RELATOS ATERRADORES DEL METRO Y CUANDO ESTAS SOLO EN CASA / EXPERIENCIAS PARANORMALES
0:09 Esta siguiente leyenda que les voy a compartir, creo que es muy popular, criptomaniacos. Es por eso mismo que es la primera, ¿ok? Más que nada para ir adentrándonos un poquito en este tema. Y es el hombre que se puso lagañas de perro en sus ojos.¿ Por qué les cuento esta historia? Porque viene muy de la mano con el tema. Según la leyenda original que me encontré, este hombre vivÃa completamente solo... Era un hombre, de ya de la tercera edad, que vivÃa en un pueblo. Su esposa habÃa fallecido, y no se sabÃa si tenÃa hijos. En algunas leyendas se cuenta que éste sà tenÃa, pero que los hijos, pues, habÃan hecho su vida y se habÃan ido.
0:53 A final de cuentas, este hombre se encontraba solo, en compañÃa de su fiel perro. Al paso de los años, este hombre empezó a notar que su perro... El perro a veces se la pasaba ladrando por las noches y a veces durante el dÃa también ladraba. Ustedes se preguntarán,¿ qué tiene de extraño que un perro ladre? Bueno, el perro de este hombre ladraba a veces a lugares donde no habÃan personas. Ladraba a esquinas, ya sea de un cuarto, ya sea del baño, ya sea de la sala, de la cocina, etc. El perro simplemente se paraba y gruñÃa y empezaba a ladrar, como si estuviera viendo algún extraño, o peor aún, como si estuviera viendo algo amenazante, algo que el dueño no podÃa captar. Recordemos que este dueño ya era de la tercera edad, era un ancianito, asà que pasaba la mayorÃa de su tiempo adentro de su casa y a pesar de que le hablaba a su perro, a pesar de que trataba de tranquilizarlo, el can aún asà se ponÃa como loco y empezaba a ladrar y cada noche era constante de ladridos y ladridos. En una ocasión este hombre, hablando de este problema con algunas personas del pueblo, estos mismos le dijeron que los perros tienen
2:26 cierta habilidad para detectar almas que nosotros no podemos ver, o de detectar seres, ya sean seres demonÃacos, seres, podrÃamos decir, malévolos que buscan dañarnos, asà como también almas que simplemente están de camino. Incluso muchos dicen que los perros también pueden detectar a la muerte. El dueño se queda pensando y les pregunta,¿ es que los perros sienten esto? Y los pobladores se les dijeron, no, los perros ven esto. Si tú tuvieras los ojos de un perro, tal vez de igual manera pudieras verlos. Entonces el hombre¿ qué es lo que hace? Se levanta una mañana y le quita las lagañas a su can y se las empieza a untar él, tal vez creyendo que de esa manera iba a poder ver a los espÃritus. Pero se encontró con una sorpresa, según se dice la leyenda el hombre no vio espÃritus, El hombre solamente vio a algunas personas en oscuridad absoluta, eran como sombras, pero sombras que tenÃan peso, que tenÃan materia, eran como personas convertidas en sombras, de una manera gaseosa y de otra manera gelatinosa. El hombre no puede explicar muy bien la estructura que tenÃan aquellas personas,
4:00 pero no tenÃan piel, no tenÃan huesos, eran simplemente algunas personas con un cuerpo que era totalmente diferente a lo que nosotros tenemos entendido por un cuerpo humano o un cuerpo animal, simplemente era de otra materia. El hombre quedó loco. pero pudo decir esto algunos atinan que fueron seres tulpa gente sombra básicamente algunas personas dicen que estos seres viven con nosotros que nos observan cotidianamente y que solamente están ahà que no se aparecen pero que muchas veces algunas personas que son más susceptibles a tener este vÃnculo no algunas personas que tienen cierto don de ver cosas Pueden detectar a la gente sombra viéndolas por el rabillo del ojo cuando éstas se ocultan. Asà que ahora te pregunto a ti que me estás escuchando.¿ Alguna vez has visto algo por el rabillo del ojo?¿ Algunas veces has visto pasar a alguien al lado de ti y volteas y no hay nadie? Muy probablemente estés siendo observado por uno de estos seres. MarÃa Guadalupe nos manda esta historia, y le ocurrió cuando ella era apenas una niña. En aquel tiempo,
5:35 tendrÃa algunos 11 o 12 años, el caso era que acababa de salir de la primaria, ya estaba en secundaria, y habÃa tenido una pérdida recientemente, que le habÃa tocado mucho en el corazón, muy feo, y es que su abuelo, la persona que la habÃa cuidado desde que era bebé, habÃa recientemente fallecido. El abuelo se encargaba de cuidar a MarÃa cada tarde cuando ella llegaba de la primaria o del kinder, esto debido a que ambos padres, tanto su madre como su padre trabajaban y por lo tanto no podÃan estar con su hija después de que ella llegaba de la escuela, asà que su abuelo se hacÃa cargo, él le daba de comer, la arropaba, pasaba el tiempo con ella y le ayudaba con su tarea. Entonces esto a MarÃa le pegó muy fuerte, le pegó muy fuerte en sus sentimientos, en el corazón, y siempre llegaba abatida a su casa, triste.
6:39 Debido a que ella tenÃa 12 años, y debido a que el transporte iba y la dejaba hasta la puerta de su casa, sus padres le dijeron que, pues que cerrara la puerta, y que se mantuviera ahÃ, encerradita. Los padres llegaban por eso de las 5 de la tarde, asà que ella iba a estar sola alrededor de 4 horas y media. Obviamente no la dejaban sola de a tiro. A los vecinos que estaban cerca, siempre se la encargaban. Los vecinos de vez en cuando le echaban ojos.¿ Y esto por qué? MarÃa nos cuenta que hubo una época ahà en su colonia, que habÃa una pandilla, esta pandilla habÃa entrado a varias casas que se encontraban solas, e incluso algunas con gente, y habÃan robado, se habÃan metido de una manera ingeniosa, y habÃan saqueado unas ciertas cosas, joyerÃa, dinero, a veces algunos platos de porcelana, etc., el caso es que aquella pandilla andaba por ahÃ, cerca, y los padres de MarÃa tenÃan cierto pendiente de que fueran a ir con su hija cuando ella se encontrara sola en su casa. MarÃa en ese tiempo era algo terca, ella no querÃa que nadie la cuidara y mucho menos querÃa irse a estar en la casa de las vecinas. Entonces a pesar de que le dieran instrucciones de que se fuera para allá, la niña no hacÃa caso, se iba a su casa.
