July 4, 2026

1 Hora de Relatos Reales de Taxistas para tener pesadillas / El Nahual del Camino Abandonado

1 Hora de Relatos Reales de Taxistas para tener pesadillas / El Nahual del Camino Abandonado
1 Hora de Relatos Reales de Taxistas para tener pesadillas / El Nahual del Camino Abandonado
La Cripta Embrujada
1 Hora de Relatos Reales de Taxistas para tener pesadillas / El Nahual del Camino Abandonado
5 relatos sobre encuentro con los sobrenatural en caminos abandonados y pasajeros tenebrosos

0:00 Los taxistas a veces se estacionan en lugares muy mórbidos Solamente las personas que hayan trabajado en este empleo pueden dar fe de esto A veces estacionan enfrente de lugares abandonados A veces se adentran a ellos A veces simplemente piden carreras a lugares digamos poco ortodoxos Lo que resulta en experiencias muy perturbadoras Los taxistas han visto y vivido cosas muy interesantes y también siniestras. Como esta próxima historia.

0:40 Nuestro amigo taxista nos cuenta que decidió una noche ir a estacionarse a un estacionamiento abandonado. Todo esto porque estaba esperando a un pasajero. Pero pasaron los minutos y algo espeluznante emergió desde la oscuridad. Su historia Es la siguiente. Hola Alex. Llevo casi un año viendo tu canal. Y después de pensarlo mucho. Decidí enviarte la historia que me ocurrió.

1:24 Hace aproximadamente tres años. No busco convencer a nadie de que me crea. De hecho... Durante mucho tiempo intenté convencerme a mí mismo de que todo había sido producto del cansancio. Pero hay algo que vi esa madrugada que todavía aparece en mis pesadillas. Tengo 48 años y soy taxista en la ciudad de Puebla. Llevo más de 20 años trabajando de noche. He recorrido prácticamente todas las colonias, desde La Paz hasta Bosques de San Sebastián. pasando por el Centro Histórico, Amalucan, La Margarita y Cholula. Uno aprende muchas cosas manejando de madrugada.

2:09 Aprendes qué calles evitar, dónde suelen asaltar, qué clientes es mejor no subir y hasta qué perros callejeros siempre persiguen los coches. Pero también aprendes que hay lugares donde los mismos taxistas prefieren no detenerse. Uno de esos lugares es Es un viejo estacionamiento abandonado que está cerca de la antigua zona industrial de la resurrección. No es un sitio famoso, simplemente quedó olvidado cuando una fábrica cerró hace muchos años. Yo jamás le di importancia a las historias que contaban sobre ese lugar. Hasta aquella noche. Era un viernes de finales de octubre. Había llovido casi toda la tarde y el frío comenzaba a sentirse. Eran aproximadamente las 2 y 20 de la mañana, cuando dejé a un pasajero cerca del Parque Industrial Puebla 2000. Pensé en regresar hacia el centro, porque a esa hora suelen salir empleados de hospitales y algunos bares.

3:15 Mientras manejaba, sonó el radio de la base. Me estaban llamando. Unidad 22, repetían una y otra vez. Yo respondí adelante. Ellos me dijeron que había un servicio cerca de la antigua fábrica textil de la resurrección, que si lo tomaba. Acepté sin pensarlo. Era una zona que conocía muy bien. La operadora me dio la ubicación y emprendí el camino. Después de unos 15 minutos, llegué al punto marcado, pero no había nadie, solo un enorme estacionamiento de concreto rodeado por una malla ciclónica oxidada. Al fondo se levantaba la silueta de la fábrica abandonada Las ventanas estaban rotas Parte del techo había colapsado Parecía un lugar completamente muerto Esperé unos minutos ahí Tomé la radio y llamé Base, aquí unidad 22 No encuentro al pasajero Está todo solo Pero no me respondieron Solamente escuchaba estática Intenté nuevamente Pero nada Ni una respuesta. Miré mi celular.

4:29 Tampoco tenía señal. Eso me extrañó. Normalmente esa zona tenía muy buena cobertura. Apagué el motor para ahorrar gasolina. Fue entonces cuando escuché el primer sonido. Algo caminaba sobre la grava. No era un perro. Los perros hacen ruido constante. Aquello avanzaba. Se detenía. Y volvía a avanzar. Se detenía otra vez. y volví a avanzar, alumbré con las luces altas, pero no pude ver nada, en eso pensé que sería algún tipo de gato, traté de relajarme un poco, entonces el sonido volvió, pero ahora venía desde otro lado, giré lentamente la cabeza hacia el espejo lateral, ahí lo vi por primera vez, había una especie de perro enorme, parado junto a uno de los postes del estacionamiento. Era completamente negro, mucho más grande que cualquier pastor alemán. Tenía las patas demasiado largas, las orejas puntiagudas y unos protuberantes ojos amarillos que parecían reflejar la luz incluso cuando el coche ya había apagado las altas. Pensé que era un perro callejero, pero había algo extraño. No olfateaba el suelo, no caminaba, solo me observaba, completamente inmóvil, encendí nuevamente el motor, el

6:00 animal seguía sin moverse, entonces ocurrió algo que me hizo sentir un escalofrío, se levantó sobre sus dos patas traseras, muy despacio, como lo haría una persona, no de un salto, fue incorporándose lentamente, primero dobló las patas delanteras, Después estiró el cuerpo, hasta quedar completamente erguido. Sentí como se me lavan las manos. Aquello no parecía un perro, tampoco un hombre. Era una mezcla imposible. El cuerpo era demasiado delgado. Los brazos terminaban en manos largas con dedos exageradamente extensos. La cabeza seguía siendo la de un animal. Pero ahora podía ver que sonreía. pero no mostrando los dientes como haría cualquier perro. Estaba sonriendo, como una persona. Metí primera, pisé el acelerador, el taxi avanzó hacia la salida. Cuando miré por el espejo, la criatura ya no estaba. Pensé que había escapado. Respiré aliviado hasta que escuché un golpe seco sobre el techo del automóvil. Todo el coche se sacudió.

