July 30, 2025

RELATOS ATERRADORES DE MORGUES Y EL TURNO DE NOCHE / TEMP.6

RELATOS ATERRADORES DE MORGUES Y EL TURNO DE NOCHE / TEMP.6
RELATOS ATERRADORES DE MORGUES Y EL TURNO DE NOCHE / TEMP.6
La Cripta Embrujada
RELATOS ATERRADORES DE MORGUES Y EL TURNO DE NOCHE / TEMP.6
1 Hora y media de terror del turno de noche y experiencias turbias en las morgues, temp.6

0:01 Hola, buenas noches, criptomaniacos. Buenas noches, buenos días o buenas tardes, cual sea el horario en el que estén escuchando este podcast. Saludos a toda la familia de criptomaniacos que nos están escuchando en YouTube, en Spotify, en Facebook también, y que estén listos para este capítulo lleno de historias, en un lugar muy tétrico, como lo es la morgue. Antes de comenzar, créanme que me apoyarían mucho con un pulgar arriba, en Spotify por ejemplo, con las estrellas, y también en Facebook pude recomendando los relatos, recomendando el sitio. Gracias por ser parte de la comunidad, gracias por ser parte de la familia, y ahora sí, comenzamos con este podcast de historias. Este siguiente relato, criptomaniacos, me lo manda Mario Ezequiel. Mario es un forense, el cual trabajó durante 10 años de su vida en una misma morgue. Así que como pensaremos, él tenía mucha experiencia allá, pero toda esa experiencia salió por la ventana una noche. Todo aquel temple con el cual había trabajado años y años, se fue. teniendo que estar abriendo cuerpos teniendo que tolerar aquellos pasillos de absoluto silencio en

1:34 aquellas horas de la madrugada todas aquellas experiencias que lo dotaban para no tener miedo durante los turnos de noche se fue de su cuerpo en una ocasión cuando empezó a escuchar ruidos extraños Mario nos cuenta lo siguiente Él se encontraba como rutinariamente, todas las otras noches, trabajando en un cuerpo. Después de terminar, tomó aquel cuerpo junto con la mesa y fue llevado a una parte donde se destinaba a una camioneta que sería llevado a una funeraria. Obviamente todos sabemos que después de que una persona fallece, a esta se le tiene que abrir el cuerpo, se le tiene que hacer una autopsia, una necropsia, y después se les entrega a los familiares. Para mala suerte de Mario, él tenía el turno de noche, así que él se iba hasta que el sol salía. Ya no tenía nada más que hacer más que llenar algunos reportes. Así que la noche se le iba a hacer pesada, tener que estar escribiendo una y otra y otra vez. Mientras estaba escribiendo, llenando reportes aquí y allá, En cierto punto, su celular deja de reproducir música. Él tenía su celular puesto con música para no sentirse tan solo, pero llega el tiempo en donde la música se acaba y te pide otra vez que selecciones alguna canción. Al momento de tomar su celular,

3:09 en esos breves instantes de silencio, Mario escucha que hay un ruido extraño que se está escuchando por allá en los pasillos. En ese momento él se levanta, sale de su oficina y empieza a caminar por aquel largo pasillo siguiendo aquellos ruidos extraños. Él tiene muy bien en la cabeza en cuenta que hay un guardia de seguridad en el edificio, pero por lo regular este guardia siempre se encuentra abajo. siempre está en la primera puerta, en la puerta de entrada, de vez en cuando hace algunos rondines, pero por lo regular solamente lo hace en el primer piso, Mario se encuentra en el segundo, y lo que él está escuchando en ese preciso momento, son pisadas, y como algo se mueve, como si algo estuvieran arrastrando, algo muy pesado, algo metálico, Mario sigue caminando, Y los ruidos lo llevan a lo que parece ser un refrigerador enorme. Y se los estoy abreviando para que lo entiendan lo más coloquial posible.

4:22 Mario explica que hay un cuarto designado para almacenar ciertos cuerpos. Estos cuerpos que no son entregados tal vez a una familia. Tal vez que son entregados a varias universidades de medicina. Entonces tienen que almacenar los cuerpos ahí, en un lugar muy frío. para después con mucho cuidado llevárselos a estas universidades pero lo extraño es lo siguiente Mario recuerda muy bien, como ya explica anteriormente, lleva años en esa morgue. Recuerda muy bien que ese cuarto, concretamente ese cuarto, no se encuentra disponible. Es decir, que no está en funcionamiento. Ni siquiera el refrigerador está en funcionamiento, no está sirviendo. Así que le llama la atención quién se encuentra adentro. Mario va, abre la puerta, la puerta está rechina, de modo que se hace ver que casi nadie la usa, y se encuentra con que adentro del refrigerador, de ese almacén de cuerpos, solamente hay dos cadáveres, Uno de una mujer más o menos joven, como de algunos treinta y tantos, y otro de un cuerpo de un anciano, ya de alguien de la tercera edad, tal vez de algunos ochenta, noventa años.

5:42 Mario nota que el refrigerador no está produciendo aire frío, pero sin embargo, a pesar de no escuchar el motor, Mario siente frío. Al momento de entrar, Mario empieza a expulsar ese leve vapor por la boca, algo sorprendido, porque al fijarse muy bien, nota que todo está apagado. Entonces él piensa que tal vez con el uso de años, pues el cuarto permanece frío, al ver que no hay nada extraño, y tal vez al pensar que estaba confundiendo las cosas ya sea por el cansancio. Mario decide salir del refrigerador e irse de nuevo a su oficina. Pasan los minutos, tal vez alguna hora, y Mario vuelve a escuchar ruidos extraños proveniendo de aquel cuarto. Otra vez se levanta.

6:40 y esta vez camina un poco más lento, lo hace para cerciorarse de que no se esté confundiendo, al momento de que llega enfrente de aquel cuarto helado, se detiene, tal vez algunos minutos, y se cerciora de que lo que está escuchando proviene de ahí dentro, alza su mano, gira la perilla, la manija, empuja la puerta, y para su sorpresa cuando la puerta se va abriendo, todo el ruido se calma, Y enfrente de él... Solamente ve... A la mujer... Y al anciano... Ambos cuerpos ahí... Es en este momento que Mario cierra la puerta... Y regresa rápidamente a su oficina... Para buscar... Algún papeleo... Algo que le diga...

7:29 Quienes son aquellas dos personas... O bueno... Aquellos dos cuerpos sin vida... Que se encuentran en aquel cuarto frío... Pero por más que busca... Entre días, meses con antelación, incluso un año de antelación, no logra dar con que en aquel cuarto frío esté en funcionamiento y que dentro de éste hubiera cuerpos. No logra encontrar ninguna información al respecto de eso. Sobre todo porque en los mismos cuerpos tiene que haber unas etiquetas. En sus pies, creo que todos las hemos visto. Bueno, aquellos cadáveres no la tenían. Parecía ser que nadie los había revisado. Parecía ser que ni siquiera nadie tenía contemplado que se encontraban ahí. Mario decide hablar esto con uno de sus superiores, pero ya en la mañana, cuando estén llegando. Así que por última vez, pasa por aquel pasillo, pero esta vez no se dirige a él por escuchar ruidos extraños, sino que se dirigía a la cafetería. Quiere ir por algo, un café algo potente, ya que eran las cuatro y media de la mañana, el horario donde a uno le cae más cansancio. Y justo cuando estaba pasando por enfrente de aquel cuarto frío, Mario me explica. que empiece a escuchar pasos y también voces,

9:00 como si adentro de ahí estuvieran platicando. Mario es un hombre de ciencia, por lo mismo estudió forense, así que para él creer en estos hechos paranormales no es algo fácil. A pesar de estar viviendo esto, él creía en su cabeza que tenía alguna explicación lógica, tal vez que adentro de aquel cuarto habían hablado mucho y era algún eco. Tal vez algo, alguna explicación que tuviera algo que razonar. Pero era muy difícil. Mario va, hace lo que tiene que hacer en la cafetería, y al momento de que vuelve para ir a la oficina, escucha como claramente, desde adentro de aquel cuarto frío, lo llaman por su nombre. Mario, Mario.

9:56 En ese momento él se va. Él está seguro que esto no puede ser eco, que tal vez está sugestionado, que tal vez no ha sido el único, así que se plantea algo, a la mañana siguiente le iba a preguntar a sus compañeros, que si alguno de ellos también había visto algo o había escuchado extraños ruidos provenir de aquel cuarto frío, cuando amanece y ve a sus compañeros entrar, les pregunta, Oigan, disculpen,¿ ustedes no han escuchado algún ruido extraño? Algunos ruidos así, como que van caminando, como que voces en aquel cuarto frío que está en el segundo piso.

10:40 Y es en ese momento que sus compañeros se le quedan viendo. Me cuenta Mario, Alex, se me quedaron viendo como si yo estuviera loco. Me dijeron que en ese cuarto no había ningún cadáver y que no debería de estar frío, pues los refrigeradores de aquel cuarto, los que los mantienen helado, No están en funcionamiento... En aproximadamente... Seis meses... Tal vez más... Yo sabía esto Alex... Yo sabía que los refrigeradores no estaban... En funcionamiento desde hace muchos años... Pero jamás había entrado a aquel cuarto... También Mario me explica que... Hay que resaltar algo... Que a él... En todos esos años... Jamás le había tocado cubrir un turno nocturno completo. Él se iba por eso de la medianoche.

