RELATOS ATERRADORES DE TRAILEROS Y VIGILANTES
0:13 Hola Alex, mi nombre es Karen Valeria y te envÃo un fuerte saludo desde Coatzacoalcos. En esta ocasión yo te quiero compartir una experiencia de mi marido, mi marido estrellero, lleva haciéndolo una buena cantidad de años, se saben muchas leyendas, muchas historias, tanto cosas que le pasaron a él, como también a sus compañeros, pero en esta ocasión te quiero contar una, que a él simplemente, cada vez que se le viene a la memoria, le provoca temblores, y también una cierta sensación de estar observado, eso solo demuestra, lo aterrado que estuvo en aquel momento, Ãl dice que se encontraba en el estado de Veracruz, transitando una de aquellas carreteras.
1:04 En aquel momento era precisamente de noche, horas de la madrugada, tal vez como las dos o tres de la mañana. Ãl se encontraba conduciendo como habitualmente lo hacÃa, escuchando la radio y tomándose un potente café, para tener la vista y el cerebro puestos en la carretera. no podÃa dormirse, ya que eso solamente resultarÃa en un accidente. Ãl dice que en cierto punto del trayecto, cosa normal, tuvo que observar el retrovisor. Al hacerlo, para ver si no venÃa ningún auto que quisiera rebasarlo, más que nada para entrar a una intersección, se dio cuenta de algo, algo que venÃa atrás en su cargamento. Ãl para esto cuenta, que durante un buen tiempo del trayecto, habÃa estado escuchando ruidos extraños, que venÃan de la parte del cargamento, a ver, ruidos extraños, casi siempre se escuchan, pero va dependiendo también, de los cargamentos que los traileros traen, a veces traen cajas de diferentes cosas, a veces traen vegetales, a veces traen cosas que se mueven, pero en aquel preciso instante, Mi marido cuenta que llevaba unos rollos de aluminio. Para quienes los conocen, saben que son rollos muy pesados y grandes que están
2:37 sujetos fuertemente por arneses. Asà que, que tú digas, ruidos no deberÃan de hacer, ya que deberÃan de ir bien sujetos. Mi marido estaba a la expectativa. De hecho, por eso, no subÃa tanta la velocidad. Ãl creÃa que no venÃan muy bien ajustados y una de aquellas cosas sueltas en la carretera rodando aplastarÃa con facilidad cualquier vehÃculo, justamente cuando se fijó por el retrovisor dando vuelta. Ãl nota algo que venÃa agarrado fuertemente en uno de aquellos rollos. Era una mujer. Pudo verle solamente la mitad del cuerpo, pero con eso tuvo. Ãl dice que pudo ver una cabellera castaña volando entre el aire, la mitad de su rostro pálido y también un vestido blanco. Era como si viniera levitando, pero también a la vez como si viniera bien sujeta de uno de los rollos de aluminio. Obviamente esta escena a mi marido lo aterró por completo y empezó a acelerar, pero él cuenta que en ese preciso instante también empezó a pensar Otras circunstancias. Y es que en aquel momento.
3:58 HabÃan muchas caravanas de migrantes. Y habÃan ocurrido ciertas cosas. Que a los traileros. Pues los mantenÃa a la expectativa. Y es que en algunas ocasiones. Cuando los traileros se detenÃan. Algunos migrantes para cortar camino. Obviamente migrantes desesperados. Se subÃan a las cajas. Sin que los traileros se dieran cuenta. Donde pudieran se subÃan. Y más si traÃan rollos de aluminio como en aquel momento, ya que dejan mucho espacio para que se vayan sentados. Ãl pensó que tal vez era un migrante que venÃa colgando de ahà una mujer. A pesar de que su corazón le decÃa que eso era otra cosa, que eso no era algo normal, decidió ir deteniéndose poco a poco. Finalmente se detuvo el camión por completo, agarró su lámpara y bajó, pero por más que alusó de un lado hacia el otro, mirando tanto por debajo, como por otros rincones del tráiler, rincones que él conoce muy bien, en donde se pueden esconder personas, no encontró a nadie, se le hizo muy extraño, pero el miedo no se le fue, lo seguÃa sintiendo, como si algo lo estuviera acompañando, él se subió de nuevo al tráiler, Y comenzó con su trayecto... Hasta ahà quedó aquella experiencia... Ãl se fijaba cada cuanto por el retrovisor...
5:29 Más que nada... Porque era lo que tenÃa que hacer como prevención... Pero cada vez que se iba a asomar... Rezaba... Para ya no ver aquella cosa... Por suerte ya no la vio... Uno de sus compañeros le dijo... Que eso era algo habitual... A veces sucedÃa... A veces ese tipo de entes... se les pega a los camioneros, y que uno debe tener mucho cuidado si es que los ve, ya que en algunas ocasiones, el propósito de estos entes malignos, es ocasionar algún accidente. Hola, buenas noches. Mi nombre es Iván Gutiérrez. Alex, te quiero contar una experiencia que me sucedió en mi niñez. En aquel tiempo yo tendrÃa como ocho años y era el hijo mayor de toda mi familia.
6:39 En aquellos años eran, si no mal recuerdo, por ahà del 88 o el 89. En aquel tiempo los traileros no tenÃan tantas dificultades para llevar acompañantes en sus viajes. Asà que por lo tanto, yo tenÃa la costumbre de que cada vez que salÃa de vacaciones, ya sea de diciembre, de verano o de semana santa, siempre iba con mi padre en sus viajes de trailero. A mà me encantaba viajar y ver todos los lugares por donde pasaba. Para mi madre mejor, como ya dije, era el mayor de los hijos y habÃa otros tres hermanos más pequeños, muy imperactivos y llenos de energÃa. Asà que mi madre tan siquiera se libraba de mÃ. No la culpo, éramos tremendos. La cosa es que cuando iba con mi padre, escuchaba leyendas e historias que no te voy a negar, a veces no me dejaban dormir. A mà jamás me habÃa pasado nada, nada fuera del ordinario. Pero hubo una ocasión en que me tocó vivir algo muy aterrador y espeluznante. Sucede que yo me dormÃa por las noches. A veces mi padre no se detenÃa porque no podÃa, y yo me dormÃa ya sea en el asiento del copiloto o atrás en el camarote. Mi padre siempre me decÃa lo mismo. Si estaba cansado, que me durmiera, que no habÃa ningún problema.
8:08 Yo obviamente le tomaba la palabra, pero siempre me dormÃa por eso de las dos de la mañana. Jamás lo hacÃa temprano, más que nada para acompañarlo. Hubo una ocasión. en la que tenÃa bastante sueño y tuve que ir a dormirme en el camarote, ahà en una pequeña cama que tenÃa. Recuerdo que hacÃa frÃo y a pesar de que mi padre llevaba las ventanas subidas hasta arriba, aún asà se sentÃa bastante el frÃo. Asà que me enrollé en el cobertor y me quedé rotundamente dormido. Pero algo sucedió entre la madrugada, algo me despertó. Inmediatamente, cuando noté que estaba despertando, me percaté muy rápido que el trailer estaba detenido. Nos habÃamos parado. Quién sabe, tal vez mi padre necesitaba cargar diésel, necesitaba pasar por algo a una tienda.
9:07 Pero hice un movimiento completamente natural, que todas las personas hacen cuando están acostadas. Y es que me di vuelta. Y al momento que me di vuelta, pude ver algo. que venÃa sentado en el asiento del piloto, o sea, en el asiento de mi padre. En un principio pensé que era él, porque su silueta era idéntica, su gorra, su barba, pero algo no cuadraba. A pesar de estar en la oscuridad, yo podÃa divisar cosas que eran extrañas en la apariencia de mi padre. Por ejemplo, su piel era oscura, pero no estoy hablando de su tonalidad de piel en sÃ, sino que todo él, toda su ropa, su bigote, sus ojos, todo estaba en una tonalidad oscura, no por la ausencia de luz, sino porque él era como una sombra, era como si algo hubiera tomado la forma de mi padre, o como si estuviera viendo alguna especie de gemelo malvado, aunque suene ridÃculo, te aseguro que Eso me pasó por la mente, al menos hasta que abrió los ojos y me miró directamente. En ese momento me di cuenta que no era mi padre. Sus ojos resplandecÃan como dos puntos rojos en la negrura. Yo me aterré en ese momento y como era un niño, a
10:39 veces los niños no saben cómo actuar en ese tipo de situaciones y agarré el cobertor y me cubrà la cara con él. como si el cobertor me fuera a proteger de un ataque fÃsico. No podÃa gritar y no sé por qué, pero no podÃa hacerlo. Era como si mi garganta hubiera estado sellada o como si yo estuviera completamente paralizado. Sentà como aquella cosa se fue levantando del asiento de mi padre y se fue acercando hacia mÃ. Escuchaba todo su movimiento, como iba tombando cosas e incluso para abrir ese paso creo que incluso lo tuve cara a cara solamente que no podÃa verlo en ese momento escuché que la puerta se abrió y entraba alguien era mi padre inmediatamente bajé el cobertor y lo vi ahà se estaba acomodando en su asiento y habÃa prendido la luz en ese momento me levanté y él se dio la media vuelta y me dijo ya te levantaste te traje cosas al parecer se habÃa detenido por algo de comida Pero yo rompà en llanto y lo abracé. No supe explicarle lo que habÃa visto. Simplemente continuamos con nuestro viaje.
