Mecaniquicidio
Escucha los mejores casos de la serie de comedia radiofónica cubana La
Tremenda Corte, que fue transmitida por décadas en México en las distintas
estaciones de Grupo Radio Centro.
0:14 La Tremenda Corte! Con Leopoldo Fernández, AnÃbal Demar, Mimà Cal y Miguel Ãngel Herrera. Escribe Castor Bispo. Producción y dirección, Miguel Yao. Audiencia pública. El tremendo juez de la tremenda corte va a resolver un tremendo caso. Buenas noches, secretario. Buenas noches, señor juez.¿ Cómo se siente usted hoy? Muy mal.
0:54 Hoy me siento muy fastidiado.¿ Y qué es lo que tiene? Dolor de cabeza en los pies. Hombre, no es posible, doctor.¿ Cómo va usted a tener dolor de cabeza en los pies? Muy sencillo. Yo tengo en mi cama una almohada muy dura. Y debido a eso, todos estos dÃas atrás estaba amaneciendo con dolor de cabeza. Ah, vamos.¿ La almohada le producÃa dolor de cabeza Sà Pero anoche, para ver si evitaba eso, me acosté en la cama al revés. O sea, con los pies para la cabecera de la cama. Ah, sÃ.¿ Y qué? Pues que como anoche dormà con los pies sobre la almohada, hoy tengo en los pies el mismo dolor que estos dÃas atrás tenÃa en la cabeza.¿ El mismo? Exactamente el mismo. Y si ese dolor que ahora tengo en los pies es el mismo que antes tenÃa en la cabeza, y si el dolor que antes tenÃa en la cabeza era un dolor de cabeza, no hay duda que lo que tengo ahora es dolor de cabeza en los pies.¿ Entendió usted ahora? Bueno, ahora sÃ. Póngase un peso de multa por no haberlo entendido antes. Y a ver qué caso tenemos hoy. Una señora que acusa a dos mecánicos.¿ De qué los acusa?
1:54 De haberle desbaratado unas máquinas que les dio para que se las arreglaran. Hay daños y perjuicios entonces, ¿verdad? SÃ, señor, sÃ, señor. Trescientos pesos es lo que esa señora les reclama a los dos mecánicos Bueno, pues que comparezcan en el acto los complicados en ese mecaniquicidio. Enseguida, señor juez. Luz MarÃa Nananina! ¡AquÃ, como todos los dÃas!¡ Rudecindo Caldeiro y Escoviña! ¡Bien, rey!¡ José Candelario Tres Patines!¡ A la reja! Bueno, secretario, ya están todos aquÃ, ¿verdad? SÃ, señor. ¿Qué, qué, qué?¿ Cómo sÃ, señor, chico? Yo creo, creo, la opinión mÃa es que falta uno.
2:39 ¿Quién? Tornuda. ¿Tornuda?¿ Quién es Tornuda? El que tiene catarro. Secretario, póngale a tres patines una caja de pañuelos de multa.¿ Y eso por qué, chico? Por la bromita esa de Tornuda. Pero si no es bromita ninguna, señor juez. El que tiene catarro es Tornuda. Porque yo siempre queteo catarros de tornudo cada rato, chico. SÃ, pero usted prepara esas trampitas para tomarme el pelo a mÃ. No, hombre, palabra que no, chico. Usted puede tener la seguridad de que yo no hago más que lo que dicen le dan, chico. Qué le dan? Bueno, me dan cocimiento, pero el catarro no se me quita, chico. Diez pesos más de multa.¿ Por qué, chico? Porque me da la gana. Usted se imagina que yo vengo aquà a que me tomen el pelo tres patines. Esa es la educación que le da a su mamita. No, no, que va, mamita, es una cosa muy seria.
3:22 Eso sÃ, en la calle me deja hacer lo que yo quiera... Ah, vamos, en la calle le deja hacer lo que usted quiera. SÃ, en la calle sÃ.¿ Y en su casa? Pues todo bien, gracias.¡ Cien pesos más de multa! ¡Ay! ¡Ay, doctor, tenga energÃa! Póngase duro!¿ Pero qué estás haciendo tú?¿ Qué estás diciendo, Ruedecindo?¿ Tú vas a ir contra tus propios intereses? Cómo contra mis intereses? Claro que sÃ.¿ Cómo le vas a decir al juez que se ponga duro si hoy venimos acusados los dos?¿ Los dos? Claro. ¡Ay, sÃ, es verdad, hombre!¿ Qué le dije yo, señor juez?¿ Que me pusiera duro? Pues no haga caso, póngase blandito.¿ Con qué blandito, no? SÃ, señor. Vamos a ver, nananina, usted es la que acusa, ¿verdad? SÃ, señor, yo soy la que acusa a este par de mataperros. No, oiga, nada de mataperros, señora. Un poco más de respeto a la colonia española, que yo soy un mecánico decente.
