El Caso Más Oscuro: Un Militar Atrapado Por Una Bruja - Historias De Terror - REDE
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0:05 Yo conocà a Iván antes de que todo eso pasara, por eso sé en qué momento empezó a cambiar. Compartà guardias con él, lo traté durante meses y estuve en el operativo en el que lo sacamos. Iván era un hombre parejo, cumplÃa órdenes, entrenaba, dormÃa poco y rendÃa al dÃa siguiente. No se metÃa en problemas, no buscaba pleitos y no se quejaba por trabajo. Hablaba poco de su vida, pero uno alcanzaba a notar cuando andaba tranquilo y cuando traÃa algo encima. El cambio empezó cuando lo mandaron a una comisión cerca de un poblado. Ahà conoció a una mujer llamada LucÃa. TenÃa una tienda y vivÃa cerca del centro.
0:50 Al principio nadie le dio importancia. Iván empezó a verla seguido. SalÃa cuando podÃa y regresaba diciendo que estaba bien con ella. Durante los primeros dÃas no vimos nada raro. Después empezó a fallar en cosas básicas. Dejaba pendientes, se distraÃa. RespondÃa tarde cuando lo llamaban y perdÃa atención en las guardias. Primero pensamos en cansancio, luego dejó de comer bien. Bajó de peso, se le hundieron los ojos, se le marcó la cara y a veces le temblaba una mano. Una noche le pregunté qué le pasaba. Me respondió que no estaba durmiendo. cerraba los ojos y soñaba con lucÃa la oÃa llamarlo por su nombre y ordenarle que fuera con ella al despertar tenÃa la sensación de haber salido aunque no recordaba nada con claridad yo no lo tomé en serio al principio pensé que estaba metido en una relación que lo estaba desgastando después empezaron a salir cosas que ya no se podÃan meter en una explicación simple Un compañero encontró debajo de su colchón una bolsa pequeña con una foto de Iván, cabello y tierra. La guardaron y la reportaron. Más tarde apareció otro papel dentro de su locker.
2:06 TenÃa su nombre y varias frases repetidas. Ahà dejé de pensar en un simple problema de pareja, pues ya habÃa alguien entrando a su espacio o aprovechando cualquier descuido para dejarle cosas. También vimos el efecto que esa mujer tenÃa sobre él Cuando LucÃa llegaba a buscarlo a la entrada, Iván cambiaba de inmediato. PodÃa estar callado, débil o sin ganas de moverse, y en cuanto le avisaban que ella estaba afuera, salÃa rápido. No era alegrÃa, era urgencia, era ansiedad. Una vez, el sargento le ordenó que no saliera y él respondió con violencia. Tuvimos que sujetarlo entre varios. Cuando se calmó, dijo que tenÃa que verla porque, si no iba, algo le iba a pasar a su madre. Ahà le oà miedo de verdad. Después revisaron su teléfono. Encontraron llamadas, mensajes borrados y amenazas directas. LucÃa le escribÃa que ya lo tenÃa marcado y que no se escondiera. Lo más grave no fueron los mensajes. Lo más grave fue verlo aceptar todo eso. Ya no lo discutÃa. Empezó a repetir que no podÃa pensar bien cuando se alejaba de ella, que sentÃa presión en el pecho y que le daban ganas de salir a buscarla aunque no quisiera. El médico del cuartel lo revisó y le mandó tratamiento, pero Iván siguió cayendo y cada dÃa estaba peor. En esos dÃas llegó su madre. Ya le habÃan avisado que su hijo