7:19 y después escuché otro, como si algo pesado caminara encima del taxi, no tuve valor para mirar hacia arriba, solo seguí acelerando, los pasos continuaban, lentos, pesados, de un lado hacia el otro, el techo crujía, sentía que en cualquier momento iba a hundirse, entonces los golpes cesaron, pensé que había caído, miré rápidamente el espejo, pero no podía ver nada, volví a concentrarme en la salida, estaba a menos de 50 metros, fue entonces cuando las luces del coche, comenzaron a parpadear, una y otra y otra vez, se apagaron por completo, la carretera desapareció, solo me quedaba la luz tenue del tablero, frené por instinto, no veía absolutamente nada, el silencio era total, ni grillos, ni viento, ni motores. Solo mi respiración y un olor muy fuerte, como pelo mojado mezclado con tierra húmeda.

8:30 Sentí que algo respiraba junto a mi ventanilla. Estaba muy cerca de mí. Tanto que el cristal comenzó a empañarse desde afuera. No quería mirar, pero terminé haciéndolo. Había un rostro pegado al vidrio, No era completamente humano, tampoco era completamente de un animal. Tenía el hocico alargado, la piel gris, los ojos amarillos y una sonrisa imposible. Podía distinguir perfectamente unos dientes demasiado largos. La criatura levantó lentamente una mano y con una sola uña comenzó a raspar el cristal.

9:15 No hacía fuerza. parecía que solamente lo estaba acariciando. El sonido era insoportable, como un cuchillo pasando sobre un plato. Quise acelerar, pero el motor no respondió. Giré la llave varias veces, pero nada. Entonces recordé algo que me había dicho mi abuelo cuando yo era niño. Él nació en un pueblo de la Sierra Norte. Siempre decía que, si alguna vez uno se encontraba con un Nahual, Nunca debía sostenerle la mirada, decía que esas cosas buscaban que uno les respondiera, que les tuviera miedo. Bajé la vista, apreté el volante con todas mis fuerzas y comencé a rezar.

10:04 No sé cuánto tiempo pasó, quizá un minuto, quizá más. De pronto el motor arrancó solo, las luces volvieron a encenderse, Y pisé el acelerador hasta el fondo. No me importaba nada más. No miré hacia los lados. Salí del estacionamiento derrapando. No disminuí la velocidad hasta llegar a la autopista. Ahí recuperé la señal del celular. El radio volvió a funcionar. Y la operadora me llamó de inmediato. Unidad 22,¿ dónde estabas? Te estuvimos llamando casi media hora. En ese momento miré el reloj. Solo habían pasado nueve minutos desde que llegué al estacionamiento, y yo juraría que estuve ahí por lo menos cuarenta minutos. No le conté nada, solo dije que había perdido la señal. Al terminar el turno, fui directamente a un autolavado. Quería limpiar el coche. Mientras lavaba el techo, el muchacho que trabajaba ahí me preguntó, oiga,¿ qué le cayó encima? Sentí un vacío en el estómago. y subí a una pequeña escalera, sobre la lámina del techo, había cuatro abolladuras, perfectamente alineadas, como si algo hubiera apoyado cuatro patas enormes, pero lo peor estaba en el cofre, había marcas profundas, no eran rayones, parecían hechas por garras, tan

11:36 profundas que atravesaban la pintura hasta el metal, tuve que mandar reparar todo el cofre, Cuando el ojalatero vio las marcas me preguntó en tono de burla si un oso había atacado el coche. Yo solamente me reí, a lo que él me respondió,¿ qué otra cosa podía ser? Traté de restarle importancia a lo sucedido, al menos en ese momento. Dos semanas después coincidí con un velador de la antigua fábrica. Mientras desayunábamos en un puesto de tacos cerca del mercado de Morelos, Sin decirle lo que me había pasado, le pregunté si alguna vez había visto animales grandes por la zona.

12:17 El hombre dejó de comer y me miró fijamente y sin parpadear me respondió. Entraste al estacionamiento de madrugada. Sentí un escalofrío. Le dije que sí. Él no hizo más preguntas. Solo negó con la cabeza. Los de por aquí... Ya sabemos que después de las dos de la mañana no se entra ahí. Hay algo que ronda en ese terreno desde antes de que construyeran la fábrica. Los viejos dicen que es un nahual. Yo no sé qué sea, pero ya vi demasiados perros caminar como personas para acercarme de nuevo.

12:59 Nunca volvió a tocar el tema. Y yo tampoco. Desde entonces sigo trabajando de noche. Sigo recorriendo Puebla, pero cada vez que la aplicación o la base me ofrece un servicio cerca de aquella vieja fábrica, lo rechazo, porque hay algo que nunca le conté a nadie, aquella noche mientras el muchacho del autolavado limpiaba el parabrisas, encontró una huella marcada desde afuera, no era de una mano humana, tampoco de un perro, tenía cinco dedos largos y en la esquina inferior del vidrio, Justo donde yo había visto aquella sonrisa, había quedado pegado un solo pelo, negro y grueso, de casi 20 centímetros de largo. Lo guardé durante meses dentro de una bolsa, hasta que un día desapareció. La bolsa seguía cerrada, pero el pelo simplemente ya no estaba. A veces los taxistas son llamados para lugares muy pero muy desérticos. A veces estos mismos hacen carreras a lugares muy lejanos. La mayoría de los taxistas evita esto, más que nada por el transcurso, ¿no? Al ir a un lugar tan lejano,

14:30 no solamente la ida sino también la vuelta. No hay problema cuando uno va acompañado, pero cuando uno viene completamente solo... en esos caminos de terracería, donde uno tiene que ir lento, cuando solamente ves monte y maleza a ambos lados y ni una sola luz, tan solo tus faroles. Es ahí cuando los taxistas o cualquier automovilista que tenga que transitar por estos caminos es invadido por el miedo.¿ Pero qué pasaría cuando ese miedo está muy bien fundamentado?¿ Qué pasaría cuando en medio del camino... Una cosa siniestra... Se te atraviesa?

