3 Historias Reales de Transporte Publico / No iba solo en el Autobus / Historias de Horror
0:11 La noche era larga y demasiado oscura. Ya no habÃa nadie en el estacionamiento de aquella bodega. Christian, el último trabajador que estaba saliendo, aparte del encargado, venÃa sudando. VenÃa con su uniforme de trabajo empapado en sudor. Tan solo la brisa de la noche y él abanicándose con su faja, Era lo único que lo respaldaba. HabÃa trabajado esta tarde en el área de almacén. Y creo que muchas personas que trabajan en esa área o en una área donde se incluye la fuerza fÃsica dará fe de esto. Aquellos trabajos demandan mucha fuerza en todo el dÃa. Y claro, siete horas seguidas. Y si le sumamos horas extra, uno termina agotado. Cristian iba caminando solo hasta llegar a aquella parada del bus. Ãl se sentó en aquella parada metálica y sin quererlo, pero porque su cuerpo se lo pedÃa más que nada, empezó a cabecear por el cansancio. Su salida técnicamente era a las once de la noche, pero en aquella ocasión eran la una y media de la mañana y él apenas habÃa salido. Se le habÃa presentado la oportunidad de trabajar horas extras y que no las desaprovechó.
1:46 Para su mala suerte, estas horas extras se las cobrarÃan muy caro, pues iba a vivir algo que lo iba a marcar por el resto de su vida. Como dije anteriormente, Christian llegó, se sentó y empezó a cabecear, a dormirse. esas pequeñas siestas que uno se toma a veces cuando está cansado, a veces muy involuntariamente. En una de aquellas siestas, Christian simplemente cerró los ojos y se quedó rotundamente dormido en esa parada de autobús, sin nadie a su lado o al menos es lo que él recuerda. De repente, mientras estaba sentado ahÃ, empezó a olfatear algo, algo muy fétido.
2:36 algo que tenÃa un olor repugnante. En ese momento, Christian se despierta y empieza a ver para un lado y empieza a ver para el otro y se encuentra con que hay una mujer sentada a un lado de él. Ahà enseguida, aquella mujer lo estaba mirando fijamente, sin parpadear y con una sonrisa excesivamente grande. Cristian de inmediato piensa que es una señora de la calle, tal vez posiblemente alguna mujer que no esté muy bien de la cabeza, por la forma en que lo miraba, y por ver aquellos ojos rojos, pero no ojos rojos que uno pudiera decir como de fantasmas o entes demonÃacos, no, él puede haber las venas rojas alrededor del iris del ojo de aquella mujer, como si ésta se hubiera metido algo, Los traÃa muy irritados. Aquella mujer mantenÃa aquella sonrisa con unos dientes enormes mirándolo, tan solo a unos centÃmetros. Obviamente Christian se incomodó. No le dijo nada a la mujer. No cruzó palabra alguna con ella. Simplemente se levantó, caminó hacia enfrente, hacia un poste donde estaba el dibujo del autobús y se recargó ahÃ. Mientras los minutos pasaban, Y aquella mujer
4:06 seguÃa viéndolo fijamente, seguÃa observándolo sin parpadear y sin quitar esa mórbida sonrisa que también la mantenÃa fija sobre él. Christian se empieza a poner cada vez más y más nervioso, más que nada por la situación.¿ Qué hacÃa aquella mujer ahÃ?¿ Durante cuánto tiempo lo estuvo observando? Y mientras estas preguntas pasaban por su cabeza, finalmente ve a la distancia algo de alivio. Ve que dos faros se van acercando, y por la forma y por el tamaño del camión que viene, es un autobús. Cruza los dedos para ver para dónde va, y es exactamente el autobús que él toma para llegar a su casa. Ahora él solamente... TenÃa que cruzar más los dedos para que aquella mujer no se subiera junto con él. No querÃa ni siquiera compartir el mismo autobús.
