Peletericidio
0:13 La Tremenda Corte. La Tremenda Corte. Con Leopardo Fernández, AnÃbal Demar, Mimà Cal y Miguel Ãngel Herrera. Escribe Castor Bispo. Producción y dirección Miguel Yao. Audiencia pública. El tremendo juez de la tremenda corte va a resolver un tremendo caso. Buenas noches, secretario Buenas noches, señor juez.¿ Cómo se siente hoy? Regular. Este mes de enero me hace mucho daño para el reuma por lo frÃo que es.¿ Y por qué consiente usted eso, señor juez?
1:00 Póngale 180 dÃas.¿ A quién? ¿Eh A quién va a ser, doctor?¿ A Deuma? No, doctor, por Dios, al mes de enero. Pero usted es bobo. Si le pongo 180 dÃas al mes de enero me fastidio yo mismo, porque entonces el frÃo dura hasta junio. Verdad que sÃ, doctor. Perdóneme, no me habÃa fijado. Póngase un peso de multa para que otra vez se fije. Oiga, qué cara es esa distracción. Y vamos a ver qué caso tenemos hoy. Un hurto. Que fue lo que se hurtaron. Cuatro pares de zapatos, un par de polainas y un par de botas.¿ Y a quién le robaron todo eso? A un peletero. Pues llámelo complicado en ese peletericidio. Enseguida, señor juez. Luz MarÃa Nananina!¡ Aquà como todos los dÃas!¡ EfraÃn Almuadón del Diván!
1:48 Qué fue lo que dijo usted ahÃ? ¿Banjan? Palabra Mura que se usa mucho allá en la Siria. ¿Cómo, cómo? Esa es una palabra Mura que se usa mucho allá en la Siria. SÃ, sÃ, señor, porque allá en la Siria hay una Mura que siempre la está haciendo. Y usted nació en Siria? SÃ, señor. Entonces eso de Banjan no lo dijo en serio, ¿verdad? No, señor, lo dije en Siria. All right, siendo asà no hay problema. Siga llamando, secretario. Con mucho gusto, señor juez. Cheo Guayabera, el guidor... De dónde salió al cheo este, secretario? Bueno, doctor, yo creo que es amigo de Tres Patines. Ajá, pues llame a Tres Patines entonces. Enseguida, señor juez.
2:30 José Candelario Tres Patines!¡ A la rea Bueno, a ver, nananina,¿ qué es lo que ha pasado? Cómo que qué es lo que ha pasado, chico? Que Tres Patines y Cheo le robaron a don EfraÃn una pila de calzado. No, no, perdóneme que le coarte, señora. Yo no le robé nada a don Azafrán, chico. Azafrán no. ¿Eh? EfraÃn. EfraÃn no es lo mismo No, señor, no es lo mismo. Eso te estoy diciendo que no es lo mismo, chico Pues no es lo mismo. Pero se parece mucho, ¿verdad? No, señor, no se parece nada. EfraÃn a Azafrán. No, señor. Y venga acá a tres patines.¿ Usted no ha leÃdo que el nuevo gobierno quiere implantar la costumbre de la honradez? SÃ, cómo no, chico. Eso me lo leyó mamita.
3:14 Y a pesar de eso piensa usted seguir robando? SÃ, pero hombre, pero robando honradamente, ¿no? Venga acá a tres patines.¿ Y cómo se puede robar honradamente? Teniendo cuidado que no te cacheen,¿ tú comprendes? Por ejemplo... No, no, espérate, chico. Yo no pienso seguir robando de ninguna manera, chico Qué no? Usted seguirá lo mismo porque genio y figura hasta la sepultura. Genio y qué? Genio y figura. No, señora, genio y figura no puede ser porque no hacen esquina. Ya, tres patines, ya. Ya, ella no habla de calle. DÃgame, don EfraÃn,¿ usted tiene alguna peleterÃa?
3:54 SÃ, señor, la tengo una balaterÃa muy buena que se llama El Zapato Vigueta. Y eso, los zapatos que usted vende son muy grandes, ¿no? No, señor, son de tamaño normal. Y entonces por qué es lo de vigueta? Porque el dueño anterior era de vigo. Y por qué era de vigo le puso el zapato vigueta? Cómo no, chico? Eso es lo más corriente. Mire, yo conozco a un señor que tiene dos peleterÃas y una de ellas le puso su nombre y a la otra le puso su apedillo.¿ Su qué? Apedillo Qué es lo que es eso? El nombre que va después de primero que... Apellido. ¿Eh? Apellido Fue lo que dije yo? No, usted dijo apedillo. SÃ. Asà que a una le puso su nombre y a otra su apellido. SÃ, porque ese se llama Donald Ãñiguez.
