Relatos Aterradores de Brujas Y Skinwalkers para NO Dormir
0:02 La bruja que acechaba niños. Hola, saludos a toda la comunidad. Mi nombre es Verónica Estrada y quiero compartir con ustedes una experiencia que me sucedió cuando yo apenas tenÃa por eso de 19 años. Esto fue hace mucho, pero lo recuerdo de una manera muy vivida. Fue una de las peores experiencias que he tenido en mi vida. En aquel entonces, yo acababa de dar a luz a mi primera hija. No me iba tan bien económicamente. Me habÃa recién casado y apenas mi esposo y yo estábamos viendo dónde formar nuestra familia, a dónde mudarnos. Hay una tradición allá. Cuando los chicos no tienen para tener una vivienda propia, por lo regular los padres ofrecen y lo hacen con mucho gusto...
1:01 recuerdo que yo vivà con mis padres... aún después de casada... cerca de un año y medio... esta experiencia... sucedió en ese transcurso de tiempo... en los ranchos se tiene un dicho... y es que las brujas... les gusta, les fascina... los recién nacidos... se dice que se los roban... se dice incluso que mediante brujerÃa en la comida... ya sea comida que le dan al niño o en su leche, o incluso que embrujan a sus madres para que ellas mismas acaben con la vida del niño cuando le están dando pecho. Las brujas son de temer cuando tienes a un niño recién nacido. Se decÃan mucho de estas historias. Obviamente, habÃa personas que daban fe de esto y tan pronto di a luz, mi madre me las empezó a contar. no con el afán de meterme miedo, sino de que fuera un poco más consciente de quién se acercaba a mi hijo.
2:04 Me dijo que no le diera comida que fuera de otras personas, aún asà fueran conocidos, que probara todo lo que él iba a comer, y que solamente yo y ella podÃamos darle de comer, ya sea la papilla o prepararle la mamila, que no dejara que alguien más se metiera. Para serte sincera, a mà se me hacÃa algo excesivo en aquel momento. Me tuvo que pasar esto para que tomara las palabras de mi madre un poco más en serio. HabÃan pasado cerca de siete u ocho meses cuando yo ya habÃa dado a luz. Me encontraba cenando con mi madre en una pequeña mesa de madera que tenÃamos en el patio trasero. TenÃamos un patio muy extenso y Y recuerdo que tenÃamos como una especie de muralla de árboles.
2:56 Estos árboles que daban frutos como limones, guayabas, etc. Asà que no podÃamos ver con propiedad hacia la casa. Yo acababa de dejar a mi hijo recién acostado en su cuna. HabÃa aprovechado solamente para estirar las piernas. Y le dije a mi madre que habÃa dejado al niño recostado en su cuarto. Ella me entendÃa. Alex y comunidad. les aseguro que no habÃan pasado ni 10 minutos, cuando simplemente me levanté, agarré mi café, y me fui al cuarto, a echarle la primera mirada a mi hijo, para cerciorarme de que no se hubiera despertado, y mientras iba caminando, y pasé en medio del camino, de aquella muralla de árboles que les cuento que tenÃamos, pude ver muy bien la casa, y pude ver en el techo, en el cuarto donde se encontraba mi hijo, que habÃa algo, habÃa algo encima del techo de paja, era como un bulto, después de este bulto salieron dos enormes alas, aquella cosa dama como que brincos, como tratando de tumbar el techo o peor aún, tratando de hacerle un hoyo para pasar por debajo, a mà me dio mucho miedo y en ese momento apenas iba a cumplir 20 años, no sabÃa qué hacer, lo único por lo que opté, es lo que toda niña pequeña hace,
4:27 empecé a gritarle a mi papá, le empecé a gritar papá, papá, ven ayúdame, mi padre salió inmediatamente, y una vez vio lo que habÃa en el techo, fue por un machete, lo desenfundó, y estaba listo para hacerle frente a aquella cosa, no podÃamos ver con propiedad que era, pero podÃamos ver que era un animal, mi padre empezó a gritar, para llamar su atención o que mÃnimamente aquella cosa se fuera. Pero aquella ave, que recalco, era muy grande y se notaba que era pesada, se mantenÃa en el techo. En ese momento, mi padre agarró una de las ramas prendidas en fuego que tenÃamos en una fogata en medio del patio y se la lanzó, más que nada para poder ver qué era aquello y también para asustar al ave.
5:19 El fuego cayó en el techo. La paja empezó a quemarse, y pudimos ver aquella cosa. Aquella cosa no era un animal, no era un ave, una lechuza o un cuervo, sino que era algo más. TenÃa el cuerpo de una ave, pero también tenÃa la cara de una mujer, una mujer arrugada, y en vez de dientes, tenÃa colmillos. Aquella cosa se fue emprendiendo vuelo, mientras maldecÃa a mi padre por haberle echado lumbre. Mi padre inmediatamente se subió al techo, agarró agua y empezó a apaciguar las llamas, mientras yo me metÃa dentro del cuarto para ver cómo estaba mi hijo.
