Relatos Aterradores nuevos de NAHUALES, TURNO DE NOCHE Y CARRETERAS / No dormiras esta Noche
0:12 Mi nombre es Viridiana Aguirre y les quiero compartir mi experiencia. Alex, cuando me sucedió esto, yo estaba trabajando en un supermercado. En este supermercado, la mayorÃa de las empleadas salÃamos por eso de las 11 de la noche, al menos en el turno de la noche. Cuando entrábamos a las 3, salÃamos por eso de las 11 y media a 12. Y obviamente, en la salida de empleados se encontraban varias familias esperando a su respectivo pariente. A veces estaban los novios, otras veces estaban los familiares, etc., este supermercado tenÃa una salida para los empleados puesta en una área un tanto peligrosa esta puerta daba hacia la parte de atrás y solamente habÃa unas vÃas del tren y todo lo demás un terreno extenso de monte y árboles solamente tenÃan una pequeña banqueta y un descanso más adelante atrás si bien habÃa algo de iluminación Pocos metros más adelante, ya no habÃa ninguna. Entonces todo estaba oscuro para esa hora. Recuerdo muy bien que varias de nosotras, por las cuales no iba nadie, decidÃamos acompañarnos e irnos al mismo tiempo, pero a veces tenÃamos tan mala suerte. que luego salÃamos por ahà de las 12
1:46 de la noche, cuando habÃa inventario, cuando habÃa algo irregular que atender en el súper, y cuando salÃa, veÃa que ya no habÃa nadie, veÃa que estaba yo sola, a veces salÃa con otras dos o con otras tres chicas, y nos tocaba caminar un largo trayecto, Pero entre todas aquellas chicas siempre resaltaba una que se llamaba Diana. Diana tenÃa un papá. Un papá que tengo entendido habÃa estado en el ejército. HabÃa recibido una herida en un encuentro. Por lo tanto lo habÃan pensionado. Su padre se encontraba solo en la casa. Obviamente recibÃa dinero del estado. Y recuerdo que todas las noches, o al menos casi todas, iba por ella. En algunas ocasiones Diana le pedÃa que no viniera por ella, pues obviamente su padre, al ser una persona ya un poco grande, tenÃa el pendiente de que se fuera a caer en el transcurso. Aunque para serte sincera Alex, yo no veÃa al señor que fuera alguien con el que tuvieras que andar cuidándolo. Era un hombre que creo habÃa hecho ejercicio toda su vida, tenÃa una alimentación balanceada, tenÃa sus ciertos vicios, pero aquel señor nos habÃa salvado varias veces de algunos delincuentes. Era un señor de aproximadamente unos 68 años, pero créeme, si no fuera
3:17 por la barba, las arrugas y las canas, y solamente te guiaras por su espalda o por su cuerpo, creerÃas que era un hombre de 40 o 50 años. Estaba muy bien conservado el señor, y eso sÃ, le plantaba cara a todos los delincuentes. Como te dije, en algunas ocasiones habÃan tratado de asaltarnos, pero cuando él venÃa o nos encontraba en el camino, rápidamente se encargaba de los delincuentes de una manera asombrosa. Pero en una ocasión Diana le pidió que no viniera, más que nada porque Diana tenÃa la intención de ir con su novio a ir a cenar y obviamente preferÃa que su padre se quedara en su casa y no se expusiera. Aquella noche yo habÃa salido temprano y Diana se iba a quedar todavÃa hasta las 12.
4:07 Según tengo entendido con otras dos compañeras era necesaria. Alex, ahà me llegó la noticia en la madrugada. A Diana y a mis compañeras las habÃan asaltado, y en este asalto habÃa dejado una vÃctima fatÃdica, que era Diana. Diana habÃa perdido la vida aquella noche. Obviamente no me querÃa imaginar al padre de Diana, era su única familia, su esposa ya no estaba, habÃa fallecido, Diana era su única hija. Seguramente el hombre iba a estar llorando deprimido completamente. Pasó un dÃa y yo fui al funeral de Diana, yo y otras compañeras del trabajo ahà del supermercado. Cuando vimos a su padre, supimos que algo malo le pasaba, tenÃa los ojos rojos, inhalaba y exhalaba con mucha fuerza. Y en la noche, cuando se estaban llevando el cuerpo de Diana, él se tuvo que ir al hospital, pues sus signos vitales estaban muy pero muy precarios. Pensamos que esa serÃa la última vez que verÃamos a su padre, pero no.
5:19 Creo que habrÃan pasado como unas tres semanas, Alex, cuando otra vez me dieron el turno de tarde para salir en la noche por eso de las 11.40. Salà con algo de miedo y apresurada. No querÃa que me pasara lo mismo. De hecho, habÃamos llegado a un acuerdo de que varios de nosotros nos acompañarÃamos. Pero cuando salà en compañÃa de otras dos compañeras que tenÃa... Abrà los ojos como platos cuando vi al padre de Diana, sentado enfrente de la puerta. Esperando. Ahà en una silla de madera que tenÃa. Yo fui inmediatamente lo saludé y le pregunté que qué estaba haciendo. El hombre me dijo lo siguiente Alex. Perdà a mi hija.
6:03 No vine a vigilar. Ya no tengo a nadie. No tengo familia. Y la que me queda está muy lejos. Honestamente en la casa ya no hago nada, solamente la limpio, y a veces hago una que otra cosa ahà con los vecinos, unos trabajos que me piden, pues he de albañilerÃa y también de jardinerÃa. Es trabajo que francamente no necesito pues, con la pensión tengo y sobra, soy solamente yo en la casa, pero no puedo vivir con lo que le pasó a mi hija, y tampoco puedo seguir viviendo sin hacer nada con tal vez otras chicas que les pueda pasar lo mismo. Aquà voy a estar siempre, vigilando.
6:52 No quiero que aquello que pasó se repita. Al mirar por un lado, Alex vi que este anciano portaba con un machete. Este señor estaba hablando en serio. Y todas las noches siguientes empezamos a verlo. El hombre llegaba por eso de las siete y media y se iba a la una de la mañana. Cabe resaltar que en ese tiempo, ninguno de nosotros sufrió algún asalto. Este hombre iba y parecÃa nuestro policÃa. Al pasar las semanas, todos le agarramos cariño. Empezamos a hablar con él y creo que era lo que le hacÃa falta a Alex. Como él habÃa explicado, era una persona sola. Y querÃa sentirse útil. QuerÃa sentir también que podÃa proteger a otras personas. Y créeme que lo parecÃa. El hombre era muy grande, era alto, a pesar de la edad, e imponÃa bastante fácil. Pero al pasar las semanas, una noche, según tengo entendido, perdió la vida.
7:53 Ahà sentado enfrente de la puerta. Las razones fue un ataque al corazón. ParecÃa ser que era algún fallecimiento natural. Después al pasar las semanas, obviamente ya no vimos a aquel señor. Pero para guardarle una especie de luto o de respeto a Alex, no cambiamos la silla. La silla de madera que él habÃa traÃdo ahà la dejamos, precisamente puesta enfrente de la puerta. De alguna manera nosotros creÃamos que nos seguÃa vigilando desde el más allá. E incluso te puedo decir que el 2 de noviembre aquella silla... se llenó de veladoras, al menos unas 8 o 9 tenÃa, se las pusimos al don, el cual se habÃa ganado nuestro cariño, pero una noche Alex, cuando salà del supermercado, esta vez a altas horas de la noche, ya que yo habÃa tenido un problema ahÃ, un tema con facturas y demás, pues habÃa subido de puesto al grupo administrativo, cuando salà por eso de la una de la mañana, Caminé lo más rápido posible por aquel pasillo que hacÃa el supermercado y el monte, donde no habÃa ninguna luz, y para mi mala suerte salió alguien. Era un hombre, como de unos setenta. calvo tatuado de la cara con una enorme gabardina el cual me amenazó inmediatamente me tomó del brazo
9:24 y empezó a jalonearme cuando en eso de pronto me soltó y se fue corriendo sin más el chico traÃa un arma de fuego yo no traÃa nada de hecho yo estaba gritando y asustada no sé en ese momento por qué se fue yo simplemente giré Alex y vi que atrás habÃa alguien más Por la silueta, la reconocà perfectamente. Era aquel don, el padre de Diana. Estaba ahà en lo oscuro, solamente podÃa ver su silueta. Pero lo reconocÃ. Portaba con un machete y simplemente estaba parado ahÃ. Yo en ese momento obviamente recordé que él ya no estaba vivo.
10:07 y simplemente entré como en shock recogà mi bolsa lo miré otra vez y caminé hacia enfrente dejándolo atrás me sentà muy tranquila alex Es muy extraño, pero no te puedo especificar cómo me sentÃ. Era como si estuviera en piloto automático. Me tranquilicé y seguà caminando. Ya no grité, ya no me sentà asustada, ni agitada ni nada. Yo sabÃa que él ya no tenÃa vida, pero al momento cuando volteé y otra vez vi aquel pasillo, ya no habÃa nadie. Fue como que en ese momento, en esos breves segundos, como que estaba hipnotizada. Inmediatamente cuando volvà a tener control de mà sobre mi cuerpo, empecé a correr y llegué lo más pronto a la parada de los autobuses y los taxis. No podÃa creer lo que habÃa visto.
11:06 HabÃa visto un fantasma. Y este mismo Me habÃa salvado Actualmente ya no trabajo ahà Pero sé que al menos Al turno nocturno Alguien los está cuidando Creo que no nos alcanzará la vida A mà Ni a las otras personas que de seguro ayudó o ayudará En el futuro Para terminar de agradecerle A aquel anciano Gracias por compartir mi historia Alex Saludos a toda la comunidad de la cripta embrujada. Mi nombre es Cecilia Zarate. Esta experiencia me sucedió hace poco, Alex. Yo trabajé en algunas zapaterÃas, de hecho incluso te podrÃa decir que me especialicé mucho en ellas cuando acababa de salir de la carrera. Como bien dicen, uno no encuentra trabajo rápidamente de lo que estudió. Asà que por lo tanto, empecé a buscar trabajo en diferentes tiendas departamentales y me especialicé en las zapaterÃas. Sobre todo en las de dama. A mà siempre me habÃa gustado la moda. Y esta serÃa alguna manera de mantenerme en algo que me gusta. Pero claro, hay ciertas cosas que a veces uno nos espera. La administración, el inventario, ciertos horarios.
