July 2, 2026

Mega Maraton de Relatos de PUEBLOS y EL CAMPO para tener pesadillas

Mega Maraton de Relatos de PUEBLOS y EL CAMPO para tener pesadillas
Mega Maraton de Relatos de PUEBLOS y EL CAMPO para tener pesadillas
La Cripta Embrujada
Mega Maraton de Relatos de PUEBLOS y EL CAMPO para tener pesadillas
Un maraton de terror absoluto que te dara escalofrio esta noche.

0:13 Esta historia me la contó un vecino cuando yo era joven Él decía que el protagonista fue Don Eusebio Un campesino que vivía a las afueras de un pueblo pequeño Rodeado de monte y parcelas Muchos lo conocían porque era un hombre callado Pero no era un hombre callado trabajador y muy viejo ya para seguir trabajando la tierra, pero aún así nunca dejó de hacerlo. Don Eusebio vivía solo, su esposa había fallecido hacía años y sus hijos se habían ido a trabajar a otros estados de México, así que la única compañía que tenía era su perro, un pastor alemán grande, fuerte y muy leal. El viejo lo había criado desde cachorro, Siempre decía que ese perro era como su sombra. A donde fuera él, el perro iba detrás.

1:09 Todas las tardes, después de trabajar en la parcela, el perro lo esperaba en el porche de la casa. Pero una tarde ocurrió algo que cambiaría todo. Ese día don Eusebio estaba arando la tierra. Caminaba lento detrás del arado, con la espalda encorvada por los años. El sol ya estaba bajando detrás de los cerros y el cielo se estaba pintando de naranja. El aire del campo estaba silencioso. Solo se escuchaba el arrastre del arado sobre la tierra y el canto lejano de algunos pájaros. Fue entonces cuando Don Eusebio levantó la vista hacia la casa. Desde la distancia pudo ver a su perro. Estaba en el porche, sentado. observándolo, al principio no le dio importancia, era normal que el perro vigilara desde ahí, pero algo empezó a incomodarlo, la manera en que lo miraba, no movía la cola, no corría hacia él como siempre, solo estaba sentado, completamente quieto, don Eusebio entrecerró sus ojos, y entonces notó algo que le provocó un escalofrío, Los ojos del perro no tenían el brillo normal. Parecían completamente negros, negros como la noche.

2:39 El anciano dejó de arar por un momento y le preguntó al perro levantando la voz.¿ Qué tienes, viejo? Pero el animal no reaccionó, no ladró, no movía la cabeza, solo observaba con esos ojos oscuros. Don Eusebio sintió un nudo en el estómago, intentó convencerse de que era la distancia, o la luz del atardecer, así que siguió trabajando, pero durante el resto de la tarde, cada vez que levantaba la vista, el perro seguía ahí, mirándolo, cuando finalmente guardó las herramientas, y caminó hacia la casa, el perro seguía en el mismo lugar, sentado, esperándolo, El anciano murmuró. Bueno, pues¿ qué te pasa hoy? El perro no respondió. Solo lo siguió con la mirada mientras él subía el porche.

3:40 Aquella noche el ambiente se sentía raro. El perro no se separaba de él. Lo seguía por la casa, demasiado cerca. Pero lo hacía sin hacer ningún ruido, sin jadear, sin mover la cola. A veces don Eusebio Volteaba y encontraba al animal justo detrás de él Observándolo Con esos ojos completamente negros El anciano comenzó a sentirse incómodo Había vivido muchos años en el campo Y sabía reconocer cuando algo no estaba bien Esa noche decidió bajar al sótano Para revisar unas herramientas Era un sótano pequeño debajo de la casa una habitación de tierra húmeda donde guardaba cosas viejas.

4:33 Cuando abrió la puerta y empezó a bajar las escaleras, el perro lo siguió. Pero justo cuando iba a entrar al sótano, don Eusebio sintió algo, un miedo extraño. Algo dentro de él le dijo que no dejara entrar al perro. Así que bajó rápido y cerró la puerta detrás de sí. El perro quedó arriba. Por un momento se escucharon sus pasos caminando sobre el piso de madera. Luego silencio. Don Eusebio encendió una pequeña lámpara en el sótano. La luz iluminó las paredes de tierra y entonces vio algo en una esquina del cuarto. Algo tirado en el suelo. Al principio pensó que era un saco viejo, pero cuando se acercó, su corazón se detuvo. Era su perro. el verdadero, el pastor alemán estaba tirado ahí, inmóvil, sin vida, su cuerpo estaba rígido, como si llevara horas ahí. Don Eusebio sintió que el frío le recorría la espalda, porque entonces comprendió algo horrible, si su perro estaba ahí abajo, entonces,¿ qué era lo que había estado caminando con él por toda la casa?, Desde arriba se escuchó un ruido, un rasguño en la puerta. El anciano se quedó paralizado. El rasguño

6:03 volvió a escucharse. Luego, un pequeño gruñido. Don Eusebio agarró lo primero que encontró para defenderse, y eso era un machete viejo que guardaba entre las herramientas. Respiró hondo, subió lentamente las escaleras y abrió la puerta. La casa estaba en silencio. pero cuando entró a la sala, lo pudo ver. El perro estaba sentado en medio de la habitación, pero ya no parecía un perro normal. Su hocico estaba abierto de una forma imposible, como si la mandíbula se hubiera descolgado.

6:44 La boca caía demasiado hacia abajo, mucho más de lo que cualquier animal podría abrirla, y de esa boca salía un sonido bajo, un gruñido húmedo. Los ojos seguían siendo negros como carbón. La criatura giró lentamente la cabeza hacia el anciano. Don Eusebio levantó el machete y con mucha autoridad le dijo,¡ Lárgate de mi casa! La cosa sonrió, o al menos eso parecía, porque su boca se abrió aún más. Entonces el anciano se lanzó sobre él con el machete en mano La criatura reaccionó de inmediato, saltó hacia un lado con una velocidad imposible, corrió por la sala y atravesó una ventana, rompiendo el vidrio por completo, y desapareció en la oscuridad del campo. Don Eusebio se quedó de pie, respirando agitado. Desde esa noche todo cambió, nunca volvió a trabajar la tierra hasta tarde. Siempre entraba a la casa y antes de que oscureciera, y más de una vez decía que, cuando miraba hacia el campo, por la noche, veía una sombra de perro, recorriendo los límites de su terreno, caminando entre la oscuridad, observando la casa,

8:15 muchos pensaban que el viejo, estaba imaginando cosas, pero don Eusebio, siempre juró que lo que vio, no era su perro, y que algo había intentado quedarse en su casa, usando la forma de su único amigo. El anciano siguió viviendo ahí muchos años más, hasta que finalmente falleció. Pero algunos vecinos dicen que todavía, en ciertas noches sin luna, se puede ver una sombra de perro caminando por ese terreno. Un perro que no ladra, que no hace ruido, Y que mira la casa con ojos completamente negros. Esta historia ocurrió hace muchos años... en un pequeño pueblo del norte de México. A mí me la contó un señor mayor que juraba que todo le pasó a dos hermanos del mismo pueblo, muchachos de campo que estaban acostumbrados a recorrer los caminos del monte a caballo. Los hermanos se llamaban Tomás y Julián. Ambos trabajaban en una pequeña parcela familiar,

9:47 ayudando a su madre porque su padre había fallecido. cuando ellos aún eran muy jóvenes. Así que los dos se encargaban de muchas cosas del rancho, cuidar animales, revisar cercas y traer herramientas desde otros terrenos cercanos. Una tarde, cuando el sol ya empezaba a bajar, los dos regresaban a casa cabalgando por un camino de terracería que atravesaba todo el monte. Era un camino viejo que los habitantes del pueblo usaban desde hace décadas a los lados crecían mezquites y matorrales y a esa hora el lugar estaba completamente solo el cielo ya estaba tomando ese color anaranjado del atardecer los caballos caminaban tranquilos mientras los hermanos platicaban pero al doblar una curva del camino los caballos se detuvieron de golpe Tomás levantó la vista En medio del camino, a unos metros delante de ellos, había un toro enorme.

10:55 Era un animal grande, mucho más grande que cualquier toro que hubieran visto en los ranchos del pueblo. Estaba parado justo en el centro del camino, inmóvil, la cabeza baja, mirándolos. Los hermanos se quedaron en silencio y Julián murmuró,¿ De quién será ese animal? No sé. contestó Tomás. Pero no me gusta. El toro no se movía, ni un solo paso. Solo estaba ahí, bloqueando el camino. Sus ojos parecían muy oscuros y no apartaban la mirada de ellos. Los caballos comenzaron a ponerse nerviosos, moviendo las patas y resoplando. Mejor rodeamos por el monte, dijo Tomás. Julián asintió. Ambos hermanos llegaron a la conclusión de que eso era lo mejor.

11:54 Ninguno quería acercarse demasiado a ese toro, así que lentamente guiaron a los caballos hacia un lado del camino, intentando rodearlo entre los matorrales. Pero cuando empezaron a avanzar por el monte, escucharon algo, un fuerte resoplido. Cuando voltearon, el toro ya no estaba quieto. Estaba corriendo hacia ellos, rompiendo ramas y matorrales con su enorme cuerpo. Los caballos se asustaron y comenzaron a correr con todas sus fuerzas. Los hermanos apretaron las riendas mientras atravesaban el monte. Detrás de ellos se escuchaban los golpes del toro contra la vegetación.

12:40 Era imposible. Ningún toro normal se movería así entre el monte. Pero lo peor vino después. Mientras escapaban, Tomás escuchó algo. Al principio pensó que era su imaginación, pero el sonido volvió a escucharse. Era una risa, una risa grave, rasposa, como la risa de un hombre.—¿ Escuchaste eso?— gritó Tomás. Julián volteó hacia atrás, y entonces lo escuchó también. La risa venía del toro. Entre las risas, Aquella cosa empezó a hablar. Tomás, Tomás. Los hermanos sintieron que la sangre se les congelaba. El toro los estaba llamando por sus nombres.

13:29 La voz era profunda, burlona, como si alguien estuviera disfrutando la persecución. Julián gritó. ¿Qué?¿ Qué es eso? No voltees, sigue corriendo, respondió Tomás. Los caballos galopaban desesperados. Las ramas golpeaban sus cuerpos mientras atravesaban el monte. Detrás de ellos seguían escuchando la risa. No pueden escapar. No pueden escapar. El toro seguía avanzando y cada vez que los llamaba por su nombre, su voz sonaba más cerca. Los hermanos sabían que eso no era un toro. Era otra cosa.

14:16 algo que había tomado la forma de un animal. Después de varios minutos de carrera desesperada, finalmente lograron salir del monte y llegar al camino que llevaba al pueblo. Cuando el toro vio las primeras casas a lo lejos, dejó de perseguirlos. Los hermanos no se detuvieron. Siguieron cabalgando hasta llegar a la casa de su madre. Entraron al patio con los caballos. Ellos venían pálidos del miedo. Su madre salió a verlos y les preguntó,¿ qué sucedió?,¿ por qué vienen así?, los hermanos comenzaron a contarle lo que había ocurrido, el toro, la persecución, y cómo aquella cosa se reía, y los llamaba por sus nombres, la mujer los escuchó en silencio, su rostro se puso serio, y cuando terminaron de hablar, dijo algo que los dejó aún más inquietos, ese camino, La gente del pueblo lo conoce como el camino del diablo. Mientras la madre le contaba esto a los hermanos, ellos solamente se miraban entre sí.¿ Pero por qué le dicen así? Preguntó Julián. La madre suspiró. Porque desde hace muchos años, la gente dice que ahí aparecen cosas, animales que no son animales, criaturas que hablan. Algunos han visto un chivo enorme parado en el camino, otros dicen

15:49 haber visto un caballo negro con ojos rojos, otros juran haber visto a un toro gigante, y unos pocos dicen que han visto al mismo diablo caminando por ahí. Los hermanos se quedaron en silencio. Esa noche casi no pudieron dormir. Desde entonces nunca volvieron a pasar por ese camino. Preferían dar una vuelta más larga por el monte antes que acercarse a ese lugar. Y hasta hoy, en ese pueblo, todavía hay gente que dice que cuando el sol se oculta, algo aparece en ese camino. A veces con forma de chivo, a veces con forma de caballo, a veces con forma de toro. pero siempre esperando a alguien que pase por el camino del diablo. Esta historia me la contó un señor que trabajó muchos años en ranchos del norte del país.

