7 Relatos de terror de Campesinos, pueblos y ranchos para una noche lluviosa
0:13 Esta primera experiencia que les voy a contar, me la mandó una persona que se llama Saúl Quinto. Esta persona vivió en un pueblo, ahà por Orizaba, ahà en Veracruz. Esto sucedió hace bastantes años y según me cuenta Saúl, fue uno de sus peores momentos de su vida. No tan solo por la experiencia en sÃ, sino porque toda su vida se encontraba muy mal. Empecemos por decir que su padre no se encontraba con ellos, con él y con sus hermanos. Ãl se habÃa ido a otro estado a trabajar. Obviamente tenÃa que sacar adelante a la familia.
0:54 Y como si esto no fuera poco, su madre... Se encontraba muy enferma de una enfermedad la cual, pues, no voy a mencionar en este momento, pero es una enfermedad muy, pero muy peligrosa, tanto asà que la persona puede perder la vida. Su madre se encontraba hospitalizada, en vigilancia, constantemente. Ellos, al ser de pueblo, obviamente no podÃan ir a visitarla, pues, se encontraba en un hospital de la ciudad. Saúl y sus tres hermanos se encontraban viviendo con sus abuelos, su abuela más bien, ya que su abuelo ya habÃa fallecido, tenÃan a sus otros abuelos del lado paterno, y en fin entre ellos tres, pues lograban salir adelante, Saúl en ese momento tenÃa 17 años, y debido a que querÃa apoyar a sus padres, decidió agarrar trabajo, dejó la escuela, al menos momentáneamente, y se empezó a meter a trabajar, Buscaba trabajo de lo que fuera, de lo que hallara, y fue asà como consiguió dos trabajos, uno en la mañana y uno en la tarde. Cuando ya salÃa en la tarde, él tenÃa la costumbre de ir caminando por un camino de tierra, algo estrecho, ahà entre el monte, hasta llegar a la iglesia del pueblo. Esta se ve edificado, algo retirada del pueblo, y Saúl iba ahÃ, y rezaba todas las noches antes de llegar a su casa. Ãl iba
2:26 y le pedÃa a Dios que por favor ayudara a su madre, que por favor la sacara adelante, a él y a toda su familia. Esto lo hacÃa constantemente, nunca se le pasaba un solo dÃa. Pero en una ocasión, él salió más tarde de lo común, pero no estaba decidido, A ese dÃa faltara la iglesia para pedir por su madre. Asà que, por querer cortar camino, se metió entre el bosque, entre el monte caminando. TenÃa unas muy buenas botas y sabÃa más o menos por dónde pisar, más que nada evitando madrigueras donde él pudiera caer. Mientras iba caminando entre el monte, con su mirada puesta a lo lejos en la iglesia, empezó a pensar y a pensar y él no sabe en qué momento a través de sus pensamientos él empezó a notar una mano que lo sostenÃa precisamente como si ésta le tocara la mano cuando él volteó vio que estaba tomado de la mano con otra persona una persona iba caminando a su lado mucho más pequeña e inmediatamente la reconoció Saúl dice que lo que vio entre el monte, fue a su hermano pequeño, Eric, Eric se encontraba caminando a su lado, tomándolo de la mano, como si estuvieran paseando, y en ese momento Saúl, él
3:59 no sabe por qué, pero empezó a conversar con él, como si hubieran salido juntos, como si hubiera estado de tarde, una tarde soleada caminando en la plaza, él lo tomó con total naturalidad, ignorando, que eran aproximadamente las once y media de la noche y que su hermanito técnicamente no tendrÃa por qué estar ahÃ. Ãl tendrÃa que estar en su casa, no entre al monte, caminando a un lado de su hermano. Saúl no recuerda de qué hablaron aquella noche, pero estuvieron hablando mucho tiempo. El caso es que Saúl dice que iba como que perdido, como que no le estaba prestando atención al camino. cuando de pronto, se dio cuenta de algo, la iglesia ya no la veÃa por ningún lado, volteaba a un lado, volteaba al otro, y solamente veÃa a Monte, en ese momento, su hermanito habÃa desaparecido, ya no lo veÃa a un lado, y en ese preciso instante, Saúl empezó a recordar todo, y empezó a preguntarse, que hacÃa mi hermano aquÃ, con quien estaba hablando, donde está la iglesia,¿ Dónde está el camino? Ya era completamente de noche. Y en aquellos sitios, pues no hay luz.
5:23 Solamente la luz que te da la luna, y en algunas ocasiones. Saúl empezó a mirar de un lado, a mirar del otro. Pero no veÃa nada. Absolutamente nada. Empezó a correr entre el monte. Hasta que de pronto empezó a observar algo. Ãl vio sombras. Sombras que se manifestaban. que aparecÃan y desaparecÃan a su alrededor aquellas sombras lo iban siguiendo se encontraban retiradas pero constantemente lo seguÃan como si algo quisiera atraparlo Saúl empezó a correr agarró la cruz que tenÃa en su cuello como un collar y empezó a apretarla muy fuertemente y comenzó a rezar a rezar y a rezar pidiendo por su vida pidiendo por favor que no le llegara su final. Ãl no sabe cuánto tiempo tardó, pero consiguió salir a una parte del pueblo, un camino que él conocÃa, y el que conoce muy bien el pueblo, se dio cuenta de que le habÃa rodeado, le habÃa dado la vuelta por completo al pueblo, él sin saberlo. Para cuando llegó a la casa, todos se encontraban muy alterados ya que, Eran aproximadamente las dos de la mañana y Saúl no llegaba. Llegó completamente aterrado y le contó lo que habÃa visto a su abuela. Su
6:54 abuela le dijo que ya no fuera a la iglesia si era tarde y que no cambiara la ruta, que no se fuera entre el monte, que se podrÃa encontrar cosas, cosas que andan vagando en el mundo, esperando a una persona desprevenida y también solitaria. Saúl hizo caso a su abuela, a media solamente. Si bien ya no volvió a irse entre el monte, él todas las noches, sin excepción, iba a aquella iglesia para pedir por su madre, hasta que ésta definitivamente y afortunadamente sanó por completo. Aquella experiencia se le quedó grabada muy bien en su cerebro, y hasta hoy, cuando han pasado ya más de 40 años, la sigue recordando y en esta ocasión nos la quiso compartir. Esta siguiente experiencia viene de parte de VÃctor DomÃnguez. VÃctor nos cuenta que esto le sucedió cuando tenÃa 22 años. En aquel tiempo trabajaba con su padre. TenÃan un enorme rancho y demasiado ganado.
8:24 Sacaban a su ganado en tres partes diferentes. VÃctor, junto con unos empleados, sacaba una parte del ganado, su padre otra y su hermano otra. Obviamente se levantaban muy temprano por la mañana, cerca de las 4 de la mañana. Y ya estaban saliendo para pastar. Aproximadamente a las cinco de la mañana. Ãl se iba junto con tres empleados. Y recorrÃan todo el camino. Hasta finalmente llevar a las vacas. A un claro. Donde se la pasaban toda la mañana. Comiendo y relajándose. Pero como en todo. A veces hay dÃas imprevistos. Una fuerte tormenta habÃa pegado. Tanto asÃ. que algunos cerros habÃan deslavado y habÃan obstaculizado por completo unos caminos.
