Colecticidio
Escucha los mejores casos de la serie de comedia radiofónica cubana La
Tremenda Corte, que fue transmitida por décadas en México en las distintas
estaciones de Grupo Radio Centro.
0:04 La tremenda corte. La tremenda corte. Audiencia pública. El tremendo juez de la tremenda corte va a resolver un tremendo caso. Buenas noches, secretario. Buenas noches, señor juez.¿ Cómo se siente hoy? Mal. Parece que el exceso de trabajo me tiene muy nervioso.¿ De veras? SÃ, mire cómo me tiembla el pulso. A ver, verdad que sÃ. Y qué le dijo el médico de eso? Nada, porque no es asunto suyo.¿ Cómo que no es asunto suyo? No, porque dice que yo estoy hecho tierra, de manera que lo mÃo no es un temblor nervioso.¿ Y qué es entonces? Temblor de tierra.
0:52 Vaya por Dios. Entonces hoy no vendrá usted panetela, ¿verdad? No, señor, hoy vengo belicoso, de manera que procure andar derecho si no quiere coger su cocotazo. Qué va, doctor, conmigo no hay problema. Yo estoy aquà para hacer lo que usted me mande, nada más. Porque para eso usted es mi querido jefe y yo soy su humilde subordinado. Y no le da pena contestar asÃ. Póngase un peso de multa por Huataca. Pero, señor juez... No me replique. Y a ver qué caso tenemos hoy. Una estafa. Con que una estafa, ¿no? Seguro que el acusado es Tres Patines. Pues no, señor. Se equivocó usted. Porque tres patines es el acusador. No me diga, lo estafaron a él entonces, ¿verdad? Bueno, eso es lo que dice él, pero ya usted sabe que tres patines es un poquito rebaloso. SÃ, bastante.¿ Cómo dice él que lo estafaron? Por medio de una colecta. Pues llámelo complicado en ese colecticidio. Enseguida, señor juez.
1:43 Luz MarÃa Nananina!¡ Aquà como todos los dÃas!¡ Rudecindo Caldeiro y Escoviña! ¡Presente!¡ José Candelario Tres Patines!¡ A la reja! Vamos a ver qué estafa es esa que dice el acta Ninguna, doctor. Cosas de tres patines que se imagina que todo el mundo está mandolero como él. Y bien que sÃ, señor juez. Como eres capaz de robarle la muleta a un cojo, pues... Un momento señora, un momento. No me levante de calurnia, porque eso no es verdad. Cómo que no es verdad?¿ Usted no intentó robarle la muleta el otro dÃa a un cojo que estaba durmiendo ahà en un banco del Parque Central? No, señora. Lo que yo querÃa precisamente era evitar que se la robaran. Ah, sÃ. Para eso tenÃa que llevárselas usted, ¿verdad? SÃ, porque yo vi que el cojo estaba dormido con la muleta al lado. Y enseguida yo pensé, a lo mejor pasa por aquà alguien que no sea tan honrado como yo y se la roba. Asà es que mejor que yo me la lleve. Y se la guarde en un lugar seguro, ¿no?
2:46 Y dónde se las iba a guardar usted? En la casa de Peña de Barseiro. No me digas. Sà que la llevaba para casa de Barseiro. Entonces,¿ pensaba usted dejar ese cojo sin sus muletas? No, no, señor juez. Parece mentira que usted piense eso de mÃ. Yo pensaba empeñar la muleta en dos pesos. Oye, esto. SÃ. Y dejarle luego la papeleta al cojo sobre el banco para que la fuera a desempeñar cuando se despertara, ¿no? Y esos dos pesos no se los cogÃa usted. SÃ, no, pero yo tenÃa que llevar la muleta hasta la casa de empeño de manera que le puede venir para dejarle la boleta en el banco. Yo lo que hacÃa era cobrarle al cojo los gastos de transporte, que lógicamente Y el cojo no tenÃa que pagar los dos pesos para poder recuperar sus muletas.