8:10 Llegó la ocasión de que eran como las cuatro de la tarde. Uno de los vecinos notó que la pandilla, que eran tres hombres, estaban afuera de la casa de MarÃa. Ella se encontraba solita y se encontraba en su cuarto. Ella siempre tomaba una siesta por eso de las tres y media, hasta que llegaban sus padres. Estos hombres siempre iban al portón y se quedaban mirando hacia adentro. Los vecinos los estaban viendo, pero después de estar observando algunos tres o cuatro minutos, estos tres hombres se iban. La pandilla se iba, extrañamente, porque los vecinos decÃan, oye,¿ por qué no se meten a la casa? No se ve que haya luz. La niña solamente va, se encierra en su cuarto y ya. Y era justo lo que hacÃa MarÃa.
9:06 MarÃa solamente iba y se encerraba. No habÃa luz en el patio. No habÃa música. No habÃa sonido de televisores. Nada. La casa parecÃa absolutamente abandonada. Aquella pandilla fue y se fijó por el portón de esta casa cerca de tres veces. En tres dÃas consecutivos. Y aquellos tres hombres se iban de manera inesperada. Una de las vecinas al percatarse de esto, tomó su teléfono y llamó a la casa de MarÃa para que le contestara, para que le dijera que si los estaba viendo, que se habÃa llamado la policÃa o que si estaba con alguien. Pero MarÃa como se encontraba dormida en su cotidiana siesta, jamás respondió al teléfono. Dejó que el teléfono sonara y sonara y sonara. La vecina preocupada consiguió su teléfono y salió de su casa y fue corriendo directamente a la casa de MarÃa porque pensó que tal vez le habÃa pasado algo. Cuando tomó su teléfono nuevamente ahà en la calle y empezó a marcarle, notó que ahà en la ventana En una ventana enorme que tenÃan en el tercer piso, habÃa una luz encendida y esa luz podÃa reflejar claramente la sombra de alguien.
10:32 Ahà se veÃa una persona, una persona que se encontraba observando desde adentro hacia afuera. Obviamente no era MarÃa, la sombra era grande. Se veÃa como de un hombre, de un hombre alto. La vecina estaba muy confundida porque según ella, la niña no estaba acompañada, la niña se encontraba sola. Por lo tanto, esta vecina llamó a los padres de MarÃa para que fueran inmediatamente a su casa, ya que no tenÃa manera de entrar, ella no tenÃa llaves y el teléfono no contestaba. No lo contestaban desde adentro. Los padres de MarÃa llegaron inmediatamente, abrieron la puerta y buscaron por todas partes. pero no habÃa nadie adentro de la casa, MarÃa se encontraba dormida, ahà en su cuarto, la despertaron, la interrogaron, si es que alguien habÃa entrado, MarÃa dice, ahà me despertaron y estaba completamente confundida, pero percibà algo en el olor, ella me explica, Alex, yo percibà un olor muy muy familiar, percibà el perfume de mi abuelo, Y no solamente yo, también mi papá y también mi madre.
11:57 Era un olor muy caracterÃstico, un perfume que siempre se ponÃa y siempre se puso a lo largo de toda su vida. En la casa estaba emanando aquel perfume, algo extraño, porque nosotros no nos habÃamos quedado con ninguna botella de su perfume. y el olor estaba más concentrado en el piso de arriba, en el tercero, justamente en la habitación con la ventana que daba la calle, donde habÃan visto aquella supuesta sombra. MarÃa me dice y asegura esto,« Alex, a pesar de que yo creÃa que me quedaba sola y de que yo creÃa que nadie me cuidaba adentro de la casa, siempre me cuidó alguien». A pesar de que mi abuelo falleció, él aún venÃa por las tardes, y como siempre todos los dÃas, se mantenÃa a mi lado.
12:55 Aquella pandilla nunca entró a mi casa, porque siempre lo veÃan ahà en la ventana, observando hacia afuera, como intimidándolos. O al menos, eso es lo que ella cree que pasó, en aquellas tardes cuando ella se quedaba sola en la casa. Viene de parte de Julieta Pérez y nos dice que le sucedió en un viaje familiar. Eran vacaciones de diciembre.
13:36 Julieta y toda su familia organizaron un viaje para ir a visitar pues a toda la familia junta, ¿no? Toda la familia de su padre. TenÃan pensado hacer una enorme fiesta para celebrar el fin del año. Por lo tanto Julieta y toda su familia tuvieron que pedir posada en la casa de una tÃa, hermana de su padre. Esta tÃa se ofreció porque recientemente se estaba separando y la casa que era muy grande porque tenÃa un marido y un hijo al menos antes, le estaba quedando mucho espacio.