9:18 Uno de esos caminos era precisamente por donde VÃctor y sus empleados y sus vacas pasaban. La policÃa les dijo que no podÃan pasar por ahÃ. Asà que por lo tanto VÃctor y su padre entendieron y decidieron no sacar las vacas por dos dÃas, pero al tercero ya era necesario. VÃctor, muy temprano por la madrugada, decidió llevarse las vacas junto con sus empleados por otro camino, para que finalmente pudieran llevarlas a pastar. Este camino era conocido, pero no era transitado.¿ Por qué? Porque aquel camino tenÃa historias, historias oscuras, historias que daban miedo, sobre sombras que se aparecÃan, Sobre mujeres que aparecÃan llorando en este. Y también,¿ por qué no?
10:13 Sobre naguales que tan solo estaban esperando el momento indicado para atacarte. VÃctor no pensaba en ninguna de estas cosas. Ãl creÃa que solamente eran cuentos para atemorizar a los más ingenuos y susceptibles del pueblo. Asà que decidió llevarse a sus empleados y a todo su ganado Por aquel camino. Mientras iban transitando por aquel camino angosto. Rodeados de oscuridad. Porque tengamos en cuenta. Salieron a las cinco de la mañana. Cinco y media estaban transitando por este. Entonces. No habÃa luz.
10:53 El sol sale hasta las siete. Iban como podÃan. Alusándose con unas lámparas. Y fue en ese momento. En que VÃctor nota algo. Nota. Una vaca muy extraña que va caminando con su demás ganado. A pesar de que es mucho ganado, VÃctor, su padre y su hermano saben perfectamente cuáles son sus vacas. Las recuerdan muy bien. Todo ganadero debe saber esto, conocer muy bien a sus animales. Y VÃctor la ve y él sabe que ese animal no le pertenece. Ãl me cuenta que era una vaca negra con unos cuernos torcidos. que caminaba de forma algo extraña, y que también producÃa un ruido extraño. Para los que no sepan cómo un ruido extraño, VÃctor me lo explica, como si fuera unos murmullos, pero de una persona anciana, con una voz rasposa, con una voz como de un anciano.
11:58 A VÃctor esto le llamó la atención, pero por más que alusó a aquella vaca, no podÃa verla con propiedad, ya que, Estaba de espaldas. En un principio pensó que tal vez esto era parte de su imaginación. Pero no. Más trabajadores le empezaron a decir que algo no andaba bien. Que la vaca se estaba comportando de forma extraña. Que algo tenÃa de malo. Entonces, esto le hizo despertar más la curiosidad porque no era su imaginación. Algo definitivamente estaba sucediendo aquella noche. Algo estaba transitando con ellos por aquel camino.
12:42 Juntos se fueron acercando sigilosamente como que no queriendo a aquella vaca con sus caballos. Y fue ahà cuando pudieron alusarla y la vieron directamente. VÃctor dice que esa imagen no se la ha podido sacar de la cabeza y es una de las más horrorosas que ha tenido en toda su vida aquella vaca tenÃa la cara deforme unos ojos negros completamente la nariz la tenÃa puntiaguda colmillos en vez de dientes pero todos muy desvariados como desfigurados en ese momento la vaca empezó a reÃrse de una forma muy demoniaca y se abrió paso entre el demás ganado riéndose actuando como si fuera un humano. Ãl y sus empleados quedaron perplejos. No podÃan creer lo que estaban viendo en ese momento. La vaca se abrió paso, cuerneando a las demás, y finalmente se metió entre la maleza y el zacate alto. No decidieron ir por ella, obviamente. Estaba más que claro que aquella cosa no era algo natural.
13:59 Era algo que tal vez venÃa de las oscuridades de aquel camino. Aquel camino que se decÃa bastante, estaba embrujado. Por lo que habÃa pasado, decidieron no llevar a las vacas a pastar aquel dÃa. Se devolvieron. No decidieron terminar aquel camino, ya que parte de sus empleados dijeron que más adelante posiblemente se iban a volver a encontrar con aquella cosa. Regresaron al rancho y pasó algo muy extraño. Las vacas, obviamente las que habÃa cuerneado, se encontraban heridas y al poco tiempo fallecieron. Pero no solamente las heridas, sino toda vaca que habÃa entrado aquel camino y también los caballos, fallecieron de una forma muy extraña. Simplemente, cada dÃa que pasaba, tres o cuatro animales amanecÃan sin vida, sin razón aparente, sin señales, sin rasguño, sin marcas, sin nada.
15:04 Solamente amanecÃan sin vida... VÃctor supo en ese momento... Que aquel camino tenÃa algo de malo... Que aquel camino estaba embrujado... Y que por pasar por ahÃ... Se habÃa cobrado la vida... De su ganado... Afortunadamente porque nadie pasaba por ahÃ... El camino poco a poco se fue cerrando de nuevo... La naturaleza se volvió a apropiar de aquello... Gracias a esto... Tal vez más personas que hubieran sido vÃctimas pudieron salvarse.
15:55 Esta siguiente experiencia, criptomaniacos, me la manda Ulises Murillo. Y de nuevo tocamos un tema muy espeluznante... Los Nahuales... Espero que estén listos para esta historia ya que... Me dejó algo impactado... Ulises cuenta que esto le sucedió cuando él era un adolescente... Como 13 o 14 años tenÃa... Ãl pide perdón ya que su memoria ahora... Pues no es del todo buena... Pero él tenÃa como por esa edad 13 o 14 años... Obviamente vivÃa con sus padres... Y él tenÃa como designada su habitación... Que se encontraba en el segundo piso TenÃa una enorme ventana Por la cual podÃa ver hacia afuera Y podÃa ver todo aquel terreno extenso PodÃa ver todo el monte Todo el zacate El gallinero Los caballos Los chivos que tenÃa su familia Ãl vivÃa como en una granja grande Sus padres no eran de dinero Pero se sustentaban muy bien En una ocasión A Ulises lo despertó algo un ruido extraño, un ruido que provenÃa de afuera de su casa, él ya se encontraba dormido, eran aproximadamente las 2 o 3 de la mañana cuando sucedió esto, y Ulises me cuenta que el ruido que lo despertó, fue como un alarido, el primero se espantó ya que pensó que tal vez sus padres se habÃan accidentado, porque era como un grito de dolor,
17:26 pero muy distorsionado, se levantó súbitamente de su cama, se puso las pantuflas abrió la puerta súbitamente también pero al salir al pasillo vio que todo estaba apagado si sus padres se encontraban despiertos obviamente tenÃan que tener luces prendidas caminó por el pasillo y bajó por las escaleras pero toda la casa se encontraba apagada sus padres se encontraban dormidos en su habitación Ulises en ese momento decidió volver a su cuarto cerrar la puerta y estar pues pensando, que era lo que habÃa oÃdo, tal vez era producto de un sueño, una pesadilla, pero al momento de acostarse de nuevo, y estarse acomodando, empezó a escuchar de nuevo aquel ruido, aquel ruido provenÃa de afuera, no de adentro, al asomarse discretamente, pudo verlo, Ulises me cuenta que lo que vio fue un perro, completamente negro, caminando en dos patas, como lo harÃa un humano. Una imagen completamente aberrante y muy perturbadora para él. Ãl se quedó ahÃ, con los ojos abiertos como platos, observando a aquel animal. Aquel animal jugaba.
