Americanicidio
Escucha los mejores casos de la serie de comedia radiofónica cubana La
Tremenda Corte, que fue transmitida por décadas en México en las distintas
estaciones de Grupo Radio Centro.
#grc
0:13 La Tremenda Corte La Tremenda Corte Con Leopardo Fernández, AnÃbal Demar, Mimà Cal y Miguel Ãngel Herrera Escribe Castor Bispo Producción y dirección Miguel Yao Audiencia pública. El tremendo juez de la tremenda corte va a resolver un tremendo caso. Buenas noches, secretario. Buenas noches, señor juez.¿ Cómo se siente hoy Como una roca Como una qué? Como una roca.
0:53 Ah perdón. Le entendà como una foca. Póngase un peso de multa para que otra vez entienda mejor. Está bien,¿ qué le vamos a hacer?¿ Pero se siente usted fuerte entonces? Bien que sÃ, hoy me siento tan fuerte que le acabo de mandar una carta a Rocky Marciano, retándolo para que boxee conmigo. Pero si Rocky Marciano ya no boxea. Por eso le mandé la carta, que si no, no se la mandaba Bueno, señor juez. Oiga, venga acá,¿ y qué hace usted si el cartero se equivoca? Y en lugar de entregarle esa carta a Rocky Marciano, se la entrega a Patterson? Le pongo 180 dÃas al cartero. 180 dÃas a Patterson y otros 180 a usted.¿ A mà por qué? Por sugerir la idea nada más. De manera que procure que el cartero no se equivoque. Y a ver qué caso tenemos hoy. Un hurto.¿ De cuánto? De 100 pesos.¿ A quién le robaron esos 100 pesos? A un americano. Pues llame entonces a los complicados en ese americanicidio. Enseguida, señor juez.¡ Luz MarÃa Nananina!¡ Aquà como todos los dÃas! José Candelario Tres Patines.¡ A la rea! Mr. Robert Tubey y Buenestrey.¡ A la rea!¿ Cómo se va, señor? Muy bien,¿ y usted? ¡Bien!¿ Qué dijo usted?¡ Qué chévere! En fin, Mr. Robert,¿ qué le ha pasado a usted?
2:14 Que me se ha robado otra vez. Por el señor Trespitone. El señor Trespitone haberme robado 100 dólares Quién me cuenta con que robando a los turistas también, Trespatines? No, chico, yo no, chico. No oye que él mismo está diciendo que se lo robó Trespitone, chico. SÃ, pero es que Trespitone es usted.¿ Desde cuándo, chico? Desde siempre. No, es verdad. Yo siempre he sido Trespatines, chico Ya lo sé, pero lo que pasa es que el americano no habla bien el español. Y se equivocó en el nombre.¿ Y qué?¿ Y no se habrá equivocado también en lo de los 100 pesos? Eso es lo que vamos a aclarar ahora precisamente.¿ Usted le robó algo al americano? Nada, chico Lo que se dice es nada. ¿Seguro? Que vea a mamá manejando una guagua de la Ruta 9, si no es verdad, chico.
2:58 Bueno, pues entonces ya se puede su mamita ir comprando el uniforme de guagüero porque usted le robó 100 pesos a Mr. Tubey. Bueno,¿ y a usted qué le importa esto, señora? Sà me importa, porque es un abuso.¿ Usted cree que está bien eso de que Mr. Tubey venga de California, que usted le robe 100 pesos aquà en Cuba? Cómo de California?¿ Tú eres de California, americano? Yes. Entonces somos medio paisanos, chico. ¡Ay!¿ Usted es de California también? No, de California no, pero soy del otro Cali.¿ De qué Cali? Del Calimete. ¿Calimete? Mi no conocer ese pueblo.¿ Eso estar en Illinois? No, eso estar en Matanzoy Ya, ya, tres patines.¿ De qué no sabe mapa?
