CANASTA DE HISTORIAS NUEVAS DE CEMENTERIOS, TAXISTAS Y CAMIONEROS / RELATOS PARA CONDUCIR
0:00 Qué es la vida? Buenas noches a todos, mi nombre es Erasmo Saltillo. Quiero contarles una experiencia que me sucedió cuando me encontraba transitando al sur de México. Yo soy trailero y a lo largo de mi vida como trailero me he desempeñado en varios estados. Y en la empresa en la que estaba en aquel momento, la cual era la mejor pagada, a veces surgÃan ciertos trabajitos, ciertas cosas extras que me pedÃan.
0:46 Obviamente yo no estaba obligado a hacerlas, pero por la paga, siempre aceptaba. En una ocasión cuando me encontraba al sur del paÃs, con la frontera con Guatemala, me ofrecieron un trabajo. Yo me iba a quedar unos dos dÃas por allá, y para serte sincero Alex, a mà no me estorbaba ni interferÃa con algunos asuntos que tenÃa. Entonces acepté el trabajo. Total, no tenÃa nada que hacer allá. El trabajo era sumamente sencillo, al menos para mÃ. Era conducir un camión Thornton. Para los que no sepan, un camión Thornton es lo más parecido a lo que vendrÃa a ser un camión de basura.
1:27 Yo estaba acostumbrado a manejar trailers de hasta dos remolques, o sea, dos cajas. Asà que para manejar un camión torto iba a ser sumamente sencillo. Lo único que tenÃa que hacer era llevar metales, fierro viejo a una fundidora. Lo único que era un inconveniente, podrÃamos decirlo, era el camino. Yo sabÃa las carreteras, pero la fundidora se encontraba en un entorno más o menos selvático. La única manera de llegar era por un camino de terracerÃa. Este camino muy apenas era transitado. Lo único que pasaban por ahà eran motocicletas, burros, caballos y también alguno que otro auto. Asà que ya te imaginarás que el camino no era necesariamente ancho. Y si yo iba a ir, tenÃa que ir a horas de la madrugada. Por eso de la medianoche en adelante, porque, como ya te expliqué, el camino no es ancho, y yo al ir en aquel torto, pues acaparaba los dos carriles, y no dejaba espacio para que ningún auto o motocicleta pasara por un lado. Ya habÃan tenido problemas las personas que vivÃan en aquella localidad, asà que por lo tanto llegaron al acuerdo que cada vez que iba el camión que por favor fuera durante la noche. Aquellas personas si bien son de pueblo, pueden ser algo peligrosas, no te tienes que meter con ellos. Entonces al saber esto, tomé
3:00 mis precauciones, me esperé hasta las doce y media, y un compañero que ya habÃa ido antes por allá, se me sumó, simplemente para ir platicando, él al igual que yo, no tenÃa más trabajo, y le resultaba algo grato, conducir por aquel camino, los dos nos fuimos. Más bien él me iba guiando en qué secciones el terreno era más escabroso o en qué secciones del camino tenÃa riesgo a voltearme, porque sÃ, habÃa piedras muy grandes y filosas. Pasamos conduciendo por eso de algunas dos horas y él, como no habÃa tomado café, como no venÃa preparado, esto salió algo de imprevisto, se empezó a dormir ahà en el asiento del copiloto. Yo lo dejé. Total, él no durmÃa mucho.
3:48 Tal vez como unas dos o tres horas. Posiblemente se iba a despertar cuando ya llegáramos a la fundidora. Yo seguà conduciendo, Alex. En aquellos caminos no se puede ver absolutamente nada. Solamente lo que iluminan tus luces Al frente En el camino de terracerÃa A ambos lados solamente hay árboles Y vegetación Hay pura oscuridad Es como irse metiendo en la boca de un lobo Yo seguà conduciendo No tenÃa sueño No tenÃa nada Justamente en ese momento veo algo que brilla adelante del camino. Yo seguà conduciendo hasta que eso que brillaba pude notar que era un fierro amarillo, y después fue tomando forma. En realidad era un triciclo.
4:35 Este triciclo es como el que usan los vendedores ambulantes, los que venden caramelos, etc., Alguien lo venÃa empujando a un costado. Se trataba de un niño. Este niño vestÃa con una chaqueta color marrón, unos pantaloncillos muy gastados y un cabello que parecÃa cenizo. Se notaba que este niño tenÃa mucha suciedad. Se le podÃa ver en sus huaraches llenos de lodo y tierra por caminar en aquel camino de terracerÃa. Yo empecé a bajar la velocidad, empecé a ver al niño y por un momento pensé en tocar el claxon, pero rápidamente sentà mucha empatÃa por aquel niño porque, para hacerte una idea, el camión abarcaba tanto en el camino Alex que no importaba si el niño se brillaba, simplemente no podÃa pasar. no se veÃa cerca que hubiera ningún claro o algo para que el niño se orillara asà que simplemente empecé a bajar la velocidad y empecé a esperar que tal vez surgiera algún camino algo para que el niño se hiciera a un lado yo iba muy lento y en ese preciso instante mi compañero se despertó yo nomás iba cuidando al niño para que éste no bajara la velocidad o se quedara parado En ese momento detendrÃa el camión inmediatamente. Como ya te dije, en aquel lugar selvático no hay nada de luz, incluso si
6:07 vienes por el camino no puedes ver nada. Lo que más me llamaba la atención en ese momento es como aquel niño iba caminando solito.¿ Cómo es posible que él pudiera ver el camino? No se puede ver, Alex. Cuando mi compañero se despertó y me vio, me preguntó,¿ qué estás haciendo?¿ Por qué vas tan lento? Yo le señalé adelante y le dije, ahà va un niño, no puedo darle y él no tiene para dónde orillarse. Oye,¿ y si lo subimos al camión? Creo que hay un pequeño espacio que tengo ahà en la caja. subimos el triciclo y lo subimos a él, mi compañero se empezó a tallar los ojos y vio de frente, inmediatamente Alex se le quitó el sueño y se puso pálido, se le quedó viendo al niño de una forma horrorosa, como si estuviera viendo alguna clase de monstruo, algo espantoso en frente suyo, Y me dijo, Erasmo, condúcele, acelera. Yo en ese momento me le quedé viendo y le dije,¿ cómo que quieres que le acelere? No estás viendo. En ese momento mi compañero solamente me dijo, ese niño de ahà no está vivo.
7:25 Acelera Erasmo, acelérale, pásalo. Yo no sabÃa qué hacer en ese momento Alex, yo veÃa muy real al niño. Y yo le dije que no, no amigo, no le voy a acelerar. Rápidamente me gritó, acelera el Erasmo o vamos a chocar. Ese niño hace que las personas choquen, que se salgan del camino. ¡Acelera! Yo estaba muy confundido, pero decidà no hacerlo, Alex. Era un niño, a mis ojos era un niño que solamente venÃa caminando. En ese momento mi compañero fue a mi tablero y me apagó las luces. Yo al momento de encenderlas de nuevo, obviamente después de insultarlo, diciéndole que qué le pasaba, que por qué estaba actuando de esa manera tan absurda, vi de frente de nuevo mi camino. El niño Alex ya no se encontraba. HabÃa desaparecido.
8:22 Yo estaba boquiabierto en ese momento. Incluso detuve el camión, pero rápidamente mi compañero me bofeteó y me dijo sÃguele, sÃguele, no te detengas, yo tuve que seguir, arranqué de nuevo el camión y lo puse en marcha, llegamos a la fundidora más rápido de lo que esperaba Ãl me explicó que aquel niño habÃa fallecido en aquel camino, que no sabÃa ni cómo ni por qué, pero que simplemente habÃa amanecido un dÃa. Mientras él transitaba de noche, algo le habÃa quitado la vida. y que desde esa noche, a veces se les aparecÃa a los motociclistas, a veces se les aparecÃa a los automovilistas, y que si tú no lo pasabas, y te quedabas atrás de él siguiéndolo, el niño te hacÃa creer que ibas por un camino, cuando en verdad te salÃas de este, como que te estaba conduciendo, para que tuvieras un accidente, esperando el momento indicado, Un momento donde aquel camino tiene algunas salientes, donde si te sales del camino te vas de bajada y chocas con un rÃo o con unas piedras. Desde que me dijo eso Alex, cuando Ãbamos de vuelta, ninguno de los dos se durmió. Los dos Ãbamos con la mirada bien abierta, mirando para un lado y para el otro. TenÃamos miedo de volvernos a encontrar aquel niño en la oscuridad.
9:57 Hola, buenas noches a todos los oyentes. Alex, te quiero contar una historia que me sucedió cuando me encontraba transitando en el estado de Nuevo León. Yo soy trailero y lo he sido durante mucho tiempo. A lo largo de los años he pasado por varias experiencias que me han demostrado que uno no tiene que tener miedo con lo sobrenatural. Si le tienes miedo, es muy probable que te pasen cosas malas. Somos traileros, y a veces pasamos por calles, carreteras, caminos desérticos, en los cuales la brujerÃa, el nahualismo, y por qué no decir los fantasmas, abundan. Yo te puedo dar fe de esto, al igual que mi padre pues, también a esto se dedicó. Te quiero contar una experiencia curiosa.
11:05 Algo que me sucedió cuando me encontraba conduciendo durante la noche. Yo iba peleando con el sueño en aquel momento. Para mi mala suerte, el radio no funcionaba. No era que no funcionara, sino es que no tenÃa antena. Simplemente se le habÃa volado a la unidad. Entonces no importaba que lo encendiera, no importaba que estación sintonizara, simplemente se escuchaba estática. Asà que decidà no encender nada y estar con el motor del auto, tomándome mi café, forzándome a conducir para terminar con aquel viaje y cambiar de unidad. Esa unidad ya estaba muy vieja, de hecho ya iba a ser entregada a otra, cuando de pronto... mientras estaba conduciendo en la absoluta negrura de la noche y con todo ese silencio que conlleva escuché unos golpes que venÃan del techo de mi camión escuché solamente dos pero se escucharon algo potentes En mi cabeza pensé que tal vez iba a granizar, tal vez iba a llover. Asà empezaban ese tipo de tormentas.
12:15 No era algo tan inesperado. Recuerdo que en aquel momento estábamos en temporadas de lluvias, de invierno, asà que ya era de esperarse, sobre todo al norte. Pero curiosamente no sucedió. No empezó a llover ni a granizar. Yo seguà conduciendo, cuando en eso de nuevo escucho dos golpes que provienen del techo de mi camión. de nuevo lo dejé pasar pensé que solamente era coincidencia pero al pasar los minutos y otra vez escuchar dos golpes en el techo de mi camión ya se me hizo extraño empecé a acelerar pues por mi cabeza pasó tal vez la opción de que a lo mejor era una ave una especie de zopilote que se encontraba en el techo y que estaba golpeando con su pico aunque lo hacÃa de manera muy dura Empecé a acelerar para que éste se fuera. Pensé que asà todo se terminarÃa, pero no. Nuevamente, a pesar de ir a unos aproximadamente 90 kilómetros por hora, volvà a escuchar. Golpes.
13:26 Intenté acelerar nuevamente, pero esto de nada funcionaba pues. Los golpes permanecÃan. Se me hizo muy extraño, Alex. Miré a mi alrededor y vi un tubo. Yo siempre portaba en medio de los asientos con un tubo grande. Esto no era por nada, sino es que a veces uno necesita esta clase de tubos para quitar los pernos de las llantas de los camiones. A mà me venÃa muy bien cada que le hacÃa mantenimiento al camión. Agarré ese tubo, lo apunté hacia el techo y le di cinco golpes, esperando tal vez ahuyentar al ave. Alex, no sabes lo mucho que me arrepiento de esto, porque los golpes no terminaron sino que se intensificaron. Yo di cinco golpes hacia arriba y fueron los cinco mismos golpes que me regresaron del techo hacia abajo. de la misma forma en como yo los habÃa hecho. Esto era intencional, y esto no lo hacÃa un animal. TenÃa toda la pinta de que una persona venÃa allá arriba. Intenté nuevamente. Le pegué tres golpes al techo consecutivos con fuerza, y de nueva cuenta se me regresaron. Por arriba del techo golpearon tres veces, con la misma intensidad. Para ese momento me vi con la necesidad de orillarme, Sacar mi lámpara, bajarme con el tubo pues era lo único que traÃa en ese momento
14:57 y empezar a observar por arriba de mi camión. No pude ver nada Alex. Empecé a dar toda la vuelta, chequeé toda la caja y justamente cuando llegué a la parte trasera pude ver algo. Algo que venÃa arriba de la caja, pero esto no era un humano, o al menos no un humano en el plano terrenal. Alguien venÃa sentado arriba, y una vez que la enfoqué con la luz, pude ver la mitad de su rostro. TenÃa un escaso pelo, tenÃa unos ojos blancos, unas ojeras enormes. Su piel era pálida, casi blanca podrÃa decirte. TenÃa un semblante muy deprimente. No me dio miedo, sino que se empezó a apoderar de mà una tristeza enorme, mucha melancolÃa. Me sentà triste sin motivo alguno, Alex, de un segundo a otro. Rápidamente le quité la luz, volvà a mi camión y empecé a conducir.