18:53 Jugaba con los animales. Los animales también se encontraban aterrados. Como que ellos sabÃan que lo que estaban viendo no era normal. Los animales se alejaban de él. Incluso los caballos empezaron a ponerse nerviosos. Todos se juntaron en una sola esquina del establo. Ulises podÃa verlos desde ahÃ, desde lo más alto. Ãl cuenta que el perro actuaba como si estuviera jugando de alguna forma macabra. Del miedo que tuvo en ese momento no pudo hacer nada. No pudo gritar, no pudo moverse, él simplemente de nuevo se fue a su cama, se tapó y esperó a que todo esto terminara.
19:37 Ãl no sabe en qué punto, pero se terminó durmiendo. A la mañana siguiente se despertó y fue inmediatamente con sus padres a contarles todo. Sus padres obviamente lo tomaron en serio, pero después entre la plática y el desayuno y entre más anécdotas, Llegaron a la conclusión en que tal vez HabÃa sido una pesadilla Una muy real Pero al final de cuentas Pesadilla Ulises no estaba del todo seguro Pero decidió Tomar la palabra de sus padres Asà que Les dio por su lado Tal vez era una pesadilla Pero esa misma noche Aquella pesadilla volvió Entonces Era real Ulises de nuevo fue despertado, pero esta vez por el sonido de las gallinas y una risa, una risa muy marcada que él recuerda, una risa humana. Ãl se levantó súbitamente y volvió a ver por la ventana y vio al perro, usando sus patas como si fueran manos, agarrando gallinas y llevándoselas. El miedo de nuevo lo dejó pasmado y se volvió a recostar, se tapó por completo hasta la cabeza y repitió una y otra y otra vez, es una pesadilla, es una pesadilla, es una pesadilla, hasta que otra vez se quedó dormido. Ulises cuenta que a
21:11 la mañana siguiente, él se despertó con la ilusión de que tal vez hubiera sido solamente una pesadilla, que tal vez durmiendo con sus padres aquella noche, todo se solucionarÃa. Cada vez que tenÃa una pesadilla, iba con sus padres o dormÃa ahà y como por arte de magia, sus sueños eran buenos o ya no soñaba nada. Pero al caso es que al bajar, vio que su pesadilla era real. Alguien habÃa abierto el gallinero y se habÃa llevado todas las gallinas. No habÃa dejado ni una sola. El padre sabÃa que habÃa sido algún tipo de ladrón porque habÃan quebrado el candado y no habÃan hecho ningún hoyo, o un animal, deja rasguñado, deja algún hoyo, deja algo, parecÃa ser como si una persona hubiera entrado y se hubiera llevado todo, Ulises les dice a sus padres, que volvió a ver aquel perro, y que precisamente vio aquel perro, robándose las gallinas de su padre, la madrugada anterior, aquella noche se ponen todos juntos a esperar, los tres, madre, padre, e hijo, Ulises y sus padres estaban a la expectativa, cuando cayó la noche, ninguno se fue a dormir, todos iban a esperar a aquel animal, que los estaba atacando indirectamente, se estaba llevando a sus animales, los estaba atormentando, esperaron
22:42 y esperaron, hasta que en horas de la madrugada, desde la maleza empezó a salir algo, aquel animal habÃa vuelto, Y ahora volvÃa por los chivos y los cerdos. En ese momento. El padre de Ulises sale. Y sale. Con una cuerda. Con la que amarran los caballos. También con macheta en mano. Pero la cuerda la empezó a hundar. Y empezó a soltar golpes con ella. Ya que era como quien dice. Una arma de largo alcance. Le alcanzó a encestar un par de golpes. A aquella extraña criatura. La cual estaba corriendo. Dando alaridos. como si fuera una persona.
23:24 Si bien el padre de Ulises dice que sintió miedo en ese momento, sentÃa más adrenalina de proteger a su familia y a su ganado en ese momento. Asà que le dieron suficientes fuerzas para seguir persiguiéndolo. El animal siguió corriendo, mientras que el padre de Ulises lo perseguÃa, y Ulises también perseguÃa a su padre, pero a algunos metros de distancia. Aquel animal simplemente dijo una palabra, e hizo que el padre de Ulises... se detuviera lo nombró por su nombre como si lo conociera y el padre de Ulises reconoció esa voz no sabÃa a quién pertenecÃa pero se le hizo muy familiar anteriormente en su vida la habÃa escuchado él se detuvo por eso empezó a sentir mucho escalofrÃo mientras que aquella extraña criatura se iba corriendo pero no corriendo como un animal corriendo como una persona con dos patas, volvieron a la casa y la madre de Ulises a la mañana siguiente fue por el sacerdote para que esparciera agua bendita, ya no se presentó aquel animal, pero ocurrió algo muy extraño, a los oÃdos de Ulises, de su madre y de su padre, llegó una noticia, al parecer una persona del pueblo que ellos conocÃan muy bien, habÃa sido asaltada, HabÃa sido arrastrada y golpeada tal vez por alguien, por algún delincuente, y le habÃan quitado el dinero. Que estaba muy malo, que se encontraba encerrado en su casa. Obviamente,
24:58 como todos en el pueblo se conocen, ellos planearon ir a visitarlo y llevarle algo de fruta. Claro, por todo lo que habÃa pasado. Pero al momento de ir con aquella persona que vivÃa sola, que era un poblador de ahÃ, el padre de Ulises y Ulises se quedan pasmados. pues las marcas que tenÃa aquella persona no eran de golpes, eran como de cuerdas, y la voz la reconocieron, era la misma que habÃan escuchado aquella noche, si bien no le dijeron nada a aquel vecino, ellos volvieron a su casa seguros de que jamás los volverÃa a molestar, y que esa persona era un Nahual, suficiente tuvieron con la cara de temor que este les puso cuando los vio, Si no hubiera sido el Nahual, no se hubiera asustado.
25:49 Desde aquella ocasión, Ulises sabe que los Nahuales existen y que hay personas viviendo incluso al lado de ti, que pueden ser cosas que uno no se espera. Esta siguiente experiencia pertenece a Simón Gómez. Simón, asà como creo que la mayorÃa de nosotros, tiene la necesidad de estar buscando trabajo.
26:32 A veces no somos bendecidos con estar en un lugar en donde sobre. Y uno tiene que estar buscando trabajos incluso lejanos, con horas de camino, dos o tres horas de camino entre transportes. Bueno, Simón nos explica. que en aquellos tiempos, en aquellos años del 70, él tenÃa que ir a un trabajo de albañilerÃa, imagÃnense, un trabajo pesado de por sÃ, se tenÃa que levantar muy temprano, a las 4 de la mañana, se alistaba y salÃa de su casa en punto de las 5, y era un trayecto largo por un camino, por una carretera muy maltrecha, una carretera mal hecha, donde incluso vehÃculos no se atrevÃan a pasar por ahÃ, Solo carretas y una que otra camioneta que se encontraba alta Y una que otra persona Ãl se iba de noche Y tenÃa la necesidad ya que en el pueblo donde él vivÃa No habÃa mucho trabajo Y habÃa conseguido ese trabajo pues lejano Y pues ni modo, al final de cuentas Uno tiene que comer Si bien esto podrÃa ser tedioso para algunas personas Para Simón pues no resulta tanto A él le gusta caminar Y también le gusta el silencio de la noche y le gusta el paisaje del pueblo. Asà que mientras él caminaba durante aquellas dos horas, iba tarareando, iba pensando en qué harÃa con el dinero, cómo le harÃa para ciertas cosas que le habÃan dejado pendientes, etc.
