1 Hora de Relatos de Cazadores Encontrandose con Skiwalkers
0:16 Hola, antes que nada, me gustarÃa pedirte que no digas mi nombre, ni el estado donde ocurrió esto. Soy cazador desde hace muchos años, y sé perfectamente distinguir entre un animal y algo que no lo es. Lo que vi aquella noche no fue un oso, no fue un puma, y tampoco fue una persona. Hasta la fecha sigo sin saber qué era. Nunca habÃa contado esta historia porque sé cómo suena. Si alguien me lo hubiera contado hace unos años, probablemente también me habrÃa reÃdo. Pero después de vivirlo, dejé de entrar solo a cualquier tipo de bosque. Todo ocurrió hace aproximadamente cuatro años. Desde joven me ha gustado la cacerÃa.
1:09 Siempre lo hago durante la temporada permitida y en zonas donde está autorizada. No soy de esos que entra entre el monte únicamente por diversión. Conozco el campo, sé orientarme con brújula y normalmente nunca me alejo demasiado del camino principal. Ese dÃa decidà entrar a una zona boscosa que un conocido me habÃa recomendado. Según él, era común encontrar venados al amanecer y también al atardecer. Llegué un poco antes que oscureciera Mi intención era recorrer una parte del bosque, ubicar algunos rastros y regresar antes de las ocho de la noche, pero las cosas no salieron como esperaba. Mientras seguÃa unas huellas recientes, me fui internando cada vez más entre los árboles. El terreno era muy diferente, al menos al que estaba acostumbrado. HabÃa barrancos pequeños, troncos caÃdos, y una vegetación tan densa, que en algunos puntos apenas entraba la luz. Cuando decidà regresar, cometà el peor error de la noche. Tomé un sendero que juré era el mismo por donde habÃa llegado, pero no lo era. Después de caminar casi media hora, me di cuenta de que no reconocÃa absolutamente nada. Saqué la brújula, intenté ubicarme, Pero entre
2:45 el cansancio y la oscuridad, terminé desorientándome todavÃa más. La noche cayó muy rápido, el bosque quedó completamente negro, y para mi mala suerte solamente llevaba una lámpara pequeña. La encendÃ, su luz apenas alcanzaba unos cuantos metros. El silencio que estaba viviendo en aquel momento era extraño. No escuchaba grillos, no escuchaba aves. Ni siquiera el viento movÃa las ramas, solo mis pasos sobre las hojas secas. Mientras avanzaba, empecé a sentir esa desagradable sensación de que alguien más caminaba conmigo.
3:29 Obviamente por espacios de segundos me detenÃa y otra vez todo permanecÃa en silencio. Y cuando comenzaba a caminar, empezaba a escuchar aquellos pasos de nuevo. Después volvà a sentir que algo se movÃa entre los árboles. Pensé que quizá era un venado o tal vez algún coyote. Intenté no darle importancia hasta que vi una silueta. Estaba inmóvil entre dos árboles a unos 30 metros de distancia. Mi primera impresión fue que era otra persona. Incluso sentà alivio. Levanté la lámpara y grité buenas noches pero nadie me respondió, seguà acercándome, mientras avanzaba, empecé a notar que habÃa algo raro, la figura era demasiado alta, mucho más alta que cualquier persona normal, y estaba completamente oscura, no era la oscuridad de la noche, era como si absorbiera la poca luz de mi linterna, me detuve, volvà a iluminarla, y entonces entendà que aquello, No era un hombre, no tenÃa rostro, donde debÃa haber ojos, nariz o boca, solamente habÃa una superficie algo grumosa, como si alguien hubiera cubierto toda su cabeza con una especie de masa negra perfectamente estirada. Sentà un escalofrÃo recorrerme la espalda,
5:03 y por el miedo di un paso hacia atrás. Fue entonces cuando esa cosa se movió, pero no caminó, Su cuerpo se dobló de una forma imposible. Las piernas y los brazos tocaron el suelo al mismo tiempo. Y comenzó a avanzar hacia mà usando las cuatro extremidades. Como una araña. No corrÃa como un animal. Se impulsaba con movimientos rápidos y completamente antinaturales. Jamás habÃa visto algo moverse asÃ. Sentà que el corazón me explotaba en ese momento. y no pensé con claridad, simplemente corrÃ, escuchaba como aquella cosa avanzaba detrás de mÃ, las ramas se rompÃan y las hojas crujÃan con cada avance de aquella criatura, yo estaba desesperado, incluso comencé a gritar, pero será más que obvio que nadie me iba a escuchar, lo extraño es que nunca emitió ningún sonido parecido a una respiración o algo, solo el ruido de sus extremidades golpeando el suelo, era lo único que escuchaba, iba en completo silencio, tal vez de esa manera cazaba, siempre fui bueno trepando árboles, mi padre me enseñó desde niño, vi un pino bastante alto, asà que salté hacia el tronco, me sujeté como pude, y empecé a subir desesperadamente, llegué hasta una rama gruesa, a
6:33 varios metros del suelo, apenas unos segundos después, aquella cosa llegó hasta el árbol, Miré hacia abajo y ella seguÃa completamente inmóvil. Le apunté con la linterna y volvà a rectificar que no tenÃa cara y ni siquiera ojos, pero sabÃa perfectamente dónde estaba yo. Esperé que comenzara a subir, pero nunca lo hizo. Por alguna extraña razón, no lo hizo y no me pudo explicar por qué. Dio varias vueltas alrededor del tronco. como si estuviera buscando la manera, pero jamás intentó trepar. Eso fue lo único que me dio un poco de esperanza. Pensé que solo tendrÃa que esperar unos minutos para que se marchara, pero estaba completamente equivocado.
