Mega Maraton de Relatos de PUEBLOS y EL CAMPO para tener pesadillas
0:13 Esta historia me la contó un vecino cuando yo era joven Ãl decÃa que el protagonista fue Don Eusebio Un campesino que vivÃa a las afueras de un pueblo pequeño Rodeado de monte y parcelas Muchos lo conocÃan porque era un hombre callado Pero no era un hombre callado trabajador y muy viejo ya para seguir trabajando la tierra, pero aún asà nunca dejó de hacerlo. Don Eusebio vivÃa solo, su esposa habÃa fallecido hacÃa años y sus hijos se habÃan ido a trabajar a otros estados de México, asà que la única compañÃa que tenÃa era su perro, un pastor alemán grande, fuerte y muy leal. El viejo lo habÃa criado desde cachorro, Siempre decÃa que ese perro era como su sombra. A donde fuera él, el perro iba detrás.
1:09 Todas las tardes, después de trabajar en la parcela, el perro lo esperaba en el porche de la casa. Pero una tarde ocurrió algo que cambiarÃa todo. Ese dÃa don Eusebio estaba arando la tierra. Caminaba lento detrás del arado, con la espalda encorvada por los años. El sol ya estaba bajando detrás de los cerros y el cielo se estaba pintando de naranja. El aire del campo estaba silencioso. Solo se escuchaba el arrastre del arado sobre la tierra y el canto lejano de algunos pájaros. Fue entonces cuando Don Eusebio levantó la vista hacia la casa. Desde la distancia pudo ver a su perro. Estaba en el porche, sentado. observándolo, al principio no le dio importancia, era normal que el perro vigilara desde ahÃ, pero algo empezó a incomodarlo, la manera en que lo miraba, no movÃa la cola, no corrÃa hacia él como siempre, solo estaba sentado, completamente quieto, don Eusebio entrecerró sus ojos, y entonces notó algo que le provocó un escalofrÃo, Los ojos del perro no tenÃan el brillo normal. ParecÃan completamente negros, negros como la noche.
2:39 El anciano dejó de arar por un momento y le preguntó al perro levantando la voz.¿ Qué tienes, viejo? Pero el animal no reaccionó, no ladró, no movÃa la cabeza, solo observaba con esos ojos oscuros. Don Eusebio sintió un nudo en el estómago, intentó convencerse de que era la distancia, o la luz del atardecer, asà que siguió trabajando, pero durante el resto de la tarde, cada vez que levantaba la vista, el perro seguÃa ahÃ, mirándolo, cuando finalmente guardó las herramientas, y caminó hacia la casa, el perro seguÃa en el mismo lugar, sentado, esperándolo, El anciano murmuró. Bueno, pues¿ qué te pasa hoy? El perro no respondió. Solo lo siguió con la mirada mientras él subÃa el porche.
3:40 Aquella noche el ambiente se sentÃa raro. El perro no se separaba de él. Lo seguÃa por la casa, demasiado cerca. Pero lo hacÃa sin hacer ningún ruido, sin jadear, sin mover la cola. A veces don Eusebio Volteaba y encontraba al animal justo detrás de él Observándolo Con esos ojos completamente negros El anciano comenzó a sentirse incómodo HabÃa vivido muchos años en el campo Y sabÃa reconocer cuando algo no estaba bien Esa noche decidió bajar al sótano Para revisar unas herramientas Era un sótano pequeño debajo de la casa una habitación de tierra húmeda donde guardaba cosas viejas.
4:33 Cuando abrió la puerta y empezó a bajar las escaleras, el perro lo siguió. Pero justo cuando iba a entrar al sótano, don Eusebio sintió algo, un miedo extraño. Algo dentro de él le dijo que no dejara entrar al perro. Asà que bajó rápido y cerró la puerta detrás de sÃ. El perro quedó arriba. Por un momento se escucharon sus pasos caminando sobre el piso de madera. Luego silencio. Don Eusebio encendió una pequeña lámpara en el sótano. La luz iluminó las paredes de tierra y entonces vio algo en una esquina del cuarto. Algo tirado en el suelo. Al principio pensó que era un saco viejo, pero cuando se acercó, su corazón se detuvo. Era su perro. el verdadero, el pastor alemán estaba tirado ahÃ, inmóvil, sin vida, su cuerpo estaba rÃgido, como si llevara horas ahÃ. Don Eusebio sintió que el frÃo le recorrÃa la espalda, porque entonces comprendió algo horrible, si su perro estaba ahà abajo, entonces,¿ qué era lo que habÃa estado caminando con él por toda la casa?, Desde arriba se escuchó un ruido, un rasguño en la puerta. El anciano se quedó paralizado. El rasguño
6:03 volvió a escucharse. Luego, un pequeño gruñido. Don Eusebio agarró lo primero que encontró para defenderse, y eso era un machete viejo que guardaba entre las herramientas. Respiró hondo, subió lentamente las escaleras y abrió la puerta. La casa estaba en silencio. pero cuando entró a la sala, lo pudo ver. El perro estaba sentado en medio de la habitación, pero ya no parecÃa un perro normal. Su hocico estaba abierto de una forma imposible, como si la mandÃbula se hubiera descolgado.
6:44 La boca caÃa demasiado hacia abajo, mucho más de lo que cualquier animal podrÃa abrirla, y de esa boca salÃa un sonido bajo, un gruñido húmedo. Los ojos seguÃan siendo negros como carbón. La criatura giró lentamente la cabeza hacia el anciano. Don Eusebio levantó el machete y con mucha autoridad le dijo,¡ Lárgate de mi casa! La cosa sonrió, o al menos eso parecÃa, porque su boca se abrió aún más. Entonces el anciano se lanzó sobre él con el machete en mano La criatura reaccionó de inmediato, saltó hacia un lado con una velocidad imposible, corrió por la sala y atravesó una ventana, rompiendo el vidrio por completo, y desapareció en la oscuridad del campo. Don Eusebio se quedó de pie, respirando agitado. Desde esa noche todo cambió, nunca volvió a trabajar la tierra hasta tarde. Siempre entraba a la casa y antes de que oscureciera, y más de una vez decÃa que, cuando miraba hacia el campo, por la noche, veÃa una sombra de perro, recorriendo los lÃmites de su terreno, caminando entre la oscuridad, observando la casa,
8:15 muchos pensaban que el viejo, estaba imaginando cosas, pero don Eusebio, siempre juró que lo que vio, no era su perro, y que algo habÃa intentado quedarse en su casa, usando la forma de su único amigo. El anciano siguió viviendo ahà muchos años más, hasta que finalmente falleció. Pero algunos vecinos dicen que todavÃa, en ciertas noches sin luna, se puede ver una sombra de perro caminando por ese terreno. Un perro que no ladra, que no hace ruido, Y que mira la casa con ojos completamente negros. Esta historia ocurrió hace muchos años... en un pequeño pueblo del norte de México. A mà me la contó un señor mayor que juraba que todo le pasó a dos hermanos del mismo pueblo, muchachos de campo que estaban acostumbrados a recorrer los caminos del monte a caballo. Los hermanos se llamaban Tomás y Julián. Ambos trabajaban en una pequeña parcela familiar,
9:47 ayudando a su madre porque su padre habÃa fallecido. cuando ellos aún eran muy jóvenes. Asà que los dos se encargaban de muchas cosas del rancho, cuidar animales, revisar cercas y traer herramientas desde otros terrenos cercanos. Una tarde, cuando el sol ya empezaba a bajar, los dos regresaban a casa cabalgando por un camino de terracerÃa que atravesaba todo el monte. Era un camino viejo que los habitantes del pueblo usaban desde hace décadas a los lados crecÃan mezquites y matorrales y a esa hora el lugar estaba completamente solo el cielo ya estaba tomando ese color anaranjado del atardecer los caballos caminaban tranquilos mientras los hermanos platicaban pero al doblar una curva del camino los caballos se detuvieron de golpe Tomás levantó la vista En medio del camino, a unos metros delante de ellos, habÃa un toro enorme.
10:55 Era un animal grande, mucho más grande que cualquier toro que hubieran visto en los ranchos del pueblo. Estaba parado justo en el centro del camino, inmóvil, la cabeza baja, mirándolos. Los hermanos se quedaron en silencio y Julián murmuró,¿ De quién será ese animal? No sé. contestó Tomás. Pero no me gusta. El toro no se movÃa, ni un solo paso. Solo estaba ahÃ, bloqueando el camino. Sus ojos parecÃan muy oscuros y no apartaban la mirada de ellos. Los caballos comenzaron a ponerse nerviosos, moviendo las patas y resoplando. Mejor rodeamos por el monte, dijo Tomás. Julián asintió. Ambos hermanos llegaron a la conclusión de que eso era lo mejor.
11:54 Ninguno querÃa acercarse demasiado a ese toro, asà que lentamente guiaron a los caballos hacia un lado del camino, intentando rodearlo entre los matorrales. Pero cuando empezaron a avanzar por el monte, escucharon algo, un fuerte resoplido. Cuando voltearon, el toro ya no estaba quieto. Estaba corriendo hacia ellos, rompiendo ramas y matorrales con su enorme cuerpo. Los caballos se asustaron y comenzaron a correr con todas sus fuerzas. Los hermanos apretaron las riendas mientras atravesaban el monte. Detrás de ellos se escuchaban los golpes del toro contra la vegetación.
12:40 Era imposible. Ningún toro normal se moverÃa asà entre el monte. Pero lo peor vino después. Mientras escapaban, Tomás escuchó algo. Al principio pensó que era su imaginación, pero el sonido volvió a escucharse. Era una risa, una risa grave, rasposa, como la risa de un hombre.â¿ Escuchaste eso?â gritó Tomás. Julián volteó hacia atrás, y entonces lo escuchó también. La risa venÃa del toro. Entre las risas, Aquella cosa empezó a hablar. Tomás, Tomás. Los hermanos sintieron que la sangre se les congelaba. El toro los estaba llamando por sus nombres.
13:29 La voz era profunda, burlona, como si alguien estuviera disfrutando la persecución. Julián gritó. ¿Qué?¿ Qué es eso? No voltees, sigue corriendo, respondió Tomás. Los caballos galopaban desesperados. Las ramas golpeaban sus cuerpos mientras atravesaban el monte. Detrás de ellos seguÃan escuchando la risa. No pueden escapar. No pueden escapar. El toro seguÃa avanzando y cada vez que los llamaba por su nombre, su voz sonaba más cerca. Los hermanos sabÃan que eso no era un toro. Era otra cosa.
14:16 algo que habÃa tomado la forma de un animal. Después de varios minutos de carrera desesperada, finalmente lograron salir del monte y llegar al camino que llevaba al pueblo. Cuando el toro vio las primeras casas a lo lejos, dejó de perseguirlos. Los hermanos no se detuvieron. Siguieron cabalgando hasta llegar a la casa de su madre. Entraron al patio con los caballos. Ellos venÃan pálidos del miedo. Su madre salió a verlos y les preguntó,¿ qué sucedió?,¿ por qué vienen asÃ?, los hermanos comenzaron a contarle lo que habÃa ocurrido, el toro, la persecución, y cómo aquella cosa se reÃa, y los llamaba por sus nombres, la mujer los escuchó en silencio, su rostro se puso serio, y cuando terminaron de hablar, dijo algo que los dejó aún más inquietos, ese camino, La gente del pueblo lo conoce como el camino del diablo. Mientras la madre le contaba esto a los hermanos, ellos solamente se miraban entre sÃ.¿ Pero por qué le dicen asÃ? Preguntó Julián. La madre suspiró. Porque desde hace muchos años, la gente dice que ahà aparecen cosas, animales que no son animales, criaturas que hablan. Algunos han visto un chivo enorme parado en el camino, otros dicen
15:49 haber visto un caballo negro con ojos rojos, otros juran haber visto a un toro gigante, y unos pocos dicen que han visto al mismo diablo caminando por ahÃ. Los hermanos se quedaron en silencio. Esa noche casi no pudieron dormir. Desde entonces nunca volvieron a pasar por ese camino. PreferÃan dar una vuelta más larga por el monte antes que acercarse a ese lugar. Y hasta hoy, en ese pueblo, todavÃa hay gente que dice que cuando el sol se oculta, algo aparece en ese camino. A veces con forma de chivo, a veces con forma de caballo, a veces con forma de toro. pero siempre esperando a alguien que pase por el camino del diablo. Esta historia me la contó un señor que trabajó muchos años en ranchos del norte del paÃs.
