Canasta de Historias de TERROR NUEVOS / Cementerios, Veladores, Hospitales Y OXXO
0:11 Hola Alex, mi nombre es Carla Valentina. Te quiero contar una experiencia que me sucedió en mi segundo empleo. Cuando tenÃa 20 años conseguà empleo en un Oxxo. Durante la tarde me sentÃa muy bien, pero en determinado tiempo me ofrecieron el turno de noche. El Oxxo donde me encontraba era un Oxxo céntrico, por lo tanto, habÃa demasiadas tiendas y demasiados puestos de comida durante la noche. Por lo tanto, el Oxxo no cerraba, mantenÃa sus puertas abiertas las 24 horas, no como otros tantos que cierran sus cortinas y atienden por ventanilla. Me dijeron algo curioso, y es que a pesar de estar en una zona céntrica, A pesar de atender a muchos clientes, jamás lo habÃan asaltado. Esto de cierta manera me tranquilizó, pues soy una mujer y básicamente me quedarÃa sola toda la noche. No tendrÃa acompañante. Yo acepté honestamente por la paga. El turno de noche en el Oxxo es mejor pagado. Cuando me dieron el turno, y me dijeron que me presentara en punto de las 11 mis compañeras me dijeron no te preocupes no vas a estar sola ahà va a estar doña Camila obviamente yo
1:46 pensé que esto lo decÃan para espantarme Te voy a poner más o menos al tanto Doña Camila Era la dueña del Oxo Ella habÃa adquirido esta tienda Pero Doña Camila ya tenÃa aproximadamente unos 6 años de haber fallecido Y algunos empleados, sobre todo en el turno de noche DecÃan que se manifestaba Yo no creÃa en todo esto Pensé que solamente era alguna broma Algún tipo de novatada Ya sabes, por ser la nueva pero el caso es que pasaron los turnos y yo empecé a ver cosas extrañas que sucedÃan, cosas que me decÃan que pasaban pero que yo dudaba de esto. La primera es que cuando yo me encontraba en la tienda, ya sea atendiendo, ya sea en el inventario cambiando etiquetas, escuchaba como se azotaba la puerta del baño, Incluso los clientes me dijeron, oye disculpa, se azota muy feo la puerta. Se azotaba de tal manera Alex que parecÃa que la querÃan tumbar. Pero yo al entrar, la puerta dejaba de moverse. Excepto en una ocasión, cuando entré al almacén y vi la puerta del baño que se abrÃa y se azotaba de forma muy volátil. Para ponerlos más al tanto, el baño de Luxo se encuentra en el almacén, y este se encuentra encerrado, a excepción por
3:17 las tardes cuando dejan inventario o algo. Asà que no habÃa corriente de aire que existiera en ese momento para que la puerta hiciera aquello. Yo traté de lidiar con esto. Al final de cuentas, no era algo que me dejara traumada o muy aterrorizada. Traté de seguir trabajando normalmente. Otra cosa que empecé a notar, es que cada vez que venÃan los clientes, y yo tenÃa que atenderlos, ya saben que en el Oxxo hay dos cajas, siempre notaba que la que estaba desocupada, la que se encontraba apagada, cuando yo la encendÃa, ya sea por error, ya sea para ver algo rápidamente, el perfil, el usuario, como lo conozcan, siempre era el de Doña Camila. como si ella estuviera ahà trabajando conmigo. Todos los perfiles que utilizamos en el Oxxo son solamente de nosotros, nosotros tenemos la contraseña, etc.
4:27 Hacemos esto para que no haya malentendidos, más que nada por ferias o por depósitos que salen mal, asà uno puede saber quién lo atendió. Lo extraño aquà es que siempre que se iban mis compañeras, yo veÃa ambas cajas, ambas pantallas, y se encontraban en blanco, o sea, sin ningún perfil. Cuando yo entraba y ponÃa el mÃo, solamente una caja. TenÃa perfil en ese momento. Sorpresivamente, no importaba si estuviera en la caja 1 o en la caja 2, siempre en la caja que se mantenÃa vacÃa y abrÃa la pantalla, siempre aparecÃa el perfil de Doña Camila. Como si ella estuviera compartiendo conmigo el turno. Esto era algo muy extraño.
5:15 Traté de pensar que tal vez mis compañeras, por hacerme la broma, calibraban la computadora para que se accionara el perfil de Doña Camila. Entre la noche, pero claro, esto es ridÃculo. Esto no puede pasar. Pero yo preferÃa pensarlo. Delante del Oxxo, más o menos como a media cuadra de distancia, siempre se ponÃan puestos de comida. Tacos de cecina, tortas, etc. Y siempre que salÃa se me antojaban Alex. En una ocasión salà y vi que, pues, era un horario en el cual no venÃan clientes, por eso de las dos y media a tres de la mañana. Los tacos se quitaban por eso de las cuatro, asà que todavÃa tenÃa tiempo.
6:04 Corrà y mantuve la mirada fija al Oxxo, más que nada para checar si no llegaba algún cliente. Yo le pedà a un chico, el cual se encontraba ahà con el taquero, que lo ayudaba de vez en cuando, era un niño, que si por favor me podÃa echar un ojo, y que de recompensa, le iba a dar un dulcecillo ahà de los del Oxxo. Ãl dijo que sÃ, se fue corriendo y se paró enfrente del Oxxo, y yo lo estaba viendo desde allá. Ya algo más tranquila, ordené, esperé, empecé a platicar, y una vez que pagué y me dirigà de nuevo a la tienda, el niño me dijo que no sabÃa por qué le habÃa pedido que vigilara el Oxxo, que yo no me encontraba sola, que ahà habÃa otra compañera mÃa, te quiero recalcar algo, el niño, si bien vivÃa por ahÃ, casi no tenÃa plática con nosotras, De vez en cuando lo veÃamos, pero él no sabÃa nada sobre doña Camila. Cuando yo le pregunté a qué se referÃa, éste me dijo que habÃa visto una señora caminando con el uniforme de luxo, allà adentro de la tienda.
7:17 Esta señora tenÃa el pelo blanco, como si tuviera muchas canas, tenÃa unos lentes y cojeaba de un pie. Alex, yo nunca conocà a doña Camila. Solamente la vi en fotos y me decÃan cómo actuaba. Era una mujer, algo dulce, pero también muy estricta. Y todo lo que me dijo aquel niño... eran las mismas caracterÃsticas que tenÃa doña Camila, cojeaba de un pie, a ella no le gustaba pintarse el cabello, por lo tanto, a través de los años, su cabello era pura cana, y siempre portaba con lentes, en ese momento supe, que todo lo que habÃa vivido, que todo lo que habÃa ignorado, no eran coincidencias, alguien me estaba acompañando en aquel turno, Esa fue la mayor revelación que tuve. A pesar de seguir trabajando en ese turno de noche, no vivà otras cosas más allá de escuchar pasos en el cuarto frÃo o escuchar que la puerta del baño se cerraba de golpe. Solamente aquella vez que este niño me dijo que era acompañada por esta persona cuando yo sabÃa perfectamente que estaba sola. Fue la única noche en donde tuve más miedo. Incluso recé y le dije a doña Camila que por favor no se
8:48 me apareciera, que anduviera con aquà cuidándome y ayudándome, pero que no se me apareciera, que yo era muy asustadiza y que de seguro, si se me apareciera, iba a quedar ahÃ, que se me iba a paralizar el corazón. afortunadamente creo que me oyó ya que nunca se manifestó ni siquiera de sombra esa fue mi historia Alex una experiencia que vivà a mis 19 años y que afortunadamente en otros trabajos que he tenido no se han repetido te mando muchos saludos y gracias por compartir mi historia Mi nombre es Montserrat Orozco. Mi experiencia es la siguiente. Alex, cuando yo entré a trabajar un OXXO, vivà una experiencia tan perturbadora que me alejó por completo de todas las tiendas de autoservicio. Después de trabajar en aquella tienda, solamente me dediqué a trabajar en tiendas departamentales, en áreas ejecutivas.
10:17 Todo lo que no tuviera turno de noche o estar atendiendo clientes durante la noche. Después de escucharla creo que me entenderán un poco. HabÃa entrado a trabajar en un Oxxo y ya llevaba trabajando en este cerca de dos meses. Pero, en este tipo de tiendas a veces te rolan turnos. A veces estás de mañana, otras veces estás de tarde, otras veces te toca de noche. A mà jamás me habÃa tocado de noche. De hecho, habÃa un chico que se llamaba Mauricio y este chico se mantenÃa siempre en el turno de noche. A veces cambiaba turnos, ya sea por su descanso, por una incapacidad, etc. El caso es que él siempre estaba de noche. Pero, hay ciertas temporadas donde necesitan a dos empleados trabajando en todos los turnos.
11:14 Esta temporada llegó, que era temporada de verano, y como estoy en una ciudad turÃstica, pues llegan muchas personas. Si bien en la noche llegan muchas personas también, En horas de la madrugada, hay cierto horario que simplemente no hay ni un alma, y ese cierto horario, Mauricio lo ocupaba para hacer inventario o para cenar. Me enviaron con él un par de dÃas. La primera noche él me dijo algo. Algo que se me quedarÃa grabado para toda mi vida. Y es que él me dijo, cuando iba para el baño, que me iba a quedar yo sola. Que tuviera cuidado de ciertas personas. Yo le pregunté que a qué se referÃa.
11:59 Y él ya me iba a decir algo. Recuerdo perfectamente que abrió su boca y en ese momento se frenó. Como si me estuviera ocultando algo. como si en ese momento se hubiera arrepentido de lo que estaba a punto de decirme. Ãl simplemente me dijo, mira, hay vagabundos por la zona. Cuida de que si uno de ellos viene y te pide comida, no se la des. Te voy a hablar más claro. Hay una niña por aquÃ. Viene a veces, te toca la puerta y te pide un dulce. No se lo des. No importa que se te quede viendo. No importa que tú digas, es solamente un dulce. No se lo des. Porque si se lo das, van a venir más vagabundos. Y van a querer pedirte lo mismo, entonces, pues la verdad, para no tener tantos problemas, abstente de eso, yo le dije que sÃ, que no se preocupara. Aunque también salÃa mi duda,¿ por qué una niña estarÃa pidiendo dulces a plenas 3 de la mañana? Ãl me explicó que pues esta chica también era una chica en situación de calle, por lo tanto no iba a la escuela, no tenÃa deberes, entonces era común ver ese tipo de niños a cualquier horario.
