July 5, 2026

El Demonio No Nos Dejó Dormir Hasta Que Abandonamos La Casa - Historias De Terror - REDE

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REDE (Relatos Desclasificados)
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0:05 Tenía unos nueve años. Tanto mi madre como yo nos encontrábamos yendo a una nueva ciudad, donde a mi madre le habían prometido un mejor puesto con un mejor sueldo, y todas esas cosas que de niño no lograba entender completamente. Durante todo el camino mi madre me hablaba de la nueva casa. En el momento en el que entré me di cuenta de que estaba casi vacía en su totalidad. Había un par de muebles cubiertos con sábanas, los cuales después mi madre me dijo que los dueños anteriores los habían dejado. Corrí por toda la casa, explorando y abriendo puertas una tras otra. No sabía exactamente qué estaba buscando, ya que entraba en una habitación solo para salir de inmediato y luego entrar en otra. Era la primera vez que estaba en una casa tan grande. Llegué a la última puerta que me faltaba por abrir. pero me topé con que estaba cerrada con llave. Al principio no me importó mucho, simplemente la dejé de lado y volví sobre mis pasos hasta una de las habitaciones más grandes de la planta alta. Estaba pensando cómo iba a poner mi cama y estaba en proceso de ver en qué pared se verían mejor mis pósters, cuando escuché lo que parecían ser pasos. Eran pasos muy pesados, como si alguien trajera unas botas y se esforzara por hacer el mayor ruido posible al caminar. Llamé a mi madre dos veces pensando que estaría cerca y que ella sabría quién era responsable de aquel sonido. Yo era un niño bastante asustadizo. Me

1:38 entró un miedo indescriptible. Me quedé mirando hacia la puerta, pensando que en cualquier momento vería a alguien entrar por la misma. Vería al dueño de aquellos fuertes pasos. Pero después de un rato, mirando la puerta completamente inmóvil, me di cuenta de que nadie se asomaría por donde yo estaba. Aún así, no me atreví a salir de mi habitación hasta que mi madre me llamó. Cuando entró y me vio con una cara pálida, me preguntó qué era lo que sucedía. Le comenté que había escuchado pasos, pero ella inmediatamente descartó todo lo que tenía para contarle y me dijo que seguramente había escuchado algunos ruidos de afuera y que la casa hacía eco por estar tan vacía. Una parte de mí quería creerle a mi madre. pero otra simplemente no me lo permitía. Le pregunté si acaso podíamos compartir una habitación, pero ella me dijo que ya era lo suficientemente grande como para dormir solo. Eran aproximadamente las nueve de la noche cuando mi madre me dijo que debía ir a dormir. Estaba un poco negado a hacerlo, al momento de saber que tendría que volver a aquella habitación solo y pasar la noche completa ahí. Me hizo recordar los pasos que había escuchado esa misma tarde, pero como sabía que mi madre me daría la misma explicación que había dado antes, sabía que no tenía otra opción más que hacerle caso. Subí a dormir y para mi

3:08 fortuna logré dormir demasiado rápido. Un ruido me despertó. Al principio no supe qué era, solo lo escuché como un par de golpes en el suelo, pero una vez que estuve completamente despierto y atento a todo lo que pasaba, Volví a escuchar el mismo sonido, el cual identifiqué rápidamente como los pasos que había escuchado antes. Me paralicé en ese momento en mi cama, y lo único que podía hacer era mover los ojos hacia la puerta de mi cuarto, donde por debajo podía verse cómo se filtraba la luz del pasillo. Podía escuchar claramente cómo aquellos pasos estaban cada vez más cerca de mi cuarto. y de pronto sucedió algo que creo que hizo que mi sangre se congelara en un instante. Por debajo de la puerta alcancé a ver como la luz que se filtraba era obstruida por algo, o más bien dicho, alguien que se encontraba parado justo detrás de mi puerta. Recuerdo cerrar los ojos con fuerza, repitiéndome a mí mismo una y otra vez que todo aquello se trataba de una pesadilla y que pronto despertaría.