15:59 Supe en ese preciso instante que no estaba lidiando ni con un animal, ni con una persona. ni siquiera con una bruja que son muy populares en los caminos supe que era otra cosa encendà el camión esta vez tomé mi celular lo conecté con el cable a la radio y empecé a poner música y por suerte el cable de mi celular servÃa como antena entonces al poner la radio Le subà todo el volumen y empecé a conducir. Seguà escuchando los golpes Alex, pero ya no les presté atención. Ya no querÃa que esa cosa supiera que me estaba dando cuenta de su presencia, pues eso es casi como una invitación a que no se fuera. Seguà conduciendo, ignorando cada vez más y cada vez más. Era algo que se me hace difÃcil, pues parecÃa que querÃa que le hiciera caso. Sus golpes eran cada vez con más intensidad arriba del camión, pero por suerte, en un momento determinado, aquellos sonidos cesaron y mi camino continuó sin novedad alguna.
17:11 Yo les quiero dar un consejo a todas esas personas que viajan mucho. Si llegan a encontrarse con algo parecido, ignórenlo. Háganle ver a esos espÃritus, a esos entes que están caminando por este mundo sin rumbo, que ustedes no se dan cuenta de su presencia. pues puede que esto lo sigan, que esto se les peguen, incluso hasta llegar a su propia casa, y créanme, eso es lo que menos quieren, hagan de cuenta que no existen, solamente de esa manera se retiran de ti, si no, siempre los vas a tener pegados. Hola, buenas noches. Mi nombre es Javier. Quiero compartir mi experiencia. Resulta que esto me pasó mientras estaba conduciendo por la noche. En ese momento llevaba lidiando con algún cansancio que habÃa tenido. La carretera se encontraba muy transitada, de hecho, es una de las carreteras que siempre están transitadas, al centro del paÃs, entre Guadalajara y la Ciudad de México.
18:42 Estaba viendo constantes autos pasándome, e iba a una velocidad baja, cuando en eso, un auto pequeño, no recuerdo muy bien si era un Matis o un Atos, el cual se me puso enfrente. El auto iba a una muy buena distancia. Como repito, yo iba a una baja velocidad. Lo que me resultó extraño es que, por el vidrio de este auto, me estaban viendo dos personas, a lo que yo creà por su estatura, por el largo de sus brazos, que se trataban de niños. Si hubieran sido niños normales, créanme que no les prestarÃa atención. El caso es que sus caras eran muy extrañas. De hecho, cuando en un principio las vi, me sobresalté. Tuve miedo. solamente por unos breves segundos porque luego capté que a lo mejor lo que traÃan puestas eran unas máscaras aquellos niños tenÃan rostros o más bien no tenÃan rostros tenÃan solamente dos aberturas en su cara que eran como veÃan Yo veÃa por ahà una especie de ojos, pero por lo demás, ni nariz ni boca tenÃan. Aquellos niños me observaban fijamente y me hacÃan con su mano para que tocara el claxon. Les aclaro, a mà no se me hizo raro verlos con máscaras
20:13 porque estábamos en el mes de octubre y a veces algunas familias acostumbran celebrar Halloween. Acostumbran a que sus hijos salgan a pedir dulces o llevarlos a fiestas de Halloween, y esto implica, claro, comprarse ropa de Halloween. Mientras que los niños me insistÃan en que tocara el claxon, yo estaba indeciso en si hacerles caso o no. Algunas personas lo toman muy a mal que uno toque el claxon, ya me habÃa pasado veces anteriores, pero total eran unos niños y seguramente sus padres sabÃan lo que estaban haciendo. Estiré mi brazo y toqué el claxon, además lo saludé, aquellos dos niños como traÃan sus máscaras, no pude ver si sonreÃan o no. simplemente bajaron los brazos y se escondieron atrás de los asientos se me hizo muy extraño aquella reacción casi enseguida el auto salió del carril sacó la mano y me dio el paso pensé que tal vez el padre los habÃa regañado y como no sabÃa lo que habÃan hecho pues a lo mejor él interpretó en que yo le estaba tocando el claxon para que se sacara del camino o me dejara avanzar no me quedó de otra más que acelerar me detuve unos 15 minutos adelante tenÃa que cargar diésel y también tenÃa que comprar algunas cosas y este mundo es pequeño Alex porque en esa misma gasolinera se detuvo el mismo auto yo pude
21:44 ver como llegaba el hombre se bajaba pagaba la gasolina y después se metÃa a la tienda la mujer se bajó para estirar las piernas eso pude verlo caminaba de un lado hacia el otro mientras el tanque se llenaba Y como yo no soy una persona que le gusten los problemas, me acerqué a ella para aclararle que les habÃa tocado el claxon solamente porque sus hijos me lo habÃan pedido, que mi intención no era incomodar a la gente en la carretera, que me disculpara. En ese momento, cuando yo le estoy explicando todo esto, va acercándose su esposo, a lo cual los dos me contestan que ellos no tienen hijos y que ellos están viajando solos en aquel coche.
22:33 Yo no habÃa visto a ningún niño descender de su auto, Alex. Me fijé por la ventana trasera, por las otras ventanas de los lados. pero no venÃa nadie con ellos. Los asientos venÃan vacÃos. Más allá de vacÃos, venÃan con equipaje. Era algo completamente extraño, y no habÃa forma de que alguien cupiera ahÃ. No supe qué más decir, solamente les dije que tal vez me habÃa confundido, pero no. Era la misma placa del auto, los mismos colores. las mismas personas conduciendo. En ese momento supe que aquellos niños no eran niños, y lo que yo confundÃa con máscaras horrorosas tal vez eran sus verdaderos rostros. Algo acompañaba aquel matrimonio, algo que no era de este mundo. y al menos por unos instantes, yo pude verlo, y lo que más me aterra, es que aquellos entes, también pudieron verme a mÃ.
24:04 Mi nombre es Enrique Arangel Hola Alex y hola criptomaniacos En esta ocasión quiero aportar una historia Yo soy camionero y les quiero contar la única experiencia paranormal que he tenido a lo largo de los años Sucedió en Baja California El camino era largo estaba conduciendo por la noche, mi destino era Tijuana, eran pasadas de las 2 de la mañana, estaba combatiendo el sueño con café y cigarro, como cotidianamente lo hacÃa, llevaba los vidrios abajo y pasaba toda la ventisca de la noche. tenÃa puesta la radio e incluso algunos programas de terror algunos podcasts como el tuyo Alex al igual como otros creadores me encanta irlos escuchando a la par que voy conduciendo mucho más si es de noche Me mantuve despierto. Mientras iba conduciendo sucedió algo que es perfectamente normal. Me quedé solo en la carretera. Ya no veÃa ningún auto. Los autos incluso se notan a kilómetros de distancia, pues, en la oscuridad. Ves los faros, ves las calaveras rojas. En ese preciso momento no veÃa nada.
25:28 Todo era oscuridad, a excepción de lo que mis faros iluminaban. Cuando en eso, de una manera estrepitosa, o sea que no me esperaba, los faros fueron iluminando algo que se estaba materializando en la carretera. HabÃa un auto conduciendo, sin ninguna luz Alex, y cuando te digo sin ninguna luz, es sin nada prendido. El auto iba conduciendo, yo lo iba alcanzando, no tenÃa las luces encendidas, ni las de adelante, ni las de atrás. La primera pregunta que se me vino a la cabeza es, bueno,¿ y este loco cómo viene conduciendo? Hay mucha oscuridad, Alex, y si bien tenemos la luz de la luna como respaldo, esta no ayuda mucho en aquellas vueltas engañosas. Yo lo fui alcanzando, hasta que finalmente estuve atrás de él. Aquel coche no venÃa tan lento, ni yo tan rápido, pero... querÃa sobrepasarlo, querÃa rebasarlo y dejarlo atrás, no lo sé, llámalo intuición, me sentÃa algo temeroso, sentÃa como si algo malo estuviera por pasar, otra cosa extraña es que yo no reconocÃa la marca de este auto, como sabrás, estando en este negocio, Uno ve muchos autos continuamente, y más o menos en México, tú te vas dando cuenta qué clase de autos tiene
27:01 la población en ciertos sectores. No son los mismos autos en el sur como en el norte. Y yo conozco de marcas, conozco de modelos. Ese auto Alex yo no lo conocÃa. No traÃa placas y ni siquiera la insignia de a qué marca pertenecÃa. Toda la carrocerÃa era muy normal pero también muy diferente. Era como un Gran MarquÃs o un Crown Victoria, pero sus lados eran diferentes. Era un auto muy simple. Me atrevo a decir que era un auto como los que salen en videojuegos. El caso es que me pareció muy raro y empecé a acelerar.
27:45 Empecé a rebasarlo y justamente cuando estaba a un lado mÃo no pude observar nada. Mis faros solamente iluminaban hacia delante. El auto no traÃa ninguna luz encendida. No sabÃa ni siquiera cómo es que aquel hombre podÃa ver. Justamente cuando me posicioné a un lado de él, en el carril izquierdo, me entró la curiosidad por verlo, más que nada, para avisarle que lo que estaba haciendo era muy peligroso, que no podÃa ver hacia dónde se dirigÃa. Y que lo más recomendable es que sorrillara y pidiera ayuda. E incluso yo me prestaré a ayudarle si él me lo pedÃa.
28:28 Tal vez habÃa tenido una averÃa, quién sabe. El caso es que le hablé, como te comenté anteriormente, traÃa los vidrios abajo. Empecé a hablarle y hablarle, ya que el hombre simplemente no me respondÃa. No podÃa verlo, pues estaba todo oscuro. Pero le hablaba y le hablaba y le gritaba, ya que el hombre seguÃa sin responderme. Prendà la luz de adentro. Agarré mi lámpara, que siempre la tengo a la mano. Traté de aluzar poco a poco, de arriba hacia abajo. Más que nada para no encandilarlo. Tampoco querÃa yo propicionar un accidente. Cuando iluminó su rostro, Alex, no me lo vas a creer. Era como un maniquÃ. No tenÃa rostro, no tenÃa cabello, no tenÃa ojos, no tenÃa facciones.
29:20 era simplemente un hombre sin rostro y con traje conduciendo el auto sin ninguna luz a su alrededor yo lo vi y éste giró la cabeza y me vio técnicamente me vio solamente podÃa ver su cráneo cubierto de piel sin ninguna facción sin ninguna arruga ni nada inmediatamente apague la luz Aceleré el camión y lo dejé atrás. Simplemente quise olvidar lo que habÃa visto. Aquello tan extraño. Aceleré y aceleré. Incluso al nivel de la imprudencia, pues, pude haberme salido del camino. Por suerte no pasó. Más adelante me encontré otros coches. Y eran muy diferentes, Alex. Estos coches se veÃan normales. El coche que habÃa visto anteriormente no se veÃa normal. Se veÃa como una pobre imitación de uno. Hasta hoy es fecha que lo recuerdo, como si estuviera viendo un video en mi cabeza. Recuerdo cómo claramente lucÃa este coche. Y por más que he buscado a lo largo de estos años, que ya va a cumplir dos años que me sucedió, jamás he encontrado de qué marca o mÃnimamente algo que sea parecido a ese coche.
30:43 ParecÃa ser que el coche no existÃa y lo que lo estaba manejando aún me deja más perturbado. No sé si habrá sido un fantasma, no sé si habrá sido algún tipo de ilusión o tal vez un ovni. El caso es que estoy seguro de lo que vi, y créanme que es cierto. A veces en la carretera uno se encuentra con cosas que son difÃciles de explicar. Hola, buenas noches. Mi nombre es Ramiro y esta es mi experiencia.
