July 23, 2025

Grandes Médicos en la Historia de México

Grandes Médicos en la Historia de México
Grandes Médicos en la Historia de México
La Verdadera Historia de México
Grandes Médicos en la Historia de México
Conferencia realizada en Puebla (14 de marzo de 2024)

0:03 Gracias, gracias, gracias por estar aquí con nosotros, por la invitación que nos hacen. Gracias, Emanuel, de veras. No crean que fue nada más de ayer, ya tiene tiempo que nos contactó, tiempo que estamos planeando esta visita aquí con ustedes. Y en este caso, cuando nos habla Emanuel, Y nos pide que vengamos a una clínica oncológica. Bueno, nos invitan a universidades, nos invitan a escuelas, vamos mucho a primarias, a secundarias. Pero con médicos, yo no sería médico. Se los digo, yo no sería médico y lo he comprobado.

0:45 Lo he comprobado que yo no sería médico. Tengo una hija, a mi hija la operan de la vesícula. Un amigo muy, muy querido, muy respetado por mí, que es médico internista. Y él se hace cargo y él llama a otros médicos y al anestesiólogo, etc. Y me dice, no te preocupes, tu hija va a estar perfectamente. Se mete al quirófano, sale de quirófano y pues yo con los nervios, los nervios típicos, y le digo,¿ cómo salió todo? Todo perfecto, dice, todo muy bien. Y fíjense lo que me comenta, por eso les digo, yo no sería médico.¿ Por qué? Perdón, porque no conozco terminología médica. Le metieron una cámara y primero la observaron. Dice, vieras qué hígado tan bonito tiene. Rojo, rojo, pero todavía le hace con las manos así. Rojo, rojo, bonito, bonito su hígado. Y yo así, no me interesa si está rojo el hígado de mi hija. Dice, es más, tengo la grabación, te la paso. No, no quiero ver el hígado de mi hija, por favor. O sea, no lo voy a hacer. Entonces, les digo, ahí me doy cuenta que yo no sería médico. Son cosas que a ustedes les apasionan, a mí no. Sinceramente yo no lo haría.

1:57 Y luego este médico, que les digo es muy amigo mío, soy psicólogo, aparte soy psicólogo clínico y parte de algo que nosotros llamamos distorsiones cognitivas. La más usual en el ser humano es el catastrofismo. Somos catastrofistas por naturaleza. Y de pronto, un día, me estoy aseando y siento una bolita aquí en el cuello. ¡Ah, caray! Esto no lo había sentido y siento una bolita. Entra el catastrofismo inmediatamente. Digo, no, es cáncer. Tengo cáncer, ya. Ya me voy a morir, ya tengo una bolita aquí en el cuello. Ya me voy a morir. Y le hablo a mi médico, al que operó a mi hija, oye,¿ sabes qué? Que tengo una bolita en el cuello, yo haciendo el drama total.

2:40 Y me dice, ah, mira, te voy a mandar una orden para que te hagas estudios, te van a hacer un ultrasonido, etc. Y me los van a enviar a mi correo. A ver, yo les pido que se pongan en mi lugar. Ustedes no como médicos. Yo agarro, me voy a hacer los análisis, me ponen el aparatito y le dan vueltas, etcétera, etcétera. Y le pregunto a la doctora que me hace el ultrasonido, pues yo con los nervios le digo,¿ cómo está doctora? Dice, no se lo puedo decir, que se lo diga su médico. ¡Chin! Ya empezaron a sentir lo que yo sentí, se los envían a mi médico y estoy esperando que mi médico me llame y de pronto el doctor Víctor me llama por teléfono y me dice, ya tengo los resultados,¿ qué pasó? Dice,¿ sabes qué? Prefiero decírtelo en persona, quiero que vengas a mi consultorio. Sí, imagínense lo que sentí, caray, porque lo he visto en todas las películas, en todas las telenovelas. Dije, no, ya, ya, me va a dar la noticia fatal, fatal y funesta, ¿no?

3:46 Y ya voy con el doctor, todo derrotado, todo triste, etc., despidiéndome, viendo el último amanecer de mi vida. Llego con el doctor y el doctor agarra, ya me siente y me dice, mira, te tengo que explicar. Lo que tienes es un lipoma. Es una bolita de grasa. Dice, mientras no crezca y no te cause dolor, o sea, no te moleste, ahí la dejamos. Pero si te empieza a crecer, te la sacamos. Por liposucción agarramos y la sacamos. Sin problema. Y yo,¿ eso es todo? Sí,¿ qué esperabas? Pues me espantaste. O sea, imagínate cómo llegué yo aquí. Ya nada más son toda la carcajada. Por eso les digo, yo no sería médico. definitivamente no es lo mío. Pero¿ por qué la historia?

4:29 Y aquí va este comentario antes de empezar con esta exposición.¿ Por qué la historia? Cuando estaba estudiando historia, le pregunto a uno de mis maestros, este profesor,¿ qué se necesita para ser historiador? Me sorprendió su respuesta, dice, ser un chismoso.¿ Ser un chismoso? Sí, porque te vas a meter en la vida de todos y vas a tener que investigar la vida de todos. Está bien, yo sé que me lo dijo en broma, pero se me quedó muy grabado. Años después, muchos años después, decido estudiar una segunda licenciatura y estudio psicología. Y haciendo la carrera, le pregunto a una maestra, maestra,¿ qué se necesita para ser psicólogo? Y me dice, ser un chismoso. Ah, caray, dije, eso yo ya lo había escuchado alguna vez. Entonces creo que mi naturaleza es ser chismoso, porque mis dos profesiones me tengo que estar enterando de la vida de los demás. Entonces, eso es lo que yo quiero platicarles en esta ocasión.¿ Por qué? Porque nos invitan de pronto a una clínica oncológica.

5:34 Sé que vamos a estar con médicos. Nosotros propusimos el tema clínico. Hablar de los grandes médicos en la historia de México, no vamos a terminar, pero vamos a hablar de algunos casos muy particulares. Yo no puedo hablar un lenguaje técnico como el que ustedes manejan, cometería yo errores, sería como quererle enseñar a rezar al señor obispo, o sea, no se puede, no es lo mío. Pero sí conozco de historia y sí les puedo platicar varios hechos en los que estuvieron involucrados grandes médicos en México. Por ejemplo, al doctor Lucio, el famoso doctor Lucio. Y sabemos que hizo muchos avances en el estudio de la lepra y que estuvo a cargo del hospital de San Lázaro, que era el hospital de leprosos en la Ciudad de México.

6:20 Hizo grandes avances. Pero no sabemos del doctor Lucio que él fue el que asistió a la muerte de Benito Juárez. y que le tocó atender, junto con el doctor Gabino Barreda, atender a Benito Juárez de angina de pecho. Y cuando repasamos esa parte de que la angina de pecho en ese tiempo, ustedes saben mucho más que yo de esto, pero la angina de pecho en ese tiempo se curaba o se aligeraba el malestar soltando chorros de agua hirviendo en el pecho. Entonces el presidente Juárez, las noches anteriores a su muerte, Estando en el lecho, le abrían el pecho, la camisa pues, y le echaban chorros de agua hirviendo.

