Brillanticidio
Escucha los mejores casos de la serie de comedia radiofónica cubana La
Tremenda Corte, que fue transmitida por décadas en México en las distintas
estaciones de Grupo Radio Centro.
#grc
0:13 La Tremenda Corte. La Tremenda Corte. Con Leopardo Fernández, AnÃbal Demar, Mimà Cal y Miguel Ãngel Herrera. Escribe Castor Bispo. Producción y dirección Miguel Yao. Audiencia pública. El tremendo juez de la tremenda corte va a resolver un tremendo caso. Buenas noches, secretario. Buenas noches, señor juez Qué tal de salud? Pues hoy ya me siento bien, pero ayer me llevé un susto tremendo.¿ Y eso, señor juez?¿ Qué le pasó ayer? Que mi mujer hizo una sopa muy buena para el almuerzo. Y a mà la sopa es una cosa que me encanta. No me extraña, doctor, porque la sopa es una cosa muy sabrosa, la verdad. Yo tengo un amigo que no come más que sopa.¿ Qué me cuenta?¿ No come más que sopa? Nada más.¿ Sabe cómo le dicen por eso? ¿Cómo? Sopimpa.¿ Y no se pone bravo por eso?¿ Cómo no? Cuando le dicen sopimpa se pone bravo.
1:14 Y hasta se faja. Pero como no come más que sopa, nunca se faja a los golpes.¿ Y a qué se faja entonces? A los sopapos. Pero cuénteme, cuénteme,¿ qué fue lo que le pasó a usted Pues figúrese que como estaba tan buena, me comà seis platos de sopa.¿ Y qué le ocurrió? Que por comer tanta sopa, por poco me da un soponcio. No me diga, doctor.¿ Y usted está seguro de que el soponcio se lo produjo la sopa? SÃ, tuvo que haber sido la sopa Por qué? Porque me dio de sopetón y además de eso, porque me produjo un sueño soporÃfero. Ah, no. Entonces no hay duda, ¿no? Y si la cosa es asÃ, señor juez, usted no debe comer sopa.¿ Y qué debo comer entonces? Frijoles. DÃgale a su mujer que le ponga frijoles por la mañana, frijoles por la tarde y frijoles por la noche. No, de eso nada. Y póngase ahora mismo diez pesos de multa. Eh, pero¿ por qué, doctor? Porque lo que usted quiere es afrijolarme. No, señor juez palabra que no habÃa pensado en eso. Por si acaso.
2:00 Y vamos a lo importante.¿ Qué caso tenemos hoy? El dependiente de unos joyeros que por poco acaba con la joyerÃa.¿ Qué fue lo que hizo? Lo acusan de haberse robado una pila de brillantes. Pues llame entonces a los complicados en ese brillanticidio. Enseguida, señor juez.¡ Luz MarÃa Nananina!¡ Aquà como todos los dÃas!¡ Leoncio GarrotÃn y Rompecocos!¡ José Candelario Trespatines!¡ A la reja! Eh,¿ falta alguien por llamar, secretario? Sà el secretario mÃo ahà no está citado.¿ Qué le pasa a usted? Hay que llamarlo, sÃ. Ese ahorita se lo llevan para el precinto, no importa. No, señor juez, ya están todos aquà Veamos entonces,¿ quiénes son los que acusan? Nananina y yo, señor juez.
2:42 Ese sinvergüenza de tres patines nos robó más de cinco mil pesos en briarque. Parece mentira, caballero, que me digan eso a mÃ. Yo no me ha robado nada, Leóncio.¿ Cómo que no se robó nada?¿ TodavÃa tiene usted el descaro de negarlo? SÃ, señora, porque yo soy incapaz de robarme nada. Si en este mundo hay una sola persona honrada, esa persona soy yo. ¿Usted? SÃ, señora, yo mismo. Cuando yo iba a la escuela, el maestro siempre me ponÃa de ejemplo para los demás muchachos. No me diga, el maestro lo ponÃa usted de ejemplo. SÃ, el maestro se pasaba la vida diciéndole a los otros velocÃpedos. Cómo velocÃpedos? A los que estaban en el colegio. DisÃpulo. DisÃpulo es de tres ruedas, ¿no No, ese es el velocÃpedo. SÃ. DecÃa, niños, fÃjense bien en lo que hace Tres Patinitos, fÃjense mucho en lo que él hace.
