, estaba algo distorsionada. como si alguien intentara imitarla. A pesar del alcohol y de todo, él pensaba que efectivamente era yo quien estaba hablando. Cuenta que quedó parado frente a aquellos arbustos donde se escuchaba la voz parecida a la mÃa.
7:47 Para detener el juego, tomó una rama del suelo y la usó para golpear los arbustos, con la intención de asustarme un poco. Cuando lo intentó por segunda vez, no habÃa logrado golpearme a la primera. vio algo asomándose de entre los arbustos. Lo que vio le dio muchÃsimo miedo, pues parecÃa la cabeza de un zorro, pero sin piel, solo el esqueleto, excepto por las orejas y los ojos que eran amarillos. El miedo y la impresión fueron tales que soltó el palo y corrió de vuelta hacia donde estábamos. Estábamos tan inmersos en la fiesta que ni siquiera notamos que se encontraba pálido del susto. Debido a lo que acababa de ver, me miró y rápidamente supo que yo no tenÃa nada que ver con lo que habÃa sucedido.
8:35 No parecÃa agitado ni nada parecido, además de que sabÃa que yo no solÃa bromear de esa forma con él. A pesar de eso, decidió no decirle nada a nadie. Pensó que tal vez se trataba de un simple zorro con algún problema en la piel, y debido a la oscuridad y al hecho de que habÃa estado algo tomado, Intentó tranquilizarse. Después de un rato se convenció de que era un simple zorro y pudo continuar en la fiesta con nosotros. Nos lo pasamos tan bien aquella noche que ni siquiera noté en qué momento nos fuimos a dormir. Cuando recobré un poco la conciencia ya me encontraba en mi tienda. No sé si llegué allà por mi cuenta o si mis amigos me habÃan metido. En ese momento no me importaba demasiado. Estaba algo desorientado debido al alcohol que habÃa ingerido por lo que no estaba en mis cinco sentidos. Sentà algo raro. Al mismo tiempo que escuchaba ruidos fuera de las tiendas, parecÃan animales, y pensé que tal vez se trataba de mapaches o zorros atraÃdos por el olor de las sobras que habÃamos dejado. No habÃamos limpiado para evitar eso. Me dolÃa tanto la cabeza que ni siquiera pensé que eso pudiera ser un problema. Pensé que simplemente comerÃan las sobras y cuando se acabaran, se irÃan.
9:57 decidà intentar dormir de nuevo pero cuando lo intentaba escuché que los pasos cuadrúpedos se transformaron en pasos de alguien que estaba caminando sobre dos patas ese pensamiento hizo que mi preocupación por los animales en el campamento se disipara por completo no podÃan ser animales tenÃa que tratarse de personas una parte de mà querÃa creer que eran mis amigos que aún seguÃan en la fiesta pero mi subconsciente sabÃa que eso no era cierto Decidà despertar a Raúl, con quien compartÃa la tienda. Ãl estaba profundamente dormido, por lo que me costó despertarlo. Después de un par de golpes fuertes, abrió los ojos. Raúl, molestó por haberlo despertado, intentó volver a dormir. Le advertà en voz baja que también bajara su tono de voz. HabÃa gente fuera del campamento.
10:49 A pesar de eso, no se tranquilizó del todo. Luego de un momento de silencio, los pasos volvieron a escucharse Esto lo alertó tanto que se sentó y me dijo que tal vez eran ladrones o algo similar. Me pidió que le pasara su mochila, que estaba a mi lado, y sacó un arma. Me sorprendió un poco, pero también me tranquilizó saber que no estábamos completamente desprotegidos. Salimos con el coraje que pudimos, solo para toparnos con que afuera no habÃa nada. Nos miramos confundidos, pues ambos habÃamos escuchado aquellos pasos fuera de nuestras tiendas. pensando que bien pudo haber sido un sueño muy vÃvido. Decidimos volver a dormir.
11:34 Mi amigo recobró el sueño, pero para mà fue mucho más difÃcil. No importaba cuánto lo intentara, no lograba dormir. Estaba comenzando a quedarme dormido cuando los pasos volvieron nuevamente. Escuché pasos cuadrúpedos, pero luego se transformaron en pasos humanos. Pensé en volver a despertar a Raúl, pero decidà ignorarlo. Después de todo, ya habÃamos salido y no habÃamos visto nada. Aquellos pasos bien podrÃan tratarse de cualquier otra cosa. En medio de la oscuridad, pensaba que se trataba de personas. Cerré los ojos e intenté volver a dormir, esforzándome por ignorar los ruidos y descansar de nuevo. En un momento, pude sentir como si alguien tocara uno de mis pies.