4:37 Ajá. Y a una de la peleterÃa le puso el zapato Donald. El zapato Donald. SÃ.¿ Y cómo le puso a la otra? La sandalia Ãñiguez. Secretario, póngale cinco pesos de multa a Tres Patines por decir mentiras. No hace falta, no hace falta. No se hace falta, se hace falta. Usted ha dicho una mentira, ¿oyó? Dijo una mentira. No, señor. SÃ, dijo mentira porque esas peleterÃas no existen. Entonces dije yo alguna... SÃ, la dijo. Está bien No discuta más que la dijo. Póngale un peso más de multa. Bien. DÃgame, nananina,¿ dónde está la peleterÃa de don EfraÃn? La peleterÃa esa está en la calle de Monte, pero la entrada es por amistad.¿ Usted no la ha visto anunciada en todas las guaguas?
5:17 No, en la peleterÃa esa se anunciaba en las guaguas. SÃ, pero hubo que quitar los anuncios debido a que se formaban unos lÃos tremendos. Y eso por qué? Ah, porque la gente leÃa en las guaguas, Monte por amistad. Y fÃjese usted, todo el mundo se montaba y luego no querÃa pagar nadie. Ah, vamos. Venga acá,¿ y es buena esa peleterÃa? Cómo no, señor juez? La mejor de La Habana y sobre todo la más sortida, porque allà hay zapatos, botas, bolainas, chancletas, albargatas y zapatillas de todas clases. No, no, no, perdóneme, mire, sirio, pero zapatillas de todas clases no hay, ¿sabe?¿ Cómo que no la hay, señor? No, señor, porque ayer fue una señora a buscar un par de zapatillas y no se las pudo despachar porque ninguna les servÃa.¿ Por qué?
5:58 La señora esa la tenÃa los pies muy grandes. No, pero las zapatillas que ella querÃa no eran para los pies. Y para dónde era entonces? Para la llave del fregadero, Sirio. Ah, hágame el favor, hágame el favor. Esas zapatillas se venden en las farreterÃas, cumbadre. Entonces no diga que usted vende zapatillas de todas clases porque no es verdad Bueno, ya, ya, no me discuta más, gobernador. Me discute una aclaración conveniente. Póngale otro peso de multa, va a seguir usted metiéndose en lo que no le importa. No, pero es que como quiera que sea... Están ligados, están ligados los dos.¿ No le están viendo el modo hablar y el tipito que son igualitos? Están ligados los dos. Póngale otro peso de multa al Cheo. Bien. Vamos a ver, quedamos en que se trata de una buena peleterÃa.¿ Cuánto tengo yo, chico secretario Siete pesos ya.¿ Y Cheo? Un peso nada más. Voy adelante, ¿eh?
6:45 DÃgame,¿ quedamos en que se trata de una buena peleterÃa? Y bien que sÃ, señor juez. En zapatos de señora, sobre todo, hay preciosidades. Yo compré allà unos zapatos que son un sueño. Es la cosa más linda que usted ha visto. Eh,¿ son esos que trae usted puesto? No, estos son mexicanos. Estos me los trajo mi babá que es de allá de México, ¿sabe? Lo que yo digo, no me los pongo casi nunca porque cada vez que me los pongo, se me duermen los pies Y por qué se le duermen los pies? Ey,¿ por qué va a ser? Yo no le estoy diciendo que son un sueño. Ah, sÃ, ¿verdad Ajá. No, no, no, óyeme, y el zapato de hombre, óyeme, hay maravilla también. SÃ, ¿no? Figúrate tú que don FraÃn este. Don E, E, E, E. Es de qué? EfraÃn. EfraÃn acaba de recibir unos zapatos que, óyeme, no tienen suela, chico. No tienen tacón. No tienen puntera y no tienen cordones, chico.¿ Qué tienen entonces? Nada, nada, son aire nada más, chico.
7:35 Aire nada más?¿ Y para qué, quién son esos zapatos? Esos zapatos son para los camelitas descalzos, chico. ¿Cómo? Esos zapatos son para los Carmelitas descalzos. SÃ, para los Carmelitas descalzos. Y esos zapatos existen? Hombre por Dios,¿ pero tú no has oÃdo hablar de los zapatos Carmelitas? Sà Bueno, esos mismos son. Secretario, póngale otros cinco pesos a Tres Patines por seguir diciendo mentiras. Pero oye, mi viejo. ¡Silencio! Bueno, vamos a seguir. Quedamos en que don EfraÃn vende buenos zapatos,¿ no es eso? SÃ, chico. No es por darle coba al siriaco este. Cómo siriaco? Al sirio. ¿Eh? Al sirio. Es de Siria, ¿eh? SÃ.¿ Los de Siria no son siriacos? No, señor son sirios. Vamos los de Polonia no son polacos, chico. No, señor los de Polonia. SÃ. Continúen. Porque, óyeme, yo... Ni porque yo trabaje en su peleterÃa de dependientes, pero...
