RELATOS ATERRADORES DE CAMIONEROS Y POLICIAS / RELATOS PARA TENER PESADILLAS
0:01 Hola criptomaniacos y sean bienvenidos a otro capÃtulo aquà de relatos Antes de comenzar les mando un saludo a toda la audiencia que me está escuchando en Facebook, Youtube y Spotify Ya saben que me apoyarán mucho recomendando el canal, dando estrellitas en Spotify con su pulgar arriba Y también si no se han suscrito, con su suscripción créanme que es muy bienvenida A continuación les traigo algunos relatos de policÃas, unos relatos que estoy más que seguro les encantará. Estos policÃas se han tomado el tiempo para contarme sus experiencias, las cuales me han dejado algo perturbado y también con mucho en qué pensar. Espero les guste. Comenzamos con la primera historia, que viene de parte de Eduardo Mancero. Espero les guste, criptomaniacos. Comenzamos. Hola, Alex. Mi nombre es Eduardo Mancero.
1:08 Mi experiencia data de tres años hacia atrás. En aquel tiempo yo era policÃa en Guerrero. una noche nos dieron una orden tenÃamos que hacer un retén durante toda la madrugada en aquellas carreteras no eran carreteras céntricas ni de ninguna colonia eran aledañas resulta que habÃan surgido varios robos y tenÃamos que registrar que tanto coches como algunas motocicletas trajeran todos los permisos y licencias pertinentes PodrÃamos decir, Alex, que durante toda la noche habÃa transcurrido de forma normal.
1:55 Obviamente siempre hay percances, algunas personas en estado de ebriedad, algunos adolescentes en motocicleta que andaban haciendo piruetas y otros tantos que no tenÃan ni siquiera un mÃnimo documento de licencia o de la motocicleta que traÃan en cuestión. Pero en fin, son gajes del oficio. Recuerdo que en aquel retén policial éramos siete oficiales, ya nos conocÃamos, entonces ya habÃa suficiente convivencia y confianza para contarnos ciertas cosas. Recuerdo que estábamos platicando, pues ya eran por eso de las tres y media de la mañana, y para ese horario, la verdad es que todo se habÃa calmado. No habÃan pasado coches y no se veÃa a ninguna alma en aquella carretera. Estábamos platicando y en eso un oficial, el cual, me voy a ahorrar su nombre, empezó a contarnos que por la zona siempre se contaban leyendas paranormales. Leyendas de esas de brujas, nahuales y sobre todo duendes. Yo no sabÃa mucho acerca del tema de duendes, asà que le dije que me platicara un poco más. Este hombre me empezó a platicar que algunas personas veÃan duendes por los árboles, por la zona de los parques, los jardines, y que
3:25 a veces si se descuidaban a los niños, estos se los podÃan robar. A mà me parecÃa fascinante, claro, pero no lo bajaba de lo que era. Una mera leyenda, Alex. Y a pesar de que lo que vivà posteriormente no tenÃa nada que ver con duendes, al menos lo paranormal que se decÃa en aquellas circunstancias, en aquellos sitios, tenÃa algo de verdad. HabÃan pasado tal vez como unos 10 o 15 minutos, estábamos merendando unas galletas con café, cuando en eso nos percatamos de un ruido. Era un motor, tal vez el de una motocicleta. A la distancia no se podÃa corroborar con mucha facilidad, pero conforme fueron pasando los segundos, empezamos a escuchar más claramente. SÃ, era una motocicleta, Alex. Una motocicleta que se estaba acercando muy rápido. Esta motocicleta se iba acercando y acercando a donde nosotros nos encontrábamos. Pusimos la mirada fija en la carretera y pudimos ver una luz que venÃa a toda velocidad. Era una luz de un solo faro, asà que sÃ, era una motocicleta. Empezamos a iluminarlo con las linternas, más que nada para que no chocara. TenÃamos nuestras camionetas puestas ahà en la carretera
5:00 y si bien estábamos dejando espacio para que los autos... pudieran pasar sin problemas tenÃamos una camioneta en medio y si es que aquel chico o aquella chica venÃa a toda velocidad con su motocicleta puede que no lo viera entonces podrÃa chocar al momento en que empezamos a hacerle las señas vimos como esta motocicleta hizo lo que pudo para ir frenando y fue asà como frenó de golpe casi casi chocando con nosotros Inmediatamente lo detuvimos, pero no hubo necesidad ni siquiera de hablarle. El chico se detuvo, bajó el pie de la motocicleta, la detuvo por completo, se quitó el casco y empezó a pedirnos ayuda a Alex.
5:49 El chico venÃa muy asustado. El chico traÃa unos ojos de horror absoluto, marcados. El chico tartamudeaba, se le escurrÃa la saliva de la boca. Y simplemente nos gritaba por ayuda. Te puedo asegurar casi casi que estaba al borde del llanto. Lo empezamos a controlar, le empezamos a preguntar que qué era lo que pasaba, por qué venÃa en ese estado. No te voy a mentir, tanto yo como la mayorÃa de mis compañeros empezamos a pensar que tal vez venÃa en un estado algo comprometedor, tal vez habÃa metido algo, algún estupefaciente o tal vez habÃa bebido de más y lo que estaba bebiendo era producto de una borrachera o tal vez alguna alucinación de algo que habÃa consumido. Créeme, esto no serÃa la primera vez. El chico se quitó el casco y simplemente nos dijo que algo lo habÃa perseguido.
6:53 Y como te explico estaba tartamudeando, no se le entendÃa muy bien. Le pedimos que nos explicara que era lo que lo estaba persiguiendo. Y el chico una vez calmado, sentado arriba de una roca, nos dijo lo siguiente. Me persiguió una mujer que tenÃa cuerpo de perro. Cuando escuchamos esto, Alex, incluso uno de nosotros soltó una carcajada. Yo no sabÃa qué decir ni qué pensar.¿ Cómo que una mujer con forma de perro? El chico me dijo que esta mujer tenÃa el cuerpo de un perro, pero que también tenÃa la cara de una mujer, el aspecto de una, al menos de frente. Pero que lo habÃa correteado, y que casi lo alcanzaba, de no ser que subió la máxima velocidad en su motocicleta. Si no, lo hubiera alcanzado. Empezamos a hacer lo que pudimos con aquel chico. Le pedimos los papeles de la motocicleta como siempre y él lo sacó.
7:57 Todo estaba en orden, Alex. Los pagos, la licencia, todo. De hecho, el chico me dijo que estaba trabajando como repartidor, pero en aquella precisa noche habÃa decidido salir a visitar a su hermano. Ya venÃa de vuelta cuando él dice que se habÃa encontrado con aquella mujer y que lo habÃa perseguido durante algunos kilómetros. El chico se quedó ahà con nosotros, se rehusaba a irse, tenÃa demasiado miedo, decÃa que tal vez aquella extraña criatura lo estaba mirando y que, tan pronto se iba a alejar de nosotros, iba a empezar a perseguirlo otra vez. Nosotros no sabÃamos qué decirle, hasta que en eso pasó un autobús foráneo, de esos que llevan a personas de estado a estado, Y este chico decidió irse con él. Es decir, no se subió al autobús, pero lo siguió de muy de cerca. Casi casi a un lado. Más que nada para lograr avanzar más y emprender la huida a su casa. Después de que este chico se fue del retén, todos nosotros nos quedamos viendo y empezamos a platicar sobre lo que habÃamos vivido.