7:07 Y él se quejaba, se llegó a quejar y decía, me están quemando. Y era la manera como atacaban la quina de pecho en ese tiempo. Entonces, cuando vemos este tipo de situaciones, ya nos quitamos un poquito de terminología médica, sino vemos ya los hechos ahí, en frente, directamente. Y eso es lo que yo quiero platicarles a ustedes de algunos personajes de la historia de México que fueron médicos y que poco sabemos. de esa parte, de lo que les tocó vivir. Entonces, pues vamos a comenzar. Tenemos a nuestro primer médico en el Virrenato.¿ Teníamos medicina antes de la llegada de los españoles? Claro que teníamos medicina. Claro que teníamos medicina y nuestros médicos, los que teníamos zona maya, zona mexica, zona zapoteca, zona huasteca, etc. Estaban muy adelantados en todo lo que era herbolaria. Mucho, muy adelantados en la herbolaria. Desgraciadamente, mucho de ese material se perdió con la conquista. Y tuvimos quema de códices, y tuvimos la quema de códices allá en Yucatán, por ejemplo, con Fray Diego de Landa, que juntó los libros, porque eran demoníacos, y eran manuales, no solo históricos, sino médicos, Sí, de los médicos mayas. Sabemos que los médicos mayas habían adelantado mucho.

8:30 Solamente los arqueólogos nos han podido explicar un poquito cómo es posible que se hayan encontrado trepanaciones. Esto es aberturas en el cráneo. Y estamos hablando de que no había material quirúrgico, no había anestesia, no había nada de eso.¿ Cómo lo hacían? No lo sabemos. Toda esa información se fue perdiendo desgraciadamente con la conquista. Hablamos de que hubo quema de códices. Allá en Ciudad de México, lo que es la zona de Texcoco, era la parte universitaria. Bueno, pues Fray Juan de Sumárraga, al que se le apareció la Virgen, porque a Juan Diego se le aparece en el cerro, luego se pone la tilma, etc. Y donde se da el milagro de Guadalupe es con Fray Juan de Sumárraga. Bueno, él fue el que ordenó la quema de códices en la Ciudad de México. Y todo ese material se perdió, desgraciadamente. Mucho de nuestra historia, de nuestra tradición, de nuestra cultura se fue perdiendo. Y se consideraba a los médicos prehispánicos como brujos. Por el tipo de pócimas que hacían y que las hierbas, etcétera, etcétera. Y la verdad se fue perdiendo. Pero bueno, al final se da la conquista, se funda la Real y Pontificia Universidad de México.

9:39 y se abre la primera cátedra de medicina en México en el año de 1572 con Juan de la Fuente. Curiosamente, muy parecido al nombre de Juan Ramón de la Fuente, que sería rector de la universidad, pero nada que ver. Este es otro personaje. Juan de la Fuente y que vale la pena mencionar. Él estudia en Salamanca, que era la mejor universidad en España. Llega aquí, al Virreinato de la Nueva España, y él prepara a los primeros médicos en la Nueva España, que, por cierto, el primer médico que él preparó vino a poner su consultorio y atender hospital en Puebla. O sea, tuvimos al primer médico, pues el segundo fue aquí en Puebla. Pero estudió allá y se vino para acá. Pero curiosamente, este personaje, cuando le entregan su título, en ese tiempo, ahorita todos estamos matriculados, o sea, tenemos una cédula y todo esto. En aquellos años se extendía un documento y se extiende el primer documento a un médico poblano. Se extiende el documento y eso es lo que te avala como médico. Es lo que te va a avalar. Resulta que él, este médico, se va para España, antes de ejercer aquí en Puebla, se va para España. Y resulta que el barco naufraga.

11:00 Él alcanza a salvar la vida, pero su título de médico se pierde, se deshace con el agua. Entonces llega a España, quiere ejercer en España, dice, no, no tienes un título, no puedes ejercer. Entonces lo manda a pedir a México, pero en ese tiempo eran meses, los trayectos eran de meses. Entonces no puede ejercer, lo solicita de nuevo a México, Juan de la Fuente agarra, extiende un nuevo título, se lo envía y cuando está a punto de llegar a España el título lo atacan los piratas, incendian la nave y le queman la nave y se queda sin título de nuevo. Entonces es que tiene que regresar hasta México para que le den de nuevo un título y poder abrir su trabajo ya aquí en la ciudad de Puebla. Que por cierto Juan de la Fuente, Es interesante porque lo nombran médico de la Santa Inquisición. Sí, teníamos la Santa Inquisición, que claro, lo hemos dicho varias veces, no fue lo mismo la Santa Inquisición aquí que en España o que en toda Europa. Hasta eso nos salió un poquito barato a nosotros. No fue tan cruel la Santa Inquisición, pero él fue médico de la Santa Inquisición.

12:09 Juan de la Fuente, y lo mencionábamos, Hay muchas cosas que platicar de él, pero bueno, le quitaríamos tiempo a otros personajes, como el que da la primer cátedra de Medicina en la Real y Pontificia Universidad de México. Este personaje, don Carlos de Sigüenza y Góngora, nacido aquí en el Virreinato de la Nueva España.¿ Por qué lo menciono? Amigos, es de los grandes personajes nacidos aquí en el Virreinato. Yo sé, todavía no era México, pero es de los grandes, grandes personajes. Que por cierto, él era admirador de Sor Juana Inés de la Cruz. Él fue uno de los que le hizo un examen a Sor Juana Inés de la Cruz. Y Sor Juana los dejó a todos, pero boquiabiertos, del gran conocimiento que tenía Sor Juana. Bueno, pues don Carlos de Següense Góngora, un excelente científico. Él es el primero que redacta un libro porque de pronto se vio el paso de un cometa y ya ven, los cometas traen mala suerte, traen tragedias, etc. Y él escribe todo un libro para que la gente no le tenga miedo a los cometas. Y en alguna ocasión, de pronto, se empieza a oscurecer el cielo. Y la gente comienza a correr para todos lados, a meterse en las iglesias porque era el fin del mundo. Y él corre a su casa, saca un telescopio y describe un eclipse total de sol, bueno, casi total de sol en la Ciudad de México. Un gran científico, don Carlos de Següenza y Góngora. Pero luego hay un levantamiento contra el virrey. Y él, no sé

13:43 si ustedes han tenido la oportunidad de ver la película El Nombre de la Rosa. En la última escena está la quema de unos libros. O sea, es una abadía donde hay muchos libros y él se mete entre el fuego con tal de sacar esos libros. Y alcanza a sacar unos cuantos, pero toda la biblioteca se quema. Uno dice, todo lo que se está perdiendo ahí de información. Bueno, pues esto lo vivió este hombre. Porque se da un ataque al Palacio Virreinal y comienzan a incendiarlo, donde estaban los archivos precisamente. Don Carlos de Sigüenza vivía casi enfrente, bueno, en un costado, si ven Palacio Nacional, del lado izquierdo está la calle de Moneda, allí estaba la casa de Don Carlos de Sigüenza, y él llama a todos sus empleados, intentan meterse por la calle de Moneda, esa puerta que acaban de romper, hace unos días rompieron esa puerta precisamente, Bueno, pues no la pudieron ellos romper, rompen la ventana, se meten por la ventana y empiezan a sacar el archivo virreinal en medio del incendio, lo empiezan a sacar y salva gran parte del archivo del Virreinato de la Nueva España, este hombre. Bueno,¿ por qué lo menciono? Porque era tan grande su vocación que él al morir, hereda su cuerpo a los médicos. Porque él adquiere una enfermedad, no sabían qué enfermedad tenía y entonces él en su testamento dice yo dono mi cuerpo para que se investigue qué enfermedad me mató y así poder evitar que esa enfermedad siga

15:13 matando gente. O sea, hasta en su último momento fue un gran benefactor y les digo, él dona su cuerpo a los médicos de su tiempo. Y aquí vamos a empezar con algunos personajes que pocos sabemos que fueron médicos. Uno de ellos, Anastasio Bustamante, que fue de nuestros primeros presidentes, fue Guadalupe Victoria, Vicente Guerrero, y el tercero fue él, Anastasio Bustamante. Y fue médico, aunque ejerció muy poco tiempo.¿ Por qué? Porque se involucró en la guerra de independencia. pero se involucra del lado realista, o sea, del lado de los españoles, se involucra con ellos. Y posteriormente se une a Agustín de Iturbide y es de los que consuma la independencia, es de nuestros consumadores de la independencia y era médico, por cierto, médico michoacano. Él era médico, pero a él le toca una época muy convulsa de México, por lo tanto casi no ejerce como médico. Es presidente, hay revoluciones, hay asonadas. Él es el que confabula y prepara la trampa para Vicente Guerrero. Y él es el que procura que se ejecute a Vicente Guerrero allá en Oaxaca.