17:15 Ãl decÃa que le pasó un hombre muy viejo, de esos que ya tienen toda una vida entre el monte y los animales. Un hombre que conocÃa bien las cosas del campo y también las cosas raras que a veces pasan lejos del pueblo. El hombre se llamaba Don Aurelio. Don Aurelio tenÃa 82 años. pero aún asà seguÃa trabajando. Era un hombre responsable y muy respetado por los ganaderos de la zona porque nunca dejaba un trabajo a medias. Aquel dÃa lo habÃan dejado cuidando unas vacas en un potrero alejado del pueblo. El dueño del ganado le habÃa dicho, vuelvo antes de que oscurezca, ahà se las encargo don Aurelio.
18:01 Era lo normal, en el campo casi nadie se queda trabajando de noche, si no es necesario, claro. Pero esa tarde el sol comenzó a bajar y el ganadero no llegaba. Don Aurilo se sentó sobre una piedra mientras observaba a las vacas pastar. El cielo se fue oscureciendo poco a poco. El viento empezó a soplar entre los árboles. Cuando finalmente cayó la noche, el anciano empezó a preocuparse. Pero también sabÃa algo muy importante. En esa zona habÃa mucha delincuencia. Y si dejaba el ganado solo... Era muy probable que alguien se lo llevara... Asà que decidió quedarse... Ni modo...
18:46 Aquà me quedo hasta que llegue... Como les dije antes... Don Aurelio... Era muy responsable... La noche cayó por completo... El campo quedó envuelto en oscuridad... Solo se escuchaban los grillos... Y el movimiento lento de las vacas... De pronto el cielo se iluminó con un relámpago... Y segundos después... Se escuchó el trueno. Una tormenta estaba llegando. El viento comenzó a soplar más fuerte. Las ramas de los árboles crujÃan. Don Aurelio se acomodó el sombrero y se cubrió con su viejo impermeable. No era la primera tormenta que le tocaba en el campo. Pero entonces ocurrió algo que lo hizo fruncir el ceño. En uno de los árboles cercanos, algo se posó entre las ramas. El anciano levantó la mirada y cuando otro relámpago iluminó el cielo, lo vio claramente.
19:46 Era un cuervo, pero no era un cuervo normal. Era enorme, demasiado grande, casi del tamaño de un hombre pequeño. El animal estaba posado en una rama gruesa mirándolo. Sus ojos brillaban en la oscuridad. Don Aurelio sintió un escalofrÃo recorrerle la espalda habÃa vivido demasiados años en el campo para reconocer cuando algo tenÃa tintes oscuros, tétricos, como si algo maligno se estuviera materializando. El cuervo vio el pico y empezó a cantar. Pero no era el tÃpico gasnido de un cuervo. Era una voz humana, una voz rasposa, como la de una mujer vieja. El cuervo comenzó a cantar palabras y y no eran palabras amables, eran insultos, lo corrÃa de ahÃ, don Aurelio dice que le decÃan, lárgate de aquÃ, estas vacas son mÃas, la voz se mezclaba con el sonido de la tormenta, el animal movÃa la cabeza mientras hablaba, don Aurelio no apartaba la mirada, porque en ese momento comprendió algo, que era una bruja, en los ranchos se cuentan muchas historias, Historias de mujeres que se transforman en animales para hacer maldades por las noches.
21:09 Y aquel cuervo no era un animal normal. El viejo sabÃa lo que tenÃa que hacer. Se quitó el sombrero, se persinó y comenzó a rezar en voz alta. Rezó un padre nuestro. Y el cuervo soltó una risa aguda. Y después otro. Y después otro. Pero don Aurelio siguió rezando cada vez más fuerte y cada vez más decidido la lluvia empezó a caer el viento sacudÃa las ramas del árbol donde estaba posado el cuervo el animal seguÃa cantando e insultándolo pero cada vez que el viejo levantaba más la voz con sus rezos el cuervo se movÃa inquieto sobre la rama finalmente después de varios minutos el animal soltó un grito fuerte abrió sus enormes alas negras y salió volando hacia la oscuridad del monte, don Aurelio dejó de rezar lentamente, las vacas seguÃan tranquilas, la tormenta continuaba, pero aquella cosa ya se habÃa ido, pasó un rato más, hasta que finalmente entre la lluvia, apareció una camioneta acercándose por el camino, era el ganadero, cuando bajó del vehÃculo, se veÃa confundido, perdón don Aurelio, No sé qué me pasó El viejo lo miró con calma Y le preguntó qué era lo que habÃa ocurrido El ganadero se rascó
22:42 la cabeza Y le dijo VenÃa por el camino de siempre Pero me desorienté No sabÃa dónde estaba Daba vueltas y vueltas Y escuchaba algo volando arriba de la camioneta Don Aurelio sintió lentamente Ya sabÃa lo que habÃa pasado Ah, déjalo, ya sé qué era El ganadero lo miró extrañado y le preguntó¿ Qué era qué?¿ Qué cosa? Puede ser una bruja El ganadero se quedó callado¿ Cómo que una bruja? SÃ, querÃa desorientarlo para que no llegara Asà podÃa venir por el ganado cuando yo me fuera El ganadero miró hacia la oscuridad del monte Y le preguntó más conscientemente Y dÃgame qué fue lo que pasó pues llegó aquà pero yo ya la habÃa visto y la corrà con rezos se notaba en los ojos del ganadero que no podÃa creer lo que don Aurelio le estaba diciendo pero también todo encajaba con la desorientación que habÃa tenido con todo el extraño de la situación no dijo nada más pero esa noche cuando regresaron al pueblo los dos iban mirando constantemente hacia el cielo Solamente por si acaso, aquel cuervo enorme decidÃa volver a pasar arriba de ellos. Esta historia
24:39 me la contó una mujer mayor hace muchos años. Ella decÃa que lo ocurrió cuando era apenas una niña y que quien vivió la mayor parte de la experiencia fue su propia abuela. Según ella, fue algo que marcó a su familia para siempre. La niña tenÃa 5 años en ese entonces. VivÃa con sus padres en un pequeño pueblo rodeado de monte y parcelas. Muy cerca del pueblo vivÃan Pasaba un rÃo poco profundo, donde muchas mujeres iban por las mañanas a lavar ropa. Aquella mañana parecÃa completamente normal. HabÃa niebla sobre el rÃo, de esa que cubre el agua, y hace que todo se vea silencioso y lejano. La abuela de la niña habÃa ido a lavar algunas prendas. Llevaba una vetea, con ropa y una pequeña tabla para tallar.
25:35 La niña habÃa insistido en acompañarla. A ella le gustaba jugar en la orilla del agua, recoger piedras y meter los pies en el rÃo. Asà que las dos llegaron temprano, cuando todavÃa casi no habÃa gente. La abuela se puso a lavar ropa mientras la niña jugaba cerca de la orilla. El sonido del agua era suave, el ambiente estaba tranquilo. Durante varios minutos todo fue completamente normal. Hasta que la niña levantó la vista hacia el otro lado del rÃo. Abuela, le dijo. La abuela estaba tallando una camisa y no respondió de inmediato.¿ Qué pasó? Mira. La abuela levantó la mirada.
26:21 Entre la niebla que cubrÃa el rÃo apareció un caballo. VenÃa caminando lentamente desde el monte. Era un caballo grande, de color oscuro. Entró al rÃo. y comenzó a cruzarlo con calma. El agua le llegaba a las patas mientras avanzaba, pero algo en ese caballo llamó la atención de la abuela de inmediato. El animal no dejaba de mirarlas. No miraba el agua, no miraba el suelo, solo las observaba a ellas. Sus ojos parecÃan demasiado atentos, demasiado conscientes como los ojos de un humano. La abuela sintió un pequeño escalofrÃo.
27:05 El caballo terminó de cruzar el rÃo y se acercó a la orilla donde estaban ellas. Luego bajó la cabeza y empezó a tomar agua. Pero mientras lo hacÃa, sus ojos seguÃan mirando hacia arriba, directamente hacia la abuela y la niña. La mirada era extraña. No parecÃa la mirada de un animal. ParecÃa la mirada de una persona. La abuela comenzó a sentirse incómoda. Ese caballo no actuaba como un caballo común. Se quedó observándolas demasiado tiempo, demasiado quieto y también atento. La abuela dejó de lavar ropa. Vámonos, niña, le dijo. La pequeña volteó hacia ella y le preguntó por qué. La abuela solamente le decÃa vámonos, vámonos ya.
27:59 La abuela empezó a recoger la ropa rápidamente. En ese momento la niña volvió a mirar hacia el caballo. El animal seguÃa ahÃ, tomando agua, mirándolas. Entonces la niña dijo algo que hizo que la abuela se quedara helada. Abuela, el caballo me estaba hablando. La abuela sintió un escalofrÃo recorrerle la espalda. No digas tonterÃas, le dijo, intentando sonar tranquila. Pero la niña seguÃa mirando al animal. y continuaba describiendo todo, dice que algo malo les va a pasar a mis papás, con esas palabras, la abuela sintió que el corazón le dio un golpe fuerte, miró al caballo otra vez, el animal seguÃa igual, con la cabeza agachada, bebiendo agua, en ningún momento escuchó ningún sonido, el caballo nunca habló, pero esas palabras que dijo su nieta, hicieron que la piel se le irisara por completo, la abuela con tono firme, le dijo vámonos ahora, agarró a la niña de la mano, y comenzaron a caminar de regreso al pueblo, la niña volteó una última vez hacia el rÃo, el caballo seguÃa ahÃ, observándolas, la abuela no volvió a mirar atrás, esa tarde ocurrió algo terrible, los padres de la niña, habÃan salido a la carretera por un mandado sufrieron un accidente fallecieron ese
29:34 mismo dÃa cuando la abuela recibió la noticia recordó inmediatamente lo que su nieta habÃa dicho esa mañana junto al rÃo las palabras del supuesto caballo desde ese dÃa la abuela nunca volvió a ir a ese rÃo ni siquiera querÃa pasar cerca de ese lugar Cada vez que lo recordaba sentÃa el mismo escalofrÃo. Pasaron muchos años. La niña creció. Se convirtió en una mujer adulta. Una noche, mientras recordaban cosas del pasado, la abuela decidió preguntarle algo que llevaba décadas guardando.¿ Te acuerdas de aquella mañana en el rÃo?
30:19 Su nieta pensó un momento y le dijo, sÃ, sÃ, abuelita, me acuerdo. La abuela se tardó en contestar. pero finalmente le dijo, y te acuerdas del caballo, mi niña, pero en este caso su nieta frunció el ceño y algo confundida preguntó, ¿caballo? SÃ, el caballo, que estaba tomando agua, pero su nieta se quedó pensando y luego dijo algo que hizo que la abuela sintiera el mismo miedo que aquella mañana, abuela, yo no recuerdo ningún caballo, La abuela la miró en silencio y le preguntó,¿ Entonces qué recuerdas?
31:01 Recuerdo un hombre, abuela.¿ Cómo que un hombre? La nieta sintió lentamente. Estaba en el rÃo. TenÃa el cuerpo raro. Y recuerdo que tenÃa unos cuernos en la cabeza. Con eso tuvo la abuela. Ella jamás volvió a hablar de aquel dÃa. SabÃa que sacara el tema. no le iba a hacer ningún bien, pero siempre estuvo convencida de una cosa, aquella mañana en el rÃo, algo que no era de este mundo, se habÃa acercado a ellas, y de alguna forma ya sabÃa lo que iba a pasar, tal vez algo demonÃaco, algo del bajo astral, se materializó aquella vez, para que de manera borlona, les dijera que unos seres queridos suyos, iban a perecer ese dÃa. Voy a contarte algo que me pasó cuando yo era niña. Durante muchos años no hablé mucho de esto porque nadie me creÃa o pensaban que era mi imaginación de niña, pero yo
32:35 recuerdo perfectamente lo que ocurrió y ahora que soy adulta sigo convencida de que aquella noche nos encontramos con algo que no era humano. Yo crecà en un pueblo rural pequeño, de esos donde todos se conocen, las casas estaban separadas por calles de tierra y HabÃa parcelas alrededor y por las tardes los niños solÃamos jugar afuera sin demasiada preocupación. Detrás de mi casa habÃa un pequeño parque. No era nada grande. TenÃa un sub y baja, dos columpios viejos y un par de árboles que daban sombra. Pero para nosotros era suficiente. Yo tenÃa ocho años cuando ocurrió todo.