4:17 Pero no importaba cuánto cerrara los ojos o cuánto me repitiera aquello. Cada vez que los abría y desviaba la mirada hacia la puerta, podía ver a alguien parado afuera. Quise gritar, pero mi voz se quedó atorada en mi garganta debido al miedo que sentía. Pero lo peor aún estaba por venir. Claramente escuché tres golpes secos que resonaron por toda mi habitación. Esta vez me cubrí la cabeza con las sábanas. Estaba casi a punto de llorar cuando volví a escuchar aquellos golpes, solo que esta vez fueron más fuertes. Lo único que podía pensar en ese momento de absoluto terror era el por qué mi madre no había escuchado nada. Los golpes sonaron una cuarta vez, aún más fuerte. Parecía que quien fuera que estuviera fuera de mi cuarto realmente estaba molesto de que no abriera la puerta.

5:11 La última vez que golpearon incluso pude sentir como la cerradura de la puerta casi se abría. Me preguntaba por qué no abría la puerta, ya que no tenía seguro y solo debía girar la manija para que se abriera. Agradecía tanto que quien fuera que estuviera del otro lado no supiera que tenía esa posibilidad. Los golpes continuaron cada vez más fuerte de forma continua y aquello duró toda la noche impidiendo que pudiera dormir. Cada vez que lograba casi quedarme dormido, tres golpes más fuertes me hacían despertar sobresaltado. No sabía qué hora era cuando los golpes cesaron por completo. Solo sé que me sentí muy aliviado cuando mi madre entró en la habitación para decirme que el desayuno estaba listo.

5:56 Pensé en contarle lo que había experimentado aquella noche, pero luego de que no me creyera lo de los pasos, Estaba seguro de que saldría con una explicación sobre cómo todo aquello se había tratado de una pesadilla. Seguramente las casas nuevas siempre traían consigo pesadillas. Decidí simplemente ahorrarme aquella conversación y no contarle nada. El día transcurrió con total normalidad. Mi madre me dejó en la escuela antes de ir a su trabajo. Tenía instrucciones bastante específicas sobre qué hacer una vez que las clases concluyeran, ir directamente a casa. Mi madre me había dado una llave. Aquella era la primera vez que me encontraría solo. Debido a su horario, ella no podía ir a recogerme. Seguí sus instrucciones al pie de la letra y no tuve ningún problema para llegar de vuelta a casa por mis propios medios. Me quedé afuera mirando la puerta por un par de minutos.

6:56 Solo pensar en que me quedaría solo en aquella casa, donde solo unas cuantas horas antes había experimentado la peor noche de mi vida. Me hacía no querer entrar. Incluso por un momento pensé en quedarme afuera. Calcular más o menos la hora en que mi madre había dicho que volvería y luego entrar para que ella no lo notara. Pero había mucho sol. Y luego de pensarlo mucho, entré a la casa. Me encontré con todo muy silencioso. justo como debería estar luego de un par de horas ahí comencé a relajarme me decía a mí mismo que tal vez todo si pudo haberse tratado de una simple pesadilla una muy vívida y que después de todo mi madre podría tener razón las casas nuevas podían albergar muchos sonidos que al principio me parecerían extraños pero una vez que me acostumbrara a ellos todo sería mejor Una vez que estuve más relajado, quise disfrutar mi primera vez solo en casa.

7:59 Me preparé un sándwich y comencé a hacer mi tarea, pero mientras realizaba esto último, volví a escuchar aquellos pesados pasos. Estos parecían escucharse en la planta de arriba, intentando recordar lo que mi madre me había dicho sobre qué podrían ser aquellos pasos. Quise seguir con mi tarea, pero nuevamente volví a escucharlos. solo que esta vez parecían estar bajando las escaleras. A pesar de todo, aún intenté estar en calma, pero esto acabó cuando vi a una enorme sombra que parecía bajar las escaleras. No quise esperar un solo segundo a que terminaran de bajar. Me levanté inmediatamente del sofá donde estaba sentado y corría a esconderme en un armario vacío, el cual mi mamá planeaba subir ese día a su habitación.