28:04 Ãl mantenÃa siempre una mentalidad buena. El caso es que cuando iba caminando por aquel camino, aquel camino todo feo y maltrecho, Vio algo que le llamó mucho la atención... En medio del camino... En medio de la negrura de la noche... Vio una carreta... Esta carreta se encontraba volcada... Como si algo hubiera sucedido... Tal vez los caballos se habÃan desbocado... Tal vez... Se habÃa... Atorado con alguna fisura... Y se habÃa volcado la carreta... Los caballos se habÃan salido... Alborotados, corriendo, quien sabe... El caso es que se encontraba en una posición...
28:45 Muy precaria Inmediatamente Simón fue corriendo Ãl vivÃa en un pueblo pequeño Todos se conocen con todos Entonces Ãl creÃa que tal vez pudiera haber algún vecino Alguien que necesitaba ayuda Pero al correr y ver toda la carreta Vio que no habÃa nadie Pero empezó a escuchar algo Algo que venÃa de entre el monte De entre el pastizal que se encontraba al lado Aquellas carreteras solitarias Están en páramos solamente vegetación, un escenario francamente algo terrorÃfico, pero esto a Simón no le importó, a pesar de que el llanto de aquella mujer pidiendo auxilio porque era lo que hacÃa, estaba gritando diciendo alguien ayúdeme, alguien ayúdeme, no le importó, Simón dejó su mochila a un lado y se internó entre el pastizal que se encontraba muy grande, era enorme el pastizal, Zacate crecido como de 1 metro 80 o 2 metros. Casi no se podÃa ver. Después de estar batallando durante algunos minutos, Simón finalmente llega con la mujer. Es una chica joven, como de algunos 24 o 25 años. Se encuentra muy mal. Hay sangre en toda su silueta, en toda su cara y brazos.
30:05 Simón le empieza a preguntar si quiere que la ayude, que la saque a la carretera. Pero ella dice que no, que por favor ayude primero a su hijo, que habÃan salido volando de la carreta por un accidente y que él habÃa caÃdo más atrás, que por favor lo buscara. Simón quiso levantarla, pero esta mujer se negó y con lágrimas en los ojos le pedÃa por favor, saca a mi hijo primero, saca a mi hijo primero. En ese momento Simón la tuvo que dejar ahÃ, memorizando muy bien en qué punto la habÃa dejado. Se internó cada vez más y más entre el monte, hasta que empezó a escuchar los alaridos muy pequeños de un niño. Esforzándose mucho, consiguió dar con él. Era un niño como de cinco o cuatro años. Se encontraba desplomado entre el zacate. Apenas respiraba.
30:59 Simón lo cargó con mucho cuidado y salió de nuevo a la carretera. En un principio trató de encontrar a su madre, pero no pudo. Salió a la carretera. Usó una radio que tenÃa en ese momento, una radio de las de antes que tiene una antena muy grande. Ãl la usaba para comunicarse con su trabajador. No tenÃa otra manera de llamar a la ambulancia. Y ese radio se lo habÃa dejado solamente para cosas importantes del trabajo. Simón lo tomó y llamó a su jefe. Su jefe llamó a la ambulancia y a los policÃas, los cuales arribaron al poco tiempo. Simón volvió. Una vez que dejó al niño en manos especializadas, Simón volvió con la madre, pero cuando volvió, la encontraron completamente rÃgida, muy rÃgida, como si estuvieran tocando un tronco. Su piel habÃa cambiado, todo en ella habÃa cambiado. Los paramédicos que fueron le preguntaron a Simón cuándo habÃa ocurrido el accidente, pero él no pudo contestar.
32:01 Simplemente les dijo que la madre le habÃa dicho hace como... unos 30 minutos, que buscara a su hijo, que habÃa estado viva cuando él habÃa llegado, pero los paramédicos le contestaron algo, que lo dejó frÃo, ellos le dijeron que, por las condiciones de la carreta, por las condiciones del cuerpo de la madre, y también por las heridas que llevaba el hijo, tantearon que el accidente habÃa sido como a la una de la mañana, o doce de la noche, y que la mujer, habÃa estado sin vida justamente en el impacto del accidente, más que nada por su cuerpo. Lo que le habló a Simón aquella noche no fue una mujer viva, más bien fue el espÃritu de una madre que todavÃa se quedó en este plano para asegurarse de que su hijo se salvara. Esta siguiente experiencia viene de parte de Carmen Salamanca. La experiencia de Carmen la vivió en carne propia junto con su marido. Cuando apenas habÃan casado, eran un matrimonio joven. HabÃan conseguido un terreno, a decir verdad,
33:33 muy barato, pero también en unas situaciones algo precarias.¿ Y por qué digo precarias? El terreno habÃa pertenecido a una cierta persona de un ejido algo lejano y lo habÃa tenido para ahà tener a su ganado, a sus vacas, etc. El caso es que estaba muy lejos del pueblo y también de otra vivienda. TenÃan que conducir con su camioneta aproximadamente como una hora para poder llegar al pueblo más cercano. Obviamente a pie estarÃa mucho más lejos. Pero a ellos esto les gustaba. Les gustaba tener... Un área muy extensa de terreno... Ya que a futuro... Eso prometerÃa tener una casa más grande... También animales y cosechas... Todos en un mismo terreno... Sin necesidad de estar comprando más... Al menos eso pensaban en un principio... Ellos llegaron... Construyeron su casa de madera y lámina... Y después empezaron a llevar... Semillas...
34:32 Empezaron a cosechar... Entre los dos se apoyaban... Pero a veces el destino... tiene preparado algunas cosas macabras para uno, corta, a pesar de que hayan comprado ese terreno y hubieran hecho su casa, algo mórbido les esperaba, Carmen dice que en algunas ocasiones se quedaban hasta tarde trabajando, su marido trabajaba, llegaba en la tarde y se ponÃa a trabajar ahÃ, ella le ayudaba, estaba narando la tierra muy de noche, haciendo esos pequeños caminitos, cuando de pronto vieron algo, Aquel terreno no estaba delimitado. Las pocas rejas que pertenecÃan al anterior dueño se las habÃa llevado. Ellos no tenÃan barda de ningún tipo. Y es por eso que lo vieron.
