Jardinericidio
Escucha los mejores casos de la serie de comedia radiofónica cubana La
Tremenda Corte, que fue transmitida por décadas en México en las distintas
estaciones de Grupo Radio Centro.
#grc
0:08 La Tremenda Corte. La Tremenda Corte. Con Leopardo Fernández, AnÃbal Demar, Mimà Cal y Miguel Ãngel Herrera. Escribe Castor Bispo. Producción y dirección Miguel Yao. Audiencia pública. El tremendo juez de la tremenda corte va a resolver un tremendo caso. Buenas noches, secretario. Buenas noches, señor juez.¿ Cómo se siente usted hoy? Irregular.¿ Qué le duele? La cabeza. A ver, déjeme verle los ojos. Me parece que hay una taxidermitis ocular en la córnea, doctor.¿ Me hace el favor de abrir la boca? SÃ. Ah. En efecto. El cielo de la boca está nublado y parte nublado con posibles turbonadas en la parte sur de las amÃgdalas. Doctor,¿ cuánto tiempo hace que usted no se cambia los espejuelos? Tres años y pico. Ah, entonces no hay duda. Lo que usted tiene es un relajamiento del nervio óptico que al pasar por el semáforo del encéfalo le produce un tranque en la circulación sanguÃnea ocasionándole ese dolor que usted se siente.
1:27 No me diga. De manera que a mà me duele la cabeza por todo eso. SÃ, señor. Bueno, esa es mi conclusión y usted puede ponerle el cuño. No, lo que le voy a poner no es el cuño. Lo que le voy a poner son 20 pesos de multa a usted para que no sea tan concluyente.¿ Y eso por qué, doctor? Porque el dolor que yo tengo en la cabeza no es de ningún relajamiento, de ningún encéfalo ni de ningún semáforo.¿ Y de qué es entonces? De un cocotazo que me di contra una ventana. Caramba, señor juez, pero eso se avisa.¿ Por qué lo voy a avisar yo a usted si la ventana no me avisó a mÃ? Y vamos al grano, que aquà no se viene a perder el tiempo.¿ Qué caso tenemos hoy? Una señora que acusa de robo a su jardinero. Pues llame a los complicados en ese jardinericidio. Enseguida, señor juez.
2:09 Luz MarÃa Nananina!¡ Aquà como todos los dÃas!¡ Olegario Cascarilla! ¡Servidor! José Candelario Trespatina!¡ A la vea Ya están todos. SÃ, estamos.¿ Qué tal, mi hermano?¿ Cómo anda? Hermano de qué, Tres Patines?¿ Desde cuándo usted y yo somos hermanos? Hombre, todos los hombres no somos hermanos, chico. Todos los hombres decentes, sÃ. Pero yo no puedo ser hermano de un bandolero como usted. Ay, chico, parece mentira, chico. Dos amigos como tú y yo, chico. Que nos vemos aquà todos los dÃas y me vas a salir con eso. Nada de amigos, Tres Patines. Si usted y yo nos vemos aquà todos los dÃas es porque usted comete un delito diario. No, chico, tampoco asÃ.¿ Tú quieres saber por qué tú y yo nos vemos aquà todos los dÃas?
2:55 Por qué? Porque tú eres muy bruto y no te ascienden nunca Cien pesos de multa por esa falta de respeto a la justicia. Sigue metiendo lo que te dé la gana. Cien pesos más. No hay problema, chico. Cien más. Lo que quiero yo es que me mate ya, chico. Pues lo van a matar. Vamos a ver, NananÃn,¿ es usted la acusadora en este caso?¿ Qué me preguntó? Que si usted es la acusadora de este caso. Bueno, le voy a decir, el caso de hoy no es una señora que acusa a un jardinero SÃ.¿ Y quién va a ser aquà la acusadora entonces, don Olegario? No, no, no, un momento. Dejen a don Olegario tranquilo, que don Olegario no se ha metido en nada Bueno, es que este güey hace cada pregunta que le zumba la palangana. Yo hago las preguntas que se me antoja y no me zumbe palangana. Aquà yo le pongo una multa.