8:49 Cerré las puertas y me senté en la oscuridad de este, mientras rezaba para dejar de escuchar los pasos pronto, o que mi madre volviera pronto del trabajo. Pude escuchar claramente los pasos terminando de bajar las escaleras, solo para entrar a la sala donde yo me encontraba apenas unos momentos atrás. Los pasos eran bastante pesados y algo torpes mientras se movilizaban por la casa. Aún en posición fetal dentro de aquel armario, podía ver un poco a través de la rendija de la puerta, pero no fui ni un poco valiente para atreverme a hacerlo. Puse mi cabeza entre mis rodillas e intenté ser lo más silencioso posible para evitar que aquella cosa supiera que me encontraba ahí. Estaba muy atento a aquellos pasos cuando pude escuchar algo que no había escuchado antes, un silbido. Era una melodía que nunca había escuchado antes y creo que nunca volví a escuchar después de eso. Parecía un tanto alegre, debido a la situación en la que me encontraba y a cómo la silbaba.

9:53 También hacía que se sintiera bastante siniestra. Era casi como si supiera que yo estaba cerca y con ello intentara generarme más miedo. Los pasos se detuvieron justo frente al ropero y con estos también se detuvo aquel silbido. Cubrí mi boca para evitar que mi respiración se escuchara, pero creo que no sirvió de nada, ya que pronto escuché como algo golpeaba tres veces la puerta del armario. Me quedé completamente inmóvil. Pensé que si repetía exactamente lo mismo que había hecho la noche anterior y simplemente lo soportaba hasta que mi madre volviera de trabajar, entonces estaría bien.

10:33 Aquella cosa solo tocó dos veces más antes de que pudiera sentir cómo intentaba abrir la puerta del armario. Reaccioné lo suficientemente rápido para sujetarla con todas mis fuerzas, las cuales no eran muchas. Pude sentir cómo la puerta volvía a intentar abrirse. Sabía que lo que fuera que estuviera del otro lado podría abrirla sin mayor dificultad, aún conmigo tratando de bloquear la puerta, pero era casi como si quisiera jugar conmigo. hacerme creer que tenía una oportunidad. Me encontré en aquel juego enfermizo por casi una hora, tratando de mantener cerrada aquella puerta con todas las fuerzas que mi cuerpo podía tener, rezando porque mi madre volviera pronto del trabajo. Mi madre me encontró dentro de aquel armario, llorando e incapaz de hablar sobre lo que había pasado.

11:24 Ella estaba muy preocupada e incluso pensó que tal vez alguien había intentado entrar a la casa, y yo me había escondido ahí. Logré tranquilizarme un poco y le conté lo que había experimentado, pero nuevamente, al terminar de contar toda mi experiencia, ella me dijo que ya era un poco grande como para estar inventando aquellas historias. También me preguntó por qué había empezado todo aquello. No supe qué responderle. Después de lo que había vivido, estaba seguro de que no había sido mi imaginación. Esta vez no estaba soñando, y sabía que había sentido que alguien había intentado abrir la puerta del armario en donde me encontraba. No podían ser simplemente sonidos provenientes de la calle. Por más que intentara explicarle todo a mi madre, ella se mostraba completamente incrédula al respecto. Hoy en día, al recordarlo, pienso que, si hubiera estado en su lugar, probablemente tampoco me habría creído.

12:23 Después de todo, en aquel entonces solía asustarme por casi cualquier cosa. además seguramente tanto la mudanza como el repentino divorcio habían sido cambios muy fuertes para mí ya que todo había ocurrido muy rápido en mi vida tal vez ella pensaba que aquella era mi forma de llamar la atención o algo así realmente me hubiera gustado que me hubiera creído solo un poco más esa noche me permitió dormir con ella y tal como pensé no escuché absolutamente nada Al día siguiente, cuando regresé de la escuela, me fue completamente imposible entrar a casa. Solo podía recordar la pesadilla que había tenido el día anterior y lo último que quería era volver a vivir algo así. Decidí quedarme afuera, tal como lo había planeado inicialmente. Una vez que sentí que era casi hora de que mi madre regresara, entonces entraba y mantenía la puerta semiabierta hasta que vi su auto doblar la esquina. Luego cerré la puerta y fingí estar en el sillón hasta que entró. Pasaron algunas semanas antes de que volviera a experimentar algo fuera de lo normal.

