Cartericidio
Escucha los mejores casos de la serie de comedia radiofónica cubana La
Tremenda Corte, que fue transmitida por décadas en México en las distintas
estaciones de Grupo Radio Centro.
#grc
0:04 La Tremenda Corte. La Tremenda Corte. Audiencia pública. El tremendo juez de la Tremenda Corte va a resolver un tremendo caso. Buenas noches, secretario. Buenas noches, señor juez.¿ Cómo se siente hoy? Bien. Ayer me sentÃa muy flojo, pero hoy me siento más duro. Bueno, señor juez, pero esas son cosas de la edad. De manera que usted debe resignarse y tener paciencia.¿ Resignarme de qué?¿ Es alguna desgracia que yo me sienta más duro? Ah usted dijo más duro? SÃ.
0:45 Es que yo lo entendà más duro. Póngase un peso de multa por no entender bien. Y vamos al asunto,¿ qué caso tenemos hoy? Se trata nada menos que de un caso de violación de correspondencia. Y eso? Nada, un cartero que abrÃa las cartas para ver si tenÃan guano dentro y cogerse. No me diga, es posible que eso lo hiciera un cartero. SÃ, señor, un cartero. Bueno, pues que comparezcan inmediatamente los complicados en ese cartericidio. Enseguida, señor juez Luz MarÃa Nananina, aquà como todos los dÃas, Olegario Calderilla, servidor, José Candelario Tres Patines, a la vera, Federico Jovellanos y Campo Florido, M aquÃ. Caramba si hoy vino el poeta también. A ver,¿ qué es lo que lo trae usted por aquÃ, Perico?
1:32 Pues si lo queréis saber en el acto, procederé a leeros un poema que compuse anoche y que lo explica con toda claridad. A ver,¿ qué dice ese poema? Pues dice asÃ. Ilustre, señor juez de este juzgado, que en aquése sillón estáis sentado. Hoy concurro ante vos para pediros que me dejéis meterle cuatro tiros a ese malvado y pérfido carretero que se roba las cartas y el dinero. ¡Va, va, va! No empieces a comer poesÃa, periquito, que yo no te robé a ti absolutamente nada Cállese la boca, Tres Patines. Tengo que defenderme, viejo Ya se defenderá cuando le llegue la hora.¿ Pero qué hora, chico? La hora de defenderse.¿ Y cuál es la hora de defenderse?
2:14 La que yo diga.¿ Y tú dices la hora SÃ. Tú eres radiorelado. Póngale 10 pesos a Tres Patines para que no haga tantas preguntas, secretario. Continúe Perico,¿ qué me decÃa usted? Que espero que condene la justicia a quien abre las cartas con malicia para ver si contienen algún guano y en caso de que sÃ, meterle mano. Y agregaré, doctor, valientemente, que si no condenáis al delincuente que procede con ese desparpajo, en vez de señor juez, naturalmente, os tendré que decir señor guaná Cien pesos de multa, jovellano, secretario. AhÃ, me alegro. Y otro cien a tres patines por alegrarse. Oye, espérate. ¡Silencio!
3:02 Y vamos a ver quién es el carterito ese que abre las cartas. Pero quién va a ser, señor juez, el sinvergüenza de Tres Patines? ¿Cómo?¿ Qué fue lo que me dijo usted ahÃ? Le dije sinvergüenza. Ah, bueno, no, no, yo creà que me habÃa insultado.¿ No lo insultó? Claro que sÃ, por eso lo creÃ. Hombre, chico, pero tú eres bobo,¿ qué te pasa? 180 dÃas por decirle bobo al tribunal. ¿Ah, sÃ? Vamos a ver usted, don Olegario. DÃgame, señor juez.¿ Qué le pasa hoy con Tres Patines? Bueno, pues que yo no sé cómo se las arregló, pero el caso es que se ha conseguido una plaza de cartero. Y óigame, señor juez, no hay una carta que llegue a su destino. No, no, no, tampoco asÃ. Hay algunas que llegan. Pues mire, señora, a mà se me han desaparecido más de 20 cartas, todas con dinero. Ah, ah, pues yo no fui, chico.¿ Cómo que usted no fue? No, señora, las únicas cartas que yo me cojo son las que vienen digeridas a mÃ, chico Las que vienen qué?
