7 RELATOS DE TERROR DE CEMENTERIOS Y TRAILEROS / EMBRUJOS EN EL CEMENTERIO Y CARRETERAS MALDITAS POR ESPIRITUS
0:07 Juana nos tiene una historia que contar, que a ella no le sucedió, le sucedió a su abuelo. Su abuelo trabajó de muchas maneras cuando estaba en el pueblo. Fue velador, fue persona que se encargaba en misceláneas, fue incluso lavacoches, era una persona que le hacÃa a cualquier cosa. Lo primordial era llevar pan a la casa. Debido a esto y que tuvo muchos trabajos, le ofrecieron un trabajo el cual muchas personas en el pueblo no lo querÃan, en esta fábrica la cual le ofrecieron trabajo, siempre tenÃa postulantes, siempre habÃa vacantes, y ustedes se preguntarán,¿ por qué es que no llenaban las filas?, si era una fábrica abandonada, un almacén abandonado, El caso es que ocupaban un velador, porque a pesar de que era un almacén abandonado, tenÃan ciertas cosas ahÃ. Era un almacén que estaba algo podrido, tenÃa las láminas algo desquebrajadas, las paredes caÃdas, pero funcionaba para almacenar ya sea bloc... o otro material de construcción en pequeñas cantidades. Y obviamente todo ese material, si lo tiran a la interpedie o si lo tienen sin cuidado, se lo pueden robar. Entonces el abuelo de Juana fue contratado para ir a cuidar ahÃ, sobre todo durante la noche.
1:40 Si ustedes se preguntan por qué nadie querÃa ir a trabajar ahÃ, la razón es que atrás de este almacén habÃa un cementerio. Y no cualquier cementerio. No era un cementerio del municipio, ni siquiera del pueblo. Era un cementerio que era más viejo que el mismo pueblo que se habÃa construido. Las lápidas ahà llevaban más años que las casas que se habÃan edificado cercanos ahÃ. Este cementerio tenÃa algunas paredes que ya se habÃan caÃdo. Ya nadie se enterraba ahÃ, según me dice Juana. Las lápidas... Ya se encontraban sucias... Algunas caÃdas... Ya ni siquiera familiares iban ahÃ... Entonces...
2:25 El césped habÃa crecido... Ya no habÃa por dónde caminar... Era un cementerio abandonado... Y cuando caÃa la noche... Se veÃa muy espeluznante... Juana nos cuenta que su abuelo... No es de esas personas que le tenga miedo a la otra vida... De hecho... Ãl ha vivido varias veces... lo que viene siendo encuentros paranormales ahà en su rancho. Ha visto nahuales y también ha visto algunas especies como de espÃritus chocarreros. Entonces, trabajar en aquel almacén, la verdad es que no le importaba mucho tener a un cementerio a sus espaldas. Ãl era un hombre de fe y él decÃa que con un rezo no lo tenÃan que perturbar.
3:11 El caso es que el abuelo fue a trabajar ahà Y durante algunas noches no hubo novedad. DecÃa que cierta aura pesada se sentÃa en el lugar. Y era obvio, atrás de él habÃa lápidas y habÃa fallecidos que básicamente nadie recordaba. Pero sucedió que una noche, cuando él se encontraba custodiando como siempre, se asomó por su ventana. se asomó simplemente para ver la luna, para ver las diferentes vegetaciones que habÃa, no olvidemos que esto pasó hace muchos años, no habÃa celular, no habÃa internet, no habÃa nada con que entretenerse, asà que solamente observaba la ventana y miraba a los animales, que se veÃan ahà a lo lejos, en una ocasión, vio a una mujer caminar, por aquel camino de terracerÃa que quedaba a un lado del almacén y que daba derecho al cementerio. A él le pareció curioso que anda siendo una mujer, prácticamente como las dos de la mañana, caminando por esos lugares. No hay ni siquiera ninguna casa cerca de ahÃ. El abuelo se le quedó viendo y fue en ese momento que se dio cuenta que aquella mujer entraba a aquel cementerio. El abuelo recorrió todo el almacén y la siguió. No tenÃa una
4:41 razón per se, simplemente curiosidad. Fue en ese momento en que se asomó, que vio que la mujer iba y se sentaba en una de las lápidas y empezaba a hacer como que cosas. El abuelo explica que no podÃa ver muy bien por la oscuridad que habÃa, pero sà podÃa ver que habÃa veladoras. Ãl pensó, bueno, esta es una bruja. Fue lo primero que se le vino a la mente. Ãl recuerda muy bien que las brujas son muy temidas en los ranchos. Algunas brujas no son tan poderosas.
5:23 Esas son más que nada las que corren de los ranchos, ¿no? A veces unas brujas que hacen trabajos, que nadie se quiere relacionar con ellas. Pero también existen brujas más poderosas. Uno se tiene que cuidar de ellas. Porque tú no sabes... Qué tipo de brujerÃa te pueden hacer en contra... Hay muchos casos... Que la venganza de una bruja con una persona... Termina con la vida de esta... Entonces el abuelo... TenÃa que mantener su distancia... No sabÃa qué tan poderosa era aquella bruja... Y no se querÃa jugar la suerte... Asà que solamente la estaba observando por la ventana... Cuando aquella mujer se fue... Salió de aquel cementerio y se fue El abuelo simplemente volvió Y se sentó en su escritorio Empezó a tararear una canción Empezó como que a olvidar las cosas QuerÃa despejar su mente No pensar tanto en la bruja que Iba a hacer sus cosas en el cementerio Cuando en eso Empieza a escuchar Un llanto Que viene siendo de un niño Al abuelo se las extraño es una persona que quiere mucho a los niños, siempre ha salido por ellos para defenderlos, entonces el abuelo empieza a caminar al segundo piso, se sube al techo del almacén, un firme que tenÃan muy poquito pero lo soportaba, y
6:55 se asoma hacia arriba hacia abajo, de arriba hacia abajo, para ver el cementerio, y es ahà que él se da cuenta, que hay un niño llorando arriba de la lápida, la bruja ya se habÃa ido, y aquel niño se encontraba ahÃ, en la misma lápida donde la bruja habÃa hecho todo su trabajo. El abuelo de Juana dice que veÃa a este niño con una cierta tonalidad transparente, Es decir, no lo veÃa asà como vemos a las personas, sino que lo veÃa con cierta transparencia. A lo que él rápidamente pensó que era un fantasma, una elmita. Aquel niño lloraba y lloraba, y con cada llanto que este niño hacÃa, al abuelo le iba recorriendo un escalofrÃo en todos los huesos.
7:52 Ãl tomó la decisión de bajarse e ir a rezar. pero por alguna extraña razón esto no servÃa. El niño continuaba llorando y llorando encima de aquella lápida. Pasó toda la noche ahÃ, hasta que en cierto punto el niño se detuvo. Cuando una vez amaneció, el abuelo salió del almacén ya con la luz del dÃa y fue hacia el cementerio. Una vez que se adentró a este, fue directamente hacia la lápida, donde aquella bruja habÃa hecho todos sus trabajos. En efecto, la lápida era de un niño.
