Relatos Aterradores de Veladores Y Policias para no dormir
0:13 Esta siguiente experiencia viene de parte de Gerardo Bustamante. Gerardo se desempeñó durante muchos años como policÃa estatal. Durante aquellos años, él habÃa visto de todo, asaltos, accidentes y otras cosas tenebrosas que creo que a muchas personas las dejarÃa muy choqueadas. El caso es que Gerardo, Lo habÃan mandado de municipio en municipio. Creo que tenemos muy en claro que a un policÃa estatal se la pasan moviéndolo en todos los municipios del estado. Jamás está en uno fijo. Asà que, por lo tanto, es difÃcil conocer todas las leyendas, todos los relatos que se cuentan en diferentes lugares y colonias.
1:05 Y esto mismo le pasaba a Gerardo. Gerardo llegó a una ciudad que era semi turÃstica habÃan unos cuantos turistas tenÃan unas cuantas atracciones pero nada ostentoso ni novedoso habÃa algunos edificios abandonados y otras casas demasiado grandes que eran propiedad del gobierno que también estaban abandonadas debido a esto la delincuencia estaba en un punto digamos alto ya que muchas de estas casas eran usadas ya sea para ahà hacer trabajos ilÃcitos e incluso distribuir estupefacientes. Se encontraba una noche, en el turno nocturno, esperando en su patrulla, patrullando como popularmente se le dice, cuando en eso escucha que la radio suena, era una llamada desde la central. A pesar de que Gerardo lleva poco tiempo, está muy bien sincronizado con sus compañeros. Es muy amistoso, es muy hablador. Entonces, ya conoce casi a todos los policÃas de aquel municipio.
2:21 El caso es que cuando responde la llamada, escucha una voz desde el otro lado, completamente diferente. Ãl sabe que aquella noche, su compañera, de nombre Clotilde, se encuentra en la central. y ella es la que está llamando a todos sus compañeros, ya sea por alguna emergencia, por alguna novedad, asà que él esperaba que su compañera Clotilde fuera quien estuviera del otro lado, pero en ese momento no es asÃ, él escucha la voz de un hombre, la voz de un hombre rasposa, quien le está hablando y le está diciendo que hay una emergencia, que es de vital importancia, que hay un niño en peligro, y que Gerardo, necesita ir inmediatamente a esa dirección. Gerardo pensó que esta llamada obviamente también se la darÃan a sus compañeros. Asà que arrancó la patrulla y fue inmediatamente a la dirección que le habÃan dado. Ãl pensó que iba a ver algún domicilio, ya que no le dieron muchos detalles. Pero cuando llegó, se encontró con algo que él no esperaba. no era ninguna casa familiar, no era ninguna casa normal, era una casa abandonada, una casa que tenÃa incluso cadena y candado, y una barda enorme, con unos clavos, con unos pinchos arriba,
3:54 se notaba por el césped y por la basura que habÃa adentro, que la casa llevaba mucho tiempo abandonada, que no habÃa nadie viviendo ahÃ, Ni siquiera tenÃa ventanas o... Puertas... Todas habÃan sido quitadas... Como bien dije antes... HabÃa mucha delincuencia en aquella zona... Gerardo se baja de la patrulla... Se queda mirando aquella casa... Y se pregunta...¿ Por qué me mandaron aquÃ? No se ve nadie en adentro... No veo ninguna sombra... Ninguna silueta... Y en ese momento... Cuando se encuentra pensando en si llamar a la central o no, él observa algo que se mueve ahà adentro de la casa.
4:44 Ve una silueta que se mueve de un lado hacia el otro y lo que le llama más la atención o lo que tiene que ver con la llamada y es que alcanza a escuchar el llanto de un niño que proviene desde adentro. Un llanto desesperado. Un niño está pidiendo ayuda desde adentro. Ãl inmediatamente capta que a lo mejor era una casa de alguna familia pobre o algo que de seguro se metieron a robar. Asà que sin pensarlo mucho, alista su uniforme, se sube por la barda como puede y pasa del otro lado. Al momento de caer, desenfunda su arma y sin pensarlo corre hacia la casa.
5:33 en medio de toda la negrura de la noche, entra sin problemas, al menos al primer piso, pero en el segundo piso, hay una especie de bloqueo, hay muebles y madera, y él capta, alcanza a escuchar, que arriba en el segundo piso hay pasos, y también escucha el llanto de un niño, provenir del segundo piso, Para ese momento, él no se explica cómo es que las sombras pasaron al segundo piso, si las escaleras estaban bloqueadas, pero él no le da importancia en ese momento. Como puede, tumba todo y llega al segundo piso, apuntando su arma, iluminando con su linterna a los diferentes pasillos y habitaciones, pero para ese momento ya no escucha nada. Ya no hay pasos, ya no hay llantos de niños, Ahora solamente hay silencio.
6:31 Gerardo está muy confundido. Se queda dentro de la casa. Investiga cada habitación, cada cuarto de baño, cada pasillo de esta enorme casa, pero no encuentra ningún indicio de que alguna persona hubiera estado ahà recientemente. Sale al patio de la casa. Vuelve a brincar la barda. Agarra la radio y llama a la central. ya que para ese momento han pasado cerca de 25 minutos, casi media hora, y ninguna patrulla ha llegado. Se le hace extraño, ya que en una llamada llegan al menos dos. Saben cómo está la situación en delincuencia. El caso es que cuando llama a la central, su compañera le dice que ella en ningún momento ha dado la alarma, en ningún momento ha ha llegado alguna llamada de emergencia a la estación. Y que ella ha estado toda la noche ahÃ. Que no han llamado.
7:34 Y ningún hombre tampoco ha entrado a dar alguna alerta. Gerardo se queda pasmado. Ãl estaba seguro que habÃa escuchado la voz de un hombre llamándolo hace apenas unos minutos. Pero su compañera no mentÃa. No tenÃa razón para mentirle. Dejó... Todo el asunto hasta ahÃ... A los dÃas siguientes... Esta experiencia de Gerardo... Empezó a sonar en los diferentes policÃas... Y fue asà como... Un grupo de cuatro policÃas se le acercó... Y le preguntaron todo lo que habÃa vivido aquella noche... Gerardo se los contó... Y aquellos policÃas le dijeron...
8:17 Que eso era algo habitual... Con las patrullas que se quedaban muy cerca de aquella calle... Que a veces... les llegaban llamadas por radio de un extraño hombre siempre solicitando ayuda inmediata a aquel domicilio según se dice ya hace bastantes años ocurrió un accidente en esa casa esa casa pertenecÃa a una familia pudiente el caso es que una noche un ladrón se habÃa metido y tristemente los padres no se encontraban en ese momento dentro de la casa HabÃan dejado solo a su hijo de 10 años. Solamente habÃan salido rápidamente. Lo que no sabÃan los padres es que varios delincuentes ya tenÃan bajo la mira aquella casa y estaban esperando el momento adecuado para entrar. Tristemente aquella noche, la vida de aquel niño se desvaneció. Por obvias razones la familia se fue de aquella casa, pero dicen que a partir de aquella noche, A veces, a las patrullas que se quedan cerca, reciben aquella llamada, y siempre las envÃan a aquella casa, para que lleguen en apoyo, ya que el niño llamó al 911, pero para cuando llegó la patrulla, ya los ladrones se habÃan ido. Una experiencia tenebrosa, que Gerardo Bustamante nos comparte en esta ocasión. Esta siguiente historia
10:10 que les quiero compartir esta noche, viene de parte de Jerónimo Gómez. Jerónimo nos escribe esta historia y nos cuenta que es una anécdota que le sucedió a su abuelo. Su abuelo le contó esto cuando Jerónimo tendrÃa cerca de 20 años. Es una anécdota que incluso la usa para ser buena persona. Su abuelo le dijo que esta experiencia le enseñó a él que las personas cobran mal. Más temprano que tarde reciben su merecido, ya sea en esta vida o en la otra. La historia comienza de la siguiente manera. El abuelo de Jerónimo era policÃa. Un policÃa rural, allá de su natal pueblo, cerca de Sinaloa, hace ya muchos años.