31:39 Esto lo vivimos yo y mi esposa. Ella también, tristemente, le tocó parte de esta historia porque yo mismo la jalé conmigo. Cuando estaba transitando por la carretera rumbo a México, más concretamente a Ecatepec, para ir a visitar a mi familia, sucedió algo extraño. Yo ya iba sin cargamento, ya iba rumbo con mi familia solamente, cuando de pronto ocurrió algo. he escuchado mucho en tus historias Alex que a los traileros le suceden cosas cuando van en absoluta soledad en la carretera bueno esto me pasó a mà cuando iba con mucha compañÃa de hecho vi muchos autos vi muchos camiones de repente entre la negrura absoluta Vi a una mujer que iba a orilla de la carretera, y aún peor, vi completamente esta mujer, con su rostro pálido, con un cabello negro que le llegaba hasta la cintura, unos ojos blancos que brillaban Alex, era como un espectro. como esa mujer que siempre se encuentra en todos los automovilistas, camioneros, transportistas, a lo largo del camino en la carretera, a mà jamás me habÃa pasado, pero aquella noche me pasó, la vi, y para mi mala suerte Alex, aquella mujer cruzó cuando precisamente yo estaba pasando, No iba a una alta velocidad, pero sà a una velocidad considerable. Atrás de mà venÃan
33:11 más autos. Asà que no podÃa frenar. No podÃa desacelerar. Me preparé para el impacto e incluso cerré los ojos. Pero no sentà nada. ParecÃa que la habÃa atravesado. Pensé que el camión, como iba con mucha velocidad, algo habÃa pasado. De seguro habÃa salido volando. Me detuve más adelante. Un coche que venÃa a un lado mÃo también se detuvo y me preguntó, lo vi todo,¿ qué pasó? Pero yo chequé el camión, checamos llantas, checamos incluso en toda el área. Era de noche, no podemos ver mucho, pero traÃamos lámparas.
33:52 No vimos nada, Alex. No vimos ningún solo rastro, ni el cuerpo de la chica, ni siquiera la marca en mi tráiler. Tuvo que haber dejado algún rastro, pero mi tráiler estaba intacto, como si nada hubiera sucedido. El chico del automóvil me platicó que habÃa visto a una mujer con vestido rojo, una larga cabellera y una tez muy blanca, atravesarse en la carretera justo cuando mi camión iba pasando. Eso querÃa decir, Alex, que yo no era el único que la habÃa visto, la habÃan visto más personas. Pero de alguna extraña manera, aquella mujer habÃa desaparecido. Con algo de miedo, pues, si bien no lo mencionamos, pero por nuestros ojos podÃamos decir todo, empezamos a pensar que eso habÃa sido algún tipo de espÃritu. Yo me subà a mi camión, el chico se subió a su automóvil, y seguimos con nuestro camino. Al pasar el tiempo, nos perdimos entre la multitud. Ãl agarró para su lado, yo para el mÃo, y estaba algo pensativo en ese momento. Justo en esto, me entra una llamada. era de mi esposa la cual estaba algo preocupada y me estaba llamando me preguntó si estaba bien y si no me habÃa pasado nada malo yo le dije que sà y que de hecho ya iba en camino para allá que me esperara que en una hora y media dos horas ya llegarÃa que no se durmiera, mi esposa me contestó a Alex
35:24 que habÃa tenido una pesadilla, que habÃa soñado algo muy feo, que habÃa soñado un choque, que mi camión estaba volcado, que yo estaba sin vida y una mujer con vestido rojo y cabellera negra que le llegaba a la cintura, me estaba observando desde la carretera mientras que yo yacÃa en el monte a un lado de esta como si hubiera salido disparado a la mitad de corta a la mitad de lo que me estaba contando yo pensé que era una pesadilla solamente no era la primera vez que ella soñaba ese tipo de cosas pues siempre se preocupaba por mà pero cuando me mencionó la chica inmediatamente supe que esto no era coincidencia habÃan sido demasiados elementos, pero no le dije nada, le dije que estaba bien, que no se durmiera y que me esperara, que muy pronto llegarÃa con bien, durante todo el camino Alex me la pasé rezando, encomendándome a Dios, y por favor pidiéndole, que me protegiera hasta llegar a mi casa, llegué con bien, llegué con mi esposa, cenamos, Nos acostamos. En algún momento de la madrugada, por eso de las cuatro o cinco, mi espuda se levantó para ir al baño. Yo la sentÃ.
36:45 Pero en eso ya no volvió... Escuché como abrieron la puerta... Y después la cerraron... Después de eso... Escuché los gritos de mi esposa... Me estaba llamando desde la sala... Yo me levanté entre la oscuridad... Quise prender la luz pero no pude... Encontré la puerta primero... Abrà la puerta y la luz del pasillo... Ya se encontraba encendida... Por lo tanto... Me encandilé... Me fui tallando los ojos... Corriendo... Pues mi esposa me estaba gritando con mucha desesperación, pensé tal vez que se habÃa metido alguien. Llegué a la sala, y ella se encontraba abrazando sus rodillas, sentada arriba de un mueble, y me estaba preguntando si estaba bien. Yo inmediatamente le contesté, que acaso tuviste otra pesadilla. Estoy bien, estoy aquà acostado a un lado contigo. Y ella me contestó, no, no estabas acostado a un lado mÃo. Me paré al baño y cuando volvÃ, abrà la puerta de nuestra recámara y vi a la mujer de mi sueño recostada a un lado tuyo. En ese momento los ojos se me abrieron como platos, Alex, como que la misma mujer. Ella me contó que en esta ocasión era mucho más perturbadora. TenÃa la piel blanca y unos ojos blancos. Se encontraba recostada, mirando hacia mi lado como si me estuviera observando. Yo volvà a la habitación, encendà la luz, pero ya no
38:16 habÃa nadie. Las cobijas estaban puestas de tal modo, como si alguien hubiera estado hace muy poco tiempo. Pensé que solamente era mi esposa, pero no. Cuando sale al baño durante la madrugada, ella siempre saca la sábana y como que me cobija con ella. En lo que ella vuelve, asà solamente se recuesta, se sienta y la jala de nuevo. Esta vez la sábana estaba posicionada de una forma diferente. Estaba toda hecha hacia abajo, como si alguien la hubiera pateado. No pudimos dormir en la habitación esa noche, porque para serte sincero yo también tenÃa miedo. Al dÃa siguiente, le hablamos a un familiar. Ãl empezó a hacer una limpia, me barrió con un huevo, y una vez que lo partió y lo vimos en el vaso, él me contestó que traÃa a un espÃritu pegado, que éste se me habÃa subido en la carretera, y que en ese preciso momento...
39:18 me estaba acompañando que necesitaba que me barriera pues de otro modo aquel espÃritu me iba a estar mermando mi energÃa haciendo que perdiera mis fuerzas y esto serÃa muy peligroso sobre todo si manejo en la carretera pues me empezarÃa a sentir cansado y uno no puede dormir mientras va manejando Incluso pude desencadenar en un accidente y era lo que menos querÃa. Mi esposa en ese momento estaba llorando. No querÃa que nada malo me pasara. Me barrieron, hicieron todo lo que se tenÃa que hacer. Pasé una semana ahà con mi familia, pero cuando tuve que volver a la carretera... miré mi camión no lo habÃa tocado en toda la semana solamente lo habÃa lavado pero no habÃa salido con él lo miré fijamente y como si este tuviera vida le hablé le dije mira voy a confiar mi vida en ti tú estás bien tienes buenos frenos tienes todo bien por favor no me defraudes Hazme conducir bien y tráeme con bien a casa. Después de esto colgué un amuleto de San Judas Tadeo. Me encomendé a él y salà en la carretera. Alexa afortunadamente nada me pasó.
40:36 Los sueños de mi esposa también se detuvieron, pero no olvidamos esta experiencia. Como la vez que me traje de la carretera a un espÃritu, desde aquella noche siempre porto con alguna protección para que esto no se repita. Gracias por ver el video.
41:16 Hola Alex, mi nombre es Saúl Hernández. Te quiero contar una experiencia que, si bien no es larga, es muy cortita, es enteramente paranormal. A mà nada me habÃa pasado, y eso que llevo más de 10 años trabajando de trailero, jamás se me ha cruzado ninguna sombra, jamás he visto a aquella famosa mujer vestida de blanco. jamás he visto brujas ni nahuales al menos hasta aquella noche me encontraba transportando con un solo remolque por las carreteras de San Luis en medio de las sierras Las carreteras de la sierra tienen muchas curvas y uno tiene que ir muy bien despierto ya que una mala curva es la diferencia entre la vida y el más allá. También ha habido muchos choques, deslavamientos y transitar por estas carreteras de noche. Créeme que es todo un espectáculo, pero si eres asustadizo, no te lo recomiendo. Cuando observas hacia abajo solamente ves negrura y las copas de los árboles, y tal vez una que otra carretera que sale, las luces de un auto que va descendiendo, etc. Le habÃa transitado por estas carreteras muchas ocasiones.
42:42 Nunca habÃa visto nada extraño, pero para todo hay una primera vez. En aquella noche yo estaba manejando, mentalizado en la carretera, escuchando solamente música. y poniendo mucha atención eran como las 3 de la mañana y no me habÃa encontrado con ningún auto cada curva la daba con mucho, mucho cuidado cuando en eso Alex me iluminó un destello de mi lado izquierdo donde yo iba conduciendo fue un destello muy rápido como si algo se hubiera iluminado de un segundo a otro Como si los faros de un auto me hubieran iluminado fugazmente. Pero yo volteé, para un lado, para el otro. No veÃa nada, hasta que en eso de nuevo, y después otra vez. hubo como 5 o 6 destellos a mi lado y yo siempre que volteaba a ver no podÃa ver nada veÃa pura oscuridad era como si lo que pasara a mi lado lo hacÃa de tal manera a tal velocidad que era casi imperceptible más que por unos segundos en ese momento hice una imprudencia dejé de poner atención al camino y volteé para poner atención hacia abajo de la sierra pues yo sentÃa que esta iluminación venÃa desde abajo pero no en ese momento vi como una bola de fuego pasaba de arriba hacia abajo
44:13 cayendo no por la fuerza de la gravedad sino más bien muy rápido como si ésta volara y fuera en dirección hacia abajo aquella esfera cubierta de fuego pasó de tal manera que me encandiló por completo los ojos. Yo estaba fascinado y también embobado, Alex, mirando hacia abajo, cuando en eso hubo otra iluminación, pero esta vez de frente. Vi los faros de un auto que se iban acercando y rápidamente me tuve que brillar pues estaba invadiendo carril. Estuve a punto a unos segundos de ocasionar un accidente. Me centré de nuevo en conducir. cuando ya estaba bajando la sierra, poniendo atención, de vez en cuando, para ver si veÃa otra esfera de fuego, observé que estas ya no se manifestaban, lo hicieron por un periodo muy pequeño, no podÃa creer lo que habÃa visto, habÃa visto a las famosas brujas, aquellas mujeres que se convierten en bolas de fuego, y vuelan en los pueblos recónditos, en los aquelarres, era mi primera vez viendo esto, Una vez que bajé de aquella sierra, Miré por mi retrovisor y me di cuenta que siempre estuve mirando hacia el lado equivocado. Entre toda la noche, Alex, pude verlas con claridad. En la punta o en una de las puntas de esta sierra,
45:43 veÃa un cÃrculo formado por bolas de fuego que mantenÃan una misma precisión, volando, haciendo un mismo cÃrculo, como si estuvieran sobre algo. y cada tiempo determinado una bola de fuego bajaba. ellas siempre estuvieron arriba de mà no sé si esto sea mala suerte no sé si estuve en peligro a mà nunca me hicieron nada solamente las vi y desde aquella ocasión yo siempre le hablo a mis amigos sobre esto y les pregunto que si quieren ver una bruja que vayan a aquellas sierras de San Luis que ahà es muy probable al menos que te encuentres con una tal como me pasó a mà Saludos Alex y gracias por compartir mi experiencia. Hola, buenas noches, Alex.
47:02 Mi nombre es Isabel Almonte. Les quiero contar la experiencia de mi padre. Mi padre ha sido camionero durante mucho tiempo, y durante ese tiempo ha conseguido amigos, pues, del mismo rubro de trabajo, e incluso dentro de la misma empresa. Y pues tú sabes, Alex, que a veces entre amigos se solapan, se cuidan, y también se esconden cosas. Hubo una ocasión que mi padre llegó a mi casa, después de uno de sus viajes, y se encontraba sumamente extraño. Casi no hablaba, nos veÃa de una forma como si él estuviera asustado, y después al anochecer se encerró con mi madre. Estaban hablando. Mi madre después salió, agarró al bácar y lo barrió por completo. También recuerdo que vino una abuela e hizo lo mismo. Estaban barriendo a mi padre contra el susto que habÃa tenido, el peor susto de su vida. A mà no me lo contaron en aquel tiempo pues porque yo era una niña. Pero al pasar los años y al cumplir cerca de 20 años, recordé aquella noche y le pregunté a mi mamá.¿ Qué le habÃa pasado a mi padre?¿ Por qué habÃa llegado de esa manera?¿ Acaso habÃa visto algo en el camino?¿ O acaso lo habÃan embrujado? Mi madre estiró la mirada Primero se fijó que no hubiera nadie Y después sirviéndome una taza de café Proseguió a contarme Resulta que mi padre
48:38 estaba transportando ganado Ãl ya era un experto en esto. Estas empresas que transportan ganado, en su mayorÃa cerdos, requieren a camioneros que tengan un compromiso con el paquete. A veces a algunos no les importan los animales y andan acelerando y frenando a diestra y siniestra y, por el movimiento de estos, a veces dos o tres terminan falleciendo en el transcurso. Obviamente la empresa no quiere esto, quiere que todos lleguen vivos. Y mi padre siempre sabÃa transportarlos de manera que todos y cada uno de los animales llegaban con vida. Obviamente se tiene un control, saben cuántos suben y saben cuántos bajan. Cuando mi padre llegó, que ya era de noche, empezaron a bajar los cerdos. Los contaron...
