Canasta de Historias de TERROR NUEVAS de FUNERALES Y EL OCEANO Vol.7
0:00 Qué es la vida?¿ Qué es la vida? Mi nombre es Rubén Aldaco. Esta experiencia me sucedió cuando tenÃa 11 años. Comenzaré por explicarles que mi familia tristemente no ha sido muy unida. Actualmente ya, pero hubo años atrás en los cuales habÃa muchas peleas según tengo entendido. Debido a todo esto, tanto mi madre como mi padre Se mudaron a la ciudad de México. Durante mis primeros años estuve en el pueblo y según tengo entendido, mi abuela materna fue la que más me cuidó. Me cambió el pañal, me enseñó a caminar. Pero es más que obvio que uno cuando va creciendo, esos recuerdos se olvidan. El caso es que cuando tenÃa 11 años, nomás recordaba haber visto cuatro veces a mi abuela en toda mi vida. Me explicaron que ella me tenÃa mucho cariño, pero debido a todas las peleas que habÃa en la familia, mi madre a veces no iba al pueblo. No importaba que fuera año nuevo, no importara que fuera navidad, toda mi vida me la pasé en la ciudad de México. Conocà a mi abuela y a mis demás familiares, pero solamente por fotografÃa. o
1:30 por una o dos veces que los veÃa. Entonces, cuando falleció mi abuela, era de entenderse que yo no tenÃa ningún vÃnculo. No me sentÃa triste. No sabÃa cómo sentirme. Solamente la habÃa visto como unas tres, cuatro veces, como te explico. Y en esas cuatro veces, habÃa visto que era una mujer muy linda, muy risueña. Tuvimos que ir al funeral. Afortunadamente aquellas disputas familiares se fueron solucionando con el tiempo, pero cuando llegamos a este, el silencio era muy pronunciado, habÃa mucho llanto, habÃa muchos abrazos, me consolaban, pero yo no sabÃa qué sentir. De hecho les podré decir que me sentà incómodo, viendo a todas las personas llorando, sufriendo la partida de la abuela, y yo sin poder derramar una sola lágrima. Quise acercarme a verla, pero el ataúd se encontraba cerrado. Lo habÃan puesto asà ya que el aspecto de la abuela habÃa cambiado muchÃsimo. Según lo que me dijeron, era porque la enfermedad se la habÃa acabado y la habÃa dejado casi en los huesos. Debido a todo esto, yo tuve que salirme del funeral. Solamente me salà de la sala. HabÃa un pequeño patio donde habÃa una fuente y césped y una banca. Fui ahà y me senté. Estaba completamente solo. El ruido del agua me estaba relajando. Frente a mà habÃa un ventanal enorme,
3:05 donde podÃa ver a todas las personas, todos mis familiares, que habÃan ido al funeral de la abuela, y entre todos ellos... Empecé a ver a una anciana que empezaba a caminar entre todos los invitados y me estaba viendo fijamente. Esta anciana era muy risueña, me sonreÃa, me saludaba y me lanzaba besos. era tan carismática que les podrÃa decir me hizo superar todo aquel mal momento y me hizo sentir felicidad ya no estaba extraño ya no me sentà incómodo ahora me sentÃa feliz tan solo por la mirada y la sonrisa de aquella anciana que habÃa visto después de tal vez un minuto estarla viendo aquella anciana de nuevo se metió entre todas las personas y ya no la pude ver más Pasaron algunos minutos y me llamaron después mis padres para que fuera a saludar a algunos tÃos y también porque la carroza ya se iba a llevar al ataúd y tenÃamos que ir a llevarlo hasta el cementerio. Todo el funeral pasó de una manera entre comillas normal. Llegamos a casa. Y mi madre empezó a sacar el libro de fotografÃas. Le pedà que me enseñara a mis familiares más o menos para irlos ubicando. Y en eso me encontré con una fotografÃa. Era la anciana que habÃa visto en el funeral. Yo la habÃa estado
4:35 buscando por todos los rincones, entre las personas, ya sea en el cementerio, en la misma funeraria, pero nunca la encontré. Pensé que tal vez ya se habÃa ido, pensé que tal vez era una amiga de la abuela. Les recuerdo, yo tenÃa mucho de no haberla visto. Su cara, básicamente no la recordaba. Pero cuando vi aquella fotografÃa, reconocà automáticamente a la anciana con la que me habÃa encontrado en el funeral. Era la misma. Mi madre me dijo que esa era la abuela, hace un par de años, cuando la enfermedad todavÃa no la azotaba. Cuando se encontraba bien y sana, viejita sÃ, pero sana, con una sonrisa marcada, tan risueña como lo habÃa sido en vida. Yo no dije nada en ese momento, sabÃa que no era el momento, a pesar de tener 11 años. Se los dije después, cuando ya tendrÃa como 19 o 20. Mis padres me creyeron, pues según me contaron, Mi abuela siempre me quiso ver en sus últimos momentos, pero por aquellas tontas peleas familiares, mi madre nunca se dignó a ir a visitarla. Y cuando finalmente querÃa ir, ya era demasiado tarde. Creo que el espÃritu de mi abuela rondaba en su funeral, y al menos de esa manera, cumplió su deseo de verme por última vez.
6:04 Por consecuencia también cumplió el mÃo, que era verla tan bien, y recuerdo su cara, como si fuera una fotografÃa en mi mente. Me alegro mucho de no haberla visto en el ataúd, según algunos dicen, su apariencia era completamente diferente, al menos yo la recuerdo con su mejor imagen. Cuando tenÃa 20 años, yo era muy cercano a la iglesia. Aún lo soy, pero como he crecido, he buscado diferentes empleos, me he casado, tengo hijos y por lo tanto... Ya no puedo estar todos los dÃas en la iglesia, a pesar de que era algo que me gustaba mucho. Pero procuro ir cada domingo. Como anteriormente me gustaba mucho la iglesia, tanto impartir clases como de catequesis, asà como también participar en los diferentes eventos, me hice muy amigo de los sacerdotes.
7:26 Y hay un sacerdote en especial, el cual lo recuerdo absolutamente todos los dÃas. no era un sacerdote como tantos otros él tenÃa algo algo que lo hacÃa especial de entre todos los servidores a dios recuerdo que en una ocasión cuando me encontraba limpiando la entrada lo vi sentado en las bancas sin pronunciar ni una sola palabra eran aproximadamente las seis de la tarde él no deberÃa de estar ahà me sorprendió encontrarlo ahà Estaba vestido con su ropa de civil, con su cabeza hacia abajo. No se encontraba rezando, eso de inmediato lo intuÃ, pero en definitiva algo le estaba pasando. Yo me le acerqué y le pregunté pues ya éramos muy amigos. Y él me contó un secreto, un secreto que no se lo contaba casi a cualquiera. Me dijo que cuando era niño, veÃa cosas, cosas que las demás personas no podÃan ver. Escuchaba voces, veÃa sombras, a veces en cualquier lado. Algunas otras sombras perseguÃan a las personas... Y de vez en cuando también veÃa...
8:38 A las almas... De algunas personas que se encontraban... En un purgatorio eterno... Hay algunas personas que debido... A sus acciones... a las elecciones que ellos toman en vida se tardan más o se tardan menos en conseguir el descanso y son ese tipo de almas que van caminando sin rumbo por este mundo él me dijo que al paso de que iba creciendo esto se le fue quitando de hecho por esto mismo se fue apegando cada vez más y más a la iglesia y tomó el camino de ser padre más que nada por esto En un principio se lo contó a sus padres cuando era niño. Y obviamente creyeron que él estaba loco, que veÃa cosas que no estaban ahÃ. Pero él entendió que lo que veÃa sà era real. Y a pesar de estar en este mundo, rodeado de monjas, sacerdotes, que creen en demonios, que creen en el infierno, que creen en todo eso, no lo compartÃa abiertamente. Y a pesar de que esta actividad habÃa cesado de vez en cuando, otra vez la tenÃa él me contó que muy a menudo soñaba soñaba cuando iba a tener algo asà lo sentÃa ese presentimiento de que viene algo sobrenatural y lo habÃa tenido aquella noche él me contó que habÃa soñado con un hombre este hombre se encontraba sentado en la absoluta oscuridad no habÃa nada
10:12 más que negrura se encontraba sentado, arriba de una montaña de piedras, piedras blancas, negras y grises, este hombre lloraba, y lloraba de una manera desconsolada, y con sus brazos, intentaba tocar algo, pero no tocaba nada, era como si este estuviera abandonado, en un punto donde no existirá nada, solamente oscuridad, y él obviamente no podÃa ver nada tampoco, DecÃa que toda esa tristeza, esa melancolÃa, se le habÃa pegado también a él. Se habÃa despertado de este sueño y se sintió deprimido, muy triste. Este hombre le habÃa dicho en sueños cómo se llamaba. Vamos a ponerle otro nombre, más que nada para respetar al fallecido. Vamos a decirle que se llamaba Pedro RodrÃguez. Le dio este nombre al padre en sus sueños. Y le pidió por favor que le diera luz... El padre se despertó... Y durante todo aquel dÃa... Estuvo pensando en este sueño... Y cuando estábamos platicando me dijo... Ese hombre falleció... Acaba de fallecer... Y a mà me va a tocar... Darle sus últimos rezos...
11:28 Antes de que parta de este mundo... Espero encuentre la luz... Ãl me explicó que su funeral... Se iba a llevar a cabo en aquella iglesia... Que lo iban a traer a las 6 de la tarde... Y que todos los familiares lo iban a acompañar. Lo que me sorprendÃa, Alex, es que yo, asà como otras personas, llevábamos el control de lo que se hacÃa en aquella iglesia. Y hasta ese momento, ni yo ni nadie tenÃamos contemplado que iba a haber un funeral. De hecho, el padre no nos habÃa dicho los nombres. La agenda estaba limpia, abierta. Pero precisamente a las nueve de la noche, yo de testigo, llamaron a la oficina. Iban a realizar un funeral y les pidieron el dÃa siguiente, a las seis de la tarde, esto más que nada para darle tiempo a los familiares que vivÃan lejos. El nombre era el mismo que me habÃa dado el padre, Pedro RodrÃguez. Esta familia no tenÃa ninguna conexión con la iglesia, pero esta iglesia era la más grande.
12:30 Ahà me sorprendà y supe que lo que me decÃa el padre no era algo inventado. Ãl no tenÃa modo de haber sabido todo y cada detalle, como lo que pasarÃa. Y aún asÃ, me lo dijo con suma precisión. Yo estuve en aquel funeral y observaba que mientras rezaba, juntaba sus manos y éstas le temblaban, como si él tuviera miedo. Después de esto, acompañó a toda la familia al cementerio para dar unas últimas palabras. Yo me quedé en la iglesia Empecé a limpiar Y no sé si es porque estaba sugestionado O era porque realmente se sentÃa HabÃa un ambiente de pesadez Un ambiente triste Obviamente acabo de pasar un funeral Pero no era como los de antes Se sentÃa Como diez veces más Incluso Te podÃan dar ganas de llorar El padre llegó después de algunas dos horas Yo le pregunté Cómo le habÃa ido Yo estaba sorprendido y sabÃa que él no mentÃa. Lo que me respondió fue que durante todo el funeral escuchó los llantos, las súplicas de aquel hombre, venir desde el ataúd, desde que estaba en la iglesia hasta que finalmente lo enterraron en el cementerio. PedÃa luz, pedÃa visibilidad. DecÃa que estaba muy oscuro, que por favor alguien lo ayudara. Ãl prendió unas cuantas veladoras Y le dedicó unos rezos De hecho les dejó
14:02 dicho a sus familiares Que cada uno le prendiera Por lo menos una veladora Que su familiar Se los agradecerÃa mucho Ãl me dijo que esa persona seguramente Estaba pagando algo Algo que habÃa hecho en vida, y que habÃa sido muy fuerte, y que por eso estaba en aquel lugar, que por eso tenÃamos que cuidarnos de los actos que cometemos en vida, porque de una u otra manera pagamos por estos, ya sea en esta vida o en la otra. Música Música Hola, buenas noches, comunidad de la cripta embrujada.
