July 19, 2026

Relatos Aterradores de Brujas Y Skinwalkers para NO Dormir

Relatos Aterradores de Brujas Y Skinwalkers para NO Dormir
Relatos Aterradores de Brujas Y Skinwalkers para NO Dormir
La Cripta Embrujada
Relatos Aterradores de Brujas Y Skinwalkers para NO Dormir
Una Combinacion de Terror de que te dejara con pesadillas esta noche con brujas y skinwalkers

0:02 La bruja que acechaba niños. Hola, saludos a toda la comunidad. Mi nombre es Verónica Estrada y quiero compartir con ustedes una experiencia que me sucedió cuando yo apenas tenía por eso de 19 años. Esto fue hace mucho, pero lo recuerdo de una manera muy vivida. Fue una de las peores experiencias que he tenido en mi vida. En aquel entonces, yo acababa de dar a luz a mi primera hija. No me iba tan bien económicamente. Me había recién casado y apenas mi esposo y yo estábamos viendo dónde formar nuestra familia, a dónde mudarnos. Hay una tradición allá. Cuando los chicos no tienen para tener una vivienda propia, por lo regular los padres ofrecen y lo hacen con mucho gusto...

1:01 recuerdo que yo viví con mis padres... aún después de casada... cerca de un año y medio... esta experiencia... sucedió en ese transcurso de tiempo... en los ranchos se tiene un dicho... y es que las brujas... les gusta, les fascina... los recién nacidos... se dice que se los roban... se dice incluso que mediante brujería en la comida... ya sea comida que le dan al niño o en su leche, o incluso que embrujan a sus madres para que ellas mismas acaben con la vida del niño cuando le están dando pecho. Las brujas son de temer cuando tienes a un niño recién nacido. Se decían mucho de estas historias. Obviamente, había personas que daban fe de esto y tan pronto di a luz, mi madre me las empezó a contar. no con el afán de meterme miedo, sino de que fuera un poco más consciente de quién se acercaba a mi hijo.

2:04 Me dijo que no le diera comida que fuera de otras personas, aún así fueran conocidos, que probara todo lo que él iba a comer, y que solamente yo y ella podíamos darle de comer, ya sea la papilla o prepararle la mamila, que no dejara que alguien más se metiera. Para serte sincera, a mí se me hacía algo excesivo en aquel momento. Me tuvo que pasar esto para que tomara las palabras de mi madre un poco más en serio. Habían pasado cerca de siete u ocho meses cuando yo ya había dado a luz. Me encontraba cenando con mi madre en una pequeña mesa de madera que teníamos en el patio trasero. Teníamos un patio muy extenso y Y recuerdo que teníamos como una especie de muralla de árboles.

2:56 Estos árboles que daban frutos como limones, guayabas, etc. Así que no podíamos ver con propiedad hacia la casa. Yo acababa de dejar a mi hijo recién acostado en su cuna. Había aprovechado solamente para estirar las piernas. Y le dije a mi madre que había dejado al niño recostado en su cuarto. Ella me entendía. Alex y comunidad. les aseguro que no habían pasado ni 10 minutos, cuando simplemente me levanté, agarré mi café, y me fui al cuarto, a echarle la primera mirada a mi hijo, para cerciorarme de que no se hubiera despertado, y mientras iba caminando, y pasé en medio del camino, de aquella muralla de árboles que les cuento que teníamos, pude ver muy bien la casa, y pude ver en el techo, en el cuarto donde se encontraba mi hijo, que había algo, había algo encima del techo de paja, era como un bulto, después de este bulto salieron dos enormes alas, aquella cosa dama como que brincos, como tratando de tumbar el techo o peor aún, tratando de hacerle un hoyo para pasar por debajo, a mí me dio mucho miedo y en ese momento apenas iba a cumplir 20 años, no sabía qué hacer, lo único por lo que opté, es lo que toda niña pequeña hace,

4:27 empecé a gritarle a mi papá, le empecé a gritar papá, papá, ven ayúdame, mi padre salió inmediatamente, y una vez vio lo que había en el techo, fue por un machete, lo desenfundó, y estaba listo para hacerle frente a aquella cosa, no podíamos ver con propiedad que era, pero podíamos ver que era un animal, mi padre empezó a gritar, para llamar su atención o que mínimamente aquella cosa se fuera. Pero aquella ave, que recalco, era muy grande y se notaba que era pesada, se mantenía en el techo. En ese momento, mi padre agarró una de las ramas prendidas en fuego que teníamos en una fogata en medio del patio y se la lanzó, más que nada para poder ver qué era aquello y también para asustar al ave.

