March 5, 2026

Algo Se Llevó A Los Perros Historias De Terror - REDE

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REDE (Relatos Desclasificados)
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0:05 Hola Rede, mi papá me contó esta historia. Ocurrió cuando todavía vivíamos en una casa que tenían en el monte, a unos cuantos minutos del pueblo. No era un lugar completamente lejano, porque si uno caminaba por los caminos de tierra que salían del terreno, en algunos minutos podía llegar a otras casas. Pero, de noche, la zona quedaba muy oscura y silenciosa porque las viviendas estaban separadas entre sí y no había alumbrado público. La casa estaba rodeada de árboles, matorrales y varios caminos de tierra que se abrían hacia el monte. Durante el día pasaban algunas personas rumbo al pueblo o hacia los ranchos cercanos, pero al caer la noche casi nadie andaba por ahí. Mi papá decía que cuando se apagaban las luces de las pocas casas que había alrededor, el lugar quedaba completamente oscuro. Y lo único que se escuchaba eran insectos, algún animal del monte moviéndose entre los arbustos o el viento cuando soplaba entre los árboles.

1:06 En ese terreno vivían cuatro perros que siempre estaban sueltos. Se llamaban Oso, Guardián, Finito y Kitty. No estaban amarrados ni encerrados. Se movían libremente por el patio y por los alrededores del terreno. Y ya conocían bien la zona porque llevaban años viviendo ahí con la familia. Durante el día se acercaban cuando alguien salía al patio o cuando escuchaban movimiento en la casa, y por las tardes se quedaban cerca esperando la hora en que les daban comida. Por la noche solían quedarse vigilando el terreno. Dormían afuera, cerca de un pequeño tejaban donde les dejaban agua y comida. Desde ahí podían ver buena parte del patio y también el camino de tierra que pasaba frente a la casa.

1:51 Si alguien caminaba por ahí o si algún animal se acercaba demasiado al terreno, los perros comenzaban a ladrar y recorrían el lugar para revisar. También estaban acostumbrados a moverse por el monte cercano. A veces, durante el día, se alejaban por los caminos, desaparecían un rato entre los árboles y luego regresaban cuando escuchaban que alguien los llamaba para darles comida. Era algo normal para ellos. Por eso, en la casa ya estaban acostumbrados a que los perros entraran y salieran del terreno sin problema. Una noche, cuando todos estaban dormidos, mi papá se despertó por un ruido que venía desde el patio. Al principio pensó que se trataba de uno de los perros ladrando, pero cuando puso atención se dio cuenta de que era un llanto. Era un quejido largo que se repetía varias veces, como si uno de los animales estuviera lastimado o atorado en algún lugar del terreno. El sonido se escuchaba claro en medio del silencio de la noche. Así que mi papá se levantó de la cama pensando que alguno de los perros se había metido en problemas. Buscó una lámpara que tenía cerca, abrió la puerta de la casa y salió al patio mientras alumbraba el suelo y las esquinas del terreno. El aire estaba quieto y todo alrededor se veía oscuro. Solo la luz de la lámpara iluminaba partes del patio mientras él caminaba unos pasos fuera de la casa. Entonces comenzó a llamar a los perros por sus nombres para ver cuál de ellos era el que estaba llorando. Primero llegaron

3:25 Finito y Kitty. Los dos caminaron hacia él moviendo la cola y se acercaron a la luz de la lámpara como si nada estuviera pasando. Mi papá los iluminó bien para revisar si tenían alguna herida o si estaban lastimados, pero los vio tranquilos, sin señales de pelea ni golpes. Después apareció Guardián, que venía desde el lado del monte. Caminaba despacio hacia el patio y cuando llegó cerca de la casa también se acercó a mi papá. Él volvió a revisar con la lámpara, observando el cuerpo del perro para ver si tenía sangre o alguna señal de que hubiera peleado con otro animal, pero guardián también se veía normal.

4:06 Mi papá siguió alumbrando el terreno mientras llamaba a Oso. Durante unos segundos no apareció. Así que volvió a decir su nombre varias veces mientras dirigía la luz hacia las zonas más oscuras del patio. Finalmente, vio movimiento cerca de una parte donde la luz casi no alcanzaba, y el perro salió caminando desde ahí. Oso se acercó despacio hacia donde estaba mi papá, igual que los otros perros. Cuando llegó, mi papá lo iluminó bien con la lámpara y comenzó a revisarlo para ver si tenía alguna herida o si era él quien estaba llorando. Observó el cuerpo, las patas y la cabeza, pero no encontró nada extraño. El perro se veía tranquilo y tampoco mostraba señales de dolor. Los cuatro animales se quedaron unos momentos alrededor de él en el patio, caminando cerca de la luz de la lámpara.