6:07 Ãl se encontraba despierto, debido a todo el alboroto ya estaba llorando. Mi padre y mi madre me dijeron que tenÃa que cuidar muy bien al niño, pues eso que habÃamos visto... se trataba de una bruja, empezaron a decir también, que las brujas comúnmente, salen por la noche, una vez transformadas, que ellas, aprovechan la oscuridad de la noche, para transformar sus cuerpos, a algo muy parecido, como una lechuza, o un cuervo, pero que a pesar de transformar la mayorÃa de su cuerpo, no podÃan transformar todo este, por lo regular, siempre tenÃan partes de humano, la cara, los brazos, etc.
6:57 Es por eso que salÃan de noche, para que las personas no pudieran verlas bien y creyeran que simplemente se tratan de pájaros grandes, pero no, eran brujas. Después de haberme contado esto, yo agarré un miedo indescriptible. Empecé a dormir siempre con mi hijo, a todas horas, querÃa estar cerca de él, ya sea en el dÃa o en la noche, habÃan pasado cerca de cinco dÃas desde aquello, cuando mi madre me dijo que tenÃamos que ir a lavar ropa al rÃo, yo tomé a mi hijo, lo envolvà y lo puse en mi espalda, esa era una costumbre, recuerdo que aquella mañana cuando fuimos, habÃa niebla y hacÃa algo de frÃo, lo llevaba cubierto, mi madre se adelantó ya que no querÃa que cargara nada porque traÃa al niño.
7:51 Yo solamente llevaba una bolsa de ropa y mi madre llevaba todo, la tabla, la ropa, el jabón, todo lo que ocupábamos, los estropajos, las esponjas. Y en cierto punto del camino, que caminábamos en un camino de terracerÃa, se me perdió. Yo sabÃa el camino de ida y vuelta, asà que cuando la dejé de ver entre la niebla y simplemente no le tomé importancia, yo todavÃa estaba cansada, aquellos malestares de cualquier madre en lactancia, mientras caminaba, empecé a escuchar unas pisadas, que venÃan de un lado, yo volteé, y vi que entre la niebla, empezaba a dibujarse una sombra, aquella sombra, era como la de una mujer, pero la de una mujer anciana, Aquella mujer se iba acercando. Llevaba puesto un vestido negro, de esos vestidos que son muy antiguos.
8:53 Su cabello estaba completamente cano y en su cara dibujaba una sonrisa. ParecÃa muy amable. Aquella viejita se me acercó y me dijo que si necesitaba ayuda. Yo le contesté que no, que muchas gracias. Y me empezó a acompañar en el camino. Me dijo que tenÃa un niño hermoso. y que si por favor, no se lo podÃa prestar, solamente para cargarlo, querÃa verlo de cerca, yo obviamente no se lo iba a prestar, no se lo iba a dar, pero algo dentro de mÃ, empezó a traicionarme, no sé cómo explicarlo, pero agarré a mi hijo, lo empecé a abrazar, y sentà muchas ganas de dárselo, era algo en ella, que me hipnotizaba en ese momento, Yo empecé a extender los brazos, me detuve de caminar y volteé a ver a aquella mujer. Aquella mujer extendÃa los brazos para que le diera a mi hijo. Y yo, dejé caer la ropa, extendà mis brazos también y se lo estaba dando. Ya estaba a punto de dárselo, cuando en eso mi madre me llamó. Me gritó, Verónica,¿ qué estás haciendo? Agarra bien al niño. En ese momento yo creo que salà del trance.
10:12 porque inmediatamente agarré a mi hijo y lo llevé a mi pecho. Mi hijo ya estaba llorando, estaba llorando desconsoladamente, aunque hace apenas segundos yo no escuchaba ningún sonido. Para mà mi hijo iba bien, no iba llorando, no iba haciendo nada. En ese momento se me acerca mi madre y me dice,¿ qué crees que estás haciendo?¿ qué le estabas haciendo? Yo le dije que nada, que estaba con una anciana. En ese momento cuando volteó a ver hacia enfrente, veo que la anciana ya no está. HabÃa desaparecido en fracciones de segundos. Era algo muy extraño, no habÃa notado cuando se habÃa ido. Mi madre me dijo y me regañó que no habÃa ninguna anciana en ese momento en aquel lugar, que yo estaba a punto de dejar caer al niño en un charco de lodo, más bien en un hoyo. HabÃa zanjas en aquel momento por todo aquel territorio.
11:10 Debido a castores y a liebres, cuando llovÃa, por lo regular se hacÃan zanjas con hoyos de hasta dos metros de profundidad llenos de agua. En ese momento yo extendÃa a mi hijo arriba de uno de estos hoyos y estaba a punto de soltar los brazos para dejarlo caer. En ese momento me dio mucho miedo y una vez que llegamos a casa le expliqué a mi madre lo que habÃa vivido, al menos lo que mis ojos sabÃan. habÃan visto ella me dijo que una bruja querÃa llevarse a mi hijo o que cuando menos querÃa cobrarse su vida que por lo regular ellas hacen eso para hacer pactos con el diablo lo ofrecen la vida de infantes a mi me empezó a dar mucho miedo esto y desde entonces mi madre empezó a poner cruces alrededor de toda la casa y a mi hijo le compró un rosario un rosario pequeño, muy apto para su altura, y se lo puso en el cuello. Cada vez que salÃamos, lo cargábamos asÃ, se lo ponÃamos, y yo me lo envolvÃa.