12:43 Son algunas cosas que a uno no le gustan. Por más que estés desempeñando algo que a ti te atraiga. Resulta que en la zapaterÃa siempre llegan pedidos, a veces estos pedidos llegan durante la mañana o en la tarde, y a uno de nosotros se nos designa descargar y acomodar, a veces a dos, a veces a tres. Yo habÃa pedido permisos algunas semanas antes y me habÃa salvado de muchas descargas y acomodos, asà que a mà ya me tocaba. Pero por un error que tuve en la computadora, rechacé el pedido un dÃa para que llegara el otro durante la tarde. HabÃa sido mi error, Alex, y yo tenÃa que responder por este. Entonces el jefe me dio dos opciones, una era llegar el dÃa domingo y enfocarme solamente en acomodar y que tan pronto yo acomodara y pasara un inventario me podÃa ir, o también estaba la otra opción, quedarme toda la noche del sábado, acomodar la mercancÃa, hacer el inventario y cuando terminara me podrÃa retirar, obviamente yo pedà el turno de noche. Y esto porque al turno de dÃa ya me lo habÃa pasado. SabÃa que durante el dÃa, y más por ser domingo, iban a haber muchas familias, muchas señoritas, pidiendo aquÃ, pidiendo allá, y a pesar de que yo no hubiera estado haciendo labores de venta,
14:14 me iban a estar molestando y no iba a poder acomodar todo de una manera rápida. Por otro lado, en el turno de la tarde... Yo pondrÃa mi música, anduviera a mi velocidad y todo lo acomodarÃa de la forma más rápida posible y que a mà me gustara. Haciendo cálculos, yo terminarÃa por eso de las 4 de la mañana. Entonces me irÃa a mi casa y todo el dÃa domingo me lo agarrarÃa de descanso. Entonces le dije al jefe que me quedarÃa en la tienda durante toda la noche. Esta zapaterÃa se encontraba dentro de una plaza comercial Entonces habÃa vigilantes afuera de esta Se les dio el aviso, yo pedà el permiso, etc. Y cuando todos se fueron yo me quedé Obviamente por normas yo tenÃa que cerrar la tienda Ya habÃa descargado todo, ya todo se encontraba dentro Asà que una vez que bajé la cortina Me visitaron los vigilantes Y después de hacerme unas preguntas de rutina Uno de ellos me dijo« Señorita, ya tiene todo, ¿verdad?
15:19 Ya no va a salir». Yo di un vistazo rápidamente y le dije que sÃ. La tienda tenÃa baño adentro, asà que no tendrÃa por qué salir. Ãl me dijo,« Señorita, una vez que baje la cortina, ya no salga. Manténgase asÃ. Solamente cuando ya vaya a salir que termine todo su trabajo, nos avisa. Nosotros venimos por usted». Y la escoltamos hasta la salida. Me dejaron también un radio. Este radio se lo dejaban a todas las personas que se quedaban durante el turno de noche para contactarlos por diferentes cuestiones. Yo acepté el radio y les dije que sÃ. Aunque estaba algo pensativa Alex,¿ por qué no querÃan que saliera? Es decir, todo el centro comercial estaba cerrado, los locales también, si salÃa serÃa el baño o algunas otras cuestiones, pero como no lo iba a hacer, la verdad es que rápidamente perdà el interés. Yo me fui, cené, empecé el acomodo, puse mi música y estaba tranquila, cuando en eso empiezo a notar por unas rendijas que tiene la cortina en medio que empiezan a pasar varias sombras, sombras de personas que se están moviendo en la absoluta oscuridad del centro comercial.
16:44 Solamente mantenÃan algunas luces encendidas, no todas, casi en su mayorÃa el centro comercial se encontraba a oscuras, pero por esas leves luces que mantenÃan encendidas, yo pude ver ciertas siluetas que pasaban enfrente de la tienda. En un principio pensé que eran los vigilantes, ellos tenÃan que realizar rondines. pero rápidamente me di cuenta que esto no era posible porque veÃa varias siluetas 7, 8, 9 como si grupos de personas pasaran caminando y no solamente las veÃa a Alex sino también que las escuchaba escuchaba pasos pero no pasos como de un zapato o un tenis yo le tuve que bajar a la música para percatarme más bien de esto Y es que escuchaba los pasos como de un pie descalzo que impacta sobre un vitropiso. esos pasos que se escuchan muy bien. Miré por la cortina, por las rendijas de esta, y veÃa varias sombras que pasaban cada tanto. De repente vi pasar a un velador, un vigilante, y él se veÃa de una manera muy clara y podÃa verlo mejor porque él portaba con una lámpara que iluminaba casi toda su silueta. PodÃa ver su uniforme, su manera de caminar, etc.
18:06 Las otras siluetas no me cabÃan dudas. No eran vigilantes. La rendija que tenÃa la cortina era una que solamente estaba en medio. Toda la cortina en general estaba cerrada por completo, asà que no podÃa ver con propiedad aquellas siluetas, solamente las veÃa pasar. A mà me llegó a dar tanta curiosidad y también algo de miedo que tuve que acercarme para ver hacia afuera, pero no veÃa a nadie. ParecÃan que las personas dejaban de pasar cuando yo me asomaba. Yo lo habÃa hecho como dos veces, ir a asomarme por la rendija, hasta que en la tercera ocasión me encontré de frente con unos ojos pálidos, un rostro de un niño observándome también. Era como si éste se estuviera asomando por aquella rendija tal y como yo lo hacÃa, pero mirando hacia adentro. Nuestras miradas chocaron y pude ver esos ojos, unos ojos blancos, sumidos entre sus cuencas, con una piel pálida y unos labios morados que me veÃan.
19:19 Aquel niño tenÃa la apariencia de algo enteramente espectral. Un ente paranormal, Alex. Inmediatamente alcé un grito. Yo soy una persona muy gritona y muy asustadiza. A lo que los veladores vinieron inmediatamente. Yo me encontraba en posición fetal, atrás del escritorio. Ellos vinieron conmigo. Me ofrecieron algo de agua, ayuda, y los convencÃ. Y también, de cierta parte, no tuve que insistir mucho. Ellos tuvieron mucha empatÃa conmigo. Me dejaron a dos cuidadores, uno adentro y otro afuera, para que yo terminara de hacer mi trabajo. Incluso el de adentro me ayudó desempacando algunas cosas. Terminé más pronto de lo que pensaba, tres y media ya iba saliendo, con una experiencia aterradora que contar el dÃa siguiente, y también con la certeza de no volver a agarrar el turno de noche. Hola, saludos Alex. Mi nombre es Edson MartÃnez y quiero compartirte a ti y a tu audiencia una experiencia que me sucedió a mà cuando me gradué de preparatoria. Era el año 2014.
20:52 Estaba muy feliz, al igual que todos mis compañeros. Y como es de esperarse, todo el salón y también en compañÃa de otros salones, juntando algo de dinero, Empezamos a preparar lo que vendrÃa a ser una fiesta, una enorme fiesta, para despedirnos pues sabÃamos que varios de nosotros Ãbamos a tomar carreras distintas e incluso universidades distintas. Y al menos por última vez querÃamos vernos los rostros y celebrar juntos. El padre de una de estas chicas que estaba organizando esta fiesta era dueño de una finca. Esta finca quedaba algo retirado, pero en auto. Era un camino como de una hora. Todos nuestros padres estaban de acuerdo y decidimos hacer la reunión en aquel lugar. Casi todos nosotros tenÃamos 18 años, asà que ya te esperarás. Que el alcohol no iba a faltar. Incluso nos pidieron a nosotros algunos paquetes de cerveza que lleváramos. Obviamente nosotros gustosos, tardamos en arreglarnos. Recuerdo que éramos cinco en aquel momento. Todos nos subimos al auto y a mà me tocó conducir. Eran cerca de las ocho de la noche. Yo ya habÃa estado en aquella finca. para ayudar a arreglar algunas cosas en la
22:24 mañana y ahora me disponÃa a ir en la noche obviamente para regresarnos hasta otro dÃa cuando Ãbamos en el camino Ãbamos muy relajados Alex tirando bromas e incluso bebiendo que ya sé no debimos de hacerlo pero éramos jóvenes en aquel momento no medÃamos lo peligroso que era Pero eso sÃ, yo no iba borracho, iba bebiendo, pero no iba sucumbido ante la bebida. Ãbamos con música, Ãbamos completamente alegres por lo que no estábamos pensando en nada paranormal, en nada de miedo. conforme nos Ãbamos alejando la carretera se iba tornando un tanto más solitaria ya no veÃamos tantos autos como antes y fue en ese momento en que vimos una extraña silueta que se estaba manifestando en frente de nosotros esta silueta era de un hombre este hombre se encontraba en frente de la carretera en medio de esta en medio de los carriles Por cómo se movÃa, era fácil de pensar de que no venÃa en sus cinco sentidos. Iba de un lado, iba hacia el otro, acaparando ambos carriles. Asà que yo tan pronto lo vi, empecé a bajar la velocidad. Ya llevaba tiempo conduciendo, pero
23:56 no querÃa accidentes. Y no querÃa sobre mi cabeza, sobre mi conciencia, la vida de una persona. Traté de esquivarlo, Alex, pero no pude. Este hombre se me ponÃa enfrente, como si fuera bailando, como, incluso me atreverÃa a pensar, como si estuviera borracho. Llegué a tal punto de estar tan cerca de él con el auto, que simplemente tuve que detenerme, y una vez que lo hice, aquel hombre también se detuvo. bajamos la música bajamos los vidrios y ya estábamos empezando a insultarlo cuando en eso escuchamos que aquel hombre no venÃa borracho venÃa llorando y gritando nos estaba dando la espalda no podÃamos ver su rostro pero él gritaba y gritaba por su esposa y por su hijo repetÃa una y otra y otra vez que los habÃa perdido y que necesitaba encontrarlos yo me bajé yo fui el primero me la acerqué lentamente mientras mis amigos me estaban cuidando la espalda y en ese momento pude verlo era un hombre como de 50 y tantos años tenÃa los ojos hinchados de tanto llorar y me agarraba por los hombros y me decÃa que lo ayudara, que por favor encontrara a su esposa, que por favor encontrara a su hijo, yo
25:28 estaba muy confundido en ese momento, simplemente venÃa enfiestado hace unos minutos y ahora, estaba parado enfrente de mi auto, a plenas ocho y media, nueve de la noche, con un completo extraño, que estaba llorando y pidiendo ver a su familia, mis amigos se acercaron quisimos ayudarlo incluso dos de mis amigos empezaron a buscar por las cercanÃas y es que tal vez habÃa una especie de choque y este hombre habÃa salido de aquel choque y se encontraba en ese momento pues en shock sorprendido pero nada a pesar de que buscamos y buscamos no encontramos a nadie ningún auto volcado ni ninguna persona tampoco Empezamos a sacar nuestros celulares para llamar... A alguna ambulancia... A algún paramédico, pero...