11:37 Jamás se quedaba hasta amanecer. Esas eran sus primeras ocasiones en las que lo hacía. Después de vivir esto, y después de no encontrarle ninguna respuesta lógica, Mario, aterrado por lo que había vivido, decide que lo mejor... sería no volver a pasar enfrente de aquel cuarto frío, y es así como cambia su ruta, siguió trabajando por ahí de esos 5 años, 6 años según me explica, Pero me dijo... Alex no volvía a pasar cerca de aquel pasillo... Tenía que tomar algunas escaleras... Rodearlo... Pero jamás volvía a pasar... Enfrente de él... Al menos cuando me quedaba... De turno completo de noche... Y siempre ponía música... Porque sabía exactamente... Que en aquel cuarto... Se escuchaban... Pisadas voces... Y como si esto no fuera suficiente durante el día... Cuando abrí aquel cuarto, no veía a nadie. Mario buscó los cadáveres que había visto en la noche. Ese que en el día parecía que no existían, simplemente ya no estaban ahí. Pero cuando caía la noche, aquellos cadáveres, como por arte de magia, aparecían.

13:01 Y también como por arte de magia o tal vez por algo tenebroso, todo el cuarto frío empezaba a helarse, sin necesidad de que los motores, el enfriamiento estuviera trabajando. Mario me cuenta que esa ha sido su peor experiencia... Lidiando dentro... De una morgue... Bueno criptomaniacos... Esa ha sido nuestra primera historia... Espero les haya gustado... También los invito a que me apoyaran mucho con un pulgar arriba... Y si es que son nuevos... que se suscriban al canal de YouTube, o si es la primera vez que me están escuchando en Spotify, agradecería mucho también que dejaran algún comentario, sugeriendo también que otros temas quieren que hable, tal vez algún podcast de alguna hora sobre brujería, nahualismo, abordando ciertos temas, no solamente relatos. También a las personas que me están escuchando en YouTube, siéntanse también libres de sugerirme qué temas les gustaría que tratáramos. Ahora sí, sin más, seguimos con los relatos. Bueno, criptomaniacos, tenemos la siguiente historia que viene de parte de Andrea Navarro. Andrea nos cuenta que vivió esta experiencia cuando trabajaba como secretaria. Ella atendía lo que vendría siendo una funeraria y una morgue al mismo tiempo.

14:33 Estos dos sitios se encontraban juntos, casi pegados. Obviamente eran como del mismo dueño. Andrea administraba pues los funerales que iban a suceder un día en concreto y también atendía los cuerpos que iban a llegar. Algunos asuntos familiares que tenían con algunos cuerpos y otros asuntos con escuelas, centros de estudio, como sabrán, como expliqué en el anterior relato, a muchas murgues se le solicitan diferentes cuerpos, así como también huesos. Andrea dice que en unas muy contadas ocasiones ella se quedó durante el turno de noche Más bien ahí no existe turno de noche, era cuando tenían mucho trabajo en cualquier empleo Uno se tiene que quedar a laborar horas extras y a veces te las pagan y a veces no, pero son gajes del oficio Andrea nos cuenta que tristemente, curiosamente en un mes de octubre sucedió esto Habían habido muchos accidentes, había habido muchos cadáveres, de hecho la morgue se encontraba casi completa en ese mes en concreto, y los funerales, obviamente, estaban pronosticados en ese mismo sitio. Algo muy extraño que solamente sucede un par de veces contadas, al transcurrir años, Andrea nos cuenta que nada parecido ha vuelto a suceder. Pero en aquella ocasión sucedió.

16:10 Tenía mucho trabajo, tenía que administrar muchas cosas, entonces eso derivó en que se quedara hasta altas horas de la noche, por eso de las doce y media, ahí en las oficinas que se encontraban hasta arriba. Para salir y bajar desde el piso de arriba, que era un cuarto piso, y descender hasta el primer piso, y finalmente salir de la morgue y la funeraria, tenía que bajar por tres pisos. No había ascensor. Entonces ya se imaginarán las escaleras. Lo tétrico de esto, según explica Andrea, es que cuando ella va caminando por las escaleras tiene que pasar por ciertos cuartos que son muy tenebrosos, que es donde se encuentran los forenses. Esos dos pasillos, el segundo y el tercero, siempre están helados, y es por algo en concreto. Y es que los cuartos donde mantienen a los cadáveres tienen que estar muy fríos. Obviamente los forenses al entrar y salir, dejan que este frío salga. Y como esto lo hacen todos los días, esos pasillos en concreto se mantienen con una cierta aura helada. Además también que ahí se encuentran todos los cadáveres. Andrea nos platica lo siguiente, ella había salido de noche y estaba bajando por las escaleras en absoluto silencio, ya nadie se encontraba ahí a excepción de

17:40 ella y el guardia de seguridad que se encontraba hasta abajo en el primer piso. Ella continúa caminando, bajando, hasta que llega al segundo piso. Y es ahí cuando ella nota algo. Andrea me dice lo siguiente. Alex, cuando llegué al piso, al segundo piso, me di la vuelta para seguir bajando. Sentí algo, una mirada muy penetrante, como de alguien que te observa a lo lejos. Volté y lo pude ver. Era un niño, Alex. Un niño parado en medio del pasillo oscuro. Si te preguntas cómo lo pude ver, era porque atrás de él había una especie de ventanal.

18:26 Por este entraba la luz de la luna y podía ver su silueta. Yo me le quedé mirando, parada, estupefacta. Simplemente me agarró desprevenida. Este niño no me decía nada. Ni siquiera movía su boca, sus ojos, ni siquiera parpadeaba. Aquel niño solamente me miraba. Yo soy una persona que cree mucho en lo paranormal, y creo en Dios, en el diablo, en fantasmas. No me importa si las demás personas no creen en eso, al menos yo sí. Y sé que al estar trabajando en una morgue, a veces algunos espíritus no se van muy fácil. Lo mejor que uno puede hacer es darse la media vuelta e irse.

19:12 Y eso fue lo que hice en aquella ocasión. Me di la media vuelta y continué bajando. Porque es más que obvio, Alex. que un niño no puede estar en horas de la madrugada ahí dentro de una morgue, mucho menos por cómo iba vestido, porque eso no te lo dije, el niño iba vestido con una bata blanca, una bata muy característica y que era inconfundible, yo la reconocí al instante, era una bata como la que traían los cadáveres, como las que portan los cadáveres ahí en la morgue, simplemente seguí bajando, a la par que rezaba, pero rezaba en mi mente, por alguna razón, tal vez por el miedo, no podía mover mis labios, llegué donde estaba el guardia, y le dije, vi a un niño ahí en el pasillo, yo seguí bajando, verdad que ese niño no está vivo, lo que me sorprendió Alex, es que el guardia con total normalidad, Y ojo, no me lo dijo cínicamente. Me llevaba muy bien con él. Era un señor respetuoso. Él me dijo, sí, señorita. Ese niño por ahí aparece. Últimamente han aparecido muchas personas. Por eso mismo... Cuando yo hago mi roundin, no lo hago en el segundo piso, simplemente sigo subiendo. Como ahí es donde llevan a los cuerpos

20:46 que recientemente han perdido la vida, es muy común verlos caminar en los pasillos de la morgue. Esas palabras nunca se me olvidarán, Alex. Y desde aquel momento, no importa el exceso que tenga de trabajo, procuro terminarlo todo, o si es necesario llegar el día siguiente más temprano para acabarlo. Pero eso sí, jamás me vuelvo a quedar sola. ni siquiera acompañada, en una morgue cuando cae la noche. Francamente esta historia es muy impactante, porque Andrea cierra con algo, algo que no mencioné, y es que al final de cuentas, uno se acostumbra a todo, menos a no comer. Algunas personas tienen trabajos en donde ven muchas cosas paranormales, pero como es su trabajo, les toca aguantarse. Tales son los veladores, los cuidadores de cementerio criptomaniacos. Como ya dije, los veladores que los mandan a cuidar casas abandonadas, edificios del gobierno que ya no están en funcionamiento. Y ellos ven y tienen que tolerar ciertas apariciones paranormales. simplemente son gajes del oficio a ti que me estás escuchando te pregunto¿ tú soportarías este tipo de trabajos? pongámosle que si te están pagando un buen dinero sería muy interesante que lo analizaras

22:20 y que me lo compartieras abajo en la caja de comentarios seguimos con la tercera historia Tenemos esta tercera historia, criptomaniacos, y como no podría ser de ningún otro modo, es un velador, un vigilante nocturno, quien nos cuenta su aterradora anécdota. Él quiere permanecer en el anonimato absoluto, entonces vamos a respetarlo. Él empieza platicando su relato, me dice Alex, en muchos lugares yo he sido velador, y he sido velador nocturno. Por lo tanto, cuando me ofrecieron el trabajo de velador nocturno en una morgue, a mí ni se me hizo raro, ni me inmuté. Y ni siquiera pensé en eso que todas las otras personas piensan. Oye, no, voy a estar trabajando con cuerpos sin vida, voy a estar trabajando en prácticamente un cementerio, ¿no? Lo cual es mucho peor porque son cuerpos que recientemente han partido. Algunos dicen que en las morgues se pueden escuchar cosas más extrañas que en los mismos cementerios, pues las almas andan caminando ahí. Me dice que él no pensó eso. Él es una persona bastante escéptica, que si bien le gusta el tema de lo paranormal, no se lo toma con tanta profundidad. Y es por eso que tomó el empleo, sin pensarlo dos veces, además de porque la paga era muy pero muy buena.

