7 Relatos de Terror de SEPULTUREROS que no te dejaran dormir solo
0:12 La siguiente experiencia que les quiero compartir viene de parte de Ismael Antonio. Ismael nos quiere contar una experiencia que no es suya, pero que viene de su abuelo. Su abuelo es una persona que fue sepulturero Durante muchos años, él ya no se encuentra con nosotros, pero le sucedió una experiencia muy perturbadora por allá de los años 80. Sobró le contó a Ismael que antes, en aquellos años, él vivÃa todavÃa con su abuela. En aquel tiempo, él habÃa tenido algunas dificultades y tenÃa que verse en la necesidad de vivir ahÃ, junto con su familia. el trabajo de sepulturero cada vez era un poco más precario y también se desempeñaba en otras cosas. Su abuelo le contó que en una ocasión él se encontraba en un cementerio trabajando, pero en un cementerio muy lejano, en las afueras del pueblo, y por ende tenÃa que caminar mucho trayecto desde el cementerio hasta la casa de la abuela donde vivÃa. Asà que él Pensando en ahorrar tal vez algunos minutos, pensó que tal vez lo más necesario era encontrar algún tipo de atajo. Y lo encontró. Pero lo encontró en un sitio el cual él no pensaba que iba a suceder
1:46 algo malo. Resulta que este atajo lo llevaba a un cementerio muy antiguo. TenÃa que pasar por este, por el medio de este. Era un cementerio bastante viejo ya, pero también muy reducido. Al parecer aquel cementerio lo habÃan ocupado algunos pobladores antes de que se hiciera el otro. Y por ende habÃan dejado las lápidas ahÃ. Eran lápidas muy antiguas, probablemente de familias que ya habÃan fallecido. El abuelo de Ismael fue pasando una por una por esta lápida. Pues como les dije, él es sepulturero. para él estas cosas no le dan miedo, asà que empezó a caminar, a caminar y a caminar, y fue observando cada una de las lápidas, mientras más investigaba, más se asombraba, pues veÃa que las lápidas tenÃan los años 1700-1600, lápidas muy antiguas, que incluso ya estaban una que otra destruidas, Algunas por completo se las habÃa tragado la vegetación y la maleza Intentando ya no pensar en eso Y poniéndole fin a toda esa curiosidad que él tenÃa Decidió seguir caminando Pero empezó a escuchar algo que no le gustó Un ruido extraño que parecÃa provenir de arriba de un árbol Ãl
3:20 dice que vio un árbol muy antiguo también tal vez igual de viejo o más que el mismo cementerio. Este árbol tenÃa unas ramas muy secas, casi no tenÃa vegetación. Al empezar a verlo, él pudo ver que habÃa algo ahà arriba del árbol. HabÃa una silueta, una silueta de lo que parecÃa ser un hombre, pero de tamaño mediano, es decir, no muy alto. Esta silueta empezó a columpiarse entre las ramas y empezar a sentarse encima de ellas. Para esto hay que recalcar que el abuelo de Ismael estaba pasando por aquel cementerio ya de noche, cuando se habÃa acabado todo el trabajo. Por esto mismo, él no podÃa ver con propiedad qué era lo que se balanceaba, quién era el que andaba ahÃ. No tenÃa lámpara, tan solo tenÃa un triste farol con una veladora. Pero eso tan siquiera fue lo suficientemente potente para ver mejor aquella silueta.
4:26 Pero esto fue peor. El abuelo de Ismael dice que no vio a un hombre. Vio como esta silueta le habÃa crecido una cola y unos pronunciados cuernos donde deberÃan de ir sus ojos. Era como si este no tuviera ojos ni tampoco tuviera boca. ParecÃa ser un monstruo. Algo venido desde las mismas llamas del infierno. Estaba ahà en aquel árbol, justo en medio del cementerio. El abuelo de Ismael decidió darse media vuelta y caminando se fue de aquel cementerio. Ãl decidió no prestarse al miedo. Creyó que tal vez si corrÃa, aquella cosa se la abalanzarÃa. Se fue caminando, pero se fue caminando muy rápido y también rezando.
5:19 De alguna manera, eso lo hacÃa sentir bien. Al dÃa siguiente platicó con un sacerdote. Le pidió si tal vez pudiera ir a aquel cementerio y regar agua bendita para exorcizarlo. Ãl sabÃa muy bien que a veces cementerios tan antiguos, con personas que han hecho tal vez fechorÃas y que estaban completamente abandonados, era el lugar perfecto para que ciertas energÃas EnergÃas que la mayorÃa de veces son malévolas, perturbadoras, como de demonios o incluso entes espectrales que aún no encuentran la luz. Pueden albergarse en este tipo de sitios como cementerios abandonados para estar ahÃ. Y obviamente cuando son muchas energÃas, pues este lugar tiende a ser algo peligroso.
6:16 El sacerdote fue con el abuelo. Juntos rociaron toda el agua bendita. Pero esto de nada funcionó. El abuelo dice que pasó al dÃa siguiente nuevamente. Y empezó a ver por todo el cementerio, por todas aquellas lápidas, en la negrura de la noche. No pudo ver nada. ParecÃa ser que todo estaba calmado. Pero justamente cuando estuvo llegando a aquel árbol, vio más siluetas. En esta ocasión aquellas siluetas no se encontraban arriba entre las ramas. Se encontraban abajo, ahà por el árbol. Eran siluetas de personas pequeñas y de personas un poco más grandes. Aquellas siluetas se encontraban bailando, como si estuvieran en algún tipo de baile. Y también lo que más le perturbó en ese momento... Es que vio la silueta de un hombre que se encontraba colgado de una de las ramas, moviéndose con el aire. El abuelo de Ismael decidió darse la media vuelta y regresar por donde habÃa venido. No se atrevió a cruzar más el cementerio. SabÃa que ahà por dentro algo, algo se encontraba.
7:42 Que aquellas entidades no iban a salir con simple agua bendita y algunos rezos. Algunos cementerios tienen entidades tan profundas, tan fuertes, que incluso se adueñan de un pequeño sitio para jamás irse. El abuelo de Ismael decidió ya no volver a pasar por aquel cementerio, más que nada por precaución. Si aquellas almas habÃan tomado posesión de la tierra,¿ quién no le asegura que una de ellas pudiera poseer su cuerpo esta siguiente experiencia que les quiero contar viene de parte de abram gutiérrez abram ya es una persona grande me cuenta que ahorita actualmente tiene 57 años Pero que esto le sucedió. Hace muy poco tiempo. Relativamente. Cuando él tenÃa 51.
8:54 En aquel tiempo. Ãl era sepulturero. Trabajaba para el municipio. Ganaba muy bien. Y digamos que básicamente. Casi toda su vida. Se dedicó a ser velador. Guardia de seguridad. Y también a trabajar en cementerios. Asà que. Ãl era la persona indicada. Para ese tipo de trabajos. El caso de Abraham. Es muy curioso. Ãl dice que ya tenÃa bastantes años trabajando en este cementerio. Y por lo mismo, estos años te dan experiencia. Y te dan ciertas situaciones que tú no olvidas.