3:38 no estaba bien. Entró al dormitorio, vio lo que habÃan encontrado entre sus cosas y se quedó helada. Dijo que eso no era casualidad y que a Iván lo estaban trabajando para dominarlo. Yo no acepté esa explicación de inmediato, pero tampoco tenÃa forma de negar el estado en el que estaba mi compañero. Iván ya no actuaba con la misma voluntad, pasaba ratos enteros ido. Luego se alteraba, caminaba de un lado a otro y pedÃa salir. Una tarde lo seguimos sin que él lo advirtiera. salió del cuartel por la parte de atrás y se fue derecho a la casa de LucÃa, caminó rápido sin voltear, nosotros esperamos a que saliera, cuando regresó traÃa una marca en el cuello y las manos sucias, le preguntamos qué habÃa pasado, primero guardó silencio, después dijo que LucÃa le habÃa pedido sangre, lo dijo asà sin rodeos, añadió que sólo habÃa sido un poco y que con eso ella se iba a tranquilizar, Nadie le creyó, pero cada vez que volvÃa de verla, regresaba más desgastado, más nervioso y con menos fuerza. Entonces el mando decidió retenerlo dentro del cuartel y cortarle todo contacto con ella. Pero la decisión llegó tarde. Iván ya estaba metido hasta el fondo. Desde la tarde empezó a ponerse inquieto. caminaba sin parar pedÃa su teléfono buscaba permiso
5:08 para salir y repetÃa que sólo iba a resolver un asunto ya de noche me tocó hablar con él otra vez me dijo que esto ya no tenÃa que ver con estar enamorado ni con querer verla dijo que lucÃa y otras personas ya habÃan hecho un arreglo con él le pregunté de qué arreglo hablaba y me respondió que esa noche se lo iban a llevar para terminar el trabajo No hubo que presionarlo para que hablara. Lo soltó de golpe. Dijo que si no iba por su cuenta, iban a buscar a su familia. En el brazo le vi cortadas recientes. Ahà entendà que el problema ya no era solo miedo. Ya habÃa amenazas, lesiones y control directo sobre él. Lo llevaron a enfermerÃa para tenerlo vigilado. Y todos pensamos que ahà iba a estar seguro. Pero durante la noche hubo un apagón corto en esa parte del cuartel.
6:04 Cuando volvió la luz, Iván ya no estaba en la cama, habÃa salido por una ventana del baño. El enfermero dijo que solo perdió visibilidad un momento y que no alcanzó a detenerlo. En cuanto sonó la alarma interna, todos supimos a dónde habÃa ido. Con lo que ya habÃamos visto, estaba claro que no se habÃa ido libre. Iván estaba cada vez más débil y más sometido. Un guardia del pueblo nos dijo que LucÃa usaba una casa apartada cerca de un arroyo. El capitán armó un grupo y salimos de inmediato. Yo iba con ellos y pensé en sacar a mi compañero antes de que lo mataran. Durante el trayecto nadie habló. Ya tenÃamos demasiadas señales, los mensajes, los objetos escondidos, las heridas y el miedo con el que Iván habló esa noche. Todo llevaba al mismo lugar. Cuando bajé del vehÃculo y vi la casa, entendà que ya no quedaba tiempo. Todo lo anterior nos habÃa llevado hasta ese punto, y ahà confirmé lo que ya traÃa desde que salimos del cuartel. Si llegábamos tarde a Iván lo Ãbamos a encontrar muerto. Entramos a la casa en silencio y por dos lados. No habÃa espacio para hablar ni para esperar. Desde afuera ya se oÃan voces adentro, no se entendÃan completas. Pero sÃ, se alcanzaba a oÃr que varias personas estaban concentradas en una sola cosa. A mà me tocó entrar por atrás con otros tres. Cruzamos la
7:36 cocina y llegamos al cuarto principal. Ahà vi a Iván. Lo tenÃan amarrado a una silla sin camisa, con la cabeza hacia abajo y sangre en el pecho, en los brazos y en parte del abdomen. Frente a él estaban LucÃa, una mujer mayor y dos hombres. No estaban discutiendo. No estaban improvisando, estaban ocupados en él. El capitán entró por el frente y se identificó. Dio la orden de soltar al retenido y uno de los hombres respondió levantando un arma hacia la puerta. El capitán disparó primero y lo tiró. El otro intentó acercarse a Iván, pero Salas se le fue encima y lo tumbó antes de que pudiera tocarlo.