3:27 Y luego les decÃa que hicieran lo mismo. No, les decÃa que hicieran todo lo contrario. No me diga, y eso le llama a usted ponerlo de ejemplo. Sà porque lo que pasaba era que ese maestro me tenÃa que ir a mÃ. Cómo quinina?¿ Le daba quinina para la fiebre? No, que no me podÃa ver, chico. ¡Inquina! Ah, inquina es donde dobla la calle, ¿no No, señor, eso es esquina. SÃ, parece porque yo sabÃa más que él. ¿Cómo, cómo?¿ Usted sabÃa más que él? Ya lo creo que sÃ. Figúrate tú que una tarde nos pasamos dos horas discutiendo porque él estaba empeñado en que quince y dos era igual a diecisiete. Y claro que es igual, Tres Patines.¿ Pero cómo va a ser igual, chico?¿ Tú quieres convencerte de que 15 y 2 no es igual a 17? ¿Cómo? Muy sencillo. Por ejemplo, párate en 15 y 2 a esperar a una guagua que vaya por 17, a ver si tú la puedes coger Háganme el favor. Eso será en el vedado, Tres Patines, pero no en la aritmética.¿ La aritmética?
4:19 Qué barrio es? La aritmética no es ningún barrio, Tres Patines. A ver, Leóncio, explÃqueme usted,¿ cómo tuvo lugar ese robo? Pues verá usted, señor juez. Resulta ser que NananÃn y yo tenemos una joyerÃa muy buena donde se venden unas prendas magnÃficas, sobre todo muy originales.¿ Qué es lo que tienen de originales? Pues, por ejemplo, que nosotros somos los únicos joyeros en La Habana que vendemos el manzanillo.¿ Y qué es el manzanillo? Un anillo que tiene forma de manzana. Bueno, pero le advierto que hay una joyerÃa ahà que le está haciendo la competencia, porque ha inventado los majaretes.¿ Y qué son los majaretes? Unos aretes que tienen forma de majache. Mentira, esa joyerÃa no existe.¿ Cómo no, señores? Una joyerÃa nueva que abrieron ahà hace poco, montada con todos los adelantos modernos Qué adelantos modernos son los que tiene?
5:04 Mucho, mire, en primer lugar, cuando usted entra en esa sala de la joyerÃa, sÃ. Lo primero que se encuentra son tres sillas.¿ Y para qué son las tres sillas? Para poner los tresillos, porque asà es la cosa. Entonces usted sigue y arriba de una mesa hay una baraja y un pomo de pastillas de clorato. No me diga.¿ Y para qué quieren en esa joyerÃa la baraja? Hombre, para hacerlo solitario, chico.¿ Y las pastillas de clorato? Hombre, para las gargantillas, chico. Y después de eso, todos los dependientes tienen que andar en alpargatas. Para qué tienen que andar en alpargatas? Hombre, para que no se despierten las dos milones. Secretario, póngale 10 pesos de multa a Tres Patines por meter paquetes en este juzgado. Pero oye, mi viejo... ¡Silencio! Prosiga usted, Leoncio. Quedamos en que Nananina y ustedes tienen una joyerÃa,¿ no es eso? SÃ, señor. En cuya joyerÃa cometimos la imprudencia de colocar a Tres Patines en calidad de dependiente.
5:53 Y por qué cometieron ustedes esa imprudencia? Porque usted no sabe cómo es Tres Patines pidiendo trabajo, señor juez. Se pone a llorar encima del mostrador hasta que hace un charquito y no hay más remedio que colocarlo. Con que esa es su táctica, Tres Patines. Con moverle el corazón a la gente para robarle después, ¿verdad? No, chico palabra que ahà no hubo robo ninguno. Yo fui a pedir trabajo en esa joyerÃa porque a mà me gustan mucho las sortijas, los collarres y toda esa bisuterÃa.¿ Le gustan las joyas? SÃ, las únicas que no me gustan son los prendedores.¿ Por qué? Porque de cada 100 veces que veo un prendedor, 99 me vienen a prender a mÃ. Ah, vamos, usted se refiere a los prendedores con uniforme, ¿verdad? Bueno, según, porque también lo hay vestido de paisano.