15:01 Quiero compartir mi experiencia. Y Alex, si no te importa, quisiera que todo sea anónimo. Después de leer la historia, creo que ya entenderás por qué. Quiero que uses alias, nombres que no son verdaderos, para resguardar mi anonimato y también el de todos los involucrados. Mi historia comienza asÃ. Hace algunos años, cuando estaba en la policÃa, Me encontraba trabajando en la policÃa estatal. Actualmente ya no existe. Creo que ahora se ha pasado a la Guardia Nacional la mayorÃa, pero en aquel momento yo era parte de aquella institución. Como sabrán, la policÃa estatal siempre iba enmascarada, la mayorÃa de los casos. con pasamontañas y casco. En cierta situación, a él me tocó desempeñarme en la ciudad en la cual yo habÃa nacido, en la cual tenÃa mis amigos, en la cual habÃa estado mi vida. Esto es muy raro que te suceda, pero suele pasar en algunas contadas situaciones.
16:06 Yo estaba muy emocionado, pues iba a estar aquà por un tiempo más o menos largo. En esta misma ciudad habÃa dejado dos conocidos, dos amigos de la secundaria, que conforme pasó el tiempo, pues cada uno tomó rumbos diferentes. Yo escogà la policÃa, para mi mala suerte, ellos escogieron otro camino, un camino muy malo. Eran delincuentes, pero delincuentes de los pesados. El universo nos tenÃa preparado algo muy lamentable a nosotros tres. Pues en un encuentro, yo sin saberlo, me enfrenté a ellos y obviamente como los tres estábamos tapados de la cara... no nos reconocÃamos. Le quitaron la vida a un compañero mÃo y yo tuve que reaccionar.
16:55 Les tengo que aclarar que si bien me entrenaron para detonar las armas y apuntar con suma precisión, no estaba para nada preparado en lo que serÃa quitar una vida. Yo accioné el arma y mis dos antiguos amigos cayeron. Cuando llegaron los refuerzos y fuimos a y destapamos sus caras, me di cuenta que eran ellos, los reconocà al instante, creo que por esto mismo, salà un poco más perturbado, me temblaban las manos, mi conciencia no estaba tranquila, era la primera vez que hacÃa algo asÃ, pero habÃa sido en defensa propia, asà que nada me pasó, ellos fueron los primeros en disparar, El compañero al cual habÃa perdido la vida en aquel encuentro, también era amigo mÃo. Nos llevábamos bien. Entonces me tocó ir a su funeral, que se celebró, no sé si dos dÃas o tres dÃas después.
17:55 El caso es que llegué a su funeral y ahà estaba toda su familia y también se encontraba alguna familia mÃa, pues éramos conocidos. Recuerdo que ahà estaba mi tÃa, la saludé y después fui hasta el ataúd de mi compañero, ahà me despedà de él, le conté que desde aquel dÃa no habÃa podido dormir bien, que tenÃa pesadillas todas las noches con lo que nos habÃa pasado y que siempre pensaba en esos dos amigos mÃos, que tenÃa años de no verlos y cuando volvà a verlos fue en esa situación. Les aclaro que yo también tenÃa recuerdos buenos con ellos cuando éramos adolescentes. Cuando salÃamos, jugábamos, pasábamos el tiempo.
18:45 Me sorprendió cómo la vida nos habÃa destinado a que nuestro último encuentro hubiera sido en eso. Mientras estaba en el funeral, empecé a ver las diferentes personas. Y esto es algo normal. A veces uno no sabe qué hacer. vitales para sobrellevar todo el dolor, busques a personas que se te hagan familiares, y en eso vi algo, algo que me dejó muy perturbado, y es que en toda la multitud, pude ver aquellos dos amigos, que se encontraban ahÃ, vestidos de traje, eran las mismas caras, Ahà estaban parados, observando el ataúd. Yo me sorprendà al verlos, tanto que comencé a temblar y comencé a darme pequeños golpes en la nuca. Pensé que era otra pesadilla, pensé que me los estaba imaginando. Cuando les quité la vista y volvà a observar a todos los invitados, descubrà que ya no se encontraban allÃ. De hecho me levanté, estaba sentado y comencé a recorrer a todas las personas que se encontraban en el funeral, pero ellos no se encontraban. Pensé que era mi mente, pensé que mi conciencia no me dejaba descansar.
20:02 Porque eran personas que yo conocÃa y porque era la primera vez que tomaba una vida en mis manos. Salà al patio, encendà un cigarrillo y en eso me alcanzó mi tÃa. Empezamos a platicar de varias cosas, pero ella me dijo un comentario. que a mà me sobresaltó. Ella me dijo que mis dos amigos, Roberto y Pedro, habÃan ido al funeral. Yo me quedé con la boca abierta. Esos dos amigos eran los que habÃan fallecido. Le dije que eso no era posible. Ella me dijo que sÃ, que los habÃa visto entre la multitud. Pero que los habÃa perdido, que de seguro andaban por ahÃ. Yo le volvà a repetir a mi tÃa que no era posible porque ellos habÃan fallecido hace dos dÃas. Ella también se quedó sorprendida. Me dijo que no era posible, pero yo le insistà y le dije que sÃ. Hizo un par de llamadas y después volvió con la cara pálida. Ella me dijo que ambos funerales de los chicos se estaban llevando a cabo al mismo tiempo, solamente que cada uno en su casa. En aquel momento me di cuenta que no era mi mente, que no era mi conciencia, que en verdad aquellas almas se encontraban ahÃ, no sé para qué, tal vez para atormentarme o tal vez para ver a
21:34 las dos personas que acabaron con sus vidas. Vivir esto me hizo darme cuenta que no estaba hecho para ese trabajo. Renuncié al poco tiempo, ya que no querÃa volverme a encontrar en esa situación en la que decido si una vida vive o se va de este mundo. Gracias por ver el video. Hola a todos los escuchas, mi nombre es ValentÃn Almonte, les contaré una experiencia que me sucedió en mi adolescencia, esta experiencia me ha dejado tan marcado y tan perturbado, que incluso cuando he ido a funerales, esta vez yo adulto, Siempre la recuerdo y siempre tengo miedo.
22:38 A pesar de ser funerales de amigos, de familiares, simplemente no puedo evitarlo. La recuerdo y ese terror me invade de nuevo el cuerpo. Todo comienza cuando... Mis amigos y yo organizamos una fiesta, era fin de semana, tendrÃamos como unos 16 años y tenÃamos pensado pasar toda la noche en la casa de un amigo, a pesar de ser menores de edad, ya nos encontrábamos en esas edades en las que uno a escondidas tomaba bebidas alcohólicas. Y obviamente tienes que tener cuidado, más que nada para que no te cachen. Recuerdo que eran como las 12 de la noche y se nos habÃa acabado. HabÃa una tienda la cual nos vendÃa.
23:21 El que atendÃa era un chico como de 19 años. TenÃamos que darle algo de dinero, pero nos vendÃa las cervezas. TenÃamos que caminar hasta aquella tienda, pues en todas las demás era un rotundo no. Los seleccionados a ir, era un amigo y yo, Ãbamos por la calle, ya eran las 12, casi no habÃa gente, Ãbamos platicando, ambientados, no Ãbamos pensando en nada paranormal. absolutamente nada, para cortar camino, pasábamos por una casa, esta casa no estaba terminada, no tenÃa puertas, no tenÃa ventanas, no tenÃa muebles, es más, algunas paredes ni siquiera estaban revocadas, pero eso sÃ, se mantenÃa muy limpia, Algunas personas venÃan y cortaban el césped y después se iban.
24:14 Aprovechando que esta casa no tenÃa nada de eso, pasábamos por en medio de esta. TenÃa el marco de la puerta hecho y el otro marco que daba hacia el patio trasero técnicamente también estaba. TenÃa una barda a un lado y barda al otro lado, pero no tenÃa la barda de atrás. Esta casa acaparaba dos terrenos. Entonces comenzaba en una cuadra y terminaba en la otra, asà que era un muy buen atajo, siempre lo usábamos Alex, siempre, siempre pasábamos por en medio de esta, pero aquella noche nos encontramos con algo raro, cuando fuimos a aquella casa. y nos encontrábamos enfrente de esta nos dimos cuenta que no estaba sola habÃa muchas personas tal vez como unas veintitantas todas adentro de la casa en medio se encontraba un ataúd de color negro de madera era un ataúd muy simple todas las personas estaban vestidas con traje todos eran hombres Y parecÃan vestir de la misma manera, tenÃan un sombrero y todos estaban parados, tanto en la sala como los demás cuartos, podÃamos verlos por las ventanas. Aquellos hombres no se movÃan, estaban ahÃ, solamente parados. Sin mover ni un solo músculo. Esto era muy extraño. Incluso a pesar de que nosotros Ãbamos algo tomados. Pudimos verlo. Y pensamos. Una, dos, cuatro,
25:45 cinco veces. Antes de pasar por un pasillo. Que quedaba a un lado de la casa. Este pasillo era la conexión. Del patio delantero con el patio trasero. Si pasábamos rápido, a lo mejor no nos percibÃan. Aunque también estaba la duda.¿ Por qué lo estaban velando ahÃ?¿ Y por qué aquellos hombres actuaban de una manera tan extraña?¿ ParecÃan maniquÃs? Entramos rápido, Alex. Caminando rápido. casi casi corriendo sentimos las miradas aquellas miradas nos persiguieron hasta que salimos de esta no volteamos hacia las ventanas en ningún momento pasamos lo más rápido que pudimos compramos las cosas y volvimos por aquella casa querÃamos llegar lo antes posible a la fiesta Y de tomar el otro camino, tendrÃamos que expandir el recorrido tal vez por unos 25 minutos más. Era una enorme vuelta la que tenÃamos que aventarnos. Entonces decidimos pasar de nuevo por ahÃ.
26:50 Ahora el funeral nos quedaba de frente. Y aquellas personas nos veÃan de frente, no de espalda, como la primera vez. Intentamos pasar por aquel pasillo. Pero en esta ocasión, tanto mi amigo como yo, volteamos hacia adentro. pues sentÃamos aquellas miradas penetrantes y notamos que no era un funeral normal, habÃa unas antorchas, la casa obviamente no contaba con luz eléctrica, este fuego iluminaba todo adentro y pudimos ver claramente las caras de aquellos hombres y es por eso que nos dimos cuenta que estos tenÃan los ojos completamente negros, Tanto mi amigo como yo lo vimos. Todos los que estaban en ese funeral parecÃan una copia uno del otro. Voltearon la cabeza y nos siguieron, como si todos tuvieran los mismos reflejos. Rápidamente salimos corriendo, esta vez no caminando, sumamente aterrados y perturbados por lo que habÃamos visto. Llegamos a la fiesta. TenÃamos una expresión en nuestras caras que rápidamente nuestros amigos se dieron cuenta de esto. Y nos preguntaron,¿ qué habÃa pasado?¿ Nos habÃan robado?¿ Nos habÃan perseguido? Algo, pero no.¿ Aquellas personas se quedaron adentro de la casa?
28:11 Tan solo nos siguieron con la mirada, pero eso bastaba para dejarnos temblando y con la cara completamente pálida. Nuestros amigos nos preguntaron una y otra y otra vez hasta que finalmente les contestamos lo que habÃamos visto. Algunos de ellos quedaron horrorizados con aquellas personas de los ojos negros, mientras que otros tantos pensaron que esto era mentira. Tanto asà que fueron a la casa. No se tardaron mucho. Rápidamente volvieron y nos dijeron,« Son un par de mentirosos. Ahà no hay nadie». nosotros desconcertados y aún asustados nos levantamos y fuimos con ellos en esta ocasión Ãbamos todos éramos aproximadamente como unos 15 adolescentes caminando en la calle fuimos hasta aquella casa y no habÃa nada el funeral ya no se encontraba ahà todo habÃa desaparecido no habÃan torchas no habÃa ataúd y no estaban esas extrañas personas Hasta hoy es fecha que no sé qué es lo que vi aquella noche. Tal vez por un momento nuestros ojos vieron algo que se supone los humanos no debemos ver.