10:56 Asà que como se podrán imaginar, el pueblo de donde provenÃa el abuelo de Jerónimo se encontraba, podremos decir, muy atrasado. Casi no habÃa luz eléctrica. habÃa caminos de tierra y el pueblo era rodeado por puro monte y algunos pequeños cerros habÃa caminos secundarios al pueblo apenas estaban llegando comercios tiendas apenas estaba urbanizando entonces era constante casi cada mes que llegaran personas nuevas al pueblo obviamente con ganas de emprender con ganas de comprar tierra con ganas de trabajar la tierra Pero tristemente, al empezar a llegar tanta gente, también empezaron a haber algunos delincuentes. Los caminos secundarios que llegaban al pueblo rápidamente se convirtieron en un foco donde personas inocentes eran asaltadas y en algunas trágicas ocasiones resultaban heridas.
12:01 Afortunadamente nadie habÃa perdido la vida. Se rumoraba que habÃa cerca de tres pandillas Pero estas personas que iban a asaltar, aparte de que eran jóvenes, lo sabÃan por sus cuerpos, por la manera de moverse y por su timbre de voz. También iban encapuchados, asà que no podÃan reconocer quiénes eran aquellas personas. El caso es que el abuelo de Jerónimo, debido a esto, pues tenÃa trabajo que hacer. Ãl y todos sus compañeros se la pasaban transitando por aquellos caminos secundarios que llegaban al pueblo. Caminos pequeños de tierra, con monte a ambos lados. TenÃan que transitar durante el dÃa y también durante la noche. HabÃa un camino en concreto.
12:49 Un camino que, por cariño, le habÃan puesto el camino de Don Simón. Don Simón era un viejito del pueblo. Era de las primeras personas que habÃan estado ahÃ. Tristemente, Don Simón, pues no era de dinero, no era tampoco de una familia muy unida. Entonces su manera de sustentarse era pepenar o levantar algunos botes de aluminio para ir a venderlos. En este camino concretamente se situaban dos tanques de basura. Los posicionaban algo retirado del pueblo, ya que la basura no entraba hasta el pueblo y asà se libraban del mal olor, ya que solamente pasaba una vez cada dos semanas. Don Simón aprovechaba e iba todos los dÃas a ver la basura del pueblo, él encontraba alguna utilidad, debido a que don Simón siempre se encontraba en aquel camino, a la hora que fuera, durante el dÃa, muchas personas pasaban por ahÃ, lo contrataban, lo saludaban, y de cariño le pusieron el camino de don Simón, siempre que pasabas por ahÃ, ahà estaba, en aquella noche a mi abuelo le tocó transitar por aquel camino, él sabÃa que don Simón no se iba a encontrar ahÃ, ya que estaba durmiendo, pero vaya sorpresa se encontró aquella noche, a él y su compañero, el abuelo de Jerónimo, se encontró con don Simón, don Simón se encontraba tirado, ahà en la calle, postrado
14:19 en el piso, rápidamente se acercaron a él, le preguntaron que habÃa sucedido, y el pobre anciano tenÃa marcas, marcas de forcejeo, de golpes, y él les pudo decir que habÃa sido asaltado, Al parecer aquella pandilla habÃa ido contra él y le habÃan quitado los pocos centavos que él habÃa ganado. Obviamente el abuelo de Jerónimo lo levantó, lo subió al caballo y trató de llevarlo con el doctor del pueblo. También ahà al lado habÃa una farmacia, pero llegaron sumamente tarde. Don Simón ya habÃa fallecido, no habÃa manera de salvarlo. Además, el hospital más cercano se encontraba cerca de una hora de camino, y en caballo mucho más.
15:06 Asà que sin mucho que hacer, decidieron sepultar al anciano, y decidieron buscar a los culpables, ya que en esta ocasión ya no solamente eran delincuentes, no solamente habÃan robado a aquel anciano, sino que también le habÃan quitado la vida, y eso, sobrepasar todos los lÃmites. Lo curioso pasó a continuación. Según el abuelo de Jerónimo, hubo tres adolescentes, cerca de 15 a 17 años, que desaparecieron en el pueblo, casi al dÃa siguiente. Debido a esto, muchas personas empezaron a buscarlos. Aquellos tres adolescentes eran una mala semilla. De hecho, muchas personas se alegraron cuando les dijeron que habÃan desaparecido, ya que eran muy buscapleitos, grafiteaban, molestaban e incluso se rumoraba que ellos eran los que asaltaban a las personas del pueblo aunque claro no tenÃan pruebas pero ellos los oponÃan el caso es que estos tres jóvenes desaparecieron durante todo un dÃa nadie los pudo contactar un dÃa entero y una noche entera hasta el otro dÃa también desde que salió el sol hasta que se metió nadie supo de ellos pero en la noche cuando el abuelo de Jerónimo se encontraba otra vez... transitando por el camino de Don Simón... escuchó unos gritos... que provenÃan del monte... unos gritos que se
16:37 escuchaban desesperados... pidiendo auxilio... rápidamente el abuelo... empezó a cabalgar adentro del monte... su otro compañero con el otro caballo... se introdujo del otro lado... ya que los gritos venÃan de ambos extremos... ellos pensaron que seguramente... era alguna persona del pueblo... que estaba siendo asaltada, pero se equivocaban. El abuelo de Jerónimo encontró uno de aquellos adolescentes que habÃan desaparecido, mientras que su compañero habÃa encontrado a los otros dos. Los jóvenes se encontraban sumamente perturbados, se encontraban aterrados, con lágrimas en los ojos, toda su ropa se encontraba desgarrada.
17:24 Ellos se encontraban muy sucios como si hubieran sido arrastrados entre la tierra y el lodo. El trÃo de jóvenes no se encontraba muy bien, al menos mentalmente. Estaban como que disociados y aterrados al mismo tiempo. Como si lo que hubieran visto los hubiera dejado tan perturbados que no podÃan pensar, que no podÃan asimilar lo que estaba pasando. Obviamente el abuelo de Jerónimo le llevó a los jóvenes a sus familias. se dio la noticia en el pueblo y los jóvenes solamente decÃan algo que lo repetÃan constantemente y decÃan que una mujer con largas garras se los habÃa llevado entre el monte y los habÃa arrastrado durante todo el dÃa y toda la noche muchas personas no les creyeron creyeron que tal vez se habÃan metido algo pero los chicos traÃan marcas de arañones en todo su cuerpo además el terror que emanaba de sus ojos, eso no lo podÃan fingir, si hubieran sido los efectos de algo que se habÃan metido, tarde que temprano tendrÃan que pasar, tendrÃan que bajar, pero los chicos no volvieron a ser los mismos, según cuenta el abuelo de Jerónimo, los chicos quedaron tan perturbados, que poco a poco dejaron de hablar, que poco a poco empezaron a retroceder por asà decirlo, En sus condiciones. Uno incluso. Llegó a tal punto de
18:55 ya no poder caminar. Y lo último que dijo. Uno. De aquel trÃo de jovencitos. Fue que ellos. Eran los ladrones del pueblo. Que ellos. Les robaban a las personas del pueblo. Pero que le habÃan robado a Don Simón. Que de alguna manera. Ãl sabÃa. Que eso habÃa sido un castigo. Por haberle quitado la vida. A un anciano. Que no le hacÃa mal a nadie. Otra experiencia que nos quiere contar. Sobre su abuelo. Fue una muy interesante.