33:21 Aquella tarde salà sola al parque Mi mamá estaba en casa haciendo algunas cosas, y como el parque quedaba literalmente a espaldas de nuestra casa, ella no tenÃa problema en que yo jugara afuera un rato. Recuerdo que el cielo estaba claro y el aire estaba tranquilo. Yo estaba jugando en el sube y baja, empujándome con los pies para que subiera y bajara, imaginando que habÃa otro niño conmigo. Después de un rato sentà algo raro. como cuando alguien te está observando. Levanté la mirada y fue entonces cuando lo vi. A unos metros, cerca de uno de los árboles, habÃa un gato, pero no era un gato normal. Primero noté que era muy grande, mucho más grande que cualquier gato que hubiera visto en el pueblo. Era gris, pero su pelaje tenÃa manchas oscuras extrañas. Al principio pensé que eran manchas normales, pero cuando lo miré con más atención, sentà un escalofrÃo. Las manchas parecÃan formar caras, pequeñas caras, algunas parecÃan calaveras, o al menos eso era lo que yo veÃa como niña. El gato me estaba mirando, no parpadeaba, no se movÃa, solo me observaba fijamente. Sentà una profunda incomodidad que, hasta hoy, no sé cómo explicarlo. Pero lo
34:54 peor fue cuando el gato empezó a caminar hacia mÃ. Sus pasos eran lentos, silenciosos. Yo me quedé completamente quieta en el sube y baja. No sabÃa por qué, pero ese animal me daba miedo. El gato se acercó al área de los columpios. Y entonces hizo algo que nunca habÃa visto hacer un gato. Saltó, pero no hacia el suelo. Saltó directamente a uno de los columpios y se sentó ahÃ, como si fuera una persona. El columpio se movÃa lentamente mientras el gato permanecÃa sentado sobre la tabla, observándome. Sentà un miedo muy raro. No era solo miedo de un animal, era la sensación de que algo no estaba bien. Asà que bajé del subibaja y caminé rápido hacia mi casa.
35:51 Entré por la puerta trasera y fui directo hacia la cocina. Desde la ventana de la cocina se podÃa ver perfectamente el parque, asà que miré hacia afuera, y ahà estaba. El gato seguÃa sentado en el columpio, balanceándose suavemente, mirando hacia la casa, mirándome a mÃ. Sentà un escalofrÃo que me recorrió la espalda. Me aparté de la ventana. Intenté distraerme con otras cosas dentro de la casa, pero de vez en cuando volvà a mirar hacia el parque y cada vez que lo hacÃa, el gato seguÃa ahÃ. Pasaron las horas, el cielo comenzó a oscurecer, las luces de algunas casas se encendieron, finalmente anocheció. En ese momento mi mamá regresó a la casa. HabÃa salido un momento al campo cercano a cortar nopales. Entró a la cocina y y me vio mirando hacia la ventana. Me preguntó,¿ qué haces ahÃ? Antes que pudiera responder, ella miró hacia el parque y frunció el ceño.¡ Qué raro! Yo le pregunté,¿ qué pasa mamá? Hay un niño en el parque. Mi corazón empezó a latir rápido cuando me dijo esto. Yo le dije,¿ un niño? SÃ, está sentado en los columpios.
37:14 Miré hacia la ventana otra vez. pero desde donde estaba no alcanzaba a ver muy bien la figura, solo veÃa algo moviéndose en el columpio. Mi mamá tomó una lámpara y decidió salir ahÃ. Voy a salir a ver quién es. Yo le dije que no rápidamente, pero ella solamente me miró extrañada y me preguntó por qué. Déjalo, le dije, no vayas. No sabÃa exactamente por qué. pero algo dentro de mà me decÃa que no debÃa acercarse a eso. Pero mi mamá era una mujer muy responsable. Tal vez está perdido, me dijo, o tal vez es nuevo en el pueblo. No podemos dejarlo ahÃ, hija. Finalmente salió por la puerta. Yo me quedé en la cocina mirando hacia la oscuridad del parque. PodÃa ver la silueta de mi mamá caminando hacia los columpios. El columpio se movÃa, La figura estaba sentada ahÃ, esperando. Mi mamá se acercó, se detuvo frente a la figura y pareció decirle algo. Por unos segundos todo quedó en silencio. Luego vi algo que nunca voy a olvidar. Mi mamá retrocedió de golpe, como si algo la hubiera asustado profundamente. Dio media vuelta y corrió hacia la casa. Entró por la puerta casi sin aliento.
38:39 Cerró la puerta con fuerza y luego corrió hacia las ventanas y empezó a cerrarlas todas, una por una, después echó seguro a la puerta, sus manos estaban temblando, nunca la habÃa visto asÃ, nos fuimos juntas a mi habitación, yo estaba asustada, le preguntaba qué pasó, mi mamá se sentó en la cama, todavÃa estaba pálida, lo recuerdo muy bien, mi mamá finalmente me dijo con voz temblorosa, Cuando me acerca el niño, pensé que estaba solo, pero cuando levantó la cara, vi que sus ojos eran los ojos de un gato. TenÃan la rendija. No era un niño. Eso era otra cosa. Sentà que el estómago se me encogÃa y también pude ver que no tenÃa dientes. TenÃa colmillos.
39:36 No hay que salir de la casa. Nos quedamos en silencio esa noche, no volvimos a salir, ni siquiera nos acercamos a las ventanas. Nunca volvimos a ver aquella cosa, pero yo jamás olvidé lo que ocurrió. Y ahora, ya siendo adulta, después de haber escuchado muchas historias del norte del paÃs, creo que probablemente nos encontramos con algo muy peligroso, algo que puede cambiar de forma, algo que parece animal y luego parece humano. Algunos los llaman skinwalkers. Y lo que más me inquieta cuando recuerdo aquella tarde es pensar que primero vi un gato sentado en un columpio y horas después mi mamá vio un niño sentado exactamente en el mismo lugar. Voy a contarte algo que me pasó cuando era joven Han pasado muchos años desde entonces Pero todavÃa recuerdo esa noche con mucha claridad Cada vez que lo cuento La gente me mira como si estuviera exagerando Pero yo sé lo que vi En ese tiempo yo
41:08 trabajaba como el bañil TenÃa poco más de 20 años y aceptaba cualquier trabajo que saliera, porque necesitaba el dinero. Fue asà como terminé en un pueblo muy humilde, uno que apenas estaba empezando a crecer. Las casas eran casi todas de lámina y madera, algunas hechas con tablas viejas y techos improvisados. Las calles eran pura tierra y alrededor del pueblo habÃa puro monte y cerro. En aquel tiempo estaban construyendo una pequeña iglesia. No era algo grande, solo una capilla sencilla, con una barda de bloc alrededor. Yo estaba ayudando a levantar la barda. Recuerdo que desde que llegué al pueblo, la gente hablaba muchas cosas raras. Unos decÃan que en las noches veÃan duendes caminando entre las casas.
42:04 Otros juraban haber visto nahuales entre el monte. Y claro, Como siempre pasa en esos lugares, esas historias terminan metiéndole miedo a uno, aunque no quisiera. Pero yo intentaba no hacerles caso. Una tarde, estaba trabajando solo, pegando block en la barda de la iglesia. El sol ya estaba bajando y el calor finalmente empezaba a irse. El pueblo estaba tranquilo, se escuchaban gallinas a lo lejos y algunos perros ladrando. En eso levanté la mirada y vi algo acercándose por el camino de tierra. Era una cabra. Al principio no le di importancia. En esos pueblos es normal que los animales anden sueltos. Pero mientras se acercaba, empecé a notar algo raro. La cabra no caminaba normal. Sus pasos eran lentos, extraños.
43:03 como si estuviera bailando. No sé cómo explicarlo mejor, asà que hasta ahà dejémosle. Daba pequeños pasos raros, moviendo el cuerpo de lado a lado. Yo dejé la cuchara de mezcla a un lado y me quedé mirándola.â¡ Qué animal tan raro!â murmuré. La cabra se acercó un poco más. Sus ojos eran oscuros y parecÃa que me estaban mirando directamente. pero en ese momento escuché una voz detrás de mÃ. ¡Muchacho! Volté rápidamente y me di cuenta que era el sacerdote del pueblo, un señor ya mayor que estaba supervisando la construcción de la capilla. Acaba de llegar material, hay que descargarlo antes de que oscurezca. Miré de nuevo hacia donde estaba la cabra, pero ya se habÃa alejado entre las casas.
43:56 Asà que me olvidé de eso. El sacerdote y yo empezamos a descargar cemento y bloc de una camioneta que habÃa llegado entre subir cosas acomodar material y limpiar un poco el lugar se nos hizo tarde cuando terminamos ya era completamente de noche el sacerdote miró el cielo y suspiró creo que ya no vale la pena que regreses al pueblo caminando a un lado de la iglesia habÃa una pequeña casita de madera donde él se quedaba a veces y me dijo muy agradablemente Puedes dormir aquÃ. Mañana sigues trabajando temprano. Acepté sin problema. Estaba cansado y la verdad no querÃa caminar de noche por esos caminos. Cenamos algo sencillo y luego nos fuimos a dormir. La casita era pequeña, apenas dos cuartos. El silencio del pueblo en la noche era profundo. Todo estaba oscuro. No sé qué hora serÃa cuando algo me despertó. Al principio pensé que estaba soñando, pero entonces lo escuché otra vez. Era una risa, una risa rara, aguda, como si alguien se estuviera burlando.
45:09 Y junto con esa risa, se escuchaba el golpeteo de pezuñas sobre la tierra. Me senté en la cama, el sonido venÃa de afuera, y fue en ese momento que noté algo más. El sacerdote ya estaba despierto, Estaba de pie frente a la ventana, mirando hacia afuera. Su rostro se veÃa serio. Me levanté y me acerqué. Le pregunté, padre,¿ qué sucede? Ãl no respondió de inmediato, solo señaló hacia el patio. Cuando miré por la ventana, sentà que se me lava la sangre. Ahà estaba la cabra, la misma que habÃa visto en la tarde, pero ahora estaba haciendo algo imposible. La cabra corrÃa en dos patas, como una persona.
46:01 CorrÃa entre el material que habÃamos descargado, y mientras corrÃa, se reÃa, una risa fuerte, burlona. Con sus patas delanteras, tiraba los sacos de cemento, luego empujaba los bloques, y en un momento tumbó una de las cruces de madera que estaban apoyadas cerca de la capilla. La cruz cayó al suelo con un golpe seco, la cabra seguÃa riendo, corrÃa de un lado a otro como si estuviera jugando, yo no podÃa creer lo que estaba viendo, asà que solamente me le quedé mirando al sacerdote y le dije, padre está viendo lo mismo que yo, y él me contestó algo que todavÃa recuerdo muy bien, siempre que llegaba temprano a la capilla, encontraba todo el material tirado, pensé que eran muchachos del pueblo, Ahora ya sé quién era.
46:58 Nos quedamos ahà adentro, sin hacer ruido, observando. La cabra siguió corriendo un rato más, riendo, tirando cosas, hasta que de pronto se detuvo. Giró la cabeza lentamente y por un segundo pareció mirar directamente hacia la ventana donde estábamos. Después soltó su última risa y salió corriendo hacia la oscuridad del monte. No volvimos a dormir esa noche. Nos quedamos sentados, esperando a que amaneciera. Cuando finalmente salió el sol, el sacerdote salió al patio. Todo estaba tirado, los bloques, el cemento, las cruces. El sacerdote trajo un pequeño recipiente y empezó a regar agua bendita por todo el lugar.
47:48 Luego se puso a rezar. Rezaba caminando alrededor de la capilla. rezaba en la entrada, rezaba en la barda, estuvo asà casi todo el dÃa, yo seguà trabajando, pero la verdad, estaba más atento al monte que a los bloques, desde ese dÃa, esa cabra nunca volvió a aparecerse, ni en el patio, ni cerca de la capilla, ni en el pueblo, y hasta hoy sigo pensando que aquella cosa que vimos esa noche, no era una cabra, era otra cosa, algo que no soportaba estar cerca de un lugar que estaba siendo dedicado a Dios. Siempre me llamó la atención algo de mi abuela. Ella habÃa tenido una casa muy bonita en el pueblo donde nació. Una casa grande con un patio enorme lleno de árboles y plantas. Pero un dÃa, hace muchos años, decidió venderla y mudarse sin dar muchas explicaciones.