14:16 Tristemente a esta tÃa, recientemente como unos meses atrás según explica Julieta, HabÃa perdido a su hijo. El chico habÃa fallecido. Julieta no me dice muy bien de qué falleció, pero el caso es que habÃa fallecido. Después de esto, el matrimonio empezó a deteriorarse de manera muy rápida. Asà que finalmente el marido le pidió el divorcio y se separaron. Asà que la tÃa de Julieta tenÃa mucha casa y dos habitaciones que solamente las tenÃa vacÃas. las mantenÃa limpias pero que estaban vacÃas, asà que les dijo con total confianza, pueden venir a mi casa y se pueden quedar en aquellas habitaciones, Julieta pues pensó que estaba bien, se libraban de estar lidiando con hoteles, Esa tarde llegó ella junto con su familia, y ella siempre ha sido una persona que, si bien le gustan las fiestas familiares, tampoco es que le guste salir a cada rato con la familia. Entonces, mientras todos se alistaban para dar un pequeño viaje a la zona, Julieta les dijo, yo me quedo desempacando, no tengo ganas de ir, si no hay problema con mi tÃa, yo quiero quedarme en la casa. Su tÃa les dice, claro, no hay ningún problema, te puedes quedar aquÃ, puedes poner la televisión, puedes hacer lo que tú quieras. Julieta se queda,
15:46 empieza a desempacar, y en aquel tiempo, su hermano menor, que tendrÃa como unos 10 años, digamos que era un chico que le gustaba hacer travesuras, era un chico que la molestaba cada rato, y según tenÃa entendido ella, se iba a ir con su tÃa y con su madre. Asà que ella pensó, mucho mejor, me quedo sola y nadie me va a estar molestando.¿ Por qué les menciono esto?¿ Por qué les menciono el hermano? Porque explica Julieta que cuando estaba ella completamente sola, encerrada en aquel cuarto que les habÃa dado la tÃa, empezó a escuchar cómo le tocaban la puerta desde afuera y cómo corrÃan de un lado extremo del pasillo hacia el otro. Julieta en ese primer momento pensó, chin, mi hermano se quedó, seguramente salieron y a la mitad del camino o cuando estaban saliendo les dijo, no yo me quedo en la casa con mi hermana, ya lo habÃa hecho anteriormente, solamente para molestarla, para quedarse con ella, asà que Julieta algo enojada dice, no, no le voy a abrir, que busque ahà con qué entretenerse, no lo quiero aquà cerca. pero de repente nuevamente van y le tocan la puerta, y otra vez escucha los pasos que van corriendo de un lado y luego van corriendo del otro, como provocándola, ella sigue sin prestarle atención
17:20 y mantiene la puerta cerrada, pero nuevamente otra vez le tocan la puerta, esta vez de manera más fuerte que antes, Julieta y algo enojada se levanta, abre la puerta, la azote incluso de la otra parte de la pared porque la abre muy fuerte y ve para un lado y ve para el otro y no hay absolutamente nadie. Julieta se queda pensando ahà un momento, bueno y a este que le pasó, habrá corrido muy rápido y ahora se encuentra en la planta baja. Ahà se encontraba una escalera que de cierta manera se le perdÃa la visibilidad... Asà que pensó... No, bueno... Mi hermano corrió a la planta baja...
18:06 Viene otra vez y cierra la puerta y le pone candado... Pasaron solamente cinco minutos... Cuando de nueva cuenta... Le tocan la puerta muy fuerte... Y salen corriendo... Julieta se para nuevamente... Esta vez de manera más rápida que la anterior... Abre la puerta... Y no hay absolutamente nadie. Ojo. Ella sigue pensando que es su hermano. Cierra la puerta nuevamente. Y le sucede por tercera vez. Y la tercera es la vencida. Incluso Julieta dice que se quedó cerca de la puerta. Tan pronto le tocaron la puerta. Abrió rápidamente. Y no habÃa nadie en el pasillo. Tampoco se escucharon los pasos.
18:53 Pero ella cree que es su hermano. Sale de la habitación, camina por el pasillo y baja las escaleras y empieza a buscar por toda la casa y los alrededores, llamándolo por su nombre y diciéndole que ya estuvo bueno, que la deje, que ya no le esté molestando. Pero su hermano no sale por ningún lado. Ella está sola en la casa y empieza a entrarle un miedo porque no lo ve.¿ Cómo es posible que le hayan tocado la puerta si está sola? Justo en ese preciso momento, Julieta empieza a ver que un coche se está acercando y lo reconoce, es el de la tÃa. Ella va, se siente en la sala y empieza con su celular de aquel momento. Y nota que su hermano se baja del coche junto con su madre, junto con su tÃa y junto con su padre. Sà se habÃa ido. Hasta la fecha Julieta dice que no sabe con qué fue con lo que le dio aquel dÃa, pero que desde esa experiencia jamás ha vuelto a quedarse sola, ni siquiera en su propia casa. Ella a veces explica que tal vez fue el alma de su primo, del hijo de la tÃa, aquel niño que habÃa perdido recientemente la vida. que tal vez de alguna manera se estaba manifestando para jugar con ella.
20:25 Y si es que es esto, Julieta aún tiene mucho más miedo de que esto se repita. Mariana nos dice que ya era un estudiante, y en aquel tiempo vivÃa sola con sus padres, su hermanito todavÃa no era parte de la ecuación, y cada tarde que ella llegaba, pues siempre la casa estaba sola, sus padres de igual manera como la anterior historia, se la pasaban trabajando y llegaban por eso de las 7 u 8 de la noche, Mariana tenÃa la costumbre de llegar, hacerse ella de comer, era una chica muy independiente, Pero también tenÃa la costumbre de meterse en el cuarto de ocio de su padre y robarle algunas cosillas que él guardaba por ahÃ.¿ Qué cositas? Pues tenÃa refrigerios, tenÃa un pequeño frigobar donde almacenaba algunos refrescos, algunas gomitas, chocolates. Mariana se metÃa ahÃ, le esculcaba y los agarraba y se los llevaba. Este cuarto de ocio de su padre era donde él... TenÃa como que sus momentos a solas, ¿no? Su padre a veces componÃa canciones, otras veces dibujaba, y ese cuarto era destinado solamente para él.