3:54 Digeridas, conjugación del verbo, que ahà está el número tanto. Dirigidas, Tres Patines. ¿Cómo? Dirigidas. Eso no viene de dirigible? No, señor. Eso viene de dirección. ¿Seguro? SÃ, señor. Y acláreme una cosa.¿ Cómo logró usted conseguir una plaza de cartero? Bueno, chico, eso tiene su explicación, tú sabes. Ah, tiene su explicación. SÃ, pero no conviene que se sepa, porque yo no soy cartero de plantilla. Ah, vamos, su plaza es de temporero. No, no, tampoco es de temporero.¿ Y de qué es su plaza, entonces? De cartero clandestino.¡ No me diga! Y en comunicaciones dan plaza de cartero clandestino. No, por eso no conviene que se sepa,¿ te da cuenta? No te la lleva todavÃa?
4:34 SÃ, cómo no, me doy cuenta, me doy cuenta. Pero usted sabe repartir cartas. Hombre, cómo no, chico. Oiga, yo he jugado al póker una pila de veces. Le pregunto si... Te reparto por la derecha y por la izquierda. Le pregunto si ha sido usted alguna vez cartero. Cartero no, pero fui algo parecido.¿ Qué fue usted? Carterista.¿ Y usted cree que carterista es parecido a cartero? Bueno, chico, las dos palabras no encomensipian lo mismo. SÃ, pero terminan distinto. Y en el final la diferencia es terrible. En el final sÃ, pero en el encomensipio es bueno, ¿verdad, chico? En el encomensipio sÃ. Ah, mira, a ver, chico, eso te demuestra que yo soy un hombre, óyeme, de buenos principios. Con que de buenos principios, ¿no? Eso lo aclararemos luego. Bueno, vamos a ver cuáles son las acusaciones contra Tres Patines. Verá usted, señor juez, el otro dÃa yo le mandé una carta con 20 pesos dentro a una amiga mÃa que vive en la Florida, en un pueblecito que se llama Las Plantas. Y según he podido averiguar, Tres Patines recogió esa carta del buzón en que yo la eché, la miró a trasluz, vio que tenÃa dinero dentro, y entonces abrió el sobre y se cogió el guano. Porque la carta venÃa dirigida a mÃ, señora.
5:42 Eso es la verdad! Porque yo puse la dirección de mi amiga en el sobre y muy clarita, por cierto. A ver, a ver,¿ cuál es el apellido de esa amiga suya? Fuertes. Se llama Lolita Fuertes. Y usted puso bien el nombre del pueblo. Cómo que no, señor juez? Puse bien claro. Las plantas FLA, U-S-A, para que no hubiera confusiones. Y esa carta llevaba dinero dentro. SÃ, señor. Un billete de 20 dólares que se robó el bandolero de Tres Patines. Nada de bandolero. Yo no cogà esos 20 pesos. Y bueno, va,¿ quiere que te hable con Fragués? SÃ. Les metà mano, pero yo creà que la carta era para mÃ.¿ Pero cómo?¿ Cómo iba a ser para usted, compadre? Usted se llama Lolita. No, señor, ni que Dios lo quiera.¿ Qué le pasa? Y entonces por qué creyó que la carta era para usted? Porque Nanalina no puso Lolita en el sobre, sino Dolores, chico Hombre, claro, porque Lolita es un chiqueo cariñoso. Y para dirigir una carta hay que poner Dolores, porque ese es su nombre. SÃ, pero entonces la carta parecÃa que era para mÃ, caballero.¿ Por qué parecÃa que era para usted?