8:37 Se le hizo muy extraño. Con mucho cuidado fue, agarró una pala y empezó a escarbar a los pies de la lápida Y es que esto es muy común, en los ranchos lo saben muy bien Cuando hacen un trabajo de brujerÃa siempre tienes que ver los pies de la lápida Asà le dicen, de donde se acuesta el cuerpo hacia adelante, ahà en sus pies siempre tienes que escarbar Porque si ponen algún trabajo de brujerÃa, lo esconden por debajo de la tierra, siempre va a ser ahà Dicen que tiene algo relacionado con el infierno o algo Pero hasta ahorita no he encontrado información respecto a esto Al fin, el abuelo escarba y recoge un trabajo Obviamente lo recoge con la pala Y él se da cuenta que es un muñeco Un muñeco con una fotografÃa que él pues ni conoce Le estaban haciendo trabajo a una persona Al momento que él ve el nombre del niño y ve que este tan solo habrÃa vivido unos seis años, que habÃa fallecido, él inmediatamente piensa, pues que este niño no falleció de causas naturales o al menos de primera instancia no es posible. El abuelo decide dejar el trabajo ahà y decide irse, más que nada para no levantar sospechas.
10:13 se va y empieza a investigar con sus vecinos, él siempre ha sido un hombre serio, pero los vecinos lo respetan, entonces después de investigar un poco, llega a la conclusión y a la respuesta, de que ese niño habÃa perdido la vida, según se dice, de una extraña manera, cuando un coyote lo habrÃa atacado, recuerden que este cementerio es muy antiguo, y solamente se podrÃa decir lo que se decÃan de cada una de las personas que estaban enterradas ahÃ, que habÃan fallecido de maneras extrañas, este niño por ejemplo, un coyote le habÃa quitado la vida cuando se encontraba en una carreta junto con su padre, se dice que el mismo coyote era un nahual, ya que no pudieron darle casa, porque este se iba riendo una vez que le habÃa quitado la vida al niño. Estas eran leyendas, pero como ustedes sabrán, las leyendas siempre tienen algo de cierto.
11:21 Al abuelo le picó el coco, como allá dicen en el pueblo. Dejó que pasara una noche. él vio que nuevamente venÃa la bruja y hacÃa sus conjuros en aquella lápida. Y fue entonces que estuvo pensando, mendiga bruja, no dejas al niño en paz ni siquiera en la otra vida. Porque obviamente, al hacer un trabajo, no dejas descansar en paz al difunto que está ahÃ. Incluso si este ya se ha ido, recordemos que los camposantos son lugares de paz. Son lugares para no ser amedrentados una vez que nuestro cuerpo pasa, pues, a otro plano. El abuelo tomó la decisión de frenarle el paso a aquella bruja. Fue, agarró bloques, agarró palos, agarró cualquier cosa que él encontrara y empezó a tapar un dÃa, se aventó todo un dÃa, según dice Juana. Entapar los hoyos, entapar todas las paredes que se habÃan caÃdo del cementerio. A esa noche cuando la bruja volvÃa, no pudo meterse. El abuelo habÃa conseguido que la bruja dejara en paz a aquel niño. Lo que a él le preocupaba es que esta mujer tomara represalias.
12:49 Pero claro, él nunca salÃa de la bodega. Ãl siempre estaba encerrado con el candado y solamente las personas que venÃan por material lo conocÃan. Allà en el pueblo no sabÃan ni siquiera que habÃa un velador ahÃ. Al menos no todas las personas. Entonces el abuelo aprovechó esto, aprovechó que la bruja no lo habÃa visto, aprovechó que se mantenÃa siempre encerrado ahà para ya no salir y obviamente no levantar sospechas con aquella mujer. Juana me dice, ya terminando esta historia, que su abuelo terminó ahà trabajando algunos 5 o 6 años. y que durante todo el tiempo que terminó trabajando, todo aquel tiempo que le faltaba, porque esto le pasó en las primeras semanas, no volvió a escuchar el llanto de aquel niño, que definitivamente estaba siendo afectado, su cuerpo, su lugar de descanso, por brujerÃa. tal vez brujerÃa demonÃaca, o como otros también le dicen, brujerÃa oscura o brujerÃa negra, magia negra. Esta historia de Carlos Llanes la vivió junto con su amigo. Verán, el amigo de Carlos, que vamos
14:22 a mantener su nombre en anonimato porque lo que le pasó fue algo muy triste, nos cuenta que hubo una época en la que estaba desesperado. Carlos y este amigo son muy amigos. Se ven desde que son niños, ¿ok? Entonces tienen mucha estima y se han contado cosas que incluso en su misma familia no se han contado. Algunas cosas que habÃan hecho, sentimientos encontrados, etc. Al amigo de Carlos le sucedió algo muy triste. Y es que su hermano habÃa fallecido recientemente, en aquel tiempo cuando sucedió este relato.
15:03 debido a que su hermano se habÃa ido a otro paÃs a trabajar, pues duró años y años sin verlo, y cuando enfermó, tristemente el hermano de este amigo de Carlos no podÃa volver a su paÃs, estaba en Estados Unidos, y obviamente ustedes saben cómo es la burocracia, si volvÃa ya no podÃa irse, Además, ya estaba muy enfermo como para trasladarse, hacer ese viaje tan cansado, que le iba a perjudicar más. Ãl pensó que tal vez tratándose en algún hospital, iba a conseguir que la enfermedad bajara un poco, pero no sucedió. El hermano del amigo de Carlos terminó falleciendo, y esto le pegó muy fuerte a su amigo. Carlos estuvo ahÃ, tratando de, pues levantarlo, diciéndole muchas cosas, tratando de, pues no que lo olvide, pero sà de superarlo, habÃan pasado meses de este fallecimiento, y Carlos veÃa que su amigo nada más solamente iba decayendo más y más y más.
16:18 Fue en ese momento que Carlos empieza a notar que su amigo se está metiendo en cosas muy oscuras, en cosas muy espeluznantes, en cosas con las que uno no tiene que estar jugando. Y es que el amigo de Carlos estaba... muy dolido por el fallecimiento de su hermano, que él estaba buscando algún tipo, alguna manera de comunicarse con él en el más allá. Obviamente creo que muchos de ustedes que me están escuchando ya saben para dónde va esta historia. El amigo de Carlos empezó a experimentar con la ouija, con brujerÃa, haciendo rituales, lo que sea, para poder contactar con su hermano. Ãl sabÃa que su hermano, si lo querÃa, lo iba a contactar. Y ustedes saben que esto de la ouija, esto de la brujerÃa, los rituales, es un arma de doble filo. En una ocasión, este amigo le pidió ayuda a Carlos. Necesitaba contactar con su hermano, por las medidas que fueran. Entonces Carlos, al investigar un poco con unos brujos de la zona, ellos dijeron que era más sencillo contactar con las personas que ya fallecieron en un camposanto. Más que nada porque ahà hay muchas almas.
17:45 Y como son portales, como ya les dije anteriormente, estos son portales, son puertas al más allá. Es más fácil que su hermano, ya sea si está en el purgatorio o si está en el cielo, pueda escucharlo. Al menos, esto fue lo que le dijeron. Fue asà como Carlos y su amigo quedaron una noche en ir a este cementerio y empezar a hacer los conjuros. Se llevaron una tabla guija, lo que no tenÃan que hacer. Se fueron y se metieron a un cementerio que podrÃamos decir... como la historia anterior... estaba abandonado... obviamente Carlos sabÃa... de sobra...
