Automovilicidio
Escucha los mejores casos de la serie de comedia radiofónica cubana La
Tremenda Corte, que fue transmitida por décadas en México en las distintas
estaciones de Grupo Radio Centro.
#grc
0:13 La Tremenda Corte La Tremenda Corte Con Leopardo Fernández, AnÃbal Demar, Mimà Cal y Miguel Ãngel Herrera Escribe Castor Bispo Producción y dirección Miguel Yao Audiencia pública. El tremendo juez de la tremenda corte va a resolver un tremendo caso. Buenas noches, secretario. Buenas noches, señor juez.¿ Cómo sigue su reuma? Un poco más calmado. Sabe usted, porque hoy no lo tengo echando candela. Ah, ¿no? No, hoy lo tengo echando chispas nada más. En fin,¿ qué caso tenemos hoy? Un automovilicidio.¿ Un qué? Un automovilicidio. Póngase un peso de multa por meterse a calificar el delito antes que yo. Está bien, señor juez, pero conste que lo hice porque me da el corazón que usted no sabe decir eso.¿ Qué cosa? Eso, automovilicidio.
1:18 Que yo no sé decir...¿ Cómo dijo usted? Automovilicidio. Oiga para que vea. A ver. Automovil... Automovil... Automovil... Tiene razón, quÃtese el peso. Se convence. Ahora yo le deberÃa poner un peso de multa a usted. Póngamelo, que tiene derecho. Y a ver, explÃqueme usted en qué consiste ese automovilicidio. En una señora... Señor juez, lo digo bien ahora. No me diga, seguro que lo dije bien. SÃ, perfectamente, sÃ. Entonces bórreme el peso a mà y póngase cinco usted. Pero oÃgame, doctor. No oigo nada. ExplÃqueme en qué consiste el caso. All right. Se trata de una señora y de su chofer... Que acusan a dos garajistas.¿ De qué los acusan? De haber acabado con un automóvil. Pues llámenlos complicados en el asuntico ese. Enseguida, señor juez. Luz MarÃa Nananina Aquà como todos los dÃas.
2:11 Leoncio GarrotÃn y Rompecocos. José Candelario Tres Patines. A la reja. Simplicio Bobadilla y Gómez Jaiba. Servidor Bueno, vamos a ver. Como el secretario me dijo que el automóvil era de una señora, supongo que esa señora será usted,¿ no es asÃ, nananina? SÃ, señor, yo soy la propietaria de esa máquina y Leoncio es mi chofer. No me diga, y usted tiene máquina con chofer y todo. Cómo no? Desde que yo no ando con tres patines he progresado muchÃsimo. De veras SÃ, señor, ahora yo ando en máquina y no en guagua como él. Oye, eso, si yo tengo una pila de máquina, señora, y toda con chofer uniformado.
2:55 No me cuenta, con chofer uniformado.¿ Cómo no, chico? Todas las perseguidoras de La Habana se deviven por llevarme a mi casa, chico A su casa? Al castillo del prÃncipe es donde lo llevan a usted. SÃ, pero es que el castillo del prÃncipe yo lo considero como si fuera mi casa. Ah, vamos. La mayor tiempo de la vida. Ya le ha cogido usted cariño al prÃncipe, ¿verdad? No, que va. Ãl es el que me ha cogido cariño a mÃ. Ah, bueno. Entonces usted, Leoncio, está trabajando ahora como chofer de Nananina. SÃ, señor.¿ Y qué le pasó a la máquina de Nanani? Nada, que yo la llevé al garaje de Tres Patines para que la engrasaran y le hicieran unas reparaciones. Y este par de mataperros que tú estás viendo aquà parado en dos patas por un milagro de equilibrio me acabaron con ella. No, no, por una curiosidad, ese par de mataperros se hemos simplificado.
3:40 SÃ, señor. Y el milagrito ese del equilibrio,¿ qué quiere decir? Usted no lo comprendió, Tres Patines? Fue mi madre que no me la llevé, ¿no? Pues muy sencillo. Cuando un individuo ignorante, falto de cerebro y escaso de inteligencia, que deberÃa andar en cuatro patas, se mantiene de pie sobre dos nada más, se dice que es un milagro de equilibrio. Ah, vamos, eso es cuando un individuo asà se sostiene sobre dos patas nada más. SÃ, sobre dos patas nada más. De pie, naturalmente SÃ, de pie. Y por eso tú estás sentado, ¿no? Diez pesos de multa por esa pregunta. Pero óyeme, chico. ¡Silencio! Ãbreme, chico. En fin, Nananina, el caso fue que Leoncio llevó su máquina al garaje de Tres Patines,¿ no es eso? SÃ, señor.