6:37 Pues como que yo soy cartero, tengo que caminar mucho. Siempre me duelen las plantas de los pies,¿ tú sabes? Ajá. Y usted reconoce que en el sobre no puso Lolita, señora, sino Dolores, ¿verdad? SÃ. Ah,¿ y cómo se apellÃa esa joven? Fuertes. Ah,¿ dónde habÃa que entregar esa carta? En las plantas.¿ Y usted puso señorita en el sobre? No, como iba para el norte le puse Miss en inglés. Pues mire, a ver, yo cogà el sobre y leÃ. para mis dolores fuertes en las plantas. Entonces pensé, esto es alguien que se compadeció de mis dolores y me manda este dinarito para que yo me alivie Momento, Tres Patines, que la cosa no es asÃ. SÃ, la cosa es asÃ. No, no dice usted, nananina, que después de las plantas puso FLA, U-S-A. SÃ, señor.
7:21 Y usted no sabe que FLA es la abreviatura de Florida, Tres Patines. No me diga, es la abreviatura de Florida. Claro que sÃ. Pues para que tú veas, eso de FLA... Fue lo que más me hizo creer a mà que la carta era para mÃ, chico. Por qué? Porque yo creà que FLA era la abreviatura de flaco, ¿no?¿ Qué me cuenta? Y las iniciales USA? Eso está claro, chico. Esas iniciales eran la despedida, ¿no? Cómo la despedida? SÃ, USA. Un saludo afectuoso, ¿no? Pero usted no sabe que USA quiere decir Estados Unidos de América. Yo no, chico. Y tampoco sabe que FLA es la abreviatura de Florida. Tampoco.¿ Tú sabes todo eso? Claro que sÃ. Ay, chico, entonces ponte de cartero tú y déjame a mà de juez. Qué lo voy a dejar a usted de juez? Y a ver, don Olegario,¿ qué le hizo a usted Tres Patines? Nada, cogerse 50 pesos que yo mandé en otra carta.¿ A quién iba a dirigir esa carta? A un amigo mÃo que se apellida Minales y que vive en Nueva York.
8:13 Ah,¿ pero eso era un apedillo? Claro que sÃ, señor. Pues yo creà que ese dinero era para mà también, sÃ. Porque en el sobre decÃa señor, mejor dicho, decÃa mÃster, ¿no? Y qué tiene que ver que dijera mÃster? Hombre, yo lo leà en el sobre, yo leà para mÃster Minales. Entonces yo pensé, nada, esto me lo mandan a mà para los terminales que yo juego toda la semana. Sà señor, pero la carta llevaba su dirección, calle 42, esquina 51. No me diga,¿ eso era una dirección? Naturalmente. Ah, yo leà para mis terminales, 42 y 51, y dije, como esos son los terminales que yo juego siempre, ¿oÃste? Un momento, Tres Patines, después de todo eso no decÃa Nueva York. SÃ, pero como que en Cuba no es legal apuntar terminales, yo creà que en lo de Nueva York lo habÃan puesto para despistar.
8:59 Y luego no decÃa USA. SÃ, otro saludo afectuoso. La gente que es muy atenta. SÃ, ¿verdad? SÃ. Bueno, Periquio,¿ usted qué le hizo, Tres Patines? Pues imaginaos, perÃnclito y mayestático, señor juez.¿ Le molesta? ¿Eh?¿ Le molesta? No, es que no sé lo que quiere decir. Ah, bueno, pues aprenda. Busca el matamurro. Continúe, PerÃnclito. Pues imaginaos, PerÃnclito y Mayestático, señor juez, que yo amo locamente a una dama. Y ese malvado de tres patines, porque yo no le quise prestar dos pesetas que me pidió, ¿sabéis?¿ Sabéis lo que me hizo?¿ Qué le hizo? Abrió una carta que yo le mandaba a esa dama.