19:50 o es una muy interesante. Jerónimo nos platica que su abuelo, como ya dije anteriormente, se desempeñó muchos años como policÃa y obviamente tenÃa que conocer el pueblo como la palma de su mano. TenÃa que recorrer arroyos, rÃos, caminos, cerros e incluso caminos muy recónditos. TenÃa que conocerlos a la perfección cuando alguien desaparecÃa cuando algo malo sucedÃa, o incluso cuando robaban ganado, ya que algunos ladrones, cuando el ganado era muy pesado como vacas, borregos, los escondÃan cercanos al pueblo, para después llevárselos con alguna camioneta, esto habÃa sucedido varias veces, asà que el abuelo, como quien dice, conocÃa todo el pueblo con suma facilidad, tenÃa que recorrer todos estos caminos durante la noche, y en una noche en particular, le sucedió algo muy perturbador, según cuenta el abuelo, él tenÃa que llegar al otro extremo del pueblo, en la parte trasera podrÃamos decir, donde se encontraba el cementerio, casi casi a los pies de una sierra, el abuelo iba a caballo, pero las personas que anden en caballo, sabrán que estar mucho arriba de este, sentado en la misma posición, pues entume las piernas, y uno se tiene que bajar, tiene
21:21 que caminar, que corra sangre por las piernas. Entonces el abuelo se bajó de su caballo, y justo cuando las estaba estirando, se percató que se encontraba enfrente de las vÃas del tren. Como dije anteriormente, y como nos lo dice explÃcitamente Jerónimo, su abuelo conocÃa muy bien el pueblo, y sabÃa perfectamente que aquellas vÃas lo iban a llevar de vuelta al pueblo. hacÃan como un ahú y lo dejaban en la parte trasera justamente atrás del cementerio el abuelo supo en ese momento que si recorrÃa las vÃas llegarÃa prácticamente a su destino él jamás habÃa ido por ahà al menos en la noche asà que decidió irse caminando mientras jalaba su caballo por un lado él iba estirando las piernas sobándoselas, frotándoselas ya que hacÃa mucho frÃo mientras se fumaba un cigarrillo, cuando iba caminando iba hablando con su caballo, para las personas de rancho esto es algo muy normal, cuando en eso se percata, ahà entre la niebla de la madrugada, casi amaneciendo, eran como aproximadamente las cuatro y media, ve que hay una sombra, que al igual que él, está caminando por las vÃas, en el centro de estas, aquella sombra no se ve como la sombra de un humano, parece algo mucho más pequeño,
22:52 era como la sombra de un perro o un coyote, que iba caminando enfrente de él, al abuelo esto no le pareció nada raro, habÃa muchos perros callejeros en el pueblo, e incluso los que tenÃan dueño, de vez en cuando andaban afuera, asà que él siguió caminando, pero lo que sà notó algo extraño, es que su caballo, empezó a comportarse de una manera, que no era propia de él, El caballo empezó a forcejear, como que no querÃa seguir caminando hacia adelante, como que algo le estaba dando miedo en ese momento. Obviamente el abuelo de Jerónimo trató de forzarlo, lo estaba haciendo casi obligándolo a caminar. Esto jamás le habÃa pasado con aquel animal. En todo el forcejeo, el caballo empezó a relinchar, y fue en ese momento que el abuelo giró su cabeza hacia enfrente y vio que el perro se habÃa detenido y también pudo apreciar como este animal poco a poco se fue dando la vuelta para ese momento él se dio cuenta que era un perro algo grande de una raza grande con un pelaje completamente negro que si no es por la niebla seguramente se perderÃa en la oscuridad él pensó que el perro solamente se les iba a quedar viendo Pero cuando terminó de voltearse por completo, se percató que aquella cosa no era un perro. Aquella cosa tenÃa cuerpo de perro, pero
24:24 la cabeza era la de un humano. Era la de un humano viejo con arrugas. Los ojos los tenÃa completamente negros y una boca llena de colmillos. Era como si al cuerpo de un perro solamente le hubieran puesto la cabeza de un humano, de un anciano viejo deteriorado. Aquella cosa se levantó en dos patas... Y le preguntó al abuelo de Jerónimo...¿ Por qué me estás siguiendo?¿ Qué quieres? El abuelo... Quiso sacar su revólver... Pero sus manos le temblaban... Sus años de experiencia... Lo traicionaron en ese momento... Jamás habÃa sentido tanto terror... En su vida... Estaba viendo una cosa del demonio... Asà que... Al caerse su revólver... Solamente agarró su cruz Y comenzó a rezar Rezó con los ojos cerrados El caballo empezó a relinchar más Casi, casi se le zafaba Cuando abrió de nuevo los ojos El perro ya se habÃa marchado Ya no se encontraba por ningún lado A lo mejor se habÃa metido entre el monte y los árboles Que era lo que rodeaba la vÃa El abuelo de Jerónimo Se montó de nuevo en su caballo Se dio la media vuelta y se fue de ahà lo más rápido que pudo. Su experiencia no se quedó solamente para él, sino que la compartió con varios de sus compañeros. Pero para su sorpresa, él no
25:59 era el único que habÃa vivido algo asà en aquellas vÃas del tren. Varios de sus compañeros le empezaron a decir que habÃan visto algo similar justamente en aquellas vÃas. cuando estaban pasando por ellas o incluso cuando las veÃan de lejos, veÃan a un extraño animal como un coyote o un perro transitando por ellas, pero la cabeza, la cabeza siempre la tenÃa extraña, como que aplastada o al menos asà se veÃa a lo lejos, no se veÃa con ese hocico alargado que tienen todos los coyotes y perros, pero los que lo veÃan más de cerca, podÃan ver la cabeza de un anciano en ese cuerpo de perro rápidamente esto se extendió en todo el pueblo e incluso algunas noches varios vecinos se juntaron y fueron a caminar entre las vÃas iban con machetes iban preparados no iban a tolerar que ningún nahual estuviera cerca de su pueblo pero jamás se encontraron con nada y después de eso Uno podÃa caminar libremente por las vÃas y aquel perro ya no aparecÃa. Mi abuelo dice que lo más probable es que si se tratara de un Nahual, que muy probablemente aquel Nahual vivÃa en el pueblo y como vio que se hizo todo un alboroto y que lo estaban buscando,
27:29 que decidió no arriesgarse, se escondió y con el tiempo seguramente se fue del pueblo. El siguiente relato nos lo manda MarÃa. MarÃa quiere permanecer en absoluto anonimato, asà que pide que por favor no se exponga su apellido y lo vamos a respetar. Lo que nos tiene que contar MarÃa es una experiencia propia que le sucedió a ella hace aproximadamente unos cuatro años. Ella se desempeña como policÃa en una ciudad muy concurrida. Esta ciudad tiene varios departamentos y Y varias zonas rojas. Para ella es muy común que la llamen durante la noche. Para ir a atender ciertos altercados. Afortunadamente nada de suma gravedad. Pero si son situaciones algo delicadas. En algunas ocasiones. La mayorÃa de estos son por disputas familiares. Discusiones que van escalando. Y a veces los vecinos llaman. Llaman porque escuchan todo el alboroto.