23:54 Comenzó su trabajo la primera noche. El guardia con el que iba a estar le hizo un recorrido por toda la morgue, Era un edificio de algunos tres pisos, tres pisos y medio, arriba había una pequeña terraza que cubría todo el edificio y había unas mesas en donde a veces los forenses y demás personal iban y comían ahí al aire libre. Este guardia nos empieza a contar que cuando empieza a hacer todo su recorrido, empieza a recibir también las instrucciones, instrucciones muy metódicas de lo que tiene que hacer. Primero, asegurarse de que todas las puertas estén cerradas, de que no haya utensilios afuera en los pasillos. A veces algunos forenses dejan algunas mesas con utensilios afuera. por diferentes circunstancias también las carpetas y demás cosas simplemente tomar una fotografía y anotarlo en la bitácora por si alguien pregunta más futuro y también otra regla que tenían es que todas las ventanas sin excepción porque no tenían protección no tenían barrotes tenían que estar absolutamente cerradas ninguna ventana tenía que estar abierta Cuando le hicieron su recorrido, todavía había personal, el personal ya se estaba yendo, y como a él le tocaba hacer el primer rondín, entonces tenía

25:26 que ir checando esto, y obviamente por ser el primer rondín, él se encontró con todo abierto, algunas... La mayoría de las puertas abiertas, las ventanas abiertas... Entonces él, uno por uno, tuvo que ir cerrando. Me explica Alex, esto hasta lo vi beneficioso porque... El trabajo de velador en la noche... Suele ser algo aburrido. Al menos así tenía algo que checar cada vez que hacía rondín. Entonces él va, cierra todas las ventanas, todas las puertas... E incluso cuando vuelva a hacer el rondín, esta vez de vuelta a su sitio, checa de nueva cuenta todas las ventanas, todas las puertas que estén cerradas y con el seguro puesto. Todo cambia cuando a las horas... vuelve a hacer el rondín a él le tocaba checar los pisos de más arriba a su compañero los pisos de abajo se repartieron dos y dos primer piso y sótano uno segundo piso y tercero otro a él le tocaba el segundo y el tercero cuando llega el tercero me platica que vio algo que le pareció muy extraño Y es que él vio una ventana abierta de par en par, una ventana que él recuerda muy bien, había cerrado hace apenas algunas horas atrás, en su primer rondín. Él se acerca y empieza a preguntarse, ¿no?, a sí mismo, bueno, yo estoy seguro de que esa ventana la cerré.¿ Cómo es posible que otra vez esté abierta?

27:00 Él recuerda, bueno, perdí de vista a mi compañero hace algunos minutos, tal vez él fue, tal vez él caminó hacia arriba, quién sabe, estaba mascando un chicle, tal vez quería tirar alguna envoltura, abrió la ventana, la tiró y se olvidó cerrarla. Él estaba pensando esto en la marcha. Mientras caminaba aquella ventana, agarraba ambos ventanales, lo cerraba y ponía el seguro inmediatamente. Siguió caminando, siguió haciéndose un rondín con total normalidad, checando nuevamente cada ventana, cada puerta, y cuando él se dirigía otra vez a su escritorio en la primera planta, vuelve y se encuentra con aquella ventana, aquella ventana que sigue abierta. Hace apenas minutos la había cerrado.

27:51 Él vuelve otra vez, algo extrañado pero también algo malhumorado, ya que inmediatamente piensa que tal vez su compañero es un graciosito al que le gusta espantar a la gente. No lo conocía de tanto, apenas esa noche se estaban conociendo, así que también se le hacía extraño. Agarra los dos ventanales, los junta, pone el seguro y regresa al escritorio. En la morgue se escucha silencio absoluto. Así que se le hace raro no escuchar las pisadas de su compañero si es que subió atrás de él. Llega con su compañero y para su sorpresa cuando él va llegando su compañero también va llegando pero del otro extremo. Lo cual hacía más difícil la teoría de que lo había seguido. Entonces por pura curiosidad le pregunta... Oye disculpa,¿ tú me seguiste?

28:48 Su compañero le dice no, yo no te seguí a ningún lado,¿ por qué? Él no dice nada, simplemente le empieza a decir que se imaginó alguna cosa, pero es algo que no tiene sentido, que no hay por qué preocuparse, simplemente se confundió en algo. Él empieza a pensar que tal vez no le puso el seguro bien a la ventana y que por eso estaba abierta. Pasan las horas, toca de nuevo hacer el rondín y me explica Alex, yo iba subiendo la escalera, dando vuelta quedando enfrente del pasillo y vuelvo a observar la ventana. Esa ventana que, de nueva cuenta, se encuentra abierta.« Esta vez estoy muy extrañado y notablemente aterrorizado», explica él,« porque él recuerda muy bien que su compañero estuvo en todo momento con él porque cenaron, cenaron tarde». Y luego los dos se levantaron y fue cada uno a su sitio hacia el rondín Así que no había manera de que su compañero hubiera subido y hubiera abierto aquella ventana Los pensamientos empiezan a correr por su mente Va, agarra ambos ventanales, los vuelve a juntar, los vuelve a cerrar, pone el seguro y esta vez lo hace con fuerza Se saca una liga de su pantalón y le pone una, dos, tres, cuatro ligas bien entrelazadas para que no se vuelva a abrir.

30:14 Lo que él quería pensar en aquel momento es que tal vez el aire la abría, tal vez el seguro no se ponía bien y se abría, porque el seguro era de gancho, entonces se agarraba muy bien de ambos ventanales. Él creyendo que esto ya no va a volver a suceder, continúa con su rondín, sube al tercer piso, baja al segundo, y cuando ya se dirigía de nuevo a su escritorio, se vuelve a encontrar con que aquella ventana está abierta. El terror lo invade y simplemente no lo puede creer. Él dice que decide subir al tercer piso y quedarse ahí un momento.¿ Cómo era posible que una ventana, aún con ligas, con seguro, se abriera? Y él estaba más que seguro que su compañero no había sido... él no era el culpable, había sucedido algo más, cuando él decide bajar, y tal vez enfrentarse a su miedo, él ve algo, que lo aterra por completo, y es que cuando él va descendiendo, gira, y ve el ventanal, ahí que queda de frente, ve como hay una persona, enfrente de aquella ventana, observando hacia afuera, dándole la espalda, Nuestro guardia de seguridad se queda inmóvil solamente viéndolo, mientras que aquella persona camina hacia delante de la ventana y se tira al fondo de esta. Lo que hace nuestro guardia de seguridad simplemente

31:46 es correr, correr de frente, pasar por aquella parte, pasar enfrente de la ventana y seguir corriendo hasta llegar al escritorio. Y una vez ahí, le dice todo a su compañero. Vi a una persona, no sé si era hombre o mujer, lo vi de espaldas, tenía un pelo corto, pero era muy delgado, se lanzó por la ventana y escuché como impactaba en el suelo. Una persona se quitó la vida enfrente de mí, aterrado decía esto y lo repetía y lo repetía. Su compañero, de una forma muy asombrosa, no se inmutó, simplemente se le quedó viendo. Y le dijo, me puedes llevar a donde viste aquella persona. Ambos guardias subieron al segundo piso y vieron la ventana abierta. Para cuando se asomaron, abajo de esta, no se encontraba nadie.

32:49 es más había unas plantas un camino pavimentado no había ninguna marca de que alguien hubiera impactado ahí es en ese momento que este guardia me dice Alex yo no sabía que era lo que había visto como era posible había visto una persona hace apenas unos minutos caer al fondo y ahora simplemente ya no estaba su compañero le empieza a decir que esto es muy habitual Que no pensó que se le aparecería de un momento a otro. Que esto tarda, tarda tiempo. Pero que hay una persona que se cree. Hace muchos años se quitó la vida.

33:31 Precisamente en aquella ventana. La abrió de par en par y se aventó por ella. Algunas personas no saben si este fue tal vez una persona que trabajaba en la morgue o tal vez una persona que de manera sorpresiva había resucitado. El caso es que tanto forenses, personal de limpieza... y sobre todo veladores, habían visto a este ser aventarse por la ventana en repetidas ocasiones y en diferentes días. Simplemente es algo que sucede, pero lo más extraño es que solamente le sucedía a las personas que llevaban más tiempo trabajando en aquel sitio. Al parecer nuestro amigo tuvo mucha mala suerte, porque él en el primer día pudo verlo.

34:20 Él es honesto con todos nosotros, conmigo y con ustedes criptomaniacos. Dice que no soportó esto y a pesar de ser una persona escéptica, decidió renunciar a la mañana siguiente porque no soportaba la idea de tener que lidiar con eso día con día. Esa fue la historia, criptomaniacos.¿ Qué tal les pareció? Espero les haya gustado mucho. A continuación, les voy a compartir unos relatos que hice en un en vivo. Estos no son relatos que yo anteriormente haya contado en videos, sino solamente son relatos que compartí en un en vivo y que creo que la mayoría de ustedes, pues, aún no ha escuchado, ya que los en vivos no suelen recomendarse mucho. Así que espero que les guste, y también espero que hayan disfrutado estos relatos de morgues y forenses.

35:12 También me gustaría que me compartieran en los comentarios, ya sea si me están escuchando de Spotify, de Facebook, de YouTube,¿ qué les parece este nuevo formato? Trato de innovar un poquito en el canal, no quiero que solamente sean historias, sino también una plática amena con ustedes. Esperen también más adelante un podcast de unos temas terroríficos que les traigo ganas ya y espero que a ustedes también les guste. Nos vemos en otro capítulo y espero disfruten las siguientes historias. Les deseo buenas noches y unas aterradoras pesadillas. Mi nombre es Matías. Tenía 26 años cuando mi hermano Diego y yo fuimos a acampar a los montes Apalaches. Fue su idea.