15:14 La siguiente historia va de esto... Un taxista... Que iba conduciendo en uno de estos caminos recónditos... Y de repente... Una criatura... Que pareciera sacada del mismo infierno... Se le manifestó... Esto detonó en una experiencia... De absoluto terror... Su historia... es la siguiente. Hola Alex, mi nombre es Armando y soy taxista desde hace casi 18 años en un municipio pequeño del estado de Veracruz.

15:59 He trabajado prácticamente todos los turnos, pero desde hace varios años he prefiero conducir por las noches, porque es cuando mejor se gana, después de tanto tiempo uno termina acostumbrándose al silencio de las carreteras, a los caminos de terracería y a los pueblos donde parece que todo el mundo duerme después de las 10 de la noche, sin embargo hubo una madrugada en la que vi algo que todavía me cuesta trabajo creer al día de hoy, desde ese día Jamás he vuelto a tomar aquel camino después de que se mete el sol. Todo ocurrió en octubre de 2021. Aquella noche había estado bastante tranquila. Llevaba varias corridas entre estos destinos, ranchos y el centro del municipio. Eran aproximadamente las dos y media de la mañana cuando recibí una llamada. Un señor necesitaba que recogiera a su hijo en un rancho bastante lejano. acepté el servicio porque pagaba muy bien. El problema era que para llegar era que tenía que tomar un viejo camino de terracería que casi ningún conductor utilizaba durante la noche. No era una carretera, era un camino angosto.

17:23 Apenas cabía un vehículo. A ambos lados había monte muy alto, árboles viejos y matorrales tan espesos que prácticamente ocultaban todo lo que había detrás, no existía alumbrado, la única luz era la de los faros del taxi, mientras avanzaba, el silencio era absoluto, ni siquiera escuchaba grillos, y eso ya me parece extraño, normalmente en el campo, siempre hay algún sonido, aquella noche, todo estaba en absoluta calma, solo el motor del taxi, Después de unos 10 minutos, vi algo a la distancia.

18:06 Al principio pensé que era una vaca. La silueta era demasiado grande. Se encontraba justo en medio del camino. Reduje la velocidad, pensando que el animal terminaría apartándose. Pero no se movía. Seguía completamente inmóvil. Cuando estuve más cerca, noté que no era una vaca. Parecía un cerdo, pero era un cerdo enorme. muchísimo más grande de lo normal, su cuerpo ocupaba casi todo el ancho del camino, detuve el taxi, toqué el claxon un par de veces, pero nada, el animal ni siquiera reaccionó, recuerdo que pensé, seguramente alguien lo dejó suelto, por lo que apagué el motor, tomé una lámpara y bajé del vehículo, comencé a caminar lentamente hacia él y le grité varias veces, hey muévete, ¡Muévete! El cerdo seguía inmóvil. Estaba de espaldas. Su piel era completamente oscura.

19:11 Parecía cubierta de barro. Y algo en él me producía una sensación muy extraña. No sabría explicarte por qué. Simplemente no era un animal normal. Cuando estuve a unos seis metros ocurrió. El cerdo comenzó a moverse. pero no como esperaba, se comenzó a mover lentamente, se incorporó, primero levantó el torso, luego las patas delanteras, hasta quedar completamente erguido sobre sus dos patas, sentí como el corazón se me aceleró, me quedé congelado, aquello medía más de dos metros, sus brazos colgaban a los costados y La cabeza seguía siendo la de un cerdo, con un hocico muy largo, orejas enormes y unos ojos que reflejaban la luz de mi lámpara.

20:07 No eran rojos, eran amarillentos, como brasas apagadas. No podía creer lo que estaba viendo. Mi primera reacción fue pensar que era una persona disfrazada, pero aquello no tenía sentido. Sus piernas eran demasiado gruesas. Sus brazos demasiado largos y la manera en que respiraba era horrible. Un sonido profundo, como si cada respiración costara un enorme esfuerzo. Di un paso hacia atrás. Entonces la criatura giró lentamente la cabeza y me miró directamente. Nunca olvidaré aquella mirada. No era la de un animal. Había inteligencia en sus ojos. como si entendiera perfectamente quién era yo. Quise retroceder otro paso, pero no pude. Las piernas simplemente dejaron de responderme. Fue entonces cuando abrió ligeramente el hocico y habló, con una voz grave, ronca, que parecía salir desde muy adentro de su pecho.¿ Ya te vas? Quedé tan impactado que ni siquiera grité y ni siquiera corrí. Simplemente sentí que todo mi cuerpo celó, porque no había ninguna duda, aquello acababa de hablar. No era un sonido que yo hubiera confundido, ni mucho menos mi imaginación. Había pronunciado claramente esas palabras.

21:41 Seguí mirándolo, sin moverme. La criatura inclinó un poco la cabeza, como si estuviera esperando una respuesta. Después volvió a hablar. Ven, acércate. Aquella voz sonaba completamente antinatural. No era solo grave, parecía que varias voces hablaban al mismo tiempo. Sentí un impulso inmediato de correr, pero aún seguía inmóvil. Entonces ocurrió algo que terminó de romper cualquier intento de mantener la calma. La criatura sonrió, y recuerdo muy bien aquella mórbida sonrisa, porque sus labios se abrieron demasiado, muchísimo más de lo que permitiría la anatomía de un cerdo, mostrando unos dientes largos, amarillos y bastante desiguales. En ese instante reaccioné, di media vuelta y corrí al taxi, abrí la puerta casi sin mirar, entré y cerré los seguros y encendí el motor. Mientras intentaba arrancar, escuché nuevamente aquella voz. Ahora mucho más cerca.

22:59 No tengas miedo. Levanté la vista y por una fracción de segundo lo vi reflejado en el parabrisas. Estaba parado exactamente frente al taxi, pero no recordaba haberlo visto caminar. Simplemente estaba allí. Pisé el acelerador con todas mis fuerzas. El vehículo avanzó. No recuerdo haber sentido ningún golpe. Solamente vi que la figura desapareció de enfrente de los faros. Esto no me importó y seguí conduciendo sin detenerme. No miré por los espejos, ni tampoco disminuí la velocidad. Solo quería salir de aquel camino. Cuando finalmente llegué a la carretera principal detuve el taxi. Me costaba respirar. Las manos me temblaban. Permanecí varios minutos intentando tranquilizarme Después llamé al pasajero para decirle que no podría llegar. Inventé cualquier excusa.