5:19 El fuego cayó en el techo. La paja empezó a quemarse, y pudimos ver aquella cosa. Aquella cosa no era un animal, no era un ave, una lechuza o un cuervo, sino que era algo más. Tenía el cuerpo de una ave, pero también tenía la cara de una mujer, una mujer arrugada, y en vez de dientes, tenía colmillos. Aquella cosa se fue emprendiendo vuelo, mientras maldecía a mi padre por haberle echado lumbre. Mi padre inmediatamente se subió al techo, agarró agua y empezó a apaciguar las llamas, mientras yo me metía dentro del cuarto para ver cómo estaba mi hijo.

6:07 Él se encontraba despierto, debido a todo el alboroto ya estaba llorando. Mi padre y mi madre me dijeron que tenía que cuidar muy bien al niño, pues eso que habíamos visto... se trataba de una bruja, empezaron a decir también, que las brujas comúnmente, salen por la noche, una vez transformadas, que ellas, aprovechan la oscuridad de la noche, para transformar sus cuerpos, a algo muy parecido, como una lechuza, o un cuervo, pero que a pesar de transformar la mayoría de su cuerpo, no podían transformar todo este, por lo regular, siempre tenían partes de humano, la cara, los brazos, etc.

6:57 Es por eso que salían de noche, para que las personas no pudieran verlas bien y creyeran que simplemente se tratan de pájaros grandes, pero no, eran brujas. Después de haberme contado esto, yo agarré un miedo indescriptible. Empecé a dormir siempre con mi hijo, a todas horas, quería estar cerca de él, ya sea en el día o en la noche, habían pasado cerca de cinco días desde aquello, cuando mi madre me dijo que teníamos que ir a lavar ropa al río, yo tomé a mi hijo, lo envolví y lo puse en mi espalda, esa era una costumbre, recuerdo que aquella mañana cuando fuimos, había niebla y hacía algo de frío, lo llevaba cubierto, mi madre se adelantó ya que no quería que cargara nada porque traía al niño.

7:51 Yo solamente llevaba una bolsa de ropa y mi madre llevaba todo, la tabla, la ropa, el jabón, todo lo que ocupábamos, los estropajos, las esponjas. Y en cierto punto del camino, que caminábamos en un camino de terracería, se me perdió. Yo sabía el camino de ida y vuelta, así que cuando la dejé de ver entre la niebla y simplemente no le tomé importancia, yo todavía estaba cansada, aquellos malestares de cualquier madre en lactancia, mientras caminaba, empecé a escuchar unas pisadas, que venían de un lado, yo volteé, y vi que entre la niebla, empezaba a dibujarse una sombra, aquella sombra, era como la de una mujer, pero la de una mujer anciana, Aquella mujer se iba acercando. Llevaba puesto un vestido negro, de esos vestidos que son muy antiguos.

8:53 Su cabello estaba completamente cano y en su cara dibujaba una sonrisa. Parecía muy amable. Aquella viejita se me acercó y me dijo que si necesitaba ayuda. Yo le contesté que no, que muchas gracias. Y me empezó a acompañar en el camino. Me dijo que tenía un niño hermoso. y que si por favor, no se lo podía prestar, solamente para cargarlo, quería verlo de cerca, yo obviamente no se lo iba a prestar, no se lo iba a dar, pero algo dentro de mí, empezó a traicionarme, no sé cómo explicarlo, pero agarré a mi hijo, lo empecé a abrazar, y sentí muchas ganas de dárselo, era algo en ella, que me hipnotizaba en ese momento, Yo empecé a extender los brazos, me detuve de caminar y volteé a ver a aquella mujer. Aquella mujer extendía los brazos para que le diera a mi hijo. Y yo, dejé caer la ropa, extendí mis brazos también y se lo estaba dando. Ya estaba a punto de dárselo, cuando en eso mi madre me llamó. Me gritó, Verónica,¿ qué estás haciendo? Agarra bien al niño. En ese momento yo creo que salí del trance.

10:12 porque inmediatamente agarré a mi hijo y lo llevé a mi pecho. Mi hijo ya estaba llorando, estaba llorando desconsoladamente, aunque hace apenas segundos yo no escuchaba ningún sonido. Para mí mi hijo iba bien, no iba llorando, no iba haciendo nada. En ese momento se me acerca mi madre y me dice,¿ qué crees que estás haciendo?¿ qué le estabas haciendo? Yo le dije que nada, que estaba con una anciana. En ese momento cuando volteó a ver hacia enfrente, veo que la anciana ya no está. Había desaparecido en fracciones de segundos. Era algo muy extraño, no había notado cuando se había ido. Mi madre me dijo y me regañó que no había ninguna anciana en ese momento en aquel lugar, que yo estaba a punto de dejar caer al niño en un charco de lodo, más bien en un hoyo. Había zanjas en aquel momento por todo aquel territorio.