8:23 No, no, usted ya no la trabaja en mi balaterÃa, porque yo lo voté, lo dasgadÃ. No, señor no, señor usted no me votó, renuncié yo, que no es igual. Qué cosa? No me diga que usted renunció. SÃ, señora, y Cheo renunció también, ¿verdad, Cheito? Claro que sÃ, renunciamos los dos voluntariamente por cuestión de delicadeza. Exactamente, cuestión de delicadeza, porque lo que pasó fue que don EfraÃn llegó hecho una fiera y nos dijo, váyanse de mi casa inmediatamente. Entonces nosotros, en esa actitud, presentamos la renuncia. ¿Verdad, Chevo SÃ, sÃ, sÃ. Oye, tres patines, porque yo sé que no le aguanto a nadie que me vote. En cuanto veo la renuncia en el aire, ¡pam!, renuncio yo mismo y me marcho. Lo mismo que yo. Yo soy igual, chico. Oye, menos sé, solo que yo lo hago mejor todavÃa.¿ Cómo mejor todavÃa?
9:09 Sà yo me marcho primero y renuncio después. Ah, bueno.¿ Qué iba usted a decir cuando don EfraÃn lo interrumpió? Que no es por darle cuba. Oye, pero los zapatos que él vende son buenos. Y sobre todo, tú sabes que son muy resistentes, ¿no? Ajá. Tiene unos zapatos allà que no se rompen nunca. De qué son? De piel de burro.¿ Y ese material dura mucho? Que sà dura. Tú te compras un par de zapatos de esos y tienes piel de burro para toda tu vida. Cómo voy a tener yo piel de burro, Tres Patines? No, no yo digo los zapatos. Ah, vamos. Entonces, Tres Patines y Cheo eran dependientes de su peleterÃa,¿ no es asÃ, don EfraÃn? SÃ, señor juez, sÃ.¿ Y qué pasó en esa peleterÃa? Bueno, pues que ayer llegó la nananina y cumbrió varias cosas allÃ, ¿sabe?¿ Sabe usted? Lo primero que cumbrió fueron cuatro bares de sabatos. Y óigame, señor juez, como nos hizo sudar esta señora Tres Patines a mÃ.
10:00 FÃjese que tuvimos que probarle 67 pares de zapatos.¿ Y qué?¿ Para eso estaban ustedes allÃ?¿ Para trabajar, no? SÃ, señora, pero vamos. De eso a que usted se empeñara en probarse zapatos del número cinco y medio. Cuando usted calza el ocho, a mà me parece que es un poquito forzado ¡Eh, un momento, un momento!¿ Y quién le ha dicho a usted que yo calzo el ocho? Yo calzo el cinco y tres cuartos. El cinco y tres cuartos solos. Cómo solo? SÃ, esos tres cuartos son solos. Son tres cuartos con sala, comedor, baño y cocina. Oye,¿ qué baño ni qué cocina, chico? Usted lo que es muy atrevido. No, no, no. Ãigame, señora. Le suplico que no me ofenda. Conmigo no te mande Conmigo no te mande chiquito. Déjame la broca a mÃ, que esa la conozco yo. Acuérdese, oÃgame, compañero Cheo, de que en el giro del calzado el cerzo femenino es el que abusa del masculino.¿ Cómo el que abusa del masculino?
10:50 Claro que sÃ, fÃjate que donde quiera que haya un zapato, oÃste, en el suelo, en el suelo, tiene que aguantar que lo pisotee quién? La suela. La suela FÃjate. ¿Ah, sÃ? Póngale un tacón de multa, secretario. En fin, don EfraÃn,¿ qué le hicieron sus dos dependientes? Me robaron cuatro bares de zapatos, un bar de bulainas y un bar de botas. Nosotros no robamos nada, compadre.¿ Verdad que no, Cheo? Te lo juro por tu salud que no. Mira, a ver, chico, y cuando este... Espérate un momento.¿ Por qué salud juraste tú ahÃ? Chico, por la tuya.¿ Y quién te dio permiso para usar la mÃa, chico?¿ Tú no me dijiste que podÃa usarla? No, señor. Te dije que si tenÃas que jurar por alguna salud, que usaras la salud del señor juez Póngale 10 pesos a cada uno, secretario. Gracias, chico. Y a ver cómo fue el robo ese. Pues eso la fue que la nananina estuvo en mi balaterÃa y me cumbrió cuatro bares de zapatos, un bar de bulaina y unas botas.