23:59 No pensaba regresar. Durante varios días intenté convencerme de que había sufrido una alucinación. El cansancio y la oscuridad. El estrés. Cualquier explicación era mejor que aceptar lo que había visto. Pero una semana después ocurrió algo. Llevé a un pasajero hasta un rancho cercano. Mientras regresábamos, mencionó aquel camino. Me dijo que casi nadie lo utilizaba de noche. No le pregunté por qué, simplemente guardé silencio. Él continuó hablando por iniciativa propia. Y me dijo, hace varios años dicen que ahí aparece una cosa. Nadie sabe qué es. pero muchos dicen que no es humano, ni siquiera animal. No seguí la conversación, preferí cambiar el tema, porque no quería contarle lo que había vivido. Han pasado casi cuatro años, sigo siendo taxista, sigo trabajando de madrugada, pero jamás he vuelto a tomar ese camino. Prefiero dar una vuelta de 30 minutos antes que volver a pasar por ahí. Hay algo que todavía me inquieta, Alex. Cuando llegué a mi casa, aquella madrugada, revisé la grabación de la cámara del taxi. Quería convencerme de que todo había sido producto del miedo. La cámara

25:29 grabó perfectamente el camino. Se veía cómo el taxi se detenía, cómo yo bajaba, cómo caminaba algunos metros, y de pronto, sin que apareciera absolutamente nadie frente al vehículo, La grabación captó mi carrera desesperada de regreso al taxi. Desde la cámara, nunca se vio al enorme cerdo. Nunca apareció la criatura, pero sí quedó registrado algo. Mientras yo corría hacia el automóvil, el micrófono grabó claramente una voz grave, muy grave, que decía solamente cuatro palabras. Ya casi eres mío. Quedé tan perturbado que tuve que borrar aquella grabación y destruir también la cámara. No quería quedarme con nada que tuviera alguna evidencia de aquel encuentro tan aterrador que había tenido. Desde ese día, ya jamás he pasado de nuevo por aquel camino.

26:43 A veces los taxistas... Eligen el peor lugar para esperar un pasaje A veces son frente a edificios abandonados O como en esta siguiente historia En terrenos abandonados, terrenos baldíos Donde ni siquiera han construido ni una simple casa Ustedes se preguntarán que este tipo de terrenos No han de tener ninguna entidad paranormal Es decir, nunca se edificó nada No es un edificio abandonado es solamente césped crecido, maleza, árboles, pero ignoramos muchas veces que la inteligencia humana a veces es algo retorcida.¿ Quién nos dice que ese terreno baldío no fue usado antes para algo siniestro? Recordemos que la brujería, así como también trabajos malditos, utilizan este tipo de terrenos para hacer sus embrujos. además también para hacer cosas ilícitas.

27:50 Puede que debido a una de estas cosas aquel terreno se encuentre maldito y tú puedas ver algo que se supone no tendrías que ver. Esa es la historia de nuestro siguiente taxista, el cual se detenía enfrente siempre de un terreno baldío hasta que de repente una noche empezó a ver siluetas caminando en este Lo que le desató una experiencia que jamás podrá olvidar. Su historia es la siguiente.

28:34 Hola Alex, mi nombre es Ricardo. Soy taxista desde hace casi 12 años y vivo en un municipio del estado de Guanajuato. Durante todo ese tiempo, he trabajado principalmente en el turno de noche. Muchos creen que lo peor que puede pasarle a un taxista es un asalto o un accidente. Pero yo aprendí que la madrugada guarda cosas mucho más difíciles de explicar. Lo que voy a contarte ocurrió en 2022. Y desde entonces, jamás he vuelto a estacionarme frente a aquel terreno baldío. Llevo tantos años manejando que conozco prácticamente todas las calles del municipio. También conozco los horarios en los que hay más trabajo y, sobre todo, los lugares donde conviene esperar pasaje. Uno de esos sitios era una avenida ubicada cerca de la salida hacia otro pueblo. Durante la noche llegaban trabajadores de una fábrica cercana, enfermeros que terminaban su turno y algunas personas que que salían de una terminal de autobuses. Era común que varios taxistas nos estacionáramos allí.

29:52 Frente al lugar había un enorme terreno baldío. No era un parque, tampoco un sembradío, simplemente era un terreno abandonado. Tenía hierba alta, arbustos espinosos y algunos árboles secos. De día no llamaba la atención, pero de noche... Era completamente diferente... Las lámparas del alumbrado... Apenas alcanzaban a iluminar la orilla... Y el resto... Permanecía completamente oscuro... Durante meses trabajé ahí... Sin que ocurriera nada fuera de lo normal... Hasta una madrugada...

30:34 Eran aproximadamente las 2 de la mañana... No había movimiento... Los demás taxistas... Ya se habían ido porque no había pasajeros. Yo decidí esperar un poco más. Estaba revisando el celular cuando levanté la vista. Fue entonces cuando vi una silueta. Pequeña. Pensé que era un niño. Caminaba entre el monte. No parecía perdido. Simplemente caminaba. Lo seguía con la mirada. Después, este niño desapareció detrás de unos arbustos. No le di importancia al menos en primera instancia. Pensé que quizá alguna familia vivía cerca de ahí. Aunque me parecía extraño que un niño estuviera solo a esa hora, traté de no pensar en esto. La noche siguiente volvió a suceder. Otra vez un niño, pero esta vez era diferente. Llevaba ropa clara, caminaba lentamente y desapareció exactamente en el mismo sitio. Sentí curiosidad, pero no miedo, al menos no todavía. Durante las siguientes semanas, aquello comenzó a repetirse, no todas las noches, pero sí con la suficiente frecuencia para que dejara de parecer una coincidencia.