9:35 Como dicen ahà popularmente, las vas echando al morral. Cosas que sabes que no debes de hacer para evitarte tal vez una mala experiencia. Abraham nos cuenta lo siguiente. Ãl sabÃa que en punto de las 3 de la mañana no tenÃa que salir de su caseta. Ãl decÃa que en ese punto, en ese tiempo determinado, siempre las cosas paranormales sucedÃan con mayor fuerza. Para él no era extraño ver siluetas, escuchar lamentos tal vez a la medianoche, tal vez escuchar algunos pasos pero hasta ahÃ, a la lejanÃa. nada que le hubiera pasado tan cerca, pero en punto de las 3 de la mañana, esto se intensificaba, tal vez por la hora, él dice que empezaba a sentir como personas pasaban muy cerca de él, ya saben cuando sentimos una presencia que pasa cerca e incluso nos da un poco de viento, sentÃa también escalofrÃos, y sentÃa que no importaba en qué parte del cementerio estaba, Se sentÃa acompañado, pero acompañado en verdad, por tal vez alguna entidad que le hacÃa tener mucho frÃo.
10:57 Ãl dice que de la nada empezaba a sentir mucho frÃo, pero viniendo de cierto lugar. Como a un lado de él, empezaba a sentir mucho frÃo como si hubieran abierto una puerta de un refrigerador al ladito de él. Pero por más que veÃa de un lado hacia el otro, él no veÃa nada. La única solución que encontró a esto, fue irse loma arriba, ya que este cementerio era algo extendido y tenÃa una pequeña capilla, o lo que podrÃamos decir, como una capilla, ya que era una iglesia que no se encontraba terminada, ya se encontraba muy antigua, no tenÃa donde sentarse, pero si tenÃa cruces, tenÃa algunos santos, y como era de madera, parte del techo ya se habÃa caÃdo, Y por demás, ni siquiera lo habÃan colocado. Tal parecÃa ser que tenÃan un principio hacer una capilla, pero a la mitad del trabajo se habÃan arrepentido. Abraham nos cuenta que justamente en aquella capilla, él sentÃa mucha paz. Ãl sentÃa de alguna manera que se encontraba protegido.¿ Por qué?
12:08 Quién sabe, pero... Se sentÃa bien Se sentÃa Que podÃa descansar El caso es que como a todo nos llega En determinado tiempo Nos llega una pérdida amarga Una de esas pérdidas Que uno no quiere que sucedan Pero que al final suceden Abraham perdió A su mejor amigo A su mejor amigo Y le tocó sepultarlo En aquel mismo cementerio Ãl recuerda muy bien el sepelio recuerda muy bien la misa, y aquella noche le tocaba hacer la vigÃa, asà que antes de ir, compró algunas cervezas, una botella de tequila que les gustaba siempre a ellos dos, y en punto de las doce de la noche, fue hasta la tumba reciente de su gran amigo, y ahà se puso a tomar en frente de su tumba, recordando el pasado, recordando todas las aventuras, recordando los años y años de amistad que habÃan tenido, ignorando por completo que el reloj avanzaba y que las tres de la mañana cada vez se acercaban más. Fue en ese punto en el que Abraham ya se encontraba, podrÃamos decir, borracho y también con mucho dolor, que escuchó una voz, una voz que provenÃa atrás de él, Ãl se levantó y se dio la
13:41 media vuelta. Y lo vio. Ãl me cuenta que vio a su amigo ahà parado entre las tumbas viéndolo. Su amigo le hablaba y lo invitaba a que lo siguiera. Abrame en ese momento. Ãl atina a decir que se sentÃa en una especie de trance. No sentÃa sus piernas. y no tenÃa mucho gobierno sobre su cuerpo. Lo que sà sentÃa era mucha lástima, mucho sentimiento, ganas de llorar al momento de verlo. Y fue asà como perdidamente empezó a seguirlo. Caminando entre las lápidas, tropezándose, empezó a seguir a su amigo, el cual se iba alejando y también lo iba llamando. Abraham siguió caminando, diciéndole que no se fuera, diciéndole, que lo esperara, que tenÃan que hablar, que por qué se habÃa ido, por qué lo habÃa dejado solo en esta vida, ya que siempre habÃan estado juntos desde muy niños.
14:47 En cierto punto, su amigo, o lo que creÃa que era su amigo, se adentró en una zanja, una de esas zanjas profundas que hay en los cementerios, como cuando próximamente van a enterrar a alguien. Y una vez abajo, le habló a Abram, Le dijo, ven, acompáñenme Abraham, ven. Ãl no sabe si fue por Dios o tal vez fue suerte o tal vez algo lo está protegiendo. Pero en ese justo momento salió como que del trance. Ya no sentÃa esa necesidad de seguirlo. Es más, le empezó a dar miedo. Le empezó a dar miedo la idea de que tal vez algo lo estaba arrastrando. También cayó en cuenta mi amigo. Mi amigo ya no está, mi amigo falleció. Al voltear a ver aquella zanja y ver que ya no habÃa nadie en ahÃ, él empezó a analizar todo. Y se dio mejor la media vuelta, y como pudo, ya que se encontraba todavÃa borracho, pero ya mucho más consciente debido al susto, empezó a abrirse paso entre la oscuridad. No llevaba su lámpara, por ende no podÃa ver por donde pisaba. Algo que no tenÃa sentido, pues tan solo minutos antes habÃa caminado por ahÃ, sin tropezarse, como si algo lo estuviera guiando a propósito. Como pudo, llegó hasta su caseta y ahà se encerró. Después de
16:22 eso nos cuenta que no volvió a salir a las 3 de la mañana. Ãl sabÃa muy bien que cosas extrañas y horribles pasaban. SabÃa bastante bien que su amigo, incluso en el más allá... Lo querÃa, tenÃan mucha historia juntos, sabÃa que él jamás tratarÃa de hacerle ningún mal. Y por sus sueños y experiencia en el cementerio también sabÃa que algunas energÃas negativas, energÃas del bajo astral, toman la forma a veces de personas para que de esa manera manipular a las personas que todavÃa están vivas. Y tal vez hacer accidentes. Ãl también empezó a analizar. El estado de debilidad en el que se encontraba. Y la altura que tenÃa la zanja. Tal vez eran perfectas. Para que él perdiera la vida. Aquella noche. Esta siguiente experiencia Pertenece a Arturo de la Garza Arturo comienza diciéndonos Que el trabajo en el cementerio Es un trabajo al cual al menos en aquel tiempo A él no le surgÃa ningún
17:54 tipo de miedo Ãl estaba muy consciente que solamente eran lugares de descanso Para restos humanos No creÃa en fantasmas No creÃa en entidades Pero eso sà SabÃa sobre su existencia Y para él solamente eran leyendas Y cuentos de personas Muy susceptibles a esto Como quien popularmente dice Los creyentes de lo paranormal Claro Todo esto lo pensaba antes de esta experiencia A él en una ocasión le cargaron hacer un hoyo Una zanja Para un funeral Que se iba a llevar a cabo por la mañana Esto lo tenÃa que haber hecho durante la tarde, pero por algunas cuestiones personales, pues no se pudo hacer. Ãl llegó ya de noche al cementerio y pues sacando los cálculos pensó que fácilmente podÃa terminar la zanja para antes de las 7 de la mañana. 8 de la mañana cuando llegaba toda la gente y también llegaba pues el ataúd con la persona.
