Algo Se Llevó A Los Perros Historias De Terror - REDE
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0:05 Hola Rede, mi papá me contó esta historia. Ocurrió cuando todavÃa vivÃamos en una casa que tenÃan en el monte, a unos cuantos minutos del pueblo. No era un lugar completamente lejano, porque si uno caminaba por los caminos de tierra que salÃan del terreno, en algunos minutos podÃa llegar a otras casas. Pero, de noche, la zona quedaba muy oscura y silenciosa porque las viviendas estaban separadas entre sà y no habÃa alumbrado público. La casa estaba rodeada de árboles, matorrales y varios caminos de tierra que se abrÃan hacia el monte. Durante el dÃa pasaban algunas personas rumbo al pueblo o hacia los ranchos cercanos, pero al caer la noche casi nadie andaba por ahÃ. Mi papá decÃa que cuando se apagaban las luces de las pocas casas que habÃa alrededor, el lugar quedaba completamente oscuro. Y lo único que se escuchaba eran insectos, algún animal del monte moviéndose entre los arbustos o el viento cuando soplaba entre los árboles.
1:06 En ese terreno vivÃan cuatro perros que siempre estaban sueltos. Se llamaban Oso, Guardián, Finito y Kitty. No estaban amarrados ni encerrados. Se movÃan libremente por el patio y por los alrededores del terreno. Y ya conocÃan bien la zona porque llevaban años viviendo ahà con la familia. Durante el dÃa se acercaban cuando alguien salÃa al patio o cuando escuchaban movimiento en la casa, y por las tardes se quedaban cerca esperando la hora en que les daban comida. Por la noche solÃan quedarse vigilando el terreno. DormÃan afuera, cerca de un pequeño tejaban donde les dejaban agua y comida. Desde ahà podÃan ver buena parte del patio y también el camino de tierra que pasaba frente a la casa.
1:51 Si alguien caminaba por ahà o si algún animal se acercaba demasiado al terreno, los perros comenzaban a ladrar y recorrÃan el lugar para revisar. También estaban acostumbrados a moverse por el monte cercano. A veces, durante el dÃa, se alejaban por los caminos, desaparecÃan un rato entre los árboles y luego regresaban cuando escuchaban que alguien los llamaba para darles comida. Era algo normal para ellos. Por eso, en la casa ya estaban acostumbrados a que los perros entraran y salieran del terreno sin problema. Una noche, cuando todos estaban dormidos, mi papá se despertó por un ruido que venÃa desde el patio. Al principio pensó que se trataba de uno de los perros ladrando, pero cuando puso atención se dio cuenta de que era un llanto. Era un quejido largo que se repetÃa varias veces, como si uno de los animales estuviera lastimado o atorado en algún lugar del terreno. El sonido se escuchaba claro en medio del silencio de la noche. Asà que mi papá se levantó de la cama pensando que alguno de los perros se habÃa metido en problemas. Buscó una lámpara que tenÃa cerca, abrió la puerta de la casa y salió al patio mientras alumbraba el suelo y las esquinas del terreno. El aire estaba quieto y todo alrededor se veÃa oscuro. Solo la luz de la lámpara iluminaba partes del patio mientras él caminaba unos pasos fuera de la casa. Entonces comenzó a llamar a los perros por sus nombres para ver cuál de ellos era el que estaba llorando. Primero llegaron
3:25 Finito y Kitty. Los dos caminaron hacia él moviendo la cola y se acercaron a la luz de la lámpara como si nada estuviera pasando. Mi papá los iluminó bien para revisar si tenÃan alguna herida o si estaban lastimados, pero los vio tranquilos, sin señales de pelea ni golpes. Después apareció Guardián, que venÃa desde el lado del monte. Caminaba despacio hacia el patio y cuando llegó cerca de la casa también se acercó a mi papá. Ãl volvió a revisar con la lámpara, observando el cuerpo del perro para ver si tenÃa sangre o alguna señal de que hubiera peleado con otro animal, pero guardián también se veÃa normal.
4:06 Mi papá siguió alumbrando el terreno mientras llamaba a Oso. Durante unos segundos no apareció. Asà que volvió a decir su nombre varias veces mientras dirigÃa la luz hacia las zonas más oscuras del patio. Finalmente, vio movimiento cerca de una parte donde la luz casi no alcanzaba, y el perro salió caminando desde ahÃ. Oso se acercó despacio hacia donde estaba mi papá, igual que los otros perros. Cuando llegó, mi papá lo iluminó bien con la lámpara y comenzó a revisarlo para ver si tenÃa alguna herida o si era él quien estaba llorando. Observó el cuerpo, las patas y la cabeza, pero no encontró nada extraño. El perro se veÃa tranquilo y tampoco mostraba señales de dolor. Los cuatro animales se quedaron unos momentos alrededor de él en el patio, caminando cerca de la luz de la lámpara.