5:08 Le provocaba mucha inquietud, mucho escalofrÃo. Más que nada porque parecÃa un maniquÃ. No manifestaba ninguna otra expresión. Era inexpresiva, solamente se mantenÃa sonriendo. Sin mover ni una sola arruga. sin mover ni una sola pestaña. Llegó el autobús, se la puso enfrente de él y se subió inmediatamente. Pagó con su cambio y se fue a sentar hasta la parte de atrás. Para su buena suerte, el autobús venÃa completamente vacÃo. Fue y se sentó hacia atrás para poder salir por la puerta de atrás, para no batallar más que nada. Cuando se subió sintió mucho alivio, pues no escuchó ningunos pasos, ninguna voz. Tan solo él se subió y el chofer le dio. Esto darÃa a entender que la mujer no se habÃa subido, pero mientras Christian iba eligiendo su asiento y finalmente sentándose, vio cómo se alejaba el autobús de aquella parada y por curiosidad quiso saber si aquella mujer se habÃa quedado sentada ahà o se habÃa movido. a pesar de buscarla en una dirección y en otra, la mujer no aparecÃa. La mujer simplemente se habÃa ido, o al menos eso creÃa él. Ya no estaba sentada ahÃ, ya no aparecÃa en ningún lugar. AsÃ
6:41 como abruptamente habÃa aparecido, se habÃa ido. Christian ya no le pone atención a esto, pensó que este trago amargo habÃa pasado, y simplemente se pone sus audÃfonos Pone una alarma, claro, él sabe que trae sueño, sabe que se va a dormir en el camino, más que nada por el clima y el aire acondicionado, y los asientos son muy relajantes. Pone la alarma, pone una música, se recuesta y se inclina, y se prepara por lo menos para dormir unos 40 minutos, en lo que este autobús da finalmente con su casa, ya que vive retirado. Pero él me dice, Alex... HabrÃan pasado a lo mejor 20 minutos, 25 minutos, cuando de repente me despierto.
7:32 Pero no me despierto porque yo quisiera. Me despierto porque ese olor fétido que habÃa olfateado hace algunos minutos, ahà en la parada, lo vuelvo a olfatear. Esta vez adentro del autobús. Más o menos a la misma distancia. Christian se despierta. y voltea instintivamente hacia su lado izquierdo, donde técnicamente venÃa vacÃo un asiento, y ahà se encuentra la mujer, la misma mujer que habÃa estado en aquella parada, sentada a un lado de él, ahora viene de nueva cuenta a un lado de él, pero ahora en el autobús, con la misma expresión, aquellos ojos inyectados en sangre, aquella sonrisa mórbida que él simplemente no la quita, y con la mirada clavada en él, fija. Cristian simplemente grita, entra en pánico, él quiere salir de ahà ya que se siente rodeado, se siente arrinconado. El terror es tan grande que salta, de pura suerte no se da en la cabeza, pero se da en el hombro, cae sobre el hombro.
8:52 Le duele la caÃda y él continúa gritando. Por todo el alboroto, el chofer, claro, va deteniendo el autobús, mira hacia atrás y se detiene más enfrente.¿ Qué pasó?¿ Qué ocurre allá atrás?¿ Por qué tanto alboroto? Cristian ya viene corriendo en el pasillo para cuando el chofer se va deteniendo. Y le dice, amigo, por favor, ayúdeme. Aquella mujer me viene persiguiendo. Aquella mujer me quiere hacer algo. El chofer, completamente crédulo, sin saber qué está sucediendo, enciende las luces para ver que no hay nadie y le dice amigo, amigo usted viene solo.¿ Qué le pasa? Christian voltea y no puede creerlo. Los asientos están vacÃos. El chofer y Christian se levantan y van a recorrer por todo el pasillo, mirando asiento por asiento. por debajo de él si es necesario, pero no hay ninguna mujer, las puertas no se han abierto, y francamente en ese tipo de autobuses no hay mucho lugar por donde uno se puede esconder. Cristian opta mejor por sentarse a un lado precisamente del chofer, y le pregunta, oiga don,¿ en serio no la vio?¿ no se le subió?