13:16 Ãl se fue al baño. Y yo me quedé pensando en esto. Aquella primera noche, no vi nada extraño, Alex. No me encontré con nada. Pero a la noche siguiente, vaya que sà vi algo. Cuando Mauricio se encontraba en el cuarto frÃo, rellenándolo, pues tenÃa que cargar cosas pesadas, y yo me mantendrÃa en la caja, por si algún cliente llegaba, me tocaron la puerta. Aquel Oxo Alex, a partir de las 12 de la noche, se bajan cortinas, se cierran puertas con llave y solamente atendemos por ventanilla. Entonces me tuve que acercar a la puerta, deslicé la ventanilla y vi enfrente de mà a una niña. Esta niña vestÃa con harapos, tenÃa muchas manchas en la cara como de suciedad y tenÃa unos ojos pálidos. con un color café muy pálido Alex, sus labios también estaban como que moraditos, parecÃa enferma y también se veÃa en unas pésimas condiciones, la niña me preguntó si no tenÃa un chocolate que le regalara, inmediatamente por la pinta supe que era una chica pues de la calle, una niña, de aproximadamente unos nueve años. Yo en ese momento recordé lo que me habÃa dicho Mauricio, y con todo el dolor de mi corazón le dije, lo siento, pero no puedo dar dulces.
14:46 Va contra las reglas. En ese momento la chica se me quedó mirando y me suplicó dos veces más. Por favor, señorita, tengo mucha hambre, tengo mucho frÃo,¿ no me puede regalar ni siquiera un dulce? Yo soy muy empática, Alex, y ver a un niño en esas condiciones, la verdad es que me parte el corazón, y a pesar de que dentro de mà querÃa darle ese dulce, incluso pagárselo no habÃa ningún problema, tal vez ocasionarÃa más problemas, tal vez esta niña, como dice Mauricio, Le dirÃa a los demás vagabundos y se armarÃa un completo desastre. No podemos andar regalando comida y mi salario no me da para comprarle a todos los vagabundos. Entonces se lo volvà a negar.
15:37 La chica se fue y cuando Mauricio salió del cuarto frÃo le dije, oye ya vino la niña, me pidió un dulce. En ese momento Mauricio se puso tenso. Y yo vi en su cara... Una expresión de horror... Y terror a Alex... Como si no se lo esperara... Ãl simplemente me dijo...¿ Qué te dijo la niña? Yo le respondÃ... Solamente me pidió un dulce...¿ Por qué?¿ Qué tiene de malo? Ãl me dijo nada... Nada, nada... Rápidamente cambió el tema a Alex... Empezó a hablar de otras cosas... De inventario, de demás compañeros... Y yo lo noté, noté que este tema, como que a él lo ponÃa un poco nervioso. En mi inocencia pensé que tal vez este chico les habÃa dado algún tipo de dulce y habÃa tenido algún problema con los indigentes. Pero no. Pasaron otros dos dÃas, Alex.
16:39 Y los otros dos dÃas, sin excepción, se me habÃa presentado la niña pidiéndome un dulce. Con las mismas manchas en la cara, con la misma ropa vieja y con el mismo semblante. En la tercera noche... cuando me encontraba poniendo algún producto, a nosotros nos llegan productos en cajas azules y tenemos que ir pasillo por pasillo cambiándolo y rellenándolo, en ese momento creo que Mauricio no recuerdo bien, el caso es que no se encontraba en tienda, se encontraba en el almacén, en el cuarto frÃo o en el baño, yo estaba sola, en ese momento escucho como tocan la puerta, rápidamente alzó la cabeza y como habÃan bajado toda la cortina no puedo ver con propiedad quién es el que está tocando la puerta tengo que ir hacia la ventanilla deslizarla y por ahà puedo ver y veo que es otra vez la niña en ese momento ahà me dio mucha lástima asà que deslicé la ventanilla y le pregunté cada cuánto comes o qué comes la niña me respondió que nada en ese instante tomé la decisión de por lo menos aquella noche darle algún dulce pero eso sà le dejé bien en claro que yo pueda darle dulces a ella pero solamente a ella que no fuera con otros vagabundos ni les dijera nada porque no querÃa tener problemas ella me dijo que no harÃa nada que me
18:11 harÃa caso Yo me di la media vuelta. Empecé a escoger uno de los dulces que se encontraban allà en las cajas, que tenemos ahà por debajo. Y cuando le pregunté cuál dulce querÃa, ella me respondió. Pero me respondió muy cerca, Alex. Tan cerca que pude sentirla atrás de mÃ, a centÃmetros. Cuando volteé súbitamente, la vi. Se encontraba a mis espaldas, adentro de la tienda, con el mismo semblante. En cuestión de segundos habÃa entrado La puerta no estaba abierta La reja seguÃa abajo Simplemente habÃa aparecido atrás de mà Y inmediatamente comencé a gritar y a correr Y por las cajas que tenÃa en el suelo terminé cayéndome Mauricio salió rápidamente del lugar donde estaba Y me preguntó qué era lo que habÃa pasado Por qué habÃa gritado y por qué me encontraba ahà en el suelo Yo solamente le dije que la niña se habÃa metido al oxo Y que me habÃa espantado mauricio rápidamente me levantó y después de calmarme que pasaron algunas dos horas y no te miento dos horas en las que el oxo permaneció cerrado algo que no tenÃamos que hacer pero lo hicimos él me dijo lo siguiente mira por aquà cerca no hay vagabundos lo que pasa es que hay una niña que viene que no está viva pero que si le das la importancia, si es que la atiendes, corres
19:45 con el riesgo de que ella se meta a la tienda, yo lo que hago es ignorarla, cada vez que lo veo enfrente de la puerta la ignoro, porque ya me ha pasado, es un espÃritu que viene a veces, no sabÃa cómo explicártelo, porque pensé que no me ibas a creer o me tacharÃas de loco, Por eso lo único que tenÃa que decirte es que era una vagabunda y que no le hicieras caso. No pensé que se fuera a meter. Alex, aquella noche fue la última trabajando en aquel oxo. Yo renuncié y le dije al jefe lo que vivÃ. Este se me quedó viendo como creyéndome, asà como que no. Y lo invité, lo invité a que pasara una noche en su tienda. Después de aquella experiencia, jamás volvà a postularme para una tienda de autoservicio. Mi nombre es Olivia MartÃnez. Buenas noches, Alex. Quiero compartirte a ti y a toda tu audiencia mi historia de horror.
21:16 Yo trabajé en un Oxxo hace tiempo, en este Oxxo me desempeñé casi 5 años, y en el último año vivà esto. Creo que fue por esto mismo que tomé la decisión de salirme. Verás, yo habÃa estado en todos los turnos, mañana, tarde y noche, y jamás me habÃa pasado nada paranormal, solamente fue un descuido. Solamente fue flojera de mi parte lo que repercutió en que yo viviera esto. Verán, les explicaré. Tenemos un horario cuando estamos en el turno de noche. Nosotros llegamos a las 11. Y por eso de 11 y media, máximo 12 de la noche, tenemos que estar cerrando las cortinas.
22:03 Bajar las cortinas metálicas que están tanto de un lado del oxo como del otro y enfrente. Estas cortinas casi por completo cubren la vista, a excepción de unas rendijas que están en medio de esta, a la mitad. Por ahà si uno se acerca puede ver lo suficiente para ver qué hay del otro lado. Más que nada lo hacen por precaución, porque hay muchos asaltos durante la noche. Sucede que yo habÃa llegado, habÃa abierto mi caja, y como habÃa muchas personas simplemente me demoré. Después de esto llegaron unas amigas mÃas, y después se fueron por eso de las doce y media. Yo estaba hablando con ellas, mientras que mi compañera estaba haciendo otras cosas, aunque también estaba en la plática. En fin, se me habÃa pasado el horario. Iban a dar la una de la mañana, y yo apenas estaba cerrando las cortinas desde adentro. Cuando llegué al lado izquierdo de la tienda, me encontré con algo que jamás habÃa visto antes. HabÃa un hombre, con un traje negro, y un sombrero, que estaba del otro lado de la banqueta pasando la calle, observando, como si estuviera esperando algo. Yo pensé en ese momento que tal vez era un hombre que estaba esperando a una persona.
23:32 A veces agarran el oxo como punto de encuentro. adolescentes, parejas, familias, etc. Yo bajé la cortina, y lo que me llamó la atención es que en cuanto me vio esta persona, empezó a remedarme, como si fuera algún tipo de espejo. Mis movimientos los hacÃa también él. Inmediatamente pensé que era solamente un chiflado que andaba por ahÃ. Solamente bajé la cortina y me fui. Pasaron unos minutos hasta que nuevamente pasé por aquel pasillo. No vi nada porque, como te expliqué anteriormente, uno necesita acercarse y empezar a mirar para todos lados para ver qué hay del otro lado. La cortina casi cubre por completo la vista. Cuando salà del almacén y pasé nuevamente por la cortina, simplemente por curiosidad, Alex, ya habÃan pasado como una hora y media. Pensé que aquel hombre ya se habÃa ido. Pero cuando me asomé, lo vi.
24:40 Ahà estaba aquel hombre, parado del otro lado de la calle, con el mismo aspecto, y me estaba arremedando. PonÃa sus manos alrededor de sus ojos. Y hacÃa como si estuviera viendo a través de una ventana... Justamente lo que yo estaba haciendo en ese momento... Me retiré... Y empecé a sentir miedo... Que hacÃa un hombre ahà completamente solo... Observando hacia la tienda... Arremedando mis movimientos... Y como sabÃa mis movimientos Alex... Te repito, la cortina cubre casi todo... Y él parecÃa remedarme con mucha facilidad, como si me estuviera viendo claramente. Yo me fui, traté de olvidar todo, simplemente empecé a hacer mis cosas en la tienda. Aunque pasaron los minutos y le tuve que decir a mi compañera,« Oye,¿ a ti no te ha tocado ver a un hombre?».
25:41 Asà que se pone afuera del loxo, ella muy extrañada me dijo que no, yo le empecé a decir que habÃa un hombre en ese momento, del otro lado de la banqueta, que no sabÃa si era un loquito o tal vez una persona peligrosa, pero que se encontraba ahà observando la tienda. Mi compañera y yo fuimos hasta aquella cortina y nos asomamos. Ahà estaba Alex arremedándome. Yo quise hacer una prueba. Alcé mi brazo, lo extendà por completo y este hombre hizo lo mismo. Era imposible que lo viera.