29:49 Hola Alex, mi nombre es AgustÃn Reyes. Les quiero contar una experiencia que me sucedió mientras estaba trabajando. Yo trabajo y he trabajado a lo largo de una década como rotulista. Para los que no entiendan esto, yo voy a diferentes negocios. y ya sea pinto paredes, hago dibujos o hago letras bien medidas y según el diseño que el cliente pida también pinto una que otra cosa ya sea macetas hacer decoraciones con pintura y también delimitar los estacionamientos empezar a dibujar los estacionamientos y también medirlos que ninguno me quede más grande que el otro debido a esto me contratan diferentes negocios supermercados ferreterÃas tiendas cines en algunos casos pero les quiero contar en la ocasión en la que una funeraria me contrató tenÃa que delimitar los estacionamientos Estos ya se encontraban pintados, pero la pintura era casi o nulamente visible.
30:59 El paso de los años se notaba. Ahà me dijeron que solamente eran los estacionamientos, asà que al verlos, calculé rápidamente que no me llevarÃa mucho, asà que pensé que una tarde bastarÃa. A pesar de ser un estacionamiento grande, ya tengo mi experiencia, entonces sé trabajar rápido y bien. El caso es que al llegar por eso de las 2 de la tarde, habÃa hecho otra chambita antes, y el chico que dejaron de encargado aquel fin de semana, me dijo que el jefe, una persona la cual yo también conocÃa y me llevaba muy bien con él, me explicó que habÃa salido más trabajo. El jefe querÃa que pintara toda la barda de al fondo y una maceta enorme que rodeaba un árbol, ya que la pintura estaba muy caÃda y era de la misma tonalidad amarilla que eran los estacionamientos. Yo le dije que sà e inmediatamente le saqué el presupuesto. El chico me dijo que sà a todo, pero que el dinero que faltaba debido a lo imprevisto podrÃa pasar mañana por él sin ningún problema cuando el jefe ya estuviera ahÃ. Obviamente como ya tenÃa confianza y sabÃa que este hombre nunca me habÃa quedado mal, No le hallé problema a cumplir con todo lo que me pedÃan.
32:18 El chico se fue por eso de las 4, pero debido al trabajo nuevo que habÃa surgido, sabÃa que no iba a terminar esa tarde. Debido a que tenÃa otros compromisos mañana, me esforcé y tuve que terminar todo, pero me cayó la noche cuando ya estaba terminando. Estaba terminando de pintar la maceta. esta quedaba de frente a la funeraria y esta parte de la funeraria que quedaba de frente era puro vidrio puro cristal y se podÃa ver hacia adentro y en ese momento cuando estaba pintando sentà una mirada habÃa un hombre adentro de la funeraria vestido de traje con un aspecto Muy terrible, estaba muy delgado, no tenÃa cabello, tenÃa unos ojos hundidos en sus cuencas y vestÃa completamente de negro. Era medianamente alto, pero se encontraba muy flaco, excesivamente flaco, sus pómulos resaltaban, su quijada también. Incluso a pesar de tener labios, podÃa ver cómo se le dibujaba la dentadura, abajo de la piel, abajo de la carne que tenemos en los labios. Este hombre solamente se quedaba mirándome, como con una mirada perdida, con unos puntos negros que tenÃan sus ojos. Eran muy extraños. Yo terminé de pintar rápidamente.
33:39 Aquel hombre simplemente me desataba un temor como pocos en mi vida he tenido. TenÃa miedo y debido a que estaba temblando, manché de más el piso. Esto nunca lo hacÃa, pero sabÃa que era por el miedo. Terminé rápidamente y me fui. Aquel hombre me siguió con la mirada en todo momento mientras me iba. La funeraria se encontraba cerrada con candado y cadena. no habÃa ni una sola luz encendida, yo pude ver aquel hombre, debido a que todavÃa no anochecÃa del todo, aún se podÃa ver claridad, y podÃa ver que este hombre me observaba, desde adentro, sin ninguna luz encendida, al dÃa siguiente pasé por mi dinero, estuve hablando con el jefe, y cuando le estaba mostrando la maceta, Le dije que ayer me habÃa llevado un susto, que habÃa visto a una persona, que no sabÃa si era un velador o tal vez algún trabajador que se habÃa quedado, pero que lo habÃa visto ahà de frente, no me decÃa nada, solamente me observaba. Ãl me preguntó cómo era que lucÃa este hombre. Yo le dije que era extremadamente flaco.
34:50 Le dije los detalles de su quijada, de sus pómulos, de esos ojos espeluznantes y sumidos. Este jefe de funeraria simplemente se echó la carcajada y me dijo, bueno... Al menos ya sabes lo que algunos chicos ven aquÃ. Esta es una funeraria. Aquà vienen muchos cuerpos y a veces las almas de estos se quedan algunos dÃas. Es normal ver ese tipo de cosas, sobre todo cuando uno está solo o cuando oscurece y la funeraria se queda sola. Después de lo que me dijo, tomé cartas en el asunto y lo sentencié. Si me contratas de nuevo para ir a trabajar en tu funeraria para pintar lo que sea, no lo haré si es que no tengo compañÃa. Ãl aceptó, pues él sabÃa perfectamente que lo que habÃa visto era real.
35:42 Y es uno de los tantos secretos que se guardan al trabajar en una funeraria. Mi nombre es Oscar Becerra. Mi experiencia sucedió hace aproximadamente algunos 10 años. Anteriormente yo trabajaba en una funeraria. En esta funeraria, a pesar de que llevaba tiempo, no habÃa vivido nada paranormal. De hecho, soy muy escéptico, al menos hasta ese tiempo. Yo siempre me mantenÃa al margen, solamente cumplÃa con mi trabajo y me iba.
36:40 Limpiaba las áreas, las adornaba antes de que llegaran todos, poner flores, acomodar el ataúd. etcétera habÃa cosas que no hacÃa tales como abrir el ataúd vestir a veces al difunto esas eran cosas que no me conciernen y el dÃa que quise pasarme de hacendoso y meterme a ese tipo de trabajos Me arrepentà profundamente. Era el funeral de un hombre mayor. HabÃa llegado al ataúd, mis compañeros habÃan ido, y yo era el único que se encontraba acomodando las flores.
37:22 Recuerdo que habÃa colocado unas flores rojas en los pies del ataúd. Me habÃa ido. Y enseguida escuché cómo éstas se caÃan. Volvà rápidamente y, en efecto, estaban en el suelo. Empecé a revisar las ventanas y las puertas de cristal. Todo estaba cerrado. No habÃa nada abierto. No habÃa ninguna corriente de aire. Empecé a checar el piso Esta se encontraba seco Los floreros también No tenÃan ningún hueco por el cual Se tuvieran que caer Volvà a ponerlos en su lugar Y me fui No habÃa dado tres pasos afuera de la sala Cuando otra vez Los floreros se cayeron Volvà Y de nuevo los encontré en el suelo Esta vez los recogà y los puse a un lado Ya no los puse en los pies del difunto Pensé que tal vez eran dañados y que yo no podÃa verlos.
38:19 Fui por otros dos floreros y cuando volvà a la sala, escuché que en algunas ocasiones se tenÃa que abrir el ataúd de la parte de arriba y se tenÃa que echar un spray de limpia vidrios para que las personas pudieran ver con mayor claridad a través del cristal el rostro del difunto. Decidà hacerlo, por lo regular esto lo hacen los familiares o un empleado como yo, asà que me adelanté. Se tiene que decir que yo jamás habÃa hecho esto, pero pensé que no tendrÃa nada de especial. Tan solo era un cadáver, un cuerpo sin vida, no deberÃa presentar mayor problema. Tomé el spray de limpiavidrios, tomé una toalla y abrà el ataúd. Este cadáver tenÃa los ojos abiertos, pero abiertos completamente, como si éste se encontrara sorprendido.
39:14 Y su mirada chocó con la mÃa. Se me hizo sumamente extraño. Por lo regular cierran los ojos. Ya sea en la morgue o ya sea en las funerarias. Le cierran los ojos. No los dejan abiertos. Pero los tenÃa abiertos en ese momento. Y podrÃa jurar que los tenÃa en dirección hacia mÃ. Como si de alguna manera estuviera esperando que yo abriera el ataúd. De inmediato di un salto. Simplemente me sorprendió. Traté de controlarme. Le eché spray al vidrio y comencé a limpiarlo. Estaba pensando,¿ cómo es que los familiares iban a lidiar con esto? Tal vez lo tomarÃan como una falta de respeto.¿ Cómo es posible que hubieran dejado los ojos abiertos? Y en esa dirección, al terminar de limpiar, di la media vuelta, acomodé los floreros y cuando pasé nuevamente, en frente del cristal del difunto, pude ver como sus ojos me seguÃan. Incluso me siguieron.
40:18 Cuando alcé mi brazo, agarré la tapa del ataúd y la fui cerrando poco a poco. Pude ver cómo me seguÃan Alex. Inmediatamente después de esto, salà corriendo de la sala y fui por el encargado. Por el camino iba pensando cómo explicarle lo que acababa de vivir. TenÃa pensado decirle que aquel hombre estaba vivo, pero ya habÃa pasado por la morgue. Ya le habÃan hecho la autopsia. No era posible que estuviera vivo. Asà que solamente querÃa decirle que aquel cadáver tenÃa los ojos abiertos y que tal vez lo apropiado serÃa que se lo cerraran. Inmediatamente cuando le dije esto al encargado, él fue conmigo, fuimos hasta aquella sala y vimos nuevamente las flores que se encontraban tiradas.
41:08 Incluso me le adelanté al encargado y le dije, yo acomodé los flores, no sé por qué se caen. Mi jefe abrió el ataúd y los ojos del cadáver se encontraban cerrados, como si nunca me hubieran visto. Yo no supe qué decir. El encargado me dijo que tal vez me hacÃa falta descansar, que tal vez estaba estresado, que es normal que el cerebro al trabajar en tales lugares como funerarias, cementerios o morgues, empiecen a imaginarse ese tipo de cosas yo le di la razón pues qué más podÃa hacer pero estaba seguro que lo que yo habÃa visto no lo habÃa imaginado después de esto cuando llegaron las demás personas uno de los familiares me pidió un favor me dijo que quitaran las flores que se encontraban a los pies del difunto que a él jamás le habÃan gustado, y que por su respeto, lo apropiado serÃa quitarlas, yo lo obedecÃ, y tal vez esto tenÃa algo que ver, tal vez por eso se caÃan, es lo que yo quiero pensar Alex, pues no habÃa otra explicación, por más sorprendente que sonara, de ahà en más, No volvà a abrir ningún ataúd por el tiempo que trabajé en aquella funeraria.
42:30 No volvà a meterme en asuntos los cuales no me conciernen. Buenas noches. Mi nombre es Edgar Valenzuelos. Quiero compartir una experiencia que vivà mientras trabajaba de intendente en una funeraria. Ya llevaba trabajando en este lugar mucho tiempo. SabÃa muy bien los horarios y los inconvenientes que a veces uno tenÃa.
43:17 Los funerales se pueden programar a cualquier hora. En la mañana, en la tarde, en la noche. O incluso que duren toda la madrugada. Hay algunos familiares que incluso los programan en punto de la una de la mañana. Y hasta que sale el sol, se llevan al cuerpo de su familiar o de su amigo al cementerio. Después de que esto sucede, después de que todas las personas se van, yo entro y empiezo a limpiar. Empiezo a pulir el piso. Y aunque algunos no lo crean, también empiezo a recoger basura y cosas que dejan algunas personas. En aquella ocasión, a mà me tocaba limpiar y tener todo muy bien estilizado y limpio antes de que vinieran unos familiares a celebrar un funeral. El cuerpo ya estaba ahÃ. El funeral estaba previsto para la una de la mañana. Según tenÃa entendido, la persona pues acababa de fallecer. Debido a que algunos familiares no se encontraban todavÃa en la ciudad pero ya venÃan de camino. le pidieron a la funeraria de que si no habrÃa inconveniente en que extendieran el tiempo ya que todos iban a llegar en punto de las 7 de la mañana obviamente no hubo ningún problema a mà me notificaron ya tarde ya estaba acabando todo ahà se encontraba el ataúd las flores el piso bien liso todo limpio y todo en orden como el personal de la funeraria ya se habÃa ido a mà me tocó esperar hasta
44:49 las 7 de la mañana o tal vez media hora antes ya que personal de la funeraria llega antes que los familiares para tener todo en orden recuerdo que yo fui a mi oficina que era como una bodega ahà tenÃa mi silla y mi escritorio me recosté y me dormà pues eran las 5 de la mañana yo ya habÃa acabado Ahora me quedaba esperar solamente cuando en ese momento me tocaron la puerta. Me la tocaron como si fuera una persona. No fue un accidente o algo que se resbalara o algo que cayera. No, se escucharon cinco toques como para que les abriera. Yo me desperté de inmediato y me puse en alerta pues yo era la única persona que se encontraba en la funeraria. Todos los demás se habÃan ido.