17:15 Él decía que le pasó un hombre muy viejo, de esos que ya tienen toda una vida entre el monte y los animales. Un hombre que conocía bien las cosas del campo y también las cosas raras que a veces pasan lejos del pueblo. El hombre se llamaba Don Aurelio. Don Aurelio tenía 82 años. pero aún así seguía trabajando. Era un hombre responsable y muy respetado por los ganaderos de la zona porque nunca dejaba un trabajo a medias. Aquel día lo habían dejado cuidando unas vacas en un potrero alejado del pueblo. El dueño del ganado le había dicho, vuelvo antes de que oscurezca, ahí se las encargo don Aurelio.

18:01 Era lo normal, en el campo casi nadie se queda trabajando de noche, si no es necesario, claro. Pero esa tarde el sol comenzó a bajar y el ganadero no llegaba. Don Aurilo se sentó sobre una piedra mientras observaba a las vacas pastar. El cielo se fue oscureciendo poco a poco. El viento empezó a soplar entre los árboles. Cuando finalmente cayó la noche, el anciano empezó a preocuparse. Pero también sabía algo muy importante. En esa zona había mucha delincuencia. Y si dejaba el ganado solo... Era muy probable que alguien se lo llevara... Así que decidió quedarse... Ni modo...

18:46 Aquí me quedo hasta que llegue... Como les dije antes... Don Aurelio... Era muy responsable... La noche cayó por completo... El campo quedó envuelto en oscuridad... Solo se escuchaban los grillos... Y el movimiento lento de las vacas... De pronto el cielo se iluminó con un relámpago... Y segundos después... Se escuchó el trueno. Una tormenta estaba llegando. El viento comenzó a soplar más fuerte. Las ramas de los árboles crujían. Don Aurelio se acomodó el sombrero y se cubrió con su viejo impermeable. No era la primera tormenta que le tocaba en el campo. Pero entonces ocurrió algo que lo hizo fruncir el ceño. En uno de los árboles cercanos, algo se posó entre las ramas. El anciano levantó la mirada y cuando otro relámpago iluminó el cielo, lo vio claramente.

19:46 Era un cuervo, pero no era un cuervo normal. Era enorme, demasiado grande, casi del tamaño de un hombre pequeño. El animal estaba posado en una rama gruesa mirándolo. Sus ojos brillaban en la oscuridad. Don Aurelio sintió un escalofrío recorrerle la espalda había vivido demasiados años en el campo para reconocer cuando algo tenía tintes oscuros, tétricos, como si algo maligno se estuviera materializando. El cuervo vio el pico y empezó a cantar. Pero no era el típico gasnido de un cuervo. Era una voz humana, una voz rasposa, como la de una mujer vieja. El cuervo comenzó a cantar palabras y y no eran palabras amables, eran insultos, lo corría de ahí, don Aurelio dice que le decían, lárgate de aquí, estas vacas son mías, la voz se mezclaba con el sonido de la tormenta, el animal movía la cabeza mientras hablaba, don Aurelio no apartaba la mirada, porque en ese momento comprendió algo, que era una bruja, en los ranchos se cuentan muchas historias, Historias de mujeres que se transforman en animales para hacer maldades por las noches.

21:09 Y aquel cuervo no era un animal normal. El viejo sabía lo que tenía que hacer. Se quitó el sombrero, se persinó y comenzó a rezar en voz alta. Rezó un padre nuestro. Y el cuervo soltó una risa aguda. Y después otro. Y después otro. Pero don Aurelio siguió rezando cada vez más fuerte y cada vez más decidido la lluvia empezó a caer el viento sacudía las ramas del árbol donde estaba posado el cuervo el animal seguía cantando e insultándolo pero cada vez que el viejo levantaba más la voz con sus rezos el cuervo se movía inquieto sobre la rama finalmente después de varios minutos el animal soltó un grito fuerte abrió sus enormes alas negras y salió volando hacia la oscuridad del monte, don Aurelio dejó de rezar lentamente, las vacas seguían tranquilas, la tormenta continuaba, pero aquella cosa ya se había ido, pasó un rato más, hasta que finalmente entre la lluvia, apareció una camioneta acercándose por el camino, era el ganadero, cuando bajó del vehículo, se veía confundido, perdón don Aurelio, No sé qué me pasó El viejo lo miró con calma Y le preguntó qué era lo que había ocurrido El ganadero se rascó

22:42 la cabeza Y le dijo Venía por el camino de siempre Pero me desorienté No sabía dónde estaba Daba vueltas y vueltas Y escuchaba algo volando arriba de la camioneta Don Aurelio sintió lentamente Ya sabía lo que había pasado Ah, déjalo, ya sé qué era El ganadero lo miró extrañado y le preguntó¿ Qué era qué?¿ Qué cosa? Puede ser una bruja El ganadero se quedó callado¿ Cómo que una bruja? Sí, quería desorientarlo para que no llegara Así podía venir por el ganado cuando yo me fuera El ganadero miró hacia la oscuridad del monte Y le preguntó más conscientemente Y dígame qué fue lo que pasó pues llegó aquí pero yo ya la había visto y la corrí con rezos se notaba en los ojos del ganadero que no podía creer lo que don Aurelio le estaba diciendo pero también todo encajaba con la desorientación que había tenido con todo el extraño de la situación no dijo nada más pero esa noche cuando regresaron al pueblo los dos iban mirando constantemente hacia el cielo Solamente por si acaso, aquel cuervo enorme decidía volver a pasar arriba de ellos. Esta historia

24:39 me la contó una mujer mayor hace muchos años. Ella decía que lo ocurrió cuando era apenas una niña y que quien vivió la mayor parte de la experiencia fue su propia abuela. Según ella, fue algo que marcó a su familia para siempre. La niña tenía 5 años en ese entonces. Vivía con sus padres en un pequeño pueblo rodeado de monte y parcelas. Muy cerca del pueblo vivían Pasaba un río poco profundo, donde muchas mujeres iban por las mañanas a lavar ropa. Aquella mañana parecía completamente normal. Había niebla sobre el río, de esa que cubre el agua, y hace que todo se vea silencioso y lejano. La abuela de la niña había ido a lavar algunas prendas. Llevaba una vetea, con ropa y una pequeña tabla para tallar.

25:35 La niña había insistido en acompañarla. A ella le gustaba jugar en la orilla del agua, recoger piedras y meter los pies en el río. Así que las dos llegaron temprano, cuando todavía casi no había gente. La abuela se puso a lavar ropa mientras la niña jugaba cerca de la orilla. El sonido del agua era suave, el ambiente estaba tranquilo. Durante varios minutos todo fue completamente normal. Hasta que la niña levantó la vista hacia el otro lado del río. Abuela, le dijo. La abuela estaba tallando una camisa y no respondió de inmediato.¿ Qué pasó? Mira. La abuela levantó la mirada.

26:21 Entre la niebla que cubría el río apareció un caballo. Venía caminando lentamente desde el monte. Era un caballo grande, de color oscuro. Entró al río. y comenzó a cruzarlo con calma. El agua le llegaba a las patas mientras avanzaba, pero algo en ese caballo llamó la atención de la abuela de inmediato. El animal no dejaba de mirarlas. No miraba el agua, no miraba el suelo, solo las observaba a ellas. Sus ojos parecían demasiado atentos, demasiado conscientes como los ojos de un humano. La abuela sintió un pequeño escalofrío.

27:05 El caballo terminó de cruzar el río y se acercó a la orilla donde estaban ellas. Luego bajó la cabeza y empezó a tomar agua. Pero mientras lo hacía, sus ojos seguían mirando hacia arriba, directamente hacia la abuela y la niña. La mirada era extraña. No parecía la mirada de un animal. Parecía la mirada de una persona. La abuela comenzó a sentirse incómoda. Ese caballo no actuaba como un caballo común. Se quedó observándolas demasiado tiempo, demasiado quieto y también atento. La abuela dejó de lavar ropa. Vámonos, niña, le dijo. La pequeña volteó hacia ella y le preguntó por qué. La abuela solamente le decía vámonos, vámonos ya.

27:59 La abuela empezó a recoger la ropa rápidamente. En ese momento la niña volvió a mirar hacia el caballo. El animal seguía ahí, tomando agua, mirándolas. Entonces la niña dijo algo que hizo que la abuela se quedara helada. Abuela, el caballo me estaba hablando. La abuela sintió un escalofrío recorrerle la espalda. No digas tonterías, le dijo, intentando sonar tranquila. Pero la niña seguía mirando al animal. y continuaba describiendo todo, dice que algo malo les va a pasar a mis papás, con esas palabras, la abuela sintió que el corazón le dio un golpe fuerte, miró al caballo otra vez, el animal seguía igual, con la cabeza agachada, bebiendo agua, en ningún momento escuchó ningún sonido, el caballo nunca habló, pero esas palabras que dijo su nieta, hicieron que la piel se le irisara por completo, la abuela con tono firme, le dijo vámonos ahora, agarró a la niña de la mano, y comenzaron a caminar de regreso al pueblo, la niña volteó una última vez hacia el río, el caballo seguía ahí, observándolas, la abuela no volvió a mirar atrás, esa tarde ocurrió algo terrible, los padres de la niña, habían salido a la carretera por un mandado sufrieron un accidente fallecieron ese

29:34 mismo día cuando la abuela recibió la noticia recordó inmediatamente lo que su nieta había dicho esa mañana junto al río las palabras del supuesto caballo desde ese día la abuela nunca volvió a ir a ese río ni siquiera quería pasar cerca de ese lugar Cada vez que lo recordaba sentía el mismo escalofrío. Pasaron muchos años. La niña creció. Se convirtió en una mujer adulta. Una noche, mientras recordaban cosas del pasado, la abuela decidió preguntarle algo que llevaba décadas guardando.¿ Te acuerdas de aquella mañana en el río?

30:19 Su nieta pensó un momento y le dijo, sí, sí, abuelita, me acuerdo. La abuela se tardó en contestar. pero finalmente le dijo, y te acuerdas del caballo, mi niña, pero en este caso su nieta frunció el ceño y algo confundida preguntó, ¿caballo? Sí, el caballo, que estaba tomando agua, pero su nieta se quedó pensando y luego dijo algo que hizo que la abuela sintiera el mismo miedo que aquella mañana, abuela, yo no recuerdo ningún caballo, La abuela la miró en silencio y le preguntó,¿ Entonces qué recuerdas?

31:01 Recuerdo un hombre, abuela.¿ Cómo que un hombre? La nieta sintió lentamente. Estaba en el río. Tenía el cuerpo raro. Y recuerdo que tenía unos cuernos en la cabeza. Con eso tuvo la abuela. Ella jamás volvió a hablar de aquel día. Sabía que sacara el tema. no le iba a hacer ningún bien, pero siempre estuvo convencida de una cosa, aquella mañana en el río, algo que no era de este mundo, se había acercado a ellas, y de alguna forma ya sabía lo que iba a pasar, tal vez algo demoníaco, algo del bajo astral, se materializó aquella vez, para que de manera borlona, les dijera que unos seres queridos suyos, iban a perecer ese día. Voy a contarte algo que me pasó cuando yo era niña. Durante muchos años no hablé mucho de esto porque nadie me creía o pensaban que era mi imaginación de niña, pero yo

32:35 recuerdo perfectamente lo que ocurrió y ahora que soy adulta sigo convencida de que aquella noche nos encontramos con algo que no era humano. Yo crecí en un pueblo rural pequeño, de esos donde todos se conocen, las casas estaban separadas por calles de tierra y Había parcelas alrededor y por las tardes los niños solíamos jugar afuera sin demasiada preocupación. Detrás de mi casa había un pequeño parque. No era nada grande. Tenía un sub y baja, dos columpios viejos y un par de árboles que daban sombra. Pero para nosotros era suficiente. Yo tenía ocho años cuando ocurrió todo.