4:08 Y yo también, chico.¿ Usted también es decente? No, yo soy mecánico nomás. Ah, vamos. Ah, bueno.¿ Y cómo es posible, rudeciendo, que usted, que siempre ha sido una persona decente, venga acusado junto con tres patines? Bueno, doctor, la verdad es que tres patines me embulló para poner entre los dos un taller de mecánica. SÃ. Y desde que abrimos ese taller no salgo de un lÃo cuando ya estoy metido en el otro.¿ Y ustedes saben algo de mecánica? Hombre, me extraña la pregunta, señor, pues por diario, soy mecánico experto.¿ De veras? SÃ, señor. A mà me dieron la llave inglesa de honor en la exposición de mecánica de San Francisco de California. Y a mà me dieron el destornillador de oro en la exposición de tornillos de San Fernando de Camarones, chico.
4:52 No diga mentiras, hombre.¿ Dónde tiene usted ese destornillador? En la misma gaveta donde tú tienes la llave inglesa. Eso quiere decir que los dos son un par de embusteros,¿ no es asÃ? No, doctor, no, no. No, si yo fuera filibutero, compadre... No embustero embustero. Yo le juro a usted, doctor, por todos los balcones del centro aéreo que dan a la calle San José... Que mi única culpa ha sido volverme a asociar con Tres Patines.¿ Cómo volverse a asociar? SÃ, porque ya otra vez tuvimos un taller de mecánica. Y aquello fue algo tremendo, doctor.¿ Tremendo por qué, RolesÃn?¿ Por qué va a ser, hijo?¿ Por qué va a ser? Ya nos acuerda usted de aquella vez que nos llamaron de los Ferrocarriles Unidos para que arregláramos una locomotora.¿ Cómo no me voy a acordar, chico? Y lo bien que nos quedó aquella mocolotorra, chico Aquella qué ¿Mocolotorra?
5:41 Loco. ¿Eh? Loco.¿ Quién está loco, yo? No, locomotora. SÃ, sÃ. Qué arreglo le hicieron? Bueno, nosotros primero la metimos en lo brillante,¿ tú sabes? ¿Cómo?¿ La locomotora SÃ, lo metimos en una de las atracciones y después la desarmamos toda. La revisamos toda la pieza una por una, le echamos su aceitico y la volvimos a armar otra vez.¿ Y la armaron bien?¿ Cómo no, chico? No, perfectamente. Eso sÃ, demoramos seis meses. No me diga, demoraron seis meses en armar la locomotora. No, no, no, eso es... Demoramos en armar la locomotora tres dÃas, no más, chico.¿ Y en qué demoraron seis meses, entonces? En salir de la cárcel, chico. Ah, pero lo metieron en la cárcel por eso, ¿no? SÃ, porque a la hora de armar la locomotora nos faltaban piezas, chico. Ãyeme, no habÃa más que media locomotora, chico.¿ Y eso FÃjate, cosa de rudecindo,¿ no es asÃ, tú?
6:31 No, hombre, no, pero cómo me va usted a echar la culpa a mÃ, compadre. Usted no se llevó la caldera de la locomotora para hacerle una bañadera a su mamita. Y tú no te llevaste dos ruedas para hacerle una bicicleta a tu sobrino? SÃ, pero... Y la chapa del número de adelante para ponerle la puesta a tu cabecita. No, señor, pero la locomotora tenÃa muchas ruedas y la falta de dos no se iba a notar, mientras que Caldera no tenÃa más que una. Ah, y por el hecho de que no tuviera nada más que una, yo iba a dejar a mamita sin su bañadera. No, rulecino, chico. Yo soy un buen hijo, chico. Entonces ustedes desarmaron esa locomotora para llevársela pedazo a pedazo.¿ Y qué tú querÃas que hiciéramos, chico? Yo traté de llevarme la entera, pero pesaba mucho, chico. No me digas. Y ustedes se llaman mecánicos. Hombre, por Dios Yo quisiera que tú no hubieras visto a nosotros reparando centrales en su carrera, chico. No me digas.¿ Sabes cómo me dicen a mÃ? SÃ. El caballo de la mecánica, chico.