10:19 y el chofer le dice, no amigo, no se subió ninguna mujer al autobús, entonces Cristian Crédulo le contesta, al menos si la vio, tal vez yo la soñé, tal vez fue mi imaginación, tal vez tenÃa una pesadilla, pero si la puedo ver, estaba conmigo en la parada de autobús, allà estaba, tuvo que haberla visto, una mujer muy extraña, con una sonrisa mórbida, muy grande, y unos ojos rojos como de enfermedad, pero la respuesta del chofer, solamente le da a Cristian más escalofrÃo, y mucho más terror aquella noche, pues el chofer le dice, amigo, cuando yo pasé por usted en aquella parada, usted estaba solo, no habÃa nadie más con usted, para Cristian esto fue todo, Pidió su parada, se bajó del autobús y corrió. Corrió como pocas veces en su vida lo ha hecho. Llegó a su casa y se encerró. No pudo dormir hasta aproximadamente las 4 de la mañana. Al dÃa siguiente, le volvieron a ofrecer horas extra.
11:40 Pero él ya no las tomó. Ãl ya tuvo mucho cuidado desde esa experiencia en adelante. Pues sabÃa muy bien que por la noche... A veces, algunas entidades se manifiestan y a veces puedes tener la mala suerte de que éstas te acompañen. Willy es un conductor de combi. Al menos cuando le pasó esta experiencia lo era. Y él me explica que era de los mejores. Jamás se atrasaba en una ruta. Siempre tenÃa precaución, también por supuesto cuando levantaba pasaje. Es triste recordar esto, pero creo que muchas personas estarán de acuerdo conmigo, en que las combis de unos años para acá no son el sitio más seguro para tomar un transporte. De hecho, ninguno lo es, pero como que se han ensañado más con las combis. A veces delincuentes se suben y en cuestión de segundos asaltan a todos los pasajeros y se bajan rápido. Willy siempre trató de que eso no pasara, a pesar de que esta experiencia se desenvuelve en el año 2011. Ya para ese momento, la delincuencia ya estaba a flor de piel, al menos
13:12 por donde él vivÃa. Asà que él veÃa muy bien las personas... que le hacÃan la parada, a veces podÃan tacharlo de, clasista podrÃamos decirlo, pero él no se iba a arriesgar, a subir personas con, una extraña apariencia, con media cara tapada, o con atuendos muy extraños, que no se les permitiera verle el rostro, y que siempre mantenÃan sus manos, en los bolsillos, Willy siempre se cuidó de esto, pero pues las desgracias a veces pasan, él recuerda que eran aproximadamente las 12 de la noche, media noche en punto, cuando estaba desarrollando su última ruta, era la última ruta antes de ir a casa, la última ruta por regular está llena al principio, pero conforme Willy se va internando en las colonias, y en los diferentes suburbios, el pasaje se va bajando, y ya nadie sube, pues ya nadie va al centro, básicamente Willy está dejando a los trabajadores, aquella noche, ya se encontraba transitando por una colonia popular, y la mayorÃa del pasaje ya se habÃa bajado, tan solo quedaban cerca de 6 personas, todas con su uniforme, esperando llegar a casa, y mientras conducÃa, por una de aquellas calles, de aquella colonia, que tenÃa muy mala fama más que nada,
14:46 por ser azotada con mucha delincuencia, se encontró con algo. Mientras iba conduciendo, sus faros iluminaron una especie de bulto en medio de la calle, de aquella pavimentada. Willy en ese caso, pensó en acelerar un poquito más para sobresaltarlo, pues pensó que era una bolsa de basura. También pensó en rodearlo, simplemente dar una vuelta. Al fin y al cabo estaba en medio de la calle. HabÃa suficiente espacio para que la combi pasara. Pero estas ideas se le borraron de la cabeza cuando notó que aquel bulto no era una bolsa negra. Aquel bulto era un vestido negro y más adelante encima de él habÃa un vestido azul.