49:28 Y una vez que estuvo hecho todo el papeleo, mi padre subió de nuevo la puerta y procedió a irse. Ya cuando venÃa, venÃa completamente vacÃo, sin ningún animal. De hecho, él mismo vio la caja y se encontraba vacÃa. Estas cajas metálicas donde transportan a los animales... Traen orificios a todos lados... Para que pueda fluir el aire... E incluso se puede ver desde afuera... Mi padre subió a su camión... Una vez cerciorándose de que ningún animal se habÃa quedado adentro... y que toda la contabilidad estaba hecha. Empezó a manejar, pero por el camino empezó a escuchar ruidos, ruidos que venÃan de atrás. En ese momento reconoce los ruidos como chillidos, los chillidos de un cerdo, pero no eran chillidos normales según explica él, eran chillidos como de una risa o de una burla, eran chillidos extraños. Como todavÃa no salÃa a una autopista, decidió brillarse y checar con su lámpara si es que todavÃa habÃa algún animal ahÃ. Y para su sorpresa sÃ, habÃa un cerdo, pero este cerdo no era como los demás. Ãl vio que era excesivamente grande.
50:46 o cuanto menos alto, o tal vez este cerdo, se estaba parando en sus dos patas, y recargándose en la caja, de esa manera se veÃa mucho más alto, solamente veÃa la cabeza del cerdo como se asomaba, como lo miraba con esos ojos. A mi padre le empezó a entrar miedo, pues veÃa que este cerdo movÃa su cara de una manera un tanto rara y perturbadora. Mostraba los dientes y mi padre jura que se reÃa, como si algo le causara gracia, como si mi padre le causara gracia si estuviera burlando de él. Ãl simplemente se metió a su camión, agarró el teléfono y estaba algo desorientado, no sabÃa a quién llamar. en ese momento le habla a uno de sus compañeros, tal vez él tenÃa alguna solución, tal vez él habÃa pasado por algo igual, llama a su amigo y después de contarle brevemente lo que estaba pasando, él le pregunta, oye pero tú no quieres el cerdo, se gana un muy buen dinero vendiéndose a sus animales, a lo mejor te lo echaron de extra, a lo mejor no lo contabilizaron, Si tú no lo quieres, pásamelo. Pero eso sÃ, cerciórate primero de que todos los que salieron entraron en la fábrica. Si llega a faltar uno, van a ir contra ti. Pero si te dicen que no falta ninguno, tú no les digas nada. Tráetelo. Es más, véndemelo.
52:16 Yo te lo pago. Una vez a escuchar esto, mi padre vio que era una solución inteligente. Llamó a la fábrica. Y por curiosidad le preguntó si es que todos los cerdos habÃan llegado, la misma cantidad. El chico en un principio le dijo que sÃ, y que a qué venÃa esa pregunta. Mi padre le respondió que parecÃa que él habÃa contado mal, parecÃa que tal vez faltaba uno o dos. En ese momento hubo silencio en la lÃnea. El chico le pidió a mi papá que le marcara o él mismo le iba a marcar dentro de 10 minutos. Iba a contar otra vez todo con suma precisión y si no faltaba ninguno, pues que no habÃa problema. Mi padre se esperó.
53:01 No condució más. Solamente escuchaba como aquel cerdo se retorcÃa ahà atrás, chillando, burlándose, gesticulando cosas raras, como si éste quisiera hablar. En ese momento recibe la llamada. El chico de la fábrica le dice que no hace falta nada, que todo está bien. Se despiden y en ese momento llama a su amigo y le contesta, bueno... Ya se te hizo, dame lo que quieras por él, la verdad es un animal que ni siquiera se me hace grata la compañÃa. Su amigo obviamente se pone feliz. Quedan de encontrarse cerca del área, para buena suerte de los dos estaban cerca. Mi padre conduce por eso de algunos 20 o 25 minutos y ve el trailer de su amigo ahà a la distancia. Se detiene, se saludan y después van por el animal. Pero una vez que bajan la puerta, ven que este cerdo no se estaba apoyando en la jaula.
54:07 ven que este, está parado sobre sus dos patas, y que está mostrando sus colmillos, como si este estuviera sonriendo, ambos hombres, tanto mi padre como su amigo, dieron pasos hacia atrás, el cerdo según ellos cuentan, era enorme, lo superaba en altura, El cerdo simplemente comenzó a caminar en sus dos patas hasta salir de la jaula y después de mirarlos y de reÃrse esta vez de una forma muy espeluznante y muy fuerte, corrió hacia un lado de la carretera y se perdió entre los árboles. El amigo de mi padre lo miró y le dijo...¿ Pero qué estás transportando?¿ Qué era eso? Tú no traÃas un cerdo, tú traÃas un méndigo Nahual. Mi padre en ese momento no sabe qué decir, él solamente le explica a su amigo que él nunca bajó la puerta, que él solamente veÃa al cerdo por afuera de la jaula. Los dos estuvieron muy asustados, tanto asà que decidieron irse lo más pronto posible de aquel lugar. No vaya a ser que esa cosa volviera. Mi padre volvió a la casa horas después.
55:22 Fue ese mismo dÃa que lo vi, que simplemente no podÃa pronunciar palabra. que solamente estaba serio, mirando hacia la nada, pues seguÃa pensando en aquel cerdo, y seguÃa pensando, en cuantos minutos, estuvo solo con aquella cosa, él decÃa, que su vida estuvo en peligro, y nunca lo sintió. Desde aquel momento siempre le incomodó transportar animales SabÃa que los nahuales o sabÃa que alguna especie de criatura se camuflajeaba con ellos Cuando de nuevo escuchaba ruidos extraños en la jaula y sabÃa que no venÃa ningún animal No se detenÃa, no buscaba nada TenÃa miedo de lo que volviera a encontrar SerÃa un ser parecido, una criatura perturbadora como aquel cerdo No. Mi nombre es Edgar Zamora. Te quiero contar una experiencia, Alex. Esta experiencia que me sucedió ya la he cantado varias veces. A mis compañeros, a mis amigos, a mis familiares, y por increÃble que te suene, la
56:55 gran mayorÃa de ellos no me cree. Pero al menos tú y tu comunidad espero que me den el beneficio de la duda. Mira, sucedió lo siguiente. Cuando yo me encontraba conduciendo en mi taxi, eran aproximadamente la una de la mañana. Me encontré con una chica en una parada. A veces acostumbraba a conducir hasta las tres de la mañana. Dos de la mañana. No me aventuraba más. Si de por sà hay bastante delincuencia a esas horas. Tristemente me sumo al gran número de taxistas los cuales han sido asaltados.
57:37 Asà que siempre tomo mis precauciones. Al momento que vi a esta chica, vi que en la parada no habÃa nadie más. Y por lo regular en las madrugadas, yo solamente levanto mujeres porque por regular van saliendo del trabajo, a familias o a parejas. Jamás levanto grupos de chicos de dos, tres o cuatro, porque son estos grupos con los que me ha tocado que luego me asaltan. Al checar que esta muchacha venÃa sola, me detuve. Ella me preguntó sobre el precio de la carrera a un tal punto, luego me preguntó sobre si podÃa hacer dos paradas, yo le dije que sÃ, aunque estaba algo confundido, solamente la veÃa a ella. En ese momento le hice una señal con las manos a dos hombres que salieron por detrás de la parada. Se encontraban parados abajo de una sombra de una máquina de expendidoras de refrescos. Yo no los podÃa ver. porque estaban ocultos en ese momento empecé a dudar alex en serio te lo digo pero ya habÃa dicho que sà y si te soy sincero soy de esas personas que son tÃmidas que jamás se ha peleado ni ha tenido problemas entonces se me complica en algunas ocasiones retractarme de ciertas cosas y Aquellos hombres fueron hasta mi taxi, abrieron la puerta y se metieron, la chica
59:12 venÃa en el asiento delante, yo pensé que era un grupo de amigos tal vez, asà que comencé con mi marcha, lo que me parecÃa curioso y lo que me daba cierta incomodidad era que los tipos de atrás no paraban de verme, no me veÃan de una mala manera. Me veÃan de una manera muy perturbadora. Los chicos simplemente me miraban, de la cabeza hasta los pies, donde venÃa sentado. Yo podÃa sentirlo, y también de vez en cuando los veÃa por el retrovisor. TenÃan unas caras de depravados, Alex. Los ojos altones y unas sonrisas que revelaban malicia, que revelaban maldad.
1:00:00 Simplemente con ese poco tiempo en el que me estuvieron observando, me pusieron muy incómodo. Llegamos a la primera parada, la chica se bajó y de la misma manera me miró, me pagó su carrera y esbozando una sonrisa, se fue. Los chicos me dijeron a dónde los tenÃa que llevar. Yo simplemente seguà con mi camino, Alex. Para este momento no tenÃa como defenderme. No portaba con nada. Y como ya te dije anteriormente, no soy una persona que ande en peleas. Soy una persona bastante pacÃfica. Asà que no porto con nada para defenderme. Decidà que lo mejor era seguirles el juego. Al final de cuentas, ellos estaban en ventaja.
1:00:50 VenÃan atrás de mÃ. Si ellos quisieran, me podrÃan agarrar por el cuello o por la cabeza. Asà que lo mejor serÃa seguirles el juego. Llegamos hasta el punto. O mejor dicho, casi llegamos a este. Lo que sucede... es que habÃa un enorme tronco en aquella calle, rumbo para el fraccionamiento donde me habÃan pedido la ruta. Este enorme tronco casi acaparaba por completo toda la carretera. Si te soy sincero, habÃa un pequeño espacio por el cual yo podrÃa haber entrado, pero utilicé este tronco como la excusa indicada para decirles que no podÃa ir más allá. la calle estaba sola Alex no habÃa luz y las casas que se veÃan ahà a lo lejos se podÃa intuir que tampoco estaban habitadas yo les dije que no podÃa avanzar más les dije que ese tronco me estorbaba y que hasta ahà los iba a dejar que por favor se bajaran estos chicos me dijeron que no que más que nada querÃan llegar hasta su casa porque en aquella calle no habÃa casi iluminación y tenÃan miedo de que los fueran a asaltar me lo dijeron en un tono burlón como si se estuvieran burlando de mi situación en aquel momento uno de los hombres se bajó y me dijo ven ayúdame vamos a mover el tronco yo en
1:02:21 ese momento le pregunté al de atrás¿ Por qué no se baja usted y lo mueven los dos? Y en ese momento me lo dijo descaradamente Alex. No, no vaya a ser que te nos vayas a pelar. Bájate tú. Yo me bajé del auto. Lo dejé encendido, pues fue una de las cosas que me dijo aquel hombre. No le quite las llaves al auto y bájate. Apenas di los tres primeros pasos, el otro hombre ya me esperaba de frente al tronco, y fue ahà cuando pude verlo. El rostro de aquel hombre, Alex, habÃa cambiado. Sus ojos ya no eran los de un humano, sus ojos ahora eran diferentes. TenÃan una rendija, eran amarillos, como si fueran los ojos de un lagarto o de un cocodrilo. A mà me dio mucho miedo, Alex. No eran los ojos de un humano. Y su piel, su piel era extraña.
1:03:25 Era como si cada minuto que pasara, ésta cambiara de textura, de apariencia. Se veÃa con arrugas y con algunos puntos como si este tuviera un acné. Yo solamente me di la media vuelta, empecé a rezar y corrÃ. Corrà con todas mis fuerzas. Soy alguien delgado. no soy atlético pero al menos no peso corrà y corrà alex mi mayor miedo en ese momento corriendo en una calle sin nadie a los lados a horas de la madrugada era que aquellas personas se subieran a mi taxi y no es que se lo llevaran sino que me persiguieran pero por suerte no lo hicieron Escuchaba las pisadas. Alguien me estaba correteando en ese momento. No tuve el valor para mirar atrás.