11:54 Yo sollozando comiéndome las galletas y él completamente confundido. Más adelante me preguntó qué era lo que habÃa visto. Y yo se lo tuve que contar. No le oculté nada. Mi padre no se lo tomó a broma. Ãl solamente me miró fijamente y me dijo que ya no iba a ocurrir. que ya no pensara en eso, que disfrutara del viaje, que todavÃa tenÃamos mucho tiempo juntos. A veces las palabras de un padre son sanadoras. Se me quitó el miedo de inmediato. Pero eso sÃ, mi padre me dijo que las veces en las que yo estaba dormido y él tenÃa que bajarse del camión, ya sea por llenar el tanque, por hablar con algún tránsito, por las circunstancias que fuesen, siempre antes de bajarse, me persinaba y me ponÃa en manos de Dios como él dice, para que nada malo me sucediera. Creo que resultó porque jamás volvieron a despertarme en cada viaje que hacÃa con él y jamás volvà a ver a aquel ser maligno. Hola, saludos a todos los escuchas. Mi nombre es Evelyn Torres
13:25 y quiero compartir la experiencia de mi padre. Ãl es camionero, pero como en todos los trabajos, a veces hay altas y hay bajas. En una ocasión, él se encontraba sin trabajo, todo por unos problemas que habÃa tenido en su empresa. Asà que, por lo tanto, estaba buscando un trabajo Y un amigo suyo, que tenÃa una funeraria, le ofreció un pequeño trabajo. Algo que serÃa solamente de máximo unos dos dÃas, por asà decirlo. El trabajo estaba muy bien pagado, pero necesitaba a alguien con experiencia en conducción en carreteras federales. Es por eso que buscaba a mi padre. Su amigo tenÃa una funeraria. TenÃa que trasladar en un auto un cadáver.
14:13 que era de la persona que iba a ser trasladada en una caravana funeraria desde la ciudad donde estamos Monterrey hasta su pueblo natal en otro estado. El camino era algo largo. De hecho, se iba a comenzar durante la noche y aproximadamente después de unas nueve horas de camino iban a llegar hasta el pueblo. Iban a llegar amaneciendo. Entonces todo estaba muy minuciosamente calculado. Mi padre no le vio nada de malo, asà que aceptó el trabajo. Y te digo que él se arrepiente hasta hoy en dÃa de haberlo hecho. Ãl cuenta que cuando llegó todo estaba de lo más normal. Obviamente, personas llorando, otros abrazándose. Empezaron con el camino. Empezaron por eso de las nueve de la noche. Salieron de la ciudad y continuaron todo el recorrido.
15:08 Al menos por las primeras horas no sucedió nada extraño, según cuenta mi padre. Pero al pasar las horas e irse yendo por aquel camino de la carretera, él y su acompañante, que era otro trabajador ahà de la funeraria, empezaron a escuchar extraños ruidos que venÃan de la parte de atrás del carruaje, donde se suponÃa venÃa el cadáver en el ataúd. Y también donde se suponÃa que no venÃa nadie más. Los ruidos eran extraños, porque no eran ruidos normales, eran ruidos como de una persona, llorando y lamentándose.
15:53 Eran ruidos como los que una persona hace cuando está sollozando, y si bien esto los aterró en un principio, se mantuvieron con la atención puesta en el camino, e incluso Empezaron a hablar en un tono más alto El caso es que esto no se quedó ahà La voz seguÃa y seguÃa hablando Hasta el punto De que pensaron que estaba gritando Y estaba gritando por ayuda Estaba diciendo Que lo sacaran de ahà Que todo estaba oscuro En un punto mi padre miró a su acompañante Y le preguntó Está escuchando lo mismo que yo Tal vez estamos llevando a alguien vivo Tal vez se cometió un error A lo que el ayudante Solamente se le quedó mirando y le dijo... No hay ningún error señor... Las pruebas se hicieron...
16:42 También los estudios... El cadáver incluso... Se le hizo la autopsia... Básicamente... No puede estar vivo... Esto sucedió a los pocos minutos antes de llegar según me cuenta mi padre... Finalmente llegaron... Abrieron el carruaje fúnebre... Y sacaron el ataúd... Lo abrieron ahà otra vez... para que los familiares que se encontraban en el pueblo, familiares de años de conocerlo, lo vieran. Mi padre esperaba ver tal vez la mueca de alguien desesperado, alguien que estaba gritando por auxilio, pero no. Mi padre me dice que cuando abrieron el ataúd, se encontraron con la cara de un hombre, básicamente dormido, con sus manos juntas en su pecho, como lo habÃan posicionado en la funeraria.
17:34 No estaba despeinado, El traje venÃa intacto, tal como si éste nunca se hubiera movido. Mi padre estaba impactado y también el ayudante. Ambos se quedaron ahÃ, arreglaron lo del pago y después se fueron. Se fueron a los pocos minutos. Cuando iban en el camino, ambos iban rezando. A pesar de que mi padre no es una persona muy religiosa, en ese momento empezó a rezar. Solamente lo que querÃa era no volver a escuchar aquellos lamentos atrás. porque ahora ya no estaban transportando nada, y ellos tenÃan el miedo de que aquella alma se hubiera quedado en el carro. Por suerte no sucedió. Llegaron de nuevo a la funeraria, y mi padre se dirigió con su amigo diciéndole, jamás vuelvo a hacer un trabajo de estos. Perdóname, pero jamás vuelvo a trabajar aquÃ. Tomó su dinero y se fue.
18:32 Hasta hoy, Esa es la experiencia más paranormal y perturbadora que le ha sucedido. Y mi padre es una persona seria. A él no le gusta andar inventando cosas. Entonces le creo, sin dudarlo. Esa fue mi experiencia. Gracias por compartirla, Alex. Saludos a toda la comunidad. Hola Alex, mi nombre es Justino Vicencio, la experiencia que te quiero contar, ya me sucedió hace bastantes años, bueno no tantos en verdad, por ahà del año 2009, en aquellos años yo era trailero, me dedicaba a hacerlo de tiempo completo, Actualmente estoy pensionado, pero las historias, esas se quedan con uno. Recuerdo que me encontraba en Durango aquella noche. HabÃa muchos retenes militares. Estaba pasando por una zona que estaba muy caliente. HabÃa demasiados retenes.
19:53 Me bajaban, me investigaban, nombre, apellido, la empresa de la cual venÃa. Siempre abrÃa en la caja, registraban todo y después me dejaban ir. Esto ya lo tenÃa bastante normalizado, más que nada por esa zona, pero yo notaba algo, y es que en algunas noches iba completamente tranquilo, pero en otras iba como que tensionado, iba como que acompañado por algo, sentÃa la presencia de algo, y esto me ponÃa algo inquieto. Siempre volteaba para todos los lados, pero no veÃa nada, Y es ahà cuando yo empezaba a mentalizarme de que todo estaba bien. Pero aquella noche me di cuenta que tenÃa que tomarle la palabra a esos viejos camioneros que me decÃan que siempre en el asiento del copiloto ponga algo, que nunca me lo lleve asÃ, completamente despejado, que por lo menos ponga una mochila, un libro, alguna caja, que venga con algo, un par de bolsas.
21:03 Lo suficiente para que una persona no se pueda sentar ahÃ. Yo esto lo tomaba como simples leyendas. Cosas que nunca me iban a pasar. Pero en aquel momento, vaya que estaba equivocado. Estaba pasando por una noche igual a esa. Me sentÃa como que acompañado. Con una extraña sensación. Llegué a uno de estos retenes que te cuento. Y obviamente me tuve que bajar. Saqué todos mis documentos y la regla de los militares es bajar a todas las personas. Claro, uno tiene que ser directo y franco. Si vienes acompañado o vienes completamente solo. En mi particular caso, yo venÃa solo aquella noche. Por lo tanto, me tomó completamente por sorpresa cuando escuché al otro militar del otro lado del camión empezar a hablar, empezar a gritar. Empezó a decir, señora, por favor, baje, baje, por favor. Yo pensé en ese momento que tal vez estaban con otro vehÃculo, tal vez un vehÃculo que se habÃa estacionado al lado mÃo, pero mientras hablaba con un militar, otro se acercó y me dijo, caballero, por favor ayúdenos, la mujer que trae ahà a un lado no se quiere bajar, por favor dÃgale que se baje, facilÃtenos nuestro trabajo. Mientras más rápido hagamos todo esto, más
22:35 rápido se van a poder ir. Por favor. Yo en ese momento estaba sorprendido. No podÃa creer lo que el militar me estaba diciendo. Yo estaba muy confundido y solamente le respondÃ. Perdóneme, pero yo vengo solo. Yo no vengo con nadie. Como tres militares que iban junto a él, se quedaron mirando entre sÃ. Y después volvieron. Ya no me dijeron nada, pero yo lo seguÃ. algo extraño estaba pasando cuando volvimos y todos empezaron a iluminar la ventana del copiloto no podÃan creerlo para mà era algo normal que viniera vacÃa pero para ellos esto no era posible los militares me empezaron a decir que hace minutos habÃan visto a una mujer ahà sentada observándolos que le habÃan dicho que se bajara pero que la mujer no lo habÃa hecho que la mujer habÃa seguido ahà sentada, solamente observando.
23:37 Los militares se encontraban confundidos y también notablemente aterrados. Yo le dije que venÃa completamente solo y que allá dentro del camión no iban a encontrar nada. Los militares se subieron y se bajaron aún más espantados, porque en efecto no venÃa con nadie, ni siquiera traÃa pertenencias de mujer. Yo me subà de nuevo a mi camión y me dejaron ir. Creo que lo hicieron incluso más rápido de lo que habitualmente se tardaban. Pero yo lo sabÃa. No venÃa solo. Empecé a poner muchas cosas ahÃ, a un lado, en el asiento del copiloto. Y poco a poco aquella sensación de ser acompañado y ser observado se fue disipando, desvaneciendo, hasta que finalmente me sentà libre. Desde aquella experiencia Me tomo más en serio las leyendas que se cuentan en los caminos. Uno nunca sabe cuando éstas son ciertas. Hola Alex, mi nombre es Arnold. Quiero contarte la experiencia de mi padre.
