8 RELATOS DE TERROR DE HOSPITALES Y PUEBLOS PARA NO DORMIR
0:11 Elisabeth Guzmán nos trae esta historia cuando le pasó cuando estaba en su adolescencia. Ella me explica de la siguiente manera que en esos años, cuando ella era joven, a ella le encantaba salir de rumba, le encantaba salir de fiesta, ¿no? Ella se la pasaba... Pues de pueblo en pueblo, recordemos que esto le pasa cuando ella estaba en su pueblo natal, que era por la zona sur de México. Ustedes recordarán que en los años 80, más o menos cuando esto le sucede, en aquellas zonas todavÃa no estaba muy urbanizado y los pueblos estaban más o menos lejanos. Los jóvenes a los que les gustaba el baile, cuando venÃan a alguna banda, venÃa algún cantante que les interesaba, estaban dispuestos a recorrer grandes cantidades de carretera, ya sea a caballo, ya sea en camioneta, incluso algunos caminando, los que no tenÃan medios, para ir a esos bailes. Bueno, Elizabeth era una de estas chicas que les encantaba, les encantaba todo esto. Elizabeth cuenta que en una ocasión, ella habÃa ido a uno de estos bailes, y en todo ese baile, en toda aquella fiesta, conoció a unos chicos, un grupo de chicos, que estaban conformados por tres hombres y dos mujeres. Todos se habÃan conocido, bueno, la mayorÃa de ellos se habÃan conocido en ese baile. Se cayeron bien, empezaron a charlar,
1:45 empezaron las copas, etc., a bailar. Pero como era un baile en donde también habÃan algunas personas que los conocÃan, tampoco es que se pusieron una borrachera. Elizabeth me cuenta que si bien habÃan tomado mucha cerveza, No estaban ebrios... Estaban todavÃa conscientes de lo que estaban haciendo... Entonces al momento de que dan las 3 de la mañana... Algunos vecinos suyos les dicen... Miren chavos, aquà apárenle... Porque ya habÃa algunos problemas en el baile... Ustedes saben que algunas personas se ponen borrachas... Y pues empiezan a pelearse ahà en el baile... Importándoles poco que hay niños o jóvenes... Entonces los vecinos le dicen... Tanto a Elizabeth como a sus amigos...
2:30 Que se retiren, que se vayan. Entonces Elizabeth y esos nuevos amigos que habÃa conseguido se suben a una carreta que era propiedad de uno de estos chicos y deciden pues volverse al pueblo. Da la casualidad de que todos eran del mismo pueblo. Entonces para ellos mucho mejor. Fueron en la carreta y durante todo el camino venÃan bromeando. VenÃan diciéndose cosas, venÃan... rememorando momentos de la fiesta momentos que a ellos les habÃa gustado del baile, de la banda cuando en eso entre toda la oscuridad de la carreta obviamente recordemos que son los años 80 recordemos que los caminos son de tierra, no son de pavimento y ellos al menos no traen una lámpara Elizabeth me cuenta que lo que traen es como una lámpara pero de las antigüitas una como antorcha, como veladora, que la toman con una mano, pero no la tenÃan encendida. La luz de la luna bastaba y sobraba para que ellos pudieran, por asà decirlo, mirarse entre las sombras y mirar el camino, que estaba más o menos alumbrado. El caso es que al ir en el transcurso hablando, Ellos notan algo extraño.
4:01 Ellos notan que son seis, cuando en realidad deberÃan ser cinco. Uno de los integrantes se habÃa quedado. Los que subieron a la carreta eran cinco personas. Y en ese momento, entre toda la oscuridad, empieza a haber una persona de más. Entonces ellos comienzan a preguntarse qué es esto. Si se supone que cuando nos subimos, nomás éramos cinco. Pero como están en lo oscuro, solamente alcanzan a ver las sombras y ven que es una mujer. Pero esta mujer se encuentra sentada en un extremo de la carreta, completamente alejada de ellos. Solamente viene sentada ahÃ. Los chicos empiezan a preguntar. Elizabeth, más que nada. Bueno,¿ y esta quién es? Seguramente es una borrachita Tal vez una mujer, una chica Que pues se le subió el alcohol Y pues se subió a la carreta Y aprovechó que Ãbamos para el pueblo No será la primera vez Que tendrÃan que lidiar con algún borracho Que se le sube de polizón Entonces pues Elizabeth les dice Mira de seguro es una chica Que se subió porque estaba Porque estaba ebria Pero ellos tienen esa espinita Obviamente no la conocen Elizabeth toma el faro Y le pregunta, amiga,¿ quién eres?¿ Vienes de la fiesta? Porque no saben en qué momento se subió. En ningún momento
5:32 detuvieron la carreta. Pero la mujer no les contesta nada. La mujer no les dirige la palabra. Ella solamente está sentada, con el cabizbajo, con todo el pelo largo cayéndole a ambos lados, mirando hacia el suelo. Elizabeth y sus amigos... Comienzan a pensar, mira, tal vez si ya viene algo borracha, vamos a ayudarla. Viene un extremo de la carreta y no vamos muy recio, pero tal vez si se nos cae, se pega en la cabeza y pues hasta ahà queda. El caso es que Elizabeth se acerca junto con otro chico y justamente cuando iluminan con la lámpara que tienen ahÃ, ella me cuenta, Alex, lo que vimos no era una mujer normal. Pudimos ver que la piel de la mujer estaba pálida, tan pálida que se le marcaban sus venas, tanto en la muñeca como alrededor de los ojos. Sus ojos, por otro lado, eran completamente oscuros. Básicamente no era como si tuviera ojos, es como si tuviera las cuencas sumidas y el cabello pareciera como si se acabara de salir del baño, de bañarse. Esa mujer no era una humana.
6:56 Esa mujer era un espÃritu que se nos habÃa subido por el camino. O quién sabe, tal vez la misma Llorona, o tal vez alguna mujer que habÃa perdido la vida en aquellos caminos. Tristemente, las carreteras con muchas vueltas, desde aquella época, tenÃan mala fama. No porque hubiera accidentes, ojo, sino que me explica Elizabeth, sino porque a veces personas desaparecÃan por ahÃ, personas que sufrÃan ya sea de crÃmenes, de crÃmenes pasionales, y pues como en ese momento no habÃa mucha vigilancia, los cuerpos iban y a veces los dejaban a una orilla de la carretera o a veces enterraban los cuerpos en un hoyo y ahà los dejaban.
7:44 Y por ende, ese tipo de personas no tenÃan alguna manera de tener algún... ahora sà que lo sepultaran, una cristiana sepultura, o un descanso. Y es por eso que era bastante habitual, a veces, ver en esas calles de rancho alejadas, siluetas caminando, o a veces que se te subieran. Eran personas que habÃan perdido la vida, y que ahora se encontraban por ahà errando.¿ Qué sucede? Bueno, Elizabeth y sus amigos, en ese momento... La valentÃa salió de sus cuerpos. Todos brincaron por ambos extremos de la carreta. Dejaron ahà la carreta junto con los burros que los iban empujando, los iban jalando. Y corrieron. Corrieron y corrieron hasta llegar al pueblo. Ella me cuenta que era un trayecto muy largo, pero no les importó. QuerÃan alejarse, corriendo entre la oscuridad a ambos lados del monte. Ella dice que se cayó un par de veces, se rasguñó con algunas espinas, pero consiguió llegar a su casa y consiguió llegar con su familia.
9:01 El caso es que los chicos le platican a los padres lo que habÃan vivido. Ellos no se guardan nada. A pesar de que sea una experiencia paranormal, la gente de rancho conoce muy bien sobre esos temas y no se los toma a la ligera. Entonces los padres, tanto de Elizabeth como de sus amigos... salen del pueblo con caballos y llegan hasta donde está la carreta. La carreta tenÃa unas mulas, unos burritos que estaban muy bien entrenados y pues como nadie estaba en la carreta, los burritos se habÃan quedado ahÃ, no se habÃan movido. Llegaron los padres, empezaron a registrar todo, pero no encontraron a ninguna mujer. Pero lo que sà encontraron fueron unos rasguños justamente en la parte donde los chicos le dijeron que venÃa sentada aquella mujer. Unos rasguños que eran perfectamente marcadas las cinco uñas de las manos de una persona. Ahà estaban puestas, puestas fijamente. Desde aquel momento Elizabeth dice que se le quitaron las ganas de, pues ir a un baile que estuviera muy retirado, y aún más, Venirse durante la noche.