28:57 Llaman porque escuchan a los niños llorar, porque escuchan golpes a través de las paredes. Y aquella noche no fue diferente. MarÃa dice que recibió un llamado. La llamada era para que fueran a atender un caso intrafamiliar, o lo que parece ser intrafamiliar ya que la vecina habÃa llamado a la policÃa. Según lo que esta chica habÃa dicho, habÃa recién llegado a los departamentos a rentar. Y esa misma noche... habÃa escuchado ruidos, escuchó los gritos de una mujer que se encontraba furiosa y también el llanto de un niño, no de un niño muy pequeño, escuchaba como que la voz y el llanto de un niño como de unos 8 años, solamente escuchaba esos gritos y también escuchaba golpes. Según lo que cuenta esta jovencita que tenÃa 21 años, habÃa dicho que no habÃa visto a la familia, pero que sabÃa por la ubicación del ruido que se encontraban alquilando en el mismo edificio que ella, solamente que ellos se encontraban en el tercer piso, y ella se encontraba en el segundo piso, que por favor vinieran rápido, porque parecÃa que la mujer no se iba a detener con el niño, obviamente MarÃa y su compañero fueron inmediatamente, llegaron a los departamentos, los cuales eran dos edificios de apenas tres pisos cada uno, uno situado al lado del otro, y en medio una escalera, MarÃa se bajó, fueron al segundo piso, la muchacha ya
30:29 se encontraba para recibirlos, y le preguntaron qué era lo que sucedÃa. La chica les explicó que era apenas su primera noche en aquellos departamentos, que ella pensó que ningún cuarto se encontraba ocupado, ya que la misma señora que le habÃa rentado el departamento, le habÃa dicho que no tenÃa vecinos, que todos los departamentos se encontraban con vacantes, por si conocÃa a alguien que quisiera rentar. La chica estaba estudiando la universidad en aquel momento... Por lo tanto se le extrañó bastante... Cuando empezó a escuchar aquellos ruidos... También explicó la chica que en ningún momento... Vio pasar a una familia... O a un niño... O a una mujer...
31:09 Pero se escuchaban los gritos... Y era más que evidente que venÃan de arriba... MarÃa nos empieza a decir que... En efecto se escuchaba mucho escándalo... Y todos venÃan del piso de arriba... Asà que... Sin tardarse más... Empezaron a subir, se encontraron con un inconveniente Tocaron la puerta varias veces, pero nadie abrÃa Y la discusión y los gritos seguÃan desde adentro La puerta tenÃa un portón de fierro con un candado puesto desde afuera Asà que era básicamente imposible abrir la puerta Incluso si quisieran tumbarla, no tenÃan herramientas para eso Entonces bajaron y le preguntaron a la chica si tenÃa el número de la señora que le habÃa rentado el departamento. Posiblemente ella tuviera las llaves para poder abrir.
32:00 La chica empezó a marcar a la señora, pero tardó en contestar. Según lo que contó esa chica, la señora que le rentó los departamentos ya era algo grande y se notaba cansada. Asà que era de esperarse que no contestara el teléfono inmediatamente. Asà que después de un par de intentos, La señora al final contestó, y contestó con suma tranquilidad, e incluso en su voz, según explica MarÃa, se le notaba algo de hartazgo, pero al final fue. La señora salió en pijama, tal parecÃa ser vivÃa a apenas algunas tres casas de distancia, llegó con las llaves, y antes de subir, fue con la chica, fue con MarÃa y con el otro oficial y les dijo, una disculpa por todo, pero no tiene sentido subir, allá arriba no hay nadie, los departamentos no se encuentran rentados, que todo habÃa sido solamente un malentendido, MarÃa sabÃa perfectamente que esto no era un malentendido, adentro estaba sucediendo algo, y si es que no entraban e impedÃan aquella pelea que cada vez hacÃa más y más grande, posiblemente iba a terminar con un resultado mucho peor, Asà que MarÃa y su compañero le empiezan a decir a la señora que los ayude, que abra la puerta por las buenas, porque si no, iban a tener que llamar a otra patrulla para abrir la puerta con fuerza, y posiblemente dañarÃan bastante
33:32 la puerta y el portón. No quedando de otra, la señora empezó a subir los escalones, y los gritos se escuchaban, se seguÃan escuchando. Finalmente, cuando llegó al portón, la señora... Empezó a meter la llave. Y no podÃa. Las manos le temblaban. Todo su cuerpo le temblaba. Pero no parecÃa ser algo que tuviera ella. Sino que en ese momento. La señora tenÃa miedo. Pero un miedo muy profundo. Que la hacÃa temblar. La señora como pudo. Abrió el candado. Y después se hizo a un lado. Para que MarÃa y su compañero pasaran. Al momento de que MarÃa. Empieza a girar. La perilla de la puerta. Para que esta se abra. Se encuentran con que adentro del departamento. Hay pura oscuridad. La luz no está encendida. Y los gritos.
34:27 Cesaron por completo. Tan pronto ella abrió la puerta. Afortunadamente el apagador. Está solamente a un lado. Asà que va encendiendo las luces. Se encuentra con que adentro del departamento. No hay ninguna pertenencia. No hay televisiones. no hay muebles, no hay estufa, no hay nada, es solamente un piso vacÃo, un piso que incluso tiene telarañas, un claro ejemplo de que nadie habÃa estado ahà hace bastante tiempo, MarÃa y su compañero y también la chica que venÃa atrás, están sumamente confundidos y también aterrados, porque no habÃa manera de que alguien se saliera sin la puerta que da a las escaleras, Todas las ventanas tienen barrotes y no hay una puerta trasera. La señora les empezó a explicar que no habÃa mencionado esto por temor a que la chica no rentara el departamento, pero que tres años atrás habÃa ocurrido una tragedia. Resulta que le habÃa rentado ese mismo departamento a una señora conflictiva y que trataba muy mal a su hijo. En numerosas veces las vecinas que rentaban en esos departamentos se habÃan peleado con ella, más que nada por cómo trataba a su hijo, pero que una noche, sin saber el motivo, el departamento se prendió fuego, consumando asà la vida de la señora y la vida de su hijo, no todo se quemó adentro del departamento, quedaron
36:00 algunas pertenencias, hubo familiares que fueron por ellos, más que nada por los cuerpos, y dijeron que volverÃan por las pertenencias, pero nunca volvieron, después de eso, El departamento se arregló de nuevo, pero jamás pudieron volver a rentarlo, ya que las personas que rentaban aquel departamento decÃan ver algunas sombras de una mujer y de un niño paseándose por la sala y por la cocina. Cuando finalmente clausuraron aquel departamento definitivamente, los vecinos empezaron a decir que escuchaban la voz de aquella mujer, los gritos de siempre. con el llanto de siempre de aquel niño, por obvias razones, los vecinos empezaron a desalojar el edificio, y fue asà como se quedó rotundamente vacÃo, la chica al dÃa siguiente, como era de esperarse, abandonó el departamento, no le importó que se quedaran con su mes completo de renta, ella no iba a vivir ahÃ, MarÃa nos cuenta, que aquella noche, Fue la primera vez que vivió algo paranormal, pues fue testigo de los lamentos, de los gritos de dos almas que aún no pueden descansar en paz. Hola Alex, mi nombre es Eduardo Mancero.
37:32 Mi experiencia data de tres años hacia atrás. En aquel tiempo yo era policÃa en Guerrero. Una noche nos dieron una orden. TenÃamos que hacer un retén durante toda la madrugada en aquellas carreteras. No eran carreteras céntricas ni de ninguna colonia. Eran aledañas. Resulta que habÃan surgido varios robos y tenÃamos que registrar que tanto coches como algunas motocicletas trajeran todos los permisos y licencias pertinentes podrÃamos decir Alex que durante toda la noche habÃa transcurrido de forma normal obviamente siempre hay percances algunas personas en estado de ebriedad algunos adolescentes en motocicleta que andaban haciendo piruetas y otros tantos que no tenÃan ni siquiera un mÃnimo documento de licencia o de la motocicleta que traÃan en cuestión Pero en fin, son gajes del oficio. Recuerdo que en aquel retén policial éramos siete oficiales. Ya nos conocÃamos, entonces ya habÃa suficiente convivencia y confianza para contarnos ciertas cosas. Recuerdo que estábamos platicando, pues ya eran por eso de las tres y media de la mañana. Y para ese horario,
39:04 la verdad es que todo se habÃa calmado. no habÃan pasado coches y no se veÃa a ninguna alma en aquella carretera. Estábamos platicando y en eso un oficial, el cual, me voy a ahorrar su nombre, empezó a contarnos que por la zona siempre se contaban leyendas paranormales, leyendas de esas de brujas, nahuales y sobre todo duendes. Yo no sabÃa mucho acerca del tema de duendes, Asà que le dije que me platicara un poco más. Este hombre me empezó a platicar que algunas personas veÃan duendes por los árboles, por la zona de los parques, los jardines, y que a veces si se descuidaban a los niños, estos se los podÃan robar. A mà me parecÃa fascinante, claro, pero no lo bajaba de lo que era. Una mera leyenda, Alex.