9:39 quitó unos versos que yo le mandaba en esa carta... y los sustituyó por otros que hizo él. ¿Ah, sÃ?¿ Qué versos le mandaba usted? Unos que yo le hice y que se titulaban asÃ. A mi amada Quintiliana de Superico del Alba. Y su novia se llama Quintiliana? SÃ, señor. Quintiliana Quirina de nombre y Silla de apellido. No me diga, se apellida Silla. SÃ, por eso me siento tan bien con ella. Ah, bueno, y cómo decÃan sus versos? Pues decÃan asÃ... Querida Quintiliana QuintÃn Silla, cuando veo tu rostro sereno y bello, cuando miro tu rostro de maravilla, me siento enamorado como un camello. Tu epidermis es pulpa de tamarindo, tus cabellos son hebras de seda fina, y si tú no me quieres, cielito lindo, me bebo una botella de creolina. No pongas nubes negras en mi futuro al no ver mi cariño correspondido. Te quiero como siempre, como un canguro. Perico Jovellanos, Campo, Florida.
10:46 Hágame el favor, esos eran los versos que le mandaba usted. SÃ, señor. Pero Tres Patines abrió la carta y los cambió por otros. Porque yo creà que esa carta era para mi novia, chico.¿ Por qué razón? Si en el sobre puse el nombre de la mÃa. No, perico, no. Tú no pusiste los dos nombres completos, sino las iniciales nada más, chico. Porque los nombres eran muy largos y no cabÃan en el sobre. Ah, pues yo no sabÃa eso. Figúrate tú.¿ Cuál es la inicial de Quintiliana? Una a Q. Ajá. Y la de Kirina. Otra a Q.¿ Y cómo se apellÃa tu novia? Silla. Pues mira, a ver, chico, yo leà en el sobre señorita Cucucilla y entonces dije, ay, si esta carta es para mi novia.
11:28 No me diga, creyó que era para su novia. SÃ, porque yo lo mismo le digo Cucucita que Cucucilla, oÃste. Entonces abrà la carta, leà los versos, vi que no le encajaban bien. Y lo que hice fue que saqué eso y metà otro que hice yo. Que esos sà le encajan perfectamente. Cómo son esos versos? Pues esos se titulan tu retrato. Y dicen asÃ, oye esto. SÃ, a ver. Tus ojos son tan viscos que la pareja no está nunca de acuerdo para mirar. Pues cuando el uno mira para una oreja, el otro está mirando para otro lugar. Oye eso. Tu boca es tan enorme que no se debe hablar de tus encantos y tus hechizos. Y tus dientes son blancos como la nieve.¡ Qué lástima que todos sean postizos! No me importa que tengas la nariz roja y la cara de mango bizcochuelo. Y tampoco me importa que sea coja y que tu pata izquierda no llegue al suelo. Más me duele que digas que no trabajo, pues con eso me ofendes, mi Cusubé, con que a ver si te buscas otro guanajo, porque yo, vida mÃa...
12:43 Te abandoné. Qué pasó?¿ Qué pasó? Qué pasó? Siempre cierra con fanfarria. No,¿ en qué fanfarria? Usted aquà no está recitando para fanfarria ni a eso.¿ Y esos versos se los mandó usted a la novia de Perico? SÃ, pero la culpa fue de él. Ah, vamos, la culpa fue de él por no querer prestarle las dos pesetas que usted le pidió, ¿verdad? Hombre, claro, viejo, si él me hubiera dado... Espérate, no, chico, no. La culpa fue de él. O no pones bien el sobre, chico. Ah, no se vuelva atrás que ya confesó. Escriba ahÃ, secretario. Venga la sentencia. Dice el código penal que eso de hacerse cartero para mangarse el dinero es algo que está muy mal. Y como que no hay manera de enmendar su fechorÃa, cumpla 180 dÃas a ver si se regenera.
13:31 Don Leopoldo Fernández, AnÃbal Debar, Minical, Adolfo Otero y Miguel Ãngel Herrera. Escribe Castor Bispo. Producción y dirección, Miguel Yao. Manolo Iglesias que les habla les dice...¡ Muy buena suerte, amigos!
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