10:20 Pasadas de las 3 de la mañana, como algunos dicen, es la hora del diablo. Empiezan a ocurrir estos fenómenos paranormales. E incluso los camioneros dicen que en punto de las 3 de la mañana a 4 o 4 y media de la mañana es cuando ocurren más accidentes. Es cuando uno tiene que ir un poco más despierto. ¿No? Como vulgarmente se dice, un poco más avispado, ¿no? Porque... empiezan a haber sombras, empiezan a aparecer cosas, espÃritus como se le apareció a Elizabeth aquella noche. Mientras que Elizabeth y sus amigos creen que lo que se le subió era algún tipo de fantasma, su abuelo le dijo que lo más probable es que tal vez habrÃa sido algún tipo de bruja, algún tipo de bruja que solamente por asustar a los muchachos se les habÃa subido. Pero sea lo que sea, es algo que Elizabeth por fortuna nos cuenta. Jamás les volvió a pasar.
11:37 Esta siguiente historia es de parte de nuestro amigo Gilberto Buenavista. Gilberto ya es una persona de edad avanzada. De hecho, la historia se tomó la molestia de escribirnos todo detalle por detalle su nieto. Su nieto que le gusta mucho la cripta embrujada, al igual que Gilberto. Pero Gilberto ya es una persona de 87 años y nos quiere compartir una experiencia que le sucedió cuando él tenÃa apenas 37 años. Gilberto es una persona que se la pasó toda su vida en el pueblo de alimentando ganado, atendiendo su milpa. Entonces, como recibió esa educación desde muy pequeño, pues Gilberto está muy curtido en todo. De hecho, es una persona que no le teme a la oscuridad, ni le teme tampoco a esas leyendas que se cuentan entre los pueblos. De hecho, siempre cargaba con un machete muy afilado y siempre con un gancho de esos de carnicero. ya sea por si algo se encontraba, asà también como algunos animales salvajes, ya que los caminos de los pueblos suelen estar rodeados de monte, él siempre estaba listo para esto. Ãl recuerda que hubo un tiempo cuando su hermano tenÃa una milpa y que no sabÃa más o menos administrarla, ni tampoco los cuidados
13:08 que lleva, pues Gilberto le aventó la mano, le echó la mano. Y entonces cada mañana él iba a la milpa de su hermano que se encontraba cercana a un rÃo. Y pues la trataba, ¿no? De la manera que él hacÃa. El caso es que una mañana cuando él llegó muy temprano, por eso de las cuatro de la mañana, ya que él también tenÃa que hacer algunas otras cosas, empezó ahÃ, ¿no? Con la milpa. El caso es que él dice que esa mañana habÃa algo extraño. Ãl dice que el ambiente era algo extraño, era diferente. Era como si el agua hubiera abarcado más espacio. Y la niebla que estaba emergiendo era muy espesa. Ãl dice que eran dÃas de octubre.
14:01 Creo que muchos sabemos que en los dÃas de octubre, lejos de que también está Halloween, también está DÃa de Muertos. Muchos dicen que por esas fechas, pues algunos espÃritus muertos, deciden atravesar ese umbral que hay entre el más allá con la tierra de los vivos dicen también que octubre y noviembre asà como también semana santa son los dÃas en donde brujos en donde incluso demás personas que hacen trabajos pues deciden optar por esos dÃas porque es cuando los espÃritus están más aquà en la tierra y eso pues les ayuda a todos estos trabajos¿ A qué voy con todo esto? Es que Gilberto cuenta que en aquel preciso dÃa sintió toda esa aura pesada, además también de cómo se sentÃa observado por algunos ojos que él no podÃa ver. Ãl sentÃa miradas pesadas que se le clavaban de un extremo a otro, entre el monte, entre la laguna, entre el rÃo, donde se supone no deberÃa de haber nadie. Bueno, Gilberto sentÃa como lo miraban, sentÃa como lo seguÃan. Pero él dijo, mira, son cosas mÃas, seguramente estoy, como por ahà dicen, estoy sugestionado por algo. Aparte es un hombre
15:31 de rancho, él decide no pensar en eso y seguir con lo suyo, seguir con el machete. Pero el miedo estaba ahà y el miedo iba creciendo. hasta el punto de que él empieza a escuchar una especie de chapoteo que viene por atrás. Alguien se estaba acercando. Gilberto voltea, y como la niebla es muy espesa, no puede ver con propiedad qué es lo que se está manifestando, pero hay algo que viene. Es algo pesado y algo grande. Ãl piensa en un minuto que tal vez es un zorro, un tracuache, una rata de campo, algo pequeño, pero no, los chapoteos son grandes, algo pesado. Entonces se va acercando, se va acercando aquello, y empieza a ver por la niebla cómo se va dibujando la sombra de una persona.
16:28 Esa persona estaba saliendo de entre el agua, desde lo profundo de ella. Gilberto en ese momento saca su machete, bien afilado, desenfundado completamente y de planta cara pensando él claro de que tal vez era alguna persona que querÃa robar o que querÃa robarlo la criminalidad por esos lugares a veces está muy disparada el caso es que cuando la ve con propiedad aquella persona no es un hombre aquella persona es una mujer una mujer que se está acercando y que viene completamente empapada y que también viene con un vestido blanco. Y en ese momento Gilberto se espanta y dice,¿ la llorona? Sin pensarlo me dice Alex, yo pensé que era la llorona. Pensé que venÃa por mÃ, ahà la estaba viendo, tal vez como unos 10 metros como máximo, pero ahà estaba. Lo raro es que yo no la escuchaba como decÃan las populares leyendas. alaridos, llanto de una mujer diciendo,¿ dónde están mis hijos? No. Dice Gilberto, yo no escuchaba nada de eso. Yo al contrario de escuchar un llanto, yo escuchaba una risa. Aquella mujer se venÃa riendo.¿
17:59 Riendo de qué?¿ Quién sabe? Pero venÃa con una risa muy diabólica. Una risa que me puso los pelos de punta. Tan pronto se fue acercando cada vez más a aquella mujer, Gilberto pudo ver cómo aquella se le iba materializando una sonrisa exageradamente larga, y los ojos los tenÃa abiertos como platos, pelados completamente como dicen, observándolo fijamente mientras se reÃa. Gilberto, al ver que no es una persona normal, al ver que no es algo que él pueda combatir con un machete, no está seguro de esto. Se da la media vuelta y se esconde entre el monte, entre todo el terreno de su hermano. Obviamente listo con el machete, pero escondido.
19:00 Y es ahà donde él, como puede, hace el espacio para poder ver a aquella mujer que sigue caminando por el terreno de su hermano. y la ve como se detiene, se quita el vestido, y de una forma asombrosa, me cuenta Gilberto, empieza a ver como aquella mujer pasa de ser, ahora sà una persona al menos de apariencia, a convertirse lentamente en un perro blanco, con pelaje blanco, pero no era un perro bonito, era un perro como de pinta salvaje, Su pelaje estaba alborotado, estaba como que parado, sus colmillos eran excesivamente grandes. Era un perro feo, un perro de esos que lo ves y le sacas vuelta. El perro continuó riéndose entre la niebla y siguió su camino. Gilberto se tuvo que esperar ahÃ, cerca de algunos... Me cuenta, no pasó una hora, pero unos 40 minutos y se aguantó.
20:17 No quiso salir de su escondite. Se levantó después poco a poco y se fue. Jamás volvió al terreno de su hermano, pero tuvo una plática buena con él, ya que Gilberto habÃa ido a los terrenos del hermano a trabajarle su milpa, porque curiosamente todo lo que él plantaba ahà perecÃa, se secaba o simplemente no daba frutos. Obviamente su hermano pues se estresaba, decÃa, bueno,¿ por qué? Si yo trato mi tierra bien. Ahà es cuando Gilberto le dice, mira hermano, no. Tú tratas bien a tu tierra, pero tu tierra está embrujada. Yo vi a una bruja, o tal vez es un nahual, no lo sé. Pero ese tipo de cosas te enferma la tierra. A alguien no le gusta que coseches ahÃ. Y yo me la encontré, salió del rÃo. no importa que tantas cosas hagas, en aquella tierra nada va a crecer. Y dicho y hecho, el hermano de Gilberto trató, por todos los medios posibles, de poder hacer algo, que creciera algo, pero jamás pudo.