49:15 Cuando yo era niña, cada vez que le preguntaba por qué habÃa vendido esa casa, ella simplemente decÃa... pues porque ya no quiere vivir ahà nada más solamente esa era su respuesta pero una noche cuando yo ya era un poco mayor estábamos sentadas en el patio de su nueva casa el aire estaba fresco y ella estaba tomando café mientras yo le ayudaba a deshojar unas flores que habÃa cortado del jardÃn fue entonces cuando le pregunté de nuevo abuela¿ por qué vendiste tu casa? ya sabes, la del pueblo, ella guardó silencio unos segundos, miró hacia la oscuridad del patio, como si estuviera recordando algo muy lejano, y después me dijo mirándome a los ojos, nunca te quise contar esto cuando eras niña, porque no querÃa que te asustaras, pero esa casa tiene algo muy malo, en esa casa tenÃa un patio muy grande, Yo pasaba mucho tiempo ahà porque siempre me gustó cuidar de mis plantas. Me contó que una mañana estaba haciendo jardinerÃa como siempre, quitando hierba, acomodando macetas, regando las flores. Todo parecÃa un dÃa normal, hasta que escuchó algo arriba de su cabeza. Ella me explicó que era un aleteo muy fuerte. No era como el de un pájaro común. Era pesado, como si algo enorme... estuviera
50:49 volando justo encima de ella, la abuela levantó la cabeza, pero no podÃa ver nada, pensó que tal vez, era un ave grande que habÃa pasado rápido, pero minutos después, volvió a escuchar el mismo aleteo, otra vez encima de ella, y ella otra vez levantó la mirada, pero de nuevo no vio nada, ella me dijo que le habÃa pasado varias veces, en el mismo dÃa, cada vez que escuchaba el sonido, Miraba hacia el cielo, pero nunca veÃa al animal que producÃa ese ruido. Era como si volara demasiado rápido, o como si no quisiera dejarse ver. Al final del dÃa, dejó de pensar en eso. Siguió con sus cosas. Mi abuela tenÃa la costumbre de cocinar afuera por las noches.
51:37 En su patio habÃa un pequeño asador de ladrillo, donde preparaba la comida mientras disfrutaba del aire fresco del pueblo. Aquella noche salió como siempre. pero esa vez su perro salió con ella. Y fue entonces cuando las cosas empezaron a ponerse extrañas. El perro levantó la cabeza hacia el cielo y empezó a gruñer. No miraba al suelo, no miraba hacia la calle, miraba directamente hacia arriba. Luego empezó a ladrar. Mi abuela dice que ella miraba al cielo y no podÃa ver nada, pero aún asà empezó a sentir algo que le puso la piel de gallina, la sensación de que algo la estaba observando, como cuando un animal salvaje te vigila desde algún lugar, como cuando un depredador estudia su presa, mi abuela decidió entrar a la casa, pero antes de hacerlo miró otra vez hacia arriba, seguÃa sin ver nada, entró rápidamente, cerró la puerta y entonces hizo algo que nunca habÃa hecho antes, apagó todas las luces de la casa. No sé por qué lo hice, pero sentà que era mejor que lo que estuviera afuera no supiera que yo estaba observando, me dijo mi abuela mientras temblaba. Se quedó mirando por la ventana, esperando. Pasaron unos minutos y entonces lo vio. Algo descendió del cielo
53:09 hacia el patio. Al principio era solo una sombra, pero cuando tocó el suelo, pudo verlo claramente. Mi abuela bajó la voz cuando llegó a esa parte de la historia. Era como un hombre, pero también era como un pájaro. TenÃa el cuerpo alto, los brazos parecÃan alas cubiertas de plumas oscuras. La cabeza era extraña, alargada, como si tuviera un pico, pero al mismo tiempo tenÃa rasgos humanos. La criatura caminó por el patio observando la casa. MovÃa la cabeza de un lado a otro, como si estuviera buscando algo.
53:53 Luego caminó hacia la puerta principal, y entonces hizo algo que dejó a mi abuela paralizada. Tocó la puerta, como si fuera a una persona. Tocaba y tocaba de forma rÃtmica. Mi abuela me empezó a decir, yo la estaba viendo, hija. Yo lo estaba viendo desde la oscuridad, pero él no podÃa verme. Volvió a tocar más fuerte y cada vez más fuerte, como que querÃa que la abriera. Mi abuela no se movió, no hizo ruido, no encendió ninguna luz, solo se quedó observando. Después de unos segundos, la criatura dejó de tocar la puerta, se quedó quieta y como si sospechara que alguien estaba adentro. Luego giró la cabeza lentamente, miró hacia el patio, abrió sus enormes alas y voló de nuevo hacia el cielo oscuro. Cuando terminó de contarme esto, mi abuela guardó silencio. Yo la miraba sin saber qué decir, asà que solamente le pregunté,¿ y qué hiciste después? Ella solamente me miró y me dijo, a la mañana siguiente empaqué mis cosas y vendà la casa.¿ Solamente por eso, abuelita?
55:15 Ella negó con la cabeza lentamente. No fue solo por el miedo, hija. Fue porque entendà algo. Aquella cosa sabÃa que yo estaba dentro de la casa. Y si hubiera abierto la puerta, tal vez yo no estarÃa aquà para contarte esta historia. El baile del diablo en el granero La siguiente historia viene de parte de Claudia Mesa Claudia nos platica que a la edad de 25 años Pasó por una de las peores experiencias de su vida Ella jamás ha sido una persona que cree en lo paranormal Si bien es religiosa y si le guarda cierto respeto Podremos decir a la memoria de sus parientes difuntos Ella no cree en fantasmas, ella no cree en demonios, en duendes, nahuales y ese tipo de cosas. Pero claro, en que no crea muchas veces no significa que no esté expuesta a que le suceda algo asÃ. Su historia se remonta hace muchos años, cerca del año 2001 o 2002, cuando tristemente falleció su abuelo. Su abuelo era una persona muy bonachona, al igual que su abuela. y tenÃan mucha fama por ahÃ
56:46 por donde vivÃan. Los padres de Claudia, al igual que sus tÃos, ya habÃan migrado. Algunos se encontraban en otros estados, incluso en otros paÃses como Estados Unidos. La madre de Claudia y su padre también se encontraban en otro estado. Claudia vivÃa en otro estado, ajeno a sus abuelos. Los veÃa cada fin de semana si se podÃa, o incluso hasta festividades como Navidad o vacaciones. A pesar de esto y a pesar de criarse a la distancia, Claudia desarrolló un vÃnculo muy especial con sus abuelos. Por obvias razones, le partió el corazón cuando le dieron la noticia de que su abuelito habÃa fallecido. Debido a que todos los hijos de sus abuelos se encontraban ya con responsabilidades, con trabajos, si bien podÃan ir a verlos, no se podÃan quedar mucho tiempo con ellos. Claudia esto lo entendÃa El caso es que después del fallecimiento del abuelo, la abuela comenzó a bajar en una espiral de tormento. Empezó a enfermar, empezó a deprimirse, y cómo no, si su esposo era su única compañÃa. Si bien tenÃan dinero, tenÃan algunas personas que trabajaban con ellos, que les ayudaban con las parcelas, el dinero no era problema. El problema era que estaba sola.
58:15 Por lo tanto, Claudia, una vez que terminó la carrera, se dijo a sà misma que le iba a otorgar de perdido un año o un año y medio a estar con su abuela, y si es posible, a desarrollar su carrera allá con ella. Habló con sus padres, sus padres le dieron permiso, y a la edad de 25 años, recién egresada de la universidad, partió a la casa de su abuela para vivir ahà con ella. A la abuela esto le sentó muy bien. y más temprano que tarde empezó a desenvolverse en las costumbres que tenÃan en aquella localidad. Si bien no era un pueblo, no era un rancho, era relativamente una colonia que se encontraba cerca de la ciudad.
58:55 Aquella colonia no estaba todavÃa muy bien urbanizada, tenÃa muchos terrenos sin casa, algunas casas se encontraban abandonadas, otras casas se encontraban en obra negra, otras casas tenÃan un tinte tétrico. pero a pesar de que en ciertas calles, la mayorÃa de estas, no se contaba con luz pública, y la mayorÃa de las casas no tenÃan dueños, ahà en la colonia no habÃa delincuencia, jamás habÃan robado, técnicamente era una colonia más o menos nueva, los abuelos habÃan comprado, podrÃamos decir recientemente ahÃ, el caso es que uno podÃa salir tranquilamente a por eso de las 2 de la mañana, 3 de la mañana, a ir a comprar algunas cosas, a ir a hacer algunas encomiendas, y nada malo sucedÃa. Sorprendentemente, existen colonias asÃ. Y no se necesitan ser colonias de altos ingresos.
59:53 Todo esto se los menciono porque es importante más adelante. Los abuelos tenÃan una estufa que no funcionaba con gas, sino con madera. Esto querÃa decir que Claudia se tenÃa que ocupar en traer la madera, cuando uno de los trabajadores no podÃa. Y me dice Claudia que esto era más habitual de lo que ella creÃa. El caso es que si bien su abuela se encontraba mucho mejor con su compañÃa, su estado de salud no mejoraba del todo. Necesitaba pastillas, necesitaba jarabes y algunas atenciones. El caso es que una madrugada se enteró que no habÃa leña. Y también esa misma madrugada se enteró que faltaban algunos medicamentos.
1:00:36 Ella le dijo a su abuela que saldrÃa por ellos, y eran plenas una y media de la madrugada. Se dio cuenta precisamente cuando le tocaba la pastilla. Su abuela le dice que se vaya con mucho cuidado, y a pesar de que no haya asaltantes, a pesar de que no tiene por qué preocuparse, por asà decirlo, de que la vayan a robar en el camino, hay otra cosa de la que sà se tiene que cuidar mucho. Porque si bien en la colonia no habÃa historias de delincuencia, si habÃa historias de algo más muchos pobladores decÃan haber visto cosas extrañas cosas enteramente paranormales cosas que a muchos les aterraba durante la madrugada y que por esto mismo nadie salÃa algunos decÃan haber visto a un hombre con largos cuernos caminar por los caminos de aquella colonia caminos que no se encontraban pavimentados Otros decÃan haber visto pequeñas figuras como duendecillos saltando entre los árboles. Otros más decÃan haber visto coyotes que hablaban como humanos y que recorrÃan las calles por cerca de las 3 de la mañana, una hora muy popular asà como también muy temida. Y creo que el relato más aterrador que le habÃan contado a Claudia por ese momento era el de una mujer con
1:02:06 la cara deforme, con los ojos negros y un vestido blanco que arrastraba por toda la terracerÃa, persiguiendo a los habitantes, llorando como la Llorona, pero no era la Llorona según muchos decÃan. Muchos decÃan que era como un demonio. En fin, como ya dije anteriormente, Claudia no creÃa en estas cosas, pero el no creer no significa que no le dieran miedo a este tipo de relatos. asà que sin preocuparse más de la cuenta, decide ir por los medicamentos de la abuela, y también de paso ir por la leña, sus abuelos eran propietarios de otro terreno más adelante, un terreno donde se encontraba una cuadra completamente solitaria, no habÃa casas, no se encontraba bardeado, era puro monte, y lo único que tenÃa en el terreno el abuelo era un granero, un granero hecho de madera, Que habÃa construido tan pronto HabÃa conseguido el terreno Claudia fue por las pastillas Y se detuvo Enfrente del granero Se habÃa llevado a su burro Un burro fiel que tenÃa la abuela ahà Era muy bueno para traer leña Y estaba joven Entonces fue hacia el granero Ella siempre habÃa ido a este granero Por leña HabÃa bastante Los trabajadores cortaban Y a veces de algunos trabajos que ellos tenÃan que hacer iban y le dejaban leña a la señora era muy buena patrona y para ellos esta era su manera de pagar esas
1:03:40 buenas acciones que tenÃa ella se iba acercando al granero al momento que estuvo lo suficientemente cerca se percató de algo y es que escuchaba ruidos extraños que provenÃan de adentro del granero eran sonidos como de zapatos y también como los que hace un caballo cuando está trotando Eran ruidos muy escandalosos y te encontrabas como a unos metros. Claudia se fue acercando y en ese momento escuchó la voz de alguien. Esa voz provenÃa de adentro del granero. Se notaba como que esta persona estaba muy feliz. Adentro del granero no existÃa ni una sola bombilla. Entonces, no habÃa manera por cómo aquella persona estuviera iluminada por algo.
1:04:32 Pero parecÃa estar muy contenta. Parece estar bailando adentro del granero. Claudia se fue acercando poco a poco y abrió la puerta. Le quitó el candado y le abrió. Y ella con su lámpara pudo ver algo que hasta hoy no puedo olvidar. Ella me dice, Alex, lo que vi enfrente era el mismo diablo. TenÃa la cara como de un humano. pero el hocico, su boca, su nariz, estaban alargados como las de un perro. De su frente y su cabeza salÃan dos cuernos muy, pero muy extraños, algo deformes. Su torso y su cuerpo tenÃan la estructura de un humano, pero sus piernas eran completamente diferentes ya que parecÃan las de una bestia, parecÃan las de un toro pero con mucho pelo.