45:39 Rápidamente estuve memorizando en esa fracción de segundos y que yo recordara todas las puertas se encontraban con candado. No habÃa ninguna puerta abierta, ni mucho menos una ventana. Yo era muy cuidadoso en ese aspecto. Me levanté y abrà la puerta. Los pasillos se encontraban solos. No habÃa nadie. De nueva cuenta me encerré. Pensé que tal vez habÃa sido mi mente, cuando al pasar algunos cinco minutos, de nuevo... Escuché cinco toques a mi puerta. De nuevo me levanté, la abrà y no vi a nadie afuera. Empecé a recorrer los pasillos con una palanca en mi mano, de esas de metal. Pensé que tal vez alguien se habÃa metido.
46:26 Pero por más que busque alrededor, en las diferentes salas y en las diferentes habitaciones, no encontré a nadie. El último lugar donde busqué fue en la sala donde se encontraba aquel ataúd. Y el ataúd se encontraba abierto. Yo lo habÃa dejado cerrado. Fui y revisé. Y comunidad, no me lo van a creer. No habÃa nadie en adentro. El ataúd se encontraba solo. Yo sabÃa muy bien que ahà dentro habÃa un cuerpo. De hecho, lo habÃa visto. lo habÃa movido, pesaba el ataúd, ahora ya no se encontraba, las únicas respuestas, era que alguien se habÃa metido, y se lo habÃa llevado, u otra un poco más espeluznante, y es que el mismo cadáver se habÃa levantado, cualquiera de las dos, a mà me aterraba, rápidamente salà de la funeraria, puse candado nuevamente, y revisé por afuera, todas las ventanas y todas las puertas, rodeando por completo el edificio todo se encontraba cerrado llamé a mi jefe el cual en 40 minutos estuvo de inmediato conmigo entramos a la funeraria checamos por todos lados y no encontramos nada lo único que encontramos eso sà fue al cuerpo el cual se encontraba sentado en una silla en el piso de
47:57 arriba donde tenemos una pequeña capilla ahà suben algunas personas religiosas pero bastante religiosas a llevar a su familiar y hacer unos rezos el cuerpo se encontraba ahà sentado mirando de frente una imagen de Jesucristo cuando lo vimos empezamos a temblar tanto mi jefe y yo nos acercamos lentamente y con un palo de escoba le pegamos en el hombro no hubo respuesta Nos acercamos más y más y el cadáver estaba ahà sentado, con los ojos cerrados. Empezamos a moverlo. Este estaba todo entumido, tieso, como deberÃa de estar un cadáver. No lo movimos. esperamos a que llegara más personal para que nos ayudara después de eso lo volvimos a bajar al ataúd y pusimos todo en orden antes de que los familiares llegaran quien trabaja en este tipo de sitios sabe que los errores médicos como de que diagnostican a una persona como fallecida cuando esta no lo está ya no sucede ahora hay procedimientos como la autopsia entonces no era posible La única respuesta era que el mismo cadáver se habÃa levantado y se habÃa ido a sentar ahÃ. Este es un secreto que solamente mi jefe y yo nos guardamos. No le contamos a nadie
49:28 del personal pues no querÃamos asustarlos. Inventamos algo muy tonto de cómo habÃa llegado el cadáver ahÃ. Y por supuesto... Tampoco le mencionamos esto a sus familiares. Después de algunas semanas renuncié, pues tenÃa miedo de volver a vivir algo parecido.
50:09 Saludos y buenas noches a todos los oyentes. Mi nombre es Mauricio Zaragoza. Quiero compartirles en esta ocasión mi experiencia. Sucedió hace muchos años, cuando yo tenÃa 21 años. En aquella época yo me buscaba desempeñar de cualquier manera, y una de estas maneras sobre todo, la que económicamente más me convenÃa por la zona, era ser pescador. El trabajo de pescador, si es que te gusta el océano, si es que te gusta todo eso, puede ser incluso no tomado tanto como un trabajo. Conocà unas personas que realmente adoraban la profesión y creo que también tiene que ver con que me rodeé con las personas indicadas. Nuestro jefe era un pescador ya veterano. que habÃa vivido muchas cosas en el océano de hecho muchas leyendas nos las contó él el caso es que cuando yo llevaba trabajando cerca de algunos dos meses entró un chico nuevo este chico yo ya lo conocÃa desde hace años y muchos pescadores también era un chico joven de algunos 16 años que querÃa aprender a hacer este trabajo querÃa ser pescador pero obviamente por la edad nadie lo contrataba, hasta que finalmente mi jefe lo invitó a que fuera una pesca con nosotros. El chico
51:42 muy emocionado se subió y estuvo muy hacendoso. Cada cosa que le pedÃamos, él lo hacÃa, incluso a la primera. Ãl ya tenÃa experiencia, y a pesar de no haberse ido de pesca, él ponÃa mucha atención con la mirada, todo lo que hacÃan los pescadores en la orilla. En fin, estábamos trabajando muy bien, hasta que en un momento determinado ocurre un accidente. Un accidente que es comprensible, a veces uno es descuidado, el chico se cayó, afortunadamente sabÃa nadar, asà que no hubo necesidad de que nadie se aventara a rescatarlo, una vez que este se agarró del barco para que después nosotros lo subiéramos. Echándole un poco de carrilla, nos empezó a apretar muy fuerte de los brazos. Su cara risueña cambió de manera inmediata en una cara de terror y de sorpresa, que no entendÃa lo que estaba pasando.
52:42 Yo lo capté en ese momento. El chico empezó a decirnos que por favor lo subiéramos rápido, que rápido, rápido lo sacáramos del agua. Nosotros no sabÃamos por qué, pero él nos decÃa que algo lo estaba jalando al fondo del agua. Empezamos a jalarlo y no pudo explicarlo de ninguna manera. Simplemente el chico no subÃa. estábamos empleando en ese momento la fuerza de tres hombres cómo es posible que no pudiéramos subir a un chico de máximo 65 kilos estaba muy delgado y lo único que faltaba que subiéramos eran sus piernas él decÃa una y otra vez que sentÃa como lo jalaban que sentÃa como lo mantienen aprisionado ahà abajo del agua yo metà mi mano arriesgándome Tal vez se habÃa enganchado con algo, tal vez algo que no habÃamos visto del barco se habÃa caÃdo y estaba enredado, pero no. Cuando yo metà la mano y toqué su talón, pude sentir una mano que lo tenÃa apresado, una mano que venÃa del fondo. En ese momento yo saqué el brazo.
53:59 Y me le quedé viendo a mis compañeros, los cuales me preguntaron,¿ qué ocurre?¿ Qué hay abajo? Yo simplemente no pude contestarles nada. No sé cuánto tiempo habrá pasado, tal vez algunos segundos. El caso es que sà conseguimos subir al chico. Cuando revisamos los talones de este, tenÃa dos marcas de manos alrededor de sus tobillos, de sus piernas, como si estas manos lo hubieran estado apretando con mucha fuerza. PodÃamos ver claramente ahà el dibujo rojizo de las manos en su piel. Rápidamente empezamos a mirar abajo del agua, pero no vimos nada. No sabÃamos cómo explicar lo que acababa de suceder. Todos, absolutamente todos, incluso nuestro jefe, era la primera vez que veÃamos algo asÃ, que lo vivÃamos en carne propia, ya no tanto en leyendas. El chico estaba muy asustado. Esperamos, incredulamente, que esto se hubiera acabado ahÃ, pero el caso es que no. Al dÃa siguiente, este chico estaba muy asustado. Se le podÃa ver en su cara.
55:10 Le preguntamos que qué era lo que le estaba pasando.¿ Por qué estaba asustado todo el tiempo? Ya no podÃa ni siquiera trabajar bien. El chico temeroso me contó a mà y a otros dos, solamente primero a nosotros tres, que podÃa ver a alguien que no era parte de nuestro grupo. Una persona muy diferente. que solamente estaba con nuestro jefe y que solamente lo seguÃa a él, a donde quiera que él fuera, él nos explicó que esta cosa lucÃa como una persona pero no lo era, no tenÃa cabello, tenÃa orejas puntiagudas, era alto como de dos metros y excesivamente delgado no traÃa ropa puesta y toda su piel eran solamente arrugas como si fuera el cuerpo de un anciano pero muy muy deteriorado tenÃa una joroba y seguÃa de muy de cerca a nuestro jefe por eso cada vez que lo veÃa él se ponÃa muy incómodo y salÃa de inmediato y en efecto esto lo habÃamos notado cada vez que el jefe entraba a donde estábamos comiendo a donde estábamos trabajando el chico hacÃa lo posible para irse creo que como ya pensarán nosotros no creÃmos al 100% esto pensamos que el chico estaba perdiendo la cabeza que debido a lo que habÃa pasado estaba imaginando cosas pues él decÃa que era el único que
56:45 podÃa ver a aquel ser pasó ese dÃa y al dÃa siguiente ya todos sabÃan obviamente la voz empezó a correrse y llegó hasta los oÃdos del jefe él fue y platicó con el chico explicándole que atrás de él no habÃa nada que lo que veÃa estaba en su cabeza Recuerdo muy bien que Braulio, temblando de miedo, miraba a nuestro jefe, como si una especie de monstruo o criatura le estuviera hablando. Braulio nunca, pero nunca lo negó. Ãl siempre sostuvo que nuestro jefe tenÃa algo atrás de él y que lo seguÃa donde fuera. El caso es que era definitivo. Braulio no volverÃa a acompañarnos. estaba entrando en una locura él se quedó recostado en su litera y le dijimos que ya no saliera que estuviera ahà al cabo por la tarde llegarÃamos otra vez al puerto nos habÃamos ido creo que dos dÃas o tres el caso es que esa misma noche Nuestro jefe... Empezó a sentirse muy mal... Le empezó a doler el pecho... El brazo izquierdo... Y cayó fulminantemente en el piso... Nosotros tratamos de hacerlo reaccionar... Pero era imposible... HabÃa tenido un ataque...
58:08 Tuvimos que volver antes de lo planeado. A pesar de que lo llevamos lo más rápido que pudimos, simplemente no sirvió para nada. Ãl habÃa perdido la vida de camino al hospital. Braulio por sà mismo ya no se volvió a acercar al puerto. Y tiempo después cuando lo vi, él me dijo que jamás volvió a ver algo parecido como lo que vio en aquel viaje. Ãl dice que tal vez debido a su experiencia, A que alguna cosa lo estaba jalando al agua. Le dio la posibilidad de ver. Aquel ente. Aquel espectro. Que acompañaba a nuestro jefe. Y que lo acompañaba por un motivo. Tal vez era que este.
58:52 Ya iba a fallecer. Desde aquel momento Alex. Yo también le agarré un cierto miedo al agua. Hoy más que nada estoy seguro. Que esta alberga muchos misterios. Sin resolver. Gracias por ver el video. Hola Alex, quiero que mi nombre permanezca en Anonimato. Lo que te voy a contar es una experiencia que tuve yo y un compañero mÃo mientras estaba trabajando en la marina.