15:36 También pudo ver que habÃa dos piernas y dos brazos saliendo. Inmediatamente detuvo la combi Enfrente de aquello, eran personas, dos mujeres. Las dos mujeres yacÃan ahÃ, desplomadas en la pavimentada, sin nadie alrededor, en una calle oscura a medianoche. Inmediatamente Willie pensó que les habÃan hecho algo, las habÃan asaltado, las habÃan agredido. Los pasajeros también se inquietan, era una colonia, que estaba acostumbrada a la delincuencia, pero era muy impactante ver la escena, tanto asÃ, que incluso los pasajeros le dijeron, hay que bajarnos para ver si ocupan algo, o por lo menos para ver si están vivas, Willy se bajó, abrió la puerta, los pasajeros se bajaron, y en ese momento las mujeres se van levantando, se van levantando como si fuera de una cama, según me platica él, Se levantaron con mucha tranquilidad, como si no les hubiera pasado nada, a pesar de las marcas que tenÃan. Willy dice que las mujeres tenÃan sangre, sangre que se les veÃa escurriendo entre los vestidos, entre los brazos, y una está en la cara. Las marcas, los moretones, algo feo, algo muy
17:07 pero muy feo, y muy drástico les habÃa pasado pero aquellas mujeres actuaban completamente normal ellas solamente le pidieron a Willy nos puede llevar pero asà tajantemente ni una palabra más ni una palabra menos Willy les dijo que sà que se subieran y a pesar de que él les abrió la puerta para que fueran a un lado de él en el asiento del copiloto las mujeres se subieron en la parte de atrás donde iban todos los pasajeros Los pasajeros le empezaron a preguntar a Willy,¿ va a ir al hospital o dónde las va a dejar? Willy les empieza a preguntar,¿ quieren que las deje con algún familiar, viven por aquà cerca? En esos momentos, aunque la casa estuviera retirada, según me explica Willy, dejarÃa su trabajo a un lado. Tal vez aquellas mujeres necesitaban atención. Si querÃan que las llevara a una casa, las iba a llevar.
18:06 Si querÃan que las llevara a un hospital, también las iba a llevar. Pero extrañamente, ante las preguntas de Willy, ante las preguntas de los demás pasajeros, las mujeres no respondÃan ni una sola. Las mujeres solamente iban sentadas ahÃ, sin responder nada. A pesar de que insistÃan, como que venÃan solamente con la mirada clavada, fija, en el piso. Uno de los pasajeros dijo, De seguro vivieron algo tan impactante que están en shock, simplemente no reaccionan. Las empezaron a tocar, como que a tratar de que hicieran algo, que miraran para otro lado, que dieran señales de que estaban conscientes. Willy venÃa manejando, y en ese momento, en ese momento de este alboroto, todos los pasajeros alrededor de las mujeres empezaron a gritar. Las preguntas que les hacÃan de dónde eres, para dónde Ãbamos cambiaron. Ahora gritaban y le gritaban a Willy, pare la combi, pare la combi, yo me bajo, me quiero bajar, vamos a bajarnos todos.
19:23 Todos los pasajeros querÃan bajarse. Incluso uno de ellos abrió la combi en pleno movimiento y se bajó, se cayó obviamente y empezó a rodar. Willy se tuvo que detener abruptamente Allà en medio de la calle Y todos los pasajeros se bajaron Willy abrió su puerta y les preguntó¿ Qué pasa? Y mientras todos iban corriendo Unos para un lado, otros para el otro Le empezaron a gritar a Willy Váyase usted también Aquellas mujeres Se convirtieron en calaveras Aquellas mujeres Son muertos en vida Willy vio muy bien los pasajeros que se habÃan bajado. Ãl era muy observador. Y él hace memoria. Las dos mujeres no se bajaron. Se bajaron los pasajeros. Pero las mujeres técnicamente tendrÃan que seguir adentro de la combi. Y fue asÃ. Caminando lentamente se dio la media vuelta. Y empezó a rodear la combi.