12:24 También a mà me trajo dos brazaletes, bendecidos por agua bendita de la iglesia. Por suerte aquella fue la última ocasión en la que vi a aquella anciana. Posiblemente todo lo que me trajo mi madre surtió efecto en algo ya no la volvimos a ver y por lo tanto ya no trato de llevarse a mi hijo esta fue mi experiencia Alex espero que algún dÃa la publiques en el canal saludos a todos una bruja me perseguÃa en la noche Mi nombre es Ramón DomÃnguez. Quiero compartir contigo, Alex, y con toda tu comunidad, una experiencia que me sucedió cuando tenÃa 24 años y me encontraba trabajando en mi pueblo natal.
13:34 Mi padre tenÃa muchas hectáreas de tierra. En estas hectáreas nos dedicábamos todos los hermanos a atenderlas y otros a venderlas. Nos rolábamos los turnos Cada uno salÃa en una carreta y vendÃa las sandÃas, los melones, las lechugas, etc. El kilo de frijol y arroz a las diferentes tiendas y también a bastantes vecinos de la zona, asà como también de otros ejidos. Una semana le tocaba a cuatro hermanos y otra semana le tocaba a otros cuatro hermanos. Ãramos una familia numerosa de ocho. Todos éramos varones. Recuerdo que en aquella noche habÃa salido a vender sandÃas y melones.
14:25 La oscuridad ya me habÃa alcanzado. Eran pasadas de las once de la noche. En aquel momento ya casi nadie se encontraba en la calle. Yo andaba con mi carreta en aquellos caminos de terracerÃa, muy apenas iluminados por la luz pública. TenÃamos un poste de luz cada cuadra, asà que ya te imaginarás. Casi la mayorÃa del camino lo hacÃa en completa oscuridad. Además, no era muy común que los vecinos pusieran focos afuera en las calles. Eran otros tiempos. Para mÃ, esto no me resultaba particularmente tenebroso. Ya habÃan habido otros dÃas en los que me tocaba estar vendiendo a altas horas de la noche. Y esto lo hacÃa porque muchos traileros pasaban cerca de una carretera, Y a veces ahà se detenÃan y compraban bastante verdura y frutas para llevar a sus familias. Yo habÃa vuelto de aquella carretera.
15:23 Ya solo me quedaban dos cajas de cada fruta. Prácticamente el dÃa habÃa sido muy provechoso. Pero todavÃa me faltaba camino para llegar a mi casa. Tal vez como algunos 30 minutos, 35 minutos para llegar a mi casa en la carreta. Llevaba un burrito al cual yo querÃa mucho, asà que... no le exigÃa para nada que fuera rápido, sabÃa que yo junto con él, habÃamos tenido un dÃa muy pesado, asà que por lo tanto él iba a paso lento, y yo no le exigÃa más, mientras Ãbamos por aquel camino de terracerÃa, nos encontramos con una silueta, que se encontraba en medio del camino, esta silueta era pequeña, se podÃa ver que tenÃa el pelo largo, y también que tenÃa un vestido negro, Conforme me iba acercando más, me daba cuenta que era una niña. Aquella niña se encontraba ahà parada, viéndome fijamente, como si estuviera esperando algo. Yo traté de esquivarla.
16:29 Empecé a decirle al burrito que se fuera por una orilla del camino, más que nada porque esta niña se encontraba en medio. Y en ese momento la niña me hizo una seña, en medio de la oscuridad. Yo apenas y vi su brazo extenderse. Yo le pregunté, mija,¿ qué estás haciendo aquÃ? Es muy tarde,¿ dónde están tus papás? La niña no me respondió. Ella solamente me dijo, tengo mucha hambre.¿ No cree que me pueda dar una frutita? Por favor. Yo le dije, claro que sÃ, pero¿ cómo te las vas a comer? Traigo sandÃa y melón y le tienes que quitar primero la cáscara. Ella dijo que no habÃa problema, pero eso es lo que le diera.