11:10 Debido a castores y a liebres, cuando llovía, por lo regular se hacían zanjas con hoyos de hasta dos metros de profundidad llenos de agua. En ese momento yo extendía a mi hijo arriba de uno de estos hoyos y estaba a punto de soltar los brazos para dejarlo caer. En ese momento me dio mucho miedo y una vez que llegamos a casa le expliqué a mi madre lo que había vivido, al menos lo que mis ojos sabían. habían visto ella me dijo que una bruja quería llevarse a mi hijo o que cuando menos quería cobrarse su vida que por lo regular ellas hacen eso para hacer pactos con el diablo lo ofrecen la vida de infantes a mi me empezó a dar mucho miedo esto y desde entonces mi madre empezó a poner cruces alrededor de toda la casa y a mi hijo le compró un rosario un rosario pequeño, muy apto para su altura, y se lo puso en el cuello. Cada vez que salíamos, lo cargábamos así, se lo poníamos, y yo me lo envolvía.

12:24 También a mí me trajo dos brazaletes, bendecidos por agua bendita de la iglesia. Por suerte aquella fue la última ocasión en la que vi a aquella anciana. Posiblemente todo lo que me trajo mi madre surtió efecto en algo ya no la volvimos a ver y por lo tanto ya no trato de llevarse a mi hijo esta fue mi experiencia Alex espero que algún día la publiques en el canal saludos a todos una bruja me perseguía en la noche Mi nombre es Ramón Domínguez. Quiero compartir contigo, Alex, y con toda tu comunidad, una experiencia que me sucedió cuando tenía 24 años y me encontraba trabajando en mi pueblo natal.

13:34 Mi padre tenía muchas hectáreas de tierra. En estas hectáreas nos dedicábamos todos los hermanos a atenderlas y otros a venderlas. Nos rolábamos los turnos Cada uno salía en una carreta y vendía las sandías, los melones, las lechugas, etc. El kilo de frijol y arroz a las diferentes tiendas y también a bastantes vecinos de la zona, así como también de otros ejidos. Una semana le tocaba a cuatro hermanos y otra semana le tocaba a otros cuatro hermanos. Éramos una familia numerosa de ocho. Todos éramos varones. Recuerdo que en aquella noche había salido a vender sandías y melones.

14:25 La oscuridad ya me había alcanzado. Eran pasadas de las once de la noche. En aquel momento ya casi nadie se encontraba en la calle. Yo andaba con mi carreta en aquellos caminos de terracería, muy apenas iluminados por la luz pública. Teníamos un poste de luz cada cuadra, así que ya te imaginarás. Casi la mayoría del camino lo hacía en completa oscuridad. Además, no era muy común que los vecinos pusieran focos afuera en las calles. Eran otros tiempos. Para mí, esto no me resultaba particularmente tenebroso. Ya habían habido otros días en los que me tocaba estar vendiendo a altas horas de la noche. Y esto lo hacía porque muchos traileros pasaban cerca de una carretera, Y a veces ahí se detenían y compraban bastante verdura y frutas para llevar a sus familias. Yo había vuelto de aquella carretera.

15:23 Ya solo me quedaban dos cajas de cada fruta. Prácticamente el día había sido muy provechoso. Pero todavía me faltaba camino para llegar a mi casa. Tal vez como algunos 30 minutos, 35 minutos para llegar a mi casa en la carreta. Llevaba un burrito al cual yo quería mucho, así que... no le exigía para nada que fuera rápido, sabía que yo junto con él, habíamos tenido un día muy pesado, así que por lo tanto él iba a paso lento, y yo no le exigía más, mientras íbamos por aquel camino de terracería, nos encontramos con una silueta, que se encontraba en medio del camino, esta silueta era pequeña, se podía ver que tenía el pelo largo, y también que tenía un vestido negro, Conforme me iba acercando más, me daba cuenta que era una niña. Aquella niña se encontraba ahí parada, viéndome fijamente, como si estuviera esperando algo. Yo traté de esquivarla.

16:29 Empecé a decirle al burrito que se fuera por una orilla del camino, más que nada porque esta niña se encontraba en medio. Y en ese momento la niña me hizo una seña, en medio de la oscuridad. Yo apenas y vi su brazo extenderse. Yo le pregunté, mija,¿ qué estás haciendo aquí? Es muy tarde,¿ dónde están tus papás? La niña no me respondió. Ella solamente me dijo, tengo mucha hambre.¿ No cree que me pueda dar una frutita? Por favor. Yo le dije, claro que sí, pero¿ cómo te las vas a comer? Traigo sandía y melón y le tienes que quitar primero la cáscara. Ella dijo que no había problema, pero eso es lo que le diera.