16:23 O sea, muere fusilado Vicente Guerrero prácticamente por órdenes de Anastasio Bustamante, que era médico. Pero le digo, pocos sabemos ese detalle. Pero si queremos un detalle más, él quería tanto Agustín de Iturbide que cuando muere Anastasio Bustamante pide que su corazón lo saquen y que quería él que su corazón quedara junto a los restos de Agustín de Iturbide. Si ustedes van a Ciudad de México, entren a Catedral. Al entrar a Catedral, giren hacia su lado izquierdo y avancen hacia el altar, pero por el lado izquierdo. La penúltima capilla del lado izquierdo es la capilla de San Felipe de Jesús. Asómense ustedes, no se puede entrar pero por el enrejado se puede ver. Asómense ustedes y van a ver el retrato de Agustín de Iturbide y van a ver una urna de cristal con los huesos de Agustín de Iturbide. Allí es donde descansan. Y observen bien que a un ladito hay una cajita. Una cajita pequeña. Bueno, en esa caja está el corazón de este hombre que hasta el día de hoy, 2024, ahí está junto a Agustín de Iturbide, ahí está Anastasio Bustamante, otro médico. Bien, el doctor Valentín Gómez Farías.¿ Qué les puedo decir? Mucha gente, bueno, no mucha gente, pero algunas personas definitivamente no quieren a este hombre, a Valentín Gómez Farías, que es prácticamente el padre del liberalismo, junto con el doctor José María Luis Mora, que era sacerdote, pero también era médico. Ellos dos son

17:56 los padres del liberalismo, pero sobre todo Valentín Gómez Farías. A ver, vuelvo a lo mismo, quiero hacerles notar esto. Pasa la historia a Valentín Gómez Farías porque fue cinco veces presidente de México. Y porque le toca una época dificilísima a Valentín Gómez Farías. Él era el vicepresidente de Santana. Santana fue once veces presidente de México. Y cada vez que dejaba la presidencia, se la dejaba a Gómez Farías. Porque Santana se aburría siendo presidente. Entonces venía a su hacienda de manga de clavo, acá por Veracruz, cerca de Xalapa, y dejaba a Gómez Farías como presidente. Él es el que da las primeras ideas liberales en México.¿ Saben lo que es eso? Lo que vino después de la independencia, pues fue la guerra de reforma, cuando las ideas de Gómez Farías y el doctor José María Luis Mora se empiezan a aplicar en las leyes de reforma y se provoca toda una guerra. Y tuvimos tres años de guerra y después tuvimos un imperio aquí. O sea, ese pleito entre conservadores y liberales empezó desde este hombre, otro médico.

18:57 No estoy diciendo con esto, ah, miren malvados médicos que no sé qué, todo lo que han hecho. No, sino que cuántos personajes de la historia, cuántos personajes de nuestra historia han sido médicos y no lo sabemos. Yo les puedo decir, haciendo un pequeño paréntesis, de que en México por tradición, yo vengo de un pequeño pueblo y me tocó vivirlo. Teníamos cuatro autoridades en el pueblo y por muchos años fueron las cuatro autoridades típicas en un pueblo, que era el maestro, Era el sacerdote, era el presidente municipal y el doctor. Eran las cuatro autoridades morales en un pueblo por muchos años. Entonces los médicos siempre fueron muy, muy importantes. Pero les digo, se hicieron notar porque tuvieron otro tipo de actividades, pero tuvieron esa formación en la Escuela Nacional de Medicina. Ahí fueron formados. Que vale mencionar que nuestra Escuela Nacional de Medicina estaba en San Ildefonso.

19:54 San Ildefonso fue un colegio jesuita. Los jesuitas trajeron una ideología fabulosa al virreinato. La verdad, aportaron muchísimo los jesuitas al virreinato. Y nos dejan grandes colegios, grandes escuelas, que después serían, les digo, la Escuela Nacional de Medicina, por ejemplo, o la Escuela de Minería, etc., etc., Y que todo eso tiene que ver con el movimiento jesuita, que no nos vamos a meter por el momento ahí. Pero Valentín Gómez Farías es el primero que dice, a ver, vamos a separar el clero del gobierno. Una cosa es el clero y otra cosa es el gobierno.¿ Cómo es posible, si ustedes analizan 1821, las tres garantías? Libertad, unión y religión, decía el ejército trigarante Iturbide. Nuestra constitución del 1824 nace con ese concepto, de que no hay otra religión en México salvo la católica. O sea, no se puede tocar, la religión católica no se puede tocar. Y Valentín Gómez Farías después, en los años 30 y años 40, dice, no, momento... Es que tiene fuero la iglesia, tiene fuero el ejército, no los podemos tocar y ellos están enriqueciendo y hay que cambiar la ley. Esto nunca se lo va a perdonar la iglesia.

21:05 Nunca se lo va a perdonar la iglesia y tan no se lo perdona que cuando muere don Valentín, el doctor don Valentín Gómez Farías, prohíbe la iglesia, todavía no venía la guerra de reforma, prohíbe la iglesia. que se ha enterrado. Y en ese tiempo solamente los panteones eran del clero. Todos los panteones eran del clero. Y acuérdense ustedes que se enterraba en los atrios de las iglesias. El que tenía mucho dinero lo ponían en el altar. Si tenía medianamente dinero, bueno, pues en los nichos alrededor. Y si no tenía dinero, en el atrio, allá afuera. Que después, por cuestión de sanidad, imagínense, la gente cuando iba a misa y tenía que pasar por decenas de cuerpos en estado de descomposición. Por eso tuvimos tantas pestes en México, tantas, tantas pestes, debido a que los panteones estaban prácticamente expuestos y la gente se exponía. Por eso tuvieron, ya con las leyes de reforma, que sacar los panteones de los pueblos. Por cuestión de sanidad, sacar los panteones, alejarlos para evitar precisamente los contagios. Bueno, pues Valentín Gómez Farías, como todos los panteones eran propiedad de la iglesia, se le prohibió enterrarlo.¿ Qué hicieron? Pues su hija lo tuvo que enterrar en el jardín de su casa. No le quedó de otra. Y ahí estuvo por muchísimos años hasta que Porfirio Díaz ordena construir la rotonda de los hombres ilustres y lo sacan al doctor Valentín Gómez Farías y lo llevan a lo que actualmente es el Panteón de Dolores y ahí es donde descansan sus restos. Pero les digo,