20:33 Hasta llegar a la puerta abierta de los pasajeros Miró hacia adentro Y no pudo ver nada Aquellas pasajeras Que habÃan encontrado tiradas HabÃan desaparecido Ya no estaban ahà adentro Willy tiene miedo en este momento Pero no sabe qué pensar No sabe si lo que los pasajeros le dijeron En verdad era en serio o tal vez habÃa sido alguna alucinación, sin estar muy seguro, se mete de nuevo en la combi, no termina la ruta, obviamente, ya no hay nadie a quien dejar, da la vuelta, y se regresa para su casa, llega a su casa de manera normal, su esposa lo está esperando, como todas las noches, él se mete, se encuentra cenando, sus hijos ya están acostados, y su esposa le dice algo, que lo desconcierta y lo aterra a la vez, le dice, oye, traes pasaje adentro de la combi, ahorita que salà a asegurar la puerta a la grande, vi que habÃan dos mujeres adentro de tu combi sentadas, traes pasaje adentro, en ese momento Willy se levanta, abre su puerta y ve, Hacia su combi Obviamente no puede ver muy bien Está todo oscuro Ya es de madrugada Asà que sacó una lámpara Una
22:08 pequeña lámpara que siempre portaba Para casos de emergencia Cuando se quedaba sin gasolina Se le punchaba una llanta Siempre la portaba Y la puso fija Enfrente de la combi La accionó e iluminó Y pudo verlas Aquellas mujeres que habÃa levantado Que se encontraban desplomadas en la pavimentada Ahora estaban ahà Sentadas como pasajeras Adentro de su combi Willy jaló a su esposa La metió adentro y aseguró la puerta Y le dijo algo a su esposa Que tal vez no estuvo bien en ese momento Porque también la esposa se aterró Le dijo Yo no traigo pasajeras Esas mujeres No están vivas Obviamente le tuvo que platicar todo, pero durante la noche, y no salieron hasta en la mañana.
23:09 Durante dos dÃas, Willy dudó en usar la combi, pues sabÃa que ahà adentro traÃa a dos almas que no podÃan encontrar la luz. Tuvieron que mandar a pedir la ayuda de un sacerdote para que entrara, regara agua bendita, y lo hizo durante dos dÃas seguidos, asà que Willy estuvo algo de tiempo sin trabajar, dos dÃas de espera, dos dÃas con agua bendita, hasta que finalmente se animó a subir y a volver a trabajar en su combi. Ãl dice que tuvo que vender la combi ese mismo año, no estaba a gusto, a pesar de que nunca volvió a verlas materializarse, ni por el retrovisor, ni en la noche cuando salÃa a checar, ya no las volvió a ver, pero si sentÃa, sentÃa una mirada profunda que lo observaba, todos los dÃas y en cada noche, él sentÃa que algo lo observaba, no sabe si fue su subconsciente, o realmente aquellas almas no se habÃan ido, se la habÃan pegado en la combi y se rehusaban a irse, por eso la vendió, ya que se sentÃa acosado, de esa experiencia en más, Decidió ya trabajar no tan tarde. Agarró otra combi. Pero, a diferencia de su anterior trabajo, esta la trabajaba solamente por la mañana. No le importaba levantarse
24:43 a las cinco de la mañana para salir a las seis. Eso era mucho mejor que encontrarse con aquellas almas en la medianoche. Brandon se encontraba tambaleándose en una zona céntrica de su ciudad. HabÃa vivido muchas copas, habÃa tomado cerveza, y se encontraba, por qué no decirlo, borracho, ojo, borracho pero consciente. De esas veces en que uno sale a tomar con los amigos, habÃa salido a parrandear un fin de semana, habÃa tomado algunas copas de más y venÃa caminando de manera digamos sospechosa, pero consciente, sabiendo a dónde iba, cuánto dinero tenÃa y qué era lo que tenÃa que hacer.
25:51 Brandon se encontraba en sus 25 años, acababa de conseguir un nuevo empleo y se encontraba explorando esa nueva etapa de su vida, esa etapa de locura, de ser un joven adulto, en aquel momento estaba saliendo de una zona de antros, y estaba buscando la rampa de los taxis, esto ocurre en el año 2009, asà que Uber y Didi, al menos aquà en México, no era la regla, la forma más segura de viajar era en un taxi, y uno claro, Que se encontrara puesto en una ruta. Ya que estos tenÃan sus placas. El nombre del conductor. TenÃan todo en regla.