59:40 Esto sucedió en el año 2014. Yo me encontraba desempeñándome como elemento de la marina, pero nos tenÃan en alta mar. TenÃamos que vigilar la costa. Creo que es bien sabido que a veces algunos delincuentes transportan cosas por aquÃ. Estábamos en la zona sur del paÃs, pero no en la frontera. De hecho, la parte donde nos encontrábamos era bastante tranquila. No habÃa habido ningún altercado en mucho tiempo. Entonces las vigÃas eran normales. Se me enseñó a conducir la lancha y se me enseñó todo lo que era requerido para que mi compañero y yo pudiéramos dar los rondines sin ningún problema. Obviamente todo esto nos lo estaba enseñando un militar con más rango. Ãl ponÃa mucho énfasis en que tenÃa que prestar atención a hacia mi entorno y que no tenÃa que confundirme con nada que tendrÃa que poner mucha atención tanto en la lancha como para donde Ãbamos como en donde estamos en todo momento los errores podÃan costarte la vida me lo repitió tantas veces Alex que tal vez en un principio yo si lo tomé muy en serio pero al paso de los dÃas si te soy sincero me lo tomé como rutina Ya sabÃa todo, entonces ya no le empecé a dar importancia, hasta en la noche en la que me tocó ir solo, nada
1:01:12 más nosotros dos. TenÃamos que seguir esta ruta hasta llegar a un faro. Este faro es más o menos pequeño, por decirlo de algún modo. Medirá tal vez un metro ochenta, pero está flotando en el agua. Hay una luz roja resplandeciente que parpadea encima de este. Tenemos que ir hasta allá y después retornar. Ese era, podrÃamos decir, nuestro rondÃn. La lancha que traÃamos no era una lancha especial de la marina. Sà estaba reforzada y sà tenÃa pintura, pero no tenÃa armamento ni nada parecido. PodrÃamos decir que era una lancha para vigilar, simple y llanamente. No estaba preparada para ningún enfrentamiento. Yo era el que conducÃa y a lo lejos pude ver esa luz. La reconocà inmediatamente. Era la luz que veÃa todas las madrugadas... Pues siempre hacÃamos esto de noche... Les quiero recalcar algo... Y esto... Lo supe...
1:02:19 El momento en el que me mandaron al océano... El océano no se ve como en las pelÃculas... El océano... No se ve para nada... Todo es oscuro... Hay una negrura absoluta... No creas que la luz de la luna... Te da algo de iluminación... Es más, si yo apagaba la lámpara... Quedábamos a oscuras completamente. Es una sensación que te da miedo. Pero a la larga te acostumbras. PodÃa ver la luz de aquel faro. Yo la empecé a seguir. Pero a la par que iba platicando con mi compañero noté algo extraño. En la luz de aquel faro veÃa dos luces. Dos luces resplandecientes. Rojas. Pero estas no parpadeaban.
1:03:06 Estas estaban fijas. Brillantes solamente. Se me hizo extraño pero pensé tal vez que habÃa una averÃa en el faro, yo seguà mi camino, total, tarde o temprano tenÃa que llegar ahà y hubiera seguido con mi camino, pero mi compañero me detuvo, él me dijo, camarada. Creo que nos estamos alejando. Creo que nos salimos de la ruta. Yo le dije claro que no. Mira, ahà están los faros. Ãl se puso a ver metódicamente aquella luz y me dijo no.¿ Esos no son faros? Los faros los dejamos atrás. Creo que nos fuimos por una ruta equivocada. Yo empecé a preguntarle y detuve la lancha. Ãl me dijo que solamente tenÃamos que medir tiempos. Ya tenÃamos que haber encontrado aquel faro, y es más, ya tenÃamos que ir de vuelta.
1:04:00 Sacamos un radar que tenÃamos. Este radar casi no lo empleamos. Más que nada porque técnicamente... TenÃamos que aprendernos toda la ruta... Y tenÃamos que aprender a orientarnos... Intuitivamente... Ya sea con las estrellas o con la brújula... Pero en aquel momento... Estábamos un poco... Atemorizados... Y los dos éramos inexpertos... Al checar el radar... Vimos claramente como nos habÃamos salido de la ruta... Y que ahora... estábamos como 20 minutos más alejados de lo que técnicamente tendrÃamos que estar miramos aquellas dos luces y vimos como claramente éstas se iban sumergiendo en el agua y se iban acercando más temprano que tarde nos dimos cuenta que esas no eran luces de ningún faro esos dos puntos brillantes rojos se iban acercando por debajo del agua nosotros nos quedamos paralizados Tal vez no conducimos de inmediato, pero sabes lo que sà hicimos, sacamos las armas y nos pusimos en defensiva. No sabÃamos si presionar el gatillo o no, no sabÃamos de qué se trataba.
1:05:15 Aquellas dos luces se fueron moviendo y pese a que nuestra lámpara que tenÃamos en la lancha iluminaba muy bien, No pude iluminar del todo abajo del agua, pero pudimos ver algo. Aquellos dos puntos rojos venÃan acompañados de un cuerpo. Este cuerpo era grande. Me atrevo a decirte que más grande que nuestra propia lancha. Lo vimos por un milisegundo, pero pudimos ver algo. Rápidamente nos aterrorizamos, pues sabÃamos que tal vez tenÃa el poder suficiente para voltearla. una vez que perdimos de vista aquellos dos puntos rojos que se perdieron abajo de la lancha esperamos y nuestro peor temor se hizo realidad un golpe muy fuerte vino desde abajo no con la suficiente intensidad para voltear la lancha pero sà con la suficiente fuerza para hacernos notar que tal vez con otros tres golpes podrÃa elevarla y ladearla Inmediatamente me fui a los controles, activé el motor, di la media vuelta y me fui de regreso. A pesar de que puse una velocidad máxima y podrÃamos decir imprudente, aquellos golpes se seguÃan escuchando, golpes abajo de la lancha, como si aquella cosa mantuviera la velocidad de esta, algo que ningún pez puede hacer. Al menos no que yo conozca, Ãbamos a una muy alta velocidad, y ni aún asÃ
1:06:49 conseguimos perderlo. Hasta cierto punto, los golpes cesaron, y en cuestión de algunos minutos, pudimos ver aquel puerto. Llegamos aterrados, y tuvimos que contar nuestra historia. En un principio pensé que nos iban a creer locos, pero me asombré al escuchar que no era el único con historias sobrenaturales que contar en el agua. Gran parte de marinos tienen muchas historias parecidas que contar. Solamente me regañaron por no revisar bien el curso y por perderme. A la noche siguiente tuve que hacerlo de nuevo, esta vez con dos oficiales acompañándome.
1:07:31 No volvà a salirme del curso. Y paulatinamente al pasar los dÃas, empecé a hacerlo solo. Aquella experiencia me sirvió para poner más atención y para no confiarme de nuevo en el océano. Hasta la fecha de hoy, no sé qué pudo haber sido con lo que me encontré abajo del agua. Hola Alex y comunidad de la cripta embrujada. Para serles sincero, no sé cómo comenzar esto. Solamente espero que crean mi historia.
1:08:24 prefiero mantenerme en anonimato. Asà que si no te importa, Alex, omite mi nombre y también el de mis amigos. Si quieres, ponles un alias, pero no digas nuestros nombres. Esta historia que nos pasó fue real y a pesar de que se las hemos contado a nuestros familiares, a nuestros amigos más cercanos, ninguno de ellos cree nuestras palabras. Espero que la comunidad de criptomaniacos Por lo menos la escuche Y me dé el beneficio de la duda Cuando yo tenÃa 17 años Acostumbraba mucho salir con mis amigos Ãbamos a hacer diferentes actividades Ãramos chicos de campo A veces cuando eran vacaciones de verano Nos gustaba ir a la playa Nos quedaba relativamente cerca Eran algunas horas básicamente Nos quedábamos allá todo un dÃa y al dÃa siguiente volvÃamos. Todo lo contrario a lo que ustedes piensan. No nos gustaba meternos a la playa a divertirnos. Lo que nos gustaba es que cercano a ese lugar se encontraba una zona de pesca.
1:09:42 Y en esta zona, a veces, se lograban encontrar algunos peces algo grandes y se hacÃa buena pesca. Lo que nosotros nos gustaba era ir, pescar algunos peces, volver a la playa, simplemente relajarnos, hacer una fogata y comerlos. Solamente nosotros tres, en compañÃa de música y demás. Eran gustos simples, Alex. Recuerdo que aquella mañana habÃamos llegado. TodavÃa no habÃa amanecido. Era el horario perfecto para comenzar a pescar. Conseguimos la lancha, preparamos nuestras redes, nuestras cañas y nos fuimos a nuestro objetivo.
1:10:25 Nos adentramos en el mar. No mucho, pero considerablemente. Estábamos iluminándonos con algunas pequeñas lámparas que tenÃamos. Ya lo habÃamos hecho anteriormente, asà que no tenÃamos miedo. Solamente Ãbamos con precaución. Nos posicionamos y empezamos a lanzar las redes. Nuestras redes no eran tan grandes, además no podÃamos llevar redes grandes pues la lancha no tenÃa mucho volumen. Cada vez que sacábamos la red, apenas estirábamos un poco y podÃamos ver a los diferentes peces ahà rebotando, queriendo salir. Durante la primera media hora, habÃamos pescado algunos cuantos, todavÃa no llenábamos la cubeta, era normal para ese tiempo. HabÃamos lanzado la red...
1:11:13 Tal vez algunas tres veces ya... HabÃamos estado platicando... Y en eso sentÃamos... Algo raro abajo de la lancha... Como unas ondulaciones... A ver, les tengo que explicar que... Ondulaciones... En el agua... Es algo normal, pero hay ciertas ondulaciones que no las podemos confundir con olas, con pequeñas mareas. Esta ondulación levantaba la lancha y se sentÃa un pequeño golpe por abajo. PodrÃamos pensar tal vez que eran peces, pero los peces que se encontraban ahÃ, en esa zona, eran demasiado pequeños como para hacer un golpe de tales dimensiones.
1:11:56 Si se escuchaban algunos golpecitos, esos seguramente eran de los peces, pero ese golpe grande no tenÃamos ni la más mÃnima idea de qué era. En ese tiempo pensábamos tal vez que habÃa un pez grande por el área. No le prestamos atención. Seguimos tirando la red. Y hubo un momento en el que esta se tensó de más. Yo no podÃa subirla. Mis otros dos amigos empezaron a ayudarme. Primero uno y después el otro. nos sorprendÃa que con la fuerza de tres aquella red no saliera parecÃa ser que lo que estábamos jalando era muy pesado aparte no podÃamos hacer muy bien fuerza la lancha se tambaleaba tenÃamos miedo a caernos seguimos jalando hasta que finalmente poco a poco la red fue saliendo a la superficie y ahà vimos algo raro como todavÃa no amanecÃa apenas se veÃa poco a poco el sol sacamos nuestras lámparas e iluminamos sea lo que fuese que nosotros estábamos esperando que hubiera sido un pescado grande para nuestra mala suerte no lo era cuando iluminamos la red nos percatamos que traÃamos a un solo pescado y ni siquiera era pescado su cabeza era la de un anfibio como la de una salamandra como un ajolote Por la cabeza pensamos que era un anfibio, pero lo extraño era su cuerpo. TenÃa brazos y pies,
1:13:28 como los de un humano, pero no eran parecidos. Su piel era escamosa, resplandecÃa con la luz de la lámpara, y sus dedos parecÃan estar unidos, como si fueran aletas, inmediatamente al iluminarlo. Nos sorprendimos y lo dejamos caer. Esta cosa fácilmente nadó y tomó su distancia, pero no se fue. Conforme iba amaneciendo, que no tardó mucho, pudimos ver algunas ondulaciones que se hacÃan en el agua, ahà a nuestra distancia. Aquella cosa no se habÃa ido, solamente nos observaba a la distancia. Rápidamente pusimos la lancha en marcha y nos fuimos de ahÃ. Llegamos a tierra firme, bajamos los pescados y no nos los comimos. Fuimos de nuevo a la camioneta, los guardamos ahà y jamás volvimos a aquel lugar. a pesar de que era una tradición de ir dos veces cada año tuvimos que reemplazarla por otra y todos estuvimos de acuerdo no sé qué especie qué criatura o qué fue lo que nos encontramos aquella noche lo único que sé desde aquel dÃa es que el océano efectivamente oculta demasiados secretos y es por esto mismo que ni siquiera conocemos el 80% de este Gracias
1:15:00 por ver el video. Mi nombre es Emilio Vargas. Esta experiencia que les quiero compartir pertenece a mi padre. Espero les guste. Mi padre aproximadamente en el año 2006 servÃa en la marina. Ãl no era terrestre. Ãl se iba en esas grandes fragatas del ejército mexicano a vigilar parte del PacÃfico y también el Golfo.