3:36 A las chicoas No, ninguna a chicos. Póngale un peso de multa, secretario. Qué cosa?¿ Usted le va a poner un peso de multa a una dama? Qué dama de qué, señor? No esté alegando boberÃas. Las damas de verdad no zumban palanganas. Y qué zumban, entonces? Hombre, cuartos de baño y colores. Usted cállese, Tres Patines. Te estoy ayudando ahora. Pues no me ayude. Adiós, chico. DÃgame, don Olegario,¿ usted qué pinta en este juicio? Bueno, yo vengo como testigo de nananina, señor juez. Me consta que Tres Patines le robó 30 pesos. Oiga, eso es mentira, don Olegaro. ¡Ey, ey, ey! Es mentira, don Olegaro. Déjame pasar, déjame pasar. Oiga, yo no me he robado nada, señor juez. Eso es un falso testimonio que se me está levantando a mà aquÃ. Seguro. A ver, nananina,¿ cómo fue la cosa Verá usted, señor juez. Resulta ser que yo me hice una casita muy mora en la playa, ¿sabe? Para ir a pasar ahà los fines de semana.
4:31 Ah, ¿sÃ?¿ En qué playa se hizo usted esa casa? En la playa de Buey Vaquita. Si quiere ir un fin de semana por allá, vaya a pasarse el sábado, el domingo. Vaya sin pena ninguna, señor juez. Bueno, nananina, yo irÃa con mucho gusto, pero usted sabe que yo soy casado. Y si nos ven a los dos en la playa vayándonos juntos, podrÃan pensar mal. No, nada de eso, señor juez. La playa de Buey Vaquita es muy ancha y no tienen por qué verlo juntos. Ah, ¿no? Claro que no.¿ Hacia qué parte de la playa de Buey Vaquita se baña usted, nananina? Hacia la parte de la vaquita Entonces el juez se puede coger la parte del buey. Póngale dos bueyes de multa al cascarilla ese, secretario.¿ Y eso por qué señor? Por meterse a dar consejos sin que se lo pidan. Ãyeme, compadre, usted es un juez muy abusador.¡ Cállese la boca! Y en cuanto a su invitación, nananina, me resulta delicado el aceptarla.
5:15 Porque usted vive en esa casa, ¿verdad? Sà vivo y vivo solita, además, completamente sola ImagÃnese usted. No resultarÃa correcto que yo pasase la noche dentro de esa casa. No, no, no, no, no. Si aunque usted quisiera pasarla no podrÃa, ¿no? Porque la casa no tiene nada más que una habitación y esa es para mÃ. Y entonces dónde voy a dormir yo? Fuera, en la caseta del perro. Usted cree que yo puedo dormir en la caseta con el perro? Y por qué no, señor juez? Si el perro es muy mansito y no muerde. Ahà era donde dormÃa Tres Patines, ¿verdad? SÃ, ¿no? Y con bastante comodidad porque la caseta es amplia,¿ tú sabes? Ahora que eso sÃ, señor juez,¿ Usted sabe rascarse con las patas de atrás? Yo no. Ah, entonces tiene que aprender porque si no el perro te lleva ventaja, chico Ah,¿ y usted sabe rascarse con las patas de atrás? Bueno, al principio yo no sabÃa y siempre me ganaba el perro.
6:03 Pero desde que yo aprendà toda la pelea que echamos el perro y yo,¿ tú puedes creer que eso te habla, chico Hágame el favor. SÃ. Entonces los invitados de Nananina tienen que dormir en la caseta del perro. SÃ, y si quiere un buen consejo, no aceptes la invitación. Porque lo que ella quiere es acomodarte para ver si se casa contigo. No, no, de eso nada. Vamos. Para que usted lo sepa, no, señor, a mà me sobran los admiradores. Los cuántos? Los admiradores. Vamos, vamos. No se hagan locos, que yo sé de un hombre que todavÃa, todavÃa se está muriendo por mÃ. No me diga,¿ de verdad que hay un hombre que se está muriendo por usted? SÃ, señor. Se lo dije, señora. Aprenda a manejar bien, que un dÃa va a arrollar a uno, se lo dije. Pero qué arrollón ni que nada, chico? El hombre que yo digo no está muy lejos de aquÃ.