33:21 Aquella tarde salí sola al parque Mi mamá estaba en casa haciendo algunas cosas, y como el parque quedaba literalmente a espaldas de nuestra casa, ella no tenía problema en que yo jugara afuera un rato. Recuerdo que el cielo estaba claro y el aire estaba tranquilo. Yo estaba jugando en el sube y baja, empujándome con los pies para que subiera y bajara, imaginando que había otro niño conmigo. Después de un rato sentí algo raro. como cuando alguien te está observando. Levanté la mirada y fue entonces cuando lo vi. A unos metros, cerca de uno de los árboles, había un gato, pero no era un gato normal. Primero noté que era muy grande, mucho más grande que cualquier gato que hubiera visto en el pueblo. Era gris, pero su pelaje tenía manchas oscuras extrañas. Al principio pensé que eran manchas normales, pero cuando lo miré con más atención, sentí un escalofrío. Las manchas parecían formar caras, pequeñas caras, algunas parecían calaveras, o al menos eso era lo que yo veía como niña. El gato me estaba mirando, no parpadeaba, no se movía, solo me observaba fijamente. Sentí una profunda incomodidad que, hasta hoy, no sé cómo explicarlo. Pero lo

34:54 peor fue cuando el gato empezó a caminar hacia mí. Sus pasos eran lentos, silenciosos. Yo me quedé completamente quieta en el sube y baja. No sabía por qué, pero ese animal me daba miedo. El gato se acercó al área de los columpios. Y entonces hizo algo que nunca había visto hacer un gato. Saltó, pero no hacia el suelo. Saltó directamente a uno de los columpios y se sentó ahí, como si fuera una persona. El columpio se movía lentamente mientras el gato permanecía sentado sobre la tabla, observándome. Sentí un miedo muy raro. No era solo miedo de un animal, era la sensación de que algo no estaba bien. Así que bajé del subibaja y caminé rápido hacia mi casa.

35:51 Entré por la puerta trasera y fui directo hacia la cocina. Desde la ventana de la cocina se podía ver perfectamente el parque, así que miré hacia afuera, y ahí estaba. El gato seguía sentado en el columpio, balanceándose suavemente, mirando hacia la casa, mirándome a mí. Sentí un escalofrío que me recorrió la espalda. Me aparté de la ventana. Intenté distraerme con otras cosas dentro de la casa, pero de vez en cuando volví a mirar hacia el parque y cada vez que lo hacía, el gato seguía ahí. Pasaron las horas, el cielo comenzó a oscurecer, las luces de algunas casas se encendieron, finalmente anocheció. En ese momento mi mamá regresó a la casa. Había salido un momento al campo cercano a cortar nopales. Entró a la cocina y y me vio mirando hacia la ventana. Me preguntó,¿ qué haces ahí? Antes que pudiera responder, ella miró hacia el parque y frunció el ceño.¡ Qué raro! Yo le pregunté,¿ qué pasa mamá? Hay un niño en el parque. Mi corazón empezó a latir rápido cuando me dijo esto. Yo le dije,¿ un niño? Sí, está sentado en los columpios.

37:14 Miré hacia la ventana otra vez. pero desde donde estaba no alcanzaba a ver muy bien la figura, solo veía algo moviéndose en el columpio. Mi mamá tomó una lámpara y decidió salir ahí. Voy a salir a ver quién es. Yo le dije que no rápidamente, pero ella solamente me miró extrañada y me preguntó por qué. Déjalo, le dije, no vayas. No sabía exactamente por qué. pero algo dentro de mí me decía que no debía acercarse a eso. Pero mi mamá era una mujer muy responsable. Tal vez está perdido, me dijo, o tal vez es nuevo en el pueblo. No podemos dejarlo ahí, hija. Finalmente salió por la puerta. Yo me quedé en la cocina mirando hacia la oscuridad del parque. Podía ver la silueta de mi mamá caminando hacia los columpios. El columpio se movía, La figura estaba sentada ahí, esperando. Mi mamá se acercó, se detuvo frente a la figura y pareció decirle algo. Por unos segundos todo quedó en silencio. Luego vi algo que nunca voy a olvidar. Mi mamá retrocedió de golpe, como si algo la hubiera asustado profundamente. Dio media vuelta y corrió hacia la casa. Entró por la puerta casi sin aliento.

38:39 Cerró la puerta con fuerza y luego corrió hacia las ventanas y empezó a cerrarlas todas, una por una, después echó seguro a la puerta, sus manos estaban temblando, nunca la había visto así, nos fuimos juntas a mi habitación, yo estaba asustada, le preguntaba qué pasó, mi mamá se sentó en la cama, todavía estaba pálida, lo recuerdo muy bien, mi mamá finalmente me dijo con voz temblorosa, Cuando me acerca el niño, pensé que estaba solo, pero cuando levantó la cara, vi que sus ojos eran los ojos de un gato. Tenían la rendija. No era un niño. Eso era otra cosa. Sentí que el estómago se me encogía y también pude ver que no tenía dientes. Tenía colmillos.

39:36 No hay que salir de la casa. Nos quedamos en silencio esa noche, no volvimos a salir, ni siquiera nos acercamos a las ventanas. Nunca volvimos a ver aquella cosa, pero yo jamás olvidé lo que ocurrió. Y ahora, ya siendo adulta, después de haber escuchado muchas historias del norte del país, creo que probablemente nos encontramos con algo muy peligroso, algo que puede cambiar de forma, algo que parece animal y luego parece humano. Algunos los llaman skinwalkers. Y lo que más me inquieta cuando recuerdo aquella tarde es pensar que primero vi un gato sentado en un columpio y horas después mi mamá vio un niño sentado exactamente en el mismo lugar. Voy a contarte algo que me pasó cuando era joven Han pasado muchos años desde entonces Pero todavía recuerdo esa noche con mucha claridad Cada vez que lo cuento La gente me mira como si estuviera exagerando Pero yo sé lo que vi En ese tiempo yo

41:08 trabajaba como el bañil Tenía poco más de 20 años y aceptaba cualquier trabajo que saliera, porque necesitaba el dinero. Fue así como terminé en un pueblo muy humilde, uno que apenas estaba empezando a crecer. Las casas eran casi todas de lámina y madera, algunas hechas con tablas viejas y techos improvisados. Las calles eran pura tierra y alrededor del pueblo había puro monte y cerro. En aquel tiempo estaban construyendo una pequeña iglesia. No era algo grande, solo una capilla sencilla, con una barda de bloc alrededor. Yo estaba ayudando a levantar la barda. Recuerdo que desde que llegué al pueblo, la gente hablaba muchas cosas raras. Unos decían que en las noches veían duendes caminando entre las casas.

42:04 Otros juraban haber visto nahuales entre el monte. Y claro, Como siempre pasa en esos lugares, esas historias terminan metiéndole miedo a uno, aunque no quisiera. Pero yo intentaba no hacerles caso. Una tarde, estaba trabajando solo, pegando block en la barda de la iglesia. El sol ya estaba bajando y el calor finalmente empezaba a irse. El pueblo estaba tranquilo, se escuchaban gallinas a lo lejos y algunos perros ladrando. En eso levanté la mirada y vi algo acercándose por el camino de tierra. Era una cabra. Al principio no le di importancia. En esos pueblos es normal que los animales anden sueltos. Pero mientras se acercaba, empecé a notar algo raro. La cabra no caminaba normal. Sus pasos eran lentos, extraños.

43:03 como si estuviera bailando. No sé cómo explicarlo mejor, así que hasta ahí dejémosle. Daba pequeños pasos raros, moviendo el cuerpo de lado a lado. Yo dejé la cuchara de mezcla a un lado y me quedé mirándola.—¡ Qué animal tan raro!— murmuré. La cabra se acercó un poco más. Sus ojos eran oscuros y parecía que me estaban mirando directamente. pero en ese momento escuché una voz detrás de mí. ¡Muchacho! Volté rápidamente y me di cuenta que era el sacerdote del pueblo, un señor ya mayor que estaba supervisando la construcción de la capilla. Acaba de llegar material, hay que descargarlo antes de que oscurezca. Miré de nuevo hacia donde estaba la cabra, pero ya se había alejado entre las casas.

43:56 Así que me olvidé de eso. El sacerdote y yo empezamos a descargar cemento y bloc de una camioneta que había llegado entre subir cosas acomodar material y limpiar un poco el lugar se nos hizo tarde cuando terminamos ya era completamente de noche el sacerdote miró el cielo y suspiró creo que ya no vale la pena que regreses al pueblo caminando a un lado de la iglesia había una pequeña casita de madera donde él se quedaba a veces y me dijo muy agradablemente Puedes dormir aquí. Mañana sigues trabajando temprano. Acepté sin problema. Estaba cansado y la verdad no quería caminar de noche por esos caminos. Cenamos algo sencillo y luego nos fuimos a dormir. La casita era pequeña, apenas dos cuartos. El silencio del pueblo en la noche era profundo. Todo estaba oscuro. No sé qué hora sería cuando algo me despertó. Al principio pensé que estaba soñando, pero entonces lo escuché otra vez. Era una risa, una risa rara, aguda, como si alguien se estuviera burlando.

45:09 Y junto con esa risa, se escuchaba el golpeteo de pezuñas sobre la tierra. Me senté en la cama, el sonido venía de afuera, y fue en ese momento que noté algo más. El sacerdote ya estaba despierto, Estaba de pie frente a la ventana, mirando hacia afuera. Su rostro se veía serio. Me levanté y me acerqué. Le pregunté, padre,¿ qué sucede? Él no respondió de inmediato, solo señaló hacia el patio. Cuando miré por la ventana, sentí que se me lava la sangre. Ahí estaba la cabra, la misma que había visto en la tarde, pero ahora estaba haciendo algo imposible. La cabra corría en dos patas, como una persona.

46:01 Corría entre el material que habíamos descargado, y mientras corría, se reía, una risa fuerte, burlona. Con sus patas delanteras, tiraba los sacos de cemento, luego empujaba los bloques, y en un momento tumbó una de las cruces de madera que estaban apoyadas cerca de la capilla. La cruz cayó al suelo con un golpe seco, la cabra seguía riendo, corría de un lado a otro como si estuviera jugando, yo no podía creer lo que estaba viendo, así que solamente me le quedé mirando al sacerdote y le dije, padre está viendo lo mismo que yo, y él me contestó algo que todavía recuerdo muy bien, siempre que llegaba temprano a la capilla, encontraba todo el material tirado, pensé que eran muchachos del pueblo, Ahora ya sé quién era.

46:58 Nos quedamos ahí adentro, sin hacer ruido, observando. La cabra siguió corriendo un rato más, riendo, tirando cosas, hasta que de pronto se detuvo. Giró la cabeza lentamente y por un segundo pareció mirar directamente hacia la ventana donde estábamos. Después soltó su última risa y salió corriendo hacia la oscuridad del monte. No volvimos a dormir esa noche. Nos quedamos sentados, esperando a que amaneciera. Cuando finalmente salió el sol, el sacerdote salió al patio. Todo estaba tirado, los bloques, el cemento, las cruces. El sacerdote trajo un pequeño recipiente y empezó a regar agua bendita por todo el lugar.

47:48 Luego se puso a rezar. Rezaba caminando alrededor de la capilla. rezaba en la entrada, rezaba en la barda, estuvo así casi todo el día, yo seguí trabajando, pero la verdad, estaba más atento al monte que a los bloques, desde ese día, esa cabra nunca volvió a aparecerse, ni en el patio, ni cerca de la capilla, ni en el pueblo, y hasta hoy sigo pensando que aquella cosa que vimos esa noche, no era una cabra, era otra cosa, algo que no soportaba estar cerca de un lugar que estaba siendo dedicado a Dios. Siempre me llamó la atención algo de mi abuela. Ella había tenido una casa muy bonita en el pueblo donde nació. Una casa grande con un patio enorme lleno de árboles y plantas. Pero un día, hace muchos años, decidió venderla y mudarse sin dar muchas explicaciones.