1:04:18 El miedo me dio la suficiente energÃa y la agilidad para correr como nunca en mi vida. Mientras que aquellos hombres, creo, me estaban persiguiendo. conseguà llegar a la avenida y vi varios autos que pasaron empecé a manotear a pedir ayuda pero por suerte los hombres ya no me estaban persiguiendo afortunadamente me habÃa bajado y en mi sudadera portaba con mi celular siempre tengo saldo asà que le llamé a un amigo que también es taxista le dije lo que me habÃa pasado y le pedà que viniera por mà quedamos de vernos en un lugar no tan lejano pero que si se encontraba medio escondido, pero era seguro, más que nada por si aquellos hombres me estuvieran persiguiendo todavÃa, yo ya estaba haciendo de cuenta de que, el taxi se habÃa perdido, también junto con todo el dinero pues, para mi mala suerte siempre guardo la cartera en la guantera, y el dinero de las ferias, pues lo traigo ahà entre los cigarrillos, entre la palanca, un compartimento ahà bastante humilde, Mi amigo tuvo la idea de ir de nuevo a aquel lugar, más que nada para ver si no habÃa personas viviendo ahà cerca, que hubieran visto la escena. Pasamos Alex, y me sorprendà mucho cuando vi mi taxi ahÃ, aún se encontraba encendido. con las llaves puestas, nos bajamos con mucho cuidado, y no nos bajamos a la primera, observamos alrededor,
1:05:53 a ver si aquellos condenados no estaban cerca, y estaban usando el taxi como anzuelo, pero no, al parecer no habÃa nadie, la puerta del taxi todavÃa estaba abierta, entre Alex, todo estaba intacto, mi cartera, mi dinero, mis tarjetas, todo estaba ahà Alex no me habÃan robado nada entonces ahà lo entendà todo aquellos dos extraños hombres que estoy más que seguro no eran humanos no me querÃan asaltar no querÃan mi auto me querÃan a mà yo era su objetivo y una vez que me les escapé simplemente ya no tenÃan motivo para seguir ahà aquella noche Para nada me sorprendió cuando me dijeron que en aquel fraccionamiento no vivÃa nadie. Todas las casas estaban abandonadas. Esta experiencia aún la sigo recordando. Y cada vez que cae la noche y pienso en ella, sigo sintiendo el mismo escalofrÃo como el que sentà aquella noche cuando vi a aquel hombre con esos ojos inhumanos, esos ojos de serpiente. mirándome fijamente en la oscuridad de la noche. Hola Alex, mi nombre
1:07:40 es Felipe Duarte, anteriormente ya te he contado una experiencia, pero en esta ocasión quiero contarte una experiencia que le sucedió a mi padre por allá del año 98, nosotros somos acá de Tijuana, mi padre por lo regular siempre se ha dedicado al trabajo de taxista y en aquel tiempo al recién llegar aquÃ, pues con más razón, Ãl tiene una experiencia que lo dejó muy perturbado y que de hecho es debido a esta experiencia por la cual él dejó de conducir de noche. De noche es cuando se encuentran los mejores pasajes, puedes cobrar más y por lo regular las personas siempre van a una distancia larga. Resulta que mi padre estaba conduciendo por esas carreteras por la avenida, calles muy concurridas, Alex. Pero en aquel momento, a plenas 3 de la mañana, en un dÃa martes, están completamente desérticas.
1:08:43 No hay autobuses y de vez en cuando un auto. Mi padre iba por teléfono, hablando con mi madre, ya que siempre se mantienen al tanto en uno del otro, cuando en eso, al momento que él cuelga, alcanza a escuchar un estruendo, un golpe, metálico, un estruendo muy grande, no lo escucha con propiedad ya que se escucha algo lejano, Mi padre solamente baja el vidrio del auto, baja la velocidad y pone atención alrededor, pero no encuentra de dónde vino. Tal vez alguna cosa se habÃa caÃdo, tal vez algún auto mal estacionado habÃa chocado. Ãl siguió conduciendo, sin pensar que aquel estruendo se encontraba más adelante de él. En efecto, algo habÃa chocado. Pero no estaba preparado para ver aquella escena, eran dos autos, uno se habÃa salido del carril, y por tan mala suerte, habÃa chocado con otro que precisamente en ese momento, iba cruzando por el otro extremo del carril.
1:09:50 Como son las coincidencias, prácticamente no habÃa ningún auto en minutos. Y justamente cuando se estaban cruzando, chocaron. Por el humo de los autos, por la escena en sÃ, mi padre pudo detectar fácilmente que el accidente acababa de ocurrir. Tal vez algunos minutos. Ãl se detuvo. Inmediatamente llamó a la ambulancia, ya que no veÃa nada. No habÃa conos, no habÃa ningún otro auto cerca. ni siquiera policÃas entonces el accidente tenÃa apenas minutos mientras él estaba llamando por teléfono le llamó la atención algo y es que en el camellón de en medio que divide a ambos carriles se encontraba una niña sentada llorando sus vestimentas estaban rasgadas y se podÃa ver también algo de sangre inmediatamente mi padre se acercó a ella y le preguntó niña te encuentras bien qué te pasó venÃas en un auto dime estás herida pero la niña le contestó que no que estaba triste porque sus padres no se movÃan obviamente pensando tal vez que sus padres les habÃa tocado el choque de una manera peor tal vez ya no se encontraban con vida pues ambos coches habÃan chocado de frente Tal vez la niña habÃa corrido con tanta buena suerte que iba en
1:11:21 el asiento trasero. El caso es que mi padre se quedó con la niña, cuidándola, esperando a los paramédicos. HabÃa personas atrapadas en los autos, pero estos no se movÃan. Mi padre ya habÃa tenido algunas conversaciones con otros paramédicos. Los paramédicos le habÃan dicho que si los autos no iban a tener alguna explosión o alguna fuga, lo más recomendable es que no moviera a las personas si es que él era testigo de un accidente. Pues tal vez algunas personas, aunque estuvieran adentro con el auto... corren con el riesgo de fracturarse algo y si uno los mueve muy brusco puede que empeore las cosas entonces mi padre solamente se quedó ahà en compañÃa de la niña esperando los paramédicos los cuales no tardaron en llegar llegaron rápidamente y le empezaron a preguntar a mi padre los hechos mi padre no pudo contestar mucho solamente que iba conduciendo habÃa escuchado el accidente HabÃa seguido conduciendo y se los habÃa encontrado. Los paramédicos le preguntaron si es que habÃa algún sobreviviente y mi padre dijo que la niña. Cuando dijo la niña, volteó para ver donde ella estaba sentada, pero no vio a nadie. La niña habÃa desaparecido. No se podÃa ver ni por un lado ni por el otro.
1:12:40 Empezaron a buscar dentro de los autos. Ya encontraron a los padres de la niña Los cuales venÃan en los asientos de adelante Ya no se encontraban con vida Tristemente todos en el accidente HabÃan fallecido Cuando fueron a los asientos traseros, el corazón de mi padre se detuvo. Ahà estaba la niña. Estaba atrapada entre los asientos y esta ya se encontraba sin vida. No habÃa forma de que ella hubiera salido por su misma cuenta del auto. Mi padre no podÃa creerlo. Tan solo cuando los paramédicos la sacaron, es que empezó a aceptarlo, la niña con la que habÃa platicado unos breves minutos antes. Ahà se encontraba, no habÃa salido del choque, no habÃa salido viva de aquel accidente.
1:13:32 A mi padre lo dejó muy marcado esto, tanto que cuando ve accidentes o que ocurre un pequeño choque, en la carretera o en estacionamientos, siempre recuerda esto, y siempre recuerda aquella niña, la cual, aún después de haber fallecido, se le manifestó, y le hizo compañÃa a su alma, en lo que llegaban los paramédicos, para sacar su cuerpo.
1:14:23 Hola Alex, mi nombre es Marisol Gutiérrez. Te quiero contar una experiencia que me sucedió cuando era taxista. Esta experiencia me sucedió hace poco. Y me dejó con muchas dudas en mi cabeza... Sobre si lo que vi aquella noche... Era real... O tal vez solamente confundà las cosas... Tal vez tú y tu audiencia... Puedan aclararme esto... Yo trabajo como taxista... Voy a diferentes calles, diferentes rutas... y he subido a diferentes pasajeros a mi auto. En todos aquellos viajes, afortunadamente he conseguido buenos amigos, algunas personas, conocidos, y entre tanto tiempo que pasan contratándome, me tienen cierta confianza para llamarme y ofrecerme de vez en cuando algunas chambitas. Me habÃa hecho amiga de una familia, Esta familia estaba dando un gran paso, y es que el hijo mayor ya se iba a independizar, asà que por lo tanto necesitaba a alguien que le hiciera de flete. Este chico no tenÃa muchas cosas, de hecho una camioneta ya habÃa ido.
1:15:38 para cargar las cosas más pesadas pero ya saben que quedan cositas de vez en cuando entonces me llamaron a mà para llevar ropa para llevar cajones y algunas cajas de sus pertenencias yo fui me presenté en punto de las 12 de la noche cuando llegué ahà estaba lloviendo el cielo parece que se caÃa y el chico de apenas algunos 19 años estaba saliendo y corriendo cargando sus cajas llenándome la parte de atrás de estas procurando no mojar mi asiento cuando él se subió muy apenas cabÃa y entonces me pidió un favor que si por favor podÃa pasar una de las cajas que traÃa al asiento del copiloto Yo le dije que sÃ, y que incluso si él querÃa que se pasara. En ese momento lo intentó Alex, pero estaba muy atorado, asà que decidió pasármela solamente. El chico ya habÃa dado varias vueltas, asà que considerablemente ya estaba cansado. Conforme pasó el viaje, pasaron tal vez como unos 10 minutos. Aún no llegábamos a su departamento. Ãl ya se habÃa dormido en la parte de atrás y yo me encontraba conduciendo. Mientras conduzco, no soy de las personas que pone música. Me gusta ir centrada en la carretera y fue por esto mismo que logré escuchar unos ruidos que provenÃan de aquella caja. Era una caja de madera,
1:17:09 como que era especial para algo, como que era la cubierta de algo. A mà me llamaba la atención que se escucharan ruidos. Pensé que tal vez venÃa un animal adentro, tal vez una mascota, pero los ruidos eran diferentes. No escuchaba rasguños, no escuchaba chillidos, tampoco escuchaba largos sonidos como los de una serpiente. Pensé tal vez que era un hámster, un ratón, una tarántula o tal vez una serpiente, pero los golpes que yo escuchaba adentro de aquella cajita no eran propios de ningún animal de esa especie, eran golpes rÃtmicos y que iban en concreto en un solo lado, era como si estuvieran tocando una puerta para que alguien la abriera. A mà me llamó mucho la atención, parecÃan toques humanos. Yo seguà conduciendo hasta que llegamos al destino.
1:18:01 El chico se bajó y empezó a bajar las cajas más grandes. Yo me bajé para acompañarlo y para mantener la puerta abierta por lo menos. SostenÃa también el paraguas para que cuando él se agachara y tomara una caja. No se mojara del todo. Cada vez que el chico se iba y solamente quedaba con el ruido de la lluvia, empezaba a escuchar otra vez los golpes que sonaban allá dentro de la caja. Para este momento ya tenÃa mucha curiosidad. El chico terminó de subir todas las cajas y yo le pregunté, oye, disculpa,¿ tienes alguna mascota? Ãl se me quedó solamente mirando y me dijo, claro que no, en el departamento no dejan entrar animales. Entonces yo le dije,¿ y por qué viajas con una? Allá adentro traes una mascota, ¿no?
1:18:50 en la caja de madera, él se le quedó mirando y me dijo, no señorita, allá adentro no traigo ningún animal, es una caja con un viejo juguete, la sacó Alex, la abrió enfrente de mÃ, y pude ver un pequeño muñeco de madera, con una cara muy fea, el chico me explicó lo siguiente, es un muñeco que nos regaló mi abuela, tiene décadas en la familia, y me lo traje porque siempre lo he tenido guardado ahà en el ropero a mi hermano no le gusta le causaba pesadillas e incluso algunas veces dijo que el muñeco se movÃa estaba muy pequeño para ese entonces asà que por lo tanto mi madre lo encerró en mi closet y como es herencia de la abuela pues no podemos deshacernos de él asà que me lo traje tan siquiera para recordarla Yo no le dije nada a Alex, yo no le dije nada sobre los golpes, no le dije nada sobre los extraños ruidos que escuchaba, que provenÃan desde adentro de aquella caja. No querÃa ofenderlo, y sé que de nada servirÃa.