3:28 SÃ, pero las muletas eran suyas. De modo que él era quien tenÃa que pagar los gastos del almacenaje y la garanterÃa de la mercancÃa.¿ Qué garanterÃa? La garanterÃa de la mercancÃa. La garantÃa. ¿Eh? GarantÃa.¿ Tú estás de acuerdo con eso? No, señor.¿ Y qué?¿ Se llevó usted las muletas por fin? No, qué va, no tuve valor para hacerle eso al pobre cojo. Ah, vamos, le remordió la conciencia. La conciencia, lo que me remordió fue una oreja chico.¿ Cómo una oreja? SÃ, porque óyeme, cuando le iba a meter mano a la muleta, el cojo se despertó. SÃ. Brincó, óyeme, pero sin muleta, voló del aire. Me agarró por el peco ese y me ha dado una mordida en una oreja. SÃ.
4:08 Que por poco me la arranca, chico. Bueno, y entonces,¿ cómo dice usted que no se llevó las muletas porque no tuvo valor? Porque es verdad, chico, no tuve valor. Me acobardé porque él cojó ese mordida muy duro, chico. Ah, vamos. Venga acá,¿ y el cojo ese no lo denunció? SÃ, cómo no, chico. El hombre es un hombre consciente. Ah, consciente no se lo denunció. La suerte fue que me llevaron a un juzgado ahà donde el juez es amiguÃsimo mÃo. Ajá Entonces el juez habló con el secretario, que también es un hombre amigo mÃo. El secretario? SÃ.¿ Usted conoce a la familia secretaria? Bueno, chicos, todo, todo. El secretario habló con el cojo. El cojo sà no era amiguÃsimo suyo No, el cojo no hacÃa nada más que mirarme para la oreja. Tú no sabes que me le partió el cartoncito dentro de la oreja El cartoncito. Ãyeme. El secretario habló con Escojo. Escojo dijo que bueno, que no habÃa ir conveniente.
5:03 Y en vista de eso pues me celebraron el juicio en privado. Oye esto en privado. Y me arreglaron el problema hoy en dos patadas. No me diga, le arreglaron el problema en dos patadas. Sà una me la dio el juez y la otra el secretario. Ah pero le entraron a patadas. No, no, no, no me entraron a patadas, me salieron a patadas.¿ Cómo que lo salieron? Sà no, la cosa fue a la salida, chico. SÃ. Porque resulta que el juez se puso a decir que según no sé qué artÃculo, una cosa que él leyó allÃ. SÃ. De no sé qué ley, que tampoco sé quién ha hecho una ley de esa Ãndole. Ajá. El caso es que no se podÃa juzgar en una corte correccional y que habÃa que presentarme al juez de instrucción. Oye, esto Ah, no me digas. SÃ. Entonces yo le dije, no, chico, no me lo presentes, que ya yo lo conozco.
5:46 Y ahà fue donde el juez y el secretario se pusieron bravos, ¿verdad?¿ Tú te enteraste de eso?¿ Te hicieron en cuenta? No, pero usted me lo está haciendo ahora. No, no, no. Oye, no tuvieron necesidad de ponerse bravos. Por qué? Porque hacÃa rato ya que estaban endiablados conmigo. Me miraban con una cara. Bueno, bueno, Tres Patines. Pero hay algo que yo no comprendo bien. SÃ. Usted no me dijo al empezar esta narración que ese juez era amigo suyo. SÃ, cómo no, chico. AmiguÃsimo mÃo, chico Y venga acá, la patada esa se la dio por amistad. Por Gervasio me la dio yo.¿ Cómo por Gervasio? SÃ, porque el cojo se llama Gervasio, chico, tú sabes, me la dio por Gervasio. Y como él no me la podÃa dar porque era cojo, pues tú sabes, pues me la tuvo que dar el juez por él, chico.
6:26 Ajá,¿ y la que le dio a usted el secretario? Ay, chico, ni me hable de eso.¿ Tú sabes cómo son los secretarios? Cómo son? Que usan zapatos de esos duros para que les dure bastante. SÃ. Porque suelo de los secretarios es una cosa reducida, ¿no? SÃ. Oye,¿ qué patada me dio, chico? Basta que el juez haga una cosa para que ellos quieran hacer lo mismo Y ese quiso hacer lo mismo,¿ no es eso? SÃ, pero se quedó con la gana. Ah,¿ no le dio la patada No,¿ cómo no me lo iba a dar, chico? Ya lo creo que me la dio.¿ Por qué quedamos?¿ No dice usted que se quedó con las ganas? SÃ, se quedó con las ganas de darme la otra, que ya el pie venÃa volando para arriba de mÃ. Bueno, dÃgame una cosa, Tres Patines.¿ Usted sigue siendo amigo de ese juez? SÃ, como anoche. Mira, anoche precisamente yo pasé por... ¿Anoche, anoche? ¿Cómo, a qué hora?