8:20 La mujer mayor empezó a gritar y LucÃa agarró un cuchillo que tenÃa a la mano y se lanzó sobre Iván. Yo estaba a pocos pasos. Le ordené que soltara el cuchillo, pero no obedeció. Le disparé una vez al torso. Cayó a un lado de la silla, pero antes de caer alcanzó a hacerle un corte a Iván cerca de la clavÃcula. No fue una herida profunda, pero sà abrió piel. En menos de un minuto ya tenÃamos el cuarto bajo control. Méndez y yo aseguramos el área Rojas sujetó a la mujer mayor El capitán cubrió la entrada Y Salas mantuvo en el piso al otro hombre Cuando ya nadie pudo moverse Fui directo con Iván SeguÃa consciente Respiraba rápido Y tenÃa la piel frÃa Intentó hablar y no pudo al principio Le dije que ya estábamos ahà Y que no se moviera Me miró Tragó saliva Y me pidió que no la dejáramos acercarse otra vez Luego vio a LucÃa tirada en el suelo y empezó a vomitar. Lo sostuve para que no se ahogara. Después cerró los ojos unos segundos y volvió a abrirlos. Ahà entendà que seguÃa lúcido y que alcanzaba a reconocer todo lo que estaba pasando.
9:36 Le cortamos las amarras y pedimos apoyo médico. Mientras lo sostenÃa, vi mejor las lesiones. TenÃa marcas recientes en las muñecas, cortes finos en un brazo y varias heridas superficiales en el torso. En el pecho le habÃan hecho trazos con sangre y tierra. En el piso habÃa fotos de él, velas, recipientes, ropa suya y un cuaderno con su nombre. También habÃa una cuerda doblada junto a la pared. No hacÃa falta inventar nada ni buscarle otro sentido. Lo tenÃan sometido. Le habÃan sacado sangre y estaban por seguir con el ritual. Todo estaba listo. Todo estaba puesto alrededor de él. Cuando el cuarto quedó asegurado, revisé el cuaderno. Lo hice ahà mismo, de pie, con la linterna de otro compañero, alumbrando la hoja.
10:25 No era un cuaderno cualquiera, lleno de frases confusas. Era un registro. Y tenÃa el nombre completo de Iván, datos personales, horarios, notas sobre sus salidas y observaciones sobre lo que le daban de comer y beber. También traÃa apuntes sobre objetos que le quitaron, prendas que guardaron y fechas de visitas. En una de las hojas estaba escrito lo que iban a hacer esa noche. DecÃa que primero lo iban a bajar de la silla, luego lo iban a poner en el suelo y después lo iban a colgar para completar la ofrenda. Eso estaba escrito, no lo deduje yo y no me lo contó otro, lo leà en ese momento.
11:06 A los dos hombres los detuvimos vivos. La mujer mayor también quedó detenida. LucÃa murió ahà mismo. Cuando llegó el apoyo, la fiscalÃa tomó la casa y empezó el levantamiento. Se llevaron el arma, el cuchillo, el cuaderno, las fotos y todo lo que estaba alrededor de Iván. En el patio encontraron después ropa enterrada y objetos personales de otras personas. Yo ya no vi esa parte completa porque me fui con Iván en la ambulancia. Aún asÃ, supe que ese hallazgo abrió otra lÃnea de investigación. También supe que la casa ya estaba siendo vigilada por vecinos desde tiempo atrás, aunque nadie habÃa denunciado con claridad lo que pasaba adentro.