9:12 Algunos de ellos, de mis compañeros, empezaron a decir que ese muchacho tenÃa razón, que tal vez sà habÃa visto algo, que habÃa muchas brujas en los alrededores, y que solamente las personas que vivÃan ahà sabÃan muy bien de qué calaña eran. Yo no sabÃa qué pensar, Alex. Yo soy del estado de Sinaloa y andaba en Guerrero, asà que prácticamente era un lugar nuevo para mà a pesar de llevar unos meses viviendo ahÃ. Pero nos causó cierta curiosidad. HabÃa pasado como una hora. Ya iban a ser las cinco de la mañana, cuando en eso todos vimos que habÃa una niña, o más bien lo que parecÃa ser una niña, observándonos a la distancia, ahà en la carretera.
10:05 ParecÃa la silueta de una niña, como de un metro veinte, tenÃa una larga cabellera y también tenÃa un vestido blanco. vimos que aquella niña simplemente nos estaba observando. No se acercaba, simplemente nos observaba. Algunos de nosotros empezamos a pensar que tal vez era un grupo delictivo que habÃa mandado a una niña a vigilarnos. Créeme, hay algunos grupos delictivos que no les importa la seguridad de un menor y a veces los utilizan a niños y a mujeres para mandar a vigilar ciertos retenes o convoys de soldados. Asà que más por la curiosidad, tal vez de pensar que estábamos siendo vigilados por algún mal mayor. Empezamos a caminar, yo y otro elemento. Caminamos y caminamos hasta llegar de frente con aquella niña. Conforme me iba acercando Alex, empezaba a notar algo. Y es que aquella niña, si bien a lo lejos parecÃa una, ya de cerca... No era nada parecido a una niña... Empecé a verle arrugas... Empecé a verle lÃneas de expresión... Cuando ya faltaban algunos metros... Asà que lo que tanto yo pensé como mi compañero... Es que tal vez era una persona ya adulta... Pero con alguna...
11:33 Condición en su cuerpo... Que era una persona con baja estatura... Pero que era una persona adulta... Se le notaba en la cara... Pero nos dimos cuenta de otra cosa... conforme nos Ãbamos acercando, y es que aquella mujer tenÃa algo en la espalda, o más bien algo detrás de ella, parecÃa algo blanco, algo de la misma tonalidad que su vestido, fue cuando estuvimos tal vez a un metro de distancia, que aquella extraña niña o más bien aquella extraña mujer se giró, Y pudimos ver que el cuerpo de esta mujer no era normal. El cuerpo de esta mujer era como el de un perro. TenÃa sus brazos, su torso, su cabeza de una mujer. Pero al llegar a la cintura, parecÃa el cuerpo de un perro. TenÃa sus cuatro patas, su estómago, su cola. Se estaba girando y después se emprendió la huida. ParecÃa lo más cercano a un centauro para que me entiendan, pero de una forma muy mórbida, muy horrorosa. Recuerdo que la cara de aquella mujer se desfiguró, sonriendo, marcando todas aquellas arrugas, todas aquellas venas salteadas en su cara, y simplemente se fue. esbozando una terrible sonrisa una mórbida
13:06 sonrisa y decidimos volver al retén lo más rápido posible volvimos y le contamos todo a nuestros compañeros Ellos obviamente no nos creyeron al menos en el instante, pero después al vernos, después al ver en el estado en el que venÃamos, empezaron a pensar que tal vez lo que decÃamos era cierto. Y de cómo aquel chico no estaba alucinando, aquel chico decÃa la verdad, algo lo habÃa perseguido y nosotros lo pudimos ver. Desde aquella experiencia, Alex, le tengo mucho más miedo a los Nahuales, a las brujas que dicen que se aparecen en los cerros, en las sierras de los ranchos. Porque yo sé que son verdaderos. Porque sé que aquellas criaturas sà existen de verdad. Esa fue mi experiencia. Espero les haya gustado. Bueno, criptomaniacos,¿ qué les ha parecido esa primera historia de nuestro amigo? Muy impactante, ¿cierto?
14:14 Cómo en aquellos recónditos sitios, o a veces sitios en los que uno ni se imagina, pueden aparecer ciertas criaturas, ciertos entes, que uno podrÃa decir vienen desde el mismÃsimo infierno. Bueno, esta no es la única historia que tenemos. La siguiente historia es de Alfonso Suárez. Nos envÃa un afectuoso saludo desde San Luis PotosÃ, pero nos cuenta que, al menos donde se desarrolla la historia, quiere que permanezcamos con esa información en anónimo. Es decir, que no quiere compartir este en el relato público,¿ Dónde se desarrolló todo? Más bien solamente quiere compartir su nombre y, pues, lo vamos a respetar.
15:07 Espero que les guste su historia, criptomaniacos. Es la siguiente. Hola, Alex. Sé que muchos policÃas te han mandado su experiencia. Y en esta ocasión quiero mandarte la mÃa. Esto me sucedió cuando yo me desempeñaba, no como un oficial de policÃa, sino como... Es otra área de seguridad. Se llama protección federal. Durante algún tiempo estuvo muy activa en toda la nación, pero ahora solamente hay en unos ciertos estados, ya no hay tantos. Cuando estuvo mucho, me adentré en esta protección, y es que era una respuesta factible para todas las personas que querÃan ser policÃas. o más bien que no querÃan estar en tanto riesgo. Los requisitos eran muy similares, pero con la diferencia que tú no ibas a estar patrullando y digamos tú no ibas a tener tanto riesgo como lo podrÃa tener un policÃa o un militar. Nuestra labor en protección federal se tenÃa que tener en los diferentes edificios del gobierno, es decir, éramos como una seguridad para ellos. tenÃamos que estar en presidencia o en otros edificios pero como estamos en México a veces nos mandaban a hacer otras cosas que no eran nuestras tareas a veces estábamos desempeñando incluso papeles que les correspondÃan a la
16:38 policÃa estatal recuerdo que en una ocasión nos mandaron a una presidencia municipal y después a un edificio fiscal en este edificio abajo en el sótano HabÃan celdas. No era una prisión, sino que se trataban de las celdas de los presuntos culpables. Ahà llevaban a personas que tal vez habÃan tenido un accidente y que ellos habÃan ocasionado el accidente, a algunas personas que eran sospechosas para los interrogatorios, etc., El caso es que en aquellas celdas solamente se encontraban nueve y lo que las dividÃa era solamente un pasillo y a ambos lados habÃa celdas. Si tú te ponÃas en medio, no podÃas ver con propiedad quién estaba en las celdas. Cada una de estas era dividida por una pared de concreto. A mà me habÃan mandado ahÃ, simplemente para suplir al otro hombre que estaba como cuidador, que era un policÃa estatal. Al menos hasta que volvieran a la policÃa estatal para desempeñar aquella labor. Eran órdenes de más arriba. Yo fui, y lo que me sorprendió es que este policÃa no estaba en su puesto entre comillas.
18:01 Es decir, el puesto del cuidador. significa que debe de estar adentro de ese pasillo. HabÃa una puerta por la cual tú abrÃas y lo primero que tú veÃas era el asiento, el escritorio y el lugar donde se suponÃa tenÃa que estar el policÃa cuidando las celdas. Bueno, aquel policÃa no se encontraba ahÃ, aquel policÃa se encontraba por fuera de aquel pasillo Afuera del pabellón, simplemente custodiando la puerta, por fuera sentado. Ãl me dijo que me sentara ahÃ, que no entrara, que simplemente estuviera ahÃ, que ahà lo cuidara todo. A mà se me hizo extraño, pero si me estaba dando las instrucciones, yo acepté. Justamente cuando él se estaba yendo, se dio una noticia en todo el edificio.