35:16 Vieron que ahà a la lejanÃa, en su terreno todavÃa, pero algo lejano, se encontraba un bulto negro que los estaba observando. No sabÃan si era una persona o algún tipo de animal. Y si se preguntan cómo sabÃan que los estaba observando, si era de noche, es porque resplandecÃan Dos ojos brillantes entre la oscuridad de la noche, como fuego, como los ojos de un depredador. El esposo de Carmen se fue acercando, con machete en mano y un asadón en otra. Obviamente iba preparado por si se encontraba con algún tipo que buscara problemas, con algún delincuente o tal vez con algún animal, pero la forma fue cambiando poco a poco. A pesar de que Carmen se quedó atrás, solamente viendo a lo lejos a su marido como se iba acercando, ella pudo ver como aquel bulto, como que se movÃa, como que cambiaba forma. Y justo cuando su marido llegó enfrente de aquel extraño ser, su marido dejó caer el machete y el lazadón en la tierra. Ãl estaba perplejo mirando a aquel hombre. Su marido no se movÃa, no hacÃa nada. Después de unos breves minutos se dio la media vuelta y y corrió, corrió con todas sus fuerzas de nuevo con ella la agarró de la mano y le pidió que se metieran adentro de la casa lo más rápido posible Carmen dice y aclara de una vez que su marido no era una persona miedosa no
36:48 era una persona que le estuviera corriendo a los problemas a personas o animales era una persona que se enfrentaba a ellos pero aquella noche esto lo superó por completo porque aquello no era una persona ni un animal, era otro tipo de cosa. Al entrar a la casa de madera y asegurar sus puertas, su marido le dijo que habÃa visto a su padre, que ahà estaba, que era el hombre que estaba ahÃ, en la oscuridad, completamente negro, pero que él sabÃa que no era su padre, que pudo verlo, pudo verle el rostro, su bigote, su ropa, pero todo tenÃa una tonalidad oscura, como si fuera una mala copia de su padre. Sus ojos resplandecÃan. No le dijo ni una sola palabra, pero ahà estaba presente ante él.
37:40 Ãl le dijo, vi a mi papá, vi a mi papá, pero sé que no es él. Desde ese entonces, estar en la vivienda se convirtió en una especie de tortura. Siempre estaban con miedo de que aquella cosa se volviera a presentar. Todas las noches miraban por la ventana, sabiendo que aquella cosa siempre se manifestaba Por eso de las 10 de la noche, cuando el sol caÃa y la oscuridad reinaba, ellos iluminaban con veladoras. No habÃa todavÃa electricidad. Solamente se bastaban con la iluminación de velas y fogatas. Y eso hacÃa que todo esto fuera todavÃa más tenebroso. No tenÃan forma de comunicarse. Y como si esto no fuera poco, la camioneta tuvo un detalle. Tanto asà que no pudo dar marcha. o sea que no se podÃan mover, la camioneta no funcionaba y estaban alejados de todos. Si se querÃan ir a pie, tenÃan que hacerlo caminando en un trayecto de tres horas. Finalmente un dÃa, cuando tenÃan el sol de su lado, el esposo de Mari Carmen, Francisco, decidió agarrar un pico, decidió agarrar una pala e ir a aquel lugar donde siempre se manifestaba aquel extraño ser.
38:59 Ãl decÃa que algo tenÃa que ver pues siempre se manifestaba en el mismo lugar. No avanzaba, no se movÃa, solamente estaba ahÃ, observándolos. Empezó a cavar y a cavar, y en ese momento se dio cuenta que en su terreno habÃa algo enterrado. HabÃa huesos humanos. No sabe si logró sacar todos, pero sà logró sacar a la mayorÃa. Estaban todos enredados en una bolsa de plástico negra, que parecÃa tener poco, de haberse enterrado ahÃ, los huesos todavÃa tenÃan jugo, tenÃa una especie de lÃquido, y el olor, era muy desagradable y muy fétido, algo habÃa ocurrido ahà recientemente, tal vez por esto mismo el terreno, se los habÃan dejado tan barato, el caso es que Francisco, logra sacar todos los huesos en su mayorÃa, y se los lleva a otro lugar, a los pies de una montaña de tierra, los entierra, él era carpintero, Asà que tenÃa una muy buena habilidad para hacer cajones. Hizo un pequeño cajón, aventó agua bendita a estos huesos. Como pudo, los enredó en una bolsa de plástico nueva y muy gruesa para que el olor no fuera lo suficientemente fuerte para salir. Y le dio a los huesos como quien dice, santa sepultura.
40:22 Desde aquel dÃa, las apariciones de aquel extraño ser cesaron por completo. ya jamás volvió a manifestarse en la casa de este matrimonio Carmen dice que muy probablemente lo que hizo su esposo fue lo que querÃa aquel espÃritu tal vez no era un espÃritu malo ni un espÃritu bueno tal vez era algún espÃritu que no podÃa descansar que tal vez se habÃan cobrado con su vida y lo habÃan enterrado ahà para simplemente ser olvidado tal vez sus manifestaciones era una forma de pedir auxilio Era una forma de hacernos ver a nosotros que necesitaba nuestra ayuda. Esa fue la historia de Carmen.¿ Ustedes qué creen, criptomaniacos?¿ Existen espÃritus chocarreros que aún no pueden descansar por las circunstancias en las cuales se fueron de este mundo?¿ Qué es lo que creen? No olviden que los leo abajo en los comentarios. Esta siguiente experiencia me la contó José Barres.
41:46 José comienza por decirnos que esta experiencia le sucedió cuando él tenÃa 29 años. Era un hombre el cual estaba acostumbrado al trabajo de campo. y también a recorrer en ciertas situaciones, caminos en el pueblo, en el rancho, tanto de dÃa como de noche, completamente solo, él habÃa crecido en ese pueblo, habÃa crecido en diferentes ejidos, con diferentes familiares, y habÃa estado ya para esa edad en diferentes empleos, tanto de dÃa como de noche, asà que nos especifica muy bien, que él no le tenÃa miedo a la noche, No le tenÃa miedo a estar solo, cabalgando por aquellos caminos recónditos, ni tampoco le tenÃa miedo a las ciertas historias y leyendas que se cuentan entre los ranchos. Concretamente habÃa uno, una leyenda, unas historias que habÃan sido ciertas y que envolvÃan en un aura de misterio un lugar que para todos los pobladores estaba embrujado. Estaba poseÃdo tal vez por energÃas malignas o espÃritus demonÃacos. Ese lugar era un puente de madera. Este puente ya tenÃa muchos años de haberse construido.
43:07 De hecho, el piso ya se encontraba con algunas fallas. Parte de la madera se habÃa caÃdo. Y si bien el puente todavÃa estaba lo suficientemente potente como para pasar por ahà con un caballo o incluso con un cargamento, algunas personas tenÃan cuidado. al menos durante el dÃa... ya que una que otra ya se habÃa atorado... en aquellos huecos que habÃa... José nos dice... que él siempre pasaba por aquel puente... más que nada cuando iba a visitar a su abuela... su abuela pues por cuestiones de edad... ya se encontraba mal... ya era por la vejez... sus huesos... ya se encontraban deteriorados... ocupaba un bastón para caminar... y de vez en cuando pues tenÃa problemas... Con la presión...
43:56 Con más enfermedades que se le fueron desarrollando... Entonces José... Siempre que salÃa de trabajar... Iba y la visitaba... Horas más, horas menos... En una ocasión... Llegó a la casa de su abuela cuando ésta se encontraba muy enferma... Y se quedó ahà hasta que mejoró... Por lo tanto... Salió de la casa de su abuela cerca de la una de la mañana... E hizo cuentas... Si se iba por el camino de siempre... Iba a llegar a las dos y media a su casa... Pero... Si se iba... Por un camino de tierra que daba aquel puente de madera... Iba a cortar camino... Tal vez llegarÃa como la una cuarenta...