17:14 y también que por favor, la llevara a su casa, que se habÃa perdido, habÃa salido corriendo, y que ahora no sabÃa donde se encontraba, yo le dije que subiera a la parte trasera de la carreta, ahà donde llevaba toda la fruta, habÃa un banquito ahÃ, que a veces yo usaba para descansar, mientras vendÃa todo, ella fue y se sentó, y yo estuve adelante, mientras platicábamos, le estuve preguntando de quien era familiar, de quien era hija o prima, ya que yo no la conocÃa de vista, y es muy común en el pueblo, conocer a todas las personas al menos de vista, asà más o menos te sabes ubicar, por donde vive cada persona, y quien es el familiar o amigo de aquella persona, la niña no me contestó, solamente me dijo que se encontraba perdida, y que solamente fuera derecho, que allá se encontraba su casa, habÃa varias cosas que no me cuadraban, ya que más derechos acababa el pueblo y empezaban algunas casas que tenÃan bastante terreno, que cultivaban diferentes frutas y vegetales. Mi familia era una de ellas, pero todas las familias que estaban allá yo las conocÃa y aquella niña jamás la habÃa visto en ninguna casa. Empecé a pensar que tal vez era algún familiar lejano. Mientras la niña seguÃa atrás, Yo estaba puesto con mi vista enfrente del camino Para este momento les
18:45 tengo que decir algo La niña cuando me acerqué Se me hizo muy extraña Más que nada porque querÃa ayudarle Le permità que subiera a la carreta Pero cuando la vi en la oscuridad Vi que su cara No era muy normal que digamos TenÃa la cara de una muñeca Como de una muñeca porcelana Y no en el buen sentido Su cara parecÃa rÃgida inexpresiva, como si fuera alguna muñeca de cera, incluso brillaba, yo venÃa pensando en esto, cuando de pronto, empecé a escuchar un extraño ruido en la parte trasera, empecé a escuchar como movÃan cajas, empecé a escuchar como destrozaban sandÃas, también como destrozaban melones, y hacÃan bastante movimiento, eran como si vinieran varias personas allá atrás, Yo volteé con mi cabeza y pude ver que la niña ya no se encontraba ahÃ. En su lugar habÃa una mujer, una mujer con un pelo muy largo y enmarañado y con grandes dedos. Sus palmas también eran gigantes, eran como garras gigantes sus manos. Sus dedos, sin temor a equivocarme, te podré decir que cada uno medirÃa más de 30 centÃmetros y con este estrujaba las sandÃas. y se las comÃa, en ese momento se me quedó viendo, y
20:16 yo la pude ver, tenÃa una cara horrible, la nariz la tenÃa muy pero muy salteada, era como un pico, y su sonrisa, tan diabólica, con esos enormes dientes blancos, me hizo que me bajara de la carreta, y no fui el único, mi burrito también, empezó a llenarse de miedo, dio un salto y como pudo, se liberó de la carreta mi burrito empezó a correr de vuelta a la casa y yo iba detrás de él corriendo también aquella extraña mujer se quedó en la carreta mientras se carcajeaba de ambos mientras corrÃa pedÃa ayuda y en ese momento una de estas casas que tienen un enorme terreno vi que encendió la luz en ese instante di media vuelta y fui corriendo hasta aquella casa era de un vecino con el cual nos llevábamos muy bien. No me acuerdo de su nombre, lo único que me acuerdo ahorita es que su apellido era Gómez, y nosotros le decÃamos asÃ, Gómez.
21:23 Mientras iba corriendo, empieza a gritar, Gómez, Gómez, ayúdame. Y en eso vi salir a su hijo con una escopeta. Al momento de verme, corrió hacia mÃ, con la escopeta en la mano y me dijo,¿ qué pasó? Te están robando, te quieren hacer algo. Yo lo único que les dije fue, la bruja me está persiguiendo está en mi carreta yo sé que tal vez algunos que me escuchan ahorita pensarÃan inmediatamente que estoy loco pero en los ranchos se conocen muy bien estas historias y no se lo toman a la ligera Gómez el mayor salió tan solo algunos cinco minutos después y una vez armados me acompañó de nuevo a la carreta en esta ocasión ya no estaba aquella mujer La bruja se habÃa ido, pero también se habÃa llevado todo, incluso también mi dinero. Tuve que llegar a mi casa derrotado, completamente asustado. Mi padre y mi madre me atendieron y mis hermanos también. Durante las siguientes noches, yo empecé a tener pesadillas, empecé a tener calentura y empecé también a no querer comer. Por esto mismo, empecé a adelgazar De una manera casi excesiva y enferma... Tuvieron que rezar por mÃ... Tuvo que venir un sacerdote... E incluso...
22:50 Algo que jamás habÃa tolerado mi madre... Pero tuvieron que venir algunas personas... Que se dedican a eso de hacer trabajos... Me dijeron que aquel encuentro con la bruja... Me habÃa dejado algo... Y que esto mismo... Me estaba consumiendo... Después de estar batallando cerca de tres meses... logré componerme. Pero desde aquella ocasión, los viajes que hacÃamos para vender fruta y vegetales, ahora solamente dos carretas salÃan de la casa, ya no cuatro. Mi padre nos dijo que ahora dos tenÃan que ir juntos en una carreta. Por si esto de nuevo llegaba a suceder, tenÃamos que apoyarnos entre dos.