1:05:35 Eran pezuñas, las que estaba escuchando bailar. En ese momento, aquella cosa, aquel demonio se me quedó viendo, marcando una sonrisa deforme y muy horrorosa con su hocico. Solamente me sonreÃa y se me quedaba viendo con aquellos ojos oscuros, sin pupilas. No pude más. Di un grito y azoté la puerta y salà corriendo de ahÃ. Agarré a mi burro, y él se fue corriendo adelante, creo que él también lo vio pues, salió disparado hacia la casa de la abuela, llegué pálida, sudando frÃo, y posiblemente con un ataque de pánico, mi abuela se levantó, cosa que no hacÃa durante la madrugada debido a su situación, yo traté de que no se levantara, pero ella me vio muy mal, se levantó, me barrió, me dio un vaso de agua, y se sentó a platicar conmigo, Me pidió perdón. Claro está, yo no le habÃa dicho que iba a ir por la leña.
1:06:42 Solamente le habÃa dicho que iba a ir a la farmacia. El caso es que si yo le hubiera dicho que iba a ir por la leña, ella me hubiera dicho que no lo hiciera. Que ese terreno estaba maldito. Que por eso mismo el abuelo no habÃa construido ahà más que un simple granero de madera. De madera podrida que ahorita ya se estaba cayendo. Según platica la abuela, me dijo que aquel terreno habÃa pertenecido a una persona que desvariaba, que estaba loca, que tenÃa problemas mentales, pero que anteriormente habÃa sido un hombre muy influyente, pero que tristemente habÃa caÃdo en la locura. Pero tenÃa aquel terreno. Muchas personas de la localidad, incluidos sus abuelos, habÃan visto a aquella persona andar casi sin ropa, Caminando por las calles de la colonia Y siempre decÃa que iba en compañÃa del diablo Si bien muchas personas sentÃan tristeza al verlo Esto dejaba de parecerles triste Cuando veÃan a aquella persona en su terreno en aquel monte Siendo acompañado por una silueta siniestra a un lado Por eso de las 2, 3 de la mañana Muchos creyeron que era cierto que aquel hombre estaba siendo acompañado por algo. Finalmente este hombre decidió vender. A pesar de su locura, sabÃa que podÃa ganar dinero, parecÃa ser.
1:08:15 El abuelo fue el primero que salió a comprarle el terreno. El hombre aceptó. Se hicieron todos los preparativos con abogados, con escrituras, etc. El hombre tenÃa todo. Era muy extraño porque para algunas cosas o el dÃa a dÃa parecÃa ser un hombre con... Nulos conocimientos Una persona con enfermedades mentales Pero cuando estaba haciendo el trato con el abuelo ParecÃa una persona recta y seria Firmando, leyendo Sorprendió a muchos El caso es que al momento de recibir el dinero Aquel hombre le dijo Que solamente se iba a despedir El abuelo aceptó Pero a la mañana siguiente apareció el cuerpo de este hombre Colgando de un árbol Se habÃa quitado la vida. El abuelo algo perturbado pero ya era dueño del terreno. Se esperó algunos años para poder construir ahà apenas un granero. Pero no pudo mucho más.
1:09:19 Las cosas que él sembraba ahà perecÃan. ParecÃa un terreno infértil. Ningún vegetal, ninguna cosecha daba frutos. Y algunas noches el abuelo llegó. con una cara completamente de terror, pues decÃa que veÃa sombras con cuernos en las noches, si es que se tardaba alrededor y circulando el terreno. El abuelo le dijo que ese terreno estaba maldito, que posiblemente necesitaba agua bendita o tal vez algún sacerdote. El caso es que hicieron sus luchas, pero el terreno jamás dejó de manifestar aquellas cosas paranormales y fue asà como solamente lo tuvieron porque ya no les quedaba de otra pero al menos servÃa para almacenar madera dentro del granero porque los animales que dejaban en aquel terreno perecÃan también amanecÃan sin vida y sin ninguna razón aparente después de vivir esto Claudia jamás volvió a ir durante la noche ni siquiera pasar enfrente de aquel granero Es increÃble como cosas demonÃacas y oscuras a veces se apoderan de lugares y es muy difÃcil hacerlo salir. Caso de brujerÃa Mi hermana me
1:11:03 hizo brujerÃa para quedarse con mi marido. La siguiente historia viene de parte de Tamara Cruz. Tamara nos cuenta esta historia con mucha tristeza, pero también con mucho coraje. Ella dice que para su mala suerte, desde el momento en que nació, no tuvo paz. Posiblemente muchos llegamos a familias Que si bien no eran las familias perfectas HabÃa amor, habÃa consideración y empatÃa Bueno, para mala suerte de Tamara Esto no fue lo que le pasó a ella Ella solamente recuerda muchas peleas Constantes peleas entre su madre y su padre Ella nació con alguien más Eran mellizas Nació con una hermana Y a pesar de lo que muchos creen que tal vez los mellizos son muy unidos, a veces ocurre completamente lo contrario, y muchas veces como en este caso, tienen que ver los padres, mientras Tamara se inclinaba mucho con su madre, es decir la querÃa bastante, su hermana Diana, melliza, se inclinaba más por su padre, es decir, ambos tenÃan su favorito, y obviamente los padres sabÃan esto, los padres constantemente peleaban, y constantemente le decÃan
1:12:33 a sus hijas cosas malas uno del otro. Entonces Tamara creció con un profundo resentimiento hacia su padre, y Diana creció con un profundo resentimiento hacia su madre. Cuando ellas tenÃan casi 12 años, sus padres se separaron. Su padre se fue con otra mujer, y su madre se quedó en la casa. Su hermana Diana estaba muy molesta. Y fue asà como finalmente cuando tenÃa 14 años, se fue a vivir con su padre. El caso es que Tamara no la extrañó. Asà como sus padres se peleaban, ellas también se peleaban. Muchas veces por culpa de los padres también. Mientras que Tamara defendÃa a su madre, su hermana Diana hace lo propio con su padre, lo defendÃa. Y muchas veces llegaron estos conflictos hasta los golpes. Entonces su relación jamás fue buena, según me explica. Todo esto empeoró en la adolescencia. Por alguna razón, tal vez por ese resentimiento, las hermanas, fuera de quererse, empezaron a competir entre ellas. Competean en serio, incluso por amistades y también por parejas. El caso es que la vida también da giros, y a veces giros inesperados y giros muy dolorosos. la madre de estas mellizas falleció en un accidente, y hay muchas interrogantes en este accidente,
1:14:04 pues Tamara nos platica que en el juzgado, según el conductor, dijo que la mujer se habÃa aventado para impactar en el auto, Tamara no podÃa creer esto, su madre era una persona alegre, enojona pero alegre y querÃa mucho la vida, aunque a decir verdad ya se encontraba algo deprimida en esos años, ella recuerda que se vieron en el funeral Su padre y su hermana Pero casi no hablaron entre ellos Se odiaban prácticamente Y ni siquiera un funeral pudo unirlos El caso es que pasaron más los años Y como si fuera el destino El padre de ellas falleció también Casi en las mismas circunstancias No iguales, pero casi las mismas Un accidente automovilÃstico ParecÃa ser que tenÃan algún tipo de maldición El caso es que antes de que falleciera su padre, habÃa habido una fiesta familiar. Una fiesta familiar a la cual habÃa ido Tamara. Y en esa fiesta conoció a Carlos, un ingeniero joven que la superaba por 10 años. Aquel ingeniero habÃa sido invitado por parte de su padre para que conociera a Diana y se terminara pues enamorando, ¿no? Ahà estaba su padre acercándole, podrÃamos decir, a un buen prospecto. como yerno el caso es que las cosas no salieron como el padre querÃa y aquel
1:15:36 ingeniero Carlos se terminó enamorando de Tamara justamente la otra hija la cual la despreciaba obviamente esto fue tejiendo un enorme enojo dentro de Diana ella siempre que podÃa le recalcaba que le habÃa quitado su futuro que le habÃa quitado su hombre Pues Carlos a decir verdad me dice a Tamara que le iba muy bien Y esto era una de las cosas que Diana más enojaba Cuando finalmente fallece el padre de ambas Cuando Carlos ya le habÃa propuesto matrimonio a Tamara Su hermana Diana llega una mañana a su casa y le toca la puerta Después de esto le dice que está enferma Y que necesita que la cuide Que por favor lo haga por ser familia Si bien Tamara le sorprende esto, ella decide aceptar a su hermana. Ella me dice, Alex, no te sé explicar por qué. Tal vez porque ya no querÃa estar peleada.
1:16:41 Tal vez porque ya era mayor. Tal vez porque yo ya querÃa tener una familia, querÃa recuperar a mi hermana. El caso es que la acepté. Le dije, entra. Parece entonces yo habÃa comprado una pequeña casa. y la dejé entrar... y durmió en un cuarto que tenÃa para visitantes... según ella me explicó se encontraba muy mal... y no tenÃa quien la cuidara pues... no tenÃa hijos ni tenÃa pareja... esto fue empeorando con los dÃas... yo trataba de ser una buena hermana... y trataba de cuidarla e incluso hacer plática...
1:17:23 ella como que también me hacÃa plática... pero cuando llegaba Carlos... Solamente estaba con él y se le encimaba. Obviamente esto me disgustaba, pero por algo que no puedo entender, no le reclamaba. Y ahorita te voy a decir por qué, Alex. Y es que todas las mañanas desde que ella llegó, me daba unas empanadas que ella cocinaba precisamente antes de que yo me levantara. Yo me levantaba por eso de las 8 o 9 de la mañana, ya que entraba al trabajo a las 3 y salÃa a las 10 de la noche. Ella se levantaba antes y me daba estas empanadas. Yo me las comÃa porque sabÃan muy bien, Alex. Eran las mejores empanadas que habÃa probado. Y siempre les daba las felicitaciones.
1:18:09 Cada dÃa parecÃa ser que las hacÃa más ricas. Pero también empecé a notar que cada vez era más mansa dentro de la casa. Era más dócil. E incluso hasta mi propio prometido lo empezó a notar. Lo que nos explica Tamara con esto, es que de alguna forma extraña, ella empezó a dejar aquella actitud que tenÃa, incluso en el trabajo. Si bien no era una persona alebrestada, era una persona que tenÃa un porte, era una persona con carácter, por eso tenÃa gerencia. Sorprendentemente aquel carácter se habÃa esfumado, ya ni siquiera mandaba en su propia casa. El caso es que esto pasó de su genio, de su carácter, A su cuerpo. Ella poco a poco empezó a sentirse mal.
1:18:58 Empezó a adelgazar. Empezó a sentir dolor de huesos. Y a pesar de que los doctores venÃan. No podÃan hacer nada. Le daban medicamento. Y Tamara seguÃa empeorando y empeorando. Con el pasar de los dÃas. El caso es que me platica. Alex. En ese momento yo estaba siendo visitada por una vecina. una vecina a la cual yo le tenÃa mucha confianza, Doña Queta. Era una señora de 40 años ya. Y ella me decÃa que me estaban haciendo algo y que no le gustaba la apariencia de mi hermana. Yo trataba de explicarle que si bien mi hermana no era una persona agradable, porque no lo era, yo dudaba bastante de que ella me estuviera haciendo algo de esta magnitud. El caso es que Doña Queta un dÃa fue y la persiguió durante la tarde y vio que se metÃa en el cementerio y salÃa con una bolsa oscura y con esta misma bolsa se metÃa a nuestra casa ella al ver aquella bolsa llegó un sábado cuando mi hermana no estaba pero yo estaba ahà y ella me pidió permiso para poder investigar para poder ver entre las cosas de mi hermana y en toda la casa por si las habÃa ocultado por algún lugar yo al principio no querÃa pero al final le dije que sÃ, que inspeccionara, fue y inspeccionó, y finalmente dio con las bolsas, estas bolsas no se
1:20:30 encontraban en su cuarto, estas bolsas se encontraban abajo de un lavadero, el cual ya no lo estaba usando, era un lavadero viejo, donde estaba atascado de mucha basura, que ni siquiera se bajaban, eran hachas, eran palos oxidados, latas, etc., era un montón de chatarra vieja, al parecer las habÃa escondido muy bien, y al abrir aquella bolsa, nos dimos cuenta que habÃan huesos, huesos del cementerio, posiblemente de algún cuerpo que habÃan exhumado, mi hermana los traÃa, y después de checar más sus pertenencias, vimos que estos huesos los molÃa, y con eso hacÃa también más brujerÃa, y los espolvoreaba por asà decirlo, cada vez que me daba aquellas dichosas empanadas, que a mà me encantaban, eran del cementerio, porque ella me estaba jalando poco a poco para el cementerio, ella querÃa acabar con mi vida, ella también le estaba haciendo un embrujo al prometido, ya que se querÃa quedar con él, querÃa enamorarlo una vez que falleciera, al saber todo esto, Tamara sintió mucho terror, por la persona que habÃa llamado hermana, tan siquiera unos minutos antes, y si bien estaba más que claro que la iba a correr ese mismo dÃa,
1:22:00 sucedió otra cosa, otra cosa que ella no habÃa planeado para nada, no sabe si tal vez se le regresó, no sabe si tal vez no era la primera vez que hacÃa esto, sino también que se lo hacÃa a otras personas, y tal vez otra persona le hizo brujerÃa, quien sabe, El caso es que sorprendentemente aquella tarde, cuando se supone Tamara y Doña Queta estaban esperando a que llegara su hermana para confrontarla, les llegó una noticia. Diana habÃa perdido la vida en un accidente automovilÃstico. Ella me dijo que solamente porque eran familia, le hizo su funeral y fue y la enterró. Pero una vez que estaban bajando el ataúd, Dijo en voz baja Aquà me querÃas traer Y mira donde terminaste Tú te fuiste antes que yo Ella dejó de comer aquellas empanadas Y empezó a mejorar Obviamente fue a hacer limpias Le hicieron trabajos para sanar Y aunque tardó tiempo Lo consiguió Ella me cuenta que cada vez que recuerda esta historia Se le llenan los ojos de lágrimas porque ella ve otras familias felices, que se quieran mucho, o al menos eso aparentan, pero eso ella jamás lo tuvo, en su lugar, cuando a ella le dicen la palabra familia, siempre se le viene
1:23:31 a la cabeza un campo de batalla, en donde su propia hermana estaba dispuesta a acabar con la vida de ella. La bruja que se casó con el diablo Esta siguiente historia me la cuenta Emanuel Espinosa Y más allá de una experiencia paranormal Es una leyenda que se cuenta constantemente En un pueblito de Zacatecas De donde es Ãl dice que nació en el año 72 Y desde aquellos años se cuenta esta leyenda. Pasó toda su niñez escuchándola y en esta ocasión nos la quiere contar. Más allá de una leyenda, es una experiencia que sucedió. Y su abuela y su madre dan fe de esto. Sucede que en el pueblo, asà como en otros tantos alrededor del mundo, los pueblos son tan pequeños que todos se conocen entre ellos.