21:34 Al final de cuentas, pasaron tres años y tuvo que vender. Pero a Gilberto no se le olvida Que a veces uno compra tierras en donde ya hay dominios. Que a veces uno se mete sin querer a terreno embrujado. Rubén nos cuenta lo siguiente y nos envÃa un saludo a todos desde Toluca. Asà que un abrazo. Hermano, un abrazo, muchas gracias por compartir tu historia Un abrazo enorme hasta Toluca Rubén nos cuenta lo siguiente Comienza por decir que en su infancia Pues como le pasa a otra gran cantidad de niños en México No fue la mejor Sus padres siempre tenÃan pues peleas Peleas que en verdad superan a la de la familia mexicana promedio Cuando dicen que tus padres pelean mucho, bueno Los de Rubén sà peleaban bastante, tanto asà que desencadenó después en un divorcio. Pero a ella estaba en sus lÃmites el matrimonio. Además, él era hijo único, no tenÃa hermanitos con quien jugar en su casa, además de que llegaba, todo eran gritos, todo eran peleas, y de cierta manera a sus padres, pues como este ambiente era muy hostil, ellos estaban más enfrascados en pelear
23:06 entre ellos que en atender a Rubén. Y Rubén esto lo notó. Entonces Rubén se empezó a hacer, como popularmente dicen, un niño de la calle. No, como vulgarmente se dice. Pero es que a Rubén le gustaba más estar en la calle que en la casa. Eso sÃ, atendÃa muy bien a la escuela, hacÃa sus tareas por fuera y tenÃa un grupo de amiguitos. Este grupo de amiguitos y Rubén estaban adoptando, pues ahora sÃ, la maña o adoptando como hábito Irse a unos vagones del tren Estos vagones del tren Eran vagones Que ya se encontraban abandonados De trenes que sufrieron reparaciones Los quitaron O que tuvieron accidentes HabÃa algunos vagones destrozados En unas vÃas del tren que ya no eran funcionales Ya por ahà no pasaba el tren Y era como un depósito de chatarra Rubén y sus amigos iban por ahà Y se subÃan a los vagones Empezaban a estar por ahà Y ahà estaban como hasta aproximadamente las ocho y media, nueve de la noche.
24:15 Después de esto, él se iba para su casa. El caso es que una mañana en su escuela, él se portó mal y le contestó a una profesora. Como castigo, lo dejaron ahà dentro de la escuela para que trapeara, para que hiciera algunos labores como de intendencia. Se le notificó a su madre, se le notificó a su padre.¿ Y ellos no le vieron ningún problema? SÃ, hombre, repréndanlo, ¿no? Ellos dijeron. Rubén se quedó ahÃ, sus amigos se fueron, y él les dijo, miren, aguántenme en los vagones, sÃ, en los vagones del tren, yo cuando salga de aquÃ, voy para allá. Ah, está bien. Perdón. El caso es, Rubén salió por eso de las seis y media de la tarde. El castigo se postergó mucho. y como tenÃamos horario de invierno según él cuenta, pues, en horario de invierno, el sol cae mucho más temprano, entonces para cuando llegó él a los vagones, ya era de noche, y por alguna razón que él nos explica, al menos en ese momento, sus amigos no se encontraban ahÃ, sus amigos habÃan desaparecido, no habÃa nadie, a Rubén se le extrañó, dijo bueno pues, A ver, ya está oscuro, pero nosotros no nos vamos de aquà hasta las ocho y media, nueve. Porque no
25:45 hay nadie. Entonces Rubén se metió con su mochila y empezó a explorar los vagones. Se subió a donde siempre se subÃan y se sentó ahÃ, en la oscuridad. Y empezó a pensar y a pensar, bueno,¿ será que se habrán ido a un partido?¿ Será que se habrán ido a la tienda por algo? Y ahà recordó algo. Siempre que ellos llegaban a los vagones abandonados, dejaban sus mochilas en un vagón en concreto. Un vagón que se encontraba como que partido a la mitad. Y pues siempre dejaban sus mochilas ahà por si llovÃan o por algo. De hecho estaban muy bien escondidas a la vista. A Rubén se le prendió el foco, bajó y fue hacia aquel vagón.
26:30 Y se encontró con la sorpresa de que sus mochilas estaban ahÃ. Las mochilas de sus amigos ahà se encontraban. bien amontonaditas entonces ahà estaban pero aquà vino otra duda¿ dónde se encontraban? porque si se hubieran ido al campo se hubieran llevado las mochilas si se hubieran ido a sus casas también no las hubieran dejado ahà y ya ha pasado mucho tiempo como unos 30 minutos ya llevaba Rubén ahà solo como para creer que habÃan ido a la tienda si hubieran ido a la tienda ya hubieran regresado ParecÃa ser que sus amigos habÃan dejado las mochilas ahà y se habÃan ido. Y es ahà a Rubén lo que se le va extrañando. Y entonces empieza a subir de nuevo los vagones, empieza a revisar las mochilas, hay cuadernos, hay todo.¿ Qué sucedió? Y justamente en ese momento, mientras Rubén estaba pateando una lata, preguntándose dónde están sus amigos, ve a un hombre. Ve a un hombre que lo está viendo desde el oscuro. Un hombre que no sabe explicar Rubén si ha llevado ya tiempo. O será que habÃa aparecido recientemente. El caso es que al momento de que patea la lata, la lata cae en medio del vagón y por la luz que refleja una lámpara que viene de la calle puede ver la suela del zapato que se está moviendo y queda como toques. Como toques asÃ.
28:04 Y Rubén lo ve. Y él empieza a sentirse nervioso, porque, a ver, un extraño, incluso Rubén con la edad que tenÃa en aquel momento, que eran unos 12 años, sabe muy bien que él con un hombre de 25 años, tal vez de más edad, no va a poder. Y que él solo estando ahÃ, con ese extraño hombre que lo está viendo desde hace varios ratos ya, varios minutos que lo está viendo, no es una muy buena señal. Rubén empieza... a caminar hacia atrás. Camina y camina, pero no le quita la mirada de encima. Y el otro hombre, que se encontraba sentado entre la oscuridad, empieza a levantarse porque empieza a ver la sombra y empieza a ver cómo va saliendo del vagón poco a poco hasta que de plano lo ve con la luz de las lámparas. Ãl me dice, Alex, aquel hombre era un hombre mayor. Tal vez de algunos 50 años. TenÃa una barba densa. Y lo que más me dio miedo, tenÃa unos ojos rojos que brillaban.
29:16 Pero no eran unos ojos rojos como de cuento de terror. Eran unos ojos rojos como de enfermedad. Como si tuviera algo en los ojos. Las venas estaban muy marcadas asÃ, con un ojo enfermizo. Y eso le dio mucho más miedo. Rubén lo que hizo fue darse la media vuelta y correr. Corrió y corrió hasta que salió a la carretera. Ãl sentÃa cómo venÃa atrás de él algo. Ãl sentÃa unos pasos que venÃan muy pero muy cerca. Empezó a llorar y empezó a gritar. a gritar con todas sus fuerzas, hasta que un coche se detuvo. Tan pronto se detuvo el coche, Rubén saltó a él y le pidió a la persona que acelerara. La persona dijo que sà lo hizo, y le preguntó, niño,¿ qué estás haciendo?¿ Por qué espantaste al chivo? Y Rubén en ese momento no supo ni por qué dijo chivo. Rubén solamente entre lágrimas le dijo que aquel hombre se lo querÃa llevar, que aquel hombre se lo querÃa llevar. Una vez que se calmaron las cosas, que este conductor, que era un conductor algo joven, que venÃa solo, le preguntó ya más adelante, se habÃa detenido
30:48 el carro en su casa, etc. Le preguntó, oye chico,¿ de qué hombre me estás hablando? Y Rubén le contestó, más bien,¿ tú de qué me estás hablando?¿ Cómo que un chivo? pase y resulta algo extraño. Y es que el joven que recogió a Rubén que venÃa en el carro, él vio cómo Rubén estaba huyendo de un chivo negro muy grande y que querÃa cuernearlo. Mientras que Rubén dice que él en todo momento sintió y vio por la sombra que lo venÃa persiguiendo aquel hombre. Aquel hombre sentÃa las pisadas, veÃa el cuerpo del hombre moviéndose tras de él, mientras que el conductor dice que vio un animal. Cuando Rubén volvió al dÃa siguiente, sus compañeritos, sus amigos de siempre de la escuela, recordemos que en aquella época pues no hay celulares, no hay Facebook, si querÃas ver a tus amigos es hasta el siguiente dÃa en la escuela, no hay manera de comunicarte con ellos. El caso es que todo su grupo de amigos no fue a la escuela.