25:08 Mi padre es camionero, actualmente lo es, y me pidió de favor si te pueda contar esta historia ya que es uno de tus tantos escuches en la plataforma de Spotify. Esta historia le sucedió cuando incluso yo todavÃa no nacÃa. O sea, ya te darás cuenta que ya tienes su buena cantidad de años. Mi padre al ser tan experimentado en esto de manejar camiones pesados, a veces camiones de doble remolque, sabe muy bien las cosas de las que se tiene que cuidar, más que nada por el clima, todos sabemos que una lluvia torrencial es básicamente la ideal para propicionar choques, que una tormenta con fuertes vientos puede voltear trailers si lo dejas en la posición equivocada, mi padre sabÃa muy bien esto, y en una ocasión Llevaba dos remolques, dos tanques de hierro, que no se encontraban muy bien llenados, tal vez a un 30% de este.
26:10 Los dos tanques los llevaba él, y en eso una fuerte tormenta se acercaba. Era una tormenta que sà traÃa lluvia, pero los vientos eran muy fuertes, tan fuertes que incluso tumbaban palmeras, árboles y se llevaban láminas de los techos. Mi padre sabÃa muy bien, sobre todo en carretera federal, que se tenÃa que cuidar de las vueltas. Ya que, al no ir demasiado llenos estos tanques, con los fuertes vientos que impactaban, podÃa ser lo ideal para voltear al camión. Entonces, él optó por algo. Detenerse. Detenerse un par de horas.
26:52 Al cabo, en el contrato que le hacÃan firmar en su empresa, dejaban esto... A su jurisdicción, podrÃamos decirlo. HabÃa tolerancia, dependiendo del clima. Ãl se detuvo, justamente bajando de un cerro, muy pronunciado. Se orilló simplemente y se quedó ahÃ, resguardándose atrás de unos árboles. VeÃa cómo los autos pasaban, cada cinco minutos, cada veinte minutos. No era una carretera muy transitada. Y en eso, tal vez, por el ruido de la lluvia, por el ruido de los árboles impactando se quedó completamente dormido tal vez era el cansancio pero cuando se despertó porque escuchó sonar la alarma ya que se adelantó a esto para no quedarse dormido horas sino solamente unos 30 minutos se percató de algo que habÃa sucedido enfrente de él habÃa un accidente un auto se habÃa volcado enfrente de él el auto permanecÃa volteado completamente No habÃa llamas... Ni siquiera el claxon se encontraba pitando... Y por más sorprendente...
28:03 Que fuera... No habÃa ningún vehÃculo... Acompañando aquel accidente... Como que solamente se habÃa volteado... Como que se habÃa barrido... Pero lo sorprendente es que... Al menos por las circunstancias... No parecÃa que fuera reciente... Mi padre estaba sorprendido de que nadie... Hasta ese momento... lo hubiera auxiliado y aún más sorprendido de no haberse despertado con el impacto. Algo asà debió haber hecho un gran estruendo, por lo tanto lo tuvo que haber despertado, pero al parecer no. Mi padre se bajó del camión inmediatamente, se acercó al choque y vio que adentro habÃa una mujer, la cual se encontraba con los ojos abiertos y lo miró recostada abajo del vehÃculo. Mi padre le dijo que se calmara que iba a llamar emergencias, se dio la media vuelta, subió de nuevo a su camión, y tomó su celular, lo habÃa dejado ahà arriba, para cuando estaba tecleando el número de emergencias, y también el de los tránsitos, de cualquier autoridad en aquel momento que pudiera ofrecer ayuda, en aquella carretera federal, al voltear de nuevo para adelante, vio que el accidente habÃa desaparecido, ya no se encontraba ningún auto volteado, Ya no se encontraba ninguna mujer. Todo habÃa desaparecido, Alex.
29:29 Mi padre empezó a sentir un escalofrÃo que le recorrÃa por todo el cuerpo. En ese momento, accionó su camión y siguió con su camino. A pesar de que el clima todavÃa no era de lo más favorable, él decidió seguir. Se dice que en algunas carreteras sucedieron accidentes. Accidentes horrorosos. que dejaron marcados algunos kilómetros que cada cierto tiempo o si tienes la mala suerte de ser una persona que está ahà cerca de ellos puedes llegar a verlos accidentes que sucedieron hace años de nuevo materializándose siendo capaces de ver a través del ojo humano como se acabarán de ocurrir cuando en realidad es solamente un espejismo de la catástrofe que ocurrió hace ya bastantes años¿ Es por esto mismo que dicen que algunas carreteras están malditas? Mi padre siguió con su camino y tomó esto como una lección.
30:30 Jamás se volvió a dormir en el paso de una carretera federal. Hola y buenas noches. Mi nombre es Luis González. Quiero contarte una experiencia, Alex, que ya llevo tiempo queriendo contar. Esto me sucedió hace aproximadamente unos cuatro años. En ese entonces yo me encontraba en la busca de un empleo.
31:13 Y por conocidos y por algunos amigos, me dijeron que estaban solicitando para guardia de seguridad en un antiguo almacén. y también en un patio industrial, yo metà solicitud, de inmediato me hablaron, y es más, aquella misma noche, comencé a trabajar, llevé toda mi documentación, y me dijeron que tenÃan disponible, el trabajo como velador, es decir, durante toda la noche, al principio yo no querÃa, pero el supervisor me dijo, que prácticamente no se hacÃa nada, asà que no iba a ser mucho desgaste, le vi el lado positivo, ya que como yo estudié en la universidad y querÃa trabajar en algo en lo que yo me habÃa especializado, llegué a pensar que durante el dÃa, tal vez por la mañana o parte de la tarde, podÃa buscar empleo, a la par de que estaba trabajando ahÃ. Acepté el trabajo, y me dieron el trabajo de velador en el patio.
32:14 El patio industrial era un terreno muy amplio, enorme, y tenÃa varios baños portátiles, puestos a lo largo de este durante el dÃa se encontraba lleno de contenedores pero durante la noche se encontraba desértico pues todos los contenedores se iban al almacén y nada quedaba en el patio yo llegué aquella noche me presentaron con mi compañero de nombre Juan si bien Ãbamos a estar los dos juntos toda la noche no necesariamente Ãbamos a estar pegados uno del otro Juan iba a estar en su caseta, en la puerta A, y yo iba a estar en la puerta B.
32:59 También en mi caseta. Ambas puertas se encontraban a ambos extremos. Asà que por lo tanto solamente nos verÃamos como unas dos o tres veces, a lo mucho. Todo el resto de la noche Ãbamos a comunicarnos por medio del radio. Yo entré a la caseta, me distraje con lo que pude, empecé a llenar las bitácoras, Empecé a hacer los rondines, y en eso por la madrugada, por eso de las dos de la mañana, vi a Juan, pero lo vi extraño. Vi a Juan moviéndose entre la negrura de la noche, caminando entre el patio y entrando a uno de los baños portátiles. Esto me llamó la atención. Me le quedé viendo solamente, y a los pocos minutos salió. Pensé que solamente pues habÃa ido al baño, algo perfectamente normal. Pero lo extraño aquà es que nosotros podÃamos entrar a los baños de las oficinas. TenÃamos llave para esto. Los baños portátiles, además de que no estaban del todo limpios, también no tenÃan luz eléctrica. Asà que Juan se habÃa metido en completa penumbra y sin llevar ni una sola lámpara ya que no veÃa luz. Solamente podÃa divisar un poco entre la negrura el uniforme de guardia que traÃa. Traté ya no prestarle atención a esto y me recosté de nuevo.
34:29 Aquella noche pasó sin percances. La noche siguiente sucedió lo mismo. Vi a Juan caminando entre la noche en aquel patio enorme, entrando al baño portátil y después saliendo los pocos minutos. Después al pasar tal vez como una semana y media, yo esto me lo tomé como algo sumamente normal. Ya era incluso algo que me marcaba la hora, pues entre las dos de la mañana a dos diez de la mañana, siempre veÃa a Juan caminando entre la noche, entrando al mismo baño portátil de siempre, ahà en lo oscuro, sin iluminarse ni un poco. Fuera de hacerse me extraño, se me hizo algo cotidiano. Y fue asà como en una mañana.
35:20 Le pregunté en tono de broma. Oye, tú eres vampiro, ¿verdad? A lo que él me respondió con una sonrisa. Me dijo,¿ por qué? Y entonces le contesté. Pues porque te mueves entre la noche. Ya te vi. Caminas entre la noche para el baño portátil. No prendes ni una sola luz. En ese momento Juan se me quedó viendo y me dijo. ¿No?¿ Cómo crees? yo cuando voy al baño voy aquà a las oficinas y a las oficinas que están al ladito de la caseta mÃa y me las señaló y en efecto Alex ahà habÃa unas oficinas muy cercas de él y habÃa unos baños él me volvió a repetir que jamás habÃa ido al patio a hacer sus necesidades en los baños portátiles que eso no tenÃa sentido como por qué lo harÃa por qué caminarÃa hasta allá Y claro, eso suena ilógico. Yo en ese momento me quedé pensando y le dije con total sinceridad, disculpa, no hay ningún otro guardia con nosotros. Es que te lo digo en serio, todas las noches he visto un guardia caminar hasta los baños portátiles y entrar ahà y también salir. Juan solamente se me quedó viendo y me dijo, no, no Luis, aquà no hay ningún otro guardia. te doy una recomendación, tapa tu ventana con la cortina, ya no veas hacia afuera, a veces por las noches, se ven cosas extrañas, entre
36:56 la oscuridad, no te voy a negar, a ti Alex, ni a todos los que me están escuchando, que en ese momento me empezó a recorrer un miedo, como pocos en mi vida, pero decidà tomarle la palabra, a la noche siguiente, Recorrà la cortina, tapando por completo la ventana que daba hacia el patio. Con el tiempo, el terror se me fue yendo, pero porque sabÃa que no lo debÃa de ver. Al final de cuentas necesitaba el trabajo, y ahà duré aproximadamente unos cuatro meses en lo que conseguà un empleo estable, pero jamás lo voy a olvidar. Aquella vez que trabajé de velador me hizo pasar mi miedo más absoluto, pues... Fue mi primera experiencia paranormal... Y eso me hace pensar... En los que... Algunos veladores viven...