7:26 Por lo bien que reparé el central galope. De veras? Y arrudeciendo le dicen el ángel del central de España. Por lo bien que reparó ese central, ¿no? Y por lo bien que canta la cosa esa española. Ãyeme, no, lo deja...¿ Tú dices por qué? Por qué? Porque reparó bien esa entrada. No, chico, porque está hecho un bagazo,¿ no ve cómo está? No, hombre, no, oiga, de eso nada, que yo no estoy hecho bagazo todavÃa Bueno, cállense. Cállense los dos ya. Sà que se calle. DÃgame, nena Nina,¿ qué le pasó con estos dos mecánicos? Pues nada, señor juez, que yo tenÃa una máquina de coser que no cosÃa y una máquina de escribir que no escribÃa, escribÃa muy mal. Muy bien. Muy bien, no muy mal. Ya la oÃ, lo que le digo es que está muy bien, que siga.
8:08 Ah, bueno. Pues resulta, señor juez, que estos dos sujetos... Momento, momento, le ruego que a mà por lo menos no me diga sujeto.¿ Por qué? Porque suena muy feo. DÃgame, caballero, que suena más bonito. Ah,¿ y sujeto no suena bonito? Pues va a sonar bonito, señora.¿ Usted conoce algo más feo que la palabra sujeto? ¿Sujeta? Bueno, pero nadie le ha dicho sujeta a usted. No, no, no, yo no digo sujeta, femenino de sujeto.¿ Y qué dice entonces Sujeta, la jeta suya, su cara, que es imposible. Ay, bendito Dios, doctor, póngale una multa, nananina. No me da la gana. Aunque no sea más que de diez centavos, chico Ni de diez ni de cinco. Prosiga, nananina,¿ qué fue lo que pasó?
8:49 Pues que rudeciendo y tres patines abrieron frente a mi casa un taller de mecánica y le pusieron en la puerta un letrero que dice asÃ, se arreglan máquinas de todas clases. Y eso, ustedes arreglan todas clases de máquinas? SÃ, señor. Verdaderamente la especialidad de la casa son las máquinas de hacer churros. Pero también arreglamos máquinas de coser, máquinas de escribir, máquinas de afeitar, máquinas de comer jaibas, máquinas de bordar a mano, máquinas de... Un momento, Rudecito.¿ Cómo son las máquinas esas? ¿Cuáles? Las máquinas de bordar a mano. No lo sé todavÃa, porque nunca me han llamado para que arreglara ninguna.¿ Y entonces cómo sabe usted que existen? Porque ya hay máquinas para todo, doctor. Y bien que sÃ, chico, ¿no? Y la especialidad de este es ponerle la bujÃa y los platinos a la máquina de dar galletas, chico. No me digas SÃ, tú no conoces, señor juez, la máquina de dar galletas? No,¿ cómo es?
9:39 Ah, chico, eso es muy práctico, chico. Tú echas un nÃquel, jalas una palanca y la máquina te da un paquetico de galletas, chico. Bueno, pero ese sistema ya lo hay para muchas cosas. SÃ, pero esta máquina tiene algo especial, chico. Si el nÃquel que tú echas es falso, cuando tú jalas la palanca empieza a sonar un pito, chico Y no me da la galleta? No, cuando oyes sonar el pito, el que te da la galleta es el dueño de la máquina. Ah, va. SÃ. Bueno, en fin, nananinas,¿ qué le pasó con ese taller? Pues nada, que cuando yo vi ese letrero dije, bueno, vamos a ver si esos mecánicos me arreglan la máquina de escribir y la máquina de coser. Entonces los llamé, ajustamos la regla en 10 pesos. Yo dije, qué bueno, 10 pesos. Y ellos se llevaron la máquina.¿ Y qué? Que ayer me la trajeron diciéndome que ya estaba arreglada.