21:53 TenÃa libros, estanterÃas, guitarras, amontones, dibujos y diferentes revistas. Mariana tenÃa mucha la costumbre de adentrarse a este cuarto cuando su padre no estaba, pero algo se le habÃa sumado a este cuarto. que de cierta manera lo hacÃa un poco tenebroso, la abuela habÃa fallecido recientemente, la habÃan cremado, y las cenizas se las habÃan dado al padre de Mariana, y el padre de Mariana las puso en aquella habitación de ocio que él tenÃa, Mariana entraba, veÃa las cenizas de su abuela, trataba de no prestarles atención, Y pues solamente agarraba sus cosas y se iba. Pero ella recuerda una tarde en la que el verano azotó mucho. Hubo un calor como el que nunca habÃa sentido ella. Ella vivÃa en un estado muy templado, ¿ok? No se ocupa tanto el mini split en aquellos estados. pero su padre tenÃa uno en ese cuarto de ocio y en el cuarto donde él dormÃa junto con su madre, Mariana no tenÃa aire acondicionado, más que nada porque ella no sentÃa que se ocupara, pero al llegar aquel verano y llegar esas altas temperaturas, Mariana lo pedÃa, lo necesitaba mucho más en la tarde cuando llegaba a su casa, Asà que
23:26 una vez que llegó, se metió al cuarto de su padre, encendió el aire acondicionado y lo sintió tan bien que me dice Alex, yo me recosté en el sillón de mi padre y me quedé rotundamente dormida. Me explica Alex, cuando yo me quedé dormida... Yo recuerdo perfectamente que la lámpara del techo estaba encendida, estaba iluminando todo el cuarto, la puerta estaba cerrada, obviamente para que no saliera el aire. Yo me quedé dormida y para cuando desperté, me di cuenta que la luz estaba apagada y que la puerta se encontraba entreabierta, o sea, pasaba cierta claridad. En ese momento cuando yo me desperté, estuve en ese trance de cuando uno se va despertando que está muy modorro, que solamente ve la puerta y se queda mirando la puerta, no le pone mucha atención. Ella tiene todavÃa mucho sueño y toda la habitación está oscura, pero gradualmente la puerta se va abriendo, lentamente se va abriendo. Y la luz que viene del pasillo, de la lámpara que está encendida, empieza a invadir la oscuridad del cuarto. Y poco a poco se empieza a iluminar un poquito. Y es en
24:56 ese momento, con la iluminación que está entrando lentamente, que Mariana ve algo. Mariana ve una silueta parada enfrente de ella que la está observando metódicamente. Aquella silueta simplemente está parada enfrente de ella, sin pronunciar ni una sola palabra. Mariana se pone rÃgida y pone cara de sorpresa al verla. Es la silueta de una mujer, una mujer con un vestido. Lo reconoce por su cabello largo y por su estructura. Mariana inmediatamente piensa que es su mamá, a pesar de que la silueta no se le parezca. Pero ella trata de encontrarle... Alguna respuesta lógica a esto... Es en ese momento que Mariana se levanta lentamente... Y le dice... Mamá...
25:50 Ya llegó papá...¿ A qué hora llegaron?¿ Cuánto tiempo me dormÃ? Ella pensó que ya pasaban de las 7... Pero la silueta no le contesta... La silueta sigue observándola solamente... FrÃa... Absolutamente frÃa... Sin pronunciar nada... con un semblante serio, y es en ese momento que Mariana pues la quiere tocar, no decir, mamá, estás enojada, te pasa algo, y es ahà donde Mariana nos explica, que al momento de tocarla, ella siente que la quema, le quema la palma, pero no porque esté caliente, sino porque siente como si hubiera tocado algo muy frÃo, porque sÃ, a veces las cosas tan frÃas también queman, Ella inmediatamente retira su mano y aquella silueta simplemente se le queda observando. Mariana no sabe qué pensar en ese momento, asà que solamente empieza a caminar poco a poco para salirse de la habitación. Ella me cuenta, Alex, yo en ese momento no sabÃa qué pensar, no sabÃa si era mi madre, no sabÃa si era otra persona, pero no era posible que fuera otra persona porque todas las puertas tienen seguro. absolutamente todas, y hay una enorme barda que impide que extraños pasen, cuando voy saliendo del cuarto de mi padre y voy cerrando la puerta, escucho como claramente ellos están entrando en la puerta de enfrente, ellos entran,
27:24 mi madre y mi padre entran al mismo tiempo, y yo me les quedo con la boca abierta mirándolos, Ellos me saludan pero inmediatamente ven que mi aspecto no es normal y me preguntan¿ Qué te pasó Mariana?¿ Por qué estás as� Yo no puedo hablar y solamente le señalo el cuarto. Mi padre va, lo abre, enciende la luz y no hay absolutamente nadie. Ella explica que no sabe qué fue lo que vio en aquella noche. Ella no sabe si tal vez fue su abuela que se manifestó ahà de frente, ahà en las cenizas. Si bien no es que fueran tan unidas, tampoco es como que se odiaran.
28:12 Asà que no se le hace mucho sentido que su abuela se le manifestara ahà de una manera tan extraña y horrorosa para asustarla. A ella tampoco le habÃa pasado nada paranormal en aquella casa hasta esa ocasión, y desde esta ocasión dejó de meterse al cuarto de su padre. Ella simplemente atina a decir que tal vez las cenizas de la abuela atrajeron a algo, porque ella está segura que no fue el alma de la abuela. Tal vez atrajeron a algo que se le manifestó en aquella tarde a Mariana. Liliana nos cuenta algo muy raro que le pasó.
29:06 Ella dice que esto fue enteramente paranormal y que hasta la fecha no ha podido olvidarlo, incluso cuando se va transportando en autobuses, taxis, trenes, metros o incluso en aviones. Liliana cuando era una estudiante Ella tenÃa que ir a la universidad, levantarse muy temprano y una vez que salÃa, tenÃa que lidiar con todo ese ajetreo de las personas, ¿no? Cuando todas las personas salen de sus trabajos, salen de la escuela y el metro se abarrota. No es nada raro decir que Liliana tuvo que empujar, tuvo que conseguir un asiento al meterse dentro de aquel vagón del metro y muy apenas iba cómoda. Pero conforme el vagón se iba desocupando, iban surgiendo los asientos. Entonces Liliana aprovechó y se sentó en uno de estos asientos del vagón del metro.