22:37 a tal grado lo dio la iglesia por esa separación que él pedía entre clero y Estado, clero y gobierno, tanto lo dio que ni siquiera le permitieron enterarlo en un panteón. De ese tamaño fue el odio para Gómez Farías. A ver, este personaje, esta no es la imagen de este personaje, pero fue un médico muy conocido, sobre todo en dos ciudades, y no lo estoy inventando, lo pueden buscar. El doctor Rafael Juan de Meraulioc. Este doctor llega a México y comienza a hacer sus trabajos en la ciudad de Puebla, Para que vean la importancia de Puebla, mañana vamos a dar una plática, una plática con amigos que escuchan un radio, y les vamos a hablar de la trascendencia de Puebla en nuestra historia. Bueno, pues él trabajaba aquí en Puebla, después se fue a Europa, regresó a México y siguió trabajando, o sea, en la Ciudad de México, hasta que de pronto se desapareció. Este hombre, doctor Rafael Juan de Meraulioca, él decía que él era judío polaco y en otras ocasiones decía que era judío suizo. Y tuvo muchísimos pacientes, muchísimos. Y él hacía trucos donde supuestamente, por eso encontró la esencia de esta imagen, para figurarnos, él tenía la capacidad de traspasarse con cuchillos el cuello sin sangrar. O sea que hacía trucos ahí con la gente y la gente lo seguía. Y tenía una técnica

24:10 infalible para sacar muelas. Y por eso se hizo famoso. Y están registradas más de 2.500 extracciones de muelas de este hombre. Pero ahora déjenles platico cómo lo hacía. Resulta que lo hacía aquí en Puebla, lo hacía en la Ciudad de México, pero él tenía asistentes. Él tenía asistentes. Entonces él decía, vean cómo voy a poder sacar la muela. Él hacía que la persona abriera la boca, detectaba la muela que iba a sacar, agarraba unas pinzas Y de veras, pueden buscar la información, es increíble. Y uno de esos ayudantes, perdón por la risa, uno de esos ayudantes agarraba una pistola y de pronto donde el otro tenía la boca abierta y le tenían las pinzas, el ayudante disparaba, el otro saltaba y saltaba la muela. O sea, con eso, con el impulso del otro al jalarse, salía la muela.

25:03 Y esa era su gran técnica del doctor Rafael Juan de Merolioc, que la gente no sabía pronunciarlo por la dificultad del nombre y la gente lo fue cambiando y se convirtió en la palabra Merolico. de este tipo que era un charlatán, era un vivales, era un charlatán y vendía aguas de esas que curaban todo absolutamente, todos los dolores, todas las penas. Es más, él juraba que su agua rejuvenecía a la gente. Él juraba que si alguien perdía un diente, le volvía a salir tomando su agüita, etcétera, etcétera. O sea, hizo barbaridad y media a la gente que creía en todo ese tipo de supercherías. que creía que no estaba preparada, que teníamos mucha ignorancia en México, lo siguieron.

25:53 Vino dos veces, les digo una vez a Puebla, estuvo varios meses, otra vez a Ciudad de México, se desapareció y no se volvió a saber de él, pero se llevó muchísimo dinero. Pero lo que sí tenemos en las crónicas, en los periódicos de la época, son las narraciones de cómo con un balazo espantaba a la gente y al jalar la cabeza, pues salía la muela. Eso sí lo tenemos registrado y les digo, y de ahí viene la palabra merolico, que cuántas veces hemos dicho, ¡ay, ese es un merolico! Pues estaba hablando precisamente de alguien que se decía doctor. Obviamente no era doctor, era un merolico. Y ahí está su nombre. Entonces, fíjense lo que nos heredó. Al final de cuentas sí nos dejó algo bueno que es la palabra merolico. Y bueno, el doctor Gabino Barrera.

26:34 Gabino Barrera, les decía, es otro de los médicos que atiende a Benito Juárez, junto con el doctor Lucio, que ahorita lo vamos a ver, son de los que atienden a Benito Juárez. Pero tiene la posibilidad del doctor Gabino Barrera de estudiar en Europa. Y allá en Europa conoce nada más y nada menos, y es alumno de él, de Augusto Comte. Entonces, todas las ideas positivistas... El positivismo, como ustedes lo saben, es quitar el adoctrinamiento y buscar la liberación. El adoctrinamiento quiere decir que tienes que aprender esto por fuerza. Entonces, nada de que vas a aprender por fuerza. Tienes la libertad de aprender y la libertad de pensar. Eso es el positivismo. Y lo aprende precisamente Gabino Barreda. Y Benito Juárez lo va a nombrar para que funde la Escuela Nacional Preparatoria. le tiene tanta confianza al doctor Gabino Barrera, que incluso es su médico, su médico personal, junto con el doctor Lucio, y les digo, van a asistir a su muerte, pero él es el que funda nuestra Escuela Nacional Preparatoria, precisamente un médico positivista que tiene estas ideas de crear la liberación, la liberación ideológica, para que ya no haya adoctrinamiento.¿ Quién nos daba el adoctrinamiento? Bueno, quien tenía antes las escuelas. Las escuelas las tenía el clero.

27:58 Por eso se peleó tanto por la educación laica. Se peleó mucho y hasta el día de hoy tenemos educación laica en México. Bueno, aquí les voy a mencionar algunos personajes que yo podría mencionarlos por sus méritos médicos. Bien, podría mencionarlos por sus méritos médicos. Pero no, todos ellos tienen calles que tienen su nombre, allí en la Ciudad de México, en la llamada Colonia Doctores. Pero yo quiero platicarles, o sea, no del mérito médico, que claro que lo tienen, fueron grandes, grandes médicos mexicanos del siglo XIX, que es cuando se da un renacimiento, pues, de la medicina en México.

28:40 Pero hay algo muy en particular que ellos tienen que no se conoce y que cuando nosotros hicimos una serie, ahorita se las voy a decir en especial, lo mencionamos y es algo que nadie menciona. Y hemos escuchado a otros historiadores con el mismo tema y no los mencionan, no lo dicen. Y es algo que yo quiero compartir con ustedes. El doctor Río de la Loza, el doctor Manuel Carmona Iballe, oftalmólogo, el primero que hizo operaciones de cataratas en México. Tenemos al doctor Rafael Lucio y ahí nos vamos a detener un momentito porque les decía, él fue el médico de Benito Juárez. Ahí nos quedamos. Amigos, sí es cierto, la medicina ha sido parte fundamental en la historia de México, pero ha habido momentos críticos de la historia de México y ahí han estado nuestros médicos.

29:33 Poco se habla de ellos, poco se habla de lo que han hecho, de lo que han logrado. Y es algo que yo quiero mencionar, quiero aprovechar el momento para mencionarlo. En 1846 tuvimos la intervención norteamericana, comienza esa lucha que termina en febrero del 48, cuando perdemos la mitad del territorio mediante los tratados Guadalupe-Hidalgo. Está bien, mucha gente culpa a Santana, Santana vendió la mitad del territorio nacional, completamente falso, eso es falso, no vendió la mitad del territorio nacional, posteriormente vendería el territorio de la Mesilla, una pequeña franja en el norte, 1854, así la vendió, pero porque no le quedaba de otra, porque los americanos ya estaban ahí metidos. Y amenazaron con otra guerra. Y si siete años antes te quitamos la mitad del territorio, ahora te vamos a quitar.

30:22 Y era lo que ellos decían. La Baja California, Sonora, Sinaloa, Chihuahua, parte de Tamaulipas, la mitad de Nuevo León y la mitad de Coahuila. O nos vendes la mesilla o te quitamos todo esto. No, pues mejor te la vendo. Y se la quedaron los americanos. Eso es cierto. Pero tuvimos grandes batallas aquí. A veces pensamos que los americanos nos pasaron por encima... Sí, como Pedro por su casa. Y es completamente falso. Hasta el día de hoy, amigos, hasta el día de hoy, 2024, la guerra México-Estados Unidos es la guerra que en proporción, aclaro, en proporción, ha sido la que más bajas han tenido los Estados Unidos. O sea, es la guerra que más sangre le ha costado a los norteamericanos, en proporción. No es lo mismo los 30 mil norteamericanos muertos aquí que el casi millón que murió en la Segunda Guerra Mundial, yo lo sé, pero les repito, en proporción por el número de combatientes. Pero tuvimos dos hechos y yo los quiero mencionar. Uno de ellos fue Jalapa.