49:15 Cuando yo era niña, cada vez que le preguntaba por qué había vendido esa casa, ella simplemente decía... pues porque ya no quiere vivir ahí nada más solamente esa era su respuesta pero una noche cuando yo ya era un poco mayor estábamos sentadas en el patio de su nueva casa el aire estaba fresco y ella estaba tomando café mientras yo le ayudaba a deshojar unas flores que había cortado del jardín fue entonces cuando le pregunté de nuevo abuela¿ por qué vendiste tu casa? ya sabes, la del pueblo, ella guardó silencio unos segundos, miró hacia la oscuridad del patio, como si estuviera recordando algo muy lejano, y después me dijo mirándome a los ojos, nunca te quise contar esto cuando eras niña, porque no quería que te asustaras, pero esa casa tiene algo muy malo, en esa casa tenía un patio muy grande, Yo pasaba mucho tiempo ahí porque siempre me gustó cuidar de mis plantas. Me contó que una mañana estaba haciendo jardinería como siempre, quitando hierba, acomodando macetas, regando las flores. Todo parecía un día normal, hasta que escuchó algo arriba de su cabeza. Ella me explicó que era un aleteo muy fuerte. No era como el de un pájaro común. Era pesado, como si algo enorme... estuviera

50:49 volando justo encima de ella, la abuela levantó la cabeza, pero no podía ver nada, pensó que tal vez, era un ave grande que había pasado rápido, pero minutos después, volvió a escuchar el mismo aleteo, otra vez encima de ella, y ella otra vez levantó la mirada, pero de nuevo no vio nada, ella me dijo que le había pasado varias veces, en el mismo día, cada vez que escuchaba el sonido, Miraba hacia el cielo, pero nunca veía al animal que producía ese ruido. Era como si volara demasiado rápido, o como si no quisiera dejarse ver. Al final del día, dejó de pensar en eso. Siguió con sus cosas. Mi abuela tenía la costumbre de cocinar afuera por las noches.

51:37 En su patio había un pequeño asador de ladrillo, donde preparaba la comida mientras disfrutaba del aire fresco del pueblo. Aquella noche salió como siempre. pero esa vez su perro salió con ella. Y fue entonces cuando las cosas empezaron a ponerse extrañas. El perro levantó la cabeza hacia el cielo y empezó a gruñer. No miraba al suelo, no miraba hacia la calle, miraba directamente hacia arriba. Luego empezó a ladrar. Mi abuela dice que ella miraba al cielo y no podía ver nada, pero aún así empezó a sentir algo que le puso la piel de gallina, la sensación de que algo la estaba observando, como cuando un animal salvaje te vigila desde algún lugar, como cuando un depredador estudia su presa, mi abuela decidió entrar a la casa, pero antes de hacerlo miró otra vez hacia arriba, seguía sin ver nada, entró rápidamente, cerró la puerta y entonces hizo algo que nunca había hecho antes, apagó todas las luces de la casa. No sé por qué lo hice, pero sentí que era mejor que lo que estuviera afuera no supiera que yo estaba observando, me dijo mi abuela mientras temblaba. Se quedó mirando por la ventana, esperando. Pasaron unos minutos y entonces lo vio. Algo descendió del cielo

53:09 hacia el patio. Al principio era solo una sombra, pero cuando tocó el suelo, pudo verlo claramente. Mi abuela bajó la voz cuando llegó a esa parte de la historia. Era como un hombre, pero también era como un pájaro. Tenía el cuerpo alto, los brazos parecían alas cubiertas de plumas oscuras. La cabeza era extraña, alargada, como si tuviera un pico, pero al mismo tiempo tenía rasgos humanos. La criatura caminó por el patio observando la casa. Movía la cabeza de un lado a otro, como si estuviera buscando algo.

53:53 Luego caminó hacia la puerta principal, y entonces hizo algo que dejó a mi abuela paralizada. Tocó la puerta, como si fuera a una persona. Tocaba y tocaba de forma rítmica. Mi abuela me empezó a decir, yo la estaba viendo, hija. Yo lo estaba viendo desde la oscuridad, pero él no podía verme. Volvió a tocar más fuerte y cada vez más fuerte, como que quería que la abriera. Mi abuela no se movió, no hizo ruido, no encendió ninguna luz, solo se quedó observando. Después de unos segundos, la criatura dejó de tocar la puerta, se quedó quieta y como si sospechara que alguien estaba adentro. Luego giró la cabeza lentamente, miró hacia el patio, abrió sus enormes alas y voló de nuevo hacia el cielo oscuro. Cuando terminó de contarme esto, mi abuela guardó silencio. Yo la miraba sin saber qué decir, así que solamente le pregunté,¿ y qué hiciste después? Ella solamente me miró y me dijo, a la mañana siguiente empaqué mis cosas y vendí la casa.¿ Solamente por eso, abuelita?

55:15 Ella negó con la cabeza lentamente. No fue solo por el miedo, hija. Fue porque entendí algo. Aquella cosa sabía que yo estaba dentro de la casa. Y si hubiera abierto la puerta, tal vez yo no estaría aquí para contarte esta historia. El baile del diablo en el granero La siguiente historia viene de parte de Claudia Mesa Claudia nos platica que a la edad de 25 años Pasó por una de las peores experiencias de su vida Ella jamás ha sido una persona que cree en lo paranormal Si bien es religiosa y si le guarda cierto respeto Podremos decir a la memoria de sus parientes difuntos Ella no cree en fantasmas, ella no cree en demonios, en duendes, nahuales y ese tipo de cosas. Pero claro, en que no crea muchas veces no significa que no esté expuesta a que le suceda algo así. Su historia se remonta hace muchos años, cerca del año 2001 o 2002, cuando tristemente falleció su abuelo. Su abuelo era una persona muy bonachona, al igual que su abuela. y tenían mucha fama por ahí

56:46 por donde vivían. Los padres de Claudia, al igual que sus tíos, ya habían migrado. Algunos se encontraban en otros estados, incluso en otros países como Estados Unidos. La madre de Claudia y su padre también se encontraban en otro estado. Claudia vivía en otro estado, ajeno a sus abuelos. Los veía cada fin de semana si se podía, o incluso hasta festividades como Navidad o vacaciones. A pesar de esto y a pesar de criarse a la distancia, Claudia desarrolló un vínculo muy especial con sus abuelos. Por obvias razones, le partió el corazón cuando le dieron la noticia de que su abuelito había fallecido. Debido a que todos los hijos de sus abuelos se encontraban ya con responsabilidades, con trabajos, si bien podían ir a verlos, no se podían quedar mucho tiempo con ellos. Claudia esto lo entendía El caso es que después del fallecimiento del abuelo, la abuela comenzó a bajar en una espiral de tormento. Empezó a enfermar, empezó a deprimirse, y cómo no, si su esposo era su única compañía. Si bien tenían dinero, tenían algunas personas que trabajaban con ellos, que les ayudaban con las parcelas, el dinero no era problema. El problema era que estaba sola.

58:15 Por lo tanto, Claudia, una vez que terminó la carrera, se dijo a sí misma que le iba a otorgar de perdido un año o un año y medio a estar con su abuela, y si es posible, a desarrollar su carrera allá con ella. Habló con sus padres, sus padres le dieron permiso, y a la edad de 25 años, recién egresada de la universidad, partió a la casa de su abuela para vivir ahí con ella. A la abuela esto le sentó muy bien. y más temprano que tarde empezó a desenvolverse en las costumbres que tenían en aquella localidad. Si bien no era un pueblo, no era un rancho, era relativamente una colonia que se encontraba cerca de la ciudad.

58:55 Aquella colonia no estaba todavía muy bien urbanizada, tenía muchos terrenos sin casa, algunas casas se encontraban abandonadas, otras casas se encontraban en obra negra, otras casas tenían un tinte tétrico. pero a pesar de que en ciertas calles, la mayoría de estas, no se contaba con luz pública, y la mayoría de las casas no tenían dueños, ahí en la colonia no había delincuencia, jamás habían robado, técnicamente era una colonia más o menos nueva, los abuelos habían comprado, podríamos decir recientemente ahí, el caso es que uno podía salir tranquilamente a por eso de las 2 de la mañana, 3 de la mañana, a ir a comprar algunas cosas, a ir a hacer algunas encomiendas, y nada malo sucedía. Sorprendentemente, existen colonias así. Y no se necesitan ser colonias de altos ingresos.

59:53 Todo esto se los menciono porque es importante más adelante. Los abuelos tenían una estufa que no funcionaba con gas, sino con madera. Esto quería decir que Claudia se tenía que ocupar en traer la madera, cuando uno de los trabajadores no podía. Y me dice Claudia que esto era más habitual de lo que ella creía. El caso es que si bien su abuela se encontraba mucho mejor con su compañía, su estado de salud no mejoraba del todo. Necesitaba pastillas, necesitaba jarabes y algunas atenciones. El caso es que una madrugada se enteró que no había leña. Y también esa misma madrugada se enteró que faltaban algunos medicamentos.

1:00:36 Ella le dijo a su abuela que saldría por ellos, y eran plenas una y media de la madrugada. Se dio cuenta precisamente cuando le tocaba la pastilla. Su abuela le dice que se vaya con mucho cuidado, y a pesar de que no haya asaltantes, a pesar de que no tiene por qué preocuparse, por así decirlo, de que la vayan a robar en el camino, hay otra cosa de la que sí se tiene que cuidar mucho. Porque si bien en la colonia no había historias de delincuencia, si había historias de algo más muchos pobladores decían haber visto cosas extrañas cosas enteramente paranormales cosas que a muchos les aterraba durante la madrugada y que por esto mismo nadie salía algunos decían haber visto a un hombre con largos cuernos caminar por los caminos de aquella colonia caminos que no se encontraban pavimentados Otros decían haber visto pequeñas figuras como duendecillos saltando entre los árboles. Otros más decían haber visto coyotes que hablaban como humanos y que recorrían las calles por cerca de las 3 de la mañana, una hora muy popular así como también muy temida. Y creo que el relato más aterrador que le habían contado a Claudia por ese momento era el de una mujer con

1:02:06 la cara deforme, con los ojos negros y un vestido blanco que arrastraba por toda la terracería, persiguiendo a los habitantes, llorando como la Llorona, pero no era la Llorona según muchos decían. Muchos decían que era como un demonio. En fin, como ya dije anteriormente, Claudia no creía en estas cosas, pero el no creer no significa que no le dieran miedo a este tipo de relatos. así que sin preocuparse más de la cuenta, decide ir por los medicamentos de la abuela, y también de paso ir por la leña, sus abuelos eran propietarios de otro terreno más adelante, un terreno donde se encontraba una cuadra completamente solitaria, no había casas, no se encontraba bardeado, era puro monte, y lo único que tenía en el terreno el abuelo era un granero, un granero hecho de madera, Que había construido tan pronto Había conseguido el terreno Claudia fue por las pastillas Y se detuvo Enfrente del granero Se había llevado a su burro Un burro fiel que tenía la abuela ahí Era muy bueno para traer leña Y estaba joven Entonces fue hacia el granero Ella siempre había ido a este granero Por leña Había bastante Los trabajadores cortaban Y a veces de algunos trabajos que ellos tenían que hacer iban y le dejaban leña a la señora era muy buena patrona y para ellos esta era su manera de pagar esas

1:03:40 buenas acciones que tenía ella se iba acercando al granero al momento que estuvo lo suficientemente cerca se percató de algo y es que escuchaba ruidos extraños que provenían de adentro del granero eran sonidos como de zapatos y también como los que hace un caballo cuando está trotando Eran ruidos muy escandalosos y te encontrabas como a unos metros. Claudia se fue acercando y en ese momento escuchó la voz de alguien. Esa voz provenía de adentro del granero. Se notaba como que esta persona estaba muy feliz. Adentro del granero no existía ni una sola bombilla. Entonces, no había manera por cómo aquella persona estuviera iluminada por algo.

1:04:32 Pero parecía estar muy contenta. Parece estar bailando adentro del granero. Claudia se fue acercando poco a poco y abrió la puerta. Le quitó el candado y le abrió. Y ella con su lámpara pudo ver algo que hasta hoy no puedo olvidar. Ella me dice, Alex, lo que vi enfrente era el mismo diablo. Tenía la cara como de un humano. pero el hocico, su boca, su nariz, estaban alargados como las de un perro. De su frente y su cabeza salían dos cuernos muy, pero muy extraños, algo deformes. Su torso y su cuerpo tenían la estructura de un humano, pero sus piernas eran completamente diferentes ya que parecían las de una bestia, parecían las de un toro pero con mucho pelo.