1:24:47 Todos los vecinos saben en qué trabajan, saben los negocios que tienen, saben los oficios que hacen. Y obviamente este pueblo no era la excepción. HabÃa una señora de aproximadamente 50 años que se dedicaba a la brujerÃa. Y ella no lo tapaba, no se escondÃa para esto. Ella era muy bien conocida en el pueblo y hacÃa trabajos incluso a personas que venÃan de otros ejidos, de otros pueblos. Incluso de otros estados o ciudades Esta señora tenÃa mucho dinero Pero no era nada ostentosa No se compraba cosas de mucho valor Su casa tampoco parecÃa La de una mujer muy poderosa con mucho dinero Era muy grande, eso sà Según me dice Emanuel Toda la casa de aquella señora Era una cuadra entera Estaba completamente bardeada por un muro de piedra sólido, y adentro de este muro tenÃa un patio muy extenso y dos casitas de madera. Era algo extraño, pero bueno, cada quien hace lo que quiere con su dinero.
1:26:03 El caso es que esta mujer pasó durante muchos años en aquel pueblo. Todos la conocÃan, todos la respetaban y también otros tantos le tenÃan miedo. El caso es que jamás se le conoció ninguna pareja Ningún hombre que estuviera interesado en ella Y por lo tanto jamás se casó ni tuvo hijos Al menos hasta un tiempo determinado Después ocurrió algo curioso Aquella mujer portaba con un anillo de casada Y le decÃa a todos que ya estaba comprometida Pero que no estaba comprometida con un simple mortal como ella decÃa sino que decÃa que estaba comprometida con el mismo Señor de las tinieblas. Claro, esto, más allá de ocasionar halagos, ocasionaba miedo. Aquella señora no era conocida por desvariar.
1:27:01 No tenÃa ninguna deficiencia mental. Era muy inteligente. Y aparte, muchos sabÃan a lo que se dedicaba. Sus palabras no eran tomadas con escepticismo, sino con miedo. Y fue asà como aún más personas se fueron separando de ella. Sus amistades, que si de por sà ya eran reducidas, se redujeron aún más. Y los habitantes que habÃan construido su casa en frente de la suya, tenÃan miedo de salir. Cuando ella se encontraba afuera, ya se abarreando o limpiando su banqueta. El caso es que de manera sorprendente, la mujer quedó embarazada.
1:27:41 Vuelvo y repito. No se le conoció nunca ningún novio, no se le conoció nunca un esposo o alguna relación seria. Siempre se le veÃa sola, pero últimamente habÃa adoptado un cierto humo, un cierto olor a azufre que la acompañaba de un lado hacia el otro. Muchas personas no toleraban este olor cuando la tenÃan cerca en el mercado o en alguna tienda y se tenÃan que separar de ella. La mujer quedó embarazada y en cuestión de cerca de 8 meses, 9 meses, lo que es un embarazo perfectamente normal, dio a luz.
1:28:22 En aquellos años los hospitales más cercanos se encontraban en las ciudades y la mujer no viajó. Ella mandó a pedir a una partera, una partera que se encontraba ahà en el pueblo y que habÃa recibido varias mujeres. Ya habÃa estado recibiendo varios nacimientos, asà que tenÃa mucha experiencia. La mujer fue a su casa, debido a que le ofreció una cantidad muy jugosa de dinero, no le podÃa decir que no. La partera fue a su casa, y según me dice Manuel, la partera se arrepentirÃa toda su vida de ir, o mejor dicho, lo que le quedaba de vida. Se arrepintió. Cuando aquella mujer entró a la casa de aquella señora, de aquella bruja, al volver a salir de esta, ya no fue la misma mujer. aquella partera salió con una cara de horror, espantada, profundamente horrorizada, en su cara se le veÃa, simplemente estaba aterrorizada por lo que acababa de ver, la partera según le contó a los habitantes, aquella mujer tenÃa como tesoros en su casa, cuenta que habÃa visto monedas de oro, monedas de plata, e incluso, Para que vieran que tenÃa razón y que no mentÃa, le mostró dos monedas de plata, muy antiguas.
1:29:47 Obviamente le pagó con dinero, pero también le dio unas monedas como un plus, como algo extra. Se notaba que ya tenÃa muchas. Aparte de esto, le dijo que toda la casa tenÃa una pesadez y que cuando estaba recibiendo a los niños, que eran tres, La partera dijo que sentÃa la presencia de alguien y que lo vio. Vio a una sombra que se encontraba parada en el pasillo, mirando hacia adentro del cuarto. Solamente la sombra de algo. Estaba segura que no era una persona, pero era algo que los observaba, expectante de lo que iban a hacer.
1:30:32 Si de por sà todo esto era extraño y hasta cierto punto horroroso, Lo peor continuó en el parto, ya que según cuentan, la partera no recibió a niños. Aquella mujer, aquella bruja, no estaba embarazada de niños humanos. La partera cuenta que lo que nacieron aquella noche eran extrañas criaturas, con cuerpo de niño y rasgos de demonios. Los niños tenÃan cuernos y ojos rojos, tenÃan garras, y algunos pezuñas. La partera quiso salir en ese momento gritando, pero tuvo que aguantarse. Aquella mujer repetÃa esta historia varias veces, y su salud empezó a deteriorarse de forma sorpresiva. Aquella partera simplemente falleció un mes después de haber recibido aquellos dichosos demonios.
1:31:34 Obviamente todos en el pueblo se espantaron aún más, no tan solo por las palabras de la partera, sino también porque ésta habÃa fallecido, probablemente todo a causa de lo que habÃa vivido en aquella casa. Las personas que vivÃan enfrente de aquella bruja estaban tan aterrorizados que rara vez salÃan, solamente a trabajar o tal vez para algún percance que tuvieran, se encontraban como catrincherados. Y por si esto no fuera poco, algunos habitantes que pasaban enfrente de la casa, del lado de la banqueta, decÃan que escuchaban ruidos, risas de niños, como si estuvieran jugando. Algo sorprendente, porque esto fue meses después.
1:32:22 Técnicamente un niño no podrÃa estar jugando en el patio ni estar gritando, pero lo escuchaban cuando vieron de nuevo a aquella señora salir de nuevo de aquella casa. que se tardó también como dos meses, no salió para nada, salió sin panza, ya estaba otra vez delgada, y salió completamente sola, la mujer solamente fue y compró gasolina, mucha gasolina, la cual llevó en tanques, hizo varios viajes, de repente por la noche un olor a gasolina empezó a emanar de aquella casa, los vecinos de enfrente se preocuparon, olÃa bastante, como si hubiera una fuga a gran escala, de repente hubo una chispa, y como la casa de la bruja estaba hecha de pura madera, se prendió fuego, con mucha facilidad, para cuando los vecinos querÃan hacer algo. Ya era muy tarde, las llamas habÃan consumido por completo toda el área de la casa, pero sorprendentemente por los muros de piedra, los cuales funcionaron como una especie de caja de una especie de cárcel, el fuego no se extendió, como si todo hubiera estado perfectamente calculado, es decir, para no afectar a más personas. Cuando llegaron las autoridades y también los vecinos se metieron a la casa, pensaron en encontrar el cuerpo
1:33:53 de aquella señora chamuscado, pero sorprendentemente no encontraron nada, Buscaron por un lado, buscaron por el otro Y no vieron nada Algunas personas dicen que muy probablemente La mujer se habÃa ido Antes de prender el fuego a la casa Pero habÃa dejado todas sus pertenencias HabÃa billetes quemados Camas quemadas, pertenencias, ropa quemada Incluso las monedas se pudieron encontrar Pero saben lo curioso de esto es que nadie quiso agarrar las monedas de oro y de plata que encontraron aquella vez.
1:34:39 A pesar de que eran muy costosas y a pesar de que les hubieran dado un buen dinero por ella, ningún habitante quiso agarrarlas. Todo lo contrario, las enterraron ahà mismo, junto con todas las pertenencias. Nadie tuvo el valor de comprar aquella casa. Es más, todo lo contrario. Los vecinos de enfrente, según me cuenta Manuel, se fueron al pasar algunos meses. Vendieron el terreno al gobierno, el cual construyó, como cerecita sobre el pastel, un cementerio enfrente de aquella casa. Nadie compró aquel terreno. El tiempo se encargó de derruirlo.
1:35:23 Solamente quedó de pie, al pasar los años, la barda de piedra. Pero aquella bruja, Jamás volvió a aparecer. Algunos dicen que se fue con sus hijos, que se fue con su esposo, y que ese fuego no solamente fue más que la puerta que abrieron hacia el infierno. A veces cosas extrañas llegan hasta nuestro hogar A veces no las pedimos A veces nos comportamos incluso tan bien con la vida Que nos preguntamos por qué esta nos recompensa Enviándonos cosas malas para que no sucedan A veces simplemente las personas buenas tienen mala suerte O a veces el mal No se rige por quien se comporta bien o quien obra mal Simplemente es una cuestión de suerte O tal vez de territorio Esta siguiente historia nos la manda Javier Medina Javier tenÃa aproximadamente algunos 20 años cuando sucedió esto
1:36:56 Javier y su abuelo eran muy cercanos Sobre todo cuando falleció la abuela Su abuelo era un hombre de campo Le gustaba estar solo Era un hombre de familia pero no le gustaba ir a donde vivÃan sus hijos, como quien dice como para que lo mantuvieran, eso jamás le gustaba, no le gustaba pedirles comida, no les gustaba pedirles apoyo, mucho menos les gustaba pedirles un lugar donde pasar la noche, él siempre decÃa que tenÃa su casa para eso, era un muy buen abuelo, pero bastante independiente, incluso a esas altas edades de los 80, 90 años, que el abuelo para ese entonces rondaba por ahÃ. El abuelo habÃa crecido en rancho, y por lo tanto, habÃa tenido una muy buena alimentación, verduras, vegetales, carne, ejercicio diariamente, asà que era muy raro, muy extraño que el abuelo se enfermara. Javier recuerda muy bien a su abuelo, lo recuerda vigoroso, lo recuerda con mucha vida, pero un dÃa, A la granja de su abuelo llegó algo horrible. Su abuelo dice que se encontraba una tarde, por eso de las 7 u 8 de la noche, con sus puercos, con sus gallinas, cuando en eso él nota algo extraño. Ãl ve que entre sus cerdos se encuentra uno más. Los rancheros tienen
1:38:29 muy buena memoria, conocen muy bien a sus animales, incluso por caracterÃsticas que los distinguen por eso los nombran a veces. Y él sabÃa que aquel cerdo no era suyo, simplemente habÃa aparecido en su corral, como por arte de magia. Aquel cerdo tenÃa un volumen mucho más grande que los que él tenÃa, y tenÃa una expresión en su rostro que el abuelo decÃa que lo incomodaba. Si bien los cerdos tienen miradas que a veces incomodan a unas personas, aquel cerdo tenÃa una Muy humana... Exageradamente humana... Como si un hombre... Perturbado te estuviera viendo... El abuelo no le quiso prestar atención a esto... Pensó que tal vez el cerdo...