23:36 Obviamente también nos dio armas cada vez que salÃamos. Por suerte, ninguno de nosotros volvió a tener alguna experiencia igual. Solamente notábamos cosas, cosas como que nos observaban desde el monte, o como que aleteaban muy cerca de la carreta. Siempre sentÃamos como que alguien nos venÃa siguiendo, pero jamás se acercaban. Creo que aquella bruja no dejó de insistir en mi familia, pero también nos tenÃa miedo. ya que jamás se animó a volverse a aparecer de frente al menos a alguno de nosotros. Encuentro con una niña mitad perro Hola Alex y comunidad Quiero contarles una experiencia. Esto me sucedió hace muchos años, cuando era más joven. Hoy tengo 30, soy madre de familia y nunca habÃa contado esta historia fuera de mi cÃrculo de amigos. Lo único que puedo decir es que pasó cuando cursábamos el último semestre de preparatoria y las cinco personas que estuvimos ahà seguimos recordando exactamente la
25:07 misma cosa. Fue algo que nos marcó muy profundamente para toda la vida. Por eso sé que no fue una imaginación mÃa. Todo ocurrió un sábado de noviembre. Una compañera habÃa organizado una fiesta en un ejido que estaba a unos 4 kilómetros del pueblo donde todas vivÃamos. No era una distancia enorme y como apenas eran las 8 de la noche, pensamos que podÃamos llegar caminando sin problemas. Intentamos conseguir quien nos llevara. Le hablamos a varios amigos que tenÃan carro. También a algunos familiares. Pero nadie podÃa. Eran esas vÃsperas en las que algunas personas y familiares salÃan a ver amigos.
25:54 Asà que decidimos irnos caminando. Ãramos cinco muchachas. Recuerdo que Ãbamos platicando, riéndonos y escuchando música desde un celular. La carretera era de dos carriles y a un costado habÃa una banqueta muy amplia de concreto. No era necesario caminar sobre el asfalto porque todas cabÃamos perfectamente. Además, habÃa postes de alumbrado público cada cierta distancia. No sentÃamos miedo. TodavÃa pasaban algunos vehÃculos de vez en cuando, pero conforme avanzábamos, comenzaron a desaparecer. Llegó un momento en que la carretera quedó completamente vacÃa ya no pasaba ningún automóvil en ningún sentido solo escuchábamos nuestros pasos y el sonido de los grillos en el monte a un lado del camino habÃa terrenos baldÃos cubiertos de arbustos y árboles bajos seguÃamos platicando cuando una de mis amigas se detuvo de golpe se llamaba Fernanda ella levantó su mano y nos dijo muchachas ya vieron eso Todas volteamos hacia donde apuntaba. Entre los arbustos vimos movimiento. Algo estaba saliendo del monte. Al principio pensé que era un perro. Incluso una de las muchachas comenzó a llamarlo. Empezó a tronar de los dedos y hacer ese caracterÃstico sonido para llamar a perros y gatos.
27:33 Otra le dijo que no lo hiciera. Le dijo déjalo en paz. Capaz que es bravo, no nos vaya a morder. Nos quedamos observando simplemente por la curiosidad. La criatura siguió avanzando lentamente hacia la orilla de la carretera. Entonces, salió completamente de entre los maturrales. Y entendimos que aquello no era un perro. Lo primero que recuerdo fue que no tenÃa pelo. Su piel era completamente lisa. de un color gris muy pálido. El cuerpo era el de un perro grande, muy delgado, con las costillas marcadas. Pero la cabeza, la cabeza era la de una niña. No una cabeza humana normal.
28:22 ParecÃa el rostro de una niña de unos ocho o nueve años. TenÃa ojos demasiado grandes, la piel completamente blanca y un cabello negro, largo y desordenado, que caÃa sobre ambos lados de la cara. Durante un segundo, pensamos que realmente era una niña, hasta que abrió la boca. Su mandÃbula comenzó a estirarse hacia adelante, como si el rostro estuviera deformándose. En cuestión de segundos, aquella cara infantil se convirtió en un hocico alargado, muy parecido al de un perro, lleno de dientes pequeños y puntiagudos. Ninguna de nosotras gritó al principio, porque nos quedamos completamente inmóviles. La criatura también nos observaba. Nunca parpadeó, y tampoco hizo ningún sonido. Solo permanecÃa ahÃ, observándonos, con aquella sonrisa imposible. Fue Fernanda quien reaccionó primero. Pegó un grito tan fuerte que todas salimos corriendo, pero ninguna corrió junto a las demás. Cada quien escapó en una dirección distinta. Yo corrà por la misma banqueta sin atreverme a mirar atrás, pues tenÃa el miedo de que aquella cosa viniera siguiéndome. Escuchaba pasos. No sabÃa si eran mÃos o de aquella cosa. Yo solamente corrÃa. Después
29:53 de varios minutos, un automóvil disminuyó la velocidad junto a mÃ. El conductor bajó el vidrio. Me preguntó qué estaba pasando. Ni siquiera pude responder en ese momento. Solo le dije que me llevara al pueblo. El señor vio el estado en el que me encontraba. Estaba llorando y temblando, asà que abrió la puerta y me dejó subir. Mientras avanzábamos por la carretera, seguÃa mirando por la ventana, esperando volver a ver a aquella criatura, pero por suerte nunca apareció. Cuando llegué a mi casa, mis padres pensaron que me habÃan intentado asaltar. No podÃa dejar de llorar. Horas después, comenzaron a todas habÃamos logrado regresar, dos llegaron caminando, las otras dos también habÃan sido auxiliadas por automovilistas, que las encontraron corriendo por la carretera, al dÃa siguiente nos reunimos, pero nadie querÃa hablar al respecto, hasta que una de ellas preguntó, oigan chicas, lo que vimos en la noche, le vieron la cara, todas asentimos en absoluto silencio, Entonces cada una comenzó a describir exactamente lo mismo. El cuerpo, la piel sin pelo, la cabeza de una niña y aquella boca alargándose, como si fuera el hocico de un perro.