30:07 Esto le pasó precisamente por eso de las cuatro y media de la tarde. Asà que digamos, habÃa mucha gente. Parados, sentados. HabÃa demasiada gente, estaba rodeada de tanta gente. Que ella pensó que serÃa una tarde normal. Ella solamente iba con su tablet, viendo diferentes mensajes y algunas tareas que habÃan quedado inconclusas antes. Mientras estaba viendo la tablet, ella dice que empezó a sentir una cierta mirada que la veÃa a lo lejos. A todos nosotros nos ha pasado alguna vez. A todos nosotros a veces nos ha pegado una mirada tan pesada que indiscutiblemente tenemos que voltear. Liliana explica que en aquella ocasión sentÃa alguna presencia que no la dejaba sola, a pesar de estar rodeada de gente, sentÃa que la observaban, y aún peor, como que la cazaban. En ese momento Liliana levantó la mirada, la tenÃa abajo, y empezó a ver a todas las personas del metro. Empezó a ver a los niños, a mirar por atrás de la espalda de algunas personas y es ahà que pudo notar que habÃa unas ciertas mujeres a la distancia, como si se estuvieran camuflajeando con las demás personas que iban en el metro.
31:39 Liliana las empieza a ver y empieza a notar que estas mujeres no tienen una apariencia natural como las que tuviera cualquier persona. Aquellas mujeres tenÃan un rostro pálido y unos ojos profundamente oscuros que se volvÃan cada vez más negros conforme Liliana las veÃa y las veÃa. Liliana en ese momento notó que no eran una ni eran dos mujeres, sino que eran varias mujeres que parecÃan estar distribuidas a lo largo del vagón. De alguna extraña manera, las demás personas eran como si las ignoraran o tal vez no las pudieran ver. En ese momento Liliana nos explica que las caras de aquellas mujeres empezaron a cambiar súbitamente, como que se empezaron a deformar. Me platica Alex, me causaba mucho conflicto y también mucho asombro ver que ninguna persona que venÃa conmigo en aquel vagón que vuelvo y te repito, estaba casi lleno, notar aquellas presencias malignas, horripilantes presencias con la cara deformada que se encontraban paradas entre las personas.
33:03 Liliana en ese momento simplemente por el terror que la ha invadido en ese preciso instante, se levanta del asiento y empieza a gritar, Ella se querÃa salir del vagón. Obviamente eso no es posible porque el metro está en pleno movimiento. No hay forma de detenerlo. Lo único que pasarÃa es que si accionan el botón, el metro quedarÃa varado a mitad de unas vÃas. Y eso suele ser muy peligroso, sobre todo si viene otro subterráneo acercándose. En aquel momento Liliana tuvo que encontrar algún refugio con las personas que venÃan alrededor de ella, las cuales la abrazaron y trataron de calmar en su mayorÃa mujeres y le preguntaron qué era lo que estaba pasando, por qué estaba gritando.
33:56 Liliana les dijo, hay unas mujeres que no tienen ojos, hay unas mujeres que no tienen ojos. Empezó a gritar y a repetir constantemente eso y las personas estaban sumamente confundidas. Esa fue la primera y única vez que vio como todas las personas la observaban y creÃan que estaba loca. De una forma instantánea Liliana nos platica que aquellas mujeres desaparecieron casi enseguida de cuando ella se levantó. Al parecer aquellas mujeres estaban mirándola y cerciorándose de algo. pero no tienen en cuenta tal vez, que Liliana pudiera verlas, cuando se bajó del vagón del metro, ella fue de las primeras en salirse, simplemente caminó, caminó, subió las escaleras, ustedes ya conocen cómo es el metro de Ciudad de México, topando con muchas personas, estaban en la hora pico, y Liliana me dice, Alex, yo sentÃa como aquella mirada no se iba, como si me empezaran a perseguir, como si esas mujeres se hubieran dado cuenta que yo las observé.
35:17 No me sentà segura hasta que salà del metro. La historia de Liliana puede ser muy sorprendente, pero curiosamente no es una historia aislada. Muchas de las chicas han reportado ver mujeres de cierto aspecto parecido a lo que vio Liliana. Dicen que estas mujeres, que no tienen ojos, a veces están caminando entre las personas que están paradas en el metro. Incluso algunas están paradas como si estuvieran esperando algún tren. Lo más sorprendente es que solamente ciertas personas logran verlas, pero la mayorÃa no. se cree que estas mujeres son precisamente las chicas que han perdido la vida en aquellas circunstancias, en aquel sitio, las chicas que se han lanzado a las vÃas, que vuelvo y repito, no son pocas, también han sucedido varias veces que las mujeres o los hombres que ya quieren acabar con su vida, se bajan de la estación y empiezan a caminar por las vÃas del tren, sumergiéndose en toda aquella oscuridad del túnel esperando que algún tren pase por encima de ellos es muy tétrico pero es lo que se dice Brian nos cuenta que para
36:53 él es muy común tomar el subterráneo que diariamente lo toma y que tristemente hasta la actualidad lo tiene que seguir tomando, a pesar de haber vivido esta experiencia, que él ya no quisiera, pero debido a las circunstancias no le queda de otra. Ãl cuenta que una noche, por eso de las 12 de la noche, 11, poco más, estaba esperando los últimos metros que salen, En aquel horario, si bien sà hay personas, no hay tanto como en el dÃa. Brian recuerda que en aquella noche él estaba esperando el metro junto con otras cinco o seis personas en la estación.