37:51 Cuando trabajan... En el turno de noche... Mi nombre es Carlos... La experiencia que voy a contarles a continuación es una que me ha dejado muy marcado, o cuanto menos, muy pensativo de lo que se esconde en nuestro mundo. Yo trabajo como velador. Básicamente lo hago desde que tenÃa 25 años y actualmente me desempeño en el ejército mexicano. Asà que solamente estuve de velador cerca de 5 años. Siempre me ha traÃdo el trabajo de seguridad. El caso es que durante esos cinco años estuve en tres empresas diferentes, asà que por lo tanto les puedo decir que fui tanto guardia de dÃa, asà como también de noche. Y si bien en casi todos los lugares de noche, lugares apartados, grandes bodegas que se quedan en silencio absoluto, les puedo decir con total sinceridad que suceden cosas, ya sea se escuchan voces, ya sea te tiran cosas asà de la nada hay ciertos lugares en donde esta energÃa es aún más poderosa es aún mucho más tenebrosa también en una ocasión me
39:25 tocó ir a un almacén muy grande este almacén también tenÃa un patio bastante grande era de una constructora ahà almacenaban máquinas de diferente Ãndole y necesitaban varios guardias Los puntos de vigilancia durante la noche, debido a que habÃa mucho material, asà como también cemento, varilla, tractocamiones incluso, eran muy variados. Todos los puntos de vigilancia se tenÃan que estar recorriendo consecutivamente para que ningún listillo se metiera entre la noche a robar material, cosa que ya habÃa sucedido antes. Recuerdo que habÃan dicho que me iban a estar rolando.
40:09 que durante dos horas iba a estar en una caseta, otras dos horas en un tipo de almacén, otras dos horas en un punto en medio de todos los vehÃculos de construcción, y también otras dos horas en otro tipo de punto. Y asà consecutivamente, todos nos Ãbamos turnando, de manera que ningún punto se quedara sin vigilancia. El caso es que cuando me mandaron a una especie de casa, donde ahà tenÃan pues todos los fierros, todas las varillas, todos esos metales que se podÃan oxidar si es que tenÃan contacto con el agua y los mantenÃan almacenados ahà para que no se mojaran. TenÃa un techo de lámina.
40:51 El techo de lámina, como ustedes saben bien, es muy ruidoso, al menos cuando éste choca con algo. Recuerdo que la primera noche cuando me dijeron que iba a estar dentro de esta casa, el guardia me dijo que pudiera, entre la noche, escuchar pasos arriba, como si alguien estuviera caminando, pero que me mantuviera completamente tranquilo, que eso no significaba nada, que a veces algunos mapaches, que habÃa muchos por la zona, se subÃan al techo y estaban por ahà caminando, pero que eran simplemente eso, animales. Pues yo le creÃ, anoté en la bitácora, Recorrà toda aquella pequeña casita Y luego fui y me senté en el escritorio Esperando a que el tiempo pasara Justamente cuando en eso Empiezo a escuchar unos pasos arriba Pero rápidamente mi mente captó Que eran mapaches Curiosamente los pasos se enfocaban encima de mà Asà que me levanté Estiré las piernas Caminé de un lado hacia el otro Algunos sabrán que incluso sentado, pues uno se estresa, podrÃamos decirlo. Necesita caminar, estirar las piernas. Y en eso noté que los pasos no es como que fueran de un lado hacia el otro, o como si fueran animales explorando. No, los pasos me seguÃan. Yo lo notaba.
42:26 Si me iba a la derecha, los pasos arriba de la lámina se iban conmigo. con algo de lentitud, pero siempre iban a mi dirección. Incluso empecé a hacer experimentos. RecorrÃa de un lado al otro, después daba una vuelta, y estoy más que seguro que los pasos me seguÃan. Iban de un lado al otro junto conmigo. En ese momento me empecé a poner nervioso. Voltié y miré la sombra de la casa, aquella sombra que se manifestaba gracias a la luz de la luna y de uno que otro foco que habÃa en aquel enorme almacén, en aquel patio.
43:09 Y vi que arriba de la casa se manifestaba otra sombra, pero no era la sombra de un animal, era la sombra de un humano, de una persona parada ahÃ. PodÃa ver claramente su cabeza, sus hombros, sus brazos, sus piernas, su torso. Me movà hacia la derecha. y aquella extraña sombra se movió también, yo no pensé nada paranormal en ese momento, pensé que tal vez algún ladrón se habÃa metido, y que por suerte tal vez no me habÃa notado pues, habÃa caminado con total libertad, salà de inmediato, fueron cuestión de segundos, solamente abrà la puerta, alucé hacia arriba, y no habÃa absolutamente nadie, miré de nuevo la sombra de la casa, en esta, Ya no se podÃa ver a aquella persona. Quedé muy perturbado aquella noche, ya que sabÃa que lo que habÃa visto no era mi imaginación. HabÃa visto aquella sombra. Le conté esto a mis compañeros, y ellos me dijeron que no le diera importancia, que tal vez habÃa sido alguna confusión. Total que me mandaron a otro punto. Este punto era ahà entre los coches. entre los grandes mecanismos para la construcción. El caso es que ahà me la pasé las horas cercanas al amanecer. Ahà me amanecà prácticamente. Empezó a salir el sol y en
44:41 la tierra pude ver algunas huellas. Eran de plantas de pies, sin botas, sin nada. Eran unas plantas de pies de personas que iban caminando en diferentes direcciones. varias plantas de los pies no era como si solamente un trabajador se hubiera quitado las botas se podÃa ver muy bien la huella, los dedos ni siquiera con calcetines yo les empecé a decir esto a mis compañeros y ellos me dijeron que no le pusiera atención a eso que a veces ocurren estas cosas que a veces aparecen huellas que a veces aparecen ciertas sombras pero que no les presta atención Porque mientras más les dé atención, estas cosas más me van a pasar. Que lo mejor era ignorar. De alguna manera, estas cosas se nutren de nuestra atención. Y mientras más tengas miedo, y mientras más estés al pendiente, es como llamarlas.
45:48 Desde ahà lo entendÃ. Empecé a no prestarle atención a esto, a pesar de que al principio fue difÃcil. Y con el tiempo, aquellas cosas paranormales dejaron de sucederme, o tal vez dejé de prestarles atención. Pero siempre recuerdo que cada cierto tiempo, cuando un vigilante nuevo venÃa a cubrir un puesto, siempre nos contaba lo mismo. Que veÃa sombras, que sentÃa pasos que lo seguÃan. Yo me limitaba a darle el mismo consejo que me dieron alguna vez. No les prestes atención.
46:29 Aquellas cosas se nutren si es que nosotros les damos la importancia. Mi nombre es Marcos Antonio y esta es mi experiencia. En los años 2000 yo era vigilante. En aquellos años los edificios son muy diferentes a los de ahora. Recuerdo que a mà me tenÃan de vigilante en un edificio en concreto. Este pertenecÃa a una agencia y los diferentes pisos eran rentados pues a diferentes personas y diferentes corporaciones.
47:20 La seguridad La habÃa contratado el dueño del edificio, asà que nosotros tenÃamos que vigilar todos los edificios desde abajo hasta arriba. Los pisos variaban bastante. Algunos pertenecÃan a corporaciones, al gobierno y algunas oficinas de otras empresas. TenÃamos que custodiar durante la noche también. Ãramos tres vigilantes cada noche. tenÃamos designadas ciertas partes del edificio. Toda una semana nos quedábamos en un solo lugar, y a la otra semana hacÃamos cambio, esta vez nos tocaba en otra parte del edificio.
48:05 Recuerdo que mi primera semana cuando me enviaron ahÃ, tenÃa que vigilar todo el extremo de la derecha, al menos asà le decÃamos nosotros. El edificio estaba partido a la mitad podrÃamos decirlo, habÃa un cuadro enorme, ya que tenÃa un pequeño patio en el centro, entonces desde el pasillo de la derecha, podÃas ver hasta el pasillo de la izquierda del otro extremo, y me llamaba la atención siempre durante la noche, que cada vez que pasaba por aquel pasillo, veÃa una luz encendida, del otro lado del edificio, en unas oficinas, la luz no era de un foco, era más bien como de una pantalla, en los años 2000, no sé si recuerdan, pero tenÃan esas enormes pantallas de tubo, colocadas en, lo que podrÃamos decir, pequeñas repisas, o plantadas, empotradas en la pared. Bueno, la luz provenÃa de una de esas televisiones. A mà me llamaba la atención, ya que a las 11, a las 12, yo no veÃa aquella luz encendida, veÃa todo apagado, pero por eso de las 3 de la mañana, VeÃa aquel reflector. VeÃa aquella luz. Y lo que me llamaba más la atención era que veÃa la sombra de alguien sentada enfrente de aquella luz, como si alguien estuviera viendo la televisión. Llamé por radio, ya que pensé que
49:38 era el guardia que le tocaba aquella parte del edificio. Pero él no me contestó. Ãl me dijo que simplemente lo dejara asÃ. No me dijo si era él. o si no era él, yo lo tomé sin importancia. Pero cada noche se repetÃa esto, cada vez que pasaba por aquel pasillo y volteaba hacia el otro extremo, veÃa aquella luz y aquella silueta sentada enfrente de ella, observando la televisión, a mà me llamaba la atención. Asà pasé una semana, y notaba siempre que esto aparecÃa en la madrugada, Cuando pasó la otra semana, como les comento, a mà me pusieron de aquel lado, y aproveché, pasé por aquel pasillo, por eso de la una de la mañana, y ya veÃa la tele encendida. Según me habÃa dicho un compañero, aquella televisión se encendÃa todas las noches, que estaba fallando, que simplemente la dejara asÃ, pero yo no obedecÃ. Yo tenÃa una curiosidad que querÃa saciar, y como bien dicen, La curiosidad mató al gato. Me metà a aquella oficina, pero no habÃa nadie sentado enfrente de la televisión. Se me hizo extraño y a la vez lógico. Tal vez si era mi compañero. Tal vez simplemente se metÃa y se sentaba ahà para descansar y mirar la televisión, quién sabe.