31:19 Lo más aterrador fue descubrir que todas la habÃamos visto igual, sin diferencias. No era un animal que confundimos entre la oscuridad. Las cinco describimos exactamente a la misma criatura. Con el paso de los años, intentamos encontrar una explicación a esto. Pensamos que tal vez habÃa sido algún animal enfermo. Después creemos que el miedo nos hizo imaginar cosas. Pero esa teorÃa siempre terminaba igual.¿ Cómo era posible que las cinco imagináramos exactamente lo mismo? De hecho, hace varios años encontramos por casualidad una publicación de internet donde una persona describÃa una criatura muy parecida vista cerca de una carretera en otro estado. No decÃa que fuera un perro, lo llamaba la niña del monte. No sé si realmente existÃa un nombre para aquello que vimos. Tampoco sé qué habrÃa pasado si alguna de nosotras hubiera intentado acercarse. Lo único que sé es que desde aquella noche, Ninguna volvió a caminar por esa carretera. Después de que oscureciera, básicamente le tenÃamos terror.
32:40 Y ahora cada vez que alguien me cuenta que vio un perro salir lentamente de entre el monte durante la noche, lo que siempre les pregunto es que si era del tamaño normal de un perro, y sobre todo, si está completamente seguro de que tenÃa cara de perro. A lo mejor aquello, tenÃa una cara de un humano, de una persona, algunos familiares me dicen que lo que vi, probablemente fue un Nahual, o tal vez un Skinwalker, no lo sé, y la verdad no me importa investigar, solamente quiero compartir esta experiencia, y decirles que aquellas cosas, existen, en las profundidades de nuestro planeta, en la oscuridad, donde solamente pocos, Tenemos la mala suerte de poder verlos. La muerte me vigilaba. Hola, antes que nada quisiera pedirte que no menciones mi nombre.
34:01 ni al rancho donde ocurrió esta historia. No es algo que yo haya vivido personalmente, sino mi abuelo. Ãl falleció hace algunos años, pero antes de morir dejó escrito lo que le sucedió. Mi familia siempre pensó que solo eran delirios de un hombre mayor, hasta que encontramos sus anotaciones guardadas entre sus cosas. Ãl escribió que esperaba que alguien algún dÃa leyera su historia para entender por qué abandonó la granja donde habÃa vivido casi toda su vida. Mi abuelo se llamaba Ezequiel, pero todos les decÃan Don Ezequiel.
34:43 Era un hombre de campo, de los de antes. HabÃa nacido y crecido en un rancho cerca del Valle de Santiago, Guanajuato, y durante más de 40 años vivió solo en una pequeña granja rodeada de parcelas y monte. No era un hombre miedoso. Toda su vida convivió con coyotes, vÃboras, tormentas y noches completamente oscuras. DecÃa que el campo tenÃa sus propios ruidos y que, cuando uno aprendÃa a conocerlos, dejaban de dar miedo. Pero también escribió una frase que siempre me llamó la atención.
35:26 Hay cosas que no pertenecen al monte, pero aparecen en él. Todo comenzó una noche de octubre. Mi abuelo salió al patio para revisar que los animales estuvieran encerrados. Mientras caminaba hacia el corral, levantó la vista hacia el monte que estaba enfrente de su casa y la vio. A varios cientos de metros estaba parada completamente inmóvil la silueta de una mujer. La luz de la luna apenas permitÃa distinguirla. Pensó que podÃa tratarse de alguna persona perdida. Le gritó varias veces, pero no obtuvo respuesta. La mujer permaneció inmóvil, observando la casa. Mi abuelo regresó al interior, pensando que tarde o temprano aquella persona se marcharÃa. Pero al amanecer, ya no habÃa nadie. No le dio demasiada importancia a este evento, al menos hasta que cayó la noche. cuando volvió a salir entre el monte, la mujer estaba exactamente en el mismo lugar, completamente inmóvil, mirando hacia la granja, y asà ocurrió durante las siguientes dos semanas, todas las noches a la misma hora, la silueta aparecÃa en medio del monte, nunca caminaba, nunca hacÃa un solo movimiento, solo permanecÃa observando la casa, completamente quieta, Mi abuelo comenzó a
36:59 sentirse inquieto debido a esto. No se atrevÃa a acercarse, simplemente cerraba la puerta y ventanas. Se sentaba en su vieja mecedora, tomaba la cruz de madera que siempre llevaba en el cuello y comenzaba a rezar. Escribió que muchas noches terminaba dormido con el rosario entre las manos, esperando a que amaneciera. Lo extraño fue que la mujer jamás se acercó, Siempre permanecÃa a la misma distancia, como si estuviera esperando algo. Todo empeoró una mañana. Mi abuelo salió a alimentar las gallinas y encontró tres de ellas sin vida.