4:59 Como ninguno parecía estar lastimado, mi papá pensó que tal vez alguno había escuchado algo en el monte y por eso comenzó a quejarse durante la noche. Después de revisar el terreno unos minutos más, decidió regresar a la casa. Cerró la puerta, dejó la lámpara en su lugar y volvió a acostarse. A partir de ese momento, la noche siguió en silencio y ya no se escucharon más quejidos ni ladridos desde el patio. A la mañana siguiente, cuando salió para darles comida como hacía todos los días, comenzó a llamar a los perros desde el patio. Finito, Guardián y Kitty aparecieron casi de inmediato. y se acercaron como siempre al escuchar que le servían alimento. Mi papá volvió a llamar a Oso esperando verlo llegar desde el monte o desde alguna esquina del terreno, pero el perro no apareció.

5:52 Lo llamó varias veces más, y luego caminó un poco hacia los caminos cercanos para buscarlo, pensando que tal vez se había alejado más de lo normal. Aún así, ese día pasó completo y Oso no regresó. Durante los días siguientes, mi papá estuvo muy pendiente del terreno y de los caminos que salían hacia el monte, porque esperaba que en cualquier momento el perro apareciera caminando como lo hacía otras veces cuando se alejaba demasiado. Cada mañana salía al patio y lo llamaba varias veces mirando hacia los árboles y hacia los caminos de tierra, esperando ver movimiento entre los matorrales o escuchar pasos acercándose desde el monte. Pero el perro no aparecía. También comenzó a caminar por los alrededores del terreno buscándolo. Se metía unos metros entre los árboles, avanzaba por los caminos que usaban para ir al pueblo, y se detenía en algunos puntos donde los perros solían pasar cuando regresaban. Pero no veía rastro de oso por ninguna parte. A veces se detenía un momento. Levantaba la voz y lo llamaba esperando que el perro respondiera con algún ladrido o que apareciera corriendo desde alguna parte del monte.

7:07 Ese mismo día y al siguiente, también preguntó a algunas personas del pueblo si habían visto pasar al perro. Como la casa no estaba tan lejos, varias personas conocían a los animales porque a veces los veían caminando por los caminos o descansando cerca de la entrada del terreno. Mi papá describía al perro y preguntaba si lo habían visto por ahí en los últimos días, pero nadie recordaba haberlo visto pasar. Conforme fueron pasando las horas, la familia comenzó a preocuparse más. Al principio pensaron que simplemente se había metido muy lejos en el monte siguiendo algún rastro o persiguiendo a algún animal. Pero cuando llegó la noche y el perro no regresó, comenzaron a considerar otras posibilidades. En esa zona del monte también había animales salvajes, y no era raro que los perros se enfrentaran con ellos cuando se alejaban demasiado. Mi papá decía que durante esos días trataba de mantenerse tranquilo, pero cada vez que salía al patio o caminaba por el terreno, pensaba en el perro y en lo que podía haberle pasado. Los otros tres perros seguían moviéndose por el patio como siempre. Vigilaban el terreno durante la noche y se acercaban cuando escuchaban que les servían comida. Pero el lugar se sentía distinto porque uno de ellos ya no estaba. Así pasaron tres días completos sin noticias del animal. La familia ya comenzaba a resignarse a que tal vez no volvería, porque en el monte era fácil que un perro se perdiera o que

8:39 algo lo atacara sin que nadie se diera cuenta. Incluso mi papá llegó a pensar que tal vez nunca sabrían qué había pasado con él. Pero la tarde del tercer día ocurrió algo que nadie esperaba. Mi papá estaba en el patio cuando vio movimiento en el camino que venía desde el monte. Al principio solo distinguió una silueta que avanzaba despacio por el camino de tierra. Pensó que podía ser alguna persona caminando hacia el pueblo o alguien que pasaba por ahí. Pero cuando la figura se acercó un poco más, comenzó a reconocer la forma del animal. Era oso. El perro venía caminando muy despacio por el camino. Desde lejos ya se notaba que algo no estaba bien porque no se movía como lo hacía normalmente. Su paso era lento y el cuerpo lo llevaba abajo, como si le costara trabajo avanzar. Cuando se acercó más al terreno, mi papá pudo verlo mejor. El perro estaba muy delgado y se notaba cansado. Caminaba con dificultad y cada paso parecía pesarle.