18:30 que no los iban a dejar... meterse a un cementerio municipal... el velador... no los iba a dejar que entraran... a jugar con la guija... a hacer sus brujerÃas ahÃ... entonces dijo Carlos mira... tenemos que ir a un cementerio... al cual no tenga vigilancia... recorrieron según dice Carlos... como unas tres horas de camino, hasta encontrar un cementerio, el cual se encontraba sin custodio, pero era un cementerio muy viejo, era un cementerio el cual tenÃa muy mal aspecto, porque ese cementerio era muy famoso, porque las brujas iban ahà a hacer sus conjuros, porque no habÃa nadie que se les pusiera en contra, era un cementerio abandonado, Carlos iba con miedo, pero decidió apoyar a su amigo. Fueron hasta aquel cementerio y por suerte lo encontraron solo. Ãl dice que ya se estaba imaginando verse ahà con alguna secta o algunas brujas, porque era muy popular que se usaba para eso. Fueron, se adentraron al cementerio, este no tenÃa bardas, no tenÃa nada, era solamente como un monte con lápidas.
19:51 Carlos se metió y empezaron a jugar con la ouija. Llevaban más cosas. Dice Carlos que incluso llevaban una cruz que se usa en el satanismo. SÃ, se estaban metiendo en cosas muy pero muy pesadas estos dos jóvenes. Estos dos jóvenes no sabÃan con qué estaban jugando. Resulta que a mitad de la sesión de la ouija, Carlos empieza a sentir algo extraño. Las últimas sesiones sà sentÃa como un aura pesada, pero en aquella sesión él sentÃa como el oráculo se movÃa con mucha fuerza. Alcanzaba a decir palabras, pero no eran palabras que ellos entendieran. Era como si el oráculo simplemente se moviera para una palabra, para otra, simplemente como para mantenerlos confundidos o distraÃdos. En cierto punto, Carlos simplemente alejó sus dedos del oráculo y empezaron a discutir entre él y su amigo. Carlos le dijo que él no tenÃa por qué estar ahÃ, que esto ya era demasiado, que tenÃa que soltar a su hermano. Y justamente en ese momento, ellos empezaron a escuchar como golpes y también palabras, como si alguien estuviera pidiendo que les abrieran.
21:19 Ambos jóvenes se quedan en completo silencio y empiezan a mirar su entorno. Ellos empiezan a escuchar que entre las lápidas se escuchan las palabras y que los golpes provienen desde abajo de las lápidas. Carlos dice, Alex te juro que esa noche habÃamos despertado a aquellos cadáveres. Con nuestras cosas los habÃamos despertado, en serio. Carlos y su amigo simplemente atinan a correr, a correr y a correr, dejando la tabla, dejando sus pertenencias ahÃ, solamente llevándose las llaves del coche, y de puro milagro porque Carlos lo traÃa en el bolsillo, porque incluso si las hubiera dejado en una lápida, ahà las dejaba también. TenÃan un pavor y un terror absoluto aquella noche. que Carlos nos explica cómo era posible que ellos no pudieran encontrar la salida. Me dice, Alex, yo empecé a correr en lÃnea recta, en lÃnea recta y lÃnea recta. Yo sabÃa por dónde estaba la camioneta.
22:33 El cementerio no era grande, eran solamente como unas 30 lápidas a lo mucho. No sé por qué no encontrábamos la salida y veÃamos muchas lápidas más. Eran más de las que habÃamos visto cuando habÃamos entrado. Por suerte, conseguimos salir. Y Carlos aquà me dice y me jura que esto es cierto. Que por más que él corrió, simplemente el cementerio no se terminaba. Que incluso tardó corriendo como unos 30 minutos y no veÃa que éste se acabara. Era como si estuvieran atrapados en algún otro sitio que no era del que habÃan venido. Al conseguir salir de aquel cementerio, se subieron inmediatamente a la camioneta, prendieron la camioneta y se fueron despavoridos del lugar. También me cuentan que por suerte, nada se les pegó, porque es muy común también que ciertos espÃritus, cuando tú vas, y los molestas, obviamente ellos se te pegan, te siguen, a tu casa, a tu trabajo, a donde sea, por suerte a ellos no les pasó esto, Carlos explica que aquella noche, jugaron con fuego, y molestaron a alguien, que no tenÃa que ser molestado, por ser
24:03 dos jóvenes inexpertos, tratando de hacer brujerÃa, en un cementerio, Judith EcheverrÃa nos cuenta su experiencia. Dice que ella desciende de una familia de brujas. Muy interesante, empezamos muy interesante. Su abuela, su bisabuela y su madre eran brujas, hacÃan trabajos. Por lo tanto, ella se crió rodeada de todo este mundo.
24:43 Y desde muy pequeña, les estoy hablando a una edad de unos 8 o 9 años, empezó a hacer trabajos, empezó ayudándole a su madre. Asà que por lo tanto, para la edad de 17 años, ella tenÃa más experiencia que muchas brujas novatas. También tenemos que decir que ella también era novata, pero digamos que tenÃa mucho camino avanzado. Ella empezaba a vender trabajos, incluso a sus compañeras de preparatoria. las chicas empezaban a decirle que querÃan amarrar pues a tal jovencito, a algunas alumnas, a tales maestros. SÃ, alumnas enamoradas de sus maestros. Y pues Judith les hacÃa caso. Ella empezaba a ver cómo le hacÃa, ¿no? Y pese a que la gran mayorÃa de sus trabajos no tenÃan un resultado digamos eficiente, pues la verdad es que no le reclamaban nada. Porque al final de cuentas Judith no les cobraba, solamente los hacÃa por diversión y para ver si es que funcionaba. Pero las cosas cambiaron cuando una maestra de ella se da cuenta de esto. Entonces llega a sus oÃdos todos estos rumores que se dicen de Judith y de que es descendiente de brujas. Y fue asà como le quedó la
26:14 espinita en la cabeza. Y entre broma y broma le decÃa a Judith que ella necesitaba un amarre con una persona ahà del trabajo, otro maestro. Este maestro era casado, pero la otra maestra pues lo querÃa. Era un hombre al cual ella le gustaba y lo querÃa por los métodos que fueran necesarios. Judith empezó a bromear con ella diciéndole, sÃ, no se preocupe profesora, yo le hago un amarre y asÃ, ¿no? Bromeando simplemente. Pero conforme iban pasando los dÃas, Judith se fue dando cuenta que esta maestra se lo estaba diciendo en serio. Llegó el punto en que la maestra le ofreció dinero a Judith para que le hiciera el amarre con este profesor. Y el dinero que le ofreció era considerable.
27:11 Ella recordaba los precios que manejaban su abuela, su madre, y eso ya era un trabajo de brujerÃa y bien pagado. Pero Judith tiene, digamos, un detallito en su personalidad. A ella en aquel tiempo no le gusta compartir el dinero. Dice que ella pudo haberle pedido ayuda a su madre o a su abuela, pero ella no querÃa, porque ella querÃa todo el dinero para ella. Asà que solamente le hizo a su madre y a su abuela las preguntas necesarias. les empezó a preguntar, oye, un amarre para que tenga, pues ahora sÃ, mucha fuerza, que realmente funcione,¿ qué es lo que puedo hacer? Y fue asà como su madre le empezó a decir, mira, un muñeco voodoo es lo mejor, un muñeco. Después de esto, también el muñeco adentro del muñeco, tienen que tener ciertas cosas personales del cuerpo de una persona, de la persona que quiere hacer el amarre, y de la persona a la cual se le va a hacer el amarre. Estas partes del cuerpo, entre más personales sean, mejor, pero pueden ir desde simples cabellos o simples uñas, hasta también fluidos. Con estos últimos son con los que mayormente tienen efecto... Obviamente también se necesitan las fotografÃas... Y su
28:43 madre empieza a decirle diferentes cosas... Hasta que le pregunta...¿ Para qué quieres tanta información?¿ Quieres hacer uno? Pero ella simplemente se rÃe y trata de sacarle la vuelta... Diciéndole que es solamente simple curiosidad... Judith... Una vez teniendo toda esta información en su cabeza... se dirige a un cementerio en este cementerio logra entrar durante la tarde y se lleva algún snack porque piensa comer allá, piensa cenar porque ella entra aprovechando pues que estará libre entrada a todo el público pero cuando cierran el cementerio que es en la noche ella tiene que esconderse y quedarse ahà que no la vean los veladores ella ya sabÃa por dónde salir por donde la barda no estaba tan alta Entonces Judith se queda ahÃ, quietecita, escondida atrás de las lápidas, cae la noche y es cuando ella empieza. Ella fija muy bien una tumba, una tumba que conoce muy bien.