36:08 Siempre quiso conocer los senderos que se perdían entre los árboles gigantescos. Yo, sinceramente, prefería algo más tranquilo, pero no podía decirle que no. Era nuestro primer viaje juntos después de años. Llegamos una mañana de otoño, el clima estaba perfecto, fresco pero soleado, y comenzamos la caminata por uno de los senderos marcados. Teníamos provisiones, brújula, mapa, linternas, todo bajo control, o eso creíamos. El primer día fue normal, armamos la tienda cerca de un claro y dormimos bien, Pero la segunda tarde, el cielo se tornó gris. De forma repentina, una tormenta se alzó con una furia que no había sido pronosticada. El viento soplaba con tanta fuerza que tuvimos que levantar campamento apresuradamente. La lluvia no cayó en gotas.

37:20 Era como si el cielo se estuviera arrojando. Era como si el cielo estuviera arrojando agua encubetadas, truenos, relámpagos, árboles que crujían. En medio de ese caos, perdimos el rombo. El sendero desapareció bajo el lodo. Todo era bosque denso y húmedo. La brújula comenzó a fallar. marcando direcciones contradictorias. No entendíamos más y entre los árboles pensamos que podíamos orientarnos, pero todos nos parecían igual. Y entonces la tormenta cesó, así de pronto como comenzó. El cielo se despejó, pero la sensación ahora era distinta. El ambiente estaba quieto. No se oía ni un pájaro, solo el crujido de nuestras botas y la respiración agitada. Diego y yo decidimos que para descansar y bajar un poco la guardia, teníamos que recostarnos en uno de los árboles. Fue cuando lo escuchamos, fue cuando lo escuchamos, un silbido, agudo, pero distante. Pensamos

38:50 que era el viento, hasta que escuchamos otro, a nuestra izquierda, después otro, detrás de nosotros. No era viento, eran silbidos, pero eran silbidos humanos, pero no sonaban como los de una persona normal. Tenían un ritmo, una especie de patrón, como una llamada. Diego me miró y noté que tenía los ojos muy abiertos. En completo silencio se llevó el dedo a los labios. Del bosque salieron sombras. Al principio pensé que eran animales, pero tenían forma humana. Caminaban encurvados, con movimientos erráticos. Algunos eran muy altos, demasiado altos. Otros parecían delgados como ramas. Sus ojos no eran ojos. Estaban vacíos.

39:57 Eran huecos. Uno se acercó más que los otros. Vestía ropas desislachadas. Y una piel grisácea colgaba de su rostro. Como si éste no le perteneciera. Nos observaba. O más bien... nos sentía, retrocedimos despacio, sin hacer ni un solo ruido, hasta que un crujido, bajo mi pie nos delató, entonces, todos voltearon al mismo tiempo, fue como si el bosque respirara, corrimos, corrimos con toda el alma, no sé cómo, pero salimos de ahí, no mirábamos atrás, Sentíamos que algo nos seguía, algo que se arrastraba entre los árboles. Horas después, o lo que creímos que eran horas, llegamos a una carretera y pedimos ayuda. Una patrulla nos recogió. Pensamos que todo había terminado hasta que el oficial nos preguntó,«¿ Ustedes son los hermanos desaparecidos?». Yo le contesté,¿ cómo que desaparecidos? Sí, los están buscando desde hace dos días. Nos miramos confundidos.

41:24 Para nosotros, solo habían pasado unas pocas horas desde la tormenta. Pero nos enseñaron los carteles, las fechas, las llamadas de nuestros padres. Dos días, dos días perdidos en el bosque. Le contamos lo de la tormenta, pero el oficial negó con la cabeza. No ha llovido en esta zona en toda la semana, nos dijo. No hay forma de que una tormenta como la que tú me estás explicando hubiera existido hace dos días. Volvimos a casa. No dijimos mucho más.¿ Quién nos creería? Desde entonces, Diego no ha vuelto a acampar Yo tampoco. A veces, cuando todo está en silencio por la noche, creo que escucho un silbido a la distancia y me paralizo, porque sé lo que vi en esos bosques, y aquello que los habita no es humano.

42:40 Nunca he sido de creer en cosas sobrenaturales. Siempre fui el tipo de persona que necesita pruebas, lógica. Pero esa noche, en los Montes Apalaches, algo cambió para mí y para toda mi vida. Íbamos de regreso a casa después de pasar el fin de semana en una cabaña en Carolina del Norte. Era tarde. cerca de las 10, y conducíamos por una carretera secundaria que se retorcía entre las montañas, con los árboles altos a ambos lados, oscuros como una boca sin fondo. Íbamos mi esposa, nuestro hijo, dormidos en el asiento trasero. Yo iba al volante, iba manejando, mientras que ellos dormían. De pronto, sin ninguna advertencia, el motor del carro se apagó. Las luces del tablero parpadearon un segundo y todo se detuvo. El auto simplemente se apagó definitivo.

43:56 Intenté encenderlo de nuevo, pero no respondió. Mi esposa confundida me preguntó qué pasaba. Le dije que probablemente era la batería o el alternador. algo mecánico, me bajé del auto con mi linterna, abrí el cofre y revisé, no vi nada extraño, los cables estaban en su sitio, todo se sentía normal, pero el carro no encendía, fue entonces cuando escuchamos los pasos, lentos, pesados, como si algo caminara descalzo sobre el asfalto, Me giré hacia el camino. Mi esposa, ahora también fuera del carro, se quedó paralizada. En medio de la carretera, iluminado solo por la luna, estaba algo.

44:52 Tenía la forma de un hombre, pero su cuerpo era alargado, demasiado delgado. Sus piernas estaban torcidas, como las de un animal, y donde deberían estar los ojos... Solo habían dos orbes rojos, brillando. Nos miraba, y entonces habló, pero no era una voz humana. Era como si usara palabras humanas para hacerse entender, pero sin saber hacerlo. Como formar frases, como un animal imitando. Ayuda, carro, frío, niños.

45:39 Eso fue lo que dijo aquella criatura. Mi esposa gritó y corrió hacia el auto. Yo no me moví. Algo dentro de mí me decía que si corría, él también lo haría. Y no sabía si llegaría al auto antes que él. La criatura inclinó su cabeza. como estudiándome, y dio un paso hacia adelante. En ese instante, los niños se despertaron dentro del auto y comenzaron a llorar. Fue como si eso le gustara. La criatura sonreía, de una forma mórbida y también bastante perturbadora. Dio un segundo paso y un tercero, Mi cuerpo reaccionó por instinto. Me metí de golpe al carro, cerré la puerta y apreté el seguro.

46:39 Mi esposa lloraba. El ser ahora rodeaba el auto. Podíamos verlo por las ventanas. Su silueta, su boca, su boca torcida, parecía imitar una sonrisa humana, pero no era más que una mueca grotesca. Lo escuchamos arañar el vidrio con una uña larga. Murmuraba cosas y estas no tenían sentido. Hogar, carne, papá. Fueron las siguientes palabras que aquella cosa dijo. Fue entonces cuando las luces aparecieron. Dos camionetas con los faros encendidos descendían por la carretera. Eran vehículos de montaña, ruidosos, con placas del Estado. Se detuvieron al vernos, como si alguien les hubiera dado una orden silenciosa. La criatura se retiró inmediatamente.

47:44 Caminó hacia el bosque sin apurarse. Y justo antes de perderse entre los árboles, se giró una vez más y nos miró. Luego desapareció. Los hombres de las camionetas eran locales. Dijeron que nos vieron desde lejos y pensaron que necesitábamos ayuda. Les agradecimos entre balbuceos, aún temblando. Lo más extraño fue lo siguiente... Al intentar encender el carro de nuevo, funcionó como si nunca hubiera estado o hubiera tenido una falla.

48:30 Esa noche seguimos nuestro camino sin detenernos ni una vez. Al llegar a casa, revisé el auto con un mecánico. No había ningún problema, ninguno. Después comencé a leer sobre lo que habíamos visto. Encontré historias de los pueblos indígenas de la zona, antiguas advertencias sobre seres llamados skinwalkers, brujos que pueden adoptar la forma de animales o personas, que cazan de noche y se alimentan del miedo. Muchos relatos coincidían en algo. Lo ves justo cuando tu mente está entre el sueño y el miedo. Y si te hablan, estás marcado. No dormí bien durante semanas. A veces por la madrugada me despierto con un sonido en mi ventana.