37:41 Mientras él estaba solamente mirando su celular, simplemente sumido en sus pensamientos, empezó a ver... para diferentes lados, sin motivo aparente, y enfrente de ellos se encontraba otra estación, la cual se encontraba completamente vacÃa, y por qué se encontraba vacÃa, fácil, porque de la otra parte de la estación ya no habÃa pronosticado trenes, digo metros, subterráneos, ya no iba a pasar ninguno, entonces la estación del frente se encontraba completamente vacÃa, salvo por una persona que se encontraba ahÃ, y que estaba observando a Brian. Brian alzó su mirada y la vio.
38:27 Pudo ver que era un hombre que parecÃa como de dos metros, 1.95 por asà decirlo. Este hombre tenÃa una gabardina muy larga que caÃa por debajo de sus rodillas, casi llegando hasta sus talones. Brian lo que le llamó más la atención fue la cabeza de este hombre, ya que veÃa que tenÃa una cara muy pálida, no tenÃa cabello, unos ojos hundidos y unas orejas puntiagudas. TenÃa una extraña apariencia. Brian simplemente se le quedó viendo con una interrogante.¿ Y ese hombre qué está haciendo ahÃ? Como dije, traÃa una gabardina negra, asà que,¿ de seguridad o un policÃa? No podÃa ser. En ese momento, Brian estaba viéndolo solamente cuando empieza a pasar el subterráneo enfrente. Simplemente olvida rápidamente a aquel hombre y se mete al vagón. Para Brian, esto solamente hubiera quedado como una experiencia algo extraña. Pero él va, se sienta, se pone sus audÃfonos y empieza pues simplemente de nuevo a sumirse en sus pensamientos. Cuando en eso, él empieza a sentir un frÃo que empieza a rozarle el hombro. Brian me explica que es lo más parecido
40:02 a que te pasen un hielo, pero no pegándote a tu cuerpo, sino cerca de él. ese humito frÃo cuando te pega, por lo tanto Brian se levanta, voltea hacia un lado y en ese momento ve que aquel extraño hombre que habÃa visto de frente en la otra estación, ahora se encuentra caminando en el centro del vagón del metro, Brian solamente se le queda mirando y muchas preguntas empiezan a saltar por su cabeza, Y empieza a decirse a sà mismo, bueno, pero¿ cómo es que se subió? Se supone que el subterráneo lo tomamos de este lado de la estación. Es imposible que en segundos el hombre haya corrido, haya bajado, brincado las tres vÃas y tomara el subterráneo de este lado. No coordina nada. Luego empieza a pensar, bueno,¿ será que hay más de uno?¿ Será que hay varios hombres asà con ese extraño aspecto?¿ Será que hay una fiesta de disfraces, etc.? En fin, Brian está pensando esto mientras ve a aquel hombre que va caminando lentamente en el pasillo del metro. Justamente cuando llega a la puerta que divide un vagón de otro, la puerta no se abre.
41:30 Lo más curioso es que era una puerta automática. La puerta no se abre como si esta no detectara que hubiera una persona enfrente de ella. El hombre, según palabras mismas de Brian, traspasa la puerta enfrente de él y continúa su camino. En ese momento, a Brian le empieza a entrar un escalofrÃo, empieza a temblar y a sudar helado. Dice Alex, me empezó a temblar todo el cuerpo, me tuve que levantar porque yo estaba cerca de la puerta donde aquel extraño hombre simplemente habÃa traspasado. Tuve que correr e irme hasta el otro extremo del vagón y sentarme en unos asientos que dieran la espalda a aquella puerta.
42:22 Me senté precisamente enfrente de una pareja. Yo estaba muy asustado, pensé que más personas habÃan visto lo mismo que yo. Esta pareja me estaba mirando raro, más el chico que la chica, y obviamente ellos estaban pensando que tal vez me habÃa metido algo, que habÃa fumado algo. Asà que el chico me pregunta,« Disculpa,¿ estás bien?¿ Qué tienes?». Y yo le respondo,« Ustedes no vieron al hombre, aquel hombre que acaba de pasar, traspasó la puerta». Tanto el chico como la chica se quedan mirándose. Y me dicen... No, no, carnal.
43:07 Aquà no ha pasado nadie. La puerta no se ha abierto. Hay muy pocas personas ahorita. Quien sea que viste, nosotros no lo vimos. En ese momento me explica Alex me tuve que levantar. Y aunque parecÃa un loco, un loquito del centro, como algunos los llaman, empecé a ir persona por persona preguntándole, disculpe,¿ usted vio a este hombre?¿ Vio a este hombre caminar por el medio del pasillo? Todos me respondieron que no lo habÃan visto. Desde esa experiencia, tengo un miedo rotundo de utilizar de nuevo el metro.
43:48 Ãl le explica que ya a altas horas de la noche ya no lo utiliza. pero que sÃ, esa experiencia bastó para saciar toda aquella hambre que él tenÃa de vivir una experiencia paranormal. David nos cuenta su experiencia que comenzó de una manera muy normal, muy particular. Ãl se encontraba por eso de las 7 de la noche. HabÃa tomado un vagón del metro, se habÃa subido a él. Y él siempre tiene una maña, un hábito. A él no le gusta sentarse en el metro. No le gusta, simplemente no le gusta. Cuando está trabajando, está sentado 8 horas. Asà que lo primero que quiere hacer es levantarse, caminar y estirar las piernas. Asà que él decide irse parado en todo el transcurso del metro, aunque haya sillas disponibles. El caso es que David dice que siempre va, y cuando se puede, va y se para cerca de la puerta.