17:14 y también que por favor, la llevara a su casa, que se había perdido, había salido corriendo, y que ahora no sabía donde se encontraba, yo le dije que subiera a la parte trasera de la carreta, ahí donde llevaba toda la fruta, había un banquito ahí, que a veces yo usaba para descansar, mientras vendía todo, ella fue y se sentó, y yo estuve adelante, mientras platicábamos, le estuve preguntando de quien era familiar, de quien era hija o prima, ya que yo no la conocía de vista, y es muy común en el pueblo, conocer a todas las personas al menos de vista, así más o menos te sabes ubicar, por donde vive cada persona, y quien es el familiar o amigo de aquella persona, la niña no me contestó, solamente me dijo que se encontraba perdida, y que solamente fuera derecho, que allá se encontraba su casa, había varias cosas que no me cuadraban, ya que más derechos acababa el pueblo y empezaban algunas casas que tenían bastante terreno, que cultivaban diferentes frutas y vegetales. Mi familia era una de ellas, pero todas las familias que estaban allá yo las conocía y aquella niña jamás la había visto en ninguna casa. Empecé a pensar que tal vez era algún familiar lejano. Mientras la niña seguía atrás, Yo estaba puesto con mi vista enfrente del camino Para este momento les

18:45 tengo que decir algo La niña cuando me acerqué Se me hizo muy extraña Más que nada porque quería ayudarle Le permití que subiera a la carreta Pero cuando la vi en la oscuridad Vi que su cara No era muy normal que digamos Tenía la cara de una muñeca Como de una muñeca porcelana Y no en el buen sentido Su cara parecía rígida inexpresiva, como si fuera alguna muñeca de cera, incluso brillaba, yo venía pensando en esto, cuando de pronto, empecé a escuchar un extraño ruido en la parte trasera, empecé a escuchar como movían cajas, empecé a escuchar como destrozaban sandías, también como destrozaban melones, y hacían bastante movimiento, eran como si vinieran varias personas allá atrás, Yo volteé con mi cabeza y pude ver que la niña ya no se encontraba ahí. En su lugar había una mujer, una mujer con un pelo muy largo y enmarañado y con grandes dedos. Sus palmas también eran gigantes, eran como garras gigantes sus manos. Sus dedos, sin temor a equivocarme, te podré decir que cada uno mediría más de 30 centímetros y con este estrujaba las sandías. y se las comía, en ese momento se me quedó viendo, y

20:16 yo la pude ver, tenía una cara horrible, la nariz la tenía muy pero muy salteada, era como un pico, y su sonrisa, tan diabólica, con esos enormes dientes blancos, me hizo que me bajara de la carreta, y no fui el único, mi burrito también, empezó a llenarse de miedo, dio un salto y como pudo, se liberó de la carreta mi burrito empezó a correr de vuelta a la casa y yo iba detrás de él corriendo también aquella extraña mujer se quedó en la carreta mientras se carcajeaba de ambos mientras corría pedía ayuda y en ese momento una de estas casas que tienen un enorme terreno vi que encendió la luz en ese instante di media vuelta y fui corriendo hasta aquella casa era de un vecino con el cual nos llevábamos muy bien. No me acuerdo de su nombre, lo único que me acuerdo ahorita es que su apellido era Gómez, y nosotros le decíamos así, Gómez.

21:23 Mientras iba corriendo, empieza a gritar, Gómez, Gómez, ayúdame. Y en eso vi salir a su hijo con una escopeta. Al momento de verme, corrió hacia mí, con la escopeta en la mano y me dijo,¿ qué pasó? Te están robando, te quieren hacer algo. Yo lo único que les dije fue, la bruja me está persiguiendo está en mi carreta yo sé que tal vez algunos que me escuchan ahorita pensarían inmediatamente que estoy loco pero en los ranchos se conocen muy bien estas historias y no se lo toman a la ligera Gómez el mayor salió tan solo algunos cinco minutos después y una vez armados me acompañó de nuevo a la carreta en esta ocasión ya no estaba aquella mujer La bruja se había ido, pero también se había llevado todo, incluso también mi dinero. Tuve que llegar a mi casa derrotado, completamente asustado. Mi padre y mi madre me atendieron y mis hermanos también. Durante las siguientes noches, yo empecé a tener pesadillas, empecé a tener calentura y empecé también a no querer comer. Por esto mismo, empecé a adelgazar De una manera casi excesiva y enferma... Tuvieron que rezar por mí... Tuvo que venir un sacerdote... E incluso...

22:50 Algo que jamás había tolerado mi madre... Pero tuvieron que venir algunas personas... Que se dedican a eso de hacer trabajos... Me dijeron que aquel encuentro con la bruja... Me había dejado algo... Y que esto mismo... Me estaba consumiendo... Después de estar batallando cerca de tres meses... logré componerme. Pero desde aquella ocasión, los viajes que hacíamos para vender fruta y vegetales, ahora solamente dos carretas salían de la casa, ya no cuatro. Mi padre nos dijo que ahora dos tenían que ir juntos en una carreta. Por si esto de nuevo llegaba a suceder, teníamos que apoyarnos entre dos.