26:22 La cortina me estaba cubriendo, pero aquel hombre me veÃa. En ese momento mi compañera tomó la decisión de salir de la tienda y empezar a gritarle. Yo me quedé, obviamente la vi desde la puerta, mi compañera que tenÃa más años que yo, yo en aquel tiempo cumplirÃa apenas 21, mi compañera ya tenÃa 40, era una señora, y pensó que tal vez era un hombre que me estaba siguiendo o que me estaba casando. mi compañera salió y empezó a gritarle pero este hombre no respondÃa este hombre solamente se quedaba parado viéndola y justamente cuando se empezó a acercar de manera muy rápida caminando mi compañera decidió meterse y cerrar la puerta con llave me dijo que tenÃamos que tener preparados los celulares para llamar a la policÃa si es que aquel loco venÃa cuando nos volvimos a fijar hacia la cortina Ahà se encontraba nuevamente, como si fuera una estatua. Justo en ese instante llegó una camioneta. Era una camioneta con varios chicos, y mi compañera me dijo que les iba a pedir ayuda a ellos. Inmediatamente después de atenderlos, con mucha amabilidad eso sÃ, les contamos a los chicos lo que estaba pasando, que habÃa un hombre allá al lado del Oxxo, y que habÃa estado toda la noche ahÃ, que parecÃa que querÃa entrar. Los chicos,
27:54 de manera inmediata, fueron hacia aquel sujeto, pero a los segundos volvieron y nos dijeron que no habÃa nadie, que ahà no se encontraba ningún sujeto. Pensamos en nuestra ingenuidad que tal vez se habÃa ido, que tal vez por fin lo habÃamos espantado. Los chicos se fueron en su camioneta y volvimos a fijarnos por la cortina. Ahà estaba Alex. No se habÃa movido. En ese momento mi compañera tuvo una idea. La cámara que tenÃamos de seguridad estaba apuntando... Hacia ese último pasillo, esta cámara tenÃa una muy buena calidad y si se acercaba podÃa ver rasgos. Era una cámara de seguridad muy sofisticada y con esa imagen tal vez podÃamos dársela a la policÃa. Tal vez de esa manera aquel hombre ya no vendrÃa. Tomamos la decisión, una arriesgada decisión de alzar la cortina, solamente por unos segundos, y dejamos que la cámara enfocara. La imagen de la cámara abarcaba hasta aquella banqueta, asà que con mucha facilidad tuvo que haberlo grabado. Dejamos la cortina levantada como un minuto y después la cerramos. Decidimos ya no prestarle atención. Total, la puerta tenÃa llave, todas las ventanas tenÃan las cortinas.
29:20 No habÃa manera de que aquel hombre entrara hasta que dieron las 7 de la mañana. Al checar la cámara, Alex, no me lo vas a creer, pero no habÃa nadie. La cámara no habÃa enfocado a nadie del otro lado de la banqueta. y no es como si no lo pudiera alcanzar, claro que sÃ, allà estaba todo, las macetas, la banqueta, la pared que estaba atrás de él, lo único que faltaba era aquel sujeto, algo prácticamente imposible, pues estábamos presentes también nosotras en la grabación alzando la cortina, y nosotras recordamos muy bien que allà estaba el sujeto, Pero la cámara no lo captó. Después lo que hicimos, Alex, fue cerrar la cortina exactamente antes de medianoche y tapar los orificios por donde veÃamos a aquel hombre. les pusimos cinta negra, sabÃamos que no era una persona Alex, sabÃamos que era otra cosa, que durante toda la noche, se quedaba observando hacia la tienda, por alguna extraña razón, solamente nosotras podÃamos verlo, asà continué trabajando ahà por otros meses, y acatamos siempre esta regla, cerrar antes de las 12 y tapar todos los orificios, pues tal parecÃa ser que aquella entidad se manifestaba solamente después de medianoche, gracias por contar
30:54 mi historia Alex, saludos a todos los criptomaniacos. Hola Alex, mi nombre es Julieta Vargas. Te quiero contar una experiencia que me sucedió hace aproximadamente tres años. En aquel tiempo yo trabajaba en un Oxxo.¿ No te puedo decir cómo es que esta entidad, este fantasma, apareció ahà en el trabajo?
31:42 Porque para serte sincero, ni yo ni mis compañeros saben el por qué. Simplemente una noche, se empezaron a manifestar cosas, sin explicación alguna. Aquel Oxxo era un Oxxo normal como cualquier otro. Nadie habÃa hecho nada malo, al menos que yo supiera o mis compañeros supieran. El caso es que de la noche a la mañana empezaron a suceder cosas y por esto mismo me vi obligada a dejar de laborar ahÃ. Te empezaré por contar algo. A este oxxo llegó un pequeño chihuahua. Era un perrito muy adorable. ParecÃa que lo habÃan tirado. Ya sabes, ese tipo de personas que abren la puerta cuando van en una carretera y echan al perro. El perrito habÃa llegado solo. Como nos dio mucha ternura ahà en el Oxxo, empezamos a alimentarlo.
32:43 Le empezamos a dar croquetas, leche, agua. Obviamente cada uno le compraba su respectivo alimento y nos Ãbamos turnando. Tanto asà que decidimos adoptarlo. Pero el perrito se veÃa engrido tanto en la tienda, que a pesar de llevarlo a la casa de alguno de nosotros, no se sentÃa a gusto. Ãl querÃa estar en su tienda, por lo que lo trajimos nuevamente y ahà se quedó con nosotros. Todo el dÃa y toda la noche, el perrito estaba en la tienda o en las afueras de esta. Este perro fue el primero en notar algo extraño. Y es que él siempre era muy amigable con todos, solamente que una tarde, una tarde noche. Por eso de las nueve, el perrito empezó a gruñir y empezó a ladrar hacia el cuarto frÃo.
33:40 Para entrar al cuarto frÃo, primero se tiene que entrar en el almacén. Casi siempre este almacén tenÃa la luz apagada durante las tardes o durante las mañanas. Ya cuando estaba atardeciendo, cuando caÃa la noche, tenÃamos que encender la luz. Antes de que la encendiéramos, el perrito siempre estaba ladrando. Algo que no era normal en él. Tanto asà que fuimos a ver a qué era lo que le ladraba y vimos que era al almacén. El almacén en ese momento se encontraba con la luz apagada y no se podÃa ver nada. Al menos, de primera instancia. Porque yo pude ver asà como mi compañero, una vez que nuestros ojos se fueron acoplando a la luz. A la poca iluminación pudimos ver entre toda la oscuridad a un hombre, o más bien la silueta de uno que se encontraba parado ahà en medio del almacén. ParecÃa un hombre, tenÃa su silueta, sus piernas, sus brazos, todo. En ese momento mi compañero solamente atina a preguntar si es Marcos, otro compañero que tenÃamos de tarde, tal vez habÃa quedado, y le grita Marcos, Marcos eres tú, pero nadie nos contesta, mi compañero enciende la luz, y cuando el almacén se ilumina, pudimos ver que no habÃa nadie, aquella silueta se habÃa ido, al apagarla de nuevo, vimos que esta se mantenÃa, AsÃ
35:13 que lo primero que pensamos era que tal vez las cajas, algunos artefactos de limpieza estaban haciendo que se vean sombras, pues algo aterradoras. Al menos esa explicación me dio mi compañero, aunque yo veÃa muy claro que ahà se encontraba un hombre parado. Decidimos dejar la luz encendida, pues para que esto no se repitiera, pero por alguna extraña razón el perrito ladraba y ladraba siempre. Y era como si nos tratara de advertir algo, porque siempre se ponÃa en medio cuando Ãbamos al almacén, como si este no quisiera que entráramos ahÃ. Una noche mi compañero entró, se fue al cuarto frÃo, a pesar del que el perrito lo jalaba y le ladraba. Hubo un accidente aquella noche. Mi compañero sufrió algunas lesiones. Ya que nosotros almacenamos agua, refresco, jugos, etc. apilados, de alguna extraña manera una de aquellas torres que habÃamos apilado en el cuarto frÃo se habÃa caÃdo y le habÃa caÃdo encima a él. Ãl recuerda que en ningún momento...
36:24 Sacó bebida de aquella torre, asà que no tenÃa motivos por la cual se hubiera caÃdo. Como si no fuera poco, una de mis compañeras también habÃa dicho que cuando se encontraba en el almacén, quitándose el uniforme y alistándose para salir, pues iba a cenar con su marido. la luz se encontraba apagada, esta no encendÃa, como si el foco estuviera fundido, justamente en ese momento, sintió como unas manos, empezaron a pasar por todo su cuerpo, ella pensó que era un hombre, porque la sentÃa, la sentÃa con firmeza, eran unas manos heladas, que la pasaban por los hombros, los brazos, por las caderas hasta llegar abajo, recuerdo que mi compañera salió gritando y llorando, Diciendo que habÃa un hombre adentro En ese momento mi compañero Y otros dos chicos que estaban ahà en la tienda Entraron al almacén Y encendió la luz Aquel foco que no habÃa querido encender antes Hace minutos Ahora encendió Y ya no habÃa nadie También Alex cuando yo entraba Que siempre mantenÃa tener la luz encendida Cuando entraba para el baño VeÃa la misma sombra Parada en aquel almacén la gota que derramó el vaso fue precisamente la mascota que tenÃamos que nos avisaba cuando aquella presencia estaba ahà una noche simplemente no la vimos y cuando
37:56 fuimos al almacén ahà se encontraba ya no estaba viva yo tomé la decisión de salirme a trabajar de ahà el oxo que antes era una tienda normal ahora se encontraba poseÃda por algo No era la única que yo pensaba esto, sino más también, más de mis compañeros. Total, yo me salÃ, y otros dos amigos también. misteriosamente, el Oxxo cerró, dos meses después, no sé qué es lo que habrá pasado, no sé si es que, habrÃan invocado algo, el caso es que el Oxxo se quitó, y ahora, simplemente es un terreno, el cual jamás ha sido ocupado, Hola Alex, mi nombre es Evelyn González. Tengo una experiencia que quiero contarte. Esta experiencia no es mÃa, es de mi abuelo. Sucedió hace muchos años. Mi abuelo en aquellos años era velador y también sepulturero del cementerio. Trabajaba en su pueblo y como sabrás, en aquellos pueblos todos se
39:32 conocen con todos. Asà que le tocó a mi abuelo varias veces sepultar personas que él conocÃa, y le partÃa el corazón. Muchas veces eran personas que él conocÃa desde niño, y como si esto no se pudiera poner peor, conocÃa también a las familias, a los vecinos que venÃan llorando. Todo el ambiente se ponÃa muy deprimente. Pero alguien tenÃa que hacerlo, y ese era mi abuelo. Mi abuelo trabajó en este cementerio durante mucho tiempo, pero en una ocasión...