40:04 y a pesar de que lo que vivà posteriormente no tenÃa nada que ver con duendes, al menos lo paranormal que se decÃa en aquellas circunstancias, en aquellos sitios, tenÃa algo de verdad, habÃan pasado tal vez como unos 10 o 15 minutos, estábamos merendando unas galletas con café, cuando en eso nos percatamos de un ruido, era un motor, Tal vez el de una motocicleta. A la distancia no se podÃa corroborar con mucha facilidad, pero conforme fueron pasando los segundos, empezamos a escuchar más claramente. SÃ, era una motocicleta, Alex. Una motocicleta que se estaba acercando muy rápido. Esta motocicleta se iba acercando y acercando a donde nosotros nos encontrábamos. Pusimos la mirada fija en la carretera y pudimos ver una luz que venÃa a toda velocidad. Era una luz de un solo faro, asà que sÃ, era una motocicleta. Empezamos a iluminarlo con las linternas, más que nada para que no chocara. TenÃamos nuestras camionetas puestas ahà en la carretera y si bien estábamos dejando espacio para que los autos pudieran pasar sin problemas, tenÃamos una camioneta en medio. Y si es que aquel chico o aquella chica venÃa a
41:36 toda velocidad con su motocicleta, puede que no lo viera. Entonces, podrÃa chocar. Al momento en que empezamos a hacerle las señas, vimos como esta motocicleta hizo lo que pudo para ir frenando. Y fue asà como frenó de golpe, casi casi chocando con nosotros. Inmediatamente lo detuvimos. pero no hubo necesidad ni siquiera de hablarle. El chico se detuvo, bajó el pie de la motocicleta, la detuvo por completo, se quitó el casco y empezó a pedirnos ayuda a Alex. El chico venÃa muy asustado. El chico traÃa unos ojos de horror absoluto, marcados.
42:21 El chico tartamudeaba, se le escurrÃa la saliva de la boca y simplemente nos gritaba por ayuda. te puedo asegurar casi casi que estaba al borde del llanto, lo empezamos a controlar, le empezamos a preguntar que qué era lo que pasaba, por qué venÃa en ese estado, no te voy a mentir, tanto yo como la mayorÃa de mis compañeros empezamos a pensar que tal vez venÃa en un estado algo comprometedor, tal vez habÃa metido algo, algún estupefaciente o tal vez habÃa bebido de más, y lo que estaba viviendo era producto de una borrachera, o tal vez alguna alucinación de algo que habÃa consumido, créeme, esto no serÃa la primera vez, el chico se quitó el casco, y simplemente nos dijo que algo lo habÃa perseguido, y como te explico estaba tartamudeando, no se le entendÃa muy bien, le pedimos que nos explicara, que era lo que lo estaba persiguiendo, y el chico una vez calmado, sentado arriba de una roca nos dijo lo siguiente me persiguió una mujer que tenÃa cuerpo de perro cuando escuchamos esto Alex incluso uno de nosotros soltó una carcajada yo no sabÃa qué decir ni qué pensar como que una mujer con forma de perro el chico me dijo que esta mujer
43:54 tenÃa el cuerpo de un perro pero que también tenÃa la cara de una mujer el aspecto de una, al menos de frente, pero que lo habÃa correteado, y que casi lo alcanzaba, de no ser que subió la máxima velocidad en su motocicleta, si no, lo hubiera alcanzado, empezamos a hacer lo que pudimos con aquel chico, le pedimos los papeles de la motocicleta como siempre, y él lo sacó, todo estaba en orden Alex, los pagos, la licencia, todo, de hecho el chico me dijo que estaba trabajando como repartidor, Pero en aquella precisa noche habÃa decidido salir a visitar a su hermano. Ya venÃa de vuelta cuando él dice que se habÃa encontrado con aquella mujer y que lo habÃa perseguido durante algunos kilómetros. El chico se quedó ahà con nosotros. Se rehusaba a irse. TenÃa demasiado miedo. DecÃa que tal vez aquella extraña criatura lo estaba mirando y que tan pronto... se iba a alejar de nosotros, iba a empezar a perseguirlo otra vez, nosotros no sabÃamos qué decirle, hasta que en eso, pasó un autobús foráneo, de esos que llevan a personas de estado a estado, y este chico decidió irse con él, es decir, no se subió al autobús, pero lo siguió de muy de cerca, casi casi a un lado, más que nada para lograr avanzar más,
45:26 y emprender la huida a su casa. Después de que este chico se fue del retén, todos nosotros nos quedamos viendo y empezamos a platicar sobre lo que habÃamos vivido. Algunos de ellos, de mis compañeros, empezaron a decir que ese muchacho tenÃa razón, que tal vez sà habÃa visto algo, que habÃa muchas brujas en los alrededores, y que solamente las personas que vivÃan ahà sabÃan muy bien de qué calaña eran. yo no sabÃa qué pensar Alex yo soy del estado de Sinaloa y andaba en Guerrero asà que prácticamente era un lugar nuevo para mà a pesar de llevar unos meses viviendo ahà pero nos causó cierta curiosidad habÃa pasado como una hora ya iban a ser las 5 de la mañana cuando en eso todos vimos que habÃa una niña o más bien lo que parecÃa ser una niña observándonos a la distancia ahà en la carretera parecÃa la silueta de una niña como de un metro veinte tenÃa una larga cabellera y también tenÃa un vestido blanco vimos que aquella niña simplemente nos estaba observando no se acercaba simplemente nos observaba algunos de nosotros empezamos a pensar que tal vez era un grupo delictivo que habÃa mandado a una niña a vigilarnos créeme hay algunos grupos delictivos
46:57 que no les importa la seguridad de un menor y a veces los utilizan a niños y a mujeres para mandar a vigilar ciertos retenes o convoys de soldados, asà que más por la curiosidad, tal vez de pensar que estábamos siendo vigilados por algún mal mayor, empezamos a caminar, yo y otro elemento, caminamos y caminamos, hasta llegar de frente con aquella niña, conforme me iba acercando Alex, empezaba a notar algo, y es que aquella niña, si bien a lo lejos, parecÃa a una, ya de cerca, no era nada parecido a una niña, empecé a verle arrugas, empecé a verle lÃneas de expresión, cuando ya faltaban algunos metros, asà que lo que tanto yo pensé como mi compañero, es que tal vez era una persona ya adulta, pero con alguna condición en su cuerpo, que era una persona con baja estatura, pero que era una persona adulta, se le notaba en la cara, pero nos dimos cuenta de otra cosa, conforme nos Ãbamos acercando, y es que aquella mujer, tenÃa algo en la espalda, o más bien algo detrás de ella, parecÃa algo blanco, algo de la misma tonalidad que su vestido. Fue cuando estuvimos tal vez a un
48:27 metro de distancia que aquella extraña niña o más bien aquella extraña mujer se giró y pudimos ver que el cuerpo de esta mujer no era normal. El cuerpo de esta mujer era como el de un perro. TenÃa sus brazos, su torso, su cabeza de una mujer. pero al llegar a la cintura, parecÃa el cuerpo de un perro. TenÃa sus cuatro patas, su estómago, su cola. Se estaba girando y después se emprendió la huida. ParecÃa lo más cercano a un centauro para que me entiendan, pero de una forma muy mórbida, muy horrorosa. Recuerdo que la cara de aquella mujer se desfiguró, sonriendo, marcando todas aquellas arrugas, todas aquellas venas salteadas en su cara y simplemente se fue esbozando una terrible sonrisa una mórbida sonrisa y decidimos volver al retén lo más rápido posible volvimos y le contamos todo a nuestros compañeros ellos obviamente no nos creyeron al menos en el instante pero después al vernos después al ver en el estado en el que venÃamos empezaron a pensar que tal vez lo que decÃamos era cierto. Y de cómo aquel chico no estaba alucinando. Aquel chico decÃa