1:39:20 PertenecÃa a otra granja aledaña... Aunque eso sÃ... Para haberse escapado el animal... Tuvo que haber recorrido bastante terreno... Hasta llegar a aquella granja... El abuelo vivÃa muy aparte... TenÃa extensas hectáreas... donde se dedicaba a cultivar y también a pastorear y también a sacar a sus animales. No le prestó mayor atención a esto y pensó que más tarde que temprano algún vecino vendrÃa a reclamarlo. Asà que ahà lo tuvo. Curiosamente el cerdo pasó ahà toda la noche. Y al amanecer el cerdo se habÃa ido. Esto se repitió durante tres noches. El cerdo iba, aparecÃa simplemente a las 7 u 8 de la noche, cuando el sol ya estaba bajando o incluso ya estaba oscuro, aparecÃa en el corral.
1:40:14 No comÃa, no bebÃa, solamente se materializaba ahÃ, y el abuelo lo veÃa. A pesar de que el abuelo se acercaba a él o acariciaba para ver si no era algún cerdo brusco, rudo, bronco, como le dicen, el cerdo no hacÃa nada, simplemente se quedaba parado. como si fuera algún tipo de estatua. Solamente movÃa su estómago por la respiración que tenÃa, pero no le prestaba atención a los animales ni tampoco al abuelo. Javier dice que vio a este cerdo en algunas contadas veces. Lo vio cuando simplemente aparecÃa en el corral. Ãl le preguntaba a su abuelo y su abuelo le decÃa que no sabÃa de quién era, pero que venÃa todas las noches. El caso es que el abuelo, a partir de esas apariciones, comenzó a enfermar, pero enfermar de una manera muy horrible, empezó con una tos, una tos que poco a poco fue mermando sus pulmones, con un dolor de huesos, de cabeza, e incluso con mareos, tanto asà que el abuelo llegó a caerse varias veces, y obviamente a pesar de ser un hombre muy sano fÃsicamente, el abuelo resentÃa las caÃdas, y fue asà como poco a poco, La cama se fue apoderando de aquel hombre tan vigoroso y con tanta energÃa. El abuelo llegó al punto que a veces no se movÃa de la cama, más que para levantarse, para ir a comer o para
1:41:46 hacer otras actividades. Poco a poco fue vendiendo sus animales, pues él ya no podÃa atenderlos, la energÃa le faltaba. Y él se sentÃa horrible, se sentÃa muy mal por esto. Pero no era lo peor. El abuelo siempre en la noche tenÃa estos pensamientos malos. A veces no lo dejaban dormir. Y fue en una noche, por eso de las once, él ya se encontraba en la cama, pensando en todo esto, en cómo habÃa acabado ahÃ, cuando escucha que alguien está caminando alrededor de la casa. Pero aquellos caminares, aquellos pasos, son muy extraños. Parecen ser pezuñas, pero él alcanza a escuchar que solamente son dos pezuñas. Ãl tiene muy bien entrenado el oÃdo y escucha una voz que viene desde afuera.
1:42:45 El abuelo, según le cuenta Javier, cuando se levantó y miró por la ventana que tenÃa en su cuarto, vio al cerdo caminar alrededor de su casa, completamente solo. como si estuviera hablando con alguien. El cerdo caminaba a dos patas, bostezando una sonrisa y hablando perfectamente, no le costaba, diciendo que ese era territorio del diablo y que todos los que se encontraran ahà iban a fallecer. El abuelo, a pesar de ser un hombre de rancho, a pesar de haberse criado, con todas estas leyendas, con todos estos relatos, de brujas, de nahuales, esa impresión fue demasiada, el pobre anciano, no pudo con eso, no pudo dormir en toda la noche, y aquella mañana, se la pasó llamando a Javier, una y otra y otra y otra vez, que fuera por él, de forma milagrosa, aquel abuelo tan independiente, aquel abuelo que era...
1:43:58 Tan autónomo que no le gustaba irse a vivir a otra casa que no fuera la suya. Finalmente estaba dispuesto a marcharse. Javier fue a la casa de su abuelo. Y su abuelo no le dijo nada en ese momento. Solamente le dijo que él ya no podÃa atenderse. Y que por favor se lo llevara a vivir con él. Javier en ese momento tenÃa un pequeño departamento. Pero él quiere mucho a su abuelo. Y lo recibe con los brazos abiertos. Y le dice, claro que sÃ, mi viejo, vámonos. Yo me hago cargo de usted, no se preocupe. Tristemente, aquella vida en familia de ellos dos no duró mucho.
1:44:40 El abuelo falleció pasadas tres semanas de eso. Pero no falleció sin antes decirle lo que habÃa visto. El abuelo le dijo que habÃa visto a aquel cerdo hablando y caminando como si fuera un humano. Y es más, culpaba a aquel cerdo de todos sus males, porque el abuelo habÃa unido todo y decÃa que desde que aquel condenado animal habÃa llegado, a él le empezó a ir muy mal en la vida y también en salud. Finalmente enterraron al abuelo, y el abuelo como querÃa bastante a Javier, le habÃa dejado el terreno y la granja. Ãl habÃa dicho, si quieres vive ahÃ, ese es tu caso. pero también si quieres véndela, obviamente Javier optó por venderla a un primo lejano, él no sabÃa nada de granja, no sabÃa nada de animales, y además para ese momento el abuelo ya habÃa vendido casi todos sus animales, solamente quedaba un puñado de gallinas y uno que otro borrego, el caso es que Javier antes de finalmente vender aquella casa, tomó la decisión de vivir ahà un fin de semana en compañÃa de su novia, que hoy es su esposo, Asà que se fueron juntos. Ãl pensó que aquello que le habÃa contado el abuelo no era real. El abuelo se encontraba tan mal que él pensó que lo que habÃa sucedido es que habÃa tenido alguna alucinación. Ãl entendÃa que
1:46:13 tal vez en sus últimos momentos, en sus últimas semanas, habÃa sufrido de alucinaciones. Obviamente esto no se lo dijo, pero era lo que pensaba. Todo el dÃa y toda la tarde se la pasaron fenomenal él y su novia en aquella granja. Cayó la noche y se fueron a dormir. Se fueron a dormir en la alcoba donde él solÃa dormir cuando era niño y cuando visitaba siempre a sus abuelos. Y esa noche a Javier lo levantó su novia. Su novia se habÃa levantado para ir a tomar agua y en ese transcurso de salir de su habitación, caminar por la sala y finalmente llegar al botellón de agua, habÃa visto una silueta que se paseaba por afuera de la granja, caminando en cÃrculos como si la estuviera rodeando, como si estuviera rodeando toda la casa. Fue con Javier y la levantó, pues habÃa visto un cerdo caminando en dos patas cuando alzó la cortina para ver quién era. Javier se levantó, fue hacia la ventana y lo vio también. Ahà se dio cuenta que su abuelo no mentÃa. Aquel cerdo sÃ, sà existÃa y se encontraba ahÃ, parado enfrente de ellos, caminando como lo hacÃa un humano y hablando, condenándolos a
1:47:44 los dos, diciendo que ese terreno le pertenecÃa al oscuro y que si se quedaban ahÃ, iban a perder la vida. Javier después de vivir esto se fue, se encerró en su habitación junto con su novia y no salieron hasta la mañana siguiente. Javier trató de alejarse de aquella granja y no entendÃa el por qué. Aquella granja jamás habÃa sufrido de nada paranormal, nada parecido a eso. Ãl recuerda que toda su infancia solamente fueron alegrÃas y reuniones familiares y ahora de alguna extraña manera aquella granja se habÃa convertido en un sitio oscuro, y demasiado aterrador, la granja se terminó vendiendo, quien la compró, que era un primo lejano, curiosamente la vendió, poco tiempo después, hasta hoy es fecha, después de 25 años, según me dice Javier, que no ha vuelto a aquel lugar, que aquel sitio, que habÃa marcado su infancia, ahora habÃa sido reemplazado por el lugar más aterrador que habÃa visto en su vida. Uno se tiene
1:49:19 que adaptar a los diferentes trabajos que uno agarra, ¿no? A veces escogemos trabajos que pueden ser peligrosos, otras veces que suelen demandar mucho tiempo, pero cada quien escoge el empleo que más se le acomoda a sus posibilidades y también a lo económico. A veces, aunque este empleo demande mucho tiempo, ¿no? Creo que muchos de nosotros podemos identificarnos con esto. Este era el caso de Manuel. Manuel es un transportista. Si bien no es un camionero que va a diferentes estados de la república. Es un transportista de ganado.
1:50:00 Solamente de su municipio y otros aledaños. Trabaja para diferentes ranchos. Para diferentes granjas. Y siempre por lo regular. A veces le toca transportar durante la noche. Los viajes se tienen que hacer. Los pedidos tienen que llegar. Y obviamente... Toda entrega se tiene que hacer al pie de la letra, importando poco que lleguen a plenas 12 de la noche. Obviamente Manuel, como es un transportista de ganado, tiene que ser mucho más cuidadoso que cualquier otro transportista de otra mercancÃa. Los animales son seres vivos y son seres que pueden herirse en el camino. Y a pesar de que van a llegar a otro tipo de granjas para consumirse, estas granjas son muy baratas. pero muy estrictas en el manejo de los animales. Quieren que lleguen sin un rasguño y tampoco heridos, obviamente.
1:50:58 Asà que Manuel, a pesar de conducir un camión más o menos grande, lo conduce de manera muy lenta para que los animales no se tropiecen y se aplasten unos con otros. Debido a esto se le hace tarde a veces, y en aquella ocasión se le hizo tarde. Llegó a entregar una mercancÃa que era de chivos, cabrÃos y uno que otro cerdo. Era una granja familiar, no era la gran cosa, pero tenÃan sus clientes, ¿no? El caso es el siguiente. Manuel no se mete para nada en lo que viene siendo la descarga. Su trabajo es solamente transportar, asà que él solamente abrÃa las puertas y los muchachos se encargaban de bajar los animales. Asà estaba en el contrato.
1:51:43 Ãl solamente hacÃa tiempo, firmaba algunos documentos Y con la misma se subÃa a su camión, cerraba la puerta y vámonos. Finalmente a dormir a su casa. El caso es el siguiente. Cuando Manuel se encontraba, de nuevo en carretera, a plenas dos y media de la noche, no veÃa ni un solo auto. Iba tranquilo, sin la radio, sin nada, con los vidrios hasta abajo, disfrutando de la brisa nocturna. sin ni un solo ruido... más allá del motor del camión... y cree que por esto mismo... escuchó lo que escuchó...
1:52:23 Manuel empieza a escuchar... cómo repiten su nombre... le gritan una y otra vez... Manuel Manuel déjame ir adelante... Manuel obviamente si lo escucha una vez... él piensa que es su subconsciente... tratando como de... jugarle alguna mala broma... pero aquÃ... Empieza lo curioso Porque lo empiezo a escuchar varias veces Y es ahà donde él se da cuenta Oye, esto no lo estoy imaginando Esto en verdad está sucediendo Me están hablando, me están gritando¿ Pero quién me está gritando? Y Manuel empieza a tener preguntas en su cabeza Vengo en mitad de la nada Hay monte a ambos lados No hay casas por aquÿ Quién me está gritando? Y es entonces cuando Ella empieza a escuchar Empieza a captar De dónde viene aquel sonido Y empieza a captar Y empieza a captar Y logra deducir Que el sonido viene de atrás de él Pero no en la cabina del camión Sino en la caja Es en ese momento cuando Manuel se detiene Baja del camión Y empieza a luzar hacia adentro La caja donde transporta los animales No es como una caja cerrada Es de madera y se puede ver hacia adentro muy bien. Manuel empieza a aluzar y en ese momento ve como brilla algo adentro. Son dos
1:53:55 puntos brillosos que de repente como que parpadean. Y ve una sombra moviéndose. E inmediatamente capta que es un animal. Manuel camina, abre la puerta de madera y empieza a aluzar. Y ve que es una cabra, un cabrÃo. De pelaje oscuro Oscuro como la noche misma Y con dos ojos que se iluminan en la noche Estos dos ojos resplandecen Incluso sin necesidad de que Manuel los esté alusando Brillan en la oscuridad como si tuvieran vida El cabrÃo solamente se le queda viendo Y no hace ni un solo sonido Ãl empieza a ver al cabrÃo Y ve que bien en perfecto estado cosa extraña ya que Manuel al no venir cargado pues pisaba el acelerador y obviamente el cabrÃo no pudo haberse mantenido todo aquel tiempo sin resbalarse pero aquà viene otra duda¿ por qué se lo habÃan dejado en el camión? los muchachos nunca dejan ganado a veces es rechazado por algunas cosas pero se le notifica y se le dice que regresa con tal animal, regresa con tal, con X cantidad de animales, etc. Todo está muy bien administrado, y en aquella ocasión no le habÃan dado nada. Ãl pensó que tal vez habÃa sido un descuido,
1:55:28 algún error de los muchachos, dejarlo ahÃ. Pero bueno,¿ qué es lo que se le puede hacer? Ya el animal ya está ahÃ. Asà que Manuel cierra la puerta nuevamente, y empieza a pensar. Bueno, a ver, lo llevaré a la granja, o me daré la media vuelta y lo llevaré a la otra, y es ahà cuando soluciona, me lo voy a llevar, voy a reportarlo, y ya después a ver qué me dicen, el caso es que aquel animal lo habÃa desorientado, tanto asà que en ese preciso momento no se habÃa acordado por qué se habÃa bajado, se habÃa bajado porque habÃa escuchado su nombre, Pero ver la presencia de aquel animal simplemente hizo que esto se le olvidara. Manuel se sube de nuevo a su camión y esta vez comienza el camino más tranquilo. Si bien no es un animalista, él tiene conciencia de que es un ser vivo. Pues vamos a tratarlo como un ser vivo, ¿no?