40:15 llegó algo, un funeral, el cual recordarÃa para toda la vida. Como ya te expliqué anteriormente, en todos los funerales se llora, pero hay unos funerales muy desgarradores, y más concretamente hablando de estos, es cuando se sepulta a una persona joven, porque en muchas ocasiones se trata de un hijo o incluso hasta de un nieto lo cual hace detonar una tristeza enorme este era el caso de este chico cuando abrieron las puertas del cementerio mi abuelo ya estaba preparado para lo que venÃa se trataba del funeral de un chico de 16 años venÃa su familia la familia de la novia y muchos vecinos del pueblo Mi abuelo, si bien casi no habló con este chico, sabÃa que era un chico muy querido en el pueblo. Era muy trabajador y ayudaba mucho a la iglesia. Hicieron su funeral. Todas las personas pasaron, lloraron, dejaron flores. Y cuando tocó el momento de llevárselo, para finalmente sepultarlo en aquel hoyo de dos metros, para después echarle arena encima, ocurrió algo que nunca olvidó el sacerdote que estaba realizando esta despedida tenÃa la costumbre
41:47 de aventar agua bendita encima del ataúd una vez cuando éste se cerrara en aquella ocasión lo iba haciendo cuando sacó el agua bendita y empezó a rociarlo Sucedió algo que nadie se esperaba. Desde adentro del ataúd empezó a haber movimiento. Algo se movÃa, pero no de manera tranquila Alex, se movÃa de manera violenta. se movÃa de manera muy fuerte, desde adentro del ataúd algo, algo se estaba moviendo de un lado para el otro, tanto asà que las personas que lo llevaban tuvieron que detenerse, el ataúd se movÃa y se movÃa y todos pensaron lo lógico, que un milagro habÃa sucedido, que la suerte estaba de su lado, la esperanza, el chico estaba con vida, tal vez habÃan cometido algún tipo de error. Abrieron inmediatamente el ataúd para sacarlo lo más pronto posible, pero allá adentro no se encontraba el chico con vida, estaba su cuerpo. En la misma posición, no se habÃa movido, el chico seguÃa con los ojos cerrados y la cara en dirección hacia arriba, con sus brazos juntos, descansando. Cerraron de nuevo el ataúd y la madre otra vez empezó a gritar. Pues claro, al menos por un segundo habÃa tenido la esperanza de
43:18 volver a ver a su hijo con vida, y ya no la tenÃa. Siguieron llevando el ataúd, lo pusieron en unas poleas para irlo bajando, y el padre empezó a rociarlo con agua bendita. Tan pronto las gotas del agua bendita empezaron a caer en el ataúd, de nuevo el ataúd empezó a moverse, de manera incluso más fuerte que hace apenas unos minutos. Mi abuelo tuvo que sujetar fuertemente la cuerda para que no se cayera y también para que a él no le ganara el peso. La familia se acercó, todos se acercaron, detuvieron todo, abrieron de nueva cuenta el ataúd y se encontraron con lo mismo. El chico venÃa en la misma posición, no se habÃa movido y parecÃa que nada habÃa sucedido. Cerraron de nuevo el ataúd y siguieron bajándolo. El sacerdote empezó de nuevo a aventar agua bendita y otra vez empezó a moverse. Rápidamente el sacerdote se detuvo, miró a mi abuelo, miró a su compañero que se encontraban a ambos extremos y les hizo con una señal, bájenlo, bájenlo. El sacerdote lo que hizo después, guardó el agua bendita, juntó sus brazos y empezó a rezar. A rezar y a rezar mientras bajaban el ataúd. Y no solamente no se detuvo ahÃ, sino que siguió rezando y rezando. Incluso los familiares dejaron de
44:52 rezar y el sacerdote seguÃa haciéndolo. Terminó. Mi abuelo empezó a aventar la tierra, cubrieron por completo el ataúd, la tierra ya estaba en su lugar y toda la familia procedÃa a irse. El sacerdote acompañó a la madre, acompañó al padre, a toda la familia y los despidió. Ya para este momento estaba atardeciendo. El sacerdote se fue, pero solamente por unos minutos, según dice mi abuelo, porque enseguida volvió. El sacerdote le pidió permiso a mi abuelo y a su compañero para que lo dejaran entrar. Les aclaró que no iba a hacer nada malo, solamente querÃa estar con aquella tumba, con la tumba que apenas habÃa. acababa de entrar la de aquel chico obviamente al ser un sacerdote pues mi abuelo le dijo que sà que no habÃa ningún problema al cabo a él le tocaba la vela aquel dÃa y mi abuelo dice que durante toda la noche hasta que amaneció el sacerdote se encontraba de rodillas rezando enfrente de la tumba algo que jamás sucedÃa al menos mi abuelo Jamás lo habÃa visto. Una vez que salió el sol, el sacerdote se quitó, pues toda la vestimenta que tenÃa ya tenÃa puesta su ropa de civil y pasaba a retirarse. Le llamó a mi abuelo para que le abriera la puerta. Y mi abuelo le preguntó
46:22 antes de que se fuera,¿ por qué habÃa hecho eso?¿ Por qué estuvo rezándole a la tumba? Claro, si no era indiscreción. Es que jamás lo habÃa visto. El sacerdote le dijo, a veces hay almas que son atormentadas incluso después de su fallecimiento. A veces ocupan ayuda para encontrar la paz, para encontrar la luz. Con los movimientos que hacÃa el alma de aquel chico, cada vez que aventaba el agua bendita, me dejaba más que claro que él creÃa que todavÃa estaba vivo. Por eso estuve hablando con él toda la noche. Por eso estuve rezando por él.
47:07 Para que consiguiera la luz. Y no se quedara atado en este mundo. Los movimientos no los hacÃa el cuerpo. Los hacÃa el alma. Al menos, eso fue lo que le dijo este sacerdote. Mi abuelo desde aquella experiencia. No la olvida. Y le ha agarrado un respeto enorme. A aquello que todo nos toca. que es cuando dejamos este mundo, a veces lo más recomendable es aceptar que ya no estamos en este, e irnos en paz. Mi nombre es Cristian Márquez. Y esta es mi experiencia. Cuando tenÃa 23 años, me fui a trabajar con mi padre. Mi padre tenÃa el trabajo de velador. Si ustedes se preguntan por qué fui a trabajar con él aquella noche, pues simple, era debido a su salud. En aquel tiempo tenÃamos muchos problemas económicos y al trabajar como sepulturero y velador en un cementerio, pues no dan todas las prestaciones que uno requiere. mi padre era el único sustento, yo todavÃa estaba estudiando una carrera,
48:39 pero que me daba cierto horario libre, a pesar de estar buscando trabajo no encontraba, y mi padre habÃa enfermado, asà que por lo tanto, no podÃa caminar mucho, y hacer los rondines, y hacer ciertas actividades, para él, era exigirle demasiado, asà que yo me ofrecà a ayudarle, obviamente yo no iba a cobrar salario, pero por lo menos él irÃa le pagarÃan y yo me ocuparÃa pues del trabajo pesado como te dije él no podÃa caminar asà que yo tenÃa que hacer los rondines en aquel tiempo él se encontraba muy decaÃdo le habÃa dado como una especie de gripe pero diez veces más fuerte asà que ahà me tocaba hacer los rondines por todo el cementerio habÃa ciertos caminos Alex, esos caminos que se hacen debido a que la gente pasa mucho por aquel lugar, y mi padre me explicó que pues era sencillo, solamente tenÃa que seguir aquel camino, seguir caminando, y este solo se encargarÃa de darme toda la vuelta por el cementerio, Hasta llegar de nuevo a la entrada, yo le hice caso.
49:56 Mi padre se quedó en la caseta, sentado, tomando pastillas, relajándose, y yo empecé a hacer el rondÃn. El cementerio se encontraba más o menos iluminado, pero habÃa ciertos lugares en donde necesitaba llevar una lámpara. Cuando me tocaba entrar por aquellos lugares en absoluta oscuridad, encendÃa la lámpara. y empezaba a ver las tumbas no te voy a mentir si sentÃa miedo pero tenÃa que ayudar a mi padre hay una vuelta en este camino exactamente queda de frente a una tumba que tiene una cruz enorme esta tumba me dio mucho miedo al momento que la vi porque enfrente de aquella cruz encima de la lápida se encontraba una figura no era un Cristo no era ninguna imagen de algún santo que yo conociera era un hombre simplemente con una bata que tenÃa unos ojos brillantes y blancos con un punto negro en medio de estos parecÃa que se los hubieran pintado el caso es que esta estatua, esta figura era muy grande parecÃa medir como unos 75 PodrÃa decirse que del tamaño normal de un adulto, y encima de la lápida, pues se veÃa más grande todavÃa, cuando yo me iba acercando, y por obvias razones, esta lápida se encontraba enfrente del camino, la venÃa viendo de frente. Y
51:32 yo sentÃa, Alex, sentÃa que sus ojos me estaban siguiendo. Yo lo iluminaba con la lámpara y veÃa como aquel punto negro se movÃa. Este punto brillaba, brillaba como los ojos de un depredador, como de un animal nocturno. Llegué hasta aquella lápida, me di la vuelta y seguà caminando. Miré hacia atrás y pude ver con claridad a Alex como aquella estatua me continuaba viendo. Sus ojos habÃan dado vuelta y me estaban observando. A mà me entró un miedo descomunal en aquel momento y empecé a caminar rápido.
52:15 Lo primero que pensé, o lo primero que hice que mi cerebro pensara, es que este era un efecto óptico. Era un efecto que tenÃan muchas pinturas, que tú ves, como que te observan, como que te siguen con la mirada. Pero es solamente una percepción de nosotros. Las pinturas y las estatuas no pueden mover los ojos. Yo seguà caminando y di la vuelta, habÃa algo extraño Alex, habÃa más estatuas en el cementerio, pero curiosamente esto no se repitió, yo los veÃa fijamente y estas estatuas tenÃan pues los ojos grises. No los tenÃan pintados como aquella otra estatua.
53:00 Y claro, no me seguÃan con la mirada. Asà que ese miedo no se repetÃa con otras tumbas, solamente con aquella. A mà me tocó dar rondines seis veces entre toda la noche. Y ya te imaginarás mi terror. Cada vez que pasaba en aquella tumba, la estatua siempre se me quedaba viendo y me seguÃa con la mirada. Al dÃa siguiente, cuando empecé a hacer el rondÃn por eso de la medianoche, noté algo extraño, Alex. ParecÃa que me estuviera volviendo loco. Y es que yo juraba que la estatua estaba de otra manera, es decir, en otra posición diferente. Yo recuerdo que la primera noche la vi con sus brazos cruzados en medio de su pecho. En aquella ocasión se encontraba con sus brazos extendidos a ambos lados, cayendo sobre sus hombros.
53:54 Y de igual manera me seguÃa con la mirada. Yo estaba muy nervioso. Me repetà a mà mismo que tal vez habÃa confundido las cosas. Las estatuas no se pueden mover. Las estatuas son hechas de piedra. O de yeso, en fin, de lo que sea, no se pueden mover, Alex. Y yo seguà haciendo los rondines. Para la tercera noche, yo llegué al cementerio, ya que mi padre se adelantaba, porque yo tenÃa que hacer algunas tareas. Y al momento que llegué, mi padre me dijo...« Vete a tu casa. Hoy no me ayudes. Ya me siento mejor. Ve y duerme. No quiero que todo este trabajo te afecte en la escuela.
54:35 Vas muy bien». Yo algo aliviado le contesté a mi padre.« Pues la verdad, gracias».« A decir verdad, el trabajo en el cementerio es muy aterrador para mû. Ãl solamente se echó la carcajada y me dijo.« SÃ, sà veÃa tu cara cada vez que hacÃa rondines». ¿Qué?¿ Acaso te asusta el cementerio? No pasa nada, eso que dice que se aparecen fantasmas, es pura habladurÃa de la gente, yo he estado aquà todas las noches, y no me pasa nada. En ese momento yo le dije,«¿ Pero a poco no te dan miedo las tumbas? Algunas tienen estatuas muy feas». Ãl me contestó,« Pues sÃ, tienen estatuas muy feas algunas, pero solamente no las mires. Tampoco es como si te persiguieran».