26:20 Como si... No hubiera sido suficiente... La mala suerte parece que estaba de nuestro lado, pues... Los celulares no tenÃan señal... Es en ese momento que... Tomamos una decisión... Seguir hasta la finca... O volver... Haciendo cálculos... Ya estábamos cerca de esta... Tal vez como unos 15 minutos... Decidimos seguir, ya que más adelante, por obvias razones, y como habÃamos estado viendo en nuestras redes sociales, nuestros amigos que ya se encontraban allá, nuestros compañeros de varios salones, estaban posteando fotografÃas, estaban posteando mensajes, subiendo historias, entonces, por lógica... Allá tenÃa que haber señal.
27:06 Nos subimos al auto, subimos a este hombre en medio y arrancamos hacia la finca. Al menos llegando allá, nos comunicarÃamos con alguna ambulancia, que en cuestión de minutos llegarÃa y se lo llevarÃan. Pero por el camino, Alex, mientras estábamos esforzándonos para que aquel hombre dijera algo más que, mi esposa, mi hijo, ayúdenme. Ocurrió algo, algo que nos dejó paralizados a todos. Yo iba conduciendo, otro amigo iba de copiloto. Tres amigos iban atrás y aquel hombre sentado en medio, mientras que mi amigo que iba de copiloto iba preguntándole al señor si tenÃa algún domicilio, algún teléfono, algún familiar a quien le marcáramos y también tratando de tranquilizarlo.
28:00 Mis amigos que venÃan atrás inmediatamente comenzaron a gritar. Mi amigo que venÃa de copiloto volteó y también comenzó a gritar. solamente gritaban maldiciones Alex estaban sorprendidos y también muy aterrados yo no sabÃa que estaba pasando pensé que tal vez el señor los estaba atacando asà que detuve el auto casi de manera peligrosa y conseguà orillarme no era nada de lo que yo estaba pensando aquel hombre si habÃa pasado algo con él aquel hombre habÃa desaparecido Ya no se encontraba en medio, el asiento venÃa vacÃo y ninguno de mis amigos se dio cuenta exactamente cuándo fue. Simplemente entre la negrura de la noche, entre la oscuridad del auto, habÃa desaparecido. como si se tratara de aire. Nos bajamos del auto en ese momento, nos frotamos las cabezas, un amigo mÃo incluso empezó a llorar, ya que era de las personas que no le gustaba vivir nada de lo paranormal.
29:14 De hecho no le gustaba ni siquiera escuchar los videos Todos estábamos asustados Pero como pudimos Y agarrando nuestra valentÃa Nos subimos de nuevo al auto Y conducimos hasta llegar a la finca No disfrutamos la fiesta Alex Estábamos pálidos Estábamos horrorizados Y tenÃamos el miedo de volver Y encontrarnos de nuevo con aquel hombre Hasta hoy es fecha Que no sé qué pasó con él. creo que tal vez es un alma en pena pero por más que he investigado no he encontrado ningún choque o ninguna persona que haya perdido la vida en aquel kilómetro o tal vez lo ocultaron tal vez es una alma de alguna persona que desapareció y que jamás encontraron y es por eso mismo que camina lamentándose y lo que más me resulta perturbador es que tal vez a su familia le pasó lo mismo Tal vez por eso llora. Es una historia que hasta que la cuento en este momento me provoca un repelús profundo y en esta noche quise compartÃrtela. Gracias Alex y saludos criptomaniacos. Hola Alex, mi nombre es Ricardo PalmerÃn.
30:53 Esta experiencia me pasó a mà y me pasó también junto con mis hermanos. Mis hermanos y yo nos encontrábamos viajando por una carretera. Ãbamos en camino a una reunión familiar. Nuestros padres nos iban a alcanzar ya que tenÃan un percance en un hospital. Como yo era el mayor en aquel tiempo, tendrÃa cerca de 24 años, se me encargó ir manejando e ir cuidando a mis hermanos. Mis otros dos hermanos, Sebastián de 18 años, Gerardo de 15 y la más pequeña Lisa de 7 años. Ãbamos todos juntos en el auto, platicando, divirtiéndonos.
31:44 La verdad es que antes de que nos pasara este hecho, tengo buenos recuerdos de aquel viaje. Sucede que Ãbamos conduciendo y uno de mis hermanos me señaló un claro. En este claro se podÃa ver una especie de mirador. HabÃa una tiendita y habÃa unas cuantas personas. Era mediodÃa, entonces los aras que se encontraban alrededor del mirador daban una sombra muy placentera y en ese momento votamos si nos detenÃamos un poco o si pasábamos de largo. Todos coincidimos en que querÃamos detenernos, estirar las piernas y disfrutar de la vista. Pensé que esto iba a ser de lo más normal. En aquel mismo mirador, un poco más retirado, se encontraba una cruz blanca, la cual estaba llena de regalos.
32:43 HabÃa ositos, habÃa juguetes, pero lo que más habÃa eran muñecas. Cuando le pregunté a la señora de la tienda a la que atendÃa de quién era la cruz, me dijo que era de una niña que habÃa perdido la vida precisamente en aquel mirador, y que algunas personas que la conocÃan, o a veces turistas que sabÃan la historia, Le dejaban algún detalle. Cuando yo estaba hablando con esta señora, solamente volteé de reojo y vi que mi hermana estaba agarrando una muñeca. Esta muñeca se veÃa ya algo deteriorada. Mi hermana estaba hablando al aire, como si estuviera hablando con una persona. Justo en ese momento fui con ella y le dije que dejara eso ahÃ, que no anduviera agarrando cosas que no sean suyas. Mi hermana siempre ha sido asÃ.
33:36 Ella me dijo que la niña de la cruz se la habÃa dado y que ella no podÃa regresársela. Era un regalo. Yo en ese momento le dije que no anduviera inventando tonterÃas y que lo mejor serÃa que fuera el mirador con nosotros o la regresarÃamos al auto en forma de castigo. Mi hermana me dijo que no estaba inventando nada, que la niña se la habÃa dado y que era un regalo. Mis otros hermanos se reunieron también y empezamos a decirle que no empezara a jugar con eso, que eran cosas delicadas y que si alguna persona que conociera a la niña la escuchara, posiblemente creerÃa que está haciendo una falta de respeto. Finalmente nos hizo caso, dejó la muñeca a un lado de la cruz y se fue con nosotros. Empezamos a pasar tiempo en el mirador, pero después de unos 40 minutos, después de relajarnos todo lo que quisimos, regresamos al auto. Mi hermana se subió en medio de los asientos traseros y mis dos hermanos a los otros extremos. En el asiento del copiloto no habÃa nadie, solamente algunas bolsas del equipaje. Al final de cuentas, ellos estaban muy llenos y se querÃan dormir. A mà me iba a tocar conducir solo. Conduje solo, tal vez por algunas seis horas, Alex. Atrás no se escuchaba ningún ruido.
35:06 Hasta que finalmente llegamos a un tipo de restaurante en una gasolinera. Yo me bajé, mis hermanos también. y escuché unas risitas que provenÃan desde adentro del auto cuando chequeé miré que mi hermana ya estaba abajo e inmediatamente volteé de nuevo hacia el auto ya mi último hermano se estaba bajando en ese momento yo me le quedo viendo adentro mis otros hermanos me preguntan que que era lo que habÃa pasado que que estaba viendo yo pensé que me habÃa confundido tal vez el eco tal vez otra cosa Al final de cuentas entramos al restaurante. Después de comer salà al baño. Ya para este momento ya estaba oscuro, o ya empezaba a oscurecer. Cuando habÃa terminado de ir al baño, salà de este y me dirigà de nuevo al restaurante. Los baños se encontraban aparte, uno tenÃa que salir del restaurante, pasar por la gasolinera y llegar a los baños del otro lado. Justamente cuando iba caminando, miré hacia nuestro auto y pude ver que habÃa alguien adentro.
36:21 Por la silueta que pude ver, determiné que tal vez era mi hermana. Era una silueta pequeña, se encontraba sentada en el asiento del copiloto, tenÃa una larga cabellera. Pensé que tal vez mi hermana se habÃa peleado con mis demás hermanos y ella habÃa salido furiosa y se habÃa encerrado en el auto. Créeme, no serÃa la primera vez. El caso es que cuando fui al auto y abrà la puerta, perdà de vista aquella sombra. Yo la pude ver claramente, Alex, pero cuando pasé a la puerta del lado del copiloto, la cual se encontraba completamente polarizada, al abrirla ya no vi a nadie. Otra vez traté de pensar que tal vez era el asiento el cual me habÃa confundido. Cerré la puerta y me dirigà de nuevo al restaurante después de haber comido y pasar el rato.
37:14 Salimos y justamente cuando Gerardo mi hermano de 15 años habÃa abierto la puerta, cayó una muñeca, era la misma muñeca que habÃamos encontrado en aquella cruz, la cual la habÃamos dejado a kilómetros de distancia, en ese momento miramos hacia mi hermana y ella casi como adivinando nuestro pensamiento, respondió instantáneamente, yo no me la traje, yo no la subÃ, En ese momento le empezamos a decir que esto era malo, que no debÃa agarrar cosas de los difuntos. Pero ella repetÃa y repetÃa una y otra vez que ella no habÃa sido. Al final de cuentas le creÃmos. Mi hermana podrÃa ser terca. Mi hermana podrÃa hacer muchas cosas, incluso chiflada, pero en cuestión de mentiras. Ese no era su fuerte.