32:03 Y aquà se le hizo más extraño.¿ Por qué no vinieron? Y ese mismo dÃa, él fue con sus amigos a casa por casa a tocar. Y cada uno de sus amigos estaban ahà encerrados en sus casas. Sus padres estaban muy preocupados, ya que estaban pálidos. Pálidos, pálidos. Algunos tartamudeaban. Otros, pues, tenÃan ataques de miedo. Obviamente con el tiempo se fueron curando. No les tardó mucho, según explica Rubén. Pero todos le dijeron lo mismo a sus padres. Que alguna especie de criatura. Otros decÃan que hasta el mismo demonio se les habÃa aparecido en aquellos vagones abandonados. Y Rubén sabÃa que era cierto.
32:52 Porque a él también se le habÃa aparecido. pero por alguna obra divina, por alguna suerte que tuvo, no salió afectado tanto como sus amigos. SÃ, tuvo miedo en ese momento, pero muchos de sus amigos, el miedo se los habÃa, se habÃa apoderado de ellos completamente. Después de vivir esto, ni Rubén ni ninguno de sus amigos volvió a aquellos vagones abandonados, Sus padres tuvieron que ir por las mochilas, ya que los jóvenes salieron corriendo, dejando ahà todo. Esta cuarta historia viene de parte de Dulce RamÃrez. Esto le sucedió a ella, a ella y a su hermana, cuando tenÃan 22 años. En aquella época ellas pues se habÃan salido de la universidad, tenÃan universidad trunca, se encontraban en ese proceso de todos, a todos nos ha tocado de estar buscando chamba, de estar buscando empleo. Pues ustedes saben que a pesar de tener una preparatoria, universidad trunca, si no tienes experiencia es muy difÃcil incluso que te contraten en un empleo como de secretario, secretaria, cajero, etcétera. Entonces en
34:23 lo que ellos buscaban algún tipo de empleo, decidieron ponerse pues de emprendedores. Dulce y su hermana llegaron a la conclusión de que muchos trabajadores que entraban temprano en la zona céntrica necesitaban pues algún desayuno rápido y asà como se pusieron en su establecimiento a vender café con pan. Café con pan, atole, avena, vendÃan sus vasitos. El caso es que esos trabajos son a muy tempranas horas de la mañana. Prácticamente a las 4 de la mañana, 4 y media, uno tiene que estar listo porque hay empleados que pasan y ocupan comer algo rápido. Y ustedes saben que llegar a esos puntos céntricos en mitad de la madrugada a veces suele ser algo tenebroso. Dulce cuenta que entre todo el camino se van completamente solas. cargando mesa, cargando todo y una vez que se posicionaban en punto de las 5 siempre pasaban un grupo de viejitos estos viejitos eran de parte del ayuntamiento este ayuntamiento que les pagaba pues para que limpiaran las calles para que recogieran basura en el transcurso de la mañana eran unos viejitos muy platicadores siempre llegaban con Dulce y su hermana platicaban con ellas, compraban algo y se iban, el caso es que hubo una mañana,
35:55 en que esos viejitos no llegaron, simplemente no llegaron, a ver, a veces faltaba uno o dos cada ciertos dÃas, porque tienen que faltar en algún momento, pero todos los viejitos no llegaron, eran seis en total, seis viejitos que iban diariamente por su café con pan, A Dulce y su hermana esto se le hizo sumamente extraño, pero pues a final de cuentas decidieron seguir con su... Listo, disculpen. Al final de cuentas decidieron seguir con su trabajo, ¿no? Pero la mañana siguiente, es decir, ellos, los viejitos faltaron un dÃa, y al dÃa siguiente ellos los pudieron ver, las dos hermanas pudieron verlos, pero era de una manera muy extraña, Dulce dice que siempre se posicionaban a vender su café con pan, enfrente de una iglesia, esta iglesia que era la que ponÃan ahà en las placitas, en la zona centro, y ella vio como esos viejitos iban en fila, en una fila muy perfecta hecha, asà caminando uno tras otro, y todos se metieron a la iglesia, Algo sorprendente porque la iglesia no está abierta a las 24 horas y la iglesia se abre en punto de las 7 de la mañana. Bueno, los viejitos entraron a las 5 de la mañana, solamente empujaron
37:28 la puerta y entraron. Pero ya no volvieron a salir. Dulce se extrañó. A pesar de estar en el punto de venta atendiendo a otros clientes, ella notó que la puerta jamás se volvió a abrir. Y como si la... coincidencias fueran benditas, como si todo se hubiera posicionado exactamente aquel dÃa, llega una persona, trata de entrar a la iglesia antes de las siete, por eso las seis cuarenta, y no puede. Y como ve a Dulce y a su hermana vendiendo ahÃ, ella se pasa la carretera y les pregunta, disculpen muchachas,¿ a qué hora abren la iglesia?
38:11 Es que quiero llevar algo al no algo al santÃsimo, aprender una veladora, etc. Era una mujer creyente. Dulce le dice, mire, que yo sepa se abre a las siete, pero a punto de las cinco de la mañana ahorita entraron unos amigos, unos señores mayores, y la puerta estaba abierta. No ha venido el sacerdote, no ha venido ningún monaguillo, ninguna persona que atiende la iglesia, pues creo que está abierta. Y la señora le dice, no, la iglesia no está abierta. La iglesia está asegurada... Dulce pasa la carretera... Va hasta la iglesia... Trata de empujarla... Y la puerta no se abre...
38:53 La puerta está asegurada... Se extraña... Después llega el sacerdote... Y encuentra que el sacerdote es el que la abre... Y ella por curiosidad entra a la iglesia... Y ve que está completamente vacÃa... Los ancianos que acababan de entrar... Que ella conocÃa eran sus amigos... No están adentro. Y la única puerta de acceso es esa, la central, y otra a un lado. Pero la otra también se encuentra cerrada. Algo muy extraño, pero que deja pasar aquel dÃa. Pasan los dos siguientes dÃas y no vuelve a haber aquellos viejitos.
39:35 Aquellos ancianos simplemente ya no se pararon ahÃ. Y al tercer dÃa se da con la noticia. De una amiga... Una chica que tenÃa una papelerÃa cercana... Y les dice... No supieron del accidente... Y Dulce y su hermana se quedan...¿ Pero de cuál accidente? De la de los viejitos... Los viejitos que limpiaban las calles... Tuvieron un accidente... Y es ahà cuando Dulce y su hermana... Pues se ponen más... Más al pendiente... Que les expliquen...¿ Qué tipo de accidente tuvieron? La chica empieza a decirles que... Todo el grupo de viejitos... se encontraban limpiando unos camellones muy pequeños entre unas carreteras pues muy transitadas y una persona como era sábado en la mañana habÃa tenido una borrachera el dÃa viernes y eran en punto de las 7 de la mañana casi 7 de la mañana obviamente todavÃa venÃa borracho y venÃa en su auto a toda velocidad ocurrió el accidente los viejitos perecieron tristemente los 6 se los habÃa llevado Y como al ser ya personas grandes, pues es más que obvio que esos cuerpos no resisten mucho. El caso aquà es que Dulce me cuenta que ese accidente habÃa ocurrido cuatro dÃas antes.
41:01 Eso quiere decir que cuando vio a aquellos viejitos entrando a la iglesia, ya no estaban con vida. Dulce me explica que Tal vez lo que vio entrar en realidad no eran sus amigos, sino el alma de ellos que se estaban despidiendo, que estaban entrando por última vez tal vez a la iglesia, ya que todos ellos eran muy creyentes y muy católicos. Tristemente habÃan perdido la vida y ese habÃa sido su último recorrido. Desde ese momento Dulce dice que ya no pudo ponerse enfrente de aquella iglesia.
41:44 Tuvo que darse la vuelta, no por miedo, sino por tristeza. Y vamos a empezar con esta primera historia que estoy seguro les encantará. Brenda Escalante. Brenda nos cuenta que esta experiencia le sucedió en el año 2019. Todo antes de aquel dichoso encierro que todos tuvimos, ¿no? Bueno, Brenda en aquel tiempo trabajaba en un hospital. Este hospital era particular, ¿no? Privado.