19:02 E hizo algo que jamás habÃa hecho en toda su vida trabajando en el cementerio. que fue trabajar durante la noche, haciendo un hoyo. Sacó su bocina, puso la música y con pala en mano comenzó. Justamente cuando ya estaba acabando, después de algunas horas trabajando él solo, con pico y pala, empezó a notar que su bocina se apagaba. Ãl iba, la encendÃa de nuevo y otra vez se apagaba. En un principio pensó lo que todos, ¿no? Le hacen falta baterÃas. Fue, sacó unas baterÃas nuevas, se las puso y la bocina seguÃa teniendo este problema. Pero él alcanza a escuchar algo.
19:48 Algo muy extraño. El botón de encendido de la bocina tiene ese clásico y caracterÃstico clic. Uno que suena cada vez que lo aplanan y cada vez que lo sueltan para que se encienda la bocina. Ãl recuerda que después de que la bocina se apagara Ãl escuchaba ese clic. Ãl escuchaba como el botón de la bocina se encendÃa. Y cómo se apagaba. Eso no es por escasez de energÃa. Alguien apagaba la bocina. Pero¿ quién en ese momento? Ãl nos cuenta que estaba más que seguro que se encontraba solo.
20:31 Y luego comenzaron otras cosas extrañas. Como que el volumen de la bocina... SubÃa y bajaba. Ãl tenÃa mucho tiempo con ella y sabÃa que esto no sucedÃa. La bocina funcionaba perfectamente, pero al parecer aquella noche algo la estaba controlando. Ãl tratando tal vez de aliviar un poco la tensión y el miedo que sentÃa en ese momento, decidió solamente hablar al aire. Y este fue su peor error. Empezó a hablar como si Hablara con una persona Empezó a hablar Con los espÃritus A decirles que no lo molesten Que si querÃan jugar Que más al rato cuando terminara el jale Pero que no lo molestaran Que se fueran para otro lado Ãl lo dijo jugando Pero al parecer Alguien se lo tomó en serio Después de esto A la bocina ya no le movieron Ya no se apagó Ni se subió el volumen ni se bajó. Pero lo que sà empezó a notar es que habÃa pasos que lo rodeaban. A ver, las zanjas de las tumbas son muy hondas. Una persona parada. Cabe perfectamente. Asà que no pude ver con propiedad. Pero él sentÃa, escuchaba los pasos que iban alrededor de toda la zanja. Como si alguien
22:02 estuviera jugando. También escuchaba risitas. Escuchaba como si hubieran niños, jugando a un lado de él. Pero por más que escalaba, salÃa, sacaba la cabeza, volteaba para todos lados, pero no veÃa nada. El cementerio se encontraba vacÃo. Ãl algo nervioso, le subió más al volumen de la bocina y terminó su trabajo. Cuando salió, se llevó todo, escalera, pala, pico y también la bocina. Ya eran aproximadamente las cuatro y media de la mañana. Cuando llegó a su caseta se encerró y cuando se disponÃa a tomar su café le tocaron la puerta y nuevamente escuchó aquellas risas y aquellos pasos apresurados como de niños. En repetidas veces él salió y vio para un lado, vio para el otro y solamente vio oscuridad y tumbas. En ese momento él entendió, habÃa invocado algo, algo ingenuamente que habÃa hablado al aire, algo lo estaba acompañando.
23:16 Ãl sabÃa de algunas leyendas, empleados que le habÃan dicho que si escucha ruidos de niños, que esos eran los más peligrosos. Los niños son almas puras en muchas ocasiones, no tienen grandes pecados como para aferrarse a este mundo. Ellos van directo al cielo Es lo que se dice Pero si escuchas ruidos de niños Ten cuidado Que muy probablemente no lo son Muy probablemente es algo más Haciéndose pasar por un niño O tal vez Hay duendes Aquellos niños que simplemente La oscuridad los absorbió Y ahora son criaturas nocturnas De cualquier manera Ambos¿ Eran muy peligrosos? En ese momento, él tomó una decisión. Salió de la caseta y empezó a maltratarlos. Empezó a gritar y a maldecir.
24:16 A tratarlos mal. Pues se decÃa que los duendes se van si haces eso. Por otro lado, si son otro tipo de almas, muy probablemente los hagas enfadar. Para su suerte, al parecer eran duendes. porque toda la actividad cesó de inmediato. Ya no se escucharon los pasos, ya no se escucharon las risas, todo se terminó. Desde aquella experiencia, nuestro amigo tiene mucho más cuidado de lo que dice y en dónde lo dice, pues a veces uno puede invocar cosas con las que uno no está seguro de poder lidiar.
25:01 Dicen que los duendes se esconden en las copas de los árboles, de caminos lejanos y también dentro de los mismos cementerios. Y que estos pueden atacar a uno, si es que uno no los ataca primero. La forma de ahuyentarlos es como la que cuenta esta historia. Muchas familias dicen que asà han ahuyentado duendes que habitan en sus casas. Al menos nuestro amigo tuvo la suerte de que fueron estas criaturas y no algo mucho más demoniaco. La siguiente experiencia que quiero contarles viene de parte de Cristian Jiménez Cristian dice que durante un tiempo muy corto de su vida Trabajó en un cementerio Ãl tenÃa el turno de tarde PodrÃamos decir que salÃa por eso de la una de la mañana Más que nada porque tenÃan que hacer algunos trabajos durante la tarde Y también durante la mañana A él le rolaban los turnos Pero eso sÃ, como el trabajo era de municipio Pues le pagaban más o menos bien Por eso decidió quedarse en ese empleo. El
26:32 caso es que Christian en una ocasión dijo que más allá de cuidar al cementerio, él tenÃa que también hacer algunos trabajos en compañÃa del sepulturero. Trabajos que no eran complicados, pero que sà llevaban su buena hora o dos horas de trabajo, más aparte de cuidar. TenÃan que hacer trabajos de albañilerÃa, tenÃan que hacer trabajos de limpieza, A veces lo hacÃan a tumbas que ya llevaban muchos años ahÃ... Y pues los familiares no iban a visitarlas nunca... Y en otras ocasiones... Los mismos familiares... Les pedÃan el favor a ellos... Ya sea para engrandecer la tumba... Ponerle una cruz nueva de yeso, etc... El caso es que... En una ocasión... Cuando eran cerca de las 10 de la noche...