18:55 Y es que nuestro capitán de protección federal iba a llegar. Aquel hombre era alguien de pocas pulgas. Era un hombre muy estricto y que querÃa que todo se siguiera al pie de la letra. obviamente como yo tenÃa instrucciones de cuidar aquel pabellón, no me iba a tolerar que estuviera afuera de mi lugar, a pesar de que estuviera a metros de distancia, tenÃa que estar adentro, estar sentado en aquel escritorio, asà que el policÃa al escuchar esto, me dijo algo que se me hizo extraño, me dijo lo siguiente, Mira, entra. Pero, si escuchas algo, no te acerques a las celdas. Simplemente no te acerques, deja que hablen. Deja que digan lo que quieran. No te mezcles con ellos. Obviamente, Alex, si a ti te dice esto un policÃa, tú crees que hay delincuentes adentro de las celdas, ¿no? Al menos eso es lo que yo creÃ. Me metà al pabellón, me senté en el escritorio, prendà el abanico, ya que ahà dentro no habÃa aire acondicionado, y al menos en un principio no escuché nada. La verdad es que no tenÃa la intención de ir a caminar en medio del pabellón.
20:19 Lo último que yo querÃa era estar lidiando con criminales o con insultos, porque hay unas personas que tal vez vengan borrachas, algunas personas que tal vez sean pleitistas y estén provocando a uno. Yo quise pasarme todo eso. Estaba sentado, lo recuerdo muy bien, cuando en eso empecé a escuchar unos sollozos. Era un llanto con mucho sentimiento, Alex. habÃa una persona ahÃ, entre las celdas, que se encontraba llorando, yo bajé la velocidad del abanico, más que nada para escucharla con más claridad, y si es que tal vez, otro interno, otro delincuente que se encontraba ahÃ, en las celdas, tal vez le estaba haciendo daño, pero no, Solamente escuchaba...
21:14 Como sollozaba... Como lloraba... Y como repetÃa una y otra vez... No quiero perder la vida... No quiero perder la vida... Era un hombre que se lamentaba... Que estaba arrepentido... Y que estaba llorando... Y llorando... Una y otra y otra vez... A mà me causó cierto ruido esto... Es decir... No soy una persona que vea por los delincuentes, a decir verdad no, pero simplemente me causó algo de lástima. Tomé la decisión después de algunos minutos de levantarme y caminar en medio del pabellón. Alex, no me lo vas a creer, pero no vi a nadie. Las celdas estaban vacÃas. No habÃa ni un alma. El llanto seguÃa sonando, como si proveniera de alguna celda y después éste cambiaba a otra.
22:17 Pensé que tal vez era el eco de alguna persona llorando afuera. Pero no, el eco cambiaba, el ruido cambiaba de zona y solamente se escuchaba en las celdas. Inmediatamente me fui al escritorio, agarré la radio y le llamé a un compañero mÃo. Este vino inmediatamente y me preguntó qué era lo que pasaba. Yo le empecé a decir que en las celdas empezaba a escuchar ruidos, que empezaba a escuchar como alguien estaba llorando entre estas ruidos. Mi compañero me dijo que no estuviera inventando cosas, que al menos por ese momento en aquella noche, nadie se encontraba en las celdas. Alex, él todavÃa no terminaba ni siquiera de decirme esto, cuando empezamos a escuchar nuevamente aquel llanto que venÃa de las celdas. Mi amigo solamente se quedó viendo hacia el pabellón, Y empezó a caminar hacia este.
23:25 Yo no me paré, solamente lo miré. Ãl caminó en medio del pabellón, mirando de un lado hacia el otro, mirando las diferentes celdas Alex. Y pude ver en su rostro que no se lo creÃa. No habÃa nadie, y sin embargo, el llanto se seguÃa escuchando. Ãl llegó conmigo de nuevo y me dijo, levántate, vámonos. Si el capitán nos empieza a regañar por algo, simplemente nos metemos otra vez, pero nos volvemos a salir. Creo que no es bueno estar aquà adentro. En ese momento supe, Alex, qué me habÃa dicho el policÃa, y sobre todo por qué éste custodiaba aquellas celdas, desde afuera y no desde adentro. seguramente esto no era la primera vez que pasaba, salimos y por fortuna, el capitán ya se habÃa ido, recientemente tenÃa minutos de haberlo hecho, yo me quedé custodiando aquellas celdas, pero esta vez desde afuera, no sé qué tipo de maldición o embrujo tengan, de lo que sà estoy seguro, es que jamás, jamás, volveré a ir a aquel pabellón, Esa fue mi experiencia más aterradora que he vivido en toda mi vida... Pues escuché el llanto de un alma...
24:51 Que aún no descansa en paz... Que tal vez fue inocente y lo encarcelaron... Yo no sé... El caso es que hay un llanto que se escucha en aquellas celdas... Un llanto tenebroso... Que proviene de una alma arrepentida... Bien, criptomaniacos... Esa ha sido la historia de nuestro amigo. Curioso, ¿no? Creo que si han estado suscritos a este canal desde hace algún tiempo ya, conocerán que también subimos capÃtulos de guardias penitenciarios, o sea, de prisiones. Y los suscriptores que hayan escuchado aquellas historias sabrán que dentro de las celdas, dentro de algunas, se escuchan ruidos extraños. Y es que hay que decir una verdad. Una verdad que tal vez duele mucho. Y es que... A veces hay margen de error en la legalidad. Y a veces algunas personas inocentes van a prisión. Algunas de estas personas fallecen ahÃ. Ya por la edad. O tal vez por no soportar con la idea de estar ahà el resto de sus vidas.
26:07 Y estas tragedias pasan. y dejan a aquel lugar que si de por sà es un lugar malo, un lugar con mucha energÃa negativa, después de esto se carga aún más. Es un tema muy interesante, el de las prisiones, y de cómo este tipo de sitios quedan embrujados por las mismas almas que están condenadas ahÃ. Ahora pasaremos al siguiente relato. viene de parte de Jesús Torres Jesús nos dice con este relato que digamos no es una historia que la haya aterrado de hecho es una historia que lo pone un poco melancólico más que nada por las circunstancias sobre cómo este caso se desenvolvió pero si lo hizo creer que después de esta vida hay otra después de que estamos vivos sin duda alguna hay algo que nos espera del otro lado o al menos es lo que Jesús nos dice con esta historia comenzaremos por decir que Jesús es un policÃa el cual ya lleva cerca de 25 años según tengo entendido él me explica en la fuerza asà que ha visto muchas cosas Ha visto incluso a jóvenes
27:39 perder la vida entre sus brazos, accidentes y también algunos casos de delincuencia que a más de uno le afectarÃan de por vida y le harÃan hervir la sangre. Pero este caso en concreto simplemente no lo puede olvidar. Comienza de la siguiente manera. Hola Alex, mi nombre es Jesús, te mando un caluroso saludo a ti y a todos tus oyentes. Gracias antes que nada por darme este espacio para compartir mi historia. Espero que les guste a toda la familia de criptomaniacos y que también los haga pensar, un poco, tal vez en lo que hay más allá de esta simple vida mundana. Verán, yo soy policÃa, lo he sido durante muchos años, más de dos décadas de hecho, y durante ese tiempo he visto muchas cosas. Pero hubo una noche en la que recibà una llamada de la central.