31:57 A veces veía uno, otras noches veía dos, en algunas ocasiones veía a tres pequeños caminando entre el terreno. Jamás hablaban ni tampoco jugaban, Tampoco corrían, solamente estaban caminando, siempre en silencio absoluto, siempre también siguiendo la misma dirección. Era raro. Una madrugada comenté aquello con otro taxista. Esperaba que me dijera que él también los había visto, pero solo me respondió, ¿Niños? Yo nunca he visto a nadie en ahí. Aquella respuesta me dejó bastante desconcertado, porque yo estaba completamente seguro de lo que veía. Pasó el tiempo y seguí observándolos, pero pensando mejor las cosas, hubo algo que comenzó a inquietarme.

32:52 Nunca los veía entrar al terreno, ni tampoco salir de éste. Simplemente aparecían, caminaban unos segundos y desaparecían entre la oscuridad. Una noche decidí grabarlos con mi teléfono. Cuando apareció uno, levanté el celular y Lo enfoqué y empecé a grabar. Podía verlo perfectamente, pero cuando revisé el video, no aparecía nadie, solo el terreno vacío, pero esto me dejó pensando. Las noches siguientes ocurrió algo todavía más extraño. Ya no veía solamente un niño, veía varios, cinco, seis, a veces más, todos caminando lentamente. como si fueran en fila, como si siguieran un mismo camino invisible, nunca volteaban hacia mí, hasta aquella noche, recuerdo que el reloj marcaba las 2.40 de la madrugada, vi nuevamente las siluetas, esta vez eran cuatro, mientras las observaba, una de ellas se detuvo, giró lentamente la cabeza y me miró, sentí un escalofrío inmediato, porque estaba demasiado lejos para distinguir su rostro, pero sabía perfectamente que estaba viéndome, después continuó caminando, aquella noche apenas pude concentrarme en el trabajo, no dejaba de pensar en aquello, porque yo solo los veía,

34:29 porque aparecían siempre en el mismo lugar, y porque no se escuchaban jamás sus pasos, finalmente decidí averiguarlo, Una semana después, no había pasajeros. La avenida estaba completamente vacía. Tomé una linterna del taxi, apagué el motor y crucé la calle. Mientras caminaba hacia el terreno, empecé a sentir algo extraño. El ruido lejano de los autos desapareció. El viento también. Todo quedó en un silencio absoluto y sepulcral. Entré en la hierba alta. Avancé despacio, iluminando el suelo, pero no encontraba nada. Pensé que quizá estaba perdiendo el tiempo, hasta que la luz cayó sobre algo. Una cruz. Era una cruz de madera, pequeña y sin nombre. Seguí avanzando y después encontré otra, y otra más adelante. En pocos minutos había contado más de veinte, todas iguales. todas hechas con madera vieja. Algunas ya estaban cayéndose, otras permanecían de pie.

35:44 Sentí un nudo en el estómago porque no parecía un cementerio, parecía un lugar donde alguien había enterrado personas sin ningún registro. Continué caminando. Entonces ocurrió. Escuché una risa muy suave, como la de un niño. Me giré inmediatamente. pero no pude ver a nadie, después escuché otra risa, ahora esta venía detrás de mí, apunté la linterna, pero solamente vi cruces, de pronto comenzaron a escucharse pequeños pasos, no de un par ni de dos, sino de muchos pares de pies, como si varios niños caminaran entre la hierba, el sonido venía de distintas direcciones, pero no lograba ver a nadie, el miedo empezó a vencer la curiosidad, decidí regresar al taxi, fue entonces cuando vi movimiento entre las cruces, una silueta pequeña, y después fueron apareciendo más, los mismos niños, pero ahora estaban mucho más cerca de mí, caminaban lentamente entre las tumbas, algunos llevaban ropa antigua, otros parecían descalzos, ninguno hablaba, ni tampoco sonreía, solamente iban caminando lento, como si no se dieran cuenta de mi presencia, retrocedí lentamente sin dejar de iluminarlos,

37:16 entonces uno levantó la cabeza y pude ver su rostro, no tenía heridas, ni era monstruoso como las populares leyendas de fantasmas, lo aterrador o lo desolador era su expresión, la expresión de su cara, Tenía una tristeza imposible de describir, una mirada vacía, como la de alguien que lleva demasiado tiempo esperando. En ese momento todos comenzaron a detenerse, uno por uno, hasta que los veinte aproximadamente quedaron inmóviles, observándome. Sentí que las piernas dejaban de responderme, así que comencé a correr. No recuerdo cómo crucé el terreno, Solo recuerdo llegar al taxi, cerrar las puertas y arrancar a toda velocidad.

38:09 Mientras me alejaba, miré por el espejo retrovisor. Los niños seguían allí, de pie, entre las cruces, sin moverse, sin dejar de mirar hacia la carretera. Durante varios días, no regresé a ese sitio. Prefería perder dinero antes que volver a estacionarme frente a aquel terreno. tiempo después, por necesidad, tuve que pasar nuevamente por esa avenida, era de día, aproveché para detenerme unos minutos, crucé la calle y miré hacia el terreno, no había ninguna cruz, absolutamente ninguna, pensé que quizá había entrado en el lugar equivocado aquella noche, pero era imposible, reconocía perfectamente el sitio, Incluso el árbol seco que estaba cerca de la entrada. Todo era igual, excepto por las cruces. Estas habían desaparecido. Yo nunca volví a entrar, y jamás volví a estacionarme frente a ese terreno.