6:34 Muy bien. Entonces ustedes colocaron a tres patines como dependientes de esa joyerÃa,¿ no es asÃ? SÃ, señor SÃ, señor. Y el mismo dÃa que lo colocamos, nos robó los brillantes. No, señora, no me levante calumnia porque yo no me robé nada. Aquà donde usted me ve, óigame, yo tengo la conciencia muy limpia, chico Bueno, porque la habrá usted mandado a la tintorerÃa, pero usted se robó los brillantes. Hágame el favor, chico, pero tú has visto qué obstinación la de esta señora, chico Tres patines, sea cÃvico una vez en su vida y diga la verdad.¿ Usted se robó esos brillantes? Me extraña la pregunta esa, chico. Tú me has visto a mÃ, óyeme, cara de bandido mÃo. Tú no estás viendo la honradez reflejada en los ojos mÃos. No, señor. Yo soy un hombre que duermo con los ojos abiertos, chico.
7:14 Con los ojos abiertos, ¿no? SÃ, chico. Estará enfermo. No estás viendo la inocencia retratada en mi semblante No, señor. Y qué es lo que estás viendo tú entonces? Lo que estoy viendo es una cara de sinvergüenza muy grande.¿ Y no será que tú te estás viendo tú mismo, óyeme, en el cristal del espejo? Cien pesos de multa por esa pregunta.¡ Qué exageración! Bueno, vamos a ver si aclaramos el robito ese.¿ Cómo ocurrieron las cosas, nananina? Verá usted, señor juez, a tres patines lo colocamos nuestra joyerÃa el martes por la mañana. Y el martes por la tarde, Leoncio tuvo que salir a un asunto muy urgente. Alguna compra de joyas, no? No, un pelado que tenÃa que hacerse de todas maneras porque estaba muy peludo. Ah, bueno,¿ y qué pasó? Pues que Leoncio se fue, dejándome en el establecimiento a mÃ, pero a poco rato me llamó por teléfono mi tÃo Pancho para decirme que mi tÃa Sara... y mi prima Migdalia acababan de ser ingresadas en la quinta.
8:04 Y eso qué tenÃa su prima Migdalia? Migdaliti.¿ Y su tÃa Sara? Sarampión. Vaya, por Dios. Bueno,¿ y qué? Pues figúrese usted que no tuve más remedio que irme yo también. Y como Tres Patines se quedó solo en la joyerÃa, aprovechó la ocasión para robarnos más de cinco mil pesos en brillantes. No es verdad eso, señora. Yo no me robé nada. Bueno,¿ y dónde están los brillantes entonces, chico? Los vendÃ, chico. No eran para vender, chico. SÃ, pero¿ dónde está entonces el dinero que te tenÃan que dar por ellos, chico? Hombre, lo eché dentro de la caja contadora. Eso no es verdad. En la caja cuando nosotros volvimos no habÃa nada más que tres o catorce pesos. Pero eso fue lo que me dieron por los brillantes, señora Pero cómo iba usted a venderle en catorce pesos unos brillantes que valÃan más de cinco mil, compadre?¿ Usted no se da cuenta que eso es un robo? No, Leóncio, chico, palabra que eso no fue un robo, chico.¿ Y qué fue entonces? Fue una equivacación, chico.¿ Una qué Equivacación. Un horror que lo tiene cualquiera.
8:51 Por qué un horror, no? Horror es la manera que tiene usted de hablar el castellano, Tres Patines.¿ Por qué, chico? Porque se dice equivocación. Y eso no fue lo que dije yo? No, señor, usted dijo equivacación. Y no está bien dicho. No, porque se dice boca.¿ Y yo qué dije? Vaca. Y la vaca no tiene boca? SÃ. Entonces, ¿qué?¿ Tú quieres discutir ahora? All right.¿ A esta hora quieres discutir? No, señor, no vamos a discutir nada.¿ Para molestar a la gente que está durmiendo? Cállese la boca! ExplÃqueme inmediatamente qué hizo usted con esos brillantes. Ya yo lo dije, chico, los vendÃ.¿ A cómo los vendió? A pesetas cada uno, chico.¿ Qué me cuenta? Usted vendió esos brillantes a pesetas cada uno, ¿verdad? SÃ, pero que conste que la culpa no fue mÃa Y de quién fue entonces? Del limpiabotas.¿ De qué limpiabotas? De un limpiabotas que tiene sillón en el portal pegado a la joyerÃa. Yo sé que tú no me lo vas a creer, pero él fue quien tuvo la culpa de lo que pasó.