38:09 Nos miraba directamente y nos decÃa que ella no habÃa sido. Tomamos la muñeca. Pensamos que tal vez era otra. Pero no, Alex. Te dije que aquella muñeca ya estaba algo deteriorada... Y se podÃa ver... Por las manchas que tenÃa... Por el vestido todo gastado... Tal vez por el viento, por las lluvias... Por el contacto con el ambiente... TenÃa de seguro varios meses puesta ahà en la cruz... Era la misma Alex... Era la misma muñeca que habÃamos encontrado en la cruz... Solamente que ninguno de nosotros nos explicábamos... Cómo se habÃa metido en el auto... Los tres recordamos que mi hermana se habÃa subido y no traÃa nada en su mano en ese momento. Y estaba más que claro que ninguno de nosotros tampoco la habÃa subido. Decidimos dejarla en el estacionamiento.
39:06 Nos subimos al auto y arrancamos. Como ya era de noche, mi hermana fue la primera en quedarse dormida, también mi otro hermano. Para ese entonces, yo iba en el asiento del copiloto, e iba con mi otro hermano de 18 años en aquel momento, platicando. En ese momento él se agacha y empieza a buscar en la bolsa algunas sodas con cafeÃna que habÃamos comprado, más que nada por el camino, para que yo no me durmiera y él me estuviera haciendo compañÃa, también para mantenerme despierto. Pues todavÃa nos quedaban como unas cuatro horas de viaje, y empezó a revolver las cosas. Ãl sintió algo. Al sacarlo, vio que era la misma muñeca, la que habÃamos dejado en el estacionamiento.
39:59 Ãl me dijo, Pedro... la muñeca está aquÃ, la tiramos verdad, yo me le quedé viendo y le dije que sÃ, él me la enseñó Alex, era la misma muñeca, con el mismo desgaste, las mismas manchas, el mismo vestido, no era otra, era la misma, en ese momento ya tenÃamos miedo, pero tenÃamos que dejarla, no podÃamos andar con ella, Aproveché que estábamos en un lugar en el cual podÃamos orillarnos. Detuve el auto, bajé de este, mi hermano me acompañó y mi hermana se despertó. TraÃamos una pala en la parte de atrás, la sacamos y procedimos a hacer un hoyo para enterrar definitivamente la muñeca. Mi hermana simplemente nos veÃa sin decir ni una palabra. Justamente cuando la Ãbamos a dejar, mi hermana nos dice,« No es necesario eso».
40:58 Ya le dije a la niña que le regreso su regalo, que no es bueno agarrar cosas de los difuntos. Nosotros simplemente nos le quedamos viendo y aún asà echamos a la muñeca en el agujero. Lo tapamos muy bien y le pusimos una enorme piedra que encontramos encima. Después de eso seguimos conduciendo. Afortunadamente Alex, la muñeca, no volvió a aparecer en el camino. No sé si fue porque la enterramos, o tal vez porque nuestra hermana le devolvió la muñeca a la niña. De algo sà estoy seguro, Alex. Cuando vuelva a salir a carretera, ya no me volveré a detener, sobre todo en lugares que tengan cruces a un costado del camino. Antes de continuar, criptomaniacos, les hago la mención nuevamente a que nos estamos mudando al canal Crónicas de la Cripta. En aquel canal se están publicando las historias más aterradoras en formato de podcast. Y recientemente, este mismo dÃa, estrenamos un capÃtulo. el cual es sobre relatos de Nahuales y perros demonÃacos. Estoy seguro que les aterrarán, además porque ya se están publicando los relatos y episodios largos. Pásense por ella, criptomaniacos. Créanme, no se arrepentirán. Ahora sÃ, sigamos
42:31 con las historias. Hola Alex, mi nombre es AgustÃn Fonseca. La experiencia que quiero compartirte es una muy corta, pero créeme que me dejó profundamente aterrado y... También me dejó con un cierto miedo cuando veo accidentes automovilÃsticos. Yo soy camionero, y como camionero tenemos algunas leyendas, algunas supersticiones y también algunas reglas que todos seguimos al pie de la letra, al menos los que hemos tenido algún contacto con lo sobrenatural.
43:22 Por ejemplo, no llevar juguetes y siempre tener el asiento del copiloto si es que viajas solo, ocupado por algo. Esto es por si acaso. A veces dicen que los entes, las ánimas, se suben en esos asientos y te acompañan en tu viaje. Yo también sé una leyenda. No es sobre las ánimas, pero es sobre algo mucho más terrorÃfico. Cuando las personas recién pierden la vida, incluso de manera natural, se dice que están rondando por los sitios en donde la perdieron. No son pocos los relatos que he escuchado de personas que ven a su padre, a su madre, a su abuela o incluso familiares que han perdido la vida ahà en su casa, en su habitación, ven su sombra o huelen su perfume. Cuando el cuerpo ya no se encuentra ahÃ, incluso hay algunos que dicen haber visto sus sombras por el rabillo del ojo. Esto también ocurre en los accidentes. Algunas personas, sobre todo paramédicos, dicen... haber visto personas de pie observando el accidente y luego esas mismas personas ser encontradas entre los restos del mismo accidente como si ellos estuvieran viendo toda la escena de su propio accidente el cual les costó la vida una vez
44:53 que ya te platiqué esto te voy a contar mi experiencia yo iba manejando eran altas horas de la noche yo iba con mi café escuchando la radio, justo cuando en eso veo que hay mucho tráfico, lo que estaba pensando es que seguramente habÃa sucedido algo más adelante, y sÃ, pensé que habÃa sido un choque no tan aparatoso, tal vez algo que simplemente se resolverÃa en cuestión de algunas horas, pero no, todo lo contrario Alex, habÃa habido una carambola, Cerca de siete autos eran los implicados y casi no habÃa sobrevivientes. Yo mismo pude ver algunos cuerpos tirados en el asfalto. Es una escena muy perturbadora y a pesar de que ya habÃa visto accidentes anteriormente, a veces la vida no te prepara para ver ciertas escenas. Cuando yo estaba pasando al lado de este accidente, me les quedé mirando fijamente. Recuerdo haber visto un hombre con camisa verde y otro con camisa a rayas azules y blancas, una camisa tipo polo y unos pantalones crema. Yo seguà conduciendo.
46:11 Justamente ya estaba saliendo de aquel accidente, cuando siento que alguien se sienta en el asiento del copiloto, a un lado mÃo. En ese momento, Alex, yo me entumà por completo. Mi cuerpo quedó paralizado, solamente miraba hacia enfrente y podÃa ver por el rabillo de mi ojo que alguien venÃa a un lado mÃo, no podÃa verlo de frente y creo que fue más por miedo porque no me lo querÃa topar de frente. No querÃa verlo fijo, pero podÃa ver algunas caracterÃsticas de esta persona. Esta persona que simplemente de la nada habÃa aparecido. TenÃa una playera polo, con franjas blancas y azules, tal como el cuerpo que recientemente habÃa visto. Simplemente volteé un poco y pude verlo con más propiedad, ahà en la oscuridad de mi cabina. Empecé a tener mucho miedo, Alex, y lo único que empecé a hacer fue comenzar a rezar. Y cada vez que terminaba un rezo le decÃa, tú ya no estás aquÃ, por favor, bájate de mi camión. Aquella silueta me continuó acompañando tal vez por unos 10 minutos, hasta que finalmente, asà como habÃa parecido, se fue. Casi al instante que vi que ya no me estaba acompañando detuve el camión y puse muchas cosas arriba de mi asiento. Mi maleta, libros,
47:45 mis toppers, cualquier artefacto para que ningún otro ente pudiera sentarse ahÃ. Desde que me pasó esto, Alex, siempre procuro llevar algo, pesado y de gran volumen, en el asiento del copiloto. No quiero ser acompañado de nuevo por otro ente, si es que me encuentro con otro accidente en la carretera. Me han pasado más cosas, pero por ahora solamente te platico este. Espero que en un futuro pueda compartirte otras experiencias que me han ocurrido en el camino. Saludos desde Xochimilco.
48:37 Buenas noches a todos los oyentes, mi nombre es Adolfo Usuluama. Esta experiencia no es mÃa, le pertenece a mi padre. Mi padre ha sido albañil de toda la vida, le sabe a todo, pero hay veces en los que simplemente no hay trabajo cerca, asà que tiene que empezar a buscar un poco de trabajo foráneo. En aquel momento estaban solicitando albañiles para construir un fraccionamiento que no necesariamente se encontraba cerca. De hecho, necesitaban pagar un pasaje que costaba bastante.
49:19 Afortunadamente la empresa habÃa puesto vehÃculos, unas combis, que iban por los empleados y los dejaban ahà vacÃos. pasaban todo su horario de 9 a 5 y después iban por ellos la construcción de este fraccionamiento llevaba algunos meses por lo que mi padre entró cuando ya estaba más o menos avanzado lo habÃa metido un amigo suyo él esperó la combi en la parada se subió a esta y se fue por el transcurso como es de mañana como todos van con sueño es comprensible que nadie fuera hablando Mi padre iba en silencio, mirando las caras de sus nuevos compañeros, y en ese momento cuando iban por la carretera y estaban pasando encima de un puente, por el cual por debajo corrÃa un rÃo, se detuvo la combi y subió a dos albañiles más. Justamente en esa parada observó que sus compañeros se persinaron, se persinaron como si estos estuvieran entrando a una iglesia. Pero todos lo hicieron, solamente él no.