42:36 Entonces tenÃa pues ciertas áreas... en donde a los recién nacidos se les ponÃa y se les cuidaba con mucho fervor. De hecho, Brenda, al tener esta simpatÃa por los recién nacidos, a ella siempre le gustaron mucho. Si bien estudió para ser enfermera, uno de sus sueños era ser pediatra, ¿no? Enfocarse más que nada en los niños. Brenda tenÃa este conocimiento y este gusto desde muy joven, asà que cada vez que podÃa, pedÃa a ver si de alguna manera le podÃan dar la vigilancia de los recién nacidos, para cuidarlos, para estar con ellos, y llegó en cierto punto que la mandaron a esta área durante el turno de noche.
43:24 Para ella era algo fascinante, ver a los niños dormir, más que nada cuidar a los que estaban más delicaditos en la incubadora, etc. El caso es que Brenda me explica una noche, Que cuando iba caminando por aquel pasillo... Que estaba perfectamente iluminado de noche... Pero aún asà estando iluminado... Un pasillo del hospital... Excesivamente grande... Y también muy silencioso... Pues causa esa aura... De suspenso incluso... A pesar de que tú ya has trabajado mucho tiempo ahÃ... Brenda iba caminando... Y solamente se escuchaban los sonidos de sus tacones... Cuando en eso... Ve algo que le llama mucho la atención...
44:07 Dentro precisamente Del área de los recién nacidos Ella dice que ve una sombra de una mujer Pero no era cualquier mujer Era una mujer que traÃa uno de estos sombreros Muy caracterÃsticos de las enfermeras antiguas ¿No? Que tenÃan aquà un gorrito con una cruz Que funcionaba como una especie de diadema De una corona A ver Brenda se queda pensando, obviamente si bien es nueva en el hospital, ya lleva un par de meses ahà trabajando. Ella conoce perfectamente que los uniformes de las enfermeras no suelen tener ninguna corona, al menos en ese tiempo. Entonces se las extraño.
44:55 Ella ve a aquella enfermera por afuera de la zona, de la oficina. la alcanza a ver por una ventana, asà que solamente ve la silueta y poco más, no puede ver con propiedad su rostro, no puede ver con propiedad sus facciones, entonces que hace Brenda, apresura el paso, ya que el área de recién nacidos le pertenece a ella para cuidar aquella noche, y técnicamente nadie podÃa entrar, ya que se necesitaba una llave especial, que solamente tenÃa cierto personal de la enfermerÃa, y también ella, ella usa su tarjeta, entra al área de recién nacidos, y al momento de entrar, se da cuenta que el área está absolutamente sola, habÃan pasado apenas fracciones de segundos amigos, ella explica que solamente caminó, dio la vuelta y entró, y continúa viendo la sombra de aquella mujer, ahà dentro, con los niños, con los bebés, no era lógico que de un momento a otro aquella mujer hubiera desaparecido. Además, Brenda me cuenta también que solamente habÃa un acceso a aquella parte de los recién nacidos, una puerta solamente, y esa puerta solamente se abrÃa con la tarjeta de seguridad de ella y de otro personal. Asà que si aquella mujer
46:26 hubiera salido, tendrÃa que haber salido por esa misma puerta. Y en ningún momento salió ninguna persona. Brenda, obviamente, algo espantada, pero también muy, muy agilizada, o sea, lo hizo de manera muy rápida, empezó a ver bebé por bebé, ¿no? Cada una en su camita. Empezó a checarlos y al momento que estaba caminando entre los pequeños pasillos que hacÃan las camitas, las cunas y las incubadoras de los niños, se dio cuenta de algo y es que se resbaló. Se resbaló con algo, con un lÃquido viscoso que habÃa debajo del piso. Brenda en ese momento enfoca su mirada hacia abajo y ve que hay una especie de agua, una especie que ella se incluso se atreve a decir que era como placenta. Y ella ve que se puede dibujar claramente las huellas de una persona. Ojo, huellas de pies humanos No suelas, nada de una marca de un zapato, de alguna chancla, no. Se alcanza a disimular muy bien y se dibujan de manera muy bien las plantas de pies de alguna persona. Eso quiere decir que habÃa habido alguna persona caminando descalza en aquel cuarto de los recién nacidos.
48:01 Pero ella me platica, el lÃquido Alex, el lÃquido. era lo más extraño, porque era viscoso, era baboso. Brenda de alguna manera trata de que esto no le afecte, va por un trapeador y empieza a limpiar. Y ella me dice, me tomó como unos 20 minutos limpiar, ya que las huellas se extendÃan por todo el cuarto de los recién nacidos, como si aquella persona descalza, que estuviera mojada por algún tipo de lÃquido viscoso, estuviera caminando de un lado hacia el otro. Entonces yo empecé a trapear, empecé a borrar aquellas huellas. Pero eso no terminó ahÃ. Brenda dice que tomó su lugar, se sentó en el escritorio, empezó a checar las cosas que tenÃa que checar, papeleo, algunos expedientes médicos, etc.
48:58 Cosas de trabajo. Y en eso, ella empieza a escuchar por fuera de la habitación de los recién nacidos, es decir, enfrentito en la puerta de ella, como alguien camina de izquierda a derecha. Pero al caminar, los pasos que ella escucha por fuera de la puerta son pasos muy caracterÃsticos de la planta del pie de una persona cuando ésta está mojada. Esto quiere decir que era... Como los pasos de una persona que acabara de salir de bañarse... Brenda se levanta... Obviamente confundida... Porque esos pasos de escucharlos en el hospital no son comunes... A ver, si escucha tacones...
49:48 Obviamente es una enfermera... Si escucha suelas de zapatos... Pues obviamente algún doctor, un intendente... Pero alguien descalzo... Y con las plantas de los pies mojadas... Eso es muy extraño... Se levanta... Abre la puerta, sale... y no hay nadie afuera en el pasillo, no hay nadie, el pasillo está solo, iluminado sÃ, pero perfectamente vacÃo. A Brenda para este momento ya le empieza a dar algo de miedo, ella decide salir un momento, tomar un poco de aire, va con sus compañeras y les pregunta asÃ, como que tanteando el terreno, ¿no?
50:35 una pregunta al aire, oigan disculpen, ustedes no se han encontrado con huellas, asà este, como con huellas de plantas de pies, pero mojadas, como si alguien se hubiera mojado y hubiera estado caminando descalzo, sus compañeras le dijeron que no, pero que no era la primera vez que alguien le decÃa esto, pero que eso era de muy mala suerte, no para la enfermera, sino para el cuarto de los recién nacidos, sus compañeras le contaron que no están seguras si es alguna especie de espÃritu maligno, o tal vez la famosa planchada, o tal vez simplemente la muerte.¿ Por qué?
51:23 Porque sus compañeras le dijeron que cada vez que una enfermera veÃa alguna sombra adentro en el cuarto de recién nacidos, y veÃa esas huellas, por lo regular, un nene, un bebé que se encontraba ahÃ, siempre fallecÃa a los dÃas siguientes, más concretamente niños que se encontraban en una situación delicada de salud. Brenda se regresó, y como si todo estuviera acorde para repetirse, ella vuelve a ver aquella sombra, paseándose, pero en esta ocasión cargando lo que parece ser un niño.
52:07 Vuelvo y repito, ella no puede verlo con propiedad, porque solamente la luz permite iluminar el pasillo, pero no permite iluminar adentro de la sección de los recién nacidos, entonces solamente ve su silueta oscura cargando un bulto, como si fuera un bebé. Brenda se apresura, entra al cuarto y ya no hay nadie. Brenda en este momento no sabe muy bien qué pensar... Entonces simplemente... Le pide ayuda a una amiga que tenÃa ahÃ... Para que por lo menos... La haga compañÃa algunas dos horas... Y ella pueda agarrar suficiente valor... Para poder seguir con el turno ella sola...