26:32 Era la manera más segura de llegar a tu casa. Ya que si algo pasaba. TenÃan los datos del chofer. Brandon caminó y caminó tambaleándose. Hasta llegar a aquella ruta. Y vio a todos los choferes ahÃ. Afuera de una tienda de autoservicio. Echándose un cigarro y un café. Y Brandon. con esa carisma que tiene, de buen humor, porque habÃa tomado bastante, bien alivianado como dicen, solamente extendió su mano y les hizo una seña, y les dice, oigan chicos,¿ a qué taxi me subo?¿ cuál sigue? Y uno de los taxistas solamente se lo señala, y Brandon obviamente, con una sonrisa, le dice gracias, abre la puerta y se sienta en el asiento del copiloto. él todavÃa va con la mente dándole vueltas, trata de contenerse, la fiesta habÃa sido muy buena, e incluso venÃa con algo de sordera por la música de alto volumen que habÃa estado bailando, asà que no le presta nada de atención al taxi, en ese momento siente como se abre la puerta, y ve cómo se sube el chofer del taxi, un hombre de aproximadamente unos 42 años, muy amable, que tan solo ver a Brandon y olerlo, le dijo que estuvo buena la fiesta.
28:03 Brandon y este hombre, este taxista, empiezan a hablar, y empiezan a hablar como lo harÃa cualquier hombre, cualquier dúo de hombres, con esas malas palabras, tocando temas inapropiados, ¿no? pero pues se sienten muy relajados ambos, y cada uno disfruta de la compañÃa del otro, Brandon iba a un lugar retirado, él iba lejos, y por el camino le pregunta, oiga don disculpe, tiene feria, Brandon traÃa un billete grande, pero el taxista le dice que no se preocupe, que ahorita podÃan pasar a una gasolinera, ferian ahÃ, y sin problema le da su cambio, Continúan hablando de estos temas, ¿no?
28:52 Temas que no son de terror Por ejemplo, temas de mujeres Temas de polÃtica Y usan malas palabras, vuelvo y repito Se expresan como se expresarÃan en un grupo de amigos Llegan finalmente a la gasolinera El taxista se baja Brandon se queda ahà Y ahora tal vez porque el aire ya le pegó Porque ya está hablando con alguien porque ya está un poco más centrado, porque tal vez el alcohol ya se le va bajando, empieza a poner atención al taxi, y él nota que en los asientos traseros hay una sombra, en los asientos traseros viene alguien, Brandon se voltea para ver quién es, y se encuentra con una cara angelical, hay una chica de aproximadamente algunos 22 años, 23, Que está muy guapa, me dice él, de pelo castaño, con un vestido rojo. Un vestido de noche, como los que usan las chicas, para salir a bailar, para salir a rumbear. Ãl la ve y se queda sorprendido, e inmediatamente se da la media vuelta, y se pregunta, bueno,¿ será la hija del taxista?¿ Será alguna sobrina? Ãl sabÃa que era más que obvio que no venÃa con él, él no la recordaba. Pero en ese momento empieza a hacer memoria y recuerda las pláticas inapropiadas que habÃa tenido
30:24 con el taxista. Todas esas palabras vulgares que habÃa dicho, ¿no? Pues estaba borracho y pensaba que venÃa solo. Entonces a Brandon se le empieza a caer la cara de vergüenza. Asà que ya no dice nada. Pasaron cinco minutos y el taxista vuelve. Abre la puerta del taxi, se mete... y le dan la feria a Brandon, el taxi vuelve a arrancar, salen a carretera, y como no hay tráfico por ser cerca de las 3 de la mañana, el taxista empieza a pisar a fondo el pedal, para llegar más rápido, y al pasar algunos 5 minutos, Brandon le dice, entre la plática, esta vez un poco más tranquila, se estaba conteniendo, le dice, oiga Don, no la hagas, no me dijo que venÃa con una chica tan linda que atrás, yo acá hablando vulgaridades, y aquella muchacha me está escuchando, ya quede mal, el taxista se rÃe, y le dice, pero cómo va a quedar mal, si la muchacha lo viene acompañando usted, me imagino que ya ha de saber cómo es usted de hablado, y además también a mà me hizo hablar malas cosas, los dos se rÃen, porque Brandon piensa que le está haciendo una broma, Asà que él le dice... Ya no sea gadón.¿ Quién es? Es parte de su familia. Es su hija, su sobrina. Viene muy callada. No ha dicho