44:37 Cuarenta minutos de trayecto... Pero si iba galopando... Pues posiblemente poco menos... José lo pensó muchas veces... Y me dice que decidió irse por el puente... Pues como les comenté anteriormente... Ãl no le tenÃa miedo a leyendas... Ãl no le tenÃa miedo a esas historias, historias perturbadoras que ahora les contaré rápidamente. José dice que habÃa algunas vÃctimas que se habÃa cobrado acá el rÃo, que se encontraba abajo del puente de madera. Dos vÃctimas eran una pareja, una pareja de novios de algunos veintitantos años. Ellos siempre iban a ese puente y siempre estaban ahà abrazándose, besándose. hasta que en una ocasión, una noche, se cayeron por el puente, tal vez estaban jugando, tal vez estaban peleando, el caso es que ambos se cayeron, y como si las coincidencias fueran muy desgraciadas, cuando impactaron en el agua, la cual no tenÃa una profundidad buena para absorber la caÃda, dieron hasta el suelo contra las rocas, y fallecieron casi instantáneamente, Otra vÃctima fue una niña, la cual entre los huecos se cayó. Era una niña pequeña, entonces cabÃa perfectamente por uno de estos. También la misma historia, habÃa fallecido. Y
46:08 otra era una anciana, una anciana que habÃa perdido a su hijo y siempre se encontraba vagando por el pueblo. José me dice que si bien algunas personas creÃan que estaba loca, la señora no estaba loca. solamente estaba deprimida obviamente era su único hijo y ya no tenÃa un sentido para sentirse bien en la vida en una ocasión aquella anciana dijo que habÃa estado en aquel puente a orillas de aquel rÃo y vio a un esqueleto salir de este y querer llevársela al rÃo muchas personas pensaron que ya era un hecho de que la anciana finalmente habÃa perdido la cordura pero ella decÃa que no, que incluso que le llevaran con un médico si quisieran, pero que lo que habÃa visto aquella noche era real, habÃa visto un esqueleto emerger del agua, nadie le creyó, pero todo agarró un tinte más oscuro, cuando encontraron su cuerpo sin vida, a orillas de aquel puente, completamente mojado, como si hubiera salido del agua, José iba pensando en esto, hasta que finalmente llegó a aquel puente de madera, Ãl en un principio pensó en pasar por encima, pero aquella noche habÃa una niebla, casi espectral, no podÃa ver más allá de algunos cuantos metros. Entonces decidió lo que serÃa lo más responsable. Tal vez el caballo, por el peso
47:38 y por no poder ver bien, se iba a atorar en uno de los huecos del puente, pues incluso para José era algo difÃcil verlos o captarlos con la niebla. decidió mejor irse por abajo el rÃo que pasaba no tenÃa una profundidad muy honda incluso José me dice que tenÃa menos de un metro asà que el caballo podÃa pasarlo perfectamente pero el caso es que cuando estaban pasando por el rÃo el caballo se frenó empezó a relinchar y a patalear pero por alguna extraña razón parecÃa que le costaba sacar las patas del agua José en ese momento pensó que se habÃa atorado con algo y decidió bajarse, más que nada para controlar el caballo, ya que no conseguÃa controlarlo desde arriba. Al momento que se bajó, sintió algo extraño en sus piernas, a pesar de traer botas con un cuero muy grueso. Ãl pensó que tal vez eran pescados o algún animal acuático que andaba por ahÃ.
48:43 Pero al pasar los segundos, él se dio cuenta que esto no tenÃa sentido. porque sentÃa como que agarrones, sentÃa como si una mano humana quisiera arrastrarlo, de hecho lo jalaron varias veces, José por esto mismo decidió subirse de nuevo a su caballo, al menos como pudo, ya que éste se encontraba desbocado, se veÃa que estaba asustado, al pasar unos minutos tratando de controlarlo y sabiendo que no iba a lograr nada, al estar tan cerca del puente, José alzó sus brazos, Agarró el borde del puente y como pudo, usando todas sus fuerzas, logró subirse a este.
49:26 El caballo se fue, pero no se salió del rÃo, no se pudo salir del agua. Simplemente como pudo, empezó a moverse rÃo abajo, desbocado, completamente alterado, como si algo de abajo del agua lo estuviera arañando. José trató de perseguirlo, pero no lo consiguió. La niebla era muy espesa y en cuestión de minutos, el caballo desapareció. Ãl llegó a su casa, le dijo esto a uno de sus hermanos y juntos salieron a buscarlo, ya con otros dos caballos. Tuvieron mucho cuidado de no meterse al agua, pero su búsqueda no dio resultados. Hasta dos dÃas después, el cuerpo del caballo fue a dar exactamente a una orilla del puente.
50:15 es decir, aquel caballo que se habÃa ido y se habÃa perdido entre la niebla, rÃo abajo, habÃa vuelto, como si alguien lo hubiera cargado, y ahora se encontraba ahÃ, abajo del puente, a una orilla del rÃo, ya sin vida, como si se lo hubieran entregado a José, desde aquella experiencia, José no volvió a pasar por aquel puente, y al pasar de los años, junto con el ambiente, fue deteriorando aquel puente, hasta que finalmente éste terminó por desbaratarse, destruirse por completo. Muchas personas supieron la historia de José y la sumaron a las otras leyendas que se contaban. José dice que por esto mismo jamás se volvió a construir ningún puente que pasara encima de aquella agua maldita. Esta siguiente experiencia viene de parte de José Antonio A José Antonio esto le pasó cuando era un niño Por eso de los 5 años Ãl recuerda ir a la casa de su abuelo en algunas ocasiones Pero recuerda una ocasión en concreto Que se le quedó marcada en su cerebro para siempre Ãl recuerda que iba de vez en cuando. Recuerda
51:49 que su abuelo le contaba muchas historias, tanto buenas como otras tantas, terrorÃficas. Y también recuerda que cuando él se encontraba jugando ya sea con sus carritos, con sus muñecos, él estaba en la cocina. Y ocurre lo que a cualquiera de nosotros nos ocurrÃa cuando era niño. Escuchaba conversaciones de adultos. Conversaciones que según ellos, nosotros no entendÃamos. Y puede que sÃ, en ese tiempo no entendÃamos. Pero cuando crecimos, las entendimos. José dice que él alcanzaba a escuchar que su abuelo siempre le decÃa a su mamá y a su papá que vivÃa rodeado de brujas. Que éstas le hacÃan brujerÃa, o al menos lo intentaban. Mi abuelo era muy religioso. él siempre ponÃa en manos de Dios todo, y tristemente vivÃa solo, la abuela ya habÃa fallecido hace algunos años, pero en comparación con otros matrimonios, mi abuelo no se dejó de caer, él simplemente la dejó ir, y estuvo vivo durante varios años, de hecho seguÃa trabajando, no porque lo necesitara, sino porque era de esos hombres de antes, que le gustaba hacer todo solo, creo que tal vez por esto mismo, lidiaba con aquellas mentadas brujas todas las noches. Obviamente yo al escuchar esto siempre me daba miedo, pero se me olvidaba. Al final de cuentas,
53:19 tal vez lo que el abuelo les estaba contando a mis padres eran solamente cuentos de terror, historias como yo las denominaba en aquel momento. Pasaron los años, y cuando tenÃa como 6 o 7 años, ya un poquito más grandecito, me sucedió algo en la casa de mi abuelo. Yo me encontraba en un porche, en un porche muy amplio. Mi abuelo tenÃa un terreno extremadamente amplio donde tenÃa bastantes cosechas y también maÃz y trigo. Las personas que sepan de estas cosechas sabrán que son cosechas altas, ¿no? Más de un metro y medio, un metro sesenta. Bueno, José nos dice que de entre esas cosechas empezó a haber algo, algo que iba saliendo, algo que se asomaba. Y que tenÃa una silueta como de mujer José alzó la mirada Y la vio directamente Era una mujer La cual sostenÃa un pan de dulce Ahora mismo él no recuerda muy bien Qué tipo de pan Pero era un pan que se veÃa muy Apetitoso Se veÃa muy bien Despertaba hambre como dicen Aquella mujer Se lo ofreció Con una sonrisa Lo llamaba para que fuera hacia ella José se levantó e importándole poco que fuera una absoluta desconocida en el terreno de su abuelo, empezó a ir, empezó a internarse mientras que la mujer caminaba hacia atrás, como si se