6:44 Es que está a cinco cuadras, ¿no?¿ Cómo a cinco cuadras Claro, a cinco cuadras de aquà no está el Calisto GarcÃa. Bueno, ya, ya, no discutan más. Y en cuanto a su invitación, nananina, yo se lo agradezco mucho, pero usted comprenderá que en esas condiciones yo no puedo ir a pasar un fin de semana a su casa. Bueno, vaya, compadre, total. Lo mismo si va usted que si no va, nadie allà se va a dar cuenta de eso Cómo que nadie se va a dar cuenta? Qué va, chico? Un cangrejo más o menos en la playa, no hay quien lo note. Póngale a nananina dos aibas de multa, secretario. Duano. Vamos a la cuestión del robo, que es lo que le interesa a la justicia.¿ Cómo fue la cosa, Nananina? Pues nada, señor juez, que a la casita esta yo le quise hacer un jardincito, porque a mà me encantan las flores De veras? Ay, bien que sÃ, me gustan tanto que a veces yo creo que en la otra encarnación yo tengo que haber sido una flor.
7:28 SÃ, no, no, no, oiga, y para mà que lo ha sido, chico, porque yo he visto a Nananina paseando a caballo por esa playa. Y parece una flor, chico.¿ Qué flor parecÃa?¿ Una gardenia? No, un revientacaballo, chico. Oiga, pero le parecÃa nada más, ¿verdad? SÃ, no, no, sÃ, lo parecÃa nada más, sÃ. Ah, bueno, porque si yo fuera un revientacaballo, hace mucho tiempo que lo hubiera reventado usted, ¿sabe Ãyeme, señora. Ya, he dicho. No, no, es que no, no, no aguanta. Hay amenaza. He dicho que no quiero discusiones aquÃ. Siga, nananina,¿ cuál fue el problema? El problema fue que yo no sé quién le dijo a Tres Patines que yo querÃa hacer un jardincito en mi casa, pero el caso es que él se enteró y se apareció en mi casa diciéndome que era un gran jardinero.
8:10 Porque lo soy, señora, no es por darme importancia, lo soy, yo soy jardinero colegiado.¿ Colegiado de qué, compadre?¿ Dónde está el colegio de jardineros? El colegio de jardineros, oÃgame, el colegio de jardineros viene a quedar poco más o menos... Tú haces asà y coges derecho. Oye, esto, por el camino que sale del... Yo dije que era un colegio. SÃ, señor. Me equivoqué, perdón. Es una escuela pública. Ah, vamos. La de los jardineros es escuela pública de jardineros. Pues yo también tengo un jardÃn. Y en cuestión de jardinerÃa no hay quien me discuta porque en eso soy un toro. No, yo también soy un toro. No, Tres Patientes. SÃ, sÃ. Yo lo conozco a usted bien. Y sé que lo que más puede usted ser es un borriquito.¿ Un qué? Un borriquito.
8:52 Está bien, papá. 100 pesos de multa por ese papá. En fin, nananina, colocó usted a tres patines. Sà señor, lo coloqué de jardinero. Me desbarató el jardÃn y encima de eso me robó 30 pesos. Yo no le robé nada, señora. SÃ, señor. Oye, el otro. Le robó a usted 30 pesos que ella le dio para que me los entregara a mÃ. Ah, esos 30 pesos eran para usted. SÃ, señor juez, sÃ. Porque yo tengo también una casa en esa playa, ¿sabe? SÃ. Una casa muy bonita y muy buena, con aire acondicionado y todo. Cómo va a decir usted que es buena? Si el techo está lleno todo de goteras. Bueno, pero gracias a eso, además de aire acondicionado, tengo agua acondicionada también.¿ Y agua acondicionada por qué? Ah, porque por esas goteras entre el agua en condiciones. Ah, vamos.
9:32 Y además de eso, tengo gas en la cocina.¿ De balón? No, de botella.¿ No se lo cobran? SÃ, sÃ,¿ cómo no me lo van a cobrar?¿ En qué quedamos?¿ No dice usted que el gas es de botella? SÃ, una botella de agua mineral con gas que tengo en la cocina. Póngale un peso de multa por ese chistecito, secretario. Cállese la boca. A ver, nananina.¿ Qué 30 pesos fueron los que le robó Tres Patines 30 pesos de planta para mi jardÃn que me habÃa vendido don Olegario. Ah vamos, don Olegario le vendió a usted 30 pesos de planta. SÃ, señor. Por cierto, que casi todas me las echó a perder Tres Patines. No diga eso, señora, que yo no les eché a perder nada.¿ Cómo que no?¿ Y los tres surcos de Boca de León que usted me echó a perder? Bueno eso fue un... Oye, maestro, fue un pirimento que me salió mal, ¿no? Y eso qué fue lo que hizo usted?