12:20 Pensé que era mi amigo, cuya pierna habÃa rozado la mÃa. pero pronto me di cuenta de que no era asÃ. Sentà como si alguien apretara mi rodilla con mucha fuerza. Eso hizo que abriera los ojos y miré a una persona dentro de nuestra tienda. Estaba muy oscuro y apenas pude ver, pero casi puedo jurar que lo que vi era una persona cuyo rostro se parecÃa al de un perro. Comencé a gritar, lo que alertó a Raúl, quien también despertó y se encontró con la misma escena que yo estaba viendo. Ãl también gritó, y ambos intentamos movernos y hacer todo lo posible para salir de la tienda. El miedo a menudo nos hace actuar de manera impulsiva, y muchas veces ni siquiera sabemos cómo suceden las cosas. No sé cómo salimos de la tienda o por qué decidimos comenzar a correr, pero cuando logramos salir, mis amigos también estaban fuera de sus tiendas. Antes de que pudiéramos preguntar lo que estaba pasando, todos estábamos corriendo más adentro del bosque, Solo estábamos Rubén y yo. No habÃa rastro de nuestros otros dos amigos, lo que nos preocupaba mucho. Los llamamos muchas veces por sus nombres e incluso seguimos sus huellas, pero no pudimos encontrarlos. Intentando tranquilizarme, Rubén me dijo que debÃamos volver al auto. Seguramente ellos harÃan lo mismo y nos encontrarÃamos allÃ. El problema era que las cosas que nos habÃan hecho escapar podÃan seguir presentes ahÃ. A medida
13:55 que caminábamos, nos dimos cuenta de que estábamos perdidos. En un punto, todo se veÃa exactamente igual, sin importar a dónde miráramos. Siempre me habÃa jactado de tener un buen sentido de la orientación y de ser difÃcil de perder. Pero no importaba en qué dirección caminara, simplemente no podÃa encontrar el camino de regreso. Ninguno de los dos decÃa nada, creo que para no preocupar al otro. Mientras caminábamos, escuchamos la voz de John llamándonos y diciendo que se habÃa lastimado el pie y que por favor lo ayudáramos. No dudé ni un segundo en ir a ayudarlo, pero antes de llegar a donde se encontraba, Rubén me detuvo, diciendo que algo en aquella voz no sonaba bien. Presté más atención y me di cuenta de que tenÃa razón. La voz sonaba distorsionada. Llamé por su nombre y le pregunté por Noé. Aquel no era el nombre de mi cuarto amigo, pero querÃa saber si aquel raro sentimiento significaba algo. John no se dio cuenta de eso. Por el contrario, me dijo que Noah estaba con él y también estaba lastimado.
15:07 DebÃamos ir a ayudarlos. Inmediatamente miré a Rubén y decidimos que tenÃamos que irnos. Dimos vuelta y comenzamos a caminar. Los gritos de súplica se transformaron en llantos. Pero luego empezaron a entrelazarse y no podÃamos distinguir si estaban llorando o riendo de una forma extraña. Todo eso nos dio tanto miedo que comenzamos a correr para alejarnos de allÃ. Pero no importaba cuánto corriéramos, el sonido parecÃa estar a centÃmetros de nuestros oÃdos. Rubén logró ver la camioneta. Ambos comenzamos a correr hacia ella. No veÃamos a nuestros amigos por ningún lado. pero al menos tenÃamos un lugar donde refugiarnos mientras esperábamos. Cuando nos acercamos, vimos a un perro sentado justo frente a la camioneta, en la puerta del conductor.
16:00 El perro estaba inmóvil, parecÃa hecho de piedra, no se movÃa en lo más mÃnimo, incluso me atreverÃa a decir que no estaba respirando. ParecÃa no tener piel en algunas partes del cuerpo y carecÃa completamente de cola. El extraño perro levantó la cabeza lentamente y girándola por completo hasta que sus ojos nos miraron fijamente. Sentà un escalofrÃo recorrerme la espalda. Rubén y yo nos quedamos congelados, incapaces de movernos. SabÃamos que tenÃamos que llegar a la camioneta, pero la presencia de aquel animal, que ya no parecÃa tan inerte, nos mantenÃa paralizados. Un fuerte ruido nos hizo girar la cabeza.
16:42 A unos metros vimos a nuestros amigos John y Francisco corriendo hacia nosotros con caras de terror. No habÃa tiempo que perder. Rubén y yo nos miramos y sin decir una palabra nos lanzamos hacia la camioneta. El perro, ahora de pie, dejó escapar un gruñido bajo, pero no se movió para detenernos. Llegamos a la camioneta y subimos rápidamente. Rubén se apresuró a arrancar el motor mientras John y Francisco se lanzaban a los asientos traseros y nos alejamos a toda velocidad. dejando atrás el campamento y aquella extraña criatura. Mientras conducÃamos, intentamos procesar lo que acababa de suceder. Todos estábamos en shock, pero al menos estábamos a salvo, juntos y alejándonos de ese lugar. Nadie habló durante un buen rato, cada uno sumido en sus pensamientos y tratando de entender la aterradora experiencia que habÃamos vivido.
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