4:22 Y Tres Patines y Simplicio le acabaron con ella,¿ no es as� Asà mismo. Perfectamente. A ver, Tres Patines,¿ qué le hicieron ustedes a la máquina de Nananina? Nada, señor juez.¿ Tú le hiciste algo a esa máquina, Simplicio? Ni jugo de piña, chico. Vaya, únicamente lo que Leoncio nos mandó que le hiciera.¿ Qué cosa, men? Yo le mandé a ustedes que me dejaran ese automóvil inservible. Pero si ese automóvil no está inservible, chico.¿ Cómo que no? No, señor. Si tú le enganchas un par de mulas a la defensa de adelante, tengo la seguridad de que camina perfectamente, chico Un par de mulas?¿ Pero cómo le voy a enganchar yo un par de mulas a mi automóvil, compadre?¿ Y qué quiere usted, señora?¿ Engancharnos a nosotros? No, señor. Lo que quiero es que me paguen el automóvil, que para eso me lo echaron a perder. Pagar.
5:07 Oiga, le voy a suplicar que no use nunca ese verbo refiriéndose a mÃ. Es una superstición que yo tengo. Bueno, pero vamos a ver.¿ Qué fue lo que le hicieron estos dos tipos a esa máquina, Leóncio? Pues nada, señor juez. Que ahora a cuestión de dos meses y medio, Nananina se compró un automóvil debido a que se lo dieron tan barato que se puede decir que fue una ganga.¿ De veras?¿ Cuánto le costó ese automóvil, Nananina? Catorce mil pesos. No me diga.¿ Y el catorce mil pesos era una ganga SÃ, porque la cosa es a plazo. Cincuenta pesos de entrada y el resto a pagar cuando se pele el caballero de ParÃs. Y como eso no va a pasar nunca, pues Ah, bueno, tiene razón entonces.¿ Y qué más, Leoncio? Bueno, pues que el automóvil estaba un poco descuidado y entonces yo lo llevé al garaje de estos señores para que lo repararan, lo engrasaran, lo arreglaran y todo terminado en ara. Menos desbarataran, que fue precisamente lo que hicieron.
5:57 Entonces, Simplicio, y ustedes tienen un garaje de tres patines. SÃ.¿ De qué se rÃen? No sé. Oye, pero es un garaje magnÃfico.¿ Y ustedes entienden de automóviles? No me engañen porque tengo la seguridad de que yo sé de eso más que ustedes.¿ Más que nosotros? Oye eso, Simplicio. Déjalo, déjalo. Déjalo que siga durmiendo de ese lado. Durmiendo de qué? Yo sé de eso más que ustedes. Más que nosotros. No me agarréis, chico, que luego me va a dar dolor de barriga, chico. Ajá, con qué dolor de barriga, ¿no? A ver, dÃgame,¿ qué cosa es un cigüeñal? Oye eso, Simplicio, oye eso. SÃ. Preguntanos a nosotros qué cosa es un cigüeñal. ¿Eh? Pregunta cosas más difÃciles, chico. No, no quiero preguntarle más difÃciles. Contésteme eso.
6:38 Pero si eso lo sabe todo el mundo, señor Por eso mismo DÃgamelo usted qué cosa es un cigüeñal. Un cigüeñal viene siendo como si dijéramos... Es un cigüeñal.¿ Me entiende? FÃjate. Supongamos, tú te poches en la carretera. ¿Eh? Y tú no tienes gato. Oye eso. Entonces, cuando en el mamÃfero está puesta la luz roja... Semá, semá. Yo semá que tú No, el semáforo. SÃ.¿ Qué tal la luz roja puesta? Tú haces asÃ.¿ Qué cosa es un cigüeñal, Simplicio? Qué cosa va a ser?¿ Un nido de cigüeña? Ahà está. Yo lo sabÃa. Oye, pero se lo pregunté a Simplicio para ver si él lo sabÃa también. Con su nido de cigüeña, ¿no?
7:19 SÃ, chico. La cigüeña viene volando por el aire. Se siente en el nido y pone un huevito. Y ese es el cigüeñal, ¿comprende? Es lo más sencillo. En efecto, sencillÃsimo. Pero dÃgame otra cosa.¿ Dónde está el cártel?¿ El qué? El cárter.¿ El cárter no son los huecos que tiene arriba los volcanes? No, señor. Ese cráter, el cárter. El cárter. Ah, del cárter. Sà SÃ, sÃ.¿ Dónde está el cárter del automóvil de Nananina? Ah, yo no sé. Tú anduviste en eso, Simplicio? No, no no, no. Yo no lo toqué para nada. Entonces estará donde ella lo dejó, porque yo no lo he tocado tampoco Lo que yo me figuraba. Bueno, Leoncio, explÃqueme usted,¿ qué le hicieron esos dos señores a la máquina de Nananina?