13:33 Durante ese tiempo mi madre y yo nos adaptamos a nuestra nueva rutina. Por las noches insistía en dormir con ella, a lo que al principio accedía por lástima. siempre con la condición de que, eventualmente, tendría que volver a mi propia habitación. Durante el día, trataba de mantenerme fuera de la casa el mayor tiempo posible, quedándome a jugar en el parque después de la escuela o haciendo cualquier cosa para retrasar mi regreso a aquel lugar. Una tarde, mientras jugaba con un grupo de niños en el parque cercano a casa, conocí a una chica de mi edad llamada Sofía. Nos llevamos bien desde el principio y pronto nos hicimos amigos.

14:17 Le conté sobre mi nueva casa y me aseguré de evitar mencionar los eventos extraños que había experimentado. Un día Sofía me insistió en que quería ver mi casa, por lo que un día la invité después de la escuela. Pensé que tal vez si tuviera alguien conmigo podría enfrentar mis miedos con más valentía. Nos lo estábamos pasando realmente bien. Saqué muchos de mis juguetes y estuvimos un buen rato jugando. Aquello incluso me dio la esperanza de que tal vez si llevaba algún amigo a casa después de la escuela a diario, no me pasaría ningún evento paranormal. Pero rápidamente aquella ilusión se fue en cuanto Sofía propuso jugar a las escondidas. Al principio yo no quería, pues todo en aquel juego indicaba que debía quedarme solo por un rato, al menos hasta encontrarla o que ella me encontrara. Pero ella insistió tanto. ya que me dijo que era su juego favorito, que terminé por ceder. Ella me dijo que se escondería primero, lo cual acepté. Conté hasta cien y me puse a buscarla. Estuve un rato simplemente deambulando por mi casa. Creo que en realidad ni siquiera estaba tan concentrado en encontrarla. Más bien estaba más concentrado en cuidar cualquier cosa rara que pudiera haber, lo que me indicara que aquello volvería a hacerse presente. Entré a un par de habitaciones sin mucho éxito, y no fue hasta que entré al baño que vi una silueta detrás de la cortina.

15:50 Pensé que era ella. Me alivió y, diciendo que ya la había encontrado, corrí la cortina solo para darme cuenta de que ahí no había nadie. No sabía qué pensar al respecto, pero claramente había visto una sombra del otro lado. No me dio mucho tiempo para buscar una explicación, pues, de pronto, escuché el grito de Sofía y Salí corriendo del baño en dirección a los gritos de Sofía. Tenía mucho miedo, pero también quería saber qué le estaba pasando a mi amiga. En un punto donde los dos estábamos corriendo, chocamos. Sofía ni siquiera podía hablar para decirme qué había visto. Simplemente señalaba hacia un lado e intentaba salir corriendo de la casa. Yo intentaba tranquilizarla y decirle que por favor no se fuera. No quería quedarme solo. Pero a pesar de mi súplica, ella terminó por hacerme a un lado y seguir caminando. Yo iba detrás de ella, aún intentando convencerla de quedarse, pero cuando llegamos a la sala pude ver, creo yo, lo que había visto. Al llegar a la sala, Sofía se detuvo en seco, conmigo aún detrás, y su rostro se transformó en una expresión de horror absoluto. Lo que vi a continuación me heló la sangre. En medio de la sala, frente a la ventana, había una figura indistinta, una sombra negra que se movía como si estuviera suspendida en el aire. No tenía forma definida, pero sus movimientos eran claros. Parecía que la sombra estaba girando lentamente, como

17:24 si estuviera observándonos. Sofía intentó gritar, pero no pudo emitir sonido alguno. Yo paralizado por el miedo, solo pude mirar mientras la figura se acercaba. La sombra comenzó a desvanecerse, como si se mezclara con el aire, pero dejó una sensación de terror en el ambiente. Sofía corrió hacia la puerta de entrada y yo la seguí, saliendo apresuradamente de la casa. No volvimos a entrar y en cuanto llegamos al patio, Sofía se puso a llorar. Intentaba calmarla, pues en mi mente aún tenía la esperanza de que volviera a entrar a la casa conmigo y se quedara hasta que mi mamá volviera. Claramente, aquello no ocurrió, pues luego de varios intentos fallidos, Sofía terminó por irse. Está de más decir que aquella fue la primera y última vez que pude llevar algún amigo a mi casa, debido a todo lo que había sucedido allí. Y como si todo aquello no hubiera sido lo suficientemente malo, en la escuela comenzaron a molestarme algunos, llamándome mentiroso y diciendo que había organizado todo para asustar a la pobre Sofía. El acoso era horrible, pero no se comparaba para nada con lo que tenía que vivir a diario una vez que volvía a casa. Desde aquel momento, el quedarme fuera de mi casa fue mi rutina todos los días durante dos semanas.