27:21 Ellos estaban terminando una tumba... Solamente la habÃan limpiado... Christian se encontraba de un lado... Y este señor, el que tenÃa muchos más años ahà trabajando, se encontraba del otro. Para esto hay que especificar que Christian no llevaba ni siquiera un mes trabajando ahÃ. Asà que prácticamente todavÃa era nuevo en todas estas experiencias y leyendas que se cuentan. El caso es que mientras estaban limpiando, y en un momento la conversación se acabó. O sea que se quedó todo silencio. Ambos empezaron a escuchar.¿ Cómo provenÃan desde la tumba que estaban limpiando? Algunos sonidos extraños. Sonidos que no deberÃa de tener una tumba. Sonidos que parecÃan como de una persona moviéndose y también rasguñando. Creo que todos estamos de acuerdo en que esto es imposible. No solo porque técnicamente la persona enterrada ahà ya no se encuentra con vida, sino porque el ataúd se encuentra metros bajo la tierra.
28:27 Es imposible que rasguñe la lápida Y también es imposible Que por el grosor de esta Se pueda escuchar hacia afuera Pero Christian dice que escuchaba Escuchaba golpes y escuchaba rasguños Ãl se empezó a poner nervioso Creo que como todos nos pondrÃamos en ese momento Volteó a ver a su compañero Aquel hombre de aproximadamente algunos 60 años Que no se encontraba para nada sorprendido Ãl solamente lo vio, y dice que muy probablemente vio el miedo en los ojos de Cristian, y le dijo, tú tranquilo hijo, aquà no pasa nada. Acto seguido, aquel hombre se sentó arriba de la lápida y empezó a hablar. Empezó a hablar como si aquella cosa que se encontraba abajo de aquella lápida pudiera escucharlo y pudiera entenderlo. Ãl le dijo, mira, salte del cuerpo de esa niña. Salte de la tumba de esta niña. Esto no te pertenece. Vuelve a la oscuridad.
29:32 Que sea lo que sea que estás abajo. No perteneces a este sitio. Este es un campo santo. Este es un lugar para descansar. No es tu hogar. No perteneces aquÃ. En ese momento Christian voltó a ver la lápida. Y esta ya se encontraba muy vieja. Pero como pudo. Alcanzó a ver. Que por los años pasados. que estaban escritos en esta lápida. Muy probablemente, lo que se encontraba ahà enterrado era un niño, y al ver el nombre, se dio cuenta que era una niña. Después de que aquel sepulturero le dijo estas palabras a aquella cosa que se encontraba abajo, los golpes y rasguños se intensificaron, como si lo que estuviera abajo se hubiera enojado. En ese momento, el hombre tomó la pala, tomó los artefactos de jardinerÃa, y le dijo a Cristian, vámonos, déjalo ahÃ, se tiene que salir, se tiene que pasar. Y dicho y hecho, las cosas pasaron. Los golpes ya no se volvieron a escuchar, los rasguños tampoco. Pero Cristian nunca va a olvidar esa experiencia, esa experiencia que le hizo decir a su compañero, que por favor no lo mandara a limpiar tumbas, que él hacÃa otra cosa cualquiera que fuera, si quiere traer material, si quiere él harÃa todos los rondines, pero por favor,
31:06 ya no querÃa pasar mucho tiempo en una tumba, pues él sentÃa que iba a volver a escuchar aquellos golpes, y si es que los volvÃa a escuchar, muy probablemente ya no iba a querer trabajar, el hombre se lo cumplió, Christian jamás volvió a limpiar ni una sola tumba. Lo que les voy a contar a continuación, criptomaniacos, muy posiblemente les hará tener miedo a los funerales o a cualquier celebración que se esté haciendo incluso por su casa. Los entierros y los funerales son muy comunes. Tristemente, a veces uno puede verlos en una casa del vecindario, cerca de ahÃ.
32:08 Otros podemos ver las despedidas en los cementerios. Pero a veces como no conocemos a la persona en cuestión, pensamos que todos esos invitados son amigos o familiares. Esta siguiente historia que estoy a punto de contarles les hará poner un signo de interrogación cuando vean a muchas personas extrañas con semblantes extraños presentes en un funeral. No sabrán si son personas vivas o que ya no se encuentran en este mundo. Esta historia nos la manda Braulio Méndez. Braulio es un sepulturero y cuidador de un cementerio. Ãl se encargaba de llevar a cabo los entierros y también de hacer las zanjas. En una ocasión, le encargaron hacer una zanja.
32:56 Ãl la hizo. Llegaron las personas, y como es costumbre para él, se alejó un poco. Dejó que las personas le dieran el último adiós, pues, a su ser querido. Pero él notó algo extraño. Algo extraño que sucedió precisamente en aquel funeral. Algo que jamás habÃa visto en otros funerales. Más allá de las lágrimas, del llanto, de la desesperación, él notó que habÃa otro tipo de personas muy extrañas que se encontraban presenciando el funeral. Braulio nos cuenta que en primera instancia lo que notó fue el aspecto de las personas, cómo iban vestidas. Sus prendas eran extrañas. Iban vestidos de forma muy formal, pero algunos tenÃan vestimentas Incluso se podÃa decir anticuadas. Y también su piel y sus ojos tenÃan un tono pálido. No pálido como un fantasma, pero sà pálido lo suficiente como para que resaltaran entre la multitud. Sus expresiones en su rostro eran extrañas también, según Braulio. Esas personas no manifestaban ninguna emoción. No sentÃan tristeza ni desesperación. ni tampoco otra expresión que pudieran tener en un funeral. Su cara parecÃa estar inmóvil, sin expresiones, como si fuera algún tipo de maniquà muy realista. Repito,
34:30 esto no solamente una persona, sino varias. Braulio empezó a ver que estas personas, algunas se encontraban cerca del ataúd, pero otros se encontraban dispersados, como que parados en sitios donde ni siquiera podÃan ver al ataúd o socializar con alguna otra persona. Se encontraban parados a mitad del cementerio, viendo hacia el funeral, viendo cómo descendÃa el ataúd, viendo cómo las personas lloraban, pero a distancia. Y eran varias. Ãl pensó que tal vez eran amigos que no eran tan amigos y decidÃan mantener la distancia, o por lo contrario, habÃan querido tanto al difunto que para ellos era doloroso verlo descender y verlo también sepultado Braulio en ese momento decidió salir una vez que sepultó el cuerpo algunas personas se quedaron ahà pero otras tantas se salieron Braulio como era el cuidador y el sepulturero tenÃa que ver que todas las personas salieran y ese tipo de personas que yo les acabo de contar tenÃan caracterÃsticas muy marcadas asà que Braulio esperaba que salieran pero nunca lo hicieron Pasaron los minutos hasta que finalmente salieron los hijos de aquella persona, acompañado de uno que otro tÃo, las personas que se quedaron al último. Braulio les preguntó si ya eran todos, y las personas le dijeron que sÃ. El cementerio era pequeño,
36:01 asà que tenÃan que cerrarlo. Braulio se sorprendió bastante cuando vio que no eran muchas personas, al menos no tantas como las que habÃa visto adentro del cementerio. Ãl fue... y empezó a ver a un lado hacia el otro, pero no veÃa nada, el cementerio se encontraba completamente vacÃo, sin ni una sola persona, dio varios rondines, pero el cementerio era pequeño, se podÃa ver con facilidad, por más que vio y buscó, no encontró a esas personas tan extrañas, que estaban pendientes del funeral, tuvieron que pasar los años, para que otro sepulturero le dijera, una leyenda, o más bien algo que sucede en ciertos funerales, y es que algunas almas de los defuntos, aquellas que todavÃa no se van, ya sea porque tienen temas pendientes, o ya sea porque fallecieron, en un momento que no les tocaba, ya sea por accidentes, ya sea por otro tipo de cosas, esas almas todavÃa están aquÃ, tardan en irse, y cuando ven que otra persona, que falleció de la misma manera, o que tiene asuntos sin terminar, llega, a su cementerio estas personas van y lo reciben y están presentes en su funeral justamente con la vestimenta con las que fueron enterrados fue en ese momento que Braulio se dio cuenta que lo que vio en aquella ocasión no eran personas que habÃan ido al
37:33 funeral eran los espÃritus de estas tumbas que se encontraban dándole la bienvenida a uno más de ellos Esta siguiente experiencia... Proviene de parte de... Coronel DÃaz... Coronel nos cuenta... Que hace un tiempo... Cuando su abuelo todavÃa estaba vivo... Ãl le contó una experiencia que tuvo... Allá en su pueblo...