7:07 Anoche serÃa... Ya estaba oscuro. Ah, bueno, sÃ. A ser de noche porque ya estaba oscuro. SÃ, estaba oscuro, sÃ. SÃ, pero¿ qué hora, poco más o menos?¿ Qué problema tiene usted con las horas? No yo con las... Usted no sabe, no es la hora exacta, pero puede calcular a prima noche, a medianoche, o la madrugada.¿ Era prima noche? SÃ, prima noche, era medianoche.¿ Medianoche a las doce? Medianoche con pepino, sÃ. Ãyeme... Yo pasé por delante de la casa de Herrera para hacerte exacto la hora. Era de 7 ante meridiano. Bueno, está bien. Ya no me interesa la hora Ãl estaba sentado en el portal, tú sabes, tomando café con unos amigos. ¿Ah, sÃ?¿ Qué pasó? Nada, que apenas me vio se levantó del sillón y vino hacia mÃ, pero de lo más atento.¿ Y le dio la mano? Al contrario, me la quitó.¿ Qué cosa le quitó? La mano.¿ Qué mano?
8:01 Una mano de plátano que yo llevaba al hombro.¿ Y eso? Los plátanos eran robados, ¿no? No, chicos, era Johnson. Pero procedÃan de un hurto. No, procedÃan de un platanal.¿ Y por qué se los quitó entonces? No me lo explicó, chico. Lo único que hizo fue invitarme a tomar.¿ A tomar café? A tomar una guagua y a salir de su barrio en cinco minutos de plazo. Y qué, tomó usted la guagua Hombre, por Dios, claro que sÃ, chico. Como no le iba a despreciar la invitación, ¿verdad? Ajá. Porque fue tan amable conmigo que me acompañó hasta la esquina,¿ tú sabes? Sà Y cuando vio que la primera guagua venÃa muy llena, me preguntó...¿ Usted se quiere ir en esta? SÃ. O prefiere esperar la otra.¿ Y qué hizo usted? Figúrate, me habló en una forma que me fui en esa.¿ Y por qué no esperó la otra? Porque yo no estaba seguro de que si él me decÃa la otra guagua o la otra patada, como ya me habÃa...¿ Te acuerdas que me habÃa colado SÃ. Pero en fin, hoy no viene usted acusado de nada, ¿verdad?
8:50 No, no, no. Hoy yo soy el que acuso de estafa al rulecindo este y a la doña gorda. No le haga caso, doctor por Dios. Esa es una calumnia de tres patines. Nada de calumnia, que ustedes le estafaron 10 pesos a mi mamita. No me diga.¿ Estafaron 10 pesos a su mamita? SÃ, chico, parece mentira que sean capaces de hacerle eso a mamita. Yo, por lo menos, respeto a los ancianos.¿ Qué me cuenta, Tres Patines?¿ Usted respeta a los ancianos? Cómo no, chico? Yo no te respeto a ti Póngale 20 pesos de multa, secretario. Y vamos a ver, Rudecindo,¿ es verdad eso de que ustedes le estafaron 10 pesos a la mamita de Tres Patines? Qué va a ser verdad, doctor? Por Dios hombre. Yo sé respeto a los ancianos. Y como Tres Patines, que yo quisiera que hubiera usted visto lo que le hizo ayer a dos pobres ancianitos ahÃ, viejitos.
9:42 Qué fue lo que le hizo Otogenario, creo que eran, Otogenario. Otogenario,¿ qué le hizo? Otogenario óyeme, ni lo he visto en mi vida. Qué le hizo Hágame el favor de dejarlo, continúe,¿ qué le hizo Otogenario, fue usted, ilustre y adolescente magistrado, que tres patines estaba parado en la esquina de 23 y J, esperando un ónibus, y en eso un señor y una señora muy viejizitos ya, pobrecitos los dos, Se le acercaron y le pidieron que los ayudara a cruzar la calle de 23. Y Tres Patines no lo ayudó. SÃ,¿ cómo no? Le agarró por un brazo a cada uno. Empezó a caminar entre los automóviles y cuando iban por la mitad, lo soltó. Y les dijo, perdonen, viejitos, pero ahà viene mi guagua. Y lo dejó solos en medio del tráfico.