49:57 la verdad. Algo lo habÃa perseguido. Y nosotros lo pudimos ver. Desde aquella experiencia, Alex, le tengo mucho más miedo a los nahuales, a las brujas que dicen que se aparecen en los cerros, en las sierras de los ranchos. Porque yo sé que son verdaderos. Porque sé que aquellas criaturas, si existen de verdad, esa fue mi experiencia, espero les haya gustado. Me llamo Ernesto, y durante un tiempo trabajé como velador, en una fábrica vieja, de esas que quedaron olvidadas a las afueras de la ciudad estaba en medio de la nada puro monte, terreno seco y una loma a lo lejos que se veÃa como una sombra más en la noche las primeras dos noches fueron tranquilas demasiado tranquilas solo el viento los ruidos del metal viejo y de vez en cuando algún animal pasando entre la maleza nada fuera de lo normal pero la tercera noche, esa fue diferente, eran como las tres de la mañana, yo estaba haciéndome recorrido con la lámpara, revisando los portones, las bardas,
51:30 todo como siempre, el aire estaba frÃo, pesado, de esos que se sienten raros, como si algo no estuviera bien, fue entonces cuando la vi, allá en la loma, al principio pensé que era un arbusto, o algo mal iluminado, pero no, era una figura, una silueta oscura, inmóvil, viéndome directamente, me detuve en seco, y pregunté con voz firme,¿ quién anda ahÃ?, pero nadie contestó, la figura no se movió, no respondió, solo estaba ahÃ, observando, pensé que podÃa ser un ladrón, Aunque la fábrica estaba sellada, nunca faltaba quien intentara meterse. Asà que me quedé alerta, con la lámpara apuntando hacia esa dirección. Pero la distancia era mucha y la oscuridad no ayudaba. Pasaron unos minutos asÃ, yo sin moverme y esa cosa tampoco, hasta que simplemente desapareció. No se fue caminando, no bajó la loma, no corrió. Solamente ya no estaba de un minuto para otro. Eso fue lo que más me inquietó en ese instante. Porque una persona no desaparece asà como asÃ. Me quedé con esa sensación rara en el cuerpo. Pero seguà con mi trabajo.
53:04 Traté de convencerme de que tal vez no habÃa visto bien. Tal vez habÃa sido mi imaginación. Pero como una hora después, pasó algo realmente extraño. Yo ya estaba cerca del portón principal cuando escuché algo. Era una voz, suave y con mucha ternura me dijo, disculpe señor, señor. Yo volteé y ahà estaba una niña, tendrÃa como unos 7 u 8 años, parada fuera del portón. Sentà un golpe en el pecho cuando la vi ahÃ, sola, en medio de la oscuridad.¿ Qué haces aquÃ? Le pregunté mientras me acercaba a ella. La niña temblaba, o al menos eso parecÃa. Ella me dijo que tenÃa frÃo y también me preguntó si la dejaba entrar. Alex, para este momento yo sentÃa que algo no cuadraba. Eran las cuatro de la mañana. Ese lugar estaba completamente aislado.
54:10 No habÃa casa cerca, no habÃa caminos transitados a esa hora y sin embargo, ahà estaba esa niña. La alumbré con la lámpara y fue entonces cuando lo noté. Sus ojos no tenÃan brillo, no reflejaban la luz. Eran completamente negros, completamente oscuros. Sentà como se meló la sangre. La niña dio un paso hacia el portón. Ãbrame, por favor. Su voz ya no sonaba igual. Ya no sonaba como la de una niña normal, sonaba como vacÃa, como si viniera de muy lejos. Retrocedà sin dejar de verla y le respondà contundentemente, no, no puedo ayudarte. La niña dejó de temblar, se quedó completamente quieta y por un segundo me sonrió.
55:10 No fue una sonrisa normal, fue demasiado amplia. Demasiado fija No dije nada más Me di la vuelta y me alejé del portón Lo más rápido que pude Sin correr Pero con el corazón latiendo como loco No quise voltear No quise escuchar Pero aún asà SentÃa que me estaba mirando El resto de la noche fue un infierno Cada ruido me hacÃa brincar Cada sombra me parecÃa algo más y lo peor Fue lo último que vi antes de que amaneciera. Eran como las cinco de la mañana. El cielo ya empezaba a aclarar un poco y por alguna razón miré hacia la loma otra vez y ahà estaba la silueta. Pero ya no era la de un hombre.
56:04 Era pequeña, delgada e inconfundible. Era la misma figura de la niña parada en el mismo lugar. observándome, sentà un vacÃo en el estómago, porque en ese momento entendà algo, nunca hubo dos, nunca fue un hombre y luego una niña, era la misma cosa, lo que fuera que vi esa noche, podÃa cambiar de forma, y lo peor de todo, es que sabÃa donde estaba yo, esa fue mi última noche en esa fábrica, Y hasta la fecha, cada vez que veo una loma en medio de la nada, evito mirarla demasiado tiempo, porque hay cosas que si te están observando, es mejor no descubrirlas. Yo trabajaba de velador en un paradero de camiones de esos que están sobre la carretera federal lejos de todo era propiedad de una empresa grande de transporte ahà los operadores se detenÃan a descansar revisar
57:37 sus unidades comer algo o arreglar fallas con los mecánicos que estaban durante el dÃa pero en la noche En la noche todo se quedaba solo, solo yo y el ruido del viento, y algunos camiones que llegaban de vez en cuando. Ese paradero tenÃa algo particular. A unos 5 kilómetros más adelante estaba una curva, una curva que todos conocÃan como la curva del diablo. No era por exagerar, ahà ya se habÃan volteado varios camiones. HabÃa habido accidentes feos, de esos donde los operadores no salÃan. Por eso mismo, muchos choferes tenÃan como regla no escrita detenerse en el paradero antes de seguir. Revisaban frenos, luces, llantas y luego ya se animaban a pasar la curva. Esa noche parecÃa tranquila.
58:37 Eran como las dos de la mañana cuando vi entrar un camión. Reconocà al operador. E inmediatamente le dije,¿ Qué onda Juan?¿ Cómo andas? Era cliente frecuente, un tipo serio, pero buena gente. Bajó la ventana y también me saludó. Me contestó con un simple, aquà nomás, vamos a revisar todo rápido. Todo normal, hasta que algo me llamó la atención. Del lado del copiloto, habÃa alguien sentado. Era una silueta. No distinguÃa bien la cara por la oscuridad, pero claramente no iba solo. Me acerqué un poco más y le dije amistosamente, oye, ya sabes que no puedes traer acompañantes.
59:25 Juan en ese momento me miró raro y me dijo, pues sÃ, ya lo sé, pero no vengo acompañado. A lo que yo le contesté rápidamente,¿ cómo de que no?¿ Y el que traes ahÃ? Juan frunció el ceño, volteó hacia el copiloto. y luego volvió a verme, no traigo a nadie, sentà un escalofrÃo en ese momento, alumbré con mi lámpara, el asiento estaba vacÃo, completamente vacÃo, me quedé callado unos segundos, y solamente pude contestarle, bueno, chance vi mal, Juan se rió levemente, y me contestó, ya es tarde jefe, el sueño pega, no le dije nada más, Revisó su camión.