1:19:59 Pero de algo sà estaba segura aquella noche. Ese muñeco no tenÃa nada de normal. Tal vez su hermano pequeño no estaba equivocado. Pude escuchar cómo se movÃa, cómo me tocaba desde adentro de la caja. Aquel muñeco... No sé si estaba poseÃdo, no sé si tal vez con el movimiento del taxi, este iba pegando en la caja, pero no Alex, los toques que se escuchaban desde adentro, eran como para que yo volteara, eran como para que yo abriera la caja. Esta experiencia me dejó muy perturbada. Y si te soy sincera, desde aquel momento cada vez que veo muñecos que se parecen a este, me pongo nerviosa y me alejo de ellos. Saludos a toda la comunidad y gracias por contar mi historia. Buenas noches. Me llamo Gerardo Fernández. Quiero compartirles la historia de mi padre. Alex, primero que nada te aclaro que esta historia no es una historia paranormal, pero sà es de terror. Mi padre
1:21:29 durante muchos años, tal vez durante algunos 7 u 8, se dedicó a ser taxista. Actualmente, él tiene aproximadamente unos 83 años, pero cuando le pasó esto, tenÃa 80. Como supondrán, mi padre ya es una persona mayor. En aquel momento, no se dedicaba al tiempo completo al taxi. Y a pesar de que ya no era taxista en la extensión de la palabra, le habÃan quedado algunos clientes que le seguÃan llamando. A pesar de ya no dedicarse a esto, los clientes lo llamaban y le pedÃan ciertos trabajos, no de manera diaria, solamente esporádicamente, cuando ocupaban a alguien de mucha confianza para que los trasladaran. Mi padre siempre ha sido asÃ, eficiente y responsable, entonces varias personas se quedaron con su número Y le pedÃan el favor que les hiciera algún servicio, ya sea ir a traer a alguien, a sus hijos, a sus familiares, y mi padre pues para tener algo que hacer entre el dÃa, les decÃa que sÃ, mi padre tenÃa un autoatos en aquel momento. Una carcachita como le decimos, pero lo querÃa mucho y siempre lo mantenÃa al cien. Una noche le marcaron, era una muchacha. Ãl conocÃa a esta chica desde que era adolescente. En aquel
1:23:01 tiempo aquella chica tendrÃa como unos 22 años, le marcaba a mi padre porque ocupaba un servicio a esa misma hora, eran aproximadamente la medianoche, mi padre le dijo que el lugar donde lo citaba era muy retirado, era un parque retirado, la muchacha se encontraba allá porque habÃa salido de una fiesta. HabÃa tenido algunos encontronazos y habÃa terminado muy retirada. Mi padre le dijo que sà irÃa por ella sin ningún problema, pero que eso sà se iba a tardar, iba a llegar como a la una y que si no habÃa problema con eso, ya que se iba a quedar sola ella esperando al taxi por casi una hora completa. En aquel parque donde prácticamente no habÃa nadie. La chica le dijo que sà y que no habÃa ningún problema. Ya le habÃa pasado otras veces. Mi padre aceptó. Se levantó, se cambió, fue a su auto y salió lo más rápido posible. Cuando llegó a su destino, enfrente de aquel parque, fue directamente a la parada de autobús. Pero para su sorpresa, la chica ya no se encontraba ahÃ. Mi padre empezó a buscarla con la mirada, ahà dentro del auto, pero no la veÃa por ningún lugar. Pitó dos veces, pero nada.
1:24:26 Se bajó del auto y empezó a caminar por el parque. Tal vez para lograr verla. Pero el parque se encontraba solo Alex. No habÃa nadie. E incluso las lámparas estaban hasta fallando. Ãl empezó a pensar que tal vez la chica se habÃa ido en otro taxi o en otro autobús. Pero esto tampoco tenÃa mucha lógica ya que. Aquella muchacha respetaba mucho a mi padre. Y sabÃa que si ella. Hubiera hecho aquello. Le hubiera llamado y le hubiera mantenido al tanto. Aquella chica no lo habÃa llamado. Revisó su celular y no tenÃa llamadas perdidas. Esto no tenÃa ninguna explicación.
1:25:06 En ese momento, después de que caminó por todo el parque sin ver a ni una sola persona, fue hacia la parada de autobús y vio que abajo de los asientos de la banca se encontraba tirado un abrigo. Reconoció el abrigo de inmediato. Era el mismo abrigo de aquella chica. Ya la habÃa visto antes con este. Mi padre empezó a tener miedo. Pero también empezó a sentirse preocupado Que le habÃa pasado a aquella muchacha Sacó su celular y decidió llamarle, pero para su sorpresa, el celular empezó a sonar desde más enfrente cruzando la calle. Enfrente de una casa abandonada, ahà tirado en la banqueta, se podÃa ver cómo se iluminaba su pantalla. Ãl fue, tomó el celular y sÃ, era el de la chica. TenÃa una fotografÃa suya ahà en la portada. En ese momento, como se habÃa acercado a la casa, empezó a escuchar unas voces y una música que se escuchaba atrás de esta. Mi padre guardó el celular de la chica. y se dio toda la vuelta a la casa, para llegar atrás de ella, en ese momento lo vio, habÃa una camioneta negra, a un lado de esta, habÃan tres hombres, y uno de ellos, tenÃa inmovilizada a la muchacha, mi padre estaba muy asombrado,
1:26:39 los hombres se le voltearon y lo encararon, le dijeron que se fuera, que eso no era asunto suyo, para quedar claro, estos hombres eran jóvenes, Eran como de 30 a 40 años, y mi padre en ese momento con 80. No tenÃa nada que hacer contra ellos, al menos en fuerza, Alex. Pero a pesar de tener miedo... A pesar de tener todo en contra, mi padre tuvo que dar un pie hacia adelante y decirles que no se iba a ir, que aquella muchacha la conocÃa y que lo que estaban haciendo estaba mal, que iba a llamar a la policÃa. Los hombres empezaron a acercársele. En ese momento mi padre se dio la media vuelta y corrió. Mi padre no corrÃa rápido, ya era una persona mayor. Aquellos hombres solamente lo persiguieron un poco y después se regresaron. Lo que recuerda a mi padre es que escuchó el grito de aquella muchacha pidiendo auxilio, que no la dejara. Mi padre regresó corriendo como pudo al taxi, abrió la puerta, pero no estaba dispuesto a irse. Enciendió el auto, apagó sus luces, se cruzó el camellón que dividÃa los carriles. Y aceleró el taxi para estrellarse fuertemente en la parte de atrás de la camioneta. HabÃa apagado las luces de enfrente para que aquellos hombres no se lo esperaran. Al momento del impacto, todos se sorprendieron. Mi padre, por suerte, todavÃa estaba consciente,
1:28:11 pues él ya estaba preparado para el impacto.¿ Y cómo son las cosas, Alex? El Atos, a pesar de ser un auto ya viejito, no se apagó. En ese momento mi padre le hizo una seña con la mano a la chica para que viniera, para que corriera. Ya la habÃan zafado, se habÃan sorprendido por el choque. La chica corrió rápidamente y se subió en la parte de atrás. Mi padre montó reversa. Y salió a todo lo que daba el auto por la carretera. Esto no se iba a acabar aquÃ. Pues la camioneta los empezó a seguir. El Atos no es un auto muy rápido. Y para acabarla con el impacto que habÃa tenido. Si iba a 80 kilómetros por hora el auto comenzaba a vibrar. A vibrar muy feo. Como si este estuviera a punto de colapsar.
1:29:00 La camioneta venÃa persiguiéndolos. Y en ese momento la chica estaba aprovechando para llamar a la policÃa. que para colmo no contestaban, la chica comenzó a llamar y a llamar y en ningún momento los policÃas contestaron, fue entonces cuando tuvo que amarcar a los bomberos, los cuales a pesar de no ser algo en lo que se ocupan ellos, De inmediato dijeron que iban a ir. En ese instante mi padre se encontraba muy mal. Ãl dice que la vista empezó a nublársele, que sentÃa un dolor en el pecho y que las manos le temblaban bastante. Estaba teniendo un ataque Alex. Ãl no estaba soportando toda la situación.
1:29:42 La camioneta se acercaba y de vez en cuando trataba de sacar del carril al auto. Hasta que de un momento a otro simplemente se fue... Mi padre se detuvo... Enfrente de una tienda o un supermercado... Ahà llegaron los bomberos... Después los paramédicos... Y se hizo un espectáculo enorme... Llegaron más personas... La chica empezó a contar toda la historia... Aquellos hombres habÃan llegado, y por suerte mi padre no tardó mucho en llegar. Platicó cómo es que la salvó, y también le agradeció de no haberse ido sin ella, porque pudo haberlo hecho, para evitarse toda aquella experiencia. Pudo simplemente haberse ido, y tratar de llamar a la policÃa o a los bomberos para que fueran. Pero no, él no lo hizo. Hasta hoy es fecha que la chica le sigue agradeciendo cada que puede. Y mi padre no ha sido el mismo desde aquella experiencia, Alex. Enfermó cada vez más y cada vez más. Antes se movÃa a su gusto por cualquier lado, pero ahora de vez en cuando ocupa un bastón o una silla de ruedas, y todo desde aquella experiencia. De más está decir que ya no ha vuelto a ser taxista nunca más. A pesar de que ya no quiere, ya los doctores le prohibieron conducir.
1:31:13 Ya no están óptimas condiciones para hacerlo. Sé que no es una historia de terror, Alex, pero he escuchado algunos episodios que a veces compartes historias de este estilo. Y aquà quise aportar la mÃa. Saludos a todos y gracias por los videos. Los cementerios siempre gozan de cierta reputación misteriosa, al igual que terrorÃfica. En un capÃtulo anterior, que estuvimos relatando relatos de la morgue, dije que las personas siempre tienen el cementerio como uno de los peores lugares en el cual conseguir algún tipo de trabajo. Sin tomar en cuenta claro la morgue, pero¿ por qué llegamos a esto?
1:32:07 Pues muy fácil, porque en los cementerios se cuentan las leyendas más aterradoras y las experiencias más perturbadoras que cuidadores han vivido noche con noche. Si bien en este video no nos vamos a especializar solamente en contar relatos de cuidadores, creo que es más tenebroso contar relatos de personas normales que simplemente tuvieron la mala suerte de entrar a un cementerio y vivir una experiencia paranormal. Creo que muchos de nosotros podrÃamos identificarnos con esta persona. ImagÃnate que entras a un cementerio que no tienes ni idea de lo que se viene a continuación, y de pronto ves una sombra, una mujer sentada en una lápida, o tal vez algo peor, tal vez un ente demonÃaco, caminando entre las tumbas. Esto es algo muy insólito ya que, según se dice, los cementerios son camposanto, Pero hay diversas experiencias en las cuales el protagonista vive una experiencia aterradora en manos de un ente del Bajo Austral, que técnicamente no tendrÃa por qué entrar a este sitio, tal como las experiencias que te contaré a continuación. La primera historia viene de parte de
1:33:37 Javier TobÃas. Javier era una persona de aproximadamente algunos 20 años cuando le sucedió esto, y se encontraba viviendo con sus padres en el rancho, en un pueblito muy recóndito de Veracruz. Eran los años 80. Y Javier, como siempre era en aquella tradición o antes, por ser el hijo mayor, siempre estaba a la expectativa de cumplir con todas las reglas y de ayudarle a su padre con el ganado y con las cosechas. Para su suerte su familia estaba más o menos posicionada, tenÃa algunos terrenos, pero también tenÃan este detalle, y es que al tener mucho terreno, muchas hectáreas, se requerÃan muchos trabajadores y también muchos cuidadores. Diariamente, noche con noche, para esta familia no era extraño que personas se metieran a las parcelas y les robaran ya sea cosechas o incluso ganado. Se llevaban gallinas, se llevaban cerdos. Y a pesar de que la familia de Javier estaba contratando siempre veladores y veladores, esto sucedÃa. Incluso el mismo padre de Javier llegó a pensar que los veladores y estas personas que entraban a robar estaban coludidas. Javier también pensó lo mismo.
1:35:05 Después de pensar todo esto, llegaron a la estrategia de que iban a cuidar la parcela una noche y una noche, para no sentirse tan cansados y para turnarse todo eso. A Javier le tocó una noche estar cuidando en compañÃa de otros veladores, claro. Y todos estos veladores, y también Javier, portaban con un guardia extra.¿ Qué era este guardia extra? Un perro. Un perro muy bien entrenado de la raza pastor alemán. Estos perros son populares ya sea en algunos ranchos o incluso también en la policÃa. para capturar, para olfatear, y también para hacer determinadas persecuciones con maleantes. Entonces era una muy buena raza. Las noches pasaron, sin novedad alguna, hasta que de pronto una de estas noches, Javier captó algo.