1:15:42 Se iba por meses. Recuerdo que en mi niñez él no estuvo muy presente, pero siempre nos llamaba a casa. Yo crecà con esa influencia a lo militar, Alex. Entonces desde muy pequeño yo le decÃa a mi padre que querÃa ser marino o que querÃa pertenecer al ejército mexicano. Ãl siempre me daba alas, me decÃa que sÃ, que de grande iba a ser un gran marino. Pero cuando era adolescente, tendrÃa como unos 16 años, fui por mi cartilla militar y recuerdo que de camino regreso a casa. pasamos a comer algo y fue ese momento en el que tuvimos nuestra plática de padre a hijo él empezó a contarme algunas anécdotas algunas experiencias que él no me podÃa contar antes debido a la edad que tenÃa pero ahora ya estaba creciendo entonces lo entenderÃa una de ellas me sobresaltó mucho me aterró él me contó que en una ocasión le dieron la vigilancia de noche la vigilancia de noche en una fragata se tiene que hacer recorriendo todo alrededor de esta, revisando que todo esté bien, y pese a que no son grandes barcos como los estadounidenses, sà tienen dimensiones considerables, él me cuenta que en aquella noche, se habÃan internado en lo profundo del Golfo de México, estaban muy lejos de tierra firme, pero esa era su posición,
1:17:13 asà que por lo tanto se le hizo algo extraño, Pero no del todo, solamente curioso. Ver que a lo lejos en el agua empezaba a chapotear algo, como que algo sobresalÃa del agua. Era de noche, asà que él no podÃa verlo con propiedad. Después de verlo por un par de segundos, inmediatamente volteó. y pensó que tal vez se trataba de algún pez tal vez alguna especie de pez que saltaba por arriba del agua eso era muy casual verlo en aquellos lugares mi padre siguió con su rondÃn llegó hasta su posición y otra vez por pura curiosidad volteó de nuevo hacia aquel lugar donde habÃa visto aquella cosa que hasta ese momento creÃa era un pez vio que seguÃa chapoteando vio que este no se movÃa No nadaba en diferentes direcciones. ParecÃa que se mantenÃa estático.
1:18:10 Le llamó más la atención por cómo se movÃa, a pesar de no verlo con propiedad pues estaba en la oscuridad y las luces no estaban posicionadas para iluminar hacia aquella dirección. Mi padre empezó a pensar que era una persona. Se le podÃan ver sus brazos, su cabeza, como si éste estuviera nadando de una forma extraña. Aunque claro, rápidamente pensó que no podrÃa ser una persona porque no habÃa nada cerca de ahÃ, no habÃa playas, no habÃa costa, no habÃa ni siquiera viajes o lanchas, si fuera una persona que estuviera atrapada en el agua. inmediatamente estuviera gritando, inmediatamente se acercarÃa a la fragata, el caso es que no, esta cosa se mueve y se mantiene en el mismo sitio, debido a esto mi padre le fue poniendo cada vez más y más atención. Hasta que en eso él se percata que no es solamente una cosa que está chapoteando ahÃ, sino que hay más. Ãl nota que a cierta distancia se encuentran otras dos cosas parecidas. Debido a esto, vuelve por el camino de la fragata, toma unos binoculares y llama a un compañero suyo. Técnicamente ellos dos están haciendo el rondÃn. Su compañero va por curiosidad y ambos se fijan por los binoculares. Mi padre en ese momento sintió un miedo como pocos momentos en su vida ha sentido.
1:19:42 Ãl me cuenta que al poner la mirada fija con los binoculares que tenÃan activada la visión nocturna, pudieron ver con claridad que aquellas que estaban flotando ahà eran personas, pero no eran personas vivas. Mi padre dice que pudo ver la mitad del cráneo de una de aquellas personas. Eran como cuerpos en estado de descomposición los que se encontraban flotando. Pero no flotaban por la marea. Flotaban porque ellos mismos se movÃan. Los cuerpos se movÃan. A algunos les faltaban piel, cabello, ojos. Incluso dice que pudo ver hueso. Eran como ver zombies nadando. Inmediatamente mi padre fue con un contramaestre. Obviamente y a pesar de que mi padre era amigo del contramaestre, no se les puede hablar asà porque sÃ, sino por un tema algo delicado. Mi padre no sabÃa qué pensar, no sabÃa si dar alerta o simplemente dejarlo pasar. Aquel contramaestre con el cual se llevaban muy bien, ya era un marino de muchos años, tenÃa mucha experiencia en el océano. Cuando el contramaestre vio con los binoculares, el completamente relajado le dijo a mi padre y a su compañero que siguieran con su trabajo, que ese tipo de cosas son normales de ver en el agua.
1:21:08 que lo mejor serÃa que le restaran importancia, que a veces se manifiestan, y cada vez más y cada vez más, porque uno les da importancia. es como si tú los estuvieras atrayendo son cosas que andan vagando por este mundo y que es mejor que no se percaten que uno los puede ver pues eso es como llamarlos mi padre estaba muy aterrado pero no podÃa manifestarlo tanto marinos como militares son entrenados para no manifestar emociones tales como el pánico o el terror tienen que ser estoicos ante ese tipo de situaciones Y pese a que mi padre se estaba muriendo de miedo por dentro, continuó con su trabajo, caminando con normalidad, desempeñándose como todas las noches, tratando de no ver hacia aquella parte del océano. Ãl me dijo que si me animaba a irme de marino, él me iba a apoyar, pues tenÃa conocidos todavÃa adentro, pero que tenÃa que irme preparado por si me encontraba en un futuro con una situación similar. Mi nombre es Eric Fonseca.
1:22:42 Mi experiencia comienza hace muchos años. De hecho, fue por esta misma que me mantengo, muy alejado del océano y sobre todo de la playa. Anteriormente a mà me gustaba ir mucho a la playa, pues vivo cerca de ella. Me acostumbraba a juntar con amigos y pasábamos un muy buen rato divirtiéndonos ahÃ. Sobre todo en las vacaciones de verano. Casi era de cada año. ir a la playa y dormirnos ahà una noche entera. Entre la arena, cada quien llevaba su toalla, a veces tienda de acampar, y nos la pasábamos muy bien, hasta que en un año, alguien llegó a nuestras vidas. Alex, por favor, quiero que su nombre permanezca anónimo. Asà que le vamos a poner un alias Vamos a decir que se llama Adrián Adrián habÃa entrado a nuestro curso Y era un chico sumamente serio No hablaba con nadie Y parecÃa que siempre estaba encerrado en su mundo Debido a esto algunos compañeros del grupo e igual otros compañeros de otros salones de clase empezaron a molestarlo, Adrián no se defendÃa ni mucho menos contestaba, en cierto punto yo me harté, no me gusta ver ese tipo de actitudes. Y empecé a defenderlo, Adrián como consecuencia.
1:24:09 Empezó a juntarse conmigo y con mi grupo de amigos. Poco a poco empezamos a sacarlo y poco a poco Adrián fue abriéndose con nosotros. Nos dimos cuenta que tenÃa unas pésimas ideas. Pensaba constantemente en quitarse su propia vida. Era una persona que tenÃa una pésima autoestima y también depresión. Tratamos de ayudarlo, tanto mis amigos como mis amigas. Empezamos a hablar con él y te puedo decir que nos divertimos. Ãl era feliz, pero... A veces esas personas necesitan mucha ayuda, y me refiero a ayuda profesional, para evitar que cometan locuras.
1:24:55 Se acabó el año, y como cada aniversario tenÃamos esa rutina de ir a la playa y quedarnos ahà toda una noche, invitamos a Adrián. Adrián fue con nosotros, nos divertimos mucho, jugamos, nadamos, y hasta que cayó la noche empezamos a platicar. Uno a uno se fue durmiendo. Creo que yo fui el penúltimo. Ya eran horas de la madrugada y a todo el grupo lo despertó un grito. Era el grito de una amiga mÃa. Nos levantamos y le preguntamos qué era lo que habÃa pasado, por qué gritaba asÃ. mi amiga nos decÃa que adrián faltaba y que un bote que llevábamos uno de madera muy humilde que lo usábamos para adentrarnos un poco más en el agua habÃa desaparecido sacamos nuestras lámparas y empezamos a mirar por todo el lugar si bien esto era extraño no era motivo para que ella estuviera tan alterada después de algunos segundos de estarlo buscando y de preguntarle quedó donde lo habÃa visto por última vez y preguntarle por qué estaba asà tal vez habÃa una explicación lógica para todo esto ella me mostró una carta que habÃa dejado Adrián en la cajuela de la camioneta La habÃa dejado a la vista y se notaba que era reciente. Escrita tal vez aquella misma noche. Era una carta donde se despedÃa de nosotros y nos decÃa que aquella noche era la
1:26:29 última que iba a vivir en esta tierra, que iba a tomar el bote y que iba a acabar con todo. Ahora todo tenÃa explicación. SabÃamos por qué estaba asÃ. Nos adentramos en la playa, pero era inútil y también muy peligroso. La corriente de noche es muy engañosa y te puede jalar mar abierto. Nuestros esfuerzos no fueron suficientes. Tuvimos que salir, abordar la camioneta y pedir ayuda a los policÃas. A pesar de que la búsqueda empezó, no lograron dar con Adrián, ni tan siquiera con su cuerpo. Lo que sà consiguieron fue el bote, que se encontraba todavÃa más mar adentro, flotando sin nadie en arriba. Aquel evento nos marcó profundamente.
1:27:20 Tanto asà que el siguiente año no volvimos a la playa, ni en todo el año, tuvieron que pasar dos años sin ir a este lugar, tan solo para pensar brevemente en tal vez volver para repetir nuestra tradición y tal vez para dar unas palabras en memoria de Adrián. Fuimos a aquella playa, al mismo sitio de siempre, nada habÃa cambiado, solamente el número de nosotros. tratamos de pasarla bien y por un tiempo asà fue olvidamos lo que habÃa pasado hasta que cayó la noche juntos todos estábamos platicando alrededor de una pequeña fogata cuando en eso nos fuimos dando cuenta de que no estábamos solos habÃa otra persona que nos estaba observando ahà en la playa adentro del agua parada solamente observando uno a uno de nosotros se fue dando cuenta yo volteé vimos ahà la silueta parada en medio del agua a la orilla Pensamos que tal vez era algún playista, alguna persona que andaba de fisgona, pero lo extraño es que esta persona no se movÃa, el agua de noche, y también durante el dÃa, es muy frÃa, las olas pegaban fuertemente. Y aquella silueta nos inmutaba, era como una roca en medio del agua. Le empezamos a
1:28:52 gritar que se fuera, pues tal vez era algún tipo de rarito. Tomamos nuestras lámparas y lo iluminamos. Adrián nos estaba observando, tenÃa los ojos completamente blancos y traÃa la misma ropa puesta. con la que lo habÃamos visto la última vez. Estaba ahÃ, solamente viéndonos. Todos gritamos al mismo tiempo. Olvidamos algunas cosas y eso no nos importó. Volvimos a la camioneta y nos subimos. A mà me tocó conducir, pues yo traÃa las llaves. Salimos de aquel sitio para nunca volver. Desde aquella experiencia, Alex, no me he vuelto a acercar a la playa, ni mucho menos tengo contemplado adentrarme en el océano. No sé si aquello que vimos fue el espÃritu de Adrián que no logra descansar en paz, o tal vez fue otra cosa, algo que tomó la forma de Adrián para acercarse a nosotros. Este siguiente relato es anónimo. Es un relato que se puso en un foro de la web. La persona que me dio el
1:30:23 link hacia esta historia dice que le pareció una de las más mórbidas que habÃa escuchado en su vida. Y tiene razón. Espero les guste, criptomaniacos. La historia comienza asÃ. Soy personal de mantenimiento en un faro. Pero hay algo respecto a estos que ya no está en común. Y ese es el personal que trabaja dentro de los faros. Conforme fue avanzando el tiempo, cada vez menos personas se ocupan para trabajar en un faro. Yo voy y doy mantenimientos a varios faros aquà en Europa. Me tengo que mover de un extremo a otro. cuando llegué a este faro donde ocurrió esta experiencia me sorprendà en primera instancia porque yo tenÃa entendido que nadie se encontraba en aquel faro yo tenÃa que hacer limpieza mantenimiento y en general tenerlo funcional de vez en cuando venÃa alguien Pero cuando llegué a este sitio, me encontré con que no estaba solo.