1:05:35 Eran pezuñas, las que estaba escuchando bailar. En ese momento, aquella cosa, aquel demonio se me quedó viendo, marcando una sonrisa deforme y muy horrorosa con su hocico. Solamente me sonreía y se me quedaba viendo con aquellos ojos oscuros, sin pupilas. No pude más. Di un grito y azoté la puerta y salí corriendo de ahí. Agarré a mi burro, y él se fue corriendo adelante, creo que él también lo vio pues, salió disparado hacia la casa de la abuela, llegué pálida, sudando frío, y posiblemente con un ataque de pánico, mi abuela se levantó, cosa que no hacía durante la madrugada debido a su situación, yo traté de que no se levantara, pero ella me vio muy mal, se levantó, me barrió, me dio un vaso de agua, y se sentó a platicar conmigo, Me pidió perdón. Claro está, yo no le había dicho que iba a ir por la leña.

1:06:42 Solamente le había dicho que iba a ir a la farmacia. El caso es que si yo le hubiera dicho que iba a ir por la leña, ella me hubiera dicho que no lo hiciera. Que ese terreno estaba maldito. Que por eso mismo el abuelo no había construido ahí más que un simple granero de madera. De madera podrida que ahorita ya se estaba cayendo. Según platica la abuela, me dijo que aquel terreno había pertenecido a una persona que desvariaba, que estaba loca, que tenía problemas mentales, pero que anteriormente había sido un hombre muy influyente, pero que tristemente había caído en la locura. Pero tenía aquel terreno. Muchas personas de la localidad, incluidos sus abuelos, habían visto a aquella persona andar casi sin ropa, Caminando por las calles de la colonia Y siempre decía que iba en compañía del diablo Si bien muchas personas sentían tristeza al verlo Esto dejaba de parecerles triste Cuando veían a aquella persona en su terreno en aquel monte Siendo acompañado por una silueta siniestra a un lado Por eso de las 2, 3 de la mañana Muchos creyeron que era cierto que aquel hombre estaba siendo acompañado por algo. Finalmente este hombre decidió vender. A pesar de su locura, sabía que podía ganar dinero, parecía ser.

1:08:15 El abuelo fue el primero que salió a comprarle el terreno. El hombre aceptó. Se hicieron todos los preparativos con abogados, con escrituras, etc. El hombre tenía todo. Era muy extraño porque para algunas cosas o el día a día parecía ser un hombre con... Nulos conocimientos Una persona con enfermedades mentales Pero cuando estaba haciendo el trato con el abuelo Parecía una persona recta y seria Firmando, leyendo Sorprendió a muchos El caso es que al momento de recibir el dinero Aquel hombre le dijo Que solamente se iba a despedir El abuelo aceptó Pero a la mañana siguiente apareció el cuerpo de este hombre Colgando de un árbol Se había quitado la vida. El abuelo algo perturbado pero ya era dueño del terreno. Se esperó algunos años para poder construir ahí apenas un granero. Pero no pudo mucho más.

1:09:19 Las cosas que él sembraba ahí perecían. Parecía un terreno infértil. Ningún vegetal, ninguna cosecha daba frutos. Y algunas noches el abuelo llegó. con una cara completamente de terror, pues decía que veía sombras con cuernos en las noches, si es que se tardaba alrededor y circulando el terreno. El abuelo le dijo que ese terreno estaba maldito, que posiblemente necesitaba agua bendita o tal vez algún sacerdote. El caso es que hicieron sus luchas, pero el terreno jamás dejó de manifestar aquellas cosas paranormales y fue así como solamente lo tuvieron porque ya no les quedaba de otra pero al menos servía para almacenar madera dentro del granero porque los animales que dejaban en aquel terreno perecían también amanecían sin vida y sin ninguna razón aparente después de vivir esto Claudia jamás volvió a ir durante la noche ni siquiera pasar enfrente de aquel granero Es increíble como cosas demoníacas y oscuras a veces se apoderan de lugares y es muy difícil hacerlo salir. Caso de brujería Mi hermana me

1:11:03 hizo brujería para quedarse con mi marido. La siguiente historia viene de parte de Tamara Cruz. Tamara nos cuenta esta historia con mucha tristeza, pero también con mucho coraje. Ella dice que para su mala suerte, desde el momento en que nació, no tuvo paz. Posiblemente muchos llegamos a familias Que si bien no eran las familias perfectas Había amor, había consideración y empatía Bueno, para mala suerte de Tamara Esto no fue lo que le pasó a ella Ella solamente recuerda muchas peleas Constantes peleas entre su madre y su padre Ella nació con alguien más Eran mellizas Nació con una hermana Y a pesar de lo que muchos creen que tal vez los mellizos son muy unidos, a veces ocurre completamente lo contrario, y muchas veces como en este caso, tienen que ver los padres, mientras Tamara se inclinaba mucho con su madre, es decir la quería bastante, su hermana Diana, melliza, se inclinaba más por su padre, es decir, ambos tenían su favorito, y obviamente los padres sabían esto, los padres constantemente peleaban, y constantemente le decían

1:12:33 a sus hijas cosas malas uno del otro. Entonces Tamara creció con un profundo resentimiento hacia su padre, y Diana creció con un profundo resentimiento hacia su madre. Cuando ellas tenían casi 12 años, sus padres se separaron. Su padre se fue con otra mujer, y su madre se quedó en la casa. Su hermana Diana estaba muy molesta. Y fue así como finalmente cuando tenía 14 años, se fue a vivir con su padre. El caso es que Tamara no la extrañó. Así como sus padres se peleaban, ellas también se peleaban. Muchas veces por culpa de los padres también. Mientras que Tamara defendía a su madre, su hermana Diana hace lo propio con su padre, lo defendía. Y muchas veces llegaron estos conflictos hasta los golpes. Entonces su relación jamás fue buena, según me explica. Todo esto empeoró en la adolescencia. Por alguna razón, tal vez por ese resentimiento, las hermanas, fuera de quererse, empezaron a competir entre ellas. Competean en serio, incluso por amistades y también por parejas. El caso es que la vida también da giros, y a veces giros inesperados y giros muy dolorosos. la madre de estas mellizas falleció en un accidente, y hay muchas interrogantes en este accidente,

1:14:04 pues Tamara nos platica que en el juzgado, según el conductor, dijo que la mujer se había aventado para impactar en el auto, Tamara no podía creer esto, su madre era una persona alegre, enojona pero alegre y quería mucho la vida, aunque a decir verdad ya se encontraba algo deprimida en esos años, ella recuerda que se vieron en el funeral Su padre y su hermana Pero casi no hablaron entre ellos Se odiaban prácticamente Y ni siquiera un funeral pudo unirlos El caso es que pasaron más los años Y como si fuera el destino El padre de ellas falleció también Casi en las mismas circunstancias No iguales, pero casi las mismas Un accidente automovilístico Parecía ser que tenían algún tipo de maldición El caso es que antes de que falleciera su padre, había habido una fiesta familiar. Una fiesta familiar a la cual había ido Tamara. Y en esa fiesta conoció a Carlos, un ingeniero joven que la superaba por 10 años. Aquel ingeniero había sido invitado por parte de su padre para que conociera a Diana y se terminara pues enamorando, ¿no? Ahí estaba su padre acercándole, podríamos decir, a un buen prospecto. como yerno el caso es que las cosas no salieron como el padre quería y aquel

1:15:36 ingeniero Carlos se terminó enamorando de Tamara justamente la otra hija la cual la despreciaba obviamente esto fue tejiendo un enorme enojo dentro de Diana ella siempre que podía le recalcaba que le había quitado su futuro que le había quitado su hombre Pues Carlos a decir verdad me dice a Tamara que le iba muy bien Y esto era una de las cosas que Diana más enojaba Cuando finalmente fallece el padre de ambas Cuando Carlos ya le había propuesto matrimonio a Tamara Su hermana Diana llega una mañana a su casa y le toca la puerta Después de esto le dice que está enferma Y que necesita que la cuide Que por favor lo haga por ser familia Si bien Tamara le sorprende esto, ella decide aceptar a su hermana. Ella me dice, Alex, no te sé explicar por qué. Tal vez porque ya no quería estar peleada.

1:16:41 Tal vez porque ya era mayor. Tal vez porque yo ya quería tener una familia, quería recuperar a mi hermana. El caso es que la acepté. Le dije, entra. Parece entonces yo había comprado una pequeña casa. y la dejé entrar... y durmió en un cuarto que tenía para visitantes... según ella me explicó se encontraba muy mal... y no tenía quien la cuidara pues... no tenía hijos ni tenía pareja... esto fue empeorando con los días... yo trataba de ser una buena hermana... y trataba de cuidarla e incluso hacer plática...

1:17:23 ella como que también me hacía plática... pero cuando llegaba Carlos... Solamente estaba con él y se le encimaba. Obviamente esto me disgustaba, pero por algo que no puedo entender, no le reclamaba. Y ahorita te voy a decir por qué, Alex. Y es que todas las mañanas desde que ella llegó, me daba unas empanadas que ella cocinaba precisamente antes de que yo me levantara. Yo me levantaba por eso de las 8 o 9 de la mañana, ya que entraba al trabajo a las 3 y salía a las 10 de la noche. Ella se levantaba antes y me daba estas empanadas. Yo me las comía porque sabían muy bien, Alex. Eran las mejores empanadas que había probado. Y siempre les daba las felicitaciones.

1:18:09 Cada día parecía ser que las hacía más ricas. Pero también empecé a notar que cada vez era más mansa dentro de la casa. Era más dócil. E incluso hasta mi propio prometido lo empezó a notar. Lo que nos explica Tamara con esto, es que de alguna forma extraña, ella empezó a dejar aquella actitud que tenía, incluso en el trabajo. Si bien no era una persona alebrestada, era una persona que tenía un porte, era una persona con carácter, por eso tenía gerencia. Sorprendentemente aquel carácter se había esfumado, ya ni siquiera mandaba en su propia casa. El caso es que esto pasó de su genio, de su carácter, A su cuerpo. Ella poco a poco empezó a sentirse mal.

1:18:58 Empezó a adelgazar. Empezó a sentir dolor de huesos. Y a pesar de que los doctores venían. No podían hacer nada. Le daban medicamento. Y Tamara seguía empeorando y empeorando. Con el pasar de los días. El caso es que me platica. Alex. En ese momento yo estaba siendo visitada por una vecina. una vecina a la cual yo le tenía mucha confianza, Doña Queta. Era una señora de 40 años ya. Y ella me decía que me estaban haciendo algo y que no le gustaba la apariencia de mi hermana. Yo trataba de explicarle que si bien mi hermana no era una persona agradable, porque no lo era, yo dudaba bastante de que ella me estuviera haciendo algo de esta magnitud. El caso es que Doña Queta un día fue y la persiguió durante la tarde y vio que se metía en el cementerio y salía con una bolsa oscura y con esta misma bolsa se metía a nuestra casa ella al ver aquella bolsa llegó un sábado cuando mi hermana no estaba pero yo estaba ahí y ella me pidió permiso para poder investigar para poder ver entre las cosas de mi hermana y en toda la casa por si las había ocultado por algún lugar yo al principio no quería pero al final le dije que sí, que inspeccionara, fue y inspeccionó, y finalmente dio con las bolsas, estas bolsas no se

1:20:30 encontraban en su cuarto, estas bolsas se encontraban abajo de un lavadero, el cual ya no lo estaba usando, era un lavadero viejo, donde estaba atascado de mucha basura, que ni siquiera se bajaban, eran hachas, eran palos oxidados, latas, etc., era un montón de chatarra vieja, al parecer las había escondido muy bien, y al abrir aquella bolsa, nos dimos cuenta que habían huesos, huesos del cementerio, posiblemente de algún cuerpo que habían exhumado, mi hermana los traía, y después de checar más sus pertenencias, vimos que estos huesos los molía, y con eso hacía también más brujería, y los espolvoreaba por así decirlo, cada vez que me daba aquellas dichosas empanadas, que a mí me encantaban, eran del cementerio, porque ella me estaba jalando poco a poco para el cementerio, ella quería acabar con mi vida, ella también le estaba haciendo un embrujo al prometido, ya que se quería quedar con él, quería enamorarlo una vez que falleciera, al saber todo esto, Tamara sintió mucho terror, por la persona que había llamado hermana, tan siquiera unos minutos antes, y si bien estaba más que claro que la iba a correr ese mismo día,