45:00 para inmediatamente cuando llegue a su estación... bajarse e irse... el caso es... que a ambos lados de esta puerta del metro subterráneo... se encuentra un pasamanos... que va de un lado... y luego otro grande hacia arriba... que sirve también como para que las personas agarren de ahÃ... lo que conecta este pasamanos a la puerta... hace que quede un espacio donde ponen un vidrio, y en este vidrio a veces colocan algunas etiquetas de publicidad, seguridad, anuncios de a quién se le prioriza dar el asiento cuando el metro va lleno, etc. Pero a veces esos anuncios se caen, o a veces simplemente ya no los ponen. Entonces ahà queda un vidrio muy grande, y David dice, continuamente pues se va reflejando en este David dice que en una ocasión él solamente iba con sus audÃfonos escuchando música y por alguna razón que él no sabe simplemente porque iba aburrido alzó su mirada y empezó a ver el reflejo se empezó a ver el mismo aprovechó se empezó a peinar y simplemente se quedó viendo Pasaron los minutos y me dice Alex, yo me continuo viendo en el reflejo, viéndome de vestimenta, etc., y en eso empiezo a ver
46:30 como un rostro se me va asomando, por uno de mis hombros. Yo en ese momento pensé que pues mi vista me estaba jugando alguna broma o estaba viendo cosas donde no las hay, que es muy común.¿ A cuántos de nosotros nos ha pasado que vemos caras ya sea en cortinas, en toallas, en sábanas, no? Asà que David pensó eso. Pero la curiosidad seguÃa, seguÃa manteniendo la mirada ahà y él veÃa como aquella cara se empezaba a tomar forma y empezaba a tomar y empezaba a tomar tanto asà que me dice Alex yo pude ver la cara de un diablo aquà y era muy muy especÃfica tenÃa rasgos tenÃa todo tenÃa boca incluso podÃa verle unos dientes estaba impactado yo seguÃa pensando que tal vez mi mente estaba jugándome algún tipo de visión o algo yo no pude evitar voltear Y obviamente que al voltear, ya no vi absolutamente nada. El caso quedó ahÃ. Brian continuó con su viaje, no se movió, pero siguió viendo el reflejo.
47:48 Ãl lo siguió viendo. Me cuenta Alex, las cosas empezaron a empeorar en ese momento. Ahora ya no solamente veÃa una cara diferente, por encima de mi hombro, sino que ahora veÃa otra por encima de mi otro hombro, del hombro izquierdo. Eran caras diferentes, no era la misma. En ese momento yo me empecé a sentir con mucho, mucho, me sentà como que pesado. Ãl sentÃa algo aquà que traÃa en los hombros, como si alguna persona se estuviera recargando, evitando como que se moviera. él no explica qué pasó, solamente se quitó los audÃfonos, y rezó porque su estación no quedara muy lejos, ya era la siguiente, pasó por su cabeza, quiso moverse del sitio, pero dice que no podÃa, era como si estuviera cargando dos sacos enormes, uno en cada hombro, simplemente se quedó ahÃ, sudando, dice que su cuerpo simplemente estaba dando todo, cuando en eso llegó a la estación, Y como por arte de magia, el peso se libró. Ya no sentÃa pesados sus hombros. Y dice, yo sentà claramente cómo me empujaron hacia abajo y se fueron.
49:13 No sé qué fue lo que me enganchó en aquella vez al metro. Pero algo se me subió. Ãl dice que es muy parecida a la sensación de cuando se te sube el difunto, ¿no? Que se te sube el difunto cuando estás dormido. Pero en lugar de agarrarte dormido, a Brian lo agarraron despierto y de pie. El relato de Jenny Es paranormal, enteramente paranormal, pero se une con la brujerÃa. Sé que es un tema que a muchos de ustedes les gusta, asà que estense preparados. Ella subió al metro de la Ciudad de México y todo el camino transcurrió normal. Ella habÃa salido tarde de su trabajo. TenÃa, por asà decirlo, un trabajo algo exigente. Su horario era más temprano, pero por cosas terminó saliendo tarde. Cuando tomó el metro, llegó a su estación y se bajó de éste, ella notó que se bajó en compañÃa de otra persona.
50:33 Al voltear unas dos veces para ver quién venÃa atrás de ella, notó que se trataba de un hombre. Este hombre vestÃa algo extraño, Jenny me explica que no era un hombre como si vestiera con harapos. O sea, no era una persona de la calle. Me dice Alex, tenÃa una vestimenta extraña, pero no estaba rota ni nada. Era como una vestimenta de diferentes telas e incluso también como de hierbas. Me daba un cierto olor... que no era fetido ni repugnante, pero era un cierto olor desagradable, como que muy penetrante a hierbas. Empezó a caminar más rápido y más rápido. Y para quienes conocen el metro de Ciudad de México, pues este es muy extenso y tiene muchas escaleras. Entonces Jenny comenzó a caminar hasta el momento que vio un policÃa. Debido a diferentes cosas que pasan en el metro, pues están bien custodiados. Ella en primera instancia no pensó en ir y pedirle ayuda. Ella pensó de manera muy inteligente, voy a ir y me voy a sentar en una banca cerca del policÃa. El hombre de atrás tiene que pasar de recto, no derecho, y me tiene que dejar por aquÃ. Si me viene persiguiendo, entonces se va a hacer el tonto y se va a quedar por ahà sentado. Y ya puedo pedirle ayuda
52:06 al policÃa. porque no sabÃa ciencia cierta si este hombre venÃa persiguiéndola, y no querÃa que fuera un malentendido, Jenny dice que va, se sienta en la banca, el policÃa se la queda viendo, ella solamente sonrÃe, se calma un poco la situación, y el hombre pasa, y nota que pasa acompañado de algo, porque lo escucha también, escucha el caracterÃstico sonido del llanto de un bebé, El hombre venÃa cargando un bebé y le venÃa como que tratando de calmarlo. Le pegaba unas palmaditas, hacÃa como que lo arrullaba, tratando de calmar al niño. Al niño lo traÃa envuelto en diferentes toallitas, pero esto a Jenny le llamó la atención.