39:18 Hasta el día de hoy, sigo trabajando de noche. He visto muchas cosas extrañas, Alex, pero te puedo asegurar que esta experiencia ha superado a todas. Como ya dije anteriormente, a veces los taxistas se meten en caminos muy recónditos. Caminos en donde casi ninguna persona pasa y mucho menos ningún automóvil. Pero cuando uno se interna en esos caminos, uno sabe, uno presiente cuando el peligro se acerca. No es tu subconsciente, es algo más poderoso que eso. ese instinto que nosotros tenemos cuando sentimos el peligro genuino, el cual está arraigado en nuestro sistema desde hace décadas y décadas de cuando vivíamos en cavernas. Esto le pasó a este taxista cuando para su mala suerte, en un camino muy lejano, un camino desértico donde no tenía a quien pedirle ayuda, se le averió su auto. Simplemente ella no quiso responder. Cuando de repente, algo se manifestó. Entidades oscuras estaban haciendo una reunión aquella noche. Y este taxista pudo

40:49 verlo todo. En aquellos lugares recónditos recordemos que a veces la oscuridad y las energías del bajo astral, energías siniestras, se reúnen. tales como las brujas y los brujos. Ese taxista pudo ver esto, lo cual lo dejó muy perturbado. Escuchemos su historia. Hola Alex, mi nombre es Martín, soy taxista desde hace 14 años y trabajo en un municipio pequeño del estado de Michoacán. La mayoría de mis servicios son entre rancherías y pueblos alejados, así que estoy acostumbrado a manejar por carreteras oscuras, caminos de terracería y cerros donde después de cierta hora ya no se ve ni una sola cosa con luz. Muchas personas me preguntan si alguna vez he visto algo paranormal. Siempre les respondo que sí, pero solo existe una experiencia que me dejó completamente convencido de que hay cosas que no deberían de existir. Esto ocurrió durante una noche de lluvia y desde entonces jamás he vuelto a detenerme cerca de aquel cerro. Fue a mediados de septiembre del 2020. Había llovido prácticamente todo el día.

42:26 Las calles del pueblo estaban llenas de lodo y las carreteras parecían ríos. Aún así, decidí trabajar. Durante la temporada de lluvias, suele haber más personas que prefieren tomar un taxi. Esa noche hice varios servicios sin ningún problema. Poco después de las 11 recibí una llamada. Una familia necesitaba transporte para regresar a un pueblo ubicado a unos 40 minutos del municipio. Acepté. Subieron una señora, un señor mayor y una muchacha. Todo el camino fueron platicando entre ellos. Los dejé frente a una casa de adobe, me pagaron y me agradecieron por haber aceptado el viaje, porque ningún otro taxista había querido ir tan lejos debido a la lluvia. Cuando emprendí el regreso, ya era casi la una de la mañana. La lluvia había disminuido, solo caía una llovizna fina. La carretera estaba completamente vacía. Los limpiaparabrisas se movían lentamente mientras avanzaba. Todo parecía tranquilo. Hasta que el motor comenzó a fallar. Primero dio un pequeño tirón. Después otro. Pensé que era por el agua. Pero unos segundos después, el taxi perdió fuerza.

43:53 Apenas alcancé a brillarme. El motor se apagó. Intenté encenderlo nuevamente, pero nada. Lo intenté una segunda vez y solo escuché un chasquido. Después silencio. Suspiré con molestia en ese momento. Estuve mirándome alrededor, pero no había absolutamente nada. No había a quién pedir la ayuda. Solamente el camino. A un costado se levantaba un cerro cubierto de árboles y matorrales. Del otro lado había terrenos de cultivo. No había señal de teléfono, y ni una sola luz. Apagué las luces del vehículo para ahorrar batería. Pensé que tendría que esperar hasta el amanecer. Fue entonces cuando noté algo. En la cima del cerro aparecía una luz, pequeña y anaranjada. Pensé que era la linterna de algún campesino, pero inmediatamente apareció otra, y luego otra más. Las tres permanecían inmóviles, separadas entre sí.

45:01 Las observé durante varios segundos. Después estas comenzaron a moverse. No caminaban. Era como que flotaban, formando círculos. Como si siguieran un mismo ritmo. A mí se me hizo extraño. Nunca había visto algo parecido. Las luces aumentaban y disminuían de intensidad. A veces parecían apagarse. Después brillaba nuevamente. Recordé algo que muchas personas mayores del pueblo contaban. Decían que en algunos cerros podían verse bolas de fuego durante las madrugadas. Siempre me había parecido una leyenda. Aquella noche ya no estaba tan seguro. Continué observando. Las luces comenzaron a acercarse unas a otras hasta reunirse en un mismo punto. Entonces sucedió algo que todavía me cuesta describir. Las luces desaparecieron por un instante, y en su lugar pude distinguir varias figuras.

46:05 Eran personas, o al menos parecían personas. Formaban un círculo. Se movían lentamente alrededor de algo que no alcanzaba a distinguir. Una de ellas levantó los brazos. Las demás hicieron lo mismo. Después las figuras... Comenzaron a girar cada vez más y más rápido. Sentí un escalofrío. No podía apartar la vista. La lluvia había cesado por completo. El silencio era absoluto. Solo escuchaba mi respiración. Las figuras continuaron moviéndose. De repente, una de ellas desapareció. En el mismo instante, una enorme bola de fuego surgió desde el suelo. Subió varios metros en el aire, permaneció suspendido unos segundos y después salió disparada hasta el cielo. Yo estaba completamente inmóvil, estupefacto. Segundos después ocurrió lo mismo con otra figura, y después otra, y luego otra. Cada una se convertía en una esfera de fuego brillante. Era como si se transformaran de una manera pacífica, sin explotar, y sin arder como una fogata.

47:24 Simplemente se transformaban y salían volando. Algunas desaparecían entre las nubes, otras se alejaban siguiendo diferentes direcciones. Sentí un miedo que jamás había experimentado. Quise volver a intentar encender el taxi, pero el motor seguía muerto. Mientras buscaba desesperadamente las llaves, escuché una carcajada, aguda y lejana. Venía del cerro Después escuché otra. No eran risas normales, parecían mezclarse con el viento. Levanté la vista. Una de aquellas bolas de fuego había dejado de subir. Ahora descendía lentamente en dirección a la carretera, exactamente hacia donde yo me encontraba. El corazón comenzó a latirme con tanta fuerza que pensé que iba a desmayarme.

48:17 La esfera seguía acercándose. no muy rápido, pero tampoco se detenía. Sin pensarlo dos veces abrí la puerta, salí del taxi y eché a correr. Ni siquiera cerré el vehículo. Corría sin mirar atrás, solo quería alejarme de aquel lugar. Después de varios minutos, encontré una pequeña capilla a un costado del camino. Tenía una techumbre donde apenas me protegía de la lluvia. Me refugié allí y no sé cuánto tiempo permanecí sentado, Quizá una hora o quizá más, en ningún momento me atreví a regresar, hasta que comenzó a amanecer.