55:24 A lo que yo le respondà rápidamente,« Pues no, pero sà tienen ojos que te siguen, como la estatua que está en aquel lugar». Mi padre en ese momento se me quedó mirando y me dijo,«¿ De qué estatua me estás hablando, chico? Aquà no hay ninguna estatua con ojos pintados que te sigue con la mirada». Empezamos a discutir, más que nada porque yo le decÃa que aquella estatua me atemorizaba todas las noches y él me decÃa una y otra vez que tal estatua no existÃa. Yo me lo llevé a Alex, le dije« Acompáñame». Te la voy a enseñar. Cuando llegamos al lugar, Alex, me entró un miedo terrible. Cuando pude ver, no se encontraba nada. La estatua habÃa desaparecido. A pesar de que mi padre dudó en un principio, al final me creyó. Estaba tan atemorizado y tan sorprendido de lo que habÃa hecho, de lo que habÃa visto, que me creyó y jamás volvà a trabajar con él en aquel cementerio. Hasta hoy es fecha en que no puedo creer qué fue lo que vi en aquel cementerio en la noche. Tal vez un hombre disfrazado, O tal vez algo más, algo que tomaba la forma de una estatua y me observaba todas las noches. Hola, Alex.
57:02 Mi nombre es Carla Guadalupe. Mi experiencia es la siguiente. Cuando yo era niña, no sé si tendrÃa algunos 6 o 7 años, el caso es que estaba en los primeros años de primaria. Mi madre y mi padre se habÃan mudado recientemente. Mi padre siempre estaba en busca de trabajo por esos años, pues recientemente se habÃa quedado desempleado. Debido a esto, mis padres empezaron a buscar algún sitio, alguna localidad que se encontrara a un buen precio y también que se encontrara en un sitio más o menos accesible para transporte público y para mi escuela. Encontraron una casa. Era una casa que estaba a un muy buen precio y el tamaño, si te digo, era muy grande. Prácticamente, como ellos dicen en aquel tiempo, era una ganga. Pero esta casa tenÃa un detalle. Estaba cerca, o más bien, estaba enfrente de un cementerio. La casa constaba de tres pisos. En el tercer piso se encontraban las habitaciones. Obviamente, yo he sido una chica que le gusta mucho lo paranormal. Asà que inmediatamente fui y pedà la habitación que tenÃa una ventana
58:36 dando hacia el cementerio. Obviamente por la altura yo pude ver todo Alex. Algunos me señalarán de loca, pero simplemente eran mis gustos. Me gustaba el terror, me gustaba ver los cementerios y eso no se me ha quitado. Mis padres creyeron que esto solamente eran mis gustos y, a fin y al cabo, me dijeron que como yo quisiera. Si querÃa esa habitación con esa ventana dando al cementerio, adelante. Recuerdo que me pasé admirándolo tal vez como unas dos horas.
59:17 Y después empecé a colorear. Mis cuadernos estaban llenos de colores negros, grises y blancos. Recuerdo que nos estábamos mudando, cuando en eso pasa un tiempo, tal vez como unas cinco horas, y empiezo a llamar a mi madre. Le grito como dos veces, pero ella no me regresa el grito. Era como si no me escuchara. Yo estaba confundida. Mi madre no era de esas que me dejaba gritando. Me levanté de mi cama, la cual recientemente habÃa estado puesta, y por pura curiosidad, volteé para ver hacia el cementerio. Alex, vi a mi madre ahà parada en el centro del cementerio, ahà entre las lápidas. Pude verla muy fácilmente. Me acerqué, abrà la ventana y le dije,¿ qué estás haciendo allá?
1:00:19 Ella no me contestó, tan solo hizo una seña con su mano para que yo bajara. Yo estaba alegre, Alex. Pensé que lo hacÃa por mÃ. Seguramente querÃa darme un recorrido por el cementerio. SabÃa que me gustaban todas esas cosas. Las pelÃculas de terror, las series de terror, etc. Yo me alisto lo más pronto posible. Bajo las escaleras y justamente antes de salir de la puerta de la casa, me encuentro a mi madre. Ella está sentada en un mueble de la sala. TenÃa sus auriculares enormes, de esos que se usaban antes, puestos y conectados a su Walkman.
1:01:02 Ella me vio y rápidamente se los quitó, y me preguntó si te ofrece algo. Yo solamente me le quedé viendo, y como no respondà me dijo,« Carla,¿ qué tienes?¿ Qué te pasa?». Yo solamente atiné a preguntarle,¿ que tú no estabas en el cementerio? Ella me dijo no,¿ por qué? Ya estás loca, viniste a buscar la leche, ¿verdad? Desde hace rato ella se la estaba pidiendo, pero ella recientemente habÃa ido a la tienda por ella. Y sÃ, Alex, era para lo que le gritaba. Yo solamente me quedé asombrada.
1:01:45 Mientras ella se levantaba, me daba el vaso de leche junto con unas galletas y yo subÃa de nuevo a mi habitación. Al llegar a mi habitación, puse la leche y las galletas en una mesa de madera que tenÃa y me fui acercando poco a poco hacia la ventana. Pensé que ya no me iba a encontrar con mi madre. Pensé que de alguna manera, muy asombrosa, habÃa caminado desde el cementerio hasta mi casa, en tiempo récord en lo que yo me cambiaba, pero no, ahà se encontraba mi madre Alex, o más bien, lo que pretendÃa ser mi madre.
1:02:28 Ahà estaba sentada en una de las lápidas, viéndome y haciéndome con su mano para que fuera con ella. Desde ese momento, agarré mi vaso, mis galletas y me bajé a la sala y estuve con mi madre. Cuando mis padres estuvieron subiendo mis cosas, les dije que ya no querÃa esa habitación, que querÃa otra. Escogà prácticamente lo opuesto, una que tuviera una ventana dando hacia otro sitio, que no fuera el cementerio. Duramos cerca de nueve años en esa casa, Alex, pero a mà nunca se me olvidó esto, y esta experiencia bastó para que durante esos nueve años...
1:03:20 Yo jamás quisiera ver el cementerio en ningún dÃa y mucho menos de noche, ya que sabÃa que cosas paranormales e inexplicables se manifestaban en este. REGLAS EXTRAÃAS EN LOS TRABAJOS La verdad es que a veces algunos gozan de muchas, pero todas y cada una de ellas a veces tiene una explicación. Hay reglas que a muchos de nosotros no nos gusta seguir, ya sea si el trabajo que tenemos es durante el dÃa o durante la noche. pero las reglas se ponen por algo son ese mecanismo de defensa contra algún peligro o contra algo mucho peor pero que pasa cuando aquellas reglas como de poner candado en una puerta para que un extraño no se meta asegurar el dinero para que no esté con la tentativa de que alguien los asalte se pasan a ser unas reglas un tanto extrañas Como por ejemplo, poner un crucifijo en una puerta fija. O no salir de tu lugar de trabajo a las 3 de la mañana. Sin ninguna razón, solamente te dicen no lo hagas. Creo que a muchos de nosotros
1:04:53 nos despertarÃa una curiosidad. La curiosidad humana está en nuestra naturaleza. Y en estas historias veremos que ciertas reglas se ponen por algo. pero no cumplirlas desembocan en algo mucho peor, en una experiencia paranormal. El primer relato que tenemos viene de parte de Marcos Bustamante. Marcos era un joven de 24 años cuando le pasó esto. Acababa de salir de su universidad. y al salir de su universidad se topó con la realidad de muchos otros estudiantes cuando terminan la carrera, y es que no encuentran trabajo de lo que estudiaron. pasa meses y meses enviando su currÃculum, pero es inútil, sabe que tiene que tener contactos para entrar, entonces en lo que atiende esa parte, en lo que se desarrolla un poco, obviamente necesita dinero, quiere apoyar a sus padres, tiene gastos, necesita dinero, asà que empieza a ver algunos trabajos, que no le comieran tanto tiempo, y que la paga pues, fuera más o menos decente, se encontró con otra realidad de que la mayorÃa de los trabajos no son asÃ.
1:06:12 Asà que optó por agarrar un trabajo de velador, que le dejaba dos dÃas libres entre semana. Para él le caÃan perfectos para buscar trabajo entre esos dos dÃas. Y además la paga era muy buena, mucho mejor que de otros establecimientos los cuales le ofrecÃan trabajo. Pero al llegar al trabajo, le empiezan a decir unas cosas que a él le parecen un tanto extrañas. De primera, el velador tenÃa que estar adentro de su caseta y solamente salir a hacer rondines, eso era todo lo que tenÃa que hacer. Obviamente asegurarse de que todas las puertas externas que se encontraban en la barda y en la reja, ya que esta fábrica tenÃa un patio y un estacionamiento, tenÃan que ponerse tan pronto él entraba y el velador que salÃa obviamente tenÃa que volverlas a poner. pero de ahà en fuera él no tenÃa que hacer nada más, o sea que él no tenÃa que salir del edificio por nada del mundo. Hasta este momento todo parece un poco lógico, él tiene que custodiar adentro y listo. Pero son los siguientes puntos los que lo hacen un poco confuso. Lo primero es que él nota que en un pasillo todas las puertas tienen un crucifijo de color negro, como si estos los hubieran pintado. Incluso ahà en el cuaderno donde
1:07:46 le habÃan dejado escrito todo lo que tenÃa que hacer, estaba también escrito que los crucifijos tenÃan que mantenerse ahÃ. que si se caÃan tenÃas que levantarlos y volver a ponerlos ahà en medio de la puerta les habÃan clavado un clavo un poco un tanto más pequeño solamente lo suficientemente fuerte para sostener el crucifijo de madera otra cosa es que tenÃa que mantener las luces de los pasillos encendidas en todo momento. Si se llegaba a ir la luz, le dijeron que habÃa una planta a gasolina en el sótano y que ya estaba puesta una extensión que solamente tenÃa que conectarla y las bombillas se iban a encender.
1:08:34 Que habÃa gasolina a un lado y no tendrÃa que tener problema. Otra cosa que le querÃan decir es que por nada del mundo atendiera toques a la puerta que se encontraba en el patio. Si llegaba a tocar la puerta que nunca abriera. Obviamente él pensó tal vez que se tratara de un asaltante, pero esto jamás lo estipulan. Incluso el velador que se iba no le dijo tal cosa, simplemente le dijo ignóralo. Ok, Marcos empieza con su turno, empieza a hacer los rondines cada hora como se lo dicen ahà y al paso de los dÃas esto se convierte en una costumbre, pero hay algo que le llama la atención. Y es que desde la primera noche que entró a trabajar ahÃ, nota que los crucifijos, los que tienen las puertas, se caen de vez en cuando. Adentro del almacén, de la bodega, no hay una ventisca, no hay corrientes de aire como para que el crucifijo se mueva y se caiga. Lo único que se le viene a la mente es que tal vez el clavo no está bien puesto, pero cuando va y lo revisa, sÃ, está duro. Sostiene sin problemas el crucifijo.¿ Por qué se caÃan?