49:30 Algo como uñas raspando en el vidrio. Ruego a Dios que esto solamente sean pesadillas. Gracias por ver el video. Hola Alex, no suelo contar esto porque todavía me cuesta dormir algunas noches, desde que me pasó. Creo que es justo que alguien más lo sepa, y en esta ocasión, quiero compartirlo con tu comunidad, aunque sea para, de alguna manera, no volverme loco. Trabajo como velador nocturno en un supermercado de cadena grande, de esos que están abiertos las 24 horas solo en papel, pero que en realidad cierran a las 10 de la noche. Desde entonces, nos quedamos un compañero y yo haciendo rondines hasta que amanece. Esto ocurrió hace apenas un año, y no te exagero, Desde esa noche, nunca volví a pasar por el área de cajas. Era una madrugada cualquiera, como eso de las 2.20 de la mañana. Mi compañero estaba en el área de monitores, revisando las cámaras

51:03 como de costumbre, y yo hacía mi primer rondín por los pasillos. Llevaba mi lámpara, aunque en la mayoría del lugar estaba bien iluminado, pero en esas horas todo luce distinto, como que más muerto. Caminé entre los estantes de abarrotes y llegué hasta la zona de cajas. Fue entonces cuando la vi. Estaba parada frente a la caja número 3. No tendría más de 7 años. Vestía un camisón blanco hasta las rodillas. Descalza. Tenía cabello largo negro. tan enmarañado que parecía una sombra colgándole desde la cabeza. Y sus ojos, Alex, sus ojos eran lo peor. Eran oscuros, profundos, pero con una expresión vacía, como si me miraran desde otro lado. Lo peor es que no parpadeaba. Me detuve en seco, no supe si avanzar o gritarle, solo la miraba y ella, inmóvil, parecía esperar algo. Di un paso hacia atrás y apenas moví el pie. La niña la dio la cabeza de una forma antinatural, como si no tuviera huesos. Entonces sentí que tenía que irme. No corrí, no quise darle la espalda,

52:35 pero sí me retiré poco a poco hasta regresar al cuarto de monitores. Ahí estaba Mario, mi compañero, viendo las cámaras. Le dije, oye, tú viste a la niña en el área de cajas. Mario se giró con cara de fastidio, creyendo que le hacía una broma.¿ De qué hablas? Solo te vi a ti en las cajas. Me le quedé viendo confundido. Te juro que hay una niña parada ahí. No es broma, Mario. Te lo juro por mi madre. Entonces él retrocedió la grabación. En efecto, se me veía a mí con la lámpara, mirando hacia la caja número 3.

53:20 pero no había nadie más, ni rastro de la niña, nada, Mario se quedó callado un momento, luego sin decir mucho se levantó y me dijo, vamos a hacer el rondín juntos, quiero verlo con mis propios ojos, volvimos al área de cajas, Alex el lugar estaba completamente en silencio, Solo se escuchaban nuestros pasos sobre el piso encerrado. Llegamos hasta la caja número 3 y no había nadie. Yo ya estaba empezando a pensar que me había imaginado todo. cuando Mario me agarró del brazo y se quedó inmóvil, ahí está, me susurró, levanté la mirada, y Alex, te juro que no estoy loco, ahí estaba de nuevo, la niña, la misma ropa, mismo cabello, mismos ojos oscuros como pozos sin fondo, esta vez tenía la cabeza recta, pero sus manos colgaban flácidas a los lados, como si no tuviera fuerza para moverlas. La vimos los dos, lo sé, porque los dos dejamos de respirar por un segundo, y en un parpadeo desapareció. No caminó, no corrió, no se desvaneció lentamente, simplemente dejó de estar, como si nunca hubiera existido. Nos quedamos ahí parados temblando. Mario me vio

54:56 con la cara blanca.« Ahora te creo», dijo simplemente.« Hay algo en este lugar». A partir de esa noche, hicimos lo que pudimos. Reportamos el incidente como una presencia extraña no identificada, sin muchos detalles. Claro,¿ quién nos iba a creer? Pero algo cambió. El gerente pidió modificar el recorrido de seguridad. Desde entonces, nadie pasa por el área de cajas después de la medianoche. Le dijeron a los nuevos que era por protocolos de ahorro de energía. Mentira, es por la niña.

55:37 Yo sigo trabajando ahí, Alex, pero nunca más me acerqué a esa caja. Cada vez que paso cerca, aunque sea de lejos, siento esa mirada, esa presencia, como si me estuvieran esperando. No sé quién fue esa niña, ni qué hace ahí. Algunos empleados antiguos dicen que en los 80 una niña perdió la vida justo enfrente del supermercado. que la tienda se construyó justo donde cayó, a decir verdad no lo sé, pero si alguna vez, y esto se dio como una advertencia, más que nada para las personas que se quedan durante el turno nocturno, si alguna vez, ven a una niña sola, entre las cajas en la madrugada, no se acerquen, porque si la ves, significa que ella te vio primero, Esa fue mi historia, Alex. Gracias por compartirla. Alex...

57:09 Nunca quise volver a hablar de esto... Pero ya ha pasado tiempo... Y a veces siento que si no lo cuento... Esto me va a hacer más daño a mí... Me pasó hace unos años... En un pueblo... Donde estuve trabajando un tiempo... No voy a decir el nombre... Pero era de esos lugares donde todos se conocen... Y los rumores... Se esparcen muy rápido... Yo tenía 22 años... y apenas había conseguido ese trabajo en una farmacia que quedaba justo a la orilla de la avenida principal. Era mi primer turno de noche. El jefe me lo ofreció con cierta insistencia, casi como si me estuviera probando. A mí no me importó, necesitaba el dinero, pero recuerdo que cuando me dieron la bata y las llaves, una de las cajeras, Una señora de unos cincuenta y tantos me miró seria y me dijo,«¿ Turno de noche?¡ Qué valiente!» No entendí en ese momento qué es lo que quiso decir, y a decir verdad, no pregunté, no le di importancia. Esa noche llegué a las diez, cerré la puerta como me indicaron, y me quedé atendiendo por la ventanilla de servicio. Todo parecía normal.

58:32 De vez en cuando llegaba un cliente pidiendo medicamentos para el insomnio o cosas para el estómago. Hasta ahí todo bien. Eran cerca de las 2.30 de la mañana cuando lo vi por primera vez. Estaba parado en medio de la avenida. Un niño, tendría unos 7 u 8 años, vestido con una camisita blanca y unos pantaloncitos oscuros. Desde donde yo estaba, lo podía ver a través del ventanal lateral, justo donde daba la vista a la calle. Al principio pensé que era una alucinación por el sueño o el cansancio. Pero ahí estaba.¿ Movía las manos como si estuviera jugando con algo invisible?¿ Una pelota? Tal vez, no lo sé. Lo más raro era que no parecía asustado ni nada. Y dime, Alex,¿ qué niño está jugando solo a esa hora en medio de la calle? Antes de que pudiera siquiera abrir la boca, vi como un auto venía a toda velocidad. Era un sedán blanco, ni luces llevaba encendidas. Me paré de golpe, grité desde adentro, pero el niño no se movió. El auto lo cruzó y el cuerpo del niño desapareció. Salí corriendo, desesperado, temblando.

1:00:04 Crucé la puerta automática, sin pensar en cerrarla. No había nada, ni auto, ni niño, nada. El aire estaba helado y el silencio era absoluto. Volví adentro, cerré como pude, todavía en shock, y me quedé parado frente al mostrador. Mi corazón no paraba, no podía ni respirar bien. Fue entonces que, cuando giré la cabeza para mirar otra vez hacia la calle, lo vi de nuevo. Estaba de pie, en el mismo lugar, exactamente en el mismo lugar. Pero ahora, ahora tenía el rostro diferente. Alex te juro que ese niño ya no tenía ojos, solo unas cuencas oscuras, muy horribles. Su boca estaba abierta, como si estuviera pidiendo ayuda, pero no salía ni un solo sonido, solo me miraba, me miraba fijo, como si estuviera enojado porque había visto el accidente. Me quedé helado, no podía moverme, ni gritar, ni correr. Solo lo observaba, y él a mí. Fue entonces cuando una ráfaga de aire frío se metió por la rendija de la puerta, como si alguien la hubiera abierto un segundo.

1:01:31 Me dio un escalofrío que me hizo caer de rodillas. No sé cuánto tiempo pasó, pero cuando me atreví a pararme, ya no estaba. No volví a ver al niño esa noche, pero tampoco pude seguir trabajando. Cerré la farmacia antes de que amaneciera. Llamé al jefe al día siguiente y le dije que renunciaba, que no pensaba volver a ese lugar ni un minuto más. Lo curioso es que no me preguntó por qué, solo dijo, está bien, pensé que no aguantarías más de una noche. Nunca supe quién era ese niño, pero con el tiempo, escuché algunos rumores, que hace años, en aquella farmacia, un niño había tenido un accidente, en plena madrugada. que había salido corriendo a buscar a su papá, que trabajaba en un taller cercano, y que había fallecido al instante, dicen que su espíritu se quedó ahí, buscando ayuda, o tal vez venganza. No sé, Alex, pero desde esa noche, cada vez que paso cerca de una farmacia, evito mirar hacia la calle, porque tengo miedo de volver a ver esa mirada vacía, esa cara sin ojos que no se borra de mi memoria. Alex, no soy de asustarme fácil,

1:03:32 o al menos eso creía. Nunca he sido supersticiosa ni de las que creen en cosas paranormales. Pero lo que viví una noche en la biblioteca de la universidad me dejó marcada. Si te lo cuento, no es para que me creas necesariamente, sino para que, si algún día... Les toca a ti o a tu comunidad quedarse esta tarde en un lugar como este. Te vayas antes de que sea demasiado tarde. Era una tarde tranquila. Me llamo Valeria. Soy estudiante de idiomas. Y ese día me tocaba ayudar en la biblioteca como parte de mi servicio. Tengo que salir a las 8 pm. Pero justo antes de terminar... Mi asesor me mandó un correo pidiéndome unas correcciones urgentes para una tesis que debía entregar al día siguiente. Decidí quedarme un poco más. A eso de las 9.30, ya no quedaba nadie, ni estudiantes, ni personal. Me puse mis audífonos y me enfoqué en mi trabajo. Frente a una de las computadoras del módulo central, todo estaba en silencio. salvo por el zumbido de las luces y el eco lejano de algún auto pasando por la calle. Fue entonces cuando escuché un golpe seco, como si un libro hubiera caído al suelo.