48:58 Cuando finalmente salió el sol, regresé caminando hacia donde había dejado el taxi. Mientras avanzaba, trataba de convencerme de que todo había sido una pesadilla, pero el taxi seguía exactamente donde lo había abandonado, con la puerta del conductor abierta. Subí, giré la llave y y el motor encendió al primer intento, como si nunca hubiera tenido ninguna avería. Aquello me desconcertó aún más. Conduje directamente al taller de un mecánico conocido. Le expliqué que el vehículo se había apagado durante la madrugada. Revisó absolutamente todo. Después de casi una hora me dijo algo que nunca olvidaré. No tiene ninguna falla. El carro está perfecto. No entendía nada. Si no había ninguna avería,¿ por qué se apagó justo en aquel lugar? Intenté olvidar el asunto, pero una semana después hablé con un hombre mayor que vivía cerca del camino. Le pregunté si alguna vez había visto luces en el cerro. Él no me respondió.

50:08 Creo que tal vez porque no le gusta recordar aquellas noches. Este hombre era muy solitario. Y siempre que lo encontrábamos, siempre portaba con cruces. Y también con agua bendita. Él vivía cerca de aquel cerro. Y decía que a veces, en algunas noches, las pasaba en vela. Porque las brujas no lo dejaban dormir. Yo le quise insistir en que si lo que había visto eran brujas. Pero él jamás me quiso contestar. Solamente se quedó callado y me dijo... que no volviera a pasar por aquel camino de madrugada, pero que si no tenía otra alternativa, que lo hiciera siempre cargando una cruz con agua bendita, de esa manera el taxi no volvería a pagarse, yo quedé muy confundido de aquella vez, pero si te soy honesto, le he hecho caso a aquel anciano, no he vuelto a pasar por aquel camino, y tampoco soy religioso, Pero por si acaso, de esa experiencia en adelante, siempre cargo un rosario colgado en uno de mis espejos. Y este siempre lo llevo a bendecir cada fin de mes. Como ya dije anteriormente, a veces estos terrenos baldíos son empleados para brujería. En

51:39 la anterior historia, vimos... Que esto era, por así decirlo, una especie de pequeño cementerio. Pero¿ qué pasa cuando perturbas el descanso de alguien que se supone ya está en el más allá? Cuando vas y exhumas un cuerpo, perturbas el descanso de esa persona. Las manifestaciones son más que aseguradas,¿ no lo crees? Esto le pasó a este taxista, quien... Tuvo una carrera, un servicio, muy siniestro y muy extraño. Una persona lo guió hasta lo que parecía ser su misma tumba. Su historia es la siguiente Hola Alex. llevo varios meses viendo los relatos que compartes en tu canal siempre pensé que muchas de esas historias estaban exageradas hasta que me ocurrió algo que todavía hoy no puedo explicar no voy a decir mi nombre real porque sigo trabajando como taxista y aunque muchos compañeros conocen parte de lo que pasó prefiero mantener mi identidad en privado lo único que puedo decir Es que tengo 43 años y llevo casi 17 manejando un taxi en la Ciudad de México.

53:13 He trabajado de día, de tarde y de noche. Me ha tocado transportar borrachos, parejas peleando, gente armada, personas que intentaron irse sin pagar y hasta una mujer que dio a luz antes de llegar al hospital. Uno termina creyendo que ya lo ha visto todo. Pero no, hay cosas que simplemente no tienen explicación. Todo ocurrió un miércoles de noviembre del año pasado. Recuerdo perfectamente la fecha porque dos días después era el cumpleaños de mi hija y yo estaba haciendo unos turnos dobles para completar el dinero del regalo que tanto quería. Esa noche salí de la base, ubicada cerca del metro San Lázaro, alrededor de las nueve.

54:05 El clima estaba horrible. Llovía desde la tarde y el tránsito era un desastre. Avenida Zaragoza, la Avenida Zaragoza, estaba prácticamente detenida y muchos compañeros preferían rechazar viajes largos porque el tráfico les hacía perder demasiado tiempo. Por otro lado, a mí no me importaba. Necesitaba trabajar. Las primeras horas fueron normales. Llevé una pareja hasta la colonia Jardín Balbuena, después a una enfermera al Hospital General de México. Más tarde recogí a un señor afuera de la terminal de Tapo para llevarlo a la colonia Moctezuma. Nada fuera de lo común. Pasadas de la una de la mañana, la lluvia comenzó a disminuir. Las calles empezaron a vaciarse. Es curioso cómo cambia la ciudad después de esa hora. donde unas horas antes había vendedores, camiones y cientos de personas caminando, ahora solo quedaban algunos autos, patrullas y uno que otro perro buscando refugio. Yo circulaba por calzada Ignacio Zaragoza, con dirección al oriente, cuando sonó el radio de la base.

55:27 Estaban preguntando si la unidad 34 estaba disponible, a lo que yo tomé el micrófono. Adelante, Hay un servicio cerca del Panteón Civil, de San Lorenzo Tezonco.¿ Lo tomas? Miré el reloj. Era la 1.48. Normalmente habría dicho que no. Esa zona de madrugada suele estar muy sola y muchas veces los clientes terminan cancelando. Pero necesitaba el dinero, así que me arriesgué. Voy para allá. La operadora confirmó el servicio y seguí manejando. Mientras avanzaba, la lluvia terminó por detenerse. Solo quedaba esa neblina ligera que se levanta del pavimento cuando deja de llover.

56:14 Las calles estaban prácticamente vacías. Después de unos 15 minutos llegué al punto que me habían indicado. Había una pequeña tienda cerrada, un poste de luz que parpadeaba y al fondo la enorme barda del panteón. No vi absolutamente a nadie Esperé unos minutos. Pensé en reportar el servicio como cancelado, pero entonces lo vi. Un hombre salió caminando desde la banqueta que rodeaba el panteón. No lo había visto antes. Era alto, delgado. Llevaba un saco negro, completamente mojado. Aunque ya no estaba lloviendo, se notaba que había estado bajo la lluvia varios minutos.