4:59 Como ninguno parecÃa estar lastimado, mi papá pensó que tal vez alguno habÃa escuchado algo en el monte y por eso comenzó a quejarse durante la noche. Después de revisar el terreno unos minutos más, decidió regresar a la casa. Cerró la puerta, dejó la lámpara en su lugar y volvió a acostarse. A partir de ese momento, la noche siguió en silencio y ya no se escucharon más quejidos ni ladridos desde el patio. A la mañana siguiente, cuando salió para darles comida como hacÃa todos los dÃas, comenzó a llamar a los perros desde el patio. Finito, Guardián y Kitty aparecieron casi de inmediato. y se acercaron como siempre al escuchar que le servÃan alimento. Mi papá volvió a llamar a Oso esperando verlo llegar desde el monte o desde alguna esquina del terreno, pero el perro no apareció.
5:52 Lo llamó varias veces más, y luego caminó un poco hacia los caminos cercanos para buscarlo, pensando que tal vez se habÃa alejado más de lo normal. Aún asÃ, ese dÃa pasó completo y Oso no regresó. Durante los dÃas siguientes, mi papá estuvo muy pendiente del terreno y de los caminos que salÃan hacia el monte, porque esperaba que en cualquier momento el perro apareciera caminando como lo hacÃa otras veces cuando se alejaba demasiado. Cada mañana salÃa al patio y lo llamaba varias veces mirando hacia los árboles y hacia los caminos de tierra, esperando ver movimiento entre los matorrales o escuchar pasos acercándose desde el monte. Pero el perro no aparecÃa. También comenzó a caminar por los alrededores del terreno buscándolo. Se metÃa unos metros entre los árboles, avanzaba por los caminos que usaban para ir al pueblo, y se detenÃa en algunos puntos donde los perros solÃan pasar cuando regresaban. Pero no veÃa rastro de oso por ninguna parte. A veces se detenÃa un momento. Levantaba la voz y lo llamaba esperando que el perro respondiera con algún ladrido o que apareciera corriendo desde alguna parte del monte.
7:07 Ese mismo dÃa y al siguiente, también preguntó a algunas personas del pueblo si habÃan visto pasar al perro. Como la casa no estaba tan lejos, varias personas conocÃan a los animales porque a veces los veÃan caminando por los caminos o descansando cerca de la entrada del terreno. Mi papá describÃa al perro y preguntaba si lo habÃan visto por ahà en los últimos dÃas, pero nadie recordaba haberlo visto pasar. Conforme fueron pasando las horas, la familia comenzó a preocuparse más. Al principio pensaron que simplemente se habÃa metido muy lejos en el monte siguiendo algún rastro o persiguiendo a algún animal. Pero cuando llegó la noche y el perro no regresó, comenzaron a considerar otras posibilidades. En esa zona del monte también habÃa animales salvajes, y no era raro que los perros se enfrentaran con ellos cuando se alejaban demasiado. Mi papá decÃa que durante esos dÃas trataba de mantenerse tranquilo, pero cada vez que salÃa al patio o caminaba por el terreno, pensaba en el perro y en lo que podÃa haberle pasado. Los otros tres perros seguÃan moviéndose por el patio como siempre. Vigilaban el terreno durante la noche y se acercaban cuando escuchaban que les servÃan comida. Pero el lugar se sentÃa distinto porque uno de ellos ya no estaba. Asà pasaron tres dÃas completos sin noticias del animal. La familia ya comenzaba a resignarse a que tal vez no volverÃa, porque en el monte era fácil que un perro se perdiera o que
8:39 algo lo atacara sin que nadie se diera cuenta. Incluso mi papá llegó a pensar que tal vez nunca sabrÃan qué habÃa pasado con él. Pero la tarde del tercer dÃa ocurrió algo que nadie esperaba. Mi papá estaba en el patio cuando vio movimiento en el camino que venÃa desde el monte. Al principio solo distinguió una silueta que avanzaba despacio por el camino de tierra. Pensó que podÃa ser alguna persona caminando hacia el pueblo o alguien que pasaba por ahÃ. Pero cuando la figura se acercó un poco más, comenzó a reconocer la forma del animal. Era oso. El perro venÃa caminando muy despacio por el camino. Desde lejos ya se notaba que algo no estaba bien porque no se movÃa como lo hacÃa normalmente. Su paso era lento y el cuerpo lo llevaba abajo, como si le costara trabajo avanzar. Cuando se acercó más al terreno, mi papá pudo verlo mejor. El perro estaba muy delgado y se notaba cansado. Caminaba con dificultad y cada paso parecÃa pesarle.