3:39 Bueno, no sabe el mapa ni usted tampoco. No me converse más con el americano. Pero déjeme darle coba, señor juez, a ver si no me acusa. Ninguna coba. Ya la acusación está hecha y al americano no se puede volver atrás. Claro que no. Y si no lo acusa él, lo acuso yo, que es lo mismo.¿ Y a usted quién lo mete aquÃ, señora?¿ Yo le hice algo a usted? Bueno, hoy no. Ah, bueno. Pero le robó usted 100 pesos al americano y eso es perjudicial para el turismo.¿ Y a usted qué le importa el taurismo, señor? Qué taurismo? Turismo. Pero cómo no me iba a importar si tengo un sobrino que vende malacas, chico? Bueno, nananina, deja eso ya. Vamos a ver, Tres Patines,¿ cómo le robó usted los 100 pesos al americano? Chicos, de la manera más fácil que tú te puedes imaginar.
4:20 Ah, la cosa fue fácil, ¿no? FacilÃsima. El americano estaba... Ay, ay. ¿Eh? Entonces, me da el corazón que yo metà la pata.¿ Qué me cuenta? Ya metió la pata, ¿verdad? SÃ, porque aquà en confianza, chico, en confianza de amigos, de hombre a hombre, tú y yo. Qué tú me preguntaste? Yo le pregunté que cómo le habÃa robado usted los 100 pesos al americano. Y eso es lo que yo te estoy explicando. Eso mismo. Pues mira a ver si no estoy metiendo la pata. Yo no te puedo explicar eso porque yo no me robé absolutamente nada. Y cómo él dice que sÃ?¿ Quién dice que sÃ? El americano.¿ Qué americano? Ese que está ahÃ, Tres Patines. Ah, tú dices el americano. Claro que sÃ. Ah, yo creà que tú decÃas el americano Pero si eso mismo es lo que digo, Tres Patines. Y eso no es lo que digo yo también?
5:02 SÃ. Entonces,¿ qué tú quieres?¿ Ponerte a discutir ahora Yo no me pongo a discutir, Tres Patines. Lo que yo quiero es que usted me conteste lo que yo le pregunto.¿ Y yo no te estoy contestando lo que tú me preguntas? No, señor. Yo le pregunto que cómo le robó usted los 100 pesos al americano. Entonces usted me dice que si yo digo el americano. Yo le contesto que sÃ, que digo el americano. Entonces me sale usted con que usted creÃa que yo decÃa el americano. Y lo que yo quiero, óigalo bien, es que usted me diga cómo le robó esos 100 pesos al americano.¿ Pero a cuál de ellos?¿ Cómo a cuál de ellos? SÃ, chico, porque tú metiste ahà una pila de americanos y ahora yo no sé, la rueda de preso, cuál es que yo le robé los 100 pesos. Ãigame distinguido sinvergüenza. Con quién va eso? Con usted mismo. Ah, bueno, no, yo creà que era con el juez, ¿no? Cien pesos de multa por creer eso. ¿Cuánto? Cien pesos. Está bien, que se le va a hacer. Americano, tú y yo estar en paz.¿ Cómo que estar en paz? SÃ, señor, los cien pesos suyos se los tengo que dar al juez de manera que reclámaselo a él No, tres patines de eso, nada. Los cien pesos de la multa son aparte. No, chico, mira que entonces este juicio me va a dejar pérdida.
6:06 Y qué quiere usted entonces?¿ Venir al juzgado le deja utilidad? Claro, chico, pero tú no vives de eso. Es distinto, Tres Patines. Yo soy el juez y usted es el acusado.¿ Y qué culpa tengo yo de eso, chico?¿ Tú quieres cambiar?¡ Cállese la boca! Hágame el favor, nananina.¿ Qué iba usted a decir? Pues al sinvergüenza de Tres Patines le iba a decir que no se haga el loco ni nada de eso. Porque él sabe muy bien que aquà no hay más americano que ese. Y ese americano fue a él que le robó los 100 pesos Muy bien, muy bien. Y a usted le voy a decir que no ande con más averiguación y que acabe de mandar a tres pátines para el vivaz, para el presidio, para Mazorra, para los fosos municipales, para el vertedero de Cayo Cruz, para cualquier lugar, chico. Para que se esté uno tranquilo y que no moleste a la gente. All right, all right. Se tendrá en cuenta en su petición.