1:09:56 Otra cosa que tenÃa la bodega es que tenÃa mucho eco. Se escuchaba perfectamente cuando un crucifijo se caÃa, incluso cuando Marcos tenÃa puesto su celular con música. Cuando se caÃa un crucifijo, hacÃa tal sonido que el eco resonaba en toda la bodega. Y es ahà cuando Marcos se tenÃa que levantar e ir, buscar qué crucifijo se habÃa caÃdo, agarrarlo y ponerlo en la puerta. Si él no mal recuerda, habÃa entre aproximadamente unas siete u ocho puertas que tenÃan este crucifijo clavado en el centro. Pero al paso de los dÃas, al paso de las semanas, Marcos comete un error que creo que todos hemos cometido en algún momento de nuestras vidas y es que se acopla, cae en la rutina. cae en el aburrimiento y cae en restarle importancia a ciertas cosas. Cuando uno lleva haciendo tal trabajo durante algunos dÃas, pues como que uno le va hallando la movida y sabe qué cosas importan y qué cosas no importan para nada. Para él, los crucifijos no importaban. Entonces, en una noche, cuando él se encontraba cenando ahà en su caseta, escuchó como uno de los crucifijos se caÃa y resonaba en el piso, Marcos le restó importancia, pensó
1:11:28 que no tendrÃa nada de malo en terminar de cenar e incluso sentarse un poco ahà en su oficina, antes de ir a recogerlo, al fin y al cabo no iba a ir a ningún lado el crucifijo, ahà se iba a quedar en el suelo, o al menos eso es lo que él creÃa, Pasaron los minutos, y justamente en ese instante, la luz empieza a fallar. Los pasillos que se mantenÃan constantemente iluminados se apagan. Marcos lo que hace es simplemente levantarse y cerrar la puerta,¿ por qué lo hace?, en su oficina tenÃa un mini split, el cual mantenÃa su oficina pues a una temperatura agradable, entonces él piensa, antes de ir a conectar esa planta a gasolina, Voy a estar aquà un rato sentado Acababa de cenar Se sentÃa a gusto Y querÃa estar ahà un rato sentado Aprovechando lo fresco que se habÃa puesto el cuarto Vaya error habÃa cometido Cuando Marcos apenas se da cuenta parecÃa que habÃa estado dormitando durante algunos 20 minutos, debido a la comodidad de la silla, del clima, y lo despierta no solo su reloj biológico, sino también algunas voces que se escuchan, ahà adentro de la bodega, Marcos inmediatamente se levanta, Camina por los pasillos y se da cuenta que en
1:13:01 ninguna de las puertas se encuentra el crucifijo. Les habÃa dicho que en unas 7 u 8 puertas, lo que equivale a unas 7 u 8 habitaciones, se encontraban con un crucifijo puesto. Bueno, parecÃa que habÃan desaparecido. Marcos con su lámpara empieza a buscarlos en el suelo, pero no los encuentra. Esto es muy raro, cuando un crucifijo se cae, no rebota, no se va resbalando, de hecho se encuentra a centÃmetros siempre de la puerta. ParecÃa en ese momento que alguien los habÃa tomado y se los habÃa llevado, no estaba ningún pasillo, ningún crucifijo, ni cerca de ahÃ. Y justamente en ese instante, de frente a aquella puerta, Marcos empieza a escuchar que las voces que él escuchaba cuando estaba sentado en su caseta, se escuchan del otro lado de la puerta. ParecÃa que alguien estaba hablando, que estaba conversando con otra persona. No se escuchaba una voz ni dos, sino varias. Y todas estas voces se escuchaban de las puertas que tenÃan crucifijos.
1:14:23 En ese momento Marcos asimila la situación y piensa que tal vez se metieron a la bodega, que por suerte no lo han visto, aunque es algo completamente sin sentido porque lo primero que está de frente al pasillo es la caseta de vigilancia y ahà se ve el letrero Vigilante. Si alguien se hubiera metido a robar, a hacer lo que fuera, primeramente irÃa por aquella caseta para deshacerse del vigilante. Extrañamente, Marcos, con mucho cuidado, va y checa las puertas. Todas tienen candado y están aseguradas, al menos las que dan al segundo piso donde él se encuentra.¿ Cómo habÃan entrado? Ãl tiene la sensación de ir al sótano para activar la planta a gasolina, pero no sabe si hay más personas allá abajo. y es entonces cuando empieza a escuchar, como forcejean la puerta, como las siete puertas están forcejeando la cerradura, como para querer salir, es en ese momento que el terror absoluto, lo envuelve, se apodera de su cuerpo, corre hacia la caseta y se encierra ahÃ, inmediatamente llama por radio a más refuerzos, al guardia que estaba checando los varios puestos, que iba en auto, Marcos le llama y le dice que hay personas adentro, que se le han metido.
1:15:53 Inmediatamente el guardia le pregunta, oye pusiste candados, que puerta estaba abierta, dime, dime los detalles. Y Marcos le empieza a decir, no habÃa ninguna puerta abierta, solamente están en las habitaciones y están forcejeando, como que quieren salir. En ese momento el guardia, Solamente se queda callado y hay un silencio, tal vez de algunos segundos, y le pregunta, Marcos. Hiciste lo que venÃa en la hoja. No dejaste que los crucifijos se cayeran. Marcos le contesta, yo seguÃa el pie de la letra a la hoja, pero se cayeron los crucifijos. Y a la par que le decÃa esto, Marcos pensaba en su mente, bueno,¿ y esto qué tiene que ver?¿ Qué tiene que ver con que los crucifijos se hayan caÃdo?¿ Hay personas adentro? Ãl todavÃa pensando de alguna manera que esto tenÃa una explicación lógica. cuando su compañero llega que no se tarda mucho, llega y nota que él desciende de su auto, ya que hay una ventana de su oficina que da a la puerta principal, que este lleva cargado algunas cosas en una bolsa, Entra con total normalidad Pareciéndole no importar que hay más personas adentro Camina por el pasillo Marcos lo está esperando en la otra puerta Tan pronto llega a aquel piso Marcos le abre y le dice que pase rápido Pero su
1:17:26 compañero va con total tranquilidad Y empieza a poner Un crucifijo En cada puerta de aquel pasillo Ahà en el clavo Donde se suponÃa MantenÃan los otros TraÃa crucifijos nuevos como si supiera que los otros habÃan desaparecido. Y lo que más perturbó a Marcos en aquella ocasión es que conforme este guardia iba poniendo los crucifijos, las voces se iban callando. Una vez que terminó, aquel guardia que se veÃa que tenÃa experiencia en esto, un señor sin pelo, robusto, alto, de algunos 50 años, le dice lo siguiente. Se lo dice de manera algo directa, pero se notaba que no querÃa guardar secretos. Simplemente le dio dos opciones. Le dijo, mira niño,¿ quieres que te diga la verdad?¿ O quieres que lo mantengamos asÃ? Solamente sigue las reglas y esto no te va a volver a pasar. Te doy un consejo, quédate asÃ.
1:18:43 Créeme que no te gustarÃa escuchar lo que sucedió aquÃ. Quédate asÃ, solamente sigue las reglas. Marco sorprendido, aunque optando por la segunda opción, le dice gracias. Me quiero quedar asÃ, no quiero saber nada. Después de hablar de algunas cosas que poco o nada tenÃan que ver por lo que habÃa pasado, el guardia le deja más crucifijos, aproximadamente algunos cuatro, para que esto no se repita. Tan pronto se caiga uno, vas, lo levantas y lo pones. Marco siguió esta regla al pie de la letra. Volvió, conectó la planta de luz y...
1:19:27 Y se iluminó todo el pasillo. Al cabo, la luz volvió dentro de dos horas. Pero esa fue su última noche. Marcos no volvió a aquel empleo. Ãl me dice lo siguiente, Alex. Jamás en mi vida me habÃa pasado algo igual. No estaba preparado para esto. Desde aquella noche me quedó claro que lo paranormal existe, sino que eran aquellas cosas que forcejeaban la cerradura desde el otro lado. Una historia enviada por Marcos Bustamante Como ya dije las reglas extrañas hay en todos los trabajos, pero parece que esto a los veladores es una constante en ellos y como no va a ser. A veces custodian lugares muy alejados de cualquier civilización, bodegas, terrenos e incluso cementerios. Los sepultureros tienen un largo recorrido, muchas historias respecto a reglas extrañas que se siguen cuando en el cementerio cae la noche. Pero en otro capÃtulo abordaremos eso. Por ahora les quiero contar la historia de Eugenio.
1:20:57 Eugenio me mandó esta historia, la cual me dijo que es la historia más perturbadora que le ha pasado en toda su vida. Y que para su mala suerte, sucede, podremos decirlo, en un cementerio. Desde aquel momento, le tiene miedo a los mismos, sobre todo durante la noche. Eugenio nos explica... Que habÃa encontrado trabajo por un amigo suyo en una empresa de seguridad privada. Esta empresa tenÃa varios puntos, asà que lo mantenÃan de cubreturnos por asà decirlo, ¿no? Lo enviaban a un punto, luego lo cambiaban y se iba rolando conforme pasaban los dÃas. pero a veces suceden los imprevistos, a veces lo tienen que mandar a un lugar más lejos que otro, y todo deriva en que cae en lugares muy alejados de su casa, obviamente mejor pagados, pero muy alejados a final de cuentas, él dice que cayó en una especie de almacén, la caseta se encontraba por fuera de este, pero que se encontraba, como unos 5 metros por arriba del nivel de la tierra del camino es decir que se encontraba en una pared del almacén su caseta habÃa como una especie de pasillo que funcionaba como terraza y servÃa para llegar a su caseta enfrente de su caseta que quedaba prácticamente mirando hacia la calle
1:22:30 No se encontraba más que un camino de terracerÃa y pasando este camino, como cerecita sobre el pastel, un cementerio, el cual era más o menos pequeño y que durante la noche se quedaba completamente vacÃo. No habÃa casas, no habÃa tiendas, no habÃa nada, solamente un cementerio y a los lados y atrás un monte de... que se extendÃa hasta donde la mirada podÃa ver más allá se podÃan ver algunas luces de alguna carretera federal Eugenio llegó y primero que nada le preguntó qué era lo que se hacÃa por qué estaba tan bien pagado el guardia le respondió que era más que nada por la zona que no tenÃa que hacer nada, es más, que si querÃa, solamente hiciera rondines ahorita en el comienzo y ya en la mañana antes de irse, por eso de las 7 de la mañana, pero que eso sÃ, habÃa una regla que él tenÃa que seguir a rajatabla, que por nada del mundo tenÃa que saltarse esta regla, que la tenÃa que seguir, y esa regla se encontraba apuntada en un cuaderno subrayado con rojo, como si fuera muy importante, de las 3 de la mañana a las 4 de la mañana no salgas de tu caseta de vigilancia. Corre la cortina hacia abajo para
1:24:01 que tape por completo tu ventana y mantén tu puerta cerrada. No salgas, no mires a través de tu ventana y mantente en tu caseta ocupado. El vigilante le dijo, mira, si quieres duérmete esa hora, simplemente no salgas, mantente adentro. Eugenio le pregunta, bueno,¿ y qué sucede si pasan algunas cosas? Es decir,¿ qué tal si una alarma se activa o si me dan ganas de ir al baño? En la caseta no hay baño. su compañero le da una solución pero que no le gusta un tanto a Eugenio ahà habÃa una cubeta y le dijo mira si te dan ganas de ir al baño haz aquà aunque a Eugenio le pareció algo ridÃculo o sea¿ por qué voy a hacer en una cubeta si está el baño perfectamente algunos minutos?