28:47 Me pidieron a mà y a mi compañero en ese momento que fuéramos a tal dirección, que habÃa una ambulancia que ya se dirigÃa para allá y que el caso era una discusión familiar. Pensamos que tenÃamos que lidiar con borrachos, pensábamos que Ãbamos a tener que lidiar con vecinos también que se meten en las peleas, etc. Pero el caso es que quien me habÃa llamado estaba rotundamente equivocado. Eso no era una disputa familiar, no era una pelea, eso era algo más doloroso. Cuando llegamos, la ambulancia ya estaba ahÃ. Los padres estaban afuera, también dos personas menores a los que yo creo eran los hijos y algunos vecinos también estaban afuera. En la camilla estaban sacando a una niña adolescente, tal vez de algunos 15 o 16 años. La señora entre lágrimas y también el padre empezaron a explicarnos cómo habÃa estado todo.
29:50 El caso Alex es que... Toda la familia habÃa salido una tarde, a excepción de su hija. Su hija habÃa decidido quedarse ahà dentro de la casa. A ella no le gustaba salir. Antes lo hacÃa mucho, tenÃa entendido por parte de los padres que me estaban explicando todo. Y es que su hija estaba teniendo extrañas actitudes desde tres años para acá. A pesar de que hablaban con ella, a pesar de que querÃan comunicarse con ella, la chica no les daba esa opción. Simplemente querÃa estar encerrada en su cuarto sin ver a nadie. No salÃa más que a la escuela e incluso cenaba sola y también comÃa sola.
30:37 Los padres salÃan de vez en cuando, la invitaban, a veces la llevaban a fuerza, cosa que hacÃa una verdadera tortura. El paseo pues, ella andaba con mala cara y simplemente insultaba a otras personas. Entonces cuando la chica decidió quedarse ahÃ, los padres ya no le vieron solución. A excepción de una tarde cuando salieron al cine, ellos y sus dos hijos, cuando llegaron a la casa, se encontraron con aquella escena. La chica, ella sola, se habÃa quitado la vida. Lo habÃa hecho con algunos medicamentos que por supuesto no voy a mencionar. El caso es que los padres estaban destrozados al igual que los hermanos. Entramos, buscamos, tal vez alguna señal de que esto no habÃa sido algo tan trágico, ¿no?
31:32 Que la chica se habÃa quitado su propia vida, tal vez alguien habÃa entrado, pero no habÃa ninguna señal. La puerta se encontraba bien, todas las ventanas igual. No habÃa signos, ni rasgos, ni pistas de que hubiera forcejeo en la casa o en su habitación. La chica incluso habÃa dejado una nota, que después de los registros forenses, dijeron que habÃa sido escrita aquella misma noche, y tenÃa el puño y letra de la chica. Obviamente después de esto, porque yo también tenÃa hijas, sobre todo de esa edad, quedé muy marcado, Alex. TenÃa un vacÃo en mi estómago. Tan solo pensar en que mis hijas pudieran acabar asÃ, me hizo abrazarlas aquella noche. Me hizo valorarlas todavÃa aún más.
32:23 Pero esto no acaba aquÃ. Pasaron los años, creo que tal vez algunos dos años, cuando de nuevo recibà otra llamada. y reconocà inmediatamente la dirección y si ustedes se preguntan cómo es que habÃa recordado una dirección de hace dos años como les expliqué anteriormente aquel caso me habÃa marcado mucho reconocà la dirección que era la misma casa era una casa bonita Alex una casa grande de dos pisos dos pisos y medio de la parte de atrás tenÃa una pequeña terraza patio cuando la volvà a ver después de dos años era irreconocible La casa no tenÃa ventanas, no tenÃa protecciones, algunas paredes tenÃan huecos, algunas tejas habÃan caÃdo, era una casa prácticamente en abandono. Cuando llegamos nos estaba esperando una mujer, no era la madre de esta chica.
33:18 Al empezar a platicar con ella me di cuenta que era la hermana de la madre de la chica que habÃa perdido la vida en aquella casa. Yo le platiqué que habÃa sido el oficial que habÃa atendido la llamada en aquella casa aquella noche. Entonces, de alguna manera, se sintió algo confianzuda, ¿no? Y empezó a platicarme más cosas. Me platicó que su hermana simplemente no podÃa vivir en aquella casa, con la que habÃa compartido tantos momentos con su hija, asà que simplemente decidió abandonarla y mudarse de ciudad. Yo la comprendo Alex, debe de ser algo muy doloroso. También me dijo que... habÃa recaÃdo en ella la protección de la casa que incluso la hermana habÃa querido vendérsela pero como ella no contaba con el dinero suficiente no se la quiso agarrar más que nada porque sabÃa que estaba dolida y no querÃa aprovecharse de un momento asà me empezó a platicar que pedÃa nuestra ayuda no solamente porque se hubieran robado los ladrones de la zona todas y cada una de las pertenencias de la casa Prácticamente habÃan dejado la casa con muebles, con protecciones, con ventanas, y al pasar de los meses y al ver que la casa estaba sola, cada noche desaparecÃa algo. Obviamente delincuentes se metÃan a la casa, sacaban sillones, sacaban protecciones, ventanas, hasta que la dejaron prácticamente vacÃa. Esto a la madre
34:48 no le importaba a la dueña. Pero los vecinos empezaron a llamar la atención a la hermana porque decÃan que si bien la casa estaba abandonada y ya no tenÃa nada de valor, ahora esta servÃa como madriguera para algunas otras personas que hacen mucho daño a la sociedad. Personas que se metÃan y consumÃan diferentes cosas y luego salÃan a la calle y eran muy peligrosas. Aquella señora fue, nos abrió la puerta para que nos adentráramos y viéramos que sÃ, en efecto. Aquella casa era peligrosa. Vimos bastantes envolturas, cigarros, botellas.
35:32 Ahà pasaban la noche varias personas. Y obviamente los vecinos cerca no querÃan que esto se repitiera. QuerÃan que la casa no fuera una madriguera de ese tipo de delincuentes. Asà que nos ofrecimos a que Ãbamos a dar varias vueltas, en lo que ellos contrataban alguna seguridad privada, ya que no podÃamos asegurar la integridad de la casa noche con noche. Aquella mujer me dijo que estaba bien, que ella iba a conseguir alguna seguridad privada. Aquella noche fuimos a Alex, justamente cuando estábamos pasando enfrente de aquella casa. Yo vi algo, la aluciné con la lámpara y vi por la ventana algo que me pareció una sombra, una sombra de alguien que se estaba asomando por la ventana del segundo piso.
36:26 Inmediatamente le dije a mi colega, detente, creo que ahà están adentro. Les caÃmos a la mera hora. Rápidamente nos bajamos y nos bajamos preparados para con el fusil entre nuestras manos, y con dos esposas de más, por si habÃa más personas, por si tenÃamos que esposar a cuatro delincuentes y llevárnoslos en la camioneta, abrimos la reja con mucha facilidad, pues la señora nos habÃa dado la llave, nos habÃa dado mucha confianza, entramos a la casa, la registramos primero abajo, pero no habÃa nadie, registramos en el patio, Y no habÃa señas tampoco de que algún delincuente hubiera salido corriendo. Tampoco escuchamos nada hasta que en cierto punto sà pudimos escuchar unas pisadas que se movÃan ahà arriba.
37:24 Yo le dije a mi compañero, nos están esperando, ponte preparado, si es necesario pide ayuda por radio. Yo subà primero, preparado como te dije, apuntando, llegué al segundo piso pero no vi a nadie. Seguà las pisadas y estas lentamente se fueron escuchando hasta el cuarto de aquella muchacha la que se habÃa quitado la vida años anteriores. Alex lo que vi, y lo que vio también mi compañero, fue algo que hasta ahora no pudimos sacarnos de la cabeza.