38:17 En el cementerio de su pueblo... A él le habÃan encomendado ser el cuidador de éste... Solamente por un tiempo... en lo que encontraban a alguien designado para el lugar. El caso es que el abuelo de coronel tenÃa nervios de acero. Más que nada por eso le ofrecieron el empleo. Era una persona que no le tenÃa miedo a nada. Ãl solamente iba en compañÃa de su machete y era todo lo que ocupaba. El viejo, como dice él, no necesitaba lámparas para moverse durante la noche. De hecho, caminaba a grandes distancias plena madrugada cuando se requerÃa. sin ningún problema, podÃa pasarse incluso vigilando entre el monte parcelas, y también estar en medio de las sierras cuidando ciertos ganados de algunas personas, para que no se los llevaran los depredadores, leyendas como la llorona, el chupacabras, y entidades demonÃacas que se presentaban entre el monte, a él no le hacÃa nada, él no les tenÃa miedo, Y creo que por esto mismo jamás habÃa vivido nada paranormal. O si lo habÃa vivido, pues no hacÃa el boroto de esto. Pero el caso es que en una ocasión vivió algo que lo hizo temer.
39:33 Temer por su vida y mantenerse tan siquiera muy al pendiente durante toda una noche. El abuelo de Coronel fue a este trabajo que era en el cementerio. y como a él no le gustaba tener luces encendidas más que nada para no tener ningún problema, al menos asà lo habÃan educado, ahorrar lo máximo de luz y también lo de fuego, el fuego era para cocinar, no para dormir, él apagó todo, ahà se encontraba, sentado en una mecedora, meciéndose de arriba hacia abajo, mirando todo el cementerio, con la puerta de entrada a sus espaldas, y su machete desenfundado, Y puesto en sus rodillas. El abuelo se encontraba fumándose un cigarro. La vista ya se le habÃa acoplado. PodÃa ver todo. No con claridad. Pero sÃ. PodÃa verlo gracias a la luz de la luna. Ya que sus ojos adaptaban muy bien a la oscuridad. En ese momento el abuelo dice. Que vio algo que se movió. Vio algo que.
40:38 Brincó la barda. Como un bulto negro. Ãl se levantó de su mecedora. Pensó que tal vez era algún tipo de persona que le gustaba venir al cementerio. A Dios sabe qué hacer. De seguro alguna cosa, alguna maldad, áleo. Se tiene que decir también que los pueblos, exhumar cadáveres, quitarles huesos, está prohibido. Creo que eso está más que claro. Asà que el abuelo se levantó de su mecedora y empezó a caminar con mucha cautela. Aprovechó la oscuridad que lo amparaba. y como un espectro, empezó a moverse entre las tumbas, de manera muy sigilosa, pero con su machete preparado, por si las cosas se ponÃan feas, el abuelo siguió y siguió caminando, y tardó un buen tiempo, tal vez él dice como unos 15-20 minutos, en lograr ver, donde aquel bulto se encontraba, lo pudo captar, con mucha precisión, gracias a que aquella persona, habÃa encendido una veladora. La luz era muy pequeña e incluso la mantenÃa oculta atrás de una lápida. Pero el abuelo la pudo ver y se fue acercando, dando toda una vuelta para llegar por la espalda y sorprender a aquella persona. Vio que era una bruja, tal vez una practicante. Estaba dejando un trabajo en los pies de un ataúd justamente cuando la encaró
42:13 y le dijo¿ qué estás haciendo aquÃ? el cementerio está cerrado o te vas por las buenas o te saco a pedazos por las malas tú decides aquella bruja se dio la media vuelta y el abuelo dice que lo que vio fue una jovencita muy hermosa una jovencita casi con cara de modelo con ojos verdes una tolenidad de piel aperlada y con una larga melena que parecÃa recién peinada pero todo su atuendo era negro, y lo único que no lo hacÃa entrar muy bien en su trance, era que el olor que tenÃa en ese momento, el olor que emanaba era fétido, el abuelo sabÃa muy bien que era una bruja, y que muy probablemente, le querÃa hacer daño, al menos si podÃa, el abuelo sacó el machete y le dijo, salte por las buenas, o ya sabes lo que te va a pasar por las malas, La bruja se levantó y en primera instancia empezó a coquetearle al abuelo. Empezó a decirle cosas bonitas. Pero aquel abuelo de coronel, marcado por su mal carácter cuando está trabajando, marcado por aquella seriedad, se lo dijo de nuevo. Esta es la última advertencia. Te vas por las buenas o te saco a pedazos por las malas. Tú decides. Obviamente con el machete ahÃ, Ya apuntándola, la bruja decidió irse.