8:01 Bueno pues imagÃnese usted, estimado señor juez... Suprima la cova, hágame el favor. Con palabras que no es cova, señor juez, ¿no?¿ Seguro que no No, no, no, señor, no, no. Es guantequerÃa, Nananina. Diez pesos de multa. Oye, aguanta la mano, que yo soy un pobre chofer y Nananina paga muy poco. Pues que le suba el sueldo. No, tampoco asÃ. Yo no le voy a subir el sueldo a él para que usted se dé gusto poniendo multa. ¡Ah, no! No, señor, porque a mà me cuesta mucho trabajo ganarlo. Mientras que usted, nada más que con decir 20 pesos de multa, ya hizo el dÃa. Bueno, pues cállese la boca o le pongo esos 20 pesos a usted. Y acábeme de explicar, Leoncio,¿ qué le hicieron Simplicio y Tres Patines en esa máquina? Pues, figúrese, que lo primero que yo les dije fue que la engrasaran bien. Y no la engrasamos bien? Cómo no? Estupendamente. ImagÃnese usted, señor juez, que le dieron grasa hasta los asientos.
8:46 Ah, bueno, chico, ya me extrañaba a mà que no estuviera usted satisfecho de la engrasa. Porque eso sà es verdad que nosotros lo hacemos, pero a conciencia, ¿comprende? Y bien que sÃ. Nosotros no andamos con tacañerÃa como otros garajistas que echan un poquito de grasa aquà y otro poquito en el otro lado. Nosotros engrasamos el automóvil enterito. Entero y verdadero. El emplato que le eché yo donde se sienta... Oye hasta los cristales de los faroles le ponemos también su capita de grasa y todo. Claro que sÃ. Oye, y a propósito, Tres Patines, ahora que tú hablas de cristales, Te acordaste de engrasar el cristal del parabrisas? Cómo no, chico? Le di dos manos, chico. Oye,¿ y con dos manos no te quedó muy opaco?
9:28 Bueno, sÃ, el cristal me quedó... Ãyeme, no se veÃa nada, la verdad. Pero frente por frente al timón le hice un agujero al cristal. Para que se pueda manejar mirando por ahÃ, ¿comprende? Ah, chico,¿ y entonces de qué se queja Leóncio De vicio, chico, que uno no sabe nunca cómo quedar bien con esta gente, chico Usted está oyendo eso, señor juez? SÃ, sÃ, no me diga nada. Es que son millonarios primerizos chico.¿ Usted es familia de TararÃ?¿ De quién?¿ De TararÃ? De manera, Leóncio, que le engrasaron el automóvil entero, ¿verdad? SÃ, señor. Y gracias que yo no estaba adentro, que si no me engrasen a mà también. Bueno, por eso no hay problema, porque te engrasamos ahora, ¿no?¿ Tú trajiste la alcusa, Simplicio?
10:11 No, pero la puedo ir a buscar en un brinquito. Bueno, vete y trae el papel de lija para lijarlo primero que está un poquito oxidado este. Qué voy a estar yo oxidado, compadre?¿ Es eso? Bueno,¿ puedo ir a buscar al curso? No, señor, no se me mueva de ahÃ. Vamos a ver qué más le hicieron a esa máquina. Pues que yo no sé qué cosa le hicieron a los guardafangos que me lo convirtieron en dos tablas. Cómo que qué le hicimos?¿ Usted no nos dijo que los enderezásemos los óseos? SÃ, sÃ, sÃ, porque tenÃa una bolladura asÃ. Ah, bueno, y estaban doblados además, chico.¿ Cómo que estaban doblados? SÃ, chico, parece que el automóvil ese no estaba bien hecho. Porque los guardafangos estaban aplatados asà contra la rueda, ¿no? Pero ya nosotros lo enderezamos,¿ tú sabes? Y ahora están derechitos que da gusto, chico. Y bien que sÃ.
10:52 Lo que me parece es que los levantamos demasiado de atrás. Porque ahora no se pueden abrir las puertas, ¿eh No hace falta abrir las puertas, chico. Se puede entrar y salir por las ventanillas, chico. Bueno, pero eso es muy incómodo, Tres Patines Bueno,¿ qué te parece tú si le abrirÃamos un hueco a la carrocerÃa en el techo para que se pueda entrar por arriba, chico? ¿Eh? SÃ.¿ No es mejor?¿ Abrirle un hueco? SÃ, mejor es abrirle para que haya subida y bajada, ¿no? Pero usted oyó eso, señor? SÃ,¿ cómo no? Lo estoy oyendo. Por supuesto, al motor se lo habrán hecho polvo. El motor? Pero si eso es de lo que más entendemos nosotros. ¿Ah, sÃ?¿ Cómo no, chico? Pregúntame para que tú veas. Bueno a ver, dónde están las bujÃas? En los faroles, chico.¿ Cómo en los faroles? SÃ, porque cada farol lleva dentro un bombillo, que puede ser de 15, de 30... O de 60 bujÃas según lo que tú quieras ponerle. Y según lo que tú quieras pagar de luz, ¿no?