9:44 Cuando finalmente llegó al patio se detuvo cerca de la casa y se quedó quieto unos momentos. Mi papá se acercó de inmediato y se agachó para revisarlo. Al iluminarlo, bien pudo ver que tenía algunos raspones en el cuerpo y varios golpes en las patas y en el costado. El perro respiraba con esfuerzo y apenas movía la cabeza mientras mi papá lo observaba. La familia se preocupó mucho al verlo así. Pensaron que tal vez había estado atrapado en algún lugar del monte o que había peleado con algún animal. Como no sabían realmente qué le había pasado, decidieron llevarlo con un veterinario del pueblo para que lo revisara bien. Ese mismo día lo subieron a un vehículo y lo llevaron al consultorio. El veterinario lo revisó con calma, tocó las patas, revisó el cuerpo y observó las heridas que tenía. Después de examinarlo, les explicó que tenía varios golpes y algunas heridas leves, pero que no parecía haber nada grave. Según él, lo más probable era que el perro hubiera estado perdido varios días o que hubiera tenido algún enfrentamiento con otro animal del monte. Les recomendó que lo llevaran a casa, que lo dejaran descansar, que le dieran agua y comida, y que vigilaran que las heridas sanaran bien. Les dijo que en unos días el perro debería recuperarse si descansaba lo suficiente. Esa misma tarde regresaron al terreno con el animal. Cuando lo bajaron, Oso caminó despacio hasta el patio y se acostó cerca del lugar

11:14 donde siempre se quedaban los perros. Los otros tres se acercaron a él y permanecieron cerca. como si estuvieran atentos a su regreso después de varios días fuera. La familia pensó que todo había terminado ahí. Creyeron que el perro simplemente había pasado por un mal momento en el monte y que poco a poco volvería a estar como antes. Pero esa tranquilidad duró muy poco. A la mañana siguiente, cuando mi papá salió al patio para servir comida como hacía todos los días, comenzó a llamar a los perros desde la puerta de la casa. Finito, Oso y Kitty aparecieron casi de inmediato y caminaron hacia él esperando la comida.

11:55 Mi papá volvió a llamar mirando hacia el resto del terreno, esperando que guardián llegara desde alguna parte del patio o desde el camino del monte. Pero el perro no apareció. Volvió a llamarlo varias veces mientras recorría el terreno alrededor de la casa. Caminó hacia los árboles, se acercó a la orilla del monte y revisó los caminos cercanos. Pero guardián no estaba por ninguna parte. Ese mismo día lo buscó varias veces más e incluso volvió a preguntar en el pueblo si alguien lo había visto pasar por los caminos, pero nadie tenía noticias. Entonces la familia comenzó a pensar que algo en el monte estaba atacando a los perros, porque la desaparición había ocurrido justo después del regreso de oso.

12:43 Después de la desaparición de guardián, mi papá comenzó a prestar mucha más atención a lo que ocurría durante las noches alrededor de la casa. Antes de acostarse, salía al patio con una lámpara para revisar el terreno y mirar hacia los caminos que salían al monte. Caminaba unos metros fuera de la puerta. Iluminaba las orillas del patio, los árboles cercanos y el camino de tierra que pasaba frente al terreno, tratando de ver si había algún animal rondando o algo fuera de lugar. También empezó a despertarse algunas veces cuando escuchaba movimientos afuera. No siempre salía, pero se quedaba atento dentro de la casa escuchando lo que ocurría en el patio. Los tres perros que quedaban seguían moviéndose cerca de la casa, pero mi papá decía que su comportamiento había cambiado un poco. Se notaban más inquietos de lo normal. A veces caminaban por el patio durante la noche en lugar de quedarse acostados como antes, y en varias ocasiones se quedaban mirando hacia el monte durante varios minutos, como si estuvieran atentos a algo que se movía entre los árboles. Una noche ocurrió algo que lo dejó muy preocupado.