50:35 Ãl pensó que tal vez habÃa una crucerca, tal vez un altar a la Virgen de Guadalupe, o tal vez habÃa una capilla cerca de ahÃ. Era algo ilógico ya que era una carretera federal y solamente habÃa monte a ambos lados, pero tal vez a él se le habÃa pasado y no lo habÃa visto. Continuaron con su camino. Mi padre llegó a su trabajo, hizo lo que tenÃa que hacer, pasaron las horas y después la combi fue por ellos, cuando iba de regreso y pasaron justamente por aquella parada, esta vez no se detuvieron, pero vio que sus compañeros hicieron lo mismo, la combi pasó arriba de aquel puente y ellos nuevamente se persinaron. Mi padre en ese momento empezó a ver por las ventanas, corrió las cortinas para un lado, pero no pudo ver nada, ni de un lado, ni del otro. Esto le causó un tanto de curiosidad. Pese a que no era una persona muy religiosa, respetaba las creencias de todos. Ãl siguió trabajando toda la semana, y siempre que pasaban por este puente en la carretera, veÃa lo mismo, como sus compañeros se persinaban.
51:50 Llegó el dÃa sábado. Solamente los obreros trabajaban de lunes a viernes, pero de vez en cuando sale la posibilidad de que algunos vinieran en sábado y obviamente se les pagaban las horas extra. El trabajo era algo pesado, Alex. Por eso casi nadie iba el sábado. Mi padre por otro lado... TenÃa algunos problemitas económicos, entonces decidió ir el sábado junto con otros compañeros suyos. Esta vez la combi no se llenó. La combi venÃa casi en su totalidad vacÃa. Los asientos se veÃan vacÃos, a excepción de algunos cuatro albañiles y él que habÃa nido. Cuando pasaron por aquel puente, nuevamente se empezaron a persinar. Mi padre en ese momento alzó la cortina, por pura curiosidad, Alex, y vio que enfrente de ahÃ, cuando iban apenas en la mañana, vio que en la parada del puente, esta vez la combi no se detuvo, pero pudo ver a unos albañiles que se encontraban parados, esperando como que la combi se detuviera.
53:01 Esos albañiles se encontraban abajo de un árbol, ya bajando el puente. No se podÃa ver muy bien. Sus rostros estaban ennegrecidos, como por una oscuridad que proyectaba el árbol. Los albañiles ahà estaban, pero parecÃan estatuas. No se movÃan. Mi padre simplemente se le quedó viendo al chofer y vio que este no disminuyó la velocidad, ni se detuvo, ni nada parecido. Se le hizo raro, pero siguió con el camino. Ãl fue, trabajó y justamente cuando ya venÃa, la combi tuvo un problema. La llanta se ponchó en uno de los baches y también se dañó un poco de abajo. Debido a esto tenÃan que esperar. Entonces cayó la tarde y finalmente la noche. Obviamente se les iba a remunerar. La empresa era muy profesional. Cuando fueron por la combi y la arreglaron, y ya se disponÃan a llevarlos a la casa, pasaron por este puente, pero esta vez de noche. Mi padre iba con su celular. Cuando estaban pasando precisamente por este puente, como la combi tenÃa cortinas, es de comprender que la mayorÃa de adentro de la combi estaba en oscuridad. Casi no se veÃa nada. Pero mi padre recuerda muy bien que cuando iban pasando por aquel puente, la combi se llenó. De la nada, habÃa
54:37 muchos albañiles. pero solamente sentados en la combi, y se podÃan ver oscuros, como si fueran unas sombras. No se les podÃa ver rostro, no se les podÃa ver orejas, solamente las siluetas de unos hombres que venÃan con mochila, cachuchas e incluso cascos. Mi padre en ese momento se sorprendió, y también un miedo se le empezó a corroer por toda la espalda, por todo el esqueleto. Empezó a sentir mucho frÃo. Ãl sabÃa muy bien cuántas personas venÃan en la combi, y cómo de un instante al otro, unas siluetas, unas siluetas completamente oscuras se habÃan subido a esta. En ese momento, él no fue el que gritó. Gritó otro compañero que venÃa más adelante. Ãl pensó que iba a decir que detuvieran la combi, pero no. Su compañero le dijo al chofer, acelérale, ya se nos subieron. En ese momento mi padre no sabÃa qué pensar. Solamente que cuando salieron de aquel puente, unos metros más adelante, las siluetas desaparecieron de la combi. Mi padre llegó aterrado aquella noche a la casa. Lo recuerdo muy bien. Su cara pálida y simplemente no podÃa comer. Tembló toda la noche y no pudo dormir. Era como si él hubiera traÃdo algo,
56:08 como si aquellas siluetas le hubieran dejado algo. Total que tuvieron que hacerle una limpia. Y el lunes, cuando lo vio su amigo le preguntó qué era lo que habÃa visto. Mi padre no le ocultó nada. Ãl le dijo todo. Y es asà como su amigo le explicó que en aquel puente, justamente cuando habÃa comenzado la obra, eran dos combis las que pasaban por los empleados, no una. Esta combi que habÃan contratado recientemente era más grande y mucho más tecnológica, las otras dos combis eran más viejas. y tenÃan algunos problemas. Debido a estos problemas, un dÃa que habÃa llovido muy fuerte, una de las combis se descarriló y salió volando y cayó en el rÃo de aquel puente, ocasionando que la vida de algunos albañiles se esfumara. que desde aquella noche todos los albañiles que pasaban por ahà se persinaban en una forma de respeto y también de descanso por los compañeros que habÃan perdido la vida en aquel tramo de la carretera mi padre no lo hizo y tal vez por miedo o tal vez por respeto él no me sabe explicar esto si no es que él empezó a persinarse cada vez que pasaban por ahà al igual que sus compañeros Tal vez esto, de alguna forma, evitaba que sus compañeros se subieran ahÃ, en esa parada,
57:42 en ese antiguo puente, el cual habÃa sido su tumba, porque de vez en cuando podÃa verlos, ya sea en la tarde o muy temprano en la mañana, unas siluetas paradas, en la oscuridad de los árboles. como si todavÃa estuvieran esperando su transporte. Gracias por compartir la historia de mi padre Alex. Saludos a todos. Este primer relato viene de parte de una familia, una familia que adoraba a los animales, tanto asà que tanto el marido como la esposa habÃan estudiado para ser veterinarios. y en un pequeño emprendimiento, habÃan decidido detener una veterinaria, y no solamente conformes con eso, también tenÃan ahÃ, en su misma casa, en un patio trasero que tenÃan enorme, un albergue para perros, que eran callejeros, o simplemente perros que se habÃan extraviado, no eran escasos los números de perros que se extraviaban, y de repente iban a dar a este albergue que tenÃan, para después los dueños aparecieran, y reclamaran al perro. A veces los dueños suelen ser personas algo distraÃdas que pierden a sus perros, pero que se contentan de una manera muy eufórica al encontrarlos.
59:12 Fue asà como Claudia nos cuenta su historia. Para ella era casual que le entregaran ciertos perros que estaban muy mal, que necesitaban atención de manera inmediata. Recuerdan que aquella tarde habÃa llegado un perro de la raza husky y que este perro venÃa en un pésimo estado. ParecÃa que lo habÃan atropellado, parecÃa que habÃa tenido unas desgracias en el camino, pero el perrito todavÃa se movÃa. Claudia inmediatamente lo agarró, le dio las medicinas que necesitaba. Y en un periodo corto, el animal pudo otra vez levantarse y otra vez actuar de una manera normal. Pero habÃa un detalle con este perro husky. Los que conozcan esta raza sabrán que son perros con una energÃa desbordante. Mucha energÃa. Tanto asà que molestan a otros perros. Entonces el detalle con este perro es que tan pronto lo sacaron al patio trasero para que se fuera conociendo con los demás, empezaron a haber muchas peleas tan solo con transportarlo, porque el perro no respetaba el espacio de los demás. Asà que otros perros que no están acostumbrados tanto a esto, empezaban a pelearse con él y pues en general habÃa mucho descontrol. Si bien durante el dÃa podÃan vigilarlo, otra cosa era muy
1:00:44 diferente durante la noche. Decidieron entonces meterlo a la casa y que pasara la noche pues adentro. El problema de esto es que el perro ahora tumbaba floreros, rasguñaba sillones, mordÃa ciertas cosas. Ellos sabÃan, son veterinarios, sabÃan que el perro necesitaba tirar energÃa. Pero también era una conducta muy casual de esta raza. Entonces decidieron empezar a cansarlo, pero por si las moscas, como popularmente se dice, empezaron a encerrarlo en una jaula que es especial para los perros, que es cuando están enfermos, con un buen tamaño, con una cama ahà abajo, muy relajante. El perro ya incluso...
1:01:31 ya se habÃa acostumbrado a esto, él solito se metÃa y lo encerraban, más que nada para que no hiciera destrozos, y durante el dÃa lo sacaban y que anduviera con los demás, el caso es que este perro ya se habÃa hecho parte de la familia, hasta que una noche, todo cambió, la hija del matrimonio, Claudia dice que su pequeña en aquel entonces tendrÃa como unos 8 o 9 años, se despertó durante la noche y fue a levantar a sus padres. Claudia se encontraba dormida profundamente, cuando en eso siente la mano de su pequeña moverla de un lado para el otro por su hombro. Claudia se levanta, le pregunta¿ Qué pasó?¿ Qué tienes?¿ Tuviste una pesadilla? En ese momento la pequeña le dice que no. pero que Chivito, que era asà como llamaban al husky, por su pelaje más que nada que recordaba a un chivo que habÃan tenido hace algunos años, le dijo que el perro se encontraba en su habitación y que éste le estaba hablando. El perro le estaba hablando, le estaba diciendo que saliera o que lo dejara dormir con ella. Obviamente Claudia sabe que a veces los niños tienen estos sueños extraños que tal vez no son como pesadillas pero tienden a ser muy extraños. Ella pensó inocentemente que su hija habÃa sufrido uno de estos sueños extraños.
1:03:06 Entonces en ese momento le dice, mira, recuéstate aquà con nosotros y duérmete. Ella también estaba muy cansada. La niña va, se acuesta en medio de los dos padres y se queda profundamente dormida. Claudia ya está capturando otra vez el sueño, cuando en ese momento es despertada por un sonido que ella reconoce pero que se le hace muy extraño escucharlo en su habitación.¿ Cuál es ese sonido? Pues es la respiración, el bufar de un perro. Ella abre los ojos. Cuando uno está más dormido que despierto, puede ver ahà una sombra.