1:05:06 Me quité los audífonos y volvió a sonar aún más fuerte. venía del pasillo de historia universal fui a revisar esperando encontrar algún estudiante distraído pero no había nadie revisé los estantes todo en orden ni un solo libro fuera de lugar regresé a mi lugar algo confundida y apenas me senté cuando volvió a sonar otro golpe esta vez en el área de ciencias sociales me levanté de nuevo Fui a revisar y nada. Esto se repitió al menos como unas cinco veces. En cada ocasión los sonidos venían de diferentes secciones de la biblioteca. Y siempre que llegaba, no solo no había nadie, sino que los libros estaban exactamente como debían estar, como si nunca se hubieran movido. Empecé a incomodarme. Lo primero que pensé fue que alguien estaba junto conmigo, tal vez algún estudiante rezagado con ganas de molestar.

1:06:16 Así que mandé un mensaje a Sandra, una compañera que también trabajaba en la biblioteca.—¿ Te ha pasado que se caen libros solos?— le pregunté. Tardó un poco en contestar, pero cuando lo hizo, solo escribió algo que me dejó helada.« Valeria, vete de ahí. No te quedes después de las 10. Te lo digo en serio». Me quedé viendo el mensaje, con una especie de cosquilleo en la nuca. Mi reloj marcaba las 10.05. Me levanté de inmediato para salir, pero cuando llegué a la puerta principal, me di cuenta de algo muy extraño.

1:07:00 Estaba cerrada, con seguro, y yo no lo había puesto. Estaba completamente segura de eso. Corría al pequeño escritorio donde siempre dejamos las llaves. No estaban, ni encima, ni en los cajones, ni en los lugares donde solemos dejarlas como reserva. Era como si alguien las hubiera escondido a propósito. Volví a escribirle a Sandra, no encuentro las llaves,¿ puedes venir? Ella respondió con un simple, ya voy para allá. Mientras le esperaba, algo cambió en la atmósfera del lugar. Ya no eran solo libros cayendo. Ahora escuchaba pasos, pasos rápidos, como si alguien corriera de un pasillo a otro. Pero no eran pasos normales, Alex. Tenían algo inquietante. no pesados como los de un adulto, no, eran ligeros, casi juguetones, pero veloces como los de un niño corriendo descalzo. No quise moverme, me senté cerca de la entrada, abrazando mi mochila, sin perder de vista los pasillos. Me sentía observada, como si algo o alguien estuviera esperando que me levantara, que

1:08:33 me acercara, como si jugara conmigo. En un momento, escuché una risa, baja, muy muy baja, pero aguda, como femenina, como la de una niña, una niña que se divertía mucho con lo que estaba haciendo. Yo no me atreví a moverme, me quedé allí, casi sin respirar, hasta que después de lo que me pareció una eternidad, Sandra llegó, abrió con sus llaves desde afuera, Me miró con una expresión rara. No me preguntó nada. Solo dijo, vamos y vámonos rápido. Salimos de ese lugar. Afuera, el aire me supo libertad. Le pregunté si ella también había escuchado cosas cuando trabajó por la noche. Y me dijo que sí, que por eso nadie quiere ese turno, que desde hace años, después de cierta hora, algo empieza a manifestarse entre los pasillos, que varias personas han reportado cosas similares, pero que la universidad prefiere no decir nada. Desde entonces, nunca más me quedé después de las 10. Quedé sumamente sorprendida con esto. Porque incluso en la biblioteca, un lugar que es silencioso, que es para alimentar el conocimiento, pueden ocurrir cosas realmente aterradoras.

1:10:12 Esa fue mi historia. Saludos a ti Alex y a toda la comunidad de la cripta embrujada.¿ Qué pasa? Alex, te voy a contar algo que viví durante mis últimos meses como guardia de seguridad en una tienda departamental. Fue en la sucursal del centro, esa que tiene tres pisos, y donde el turno de la noche... Es una mezcla de tedio, pasillos oscuros y ruidos que nunca sabes si son reales o producto del cansancio. Esa noche, como siempre, yo estaba en la puerta principal, monitoreando las cámaras y esperando que mi compañero, Miguel, que vigilaba desde el segundo piso, hiciera su recorrido. Eran como las dos de la mañana cuando, a través de los monitores, vi a alguien caminar por el área de perfumería parecía Miguel la silueta era igual alto,

1:11:42 flaco caminando con el paso lento de quien ya sabe de memoria cada rincón pero lo que me sacó de onda fue que no lo vi subir no escuché el ascensor ni pasos en la escalera solo lo vi rondando cuando intenté seguirlo por la cámara desapareció tras una columna Cambié de ángulo, de cámara. Nada Se había desvanecido. La hablé por radio.« Miguel,¿ bajaste al primer piso?» Tardó unos segundos en contestar.«¿ Eh? No. Aquí ando en ropa. Estoy revisando los vestidores».«¿ Estás seguro? Acabo de verte pasar por perfumería. Pues viste mal», dijo riéndose.« Yo no he bajado». Salí de la caseta y recorrí todo el primer piso con linterna en mano. Pasé por los pasillos, el área de juguetes, zapatería, electrónica. No había nadie.

1:12:47 Todo estaba en silencio. Volví al puesto y me quedé pensando si me había confundido. Quizá estaba tan acostumbrado a verlo moverse. que mi mente jugó conmigo, pero eso fue solo el comienzo. Otra noche, un par de semanas después, me encontraba en el baño del segundo piso. Era raro que yo subiera, pero ese día me sentía mal del estómago y preferí usar el de empleados. Mientras me lavaba las manos, vi por el espejo a un guardia entrar al baño. Llevaba el mismo uniforme que nosotros, camisa azul, pantalón negro, hasta la placa metálica en el pecho. Lo vi abrir la puerta del cubículo más alejado. Pensé que era Miguel, así que le dije algo, pero este no respondió.

1:13:42 Me acerqué, toqué la puerta y había silencio absoluto. Lo más sorprendente y aterrador, Alex, es que abrí y no había nadie. Te juro que me dio un vuelco el corazón. Revisé cada cubículo y Me asomé por las ventanas... Nada... Estaba completamente solo... Le conté a Miguel... Y claro... Me dijo que él también había visto cosas... Que a veces mientras vigilaba desde arriba... Veía a un guardia patrullando el pasillo de abajo... Una vez incluso creyó que era yo...

1:14:22 Bajó a saludarme... Y se encontró solo... No es la primera vez me dijo... El jefe de turno anterior también renunció por algo así, dijo que cada noche veía a un guardia caminando entre los anaqueles, y cuando iba a buscarlo, desaparecía. Y no era solo eso. Algunas noches las cámaras captaban movimientos, pero cuando ibas a revisar, no había nadie. Puertas que se abrían solas, luces que parpadeaban justo después de que se veía pasar esa sombra con uniforme. Comenzó a correrse el rumor de que un antiguo guardia había fallecido ahí.

1:15:10 Hace muchos años, por causas que nadie quiso explicar, dicen que tuvo un ataque al corazón durante su turno, y que no lo encontraron hasta el día siguiente, tirado en los probadores. Desde entonces, su espíritu seguía rondando la tienda, y cada vez que alguien lo ve, Está vestido igual que nosotros. Lo confundes con un compañero hasta que te das cuenta de que no responde, de que no tiene rostro o que simplemente desaparece ante tus ojos. Yo aguanté varios meses después de eso. pero te confieso que cada noche era más difícil. Una noche en particular, cerca de las 3, estaba haciendo un rondín por el tercer piso, donde están los muebles, todo estaba en silencio, solo se escuchaba el zumbido de las lámparas. Entonces lo vi, un guardia de espaldas caminando entre los sillones, Pensé en mi cabeza, otra vez él, pero esta vez no fui tras él, me quedé quieto, escondido tras una columna. Vi cómo avanzaba con calma, sin apurarse, sin miedo, como si fuera su tienda, como si patrullara como en vida. De pronto se detuvo, y sin girar el cuerpo, su cabeza se volteó hacia mí.

1:16:43 Alex tenía una cara horrible. Parecía como si estuviera quemado. Sentí un frío recorrerme la espalda, cerré los ojos un instante y cuando volví a mirar, ya no estaba. Al día siguiente presenté mi renuncia. Hoy en día, Alex, cuando paso por esa tienda, me persino. A veces me quedo observando las luces encendidas del tercer piso, preguntándome si alguien más lo está viendo. Mis compañeros que siguen ahí dicen que todavía se aparece, que algunas noches el otro guardia camina entre los pasillos, patrulla como si aún estuviera en turno que cumplir. Y si te estoy honesto, creo que lo único que calma su presencia es la oración. Muchos empezaron a rezar antes de comenzar el turno. A mí me funcionó en las últimas noches antes de irme. Cada vez que sentía que algo me observaba o escuchaba pasos sin dueño, empezaba a rezar. Y el ambiente se calmaba, aunque esa perturbadora sensación nunca se iba del todo. Aún hasta hoy, pienso en que aquel guardia sigue caminando eternamente.