7:24 Pasó cerca de media hora y seguà abajo sin moverse, sin apartarse del árbol. Entonces ocurrió algo que me heló la sangre. Escuché la voz de un niño que me decÃa, señor, señor, ayúdeme, venÃa desde algún punto del bosque, miré hacia todas partes, pero no habÃa nadie, después escuché otra voz, esta vez de una niña, y esta lloraba con mucha intensidad, tengo miedo, por favor, ayúdeme, las voces sonaban muy reales, como si hubieran niños perdidos entre los árboles. Por un instante pensé en bajar, pero algo no encajaba.¿ Qué hacÃan niños en medio de ese bosque a esas horas de la noche?
8:19 Y fue entonces cuando entendà todo. Las voces aparecÃan exactamente cuando aquella cosa permanecÃa debajo del árbol. No era una coincidencia, seguà sin moverme. al menos unos minutos después, escuché la voz de una mujer, por favor, mi hijo está herido, y también la de un hombre, que igual pedÃa ayuda, pero después el grito cambió, ya pasó el peligro, todas las voces parecÃan distintas, algunas lloraban, otras gritaban, pero habÃa algo raro en todas ellas, como si ninguna tuviera emociones reales, como si alguien, Estuviera imitando la forma de hablar de las personas. Me tapé los oÃdos. No querÃa seguir escuchándolas.
9:11 Las horas pasaban muy despacio. El frÃo comenzó a sentirse cada vez más fuerte. Mis piernas ya estaban entumidas. En varias ocasiones estuve a punto de bajar debido al cansancio, pero cada vez que miraba hacia abajo, aquella silueta seguÃa ahÃ, inmóvil, esperándome. Nunca levantó la cabeza Nunca hizo un solo ruido Solo permanecÃa de pie al árbol No sé cuánto tiempo pasó Tal vez seis horas O tal vez un poco más Lo único que recuerdo es que poco a poco El cielo comenzó a aclararse Las primeras luces del amanecer Empezaron a atravesar las ramas Y fue entonces cuando las voces se detuvieron de golpe Todo el terreno quedó en silencio esperé varios minutos... antes de atreverme a mirar... aquella cosa ya no estaba... habÃa desaparecido... no vi huellas... no escuché pasos alejándose... simplemente ya no estaba... bajé del árbol con las piernas temblando... con la luz del dÃa... pude orientarme mucho mejor... descubrà que me encontraba mucho más lejos de lo que imaginaba... después de caminar cerca de dos horas...
10:32 logré encontrar un camino forestal. Más tarde llegué hasta mi camioneta. Nunca volvà a entrar a ese bosque. Con el tiempo hablé con algunos habitantes de la zona. Sin contar exactamente lo que vi, solo pregunté si alguna vez habÃan escuchado historias extrañas sobre ese lugar. Un anciano me respondió algo que nunca olvidé. Si alguna vez se pierde ahà y llega la noche, no siga ninguna voz. aunque escuche llorar un niño, aunque escuche pedir ayuda, porque hay cosas que aprenden a hablar como nosotros, pero no son personas. IncreÃblemente lo que me contestó encajaba perfectamente con lo que habÃa vivido.