13:55 Mi papá estaba dentro de la casa cuando notó que los perros comenzaron a comportarse de una manera distinta. Finito y Kitty se levantaron de golpe desde el lugar donde estaban acostados y se quedaron mirando hacia el monte. Sus cuerpos estaban tensos y no se movían. Mantenían la cabeza levantada observando la oscuridad que comenzaba después del terreno. No ladraban, pero gruñían bajo, mientras miraban hacia los árboles. Era un sonido bajo y constante que salía de su garganta mientras permanecían atentos a lo que había más allá del patio. Oso también estaba cerca, pero él se mantenía quieto observando en la misma dirección que los otros dos. Al notar ese comportamiento, mi papá tomó la lámpara y decidió salir a revisar qué estaba pasando. Abrió la puerta de la casa y caminó unos pasos hacia el patio mientras encendía la luz y comenzaba a iluminar el terreno. Primero dirigió la lámpara hacia las zonas cercanas a la casa, luego hacia el camino de tierra y finalmente hacia los matorrales que marcaban el inicio del monte. En ese momento escuchó movimiento entre los arbustos. Fue un sonido claro de plantas moviéndose, como si algo avanzara entre las ramas. Mi papá dirigió la luz hacia ese punto tratando de ver qué era lo que se movía ahí, pero cuando la lámpara iluminó la zona, el movimiento se detuvo. La luz alcanzaba a mostrar parte de los matorrales y los árboles que estaban detrás,

15:28 pero no logró distinguir ninguna figura clara. Todo quedó quieto durante unos segundos. Los perros seguían mirando hacia ese mismo lugar sin apartar la vista. Mi papá permaneció unos momentos alumbrando la zona, esperando ver salir algún animal o notar movimiento otra vez, pero nada volvió a moverse. Después de varios segundos, decidió no acercarse más hacia el monte. Dio unos pasos hacia atrás y regresó a la casa mientras seguía observando el lugar desde la puerta. A partir de esa noche, comenzó a tener la sensación de que algo se movía cerca del terreno durante la madrugada. No era algo que pudiera ver con claridad cada vez, pero en varias ocasiones escuchaba ruido entre los árboles, o notaba que los perros se levantaban y miraban hacia el monte como si detectaran presencia de algo. Los días siguieron pasando y Guardián nunca regresó. La familia dejó de esperar verlo aparecer por el camino como ocurrió con Oso, Pero mi papá continuó revisando el terreno por costumbre cada vez que salía al patio o antes de dormir. Una noche, bastante tarde, se despertó sin motivo claro. Miró hacia la ventana y notó que todo estaba oscuro y tranquilo afuera. Se levantó de la cama, tomó la lámpara que tenía cerca y decidió salir nuevamente a mirar el patio. Abrió la puerta con cuidado y caminó unos pasos fuera de la casa mientras encendía la lámpara. El aire estaba quieto y todo

16:59 alrededor se veía en silencio. La luz iluminaba el suelo del patio y parte del camino de tierra que pasaba frente al terreno. Mi papá levantó la lámpara y dirigió la luz hacia el monte, recorriendo con el haz de la linterna las zonas donde comenzaban los árboles y los matorrales. Fue entonces cuando vio algo. Entre los árboles alcanzó a distinguir una figura. Estaba a cierta distancia del patio, casi donde comenzaba el monte. La forma del cuerpo era clara porque la luz llegó a iluminarla parcialmente. La figura estaba agachada y muy delgada. Tenía el cuerpo encorvado y permanecía quieta entre los árboles. Mi papá dirigió la luz directamente hacia ella tratando de ver mejor qué era. En ese momento la luz alcanzó su rostro. Mi papá decía que lo que vio lo dejó paralizado unos segundos. El rostro era delgado y los ojos se veían hundidos, completamente oscuros bajo la luz de la lámpara. La figura no se movía, permaneció quieta durante unos instantes mientras la luz la iluminaba entre los árboles. Mi papá sintió un miedo muy fuerte al verla ahí y retrocedió de inmediato sin dejar de apuntar la lámpara hacia el monte. Dio varios pasos hacia atrás hasta llegar a la puerta de la casa y entró rápidamente. Cerró la puerta con fuerza y comenzó a llamar a los perros para que entraran. Oso, Finito y Kitty reaccionaron rápido y corrieron hacia la casa cuando escucharon

18:29 su voz. Entraron al interior y mi papá cerró la puerta detrás de ellos. Luego aseguró la entrada y permaneció dentro sin volver a salir durante el resto de la noche. Nadie volvió a abrir la puerta hasta que amaneció. Después de esa noche nunca volvieron a ver a Guardián. y tampoco volvieron a ver a la criatura que estaba entre los árboles del monte.