31:21 Tuvimos una batalla en Cerro Gordo, que es el camino de Veracruz a Jalapa. Y ahí se da una tremenda, tremenda batalla que pierde México, que pierde por una traición. Pero las crónicas, me ha tocado leer las crónicas y me acordé cuando me invitaron a dar esta plática, me acordé de esas crónicas. donde narran en Xalapa cómo los médicos inmediatamente comenzaron a habilitar hospitales. Y ahí en Xalapa habilitaron un hospital muy grande porque sabían que venía una batalla y que iba a llegar muchísima gente herida. Amigos, actualmente las guerras, las armas son sumamente letales. Que hay una bomba y si hay 100 gente se mueren 90 y 10 quedan heridos.

32:12 En aquellos años las armas no eran tan letales como ahora. Cayó una bomba y quedaban 10 muertos y 90 heridos. O sea, había mucha gente herida. Y acuérdense que los enfrentamientos no eran de lejos, eran de cerca. Al principio disparabas una vez, pero desde que cargabas de nuevo el rifle, ya tenías al rival encima y tenías que defenderte con bayoneta. Entonces los médicos se prepararon porque sabían que iban a llegar gentes con cortaduras, gentes con impactos de bala que no te traspasaban con una bala ahorita que es aerodinámica, que va girando. No, eran bolas de acero, perdón, eran bolas de plomo y la bola se quedaba atorada en el cuerpo o le pegaba algún hueso. Entonces ellos sabían que iban a llegar así. No solamente llegaron muchísimos mexicanos, sino también muchos norteamericanos. Y eso es lo que yo quiero mencionar, que los médicos mexicanos en Jalapa, los médicos mexicanos atendieron igual a norteamericanos que a mexicanos. Los atendieron exactamente igual y aquí se ve la ética de los médicos. ellos no distinguieron, a pesar de que ellos eran mexicanos no distinguieron, dijeron tú estás herido y llegaban y platican obvio no teníamos los recursos que ahora tenemos, no había anestesia en ese tiempo no teníamos el equipo médico que ahora se tiene entonces era necesario amputar lo más rápidamente posible Dicen

33:44 que fueron tres o cuatro días de terror en Xalapa de los gritos, porque aparte no eran tantos médicos, entonces se les llegaron heridos, deténle la hemorragia como puedas, en lo que cortó la pierna, o en lo que cortó el brazo, o en lo que cortó la oreja, o en lo que cortó dedos, etc. Y a un lado de donde estaba el hospital eran depositados todos los restos humanos. No había la asepsia que ahora existe, por ejemplo. Entonces dicen que aquello era terrible, la cantidad de sangre, la cantidad de restos humanos, piernas, brazos, etcétera, que se iban amontonando a un lado y seguían llegando heridos y heridos y heridos, porque les repito, las guerras no eran tan letales, las heridas de guerra. Entonces llegaban todos cortados, traspasados por las bayonetas de los fusiles. De solo imaginarme el espectáculo, digo, fue dantesco. Fue verdaderamente dantesco. Sin embargo, ahí estuvieron nuestros médicos.

34:46 Ahí estuvieron nuestros médicos. Ahí estuvieron nuestras enfermeras. No había enfermeros, eran enfermeras en ese tiempo. Pero bueno,¿ por qué puse esto? Precisamente para recordarlo, porque ahora nos regresamos un poquito más... Estos doctores, el doctor Manuel Andrade, el doctor Río de la Loza, el doctor Lucio, etc. Todos ellos, amigos, participaron en la guerra del 47. Y nadie los recuerda por eso. Nadie, nadie los recuerda. Hace un momento yo les decía, el doctor Lucio, Rafael Lucio, se especializó en la lepra. Y el hospital de leprosos... En la Ciudad de México era el hospital de San Lázaro. Acuérdense que hay toda una historia de San Lázaro. De hecho, a los leprosos les decían lazarinos. Entonces, él se especializa en esta parte. Tiene el hospital que él está atendiendo. La lepra estaba así como por muchos lados, muy distribuida. Y cuando se vienen las batallas en la Ciudad de México, batalla de Padierna, batalla de Molino del Rey, batalla de Chapultepec, batalla de Ciudad de México, que es otra batalla que casi nadie recuerda, él habilita, ¿sí?, el hospital de San Lázaro para atender a todos los heridos. Fueron cuatro batallas. Pero no para en esto. Y esto parece irónico, amigos. Esto parece irónico

36:19 y por eso yo he hecho ese reconocimiento, busco hacer ese reconocimiento para estos grandes médicos mexicanos. Porque¿ saben qué hizo primero el doctor Lucio? Organizó un batallón junto con médicos y estudiantes de medicina organizaron un batallón para enfrentarse a los norteamericanos. Y primero estuvieron en la línea de combate, siendo médicos, estuvieron en la línea de combate disparándole a los americanos y después de que te herí, te levanto, te llevo al hospital y te curo. Sí, suena a una ironía, una ironía muy absurda, pero así lo hicieron. Primero estuvieron peleando y estuvieron hiriendo norteamericanos y luego los sacaban de ahí, se los llevaban al hospital de San Lázaro y había que amputarles, había que detenerles hemorragias, etc.

37:10 Allí estuvieron nuestros médicos. Y de esto nadie habla. Dicen, ah, es que el primer oftalmólogo, es que especialista en la lepra, especialista cardiólogo, etc. Y cuando pelearon el 47... Y por eso pensamos que el 47 nada más fueron los niños héroes y para de contar. No, perdón. Pero los médicos formaron un batallón. Los médicos formaron su propio batallón para pelear en la guerra del 47. Ese es el tamaño de nuestros médicos. Y me acuerdo mucho de un gran general que peleó aquí, aquí adelantito, aquí entre los fuertes de Lorte y Guadalupe, el general Miguel Negrete, que era conservador, que había peleado contra los liberales, y que cuando supo que venían los franceses, agárrese, le presenta a Juárez y le dice, antes que partido tengo patria. Bueno, pues estos médicos, lo único que fue más fuerte que su vocación fue su amor por México.

38:12 Es lo único que tuvieron más fuerte. Después de mi amor por México, ahora sí, va mi vocación. Y ahora te voy a ayudar. Y te voy a salvar. Y salvaron muchísimas vidas estos doctores. Y yo quiero ponerles otro ejemplo terrible. Esta escena. Estamos hablando de la guerra de reforma. Poco tiempo después de la intervención norteamericana. 57-60. La pelea entre liberales y conservadores ha sido feroz. Desde la independencia ha sido feroz totalmente entre liberales y conservadores. Sí ha marcado la historia de México. Ha habido grandes conservadores, sí.

38:57 Lucas Alamán fue un gran conservador. Fundador del Partido Conservador, pero fue un gran personaje mexicano, a pesar de que era conservador. Y ha habido peores conservadores que hemos tenido liberales, de lo peor también. O sea, no podemos definir buenos y malos. Aquí no hay buenos y malos. Simplemente se definen por sus ideas políticas. Pero no hay ni buenos ni malos. Hay muy buenos del lado de los que supuestamente son malos y hay muy malos también del lado de los que supuestamente son buenos. Pero bien, hay un personaje, Leonardo Márquez, no pusimos en fotografía porque no lo merece siquiera. Leonardo Márquez, que es la única M que hizo falta en el Cerro de las Campanas. Maximiliano Miramón Mejía hizo falta la M de Márquez, se les escapó. Se les escapó Leonardo Márquez. Fue el que fue derrotado aquí en Atlixco el 4 de mayo, un día antes de la batalla del 5 de mayo. Lo derrotaron porque él venía con 5.000 jinetes a apoyar al ejército francés. Lo derrotan aquí en Atlixco y es por lo que no llega y los franceses acaban perdiendo la batalla del 5 de mayo. Pero él era conocido como el tigre de Tacubaya.¿ Por qué?¿ Por qué no puse la foto de él y pusimos esta imagen?