52:53 Ella me platica... Alex... Afortunadamente... No volvió a ver aquella sombra... No volvió a ver aquel ente... Pero tristemente... Aquella leyenda que me contaban mis amigas tenÃa razón, porque en el transcurso de los siguientes tres dÃas, un niño, el que estaba precisamente en la incubadora, terminó perdiendo la vida. Asà que, dicho y hecho, lo que se decÃa de aquella leyenda era verdad. Ella no sabe, como sus compañeras dicen, si es alguna especie de espÃritu si es la misma planchada, o algo, pero algo se presenta ahÃ, alguna especie de entidad va y se presenta en aquel hospital, y se lleva el alma del recién nacido, pero primero va y lo visita, lo carga en sus manos, como algún tipo de premonición retorcida. Bueno, Luis Carrillo, disculpen, nos envÃa un fuerte abrazo desde Chihuahua y nos quiere contar una experiencia que le sucedió. Luis es doctor, actualmente tiene 42 años, palancas necesarias, pues es difÃcil conseguir trabajo en un lugar más o
54:25 menos bueno. Esto a Luis pues le estaba pasando, a pesar de ser doctor, y pasar sus años haciendo su servicio, etc. Luis nos explica que uno de sus primeros trabajos fue pues agarrar trabajo en lo que viene siendo consultorios, ¿no? Consultorios, para que me entiendan, pues estilo farmacias similares, estilo farmacias incluso pequeñas, ¿no? De colonias, de ciertas localidades en pueblitos. La paga no era para nada buena, pero pues... él podÃa ayudar de alguna manera a personas que tenÃan pues bajos recursos, personas que estaban lejos de ciudades, lejos de centros de salud, lejos de hospitales que pudieran por lo menos tratar fuertes enfermedades, asà que pues Luis por lo menos por esa parte estaba bien en su conciencia ya que estaba apoyando a muchas familias en pues en estados precarios, el caso es como vivir en una zona lejana, A veces, o son dos cosas, tienes noches con muchos pacientes o tienes noches en las que de plano no hay nadie. Bueno, a Luis le tocó en una ocasión no tener a nadie. Afortunadamente, nadie, al menos en la cercanÃa, se estaba enfermando o se habÃa enfermado ya que no le habÃa caÃdo ningún paciente.
55:50 Al lado del consultorio de Luis se encontraba una farmacia. En esta farmacia habÃa una enfermera que era la que se dedicaba a poner ampolletas, dar diferentes tratamientos que no requerÃan un doctor, por asà decirlo, y pues estaba la señorita que atendÃa la farmacia. Luis en ese momento estaba en su consultorio, estaba en el laptop checando algunas cosas, cuando en eso él empieza a sentir y también a escuchar unos talonazos, esos famosos talonazos como cuando un niño está corriendo, Cuando un niño corre descalzo Con mucha adrenalina Lo que él pensó en un principio Bueno, llegó una familia Importando poco que sean las 3 de la mañana 4 de la mañana A veces llegan familias Pues que no tienen con quien dejar a los niños Se los llevan Tal vez el hermanito, la mamá o el papá Están delicados Se les subió la presión, etc Tienen que ir al médico a tratarse El caso es que él estaba esperando Que alguien entrara pero no entró nadie, nadie tocó a su consultorio, nadie tocó la puerta, nadie lo llamó, bueno, a lo mejor seguramente nomás viene por una ampolleta, pero de nuevo, en la puerta de su consultorio empieza a sentir y escuchar de nuevo aquellas pisadas que van corriendo como si estuvieran jugando, de izquierda a derecha, igual, y
57:23 también empieza a escuchar una risita, una risita como de niños, Luis en ese momento se levanta, va, abre la puerta de madera, checa, ahà están los asientos vacÃos de los pacientes que llegan y lo esperan, luego más adelante hay un pequeño pasillo, y luego ya la puerta, no la giratoria, y no ve a nadie, solamente escucha a lo lejos las voces de sus compañeras que están platicando, que están comadreando como él dice, pero no ve a ningún niño, Se le hace extraño, pero de nuevo cierra la puerta, va y se sienta, sigue en su laptop. Cuando de nuevo vuelve a escuchar los talonazos del niño corriendo, él dice que, por la forma en que corre, tal vez serÃa un niño no con más de 5 años, es decir, un niño pequeño. También por la risita, él alcanza como que a discernir más o menos. Se levanta nuevamente. Abre la puerta y esta vez sale, se da la vuelta y en cuestión de segundos llega con sus compañeras y les pregunta. Bueno, no les pregunta asà nomás llegando. Primero llega, les hace plática y después les pregunta muy sutilmente. Oigan, disculpen,¿ ha venido alguna familia?¿ Han dejado algún niño aquà malo?
58:52 Pero la enfermera y la otra chica que atiende la farmacia le dice que no. que no ha venido ninguna familia, que el último paciente que atendieron fue uno a las 11 de la noche y ya, y solamente vino por unas pÃldoras y con lo mismo se fue, pero familias y niños ninguno ha venido, a Luis se las extraño, y luego vuelve a su asiento, a su consultorio, empieza de nuevo con el laptop, y en ese preciso momento cuando empieza a escuchar los ruidos, se levanta en seco habÃa dejado su puerta entreabierta y como la habÃa dejado entreabierta rápidamente solamente gira la cabeza y alcanza a ver a alguien alcanza a ver a un niño ahà me platica Alex vi a un niño o al menos la mitad del rostro de un niño como habÃa dejado la puerta semiabierta vi una rendijita y por esa rendijita pudo ver como se sumaba el ojo de un niño la sonrisita de un niño que se encontraba parado observándolo, desde el pasillo, obviamente él en ese momento no capta que sea algo malo, uno no piensa en ese momento, ah fantasmas me quieren espantar, no, él piensa, hay un niño, que anda de polizón, que de seguro se está escondiendo por el estacionamiento, que de seguro anda escondido por ahÃ, tal vez un niño de
1:00:23 la calle, quien sabe, tal vez un niño que, pues de seguro hay una fiesta cerca y anda aquà haciendo travesuras. A ver, los niños son asÃ. Luis se levanta, abre la puerta, no alcanza a ver al niño, no alcanza mucho menos a escuchar las pisadas cuando éste se va alejando. Es como si el niño simplemente se disipara, se desvaneciera, de una manera muy extraña. Bueno, Luis va nuevamente con sus compañeras y les pregunta A ver,¿ no han visto a un niño por aquà jugando? Porque les juro que vi a un niño que se estaba asomando por la puerta DÃganme de una vez Porque pues, son las 3 de la mañana, casi las 4 No es para que un niño ande solo corriendo por ahà Y es ahà cuando sus compañeras se quedan heladas y le dicen Doctor, aquà no hay ningún niño Aquà no hay ningún niño, al menos vivo.
1:01:28 Lo que sucede es que en este mismo terreno donde estamos nosotros, anteriormente cuando el pueblo apenas estaba construyendo, habÃa una escuela. Se podrÃa decir que era una escuela, pero era una escuela de las de antes, palos de madera, paredes también de madera, techo de lámina, pero de ni siquiera una lámina buena, una lámina corriente, incluso algunos pedazos de lámina y de madera que ya se recuperaron de la basura, todos podridos. El caso es que en una inundación, en una tromba, como por ahà dice un huracán, ya que estaban cerca de un lago, pues hubo una inundación.
1:02:16 Parte del terreno que estaba arriba de una loma, o sea, se deslizó, junto con el agua y con ella cayó tierra cayó rocas cayeron árboles y pues la escuela se derrumbó tristemente esto pasó en la mañana algunos padres más en ese tiempo pues aunque lloviera mandaban a sus hijos y pónganle ustedes que en la mañana cuando estaba empezando toda la lluvia pues un padre pues piensa que es una lluvia de pasada ¿no? Pero sabemos que ese tipo de tormentas cambian de un momento a otro. Y en aquel tiempo no existÃan, por asà decirlo, redes sociales o cada persona tenÃa una televisión en su casa porque no habÃa.