38:05 Vimos a aquella chica, parada, enfrente de su ventana, observando hacia afuera. Yo la recuerdo muy bien porque su rostro no me lo pudo sacar de mi cabeza, incluso hasta hoy. Vi su rostro cuando lo estaban sacando en la camilla, y aquel mismo rostro pude verlo nuevamente. aquella noche parada enfrente de su ventana la chica volteó y nos miró tenÃa los ojos algo rojos como si éste hubiera estado llorando durante mucho tiempo simplemente se nos quedó viendo caminó unos pasos hacia atrás y se sumió en la oscuridad de la esquina nosotros no tuvimos el valor suficiente para apuntarle la lámpara entendimos que era lo que estábamos viendo entendimos que lo que estábamos viendo era el alma de aquella niña apareciéndose donde se habÃa quitado su vida si ustedes profesan alguna religión tal vez sepan o no sé si esto también se ha conocido en alguna otra secta o en alguna otra creencia y es que las personas que se quitan su propia vida no logran descansar en paz Más que nada porque todavÃa no les llega su turno, y sus almas están condenadas a vagar en este mundo hasta que sean llamadas por Dios. Yo creo, o al
39:39 menos es lo que yo pienso, que aquella niña... se fue muy temprano de este mundo, que su tiempo todavÃa no era, y que ahora como castigo, aún sigue rondando, entre los pasillos, y las habitaciones, de aquella casa, curiosamente Alex, después me enteré, que algunos pandilleros se habÃan irrumpido en aquella casa, que se habÃan llevado las cosas, y que si, se habÃan reunido de vez en cuando, Pero después ya no lo hicieron, curiosamente, no fue por la seguridad, tampoco por nosotros, sino que entre ellos mismos decÃan que ahà se aparecÃa una niña. y que ésta, cuando se quedaban dormidos ahÃ, se manifestaba enfrente de ellos, y se les quedaba mirando con unos ojos de rabia, que muchos incluso se desmayaron en ese momento. Lo que nosotros vimos en aquella noche no fueron unos ojos de rabia, lo que vimos fueron unos ojos hinchados de tanto llorar. Tal vez porque ella sabÃa que no éramos delincuentes. Tal vez porque ella también me reconoció que fui el oficial que fue a atenderla en aquella triste noche. Esa fue mi experiencia, Alex.
41:05 Espero les haya gustado. Hola, criptomaniacos. Les doy la bienvenida a un nuevo capÃtulo de historias aquà en La Cripta Embrujada. Las historias que les traigo hoy son historias que mucho me piden y que la comunidad de traileros me hace llegar muy pronto. Antes de comenzar, le mando un fuerte saludo a todos los traileros, a todos los amigos que conducen autobuses foráneos, sobre todo a todas aquellas personas que trabajan de noche y también a las que trabajan transitando carreteras. No es un trabajo sencillo transitar por una carretera, sobre todo de noche o de madrugada requiere tener nervios de acero porque muchas personas tal vez no lo creerán pero en la noche en esos lugares tan aislados en esas carreteras solitarias en donde pasa un auto cada dos horas o incluso cada dÃa, es en el lugar donde las leyendas más mórbidas y tétricas nacen. Como esta siguiente historia.
42:22 Esta siguiente historia, criptomaniacos, nos la manda Claudio Mendoza. Claudio manda saludos a toda la familia de criptomaniacos. Y de paso también nos advierte de que tengamos cuidado cuando estemos transitando en esas carreteras de Baja California. Su relato comienza de la siguiente manera. Hola Alex y hola comunidad. Les quiero platicar una historia que me sucedió hace como unos 19 años. Yo soy trailero. Toda la vida lo he sido. Pero en aquella ocasión me llegó a pasar algo, que para serte sincero Alex, no creo que muchas personas vayan a creerme, pero ten por seguro que lo que vi, puedo sostenerlo con mucha voluntad de que todo fue real. Como ya te dije anteriormente, soy camionero. Y nosotros, en nuestro empleo, tenemos que transitar por diferentes carreteras, algunas muy transitadas, otras demasiado abandonadas, y otras que son enteramente peligrosas, y también con una pésima reputación, no tan solo por el crimen, sino porque muchos accidentes o incluso avistamientos terrorÃficos se dicen que suceden en ciertas carreteras. Recuerdo que yo estaba transitando
43:55 por una, en Baja California. Era una carretera que era solitaria. Sà habÃa habido coches, sobre todo durante el dÃa. Pero al caer la noche, me encontré conduciendo solo, casi en mitad de la nada. En aquella noche yo recuerdo que llevaba un camión de doble remolque. Entenderán que al traer un camión doble remolque, uno no puede ir rápido. IrÃa tal vez como unos 75 o 80 kilómetros, que eso en carretera es muy bajo. Por lo regular los autos están transitando a 100, 110, pero yo no, yo iba como quien dice muy reducido.
44:42 Incluso bajaba hasta los 60 a veces, porque habÃa vueltas, y obviamente yo no querÃa que ninguna caja se me cayera. HabÃa sucedido ya anteriormente que algunos autos se me ponÃan atrás de mÃ, y después empezaban como que a zigzajear, a ver si delante de mà no venÃa ningún auto. Era una carretera con lÃnea continua, o sea que rebasar no está permitido técnicamente, pero también entiendo a los automovilistas, a los motociclistas que tal vez tengan prisa y les desespere un camión que vaya lento, lento entre comillas. Asà que habÃa pasado que varios autos me habÃan rebasado, aunque claro, como te dije anteriormente, primero zigzajeaban, miraban al otro lado del otro lado del carril y si no venÃa ningún auto de frente, aceleraban y me pasaban, hay unos conductores que son tal vez no experimentados o que le tienen miedo todavÃa a acelerar, son ese tipo de conductores que no se deciden, que solamente zigzajean, se asoman un poco y se vuelven a meter al carril, luego se vuelven a asomar y después se vuelven a meter al carril, honestamente eso me desespera un poco, Y también, uno tiene que ayudarles. Entonces empiezo a darles señales conforme las direccionales.
46:04 Les digo cuando ya está el paso libre y puedan rebasarme sin ninguna molestia. Bueno, una vez explicándote esto, creo que te puedo explicar lo que pasó en aquella noche. Como te dije anteriormente, yo venÃa conduciendo solo, y a pesar de que eran como las 3 de la mañana, yo no tenÃa sueño. Llevaba mi mirada fija en aquel camino, escuchando una música a muy bajo volumen, para estar al pendiente de lo que sucedÃa a mi alrededor. No falta algún loco que venga a una alta velocidad. Cuando en eso yo me percato, de que hay un auto o lo que parece ser un auto atrás de mÃ. Lo veo por el retrovisor, por uno de los espejos laterales.
46:54 Empiezo a ver una luz roja que se empieza a asomar por atrás del remolque. Empiezo a ver cómo se asoma una luz roja y luego otra vez se mete al carril. Luego se vuelve a asomar y luego se vuelve a meter. Para ese momento, Alex, en un principio yo pensé que se trataba de un auto al que le habÃan cambiado las luces, y al que tal vez le estaban fallando, ya que, si bien yo alcanzaba a notar, aquella luz roja no iluminaba mucho, eran como unos cuartos de luces. Pensé que tal vez al auto se los habÃan cambiado y venÃa falseando, etc. HabÃa una infinidad de cosas que podÃan ser posibles. Pero de lo que estaba seguro es que venÃa un auto atrás de mà y que querÃa rebasarme. La carretera estaba sola, Alex. No venÃa nada enfrente de mÃ. Yo llevaba las luces puestas a todo, al máximo. Más que nada, como ya te dije, por si venÃa algún loco. Entonces yo empiezo a darle señales con las direccionales. Le empiezo a dar señales para que me rebase. Porque pensé que era lo que querÃa, rebasarme.