1:03:51 Pero esta sombra no es de un humano, es de un perro. Pero la sombra, aparte de ser de un perro, es bastante extraña. Porque es de un perro, parado, sobre sus dos piernas. como si fuera una especie de persona, Claudia en ese momento empieza a tallarse los ojos y al momento que ve de nuevo, ahà parado en su puerta ya no se encuentra nadie, pero ella lo vio, ella vio como la sombra del perro caminaba sobre sus dos piernas traseras y se movÃa atrás de la puerta, ocultándose en la pared, Claudia en ese momento sintió entre una mezcla de asombro con miedo, pensando tal vez que era una pesadilla, pensando tal vez que era un sueño extraño, en ese momento voltea y ve a su hija, eso es demasiada coincidencia, pero para no dejar duda respecto a esto, Claudia decide levantarse, prender la luz de su habitación, y mirar por el pasillo y en ese momento ve como una sombra está bajando por las escaleras y solamente escucha pezuñas pero no cuatro pezuñas escucha dos pezuñas que van bajando una tras la otra Claudia conoce muy bien su casa Claudia conoce que sitios de su casa cuando hay
1:05:21 ausencia de luz no se puede ver absolutamente nada Es asà como ella recordó que en aquel pasillo de su habitación a las escaleras que bajaban al primer piso la cubrÃa tal oscuridad que era imposible que quien estuviera abajo la viera y fue en ese momento que Claudia decidió salir por el pasillo, por ese pasillo oscuro resguardándose con la oscuridad y miró hacia la sala que se encontraba tan pronto bajando la escalera. Ahà se encontraba el perro Pero el perro ahora estaba parado nuevamente en dos piernas, mirando fijamente la escalera. En ese momento, Claudia decide volver y despertar a su esposo. Ella ve que su hija está dormida y no la quiere levantar, porque en ese momento no le vendrÃa nada bien despertar a su hija.
1:06:20 Si de por sà su hija ya tenÃa miedo, despertándola y poniéndola al tanto de todo, ella se aterrarÃa todavÃa aún más. Va, pellizca a su esposo para no tratar de moverlo y despertar a su hija. Su esposo respinga, pero inmediatamente lo calma, le pone la mano en la boca y le dice levántate, levántate ya. El esposo inmediatamente capta que algo malo está pasando y le dice que, oh,¿ qué pasa?¿ Alguien se metió? Su esposa le dice, no, aquà está la niña, no te preocupes, pero baja conmigo y tráete cualquier cosa para pegar. En ese momento, el esposo va por un bat, un bate de béisbol de aluminio, y él primero baja. Mientras van bajando por la escalera no ven nada, todo está oscuro pero van encendiendo las luces.
1:07:12 Y es en ese momento que ven a Chivito. Chivito se encuentra sentado ahà en un sillón de la sala, observándolos. Pero a pesar de que este perro, podrÃamos decir que estaba normal entre comillas, su aspecto no es del todo normal.¿ Por qué? Porque su cara, según explican este matrimonio ellos dos, era como rara, era como extraña. Si bien era la de un perro, parecÃa extraña, como si tuviera rasgos humanos, como si ese perro los estuviera mirando de una forma que ellos jamás habÃan visto a pesar de estar lidiando con perros dÃa con dÃa, con animales. El perro solamente se les quedaba viendo sentado, sin mover ni un solo músculo de su cuerpo. ParecÃa una estatua. Ni movÃa la cola, a pesar de que ellos dos le hablaban. En ese momento Claudia decide ir a la parte de la cocina que tienen, donde tienen algunas jaulas y donde tienen tranquilizantes, correas y también bozales, preparándose para lo peor. Pero justamente cuando va a esta parte... Escucha un chillido que viene de la parte derecha. En la jaula de Chivito Chivito se encontraba ahà encerrado Chivito no se habÃa salido Chivito
1:08:42 ahà estaba Y le estaba llorando para que lo sacara Como cotidianamente lo hacÃa todas las noches Entonces en ese momento Claudia lo sabe Aquel perro Aquel perro no es Chivito, es otro perro El cual se habÃa metido en su casa, quién sabe de qué forma Pero se habÃa metido En ese momento llama a su esposo, su esposo creyendo que es un perro, que están acostumbrados a ver todos los dÃas, lo deja solo y se va. Y cuando llega con Claudia le dice, ese no es Chivito, Chivito está aquÃ. Inmediatamente el esposo vuelve a salir y ya no ve al perro por ningún lado. Obviamente ellos son padres de familia, lo primero que van y revisan es si su hija está bien ahà en su habitación. Suben los dos, van a la alcoba y por suerte ahà se encuentra su niña.
1:09:35 Pero el patio trasero en ese momento empieza a sonar ladridos y también a sonar como si los perros estuvieran peleando. Los perros están peleando y están peleando de una forma que jamás lo habÃan hecho. Inmediatamente salen los dos, abren la puerta y en su patio... se encuentran tres perros tirados por todo el alboroto y todos los demás se encuentran profundamente asustados por más que buscan de un lado hacia el otro no encuentran a nadie simplemente el perro que habÃa estado minutos antes ahà en su casa ha desaparecido y ha dejado un rastro tras su escape hasta hoy es fecha que Claudia recuerda esto y dice que después de esto adoptó una costumbre. No se sabe cómo entró aquel animal. Todas las ventanas y todas las puertas se encontraban cerradas. Mucho menos se sabe cómo es que este animal se fue. Pero Claudia recuerda que su abuela anteriormente le dijo que hacer un cÃrculo de sal ahuyenta a los demonios y ahuyenta también a Nahuales y a las brujas. Hasta hoy es fecha que Claudia está segura...
1:10:59 Que lo que se encontró... En aquella noche... No era un perro... No era ni siquiera un animal... Era algo demonÃaco... Era un agual... Que se habÃa metido en ese entonces... A su casa... Podemos decir criptomaniacos... Que los Nahuales vienen de un folklore, no podrÃamos decir latino. Porque los Nahuales tienen muchos nombres alrededor del mundo, cambiaformas, skinwalkers, etc. Pero todos confirman algo, que son unas especies de demonios de brujos, con los cuales uno tiene que andar con cuidado. La siguiente experiencia también nos pone un poco con esto. Para desgracia de esta persona, él se encontraba laburando cuando uno de estos animales lo abordó. Su nombre es Jesús Guadalupe, él actualmente tiene 82 años y nos comparte esta experiencia. Jesús es un hombre que desde su mediana edad, desde los 30 años en adelante, se ha desempeñado en los labores de guardia de seguridad. Ha trabajado en grandes plazas comerciales, asÃ
1:12:29 como también en lugares muy inhóspitos y muy alejados. Ãl sabe muy bien que trabajar en una plaza comercial no es lo mismo que trabajar en un lugar muy alejado. El lugar muy alejado te paga mucho más. Pero digamos que en la plaza o en algún lugar muy concurrido, uno está más a gusto, uno se siente más protegido. Pero en los lugares lejanos usualmente pagan más, porque hay más riesgo y no estás con nadie, estás completamente solo. A pesar de saber esto, don Guadalupe siempre buscaba alguna forma para conseguir el mejor empleo de seguridad mejor pagado.
1:13:18 Y fue como dio con este trabajo, el cual era vigilar unos almacenes textiles donde guardaban prendas, uniformes, etcétera. Pero el caso es que la vigilancia no se iba a realizar de manera interna, o sea, con él adentro del almacén, sino que él tendrÃa que estar afuera. Lo que rodeaba el almacén era un terreno con mucho monte y él solamente iba a estar puesto, podrÃamos decir, en el estacionamiento. Que podrÃamos decir estacionamiento porque era simplemente un lugar plano con mucha tierra donde habÃan pintado algunas franjas para dividir.
1:14:03 El estacionamiento de los autos. El caso era que le pagaban muy bien, pero iba a tener que estar afuera con una silla de plástico y una sombrilla, y solamente él, durante toda la noche. Al ser una persona ya mayor para este momento... Don Guadalupe no cuenta con algún artefacto, digamos un teléfono para entretenerse. Ãl es muy de la vieja escuela. Ãl solamente tiene un teléfono que es para llamar y para recibir llamadas y eso es absolutamente todo. Solamente eso. La forma de entretenerse es llevar revistas. Revistas de esos años o revistas que compraba en algún puesto.
1:14:49 él se ponÃa y las leÃa y de vez en cuando ponÃa una radio con el celular pero le gastaba mucha baterÃa entonces rápidamente la apagaba el caso fue que una noche cuando él se encontraba merendando unas galletas con café mientras se encontraba leyendo su revista y solamente escuchaba el sonido de los grillos del viento mover todo el monte que lo rodeaba No habÃa forma de que viera nada más allá del monte crecido, más que solamente oscuridad y más arriba, las estrellas. Ahà se encontraba solo, considerables kilómetros de distancia de la localidad más cercana. Ãl empezó a ver que ahà entre el monte, y también empezó a escuchar que se movÃa algo, empezó a escuchar cómo se movÃa y cómo se movÃa el monte, el zacate de un lado al otro, como si algo se estuviera acercando o como si algo estuviera caminando cerca de ahÃ.
1:15:57 En ese momento, Don Guadalupe empieza a mirar esto fijamente, pensando tal vez que es una zarigüeya, algún armadillo, alguna liebre, animales de la zona, animales que ya habÃa visto anteriormente. Pero inmediatamente nota que eso que se está moviendo entre la maleza es considerablemente más grande y considerablemente más pesado. El ruido es distinto. Y es asà como ve salir de entre aquella maleza a un perro de grandes proporciones. Un perro con un pelaje profundamente oscuro y con unos ojos rojos que predominaban en su cara. Don Guadalupe dice que los ojos rojos de aquel perro no eran ojos brillosos.¿ No eran ojos que tal vez alguna persona pudiera definir como un animal espectral? No, los ojos de aquel perro eran rojos, pero eran por sus venas resaltadas, como si éste se encontrara enfermo de alguna manera. En ese momento el perro salió y se le quedó sentado. Ahà enfrente de él caminó y caminó hasta quedarse sentado enfrente de él.