1:03:04 Asà que no sabÃan que venÃa una tormenta. Tristemente, pues, hubo niños que perdieron la vida. El caso es que hubo dos que tres niños que perdieron la vida ahÃ, la escuela se retiró, el terreno tuvo un nuevo dueño, y ahà se construyó la farmacia y el consultorio. Entonces muchos dicen que en esa área se empiezan a escuchar risas de niños, como ellos corren de un lado al otro, y que se recomienda siempre no tener ninguna especie de juguete Ninguna especie de tenis chiquito Es decir, que si van pacientes Llevando niños con peluche, llevando niños con juguetes Que no los dejen Porque eso solamente activa más Todo lo paranormal Toda la actividad sobrenatural Al momento de haber juguetes o algo que haga alegorÃa a algún niño A ver, Luis, en ese momento cuando le están contando todo esto pues en un principio para él es difÃcil entenderlo. Ãl me cuenta que si bien es una persona que cree en Dios, hace sus oraciones, en un principio le cuesta creer cuando no ha sufrido de ninguna apariencia paranormal, alguna actividad que
1:04:36 le haya sucedido a él. Entonces él se queda con esto, pero a la noche siguiente, él quiere, por asà decirlo, estar seguro, de que esto que le cuentan sus compañeras, pues sà suceden, ¿verdad? Entonces,¿ qué hace? Agarra un peluche que él tenÃa, se lo lleva esa noche a su consultorio y lo deja sentado en una de las sillas donde las personas van y lo esperan para hacer consulta. Entonces él me explica, Alex, yo fui y solamente senté la jirafa. Después de eso me fue a mi consultorio e incluso me asegura que se le olvidó por completo que el peluche estaba ahÃ. Atendió un par de personas y cuando él se acordó que tenÃa que salir de su consultorio, él nada más abre la puerta y ve ahà sentado enfrente de él. A la jirafa Pero sentada de perfecta manera ¿SÃ? Luis la habÃa sentado solamente asà como sienta cualquier peluche Pero no La jirafita estaba sentada Viendo hacia la puerta Con ambas piernitas abiertas Y con las otras dos patitas Puestas hacia enfrente Como si fuera
1:06:06 un perrito Es en ese momento que Luis Pues se dio cuenta Que lo que decÃan era verdad Agarra el peluche en esta ocasión Va y lo pone adentro de un pequeño armario metálico que él tiene Que son como casilleros Y lo cierra con llave Aquella mañana cuando su turno estaba acabando Llegó otro doctor, empezaron a platicar Y él ya se iba Ãl ya se estaba incluso subiendo a su coche Y se acuerda, dejé el peluche adentro Bueno, no creo que pase nada Pero cuando él se va subiendo a su coche, alcanza a ver a aquella jirafa sentada en la banqueta en frente de su coche. Era la misma. En ese momento, él se va, abre el casillero, importándole poco que su compañero doctor está ahà ya sentado, ya se está, pues ahora sÃ, esté preparando para su turno.
1:07:11 Y ve que la jirafa ya no está dentro del casillero. Esto no es algo normal porque, a ver, le metió llave.¿ De qué manera puede ser que la jirafa haya salido? No hay manera alguna. Y precisamente se la habÃan puesto enfrente de su coche, como si se estuvieran despidiendo de él. Ãl fue, agarró a aquella jirafa y en el camino a su casa, que era bastante largo, la tiró. Después de eso me cuenta, Alex jamás volvió a llevar algún peluche.
1:07:53 Y cada vez que escuchaba algún tipo de ruido, más concretamente algún tipo de ruido de niño, me ponÃa nervioso. Pero inmediatamente me salÃa del consultorio e intentaba andar con las chicas de la farmacia, con la enfermera. HacÃa todo lo posible para no escuchar esos ruidos. porque yo sabÃa que no eran normales. Yo sabÃa que aquellos ruidos provenÃan de almas que aún no encontraban la paz. Eric nos cuenta lo siguiente. Ãl era intendente en esta etapa de su vida Pues él apenas tendrÃa algunos 20 años. Sabemos que a esa edad pues uno no tiene experiencia en nada.
1:08:53 Ãl todavÃa estaba viendo lo de estudiar en una universidad, que si no, que si sÃ. Entonces buscó algún empleo, el cual fuera más o menos bien pagado. Y pues tuviera un horario también acorde a esto. No un horario muy largo. Entonces Eric dio con el trabajo de intendente en un hospital. Le interesó. Pero aquà el detalle es que solamente habÃa turnos de noche. Eric no estaba acostumbrado, pero le entró. Ãl pensó que con un buen café, y tal vez distrayendo su cerebro limpiando, pues las horas se le iban a pasar más rápido. Además, muchos le dijeron que los horarios nocturnos tienden a ser más tranquilos que los horarios diurnos. No hay tantas personas que vayan durante la noche. a no ser de ser un hospital muy grande, público, en donde sÃ, hay personas tanto de noche como de dÃa. El caso es que Eric acepta este trabajo. El hospital donde él entra, si bien es un hospital de gobierno, no es un hospital al que vaya mucha gente, de hecho es un hospital militar, según me explica. A veces se encuentra lleno, otras veces más o menos vacÃo. El caso es que Eric le empiezan a decir más o menos en qué piso, en qué pasillo y en qué habitaciones él tiene que entrar a limpiar a profundidad. Algunas de estas habitaciones a donde él
1:10:25 entra son habitaciones con varios pacientes, habitaciones compartidas. Casi no hay habitaciones solamente para un paciente. Los que son, son habitaciones grandes, varias camas y lo único que los divide es Pues es una cortina, ¿no? El caso es que a Eric ya le habÃa tocado antes Entrar a este tipo de habitaciones Y dar la limpieza con pacientes que hay ahà Y él también cuenta que en algunas ocasiones Pues es un poco difÃcil Ya que algunos pacientes están quejando Algunos están llorando Otros están dormidos Es un ambiente algo tenso Pero él puede controlarlo Pero en aquella noche Se le dio la orden de limpiar una habitación Que al menos En papel, ¿no? Cuando le entregaron lo que tenÃa que hacer Le dijeron que aquella habitación se encontraba VacÃa Ãl dijo, bueno, al menos pues Voy a hacerlo rápido No voy a estar escuchando Pues sÃ, los quejidos de los pacientes Y todo va a estar bien El caso es que Ãl al entrar A aquella habitación Se pone a ver que la habitación está vacÃa. La habitación, de hecho, se encuentra llena. HabÃa siete pacientes adentro de aquella habitación, uno recostado en cada cama. Ãl esperó que
1:11:55 al menos tres de esos pacientes, o cuando menos uno, se encontrara dormido. Pero no. Todos estaban despiertos, con los ojos abiertos, mirándolo de pieza a cabeza. Eric en ese momento pues se pone algo tenso Y empieza pues a trapear Empieza a hacer su trabajo Aunque de manera un poco incómoda En ese momento Eric empieza a escuchar voces Voces que le hablan a él Los pacientes al parecer lo conocen porque le empiezan a decir Eric, Eric Eric voltea Pero para su sorpresa él no reconoce a ninguno de los rostros que él ve Los pacientes tienen una apariencia demacrada, según me explica él. Tienen una apariencia como si tuvieran algún tipo de enfermedad terminal. Y esto, a veces, aunque uno no quiere, pues le da miedo. Esas manchas, esa piel pegada a los huesos, etc. Eric en ese momento...
1:13:12 empieza a hacerles caso, a no decir, bueno,¿ y ustedes quiénes son? Los conocemos. Pero esos pacientes no quieren decirle nada, solamente empiezan a hablar de él de temas muy burdos. Según me cuenta Eric, son temas que vendrÃan a ser temas normales, ¿no? Este, de cómo es el trabajo, de que si le ha tocado más pacientes, etc. Lo extraño es que estos pacientes le empiezan a hablar a Eric como si fueran amigos, pero más temprano que tarde, a Eric le empieza a dar mucho miedo, cuando los pacientes empiezan a decirle información, o empiezan a preguntarle cosas muy personales, muy personales como, por ejemplo de su madre, según me explica él, su madre en aquel momento tenÃa una enfermedad muy fea, y los pacientes sabÃan sobre aquella enfermedad, También sabÃan que su novia se encontraba embarazada. Entonces a esto Eric le empezó a incomodar. Para decir, a ver, no conozco a estas personas.¿ Cómo saben tanto de mÃ? Entonces como puede se sale de la habitación temblando. Pero él sabe que tiene que regresar a terminar de limpiar. Pero no quiere hacerlo solo. Y es comprensible. Entonces va con su compañero. su compañero que en ese momento pues también era intendente, se llevaba bien con él, y le dice, oye,
1:14:44 ahorita que termines ahÃ, o si quieres yo te ayudo a terminar más rápido, pero por favor vente conmigo, o sea, ayúdame a sacar a esta sala de pacientes que tengo, porque francamente me están dando miedo, tal vez ya que me ven contigo pues me dejen de hacer esas preguntas, me dan miedo, A ver, su compañero se rÃe un poco, bromea con él, pero lo entiende. En fin, Eric le ayuda a su compañero a terminar rápido la limpieza que tiene ahà en el pasillo, y los dos se van para terminar la limpieza de Eric.¿ Cuál es su sorpresa? Que al abrir la puerta, ya no ven a nadie.