11:21 No le conté lo que habÃa pasado, simplemente me despedÃ. Han pasado varios años desde ese entonces y yo sigo cazando. Sigo entrando entre los árboles y el monte, pero hay una regla que jamás vuelvo a romper. Si me sorprende la noche en un bosque que no conozco, salgo inmediatamente, y si por alguna razón no puedo salir, prefiero pasar toda la noche sobre un árbol que volver a escuchar aquellas voces llamándome desde la oscuridad. Quisiera pedirte que no menciones mi nombre ni el lugar donde ocurrió esto. Lo único que voy a decir es que pasó en un bosque del norte del paÃs hace varios años. Cuando tenÃa poco más de 20, en ese tiempo apenas estaba aprendiendo sobre la cacerÃa y cometà errores que hoy jamás volverÃa a cometer.
12:43 Lo que vivimos esa noche nos hizo abandonar por completo ese lugar Ninguno de los tres ha regresado desde entonces. Ãramos muy jóvenes y aunque nos gustaba salir al monte, la realidad es que no tenÃamos la experiencia suficiente para hacerlo. Ãramos tres amigos que habÃamos crecido en el mismo pueblo y compartÃamos la afición por la cacerÃa. TenÃamos rifles, algo de equipo y muchas ganas de demostrar que podÃamos sobrevivir un fin de semana en el bosque. Ahora entiendo que la confianza excesiva fue nuestro peor enemigo. Llegamos un sábado por la tarde, encontramos un claro cerca de un arroyo y armamos el campamento. Pasamos varias horas recorriendo los alrededores, buscando rastros de venados. Todo parecÃa completamente normal. Incluso vimos huellas recientes y pensamos que al amanecer tendrÃamos suerte. Cuando cayó la noche, encendimos una fogata. Estábamos cenando y platicando, cuando de pronto escuchamos un ruido entre los árboles. Al principio pensamos que era algún animal pequeño, pero el ruido se hizo cada vez más fuerte. Las ramas comenzaron a romperse.
14:15 Entonces apareció algo. Un oso negro salió lentamente de entre la oscuridad. Nunca habÃamos estado tan cerca de uno. Nos quedamos completamente inmóviles. El animal levantó el hocico y comenzó a olfatear el aire. Hoy sé que lo correcto era mantener la calma, hacer ruido y retroceder poco a poco. Pero en ese momento, el miedo nos ganó. Uno de mis amigos gritó, Los tres salimos corriendo en direcciones diferentes. Fue el peor error que pudimos cometer. Corrà sin pensar. Salté troncos, crucé matorrales y seguà avanzando hasta que dejé de escuchar cualquier ruido detrás de mÃ. Me detuve varios minutos después. Respiraba con dificultad. Miré alrededor. No reconocÃa absolutamente nada.
15:10 HabÃa perdido por completo el campamento. Intenté regresar siguiendo mis propias huellas, pero el terreno era tan parecido en todas direcciones que terminé desorientándome todavÃa aún más. Poco a poco comenzó a oscurecer. El bosque adquirió ese silencio extraño que solo existe cuando cae la noche. Saqué mi linterna y la encendÃ. Mientras caminaba gritaba los nombres de mis amigos y esperando que alguno respondiera, pero solo obtenÃa el eco de mi propia voz, después de casi una hora caminando, vi a alguien entre los árboles, sentà un enorme alivio, era uno de mis amigos, o al menos eso pensé, le apunté con la linterna, estaba de pie, completamente inmóvil, con las manos en los costados, no parecÃa herido, Me acerqué unos metros y le dije Carlos, pero él no me respondió. Solo levantó lentamente la cabeza para mirarme. Fue entonces cuando algo me hizo detenerme. HabÃa algo raro en él.