23:36 Obviamente también nos dio armas cada vez que salíamos. Por suerte, ninguno de nosotros volvió a tener alguna experiencia igual. Solamente notábamos cosas, cosas como que nos observaban desde el monte, o como que aleteaban muy cerca de la carreta. Siempre sentíamos como que alguien nos venía siguiendo, pero jamás se acercaban. Creo que aquella bruja no dejó de insistir en mi familia, pero también nos tenía miedo. ya que jamás se animó a volverse a aparecer de frente al menos a alguno de nosotros. Encuentro con una niña mitad perro Hola Alex y comunidad Quiero contarles una experiencia. Esto me sucedió hace muchos años, cuando era más joven. Hoy tengo 30, soy madre de familia y nunca había contado esta historia fuera de mi círculo de amigos. Lo único que puedo decir es que pasó cuando cursábamos el último semestre de preparatoria y las cinco personas que estuvimos ahí seguimos recordando exactamente la

25:07 misma cosa. Fue algo que nos marcó muy profundamente para toda la vida. Por eso sé que no fue una imaginación mía. Todo ocurrió un sábado de noviembre. Una compañera había organizado una fiesta en un ejido que estaba a unos 4 kilómetros del pueblo donde todas vivíamos. No era una distancia enorme y como apenas eran las 8 de la noche, pensamos que podíamos llegar caminando sin problemas. Intentamos conseguir quien nos llevara. Le hablamos a varios amigos que tenían carro. También a algunos familiares. Pero nadie podía. Eran esas vísperas en las que algunas personas y familiares salían a ver amigos.

25:54 Así que decidimos irnos caminando. Éramos cinco muchachas. Recuerdo que íbamos platicando, riéndonos y escuchando música desde un celular. La carretera era de dos carriles y a un costado había una banqueta muy amplia de concreto. No era necesario caminar sobre el asfalto porque todas cabíamos perfectamente. Además, había postes de alumbrado público cada cierta distancia. No sentíamos miedo. Todavía pasaban algunos vehículos de vez en cuando, pero conforme avanzábamos, comenzaron a desaparecer. Llegó un momento en que la carretera quedó completamente vacía ya no pasaba ningún automóvil en ningún sentido solo escuchábamos nuestros pasos y el sonido de los grillos en el monte a un lado del camino había terrenos baldíos cubiertos de arbustos y árboles bajos seguíamos platicando cuando una de mis amigas se detuvo de golpe se llamaba Fernanda ella levantó su mano y nos dijo muchachas ya vieron eso Todas volteamos hacia donde apuntaba. Entre los arbustos vimos movimiento. Algo estaba saliendo del monte. Al principio pensé que era un perro. Incluso una de las muchachas comenzó a llamarlo. Empezó a tronar de los dedos y hacer ese característico sonido para llamar a perros y gatos.

27:33 Otra le dijo que no lo hiciera. Le dijo déjalo en paz. Capaz que es bravo, no nos vaya a morder. Nos quedamos observando simplemente por la curiosidad. La criatura siguió avanzando lentamente hacia la orilla de la carretera. Entonces, salió completamente de entre los maturrales. Y entendimos que aquello no era un perro. Lo primero que recuerdo fue que no tenía pelo. Su piel era completamente lisa. de un color gris muy pálido. El cuerpo era el de un perro grande, muy delgado, con las costillas marcadas. Pero la cabeza, la cabeza era la de una niña. No una cabeza humana normal.

28:22 Parecía el rostro de una niña de unos ocho o nueve años. Tenía ojos demasiado grandes, la piel completamente blanca y un cabello negro, largo y desordenado, que caía sobre ambos lados de la cara. Durante un segundo, pensamos que realmente era una niña, hasta que abrió la boca. Su mandíbula comenzó a estirarse hacia adelante, como si el rostro estuviera deformándose. En cuestión de segundos, aquella cara infantil se convirtió en un hocico alargado, muy parecido al de un perro, lleno de dientes pequeños y puntiagudos. Ninguna de nosotras gritó al principio, porque nos quedamos completamente inmóviles. La criatura también nos observaba. Nunca parpadeó, y tampoco hizo ningún sonido. Solo permanecía ahí, observándonos, con aquella sonrisa imposible. Fue Fernanda quien reaccionó primero. Pegó un grito tan fuerte que todas salimos corriendo, pero ninguna corrió junto a las demás. Cada quien escapó en una dirección distinta. Yo corrí por la misma banqueta sin atreverme a mirar atrás, pues tenía el miedo de que aquella cosa viniera siguiéndome. Escuchaba pasos. No sabía si eran míos o de aquella cosa. Yo solamente corría. Después