43:48 El abuelo acompañó a la bruja, él caminando detrás y ella caminando de frente, hasta la puerta del cementerio. Le abrió el candado, la cadena y la sacó. Y es en ese momento que él se da cuenta de algo, de algo muy horroroso y rebuscado. Y es que la bruja habÃa cambiado su aspecto. La bruja ya no se encontraba como hace minutos apenas esa cara tan hermosa esa cara joven habÃa cambiado ahora lo que habÃa sacado era una anciana con canas con su pelo completamente blanco y con muchas arrugas y unos ojos grises en su cara los ojos verdes se habÃan ido al parecer lo que habÃa visto hace apenas unos minutos era solamente una ilusión algo que la bruja empleaba para salirse con la suya seguramente para de esa manera embabucar a los hombres, pero no le funcionó en ese momento, cuando el abuelo de coronel la vio, se sintió miedo, y un profundo escalofrÃo, porque sabÃa que con lo que estaba lidiando en aquella noche, no era una simple persona, era algo, que hacÃa tratos con lo oscuro, era una bestia, una criatura de la noche, él inmediatamente, volvió a poner el candado, la cadena, y dejó a aquella anciana caminando en aquel camino de tierra.
45:18 Volvió inmediatamente con las tumbas, y ahora sÃ, usando una lámpara, empezó a buscar trabajos de brujerÃa. Ãl no exagera si dice que sacó en aquella noche tal vez como unos treinta. El cementerio estaba muy trabajado, y estaba más que seguro que más de una bruja que vivÃa cerca del pueblo iba ahà a hacer sus fechorÃas. Con mucho cuidado y con ayuda de una pala, sacó todos los trabajos de brujerÃa. Empezó a hacer cruces y también empezó a rezar en cada rincón del cementerio. A la noche siguiente llevó un collar y un rosario colgando de su cuello. Ãl dice que jamás volvió a ver algo asÃ, pero lo que sà escuchaba eran pasos alrededor del cementerio, a veces cuando se pegaba mucho una barda, a veces en la entrada de éste. como si algo o alguien estuviera acechando durante la noche. Ãl cree que fueron brujas, brujas molestas que ya no podÃan entrar a plenitud y cuando ellas quisieran, pues ahora el abuelo custodiaba el cementerio. La siguiente experiencia viene de parte De BenjamÃn y Toch BenjamÃn nos tiene
46:52 una experiencia corta Pero eso sÃ, muy impactante Cuando él tenÃa cerca de nueve años Ãl vivÃa con sus abuelos En aquel tiempo sus padres se habÃan ido del pueblo A trabajar en la ciudad Ambos padres, tanto su madre como su padre Para ir saliendo adelante Empezar a comprar una casa Empezar a hacer sus cosas Y obviamente BenjamÃn Ya tenÃa una vida en el pueblo O más o menos establecida Ahà iba a la escuela, hacÃa sus cosas TenÃa sus amigos, etc Inevitablemente se mudó A la ciudad junto con sus padres Pero en lo que ellos acomodaban BenjamÃn se quedó con sus abuelos Ãl cuenta que se quedó con ellos Cerca de un año y medio antes de mudarse con sus padres, ese año y medio, dicen que fueron los mejores de su vida, al menos de la niñez, él se llevaba muy bien con sus abuelos, pero su abuelo, trabajaba como sepulturero y también como cuidador del cementerio, él iba todas las noches al cementerio de lunes a viernes, y ahà se quedaba hasta las 7 de la mañana, su abuela le hacÃa de cenar, y le llevaba su cena hasta el cementerio, No estaba muy lejos, estaba como a unos 20 minutos caminando, unas cuantas cuadras de lejanÃa, en aquellas calles de piedra. BenjamÃn, al ver que su abuela salÃa todas las noches, empezó a decirle, oye yo
48:22 te acompaño, vamos juntos a dejar la cena. Pasaron las noches y BenjamÃn con tal de ver a su abuela, pues no esforzarse mucho ya que era una mujer ya algo mayor y las banquetas de aquel pueblo, no eran las más óptimas ni tampoco las calles, le empiezo a decir a su abuela, abuelita, dame a mà la cena de mi abuelito, yo voy y se la dejo, y de paso estoy con él un momento, ya después me vengo, ellos siempre iban en punto de las 8 de la noche, o cuanto más tarde, corta, o lo más tarde a las 9, el abuelo los recibÃa, y ahà se quedaban sentados, en la entrada del panteón, BenjamÃn dice que en un principio le tenÃa miedo al panteón, pero conforme iba todas las noches, ese miedo se le iba yendo, porque veÃa que no habÃa nada de qué temer. El panteón era simplemente un lugar, algo lúgubre, pero normal. Un lugar donde simplemente habÃa lápidas y cuerpos de personas que ya no estaban vivas. O al menos eso era lo que él creÃa. En una ocasión cuando fue de noche, llegó hasta la entrada. Y vio que la puerta se encontraba cerrada A lo mejor su abuelo Se encontraba dando algún rondÃn Asà que ahà lo esperó Ãl trataba de ver por dentro Pero no podÃa verlo La oscuridad era absoluta Asà que simplemente se sentó en un bloc A esperarlo Ahà en medio de
49:55 la puerta para que lo viera Cuando en eso Notó una presencia que se iba acercando En un principio tuvo miedo Pero una vez vio que aquella figura cero la luz, se sintió algo más relajado. BenjamÃn dice que vio a una niña de aproximadamente algunos 9 o 10 años, como de su edad, saliendo de entre las tumbas. TenÃa una sonrisa y vestÃa con un vestido bonito y elegante. Ella fue y le preguntó su nombre. Ãl le dijo que se llamaba BenjamÃn. Y enseguida le preguntó a la niña. Que qué hacÃa dentro de un cementerio Que qué estaba haciendo ahà La niña lo miró algo desconcertada Y le dijo No estoy en un cementerio Estamos en la escuela BenjamÃn estaba todavÃa más confundido Con esta respuesta que le dio la niña Y le dijo Escuela Aquà no hay escuela La escuela quedó en el centro En el centro del pueblo La niña se notaba también confundida No estaba actuando No era como si lo estuviera molestando. En ese momento... Notó que su abuelo se estaba acercando. Lo vio por un lado del cementerio. Asà que estaba haciendo un rondÃn. Por eso se habÃa tardado. La niña le dijo que si querÃa jugar con ella. BenjamÃn le dijo que sÃ, pues era un niño muy amiguero. Casi inmediatamente la niña se fue corriendo.
51:27 Y se internó entre las lápidas. Obviamente BenjamÃn no podÃa traspasar la puerta, pues... Esta todavÃa tenÃa un candado y una cadena. Su abuelo se acercó a él y le preguntó, Mijo,¿ cuánto llevas ahÃ? Y BenjamÃn simplemente le contestó que llevaba poquito, pero que habÃa estado muy bien acompañado. Su abuelo frunció el seño. Era un señor que con él no se jugaba. Asà que inmediatamente quitó la cadena, quitó el candado y le preguntó a su nieto, A ver mijo,¿ cómo que estaba con compañÃa o cómo está eso? BenjamÃn le empezó a decir todo Ãl no se tenÃa ningún secreto con su abuelo Asà que le empezó a decir sobre la niña Le empezó a decir sobre que se habÃa acercado Que habÃa salido de entre las tumbas Y que ella decÃa que estaba en la escuela Su abuelo en ese momento Lo llevó de la mano Caminando entre las tumbas Hasta que llegaron a una Y a BenjamÃn nunca se le va a olvidar esto Su abuelo se la señaló Y le dijo Esa niña es la que viste. En la lápida de aquella tumba resplandecÃa una foto pegada al concreto.