1:17:21 De una manera extraña el perro solamente lo miraba con el hocico abierto y la lengua salida babeando. Obviamente muchas personas pensarán que esto no es nada raro, perros callejeros hay por montones y posiblemente ese perro habÃa sido atraÃdo por el olor de la comida que llevaba Don Guadalupe. De hecho esto mismo pensó Don Guadalupe cuando vio como se acercaba aquel perro, pero aquà el caso es que el perro comenzó a actuar de forma extraña. El perro empezó a mirarlo y empezó a susurrar algo. Don Guadalupe empezó a ponerle atención a este perro, mientras que el perro movÃa su hocico, lo movÃa como si éste hablara, y le decÃa, Guadalupe, vete, vete ya, o dame ofrenda.
1:18:24 Esto lo repetÃa una y otra y otra vez, en forma de susurro, como para que él no lo escuchara, pero sà podÃa escucharlo. Don Guadalupe en ese momento simplemente se levanta y empieza a dar uno de los rondines. Tal vez para quitarse de su mente esa imagen del perro. Ãl es una persona que si bien es muy creyente, no es muy susceptible a creer enteramente en naguales o brujas. Y me explica que habÃa decidido dar aquel rondÃn más que nada para que su mente se liberara. Tal vez estaba imaginando cosas. pero el perro comenzó a perseguirlo, comenzó a caminar atrás de él, mientras que don Guadalupe caminaba y caminaba y de vez en cuando volteaba y el perro venÃa atrás de él, el perro solamente iba caminando mientras que seguÃa susurrando, en ese momento don Guadalupe supo que esta cosa no venÃa de su cabeza, él realmente estaba escuchando a aquel perro, realmente estaba hablando, asà que hizo lo que creo que muchos harÃamos, empezó a buscar qué cosa podÃa aventarle y con eso vio que habÃa una rama tirada en medio del camino, la agarró inmediatamente y le hizo la finta para aventársela, pero el perro ni siquiera se inmutó, el perro seguÃa ahà parado observándolo
1:19:56 y balbuceaba, movÃa su hocico, Don Guadalupe le avienta el palo, el perro le esquiva y tan solo con aventarle el palo, ya que el perro solamente habÃa saltado, este perro decide quitarse la máscara y lanza una carcajada como si se estuviera riendo de Don Guadalupe por no haberle acertado con el palo. En ese momento Don Guadalupe simplemente se da la media vuelta y sigue caminando, mientras el perro se sigue riendo pero en esta ocasión se mete al monte. Don Guadalupe va y se sienta nuevamente a su lugar, pero al dÃa siguiente decide traer agua bendita y empieza a rezar. aquella tarde antes de ir a cuidar este almacén decide hacer cruces de madera y clavarlas alrededor de todo el almacén él me explica que esto no lo hacÃa para cuidar las cosas sino más bien para cuidarse él mismo él sabÃa que tenÃa que dar una vuelta ya que habÃa ascensores por los cuales él tenÃa que pasar para que vieran que estaba haciendo el rondÃn Asà que colocó todas las cruces mucho antes de que bajara el sol. Dice que mientras estuvo trabajando en aquel almacén,
1:21:31 ya no vio al perro, pero él sabÃa muy bien que no verlo, No significa que no estuviera cerca, porque lo escuchaba. Escuchaba los pasos y escuchaba la risa de aquel perro, pero ahora a la distancia, entre el monte. Ya no se le manifestaba de cara. Don Guadalupe siguió trabajando aquÃ, pero durante todo ese tiempo, Se mantuvo fiel a sus reglas, a lo que tenÃa que hacer, simplemente dar la vuelta y mantenerse cerca de las cruces. Mientras que aquel perro diabólico, aquel Nahual, lo acechaba todas las noches a la distancia. Ãl no sabe con qué motivo aquel animal fue. Ãl no sabe por qué lo acechaba todas las noches, pero al menos no sucumbió ante él y se mantuvo seguro con sus cruces bendecidas en agua bendita.
1:22:41 La siguiente historia, criptomaniacos, es una historia que ya lleva tiempo conmigo. Me la escribió Rosa Guevara y estaba esperando el video preciso, el video perfecto para relatarla. Y como es una de las experiencias que más me ha dejado pensando, la pongo en esta ocasión al último. La historia de Rosa comienza cuando ella era una joven adolescente, tendrÃa como unos 13, 14 años, cuando vio que entre todas las reuniones familiares siempre habÃa un familiar en concreto, un tÃo suyo. que siempre se encontraba aislado, que rara vez asistÃa a las fiestas familiares, y que cuando asistÃa, rara vez también, platicaba con la familia.
1:23:37 Obviamente saludaba, se daba el abrazo, pero tema de conversación a decir verdad no tenÃa. Más temprano que tarde se dio cuenta por qué. Este tÃo, el cual vamos a omitir su nombre por respeto, Era alguien muy apegado a los temas cultos, al ocultismo, a todos esos temas que tal vez a personas las pongan un poco nerviosas. Temas de sectas, temas de brujerÃa, santerÃa, demonologÃa, etc. Ãl era un experto en todo eso. TenÃa mucha plática, pero obviamente esta plática no la tenÃa con su familia. Este tÃo siempre fue muy solitario según explica Rosa, jamás tuvo una pareja o no se le conoció ninguna, no tuvo hijos y él vivÃa solo en su casa. Se sabÃa que trabajaba con algunos clientes, precisamente en temas ocultos y que a este le pagaban muy bien. A Rosa esto le empezó a sentar mal. Es una persona muy empática. Es una persona que le gusta tener armonÃa con todas las personas que ella conoce. Además es una persona muy risueña.
1:24:58 Rosa empieza a hablar con este tÃo. Más que nada para que no se sintiera solo. Y para que al menos supiera que un integrante de su familia... Se preocupaba por él. Sus intenciones no eran con ningún fin en concreto. Simplemente querÃa ser buena con él. Y esto se siente, ¿no? Se siente cuando una persona es genuinamente agradable contigo. Tanto asà que su tÃo empezó a pasar cada vez más tiempo con ella. Y empezaron a desarrollar una relación muy bonita, muy cercana. Aunque parecÃan polos opuestos Rosa vestÃa con esos tonos pasteles Era agradable, risueña, le sonreÃa a todo mundo Era una persona muy agradable, muy simpática Y su tÃo por otro lado, una persona que siempre vestÃa de negro Siempre tenÃa esa cara de malhumorado Y siempre andaban juntos por la calle Siempre iban a los comercios a comprar verdura O a veces a convivir en otros sitios El caso es que, conforme van pasando los años, Rosa se va dando cuenta de las amistades de este tÃo, y entre esas amistades, que se tiene que recalcar, todas eran...
1:26:14 Alrededor del ocultismo de la brujerÃa, vamos a mencionar una en concreto, una amistad. Era un hombre, más o menos de la misma edad de su tÃo, como de unos cincuenta y tantos años, que le decÃan Tommy. Rosa empezó a pensar,¿ será que se llama Tomás? Y las veces que le preguntó esto a su tÃo, su tÃo le contestó que no, simplemente le decÃan Tommy, para no llamarlo por su nombre verdadero, era algo que tenÃan ellos. En fin, corre el tiempo, Rosa empieza a crecer, ya para este entonces ya era una jovencita de 24 o 25 años y estaba acostumbrada a pasar a la casa del tÃo todas las tardes de perdido a saludarlo y tal vez unos dos dÃas, pasar unas 3 o 4 horas con él, ya sea yendo de compras o platicando. El caso es que en ese transcurso se corre una noticia por toda la localidad y es que a esta persona, este amigo del tÃo llamado Tommy, se le está inculpando de un crimen, una suma de dinero muy grande, la cual según este habÃa robado. Su tÃo le dijo que esto era mentira y que lo estaban incriminando. pero de una manera muy sorprendente. A pesar de que habÃa policÃas, a pesar de que habÃa detectives, a pesar incluso de que habÃa algunas cámaras de vigilancia por algunos comercios, y porque la suma de dinero era grande,
1:27:48 no dieron con esta persona, no dieron con Tommy. Tommy parecÃa que se lo habÃa tragado la tierra. Nadie más lo vio, ni siquiera lo vieron salir de su casa, ni siquiera lo vieron tomando un autobús, ni ningún taxi. Era raro porque, al igual que el tÃo de Rosa, esta persona si bien tenÃa algunos clientes, no tenÃa muchos amigos en la zona. Era una persona muy reservada y simplemente de la noche a la mañana habÃa desaparecido. Pero hubo algo más raro. Ese mismo dÃa que Tommy habÃa desaparecido, el tÃo de Rosa habÃa llegado a su casa con una mascota nueva. Esta mascota era un perro, un perro muy grande de la raza Grandanés. Este perro tenÃa un pelaje oscuro, oscuro como la noche misma, y una cara de pocos amigos, común de la raza. Pero casualmente esto resaltaba más, como que era un perro ya malhumorado incluso.
1:28:53 Era un perro adulto, y el tÃo de Rosa habÃa llegado con él simplemente una noche. Rosa se sorprendió con esto. El perro parecÃa que habÃa sido amaestrado o algo porque no era bravo, no desconocÃa y simplemente estaba al lado de su tÃo, siempre alrededor de toda la casa. A pesar de que su tÃo salÃa y veÃa al gran danés ahà en el patio, este no hacÃa por salirse, este no hacÃa nada de lo que harÃa un perro. Actuaba de una forma muy silenciosa. Cuando pasaban extraños o algo, el perro no ladraba. Cuando llegaban invitados, a veces que no era rosa, simplemente personas como de paqueterÃa o algo asÃ.