10:13 Pues yo, chico, es que yo injerté la mata de Boca de León... Con semillas de ajo y raÃces de lengua de vaca. Y eso para qué? Para ver si la boca de león me salÃa con lengua y con dientes, ¿no? Cómo con lengua y con dientes? SÃ, con lengua de vaca y con dientes de ajo. No me diga, y salieron asÃ.¿ Qué va, chicos?¿ Se secaron? Pero eso fue porque yo le dije a Nananina que la regara todos los dÃas y ella no la regaba nunca, chico. Y cómo la iba a regar si usted me robó la regadera? No, señora, no me levante calumnia que yo no me la robé ni nada de eso.¿ Cómo que no se la robó? No, señora, usted me dijo a mà que cuando la regadera tuviera hueco la botara. Y la regadera esa por la parte de arriba que tiene una especie de cebolleta estaba llena de huequito todo el dÃa. No me diga y la botó usted.
10:55 Bueno, yo la iba a botar, chico, pero un vecino me dijo que a él le servÃa asÃ. Y en vista de eso, pues, se la vendà en un peso y medio. Usted oyó eso, señor juez, ¿verdad? Yo le dije que la botara cuando estuviera con huecos en el fondo. No, señora, usted no me dijo ni nada de fondo ni nada de eso. Usted dijo cuando tuviera huecos nada más. Pero yo querÃa decirle cuando se saliera SÃ, pero si es que esa regadera inclinándola asà para adelante cuando tú la agarras por el asa, óyeme, se salÃa todo el agua. Bueno, bueno, bueno, chicos, no quiero discutir lo de la regadera más. Ni yo tampoco, ni el juez le interesa nada de eso Sà le interesa, chicos, porque total me habÃa costado tres pesos nada más. Pero yo no le di 30 pesos para que le pagara sus plantas, don Olegario, a usted. Para que se las pagara? No, no, no, vamos a aclarar eso, que usted no dijo nada de pagar.¿ Cómo que no? No, señora, me acuerdo muy bien. De que cuando usted me dio los 30 pesos yo le pregunté,¿ para qué es este dinero? Y usted me dijo, para que vaya a casa de don Olegario y le abone sus plantas.¿ No fue asÃ? Ah, sà mismo fue. Pues eso fue lo que hice yo, ir a casa de don Olegario y abonarle sus plantas.¿ Abonármela de qué, señor, si usted no me dio a mà dinero ninguno?¿ Y por qué tenÃa que darle yo dinero a usted, compadre? Abonar las plantas no es echarle abono.
12:04 No, señor, en este caso abonar las plantas era pagarlas. Ah, bueno, me lo hubieran dicho. Yo creà que los 30 pesos era un suerdo que usted me daba aparte por el trabajo de abonarle la planta a don Olegario. Y como el precio me convenÃa, pues me guardé los 30 pesos, fui para allá y se las aboné.¿ Y con qué me las abonó? Pues yo no vi allà señales de abono ninguno.¿ Cómo que no, don Olegario? A cada matita le eché yo su poquito de talco. No me diga. Y a las plantas se le echa talco. Bueno, chicos, por lo menos eso es lo que yo le he echado toda la vida a las plantas.¿ A qué plantas? A las plantas de los pies mÃos Escriba ahÃ, secretario. Venga la sentencia. Por lo de la regadera y la boca de león, el tribunal considera que no merece sanción. Pero por la fechorÃa que le hizo a don Olegario, va a estar seis años y un dÃa vestido de presidiario.
12:56 Escuche el siguiente programa de La Tremenda Corte con Leopoldo Fernández, Mimical y AnÃbal Demar por esta emisora. Hasta entonces, Manolo Iglesias que les habla les dice¡ Muy buena suerte, amigos!
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