51:03 Pero yo tomé el riesgo. Me fui hasta la televisión y la apagué. Le sumà ese enorme switch que tenÃa. Me di la media vuelta y Y justo cuando ya estaba para salir de la oficina, aquella televisión se volvió a encender. De nuevo me volteé y algo extrañado y confundido me volvió a acercar para volver a apagarla. De nuevo me di la vuelta y esta vez de una manera más rápida se encendió. Tal vez habÃa dado como unos cinco pasos cuando se encendió. Otra vez volteé y me le quedé mirando fijamente. y en eso una extraña sensación de sentirme observado empezó a agobiarme empecé a sentir que no estaba solo en aquellas oficinas que habÃa alguien más conmigo en ese momento tomé la decisión de mejor apagar la televisión definitivamente y como era esa manera pues la más lógica desconectándola caminé abrà la puerta de la otra habitación donde se supone estaban las conexiones Y sentà un escalofrÃo enorme, porque el cable de aquella televisión no estaba conectada. Y aún peor, este cable no tenÃa forma de conectarse. La salida, esos dientecitos que sirven para conectarse a la electricidad, no los tenÃa. En lugar de eso, era un cable mocho. Parece que se lo habÃan arrancado.
52:36 Tal vez alguien, años atrás, creyó que eso funcionarÃa. para que aquella televisión no se volviera a encender. Pero no, la televisión estaba encendida, sin la necesidad de estar conectada. Esto me dio mucho más miedo. Salà de la habitación, y aquella sensación de estar acompañado era todavÃa aún más fuerte. Caminé y caminé, hasta por fin salir de aquella oficina. Una vez salÃ, cerré con llave, y no volvà a meterme. Traté de que esto no perjudicara en mi ambiente laboral. Cuando daba la una de la mañana y hasta las tres de la mañana, hacÃa mi rondÃn, pero ya no pasaba por aquel pasillo. Cuando me tocaban otras partes del edificio, me sentÃa mejor, pero siempre cuando me tocaba vigilar aquella parte, la saltaba, porque no querÃa encontrarme con aquel espÃritu. Un espÃritu que observaba la televisión durante la madrugada. Seguramente hay una razón. Seguramente hay una historia tenebrosa detrás. Tal vez algo que ocurrió ahà hace años. Pero para serle sincero, con lo que me tocó vivir fue más que suficiente para no querer averiguar más al respecto. Hola Alex y
54:19 hola comunidad de la cripta quisiera que mi nombre permaneciera en anónimo yo fui guardia penitenciario hace ya como unos 20 años y quiero contarles una experiencia que me sucedió en aquellos años resulta que en toda esta prisión habÃa una celda muy famosa una celda la cual ni siquiera los prisioneros querÃan estar cerca de ella, a pesar de tener celdas vacÃas. En aquel tiempo en esta cárcel de México no habÃa mucho control en cuestión de celdas, es decir, los prisioneros escogÃan asà libremente. Obviamente cuando se les llamaba venÃan, entonces no habÃa como una organización por celda en aquel momento.
55:10 e incluso algunos reclusos dormÃan en el patio, y muchos otros dormÃan juntos en una sola celda, que técnicamente eran para tres personas máximo, pues dormÃan incluso hasta siete. El caso es que habÃa una celda a la cual le tenÃan pavor, le tenÃan mucho miedo, y es que por las noches se escuchaba el llanto de un hombre salir de esta, cuando esta estaba completamente vacÃa, muchos prisioneros obviamente notaron esto, y las celdas que se encontraban al lado de esta, se fueron vaciando poco a poco, al pasar de los años, aquellas celdas se mantenÃan completamente vacÃas, llegando a tal punto, de que muchos de los guardias, usaban estas celdas como ya nadie las usaba, como una especie de almacén, para guardar algunas cosas, e incluso durante el dÃa, Ningún prisionero se atrevÃa a meterse a las celdas vecinas de donde se escuchaba a este prisionero llorar. Muchos decÃan que era el alma del prisionero llorón. Le tenÃan miedo.
56:21 En aquellos años, como saben, no habÃa mucha regulación en las prisiones. Entonces, habÃa ciertas riñas, habÃa ciertas peleas muy contundentes adentro de estas cárceles. entre pandillas contrarias, etc. Y en una ocasión, obviamente esto no se sabe muy bien si fue por soborno, si fue por corrupción, pero el caso es que una noche un prisionero fue encerrado en la celda del prisionero Llorón. Esto como un acto de venganza podrÃamos decirlo. Al prisionero no le hicieron nada, es decir, no lo maltrataron de ninguna forma, solamente lo encerraron ahÃ.
57:06 Por la noche el prisionero pedÃa a gritos que lo sacaran, pero nadie lo hizo. A la mañana siguiente le abrieron la puerta y lo dejaron salir. Y al pasar tres o cuatro dÃas, se quitó la vida. Sin razón alguna, lo hizo. Desde eso, muchos prisioneros empezaron a pensar que aquella prisión estaba siendo habitada por aquella alma, pero que no era la alma, tal vez, de algún prisionero que no podÃa encontrar la paz, sino más bien de un ente maligno que se encontraba el acecho de alguna vÃctima. Cuando yo entré a trabajar me contaron todo esto, y para serte sincero, me costaba creerlo. Pero cuando me lo contaron los prisioneros y también todos los guardias, es cuando uno ya se pone a pensar qué tipo de cosas se esconden en este mundo. Obviamente, no me podÃa quedar con las ganas. Entonces me acerqué lo suficiente una madrugada Y empecé a escuchar... En efecto... Desde aquella prisión se escuchaba el llanto de alguien... El llanto de un hombre...
58:14 Que lloraba y lloraba... Pero que también te llamaba... Algo que no me habÃan dicho... Yo escuchaba como llamaban por mi nombre... RepetÃan y repetÃan mi nombre... Mientras lloraba... Eso querÃa decir que sabÃa que me encontraba cerca... Y no era cosa de mi cabeza... Lo escuchaba claramente por mi oÃdo. Aquella cosa me estaba llamando. Rápidamente me fui de aquel pasillo y no volvà a caminar ni siquiera tan cerca de aquella celda. Desde esta experiencia le tengo más respeto a las ciertas leyendas que se cuentan. Por alguna razón se cuentan. Por alguna razón varias personas dan testimonio de esta.
59:00 Y es que existen varios testigos que han visto fantasmas o entes abominables, y creer que las leyendas son solamente cuentos, es equivocarse rotundamente, y no crees hasta si no ya es muy tarde, hasta que te las encuentras de frente.
59:42 Buenas noches a todos los oyentes. Mi nombre es Ãlvaro y quiero compartir una historia. Esta experiencia me sucedió cuando trabajaba de vigilante en dos almacenes. Estos almacenes estaban muy juntos. Estaban exactamente a una cuadra de distancia. El trabajo era muy bien pagado. No era parte de ninguna empresa exterior. La misma empresa de los almacenes me habÃa contratado. Entonces, porque me habÃan puesto entre la bitácora lo que tenÃa que hacer, era caminar toda esa cuadra vigilando ambos almacenes al mismo tiempo. Obviamente esto durante la noche, pues era un trabajo, no podremos decir cansado, pero sà tedioso. Además porque tenÃa que salir del almacén... Y esa cuadra... Estaba destinada de un lado a puro monte... O sea que no habÃa ninguna construcción... Y del otro lado... HabÃa un terreno que se encontraba bardeado... Que tenÃa una puerta de entrada...
1:00:48 Una puerta de salida... Pero que igual se encontraba completamente deshabitado... Los caminos eran de tierra... Y durante el dÃa... Trabajaban muchas personas... Tanto en el almacén de atrás... como en el de adelante, algunas veces me tocó de dÃa, y durante el dÃa conocà a un intendente, de nombre Mario, Mario era una persona que ya tenÃa mucho tiempo ahÃ, creo que ya iba para los 20 años, habÃa entrado muy joven, y por cómo se expresaba, el modo de caminar, el modo de hablar, era fácilmente de pensar, Que era una persona muy alegre. Probablemente una persona que habÃa consumido muchas cosas, si me doy a entender. Pero el caso es que era muy buen compañero. Por ese mismo compañerismo, Mario me dio una advertencia. Una advertencia que yo al principio tomé como broma. Ãl sabÃa muy bien que a veces me tocaba los turnos de noche. Y me dio una sugerencia.