29:53 de varios minutos, un automóvil disminuyó la velocidad junto a mí. El conductor bajó el vidrio. Me preguntó qué estaba pasando. Ni siquiera pude responder en ese momento. Solo le dije que me llevara al pueblo. El señor vio el estado en el que me encontraba. Estaba llorando y temblando, así que abrió la puerta y me dejó subir. Mientras avanzábamos por la carretera, seguía mirando por la ventana, esperando volver a ver a aquella criatura, pero por suerte nunca apareció. Cuando llegué a mi casa, mis padres pensaron que me habían intentado asaltar. No podía dejar de llorar. Horas después, comenzaron a todas habíamos logrado regresar, dos llegaron caminando, las otras dos también habían sido auxiliadas por automovilistas, que las encontraron corriendo por la carretera, al día siguiente nos reunimos, pero nadie quería hablar al respecto, hasta que una de ellas preguntó, oigan chicas, lo que vimos en la noche, le vieron la cara, todas asentimos en absoluto silencio, Entonces cada una comenzó a describir exactamente lo mismo. El cuerpo, la piel sin pelo, la cabeza de una niña y aquella boca alargándose, como si fuera el hocico de un perro.

31:19 Lo más aterrador fue descubrir que todas la habíamos visto igual, sin diferencias. No era un animal que confundimos entre la oscuridad. Las cinco describimos exactamente a la misma criatura. Con el paso de los años, intentamos encontrar una explicación a esto. Pensamos que tal vez había sido algún animal enfermo. Después creemos que el miedo nos hizo imaginar cosas. Pero esa teoría siempre terminaba igual.¿ Cómo era posible que las cinco imagináramos exactamente lo mismo? De hecho, hace varios años encontramos por casualidad una publicación de internet donde una persona describía una criatura muy parecida vista cerca de una carretera en otro estado. No decía que fuera un perro, lo llamaba la niña del monte. No sé si realmente existía un nombre para aquello que vimos. Tampoco sé qué habría pasado si alguna de nosotras hubiera intentado acercarse. Lo único que sé es que desde aquella noche, Ninguna volvió a caminar por esa carretera. Después de que oscureciera, básicamente le teníamos terror.

32:40 Y ahora cada vez que alguien me cuenta que vio un perro salir lentamente de entre el monte durante la noche, lo que siempre les pregunto es que si era del tamaño normal de un perro, y sobre todo, si está completamente seguro de que tenía cara de perro. A lo mejor aquello, tenía una cara de un humano, de una persona, algunos familiares me dicen que lo que vi, probablemente fue un Nahual, o tal vez un Skinwalker, no lo sé, y la verdad no me importa investigar, solamente quiero compartir esta experiencia, y decirles que aquellas cosas, existen, en las profundidades de nuestro planeta, en la oscuridad, donde solamente pocos, Tenemos la mala suerte de poder verlos. La muerte me vigilaba. Hola, antes que nada quisiera pedirte que no menciones mi nombre.

34:01 ni al rancho donde ocurrió esta historia. No es algo que yo haya vivido personalmente, sino mi abuelo. Él falleció hace algunos años, pero antes de morir dejó escrito lo que le sucedió. Mi familia siempre pensó que solo eran delirios de un hombre mayor, hasta que encontramos sus anotaciones guardadas entre sus cosas. Él escribió que esperaba que alguien algún día leyera su historia para entender por qué abandonó la granja donde había vivido casi toda su vida. Mi abuelo se llamaba Ezequiel, pero todos les decían Don Ezequiel.

34:43 Era un hombre de campo, de los de antes. Había nacido y crecido en un rancho cerca del Valle de Santiago, Guanajuato, y durante más de 40 años vivió solo en una pequeña granja rodeada de parcelas y monte. No era un hombre miedoso. Toda su vida convivió con coyotes, víboras, tormentas y noches completamente oscuras. Decía que el campo tenía sus propios ruidos y que, cuando uno aprendía a conocerlos, dejaban de dar miedo. Pero también escribió una frase que siempre me llamó la atención.

35:26 Hay cosas que no pertenecen al monte, pero aparecen en él. Todo comenzó una noche de octubre. Mi abuelo salió al patio para revisar que los animales estuvieran encerrados. Mientras caminaba hacia el corral, levantó la vista hacia el monte que estaba enfrente de su casa y la vio. A varios cientos de metros estaba parada completamente inmóvil la silueta de una mujer. La luz de la luna apenas permitía distinguirla. Pensó que podía tratarse de alguna persona perdida. Le gritó varias veces, pero no obtuvo respuesta. La mujer permaneció inmóvil, observando la casa. Mi abuelo regresó al interior, pensando que tarde o temprano aquella persona se marcharía. Pero al amanecer, ya no había nadie. No le dio demasiada importancia a este evento, al menos hasta que cayó la noche. cuando volvió a salir entre el monte, la mujer estaba exactamente en el mismo lugar, completamente inmóvil, mirando hacia la granja, y así ocurrió durante las siguientes dos semanas, todas las noches a la misma hora, la silueta aparecía en medio del monte, nunca caminaba, nunca hacía un solo movimiento, solo permanecía observando la casa, completamente quieta, Mi abuelo comenzó a

36:59 sentirse inquieto debido a esto. No se atrevía a acercarse, simplemente cerraba la puerta y ventanas. Se sentaba en su vieja mecedora, tomaba la cruz de madera que siempre llevaba en el cuello y comenzaba a rezar. Escribió que muchas noches terminaba dormido con el rosario entre las manos, esperando a que amaneciera. Lo extraño fue que la mujer jamás se acercó, Siempre permanecía a la misma distancia, como si estuviera esperando algo. Todo empeoró una mañana. Mi abuelo salió a alimentar las gallinas y encontró tres de ellas sin vida.