1:24:53 y en cuanto a las alarmas él dijo que solamente notificara pero que no saliera ahà tenÃan un radio por el cual él podÃa enlazarse con los chicos de monitores y checar pero que no saliera por nada del mundo. Eugenio se sincera un poco conmigo y me cuenta que él pensó que esto era una especie de novatada, una especie de travesura, de broma que le hacen los más expertos, los vigilantes más viejos a los chavitos que van entrando. Asà que Eugenio no se cree esto y no va a caer en aquel juego. dedicarÃa toda su vida a arrepentirse de esto. Eugenio hizo lo que este vigilante le pidió, pero llegaron las 3 de la mañana, y si bien él tenÃa contemplado no salir, digo, que serÃa solamente una hora pasar ahà sentado, se va volando, y más si estás con el celular, o mejor dormido, se pasa volando, pero el caso es que Eugenio le sucedió algo con lo que precisamente habÃa platicado con su compañero, y es que le dieron ganas de ir al baño, por eso de las tres y media de la mañana, miró la cubeta, se lo pensó una o dos veces, pero al final
1:26:25 de cuentas dijo no, yo no voy a ser en una cubeta, ni lo voy a tener aquà a un lado, vámonos para el baño, él se levantó, abrió su puerta, si habÃa bajado la cortina para que no se viera hacia adentro, tal vez él pensando que era para evitar algún tipo de asalto o quien sabe, pero al salir de su caseta, logra ver algo, Algo que le causa mucha curiosidad, pero también un cierto miedo. Y es que enfrente de su caseta, que les dije que quedaba un cementerio, se encontraba con personas. HabÃa personas caminando entre las tumbas, y no solamente eran pocas personas, eran varias, algunas trece o quince, según cuenta Eugenio. Ninguna de las personas llevaba lámpara.
1:27:20 Eugenio las pudo ver con suma facilidad debido a la luz de la luna que impactaba en aquel cementerio con esa luz azulada. Eugenio simplemente se les quedó viendo y aquellas personas se detuvieron en seco. Estaban caminando de un lado hacia el otro sin rumbo fijo. Cuando vieron a Eugenio, aquellas personas, todas al mismo tiempo, le sostuvieron la mirada. Eugenio se puso nervioso. Pensó tal vez que estaba interrumpiendo algún tipo de celebración. ya que era un sitio bastante rural, de hecho también él pensaba esto, con las reglas que le habÃan puesto, que eran supersticiones de gente de pueblo, por lo tanto, él no creÃa en nada de eso, fantasmas brujas, era escéptico. Decidió seguir su camino, bajó, fue al baño, subió nuevamente y cuando iba subiendo, vio a estas personas saliendo del cementerio y lo que es aún peor, vio a estas personas que iban saliendo y se dirigÃan hacia la puerta de la bodega donde él se encontraba.
1:28:43 A Eugenio le perturbó mucho ver cómo estas personas traspasaban los barrotes como si no tuvieran cuerpo, como si fueran solamente aire. Traspasaban los barrotes, caminando tranquilamente. En ese momento Eugenio fue a su oficina y la cerró con llave. pero pasó lo que él temÃa, enfrente en su puerta, habÃa un cristal en forma de cuadrado, por el cual podÃa ver las sombras que se materializaban afuera, y era evidente, personas estaban acercando por ahÃ, solamente podÃa ver las sombras, y empezaron a tocarle la puerta, Eran varias, y él estaba más que seguro que se trataban de las personas del cementerio. Eugenio hizo lo que pudo en esa situación, lo que creo que muchos hiciéramos. Simplemente escondernos. No sabemos con lo que estamos lidiando. No sabemos si ni siquiera vamos a poder salir de eso. Eugenio gatea, se va por debajo de la mesa y empieza a llamar a su supervisor, a alguien. Pero para su mala suerte el radio comienza a fallar Algo completamente ilógico Ese radio funcionaba
1:30:18 a la perfección hace algunos minutos Fueron aproximadamente unos 25 minutos 30 minutos Hasta que dieron las 4 de la mañana Que Eugenio no se pudo contactar con nadie Y que las sombras que lo estaban viendo desde afuera y que le tocaban la puerta Se fueron Al dar las 4 de la mañana cuando finalmente Eugenio puede contactarse con alguien le envÃan ayuda pero él lo nota no se necesita ser un genio no se necesita ser un detective para saber que la regla y eso que le habÃa pasado tenÃan algo de conexión era por algo cuando sus compañeros llegan que llegaron en dos unidades le preguntaron qué era lo que habÃa pasado Eugenio les dice que simplemente se habÃan metido algunas personas y que habÃa tenido que lidiar con ellas, pero que afortunadamente se habÃan ido. Ãl prefirió no contarles nada de lo sucedido con el cementerio, pero tal como el relato pasado, esa fue su última noche trabajando ahÃ. Durante el dÃa presentó su renuncia. Tener el puesto de trabajo como enfermera no es cualquier cosa. Muchas de estas empleadas
1:31:53 que trabajan en hospitales tienen historias muy perturbadoras que contarnos. En este episodio contaremos algunas de ellas. Y no es para menos. Las enfermeras, asà como los médicos, podrÃa ser el último pilar de la vida. antes de partir de esta tierra muchos de ellos salvan vidas muchos de ellos a pesar de que tratan no pueden hacerlo es por eso que se dice que en los hospitales es un lugar donde se viene a dar vida asà como también donde se va para esta primera historia seremos testigos de cómo es que la vida se va de cómo es que durante la noche Los hospitales pueden agarrar un tono muy sombrÃo, pueden ser lugares de absoluto terror, si es que te quedas despierto en una sala de urgencia. Tal como le pasó a Yuridia González. Yuridia nos cuenta lo siguiente.
1:33:01 Hace aproximadamente algunos 10 años, ella tendrÃa como algunos 20 o 21 años, estaba pasando por su primer embarazo, y habÃa tenido un accidente, para su mala suerte estaban en el octavo mes, asà que prácticamente la niña ya venÃa en camino, y habÃa ocurrido algo, Yuridia en un descuido habÃa trapeado algo que se le habÃa caÃdo, y sin querer se habÃa resbalado con este lÃquido, provocando que ella cayera y tuviera un fuerte dolor en su vientre, Ella se tenÃa que cuidar mucho, por lo tanto, empezó a llamar a los familiares, empezó a llamar a su madre, y todos resolvieron en llevarla al hospital para que la checaran. E hicieron una buena movida, ya que los doctores, asà como otros especialistas, dijeron que lo más apropiado para ella era que se quedara para mantenerla en observación. Yuridia iba a compartir habitación con otro sujeto, un señor anciano, que no estaba consciente por asà decirlo, él solamente estaba dormido con un respirador en su boca.
1:34:18 Yuridia pasó la tarde ahÃ, le dio el adiós a su marido, el adiós a su madre, y su padre era el que primero se iba a quedar abajo, vigilándola, estar al pendiente por si algo malo ocurrÃa. Las enfermeras le habÃan dicho a este señor que tenÃa que bajarse, que no podÃa estar con ella, ya que Yuridia necesitaba dormir. Y claro, aquà surge el primer inconveniente. Yuridia explica que a lo largo de toda su vida habÃa sufrido de insomnio. Estaba acostumbrada, de hecho, a tomar pÃldoras para dormir. cosa que obviamente en su embarazo no puede hacer asà que los meses en su embarazo tuvo que cansarse antes de dormir es decir caminaba durante las noches o hacÃa actividades que la dejaran cansada obviamente esto es fácil teniendo ya una barriga con un par de kilos extra pero el caso es que aquella tarde habÃa pasado todo el dÃa acostada en el hospital y por obvias razones Ella no tenÃa sueño a pesar de ser las 12 de la mañana, la 1 de la madrugada, las 2, hasta finalmente que llegaron las 3.
1:35:37 Ahà se encontraba ella, mirando hacia el techo del hospital, sin ninguna pizca de sueño. Se encontraba en vela, y no tenÃa ni la más remota idea cuándo se iba a quedar dormida. Miraba hacia enfrente, habÃa otra cama, a su lado otra cama, y enfrente de ella, el señor con el respirador. El señor no reaccionaba, solamente se escuchaba el respirar, ese respirar muy a fuerzas, solamente estaban ellos dos. Ella estaba pensando,¿ qué serÃa de la familia de aquel hombre?,¿ qué le habrÃa pasado?, Justamente cuando todos sus pensamientos son interrumpidos.
1:36:24 Porque se abre una puerta. La puerta de su habitación. Se abre y empieza a ver una silueta que va entrando. Esta silueta es la silueta de una mujer. Según explica Yuridia. Era la silueta de una mujer muy alta y con una complexión muy delgada. TraÃa un vestido negro, pero a pesar de traer un vestido no traÃa mangas. PodÃa ver su piel, la piel de sus brazos. Era completamente pálida y exageradamente delgada, llegando a tal punto que parecÃa enferma.
1:37:07 Estaba su piel pegada a los huesos. Aquella mujer entró y Yuridia solamente se le quedó viendo. No parecÃa una enfermera, mucho menos un familiar. ParecÃa incluso otra paciente que estaba muy enferma, tal vez por una enfermedad terminal, pero no. Aquella mujer entró Y con esos pómulos bien marcados, con unos ojos completamente blancos, ya que Yuridia dice que no pudo verle pupilas, no pudo verle iris, solamente habÃa blanco en sus ojos, se acercó a aquel hombre. Yuridia pudo ver todo esto por la leve luz que entraba por la ventana. Vio como aquella mujer entró, se paró enfrente de aquel hombre y solamente se le quedó viendo. Luego estiró su mano, una mano muy alargada, completamente flaca, pero con dedos muy alargados, y se los pasó por encima del rostro de aquel anciano. Yuridia estaba estupefacta, no sabÃa que era lo que estaba pasando, simplemente veÃa a aquella mujer y cómo le acariciaba el rostro al anciano, y justamente...