1:22:00 sucedió otra cosa, otra cosa que ella no había planeado para nada, no sabe si tal vez se le regresó, no sabe si tal vez no era la primera vez que hacía esto, sino también que se lo hacía a otras personas, y tal vez otra persona le hizo brujería, quien sabe, El caso es que sorprendentemente aquella tarde, cuando se supone Tamara y Doña Queta estaban esperando a que llegara su hermana para confrontarla, les llegó una noticia. Diana había perdido la vida en un accidente automovilístico. Ella me dijo que solamente porque eran familia, le hizo su funeral y fue y la enterró. Pero una vez que estaban bajando el ataúd, Dijo en voz baja Aquí me querías traer Y mira donde terminaste Tú te fuiste antes que yo Ella dejó de comer aquellas empanadas Y empezó a mejorar Obviamente fue a hacer limpias Le hicieron trabajos para sanar Y aunque tardó tiempo Lo consiguió Ella me cuenta que cada vez que recuerda esta historia Se le llenan los ojos de lágrimas porque ella ve otras familias felices, que se quieran mucho, o al menos eso aparentan, pero eso ella jamás lo tuvo, en su lugar, cuando a ella le dicen la palabra familia, siempre se le viene

1:23:31 a la cabeza un campo de batalla, en donde su propia hermana estaba dispuesta a acabar con la vida de ella. La bruja que se casó con el diablo Esta siguiente historia me la cuenta Emanuel Espinosa Y más allá de una experiencia paranormal Es una leyenda que se cuenta constantemente En un pueblito de Zacatecas De donde es Él dice que nació en el año 72 Y desde aquellos años se cuenta esta leyenda. Pasó toda su niñez escuchándola y en esta ocasión nos la quiere contar. Más allá de una leyenda, es una experiencia que sucedió. Y su abuela y su madre dan fe de esto. Sucede que en el pueblo, así como en otros tantos alrededor del mundo, los pueblos son tan pequeños que todos se conocen entre ellos.

1:24:47 Todos los vecinos saben en qué trabajan, saben los negocios que tienen, saben los oficios que hacen. Y obviamente este pueblo no era la excepción. Había una señora de aproximadamente 50 años que se dedicaba a la brujería. Y ella no lo tapaba, no se escondía para esto. Ella era muy bien conocida en el pueblo y hacía trabajos incluso a personas que venían de otros ejidos, de otros pueblos. Incluso de otros estados o ciudades Esta señora tenía mucho dinero Pero no era nada ostentosa No se compraba cosas de mucho valor Su casa tampoco parecía La de una mujer muy poderosa con mucho dinero Era muy grande, eso sí Según me dice Emanuel Toda la casa de aquella señora Era una cuadra entera Estaba completamente bardeada por un muro de piedra sólido, y adentro de este muro tenía un patio muy extenso y dos casitas de madera. Era algo extraño, pero bueno, cada quien hace lo que quiere con su dinero.

1:26:03 El caso es que esta mujer pasó durante muchos años en aquel pueblo. Todos la conocían, todos la respetaban y también otros tantos le tenían miedo. El caso es que jamás se le conoció ninguna pareja Ningún hombre que estuviera interesado en ella Y por lo tanto jamás se casó ni tuvo hijos Al menos hasta un tiempo determinado Después ocurrió algo curioso Aquella mujer portaba con un anillo de casada Y le decía a todos que ya estaba comprometida Pero que no estaba comprometida con un simple mortal como ella decía sino que decía que estaba comprometida con el mismo Señor de las tinieblas. Claro, esto, más allá de ocasionar halagos, ocasionaba miedo. Aquella señora no era conocida por desvariar.

1:27:01 No tenía ninguna deficiencia mental. Era muy inteligente. Y aparte, muchos sabían a lo que se dedicaba. Sus palabras no eran tomadas con escepticismo, sino con miedo. Y fue así como aún más personas se fueron separando de ella. Sus amistades, que si de por sí ya eran reducidas, se redujeron aún más. Y los habitantes que habían construido su casa en frente de la suya, tenían miedo de salir. Cuando ella se encontraba afuera, ya se abarreando o limpiando su banqueta. El caso es que de manera sorprendente, la mujer quedó embarazada.

1:27:41 Vuelvo y repito. No se le conoció nunca ningún novio, no se le conoció nunca un esposo o alguna relación seria. Siempre se le veía sola, pero últimamente había adoptado un cierto humo, un cierto olor a azufre que la acompañaba de un lado hacia el otro. Muchas personas no toleraban este olor cuando la tenían cerca en el mercado o en alguna tienda y se tenían que separar de ella. La mujer quedó embarazada y en cuestión de cerca de 8 meses, 9 meses, lo que es un embarazo perfectamente normal, dio a luz.

1:28:22 En aquellos años los hospitales más cercanos se encontraban en las ciudades y la mujer no viajó. Ella mandó a pedir a una partera, una partera que se encontraba ahí en el pueblo y que había recibido varias mujeres. Ya había estado recibiendo varios nacimientos, así que tenía mucha experiencia. La mujer fue a su casa, debido a que le ofreció una cantidad muy jugosa de dinero, no le podía decir que no. La partera fue a su casa, y según me dice Manuel, la partera se arrepentiría toda su vida de ir, o mejor dicho, lo que le quedaba de vida. Se arrepintió. Cuando aquella mujer entró a la casa de aquella señora, de aquella bruja, al volver a salir de esta, ya no fue la misma mujer. aquella partera salió con una cara de horror, espantada, profundamente horrorizada, en su cara se le veía, simplemente estaba aterrorizada por lo que acababa de ver, la partera según le contó a los habitantes, aquella mujer tenía como tesoros en su casa, cuenta que había visto monedas de oro, monedas de plata, e incluso, Para que vieran que tenía razón y que no mentía, le mostró dos monedas de plata, muy antiguas.

1:29:47 Obviamente le pagó con dinero, pero también le dio unas monedas como un plus, como algo extra. Se notaba que ya tenía muchas. Aparte de esto, le dijo que toda la casa tenía una pesadez y que cuando estaba recibiendo a los niños, que eran tres, La partera dijo que sentía la presencia de alguien y que lo vio. Vio a una sombra que se encontraba parada en el pasillo, mirando hacia adentro del cuarto. Solamente la sombra de algo. Estaba segura que no era una persona, pero era algo que los observaba, expectante de lo que iban a hacer.

1:30:32 Si de por sí todo esto era extraño y hasta cierto punto horroroso, Lo peor continuó en el parto, ya que según cuentan, la partera no recibió a niños. Aquella mujer, aquella bruja, no estaba embarazada de niños humanos. La partera cuenta que lo que nacieron aquella noche eran extrañas criaturas, con cuerpo de niño y rasgos de demonios. Los niños tenían cuernos y ojos rojos, tenían garras, y algunos pezuñas. La partera quiso salir en ese momento gritando, pero tuvo que aguantarse. Aquella mujer repetía esta historia varias veces, y su salud empezó a deteriorarse de forma sorpresiva. Aquella partera simplemente falleció un mes después de haber recibido aquellos dichosos demonios.

1:31:34 Obviamente todos en el pueblo se espantaron aún más, no tan solo por las palabras de la partera, sino también porque ésta había fallecido, probablemente todo a causa de lo que había vivido en aquella casa. Las personas que vivían enfrente de aquella bruja estaban tan aterrorizados que rara vez salían, solamente a trabajar o tal vez para algún percance que tuvieran, se encontraban como catrincherados. Y por si esto no fuera poco, algunos habitantes que pasaban enfrente de la casa, del lado de la banqueta, decían que escuchaban ruidos, risas de niños, como si estuvieran jugando. Algo sorprendente, porque esto fue meses después.

1:32:22 Técnicamente un niño no podría estar jugando en el patio ni estar gritando, pero lo escuchaban cuando vieron de nuevo a aquella señora salir de nuevo de aquella casa. que se tardó también como dos meses, no salió para nada, salió sin panza, ya estaba otra vez delgada, y salió completamente sola, la mujer solamente fue y compró gasolina, mucha gasolina, la cual llevó en tanques, hizo varios viajes, de repente por la noche un olor a gasolina empezó a emanar de aquella casa, los vecinos de enfrente se preocuparon, olía bastante, como si hubiera una fuga a gran escala, de repente hubo una chispa, y como la casa de la bruja estaba hecha de pura madera, se prendió fuego, con mucha facilidad, para cuando los vecinos querían hacer algo. Ya era muy tarde, las llamas habían consumido por completo toda el área de la casa, pero sorprendentemente por los muros de piedra, los cuales funcionaron como una especie de caja de una especie de cárcel, el fuego no se extendió, como si todo hubiera estado perfectamente calculado, es decir, para no afectar a más personas. Cuando llegaron las autoridades y también los vecinos se metieron a la casa, pensaron en encontrar el cuerpo

1:33:53 de aquella señora chamuscado, pero sorprendentemente no encontraron nada, Buscaron por un lado, buscaron por el otro Y no vieron nada Algunas personas dicen que muy probablemente La mujer se había ido Antes de prender el fuego a la casa Pero había dejado todas sus pertenencias Había billetes quemados Camas quemadas, pertenencias, ropa quemada Incluso las monedas se pudieron encontrar Pero saben lo curioso de esto es que nadie quiso agarrar las monedas de oro y de plata que encontraron aquella vez.

1:34:39 A pesar de que eran muy costosas y a pesar de que les hubieran dado un buen dinero por ella, ningún habitante quiso agarrarlas. Todo lo contrario, las enterraron ahí mismo, junto con todas las pertenencias. Nadie tuvo el valor de comprar aquella casa. Es más, todo lo contrario. Los vecinos de enfrente, según me cuenta Manuel, se fueron al pasar algunos meses. Vendieron el terreno al gobierno, el cual construyó, como cerecita sobre el pastel, un cementerio enfrente de aquella casa. Nadie compró aquel terreno. El tiempo se encargó de derruirlo.

1:35:23 Solamente quedó de pie, al pasar los años, la barda de piedra. Pero aquella bruja, Jamás volvió a aparecer. Algunos dicen que se fue con sus hijos, que se fue con su esposo, y que ese fuego no solamente fue más que la puerta que abrieron hacia el infierno. A veces cosas extrañas llegan hasta nuestro hogar A veces no las pedimos A veces nos comportamos incluso tan bien con la vida Que nos preguntamos por qué esta nos recompensa Enviándonos cosas malas para que no sucedan A veces simplemente las personas buenas tienen mala suerte O a veces el mal No se rige por quien se comporta bien o quien obra mal Simplemente es una cuestión de suerte O tal vez de territorio Esta siguiente historia nos la manda Javier Medina Javier tenía aproximadamente algunos 20 años cuando sucedió esto

1:36:56 Javier y su abuelo eran muy cercanos Sobre todo cuando falleció la abuela Su abuelo era un hombre de campo Le gustaba estar solo Era un hombre de familia pero no le gustaba ir a donde vivían sus hijos, como quien dice como para que lo mantuvieran, eso jamás le gustaba, no le gustaba pedirles comida, no les gustaba pedirles apoyo, mucho menos les gustaba pedirles un lugar donde pasar la noche, él siempre decía que tenía su casa para eso, era un muy buen abuelo, pero bastante independiente, incluso a esas altas edades de los 80, 90 años, que el abuelo para ese entonces rondaba por ahí. El abuelo había crecido en rancho, y por lo tanto, había tenido una muy buena alimentación, verduras, vegetales, carne, ejercicio diariamente, así que era muy raro, muy extraño que el abuelo se enfermara. Javier recuerda muy bien a su abuelo, lo recuerda vigoroso, lo recuerda con mucha vida, pero un día, A la granja de su abuelo llegó algo horrible. Su abuelo dice que se encontraba una tarde, por eso de las 7 u 8 de la noche, con sus puercos, con sus gallinas, cuando en eso él nota algo extraño. Él ve que entre sus cerdos se encuentra uno más. Los rancheros tienen

1:38:29 muy buena memoria, conocen muy bien a sus animales, incluso por características que los distinguen por eso los nombran a veces. Y él sabía que aquel cerdo no era suyo, simplemente había aparecido en su corral, como por arte de magia. Aquel cerdo tenía un volumen mucho más grande que los que él tenía, y tenía una expresión en su rostro que el abuelo decía que lo incomodaba. Si bien los cerdos tienen miradas que a veces incomodan a unas personas, aquel cerdo tenía una Muy humana... Exageradamente humana... Como si un hombre... Perturbado te estuviera viendo... El abuelo no le quiso prestar atención a esto... Pensó que tal vez el cerdo...