37:43 No tenían señales claras de haber sido atacadas por un coyote. Simplemente estaban tiradas sobre la tierra. Esto le afectó mucho, pero pensó que tal vez tendría alguna respuesta lógica. Dos días después aparecieron dos ovejas, esta vez sin vida, igualmente tiradas en el suelo. Una semana más tarde perdió un becerro. No había rastros de sangre, no había huellas, solo los animales amanecían sin vida. Fue entonces cuando dejó de sentir miedo y comenzó a sentir coraje, un enojo como pocas veces en su vida. Escribió que estaba convencido de que aquella mujer Era una bruja, en esa región siempre existieron historias sobre mujeres que hacían daño al ganado, y una noche decidió enfrentarse a ella. Esperó hasta que anocheciera, cargó su vieja escopeta, se sentó en el porche y permaneció observando el monte. Poco antes de las 10 de la noche, la silueta apareció otra vez, exactamente en el mismo lugar.

38:54 Mi abuelo se levantó Caminó varios metros hacia ella, le gritó que se fuera y la figura no respondió. Fue entonces cuando levantó su escopeta y detonó el arma. El estruendo retumbó por todo el valle, pero la mujer no se inmutó. Él pensó que quizá había fallado y volvió a disparar, pero nada, seguía inmóvil, como si las detonaciones no existieran. Mi abuelo comenzó a caminar hacia ella, con la escopeta todavía entre sus manos. Mientras avanzaba, sentía que el aire se volvía cada vez más frío. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, la luna iluminó completamente el rostro de aquella mujer y comprendió en ese momento de que no se estaba enfrentando a cualquier mujer. Debajo de un largo cabello, no había un rostro humano. Había una calavera, blanca y desgastada, con las cuencas completamente oscuras. Vestía un largo vestido blanco que el viento apenas movía. No tenía ojos, y aún así, mi abuelo escribió que sintió como aquella cosa. Lo miraba directamente.

40:15 Se quedó paralizado. La escopeta cayó al suelo. Él no podía mover las piernas, no podía hablar. solo escuchaba los latidos de su corazón y en ese momento la figura levantó lentamente una de sus manos y simplemente señaló la casa después bajó el brazo y desapareció no se desvaneció poco a poco como él hubiera imaginado como haría un fantasma ella simplemente desapareció de un segundo a otro mi abuelo regresó corriendo y entró a la casa no durmió el resto de la noche A la mañana siguiente tomó la decisión más difícil de su vida, vendió parte de sus animales, cerró la granja y se fue a vivir con mi padre y el resto de la familia al pueblo.

41:05 Nunca explicó realmente el motivo, solo decía que ya no podía quedarse en aquel lugar. Durante las semanas siguientes comenzó a enfermar. Los médicos decían que era la edad, que su corazón ya estaba muy debilitado. Él nunca discutió el diagnóstico. pero siempre repetía una frase. Ella vino por mí. Ella ya vino por mí. Exactamente un mes después de abandonar la granja, mi abuelo falleció mientras dormía, sin dolor, sin haber vuelto a mencionar aquella aparición. Tiempo después, mientras limpiábamos sus cosas, encontramos un cuaderno viejo. Allí estaba escrita toda esta historia, con su propia letra. En la última página, Había una frase que me dejó pensando durante mucho tiempo.

41:56 Ahí ponía, en una letra que apenas estaba legible, tal vez por el miedo que sentía en ese instante. No era una bruja. No era un fantasma. Era la muerte. Y tuvo la paciencia de esperarme hasta que llegó mi momento. Nunca he vuelto a entrar solo a esa granja. De hecho, ella sigue abandonada. La vegetación ya cubrió casi todo el terreno, y aunque muchas personas dicen que solo fue una coincidencia que mi abuelo falleciera un mes después, hay algo que ninguno de nosotros ha podido explicar. Los vecinos que todavía viven cerca aseguran que, en algunas noches de luna llena, todavía puede verse una figura vestida de blanco inmóvil en medio del monte. siempre en el mismo sitio, siempre mirando hacia donde alguna vez estuvo la casa de mi abuelo.