48:06 Pero por más que le indico que no viene nada, que se pase sin ningún problema... Aquella luz se vuelve a salir y vuelve a meterse, vuelve a salir y vuelve a meterse, como si tuviera miedo de rebasarme. Asà continuamos durante algunos minutos creo, pero durante un tiempo creo que me estresé. No me gusta que alguien venga atrás de mà y solamente esté zigzagueando, asà que empecé a reducir la velocidad. Pasé de 80 a 75 que iba... A bajarlo hasta 60... 55... Y veÃa que la luz... Simplemente no se decidÃa... Hasta que finalmente lo hizo... Vi como dos luces rojas... Empezaron a sobresalir... Y se pasaron para el otro carril... Y empezaron...
49:01 Cada vez y cada vez más a verse más cerca... Y más cerca... Fue en ese momento Alex que me di cuenta que...¿ Lo que venÃa atrás de mà no era un auto? Eran dos personas. Alex, para llegar a este punto, muchas personas no me creen. Pero en serio, lo que vi fueron a personas, corriendo, muy corpulentas, sin cabello, pero eso sÃ, tenÃan mucho vello en todo su cuerpo. No tenÃan ropa, solamente pelo. Y lo que brillaban, Alex, lo que yo confundÃa con focos, en verdad eran sus ojos.
49:42 Estos resaltaban en la oscuridad como si le brillaran, como si fueran los ojos de algún tipo de luciérnaga. Sus ojos brillaban con un rojo muy intenso, y cada vez que se iban acercando yo podÃa verlos mejor. En ese momento, Alex, aquellas personas estaban corriendo tal vez como a 50 kilómetros por hora. Es imposible que una persona, una humana... Una persona común y corriente, llegue a esa velocidad. Y si pusiste bien atención a todo el relato que te estoy contando, aquellas dos personas me habÃan estado siguiendo durante kilómetros Alex, manteniendo la velocidad del tráiler. algo que es prácticamente imposible, yo relacioné todo esto de manera inmediata, y supe en ese instante que no estaba lidiando con personas, que estaba lidiando con otro tipo de criaturas, y que aún peor, esas criaturas se estaban acercando a mÃ, corriendo, inmediatamente empecé a acelerar el camión, Llegué hasta los 100 kilómetros, 110 en cuestión de segundos.
50:53 Por suerte la carretera estaba toda recta. Los dejé atrás. Alex hasta el dÃa de hoy. No logro olvidar lo que vivà aquella noche. No sé qué tipo de especÃmenes fueron aquellos con los que me encontré. y no sé tampoco por qué me estaban persiguiendo, solamente recuerdo sus siluetas y sus ojos brillantes corriendo en la carretera, manteniendo la velocidad, esos hombres corpulentos tal vez de un metro noventa, si no es que tal vez de dos metros, corriendo hacia mÃ, si te soy sincero parecÃan hombres lobo al menos de su cuerpo, pero su cabeza era muy humana, Era una cabeza con una cara de una persona y sus ojos brillando en la oscuridad. Por suerte aquella noche no pudieron alcanzarme.
51:44 Esa fue mi experiencia, Alex. Saludos a todos desde Toluca. Un abrazo grande. Bien, criptomaniacos, esa es la primera historia. Un encuentro muy aterrador. Este tipo de encuentros no son ajenos, muchas personas que transitan por estas carreteras, que incluso no son camioneros, anteriormente han compartido cosas similares. Ven este tipo de criaturas, acercándose a ellos en plena carretera, curiosamente atrapados. Cuando ellos se encuentran solos conduciendo, es como si este tipo de criaturas supieran que atacar a uno cuando va completamente solo es más factible que cuando van más autos ahà en la carretera. Tal vez esto tenga algo que ver.
52:37 con los accidentes que pasan en carreteras, con accidentes que curiosamente no dejan a nadie vivo y que ocurren siempre, cuando el auto va conduciendo solo y no hay ni un solo testigo a los lados, algo muy escalofriante con lo que reflexionar. Seguimos criptomaniacos. No sin antes decirles que me apoyarÃan mucho con un pulgar arriba, hypeando el video, y suscribirse si todavÃa no lo han hecho. También los invito a que me compartan, desde qué ciudad nos están escuchando, de qué paÃs, y en qué horario nos están viendo, para de esa manera saber si es que disfrutan los relatos durante la noche, o por otro lado durante la mañana o el dÃa. Ahora sÃ, continuamos. La siguiente historia, criptomaniacos, es una historia que le pasó a nuestro amigo José Luis Victorino. Ãl dice que esta experiencia solamente la ha pasado una vez, este acercamiento con lo paranormal. Pero con esta vez bastó, para siempre en todos sus viajes que actualmente aún se dedica a ser trailero, tomar sus precauciones.
53:56 Ãl supo que aquella noche no bajarse del camión tenÃa que haber sido la respuesta. Después de aquello que vivió, por nada del mundo se baja. Sabe que es una equivocación bajarse, sobre todo a mitad de la noche y a mitad de una carretera desolada. Su historia... Es la siguiente... Hola Alex... Y hola a la comunidad... Yo soy Trailero... Te quiero compartir una experiencia que me sucedió... Y que me ha dejado marcado de por vida... Verás, yo soy una persona que... Me han dicho... Soy muy confianzuda... Soy una persona muy liviana de sangre... Asà que por lo tanto...
54:42 Se me facilita mucho... Hacer amigos... me gusta ayudar a las personas, e incluso cuando tengo tiempo, ayudo a extraños, ya sea con problemas de mecánica, con problemas de cambiar una llanta, etc., e incluso a extraños que nunca vuelvo a ver a mitad de la carretera, siempre y cuando tenga tiempo. Asà que quiero que se pongan un poco en mi lugar y en por qué actué de esa manera como actué. Yo me encontraba conduciendo en una carretera que es parecida a la rumorosa, solamente que ésta se encuentra... Era un estado más abajo, estaba por Guerrero, me acuerdo que estaba manejando, y la noche parecÃa igual a todas las anteriores. Todo estaba en calma, e incluso ni siquiera iba escuchando la radio, iba con los vidrios abajo. y solamente escuchando el motor y el sonido del aire que hacÃa al romper. Cuando en eso, en medio de la carretera Alex, empecé a ver algo que se iba dibujando, algo a la lejanÃa, algo que poco a poco mis...
55:54 luces fueron iluminando era un auto un auto que se encontraba detenido un auto que estaba estacionado de tal manera que acaparaba ambos carriles si te soy sincero podÃa hacerme a un lado y pasarlo simplemente pero jamás habÃa tocado estar en esa situación jamás habÃa vivido ningún choque obviamente habÃa pasado cuando ya los choques ya estaban cuando ya habÃa patrullas y ambulancias pero jamás me haya pasado algo parecido, yo pensé que tal vez aquella persona habÃa tenido algún accidente, a pesar de que el auto se veÃa completamente normal, no tenÃa ni siquiera humo saliéndole, no tenÃa ni siquiera las intermitentes encendidas, era solamente el auto estacionado ahÃ, y lo que pude ver es que habÃa tres personas adentro, una sentada en el asiento del piloto, otra sentada en el asiento del copiloto y otra sentada en los asientos de atrás. Notaba que estas personas estaban, pues muy a gusto, no se movÃan, solamente estaban sentadas. Yo detuve el camión, estaba iluminándolos por completo y ni siquiera volteaban por esto.