1:38:28 A mitad de estos cariños, estas caricias, el anciano empezó a responder, pero a responder de manera muy volátil. Empezaba a respirar cada vez más fuerte y empezaba a rebotar en la cama como si le estuviera pasando algo. En ese momento Yuridia alza su brazo, agarra el monitor y empieza a apretar un botón rojo, que era el que le habÃan señalado que apretara si necesitaba algo de manera urgente. Ella pensó en ese momento que tal vez alguien se habÃa metido, alguien se habÃa colado al hospital y estaba haciendo aquello. Pero tan pronto Yuridia apretó el botón, aquella mujer simplemente se fue. Se fue caminando igual como entró.
1:39:15 A los pocos minutos llegaron las enfermeras. Le preguntaron qué era lo que habÃa pasado. Y ella le respondió que una mujer habÃa entrado y que habÃa acariciado de la cara a aquel hombre. que algo le habÃa hecho, pues el hombre empezó a rebotar y ahorita ya no reaccionaba. En el monitor cardÃaco se podÃa ver aquella lÃnea, aquella lÃnea tan popular que creo que todos le tenemos miedo, cuando ya no hay latidos. cuando ya no hay reacción de su cuerpo, inmediatamente al ver esto, las enfermeras, también acompañadas de un doctor, se llevaron al anciano inmediatamente, para darle atención médica lo más pronto posible, pero todo fue en vano, el anciano habÃa fallecido, precisamente en aquel instante, cuando aquella mujer, le pasó la mano por su rostro, Yuridia quedó tan perturbada de aquella noche, que a la mañana siguiente le suplicó a su marido que si ella no se iba, ese mismo dÃa, él se tenÃa que quedar con ella en la misma habitación a cuidarla. Obviamente todavÃa estaba en observación, todavÃa tenÃa riesgo, asà que el marido se tuvo que ver en la necesidad de tomar los permisos pertinentes e incluso pagar una habitación para ellos dos solos. Para quedarse en compañÃa de su esposa. Yuridia
1:40:48 nos cuenta. Que ella está muy segura de lo que vio aquella noche. Y que también está segura. De que en los pasillos del hospital. Por la madrugada. Camina la huesuda. Ella va caminando por los pasillos. Viendo a quien le toca ahora. Y que en aquella noche tuvo la mala suerte de verla. de ver cómo se llevaba el alma de aquel anciano. Es por eso que nos dice o cierra esta historia con la siguiente oración. Si te quedas en un hospital, ten cuidado a las 3 de la mañana, porque en ese horario la huesuda camina por los pasillos.
1:41:44 No solamente los adultos mayores son los que están jugando entre quedarse en este mundo e irse. El hilo es muy delgado. Tristemente esto también pasa con los niños. Hay niños que fallecen dÃa con dÃa en los hospitales. Es algo triste, pero es cierto. Muchos niños son detectados cuando tienen enfermedades terminales. Y estos son puestos en el área de pediatrÃa para que sean cuidados, para que sean mimados y para si se puede lograr salvarlos y si no se puede darles la mejor calidad de vida posible. Muy pocas personas pueden con este trabajo. Dicen que parte el corazón ver como niños llenos de vida se aferran a vivirla cuando ellos saben que tienen los dÃas contados. Este es el caso de Leticia Mar. Leticia es una enfermera pero que está a cargo en la unidad de pediatrÃa.
1:42:51 Más concretamente en esta área de niños que tienen enfermedades muy pesadas con ellos. Es una habitación grande que consta de 10 camas, 5 en fila a cada extremo. Y en ellas duermen los niños. También tienen un área para dibujar, para divertirse y por supuesto bastantes juguetes. Leticia estaba encargada de cuidar a estos niños, también junto con otras doctoras y enfermeras. Obviamente al tratarse de niños, ellas tienen que tener mucha paciencia y siempre tienen que jugar con ellos, mantenerlos felices.
1:43:38 Y esto cuesta ya que muchos de ellos se van deteriorando, tal era el caso de Jorjito. Jorjito era un niño que llevaba en esta área incluso meses. Ya iba para el año. Pero Jorjito estaba muy diferente a cuando habÃa entrado. Jorjito habÃa entrado a esta área cuando él caminaba. Pero después de tantas intervenciones, el niño se habÃa estado deteriorando, la enfermedad iba avanzando, no habÃa mucho que hacer. Jorjito ahora le costaba levantarse de su cama y jugar. Se tenÃa que poner en una silla de ruedas para de esa manera jugar en el pasillo central de las camas junto con sus amigos. Y también se cansaba al hablar.
1:44:25 Era completamente diferente al niño que habÃa entrado. El terror comienza de la siguiente manera. Leticia era una noche. Cuando estaba acostando a todos los niños... Todos los niños sin excepción dormÃan con una luz al lado, una tenue luz de esas que conectan a la corriente, ya que a todos les daba miedo la oscuridad, y al menos con eso podÃan dormir bien sin alusar demasiado. Jorgito también. El caso es que Jorgito le dice a Leticia algo. Le pide un favor. Le dice, disculpe enfermera,¿ usted cree que podrÃa quedarse conmigo?, Es que tengo miedo. Leticia obviamente se inclina con él y le pregunta a qué le tienes miedo.¿ A la oscuridad?¿ A los monstruos? Hay niños que creen en eso todavÃa. TodavÃa son inocentes. Pero la respuesta de Jorjito deja muy pensante a Leticia. La deja con muchas dudas.
1:45:32 Y es que Jorjito le empieza a decir que hay un niño... que lo visita todas las noches, que se acuesta con él en la cama y que lo abraza por la espalda, que este niño tiene una cara que le da mucho miedo y que tiene unos brazos helados, los cuales lo rodean del cuerpo y le dan mucho escalofrÃo. Leticia lo primero que piensa es que tal vez Jorjito soñó una pesadilla la noche pasada, pero Jorjito le dice que esto no es un sueño, que esto le ha venido pasando tres dÃas seguidos, que el niño le ha dicho que saquen los juguetes para jugar, pero Jorjito no quiere, no es un niño desobediente, sabe que los juguetes se tienen que llevar a la habitación de los juguetes que es un almacén, una puerta y ahà se tienen que quedar hasta el dÃa siguiente, pero este niño no entiende eso, Dice que a veces este niño lo pellizca Entonces Leticia empieza a pensar¿ Será que uno de los niños de sus compañeritos Se despierta en la madrugada y viene con él?
1:46:41 Esto no era algo factible Porque entre todos los niños se llevaban bien Ninguno se hacÃa maldades Ninguno se molestaba A veces se peleaban por uno que otro juguete Pero las discusiones siempre eran resueltas de manera rápida Asà que Leticia se queda pensando Al final de cuentas le hace caso al niño. Obviamente Leticia no se puede quedar ahà las 24 horas, asà que solamente acompaña a Jorgito hasta que este se duerme. El niño se queda rotundamente dormido, Leticia se para y se va. Tiene que continuar con su trabajo.
1:47:21 Pero pasa media hora, una hora lo mucho, y Jorgito la llama. La llama gritando. Leticia va, y justamente cuando va caminando entre el pasillo, nota que hay juguetes regados por este. Todos los niños están dormidos, a excepción del primero que se va levantando, obviamente, por los ruidos y los gritos de Jorgito. Al llegar Leticia con él le pregunta que qué ha pasado, ve la puerta de los juguetes abierta, y Jorgito le dice el niño volvió, abrió la puerta y se sentó conmigo, y me empezó a pellizcar porque te dije a ti que no te fueras.
1:48:06 Leticia revisa los brazos del niño y si nota, nota ciertos pellizcos porque dejan marcas, nota la uña ahà puesta. Leticia empieza tal vez a creer que uno de sus niños está haciendo maldades puesto que en la mañana levanta a todos, esa noche tuvo que encerrar los juguetes y quedarse con Jorgito, pero en la mañana les pregunta a todos, quien se levanta en la mañana, le hace esto a sus amiguitos y saca los juguetes, necesito que me digan, pero los niños se nota que están muy sorprendidos y no saben que decir, cuando un niño miente, es bastante evidente, los niños ahà no tenÃan ni la más remota idea de lo que estaba hablando Letizia, Tristemente, Jorgito no duró mucho después de esto. Falleció a la noche siguiente. Su cama se vació y obviamente le dieron la noticia a sus padres, sus padres que iban a visitarlo todos los dÃas después de las 6 de la tarde. En aquella habitación, los niños estaban deprimidos. No es fácil perder un amigo. Entonces, respetaron algo. Jorjito tenÃa una pelota con la cual él jugaba mucho. Y decidieron que esa pelota serÃa puesta en
1:49:38 el almacén y que ninguno la agarrarÃa en honor a su amigo. Leticia aquella noche se darÃa cuenta que aquel niño no mentÃa. Porque resulta que cuando entró a esta habitación en punto de las 3 de la mañana, empezó a escuchar como una pelota rebotaba. Y la vio, en el centro del pasillo, venÃa rebotando una pelota. Rebotaba y rebotaba hasta que llegó con ella al frente. Esta pelota se veÃa que alguien la habÃa lanzado, asà que Leticia inmediatamente va hasta atrás. Y hasta atrás quedaba la cama de Jorjito, enfrente de la puerta de los peluches. Y nota que ahà está sentado alguien, entre la oscuridad, con la luz de las lamparitas de los demás niños pudo verlo. Ahà se encontraba sentado alguien encima de la cama de Jorjito, una cama que deberÃa de estar vacÃa, al momento de que gira y ve esta silueta, puede ver a un extraño niño, un niño con los ojos altones, con una sonrisa que va de oreja a oreja. como si fuera algún tipo de caricatura, una sonrisa extremadamente grande con unos dientes que parecÃan salirse de su cara. Este niño, este niño con cara demoniaca, sostenÃa un peluche entre sus manos como si estuviera jugando. Leticia lo ve y queda completamente
1:51:13 petrificada del miedo. Se da la media vuelta y comienza a caminar. Sale de la habitación, pero inmediatamente después de que sale, le llega el arrepentimiento de dejar a los niños solos con aquel tipo de ente, con aquella cosa. Se da la media vuelta, entra nuevamente y llama a un compañero suyo para que venga a hacerle compañÃa. Enciende la luz con la esperanza de que tal vez con la luz de adentro aquella cosa se vaya. Tal parece ser que sus ruegos... Alguien los escuchó porque, aquel niño aterrador, demonÃaco.
1:51:54 Sà estaba ahÃ, Jorgito tenÃa razón, y todas las noches iba con él. Leticia con culpa, tal vez por no haberle creÃdo a este niño, decide hacer algo, al menos por los que siguen ahÃ. Se tuvo que tomar permisos, tuvo que decir claro otras cosas, pero al final de cuentas logra que en el hospital le dieran la autorización para traer un sacerdote y esparciera agua bendita y rezara por los niños y claro también para echar aquella cosa que habÃa llegado a aquella habitación tal vez atraÃda por la misma energÃa de los niños y muchos entes del bajo astral enteramente demonÃacos que buscan esta energÃa pura, para transformarla, por suerte lo de Jorjito, no se volvió a repetir con ningún niño, Leticia desde aquella noche, ya no duda de las palabras de ningún niño, porque esto puede ser la diferencia, entre la vida, y el más allá. No.
Spotify
RSS Feed