1:39:20 Pertenecía a otra granja aledaña... Aunque eso sí... Para haberse escapado el animal... Tuvo que haber recorrido bastante terreno... Hasta llegar a aquella granja... El abuelo vivía muy aparte... Tenía extensas hectáreas... donde se dedicaba a cultivar y también a pastorear y también a sacar a sus animales. No le prestó mayor atención a esto y pensó que más tarde que temprano algún vecino vendría a reclamarlo. Así que ahí lo tuvo. Curiosamente el cerdo pasó ahí toda la noche. Y al amanecer el cerdo se había ido. Esto se repitió durante tres noches. El cerdo iba, aparecía simplemente a las 7 u 8 de la noche, cuando el sol ya estaba bajando o incluso ya estaba oscuro, aparecía en el corral.

1:40:14 No comía, no bebía, solamente se materializaba ahí, y el abuelo lo veía. A pesar de que el abuelo se acercaba a él o acariciaba para ver si no era algún cerdo brusco, rudo, bronco, como le dicen, el cerdo no hacía nada, simplemente se quedaba parado. como si fuera algún tipo de estatua. Solamente movía su estómago por la respiración que tenía, pero no le prestaba atención a los animales ni tampoco al abuelo. Javier dice que vio a este cerdo en algunas contadas veces. Lo vio cuando simplemente aparecía en el corral. Él le preguntaba a su abuelo y su abuelo le decía que no sabía de quién era, pero que venía todas las noches. El caso es que el abuelo, a partir de esas apariciones, comenzó a enfermar, pero enfermar de una manera muy horrible, empezó con una tos, una tos que poco a poco fue mermando sus pulmones, con un dolor de huesos, de cabeza, e incluso con mareos, tanto así que el abuelo llegó a caerse varias veces, y obviamente a pesar de ser un hombre muy sano físicamente, el abuelo resentía las caídas, y fue así como poco a poco, La cama se fue apoderando de aquel hombre tan vigoroso y con tanta energía. El abuelo llegó al punto que a veces no se movía de la cama, más que para levantarse, para ir a comer o para

1:41:46 hacer otras actividades. Poco a poco fue vendiendo sus animales, pues él ya no podía atenderlos, la energía le faltaba. Y él se sentía horrible, se sentía muy mal por esto. Pero no era lo peor. El abuelo siempre en la noche tenía estos pensamientos malos. A veces no lo dejaban dormir. Y fue en una noche, por eso de las once, él ya se encontraba en la cama, pensando en todo esto, en cómo había acabado ahí, cuando escucha que alguien está caminando alrededor de la casa. Pero aquellos caminares, aquellos pasos, son muy extraños. Parecen ser pezuñas, pero él alcanza a escuchar que solamente son dos pezuñas. Él tiene muy bien entrenado el oído y escucha una voz que viene desde afuera.

1:42:45 El abuelo, según le cuenta Javier, cuando se levantó y miró por la ventana que tenía en su cuarto, vio al cerdo caminar alrededor de su casa, completamente solo. como si estuviera hablando con alguien. El cerdo caminaba a dos patas, bostezando una sonrisa y hablando perfectamente, no le costaba, diciendo que ese era territorio del diablo y que todos los que se encontraran ahí iban a fallecer. El abuelo, a pesar de ser un hombre de rancho, a pesar de haberse criado, con todas estas leyendas, con todos estos relatos, de brujas, de nahuales, esa impresión fue demasiada, el pobre anciano, no pudo con eso, no pudo dormir en toda la noche, y aquella mañana, se la pasó llamando a Javier, una y otra y otra y otra vez, que fuera por él, de forma milagrosa, aquel abuelo tan independiente, aquel abuelo que era...

1:43:58 Tan autónomo que no le gustaba irse a vivir a otra casa que no fuera la suya. Finalmente estaba dispuesto a marcharse. Javier fue a la casa de su abuelo. Y su abuelo no le dijo nada en ese momento. Solamente le dijo que él ya no podía atenderse. Y que por favor se lo llevara a vivir con él. Javier en ese momento tenía un pequeño departamento. Pero él quiere mucho a su abuelo. Y lo recibe con los brazos abiertos. Y le dice, claro que sí, mi viejo, vámonos. Yo me hago cargo de usted, no se preocupe. Tristemente, aquella vida en familia de ellos dos no duró mucho.

1:44:40 El abuelo falleció pasadas tres semanas de eso. Pero no falleció sin antes decirle lo que había visto. El abuelo le dijo que había visto a aquel cerdo hablando y caminando como si fuera un humano. Y es más, culpaba a aquel cerdo de todos sus males, porque el abuelo había unido todo y decía que desde que aquel condenado animal había llegado, a él le empezó a ir muy mal en la vida y también en salud. Finalmente enterraron al abuelo, y el abuelo como quería bastante a Javier, le había dejado el terreno y la granja. Él había dicho, si quieres vive ahí, ese es tu caso. pero también si quieres véndela, obviamente Javier optó por venderla a un primo lejano, él no sabía nada de granja, no sabía nada de animales, y además para ese momento el abuelo ya había vendido casi todos sus animales, solamente quedaba un puñado de gallinas y uno que otro borrego, el caso es que Javier antes de finalmente vender aquella casa, tomó la decisión de vivir ahí un fin de semana en compañía de su novia, que hoy es su esposo, Así que se fueron juntos. Él pensó que aquello que le había contado el abuelo no era real. El abuelo se encontraba tan mal que él pensó que lo que había sucedido es que había tenido alguna alucinación. Él entendía que

1:46:13 tal vez en sus últimos momentos, en sus últimas semanas, había sufrido de alucinaciones. Obviamente esto no se lo dijo, pero era lo que pensaba. Todo el día y toda la tarde se la pasaron fenomenal él y su novia en aquella granja. Cayó la noche y se fueron a dormir. Se fueron a dormir en la alcoba donde él solía dormir cuando era niño y cuando visitaba siempre a sus abuelos. Y esa noche a Javier lo levantó su novia. Su novia se había levantado para ir a tomar agua y en ese transcurso de salir de su habitación, caminar por la sala y finalmente llegar al botellón de agua, había visto una silueta que se paseaba por afuera de la granja, caminando en círculos como si la estuviera rodeando, como si estuviera rodeando toda la casa. Fue con Javier y la levantó, pues había visto un cerdo caminando en dos patas cuando alzó la cortina para ver quién era. Javier se levantó, fue hacia la ventana y lo vio también. Ahí se dio cuenta que su abuelo no mentía. Aquel cerdo sí, sí existía y se encontraba ahí, parado enfrente de ellos, caminando como lo hacía un humano y hablando, condenándolos a

1:47:44 los dos, diciendo que ese terreno le pertenecía al oscuro y que si se quedaban ahí, iban a perder la vida. Javier después de vivir esto se fue, se encerró en su habitación junto con su novia y no salieron hasta la mañana siguiente. Javier trató de alejarse de aquella granja y no entendía el por qué. Aquella granja jamás había sufrido de nada paranormal, nada parecido a eso. Él recuerda que toda su infancia solamente fueron alegrías y reuniones familiares y ahora de alguna extraña manera aquella granja se había convertido en un sitio oscuro, y demasiado aterrador, la granja se terminó vendiendo, quien la compró, que era un primo lejano, curiosamente la vendió, poco tiempo después, hasta hoy es fecha, después de 25 años, según me dice Javier, que no ha vuelto a aquel lugar, que aquel sitio, que había marcado su infancia, ahora había sido reemplazado por el lugar más aterrador que había visto en su vida. Uno se tiene

1:49:19 que adaptar a los diferentes trabajos que uno agarra, ¿no? A veces escogemos trabajos que pueden ser peligrosos, otras veces que suelen demandar mucho tiempo, pero cada quien escoge el empleo que más se le acomoda a sus posibilidades y también a lo económico. A veces, aunque este empleo demande mucho tiempo, ¿no? Creo que muchos de nosotros podemos identificarnos con esto. Este era el caso de Manuel. Manuel es un transportista. Si bien no es un camionero que va a diferentes estados de la república. Es un transportista de ganado.

1:50:00 Solamente de su municipio y otros aledaños. Trabaja para diferentes ranchos. Para diferentes granjas. Y siempre por lo regular. A veces le toca transportar durante la noche. Los viajes se tienen que hacer. Los pedidos tienen que llegar. Y obviamente... Toda entrega se tiene que hacer al pie de la letra, importando poco que lleguen a plenas 12 de la noche. Obviamente Manuel, como es un transportista de ganado, tiene que ser mucho más cuidadoso que cualquier otro transportista de otra mercancía. Los animales son seres vivos y son seres que pueden herirse en el camino. Y a pesar de que van a llegar a otro tipo de granjas para consumirse, estas granjas son muy baratas. pero muy estrictas en el manejo de los animales. Quieren que lleguen sin un rasguño y tampoco heridos, obviamente.

1:50:58 Así que Manuel, a pesar de conducir un camión más o menos grande, lo conduce de manera muy lenta para que los animales no se tropiecen y se aplasten unos con otros. Debido a esto se le hace tarde a veces, y en aquella ocasión se le hizo tarde. Llegó a entregar una mercancía que era de chivos, cabríos y uno que otro cerdo. Era una granja familiar, no era la gran cosa, pero tenían sus clientes, ¿no? El caso es el siguiente. Manuel no se mete para nada en lo que viene siendo la descarga. Su trabajo es solamente transportar, así que él solamente abría las puertas y los muchachos se encargaban de bajar los animales. Así estaba en el contrato.

1:51:43 Él solamente hacía tiempo, firmaba algunos documentos Y con la misma se subía a su camión, cerraba la puerta y vámonos. Finalmente a dormir a su casa. El caso es el siguiente. Cuando Manuel se encontraba, de nuevo en carretera, a plenas dos y media de la noche, no veía ni un solo auto. Iba tranquilo, sin la radio, sin nada, con los vidrios hasta abajo, disfrutando de la brisa nocturna. sin ni un solo ruido... más allá del motor del camión... y cree que por esto mismo... escuchó lo que escuchó...

1:52:23 Manuel empieza a escuchar... cómo repiten su nombre... le gritan una y otra vez... Manuel Manuel déjame ir adelante... Manuel obviamente si lo escucha una vez... él piensa que es su subconsciente... tratando como de... jugarle alguna mala broma... pero aquí... Empieza lo curioso Porque lo empiezo a escuchar varias veces Y es ahí donde él se da cuenta Oye, esto no lo estoy imaginando Esto en verdad está sucediendo Me están hablando, me están gritando¿ Pero quién me está gritando? Y Manuel empieza a tener preguntas en su cabeza Vengo en mitad de la nada Hay monte a ambos lados No hay casas por aquí¿ Quién me está gritando? Y es entonces cuando Ella empieza a escuchar Empieza a captar De dónde viene aquel sonido Y empieza a captar Y empieza a captar Y logra deducir Que el sonido viene de atrás de él Pero no en la cabina del camión Sino en la caja Es en ese momento cuando Manuel se detiene Baja del camión Y empieza a luzar hacia adentro La caja donde transporta los animales No es como una caja cerrada Es de madera y se puede ver hacia adentro muy bien. Manuel empieza a aluzar y en ese momento ve como brilla algo adentro. Son dos

1:53:55 puntos brillosos que de repente como que parpadean. Y ve una sombra moviéndose. E inmediatamente capta que es un animal. Manuel camina, abre la puerta de madera y empieza a aluzar. Y ve que es una cabra, un cabrío. De pelaje oscuro Oscuro como la noche misma Y con dos ojos que se iluminan en la noche Estos dos ojos resplandecen Incluso sin necesidad de que Manuel los esté alusando Brillan en la oscuridad como si tuvieran vida El cabrío solamente se le queda viendo Y no hace ni un solo sonido Él empieza a ver al cabrío Y ve que bien en perfecto estado cosa extraña ya que Manuel al no venir cargado pues pisaba el acelerador y obviamente el cabrío no pudo haberse mantenido todo aquel tiempo sin resbalarse pero aquí viene otra duda¿ por qué se lo habían dejado en el camión? los muchachos nunca dejan ganado a veces es rechazado por algunas cosas pero se le notifica y se le dice que regresa con tal animal, regresa con tal, con X cantidad de animales, etc. Todo está muy bien administrado, y en aquella ocasión no le habían dado nada. Él pensó que tal vez había sido un descuido,

1:55:28 algún error de los muchachos, dejarlo ahí. Pero bueno,¿ qué es lo que se le puede hacer? Ya el animal ya está ahí. Así que Manuel cierra la puerta nuevamente, y empieza a pensar. Bueno, a ver, lo llevaré a la granja, o me daré la media vuelta y lo llevaré a la otra, y es ahí cuando soluciona, me lo voy a llevar, voy a reportarlo, y ya después a ver qué me dicen, el caso es que aquel animal lo había desorientado, tanto así que en ese preciso momento no se había acordado por qué se había bajado, se había bajado porque había escuchado su nombre, Pero ver la presencia de aquel animal simplemente hizo que esto se le olvidara. Manuel se sube de nuevo a su camión y esta vez comienza el camino más tranquilo. Si bien no es un animalista, él tiene conciencia de que es un ser vivo. Pues vamos a tratarlo como un ser vivo, ¿no?