1:18:09 Esa fue mi historia, Alex. Saludos a todos desde Ciudad de México. Gracias por ver el video. Hola Alex, no suelo contar esto porque todavía me cuesta dormir algunas noches, desde que me pasó. Creo que es justo que alguien más lo sepa, y en esta ocasión, quiero compartirlo con tu comunidad, aunque sea para, de alguna manera, no volverme loco. Trabajo como velador nocturno en un supermercado de cadena grande, de esos que están abiertos las 24 horas solo en papel, pero que en realidad cierran a las 10 de la noche. Desde entonces, nos quedamos un compañero y yo haciendo rondines hasta que amanece. Esto ocurrió hace apenas un año, y no te exagero, Desde esa noche, nunca volví a pasar por el área de cajas. Era una madrugada cualquiera, como eso de las 2.20 de la mañana. Mi compañero estaba en el área de monitores, revisando las cámaras

1:19:40 como de costumbre, y yo hacía mi primer rondín por los pasillos. Llevaba mi lámpara, aunque la mayoría del lugar estaba bien iluminado, pero en esas horas todo luce distinto. como que más muerto. Caminé entre los estantes de abarrotes y llegué hasta la zona de cajas. Fue entonces cuando la vi. Estaba parada frente a la caja número 3. No tendría más de siete años. Vestía un camisón blanco hasta las rodillas, descalza. Tenía cabello largo negro y tan enmarañado que parecía una sombra colgándole desde la cabeza. Y sus ojos, Alex, sus ojos eran lo peor. Eran oscuros, profundos, pero con una expresión vacía, como si me miraran desde otro lado.

1:20:39 Lo peor es que no parpadeaba. Me detuve en seco, no supe si avanzar o gritarle. Solo la miraba y ella, inmóvil, parecía esperar algo. Di un paso hacia atrás y apenas moví el pie. La niña la dio la cabeza de una forma antinatural, como si no tuviera huesos. Entonces sentí que tenía que irme. No corrí, no quise dar en la espalda. pero sí me retiré poco a poco hasta regresar al cuarto de monitores. Ahí estaba Mario, mi compañero, viendo las cámaras. Le dije, oye,¿ tú viste a la niña en el área de cajas? Mario se giró con cara de fastidio, creyendo que le hacía una broma.¿ De qué hablas? Solo te vi a ti en las cajas.

1:21:38 Me le quedé viendo confundido. Te juro que hay una niña parada ahí. No es broma, Mario. Te lo juro por mi madre. Entonces él retrocedió la grabación. En efecto, se me veía a mí con la lámpara, mirando hacia la caja número 3. Pero no había nadie más. Ni rastro de la niña. Nada. Mario se quedó callado un momento. Luego sin decir mucho se levantó y me dijo, vamos a hacer el rondín juntos, quiero verlo con mis propios ojos. Volvimos al área de cajas. Alex, el lugar estaba completamente en silencio. Solo se escuchaban nuestros pasos sobre el piso encerrado.

1:22:27 Llegamos hasta la caja número 3 y no había nadie. Yo ya estaba empezando a pensar que me había imaginado todo. cuando Mario me agarró del brazo y se quedó inmóvil, ahí está, me susurró, levanté la mirada, y Alex, te juro que no estoy loco, ahí estaba de nuevo, la niña, la misma ropa, mismo cabello, mismos ojos oscuros como pozos sin fondo, esta vez tenía la cabeza recta, pero sus manos colgaban flácidas a los lados, como si no tuviera fuerza para moverlas. La vimos los dos, lo sé, porque los dos dejamos de respirar por un segundo, y en un parpadeo desapareció. No caminó, no corrió, no se desvaneció lentamente, simplemente dejó de estar, como si nunca hubiera existido. nos quedamos ahí parados temblando, Mario me vio con la cara blanca, ahora te creo, dijo simplemente, hay algo en este lugar, a partir de esa noche hicimos lo que pudimos, reportamos el incidente como una presencia extraña no identificada, sin muchos detalles, Claro,¿ quién nos iba a creer? Pero algo cambió. El gerente pidió modificar el recorrido de seguridad. Desde entonces, nadie pasa

1:24:01 por el área de cajas después de la medianoche. Le dijeron a los nuevos que era por protocolos de ahorro de energía. Mentira, es por la niña. Yo sigo trabajando ahí, Alex, pero nunca más me acerqué a esa caja. Cada vez que paso cerca, aunque sea de lejos, siento esa mirada, esa presencia, como si me estuvieran esperando. No sé quién fue esa niña, ni qué hace ahí. Algunos empleados antiguos dicen que en los 80 una niña perdió la vida justo enfrente del supermercado, que la tienda se construyó justo donde cayó.

1:24:47 A decir verdad no lo sé. Pero si alguna vez, y esto se dio como una advertencia, más que nada para las personas que se quedan durante el turno nocturno, si alguna vez ven a una niña sola entre las cajas en la madrugada, no se acerquen, porque si la ves, significa que ella te vio primero. Esa fue mi historia Alex, gracias por compartirla. Gracias por ver el video. Alex... Nunca quise volver a hablar de esto... Pero ya ha pasado tiempo...

1:25:51 Y a veces siento que si no lo cuento... Esto me va a hacer más daño a mí... Me pasó hace unos años... En un pueblo... Donde estuve trabajando un tiempo... No voy a decir el nombre... Pero era de esos lugares donde todos se conocen... Y los rumores... Se esparcen muy rápido... Yo tenía 22 años... y apenas había conseguido ese trabajo en una farmacia que quedaba justo a la orilla de la avenida principal. Era mi primer turno de noche. El jefe me lo ofreció con cierta insistencia, casi como si me estuviera probando. A mí no me importó, necesitaba el dinero, pero recuerdo que cuando me dieron la bata y las llaves, una de las cajeras... Una señora de unos cincuenta y tantos me miró seria y me dijo,«¿ Turno de noche?¡ Qué valiente!» No entendí en ese momento qué es lo que quiso decir, y a decir verdad, no pregunté, no le di importancia. Esa noche llegué a las diez, cerré la puerta como me indicaron, y me quedé atendiendo por la ventanilla de servicio. Todo parecía normal.

1:27:09 De vez en cuando llegaba un cliente pidiendo medicamentos para el insomnio o cosas para el estómago. Hasta ahí todo bien. Eran cerca de las 2.30 de la mañana cuando lo vi por primera vez. Estaba parado en medio de la avenida. Un niño, tendría unos 7 u 8 años, vestido con una camisita blanca y unos pantaloncitos oscuros. Desde donde yo estaba, lo podía ver a través del ventanal lateral, justo donde daba la vista a la calle. Al principio pensé que era una alucinación por el sueño o el cansancio. Pero ahí estaba.¿ Movía las manos como si estuviera jugando con algo invisible?¿ Una pelota? Tal vez. No lo sé. Lo más raro era que no parecía asustado ni nada. Y dime, Alex,¿ qué niño está jugando solo a esa hora en medio de la calle? Antes de que pudiera siquiera abrir la boca, vi como un auto venía a toda velocidad. Era un sedán blanco, ni luces llevaba encendidas. Me paré de golpe, grité desde adentro, pero el niño no se movió. El auto lo cruzó y el cuerpo del niño desapareció. Salí corriendo, desesperado, temblando.

1:28:41 Crucé la puerta automática, sin pensar en cerrarla. No había nada, ni auto, ni niño, nada. El aire estaba helado y el silencio era absoluto. Volví adentro, cerré como pude, todavía en shock, y me quedé parado frente al mostrador. Mi corazón no paraba, no podía ni respirar bien. Fue entonces que, cuando giré la cabeza para mirar otra vez hacia la calle, lo vi de nuevo. Estaba de pie, en el mismo lugar, exactamente en el mismo lugar. Pero ahora, ahora tenía el rostro diferente. Alex te juro que ese niño ya no tenía ojos, solo unas cuencas oscuras, muy horribles. Su boca estaba abierta, como si estuviera pidiendo ayuda, pero no salía ni un solo sonido, solo me miraba, me miraba fijo, como si estuviera enojado porque había visto el accidente. Me quedé helado, no podía moverme, ni gritar, ni correr. Solo lo observaba, y él a mí. Fue entonces cuando una ráfaga de aire frío se metió por la rendija de la puerta, como si alguien la hubiera abierto un segundo.

1:30:08 Me dio un escalofrío que me hizo caer de rodillas. No sé cuánto tiempo pasó, pero cuando me atreví a pararme, ya no estaba. No volví a ver al niño esa noche, pero tampoco pude seguir trabajando. Cerré la farmacia antes de que amaneciera, llamé al jefe al día siguiente y le dije que renunciaba, que no pensaba volver a ese lugar ni un minuto más. Lo curioso es que no me preguntó por qué, solo dijo, está bien, pensé que no aguantarías más de una noche. Nunca supe quién era ese niño, pero con el tiempo, escuché algunos rumores, que hace años, en aquella farmacia, un niño había tenido un accidente, en plena madrugada. que había salido corriendo a buscar a su papá, que trabajaba en un taller cercano, y que había fallecido al instante, dicen que su espíritu se quedó ahí, buscando ayuda, o tal vez venganza. No sé, Alex, pero desde esa noche, cada vez que paso cerca de una farmacia, evito mirar hacia la calle, porque tengo miedo de volver a ver esa mirada vacía, esa cara sin ojos que no se borra de mi memoria.

1:31:48 Gracias por ver el video. Alex, no soy de asustarme fácil, o al menos eso creía. Nunca he sido supersticiosa ni de las que creen en cosas paranormales, pero lo que viví una noche en la biblioteca de la universidad me dejó marcada. Si te lo cuento, no es para que me creas necesariamente, sino para que, si algún día... Les toca a ti o a tu comunidad quedarse esta tarde en un lugar como este. Te vayas antes de que sea demasiado tarde. Era una tarde tranquila.