40:13 Porque resulta que hay un enfrentamiento entre liberales y conservadores en Tacubaya que está arribita de la Ciudad de México. Y ahorita está pegado a la ciudad. En aquel tiempo era un pequeño pueblo. Era como una casa de descanso sobre todo. Y hay un enfrentamiento. Los médicos llamaron a sus alumnos y sabían que iba a haber un combate y decidieron atender a todos los heridos. Sin distinguir si eran liberales o conservadores.¿ Por qué? Por su vocación médica. Entonces ellos comienzan a atenderlos. Igual con amputaciones, etc. Les digo, como era en ese tiempo, que no había tantos adelantos, cuando llega Leonardo Márquez. y ve a todos los heridos y se da cuenta de que los jóvenes estudiantes de medicina, junto con algunos de sus maestros, ganan la batalla los conservadores.

41:16 Era la gente de Santos de Goñado, por cierto, la gente del general Santos de Goñado, pierden la batalla de Tacubaya, se van, dejan a los heridos y Leonardo Márquez da la orden de que maten a todos los heridos, que no quería heridos ni quería prisioneros, que los maten a todos. Pero aparte, da la orden de que fusilen a todos los estudiantes de medicina y médicos, aunque atendieron a su propia gente, pero por haber atendido liberales, todos fueron fusilados. Desde entonces se le conoció como el tigre de Tacubaya y a ellos como los mártires de Tacubaya. Los mártires de Tacubaya son médicos y estudiantes de medicina. Leonardo Márquez después perdería, cayó el imperio y tiene que salir huyendo.

42:04 Leonardo Márquez de hecho se disfraza de arriero y viene de Ciudad de México aquí a Puebla. Aquí en Puebla dura como dos meses escondido, de aquí se va a Veracruz y en Veracruz se disfraza de empleado de un barco y va y huye hasta Cuba. Allá va a vivir en Cuba durante muchos años y es hasta el tiempo de Porfirio Díaz que Leonardo Márquez es indultado, lo indulta Porfirio Díaz, entonces lo perdona pues, lo perdona porque sabía que si pisaba México lo mataban. Lo perdonan y Leonardo Márquez regresa a la Ciudad de México, viene como de incógnito, ya estamos hablando de muchos años después, Llega a Veracruz, de Veracruz al tren hasta Buenavista, en la Ciudad de México, y en Buenavista alguien lo reconoce. Y se empieza a correr la voz de que había llegado este criminal. Y son precisamente los estudiantes de las escuelas de medicina de la Ciudad de México los que se reúnen y se van a la casa de Leonardo Márquez y empiezan a gritar, empiezan a insultar y empiezan a arrojar piedras para romper vidrios. Y estuvieron ahí horas y horas y horas y llegó la policía y intentó desalojarlos y los estudiantes de medicina ahí seguían porque nunca olvidaron El crimen que cometió contra estos médicos y estos jóvenes que haciendo honor a su profesión no distinguieron a quién

43:35 atendían y simplemente los atendían. No lo olvidaron. Y pasaron muchos años después, les digo, cuando regresa Leonardo Márquez y solamente se pudo quedar dos días en la Ciudad de México y se tuvo que ir de México. Lo corrieron los estudiantes de medicina. Y se tuvo que ir a Cuba y allá están sus restos en Cuba y allá están bien. La verdad, qué bueno que están allá. Les digo, se nos escapó del Cerro de las Campanas la cuarta M, pero bueno. Entonces yo dije,¿ por qué voy a poner a Leonardo Márquez? Mejor poner la imagen de los mártires. Ellos son médicos y estudiantes de medicina. Bien, posterior a esto se nos da la Revolución Mexicana. Amigos, mañana lo voy a decir, lo voy a decir, lo platicaba hace rato con Emanuel, le daba risa a Emanuel. Digo, a ver,¿ qué tienen ustedes los poblanos, caray? A ver, Francisco I.

44:32 Madero dijo bien claro, sí, vamos a iniciar la revolución el 20 de noviembre. Lo dijo muchas veces, pues no, los poblanos no, nosotros el 18. Que no, espérense al 20, no, el 18. Y ahí van los poblanos y los poblanos, cuando la revolución se hizo en el norte, no, los poblanos empezaron la revolución. Sí hubo pequeñas poblaciones, Cuchillo Parado se pelea mucho al mando de Tomás Urbina, Toma Cuchillo Parado, una pequeña población, pero realmente donde se inicia la Revolución Mexicana es aquí. Aquí se inicia con ustedes los poblanos, precisamente. Pues bien, la Revolución Mexicana nos causó muchísimos muertos, muchísimos. Es cierto que ya había avances en la medicina, es cierto.

45:15 Es cierto que ya se había desarrollado, es cierto que teníamos escuelas de medicina. Pudiéramos platicar un buen rato de ello, pero yo quiero mencionar un personaje en especial. Y aquí es donde yo creo que se van a sorprender. Este hombre, Kingo Nonaka. Y van a decir, a ver, espérame, estás hablando de historia de México.¿ Qué tiene que ver este hombre japonés? Bueno, Kingononaka, amigos, él era una persona pobre, jovencito. Su padre era pescador. Noten estos detalles, estos van a ser importantes. Noten estos detalles. Su padre va a ser pescador. Y él aprende a sacar perlas, a sacar ostras, allá en Japón. En ese tiempo se les da la oportunidad de emigrar a México y llega a Chiapas, muy jovencito, llega a Chiapas. Ahí en Chiapas comienza a trabajar junto con otros japoneses, pero no gana lo suficiente y comienza toda una aventura, que nos llevaríamos aquí mucho tiempo en platicar toda la aventura de Kingo Nonaka hasta que se va al norte del país, pero se va prácticamente caminando.

46:23 Caminando va, haciendo trabajitos aquí, trabajitos allá. Llega hasta Ciudad Juárez. Y allá en Ciudad Juárez busca trabajo. Alguien se apiada de él, muy joven él. Alguien se apiada de él porque le va en la calle y le dan de comer. Aparte lo ven extranjero. Hablaba muy mal español todavía en ese tiempo. Y lo adopta una familia. Pero esta familia que lo adopta eran médicos. Entonces lo ponen a hacer labores de casa, cocinar, etcétera, etcétera, pero después se lo empiezan a llevar al hospital. Y en el hospital, bueno, pues al principio nada más como que veía, pero después pásame esto, pásame aquello, y comienza a aprender medicina únicamente viendo, ¿sí?