10:19 Entonces yo, para probar la máquina de escribir, metà un papel en la maquinita, traté de escribir una carta, pero la máquina no marcaba ni una sola letra. No escribÃa nada. Nada. Y lo peor del caso es que cuando fui a sacar el papel no pude sacarlo.¿ Y eso por qué? Porque estaba cosido a rodillo.¿ Cómo que estaba cosido al rodillo? SÃ, porque resulta que después del arreglo lo que hicieron con la máquina de escribir, no escribe. Y qué hace entonces? Cose. ¿Cose? SÃ.¿ Y qué hace entonces la máquina de coser? Escribe. No. SÃ, palabra que sÃ. FÃjense que yo traté de coser un refajo que estaba descocido, pero la máquina en vez de espuntada lo que dejaba en la tela del refajo eran unas manchitas prietas. Y qué eran esas manchitas prietas? Una lÃnea que decÃa asÃ, La Habana, 27 de septiembre de 1958.
11:03 Está bien, eso es correcto porque esa es la fecha de hoy. Si hubiera seguido cosiendo lo que venÃa detrás decÃa... Muy señor mÃo le advierto con la presente...¿ Qué pasa? La carta que se hizo. No, que yo no quiero ver carta.¿ Pero qué le hicieron ustedes a esa máquina? Bueno, doctor, lo primero que hicimos fue desarmarla, porque nosotros, antes que nada, lo desarmamos todo. SÃ, no, y bien que... Si tú no funciona bien, por ejemplo, o tiene alguna averÃa, vete mañana por el taller que te desarmamos también, chico. Pero,¿ cómo me van ustedes a desarmar a mi señor?¿ Por qué no, chico? Lo primero que hay que hacer para ver en dónde está la averÃa es desarmar las cosas, chico. El otro dÃa, por ejemplo, Ruecino tenÃa un dolor de cabeza espantoso. Entonces yo le dije, echa la cabeza para acá, Ruecino, que te la voy a desarmar.
11:49 No me diga, y se la desarmó. No hizo falta. Al primer martillazo que le di en la oreja Se le pasó el dolor que tenÃa, chico. ¿Cómo, cómo, cómo?¿ Se le pasó el dolor que tenÃa? SÃ, el de cabeza se le pasó, porque era más bravo que tenÃa en la oreja. Era una verejena la oreja esa del matillazo. Después del matillazo? Después del matillazo. Entonces, usted quitó el dolor de cabeza. El dolor de cabeza.¿ Y el otro dolor? El de la oreja. SÃ. Era más grande que el de la cabeza, por eso el otro luce que se va. Se va. Pero es que el grande domina, ¿comprende? Ah, domina. SÃ. Entonces, peor... ¿Eh?¿ Peor el remedio que la enfermedad? Porque son dos dolores. SÃ, señor. SÃ, pero uno grande y otro chiquito. Tú atiende al grande. El chiquito ya es una cosa que no... Bueno, pero, señor, mejor es el chiquito solo que no uno grande y uno chiquito. Bueno, pero¿ cómo que querÃa quitar el chiquito?
12:36 Para quitarlo por...¿ Tú sabes cómo era? Asà es la mecánica, chico Ah, la mecánica es asÃ. Y a la máquina de nananina también le entraron a martillazo. No, esa la desarmamos con mucho cuidado y la volvimos a armar después. Pero parece que alguna pieza de la máquina de escribir se la pusimos a la máquina de coser. Y como entonces nos sobraban piezas de la máquina de coser, la tuvimos que enganchar a la máquina de escribir para no quedarnos con eso regado por ahà por arriba en la mesa de taller, ¿no Y ahà fue donde se armó el libro. Ah, vamos, ahà fue donde se armó el libro. SÃ, doctor, pero, óigame, eso de mentir no tiene importancia, ¿no?
13:16 Yo no diré que las máquinas hayan quedado muy bien. Oh, nada de eso, libre de Dios. Pero vamos, a mà me parece que con un poco de buena voluntad que ponga nananina y otro poco de benevolencia que tenga usted, esto se puede solucionar perfectamente sin necesidad de que esta señora reclame nada. Pero¿ cómo no voy a reclamar nada, compadre? Tengo que reclamar. Bueno, pero vamos a ver. La máquina de escribir le cosÃa antes. No. Y le cose ahora. SÃ. Y la máquina de coser le escribÃa antes. No. Y le escribe ahora. SÃ.¿ Y entonces de qué se queja? De vicio, chico. Esta señora se queja de vicio. Nada de vicio. Me quejo con razón porque yo quiero una máquina de escribir que escriba y una máquina de coser que cosa.