31:55 nada en todo el viaje. El taxista se le queda mirando y le dice... A ver, joven. Yo pensé que esa chica venÃa con usted. Yo no la conozco. No es nada mÃo. Se lo estoy diciendo en serio. Aquella chica yo no la conozco. Brandon se le queda viendo y le dice... pero yo tampoco la conozco, no sé quién es, en serio, no la conozco yo tampoco, ambos hombres se quedan mirando en mitad del camino, y voltean con la mujer, obviamente al taxista, manteniendo la mirada, pero viéndola a través del retrovisor le dice, muchacha,¿ y usted quién es?,¿ cómo se subió al taxi?, está bien, no se tomó nada, Para este momento, Brandon dice que tanto para él como también a lo mejor para el taxista, pensaban que la chica a lo mejor estaba ida, que a lo mejor en algún antro, en algún bar, le habÃan dado de tomar algo, ¿no? Hay muchos casos de eso, que le meten en las bebidas algo, una pastilla, un alucinógeno, y eso hace que a veces las mujeres estén asÃ, sin pronunciar palabra, como que sedadas, y eso puede ser muy peligroso. Si la chica estaba bajo esos efectos, tenÃa que ser llevada al hospital. Pero la chica no contesta.
33:17 La chica mantiene su mirada enfrente hacia la carretera, sin pronunciar ni una sola palabra. Cuando el taxista dice, A ver, permÃteme, déjame orillarme para ver si la chica ocupa algo. En ese momento, escuchan cómo se abre la puerta trasera. Y escuchan cómo la chica se avienta. Y escuchan el impacto en el pavimento. Un impacto feo. Un impacto que incluso se puede escuchar como los huesos tronaron. Inmediatamente el taxista frena de golpe. Brandon también está asustado, no sabe qué hacer.
34:01 Los dos están muy asombrados de lo que acaba de ocurrir. Aquella mujer se ha aventado. Y el taxista iba como unos 80 kilómetros por hora. Ambos hombres se bajan y empiezan a buscarla por un lado, por el otro lado, pero no encuentran nada. La mujer simplemente desapareció. Ya no está. La buscan y la buscan y la buscan, pero no hay rastro de sangre, no hay rastro de ningún cuerpo. La mujer se aventó y desapareció. Tardaron en aquel momento cerca de unos diez minutos para comprender lo que habÃan vivido.
34:42 Y no fue hasta que caminaron y se encontraron con una cruz. En el pabellón principal, ese pabellón que divide a las dos carreteras, ida y vuelta. Y se encontraron con una cruz en donde venÃa un hombre femenino. Ãl recuerda que era un hombre como Fernanda y venÃa a los años en los que habÃa vivido. Haciendo cuentas, aquella mujer habÃa fallecido. cuando tenÃa cerca de 22 años, Brandon y el taxista, ahora sin pronunciar ni una sola palabra, simplemente se suben de nuevo al taxi, y continúan la ruta, esta vez sin pronunciar ni una sola palabra, en silencio absoluto, sabÃan muy bien lo que habÃan visto, lo que habÃan vivido, pero no querÃan hablar de ello, no hacÃa falta hablar de ello, Brandon llegó a su destino, le dio el dinero al taxista, y simplemente se quedaron mirando ambos, al menos durante unos breves 30 segundos, y Brandon lo último que le dijo al taxista fue, Don, tenga cuidado cuando regrese de nuevo por aquella carretera, y el taxista solamente le respondió, si joven, me voy a dar una vuelta, Yo por ahà no vuelvo a pasar, mucho menos de madrugada. Y
36:12 asà sin decir más, ambos hombres se despidieron. Brandon dice que aquella experiencia lo hizo salir de aquellos hábitos de ir de antro. Obviamente no lo dejó para siempre, pero siempre procuraba regresar a su casa o a la casa de un amigo en compañÃa.¿ Qué me dices tú?¿ Alguna vez te has encontrado con un fantasma, con una alma, en el transporte público? Tal vez sÃ, pero a lo mejor no te diste cuenta.
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