29:52 No vamos a decir el nombre de la fallecida, pero Judith sabe quién es. HabÃa escogido una tumba de una señora que era muy famosa por esos lugares, porque tenÃa fama de ser la infiel, a básicamente a todos sus esposos la mujer se habÃa casado tres veces y las tres veces les habÃa sido infiel a sus esposos entonces la mujer tenÃa una muy mala reputación entonces Judith enfocó ahà y dijo esa es la tumba designada necesito ese tipo de energÃa fue y empezó a enterrar Ahà el muñeco y empezó a enterrar otro tipo de cosas. Este tipo de cosas que le habÃa pedido a la maestra, la maestra las habÃa conseguido. Consiguió cabello y consiguió algunos vellos del brazo corporales del otro maestro. Y se los habÃa dado a Judith. Y ella también le habÃa dado cabellos y una que otra cosa, incluso ropa usada. Judith empieza a enterrar esto en los pies de la lápida.
31:08 Empieza a hacer su brujerÃa y ella como que se va triunfante. Prácticamente su plan habÃa salido a la perfección. No la habÃan visto, habÃa enterrado todo muy bien y pues a grandes rasgos parecÃa que iba a funcionar. Pero... Pasaron los dÃas... Y la maestra... Fue y abrazó a Judith... Le dijo gracias... Creo que está funcionando... Salimos... Ya empieza como que a devolverme el coqueteo... Y pues Judith se siente impresionada... Y también... Se siente orgullosa... Es su primer trabajo formalmente... Y está saliendo a la perfección... Pero cuando pasan otros dos... Otros dos, tres dÃas... Judith empieza a notar algo raro, y es que cuando ella se va y se acuesta, cuando está dormida, que dice que ella siempre duerme para el lado derecho, nunca duerme hacia arriba, sino del lado, empieza a notar como alguien va y se acuesta en su cama, es alguien que tiene un cuerpo muy frÃo y muy rÃgido, Esta persona que secuestra atrás de ella empieza a abrazarla por el hombro y la empieza a tocar. Judith para este momento ya está despierta, pero no se puede mover. Ella dice que esas noches fueron las peores de su vida. Solamente sentÃa a alguien
32:42 que estaba atrás de ella abrazándola. Era como un terror nocturno. La primera vez que le pasó esto, ella me dijo, Alex, yo pensé que habÃa tenido una pesadilla de las peores de mi vida, pero esto se fue repitiendo y repitiendo. Siempre a las 3 de la mañana me levantaba, pero no me podÃa mover. Solamente mis ojos. Yo era consciente, pero mi cuerpo estaba rÃgido, como si estuviera atada. Yo hacÃa fuerza y no podÃa ni siquiera mover un dedo. Aquel ser simplemente se acostaba atrás de mà y me abrazaba con esos brazos helados que tenÃa. Judith pensó que esto se le habÃa salido de las manos, y entonces sin decÃrselo a la maestra, fue de nueva cuenta al cementerio, y ella pensaba que con sacar aquella brujerÃa y quemarla, serÃa suficiente, grande fue su sorpresa, cuando otra vez entró al cementerio, se ocultó, dejó que cayera la noche, y cuando fue y sacó su trabajo, se dio cuenta que su trabajo no estaba ahÃ, se encontró con otro trabajo de brujerÃa donde habÃa dejado el suyo. Y este trabajo no era para alguien que no conociera, de hecho lo conocÃa muy bien, era a sà misma. Judith dice que
34:13 encontró un muñeco con su fotografÃa, alguien le estaba haciendo brujerÃa a ella y se veÃa que era una brujerÃa en contra. O sea, alguien se la estaba regresando. Judith en ese momento le recorre un escalofrÃo, empieza a sacar todo y se lo lleva. Y en ese momento tiene que ir con su madre, su madre que tiene años de experiencia de esto. Y le dice, oye, ayúdame, me están regresando algo que yo hice. Y es cuando la madre ve todo y se le abren los ojos como platos.
34:53 Ella me cuenta que jamás habÃa visto a su madre ponerse tan tensa con un trabajo de brujerÃa como en aquella vez. De hecho, su madre le preguntó a Judith,¿ Con quién te estás metiendo? Este trabajo es muy fuerte.¿ Con quién te estás metiendo?¿ A quién le estás trabajando? Y fue ahà donde ella se suelta a llorar y empieza a explicarles, mira, es que fue una maestra, me pidió un amarre para un hombre casado, etc. Su madre le contesta que posiblemente la esposa o el marido se habÃan dado cuenta y habÃan contactado con otra bruja para que ésta se las devolviera. Su madre le dice, mira, aléjate de todo esto. Tú no estás preparada para esto.
35:43 Si sigues con esto, vas a terminar muy mal. Voy a tratar de quitarte todo esto. Tardaron incluso semanas, pero al final de cuentas Judith dice que dejó de manifestar aquellas experiencias paranormales y que durante un largo tiempo estuvo muy alejada de la brujerÃa. De hecho me ha dicho que en estos años ella es una bruja más experimentada. Ella se dedica de plano a esto. También me dijo que aquella primera experiencia le sirvió como una anécdota que jamás va a olvidar en toda su vida. Con que a la brujerÃa, más precisamente a la brujerÃa negra, se tiene que tomar con cuidado. Ya que uno nunca sabe si es que se la van a regresar. El caso es que Evaristo... Trabajó de sepulturero... Trabajó de sepulturero... Una larga cantidad de años... En esa larga cantidad de años...
37:00 Ãl vio... Diferentes sepulturas... Hombres, mujeres, ancianos... Pero las que más dolÃan... Eran las de los niños... Y como no... Iban entrando todas las personas con globos... Con peluches... y en el centro iba el pequeño ataúd de algún metro, metro y medio, que se iba deslizando poco a poco entre la tierra. Dice Evaristo como él era el sepulturero y el velador nocturno, le tocaba trabajar en la noche y le tocaba también trabajar en el dÃa. Más que nada en el dÃa cuando iba a ver alguna sepultura, ¿ok?