54:52 lo estuviera llevando fuera de la vista de su abuelo y de sus padres. Justamente en ese momento su abuelo lo llamó, le gritó, es interno entre el trigo. José dice que en ese momento como que algo se desprendió. empezó de nuevo a pensar las cosas y empezó a llorar ya no sabÃa dónde se encontraba aquella mujer habÃa desaparecido pero aquel pan lo habÃa dejado botado ahà en el piso jose lo levantó y por fortuna no le dio ningún solo bocado su abuelo llegó lo cargó y se lo llevó su abuelo le quitó el pan y le dijo que le contara de dónde lo habÃa sacado jose le dijo todo absolutamente todo desde aquella mujer hasta como lo habÃa sonsacado para llevárselo, dejaron el pan afuera, y no pasaron, ni siquiera dos horas, cuando de este, empezó a emanar un olor pútrido, un olor nauseabundo, y desde lo más profundo, empezaron a salir, como que bichos, gusanos, insectos, estos no fueron atraÃdos por el pan, venÃan desde adentro, como si aquel objeto, se hubiera hecho a base de bichos, y lo que más llamaba la atención, era una pequeña serpiente que salÃa, absolutamente oscura, su abuelo en ese momento le dijo a José, que no anduviera tomando cosas de extraños, que se habÃa salvado, porque aquel pan, se lo habÃa
56:26 dado una bruja, si lo hubiera comido, hubiera caÃdo enfermo, y ninguna medicina, hubiera podido ayudarlo, A él se le queda muy bien grabado esta experiencia, y si bien hasta hoy no le ha pasado nada parecido, él sabe que los Nahuales, brujas, fantasmas existen, y que pueden ser mucho más peligrosos de lo que nosotros creemos. El primer relato que les quiero compartir viene de parte de Gerardo Hernández.
57:13 Gerardo nos cuenta una experiencia que le sucedió ya hace muchos años, en aquella época cuando él era joven. Gerardo nos platica que él tenÃa como costumbre cada fin de semana, o cada que se podÃa, salir por la noche en el pueblo en compañÃa de sus dos hermanos.¿ Y para qué salÃan, si ustedes se preguntan? Pues simplemente para festejar Aquellos tres hermanos eran muy parranderos Les gustaba el baile, les gustaba el tequila, la cerveza Y también las mujeres Esas eran sus debilidades Mujeres, baile y licor Más en aquellos tiempos cuando ellos tenÃan apenas 21, 22 y 23 años ImagÃnese usted, estaban seguiditos Su madre siempre tenÃa problemas con ellos Tristemente para esa época pues su padre ya habÃa fallecido Asà que solamente estaban con su madre Entonces ustedes entenderán que no habÃa quien los pusiera en rienda El caso es que ellos querÃan mucho a su madre Tampoco era como que les gustara ocasionarles dolores de cabeza Asà que siempre procuraban llegar por eso de las 2 de la mañana 3 de la mañana cuando mucho Pues ellos sabÃan muy bien Que si no llegaban en toda la noche y se la pasaban parrandeando Pues su madre no dormÃa, no pegaba el ojo, estaba a la expectativa, estaba con el Jesús en la boca,
58:43 como dicen. Pero una noche todo cambió. Aquellos tres hermanos habÃan ido a un baile. Le habÃan dicho a su madre, obviamente, siempre le tenÃa notificada de dónde andaban y con quién andaban. El caso es que aquella noche el baile, pues se termina por eso de las dos de la mañana, según me cuentan. la habÃan seguido con otra banda, pero ellos ya no se sentÃan a gusto, ya las personas que se encontraban ahÃ, pues ya eran personas grandes, me entenderán, ya eran personas de cuarenta y tantos, de treinta y tantos, y pues ellos al ser jóvenes, pues querÃan estar con muchachas, querÃan estar con chicos de su edad, y pues ya al irse, ellos ya no le vieron caso de seguir andando ahÃ, y fue asà como cada uno con su caballo, se fue despidiendo de las personas que seguÃan ahÃ, en aquel baile del pueblo y decidieron irse a su casa el festejo y el baile se habÃa realizado en un ejido algo lejano de su casa asà que el camino pues era largo tan siquiera como de unas dos horas según me platican cada uno venÃa en su caballo venÃan cantando venÃan echando relajo eran jóvenes en eso su hermano mayor que era Gerardo que es quien nos platica esta historia pues les dice a sus otros dos hermanos pues más que nada por por cuidado ¿no? por no vaya a pasar algún accidente que les dice vámonos por el camino de la nopalera no hay que irnos por la carretera si es bien sabido que cuando hay bailes pues
1:00:14 hay choques creo que para nadie es una sorpresa saber que los borrachitos pues aún asà conducen y pues quieras o no uno anda con el pendiente a pesar de que uno vaya a caballo y vaya por un lado de la carretera nunca falta quien se sale de esta Sus hermanos, a pesar de que llevaban varias copas encima, pues dicen, sÃ, está bien, vámonos por la nopalera. La nopalera, según me platica Gerardo, era un camino de terracerÃa, obviamente rodeado por nopales, de extremo a extremo. Se desviaba de la carretera, pero no tanto, tal vez como a unos 20 metros máximo. Ahà a lo lejos se podÃa ver la carretera y se podÃa ver la iluminación de esta. Pero ellos son chicos de rancho, la oscuridad. no les atemoriza para nada, fue asà como se metieron en el camino de la nopalera, y fueron con sus caballos, caminando y caminando, cabalgando que diga, cuando en eso, por el camino de la nopalera, ellos me platican, Alex, vimos una silueta, una silueta que venÃa caminando, era una silueta de una chica, reconocemos la silueta de una chica al instante, pero esta chica, era muy especial, tenÃa un vestido rojo, un vestido rojo que arrastraba por el suelo, y también un pelo muy largo, pero cuando te digo largo, en serio, un pelo bastante largo, le caÃa hasta los talones, e incluso algunas puntas del pelo,
1:01:45 eran arrastradas por la tierra, se nos hizo curioso pues, ya para este momento, eran casi las 3 de la mañana, y habÃa una mujer ahà sola caminando, a ver, esto no es extraño durante el dÃa, pero durante la noche, pues nos llamó la atención. Pero, como todos nos conocemos en el pueblo, lo primero que se nos vino a la mente es que tal vez era una chica del pueblo, que no conocÃamos, pero tal vez del pueblo. Acto seguido después de contarme esto, Gerardo, dicen que llegaron con aquella chica, se les puso a un lado, y se detuvieron los tres, y le preguntaron a la muchacha, oye muchacha,¿ de dónde eres?¿ Eres aquà del pueblo? Vamos para allá. No quieres que te demos, usar asà un aventono con los caballos para que no vayas caminando. Incluso si la llevan, pues iban a ir trotando, no iban más rápido los caballos. Pero el caso es que esta mujer no le responde. La mujer simplemente se les queda viendo. Aquella mujer tenÃa una mirada perdida. De hecho, Gerardo se aventura a decirme que era como una mirada muerta. No se le veÃan brillos a sus ojos. Sus ojos ni siquiera se movÃan. Cuando querÃa ver a uno de los hermanos, giraba por completo su cabeza, como si estos no los pudiera mover. A pesar de que se les hizo extraño, ellos pensaron que tal vez la chica era simplemente rara. La muchacha fue
1:03:16 con el hermano menor, que se encontraba hasta atrás, y se le trepó el caballo, asà sin decir nada. Tanto Gerardo como su hermano, el de en medio, el que le seguÃa, pensaron que tal vez pues a la muchacha le habÃa gustado su hermano. Y pues pensaron, pues bueno, que mejor para él, ¿no? Que la conquiste en el camino que lleva al pueblo, en lo que nos tardamos en llegar. El queso es que su hermano menor iba tratando de sacarle plática a esta mujer. Cuando en eso de repente, él acelera un poco el paso y llega hasta donde están sus otros dos hermanos y se les empareja. Y es ahà cuando Gerardo y su otro hermano miran bien lo que su hermano menor trae atrás de él.