1:01:52 Ãl me decÃa, Paul, y en aquel momento recuerdo. Oiga, Poli, cuando hace sus rondines,¿ por dónde se va? Camina por la calle, ¿verdad? No se ande metiendo al terreno baldÃo. Por ahÃ, pues, el piso está más firme, pero no se ande metiendo por ahÃ. Ha habido otros veladores que eligen, pues, acortar camino pasando por el terreno baldÃo. Ya ve que hay un caminito. Y, pues, ese caminito, pues, le acorta bastante el camino. no se ande yendo por ahà porque por ahà se aparece una niña yo en un principio pensé que me estaba bromeando pensé que solamente estaba contando una de tantas historias que se cuentan en diferentes trabajos creo que ya lo saben que en tal piso se encuentra una niña que se escucha la llorona en las noches y yo asà lo tomé y él supo en ese momento que asà lo tomé pero Mario se fue poniendo más serio y me fue diciendo Poli, se lo digo en serio, ¿eh? No crea que estoy jugando. Por ahà ocurrieron cosas. Y ahora se aparece una niña. Cuando me dijo esto, pues me puso un poco más curioso.
1:03:11 Y le dije, a ver, cuéntame.¿ Qué sucedió en aquel monte? En aquel terreno bardeado. Ãl me dijo que no sabe a quién pertenecÃa. Que no sabe quién le habÃa puesto la barda. Pero sà conoció a una familia... Que vivÃa ahÃ... Esta familia obviamente... Era de escasos recursos... Tanto el padre como la madre... Se dedicaban a pepenar... Se dedicaban a pedirle mozna... Y el poco dinero que conseguÃan... El padre... Se lo gastaba... Obviamente en estupefacientes... Y a veces en licor... Solamente le daba unas monedas... A esta madre... Que tenÃa una hija... Esta niña tendrÃa como 4 o 5 años... según Mario contó múltiples veces el gobierno y algunos vecinos algunas personas cercanas ahà habÃan conseguido que llegara una patrulla a quitárselas pues porque la niña sufrÃa sufrÃa en todos los aspectos a veces el padre se pasaba con ella y obviamente llegaba con moretones en aquel tiempo creo que incluso ahora también estos servicios dejan mucho que desear Entonces, en todas y cada una de las veces que la patrulla llegaba por la niña y se la llevaban, a los pocos dÃas se la devolvÃan a aquella familia. La niña pedÃa a sus padres, y obviamente no podemos ponernos en su lugar,
1:04:42 la niña solamente conocÃa eso, esos eran sus padres, se supone que era su familia, era lo único que conocÃa, asà que por lo tanto, a pesar de llevar una vida deplorable, preferÃa estar a su lado. El caso fue que una noche... El padre... Se pasó aún más con la niña... Y también con la esposa... Si me doy a entender... Y la esposa no perdió la vida... Pero la niña sÃ... Desde ese momento... Obviamente el padre fue encarcelado... La madre se perdió... Ya jamás volvió a aquel terreno... Dejaron una pequeña casita... Hecha de cartón y de lámina... Y de pedazos de madera... Ahà edificada... Que el tiempo...
1:05:26 Se habÃa encargado... De irla destruyendo... El caso es que después de esto... Se escuchaban lamentos... En aquel terreno... Lamentos de una niña... Y algunos decÃan... Que la veÃan... Cuando Mario me terminó de contar esta historia... Sentà un nudo en la garganta... No me pude imaginar toda aquella situación... Ãl me contó que habÃa sucedido hace varios años... Tal vez más de una década... Que anteriormente... Aquel terreno, podrÃamos decir, era la casa de aquella familia indigente. Yo después de escuchar esta historia, decidÃ, al menos por respeto a la memoria de aquella niña, no pasar por aquel terreno, aquel terreno bardeado. Pero a veces la vida nos pone dificultades, aunque éstas sean mÃnimas. El caso es que un dÃa llovió bastante a cántaros, y en mi mente pues yo no iba a salir. El otro almacén ya habÃa quedado cerrado con candado, y pues la lluvia estaba fuerte, también los vientos. Pero en ese momento me acordé que habÃa dejado unos documentos en el otro almacén, y se me habÃa olvidado traérmelos. Esos documentos eran importantes, tenÃa que ir por ellos. Entonces salà con el paraguas, con el impermeable.
1:06:49 Pensé que solamente iba a tardar a lo máximo unos 15 minutos en ir y volver. El caso es que cuando abrà la puerta, vi que la calle por donde yo atravieso para ir al otro almacén se encontraba completamente inundada. Completamente inundada por lodo. La lluvia habÃa sepultado todo aquello. Entonces por esto mismo, yo decidà pasar por aquel terreno, el terreno de la niña. Yo no querÃa en un principio, pero al final de cuentas tuve que hacerlo. Recé a un padre nuestro Antes de entrar A aquel terreno Aquel terreno tenÃa un piso de piedra Ya se lo habÃa comido el zacate Pero tenÃa un piso de piedra muy firme Asà que por lo cual La lluvia no lo inundaba Tal vez por esto mismo La familia se habÃa quedado a vivir ahà Pasé por todo aquel terreno Fui hasta el almacén El que estaba en la parte de atrás AbrÃ, saqué los documentos Y ya me encontraba de vuelta cuando en eso escucho la voz de una niña que se encontraba cerca de ahÃ, entre el monte, entre todo el césped crecido. La niña lloraba y lloraba. Yo llevaba una lámpara, de esas que alusan más o menos bien, y entonces empecé a enfocar la luz. En todos y
1:08:20 cada uno de los lugares de donde yo escuchaba provenÃa aquel llanto. y la pude enfocar, habÃa una niña, a pesar de que no me crean, una niña con todo su pelo enmarañado, pelo oscuro, con un vestido blanco, parada en medio de todo el zacate, observándome, en medio de toda la lluvia, curiosamente la niña no parecÃa mojada, la niña estaba seca, a pesar de estar parada bajo la lluvia, y en ese momento me di cuenta, Aquello era un espÃritu. Aquello no era una persona normal. Bajé la cabeza y empecé a rezar nuevamente hasta que llegué de nuevo a aquella bodega. Cerré la puerta y comencé a llorar. No sé, me entró mucho sentimiento. Algunos dicen que es porque es un fantasma que no consigue descansar en paz. Y por eso sentà tanta tristeza y tanta melancolÃa. Después de haber vivido aquello, recé muchas veces durante la noche, para que aquella pobre niña pudiera encontrar la luz y poder ascender.
1:09:40 Esta historia siempre la cuento a veces cuando estoy en algunas reuniones. Muchos me la creen, pero otros dicen que es puro cuento. Solamente las personas que han vivido algo parecido Creo que podrán dar fe de que algunos espÃritus se quedan en esta tierra junto a nosotros. Yo fui velador en un centro comercial durante varios años. Allà en el turno nocturno. De esos donde te quedas completamente solo cuando apagan las luces. Y el lugar que en el dÃa está lleno de gente, risas y ruido, en la noche se convierte en algo totalmente distinto. Silencioso, pesado y a veces inquietante. Porque sÃ, ahà pasaban cosas. No era ningún secreto. Los mismos compañeros lo decÃan, sombras que se movÃan donde no habÃa nadie, ruidos en locales cerrados, lamentos lejanos cuando todo deberÃa de estar en silencio. Al principio me daba miedo, pero con el tiempo uno se acostumbra.
1:11:12 Aprendes a ignorarlo, a no voltear, a no pensar demasiado. Pero esa noche, esa noche fue diferente. Todo empezó cuando cerraron Los últimos empleados se fueron Las cortinas metálicas bajaron Y las luces principales Se apagaron por completo Solo quedaban las luces de emergencia Esas que apenas iluminan Y dejan largas sombras en los pasillos Ahà fue cuando lo sentà Esa sensación de que alguien Me estaba mirando No era la primera vez pero esa noche era más fuerte, más clara, como si hubiera alguien justo detrás de mÃ. Volté, y nada, volté varias veces por esto. Seguà caminando, intentando no pensar demasiado en aquello, intentando no darle importancia, hasta que escuché algo.
1:12:13 Escuché unos pasos suaves y muy rápidos, como de alguien pequeño corriendo. Me detuve, y quedó todo en silencio, procuraba que estuviera en silencio para captar mejor los ruidos, y pregunté,¿ quién anda ahÃ?, creo que muy dentro de mÃ, estaba orando para que nadie me contestara porque yo sabÃa que estaba solo, pero en ese momento para mi mala suerte, escuché una risa, pero no cualquier risa, era la risa de un niño, aguda y ligera, como si estuviera jugando, Sentà como se me erizó la piel Alex, porque en ese lugar, a esa hora, no podÃa ver nadie, mucho menos un niño. Apunté con mi lámpara hacia los lados.
1:13:00 Los locales estaban cerrados, pasillos vacÃos, todo en orden, pero la risa seguÃa escuchándose, como si corriera de un lado a otro, como si me rodeara. Decidà hacer el recorrido completo. Pensé que tal vez... Alguien se habÃa quedado encerrado, o que algún local estaba mal cerrado. Fui revisando uno por uno, pero todo estaba normal, hasta que llegué al área de jugueterÃa. La cortina no estaba completamente abajo, estaba casi abierta, era como la mitad. Se me hizo raro, ese local siempre cerraba bien. Me acerqué, levanté un poco la cortina y alumbré hacia adentro. El lugar estaba oscuro, pero alcancé a ver algo, varios juguetes tirados en el suelo, como si los hubieran sacado de los estantes. Me agaché y levanté uno, un carrito, luego otro, un muñeco. Los fui metiendo de nuevo.