37:45 Cuando iba a ver alguna sepultura, él tenÃa que ir porque sabÃa cómo hacer el hoyo, sabÃa cómo bajar el ataúd sin que éste sufriera algún daño, con mucho respeto, etc. Pero a él no le gustaba cuando iban funerales de niños. DecÃa que los gritos, los lamentos eran muy horribles. EntendÃa el sufrimiento, pero eran muy desgarradores. Y aquella tarde le tocó tener que estar en un funeral de un niño de aproximadamente algunos ocho años. Entraron sus padres, sus padrinos. Aquel niño habÃa fallecido de una manera muy triste. Iba en su bicicleta y un auto no lo vio y al final de cuentas se lo terminó llevando. No fue por enfermedad, no fue por nada de eso. Su fallecimiento fue muy volátil de manera muy rápida. Asà que los padres estaban destrozados. Cuando él iba bajando el ataúd, dice que la madre del niño se acercaba desesperadamente al ataúd y le decÃan que no lo bajaran. Ella decÃa que escuchaba a su hijo golpetear desde adentro y llamarla. Mamá, mamá.
39:04 Muchas personas obviamente se detuvieron, incluso el mismo Evaristo se detuvo. La mujer iba y abrÃa el ataúd y ahà estaba el cuerpo de su hijo, sin moverse, aunque ella asegurara que habÃa escuchado a su hijo. Algo muy doloroso, que se repitió como cinco veces mientras iban bajando el ataúd. hasta que finalmente tuvieron que llevarse a la madre, ya que no dejaban que los sepultureros terminaran el trabajo. Algo desgarrador. Después de que enterraron a este niño, le dieron santa sepultura. Llegó una lápida, la cual pagó entre la familia, y fue puesta casi de manera inmediata, al paso de dos dÃas.
39:51 Después de todo eso, pues a Evaristo... Estaba algo conmovido, ¿no?, por todo. También porque veÃa ahÃ, en la lápida, muchos juguetes. HabÃa ositos, camioncitos, flores de esas azules que eran como del color de niño, ¿no?, de aquella época. HabÃa muchos juguetes puestos encima de la lápida. Después, como lo es en todo la naturaleza, empezó a llover, y Evaristo veÃa que aquellos juguetes pues estaban mojando, pero tal vez por respeto no los movÃa. Eran juguetes nuevos, eran juguetes en un muy buen estado, en un muy buen estado. Entonces ahà le daba cosa, ¿no? Ãl decÃa, bueno, pues esos juguetes se van a dañar si los dejo ahÃ. Tal vez cuando ya venga algún pariente del niño se los podré dar, o a ver qué me dicen, qué procede con ellos, ya que solamente ahà se van a pudrir.
40:53 El fin pasó una noche en la cual solamente chispió un poco. Pero a la mañana siguiente, cuando fue a recoger los juguetes, Evaristo notó algo extraño. Evaristo notó que los juguetes alrededor de la lápida, ojo, solamente alrededor, no se habÃan pasado como que al lugar de otras tumbas, solamente en esta se encontraban regados. Ãl estaba pensando, bueno, tal vez fue el aire que los tumbó, fue el agua que los tumbó. Pero es que habÃa juguetes que estaban puestos en una forma muy extraña, como si no se hubieran caÃdo. Evaristo nos dice que tenÃa toda la pinta de que habÃan estado jugando con ellos. Los camioncitos y los carros estaban posicionados como si estos fueran por una carretera. El osito estaba enfrente de otro muñeco, como si estuvieran hablando. HabÃa otros juguetes regados, por regados decir alguna palabra, pero en verdad, si uno era muy detector de ese tipo de ciertas señales, podÃa darse cuenta de que cada uno de los juguetes se encontraba haciendo algo especÃfico.
42:19 A Baristo esto se le hizo extraño, pero decidió no moverlos. Ãl continuó y esa misma noche decidió agarrar todos los juguetes e ir a meterlos en el almacén, pues estaba pronosticado y también ya se escuchaba que iba a venir una fuerte tormenta. Entonces tenÃa que cuidar los juguetes. Fue y los metió en el almacén, se metió en su caseta y empezaron a llover a cántaros. También empezaron los truenos, los vientos a grandes con gran volatilidad. Y a pesar de que habÃa mucho ruido, con la lluvia, con el viento, una vez que ésta se calmó, por eso de las dos de la mañana, Evaristo empezó a notar. que era que habÃa como un niño llorando allá afuera en el cementerio.
43:21 Evaristo fue y empezó a buscar al niño. Se escuchaba claramente, habÃa un niño ahÃ. Su llanto se escuchaba perfecto. Cuando él se iba acercando de donde venÃa el llanto, reconoció que era de la tumba a la cual le habÃa quitado los juguetes. Evaristo dice que no tuvo el valor para iluminar la pequeña figura que se manifestaba arriba de la lápida. Ahà estaba el niño. Ahà estaba el niño caminando de un lado para el otro. Evaristo sabÃa que no era un niño normal. SabÃa que esa era el alma de aquel niño que acababan de morir. de enterrar ahÃ.
44:14 Regresó a su caseta, totalmente aterrado de lo que habÃa visto, y se encerró ahà simplemente, mientras que aquel niño seguÃa en el llanto, tendido a lágrima. Evaristo pensó que tal vez era porque estaban sus juguetes en el almacén, Entonces a la mañana siguiente sacó todos los juguetes nuevamente y fue y se los puso en su lápida. Y se tomó unos minutos para hablar con él. Evaristo dice que habló con este niño o al menos trató de hacerlo.
44:56 Le dijo, mira tú no te puedes quedar aquÃ, tú necesitas trascender, tal vez no tienes luz. Tal vez no te han hecho tus rezos... Yo te voy a encender una veladora... Y voy a orar por ti... Todas las noches... Pero no te puedes quedar en el cementerio... Tú eres un niño... Tú tienes que seguir tu camino... Te voy a poner luz... Fue asà como Evaristo... Agarró una veladora de su casa... Y se la puso... Encima de la lápida del niño... Le acomodó todos sus juguetes... y se encerró en su caseta a la noche siguiente. Lo curioso de esto es que habÃa más, digamos, mal tiempo pronosticado, ¿no?
45:48 Empezó a haber lluvias, empezó a haber vientos fuertes, no tanto, pero considerablemente vientos fuertes, y cada vez que él se asomaba a ver la lápida, algo que no era lógico, era que la veladora que él habÃa encendido al niño, seguÃa encendida, no importaba que estuviera cayendo la lluvia, la veladora no se apagaba. No importaba que estuvieran soplando los vientos, la veladora no se apagaba. Y seguÃa ahÃ. Cada vez que Evaristo se levantaba por la mañana e iba a hacer su último rondÃn ya con la luz del dÃa y pasaba enfrente de aquella lápida, veÃa los juguetes regados en diferente forma. pero como si alguien hubiera estado jugando con ellos. Asà continuó tal vez por dos semanas, hasta que finalmente los juguetes dejaron de amanecer de esa extraña manera, y la veladora se habÃa apagado. Evaristo dejó la veladora y los juguetes ahà por otros tres dÃas, simplemente para cerciorarse.
47:07 Cuando se levantaba por las mañanas e iba a ver aquellos juguetes, aquella veladora, ahora los veÃa en la misma forma que los habÃa dejado la noche anterior. Ya no parecÃa que nadie los tocaba. Ya no parecÃa que nadie jugaba con ellos. Y fue en ese momento que él se dio cuenta. Este niño finalmente ya trascendió. Ya se fue de aquÃ. Fue en ese momento que Evaristo finalmente ya... Agarró los juguetes, agarró la veladora, la encendió nuevamente y se la dejó ahÃ. Tal vez simplemente hasta que se acabara. Evaristo la querÃa dejar ahà hasta que la veladora se acabara y pues que fuera como un tributo a aquel pequeño infante. Pero lo curioso es que la veladora tan pronto la dejaba en la lápida, se apagaba. La dejaba otra vez y se apagaba. El niño ya no querÃa luz.