11:40 Y todo eso era para usted, nananina? No, señor. Para mà eran los cuatro pares de zapatos nada más. Y las botas y las polainas? Bueno, eso era para un sobrino mÃo que es miliciano, ¿sabes? Y entonces me encargó que yo se las comprara. Y entonces yo le escogà un par de polainas y un par de botas y le dije a don EfraÃn que se las mandara a Colombia, que es donde él estaba. Ah, muy bien.¿ Y qué más? Pues que luego yo compré cuatro pares de zapatos para mà y le dije que me los mandara a Concha y Cristina, que es donde yo vivo. Y esta es la hora que ni mi sobrino en Colombia recibió nada ni nada. Y eso, don EfraÃn, usted mandó esas compras SÃ, señor juez, se lo mandé, sÃ. Esa misma tarde la llamé a mis dos dabandientes y le dije, tú, tres batines, llevas estas botas y estas bulainas y tú, Cheo, encárgate de estos zapatos que son baraconcha y carastina. Y les encargué que hicieran bien el rebarto para que no hubiera quejas ni problemas.
12:31 Y bueno,¿ y qué? Bueno, pues que ellos se quedaron con todo y no la intrigaron nada. Pero la culpa la tuvo usted, compadre, que no habló claro, chico. Cómo que no lo hablé claro señor? No, señor,¿ verdad que no habló claro, Cheo? Claro que no habló claro, la culpa de todo la tuvo él mismo. Mira, a ver, lo dice Cheo, caballero, que es un muchacho que... Que no ha dicho más que dos mentiras en su vida, chico Con esta de ahora, ¿no? No, con esta de ahora son tres, chico. ¿Cómo? Digo, no. Ahora no ha dicho mentiras ninguna, chico.¿ Seguro que no? A ver, Tres Patines,¿ qué hizo usted con las botas y las polainas del sobrino de Nananina? Hombre las boté, chico.¿ Y por qué las botó? Porque me mandó don EfraÃn, chico. Yo, yo no le mandé nada, señor. Usted mismo, señor. Yo le pregunté,¿ lo que hay que llevar a Colombia son los zapatos? Y usted me dijo, no, chico.
13:11 A Colombia llevan las polainas y las botas, chico. Y como usted me dijo que la botara, la boté. Claro, claro. Tres Patines pensó que don EfraÃn no las querÃa. No me diga.¿ Y los zapatos de Nananina? Pues, señor juez, parece que también hubo un error ahà porque el sirio me dijo a mÃ, fÃjese, encárgate tú de llevar esos zapatos que son para Concha y Cristina. Y usted se referÃa a la calle, ¿verdad? Claro que sÃ. Ah, pues yo creà que se referÃa a Concha Pérez y a Cristina GarcÃa. Momento, Cheo, momento.¿ Quién es Cristina GarcÃa? Eh, mi novia. Y Concha Pérez No me descubro, no me descubro.¿ Quién es?¿ Quién es?¿ Lo digo, lo digo? Sà cuando... ¿Eh? SÃ, no lo digas, dilo. ¿Eh? SÃ, sÃ. La novia de Tres Patines. Ah, se descubriste, chico Se descubrió, no. Y ustedes le llevaron esos zapatos a ella.
13:54 Sà pero la culpa la tuvo EfraÃn, que no aclaró bien que estaba hablando de calle, chico. Pero cómo que no, chico? Si hasta les dijo que hiciera bien el reparto para que no hubiera... quejas. SÃ, pero nosotros pensamos que lo que él querÃa era que se quejara, que no se quejara ninguna de las dos y entonces contamos los zapatos. Vimos que eran ocho y los repartimos de lo mejor porque separamos cuatro para Concha y cuatro para Cristina. Ahà está. Yo tuve que ponerme bravo porque Tres Patines querÃa llevarse cinco zapatos él y dejarme a mà tres nada más Qué me cuenta Tres Patines? Hasta su socio querÃa darle usted en el suelo. SÃ, chico, porque la novia de Cheo es coja y con un zapato nada más tenÃa bastante. Escriba ahÃ, secretario. Véngala. Aunque traen su coartada bien aprendida, yo opino que es un cuento de camino que no sirve para nada. No me tomen, pues, el pelo y suelten las mercancÃas o me esparramo en el suelo y les pongo 30 dÃas Escuche el siguiente programa de La Tremenda Corte con Leopoldo Fernández, Mimical y AnÃbal Demar por esta emisora. Hasta entonces, Manolo Iglesias que les habla les dice...¡ Muy buena suerte, amigos!
15:06 Audio Centro.
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