57:10 Solamente estaban sentadas ahÃ, arriba del auto, y el auto estaba esguiado, como te dije, estaba acaparando como dos carriles, uno de ida y uno de vuelta. A mà se me hizo extraño, asà que estuve ahà durante un tiempo, tal vez por un minuto. Lo que enseguida pensé es que tal vez me estaban poniendo algún tipo de trampa. Digamos que no estamos en el paÃs más seguro del mundo. Tal vez me querÃan robar, o tal vez algo peor. Pero al mirar brevemente a la lejanÃa, me di cuenta que no existÃa ningún escondite por el cual alguien me estuviera esperando, ni ninguna localidad cerca. Asà que era poco probable que, a esas alturas, alguien estuviera delinquiendo. También me sorprendÃa que ningún auto pasara, solamente estábamos ese extraño auto y yo. Como te dije, anteriormente era una persona muy confianzuda y decidà bajarme del camión. Bajé del camión, obviamente lo dejé encendido y caminé hacia enfrente de aquel auto.
58:20 Con cada paso que daba, la situación se me hacÃa un tanto más extraña. porque yo empecé a gritar, les empecé a preguntar a aquellas personas si todo estaba bien, si ocupaban ayuda, pero estas jamás me contestaron, era como si me ignoraran, caminé y caminé hasta estar a un lado del auto, sorprendentemente aquellas personas seguÃan sin responderme, Fue hasta que estuve lo suficientemente cerca que pude ver que se trataba de un hombre, una mujer y otro hombre atrás. Pero no solamente de eso me di cuenta, Alex. Al llegar hasta enfrente y poder verlos de frente, yo inocentemente les pregunté si les pasaba algo. En ese momento, Alex, vi que estas personas no tenÃan rostro. Eran como maniquÃs, los tres. Su piel era pálida. no tenÃan rasgos, solamente parecÃa una capa de piel, de carne, en un principio pensé que tal vez eran maniquÃs, créeme mi cerebro quiso pensar eso, pero lo peor pasó solamente segundos después porque aquellas personas voltearon, todos al mismo tiempo los tres y fijaron sus caras contra mÃ, No tenÃan ojos, ni nariz, ni boca, ni tampoco oÃdos, solamente piel. Obviamente, Alex, yo salté del susto e incluso grité. Te puedo asegurar que
59:53 corrà para mi camión, pero fue la primera vez que no sentÃa mis pies. SentÃa como que flotaba. Algunos dicen que eso es debido al miedo. Llegué hasta mi camión y subà de inmediato. Lo arranqué y traté de evitarlos. Ni siquiera tuve el coraje o el valor suficiente para pasar por encima de ellos con mi trailer. Eran unas cosas que no eran humanos. No sé qué habrán sido. Y no sé con qué objetivo estaban detenidos ahÃ. Cuando voltearon las cabezas recuerdo que lo hicieron de una manera muy errática. De un segundo a otro. Incluso puedo asegurarte que escuché como tronaron huesos. Como si se los hubieran roto.
1:00:38 Yo salà de ahà manejando a toda velocidad con el camión. Rezando todo lo que podÃa. Y desde aquella noche, aprendà que no me tengo que bajar del camión, por más cosas que vea, a no ser que sea alguien conocido. o que me de cuenta en verdad que alguien es y te ayuda, jamás me vuelvo a bajar del camión. Afortunadamente, ya no me he encontrado con nada de eso, y aquella ha sido mi única experiencia paranormal, pero con esta tengo y sobra para querer vivir otra. Aquellas personas en rostro, desde aquella vez no me las he conseguido sacar de mi cabeza. La siguiente historia, criptomaniacos, no es posible revelar el nombre de la persona. Me pidió que lo tratáramos como anónimo. Y debido a las caracterÃsticas de la historia, yo creo que es muy comprensible. Es un tema muy personal, pero también muy perturbador. Esta historia nos va a mostrar a que a veces hay cierto tipo de personas muy perturbadas que pueden hacer lo que sea con tal de saciar una obsesión y de cómo tenemos que tener cuidado cuando nos relacionamos con ese tipo de personas. Pues no sabemos hasta qué grado llegarÃan con tal de cumplir su objetivo.
1:02:12 Como ya les mencioné anteriormente, no puedo decir el nombre verdadero de esta persona, asà que lo trataremos como un alias al igual que las otras personas que son mencionadas. Le pondremos a él Gerardo, aunque no sea su nombre. Ahora sÃ, continuamos. Hola Alex, lo que te quiero platicar es una experiencia que me dejó muy perturbado durante años. Yo soy trailero, pero soy un hombre soltero. Toda mi vida me ha gustado el ejercicio, mantenerme, digamos bien, cuido mi dieta, y a pesar que el trabajo de camionero es muy demandante, hago lo posible por... traer mi tupper, alimentarme bien, y cuando puedo y tengo mis dÃas libres, ir al gimnasio y entrenar. A pesar de que actualmente tengo casi los 49 años, hace unos 7 años aproximadamente cuando tenÃa 41, estaba en una muy buena forma fÃsica, y en ese tiempo, estuve hablándome con una madre soltera, yo no tengo hijos, entonces yo no tenÃa problema, más que nada por el tiempo.
1:03:35 Aquella mujer, francamente, me gustaba mucho, Alex. Era una chica muy hermosa. TenÃa cerca de 34, 33 años. Y la quÃmica entre los dos era muy buena. Nos empezamos a frecuentar, después a citas, después algo más. Y finalmente cuando decidimos ya llevarlo en serio, ella me mostró y me presentó a su única hija. La habÃa tenido muy joven, Alex. Creo que cuando tenÃa 15, 14 años. El caso es que no recuerdo muy bien la edad de la hija, pero... No superaban los 20 años. Creo que tendrÃa 19, 18... No estoy muy seguro. Aparte también porque no estudiaba. Era una chica que... PodrÃamos decir...
1:04:25 Muy rebelde. No le hacÃa caso a la madre. Al menos no la mayorÃa de las veces... pero tampoco era como que tuviera amigos. Era una chica que simplemente se quedaba encerrada y de vez en cuando salÃa. Yo traté de llevarme bien con ella. Empezamos a hablar, etc. Y de manera sorprendente, ella fue la que empezó a buscarme a mÃ. Su madre, por otro lado, estaba encantada, yo también. Pues, a quien no, nos da gusto cuando a la familia de nuestra pareja le llegamos a caer bien. Mi propósito era que su hija me quisiera, obviamente. Aparte el hecho de que no veÃa a su padre desde hace varios años, también me tenÃa con pendiente. Pensé que tal vez era alguna chica con algo por sanar, pero para mi sorpresa, al menos en un principio, yo no veÃa eso. Cada dÃa la chica estaba más sonriente conmigo y asà pasaron los meses. Yo estaba con su madre, salÃamos los tres, todo era perfecto. Hasta que en una noche, hasta que fui por ella a una reunión que ella habÃa tenido con algunas amigas que hasta la fecha no conocÃamos. Subió mi auto, conduje hasta la casa y en ese momento pasó algo que me dejó con la boca abierta. Se me declaró la muchacha, me dijo que querÃa estar conmigo, que nos fugáramos y que dejáramos a su madre de lado.