48:05 o tal vez ya no habÃa a quién iluminar. Evaristo le entendió, se llevó la veladora, se llevó los juguetes, habló con familiares del niño y este les dijo que los donara, a niños que estuvieran en escasos recursos o que estuvieran en la calle o en un orfanato, que los donara. Pero finalmente aquel niño ya habÃa descansado. Evaristo desde ese momento, el nieto de Evaristo me cuenta, que su abuelo les decÃa que las personas cuando fallecÃan se quedaban en este mundo por dos semanas y siempre usaba esta historia para testificar, para mostrarlo como evidencia de que era cierto. Se quedan dos semanas aquÃ, tal vez visitando a sus familiares, haciendo las cosas que tengan que hacer, tal vez al dar deudas, para finalmente irse. O al menos es lo que él cree, ya que fueron dos semanas lo que duró aquel niño para poder descansar en paz.
49:23 La experiencia de su padre le pasó de la siguiente manera, criptomaniacos. Verán, creo que muchos saben, si es que nos están viendo desde otros paÃses, en México se celebra el DÃa de los Santos Difuntos, el 2 de noviembre, el 1 de noviembre, y esto se celebra de una manera incluso más fuerte en el centro y en el sur del paÃs, en el norte también. Pero en el norte, como ya se nos están pegando ciertas tradiciones, lo de Halloween y demás, el DÃa de los Santos Difuntos también se celebra, pero no con tanta fuerza, como en el sur y en el centro de México. Cuando se lleva a cabo esta celebración, muchas personas empiezan a poner altares incluso afuera de su casa.
50:13 Esto para que algunos espÃritus que son olvidados tengan alguna manera de llegar al y ver y consumir algo en estos dÃas en los que las puertas del más allá se abren. La historia del padre de Jaime comienza cuando él estaba pasando en una carretera de Puebla. Como ya les dije, en el centro del paÃs se celebra mucho el DÃa de los Files Difuntos y en ciertas cruces de las carreteras, donde suceden accidentes, donde hubo personas que perdieron la vida, donde tal vez una persona pasó y un camión no lo vio y se la llevó, bueno, hay muchas personas que pierden la vida asÃ. Y en memoria de aquellas personas ponen cruces, a veces son los mismos pobladores, personas que viven cerca de carreteras federales, que van y ponen estas cruces en conmemoración a la vida que se perdió ahÃ. Entonces Jaime dice que estaba pasando, digo, el padre de Jaime dice que estaba pasando por aquellas carreteras de noche y ya se habÃa encontrado con uno que otro altar que las personas más allegadas ahà habÃan puesto.
51:31 Estos altares siempre se encontraban pues como de un escalón pequeñitos al lado de alguna cruz o de algún altar de la Virgen de Guadalupe, de San Judas, etcétera, ¿no? Siempre tenÃan una veladora y comida para que los difuntos pudieran disfrutar su dÃa. El padre de Jaime seguÃa transitando por aquella carretera cuando enfrente de él que iba un autobús, uno de estos autobuses que transportan personas, llámese ADO, TranspaÃs, etc., se detiene súbitamente. el autobús simplemente se detuvo, y obviamente el padre de Jaime también frena el camión, y él pensó que tal vez serÃa pues algún tipo de percance pues rápido, tal vez algún auto que estuviera dando vuelta, tal vez estaban pasando personas en frente del autobús, el padre de Jaime se queda detenido ahà con su camión encendido, y pasan y pasan los minutos, Pero el autobús no acelera, el autobús no va hacia adelante. Entonces después de pasar tantos minutos ahÃ, el padre de Jaime baja del camión y empieza a caminar hacia el autobús. Recordemos que todo esto sucede de noche, asà que se tiene que bajar con una linterna. En esas carreteras federales abunda la oscuridad
53:02 y casi no hay alumbrado público. Cuando llega a enfrente del autobús, se encuentra con que el conductor está fuera de este, y es en ese momento que el padre de Jaime nota por qué el autobús no se puede mover. Enfrente del autobús se encuentran varias personas, personas que simplemente están paradas ahÃ, sin ningún motivo aparente no estaban haciendo nada, El padre de Jaime dice que esas personas estaban inmóviles, que parecÃan como maniquÃs, más que nada por su tonalidad de piel, y lo extraño es que jamás pudo verles el rostro a ninguna de ellas. Todas las personas vestÃan con trajes y vestidos, como si estas fueran algún tipo de fiesta. DecÃa que las personas simplemente estaban paradas ahÃ, ni siquiera se movÃan, ni siquiera se veÃa que respiraran.
54:09 El padre de Jaime empieza a hablar con el operador del autobús y le pregunta, oye,¿ y estas personas que están haciendo ahÃ? VenÃan en tu autobús, se bajaron. Y el operador le dice que no, que simplemente aparecieron ahÃ. Y obviamente él no le puede dar porque tiene miedo a dañar a alguna persona. y estas personas están situadas ahà en la carretera no hay modo de poder evitarlas el padre de Jaime y el operador se quedan ahà conversando se quedan cuestionándose también quién va a ir a moverlos porque de alguna manera extraña ellos dos no se querÃan acercar tenÃan una mala vibra sentÃan algún tipo de peligro si se acercaban a ellas El padre de Jaime no sabe explicar por qué, pero simplemente aquellas personas como que no les permitÃan acercarse, como que les infundÃan algún tipo de miedo, algún tipo de escalofrÃo tan solo acercarse con ellos. Entonces,¿ qué sucede? De manera muy curiosa, empieza a acercarse un señor. Un señor que iba en su burrito por el lado de la carretera. Empieza el señor a acercarse con su burrito y va con el padre de Jaime y con el operador de autobús y les dice.
55:37 Oigan jóvenes,¿ por qué no le siguen? Ãndenle, sÃganle conduciendo, que van a hacer mucho tráfico aquà y luego suceden los accidentes. Y es ahà como el trailero y el operador le dicen, oiga señor,¿ cómo quiere que le demos si ahà están esas personas? No le podemos dar. Y el abuelito se les queda viendo a las personas. Baja su sombrero y hace una señal con su rostro como desaprobando lo que aquellas personas están haciendo ahà paradas. Y les empieza a hablar a las personas. Les dice... por favor ya no hagan esto, sabemos que es su dÃa, pero es que si siguen apareciéndole a los conductores, van a ocasionar un accidente, ya no se les aparezcan, por favor ya descansen, después de esto, el ancianito vuelve a su burro y les dice, apaguen sus luces y pasen por la carretera, esos que están ahÃ, no son gente viva.
56:49 El padre de Jaime en ese momento pues empieza a sentir un escalofrÃo porque esas personas no actuaban normal, no actuaban como una persona de carne y hueso y no les podÃa ver el rostro. En ese momento él decide volver a su camión, el operador se sube a su autobús y nota que el operador le hace caso al ancianito, apaga las luces, arranca Iba directo a la carretera, se pasa directo. El padre de Jaime ya esperaba lo peor. Tal vez habÃa llevado a algunas personas de corbata, pero no. Extrañamente no. Las personas habÃan desaparecido. El padre de Jaime hizo lo mismo. Apagó las luces y tal parecÃa ser que cuando habÃa oscuridad completa... Las personas no se materializaban.