9:44 Cuando finalmente llegó al patio se detuvo cerca de la casa y se quedó quieto unos momentos. Mi papá se acercó de inmediato y se agachó para revisarlo. Al iluminarlo, bien pudo ver que tenÃa algunos raspones en el cuerpo y varios golpes en las patas y en el costado. El perro respiraba con esfuerzo y apenas movÃa la cabeza mientras mi papá lo observaba. La familia se preocupó mucho al verlo asÃ. Pensaron que tal vez habÃa estado atrapado en algún lugar del monte o que habÃa peleado con algún animal. Como no sabÃan realmente qué le habÃa pasado, decidieron llevarlo con un veterinario del pueblo para que lo revisara bien. Ese mismo dÃa lo subieron a un vehÃculo y lo llevaron al consultorio. El veterinario lo revisó con calma, tocó las patas, revisó el cuerpo y observó las heridas que tenÃa. Después de examinarlo, les explicó que tenÃa varios golpes y algunas heridas leves, pero que no parecÃa haber nada grave. Según él, lo más probable era que el perro hubiera estado perdido varios dÃas o que hubiera tenido algún enfrentamiento con otro animal del monte. Les recomendó que lo llevaran a casa, que lo dejaran descansar, que le dieran agua y comida, y que vigilaran que las heridas sanaran bien. Les dijo que en unos dÃas el perro deberÃa recuperarse si descansaba lo suficiente. Esa misma tarde regresaron al terreno con el animal. Cuando lo bajaron, Oso caminó despacio hasta el patio y se acostó cerca del lugar
11:14 donde siempre se quedaban los perros. Los otros tres se acercaron a él y permanecieron cerca. como si estuvieran atentos a su regreso después de varios dÃas fuera. La familia pensó que todo habÃa terminado ahÃ. Creyeron que el perro simplemente habÃa pasado por un mal momento en el monte y que poco a poco volverÃa a estar como antes. Pero esa tranquilidad duró muy poco. A la mañana siguiente, cuando mi papá salió al patio para servir comida como hacÃa todos los dÃas, comenzó a llamar a los perros desde la puerta de la casa. Finito, Oso y Kitty aparecieron casi de inmediato y caminaron hacia él esperando la comida.
11:55 Mi papá volvió a llamar mirando hacia el resto del terreno, esperando que guardián llegara desde alguna parte del patio o desde el camino del monte. Pero el perro no apareció. Volvió a llamarlo varias veces mientras recorrÃa el terreno alrededor de la casa. Caminó hacia los árboles, se acercó a la orilla del monte y revisó los caminos cercanos. Pero guardián no estaba por ninguna parte. Ese mismo dÃa lo buscó varias veces más e incluso volvió a preguntar en el pueblo si alguien lo habÃa visto pasar por los caminos, pero nadie tenÃa noticias. Entonces la familia comenzó a pensar que algo en el monte estaba atacando a los perros, porque la desaparición habÃa ocurrido justo después del regreso de oso.
12:43 Después de la desaparición de guardián, mi papá comenzó a prestar mucha más atención a lo que ocurrÃa durante las noches alrededor de la casa. Antes de acostarse, salÃa al patio con una lámpara para revisar el terreno y mirar hacia los caminos que salÃan al monte. Caminaba unos metros fuera de la puerta. Iluminaba las orillas del patio, los árboles cercanos y el camino de tierra que pasaba frente al terreno, tratando de ver si habÃa algún animal rondando o algo fuera de lugar. También empezó a despertarse algunas veces cuando escuchaba movimientos afuera. No siempre salÃa, pero se quedaba atento dentro de la casa escuchando lo que ocurrÃa en el patio. Los tres perros que quedaban seguÃan moviéndose cerca de la casa, pero mi papá decÃa que su comportamiento habÃa cambiado un poco. Se notaban más inquietos de lo normal. A veces caminaban por el patio durante la noche en lugar de quedarse acostados como antes, y en varias ocasiones se quedaban mirando hacia el monte durante varios minutos, como si estuvieran atentos a algo que se movÃa entre los árboles. Una noche ocurrió algo que lo dejó muy preocupado.