18:47 Lo que hacía por las noches era asegurarme de que la puerta de mi habitación siempre tuviera el seguro puesto. Antes de dormir, me ponía tapones para los oídos. De esta forma, aunque volvieran los pasos, estaba seguro de que no los escucharía. Todo aquello parecía funcionar perfectamente, pero luego de dos semanas, todo se desmoronó cuando comenzaron las lluvias. A pesar de que hice todo el esfuerzo posible por buscar un lugar seco donde esperar, no pude encontrarlo. Sabiendo que mi madre se molestaría mucho al ver mi uniforme empapado, decidí entrar a la casa. Nuevamente, mientras me encontraba ahí, todo estaba bastante silencioso. Esta vez no confiaba en absoluto, ya que no había ruido que no me pusiera en alerta lo suficiente como para comenzar a caminar hacia la salida.

19:38 Ninguno de estos sonidos fue realmente lo que esperaba. Incluso, llegando el momento en que mi madre estaba por llegar, aquel sonido no se escuchaba por ningún lado. Aún no estaba del todo confiado. Una parte de mí seguía esperanzada al pensar que tal vez todas las medidas que había estado tomando desde hacía un par de semanas atrás habían hecho que lo que fuera que estuviera asustándome simplemente se hubiera ido al no poder cumplir su cometido de atormentarme. Mi madre llegó a casa y fue entonces cuando pude respirar aliviado. Una vez que terminé de contarle cómo había sido mi día, Ella me dijo que deseaba terminar todos los pendientes de su trabajo. Era viernes y quería terminar para el sábado por la tarde, y así podríamos tomar un domingo de relajación. Estuve de acuerdo con ello y por mi parte, me puse a desempacar las últimas cajas, las cuales aún no habíamos desempacado. Mientras realizaba aquella actividad, llegué a una habitación que estaba cerrada con llave. Pensé que aquella habitación sería perfecta para guardar unas cajas para las cuales aún no encontrábamos un lugar fijo, por lo que decidí ir a decírselo a mi madre. Cuando se lo dije, se extrañó al verla cerrada, pero de inmediato comentó que le habían dejado un juego de llaves para esas situaciones. Después de un momento, encontró un juego de llaves bastante viejo, pero que parecía funcionar. En el momento

21:10 en que lo usó para abrir la puerta, de inmediato salió un olor muy fuerte a guardado y a viejo, al igual que pudimos percibir mucho polvo aún sin siquiera entrar a la habitación. Mi madre intentó encender la luz del cuarto, pero movió el interruptor un par de veces antes de aceptar que el foco se encontraba fundido. Decidió entrar con una linterna. Una vez adentro, ambos quedamos bastante impactados. De toda la casa, esa habitación era la que más cosas tenía de los dueños anteriores. Parecía una habitación de un acumulador compulsivo, con pilas de viejos periódicos por todos lados y gruesas capas de polvo recubriendo todo el lugar.

21:53 Tuve un poco de miedo, pero luego de que mi madre entrara y revisara todas las cosas para ver si algo ahí podría servirnos, yo también entré. Tenía una pequeña lámpara que iluminaba lo suficiente para que pudiera explorar por mi cuenta. Mientras hacía esto, me topé con algo que me hizo sentir un escalofrío recorrer toda la espalda, un par de botas negras. Las botas, al igual que todo en aquella habitación, estaban llenas de polvo. Mi madre continuaba viendo otras cosas, pero al notar que había encontrado el par de botas, me pidió que no las tocara y que no moviera nada más. No sabía si podría ser peligroso entre todo aquel desorden debido a ratas y arañas.