52:44 Se podÃa ver muy bien, ya que la tumba, la lápida, se acababa de poner. Era la misma niña. Se encontraba en aquella lápida y muy probablemente ya sin vida. BenjamÃn le dijo que sà y empezó a asustarse, empezó a temblar. Su abuelo inmediatamente lo agarró de los hombros y le dijo, a ver mijo, no tenga miedo, es solamente una almita. Esa niña la acaban de enterrar esta mañana. La trajeron sus padres y la trajo toda su familia. De seguro era una niña buena, simplemente que acaba de fallecer y tal vez no sabe dónde se encuentra. Las almas puras también duran aquà en la tierra. algunos cinco dÃas, seis dÃas, despidiéndose de cada uno de sus familiares. Posiblemente aquella niña apenas está comenzando su trayecto. Una vez que la llamen para ir al cielo, ella ya se va a ir.
53:50 Asà que no tenga miedo. BenjamÃn se calmó un poco solamente y su abuelo no notó. Asà que con un teléfono muy viejito que tenÃan, llamó a la casa. y le dijo a la abuela de BenjamÃn que fuera por él, para que no caminara solo, ya que BenjamÃn se notaba que todavÃa tenÃa mucho miedo. BenjamÃn recuerda esta experiencia como la más perturbadora de toda su niñez. El listón del difunto Mi nombre es Enrique Mata y quiero compartir la siguiente experiencia. Primero que nada les tengo que decir que yo soy cuidador de cementerio y en este trabajo uno ve muchas cosas. Diariamente uno tiene que lidiar con ciertas sombras y ciertas voces que se oyen en los cementerios.
54:54 Muchas veces es el eco, muchas veces es el mismo miedo o la superstición que uno tiene para imaginar estas cosas. Pero hay ciertas ocasiones en las que uno se encuentra con unas experiencias que no tienen otra explicación que no sea algo paranormal. Les voy a contar una. Cuando me encontraba haciendo el rondÃn, un rondÃn nocturno con una lámpara especial que tenemos. Esta lámpara tiene varios modos de iluminación, no solamente hacia adelante, sino que también tiene un modo de en el que todo el cuerpo de la lámpara se ilumina, y forma por asà decirlo, un cÃrculo iluminado alrededor de ti, asà tú puedes ir viendo mucho, ves por donde pisas, que es lo que hay alrededor de ti, y esto más que nada lo usamos, para no tener sorpresas en el camino, como serpientes o demás animales, además también, nos facilita encontrar algunas cosas, resulta que lleva caminando, iluminando por completo mi camino, cuando en eso me encuentro con un listón, era un listón rojo, este listón parecÃa ya tener mucho tiempo, pero habÃa algo que me llamaba la atención, y es que este listón se encontraba por arriba de la tierra completamente, esto significa que no habÃa sido enterrado ahà por los años, sino que tal vez habÃa sido
56:24 llevado por alguien, Precisamente a este rincón del cementerio, yo casi no iba, más que nada porque no estaba estipulado en el rondÃn, pero habÃa habido algunas noches en las que yo habÃa escuchado un ruido en este sitio del cementerio. HabÃa escuchado como alguien corrÃa, como también murmuraba. Entonces lo que yo pensé, al recordar todos aquellos extraños ruidos que habÃa escuchado noches anteriores, y ver este listón ahà tirado, Se notaba que habÃa sido usado. Se notaba que ya tenÃa tiempo. Lo primero que pensé es que habÃan sido algunas brujas. Esas señoras que se meten a los cementerios a dejar trabajos. Trabajos muy peligrosos. Y obviamente lo último que quieres hacer es tocarlos. Es por esto mismo que fui por un palo. Y con ayuda de mi pala, empecé a enrollar este listón alrededor del palo. Conforme fui enrollándolo, Cada vez se hacÃa más preciso el agarre y entonces ya no tuvo que ocupar mi pala. Me sorprendió también lo grande que era el listón. Era como de algunos 15 metros.
57:37 Continué enrollándolo en mi palo solamente girándolo y este poco a poco me fue guiando hacia una tumba. A los pies de esta tumba se notaba que el listón se introducÃa entre la tierra y la lápida, hacia abajo de esta. Pensé entre mà Ya sé dónde se encuentra el trabajo de brujerÃa. Será mejor que vaya por un pico. Tengo que escarbar. Aquellas mendigas brujas no pueden hacer sus trabajos aquÃ. Tienen que respetar a los defuntos. Fui por mi pico, empleé mi pala, comencé a escarbar. Pero por más que escarbaba y escarbaba, de alguna manera extraña no llegaba al fondo.
58:19 Era imposible que una bruja se hubiera tomado tanto trabajo para enterrar y enterrar aquel listón¿ Dónde habÃa quedado aquel trabajo? SeguÃa y seguÃa escarbando, con mucho cuidado, ya que la placa de cemento ya tenÃa algo de tiempo, toda la lápida, y no querÃa hacer algo que provocara su hundimiento, porque por más que escarbaba y escarbaba, no encontraba el final del listón, ni tampoco el trabajo de brujerÃa. SeguÃa escarbando y escarbando, hasta que en cierto punto toqué algo muy pero muy duro. Después de pegarle un par de veces, noté que estaba dando con el ataúd. HabÃa escarbado tan profundo durante algunas horas que habÃa llegado el ataúd. En ese momento, me entró un escalofrÃo horrible, porque supe que esto no se trataba de una bruja. No se trataba de un trabajo de brujerÃa, sino que era otra cosa.