10:28 No,¿ de verdad que usted hizo eso, Tres Patines? SÃ, chicos, lo tuve que hacer porque en ese momento vi que venÃa la guagua mÃa y yo estaba apurado, ¿no? Pero yo dejé ya a los viejitos encaminados.¿ Cómo encaminados? SÃ, porque yo les dije, sigan derechitos, tráquense los ojos. con la mano arriba de los ojos y sigan derechito por aquà hasta que lleguen a la otra acera. Y tengan cuidado con las máquinas que por aquà pasan muchas y muy veloces. Bendito Dios.¿ Que a eso le llama usted dejar a dos viejos encaminados? Claro que sÃ, encaminados. Si emergencia los dejó. No, no, no, señora. Si emergencia no, que los viejitos iban hacia la calle 21 y emergencia queda para el otro lado. De todos modos, Tres Patines, esos viejos le pidieron protección a usted y usted los dejó solos. No, pero si ellos no estaban solos.
11:16 Cómo que no? No chicos, estaban rodeados de máquinas. Por eso mismo, Tres Patines. Usted lo dejó desamparado. No, chico, te equivocaste de barrio. Por qué? Porque yo lo dejé en 23. Desamparado está en la Habana Vieja. Póngale 23 pesos de multa, secretario.¿ Y eso por qué, chico? Porque me da la gana. Y a ver,¿ usted insiste en acusar de estafa a Rudecindo y a Nananina? Sà señor, le estafaron 10 pesos a mamita. Eso no es verdad. Su mamita contribuyó con esos 10 pesos una suscripción que ella hizo. SÃ, señor, claro que sÃ, doctor, sÃ, señor. Fue una suscripción voluntaria a la que su mamita contribuyó con un óvulo.¿ Qué óvalo de qué, chico? Con 10 óvalos Bueno, pero esos 10 óvalos no fueron voluntarios.
11:58 Yo no sé si fueron voluntarios, guerrillero, yo no sé de eso. Pero esos 10 pesos hay que devolvérselos a mi mamita Bueno, pero vamos a ver si yo me entero.¿ Qué sucrisión fue esa Una coleta que hicimos entre los vecinos del barrio, doctor. Para que Nananina se operase. Y su mamita no dio esos 10 pesos porque quiso tres patines? SÃ, chico, pero la estafaron. Porque lo de la operación era mentira, chico A mà no me engaña ni Nananina ni el Rudecindo, chico.¿ Por qué?¿ Por qué va a ser, chico? Ser cÃvico, Rudecindo. Contesta la verdad, chico.¿ Cuántas veces te he amangado yo a ti... Pidiéndote dinero para una operación de mentirita, chico. Yo qué sé, hombre, más de 40. Pues mira, a ver, chico, como me vas a venir tú a tumbarme a mà con un truco mÃo, chico. Porque, óyame, señor, óyame Porque lo de Nananina no fue truco, señor. A Nananina les trajeron un quiste de la espalda la semana pasada. ¿Seguro, Rudecindo SegurÃsimo, doctor. le doy mi palabra de que el quiste de Nananina... vive ahora en el pabellón de cirugÃa de Hijas de Galicia... negociado de operaciones pomo número 6. Entonces Nananina se operó en Hijas de Galicia. SÃ, señor. La recomendé yo, que para eso soy hijo de Galicia también.