52:59 Aquel hombre tenÃa un aspecto muy particular como para que este estuviera cargando un niño. pero al final de cuentas ya no le prestó atención, ya no le prestó atención y el hombre pasó y se alejó, pero en los pocos minutos lo vio de nuevo, aquel hombre venÃa otra vez, cargando al niño, tratando de aplacarlo, en ese momento ve a Jenny y se acerca sonriéndole, Jenny empieza a ponerse un poco nerviosa, no sabe cómo proceder, y aquel hombre solamente le dice, me cuidas a mi bebé, quiero entrar al baño. Jenny en ese momento toma al niño, porque siempre ha sido una chica, pues, que piensa en los demás, muy caritativa también, muy empática. Jenny toma al niño, y ve que este niño está muy envuelto, tanto asà que no puede verle ni el rostro. pero se mueve, está pesado.
54:04 Inmediatamente lo pone y lo empieza a calmar. Jenny nos platica que sintió como la manita del niño la agarraba de su blusa, la apretaba. Entonces el hombre aprovecha, va y se encierra al baño. El policÃa todavÃa sigue ahÃ, a un lado de Jenny, y le empieza a preguntar, señorita,¿ se encuentra bien? No hay ningún problema. Ãl le dice, no, no se preocupe, solamente me encargo al niño tantito. Y empieza a arrollarlo, empieza a calmarlo. Jenny y el policÃa empiezan a conversar, pero no pueden evitar sentir, oler, un cierto hedor que emana del niño. Obviamente era de suponer que traÃa el mismo aroma que el padre. Asà que ella simplemente trata de contenerse con... pues ese olor que tiene, y despega un poco la cara, tratando de hablar con el policÃa, es en ese momento que escuchan como suena la puerta del baño, el hombre habÃa salido y ahora se encontraba corriendo al fondo del metro, mientras que se reÃa como loco, Tanto Jenny como el oficial de policÃa...
55:26 Solamente se le quedan viendo... Y no pueden dar crédito a lo que están... Presenciando en ese momento... A que el hombre... HabÃa abandonado a su hijo... Con una completa desconocida... O al menos... Eso era lo que creÃan... Jenny empieza... A buscar la cara del niño... Que para este momento se sigue moviendo... Y cuando va... Quitando toallita por toallita, empieza a notar que lo que está cargando no es un niño. Para este momento el niño ya dejó de moverse y poco a poco se siente más liviano. Cuando le quita todas las toallas nota que lo que estaba cargando no era un ser humano, era un muñeco voodoo.
56:18 y que este estaba chorreado en una especie de lÃquido negro espesoso con diferentes hierbas. En ese momento Jenny tira todo aquello que estaba envuelto entre las sábanas, y el oficial le pregunta,¿ dónde está el niño? Y Jenny le dice, es que no habÃa niño. En ese momento a Jenny le empieza a invadir un miedo descomunal, porque ella me platica a Alex, yo recuerdo muy bien sentir como aquel bebé me agarraba, aquel niño como lloraba, el muñeco dice que era un muñeco diminuto, tal vez como de unos 20 centÃmetros, y no traÃa ninguna grabación, no traÃa ningún cassette, una bocina, en donde se pudiera emitir un sonido como el llanto de un niño, Quedó profundamente aterrada porque decÃa... Yo me repetÃa una y otra vez, dice Jenny...¿ Qué fue lo que cargué?¿ Qué fue lo que cargué? No era un bebé.
57:21 No era algo vivo. En ese momento... Ella se va caminando rápido... Y quiere salir lo más rápido del metro. Consigue salir, toma un taxi y se va a su casa... Pero la pesadilla no termina ahÃ. Jenny dice que al llegar a su casa... a su pequeño departamento, se sentó en su cama, rezó, se persinó, cosa que casi nunca hacÃa, pero la situación lo ameritaba, y aún asà no pudo dormir en toda la noche, porque escuchaba como el llanto del niño sonaba en su cocina y en su sala.
58:05 Jenny se levantó varias veces a prender la luz y a ver qué era lo que pasaba, pero no veÃa a nadie. El llanto cesaba una vez que ella abrÃa la puerta. A la mañana siguiente, cuando ella se estaba bañando, Empezó a ver que en esta parte de su pecho y de su hombro tenÃa rasguños, rasguños muy pequeños como de unas pequeñas garras, como la mano de un niño. En ese momento empezó a tener todavÃa más miedo y empezó a recurrir a varios amigos que ella tenÃa. les empezó a preguntar, oye,¿ qué hago con esto? Me encontré con un hombre que me dio un niño, pero en realidad era un muñeco voodoo, no sé qué hacer. Sus amigos la llevaron con una persona que no era bruja, pero que sabÃa respecto al tema. Ella empezó a darle una barrida con albácar, empezó a barrerla también con un huevo, y en ese momento la mujer le dice, mira, esta brujerÃa no es para ti, ok, no te va a durar mucho, es una brujerÃa poderosa, pero te están usando solamente como parte de un experimento, Jenny se queda pensando y dice, a ver como que la brujerÃa es un experimento,
59:37 dice no como tal, la persona que te dio el niño solamente está probando, a ver si puede hacer una cosa peor, Como te dije, no es destinado para ti, asà que no te va a ocurrir nada malo. Solamente, pues, lo que tuviste en la noche, los rasguños, son algo colateral que te tenÃa que pasar. Jenny le pregunta,¿ y por qué me eligieron a mÃ? Y la señora le responde que pudo haber sido cualquiera, que son simplemente personas que van usando a diferentes personas aleatorias para ver qué tan potente es el trabajo que quieren hacer. No son pocas las personas que hacen este tipo de fechorÃas, y más en lugares tan públicos como lo es una estación del metro, en un restaurante, o más cotidianamente en un antro.
1:00:35 Jenny nos dijo que la señora tenÃa razón, aquella noche todavÃa escuchaba los llantos del niño, pero que la tercera noche ya no, y jamás lo volvió a escuchar. Aquel extraño hombre solamente lo vio aquella noche. Y ruega siempre a Dios no volvérselo a encontrar.
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