9:38 Bueno,¿ y qué fue lo que pasó? Nada, porque el limpiabotas ese, mientras se va a bañar a eso de las cinco de la tarde... incostumbra dejar el sillón guardado... dentro de la joyerÃa de estos señores... eso no es verdad, nananina... sÃ, pero ese Limpia Boto... es una persona muy decente y muy honrada... bueno, yo no se lo discuto... pero a pesar de eso... él fue quien tuvo la culpa de todo por qué tuvo la culpa de todo, Tres Patines?... tú necesitas que te lo explique... claro que sÃ... no te basta con que una persona seria... como yo... Te diga que él fue quien tuvo la culpa de todo No, señor, no me basta.¿ Por qué, chico? Porque usted puede estar diciéndome una mentira. Tú ves, eso es lo que me molesta a mà de los jueces. Los desconfiados que son todos ustedes. Tres Patines, acabe de decirme qué cosa fue lo que hizo el limpiaboto. Le pongo 180 dÃas.¿ Al limpiaboto? No a usted. Ah, bueno, bueno, espérate, espérate, espérate. Lo que pasó fue que el limpiabota guardó un sillón dentro de la joyerÃa. Y encima del mostrador puso el cartelito que tenÃa colgado del sillón, chico.¿ Y qué tiene que ver que pusiera ese cartelito? Mucho, chico, porque ese cartelito yo no sabÃa que era del limpiagota. Yo creà que ese cartelito lo habÃa puesto Nananina y Leóncio allÃ, chico. Y aunque asà fuera,¿ qué importaba eso? Mucho, chico, porque el cartelito por un lado decÃa asÃ, bien limpios a 10 kilos.
10:47 Y si el limpiagota hubiera puesto el cartelito por ese lado, no hubiera habido problema. Pero lo malo fue que lo puso por el otro Qué decÃa por el otro? Pues por la otra parte decÃa, brillantes a 20 centavos. Brillantes a 20 centavos? SÃ, y ahà fue donde vino la confusión, porque Nananina se fue sin decirme el precio de las cosas que habÃa allÃ, y en eso llegó un señor, me señaló un solitario que habÃa en la vidriera y me preguntó,¿ cuánto vale ese brillante? Yo entonces miré por la tienda, vi el cartelito que decÃa, brillantes a 20 centavos. Y le dije, una peseta nada más.¿ Qué me cuenta?¿ Le dijo usted que el billante valÃa una peseta? SÃ, el hombre se puso de lo más contento. No regateó ni nada. Ah, no regateó. No, lo que hizo fue que sacó la cartera, me dio un billete de cinco pesos y me dijo, póngase dos docenas.
11:27 Dos docenas? SÃ. Y oye, mi que conste, las dos docenas se las envolvà en un cartucho, le di su vuelto al hombre... Y como vino gente a la media hora, muchachos, óyeme, se me llenó la tienda de machetes. Y siguió usted vendiendo brillantes a pesetas?¿ Cómo no, chico? A mamita le vendà una sotija que era una belleza, chico. Ah,¿ en una peseta también No, es un real nada más. A mamita le hice un 50% de descuento por tratarse de una persona de la familia Hágame el favor,¿ entonces acabó usted con la joyerÃa? No chico, la joyerÃa sigue donde estaba. Eso sÃ, la mercancÃa que queda es muy poca. Alguna que otra cosita de fantasÃa nada más Me basta. Escriba ahÃ, secretario. Venga la sentencia. En esa equivocación que sufrió al quedarse solo me parece que hubo dolo, doblez y mala intención. Devuelva pues lo robado en ese joyericidio o saldrá de aquà premiado con 10 años de presidio.
12:21 Escuche el siguiente programa de La Tremenda Corte con Leopoldo Fernández, Mimical y AnÃbal Demar por esta emisora. Hasta entonces, Manolo Iglesias que les habla les dice¡ Muy buena suerte, amigos!
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