57:46 Era como si éstas desaparecieran en la negrura de la noche. El padre siguió su camino y más adelante encendió las luces. Fue en ese momento que él se dio cuenta que con lo que estaba lidiando eran con los fieles difuntos que habÃan venido, pues precisamente eran las doce en punto de un dos de noviembre. y más adelante en el camino se encontró con algunas cruces que tenÃan sus altares, de personas que habÃan perdido la vida ahÃ. A lo mejor esas mismas personas fueron las mismas que se materializaron aquella noche en la carretera, o es al menos lo que Jaime Villa atina a decirnos al final de esta historia.
58:39 Un relato, una experiencia que le sucedió a su padre, y que recuerda todos los años que cayó en 2 de noviembre. Brandon me dice que esta historia le sucedió por eso del 2009. Ãl estaba transitando en el tramo de Zacatecas-Durango en la vÃa federal número 45. él se detuvo en una zona pues algo desolada, algo deshabitada, no era una carretera que fuera popular por estar embrujada, de hecho era una carretera que estaba solitaria, pero que cada cuanto pasaban carros, él conocÃa muy bien aquella carretera federal, se detuvo por una llamada de su empresa, Ustedes sabrán que las empresas llaman a los transportistas para que el camión, pues que les pasen bitácora, qué tal va la unidad, ¿no? De aire, de aceite, aire de llantas, el diésel. Y pues, Brandon tuvo que pasar todos esos detalles a la persona que tenÃa en el teléfono. Eran aproximadamente las nueve de la noche cuando Brandon recibió esta llamada. Debido a que era una llamada importante, él tuvo que orillarse y detenerse a un lado de la carretera. Es en ese momento que Brandon, después de
1:00:11 atender la llamada, que fue algo larga, según me cuenta él, tal vez de algunos 15, 20 minutos, solamente pasando datos, que él dice, bueno, ya estoy detenido, ya estoy aquÃ, de una vez voy a... Voy a merendar algo, ¿no? Me voy a comer algo rápido, algo de cinco minutos. Ignorando por completo que tenÃa mucho sueño en ese momento. La noche pasada él no habÃa dormido. HabÃa sobrevivido, ¿no? HabÃa estado tomando café, usando diferentes métodos para mantenerse despierto. que no se dio cuenta que ni la noche anterior ni la pasada habÃa dormido. Entonces tenÃa mucho cansancio. Todo ese cansancio acumulado le pegó de golpe después de comerse un refrigerio y recargar su asiento hacia atrás y reposar los ojos. Tanto asà que de un segundo a otro quedó completamente dormido a orillas de la carretera.
1:01:20 Ãl se levantó por unos toques en su puerta. Alguien estaba tocando su puerta del tráiler. En ese momento, Brandon se despierta y empieza a ver para todos lados. Empieza a ver su reloj, quiere ver qué hora son, pero por alguna extraña razón, obviamente todavÃa está dormido, voltea primero y ve a la persona que está golpeando su puerta. Lo está haciendo, según dice Brandon, con algún tipo de bastón. Un bastón de madera que tiene alguna empuñadura asà como que dorada. ParecÃa un bastón muy lujoso o de los que usaban las personas de antaño, ¿no? Las personas con mucho poder adquisitivo compraban ese tipo de bastones. Ãl cuando ve a esta persona nota que es una persona de la tercera edad. Lo nota porque ya es con la barra canosa, su cara con arrugas. Ojo, era una persona de la tercera edad, pero venÃa muy bien vestida. TenÃa un traje negro de gala y portaba con su bastón.
1:02:31 A Brandon se le hace raro, porque en aquella carretera no hay localidad de cerca. No hay nada, solamente camino.¿ Y este hombre qué está haciendo aquÃ? De hecho, Brandon en su inocencia empieza a ver hacia adelante, empieza a ver hacia atrás, baja el vidrio. Tal vez es una persona que se le quedó su carro por ahà y está, pues pide ayuda, ¿no? Cuando él baja la ventana para atender a este hombre, que pues es de la tercera edad, él no nota peligro, no nota que lo vayan a asaltar o algo peor. Aquel hombre se le queda viendo. Y Brandon dice en ese momento que vio que los ojos de aquel anciano eran profundamente grises y pálidos. No tenÃa iris, no tenÃa color, solamente una tonalidad gris, como si esos ojos ya no tuvieran vida. Extrañamente Brandon quedó hipnotizado por aquel hombre. Aquel hombre le dijo... Por favor, hijo,¿ me puedes dar un aventón? Esbozando una sonrisa simpática. Brandon, que toda su vida habÃa sido una persona de cuidarse mucho, de poner lÃmites, sobre todo, de no confiar en extraños, de ofrecer ayuda, pero con cierta medida. Ãl no puede
1:04:04 creer que su boca le falló en aquel momento. Ãl querÃa decir que no, pero él dijo que sà e inmediatamente fue y le abrió la puerta del copiloto. En ese momento Brandon dice que era como una pesadilla, me dice Alex. Era como si yo estuviera consciente, pero que mi cuerpo no seguÃa mis órdenes. Yo no querÃa abrirle la puerta a ese hombre y mi cuerpo lo hizo. Yo no querÃa subirlo, pero lo estaba invitando con mi boca. Es algo... Muy perturbador... Porque te vuelves espectador... De lo que pasa a tu alrededor... Y tú sin poder hacer nada...
1:04:49 El hombre se sube... Y Brandon empieza a conducir el camión... De manera automática... Como un robot... Es en ese momento que Brandon se empieza a dar cuenta... Que aquel hombre... Tiene algo más raro... Que solamente sus ojos... Brandon empieza a ver que las manos de aquel hombre están completamente negras, pero de una manera muy extraña. Era como si estas se encontraran chamuscadas, como si las hubieran puesto a un fuego ardiente. Brandon simplemente trata de fijar su mirada en frente de la carretera y en ese momento empieza a sentir su volante muy rÃgido. Ãl dice que probablemente era su cuerpo, pero que él trataba de dar una vuelta, trataba de dar otra, trataba incluso como que pegarle a los pedales, pero todo estaba muy rÃgido, todo estaba muy duro, como si el camión se estuviera conduciendo solo. Brandon simplemente mantiene su mirada ahà y ni siquiera puede rezar, asà que lo hace en su mente. Ãl me cuenta que no sabe cuánto tiempo pasó, pero que después fue recobrando de nuevo la movilidad. Cuando volteó al asiento del copiloto, aquel extraño hombre ya se habÃa disipado, ya no se
1:06:21 encontraba con él acompañándolo. Incluso lo primero que hizo Brandon después de la desaparición de aquel hombre fue rezar, pero no lo hizo por algún instinto, sino es que él ya estaba rezando en su mente y como que por fin volvió a tener control sobre su cuerpo y automáticamente su boca empezó a rezar. Lo estaba pensando hasta que finalmente lo hizo. Brandon quedó sumamente aterrado después de esta experiencia. Se tuvo que detener más adelante, estaba temblando y me cuenta, Alex, yo tenÃa muchos sentimientos encontrados, tenÃa mucho terror y comencé a llorar. Ãl me explica, soy un hombre que casi nunca llora, Alex. Soy un hombre que mantengo mis emociones bien. Bueno, en aquel tiempo tenÃa 40 años. Y se soltó a llorar como un niño pequeño y miró la hora en su celular.