37:43 No tenÃan señales claras de haber sido atacadas por un coyote. Simplemente estaban tiradas sobre la tierra. Esto le afectó mucho, pero pensó que tal vez tendrÃa alguna respuesta lógica. Dos dÃas después aparecieron dos ovejas, esta vez sin vida, igualmente tiradas en el suelo. Una semana más tarde perdió un becerro. No habÃa rastros de sangre, no habÃa huellas, solo los animales amanecÃan sin vida. Fue entonces cuando dejó de sentir miedo y comenzó a sentir coraje, un enojo como pocas veces en su vida. Escribió que estaba convencido de que aquella mujer Era una bruja, en esa región siempre existieron historias sobre mujeres que hacÃan daño al ganado, y una noche decidió enfrentarse a ella. Esperó hasta que anocheciera, cargó su vieja escopeta, se sentó en el porche y permaneció observando el monte. Poco antes de las 10 de la noche, la silueta apareció otra vez, exactamente en el mismo lugar.
38:54 Mi abuelo se levantó Caminó varios metros hacia ella, le gritó que se fuera y la figura no respondió. Fue entonces cuando levantó su escopeta y detonó el arma. El estruendo retumbó por todo el valle, pero la mujer no se inmutó. Ãl pensó que quizá habÃa fallado y volvió a disparar, pero nada, seguÃa inmóvil, como si las detonaciones no existieran. Mi abuelo comenzó a caminar hacia ella, con la escopeta todavÃa entre sus manos. Mientras avanzaba, sentÃa que el aire se volvÃa cada vez más frÃo. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, la luna iluminó completamente el rostro de aquella mujer y comprendió en ese momento de que no se estaba enfrentando a cualquier mujer. Debajo de un largo cabello, no habÃa un rostro humano. HabÃa una calavera, blanca y desgastada, con las cuencas completamente oscuras. VestÃa un largo vestido blanco que el viento apenas movÃa. No tenÃa ojos, y aún asÃ, mi abuelo escribió que sintió como aquella cosa. Lo miraba directamente.
40:15 Se quedó paralizado. La escopeta cayó al suelo. Ãl no podÃa mover las piernas, no podÃa hablar. solo escuchaba los latidos de su corazón y en ese momento la figura levantó lentamente una de sus manos y simplemente señaló la casa después bajó el brazo y desapareció no se desvaneció poco a poco como él hubiera imaginado como harÃa un fantasma ella simplemente desapareció de un segundo a otro mi abuelo regresó corriendo y entró a la casa no durmió el resto de la noche A la mañana siguiente tomó la decisión más difÃcil de su vida, vendió parte de sus animales, cerró la granja y se fue a vivir con mi padre y el resto de la familia al pueblo.
41:05 Nunca explicó realmente el motivo, solo decÃa que ya no podÃa quedarse en aquel lugar. Durante las semanas siguientes comenzó a enfermar. Los médicos decÃan que era la edad, que su corazón ya estaba muy debilitado. Ãl nunca discutió el diagnóstico. pero siempre repetÃa una frase. Ella vino por mÃ. Ella ya vino por mÃ. Exactamente un mes después de abandonar la granja, mi abuelo falleció mientras dormÃa, sin dolor, sin haber vuelto a mencionar aquella aparición. Tiempo después, mientras limpiábamos sus cosas, encontramos un cuaderno viejo. Allà estaba escrita toda esta historia, con su propia letra. En la última página, HabÃa una frase que me dejó pensando durante mucho tiempo.
41:56 Ahà ponÃa, en una letra que apenas estaba legible, tal vez por el miedo que sentÃa en ese instante. No era una bruja. No era un fantasma. Era la muerte. Y tuvo la paciencia de esperarme hasta que llegó mi momento. Nunca he vuelto a entrar solo a esa granja. De hecho, ella sigue abandonada. La vegetación ya cubrió casi todo el terreno, y aunque muchas personas dicen que solo fue una coincidencia que mi abuelo falleciera un mes después, hay algo que ninguno de nosotros ha podido explicar. Los vecinos que todavÃa viven cerca aseguran que, en algunas noches de luna llena, todavÃa puede verse una figura vestida de blanco inmóvil en medio del monte. siempre en el mismo sitio, siempre mirando hacia donde alguna vez estuvo la casa de mi abuelo.