1:00:12 Todo estaba en orden y se fue. Pero algo no me dejó tranquilo. Yo sabÃa lo que habÃa visto. No habÃa sido una ilusión. Esa silueta estaba ahÃ. Cuando el camión se perdió en la carretera, me metà de nuevo a la caseta. Ahà tenÃamos un monitor con las cámaras de vigilancia. Busqué la grabación. Rebobiné hasta cuando Juan habÃa llegado. Y ahà estaba Alex. El camión entrando. yo acercándome, hasta ahà estaba todo normal, hasta que me fijé en el copiloto, sentà como se meló el cuerpo, porque esta vez ya no era una silueta, era claramente una calavera, sentada en el asiento, mirando hacia el frente, inmóvil, como si fuera un pasajero más, se me secó la boca, no parpadeaba, no se movÃa, solo estaba ahÃ, acompañándolo, me alejé de la pantalla, muy nervioso, respiré hondo, tal vez para tratar de digerir lo que estaba viendo, y finalmente volvà a mirar, la grabación seguÃa corriendo, pero ahora el asiento estaba vacÃo, la calavera habÃa desaparecido, revisé otra vez, y otra vez, y otra vez, pero ya no aparecÃa, era como si nunca hubiera estado ahÃ, Esa noche no dormà No pude
1:01:42 Algo no estaba bien Y yo lo presentÃa muy en el fondo Yo sospechaba Que algo malo iba a pasar A la mañana siguiente Cuando llegó el relevo Escuchamos la noticia Un accidente En la curva La curva del diablo Un camión de la empresa El operador Era Juan No habÃa sobrevivido En ese momento sentà un vacÃo en el estómago porque entendà lo que habÃa visto, no era una persona, no era una sombra, no era mi imaginación, era otra cosa, algo que venÃa con él desde antes, algo que lo acompañó hasta el final, hasta el dÃa de hoy, sigo trabajando en carretera, pero nunca volvà a ver algo asÃ, y la verdad, no quiero volverlo a ver, porque hay cosas que cuando se aparecen, es porque ya vienen por alguien, y esa noche, yo vi a la muerte, sentada en un camión. Yo fui velador en un centro comercial durante varios años, ahà en el turno nocturno, de esos donde
1:03:17 te quedas completamente solo cuando apagan las luces. Y el lugar que en el dÃa está lleno de gente, risas y ruido, en la noche se convierte en algo totalmente distinto, silencioso, pesado y a veces inquietante, porque sÃ, Ahà pasaban cosas. No era ningún secreto. Los mismos compañeros lo decÃan. Sombras que se movÃan donde no habÃa nadie. Ruidos en locales cerrados. Lamentos lejanos cuando todo deberÃa de estar en silencio. Al principio me daba miedo. Pero con el tiempo uno se acostumbra.
1:04:02 Aprendes a ignorarlo. A no voltear. A no pensar demasiado. Pero esa noche, esa noche fue diferente. Todo empezó cuando cerraron, los últimos empleados se fueron, las cortinas metálicas bajaron y las luces principales se apagaron por completo. Solo quedaban las luces de emergencia, esas que apenas iluminan y dejan largas sombras en los pasillos. Ahà fue cuando lo sentÃ, esa sensación de que alguien, me estaba mirando. No era la primera vez, pero esa noche era más fuerte, más clara, como si hubiera alguien justo detrás de mÃ. Volté, y nada, volté varias veces por esto. Seguà caminando, intentando no pensar demasiado en aquello, intentando no darle importancia, hasta que escuché algo.
1:05:03 Escuché unos pasos suaves y muy rápidos, Como de alguien pequeño corriendo Me detuve Y quedó todo en silencio Procuraba que estuviera en silencio Para captar mejor los ruidos Y pregunté¿ Quién anda ahÃ? Creo que muy dentro de mà Estaba orando para que nadie me contestara Porque yo sabÃa que estaba solo Pero en ese momento para mi mala suerte Escuché una risa Pero no cualquier risa Era la risa de un niño Aguda y ligera como si estuviera jugando, sentà como se me erizó la piel Alex, porque en ese lugar, a esa hora, no podÃa ver nadie, mucho menos un niño, apunté con mi lámpara hacia los lados, los locales estaban cerrados, pasillos, vacÃos, todo en orden, pero la risa, seguÃa escuchándose, como si corriera de un lado a otro, como si me rodeara, decidà hacer el recorrido completo, Pensé que tal vez alguien se habÃa quedado encerrado, o que algún local estaba mal cerrado. Fui revisando uno por uno, pero todo estaba normal, hasta que llegué al área de jugueterÃa.
1:06:22 La cortina no estaba completamente abajo, estaba casi abierta, era como la mitad. Se me hizo raro, ese local siempre cerraba bien. Me acerqué, levanté un poco la cortina. y alumbré hacia adentro. El lugar estaba oscuro, pero alcancé a ver algo, varios juguetes tirados en el suelo, como si los hubieran sacado de los estantes. Me agaché y levanté uno, un carrito, luego otro, un muñeco. Los fui metiendo de nuevo. Mientras lo hacÃa, sentÃa algo, esa sensación de ser observado otra vez, pero más intensa. como si no estuviera solo ahà adentro, como si alguien o algo estuviera conmigo, y entonces escuché la risa otra vez, pero ahora estaba más cerca, justo detrás de mÃ, me quedé completamente quieto, no volteé de inmediato, sentÃa que si lo hacÃa iba a haber algo que no querÃa ver, respiré hondo y giré lentamente, pero no habÃa nadie, De repente sentà que el ambiente estaba cambiando. El aire ya no lo sentÃa tan pesado, ni tan poco frÃo. Era como si algo se hubiera ido.
1:07:47 No sé muy bien cómo explicarlo. El caso es que terminé de recoger los juguetes, acomodé lo que pude y salà del local. Bajé completamente la cortina, la aseguré bien y en cuanto hice eso, todo se quedó en silencio. los pasos desaparecieron, la risa también, y esa sensación de ser observado, finalmente se fue, como si nunca hubiera estado ahÃ, esa noche no volvió a pasar nada más, pero yo entendà algo, ese lugar, esa jugueterÃa, no estaba vacÃa, desde entonces, cada vez que paso por ahà en la noche, lo hago rápido, sin mirar demasiado, porque hay lugares que guardan cosas, energÃas, presencias, tal vez incluso recuerdos, y a veces pienso que en esa jugueterÃa no todos los niños se han ido, tal vez algunos siguen jugando, esperando, o peor aún, ellos no saben que ya no deberÃan estar ahÃ, Esto me pasó
1:09:21 cuando trabajaba como velador en una bodega textil a las afueras de la ciudad. Era un lugar enorme, lleno de rollos de tela, pasillos largos y maquinaria vieja que ya casi nos usaba. En el dÃa habÃa mucho movimiento, pero en la noche ese lugar se sentÃa completamente muerto. Yo ya llevaba meses trabajando ahÃ, habÃa escuchado historias de ruidos, sombras, ya saben, lo tÃpico, pero nunca me habÃa tocado ver nada fuera de lo normal. Hasta esa noche, eran como las dos y media de la madrugada, cuando todo empezó, yo estaba en la caseta de vigilancia, viendo las cámaras, tomando café, tratando de mantenerme despierto, cuando de pronto, sonaron los sensores de movimiento, pero no uno ni dos, fueron varios al mismo tiempo, las alarmas comenzaron a marcar actividad, en distintas puertas de la bodega, puerta trasera, entrada de carga, pasillo lateral, era como si varias personas estuvieran entrando al mismo tiempo por diferentes puntos, me levanté de golpe, recuerdo que dije ya valió, murmurando a un volumen muy bajo, por mi mente pasaron las situaciones más feas, pensé que era un intento de robo organizado, agarré mi lámpara y
1:10:52 salà de la caseta, el lugar estaba en silencio, demasiado silencioso más bien, Caminé hacia la primera puerta y estaba cerrada, sin señales de que alguien hubiera entrado. Fui a la segunda y lo mismo, todo en orden, ninguna cerradura forzada, ningún ruido, nada. Recorrà varias zonas de la bodega, alumbrando rincones, pasillos, maquinaria, pero no habÃa absolutamente nadie, ni un alma. Regresé a la caseta confundido. Yo pensé Seguramente es una falla, pero algo no cuadraba a Alex.¿ Cómo podÃan fallar todos los sensores al mismo tiempo? Eso no tenÃa sentido. Me senté frente a las pantallas y empecé a revisar las cámaras.