1:36:05 HabÃa una persona que se encontraba entre las parcelas, Tomaba las cosechas, las aventaba a un costal y una vez que vio a Javier junto con su perro que el perro fue el primero que ladró, emprendió la huida. Javier finalmente habÃa dado con uno de los rateros que le robaba todas las noches a su familia. El coraje, envuelto también con toda la adrenalina, hizo que Javier empezara a perseguirlo. Lo empezó a perseguir, liberó al perro en determinado momento, para que obviamente el perro se moviera con más agilidad y un perro corre mucho más rápido que un humano.
1:36:47 Pero lo liberó algo tarde. Ya que aquel delincuente, aquel ratero, habÃa dejado caer las cosechas. El perro se confundió, fue con las cosechas y después emprendió otra vez la persecución contra este ratero. Y es que los perros tienen este cierto instinto, a veces lo confunden cuando personas que van corriendo dejan caer algo. El perro volvió a perseguirlo, pero para este momento el maliente ya estaba brincando una cerca de madera muy grande, de algunos 3 metros de altura. Se notaba que era una persona con mucha agilidad. El perro al ser el trenado también saltó esta cerca con mucha más rapidez que aquel sujeto. Javier, a pesar de que lo intentó, no pudo, no tenÃa todavÃa esa elasticidad ni esa fuerza de agarre para subir la cerca. Cuando corrió para darle la vuelta a esta cerca que él pensó que tal vez se trataba de alguna casa, se dio cuenta que no, a donde se habÃan metido no era una casa, era un cementerio. Javier empezó a escuchar ruidos extraños de la otra parte de la cerca. Estaba todo de noche. Lo único que tenÃa Javier para iluminarse en aquellos tiempos no era ni siquiera una lámpara. Era una
1:38:17 veladora que traÃa adentro de lo que vendrÃa a ser un tipo de lámpara muy antigua. La sostenÃa con una mano. Iluminaba alrededor pero no enfocaba hacia adelante. Entonces como podÃa se iba moviendo. cuando pudo llegar hasta el frente del cementerio, llega con el cuidador, el cual le explica lo que está pasando, y sobre todo de los ruidos extraños que escuchó de la otra parte de la cerca, le abre la puerta, obviamente ya lo conocÃa, la familia de Javier pues es conocida en el pueblo, y lo deja pasar, cuando el cuidador le pregunta qué sonidos habÃa escuchado, Javier lo dice sin titubear, escuché que el perro estaba chillando, y escuché que el ladrón estaba gritando, Javier pensó que tal vez estaban peleándose, de cualquier manera, ya sea a golpes o tal vez el criminal traÃa alguna navaja, ya que él escuchaba al perro chillando, Y ese tipo de perros no chillan asà nada más porque sÃ. Recurrieron todo el cementerio, pero no encontraron a nadie. El cementerio de por sà no era un cementerio grande, era un cementerio mediano.
1:39:38 Con decirles que la cerca era de madera y no de material. Además, no habÃa lápidas enormes, no habÃa tumbas excéntricas. Era mucha tumba humilde, incluso se podÃa ver desde cualquier esquina un terreno amplio, solamente con unas cruces y unas lápidas. A pesar de que Javier le preguntó al cuidador, este dijo que no escuchó nada. Para él la noche habÃa sido completamente tranquila. por más que buscaron en los alrededores por más que buscaron e incluso saliendo del cementerio los demás veladores junto con Javier no encontraron ni al perro ni al ladrón aunque sà encontraron algo extraño Javier dice que encontraron unas huellas y él sabÃa que eran las huellas de aquel ladrón porque a un lado se encontraban las huellas del perro y dibujaba perfectamente cómo lo iba persiguiendo Estas huellas simplemente desaparecen. Javier dice que no hay más huellas más adelante. La tierra se encontraba mojada por recientes lluvias, entonces las huellas estaban muy bien marcadas. Terminaban al costado de una lápida. Una lápida que tenÃa historia.
1:41:05 Una lápida que tenÃa una historia muy tenebrosa detrás. Que solamente semanas después le contaron a Javier. Obviamente aquella noche se detiene. Javier da por perdido el perro. Pero al menos piensa que el ladrón ya no va a volver. Aunque se le hace extraño. Porque una persona en el pueblo. Una persona de esos indigentes que a veces causan problemas. También desapareció. A todas luces era de pensar que esa persona era el ladrón. Pero aquà salÃa algo extraño. Tanto el perro como aquella persona habÃan desaparecido en el cementerio.
1:41:45 Nadie más los habÃa visto después de aquella noche. Como dije semanas después, Javier se enteró de esta historia que tenÃa rodeada esta lápida, esta tumba. Según los cuidadores le platicaron, que hace aproximadamente algunas décadas, una persona habÃa llegado a enterrarse en este cementerio. No era una persona del pueblo, ni siquiera de ejidos cercanos. El caso es que la familia que vino a enterrar a esta persona en aquel pueblo, tenÃa mucho dinero y también querÃan ocultar algo a toda costa.
1:42:32 Aquella persona habÃa hecho delitos, pero delitos grandes. No crean que delitos pequeños de robar dinero o poco más, no. Delitos muy, muy graves con otras personas. Les habÃa quitado la vida. Y no solamente eso, sino que en su tumba habÃa ciertas señas, ciertos sÃmbolos dibujados a mano sobre pentagramas Caras demonÃacas. Y se veÃa a todas luces una tumba de... Algún... Adorador del demonio. Con el tiempo, los cuidadores que iban llegando a cuidar el cementerio notaron que siempre veÃan sombras alrededor de aquella lápida. Ya sea veÃan una sombra de un hombre sentado sobre ella o parado encima.
1:43:28 También habÃa otra cosa que pasaba. Varios cuidadores tenÃan la obligación de iluminar todo el cementerio y esto como se lograba. Como ya dije, en aquellos años las personas más alejadas no contaban con ciertos artefactos como lámparas, mucho menos tiendas donde comprar pilas. Entonces lo que hacÃan, como ya expliqué, es meter una veladora en una especie de jaula y con ella iluminarse, daba muy buena luz. Entonces los cuidadores ponÃan esta lámpara, podemos decirlo, esta veladora, encima de algunas lápidas para iluminar dentro de lo que se cabe la mayorÃa del cementerio y asà poder hacer sus rondines y ver si alguna persona entraba. Lo extraño es que decÃan que la lámpara que siempre se ponÃa cerca de aquella lápida se apagaba. Y no solamente se apagaba, sino que desaparecÃa.
1:44:30 No se rompÃa, no se caÃa, no te lamentaban, simplemente desaparecÃa. La ponÃan en aquella esquina y al pasar de los minutos desaparecÃa. Y se podÃa ver una sombra caminando por ahÃ. Varios cuidadores empezaron a decir que en aquella tumba, el espÃritu de aquel hombre sádico, de aquel hombre que habÃa cometido los crÃmenes más horribles, al menos que conocÃan ahà en el pueblo, el alma todavÃa no se iba, ahà se iba con ellos. Empezaron a adoptar ciertas reglas, como ya no prender una lámpara en aquella esquina, donde se encontraba cerca esta lápida, ya que desaparecÃa. Todo lo que estuviera cerca de aquella lápida desaparecÃa. Al igual que el perro y al igual que aquel criminal. Ellos cayeron justo enfrente de aquella lápida y era como si la tierra se los hubiera tragado. Esta historia agarra un tinte más tenebroso,¿ saben por qué? Porque pasaron los años, y como en todos los cementerios, se tiene que dar un seguimiento. Cuando la familia del fallecido no da mantenimiento a la tumba, no se reporta con el pago, más bien olvida la tumba y simplemente se aleja. Al paso de los años, si esta tumba recibe ese trato de parte de los familiares,
1:46:03 pues se tiene que sumar, se tiene que sacar el cuerpo y poner en venta de nuevo aquel terreno. Ojo que esto sucede cuando ya pasan décadas, ¿sÃ? No crean que es luego luego. Se tarda en exhumar un cuerpo, pues se sabe que si lo sacas y aún está en estado de descomposición, pues lo tienes que volver a meter. El peste y las infecciones son muchas. Entonces pasó el tiempo La tumba de aquel hombre No recibió ningún trato No recibió ningún pago Simplemente se habÃan olvidado de él Y lo exhumaron Excavaron Sacaron la lápida Y al abrir el ataúd Se encontraron Con que el cuerpo que ya se encontraba descompuesto Solamente quedaban los huesos Se encontraba acompañado Este cuerpo no estaba solo HabÃa un cuerpo humano y el cuerpo de un perro adentro del ataúd. No se sabe cómo es que llegaron ahÃ. La tumba estaba cubierta por una base de concreto. Tuvieron que romperla para poder llegar al ataúd. No habÃa señas de que hubieran escarbado un agujero a algún lado. Tampoco habÃa señas de que el ataúd fuera forcejeado. Aquellos cuerpos simplemente habÃan aparecido. Javier,
1:47:33 hasta hoy en dÃa, según me explica él, sigue pensando en esta historia. Y cómo es que a veces, personas tan malignas no se van del todo, sino más bien te arrastran con ellos hasta su tumba. por ser el año en el que sucedió esta experiencia. Obviamente no hubo reportaje, no hubo fotografÃas, no hubo nada. simplemente esta anécdota quedó sepultada y ahora solamente es contada por los más ancianos si es que siguen con vida de aquel pueblo Javier manda saludos a toda la comunidad de la cripta embrujada gracias Javier por contarnos esta experiencia que tiene que me la mandaste si no me falla la memoria desde febrero entonces gracias por ser tan paciente Javier la verdad es que estaba preparándola para sacar en este canal¿ Cómo es de misterioso el cementerio?¿ Cómo es que varias personas de diferentes ideologÃas, de diferentes creencias, se entierran en un mismo sitio?
1:49:01 También de diferentes niveles socioeconómicos, ricos y pobres, todos terminan en el mismo lado. Dicen que tal vez es por eso que nos podemos encontrar espÃritus buenos, asà como también espÃritus malos. El espÃritu de la siguiente experiencia ustedes juzgarán si es malo, si es bueno o tal vez simplemente un ente errante que todavÃa no consigue seguir su luz y llegar al más allá. Sigue atado a este plano terrenal. La siguiente historia viene de parte de Fabiola Zamora. Fabiola nos cuenta, esto también se remonta a algunos años atrás, cuando ella era niña, dice que una vecina vino e invitó a su madre a un entierro que iba a haber en la comunidad. Todos se conocÃan en aquella comunidad, un vecino habÃa fallecido y obviamente querÃan acompañar a la familia en este pésame. Fabiola se enteró que iban a ir muchas familias... Y ella se llevaba muy bien con los hijos de estas familias... Acordémonos... Fabiola tendrÃa cerca de 5 o 6 años en aquel momento... Y ella en su inocencia...
1:50:21 Simplemente en desconocer el tema... Pensó que ir a un entierro... Era como ir a una fiesta... Asà que ella querÃa ir y querÃa ir... Y le hacÃa berrinche a su madre para que la llevara... QuerÃa ir al cementerio... La madre de Fabiola le explicó que ahà no iban a ir niños... que no era un lugar para los niños, y el abuelo de Fabiola se sumó a esto, le dijo quédate aquà niña, no vayas al cementerio, créeme, no te gustarÃa ir ahà jamás. Fabiola, como le tiene mucho, mucho cariño a su abuelo, y no le gusta, incluso desde muy pequeña, no le gusta cuestionarlo o simplemente llevar a la contra, accede a quedarse. Pero claro, un niño es muy curioso, es muy preguntón, quiere saber más y más.