6:50 Muchas gracias, mi familia. De nada. Vamos a ver si aclaramos cómo fue el robo, Mr. Robert. Dime mi sangre. Por una curiosidad, nananina.¿ Usted es la que le está dando clase de castellano al americano este? SÃ, señor, yo mismo. Ya me parecÃa. Mi secretario, póngale un peso de multa a la nena. Oye,¿ y eso por qué, chico? Por enseñar a los americanos a decir mi sangre. No, no, eso no se lo enseñé yo, señor juez. Eso él solito lo aprendió a decir. Seguro que lo aprendió a decir él solo? Palabra que sÃ. Bórrele el peso entonces, secretario. Gracias, mi sangre. Vuelvaselo a poner, secretario. DÃgame, Mr. Robert,¿ cómo le robó tres patines esos 100 dólares? Ah, pues él ser un bandido que engañarme a mÃ. Porra, y él engañarlo a usted, pero¿ cómo engañarlo a usted?
7:34 Pues mi llegar a Cuba hace dos semanas y mi poner un anuncio pidiendo a un secretario que sea una persona ilustrada. Exactamente, por eso yo le fui a pedir el puesto enseguida, chico. Oiga eso,¿ y usted es una persona ilustrada? Cómo no? Desde que no ando con usted me he pulido muchÃsimo.¿ Pulido de qué? Si yo fui quien le enseñó a leer a usted, que usted no sabÃa leer. Eso no es verdad, yo sabÃa leer, sÃ. Usted sabÃa leer? SÃ, señora, yo sabÃa leer. Lo que pasa es que no lo decÃa porque a mà nunca me ha gustado dar mi importancia, ¿comprende No, ¿verdad? Oiga, señor juez, mire lo bien que sabÃa leer este tipo, que un dÃa recibió una carta del norte en un sobre de lo de correo aéreo. Ya usted sabe cómo son, ¿verdad SÃ, cómo no,¿ y qué es?
8:18 Pues que después que yo le leà toda la carta, me señaló las rayitas azul y roja del sol y me preguntó,¿ qué dice ahà tú? Bueno, pero yo le pregunté eso porque la carta venÃa del norte y a lo mejor ahà decÃa algo en inglés que yo no lo entendÃa, ¿no?¿ Cómo iba a decir ahà algo en inglés, Tres Patines?¿ Usted no estaba viendo que eran unos dibujitos en colores que tenÃa el sobre nada más? SÃ, pero como que en el norte hay muñequitos en colores, cine en colores, televisión en colores, yo dije, pues a lo mejor es que ahora el inglés lo están hablando en colores también, ¿no?¿ Y cómo cree usted que se puede hablar un idioma en colores, Tres Patines? Bueno, chicos, a lo mejor te dan unos toques en la garganta de penicilina, que es amarilla, mercurocolomo, que es colorado, sudometileno, que es azul, y lo empiezas a hablar sin darte cuenta, chicos. Qué hubo, señor juez?¿ Usted se convence de que este hombre es un analfabeto?
9:02 No, no, eso sà que no. Cuidadito con eso porque yo sà es verdad que nunca he sido analfabeto. Seguro que no. No, señor. Yo sé leer desde que tenÃa 37 años, chico. No me diga. Y ahora es usted una persona ilustrada, ¿verdad?¿ Cómo no, chico? Tú no sabes que estoy escribiendo novela y todo, chico. ¿Ah, sÃ? Figúrate tú que empieza, fÃjate, como... Oye, esto... A ver, a ver... Era una tarde del mes de agosto del año 1830. Ante la casa donde vivÃa la marquesa del plátano burro, se detuvo un tremendo automóvil gris del que se apeó el visconde de la malanga amarilla Momento tres patines.¿ En qué año ocurre su novela? En 1830.¿ Y cómo mete usted un automóvil en una novela que ocurre en 1830? Eso no puede ser.¿ Por qué? Porque en 1830 el automóvil no se habÃa inventado todavÃa.¿ Seguro que no?