13:59 Oye, eso,¿ pero tú has visto qué capricho es lo de Nananina, chico Capricho de qué? ¿Eh?¿ Capricho de qué? Yo lo estoy oyendo usted que grita de vicio, que esto, que lo otro.¿ Capricho de qué? Nananina tiene razón para quejarse. Bueno, chico, está bien, pero es que no se queje aquÃ, en el jugado y delante de ti, chico. Ah, ¿sÃ?¿ Dónde me voy a quejar entonces? Allá en el patio de su casa, donde no la oiga nadie, que allà no nos perjudica, chico Hágame usted el favor.¿ De qué?¿ Tú quieres algo? No, no, yo no quiero nada. Y ustedes se llaman mecánicos. Bueno, doctor, yo estoy cansado de hacer trabajos de mecánica para la colonia española, ¿no? Y nunca he tenido una sola queja. Qué cosa? Usted no me dijo a mà que una vez arregló los ventiladores del centro gallego y que eso le costó una bronca espantosa.
14:44 SÃ, pero no tuve una sola queja. Tuve más de 60.000 quejas. Porque se quejaron todos los socios a un tiempo. Eso, Rudecindo.¿ Qué pasó con esos ventiladores? A ver Qué innovación de tres patines? Que no salió bien. No no, no.¿ Qué innovación era esa? No, no, no, es bueno, chico. Eso es que tú sabes que los ventiladores se sujetan a la pared, ¿no? Y luego se pone la paleta a dar vueltas, ¿verdad? SÃ, sÃ, al sujetarlo a la pared, pues da vueltas, sÃ. SÃ, bueno, pues yo lo arreglo de manera que no tiene que dar vueltas la paleta. Mira que eso es grande, ¿eh? Cómo usted no tiene que dar vuelta a la paleta? No, no, no, yo clavo la paleta en el aire y entonces se queda quieto, los ventiladores se quedan quietos y la que da vuelta es la pared. Mira qué cosa esa.¿ La pared? SÃ.¿ Y cómo se logra que dé vuelta la pared? Bueno, yo no sé, eso es un problema de apañilerÃa y yo soy mecánico nomás.
15:34 Mecánico. Los apañiles son los que están resolviendo eso, dicen que hay que poner la pared redonda, no sé. pared redonda, pero todavÃa no han logrado hacer nada de eso. No están estudiando la cosa, ya se hizo. La pared redonda, pero empezó a dar vueltas a la pared y a tirar ladrillos para los lados y eso fue tremendo Usted planteó el problema y ahà que otro lo termine. Que lo resuelva. Y el aire acondicionado que puso este es un aparato y lo colocó al revés.¿ Cómo lo colocó? Botado de fresco para la calle y para adentro lo que metÃa era candela. entonces acabaron la gente con miedo me a la calle porque hacÃa más bueno pero eso se puede hacer para para el invierno para el invierno se puede hacer suelo que le diga de rulecindo en este tiempo no se puede hacer eso pero tiene capricha pero que lo dejen ahà para limpiar eso es entonces el invierno es calentino ahora la gente tiempo de la nota durmiendo en la calle como que hay poco tránsito por ahà es asà cuando venga el frÃo pues ya cuela para otro cuarto y ustedes se llama le llaman es usted es el mecánico claro que toda la guerra recibió de aquella vez que no llamaron a nosotros para arreglar el barco al teatro arroyo como no me voy a acordar un barco precioso es que hace ochocientos mil toneladas tenÃa que elevar el hotel o arregló otro papel y tenÃa un defecto significante la chimenea Y nos llamaron a nosotros para que lo arreglaran. Entonces yo fui para allá, le metà mano y en menos de una hora, oye, me le arreglé el defecto que tenÃa Y le quedó bien.
17:04 Bueno, eso no hubo tiempo de saberlo. Por qué no hubo tiempo de saberlo? Porque nosotros terminamos de arreglar el barco un domingo como a la una de la mañana. Sà Y de amanezco ya estaba hundido el barco, chico. Escriba ahÃ, secretario. Venga la sentencia. Este tribunal opina sin lugar a discusión que la pobre nananina tiene toda la razón. Por lo tanto, no hay tutÃa. Si no quieren salir presos, paguen los 300 pesos que reclama Luz MarÃa. Escuche el siguiente programa de La Tremenda Corte con Leopoldo Fernández, Mimical y AnÃbal Demar por esta emisora. Hasta entonces, Manolo Iglesias que les habla les dice¡ Muy buena suerte, amigos!
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