47:11 Y se empieza a entusiasmar por la medicina aquí en Gononaca. De tal forma que tiempo después pone su propio consultorio Bueno, pues pone su propio consultorio, una ocasión en la noche, ya que comienza la Revolución Mexicana, llegan y le tocan a su casa, que urge que atienda a un herido, urge que lo atienda. Entonces dice, claro, yo lo voy a atender, tráiganmelo. Y llega un señor chaparrito barbón, Francisco I. Madero. que venía herido de la batalla de Casas Grandes, venía herido de un brazo, y él es el que cura precisamente a Francisco I. Madero. Pueden encontrar muchas fotos de Madero con su brazo vendado. Es Kingo el que lo va a sanar. Con esto se hace muy famoso, porque atendió al que meses después iba a ser presidente de la república. Pero después matan a Madero y Kingo Nonaka decide, porque le cayó muy bien Francisco Madero, porque platicó con él, mientras lo curaba, lo atendía, lo revisaba, etc. Decide darse de alta en la división del norte. Se da de alta en la División del Norte como soldado. Pero cuando Pancho Villa lo reconoce, porque otros generales le dicen, no es que él es un excelente doctor, él curó al señor Madero. En serio, agarra Pancho Villa y lo nombra

48:42 su jefe de sanidad en la División del Norte. Un japonés, ¿eh? Vean desde dónde viene la historia, desde que él aprende a cazar ostras o a sacar ostras del mar, ahí en Japón. Entonces, lo pone a cargo de la sanidad. La División del Norte, amigos, en la época de 1914, o sea, ya en la época de Huerta, 1913-1914, es el ejército mejor preparado de toda América Latina. El más grande y mejor preparado porque tenía todo absolutamente incluido vagones de sanidad que organiza este hombre. Entonces, la División del Norte se movía con ferrocarriles, Y él tenía tres vagones de ferrocarril donde tenía instaladas camas, donde podía hacer transfusiones, donde podía hacer cirugías, etc. Y con esto garantizaba Villa que sus hombres iban a ser perfectamente atendidos. Y él, les repito, es el jefe. Él es el jefe de sanidad y Pancho Villa se le cuadraba. Era su jefe de sanidad.

49:48 Pero bueno, participa en la Revolución Mexicana. Aunque él iba como soldado, acaba siendo médico. Pero no para ahí su anécdota de este hombre, no para ahí su anécdota. Resulta que este hombre, bueno, sabemos que Pancho Villa tuvo dos grandes personajes a los lados. Su brazo derecho y su brazo izquierdo, que fue Felipe Ángeles y Rodolfo Fierro, el carnicero. O sea, era el bueno y el malo. Felipe Ángeles, un extraordinario personaje de la Revolución. Y Rodolfo Fierro era el sanguinario totalmente. Y Rodolfo Fierro, en una misión, tiene que cruzar una laguna, se meto con todo el caballo y traía varios sacos con monedas de oro y se hunde, y se hunde en el fango y se pierde Rodolfo Fierro y es donde muere. Entonces, por más que intentan sacar el cuerpo de Rodolfo Fierro, no pueden. Entonces Pancho Villa le dice a Kingo Lunaka, que si él puede sacar el cuerpo de Rodolfo Fierro, y él es el que se sumerge porque sabía sumergirse, sabía aguantar la respiración, sabía tocar en el fango porque se dedicaba a las perlas, él es el que rescata el cuerpo del general Rodolfo Fierro.

51:06 Vean qué vida la de este hombre desde que allá en Japón, que vivía con muchas carencias, todo lo que vivió este hombre terminó la revolución, se le dio de alta en el ejército, se le dio una pensión y después se dedicó a la fotografía. Y es más, ustedes van a Tijuana y ahí en Tijuana, ustedes van al Museo de Tijuana y todas las fotos que están ahí del Tijuana antiguo son de él. Él se dedicó a tomar fotografías. Entonces, un extraordinario médico que fue, bueno, se le dio la nacionalidad mexicana, se le dio de alta en el ejército. Les digo, fue un gran mexicano, aunque nacido en Japón, un gran médico, un gran médico mexicano. A pesar de su origen japonés. Pasamos a el doctor Belisario Domínguez, senador. De hecho, existe la presea Belisario Domínguez por méritos en el Senado de la República. Y este gran hombre, gran personaje chiapaneco, cuando viene el golpe de Estado que da Victoriano Huerta, Cuando hablamos de la decena trágica, pues los diputados que no les caía muy bien Madero estuvieron a favor de Huerta y los senadores también. O sea, nadie se opuso a que Huerta se quedara con el poder en México. De los senadores solamente él se opuso.

52:22 y de los diputados solamente dos, Serapio Rendón y Adolfo Gurrión. Son los únicos que se opusieron y declararon que era un dictador, bueno, que era un tirano, un usurpador victoriano Huerta. Y aquí va otro nombre, y esta es una de las páginas negras, se puede decir, de nuestra historia. Tampoco quise poner la fotografía, pero si ustedes la quieren buscar, la pueden encontrar. Se llama el doctor Aureliano Urrutia. El doctor Aureliano Urrutia fue, de hecho, premiado en su generación, el César Médico, en 1890, por la Escuela Nacional de Medicina, y fue el alumno más destacado de la escuela. Posteriormente, él tenía su consultorio al sur de la Ciudad de México.

53:13 Pues a él le llevaron casos difíciles. En una ocasión le llevaron un torero, Prácticamente abierto todo el vientre y con todas las vísceras de fuera. Todos lo daban ya por muerto y él lo saca adelante. Era un excelente cirujano. Pero pertenecía al régimen de Huerta. Y les digo, estas son de las páginas negras. Belisario Domínguez redacta un discurso donde declara usurpador a Victoriano Huerta y eso fue su condena a muerte. Lo que dijo Belisario Domínguez en ese discurso fue su condena a muerte. Entonces Belisario Domínguez, que estaba en la ciudad de Higocenador por Chiapas, fue capturado, fue hecho prisionero. Y aquí es donde la historia nos da dos versiones. Fue llevado a un panteón y ahí lo mataron. Y el doctor Aureliano Urrutia le corta la lengua, la mete en un frasco y se le envía a Victoriano Huerta, que era un alcohólico, como trofeo, diciendo, el que habló mal de usted, aquí está, le entrego su lengua.

54:16 La otra versión dice que todavía no estaba muerto don Belisario Domínguez, estaba vivo aún, cuando le extrae la lengua, ahí en ese panteón, la agarra con unas pinzas y lo corta, y después le envía la lengua a Victoriano Huerta. Muere Belisario Domínguez, ahí lo asesinan, aparte de la tortura, que es algo tan terrible como fue Gustavo Amadero. También la tortura del doctor Belisario Domínguez fue terrible. Y ahí muere, sus restos son muy contados después, y luego, bueno, en fin. se rescatan sus restos, pero cuando Venustiano Carranza toma la Ciudad de México, empieza a investigar todo al respecto, y el doctor Aureliano Urrutia lo empiezan a buscar, porque saben que él participó en la muerte de Belisario Domínguez, se escapa de México y se va a los Estados Unidos.

55:08 Y ahí vivió, fíjense, hasta 1975. Él muere de 105 años de edad, siendo uno de los médicos cirujanos más reconocidos en el estado de Texas. Precisamente por eso, Victoriano Huerta terminó sus días en Texas. También ahí estaba el doctor Aureliano Rutia, que verdaderamente sí mancha su profesión. Pero se valía la pena a este gran médico mexicano, por su labor política, mencionarlo, el doctor Belisario Domínguez. Y bueno, yo quisiera cerrar esta participación mencionando a la doctora Matilde Montoya. Matilde Montoya, que...

55:54 Es la primer médico o médica mexicana. 1887. Porque antes solamente podían estudiar medicina los hombres. Las mujeres no tenían autorizado estudiar medicina. Y así como hemos visto que nos ponen muchas películas americanas de cuando los primeros afrodescendientes entran a las escuelas y cómo lo rechazaban. Bueno, sí, fue cierto. Pero en México lo vivió la doctora Matilde Montoya. Porque los alumnos incluso se salían de clase porque decían, no puede haber una mujer aquí. Porque aparte vamos a ver cuerpos desnudos. ¿Sí? Y cómo va a estar una mujer aquí presente. Y no le permitían. Es Porfirio Díaz, y tenemos que aclararlo, es Porfirio Díaz quien da la orden, ya una orden presidencial, de que se abran todas las escuelas superiores en México a cualquier mujer que desee estudiar.