13:07 Qué cosa?¿ Tú eres hijo de Galicia? Claro que sÃ. Con los años que tienes, chico.¿ Y eso qué importa? No puedes ser hijo de Galicia, Ruecindo. Tú tienes que ser abuelo de Galicia por lo menos, chico. Ay, bendito Dios. Doctor... AverÃgueme qué juez fue ese que le entró a patadas a Tres Patines.¿ Para qué lo quiere saber? Para llevarle mis asuntos a él, porque ese es el que me conviene más.¿ Diez pesos de multa por querer llevar los casos mÃos a otros jugadores? MuchÃsimas gracias, doctor. Y de nada. Y dÃgame, Tres Patines,¿ no le basta a usted con los datos que acaban de darle sobre esa operación? Claro que no, chico.¿ Tú quieres convencerte de que la operación esa fue un cuento para amangarle los diez pesos a mamita? ¿Cómo? Ahora tú verás.¿ Usted asegura que fue operada de un quites? Señora, la semana pasada,¿ no es asÃ, nananina?
13:50 SÃ, señor. Bueno, demuétrelo.¿ Cómo que se lo demuestre? SÃ, señora, proceda a enseñar la cicatriz aquà al señor juez. No, de eso nada. A mà no hay ninguna ley que me obligue a enseñar la operación que me hizo. A nadie se la enseño. Bueno, hace usted muy bien. Claro que no. La justicia, en este caso, tiene que conformarse con el certificado del cerojano que hizo la operación y con la declaración de los testigos de vista.¿ Cómo de los testigos de vista, Ruedesito? SÃ, señor. Yo he visto esa cicatriz y con mi palabra basta. No, no, es un momento que usted no vio nada.¿ Cuándo vio? No me desmienta, señora. Le estoy defendiendo. No, no, defiéndase y defiéndame a mà de otra manera que asà no me conviene. Qué hubo? Se da cuenta, señor juez, de la contradicción que hay ahà ahora? No hay contradicción ninguna. Sà la hay, chico. No, lo que pasa es que usted se ha pasado la vida inventando trucos de eso.
14:35 SÃ. Y es su propia sinvergüencerÃa la que lo hace sospechar de los demás. SÃ, sÃ. Porque usted es un sinvergüencita. SÃ, es lo que le llaman eso del pomeránico. SÃ. El pomeránico. Que va y vuelve. Usted es un sinvergüencita, Tres Patines. Yo, deja que tengan necesidad de atravesar la calle 23 Te voy a dejar, óyeme, a media calle, igual que a los viejitos. Qué dijo usted, Tres Patines? No, nada no haga caso, chico, lo dije jugando. Ah, bueno. Por eso sÃ, dile a estos señores... que le devuelvan a mà más los 10 pesos. Por qué, Tres Patines?¿ Ella no los dio voluntariamente? Sà chico, pero que no hay derecho a que rulecindo con el pretexto de una operación que no me consta que sea verdad, le haya ido a quitar a mamita el único billete de 10 pesos que ella tenÃa, chico.
15:19 El único de dónde, hombre? Si yo vi que sobre la mesa tenÃa un montón de billetes de a 10. SÃ, hijo, pero el que te dio a ti era el que no debÃa haberte dado precisamente, chico. Por qué? Porque sÃ, chico. Si tú no le devuelves ese billete, mamita se queda sin trabajo. Momento, tres patines.¿ Por qué se queda sin trabajo? Porque tiene que cerrar la fábrica, chico.¿ Qué fábrica? Hombre, chico. Tú me guardas el secreto si te digo una cosa. SÃ,¿ qué cosa es? Aparte de juicio. SÃ. Tú sabes que mamita se equivocó, ¿no?¿ Por qué se equivocó? Porque el recién no llegó y le dijo... Señora, usted querrÃa darnos una muestra de su generosidad... contribuyendo con algo para una vecina que necesita operarse. Entonces mamita le dio un billete de 10 pesos, asÃ, pero rápidamente. Y ese billete era la muestra, chico.
16:02 La muestra de su generosidad. No, chico, la muestra que yo le habÃa conseguido para que ella fabricara los otros pasos. Escriba ahÃ, secretario. Venga la sentencia. El tribunal solicita que ante todo se proceda a detener a mamita por falsificar moneda. Y a usted por venir al juez con esa reclamación, voy a poner esta vez 12 meses de prisión. Dale, Apolo Fernández, AnÃbal de Mar, Mimical, Adolfo Otero y Miguel Ãngel Herrera. Escribe Castro Obispo. Producción y dirección, Miguel Yao. Manolo Iglesias que les habla les dice¡ Muy buena suerte, amigos! Audio Centro
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