1:56:33 Vamos a irnos lento. El caso es que vuelva a escuchar. Manuel, Manuel, déjame ir adelante. En ese momento Manuel se detiene más adelante. Como ya dije, es una carretera sola, sola, completamente. No había visto ni un auto en ese entonces. Se baja con la linterna nuevamente. Casi medio se orilla, ni siquiera se orilla tanto. Va y revisa la caja. Abre nuevamente la caja. Para encontrarse que aquel cabrío ahora se encuentra en dos patas caminando. las dos patas delanteras las extiende a ambos lados, como si fuera una persona, y sus ojos, que brillaban en la oscuridad, ahora brillan con más intensidad, pero con un color rojizo, emanando del centro de ellos, el cabrío al ver la puerta abierta, no lo dudó, empezó a caminar hacia la salida, justo a la dirección donde se encontraba Manuel, Manuel lo que hace es correr, gritar despavorido y subirse a su camión, su corazón está palpitando muy fuerte, está temblando de todos lados, pero más de sus brazos, no sabe muy bien cómo reaccionar ante todo esto, y en ese momento, toma la decisión de arrancar el camión, él está viendo por el retrovisor, rogando

1:58:07 que aquel animal se baje, pero jamás lo ve bajar, y es más, Él escucha muy bien cómo están caminando de un lado hacia el otro en la caja. Aquel animal sigue ahí. Toma la decisión, que es arrancar el camión y pisar a fondo con la puerta abierta y hacer que la gravedad haga lo suyo. Que si mucha suerte tiene, aquel animal saldría resbalando y se iría del camión. Y es lo que hace Manuel. Pisa a fondo y se va, importándole poco que sea imprudente, pues al camión se puede voltear, pero él sigue su instinto. Y así recorre algunos kilómetros hasta que finalmente se detiene, y se detiene porque necesita detenerse, porque él sabe que si sigue conduciendo así, y sobre todo, en esta situación que tiene bastante miedo, que sus brazos le tiemblan, puede chocar. Y una vez que él se cerciora de que ya está fuera de peligro, simplemente se detiene. el caso es que Manuel, obviamente tiene que cerrar la puerta, se baja del camión rápidamente, va, cierra la puerta, el cabrío ya no está, y cuando se sube de nuevo al camión, según nos dice, él empieza a escuchar un par de pezuñas que se van acercando, se van acercando corriendo, cuando él ve por el retrovisor, alcanza a ver aquel cabrío entre la oscuridad, corriendo entre

1:59:40 la carretera, a dos patas, corriendo hacia su dirección. Manuel arranca de nuevo y se va como alma que lleva el diablo lo más rápido que puede de aquella carretera. Llega a su trabajo, a la empresa transportista, y tuvieron que calmarlo como pudieron en ese momento, venía muy pero muy espantado, incluso lo atendieron médicamente los enfermeros de ahí, él dice que si no lo hubieran atendido probablemente hubiera fallecido, la sorpresa, el temor que sentía en ese momento no lo ha vuelto a sentir en su vida, sentía que fallecía, sentía que de la impresión su corazón se iba a paralizar, pero por suerte no sucedió así, Manuel desde aquella experiencia, tiene mucho más cuidado con lo que transporta, y aunque escuche su nombre una y otra y otra vez, jamás se ha vuelto a detener cuando va conduciendo en carretera.

2:01:11 Mi nombre es Yadira. Quiero contarles una experiencia que me contó mi madre. Esta historia data de muchos años atrás, cuando ella era una niña. Ella dice que durante su niñez, que fue de lo más normal posible, como para una niña de pueblo, jugar con animales, salir con sus amigos, todo esto a la edad de nueve años. Mi madre explica que sin razón y sin que nadie se lo viera venir, empezaron a suceder cosas extrañas en el pueblo. Y por referirme a cosas extrañas, es que fueron cosas que nadie se esperaba y no eran cosas que la gente de pueblo estuviera acostumbrada a estar lidiando. En los pueblos se cuentan muchas historias, muchas leyendas, avistamientos de brujas, de nahuales, Y si bien estas historias son extrañas, lo que sucedió en aquel tiempo, nadie se lo esperaba, y es que empezaron a desaparecer niños. Un terror para todos los padres, sobre todo para mi abuela que en ese momento tenía a mi madre muy pequeña, nueve años como ya te dije. Todo esto sucedió de manera muy paulatina, muy silenciosamente, pero poco a poco fue aumentando. Primero comenzó con la desaparición de un niño en un parque. La

2:02:41 familia de este niño vivía enfrente del parque, así que no veían nada de malo en que el niño fuera a jugar al parque completamente solo por la tarde. En aquellos años, la inseguridad no era un tema tan presente como ahora. En aquellos años todos en el pueblo se conocían y, entre todos ellos, se cuidaban incluso a los niños. y aquí surge la duda mi madre dice que nadie lo vio simplemente el niño estaba jugando en el parque para desaparecer al otro segundo ningún vecino pudo captar quien se lo llevó o si es que el mismo se había ido los padres por otro lado obviamente estaban desesperados buscando a su hijo por todos los lugares tanto en el pueblo como en las lejanías de este Y no solamente una familia se les unió, se les unieron varias.

2:03:43 Mucha multitud hubo recorriendo las calles, pero al final de cuentas no hallaron a nadie. Pasaron los días y de nuevo, otro niño. No dejó motivo, no dejó rastro, simplemente desapareció esta vez en el patio de su casa. La madre dice que estaba cocinando, cosas que tenía que hacer la mujer de antes, atendiendo las labores del hogar, y mientras ella hacía todo eso, el niño se la pasaba jugando en el patio, todo este patio estaba bardeado, una barda enorme, de dos metros y medio, esto más que nada porque tenían animales, el niño estaba ahí, apenas tenía cinco años, no había manera de que él solo se pudiera salir, Pero aquí también ocurre algo extraño porque este niño que había desaparecido, como ya te dije, estaba rodeado de animales. Chivos, caballos y perros. Todos sabemos que los perros son sumamente territoriales.

2:04:51 No dejan que nadie se acerque. Y más los perros que están acostumbrados a cuidar el hogar, a cuidar el ganado, como era en esa ocasión ese tipo de perro. La madre se le extrañó mucho. cuando salió y no vio a su hijo, y es que en ningún momento escuchó a los perros ladrar. Les ladraban incluso a los familiares. Los perros estaban bien, no estaban agitados, no estaban alborotados. Nadie se pudo haber metido, sin que ellos se hubieran dado cuenta o sin que ellos lo hubieran atacado. Pero el niño ya no estaba. De nuevo, otra vez en el pueblo, Empezaron a buscar y a buscar, pero nada, simplemente el niño se había esfumado. Pasaron los días y la tragedia se volvió a repetir, esta vez con una abuelita y un niño que iban caminando por las calles del pueblo, esas calles de piedra. La abuelita había llevado al nieto a comprar algo a la miscelánea. Cuando la abuelita y el nieto ya venían de regreso, les empezó a caer una lluvia torrencial. Ese tipo de lluvia que solamente es una pasada, pero que va muy fuerte. Por lo tanto, la abuelita jaló a su nieto. Se fueron a refugiar en un techo que sobresalía de una casa, para no mojarse. La abuelita estaba expectante para ver en

2:06:21 qué momento la lluvia se quitaba, y no se dio cuenta cuando su nieto ya no estaba con ella. Es decir, que se lo habían llevado casi casi enfrente de sus ojos. Inmediatamente la abuela volteó para un lado o para el otro, pero ya no estaba el niño. Este niño era muy pequeño. Según me explica mi madre, tendría como seis años, siete a lo mucho, y fue en cuestión de segundos. Empezó a buscarlo con toda la energía que tenía en ese momento. Empezó a gritar, a pedir ayuda. Todos los pobladores otra vez se reunieron y empezaron a buscar al niño, pero...

2:07:02 La historia se repitió. No había nadie a los alrededores. Esto llegó a tal punto que todos los pobladores empezaron a tomar cartas en el asunto. Muchos de ellos, como mi abuela, empezaron a agarrar a sus hijos para que durmieran junto con ellos en su cama. Empezaron a tenerlos vigilados en todo momento. Muchos incluso de los campesinos no dormían y se ponían con sus armas custodiando su casa. Creían que era algún tipo de hombre que se metía por los niños. Porque esto siguió pasando. Mi madre me explica que desaparecieron como siete u ocho niños. Y esto, para un pueblo pequeño, es demasiado. Sobre todo en aquellos años.

2:07:51 Es un llamado de atención. Los policías fueron. Esos policías de montada. Que andaban a caballo. se la pasaban custodiando los caminos cercanos ya sea al pueblo a los arroyos para ver si alguien se metía a este pero no encontraron nada después de semanas que no desapareciera ni un solo niño todos empezaron a aparecer después sin explicación alguna los niños solamente llegaban al pueblo caminando eso sí tenían marcas en su ropa y en su piel como si hubieran estado caminando entre el monte como si se hubieran estado desplazando entre toda la vegetación y los árboles obviamente los padres fueron los abrazaron y les preguntaron que quién se los había llevado que dónde habían estado era más que evidente que alguien se había hecho cargo de ellos porque los niños llevaban días desaparecidos tenían que haber comido tenían que haber bebido no venían en condiciones deplorables todos venían muy bien alimentados Los niños no supieron decir. Era como si la memoria se les hubiera borrado. Ellos solamente recuerdan que estaban en el patio de su casa, en el parque o en el lugar de donde se los habían llevado. Y el siguiente recuerdo es estar caminando de vuelta al pueblo. Los padres no lo podían creer, pero al final de las cosas, a ellos solamente les importaba

2:09:24 que sus hijos hubieran vuelto. así que no les dieron importancia a este tipo de hechos. Se enfocaron en tomar a sus hijos, protegerlos nuevamente y rogar a Dios que esto no volviera a repetirse. Lo extraño, cuenta mi madre, es que esos niños que habían desaparecido con el paso de los años se convirtieron en unos médicos brujos. Los niños empezaban a curar a las personas sin necesidad de medicina, utilizando solamente hierbas Remedios que nadie conocía, combinando plantas, haciendo masajes. Era como si tuvieran un conocimiento que nadie tenía en ese momento en la región, en el pueblo o incluso en el país. Los niños se habían convertido en auténticos médicos de la naturaleza. Después de investigar sobre esto, en el sur de México se tiene la creencia de que los chaneques... se llevan a niños desde muy pequeños, para adiestrarlos en el manejo, de toda la medicina con hierbas, al menos eso es lo que se dice, y creo que después de escuchar la historia de mi abuela, creo que esta no es un tanto leyenda, es decir, todo eso que se dice en el sur, son meras leyendas de los chaneques, pero yo creo que esa leyenda, tiene algo de verdad, si no como explicar, que aquellos niños

2:10:57 se hubieran ido por días y hubieran llegado intactos y con estos conocimientos, una historia muy interesante que quise compartirles.