1:29:37 Es muy común que los perros se acerquen a la puerta, ladren, etc., ¿no? Este perro tinieblas no lo hacÃa. Su nombre parecÃa hacerle honor a todo su cuerpo. Era grande y oscuro. Y simplemente con verlo muchas personas tenÃan miedo. Este perro intimidaba. Pero parecÃa no prestarle atención a todo esto. Era un perro sumamente calmado. A Rosa le daba miedo este perro. Pero conforme pasó el tiempo... digamos que pudo tenerle cierto cariño, a pesar de que este no se le acercaba, no le movÃa la cola, pero se dejaba que lo acariciara, en fin pasaron más años, y ocurrió lo que tiene que ocurrir a veces, su tÃo ya se encontraba enfermo para este momento, Y terminó falleciendo. Como él no tenÃa ninguna persona querida, no tenÃa familia, dejó un testamento y dejó estipulado que todo lo que tenÃa se lo heredaba a Rosa, incluso su misma casa. Rosa estaba muy sorprendida, no tan solo por la herencia que le habÃa dejado el tÃo, sino por unas ciertas cosas que él habÃa dejado escritas también en este testamento. Le habÃa dejado escrito que él sabÃa que sus cosas a veces eran algo tenebrosas, asà que dejó escrito. de que todas sus cosas era libre de poder venderlas o deshacerse de ellas. Ãl siempre
1:31:10 supo que a ella no le gustaban, que se quedara con la casa y que vendiera todas sus cosas y que ese dinero que fuera para ella, ya que no le habÃa dejado, por asà decirlo, una suma de dinero, solamente le habÃa dejado sus pertenencias y su casa. HabÃa otra regla en concreto que a Rosa le pareció todavÃa más extraña, Y es que el perro tinieblas. Su tÃo dejó escrito que se deshiciera de él. En el testamento estipulaba muy bien. No querÃa que se lo llevara ni que le quitaran la vida. Nada de eso. Simplemente querÃa que lo llevara a alguna parte y lo dejara libre.
1:31:59 Que no se preocupara por él. Que el perro sabÃa defenderse. Obviamente Rosa al ser un amante de los animales, al ser una persona que es muy empática, le costó realizar estas reglas, más que nada por respeto. Pensaba que era una ofensa regalar sus cosas o venderlas, asà que se quedó con las cosas que más le gustaban, o más que nada las que le recordaban a él. Pero claro, ahora habÃa otra cosa, y era el perro. Rosa dice que al menos en el momento no tuvo el valor para llevárselo y simplemente echaron a la calle, se quedó con él, se quedó con tinieblas, ella pensaba que solamente era cuestión de tiempo para que el perro y ella se acomodaran. Rosa al pasar de los meses empezó a vivir en esta casa, pero cuando estaban en la remodelación, cuando ella habÃa contratado cada tanto tiempo unos albañiles, Ella iba y le daba vueltas a la casa. Era muy común que cuando llegara los albañiles estuvieran adentro. A veces, ella por ir cargada con bolsas, no podÃa abrir la puerta.
1:33:13 Y les gritaba, oiga disculpe,¿ me pueden abrir? Y una tarde llegó asÃ. No escuchó ruido, pero pensó que tal vez los albañiles estuvieran comiendo. Ya eran por eso de las 5 de la tarde, asà que no sabÃa si los albañiles se encontraban comiendo o tal vez ya se habÃan ido. Asà que tocó la puerta y gritó, hay alguien, hay alguien. Nadie respondió, pero la segunda vez que tocó, más que nada para asesorarse de que no estuviera nadie, escuchó una voz que venÃa desde adentro, la cual le dijo, no, no hay nadie, ábrele. Rosa en ese momento se le hizo muy extraño, Ella conocÃa muy bien a los dos albañiles que estaban trabajando ahÃ, pero no reconoció la voz.
1:34:06 Ella pensó que tal vez se trataba por el eco de algunos pasillos o tal vez el albañil que la habló se encontraba algo alejado. Sacó sus llaves, abrió la puerta y se encontró a tinieblas el perro sentado en la sala, acostado. simplemente viéndola. Una vez que la vio, él se volvió a recostar en el piso. Rosa en ese momento empezó a checar toda la casa y no vio a nadie. La casa estaba sola. En ese momento ella empieza a hacer memoria. Bueno,¿ quién me habló? No hay nadie.¿ Será que me lo imaginé? No lo Rosa habÃa captado muy bien aquellas palabras. Alguien habÃa hablado desde adentro y el único ser vivo que se encontraba desde adentro era el perro. A Rosa le gustarÃa decir que esto solamente pasó una vez, pero no. Sucedió otra vez.
1:35:14 Cuando se encontraba de noche acomodando algunas cosas, pues todavÃa no se iba a vivir aquella casa, todavÃa estaba en algunos arreglos, empezó a gritar a su madre. Su madre habÃa ido con ella aquella noche, pero su madre se encontraba del otro lado de la casa, asà que habÃa dos muros entre ellas. Rosa pensó que si le gritaba a su madre, ella con suerte y podrÃa escucharla. Pero el caso es que Gloria gritó y gritó, gritó cinco veces y su madre no venÃa. Ella estaba ocupada, estaba alzando unos ganchos y un hilo para colgar algunos tendederos. Entonces justo cuando se iba bajando, su madre salió de la casa y le dijo,« Oye,¿ hay alguien más aquà con nosotros?». Y Rosa le respondió, no, no,¿ por qué? Bueno, es que alguien me gritó. Y es en ese momento que Rosa le dice, ay, te estás imaginando cosas, yo fui quien te gritó, necesitaba que me ayudaras, te grité como cinco veces y no viniste. Y es ahà su madre donde la detiene y le dice, no, espérate. Yo reconozco tu voz, tú no me gritaste, yo escuché la voz de un hombre que me dijo, Marta, te habla tu hija, está afuera. A mà se me hizo extraño, pensé que habÃa alguien más y por eso salà aquà al patio, por eso te pregunto si hay alguien más.
1:36:45 Y Rosa recuerda que eso no le gritó a su madre. empiezan a buscar por adentro y solamente ven a tinieblas nuevamente sentado en una de las alcobas de la casa Rosa trata de no pensar mucho en esto cree que tal vez son eventos aislados ella tiene fe que con toda la remodelación esto pues se termine el caso es que pasan los años y cuando ella finalmente se va a dormir a esta casa Se encuentra con que tinieblas rara vez duerme, ella recuerda que en la habitación de su tÃo donde ella se estaba durmiendo no tenÃa puerta solamente una cortina, ella habÃa quitado la cortina y estaba durmiendo asà sin puerta. Recuerda que por la madrugada veÃa tinieblas en la oscuridad caminando, pasaba de un lado, luego pasaba al otro, corta, pasaba de un lado, luego pasaba al otro. Y asà iba el perro. Si bien esto a Rosa le incomodaba un poco, pensó que no era para tanto. Al menos una noche, cuando todo esto se sobrepasó.
1:38:03 Rosa empezó a escuchar un murmullo, como de algunas personas que estuvieran hablando. Lo extraño aquà es que ella no reconocÃa el idioma, eran como balbuceos, o al menos eso era lo que ella creÃa en un momento. Ella se levantó y no prendió ninguna luz. Ella fue caminando y caminando. Salió de la habitación de su tÃo, caminó por ese largo pasillo y llegó hasta la sala. Ahà se encontraba Tinieblas, sentado, y enfrente de él, como si estuviera hablando, habÃa una sombra de un hombre. Un hombre que tenÃa una tonalidad completamente oscura. Era como un ser humanoide, con aspecto de persona.
1:38:53 Pero lo que resaltaba es que tenÃa dos cuernos saliéndoles por la cabeza. En ese momento Rosa simplemente tira un grito. Tiniebla se da la media vuelta y la ve y Rosa ya está corriendo, se mete en su cuarto y se cobija. Y durante toda la noche se queda viendo aquella abertura que no tenÃa puerta. Era lo que más miedo le daba. Y como si el perro supiera, no va a su cuarto. La deja. Amanece. Rosa no durmió en toda la noche. Y es ahà cuando toma la decisión. Tal vez mi tÃo tenÃa razón. Tal vez el perro simplemente lo tengo que dejar que se vaya, que sea libre.
1:39:41 Rosa se levanta de su cama, va a su camioneta, abre la parte de atrás y tiniebla sale. ParecÃa que estaba escondido, pues no lo habÃa visto. Y se siente enfrente de ella. Rosa no dice nada. En su mente, estaba pensando cómo le iba a hacer para subir al perro. TenÃa miedo tan siquiera de tocarlo. Pero como si el perro supiera. Como si supiera todo. Ãl solito se acerca. Rosa se va haciendo para atrás. Y el perro da un salto y se sube a la cajuela. Rosa Vuelve a subir la tapa Se va por el otro lado de la camioneta Arranca Y se lleva al perro Procura llevarlo a una autopista, se orilla, baja la tapa de nuevo y el perro sale y camina, simplemente se pierde, como sabiendo lo que tenÃa que hacer. En ese momento, Gloria sube la tapa de nuevo, arranca y se va, y las cosas tenebrosas dejaron de ocurrir. Actualmente Rosa sigue viviendo en la casa de su tÃo, ya se encuentra casada y con un hijo. Y aquella casa tétrica que en un principio le daba miedo, ahora resulta ser muy acogedora y en la cual no pasa nada paranormal. Es una casa de familia. Pero Gloria, después de vivir esto, empezó a investigar un poco. Y ella se dio cuenta
1:41:14 de que a veces los Nahuales adoptan ciertas formas de animales para camuflajearse. Y a veces hacen ciertos embrujos. Para esconderse. Era mucha coincidencia que cuando su amigo Tommy habÃa desaparecido. Su tÃo. Hubiera llegado con tinieblas. Y es ahà que Rosa se dio cuenta. Tinieblas. Era Tommy. O al menos eso era lo que ella creÃa. Seguramente su tÃo. Lo estaba protegiendo. Y habÃan puesto un embrujo. Una especie de embrujo que solamente funcionaba dentro del área de la casa.
1:41:58 Asà como a los niños de ojos negros, a los vampiros y a otros entes, digamos del bajo astral o demonios, los tienes que invitar a tu casa para que puedan entrar. Se dice que también, como a los Nahuales los tienes que invitar, también cuando ellos quieren salir de alguna especie de embrujo, de alguna especie de cÃrculo que los está protegiendo, el dueño de aquella tierra tiene que darles el permiso para salir. Y eso era lo que habÃa ocurrido. El dueño de aquella tierra era su tÃo, pero como habÃa pasado a nombre de Rosa, ahora era ella la que tenÃa que sacar a ese Nahual, ese Nahual con apariencia de perro y dejarlo libre. Tal vez para que Tinieblas desapareciera y volviera a aparecer Tommy.
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