1:32:46 Me llamo Valeria. Soy estudiante de idiomas. Y ese día me tocaba ayudar en la biblioteca como parte de mi servicio. Tengo que salir a las 8 pm. Pero justo antes de terminar... Mi asesor me mandó un correo pidiéndome unas correcciones urgentes para una tesis que debía entregar al día siguiente. Decidí quedarme un poco más. A eso de las 9.30, ya no quedaba nadie, ni estudiantes, ni personal. Me puse mis audífonos y me enfoqué en mi trabajo. Frente a una de las computadoras del módulo central, todo estaba en silencio. salvo por el zumbido de las luces y el eco lejano de algún auto pasando por la calle. Fue entonces cuando escuché un golpe seco, como si un libro hubiera caído al suelo. Me quité los audífonos y volvió a sonar aún más fuerte. venía del pasillo de historia universal fui a revisar esperando encontrar algún estudiante distraído pero no había nadie revisé los estantes todo en orden ni un solo libro fuera de lugar regresé a mi lugar algo confundida y apenas me senté cuando volvió a sonar otro golpe esta vez en el área de ciencias sociales me levanté

1:34:17 de nuevo Fui a revisar y nada. Esto se repitió al menos como unas cinco veces. En cada ocasión, los sonidos venían de diferentes secciones de la biblioteca. Y siempre que llegaba, no solo no había nadie, sino que los libros estaban exactamente como debían estar, como si nunca se hubieran movido. Empecé a incomodarme. Lo primero que pensé fue que alguien estaba junto conmigo, tal vez algún estudiante rezagado con ganas de molestar. Así que mandé un mensaje a Sandra, una compañera que también trabajaba en la biblioteca.¿ Te ha pasado que se caen libros solos? Le pregunté. Tardó un poco en contestar, pero cuando lo hizo, solo escribió algo que me dejó helada.« Valeria, vete de ahí. No te quedes después de las 10. Te lo digo en serio». Me quedé viendo el mensaje, con una especie de cosquilleo en la nuca. Mi reloj marcaba las 10.05. Me levanté de inmediato para salir, pero cuando llegué a la puerta principal, me di cuenta de algo muy extraño. Estaba cerrada, con seguro.

1:35:40 Y yo no lo había puesto. Estaba completamente segura de eso. Corrí al pequeño escritorio donde siempre dejamos las llaves. No estaban. Ni encima, ni en los cajones, ni en los lugares donde solemos dejarlas como reserva. Era como si alguien las hubiera escondido a propósito. Volví a escribirle a Sandra.« No encuentro las llaves. Puedes venir». Ella respondió con un simple, ya voy para allá. Mientras le esperaba, algo cambió en la atmósfera del lugar. Ya no eran solo libros cayendo, ahora escuchaba pasos, pasos rápidos, como si alguien corriera de un pasillo a otro. Pero no eran pasos normales, Alex, tenían algo inquietante. no pesados como los de un adulto, no, eran ligeros, casi juguetones, pero veloces como los de un niño corriendo descalzo. No quise moverme, me senté cerca de la entrada, abrazando mi mochila, sin perder de vista los pasillos.

1:37:02 Me sentía observada, como si algo o alguien estuviera esperando que me levantara, que me acercara, como si jugara conmigo. En un momento, escuché una risa, baja, muy muy baja, pero aguda, como femenina, como la de una niña, una niña que se divertía mucho con lo que estaba haciendo. Yo no me atreví a moverme, me quedé allí, casi sin respirar, hasta que después de lo que me pareció una eternidad, Sandra llegó. Abrió con sus llaves desde afuera.

1:37:44 Me miró con una expresión rara. No me preguntó nada. Solo dijo, vamos y vámonos rápido. Salimos de ese lugar. Afuera, el aire me supo libertad. Le pregunté si ella también había escuchado cosas cuando trabajó por la noche. Y me dijo que sí, que por eso nadie quiere ese turno, que desde hace años, después de cierta hora, algo empieza a manifestarse entre los pasillos, que varias personas han reportado cosas similares, pero que la universidad prefiere no decir nada.

1:38:24 Desde entonces, nunca más me quedé después de las 10. Quedé sumamente sorprendida con esto. Porque incluso en la biblioteca, un lugar que es silencioso, que es para alimentar el conocimiento, pueden ocurrir cosas realmente aterradoras. Esa fue mi historia. Saludos a ti Alex y a toda la comunidad de la cripta embrujada. Gracias por ver el video. Alex, te voy a contar algo que viví durante mis últimos meses como guardia de seguridad en una tienda departamental. Fue en la sucursal del centro, esa que tiene tres pisos, y donde el turno de la noche... Es una mezcla de tedio, pasillos oscuros y ruidos que nunca sabes si son reales o producto del cansancio. Esa noche, como siempre, yo estaba

1:39:54 en la puerta principal, monitoreando las cámaras y esperando que mi compañero, Miguel, que vigilaba desde el segundo piso, hiciera su recorrido. Eran como las 2 de la mañana cuando, a través de los monitores, vi a alguien caminar por el área de perfumería parecía Miguel la silueta era igual alto, flaco caminando con el paso lento de quien ya sabe de memoria cada rincón pero lo que me sacó de onda fue que no lo vi subir no escuché el ascensor ni pasos en la escalera solo lo vi rondando cuando intenté seguirlo por la cámara desapareció tras una columna Cambié de ángulo, de cámara.

1:40:43 Nada. Se había desvanecido. Le hablé por radio.« Miguel,¿ bajaste al primer piso?» Tardó unos segundos en contestar.«¿ Eh? No. Aquí ando en ropa. Estoy revisando los vestidores».«¿ Estás seguro? Acabo de verte pasar por perfumería. Pues viste mal», dijo riéndose.« Yo no he bajado». Salí de la caseta y recorrí todo el primer piso con linterna en mano. Pasé por los pasillos, el área de juguetes, zapatería, electrónica. No había nadie.

1:41:24 Todo estaba en silencio. Volví al puesto y me quedé pensando si me había confundido. Quizá estaba tan acostumbrado a verlo moverse. que mi mente jugó conmigo, pero eso fue solo el comienzo. Otra noche, un par de semanas después, me encontraba en el baño del segundo piso. Era raro que yo subiera, pero ese día me sentía mal del estómago y preferí usar el de empleados. Mientras me lavaba las manos, vi por el espejo a un guardia entrar al baño. Llevaba el mismo uniforme que nosotros, camisa azul, pantalón negro, hasta la placa metálica en el pecho. Lo vi abrir la puerta del cubículo más alejado. Pensé que era Miguel, así que le dije algo, pero este no respondió.

1:42:18 Me acerqué, toqué la puerta y había silencio absoluto. Lo más sorprendente y aterrador, Alex, es que abrí y no había nadie. Te juro que me dio un vuelco el corazón. Revisé cada cubículo. Me asomé por las ventanas. Nada. Estaba completamente solo. Le conté a Miguel y, claro, me dijo que él también había visto cosas. Que a veces mientras vigilaba desde arriba, veía a un guardia patrullando el pasillo de abajo. Una vez incluso creyó que era yo, bajó a saludarme y se encontró solo. No es la primera vez, me dijo. El jefe de turno anterior también renunció por algo así. Dijo que cada noche veía a un guardia caminando entre los anaqueles y cuando iba a buscarlo, desaparecía.

1:43:20 Y no era solo eso. Algunas noches las cámaras captaban movimientos, pero cuando ibas a revisar, no había nadie. Puertas que se abrían solas, luces que parpadeaban justo después de que se veía pasar esa sombra con uniforme. Comenzó a correrse el rumor de que un antiguo guardia había fallecido ahí. Hace muchos años, por causas que nadie quiso explicar, dicen que tuvo un ataque al corazón durante su turno y que no lo encontraron hasta el día siguiente, tirado en los probadores. Desde entonces, su espíritu seguía rondando la tienda y cada vez que alguien lo ve, Está vestido igual que nosotros. Lo confundes con un compañero hasta que te das cuenta de que no responde, de que no tiene rostro o que simplemente desaparece ante tus ojos. Yo aguanté varios meses después de eso. pero te confieso que cada noche era más difícil. Una noche en particular, cerca de las 3, estaba haciendo un rondín por el tercer piso, donde están los muebles, todo estaba en silencio, solo se escuchaba el zumbido de las lámparas. Entonces lo vi, un guardia de espaldas caminando entre los sillones, pensé en mi cabeza, otra

1:44:55 vez él, pero esta vez no fui tras él, me quedé quieto, escondido tras una columna, vi cómo avanzaba con calma, sin apurarse, sin miedo, como si fuera su tienda, como si patrullara como en vida, de pronto se detuvo y sin girar el cuerpo, su cabeza se volteó hacia mí, Alex tenía una cara horrible. Parecía como si estuviera quemado. Sentí un frío recorrerme la espalda, cerré los ojos un instante y cuando volví a mirar, ya no estaba. Al día siguiente, presenté mi renuncia. Hoy en día, Alex, cuando paso por esa tienda, me persino. A veces me quedo observando las luces encendidas del tercer piso, preguntándome si alguien más lo está viendo. Mis compañeros que siguen ahí dicen que todavía se parece, que algunas noches el otro guardia camina entre los pasillos, patrulla como si aún estuviera en turno que cumplir. Y si te estoy honesto, creo que lo único que calma su presencia es la oración. Muchos empezaron a rezar antes de comenzar el turno. A mí me funcionó en las últimas noches antes de irme. Cada vez que sentía que algo me observaba o escuchaba pasos

1:46:26 sin dueño, empezaba a rezar. Y el ambiente se calmaba, aunque esa perturbadora sensación nunca se iba del todo. Aún hasta hoy, pienso en que aquel guardia sigue caminando eternamente. Esa fue mi historia, Alex. Saludos a todos desde Ciudad de México.