22:36 Por mi parte, no podía evitar seguir viendo aquellas botas de piel, pensando que había algo extraño en ellas. Además del polvo y un poco de suciedad, estas parecían tener unas manchas rojizas, las cuales se dejaban ver aún más en las agujetas, que eran las únicas que no eran de color negro, sino de un color amarillo. Mientras me encontraba viendo las botas me quedé tan enfocado en ello que ni siquiera me di cuenta de que mi madre me estaba hablando. No reaccioné hasta que ella me movió un poco y me preguntó qué me pasaba. Cuando le señalé las botas ella parecía un poco cansada de que no quisiera soltar el tema. Intentando poner fin al asunto de una vez por todas me dijo que las tiraríamos.

23:24 En ese momento mi expresión cambió por completo. Estaba completamente de acuerdo en que debíamos deshacernos de ellas. No estaba seguro de que esas botas estuvieran relacionadas con todo lo que había estado viviendo. Pensé que no estaba de más deshacerse de todo lo que pudiera parecer conectado con aquello. Para intentar poner fin a toda aquella locura, mi madre tomó una bolsa de basura y echó las botas junto con algunos montones de viejas revistas. Incluso salió de la casa en ese momento para tirarlas en el contenedor de afuera, ya que al día siguiente pasaban a recoger la basura. Mientras nos alejábamos de aquel contenedor, no podía sentirme más aliviado.

24:09 Era como si me hubiera quitado un peso de encima. Creo que mi madre también se sentía feliz al respecto, no tanto por creer en las cosas que decía, sino porque pensaba que de esta forma yo dejaría el tema de lado. Pensaba que el problema estaba resuelto, pero aquello no fue el fin del asunto como yo creí. Al parecer, lo único que conseguimos fue que aquella cosa se volviera aún más agresiva, y pude corroborar eso esa misma noche. Me aseguré de que mi puerta tuviera el seguro puesto antes de ir a la cama. Estaba a punto de quedarme dormido cuando escuché tres golpes secos en la puerta de mi cuarto. Me sorprendió mucho, pues no escuché los pasos que siempre escuchaba antes de que eso sucediera. Aún así, pensé en seguir con el plan que me había estado funcionando.

25:01 Me coloqué los tapones para los oídos y me tapé de pies a cabeza intentando dormir. En poco tiempo estaba dormido. A pesar de eso, lo que terminó despertándome esa noche no fueron los golpes en mi puerta, sino un frío intenso. A pesar de estar cubierto por dos cobijas, parecía no ser suficiente, incluso mientras intentaba entrar en calor. Sin importar cuánto lo intenté, no conseguía hacerlo. Recordé que mi madre había guardado un par de cobijas en mi armario. Pensé que lo mejor sería ir a buscar uno para intentar calmar aquel frío. Fue entonces cuando descubrí mi cabeza y una vez que mis ojos se acostumbraron a la oscuridad del cuarto, vi una sombra justo a los pies de mi cama. Era muy grande y tenía toda la apariencia de ser una persona. Parecía ser un hombre muy alto que me miraba fijamente. No tuve tiempo de procesar esto cuando la sombra se abalanzó sobre mí. Era tan pesada y a pesar de tenerla encima, no podía ver ninguna facción específica. Literalmente era como una sombra. Pude sentir sus manos alrededor de mi cuello, haciendo presión y dificultándome respirar.

26:15 Quise apartarlo de encima, pero al tocarlo, sentí la sensación más desagradable que he experimentado en mi vida. Era viscosa, casi como carne cruda y podrida. Al hacerlo, mis manos comenzaron a picarme terriblemente, casi como si hubiera tocado al guates. Empecé a quedarme sin aire y dejé de luchar, pero con un último esfuerzo logré empujar la lámpara que estaba en mi estantería junto a la cama, haciendo que cayera al suelo y se rompiera. Por suerte, esto alertó a mi madre, quien entró a mi cuarto para ver qué sucedía. Escuché sus pasos cerca y sentí que la sombra comenzaba a desvanecerse sobre mí. Pude respirar de nuevo. Mi madre intentó abrir la puerta de mi cuarto, pero seguía con seguro.