1:14:09 Mientras lo hacÃa, sentÃa algo, esa sensación de ser observado otra vez, pero más intensa, como si no estuviera solo ahà adentro. como si alguien o algo estuviera conmigo, y entonces escuché la risa otra vez, pero ahora estaba más cerca, justo detrás de mÃ, me quedé completamente quieto, no volteé de inmediato, sentÃa que si lo hacÃa iba a haber algo que no querÃa ver, respiré hondo y giré lentamente, pero no habÃa nadie, de repente sentà que el ambiente cambiaba, estaba cambiando el aire ya no lo sentÃa tan pesado ni tan poco frÃo era como si algo se hubiera ido no sé muy bien cómo explicarlo el caso es que terminé de recoger los juguetes acomodé lo que pude y salà del local bajé completamente la cortina la aseguré bien y en cuanto hice eso todo se quedó en silencio los pasos desaparecieron la risa también Y esa sensación de ser observado... Finalmente se fue... Como si nunca hubiera estado ahÃ... Esa noche no volvió a pasar nada más...
1:15:29 Pero yo entendà algo... Ese lugar... Esa jugueterÃa... No estaba vacÃa... Desde entonces... Cada vez que paso por ahà en la noche... Lo hago rápido... Sin mirar demasiado... Porque hay lugares que guardan cosas... energÃas, presencias, tal vez incluso recuerdos, y a veces pienso que en esa jugueterÃa no todos los niños se han ido, tal vez algunos siguen jugando, esperando, o peor aún, ellos no saben que ya no deberÃan estar ahÃ.
1:16:30 Esto me pasó cuando trabajaba como velador, en una bodega textil, a las afueras de la ciudad. Era un lugar enorme, lleno de rollos de tela, pasillos largos y maquinaria vieja que ya casi no se usaba. En el dÃa habÃa mucho movimiento, pero en la noche, Ese lugar se sentÃa completamente muerto. Yo ya llevaba meses trabajando ahÃ. HabÃa escuchado historias de ruidos, sombras, ya saben, lo tÃpico. Pero nunca me habÃa tocado ver nada fuera de lo normal. Hasta esa noche. Eran como las dos y media de la madrugada, cuando todo empezó. Yo estaba en la caseta de vigilancia, viendo las cámaras, tomando café, tratando de mantenerme despierto, cuando de pronto sonaron los sensores de movimiento, pero no uno ni dos, fueron varios al mismo tiempo, las alarmas comenzaron a marcar actividad en distintas puertas de la bodega, puerta trasera, entrada de carga, pasillo lateral, era como si varias personas estuvieran entrando al mismo tiempo por diferentes puntos, me levanté de golpe y Recuerdo que dije ya valió, murmurando a un volumen muy bajo. Por mi mente pasaron las situaciones más feas. Pensé que era un intento de robo organizado.
1:17:59 Agarré mi lámpara y salà de la caseta. El lugar estaba en silencio, demasiado silencioso más bien. Caminé hacia la primera puerta y estaba cerrada, sin señales de que alguien hubiera entrado. Fui a la segunda y lo mismo, todo en orden. Ninguna cerradura forzada, ningún ruido, nada. Recorrà varias zonas de la bodega, alumbrando rincones, pasillos, maquinaria, pero no habÃa absolutamente nadie, ni un alma. Regresé a la caseta confundido. Yo pensé, seguramente es una falla, pero algo no cuadraba a Alex.¿ Cómo podÃan fallar todos los sensores al mismo tiempo?
1:18:47 Eso no tenÃa sentido. Me senté frente a las pantallas y empecé a revisar las cámaras. Al principio todo se veÃa normal. Pasillos vacÃos, luces tenues, sombras quietas. Hasta que una de las cámaras empezó a capturar algo que me hizo quedar helado. Una silueta oscura caminando por uno de los pasillos. me acercé a la pantalla, pensé que era un reflejo, pero no, la figura avanzaba, lenta, y detrás de esa apareció otra, y después otra, en diferentes cámaras, en diferentes pasillos, eran varias, caminando dentro de la bodega, sin hacer ruido, solo desplazándose, sentà como se me empezó a acelerar el corazón, susurré, no puede ser, tomé la lámpara otra vez y salÃ, caminé hacia el pasillo donde habÃa visto la primera silueta, alumbré pero de nuevo no pude ver nada, estaba vacÃo, fui al otro y de nueva cuenta nada, la bodega estaba completamente sola, regresé corriendo a la caseta, miré las cámaras otra vez y ahà estaban, las siluetas seguÃan caminando, entrando y saliendo de los pasillos, Algunas parecÃan cruzar paredes o desaparecer entre las sombras. En
1:20:20 ese momento el miedo me ganó. No quise volver a salir. Cerré la caseta, aseguré la puerta y me quedé ahà adentro, viendo las pantallas, sin quitarles la vista. Las figuras siguieron apareciendo por horas. Caminaban, se detenÃan, desaparecÃan. VolvÃan a aparecer en otro punto. como si la bodega estuviera llena de gente, pero solo en las cámaras, hasta que poco a poco, cerca del amanecer, dejaron de aparecer aquellas siluetas, todo volvió a la normalidad, pasillos vacÃos, silencio, como si nada hubiera pasado, cuando llegó mi compañero para relevarme, yo estaba pálido, no habÃa dormido nada, le conté todo, las alarmas, las siluetas, las cámaras, todo, Ãl se quedó en silencio unos segundos, luego bajó la mirada y me dijo algo que me dejó frÃo. Perdón, perdón porque yo le contesté. Y él me dijo que yo no deberÃa haber estado ahà aquella noche.
1:21:28 Ãl me contó que ayer habÃa sido un aniversario. Yo no entendÃa qué era lo que me decÃa. Ãl me dijo que habÃa sucedido un incendio. Hace años, esta bodega se incendió. comenzó a relatarme, habÃa gente trabajando adentro, varios no lograron salir, y hubo vÃctimas fatÃdicas, cada año en esta misma fecha, pasan cosas, se activan los sensores, se ven sombras, se escuchan pasos, como si todavÃa estuvieran aquÃ, después de que él me contó esto, miré hacia la bodega, estaba vacÃa y callada, Y él simplemente... Me dijo para terminar...
1:22:13 Que yo no debÃa haber estado ahà aquella noche... Que nuestro coordinador... Tuvo que haber llegado por mÃ... Y haberme situado en otro lugar... Ya que él también sabÃa... Pero seguramente se la habÃa olvidado... No volvà a trabajar en aquel lugar... Pero hasta el dÃa de hoy... No puedo olvidar esas cámaras... Porque lo que vi... No eran sombras sin forma... Eran figuras que caminaban como personas... Como trabajadores, como si siguieran haciendo lo mismo de siempre, sin saber que nunca lograron salir de aquella bodega. Hola comunidad, mi nombre es Hernán y quiero contarles una experiencia que le sucedió a mi hermano y a mÃ. Nosotros dos somos fanáticos de las motocicletas, nos encantan en general cualquier tipo de estas, pero lo que son las deportivas, esas nos fascinan.
1:23:32 Recuerdo que durante muchos años estuvimos ahorrando para comprarnos dos motocicletas deportivas. Y después de estar juntando algunos años, finalmente pudimos comprárnoslas. Cuando recién nos las compramos, decidimos hacer una especie de recorrido. Eran unas motocicletas muy bonitas y tenÃamos que lucirlas en cualquier lugar que pudiéramos. Debido a esto, planeamos recorrer algunas carreteras. Nos la pasamos muy bien, pero en el trayecto nos agarró la noche. Para nosotros esto no era un impedimento. Ya habÃamos transitado en carreteras durante la noche anteriormente Asà que tenÃamos experiencia de sobra Pero durante el trayecto y el camino Decidimos comer y beber Y pues el cuerpo tuvo que hacer reacción Mi hermano me dijo que tenÃa que ir al baño Y estábamos a mitad de la nada Solamente carretera y monte a ambos lados Nos tuvimos que detener Mi hermano se bajó y se metió entre el monte No tan adentro Tal vez como a unos dos metros y medio. Yo lo esperé.
1:24:41 Me bajé de la moto y estiré las piernas. Estaba entretenido viendo mi celular cuando en eso, un niño con una voz muy cálida me habló. Quiero que se hagan una idea de que esto ocurrió como a las doce de la noche. Casi la una de la mañana, un niño en plena carretera entre el monte me estaba hablando. Este niño se encontraba parado entre el monte al otro extremo de la carretera. En ese preciso instante, no estaban pasando autos. Tan solo tuve que alzar la mirada para verlo. El niño se encontraba ahà parado, tal vez como a algunos 6 o 7 metros adentro en el monte. El niño me dijo, por favor,¿ me pueden ayudar? Perdà a mi mamá. Por favor,¿ se pueden acercar? Yo obviamente caminé. Me quité el casco para verlo mejor, pero no me metà entre el monte.