1:05:58 Obviamente yo le dije que eso no podÃa ser, que yo estaba con su madre y que yo la veÃa como alguien a quien proteger, que no la miraba con otros ojos y que si me lo permitÃa, tal vez más adelante podrÃamos mirarnos como padre e hija. Yo pensé que esta respuesta le gustarÃa, Pero fue todo lo contrario. Ella empezó a odiarme, pero a la vez empezó como a obsesionarse también conmigo. Cuando estaba con su madre, ahà en su casa, ella se me repegaba mucho. Pero cuando no estaba su madre, siempre me trataba mal, como que estaba desquiciada. Yo empecé a marcar distancia, no querÃa tener más problemas, pues me gustaba mucho su madre y no querÃa echar a perder nada de eso. pero todo esto fue empeorando gradualmente. En uno de mis viajes, como era mi costumbre, fui hasta su casa y me despedà de las dos. Ella sacó una muñeca y me la dio como regalo. Yo la acepté gustoso, me dijo que era mi acompañante de viaje. Me subà con ella y la puse en mi camarote. ahà en la parte de atrás arriba de la cama. Al momento de arrancar el trailer yo escuché claramente como esta muñeca se cayó y rodó.
1:07:24 Era algo inevitable, el camión hacÃa mucho movimiento y yo pensé levantarla más adelante. Asà transcurrieron algunas dos horas, tres horas y la noche cayó. Yo estaba conduciendo por una carretera federal Cuando en eso empiezo a escuchar ruidos extraños, ruidos que yo reconocÃa, ruidos de una voz que se me hacÃa muy familiar. Era la voz de esta niña. Empecé a voltear para atrás, hacia los lados, ya que la escuchaba. A pesar del sonido de motor, a pesar del sonido de los autos, a pesar incluso del sonido de mi radio. Yo podÃa escucharla y escuchaba muy bien lo que me decÃa. Gerardo,¿ por qué no me quieres? Gerardo,¿ por qué no me amas? En ese momento yo bajé el volumen de la radio y pensé que lo que estaba escuchando era obra de mi imaginación. Todo estaba pasando en mi cabeza. Pero no, Alex, yo escuchaba muy bien la voz de aquella chiquilla venir de ambos lados, del fondo del tráiler a un lado mÃo. Era como si su voz estuviera navegando en el aire. Pasaron algunos minutos y yo no pude conducir más. Yo seguÃa escuchándola y esto me tenÃa con mucho pendiente. Llegó un momento en
1:08:54 el que alcé la mirada y vi por el retrovisor. La vi a Alex. La vi sentada atrás, arriba de mi cama. Me estaba viendo mientras estaba peinando. La pude ver entre la oscuridad. Ahà venÃa conmigo. Inmediatamente volteé. pero para cuando volteé mis ojos no vieron nada, volteé otra vez al retrovisor y esta vez se encontraba vacÃo, lo que vi no pude haberlo imaginado, aquella chica me habÃa estado acompañando, de eso estoy seguro, no pude más con la curiosidad, asà que tomé el teléfono celular y le marqué a su madre, Traté de no ser tan obvio, Alex.
1:09:39 La llamé primero, le pregunté cómo estaba, que si todo estaba bien ahà en la casa, que más que nada querÃa saludarlas. Ella me dijo que sà y que su hija se encontraba ahà en la sala sentada. Que si querÃa saludarla. Yo le dije que sÃ. Ella me pasó a su hija el teléfono. Y yo querÃa solamente cerciorarme de que aquella muchacha estaba en la casa. De que no me estaba acompañando. En su voz pude escuchar algo raro. Era como una risa, una risa pÃcara. Como si ya supiera por lo que estaba pasando. Al momento de cortar la llamada, seguà con mi camino, pero seguà escuchando la voz de aquella muchacha de vez en cuando, como si esta me siguiera, como si esta se encontrara ahà en el camión. Llegué el momento en que me orillé, detuve el camión por completo. TenÃa que cargar diésel, y en ese momento aproveché un poco para recostarme en el camarote.
1:10:42 Justamente cuando me recosté, escuché una voz que me hablaba desde abajo. Gerardo, Gerardo,¿ por qué no me quieres? Me levanté de inmediato, lo habÃa escuchado claramente, es más, ni siquiera estaba pensando en aquella muchacha, asà que ese sonido era genuino. Algo lo producÃa, pero pude captar de dónde venÃa. HabÃa escuchado aquella voz venir desde abajo de la cama. Me fui agachando hasta que di con aquella muñeca. Al agarrarla, noté que tenÃa un peso extra. Era muy pesada. Más que nada para el material del cual se supone estaba hecha, que era algodón, poliéster, etc. Estaba tejida, era una muñeca de trapo. Asà que inmediatamente al empezar a tocarla por dentro, empecé a notar que traÃa más cosas. Era como si le hubieran metido cosas adentro. FÃjate Alex, yo pensé que habÃa metido como una grabadora, algo que producÃa aquel sonido.
1:11:51 Pero para mi sorpresa fue algo mucho peor. Empecé a abrir aquel muñeco. Resultó bastante fácil ya que ahà se veÃa muy bien el hilo de donde lo habÃan cosido. Lo que saqué no fue una grabadora, lo que saqué fueron cosas de brujerÃa. Mi fotografÃa, amarrada con un hilo rojo, con plumona bien escrito, teato a mà y nada más. También habÃa uñas, cabello y algunas piedras negras y otras blancas. El cabello y las uñas las pude reconocer fácilmente. Eran mÃas, Alex. Y también tenÃa una foto suya, que estaba amarrada a la mÃa. Simplemente para mà esto era demasiado. Tomé la decisión de ya no volver a aquella casa ni conocer más a aquella familia. habÃa visto los resultados que una brujerÃa asà podÃa ocasionar. Durante todo el camino, me sentà acompañado a Alex, y de vez en cuando cuando miraba por el retrovisor, miraba a aquella muchacha sentada en el camarote, observándome.
1:13:02 Al ser trailero, tuve la ventaja de visitar varios lugares, y de quedarme en estos, no volver a aquel estado. Tuve que cortar con la madre, terminar mi relación. Y no le pude dar muchas explicaciones. Ella siempre creyó que tenÃa otra. Cuando esto no era asÃ, más que nada me iba de su lado, por su hija. Porque quién sabe qué era capaz de hacer. Con tal de que le hiciera caso, durante las próximas semanas, empecé a vivir varias cosas extrañas, solamente en el camión, empecé a ver sombras sentadas en el asiento del copiloto. empecé a sentir una fuerza extraña, que me dormÃa los brazos, como si estos estuvieran muy cansados, cosa que nunca me pasaba, como si no tuviera la fuerza suficiente para sostener el volante, todo esto se resolvió Alex, cuando tiré la muñeca, cuando le eché de mi camión, según algunos traileros me dijeron que tuve suerte, que aquel era un trabajo de una bruja novata, que por eso mismo no habÃa vivido algo feo, pero que en efecto si me hubiera tardado en salir de aquella relación, tal vez ahora estuviera embrujado con algo mucho más potente. Esa fue mi experiencia Alex, espero que a los criptomaniacos les guste y al menos los haga
1:14:33 pensar con qué tipo de personas nos relacionamos. Bueno, criptomaniacos, esa ha sido la tercera historia. Con esto damos final con este capÃtulo de relatos de traileros. Espero les haya gustado. Y como siempre les recuerdo que pueden mandarme su experiencia o su historia a través de mis diferentes redes sociales, ya sea por Facebook o Instagram. Créanme, todas las experiencias son bienvenidas, todas se leen y posteriormente se relatan en un video. Gracias por ser parte de la comunidad. Recuerden que ayudan mucho al video, dándole like, hypeándolo, y si es que todavÃa no están suscritos, los animo a que se suscriban, si es que les gustó el material. También agradezco mucho a los miembros del canal, que se mantienen constantemente activos, y que ellos son un apoyo muy grande para este proyecto. Sin más por decir, yo me despido.
1:15:37 Que tengan buenas noches, buenos dÃas o buenas tardes. Sea cual sea el horario en el que están escuchando este episodio. Y unas aterradoras pesadillas.
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