1:31:32 HabÃa tres personas trabajando dentro de este faro. Me sorprendà mucho. No por el hecho de encontrar a alguien trabajando, sino que eran tres personas, eran demasiadas. Como esta cuestión la atiende el gobierno, pensé que habÃan tenido una equivocación. Pero al final de cuentas, eso no me importaba a mÃ. con tal de que me pagaran lo demás sobraba me presenté con aquellas tres personas y después me puse a hacer mi trabajo al tener a tres personas mi mantenimiento se hace más rápido pues todos ellos me ayudan todos estaban sumamente felices pero recalco muy felices como si les gustara mucho su trabajo No es por menospreciar, pero creo que atender un faro no es el trabajo más divertido del mundo, pero al menos creo que ellos lo veÃan asÃ.
1:32:29 Yo seguà trabajando y una vez terminado mi labor, me despegué de los tres. A los cuatro meses volvÃ, y ahora faltaba uno. Solamente habÃan dos empleados. El tercero, me dijeron que se habÃa ido, que habÃa cambiado de trabajo. No le tomé importancia, pensé que eran cosas que pasaban en la vida. Algunas personas no se quedan para siempre en un mismo trabajo. Subà hasta el faro, hasta la luz. Y me encontré con que habÃa un saco, de esos que ocupan para transportar vegetales pesados. Se encontraba uno, y tenÃa algo adentro. Se encontraba muy bien amarrado, y estaba en una esquina de este. El saco se movÃa, pero también olÃa muy mal. Yo empecé con mi labor, y cuando subió uno de los empleados le pregunté, oye,¿ qué hay dentro de aquel saco? Se mueve, y apesta horrible.
1:33:31 Este empleado se le quedó viendo, para después de unos dos minutos, con la vista clavada en aquel saco, volteó y me dijo, de una manera muy automatizada, Es un error que tuvimos. No le prestes atención. Después de esto se fue y bajó la escalera. Yo pensé que tal vez era algún animal. Tal vez algún animal peligroso. Lo mejor serÃa no abrirlo. Además, yo era prácticamente un forastero en aquel lugar. No me convenÃa buscarme problemas. Terminé con mi labor, me bajé del faro y me fui. La cara de aquellos empleados habÃa cambiado. Estaban muy sonrientes, pero recuerdo que cuando le pregunté a aquel empleado sobre el saco, su cara cambió abruptamente. Puso una cara muy seria y como un robot, me dijo aquellas palabras... Pasaron otros cuatro meses y volvà al faro. En esta ocasión ya nos encontraban los dos empleados, ahora solamente habÃa uno. Me dio la misma respuesta. El otro empleado se habÃa ido. Subà de nuevo al faro. Y ahora en aquel sitio donde se encontraba aquel saco que se movÃa, habÃan dos, del mismo tamaño, y que expedÃan el mismo olor. Este segundo también se movÃa. El primero que habÃa visto, continuaba moviéndose.
1:35:03 Asà que me empezó a dar curiosidad.¿ Qué era lo que habÃa dentro de aquellos sacos? Si era algo vivo,¿ cómo es posible que hubiera sobrevivido durante cuatro meses en los que no fui? ParecÃa que jamás lo habÃan abierto. El saco permanecÃa de igual manera sellado rotundamente. Yo me enfoqué en hacer mi trabajo y una vez que bajé del faro, cuando ya habÃa terminado todo, le pregunté al último empleado para que me dijera¿ Qué era aquello que albergaban adentro los sacos? Que se movÃan. Le pregunté si eran animales. Le pregunté si era algo peligroso. ExpedÃan un olor muy repugnante, pero no hacÃan ningún ruido. Solamente se movÃan.
1:35:57 El empleado... Cambió su cara por completo, me puso una cara seria y me dijo, fue un error, no le tomes importancia. Después de decirme eso, casi casi como si fuera un robot, cambió su cara nuevamente a una cara alegre y me dijo que si ya habÃa terminado, me podÃa retirar. Yo confundido me fui de aquel faro. Pasaron otros cuatro meses y tenÃa que volver a aquel lugar. Esta vez iba más con miedo que con incertidumbre. Las primeras veces me parecÃa curioso, pero ahora ya no. Cuando llegué a aquel faro, ya no me recibió nadie. Por más que busqué de un lado al otro, no habÃa nadie trabajando ahÃ. Abrà el faro, subà hasta arriba. Y me encontré con que ahora habÃa tres sacos ahà puestos en la esquina. De igual manera, apestaban horrible y se movÃan.
1:36:59 Traté de no pensar en aquello. Me enfoqué en hacer mi trabajo. Y fue bastante difÃcil hacerlo. Pero una vez que terminé, la curiosidad pudo más conmigo. Fui. Y abrà los sacos. Primero rompà uno, de este salió un olor apodrido, un olor muy pestilente que me vi en la necesidad de retirarme unos cuantos pasos, pero no pude ver nada hacia adentro. Fui y abrà el segundo saco. Esperando que tal vez el olor no fuera tan grave, pero todo lo contrario, también me tuve que hacer para atrás. El tercero no lo abrÃ, porque de los primeros dos salieron dos brazos. Eran personas las que se encontraban adentro de los sacos. Con una playera mÃa puesta en la nariz, abrà el primero. Y ahà se encontraba uno de los empleados del faro, el primero que habÃa desaparecido. Su cuerpo ya se encontraba en descomposición. Y eso explicaba el hedor.
1:38:07 Me fui al segundo saco y encontré a otro empleado. Su cuerpo estaba en las mismas condiciones. El tercero todavÃa se movÃa, como esperando a que lo abriera. Decidà no hacerlo e irme de aquel faro. Renuncié a mi trabajo al dÃa siguiente. Era más que obvio que esto no era algo normal, algo que se pudiera explicar con palabras. No he podido encontrarle una razón, una explicación lógica. Algunos me dicen que tal vez uno de los empleados acabó con los otros dos, pero¿ y el que sobraba?¿ Cómo se quitó su propia vida y se enredó en aquel saco?
1:38:52 Y lo que más me causa escalofrÃos. Es que esos cuerpos ya estaban en descomposición, o sea que no tenÃan vida desde hace dÃas o incluso semanas.¿ Cómo es posible que yo los viera moviéndose adentro de los sacos? Esta fue una experiencia que jamás me atrevà a contarle a mis seres queridos. No les conté la verdadera razón por la cual renuncié, pero al menos aquà en este foro comparto mi verdad y de cómo en aquel faro cosas siniestras ocurren.
1:39:39 Hola, buenas noches a todos. Mi nombre es Tiffany Michel y quiero contarles la experiencia que le sucedió a mi hermano. Tanto yo como él, escuchamos estas historias de terror, nos encanta, pero también tenemos la mala suerte de haber vivido algunas cosas que nos dejan más que claro. Que todos estos asuntos sobre las almas, demonios, exorcismos, son reales. Solo las personas que han vivido esto de cerca, estamos muy seguros que sÃ. Verán la historia de mi hermano, que fue la primera experiencia paranormal que tuvimos. Le sucedió cuando tenÃa 20 años.
1:40:38 En aquel tiempo, él estaba cursando la universidad. TenÃa algunas vacaciones y sabÃa nadar muy bien. Aparte de que le gustaba mucho el trabajo de seguridad, tanto asà que terminó siendo policÃa. Debido a esto buscó trabajo como guardacosta y se desempeñaba muy bien. Eran vacaciones y en la playa habÃa muchos extranjeros, asà como también universitarios. Ustedes sabrán que en aquellas épocas La playa simplemente se descompone, hay mucha fiesta, mucho alcohol y por lo tanto muchos accidentes. Cada tanto llamaban a los guardacostas. También habÃa salvavidas, pero son dos cosas diferentes. Los salvavidas solamente se encargan de salvar a las personas que se están ahogando, los guardacostas. Por otro lado, se ocupan de temas un poco más serios, ya sea algunas personas desaparecidas, ya sea altercados en la misma playa.
1:41:52 Ellos funcionan como un tipo de policÃa, pero dedicado solamente a la costa. Además también de mantener a raya ciertos animales, como peces peligrosos, a raya. A mi hermano se le dio la notificación, al igual que a sus compañeros, de que un grupo de jóvenes habÃa desaparecido. Sus padres lo estaban buscando. y rápidamente por todo el asunto. Mi hermano y los demás pensaron que esto no era nada de que alarmarse. La desaparición de estos jóvenes de entre 15 y 17 años eran dos chicos y dos chicas que simplemente se habÃan perdido de la vista de los padres. Era más que obvio que se habÃan escondido por ahÃ. Pero tenÃan que hacer la rutina de siempre, tenÃan que salir y checar por la costa. VeÃan a todas las personas ahà a lo lejos. Ya era de noche, asà que por lo tanto la búsqueda se dificultaba, mientras que iban ahà observando a diferentes sitios. mi hermano se encontró con algo que flotaba en el agua era como una cadena que en medio de ésta tenÃa una imagen religiosa parecÃa una virgen o algo por el estilo inmediatamente cuando la sacó del agua sintió que era de muy buena calidad es decir no se notaba que tuviera materiales baratos pesaba parecÃa
1:43:23 de oro o tal vez bañado en este por lo menos asà que rápidamente se quedó con ella ingenuamente pensó que tal vez esta cadena pertenecÃa a alguna de las personas de la playa que por coincidencia el océano se la habÃa sacado y la habÃa traÃdo flotando hasta aquel sitio donde él la encontró mi hermano y su compañero volvieron pues le dieron el anuncio de que aquellos chicos ya los habÃan encontrado Rápidamente mi hermano fue a la caseta de los guardacostas, no precisamente donde guardan sus cosas sino donde almacenan cinturones, radios, uniformes, etc. Dentro de aquel cuarto ninguno de sus compañeros pasaba mucho tiempo y él tenÃa miedo de que si iba y metÃa esto a su casillero, Tal vez se lo robaran. No eran pocas las veces que habÃa descubierto su casillero abierto. Entonces lo guardó en una bolsa, lo enredó en un calcetÃn y lo dejó en aquella bodega. Cuando ya habÃa pasado su turno, cuando ya estaba amaneciendo, volvió a aquel almacén. Y como todavÃa no aparecÃa el sol, el almacén no tenÃa luz.
1:44:36 Ãl confiando en que sabÃa... donde se encontraba cada cosa dentro del almacén, y donde habÃa puesto aquella cadena, no se llevó ninguna lámpara, entró asà en la negrura, y el lugar donde él habÃa creÃdo, habÃa dejado aquella cadena, habÃa otra cosa muy diferente, como estaba todo oscuro, no pudo verlo, pero si pudo sentirlo, Era la mano de una persona que estaba agarrando algo. En ese momento mi hermano se sorprendió y se levantó de inmediato, ya que habÃa dejado esto en el piso. Trató de abrir la puerta, pero no pudo. Ãl dice que sintió como algo se le abalanzó sobre el cuerpo. y empezó a forcejear con él, por la espalda, debido a lo que sentÃa, él estaba muy seguro que era una mujer, sentÃa sus arañazos, sus brazos eran muy delgados, y tenÃa una larga melena, que le caÃa por los hombros incluso a él, como si no fuera poco, empezó a sentir mordidas, en su hombro, en su cuello, Ãl trató de luchar, pero dice que la fuerza de aquella mujer era muy bestial. Finalmente logró abrir la puerta, y como si esto fuera un sueño, aquella mujer desapareció. Mi hermano salió a gatas de aquel almacén, sumamente perturbado y aterrorizado por lo que acababa de vivir.