57:03 Caminaba despacio, pero demasiado. No levantaba la cabeza. Se acercó hasta la ventanilla del copiloto y golpeó dos veces con los nudillos. Bajé apenas unos centímetros el vidrio y él me dijo inmediatamente. Disculpe, yo pedí el taxi. El hombre levantó la vista. Tendría unos 50 años. Su piel era extremadamente pálida. no enferma, pálida como alguien que nunca sale al sol. Lo primero que noté fueron sus ojos, no porque fueran negros o extraños, sino porque parecían completamente cansados, como si llevara semanas sin dormir. Yo le dije que era el taxi, que se subiera. Lo que noté también es que su voz era muy baja. Le pregunté hacia dónde iba, se quedó callado unos segundos y después respondió A la colonia El Caracol. Fruncí el ceño. Conocía prácticamente toda la ciudad.

58:11 Había trabajado años recorriendo alcaldías enteras. Jamás había escuchado esa colonia.¿ Me puede decir entre qué calles? Yo le pregunté. El hombre tardó otra vez en responder. Usted solo avance. Yo le voy indicando. No me gustó eso. Los taxistas aprendemos desde el primer año que cuando un pasajero evita decir exactamente a dónde va, hay que desconfiar. Pero para ser sincero, tampoco vi algo que justificara negarme. Subió al asiento trasero. Cuando cerró la puerta, sentí algo extraño. No miedo, más bien una sensación de frío, como cuando abres la puerta de un congelador. Pensé que era por la ropa mojada del pasajero. Encendí el calefactor. Le pregunté por pura cortesía si así estaba bien, pero él no me respondió. Miré el espejo retrovisor. Seguía viendo al hombre sentado justo detrás de mí, con las manos apoyadas sobre las piernas, mirando hacia la ventana. Comencé a avanzar. Nadie habló durante varios minutos.

59:29 Solo se escuchaba el ruido del motor y las llantas pasando sobre el pavimento todavía húmedo. Intenté romper el silencio, así que le pregunté,¿ viene de trabajar? Pero nada, ni una palabra. Pensé que simplemente no tenía ganas de conversar. Seguí manejando. Tomé Periférico Oriente y después algunas calles que él iba indicando con frases muy cortas, como por ejemplo... Aquí a la derecha, siga derecho, la siguiente a la izquierda, etc. Mientras avanzábamos, empecé a notar algo raro. No veía un solo automóvil detrás de nosotros. Eso era extraño. Incluso de madrugada siempre hay algún coche, un camión o una patrulla, lo que sea. Pero durante varios minutos parecía que toda la ciudad hubiera desaparecido. pero aquella noche solo estábamos nosotros.

1:00:30 Entonces ocurrió la primera cosa que hizo que sintiera un nudo en el estómago. Por costumbre, levanté la vista hacia el espejo retrovisor. Quería preguntarle nuevamente si faltaba mucho, pero durante uno o dos segundos el asiento trasero estaba completamente vacío. No había nadie. Pensé que el espejo estaba empañado, parpadeé, volví a mirar y el hombre apareció ahí, sentado exactamente en la misma posición, sin moverse, como si nunca hubiera desaparecido.

1:01:11 Sentí un escalofrío recorrerme la espalda, me convencí de que había sido un reflejo provocado por las luces de la calle, eso tenía que ser, no existía otra explicación, sin embargo... Apenas unos metros más adelante, el espejo volvió a jugarme la misma mala pasada, y esta vez, cuando el pasajero reapareció, ya no estaba mirando por la ventana, estaba mirando directamente hacia mí. Por alguna razón que desconozco hasta ahora, sentí que aquel pasajero tenía unos planes contra mí. Estábamos llegando al destino. Como les dije anteriormente, no me dijo muy bien por dónde, solamente me iba guiando, al momento de llegar, a una calle sin luz, con los faroles descompuestos, o tal vez se los habían robado, quien sabe, aquel extraño hombre bajó del taxi, yo le dije que me pagara, pero este hombre no me hizo caso, siguió caminando, hasta entrar, en uno de esos terrenos baldíos, donde simplemente no han construido casas ni nada. Yo dudé unos minutos en si bajarme.

1:02:30 No sabía si alguien más me estaba esperando ahí abajo. Pero al final de cuentas, había invertido dinero y gasolina. No podía irme sin las manos vacías. Tomé una barra de uña metálica y me bajé del taxi. Una vez que estaba abajo, empecé a caminar entre el terreno baldío, diciéndole a aquel hombre que saliera. estaba listo para lo que fuera, pero en ese momento, mis pies, empezaron a pisar algo, que al instante, reconocí que no era tierra, ni tampoco piedras, al empezar ver hacia abajo, y empezar a iluminar con mi celular, vi que estaba arriba, de huesos humanos, había un cráneo, y más huesos puntiagudos, eran grandes, Eran los de un humano. Yo salí corriendo de ahí y notifiqué a la central. La policía y más compañeros llegaron.

1:03:33 Empezaron a revisar la zona y yo tuve que dar testimonio. Si bien tomaron mi declaración, algunos no me creyeron. Pues había una cámara de vigilancia puesta en uno de los departamentos que se encontraba en una esquina de aquella calle. Y por aquella cámara de vigilancia solamente se veía cómo entraba el taxi pero nadie más salía, me preguntaban, que si había visto aquel hombre irse por otro lado, pero yo dije que no, y es que era imposible, estábamos encerrados en unos departamentos de edificios, en una calle que era privada, si aquel hombre se hubiera ido, tendría que haberlo hecho por la misma calle, por la que habíamos entrado, pero en la grabación no se vio nada, y aquellos huesos según me dijeron los policías, tenían muchos años de haberse puesto ahí, y que no solamente eran huesos, sino también otras cosas. Por lo que me dijeron, aquellos huesos venían enredados en una bolsa negra, también con plantas, frascos y fotografías. Muy probablemente habían sido usados en algún trabajo de brujería. Tal vez por esto mismo aquel hombre me guió.

1:04:51 Yo creo que tal vez... Aquello eran sus huesos, los cuales, al ser sustraídos de su tumba, éste no podía descansar en paz.