1:25:35 Me quedé donde la carretera se terminaba. Una vez que mi hermano acabó, también me acompañó, y entre los dos le preguntamos al niño,¿ de dónde eres?¿ Qué haces ahà entre el monte? Les tengo que aclarar que yo no soy una persona susceptible, no soy creyente de fantasmas ni nada de eso, mucho menos mi hermano, asà que lo único que pensamos es que probablemente el niño habÃa tenido un accidente, o tal vez lo habÃan abandonado.¿ Se sorprenderÃan de la cantidad de familias que lo hacen? Es algo muy triste». pero suele suceder y más por aquellos rombos el niño era chico como de algunos 7 u 8 años pero sin embargo a pesar de que le estábamos hablando a pesar de que le invitábamos que se subiera la motocicleta y lo llevarÃamos hasta un pueblo o tal vez hasta una estación de policÃa el niño no querÃa el niño enfatizaba una y otra vez por favor ayúdenme pero quiero que ustedes se acerquen a mà yo no quiero moverme después de preguntarle varias veces por qué no querÃa acercarse a la carretera que si acaso tenÃa algún problema el niño no nos quiso decir solamente cuando empezamos a caminar hacia atrás pues para este momento la situación se nos hacÃa bastante extraña llegamos a pensar y a susurrarnos entre nosotros que tal vez este niño solamente era como una distracción y que lo que en verdad querÃan era robarnos
1:27:06 El niño nos dijo, no me puedo mover porque estoy atado de mis piernas. Por favor vengan y ayúdenme. Cuando nos dijo esto, ambos nos sorprendimos. Un niño atado de piernas en medio del monte. Por suerte mi hermano traÃa una lámpara. Fue por ella. La agarró e iluminó el niño. QuerÃamos ver por dónde menos se encontraba. Créeme Alex que nosotros tenÃamos toda la intención De meternos entre el monte para ayudarlo El caso es que Cuando iluminamos su rostro Vimos algo extraño Y sumamente aterrador El niño tenÃa los ojos completamente negros Nos estaba observando con estos Rápidamente cuando captamos esto Supimos que no era un niño normal Aquel niño solamente nos gruñó Nos gruñó como si fuera un animal salvaje Después de esto se dio la vuelta y se internó entre el monte, como sabiendo que lo habÃamos descubierto.
1:28:13 Nosotros dimos la media vuelta, nos subimos en las motocicletas y aceleramos para dejar todo atrás. Tal vez nos iba a perseguir. Nosotros nos aseguramos de que eso no ocurriera. Llegamos a nuestra casa por eso de las dos de la mañana y no pudimos dormir en toda la noche. Después de hablar de esto con nuestro padre, él nos contó que en ese kilómetro, muchas personas se han accidentado, precisamente por caer, en una especie de hoyo, que se encuentra en aquella carretera, justamente, a la altura donde habÃamos visto aquel niño, regresamos durante el dÃa, y si tenÃa razón, habÃa un asanje enorme, en donde perfectamente, cabrÃa un humano adulto, hasta hoy seguimos pensando, Que tal vez lo que querÃa ese niño era que cayéramos en su trampa. Encuentro con un ser extraño en la carretera. Hola comunidad de la cripta embrujada, mi nombre es MatÃas y quiero contarles una experiencia que me dejó muy perturbado, verán, para ponerlos en contexto,
1:29:46 yo soy mecánico y también trabajo con una grúa, esto me ha permitido conocer a varias personas y también probar casi de manera diaria un auto diferente, me traen los autos con diferentes fallas, y en una ocasión me tocó que me trajeran un auto el cual necesitaba algunos detalles ya era un auto más o menos viejo pero el dueño me pidió con mucha exactitud que querÃa que funcionara todo al 100 ya que próximamente dentro de algunas semanas él tendrÃa que salir fueras y lo que menos querÃa es que el auto se quedara a mitad del camino obviamente como mecánico uno tiene que calar el auto antes de llevárselo al cliente pero esta prueba de fuego como le digo se tiene que hacer en la carretera, en una carretera federal. Afortunadamente, como ya te dije anteriormente, yo trabajaba con una grúa. Entonces, este trabajo de grúa necesitaba que fuera a un depósito de chatarra, ya sea para traer cosas de ahÃ, o simplemente para ir a llenar algunas formas que me pedÃa tanto tránsito como policÃas, cuando me llamaban a remolcar algunos autos. Casualmente me tocó ir en la noche, pero aprovechando que el depósito quedaba a una hora de camino, aproveché para no sacar la grúa y sacar este auto, asà me servÃa para checar que soportaba la carretera, ir a alta velocidad luego bajarle y asà ir variando para ver que el auto no se ahogara ni mucho menos apagara, de ida hasta llegar al depósito
1:31:16 todo fue bien, el auto se manejó muy bien, el problema fue de venida, el auto comenzó a ahogarse poco a poco, comenzó a perder potencia hasta que definitivamente el Se apagó por completo. Yo ya estaba algo emocionado pues ya habÃa notado qué falla tenÃa. No los voy a bromar en este preciso momento con tecnicismos. El caso es que me bajé del auto, lo orillé lo máximo que pude, abrà el capó y empecé a trabajar ahà mismo. Fui al depósito por eso de las 11 de la noche. Aproximadamente era la medianoche para cuando me detuve. No era una hora tan tarde, pero tampoco era temprano, asà que por esa carretera no estaba pasando nadie. Yo estaba en lo mÃo, asegurándome de trabajar lo más pronto posible para ponerlo a jalar de nuevo y ahora sà llegar al taller y saber en qué iba a trabajar. Mientras estaba ahÃ, iluminándome con una linterna, empecé a escuchar unos pasos que provenÃan detrás de mÃ. Siempre he tenido buen oÃdo, asà que capté estos pasos cuando venÃan a una distancia algo alejada.
1:32:22 Me di cuenta que habÃa una persona ahà caminando. Esta persona tenÃa una vestimenta muy extraña, Si yo te pudiera decir, serÃa como una pijama, que también tenÃa gorro. Su cara era una cara muy desagradable. TenÃa ojos blancos y muy grandes. Ojos completamente blancos. TenÃa muy arrugada toda su cara. Desde sus pómulos, las cuencas de sus ojos, su barbilla, todo por completo eran como arrugas. Su cara estaba excesivamente pálida. Yo dirÃa que hasta blanca. Y tenÃa una enorme boca. La cual la mantenÃa siempre abierta... Al momento de verlo... Lo primero que pensé es que era tal vez algún ladrón...
1:33:05 O tal vez algún tipo que solamente le gusta fastidiar a otros... A mà no necesariamente me han criado con... Ser cauteloso... He sufrido de algunos asaltos... He tenido que lidiar con personas muy molestas... Asà que en cuanto lo vi... Le planté cara... Me acerqué dos pasos hacia él con ayuda de mi llave... Y le dije... Si quieres problemas los vas a tener... Más vale que te vayas por cuenta propia Si no es que quieres que te mande yo Pero eso sà Te vas a ir con un par de huesos rotos La persona no le importó esto Siguió caminando Y te voy a ser sincero El terror poco a poco se fue apoderando de mà Pero no soy una persona que lo manifieste Pensé tal vez que era un ladrón Entonces me di la media vuelta Caminé muy rápido Hasta la cajuela del auto La cual ya la tenÃa abierta Saqué un tubo largo como de un metro y medio, este tubo era de acero, galvanizado, lo usaba para hacer palanca y quitar las tuercas del ring, para cuando se necesitara cambiar alguna llanta, me acerqué con él, listo y dispuesto, por si aquella persona trataba de hacerme algo, me fue acercando y acercando, y cuando lo tuve lo suficientemente cerca, solamente le dije, te lo advertÃ, y le solté el golpe a Alex, no se lo di muy fuerte, pero tampoco se lo di muy suave, Uno tiene que medirse ya que no quieres problemas. Lo único que yo querÃa era que se recostara o que simplemente saliera huyendo.
1:34:33 Yo pensé que era lo que harÃa, pero el caso es que cuando lo golpeé en el hombro, no sentà como si golpeara a una persona. El tubo rebotó y yo lo sentà también. Era como si lo hubiera pegado a un poste macizo de cemento o alguna especie de pared o piedra. Aquel hombre continuó avanzando hacia mà sin inmutarse. Sin moverse debido al golpe, iba caminando con total naturalidad y pude ver que su rostro era 100% real. No tenÃa una máscara. El rostro era muy desagradable. Ahora lo podÃa ver muy bien tan cerca. Las arrugas, los ojos blancos, aquella boca la mantenÃa abierta y era muy grande. De repente me empezó a llegar un olor fétido que creo que emanaba de su boca, de su propio aliento. Me di la media vuelta y comencé a correr. Cerré el auto lo más rápido que pude y el condenado auto no encendÃa. Giraba y giraba la llave, pero no. Y yo sabÃa que no iba a encender. TodavÃa no terminaba de repararlo y aquella persona continuaba acercándose. Subà los vidrios, metà seguro y le hablé a un amigo mÃo que tenÃa en el depósito de chatarra. Ãl me contestó inmediatamente.
1:35:50 Yo le dije que me estaban robando, que por favor viniera pronto. Ãl colgó rápidamente y me dijo que iba para allá. Aquella cosa se acercó, posó su rostro en mi vidrio, y fue uno de los momentos más aterradores que he vivido. Aquella cosa solamente me veÃa, con esos ojos blancos posándose en aquel vidrio, mientras que yo solamente, como un niño asustado, trataba de mantenerme alejado, pasándome arriba de los asientos. incluso llorando, jamás habÃa vivido algo asÃ, sabÃa que no me convenÃa ni siquiera romper el vidrio para tratar de pegarle porque, aquella cosa era muy dura, no era un humano, era algo más, de pronto sin ninguna explicación, aquella extraña cosa se fue, se internó entre el monte, al cual se encontraba al lado izquierdo de la carretera, y me dejó completamente solo, como si solamente hubiese querido asustarme, mi amigo llegó, me ayudó, y me remolcó hasta mi taller. Yo no le platiqué lo que habÃa vivido, solamente le dije que habÃan sido varios chicos y que me habÃan tratado de robar. Para serte sincero, en aquel preciso instante, no sabÃa qué creer, si lo que habÃa vivido era real, o tal vez habÃa sido otra cosa, pero no, fue real. Y desde ese entonces, hasta que dejé el trabajo de grúa, procuré hacer todo el papeleo e ir por todos los pendientes, antes que el sol se escondiera, pues ahora me queda más que claro que en algunas carreteras secretos muy oscuros y sombrÃos
1:37:24 se esconden.
Spotify
RSS Feed