1:15:26 Las camas estaban vacÃas. De hecho, las camas estaban perfectas. Estaban tendidas. Las cortinas estaban corridas Y Eric en ese momento se pone a pensar A ver Yo entré y esto estaba lleno de pacientes¿ Habré entrado a la habitación correcta? Se pone a checar el número No, si es la misma habitación Se pone a checar el piso ¿SÃ? Se habÃa quedado exactamente hasta la mitad Y solamente la mitad del piso estaba limpia¿ A dónde se fueron los pacientes? total al caso no quiere darle muchas vueltas al tema, su compañero y él se ponen manos a la obra, obviamente su compañero está confundido, él le habÃa dicho según Eric que habÃa muchas personas ahÃ, personas que ya no están, y al terminar se van, pero antes de terminar su turno Eric le pregunta a una chica de administración que se encuentra en recepción abajo, La chica que siempre le dice qué es lo que tiene que hacer. Y le pregunta, oye disculpa. Perdón, disculpa. A esta sala que me mandaste a limpiar, me dijiste que estaba vacÃa. Y la chica le dice, sÃ, está vacÃa,¿ por qué? Pues que me encontré a unos pacientes muy extraños ahÃ. Y me estaban
1:17:00 haciendo plática. Y la chica le responde una y otra y otra vez. No hay forma de que te hayas encontrado con más pacientes porque en aquella sala no hay nadie. Estás sola. No tenemos a nadie diagnosticado ahÃ. El caso es que Eric desde esa vez pidió y pidió dÃa con dÃa hasta cansar al administrador que lo pasaran al turno de dÃa. Si bien el turno de noche es mucho más tranquilo y llevadero, podrÃamos decirlo, durante el dÃa al menos Eric me dice que nada como eso le volvió a pasar. Evelyn nos cuenta lo siguiente, ella es enfermera, ella es enfermera en lo que vendrÃamos a ser Un hospital muy, muy popular aquà de México Unos hospitales, ¿no?
1:18:05 Que hay dentro de la República Mexicana Ella dice que su trabajo Pues depende de hacer varias cosas, ¿no? A veces la ponen en la zona de urgencias Otra vez la ponen en otra zona El caso es que aquella noche Estaba a su cuidado, ¿no? Lo que ella tenÃa que cuidar primordialmente Eran a cinco viejitos Los cuidados eran los que tendrÃa que tener cualquier persona que ya tiene signos vitales bajos. Checar presión, checar latidos de corazón, checar que no haya nada fuera de lo normal. A ver, las personas de tercera edad pues tienen estos estados volátiles, ¿no?
1:18:46 Que van asÃ. Evelyn tenÃa que pasar siempre por eso de las 2 de la mañana a checar estos signos. Y a checar, obviamente, que todos los viejitos estén dormidos. Todos estos viejitos estaban aconglomerados en una sola habitación. Estos cinco viejitos se encontraban ahà recostados, en filita. Evelyn le entraba, checaba a cada uno de ellos y se iba. Obviamente todos los viejitos debÃan estar dormidos porque les daban una pÃldora especial. No era una pÃldora que los noqueaba, pero sà que los relajaba y poco a poco se iban durmiendo. Esto más que nada para prevenir pues el insomnio en ellos.
1:19:30 El caso es que en una noche Evelyn llega al cuarto y empieza a revisar a todos esos ancianitos. Y empieza a ver uno por uno hasta que llega al cuarto un viejito de aproximadamente algunos ochenta y tantos años. Ella lo ve despierto Lo ve con los ojos abiertos mirando hacia arriba y tan pronto ve a Evelyn, le pregunta, disculpe señorita,¿ y la enfermera que me atendió ahorita?¿ Dónde está? Quiero ver a la enfermera que me atendió. Evelyn a veces se saca de sà y le pregunta, pero¿ de cuál enfermera me está hablando don? Y él le empieza a decir, de la enfermera que me acaba de atender, la enfermera que se acaba de ir ahorita. una de cara muy bonita, de pelo largo, tiene un uniforme muy extraño, no se parece al de usted, pero lo tiene muy largo el uniforme, le llega casi a los tobillos, y lo tiene muy bien pulcro, muy bien planchado, muy bien limpio, tanto asà que brilla en la oscuridad. Hebrea en ese momento le dice, a ver señor, yo no conozco a ninguna enfermera como la que me está diciendo, mejor ya relájese, duérmase un rato, o necesita alguna pÃldora, dÃgame, ocupa agua,
1:21:01 ocupa algo, ya se tiene que dormir, no es bueno para usted, ni para su estado en el que está ahorita, que esté despierto a estas horas, el viejito trata de explicarle todo esto a Evelyn, pero Evelyn suavemente no entiende, Ella no conoce a ninguna enfermera que ande con esas caracterÃsticas. Ella sigue con su trabajo y al poco tiempo vuelve y ve que el viejito ya está dormido. Ella pensó que tal vez a lo mejor esto serÃa solamente de una sola noche, ¿no? Un solo percance, pero no. A la noche siguiente esto se repitió. el viejito nuevamente se encontraba despierto. Y cuando Evelyn se acercó a él y le dijo, bueno señor,¿ qué le está pasando?¿ Por qué está despierto otra vez? Y el viejito le empieza a decir, bueno, es que vino otra vez la enfermera, la enfermera que viene y me acaricia el rostro. Esa enfermera que brilla con su vestido, con su vestido de enfermera blanco, viene y me acaricia el rostro y yo me despierto. Y la veo.¿ Usted no la conoce? Y Evelyn vuelve a decirle, no, yo no conozco ninguna enfermera. Bueno, otra vez se va Evelyn y a la tercera noche se vuelve a repetir.
1:22:37 Evelyn entonces en esto pues le llama mucho la atención, ¿no? Bueno,¿ quién será esta persona?¿ Por qué viene para acá? Y va con sus compañeras y les pregunta. Oye,¿ sabes qué? Tengo un paciente allá, es un paciente de la tercera edad. Me dice asÃ, ya sabe que hay una enfermera que viste de blanco, que está muy bien peinada, muy bien planchada, que incluso brilla en la oscuridad. Y sus compañeras le empiezan a decir, mira, es que creo que ese viejito está viendo la planchada. Creo que la planchada viene a cuidarlo. La planchada. El popular, ese espectro que dicen que se aparece en los hospitales. Bueno, a Evelyn le empieza a dar miedo. Y le empieza a decir a una de sus compañeras, oye, acompáñame. No me dejes ir sola de nuevo por allá. Ya no quiero ir a la sala donde están esos viejitos. Y a lo mejor ahora corra con la mala suerte de que me encuentre con la planchada.
1:23:38 Total que Evelyn va. Y por suerte no. Pero vuelven a encontrar a aquel ancianito despierto. El caso es que hablando con sus compañeras ellas empiezan a decir, bueno, a lo mejor si la está viendo es porque el don ya se va, seguramente se lo quiere llevar. Pero¿ saben lo curioso que me platica Evelyn? Y es que como otras tantas leyendas que se tejen, muchos creerán que el paciente que está viendo el espÃritu es el que termina falleciendo. Sorpresivamente en esta historia no. porque el paciente, precisamente este ancianito, es el que sobrevive. Los otros cuatro viejitos que se encontraban en aquella habitación terminaron falleciendo, pero el viejito no.
1:24:36 Ese viejito que veÃa constantemente a la planchada fue el único de aquella habitación que se salvó. Y de hecho, cuando él se estaba yendo, le dijo a Evelyn... Yo me salvé por la enfermera que venÃa todas las noches a cuidarme. Por eso me salvé. Y es que claro, si nos ponemos a analizar muy bien la historia de la planchada... Podemos llegar a entender que fue una enfermera... Que debido a un despecho que tuvo con un doctor, empezó a tratar mal a sus pacientes... cuando anteriormente los trataba muy bien. Después de haber fallecido, según esto, ella vuelve para salvar a los pacientes, para visitar a los pacientes que ya están, pues, ahora sÃ, en su lecho, e incluso atender pacientes que necesitan atención en determinado caso.
1:25:35 Hay muchas personas que dicen, oye, pues, yo tenÃa a tal familiar en el hospital, Y tal familiar me decÃa que habÃa una enfermera asà que era la planchada y que numerosas veces entró y lo atendió. Aquà como vemos a veces hay espÃritus que incluso a pesar de tener una leyenda muy tétrica de fondo, cuando se presentan no siempre lo hacen para hacer el mal. Tal como le pasó en esta historia a Evelyn y a ese ancianito. Antes de terminar, me gustarÃa mandar los saludos a los miembros del canal que apoyan el contenido mes con mes y que sin eso, este proyecto no podrÃa ser posible.
1:26:24 Muchas gracias, criptomaniacos. No olvides que si el video te gustó, me apoyarÃas mucho dando un like, compartiéndolo y comentando abajo. SuscrÃbete para más contenido. Y activa la campanita de notificaciones para que no te pierdas ningún video nuevo. Sin más por decir, yo me despido. Mi nombre es Alex. Les deseo buenas noches. Y unas aterradoras pesadillas.
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