27:02 Tuve que levantarme para abrirle. Ella se molestó mucho porque me había encerrado en mi habitación, diciéndome que si algo sucedía no podría entrar para ayudarme. El regaño no duró mucho tiempo, ya que su atención se desvió completamente cuando vio mis manos, las cuales hasta ese momento no había prestado mucha atención. Todavía intentaba recuperar el aliento. Mis manos estaban completamente enrojecidas y llenas de ampollas. No pasaron ni cinco minutos cuando ya me tenía dentro del auto, camino al hospital. Durante el trayecto me preguntaba dónde o cómo había terminado así. Yo me quedé en silencio todo el camino, sintiéndome tan mal que lo último que deseaba era comenzar una pelea sobre cómo había ocasionado aquello. Era como si estuviera completamente solo en el mundo respecto a lo que me estaba sucediendo. En el hospital, los doctores dijeron que nunca habían visto algo similar. Parecía como si hubiera tenido las manos en condiciones antihigiénicas durante meses, lo que había desencadenado una infección bastante grave. A pesar de que los doctores también preguntaban cómo me había ocurrido eso, yo permanecí en silencio y mi madre aseguraba que yo me encontraba perfectamente normal cuando fui a dormir. Los doctores sugirieron que podría tratarse de algún tipo de reacción alérgica. Después de recetarme muchos medicamentos y cremas, me dieron el alta. Al

28:32 menos eso sirvió para que mi madre ya no quisiera que durmiera solo. Al menos hasta que las heridas en mis manos sanaran. A veces, mientras mi madre dormía y yo tenía algo de insomnio, podía escuchar ese silbido tétrico del cual solo el recuerdo me aterroriza completamente. Una parte de mí sabía que lo que fuera que estaba detrás de eso disfrutaba causándome el miedo más puro. Incluso estando con mi madre, juraría que me vigilaba desde los rincones más oscuros de la casa. Lo escuchaba susurrar mi nombre e intentaba atraerme hacia alguna habitación. sobre todo hacia aquella donde habíamos encontrado esas botas. Una noche, mi madre y yo nos habíamos quedado hasta tarde mirando películas, y yo me había quedado dormido en el sofá. Mi madre decidió no despertarme, me dejó allí. Cuando desperté, era de madrugada.

29:28 Me levanté con toda la intención de ir con mi madre, pero apenas puse mis pies en el suelo, sentí algo húmedo y espeso que empapó mis calcetines de inmediato Rápidamente encendí la luz, solo para ver que en casi toda la sala había huellas con el patrón inconfundible de botas. Pero lo peor era que aquellas huellas estaban hechas con una sustancia rojiza y espesa. Miré las huellas y entonces vi cómo conducían al principio de la cocina, donde pude ver de pie a un hombre enorme que parecía mirarme fijamente. Grité tan fuerte que desperté a mi madre. quien bajó de inmediato para ver qué ocurría. Cuando ella llegó, no había una sola huella, todas se habían desvanecido, incluso mis calcetines ya no estaban húmedos. Le conté lo que había visto y se notaba que no me creía, me tranquilizó y me llevó a su cuarto. Al día siguiente, mientras me alistaba para la escuela y mi madre me gritaba desde la planta baja que me diera prisa, ya que no podía llegar tarde a su trabajo, un poco distraído y aún poniéndome el suéter mientras bajaba las escaleras. Sentí que alguien me tomaba por los hombros y me empujaba con fuerza, haciéndome caer escaleras abajo. El impacto fue brutal.

30:49 Recuerdo sentir cómo se rompían dos de mis dedos antes de perder completamente el conocimiento debido a un golpe en la cabeza. Después de eso, desperté en el hospital una semana después, muy desorientado y asustado. Mi madre se alegró mucho de que hubiera despertado. En ese momento, le dije que no podía volver a esa casa y que no me importaba si me creía o no. Estaba seguro de que algo muy malo habitaba entre esas paredes y que bajo ninguna circunstancia volvería a poner un pie allí. Esta vez, mi madre no intentó convencerme de que había sido parte de mi imaginación. Supongo que ella seguía sin creerlo, pero sabía que las cosas estaban saliendo de control, y no podía seguir fingiendo que todo iba a estar bien. Me prometió que ya no volveríamos y cumplió su palabra. Ni siquiera regresé por mis cosas después de recibir el alta en el hospital. Vivimos un tiempo en una habitación de hotel hasta que mi madre encontró un departamento en renta, donde vivimos hasta que logró vender la casa. No sé quién la posee ahora y sinceramente no me interesa. Lo único que puedo decir al respecto es que compadezco a quien sea que esté viviendo allí ahora, especialmente si tienen niños pequeños.