1:46:02 Ahà en el suelo reposaba aquella medalla, justamente en la entrada de la puerta. Mi hermano por otro lado tenÃa rasguños en sus hombros y unas marcas profundas de dientes en su cuello y hombros. Puede que mi hermano no sea de las personas que asistan todos los domingos a la iglesia, pero sà somos creyentes en cosas sobrenaturales. En ese momento se puso a rezar, tomó la cadena y le lanzó lo más fuerte que pudo de nuevo al océano. Ãl supo en ese momento que haberla traÃdo del océano habÃa sido un enorme error. Tal vez aquella cadena no le pertenecÃa a ninguno de los turistas o universitarios, tal vez le pertenecÃa a alguien más, a alguien a quien no le gustaba que lo hubieran sacado del agua. Muchas personas pierden la vida en el mar, algunas nunca son encontradas y por esto mismo se cree que las pertenencias de estos quedan embrujadas, almacenando asà El alma de sus dueños Pero con un odio Profundo E irreversible Por lo mismo se recomienda Que jamás saques nada del océano Si es que te lo encuentras flotando La siguiente experiencia viene
1:47:41 de parte de Gerardo Vázquez. Hola Alex y hola a toda tu comunidad. Esta experiencia que quiero contarles le sucedió a mi padre y a mÃ. Ambos somos pescadores y me enseñó este oficio desde muy pequeño Alex. me enseñó a zarpar, me enseñó a pescar de diferentes formas como acaseas en Veracruz y gracias a él pude obtener un empleo como pescador en una gran empresa. Pero esta historia Se rememora a años pasados, muchos, muchos años atrás, cuando yo salà a pescar con él. Recuerdo muy bien que aquel dÃa, salimos tan pronto al amanecer, Ãbamos a pescar atún.
1:48:30 Para pescar atún acá en Veracruz, usamos la mayorÃa de veces una especie de red muy grande. Esta red también se usa para atrapar otra especie de pescados, tales como la sardina, etc. Nosotros lo usábamos para pescar atún, y si bien todavÃa no tenÃamos esa luz plena que nos da el sol ya por el dÃa, ya que como les dije apenas iba amaneciendo, PodÃamos ver perfectamente, por aquel sol que estaba saliendo apenas. HabÃamos lanzado la red ya varias veces, y todo habÃa salido de la manera más normal posible. HabÃamos traÃdo bastante atún, y estábamos platicando, estábamos echando relajo, como cualquier otro dÃa normal, Alex, lo vuelvo a decir. Cuando en eso, nos percatamos que cuando estamos jalando la red, cuando se supone ya tenÃamos que traer todo el pescado, notamos que hay un cierto peso extra en aquella red. Notamos que pesa más de lo normal como si de alguna manera misteriosa hubiéramos agarrado un pez muy enorme. O hubiéramos agarrado un número mucho más grande de lo que estábamos acostumbrados con el atún. SolÃa pasar, sÃ, muy rara vez, pero solÃa pasar. Nos empleamos los dos.
1:49:50 Estábamos en un barco más o menos grande y empezamos a jalar y a jalar con todas nuestras fuerzas. Y justamente cuando va emergiendo el atún, que todos los pescados están saltando, Podemos ver algo que sale a la vista, algo sumamente extraño, una figura que no corresponde estar ahÃ. Era como un brazo, Alex. Era un brazo humano, lo que yacÃa recostado entre en medio de los pescados, saliendo entre la red. Obviamente nos detuvimos, y lo primero que pensamos era que tal vez... Esos eran los restos de algún cuerpo, que tal vez lo habÃan tirado por ahÃ, por la costa, y que conforme la marea y los dÃas fueron pasando, pues este se vio arrastrado hasta aquella distancia en el cual estábamos. Estábamos muy sorprendidos Alex, pero en eso, notamos que no es la única figura extraña que vemos ahà en la red. Notamos que hay otro brazo en otro lugar y luego otro, continuamos jalando la red al punto de que ya casi la subÃamos al barco y no te miento, lo que pudimos ver en esa red tal vez fueron algunos 5 o 6 brazos, solamente brazos, no podÃamos ver cuerpos. ni ninguna otra extremidad, estábamos dudando en lo que tenÃamos que hacer, no sabÃamos cómo actuar en ese momento, cuando de pronto, aquellos brazos empiezan a moverse,
1:51:20 empiezan a abrir y cerrar el puño, empiezan a mover la muñeca, otros empiezan a moverse completamente, Y ahà pudimos darnos cuenta de que solamente tenÃamos brazos. Estos se encontraban de alguna manera despegados y tenÃan como que vida propia. Rápidamente soltamos la red, dejamos ir a los pescados y también a los brazos. No volvimos por la red, la dejamos que se hundiera, cortamos el lazo y dejamos que cayera. TenÃamos tanto miedo que ni siquiera nos animábamos a subir la red vacÃa. Inmediatamente volvimos a casa. Cuando llegamos, prácticamente ya estaba de dÃa. Con lo poco que habÃamos capturado, tuvimos que hacer la vendimia. No sin antes ser barridos por mi madre con un huevo, para que se nos bajara el susto. Y también para ver si no se nos habÃa pegado algo en alta mar. Era más que obvio que aquellos brazos tenÃan algo siniestro detrás. Solamente aparecieron Alex, y a pesar de que otros pescadores y personas no creen en nuestra historia, te aseguro que es real. Esa experiencia se une a uno de mis tantos temores que tengo cada vez que salgo a trabajar. Ver nuevamente uno de aquellos brazos flotando en el agua, no sé qué significa, de lo único que estoy seguro es que no quiero volver a vivirlo. Muchas gracias por compartir mi historia. Saludos
1:52:56 a toda tu comunidad. y Esta siguiente experiencia viene de parte de Charlie Quesada. Hola Alex, mi experiencia es la siguiente. Más bien, es una historia de mi padre. Quisiera compartÃrtela a ti y a toda tu audiencia. Verán, mi padre anteriormente, antes de su jubilación, trabajó gran parte de su vida en el área de transportista. Pero no era un transportista cualquiera.
1:53:44 Ãl transportaba por alta mar. Ãl se iba dÃas, si no es que meses, y los pasaba completamente en el océano. Ãl trabajó durante mucho tiempo ya sea de empleado general, pero gran parte también, como seguridad, como prevención, en estos enormes barcos que salen desde México a diferentes partes del mundo. Transportando en grandes contenedores diferentes mercancÃas. Estos barcos son enormes y muy pesados Alex, casi nada puede voltearlos excepto tormentas muy pero muy poderosas. Pero claro, tienen un sistema para identificarlas, asà que, por lo regular, no suelen tomar los desaprevenidos.
1:54:34 Pero es el océano, y asà como de hermoso y mÃstico es, también es muy volátil, y las circunstancias pueden cambiar de un segundo a otro. Puedes tener un dÃa soleado, Y al minuto siguiente, una enorme nube tapa todo rayo de sol. Y comienza a llover. Comienzan los remolinos, la lluvia. Y vivir una tormenta en el océano. Créeme que no cualquiera. Mi padre ya tenÃa años trabajando ahÃ. Y sabÃa que el océano podrÃa ser muy volátil. Asà que no le tomó por nada sorpresa cuando le dieron el aviso que iban a atravesar por una tormenta. Igual, para él esto no era novedad. Solamente acató las instrucciones, y como en ese momento se desempeñaba como seguridad, empezó a checar todos los contenedores, que todos estuvieran bien apilados, que todos estuvieran bien asegurados, y sobre todo que la tripulación, la mayorÃa, que no fuera necesaria, que estuvieran todos adentro. Y mi padre tenÃa que cerciorarse de eso. Si bien la tormenta no era tan fuerte... TenÃan que tomar sus precauciones. A mi padre se le habÃa encomendado estar en un lugar, una caseta por asà decirlo, con demás compañeros, obviamente para que él tampoco tuviera un accidente. Empezaron a adentrarse en la tormenta, empezó a llover, empezaron los truenos, empezaron las
1:56:04 grandes olas. Y fue precisamente por estas olas que meten a todos los tripulantes, pues a pesar de que el barco es enorme y muy pesado, que puede romper fácilmente algunas cuantas, hay otras tantas olas que son muy fuertes y pueden llegar incluso a la borda. Grandes cantidades de agua entrando por la borda de una manera muy fuerte que hasta te pueden tumbar. Eso era más que nada el pendiente que tenÃan con la tripulación. En cierto punto de la tormenta, tal vez cuando ya estaban algunas tres o cuatro horas adentro de la misma, a mi padre le encomendaron ir a llevar unos cuantos documentos a la oficina del contramaestre. Como la tormenta, repito, no era tan volátil, pero para nada era suavecita. Mi padre les dijo que lo podrÃa llevar sin ningún problema en ese mismo momento.
1:57:00 Dice que este fue su primer error, subestimar a la tormenta. Salió de aquella caseta, se puso su impremiable, sus botas. HabÃa otras personas en la borda, obviamente los necesarios solamente, pero todos se encontraban muy resguardados y atados con arneses. Mi padre por otro lado no. Ãl continuó caminando, cuidándose muy bien de donde pisaba, pues todo estaba mojado, cuando en ese momento, él dice que empezó a escuchar como lo llamaban por su nombre.« Juan, Juan,¿ dónde estás Juan?». A mi padre le entró mucha curiosidad esto, no solamente porque le estuvieran hablando por su nombre, sino porque aquella voz la reconocÃa. Aquella voz lo llevó a muchos años atrás, le dio mucha nostalgia escucharla pues, él dice y asegura que era la voz de su madre, parece entonces la madre de mi padre, ya habÃa fallecido, tenÃa años de haberlo hecho. Mi padre volteó para todos lados, buscándola, cuando en ese preciso instante volteó hacia la borda, en uno de aquellos manerales, y vio recargada ahà una silueta, una silueta que podrÃa ser algo transparente, y esa silueta lo seguÃa llamando.« Juan, Juan, ven, te necesito». Mi padre no
1:58:30 sabe explicar qué le pasó por ese momento en la cabeza, pero era como si estuviera hipnotizado. A pesar de que él sabÃa que su madre habÃa fallecido hace unos cuantos años, él iba en dirección hacia aquella silueta. Ãl iba caminando directamente hacia ella, sin importarle nada más, sin importarle la tormenta, sin importarle lo peligroso que fuera. arrimarse a la orilla en ese preciso momento tenÃan rotundamente prohibido acercarse a la orilla asomarse a esta y aquella sombra transparente él dice que se encontraba recargada en esta mi padre seguÃa caminando hacia ella cuando de pronto escuchó como uno de sus compañeros lo llamaba por detrás y le gritó rápidamente juan juan a dónde vas hazte para acá te vas a caer En ese momento fue como si él despertara del trance.
1:59:27 Mi padre nuevamente... Dice que tuvo... Conciencia de lo que estaba haciendo... Tuvo dominio nuevamente de su cuerpo... Y reaccionó... Para ese momento... Como si de un parpadeo se tratara... Aquella sombra... HabÃa desaparecido... Y no fue suficiente con esto Alex... Una enorme ola... O lo que él cree fue una ola... Golpeó en ese momento el barco... Y una gran cantidad de agua... Lo tumbó, se lo llevó, lo arrastró. Por suerte estaba su compañero ahà que lo levantó, pues el agua se lo estaba llevando. Ãl se estaba resbalando con todo eso. Y obviamente en ese tipo de tormentas el barco no necesariamente está quieto, se está moviendo de un lado hacia el otro. Tienes que ir caminando con mucho cuidado.
2:00:17 A pesar de ser enorme, te puedes resbalar y si no te agarras, simplemente te vas. Y si corres con la mala suerte, caes al agua. Su compañero agarró a mi padre y lo levantó. Le preguntó si estaba bien y qué era lo que se le estaba ocurriendo, por qué se estaba acercando de esa manera a la orilla. Mi padre no se lo supo explicar, simplemente le dijo que habÃa visto algo extraño, pero que ya habÃa pasado. A mi padre esta experiencia lo dejó muy bien marcado, sobre que en el agua, en el mar, no solamente pasan cosas naturales, como las grandes trombas, las grandes tormentas, los grandes remolinos, sino que también tiene una parte mÃstica.
2:01:05 A veces el mar puede ser muy hermoso, pero también aterrador, de una forma paranormal. Gracias por escuchar mi relato, Alex. Espero que lo puedas compartir con tu audiencia.
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