56:57 Y esto fue gracias a la doctora Matilde Montoya, que no solo es la primera doctora, sino que ella abre la posibilidad de que las mujeres en México puedan estudiar a nivel superior. Ahorita es algo muy común, sumamente común. Yo sé, la mujer ganó el voto hasta los años 50, pero ella fue la que le abrió la puerta de las facultades de todas las materias. a las mujeres en México. Y pues desafortunadamente es un personaje que igual tenemos olvidado. Amigos, esto es un pequeño resumen. Fue platicarles, como yo les dije, no voy a utilizar términos médicos, les voy a platicar un poquito la historia de cada uno de ellos, sus historias personales de cada uno de ellos. Porque detrás de ese estetoscopio, detrás de esa bata o dentro de esa bata, hay un ser humano como cualquier otro. Exactamente como cualquier otro.

57:52 Yo les decía, antes teníamos esas cuatro imágenes, el sacerdote, el maestro, el presidente municipal y el doctor, como las personas de autoridad. desgraciadamente se ha ido perdiendo, se ha ido perdiendo. Yo en mi caso,¿ qué les puedo decir? Como se los comentaba al inicio, yo no sería médico porque no tengo esa vocación, realmente no la tengo. Mi vocación a lo mejor es la historia o la psicología, pero no la cirugía o cosas así, no podría. Ustedes son médicos porque tienen esa vocación, nacieron para ello. Y yo les presenté solamente algunos ejemplos de cómo en la historia nuestros médicos, nuestros médicos mexicanos, han arriesgado su vida o han dado su vida por su vocación y que a veces no los recordamos o no los tomamos en cuenta.¿ Qué podemos hablar de los sismos en Ciudad de México?

58:43 Los sismos del 85, el sismo del 17, la explosión de San Juanico que fue terrible del 84. Cuando en Ciudad de México, en Ciudad de México ahorita solo tenemos dos salas para quemados. En toda la Ciudad de México, en todo el valle, somos 25 millones de mexicanos ahí. Uno de cada cinco mexicanos vivimos ahí adentro de esa cazuela. Y solamente hay dos salas de quemados. Uno está en Magdalena de las Salinas y otro en la clínica 26 del IMSS. Si alguien se quema, solamente tiene dos lugares donde acudir. Sin embargo, cuando fue San Juanico, ahí vimos a nuestros médicos. Cuando los sismos de 85 y 17, allí estuvieron nuestros médicos. En la pandemia, yo como psicólogo clínico me tocó atender cuatro enfermeras que no se conocían entre ellas, o sea, no llegaron conmigo por recomendación, sino llegaron cada una por su cuenta. Y yo recuerdo que llegaba a casa después de atenderlas, a las enfermeras, llegaba yo, se los juro, con un nudo en la garganta, de oír todas las historias que me estaban platicando durante la pandemia, de la etapa más crítica de la pandemia, de cómo tenían que trabajar jornadas extenuantes y con el miedo del contagio, y de cómo nuestra sociedad se volcó en contra de los médicos. En contra de los hospitales.

1:00:09 Me acuerdo mucho una de ellas, de mis pacientes, no puedo decir nombre obviamente por ética, aunque ustedes no la conozcan, pero no puedo decir los nombres. Me acuerdo que ella decía, es que, dice, no me puedo quitar de la cabeza. Dice, cuando llegaron, era un 10 de mayo, fue cuando fue 10 de mayo que dijeron, no celebren a las mamás. Dice, nos llega un 12 de mayo y llega toda la familia y llegan con una señora en silla de ruedas que apenas puede respirar y llegan todos así desesperados, etc. Y la meten, la reciben ahí en urgencias, la pasamos, la entubamos y cuatro horas después se nos fue. Salimos a darle la noticia a la familia. y toda la familia se nos fue encima y nos querían golpear y tuvo que entrar seguridad y tuvieron que entrar otros médicos a detener a la familia que estaban enfurecidos dice cuando ella ya no se podía hacer nada cuando ellos fueron los que la contagiaron ahí fue donde yo propicié que ella sacara su rabia, sacara su coraje y decía ellos la contagiaron se les dijo no se acerquen a las personas mayores estamos en plena pandemia Y la traen y la traen, ya no podía respirar. Y todos nos gritaban, es que la trajimos viva.

1:01:22 Y vean cómo nos la están entregando. No, ustedes nos la entregaron ya prácticamente muerta. No, de veras, en el consultorio, bueno, tenemos una pequeña área. Era terrible escuchar a las enfermeras. Escuchar algo que no se me va a olvidar, no se me va a olvidar, entre varias cosas. Cuando decían, yo salía orgullosa de mi casa, así como uniforme de trabajo. Dice, y yo veía con qué respeto me veía la gente. Dice, ahora tengo que salir vestida de civil y esconder mi ropa de enfermera o tenerla en el hospital porque me da miedo. Dice, y los vecinos que saben que soy enfermera, arrojan alcohol a mi puerta. Dices, no, o sea, no entendimos como sociedad, de veras, todo lo que hicieron nuestros médicos.¿ Es cierto que tuvimos muchos muertos? Sí, es cierto. Dicen mal de muchos, de tarugos, pero en todas partes del mundo sucedió, en todas partes. Pero muchos de nuestros muertos fueron por irresponsabilidad. Muchos de nuestros muertos.¿ Pero quiénes fueron los culpables? Los médicos. Claro, los médicos. Si ellos ya están a gusto, no, espérate. Se la rifaron igual que otros.

1:02:41 Y yo sí estuve encerradito en mi casa. Los médicos no, los médicos tenían que estar ahí, en la línea. Yo recuerdo que salíamos junto con mi esposa, salíamos a la calle de tantas horas estar encerrados, subíamos los cristales, nos poníamos cubrebocas, el gel, etc. y subíamos los cristales del coche y nada más salíamos a darle vueltas a la manzana, porque ya nos estaba haciendo un daño emocional estar encerrados todo el tiempo. Y salíamos nada más a darle vueltas a la colonia, les dábamos vueltas con las ventanillas cerradas. Sí, como si a 30 o 40 metros por ver a una persona nos cayera el virus casi. O sea, así estábamos con el pánico. Y me acuerdo que pasábamos por un hospital, hay una clínica del IMSS ahí muy cerca, y me daba miedo porque ese lugar sí estaba lleno de gente, lleno, y lleno de coches. Todas las calles de la ciudad vacías, pero el hospital lleno de gente. Digo, caray, ahí están los contagios.¿ Y quiénes estaban ahí? Los médicos y las enfermeras.

1:03:44 Yo creo que el hablar de estos personajes que acabamos de mencionar ha sido un honor para mí hablar, pero sobre todo hablar para ustedes y que ustedes me den la oportunidad de platicar un poquito con ustedes, pues también ha sido un gran honor. Porque les digo, yo no sería médico, pero mis respetos para todos ustedes. Y lo único que les puedo decir, y yo sé que va a sonar un poquito... claro, pero espero yo no estar en sus manos, nunca, espero no, no porque desconfíe, digo, espero estar sano y nunca caer en sus manos, pero yo sé que el día que caiga yo en sus manos, sí, primero va su vocación, enfrente su ética y sé que voy a estar en excelentes manos. Gracias, muchas gracias.