1:11:44 Al principio todo se veÃa normal. Pasillos vacÃos, luces tenues, sombras quietas. Hasta que una de las cámaras empezó a capturar algo que me hizo quedar helado. una silueta oscura, caminando por uno de los pasillos, me acercé a la pantalla, pensé que era un reflejo, pero no, la figura avanzaba, lenta, y detrás de esa apareció otra, y después otra, en diferentes cámaras, en diferentes pasillos, eran varias, caminando dentro de la bodega, sin hacer ruido, solo desplazándose, Sentà como se me empezó a acelerar el corazón. Susurré, no puede ser.
1:12:34 Tomé la lámpara otra vez y salÃ. Caminé hacia el pasillo donde habÃa visto la primera silueta. Alumbré, pero de nuevo no pude ver nada. Estaba vacÃo. Fui al otro y de nueva cuenta nada. La bodega estaba completamente sola. Regresé corriendo a la caseta. Miré las cámaras otra vez. y ahà estaban, las siluetas seguÃan caminando, entrando y saliendo de los pasillos, algunas parecÃan cruzar paredes o desaparecer entre las sombras, en ese momento el miedo me ganó, no quise volver a salir, cerré la caseta, aseguré la puerta y me quedé ahà adentro, viendo las pantallas, sin quitarles la vista, las figuras siguieron apareciendo por horas, Caminaban, se detenÃan, desaparecÃan VolvÃan a aparecer en otro punto Como si la bodega estuviera llena de gente Pero solo en las cámaras Hasta que poco a poco, cerca del amanecer Dejaron de aparecer aquellas siluetas Todo volvió a la normalidad Pasellos vacÃos, silencio Como si nada hubiera pasado Cuando llegó mi compañero para relevarme Yo estaba pálido No habÃa dormido nada Le conté todo, las alarmas, las siluetas, las cámaras, todo. Ãl se quedó en silencio unos segundos. Luego bajó la mirada
1:14:06 y me dijo algo que me dejó frÃo. Perdón. Perdón porque yo le contesté. Y él me dijo que yo no deberÃa haber estado ahà aquella noche. Ãl me contó que ayer habÃa sido un aniversario. Yo no entendÃa qué era lo que me decÃa. él me dijo que habÃa sucedido un incendio, hace años, esta bodega se incendió, comenzó a relatarme, habÃa gente trabajando adentro, varios no lograron salir, y hubo vÃctimas fatÃdicas, cada año, en esta misma fecha, pasan cosas, se activan los sensores, se ven sombras, se escuchan pasos, como si todavÃa estuvieran aquÃ, después de que él me contó esto, Miré hacia la bodega, estaba vacÃa y callada, y él simplemente me dijo para terminar que yo no debÃa haber estado ahà aquella noche, que nuestro coordinador tuvo que haber llegado por mà y haberme situado en otro lugar, ya que él también sabÃa, pero seguramente se la habÃa olvidado. No volvà a trabajar en aquel lugar, pero hasta el dÃa de hoy no puedo olvidar esas cámaras, porque lo que vi no eran sombras sin forma, Eran figuras que caminaban como personas, como trabajadores, como si siguieran haciendo lo mismo de siempre, sin saber que nunca lograron
1:15:37 salir de aquella bodega. Hola Alex y hola comunidad Empezaré esta historia por decirte Que esa fue mi primera y última noche Trabajando en el turno nocturno En aquellas oficinas Me voy a ahorrar el nombre de las oficinas Yo pensaba que iba a ser un trabajo tranquilo Un edificio corporativo normal De esos que en el dÃa están llenos de gente pero en la noche quedan completamente vacÃos, y sumamente tranquilos, solo tenÃa que hacer rondines cada cierto tiempo, revisar puertas, pasillos, y ya, nada complicado, al principio todo estaba normal, las luces de emergencia estaban encendidas, el aire acondicionado sonando bajo, ese silencio tÃpico de oficina vacÃa, pero en el primer rondÃn empecé a sentir algo raro, No sé cómo explicarlo bien. Era esa sensación de que alguien viene detrás de ti. No volteé de inmediato. Seguà caminando.
1:17:05 Pero entonces lo escuché. Pasos. Suaves y lentos. A escasos metros de mÃ. No eran pasos con zapatos. Eran distintos. Como si alguien caminara descalzo sobre el piso. Me detuve en seco. Los pasos también se detuvieron. Sentà como se me tensó todo el cuerpo. Yo volteaba una y otra vez, pero no podÃa ver nada. El pasillo estaba vacÃo. SentÃa como si alguien me iba siguiendo. Me dije tranquilo a mà mismo varias veces. En algunas ocasiones cuando estoy tenso o estoy nervioso, tiendo a hablar conmigo mismo. Y recuerdo que en aquella noche hablé demasiado, tratando de tranquilizarme. Seguà caminando y otra vez... los pasos detrás de mÃ, siguiéndome, al mismo ritmo, si yo caminaba, caminaban, y si yo bajaba la velocidad, ellos también lo hacÃan, era como si alguien estuviera pegado a mÃ, respirando en mi nuca, pero cuando volteaba, no habÃa nadie, asà estuve durante varios minutos, intentando ignorarlo, pero cada vez era más evidente, más cercano, más real, aún asÃ, TenÃa que terminar el rondÃn. HabÃa una parte del recorrido que daba hacia una pequeña terraza.
1:18:31 Cuando salÃ, recordé que ese dÃa habÃa llovido. El suelo estaba húmedo. HabÃa pequeños charcos de agua. El aire frÃo de la noche me ayudó un poco a calmarme. Saqué un cigarro, lo encendà y me quedé ahà unos minutos, pensando que tal vez todo eran nerviosos. por ser mi primera noche en aquel lugar, que ya se me iba a pasar, terminé el cigarro, y regresé al interior, mientras caminaba por el pasillo, vi claramente como mis zapatos, dejaban huellas mojadas en el suelo, eso me tranquilizó un poco, algo normal, algo real, entré a la oficina de vigilancia, me senté, finalmente pasó un rato, hasta que llegó el momento del siguiente rondÃn, no querÃa salir, pero tenÃa que hacerlo.
1:19:25 Asà que respiré hondo y salà otra vez. Caminé por el pasillo y fue entonces cuando vi algo que se supone no deberÃa de estar ahÃ. Las huellas. Allà estaban las mÃas, marcadas en el piso, pero no estaban solas. Detrás de cada una de mis pisadas habÃa otras, más pequeñas, más delgadas, huellas de pies descalzos Sentà que el corazón se me iba a salir. Eran recientes, como si alguien hubiera caminado justo detrás de mÃ. Cuando regresé de la terraza, seguà el rastro con la mirada. Iban exactamente por donde yo habÃa pasado, paso por paso, como si algo me hubiera estado siguiendo todo el tiempo. Recordé los sonidos, los pasos, la distancia. Todo coincidÃa. En ese momento no quise comprobar nada más. No quise seguir el rastro. Me di la vuelta lentamente. Regresé a la oficina. Entré, cerré la puerta y la aseguré muy bien. Esa noche no volvà a salir.
1:20:38 Me quedé sentado, escuchando cualquier ruido. Esperando que no volvieran esos pasos. Esperando que no se detuvieran justo afuera. No dormà nada. A la mañana siguiente cuando llegó el relevo, Entregué las llaves y renuncié. No di muchas explicaciones, solo dije que el turno nocturno no era para mÃ. Pero la verdad es que hay algo en ese edificio, algo que camina por los pasillos en la noche, algo que no usa zapatos y que cuando encuentra a alguien simplemente decide seguirlo. No sé si sea un espectro, no sé si sea algo más. Pero de lo que sà estoy muy seguro es que no volveré a lidiar con eso otra vez.
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