1:03:59 La chica ya no está, lleva algo completamente diferente. La chica que se la habÃa subido, parecÃa que se habÃa transformado, porque ahora lo que traÃa su hermano menor, abrazándolo por detrás arriba del caballo, era una especie de animal, una especie de animal con cuernos y con orejas muy grandes, que venÃa abrazándolo por la parte del estómago. Gerardo me platica que la impresión fue demasiada, que se cayó del caballo. y gritó, también su otro hermano, solamente que este no se cayó y le dijo, oye que traes atrás de ti, que traes atrás de ti, su hermano menor volteó, y inmediatamente, al igual que Gerardo, se cayó del caballo, la impresión era demasiada, aquella cosa, saltó del caballo, y se fue saltando, entre los nopales, hasta esconderse, en esa planicie del desierto, no la pudieron ver más, La oscuridad era absoluta, era imposible.
1:05:03 El hermano menor de Gerardo se levantó temblando, tartamudeando y repitiendo una y otra vez. SÃ, yo sentÃa, yo sentÃa que no era normal, yo sentÃa que no era normal. Gerardo en ese momento va con su hermano y le pide una explicación.¿ Qué pasó?¿ Qué pasó con la muchacha? Y su hermano menor le empieza a decir. Yo empecé a sentir, hermano, empecé a sentir que atrás de mà algo pasaba. Sentà como muy caliente. Como si algo hirviendo empezara a materializarse. Sentà las manos de aquella mujer cada vez más y más calientes. Como si vinieran hirviéndose. Pero yo no dije nada. Pensé que era algo normal. Pensé que tal vez me estaba poniendo nervioso. Pero ahora veo que no. Los hermanos estaban muy confundidos en esa noche.
1:05:53 Y también profundamente asustados. Se subieron de nuevo cada quien a su caballo. y ahora corriendo los caballos a todo lo que se podÃa, llegaron a su casa prácticamente en tiempo récord. El hermano menor de Gerardo llegó tan alterado que su madre tuvo que barrerlo con albácar, con un huevo, todas esas creencias que se tienen en ranchos, ¿no?, para quitar el espanto. También le dieron un poquito de azúcar. Llegó temblando, llegó pánido. Una vez que se calmó, pues su madre le preguntó, Dime qué fue lo que pasó. Y una vez que terminan de contarle todo esto a su madre, ella les dijo algo que ellos jamás han olvidado y que nos lo quieren compartir ahora. Ella les dijo lo siguiente a sus hijos. Entre el monte, entre los campos, a veces hay cosas que disfrutan de engañar a los viajeros o incluso a las personas de campo como ustedes. Existen espÃritus como la cegua, existen espÃritus como la llorona Una se le aparece a los hombres infieles y otra se le aparecen a las personas que tienen problemas, a personas que incluso están buscando sus hijos. Pero lo que se les apareció aquella noche no era ni la cegua, ni la llorona, ni ningún otro espectro. Lo que se les apareció era un demonio. Porque ese tipo de entes andan buscando a ver a quién se le trepan, a ver a quién poseen o a ver a quién arrastran
1:07:25 en lo profundo del monte. Hay demasiadas historias de esto. Muchas personas han visto mujeres muy hermosas, ya sean rubias, morenas, que propician accidentes. También otras personas del pueblo han visto mujeres hermosas que pierden a los hombres y simplemente los hombres se internan en el monte y ya no salen. Algunos nunca, otros se tardan dÃas en salir. Les quitan su energÃa, esa vitalidad. Tuvieron suerte en la noche. Pues aquella cosa se fue corriendo. Y les aseguro que algo malo les iba a pasar. Si seguÃan con ella en el camino. Después de contarles esto a sus hijos. Aquellos quedaron pasmados. No podÃan creer lo que su madre les estaba diciendo. Pero muchos sabemos que lo que cuentan las madres y las abuelas en los pueblos. No se tiene que tomar a juego. Siempre tiene algo de cierto. Las leyendas son por algo. Y desde aquella vez. Ellos evitan irse por un lugar. muy escondido durante las noches, como el camino de la nopalera, el camino de los rÃos, los caminos de piedra que no tienen nada de iluminación.
1:08:37 Ellos me platican, Alex, desde aquella vez solamente Ãbamos por la carretera. Es más, hasta las ganas de ir a uno que otro baile se nos quitaron.¿ Qué les pareció esta primera historia de nuestro amigo Gerardo Hernández? Una historia para reflexionar. De cómo estos espÃritus tratan de engañar a los hombres, ¿no? Tratan de hacer que se pierdan Recuerdo también una historia que me mandaron hace no mucho, criptomaniacos No sé si ustedes la recuerden Que era de un hombre que iba por unas vÃas del tren Y que de repente un pájaro Ãl no dice si está muy seguro que fue una lechuza o un cuervo Ustedes disculpen, estoy divagando un poco Dice que un cuervo, un pájaro de esos negros enormes empezó a volar encima de su cabeza, y que le chiflaba, y que en algunas veces le hablaba, hablaba como una mujer, le hablaba por su nombre, y pues aquel hombre decÃa que corrÃa, corrÃa de aquel pájaro, pues no le podÃa encestar ningún golpe, ya que pasaba muy rápido volando, y él me platicaba que se sentÃa cada vez más atontado, que se sentÃa cada vez más desvariado, como que le afectaba, él cerró los ojos, empezó a rezar, y cuando volvió a abrirlos, vio que ahora se encontraba entre el monte entre el césped crecido aquel pájaro lo estaba llevando para perderlo inmediatamente cuando se dio cuenta de esto se dio la media vuelta y otra vez buscó las vÃas y una vez entrado en su camino siguió
1:10:10 corriendo estas son solamente una de las tantas historias que se tejen en los pueblos respecto a entidades que quieren pues perder a la gente ¿no? introducirlas entre el monte Sigamos con la siguiente historia.
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