11:52 En la ambulancia, Iván entraba y salÃa de ratos de conciencia. A veces abrÃa los ojos y querÃa levantarse. Se quedaba quieto y apenas respondÃa. RepetÃa el nombre de su madre. DecÃa que no la dejaran entrar y luego callaba de golpe. Una vez me agarró el brazo y me dijo que pensó que ya no iba a salir vivo. Después volvió a cerrar los ojos. Yo le seguà hablando para mantenerlo atento hasta que lo recibió el personal del hospital. Ahà lo estabilizaron. Le trataron la deshidratación, las heridas y la pérdida de sangre. FÃsicamente resistió. El problema de fondo apareció en los dÃas siguientes. Iván dormÃa por ratos y despertaba alterado.
12:36 PedÃa que no apagaran la luz. Se sobresaltaba cuando alguien entraba al cuarto sin avisar y más de una vez intentó quitarse las vendas. A veces decÃa que LucÃa estaba cerca. Otras veces decÃa que todavÃa no terminaba todo. Lo vio psiquiatrÃa y lo dejaron bajo tratamiento. Yo fui a verlo varias veces y cada visita me pegaba más. TenÃa menos peso, menos fuerza y menos seguridad. SeguÃa vivo, pero no estaba bien. Le costaba sostener una conversación larga. Se cansaba rápido y se detenÃa en medio de una frase, porque algo se le venÃa encima y lo cortaba. Cuando pudo hablar con más orden, me contó lo que habÃa vivido desde que se acercó a LucÃa. Me dijo que al principio creyó que solo se habÃa enamorado. Después empezaron los cambios. Ella le daba comida, le pedÃa cosas personales, le hacÃa preguntas sobre su familia y le pedÃa que volviera aunque él no quisiera. Luego llegaron las amenazas. Le dijo que ya tenÃa cosas suyas y que podÃa alcanzarlo donde estuviera. Iván me confesó que hubo dÃas en los que salió a verla, sin recordar en qué momento decidió ir. También me dijo que sentÃa vergüenza, sabÃa que algo andaba mal. Y aún asÃ, regresaba.
14:01 Esa parte fue la que más me pesó escuchar. No hablaba para hacerse la vÃctima. Hablaba con vergüenza, con miedo y con rabia contra sà mismo. Meses después me llamaron a declarar. Yo conté lo mismo que sostengo ahora. Dije que vi a un compañero deteriorarse desde que esa mujer entró en su vida. Dije que encontramos objetos suyos escondidos. Mensajes de amenaza, heridas y una casa en la que lo tenÃan retenido. Dije que entramos antes de que lo colgaran y dije que LucÃa murió cuando intentó rematarlo frente a nosotros. No inventé nada, no adorné nada, me limité a los hechos que vi y a los objetos que se levantaron en la escena y con eso bastaba. A Iván lo dieron de baja tiempo después. Ya no pudo seguir en servicio. El cuerpo se le recuperó antes que la cabeza, pero ninguna de las dos cosas volvió a quedar igual. Se fue con su familia a otra ciudad y siguió en tratamiento. Durante un tiempo perdimos contacto. Luego supe que habÃa tenido recaÃdas, que seguÃa con problemas para dormir y que todavÃa entraba en crisis cuando recordaba esa etapa.
15:16 Nunca lo oà hablar de regresar al ejército. La última vez que hablé con él, me dijo algo que no se me ha olvidado. Me dijo que lo que más le dolÃa no era lo que le hicieron en esa casa. Le dolÃa aceptar todo lo que fue cediendo antes de llegar ahÃ. Eso fue lo que pasó. No terminó bien. Terminó con una mujer muerta, tres detenidos, una investigación abierta y un compañero destruido. Nosotros alcanzamos a sacarlo con vida, pero no le devolvimos la vida que tenÃa antes. Esa es la parte más dura cuando lo recuerdo. Mucha gente cree que rescatar a alguien resuelve todo, pero en este caso no fue asÃ. Nosotros evitamos que lo mataran esa noche, pero nada más. Lo demás ya estaba hecho desde antes, cuando lo fueron aislando, debilitando y metiendo en una red de amenazas, de la que ya no pudo salir solo.
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