13:55 Mi papá estaba dentro de la casa cuando notó que los perros comenzaron a comportarse de una manera distinta. Finito y Kitty se levantaron de golpe desde el lugar donde estaban acostados y se quedaron mirando hacia el monte. Sus cuerpos estaban tensos y no se movÃan. MantenÃan la cabeza levantada observando la oscuridad que comenzaba después del terreno. No ladraban, pero gruñÃan bajo, mientras miraban hacia los árboles. Era un sonido bajo y constante que salÃa de su garganta mientras permanecÃan atentos a lo que habÃa más allá del patio. Oso también estaba cerca, pero él se mantenÃa quieto observando en la misma dirección que los otros dos. Al notar ese comportamiento, mi papá tomó la lámpara y decidió salir a revisar qué estaba pasando. Abrió la puerta de la casa y caminó unos pasos hacia el patio mientras encendÃa la luz y comenzaba a iluminar el terreno. Primero dirigió la lámpara hacia las zonas cercanas a la casa, luego hacia el camino de tierra y finalmente hacia los matorrales que marcaban el inicio del monte. En ese momento escuchó movimiento entre los arbustos. Fue un sonido claro de plantas moviéndose, como si algo avanzara entre las ramas. Mi papá dirigió la luz hacia ese punto tratando de ver qué era lo que se movÃa ahÃ, pero cuando la lámpara iluminó la zona, el movimiento se detuvo. La luz alcanzaba a mostrar parte de los matorrales y los árboles que estaban detrás,
15:28 pero no logró distinguir ninguna figura clara. Todo quedó quieto durante unos segundos. Los perros seguÃan mirando hacia ese mismo lugar sin apartar la vista. Mi papá permaneció unos momentos alumbrando la zona, esperando ver salir algún animal o notar movimiento otra vez, pero nada volvió a moverse. Después de varios segundos, decidió no acercarse más hacia el monte. Dio unos pasos hacia atrás y regresó a la casa mientras seguÃa observando el lugar desde la puerta. A partir de esa noche, comenzó a tener la sensación de que algo se movÃa cerca del terreno durante la madrugada. No era algo que pudiera ver con claridad cada vez, pero en varias ocasiones escuchaba ruido entre los árboles, o notaba que los perros se levantaban y miraban hacia el monte como si detectaran presencia de algo. Los dÃas siguieron pasando y Guardián nunca regresó. La familia dejó de esperar verlo aparecer por el camino como ocurrió con Oso, Pero mi papá continuó revisando el terreno por costumbre cada vez que salÃa al patio o antes de dormir. Una noche, bastante tarde, se despertó sin motivo claro. Miró hacia la ventana y notó que todo estaba oscuro y tranquilo afuera. Se levantó de la cama, tomó la lámpara que tenÃa cerca y decidió salir nuevamente a mirar el patio. Abrió la puerta con cuidado y caminó unos pasos fuera de la casa mientras encendÃa la lámpara. El aire estaba quieto y todo
16:59 alrededor se veÃa en silencio. La luz iluminaba el suelo del patio y parte del camino de tierra que pasaba frente al terreno. Mi papá levantó la lámpara y dirigió la luz hacia el monte, recorriendo con el haz de la linterna las zonas donde comenzaban los árboles y los matorrales. Fue entonces cuando vio algo. Entre los árboles alcanzó a distinguir una figura. Estaba a cierta distancia del patio, casi donde comenzaba el monte. La forma del cuerpo era clara porque la luz llegó a iluminarla parcialmente. La figura estaba agachada y muy delgada. TenÃa el cuerpo encorvado y permanecÃa quieta entre los árboles. Mi papá dirigió la luz directamente hacia ella tratando de ver mejor qué era. En ese momento la luz alcanzó su rostro. Mi papá decÃa que lo que vio lo dejó paralizado unos segundos. El rostro era delgado y los ojos se veÃan hundidos, completamente oscuros bajo la luz de la lámpara. La figura no se movÃa, permaneció quieta durante unos instantes mientras la luz la iluminaba entre los árboles. Mi papá sintió un miedo muy fuerte al verla ahà y retrocedió de inmediato sin dejar de apuntar la lámpara hacia el monte. Dio varios pasos hacia atrás hasta llegar a la puerta de la casa y entró rápidamente. Cerró la puerta con fuerza y comenzó a llamar a los perros para que entraran. Oso, Finito y Kitty reaccionaron rápido y corrieron hacia la casa cuando escucharon
18:29 su voz. Entraron al interior y mi papá cerró la puerta detrás de ellos. Luego aseguró la entrada y permaneció dentro sin volver a salir durante el resto de la noche. Nadie volvió a abrir la puerta hasta que amaneció. Después de esa noche nunca volvieron a ver a Guardián. y tampoco volvieron a ver a la criatura que estaba entre los árboles del monte.
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