9:54 Claro que no. Mira, me alegro que me lo hubiera advertido. Mañana mismo borro el automóvil y le meto un tranvÃa ahÃ. No, señor. El tranvÃa en esa época no existÃa tampoco. Y entonces en qué va a llegar el bicón de la Casa de la Marquesa, chico?¿ En motoneta? No, Tres Patines, tiene que llegar en coche o a caballo. Lo que se usaba en esa época era andar a caballo.¿ El caballo ya se habÃa inventado? El caballo sÃ. ¿Seguro?¿ Quién inventó el caballo? Nadie, tres patines. El caballo no lo inventó nadie. Vamos,¿ se inventó solo entonces? Sà se inventó solo. Y el automóvil que yo puse ahà no puede haberse inventado solo. No, señor. En fin, Mr. Robert, usted colocó a tres patines, ¿no Yes, me darle a él la plaza de secretario. Secretario. Oh, yes, de secretario. Pero tres patines, salirme un bandolario. Un bandolero.
10:43 Decirse bandolero. Yes, decirse bandolero. Y por qué si decirse bandolero no decirse secretario? Porque decirse secretario.¿ Y por qué si decirse secretario no decirse bandolario? Porque si... Mire, cállese usted también.¿ Quiere usted explicarme cómo fue el robo, nananina? Cómo no, señor juez. Lo que pasó fue que Mr. Tubey tiene un primo en el estado de Texas que le mandó a pedir 100 pesos prestados. Ah,¿ y qué pasó? Pues que el americano le dio los 100 pesos a tres patines para que él se los girara a su primo. Y ya usted sabe el resto, ¿verdad? SÃ, sÃ, cómo no. Se los robó,¿ no es eso? Eso mismo, señor juez. Vaya, hombre. De modo que usted se robó esos 100 pesos, Tres Patines. SÃ, pero es que sin mala intención.
11:29 Palabra de honor que me lo robé honradamente, chico.¿ Pero por qué se lo robó honradamente? Porque yo creà que ese guano me lo regalaba el americano para mÃ, chico.¿ Y por qué creyó usted eso? Porque yo le estaba haciendo una casita a mamita, tú sabes. Pero yo no le podÃa terminar la casa porque no tenÃa dinero para hacerle el techo. Y le faltaba el techo nada más. Nada más, chico. Yo no hacÃa más que pensar en eso,¿ de dónde sacaré el dinero para el techo?¿ De dónde? Y en eso el americano me dio dos cartas para Nueva York y un sobre con 100 pesos. Dos cartas para Nueva York y un sobre con 100 pesos. SÃ, entonces yo le dije,¿ las dos cartas son para Nueva York? Y él me dijo, sÃ, para Nueva York.¿ Y el dinero también es para Nueva York? Y él me contestó, no, el dinero es para Texas. Ah, y le aclaró que el dinero era para Texas, ¿verdad? SÃ, como él me dijo que era para Texas. Yo le di la gracia, lo abracé y todo, con los ojos llorosos. Me gaté los 100 pesos en Teja.
12:23 Y le hice el tejado a la casita, chico. Momento, Tres Patines. El americano dijo para tejas con mayúsculas.¿ Y qué tiene que ver eso? Que las tejas que usted compró eran con minúsculas No me diga, chico.¿ Era con minúsculas?¡ Claro que sÃ! Pues para que tú veas, chico, el tejado de la casita no se le nota nada a la falta de ortografÃa. Escriba ahÃ, secretario.¡ Venga la sentencia! Esa estafa de 100 pesos aparece tan clarita que no le rompo dos huesos por pena con su mamita. Pero como se ha aprobado el americanicidio, devuelva lo que ha robado y cumpla un mes en presidio Escuche el siguiente programa de La Tremenda Corte con Leopoldo Fernández, Mimical y AnÃbal Demar por esta emisora. Hasta entonces, Manolo Iglesias que les habla les dice¡ Muy buena suerte, amigos!
13:19 Audio Centro.
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