43:00 Y siéndote sincero, desde que leí aquellas páginas, cada vez que alguien me dice que vio una silueta, observándolo desde lejos, no pienso exactamente en una bruja. Pienso en la historia que mi abuelo, Don Ezequiel, dejó escrita antes de fallecer, y en la posibilidad de que, Algunas veces la muerte no llega de improviso. Primero se limita a observar, esperando pacientemente el momento de llevarse a quien ha venido a buscar.

43:57 Hola Alex, mi nombre es Karen Valeria y te envío un fuerte saludo desde Coatzacoalcos. En esta ocasión yo te quiero compartir una experiencia de mi marido. Mi marido es trailero, lleva haciéndolo una buena cantidad de años. Se sabe muchas leyendas, muchas historias, tanto cosas que le pasaron a él como también a sus compañeros. Pero en esta ocasión te quiero contar una, que a él simplemente, cada vez que se le viene a la memoria, le provoca temblores y también una cierta sensación de estar observado. Eso solo demuestra lo aterrado que estuvo en aquel momento. Él dice que se encontraba en el estado de Veracruz, transitando una de aquellas carreteras.

44:48 En aquel momento era precisamente de noche, horas de la madrugada. tal vez como las 2 o 3 de la mañana. Él se encontraba conduciendo como habitualmente lo hacía, escuchando la radio y tomándose un potente café, para tener la vista y el cerebro puestos en la carretera. No podía dormirse, ya que eso solamente resultaría en un accidente. Él dice que en cierto punto del trayecto, cosa normal, tuvo que observar el retrovisor, al hacerlo, para ver si no venía ningún auto que quisiera rebasarlo, más que nada para entrar a una intersección, se dio cuenta de algo, algo que venía atrás en su cargamento, él para esto cuenta, que durante un buen tiempo del trayecto, había estado escuchando ruidos extraños, que venían de la parte del cargamento, a ver, Ruidos extraños, casi siempre se escuchan, pero va dependiendo también de los cargamentos que los traileros traen. A veces traen cajas de diferentes cosas, a veces traen vegetales, a veces traen cosas que se mueven.

46:09 Pero en aquel preciso instante, mi marido cuenta que llevaba unos rollos de aluminio. Para quienes los conocen, saben que son rollos muy pesados y grandes. que están sujetos fuertemente por arneses. Así que, que tú digas, ruidos, no deberían de hacer, ya que deberían de ir bien sujetos. Mi marido estaba a la expectativa. De hecho, por eso, no subía tanta la velocidad. Él creía que no venían muy bien ajustados y, una de aquellas cosas sueltas en la carretera rodando, aplastaría con facilidad cualquier vehículo. Justamente cuando se fijó por el retrovisor dando vuelta, él nota algo que venía agarrado fuertemente en uno de aquellos rollos. Era una mujer.

47:02 Pudo verle solamente la mitad del cuerpo, pero con eso tuvo. Él dice que pudo ver una cabellera castaña volando entre el aire, la mitad de su rostro pálido y también un vestido blanco. era como si viniera levitando, pero también a la vez, como si viniera bien sujeta de uno de los rollos de aluminio. Obviamente esta escena a mi marido lo aterró por completo y empezó a acelerar, pero él cuenta que en ese preciso instante también empezó a pensar otras circunstancias, y es que en aquel momento habían muchas caravanas de migrantes y habían ocurrido ciertas cosas que que a los traileros los mantenía a la expectativa. Y es que en algunas ocasiones cuando los traileros se detenían, algunos migrantes para cortar camino, obviamente migrantes desesperados, se subían a las cajas. Sin que los traileros se dieran cuenta, donde pudieran se subían. Y más si traían rollos de aluminio como en aquel momento, ya que dejan mucho espacio para que se vayan sentados. Él pensó que tal vez era un migrante, que venía colgando de ahí una mujer.

48:20 A pesar de que su corazón le decía que eso era otra cosa, que eso no era algo normal, decidió ir deteniéndose poco a poco. Finalmente se detuvo el camión por completo, agarró su lámpara y bajó. Pero por más que alusó de un lado hacia el otro, mirando tanto por debajo como por otros rincones del tráiler, Rincones que él conoce muy bien, en donde se pueden esconder personas, no encontró a nadie. Se le hizo muy extraño, pero el miedo no se le fue, lo seguía sintiendo, como si algo lo estuviera acompañando. Él se subió de nuevo al tráiler y comenzó con su trayecto. Hasta ahí quedó aquella experiencia. Él se fijaba cada cuanto por el retrovisor, más que nada porque era lo que tenía que hacer como prevención. Pero cada vez que se iba a asomar, rezaba para ya no ver aquella cosa. Por suerte ya no la vio. Uno de sus compañeros le dijo que eso era algo habitual. A veces sucedía. A veces ese tipo de entes se les pega a los camioneros. Y que uno debe tener mucho cuidado si es que los ve.

49:41 Ya que en algunas ocasiones el propósito de estos entes malignos¿ Puede eso ocasionar algún accidente?