43:00 Y siéndote sincero, desde que leà aquellas páginas, cada vez que alguien me dice que vio una silueta, observándolo desde lejos, no pienso exactamente en una bruja. Pienso en la historia que mi abuelo, Don Ezequiel, dejó escrita antes de fallecer, y en la posibilidad de que, Algunas veces la muerte no llega de improviso. Primero se limita a observar, esperando pacientemente el momento de llevarse a quien ha venido a buscar.
43:57 Hola Alex, mi nombre es Karen Valeria y te envÃo un fuerte saludo desde Coatzacoalcos. En esta ocasión yo te quiero compartir una experiencia de mi marido. Mi marido es trailero, lleva haciéndolo una buena cantidad de años. Se sabe muchas leyendas, muchas historias, tanto cosas que le pasaron a él como también a sus compañeros. Pero en esta ocasión te quiero contar una, que a él simplemente, cada vez que se le viene a la memoria, le provoca temblores y también una cierta sensación de estar observado. Eso solo demuestra lo aterrado que estuvo en aquel momento. Ãl dice que se encontraba en el estado de Veracruz, transitando una de aquellas carreteras.
44:48 En aquel momento era precisamente de noche, horas de la madrugada. tal vez como las 2 o 3 de la mañana. Ãl se encontraba conduciendo como habitualmente lo hacÃa, escuchando la radio y tomándose un potente café, para tener la vista y el cerebro puestos en la carretera. No podÃa dormirse, ya que eso solamente resultarÃa en un accidente. Ãl dice que en cierto punto del trayecto, cosa normal, tuvo que observar el retrovisor, al hacerlo, para ver si no venÃa ningún auto que quisiera rebasarlo, más que nada para entrar a una intersección, se dio cuenta de algo, algo que venÃa atrás en su cargamento, él para esto cuenta, que durante un buen tiempo del trayecto, habÃa estado escuchando ruidos extraños, que venÃan de la parte del cargamento, a ver, Ruidos extraños, casi siempre se escuchan, pero va dependiendo también de los cargamentos que los traileros traen. A veces traen cajas de diferentes cosas, a veces traen vegetales, a veces traen cosas que se mueven.
46:09 Pero en aquel preciso instante, mi marido cuenta que llevaba unos rollos de aluminio. Para quienes los conocen, saben que son rollos muy pesados y grandes. que están sujetos fuertemente por arneses. Asà que, que tú digas, ruidos, no deberÃan de hacer, ya que deberÃan de ir bien sujetos. Mi marido estaba a la expectativa. De hecho, por eso, no subÃa tanta la velocidad. Ãl creÃa que no venÃan muy bien ajustados y, una de aquellas cosas sueltas en la carretera rodando, aplastarÃa con facilidad cualquier vehÃculo. Justamente cuando se fijó por el retrovisor dando vuelta, él nota algo que venÃa agarrado fuertemente en uno de aquellos rollos. Era una mujer.
47:02 Pudo verle solamente la mitad del cuerpo, pero con eso tuvo. Ãl dice que pudo ver una cabellera castaña volando entre el aire, la mitad de su rostro pálido y también un vestido blanco. era como si viniera levitando, pero también a la vez, como si viniera bien sujeta de uno de los rollos de aluminio. Obviamente esta escena a mi marido lo aterró por completo y empezó a acelerar, pero él cuenta que en ese preciso instante también empezó a pensar otras circunstancias, y es que en aquel momento habÃan muchas caravanas de migrantes y habÃan ocurrido ciertas cosas que que a los traileros los mantenÃa a la expectativa. Y es que en algunas ocasiones cuando los traileros se detenÃan, algunos migrantes para cortar camino, obviamente migrantes desesperados, se subÃan a las cajas. Sin que los traileros se dieran cuenta, donde pudieran se subÃan. Y más si traÃan rollos de aluminio como en aquel momento, ya que dejan mucho espacio para que se vayan sentados. Ãl pensó que tal vez era un migrante, que venÃa colgando de ahà una mujer.
48:20 A pesar de que su corazón le decÃa que eso era otra cosa, que eso no era algo normal, decidió ir deteniéndose poco a poco. Finalmente se detuvo el camión por completo, agarró su lámpara y bajó. Pero por más que alusó de un lado hacia el otro, mirando tanto por debajo como por otros rincones del tráiler, Rincones que él conoce muy bien, en donde se pueden esconder personas, no encontró a nadie. Se le hizo muy extraño, pero el miedo no se le fue, lo seguÃa sintiendo, como si algo lo estuviera acompañando. Ãl se subió de nuevo al tráiler y comenzó con su trayecto. Hasta ahà quedó aquella experiencia. Ãl se fijaba cada cuanto por el retrovisor, más que nada porque era lo que tenÃa que hacer como prevención. Pero cada vez que se iba a asomar, rezaba para ya no ver aquella cosa. Por suerte ya no la vio. Uno de sus compañeros le dijo que eso era algo habitual. A veces sucedÃa. A veces ese tipo de entes se les pega a los camioneros. Y que uno debe tener mucho cuidado si es que los ve.
49:41 Ya que en algunas ocasiones el propósito de estos entes malignos¿ Puede eso ocasionar algún accidente?
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