11:44 Cómo según lo que yo quiera pagar de luz? Claro, porque cuantas más bujÃas le pongas, chico, más te cobra a fin de mes la compañÃa cubana de electricidad. Hágame el favor.¿ Y quién le ha dicho a usted que la compañÃa cubana de electricidad cobra la luz en los automóviles? No me diga.¿ La luz no la cobra en los automóviles? No, señor.¿ Y el teléfono tampoco? El teléfono sÃ.¿ Y por qué el teléfono sà y la luz no, chico? Bueno, vamos a ver si su socio sabe más que usted.¿ Dónde tiene los automóviles el carburador, Simplicio? En ninguna parte, chico. Los automóviles modernos ya no lo usan. Cómo que no lo usan? Claro que no. El carburador era una cosa que usaban los automóviles cuando se alumbraban con carburos. Hagamos usted el favor. Bueno, en fin, nananina, eso fue todo, ¿no? Qué va, señor juez? Ahora falta lo peor.
12:25 Lo peor? SÃ, porque mal que bien el automóvil aún caminaba cuando Leoncio me dijo que lo que le habÃan hecho. Y yo pensé más práctico era callarse la boca y llevar la máquina a otro garaje mejor. Mejor que el nuestro.¿ Dónde está ese garaje, señor Silencio tres patines.¿ Qué más, nananina? Pues que yo le di esa orden a Leoncio, pero él no pudo cumplirla según me dice él. Y eso, Leoncio? Bueno, pues nada, señor juez, que yo entré en el automóvil por una ventanilla debido a que las puertas no se podÃan abrir. Y le dije a estos señores, échenle aire a la goma, agua, radiador y tres galones de gasolina al tanque que voy a ver si llego hasta otro garaje. Pero no me pude mover de allÃ. Que no se pudo mover.¿ Y esos tres patines? Bueno, en eso tienes razón, Leóncio, pero la culpa la tuvo Simplicio. ¿Quién, yo? SÃ, chico, sÃ, sÃ, sÃ.
13:13 Tú mismo que me redaste la goma y me confundiste a mà que no sabÃa cuál era una y cuál era la otra. Qué goma, la del automóvil? No, chico, la del garaje, porque en el garaje ese tenemos tres mangueras de goma. Comprende, una para la gasolina... Otra para el agua y otra para el aire Bueno,¿ y qué pasó con ella? Que las tres andaban por el suelo y Simplicio cada vez que pasaba trompezaba con ella hasta que la heredó tanto que no sabÃa cuál era el agua y cuál era la del aire. ¡Ah, no No, chico, y por culpa de eso yo me confundà y lo hice todo al revés. Cómo al revés SÃ, metà el radiador de la manguera de la gasolina y llené el radiador de gasolina. Hágame el favor,¿ y a la goma? Figúrate, a la goma le conecté la manguera del agua y la llené de agua. DÃgame usted,¿ y el tanque de la gasolina qué le echó usted?
13:54 Tres galones de aire le metÃ, chico. Pero eso no tiene importancia porque se quita todo otra vez y ya está. Ah, vamos, con eso ya está, ¿no? SÃ, ya está hecho polvo el automóvil. Qué barbaridad!¿ Y es posible que haya alguien que lleve su automóvil a ese garaje? Cómo no, chico? Ahorita precisamente estamos arreglando un automóvil que llevó una señora ahà a que lo repasáramos. ¿Verdad, Ciplesio? SÃ, parece que la señora le quiere dar esa sorpresa al marido. Y mira qué casualidad, chico. La señora esa dijo que su esposo era juez igual que tú, chico.¿ Igual que yo?¿ Qué número tiene ese automóvil? Es 36.879. ¡Ah!¿ Qué te pasó? Que ese automóvil es el mÃo, secretario. Borra ese garaje y lléveselo de allÃ. Pero rápido.¿ No vas a dictar sentencia primero? SÃ, voy a dictar sentencia. Es cosa ya demostrada y de evitarlo. No hay modo el que usted se mete en todo sin saber nada de nada.
14:39 Y como ha sido salvaje ese automovilicidio, cierre al punto ese garaje y cumpla un año en presidio. Escuche el siguiente programa de La Tremenda Corte con Leopoldo Fernández, Mimical y AnÃbal Demar por esta emisora. Hasta entonces, Manolo Iglesias que les habla les dice¡ Muy buena suerte, amigos!
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