1:51:09 Entonces le pregunta, cuando están ellos solos, cuando están sentados uno al lado del otro, y le pregunta, abuelito,¿ por qué no quieres que vaya al cementerio? Ay,¿ qué ocurre? Dime. Y su abuelo es muy gentil con ella. Su abuelo es de dos abuelos muy amorosos, muy cuidadosos. Y le contesta lo siguiente. Mira mi niña, en esos lugares los adultos pueden ir y para ellos es simplemente un lugar más. Pero ustedes, los niños, tienen otro tipo de visión. ustedes ven cosas que nosotros no podemos ver, incluso los animales, saben que no se tienen que acercar al cementerio, incluso los animales como los perros, cuando entran a este, ya sea por comida o porque les hablan, empiezan a ladrar a lugares, donde al menos nosotros, no vemos nada, al igual que les pasarÃa a los niños, Fabiola le pregunta,¿ Tú cuando eres niño viste algo o por qué? Y su abuelo es ahà cuando se quita el sombrero, lanza un suspiro grande y le cuenta, mira, hay una historia, no me sucedió a mÃ, pero conozco muy bien o más bien conocÃa muy bien a la persona que le
1:52:40 pasó esto. Cuando yo tenÃa 17 años, empieza a contar el abuelo, HabÃa un niño en el pueblo. Este niño tenÃa nueve años y le decÃamos Chico. TenÃa su nombre verdadero, pero todos le decÃamos Chico o algunos le decÃan más feo, ¿no? El solo vino, el cuate, escuencle algunos. El caso era que este niño no tenÃa familia. Era un niño que tristemente era de la calle. Estaba en una situación de calle y no tenÃa hermanitos, ni mamá, ni papá. Cuando uno le preguntaba qué era de su familia, el chico siempre respondÃa una cosa distinta, pero no tan distinta.¿ A qué me refiero con esto? Y es que decÃa que su madre lo habÃa abandonado y se habÃa ido del pueblo, lo habÃa abandonado y que vivÃa con otro hombre allá en el pueblo. Otro era que su madre lo habÃa abandonado desde chico y que otra persona lo habÃa criado y también lo habÃa abandonado. A pesar de que siempre decÃa una historia diferente, por lo regular siempre era lo mismo, su madre lo habÃa abandonado. El caso es que este chico se ganaba la vida vendiendo algunos chicles, boleando zapatos, pidiendo dinero, pepenando, haciendo mandados, haciendo chambitas. A pesar de
1:54:15 su corta edad, el niño obviamente por cuestiones de la vida tuvo que aprender todo eso a una edad temprana. El caso es que Chico al no tener una familia y al no haber ninguna familia del pueblo que quisiera adoptarlo porque es una boca más. El chico se la pasaba durmiendo en banquetas, en la plaza, en algunos lugares donde no estorbara. Incluso hasta eso pensaba él. Ãl no iba y se dormÃa en una puerta de una casa saliendo de esta. Ãl siempre agarraba esquinas donde simplemente a nadie estorbara. Obviamente este niño tenÃa una profunda tristeza a pesar de no... Manifestarla... Siempre estaba sonriente... El caso es que una noche... Chico se encontraba... En un callejón... Dormido...
1:55:19 Cuando en eso... Se le aparece una mujer... Una mujer... De tez blanca... De algunos veintitantos... El cual lo despierta con una caricia... En su cara... Y le dice... Vente conmigo niño... Vamos a dormirnos juntos... te veo muy solito, Chico explica que esta mujer lo hizo sentir muy confiado, y también sentÃa que sus intenciones eran buenas, por todo el camino ellos iban platicando de diferentes cosas, hasta que llegaron al cementerio, la mujer entró en este por una abertura que habÃa ahÃ, A veces los cementerios no se les da muy buen mantenimiento Algunas paredes se caen Pero mucha gente respeta No se meten Chico se metió con esta mujer Y la mujer se recostó encima de una tumba Invitó al niño Y se recostó a un lado de ella Ella le dijo que se llamaba Laura Chico por primera vez Al menos de lo que recordaba Durmió sin frÃo y cobijado en los brazos de una persona que al menos se preocupó por él aquella noche. A la mañana siguiente, Chico fue despertado por personas que cuidaban el cementerio. Y aquà vamos a hacer un paréntesis. En que Chico no tuviera familia, eso no significa que personas
1:56:49 del pueblo no le ayudaran, tal como hicieron estos cuidadores, los cuales le dieron de desayunar, y mientras desayunaba en compañÃa de los cuidadores, le preguntaron qué era lo que hacÃa ahà dormido en el cementerio. Durante la noche no habÃa cuidadores, solamente durante el dÃa. Chico les empieza a platicar que habÃa visto a una mujer que se llamaba Laura y que lo habÃa ido a dejar ahà y que se habÃa dormido con él. Los cuidadores obviamente levantan las cejas, se extrañan y empiezan a preguntar por el pueblo. Esto se empieza a correr como un chisme. Una mujer que se lleva a este niño al cementerio y se duerme con él. Esto era un tanto tenebroso. El chico continuó yendo al cementerio todas las noches, y él decÃa que siempre se encontraba con Laura en el camino, pero siempre se la encontraba cuando estaba cerca del cementerio, un dÃa de estos que no pasó mucho. Chico falleció encima de aquella lápida, simplemente su vida se esfumó. Para este momento ya casi todos en el pueblo sabÃan sobre aquella extraña mujer Laura, pero habÃa algo extraño, en todo el pueblo no conocÃan a ni una sola mujer que se llamara Laura, habÃa una. Pero esta no podÃa ser. Esta era una viejita ya. Una viejita ya de unos 80, 90 años.
1:58:22 Que ya difÃcilmente se movÃa por su cuenta. Es entonces cuando las interrogantes empiezan a aparecer. Entierran a este chico. Y cuando las madres empiezan a platicar sobre este asunto. Se le suman los niños. Para gran sorpresa de los padres, ellos no conocÃan a Laura, pero sus hijos, sus hijos sà conocÃan a Laura. DecÃan que todos los niños cuando se encontraban cerca del cementerio o pasaban cerca de éste, decÃan que veÃan a una señora de unos veintitantos muy amable que los saludaba, ya sea dentro del cementerio o afuera de éste. Esta mujer nunca les hacÃa daño, solamente los saludaba, les daba una sonrisa. E incluso algunos dicen que platicaron con ella. Pero nadie en el pueblo la conocÃa.
1:59:25 Su abuelo le explicó que por esto mismo no le gustaba que ella como nieta tuviera pensado ir al cementerio. Que tal vez por la inocencia... tal vez porque todavÃa sus almas son puras de los niños más pequeños, pueden ver cosas que los adultos ya no pueden ver. Después de contarle aquella experiencia, Fabiola dice que no se acercó a ningún cementerio en toda su niñez. Esta siguiente historia pertenece a Marino López. Marino dice que durante algunos dÃas trabajó como cuidador de cementerio y que al paso de estos dÃas sufrió una experiencia paranormal que no lo dejó dormir durante varios meses. Ustedes claro se preguntarán,¿ Cómo que durante unos dÃas?¿ Tan rápido? Bueno, algunas personas tienen tan mala suerte, que el primer dÃa en el que llegan suceden cosas enteramente paranormales. Marino es una de esas personas.
2:00:48 Ãl habÃa conseguido este trabajo mediante un amigo, y este trabajo requerÃa ser el velador de este cementerio. El trabajo, si bien ofrecÃa una paga más o menos considerable, no tenÃa mayor ciencia e incluso no le pedÃan ni siquiera que hiciera rondines. Esto porque estaban a meses de finales de año, habÃa mucho frÃo y estaban pronosticadas algunas ventiscas muy fuertes. En el cementerio a veces hay piedras, hay ramas, los árboles que se caen, etc. Y tenÃan pronosticado que iban a venir fuertes ventiscas que iban a romper con estas ramas y obviamente esto era peligroso. Asà que al velador del cementerio le tenÃan unas ciertas indicaciones de que no saliera de la caseta y que solamente se enfocara en vigilar la puerta central. Marino llegó aquel primer dÃa...
2:01:47 Y conocà a Eugenio. Eugenio era un hombre más o menos de su misma edad, entre 40 y 50 años, el cual le dijo todas las novedades del cementerio y también le advirtió que cada cuanto sucedÃan cosas que no tenÃan explicación. Marino, a diferencia de Eugenio, no es una persona que crea en todas estas cosas y él pensó que la noche pasarÃa sin ninguna novedad. Antes de que Marino comenzara a trabajar, Eugenio le dijo algo, un cierto detalle que tenÃan con la caseta. El caso es que Eugenio, porque su bicicleta estaba un poco oxidada y un poco maltrecha, no podÃa moverla.
2:02:34 Le dijo a Marino, mira, la voy a dejar colgada de la caseta en la parte de atrás. Puede que con el viento se llegue a mover y pues escuches el sonido del otro lado. No te preocupes, es solamente la bicicleta que está bailando de un lado para el otro. Marino le dijo que todo estaba bien, que él se podÃa ir. Fue asà como comenzó la primera noche de Marino en aquel cementerio. Salió, fumó y empezó a ver a su alrededor mientras tenÃa el cigarrillo en su mano. Y fue entonces cuando vio una sombra que se podÃa ver atrás de la caseta, mediante el brillo de la luna y un haz brillante. lámparas que se encontraban en la calle iluminando hacia adentro del cementerio, pero Marino rápidamente recordó que esa sombra era de la bicicleta que Eugenio habÃa dejado aquella noche, asà que no le dio más importancia e él se metió y mientras estaba con su celular, mientras estaba entreteniéndose, escuchó unos golpes que venÃan de la parte de atrás de la caseta, Marino se sorprende por esto, pero rápidamente recuerda otra vez que era la bicicleta, aunque le parece algo extraño, porque los golpes provienen, digamos, con
2:04:10 un metro de distancia de donde se supone tenÃa que estar la bicicleta, pero él piensa que a lo mejor es el eco de la madera, tal vez Eugenio la cambió antes de retirarse, no le presta mayor importancia, él sigue en lo suyo, La primera noche pasa asÃ, escuchando de vez en cuando aquellos golpes y simplemente manteniendo su despierto. La segunda noche ocurre lo mismo, pero esta vez los golpes que escucha, los escucha de otro lado nuevamente. Esta vez vienen de la parte de atrás, precisamente de la caseta, donde él se encontraba sentado. Era una pared enorme, él estaba sentado en el extremo de la izquierda, habÃa una ventana en el otro extremo de la derecha, y se supone que la bicicleta estaba colgada en medio. Bueno, ahora los golpes se escuchaban más a la izquierda, justamente atrás de él. A Marino se las extrañó. Pero piensa tal vez que Eugenio en el transcurso del dÃa la cambió, simplemente le resta importancia. pasa aquella noche, en la tercera noche ocurre otra cosa, y es que en la ventana que se encontraba en el extremo derecho, era una ventana que se encontraba ya desgastada, ya habÃan pegado fuertes vientos
2:05:44 para ese entonces, y aquella ventana habÃa sido destruida por estos, asà que no se podÃa ver nada hacia afuera de esta, la habÃan cubierto con una especie de plástico negro, como el que usan para las bolsas de basura, más que nada para que no entrara el frÃo o el viento, pues en esa ventana, en los pocos vidrios que quedaban de esta, empecé a escuchar de nuevo, En ese momento, Marino se extraña.¿ Será que ahora dejó la bici colgada encima de la ventana? Ãl se asoma hacia afuera, abre la puerta levemente, y nota que afuera no hay nada de viento. Hace frÃo, pero no hay nada de viento.
2:06:36 Tal vez él no lo capta. Tal vez sea porque está contra viento. A final de cuentas él decide cerrar la puerta y quedarse ahà adentro. No es hasta en la mañana cuando él se está retirando que ve a Eugenio entrar y le dice, oye Ben, ya me voy a retirar pero te voy a encargar algo. No sé cómo son las cosas aquà en el cementerio, pero yo creo que hay que cuidar, en dentro de lo que cabe, la caseta. Yo te dije que no habÃa ningún problema con que dejaras tu bici, pero cuélgala en una parte donde no le hagas más daño a la caseta. La dejaste casi arriba de la ventana. La bici por poco la rompe. Y es ahà donde Eugenio se le queda viendo sumamente extrañado y le dice, Marino, yo no te dejé la bici. Te dejé la bici una sola noche.
2:07:36 Las otras dos noches. Ya no estaba aquÃ. La bici me la llevé. Ahora mismo está en mi casa. La estoy componiendo apenas. Yo no te dejé nada que golpeara la caseta estas noches. Marino en ese momento se da la media vuelta. Recorre la caseta. Y se da cuenta que en esa parte, donde tiene los ganchos para colgar la bici, abajo, en la tierra, en esa tierra mojada, producto de que ha estado chispeando, puede ver algo, puede ver un par de huellas que se movieron atrás de la caseta durante toda la noche. Marino nos cuenta que después de ver aquellas huellas y después de saber que no habÃa estado solo aquellas noches, decidió no volver a trabajar en aquel cementerio. Estas experiencias nos dejan mucho en qué pensar. Tal vez los cementerios no son lugares en donde comúnmente se cree que uno va a descansar del todo.
2:09:02 A veces hay almas o incluso cuerpos que no descansan y que durante la noche, como dice Marino, salen de sus tumbas a recorrer el mundo. todos los caminos del cementerio y a tratar de hacerse visibles con los vivos hasta aquà terminamos este episodio espero les haya gustado no olviden que si me quieren enviar un relato lo pueden hacer mediante mis redes sociales abajo en la descripción les dejaré todos los enlaces Sin más por decir, mi nombre es Alex. Esto fueron Crónicas de la Cripta. Nos vemos en un nuevo video. Les deseo buenas noches y unas aterradoras pesadillas.
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