1:56:33 Vamos a irnos lento. El caso es que vuelva a escuchar. Manuel, Manuel, déjame ir adelante. En ese momento Manuel se detiene más adelante. Como ya dije, es una carretera sola, sola, completamente. No habÃa visto ni un auto en ese entonces. Se baja con la linterna nuevamente. Casi medio se orilla, ni siquiera se orilla tanto. Va y revisa la caja. Abre nuevamente la caja. Para encontrarse que aquel cabrÃo ahora se encuentra en dos patas caminando. las dos patas delanteras las extiende a ambos lados, como si fuera una persona, y sus ojos, que brillaban en la oscuridad, ahora brillan con más intensidad, pero con un color rojizo, emanando del centro de ellos, el cabrÃo al ver la puerta abierta, no lo dudó, empezó a caminar hacia la salida, justo a la dirección donde se encontraba Manuel, Manuel lo que hace es correr, gritar despavorido y subirse a su camión, su corazón está palpitando muy fuerte, está temblando de todos lados, pero más de sus brazos, no sabe muy bien cómo reaccionar ante todo esto, y en ese momento, toma la decisión de arrancar el camión, él está viendo por el retrovisor, rogando
1:58:07 que aquel animal se baje, pero jamás lo ve bajar, y es más, Ãl escucha muy bien cómo están caminando de un lado hacia el otro en la caja. Aquel animal sigue ahÃ. Toma la decisión, que es arrancar el camión y pisar a fondo con la puerta abierta y hacer que la gravedad haga lo suyo. Que si mucha suerte tiene, aquel animal saldrÃa resbalando y se irÃa del camión. Y es lo que hace Manuel. Pisa a fondo y se va, importándole poco que sea imprudente, pues al camión se puede voltear, pero él sigue su instinto. Y asà recorre algunos kilómetros hasta que finalmente se detiene, y se detiene porque necesita detenerse, porque él sabe que si sigue conduciendo asÃ, y sobre todo, en esta situación que tiene bastante miedo, que sus brazos le tiemblan, puede chocar. Y una vez que él se cerciora de que ya está fuera de peligro, simplemente se detiene. el caso es que Manuel, obviamente tiene que cerrar la puerta, se baja del camión rápidamente, va, cierra la puerta, el cabrÃo ya no está, y cuando se sube de nuevo al camión, según nos dice, él empieza a escuchar un par de pezuñas que se van acercando, se van acercando corriendo, cuando él ve por el retrovisor, alcanza a ver aquel cabrÃo entre la oscuridad, corriendo entre
1:59:40 la carretera, a dos patas, corriendo hacia su dirección. Manuel arranca de nuevo y se va como alma que lleva el diablo lo más rápido que puede de aquella carretera. Llega a su trabajo, a la empresa transportista, y tuvieron que calmarlo como pudieron en ese momento, venÃa muy pero muy espantado, incluso lo atendieron médicamente los enfermeros de ahÃ, él dice que si no lo hubieran atendido probablemente hubiera fallecido, la sorpresa, el temor que sentÃa en ese momento no lo ha vuelto a sentir en su vida, sentÃa que fallecÃa, sentÃa que de la impresión su corazón se iba a paralizar, pero por suerte no sucedió asÃ, Manuel desde aquella experiencia, tiene mucho más cuidado con lo que transporta, y aunque escuche su nombre una y otra y otra vez, jamás se ha vuelto a detener cuando va conduciendo en carretera.
2:01:11 Mi nombre es Yadira. Quiero contarles una experiencia que me contó mi madre. Esta historia data de muchos años atrás, cuando ella era una niña. Ella dice que durante su niñez, que fue de lo más normal posible, como para una niña de pueblo, jugar con animales, salir con sus amigos, todo esto a la edad de nueve años. Mi madre explica que sin razón y sin que nadie se lo viera venir, empezaron a suceder cosas extrañas en el pueblo. Y por referirme a cosas extrañas, es que fueron cosas que nadie se esperaba y no eran cosas que la gente de pueblo estuviera acostumbrada a estar lidiando. En los pueblos se cuentan muchas historias, muchas leyendas, avistamientos de brujas, de nahuales, Y si bien estas historias son extrañas, lo que sucedió en aquel tiempo, nadie se lo esperaba, y es que empezaron a desaparecer niños. Un terror para todos los padres, sobre todo para mi abuela que en ese momento tenÃa a mi madre muy pequeña, nueve años como ya te dije. Todo esto sucedió de manera muy paulatina, muy silenciosamente, pero poco a poco fue aumentando. Primero comenzó con la desaparición de un niño en un parque. La
2:02:41 familia de este niño vivÃa enfrente del parque, asà que no veÃan nada de malo en que el niño fuera a jugar al parque completamente solo por la tarde. En aquellos años, la inseguridad no era un tema tan presente como ahora. En aquellos años todos en el pueblo se conocÃan y, entre todos ellos, se cuidaban incluso a los niños. y aquà surge la duda mi madre dice que nadie lo vio simplemente el niño estaba jugando en el parque para desaparecer al otro segundo ningún vecino pudo captar quien se lo llevó o si es que el mismo se habÃa ido los padres por otro lado obviamente estaban desesperados buscando a su hijo por todos los lugares tanto en el pueblo como en las lejanÃas de este Y no solamente una familia se les unió, se les unieron varias.
2:03:43 Mucha multitud hubo recorriendo las calles, pero al final de cuentas no hallaron a nadie. Pasaron los dÃas y de nuevo, otro niño. No dejó motivo, no dejó rastro, simplemente desapareció esta vez en el patio de su casa. La madre dice que estaba cocinando, cosas que tenÃa que hacer la mujer de antes, atendiendo las labores del hogar, y mientras ella hacÃa todo eso, el niño se la pasaba jugando en el patio, todo este patio estaba bardeado, una barda enorme, de dos metros y medio, esto más que nada porque tenÃan animales, el niño estaba ahÃ, apenas tenÃa cinco años, no habÃa manera de que él solo se pudiera salir, Pero aquà también ocurre algo extraño porque este niño que habÃa desaparecido, como ya te dije, estaba rodeado de animales. Chivos, caballos y perros. Todos sabemos que los perros son sumamente territoriales.
2:04:51 No dejan que nadie se acerque. Y más los perros que están acostumbrados a cuidar el hogar, a cuidar el ganado, como era en esa ocasión ese tipo de perro. La madre se le extrañó mucho. cuando salió y no vio a su hijo, y es que en ningún momento escuchó a los perros ladrar. Les ladraban incluso a los familiares. Los perros estaban bien, no estaban agitados, no estaban alborotados. Nadie se pudo haber metido, sin que ellos se hubieran dado cuenta o sin que ellos lo hubieran atacado. Pero el niño ya no estaba. De nuevo, otra vez en el pueblo, Empezaron a buscar y a buscar, pero nada, simplemente el niño se habÃa esfumado. Pasaron los dÃas y la tragedia se volvió a repetir, esta vez con una abuelita y un niño que iban caminando por las calles del pueblo, esas calles de piedra. La abuelita habÃa llevado al nieto a comprar algo a la miscelánea. Cuando la abuelita y el nieto ya venÃan de regreso, les empezó a caer una lluvia torrencial. Ese tipo de lluvia que solamente es una pasada, pero que va muy fuerte. Por lo tanto, la abuelita jaló a su nieto. Se fueron a refugiar en un techo que sobresalÃa de una casa, para no mojarse. La abuelita estaba expectante para ver en
2:06:21 qué momento la lluvia se quitaba, y no se dio cuenta cuando su nieto ya no estaba con ella. Es decir, que se lo habÃan llevado casi casi enfrente de sus ojos. Inmediatamente la abuela volteó para un lado o para el otro, pero ya no estaba el niño. Este niño era muy pequeño. Según me explica mi madre, tendrÃa como seis años, siete a lo mucho, y fue en cuestión de segundos. Empezó a buscarlo con toda la energÃa que tenÃa en ese momento. Empezó a gritar, a pedir ayuda. Todos los pobladores otra vez se reunieron y empezaron a buscar al niño, pero...
2:07:02 La historia se repitió. No habÃa nadie a los alrededores. Esto llegó a tal punto que todos los pobladores empezaron a tomar cartas en el asunto. Muchos de ellos, como mi abuela, empezaron a agarrar a sus hijos para que durmieran junto con ellos en su cama. Empezaron a tenerlos vigilados en todo momento. Muchos incluso de los campesinos no dormÃan y se ponÃan con sus armas custodiando su casa. CreÃan que era algún tipo de hombre que se metÃa por los niños. Porque esto siguió pasando. Mi madre me explica que desaparecieron como siete u ocho niños. Y esto, para un pueblo pequeño, es demasiado. Sobre todo en aquellos años.
2:07:51 Es un llamado de atención. Los policÃas fueron. Esos policÃas de montada. Que andaban a caballo. se la pasaban custodiando los caminos cercanos ya sea al pueblo a los arroyos para ver si alguien se metÃa a este pero no encontraron nada después de semanas que no desapareciera ni un solo niño todos empezaron a aparecer después sin explicación alguna los niños solamente llegaban al pueblo caminando eso sà tenÃan marcas en su ropa y en su piel como si hubieran estado caminando entre el monte como si se hubieran estado desplazando entre toda la vegetación y los árboles obviamente los padres fueron los abrazaron y les preguntaron que quién se los habÃa llevado que dónde habÃan estado era más que evidente que alguien se habÃa hecho cargo de ellos porque los niños llevaban dÃas desaparecidos tenÃan que haber comido tenÃan que haber bebido no venÃan en condiciones deplorables todos venÃan muy bien alimentados Los niños no supieron decir. Era como si la memoria se les hubiera borrado. Ellos solamente recuerdan que estaban en el patio de su casa, en el parque o en el lugar de donde se los habÃan llevado. Y el siguiente recuerdo es estar caminando de vuelta al pueblo. Los padres no lo podÃan creer, pero al final de las cosas, a ellos solamente les importaba
2:09:24 que sus hijos hubieran vuelto. asà que no les dieron importancia a este tipo de hechos. Se enfocaron en tomar a sus hijos, protegerlos nuevamente y rogar a Dios que esto no volviera a repetirse. Lo extraño, cuenta mi madre, es que esos niños que habÃan desaparecido con el paso de los años se convirtieron en unos médicos brujos. Los niños empezaban a curar a las personas sin necesidad de medicina, utilizando solamente hierbas Remedios que nadie conocÃa, combinando plantas, haciendo masajes. Era como si tuvieran un conocimiento que nadie tenÃa en ese momento en la región, en el pueblo o incluso en el paÃs. Los niños se habÃan convertido en auténticos médicos de la naturaleza. Después de investigar sobre esto, en el sur de México se tiene la creencia de que los chaneques... se llevan a niños desde muy pequeños, para adiestrarlos en el manejo, de toda la medicina con hierbas, al menos eso es lo que se dice, y creo que después de escuchar la historia de mi abuela, creo que esta no es un tanto leyenda, es decir, todo eso que se dice en el sur, son meras leyendas de los chaneques, pero yo creo que esa leyenda, tiene algo de verdad, si no como explicar, que aquellos niños
2:10:57 se hubieran ido por dÃas y hubieran llegado intactos y con estos conocimientos, una historia muy interesante que quise compartirles.
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