1:07:22 Las 3 de la mañana. Bueno, 3.13 para ese momento. Ãl dice que aquel hombre, haciendo números, se le presentó exactamente a las 3 de la mañana. La popular hora la hora que le dicen la hora muerta, la hora donde todo lo paranormal y siniestro sucede. Me dijo, esa fue la primera y la última vez que me quedé dormido al lado de la carretera, en esas horas, en esas horas de la madrugada. Noé nos platica lo siguiente. Alex, yo era vigilante en una empresa transportista. En esta empresa Noé desempeñaba varios puntos. A veces lo ponÃan en la caseta, a veces lo ponÃan en la entrada principal. en la entrada de atrás, en algún almacén, o simplemente le tocaba dar esos largos rondines en toda la empresa transportista, vigilando todas las cajas, todos los camiones que estaban ahà parados, detenidos, algunos descompuestos, etc. Para él era algo normal. Pero una
1:08:52 noche empezó a encontrarse con algo con lo que él no estaba acostumbrado, Ãl me platica lo siguiente, que anteriormente tenÃan un modo de hacer los rondines muy estricto, solamente iban por los almacenes y pasaban por atrás de los camiones, es decir que no los veÃan con suma precisión, siempre tenÃan como que unos 20 o 25 metros de distancia y ahà solamente lo usaban. A veces se formaban algunas sombras, pero eran mismas sombras de las cajas o a veces de alguna que otra tarima que dejaban por ahÃ. Total que solamente le daban un vistazo rápido a los camiones y se iban. Pero llegó una nueva administración y les pidieron a los veladores que por favor fueran un poco más cerca de los camiones y pasaran su luz, estuvieran registrando que todo estuviera bien, más que nada porque algunos camiones...
1:09:53 desarrollan fugas a veces el camino es muy muy batalloso podremos decirlo y a veces sin darse cuenta abajo de los camiones empiezan a formarse como que charcos ya sea de agua, de aceite y pues los veladores se pueden precatar de esto y dar aviso a tiempo ¿no? antes de que ocurra un accidente entonces me platica Noé que le dijeron esto y bueno pues acatar las órdenes ¿no? Ãl empezó a pasar cerca de los tráileres, de los camiones, y empezó a notar algo. Me dijo Alex, yo lo primero que pensé es que tal vez habÃa algún camionero por ahÃ. Pero con el tiempo me fui dando cuenta que lo que yo veÃa era muy bajito para que se tratara de una persona adulta. Noé, al pasar su lámpara, empezó a ver una sombra que corrÃa por debajo de los camiones, por debajo de las cajas, como si estuviera jugando, como si esta persona estuviera provocándolo de alguna manera juguetona.
1:11:07 Ãl empezó a ir a checar con su lámpara y como todos los camiones estaban detenidos y estacionados uno seguido del otro, esta persona aprovechaba esto y corrÃa de uno hacia la derecha, hacia la izquierda, como que tratando de evitar a Noé. Pero también aparecÃa como para querer retarlo. Después de esto Noé identificó fácilmente que era un niño. por la estatura, por la complexión, dijo, este es un niño, es un niño que me anda volviendo loco, empezó a perseguirlo, me dijo, Alex, yo me fui, empecé a corretearlo, escuchaba sus pisadas en la grava, y aún peor, escuchaba la risita de este niño, iba de un lado, iba del otro, y no sé cómo le hacÃa, pero simplemente no podÃa agarrarlo, Hasta que finalmente vi que este niño también se subÃa a los camiones. AbrÃa la puerta de un camión, se subÃa, bajaba del otro lado y le seguÃa. Algo que yo no entendÃa. Porque todos los camiones siempre se quedan cerrados a cal y canto. Es decir, no son camiones que tú puedas abrir, sino es que no tienes la llave.
1:12:26 De hecho, yo probé abrir algunos y no pude abrir los Alex.¿ No me cabÃa en la cabeza como este niño, que habÃa salido prácticamente de la nada, podÃa abrir camiones y cerrarlos a voluntad? Entonces yo pensé, mira, este no es un niño que se haya colado a la empresa, este es un niño que trajeron los camioneros seguramente. Total, nunca pude alcanzarlo, entonces me fui en contra de los traileros. Fui y los agarré ahÃ. Los traileros siempre se reúnen en cÃrculos, ya sea para tomar café, para contar algunas cosas, para simplemente, como ya son compañeros o amigos, hablar entre ellos.
1:13:13 Y me cuenta Alex, los agarré juntitos y les dije, a ver chicos, por favor, no me compliquen más el trabajo.¿ De quién es el niño que anda jugando ahà en los camiones? Los camioneros se me quedan mirando todos. Y todos le dijeron a Noé que ellos no traÃan a nadie, que la empresa les prohibÃa subir personas, y esto era algo cierto. La empresa transportista para la cual trabajaba Noé y todos esos camioneros tenÃan estrictas reglas. Ya los camiones de ahora tienen GPS, se monitorean, tienen cámaras adentro. Los traileros ya no pueden simplemente subir a cualquier persona, aunque fuera su familia. Los traileros le dijeron, nosotros no traemos a ningún niño. Entonces Noelle se empieza a decir, pero yo correteé a un niño, allà está donde están los camiones parados. Este niño se sube a los camiones y se baja. No me digan que no es de ninguno de ustedes porque... Entonces,¿ cómo abren las puertas? Las puertas tienen seguro. De seguro les prestaron alguna llave. Y los camioneros aún están más desconcertados porque les dicen... Noé, no.
1:14:34 O sea, somos amigos pero no te vamos a hacer alguna broma o te vamos a estar aquà haciéndote perder el tiempo. Te decimos la verdad. No traemos a ningún niño. Todos los camioneros, en compañÃa de Noé, fueron a los camiones. Empezaron a registrar todo y simplemente no encontraron nada. El niño habÃa desaparecido. Y es aquà que los camioneros le empiezan a preguntar a Noé, oye explÃcanos,¿ cómo es ese niño? Dinos qué fue lo que viste. Y Noé les empieza a decir... Bueno es un niño... Que solamente pude verle la sombra... No supe cómo venÃa vestido... No pude ver...
1:15:19 Pero este niño corrÃa abajo de las cajas de los camiones... Se subÃa a estos... Y pues simplemente nunca lo pude alcanzar... Los camioneros entonces se quedan viendo unos con otros... Y le dicen... Noé... No nos digas eso... Eso es de mala suerte para nosotros... No nos empieces a adentrar miedo. Y Noé les dice, no, es que no les estoy cuenteando, en serio. Vi un niño. Todos los camioneros en ese momento, sin excepción, sacaron sus medallitas, sacaron sus cruces, sus rosarios y empezaron a rezar. Dijeron, Noé, eso que viste no es un niño normal. Eso que viste es una presencia.
1:16:06 Algo que a veces nos acompaña. Este espectro es algo popular entre personas que transitan mucho por caminos. Si es que ese niño se nos pega a uno de nosotros, cosa que no queremos, nos puede ir muy mal en el camino. Incluso uno de los camioneros sacó agua bendita que traÃan en un envase de Coca-Cola de litro y empezó a rociar su camión. Estaba tan aterrado que lo hizo. Me dice Alex, esa noche vi cosas que no podÃa creer. Yo soy creyente, pero no podÃa creer que los traileros en verdad le tuvieran miedo a una presencia de un niño. Bueno, los traileros le decÃan que no era una presencia normal, sino que era una presencia maligna. Después de aquella aparición, él nunca volvió a ver la presencia de aquel niño.
1:17:06 pero también admite que cuando pasaba cerca de los camiones ahà que estaban detenidos, no los iluminaba. Tal vez dentro de él tenÃa miedo de volver a iluminar a aquel niño.
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