59:18 Los que somos católicos o cristianos sabemos que después de la vida viene otra etapa. Aquella tumba le pertenecÃa a una niña que habÃa fallecido a los cinco años. Nosotros sabemos que las almas de aquellos niños no se quedan atados aquÃ. Ellos pasan a otra vida, otra etapa. De plano van al cielo o de plano descansan como quieran verlo. Es muy difÃcil que un niño se quede en el cementerio o en la casa que habitó. Más que nada porque ellos no tienen mal. Su alma ya está pura. entonces descansan rápidamente. Las veces que uno se encuentra con niños fantasmas o con ruidos de niños, comúnmente, no es que se traten de almas de niños, sino de algo sumamente oscuro y muchas veces demonÃaco que adopta esta forma para pasar desapercibido. Yo supe en ese momento que esto era algo asÃ. Algo habÃa sacado el listón de aquella niña y lo habÃa puesto enfrente de mÃ, tal vez para guiarme a aquella tumba, tal vez para que algo malo me pasara, inmediatamente salà del hoyo, y empecé a echar de nuevo tierra, eché el listón ahÃ, lo sepulté, y procuré retirarme lo más rápido posible, dentro de dos noches, pasé por aquel mismo lugar, y encontré el listón nuevamente, tirado en la misma posición, donde yo me lo habÃa
1:00:50 encontrado noches atrás, El cuidador de cementerios del dÃa me habÃa dicho que no habÃa visto nada extraño y que tampoco habÃa visto ningún listón. Yo recuerdo haber tirado el palo hacia aquel hoyo con todo el listón enredado y haberle echado tierra arriba. Pero cuando me lo encontré ahÃ, en el cementerio de Nueva Cuenta, en la noche, vi que el listón se encontraba otra vez desenrollado con la punta entre mis pies en el camino del cementerio. Agarré otro palo, lo fui enrollando, hice un pequeño hueco y ahà lo aventé. La aventé tierra encima y fui rápidamente a la caseta y agarré agua bendita. Y mientras iba rezando, le iba hablando a aquel ser, que de seguro me estaba escuchando por ahÃ. Le decÃa, deja la tumba de la niña, deja de estar jugando con ella, tenle respeto, yo no voy a caer en tus juegos. Rezaba y rezaba a la par que iba aventando agua bendita. Esto funcionó porque las noches siguientes, cuando pasaba por aquel lugar del cementerio, jamás me volvà a encontrar ningún listón rojo en el camino.
1:02:20 Huellas en el cementerio Mi nombre es VÃctor Y quiero contarles una experiencia paranormal Que me sucedió en un trabajo que tenÃa antes Anteriormente yo me dedicaba a cuidar el cementerio Este trabajo solamente lo hacÃa de dÃa Este cementerio se quedaba completamente solo durante la noche. Yo tenÃa la obligación de cerrar muy bien la puerta y también otros accesos que daban al cementerio.
1:03:04 No tenÃamos cuidador durante la noche. Además, los muros del cementerio eran muy altos y como estábamos puestos en una zona céntrica, habÃa veladores que se la pasaban rodeando este y otras calles aledañas. Entonces no habÃa motivo por el cual dejarle algún velador allà adentro. El caso es que hubo una tormenta una noche. El cementerio, al ser solamente tierra y lápidas, se inundó en algunos ciertos sitios. Debido a que la tormenta habÃa venido con un fuerte viento, algunas cruces que tenÃan muchos años y también ramas de árboles se cayeron. Recuerdo que yo y otro compañero que tenÃa nos la pasamos todo el dÃa recogiendo todo el desorden el caso es que una de las puertas que llevaba a una cripta en el cual se alojaban los miembros de una familia habÃa quedado completamente abierta la puerta de fierro ya tenÃa bastantes años y el candado también a lo mejor miembros de la familia no habÃan venido ya o ya se les habÃan olvidado el caso es que con los fuertes vientos combinado con la lluvia y el óxido que ya tenÃa esta, la puerta se terminó abriendo y asà rompiendo el candado. Como nosotros no Ãbamos a reparar el candado ni a plantar otro, simplemente decidimos
1:04:34 cerrar la puerta. Y asà quedó durante todo aquel dÃa. Cayó la noche y yo me retiré. El caso es que a la mañana siguiente, cuando llegué al cementerio, me di cuenta de algo extraño. habÃa huellas de lodo y tierra puestas en el pasillo principal que iba por todo el camino de cemento y luego se pasaba arriba de algunas lápidas era como si alguien hubiera caminado encima de ellas dejando tierra y lodo yo pensé que a lo mejor era algo que habÃa pasado por desapercibido el dÃa anterior tal vez alguna persona que no tiene valores tal vez algún adolescente o tal vez algún niño HabÃa pasado por arriba de aquellas tumbas, sin prestarles atención. Comencé a barrer, comencé a hacer limpieza, y como pude ver las huellas un poco más de cerca debido a esto que estaba haciendo, me fui percatando de algo extraño. Las huellas no tenÃan marcas de suelas de zapatos, ni de tenis, ni de botas.
1:05:41 Eran como la planta de un pie de una persona. Como si alguien hubiera estado caminando descalzo, y hubiera dejado las huellas ahà marcadas. Esto era muy extraño. Nadie anda descalzo por el cementerio, pero...¿ Quién sabe? Tal vez se me habÃa pasado. Tal vez alguna persona loca se habÃa metido al cementerio y habÃa salido. No quise darle más vueltas al asunto. Solamente limpié hasta la última lápida y seguà con mi trabajo. El caso es que esto se repitió de nuevo al dÃa siguiente. Cuando abrà la puerta vi que las mismas huellas se encontraban ahÃ, pero esta vez puestas de una forma diferente. Yo habÃa limpiado, y eso era más que obvio. Y al irme, sabÃa que habÃa limpiado todo, no quedaban huellas ahÃ. Pero a pesar de esto, ahà estaban al dÃa siguiente. Era como si de nuevo aquella persona se hubiera metido durante la noche, y hubiera caminado por todo el lodo, y hubiera pasado encima de algunas tumbas porque no eran las mismas, y hubiera caminado hacia la salida del cementerio, para solamente pararse en la puerta, y de nuevo regresarse, por aquel camino, era algo muy extraño, y esto se repitió al dÃa siguiente, yo limpie todo, limpie cada huella, limpie cada lápida, en donde habÃan dejado estas huellas, y al dÃa siguiente ahà estaban, limpie de nuevo, y esta vez antes de irme, hablé con los veladores, ellos me dijeron que ninguna persona extraña,
1:07:13 se habÃa metido al cementerio, que ellos habÃan pasado vigilando como todas las noches y no habÃan visto a nadie yo me quedé con la duda al cuarto dÃa pasó lo mismo vi aquellas huellas puestas en el camino y arriba de algunas otras lápidas empecé a limpiarlas pero en esta ocasión hice algo que no habÃa hecho las noches anteriores fui siguiendo el camino y pude percatarme que en la tierra habÃa más huellas las fui siguiendo y las fui siguiendo Y estas huellas me llevaron a la cripta, que en un principio les mencioné. La cripta no tenÃa las puertas cerradas, las tenÃa abiertas de par en par.
1:07:54 Las huellas provenÃan desde adentro de esta. Yo bajé por las escaleras, iluminando mi camino con la lámpara. A pesar de que era de dÃa, la cripta está bajo el suelo y ahà todo está muy oscuro. Cuando bajé, pude ver que una de las tumbas se encontraba sin tapadera. En ese momento decidà subir, cerrar las puertas y poner de nuevo un candado. Ese mismo dÃa fui y lo compré. Desde que lo puse, las huellas dejaron de aparecer.
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