16:26 Su expresión no mostraba ninguna emoción, ni miedo, ni alivio, ni enojo. Su rostro era completamente inexpresivo, como si fuera una máscara. Me pareció extraño Pensé que estaba en shock. Le pregunté si estaba bien y si responderme. Levantó un brazo y señaló hacia el interior del bosque. Después dijo con una voz muy baja, SÃgueme, yo te guÃo. No preguntó sobre el oso. No preguntó por nuestro amigo. Solo comenzó a caminar. Lo seguà unos cuantos metros. Mientras avanzaba, empecé a sentir una incomodidad difÃcil de explicar. caminaba demasiado despacio, nunca volteó, nunca dijo ni una sola palabra, ni siquiera parecÃa respirar, entonces ocurrió algo, y ahà escuché claramente mi nombre, Miguel, Miguel, venÃa detrás de mÃ, me detuve y volvà a escuchar el grito, esta vez reconocà perfectamente la voz, era Carlos, venÃa desde el lado contrario, Sentà que la sangre se me helaba. Si Carlos me estaba llamando desde atrás, entonces¿ quién era el que iba caminando delante de mÃ? Levanté la linterna. Aquella figura seguÃa avanzando, muy despacio, como si
17:57 supiera exactamente lo que yo acababa de comprender. En ese momento llegaron corriendo mis dos amigos. Ellos venÃan juntos y agitados. Uno de ellos me sujetó del brazo. y me dijo no lo sigas, volvió a mirar hacia adelante, aquella cosa se habÃa detenido, giró la cabeza lentamente y por primera vez sonrió, no era una sonrisa normal, era demasiado amplia, después soltó una carcajada, y créeme que todavÃa pude escucharla en pesadillas, era una mezcla entre una risa humana y el sonido de un animal, en cuanto terminó de reÃr, Salió corriendo hacia el bosque, pero no corrÃa como una persona.
18:43 Se movÃa dando saltos enormes entre los árboles hasta desaparecer por completo. Ninguno de nosotros dijo una palabra durante varios segundos. Los tres estábamos pálidos. Fue mi amigo Carlos quien rompió el silencio. Me preguntó qué habÃa visto. Yo le conté todo. Entonces él me miró con una expresión de miedo que jamás olvidaré. A mà también se me apareció algo. Pensé que estaba bromeando, pero negó con la cabeza. Me dijo que mientras intentaba encontrar el campamento, vio un venado. Al principio parecÃa normal, hasta que el animal se levantó sobre las dos patas traseras y comenzó a caminar como una persona.
19:30 Solo caminaba lentamente detrás de él. Cada vez que Carlos aceleraba el paso, aquella cosa seguÃa caminando. pero siempre lograba acercarse. Nunca dejó de mirarlo. Fue entonces cuando decidió huir. Nuestro tercer amigo también guardó silencio unos segundos y después nos contó su experiencia. Dijo que habÃa visto a una mujer entre los árboles. VestÃa completamente de blanco. Pensó que quizá estaba perdida. Le gritó varias veces, pero la mujer nunca respondió. Simplemente comenzó a elevarse lentamente sin mover las piernas, flotando entre los árboles. Después desapareció detrás de la niebla. Los tres nos quedamos inmóviles. Ninguno tenÃa motivos para inventar algo asÃ, y lo peor era que las tres apariciones habÃan ocurrido mientras estábamos separados, como si cada una de estas entidades hubiera intentado llevarnos en una dirección distinta. Fue entonces cuando entendimos algo. Aquellas cosas no intentaban atacarnos. Intentaban alejarnos unos de otros. Perdernos dentro del bosque. No quisimos averiguar qué habrÃa pasado si alguno las hubiera seguido por más tiempo.
20:54 Esperamos a que amaneciera parcialmente y con mucho esfuerzo logramos encontrar el camino de regreso al campamento. Recogimos únicamente lo indispensable La comida, las mochilas y los rifles. Todo lo demás se quedó ahÃ. Ninguno querÃa permanecer un minuto más en ese lugar. Mientras nos alejábamos en la camioneta, ninguno hablaba. Todos mirábamos constantemente hacia el bosque por el espejo retrovisor. Como esperando volver a ver alguna de esas figuras. Han pasado más de diez años desde aquella noche. Los tres seguimos siendo amigos. Cada cierto tiempo recordamos lo ocurrido y siempre llegamos a la misma conclusión. Aquello que vimos no eran simples alucinaciones. Eran cosas distintas, con apariencias distintas, pero todas tenÃan el mismo objetivo. Separarnos, hacernos confiar y guiarnos hacia lo más profundo del bosque. No sé qué habrÃan hecho si alguno las hubiera seguido hasta el final. Y sinceramente, tampoco quiero imaginarlo. Antes de empezar quisiera pedirte que no
22:30 menciones mi apellido, ni el nombre exacto del lago, la gente del pueblo. Sabe dónde ocurrió esto, y sinceramente, no quiero que alguien intente ir por curiosidad. Yo llevo más de 20 años cazando y acampando en distintos lugares del estado de Chihuahua. He pasado noches enteras en la sierra. He visto osos, pumas, coyotes y todo tipo de animales salvajes. Sé distinguir perfectamente los sonidos del bosque. Por eso estoy completamente seguro de que aquello que vi esa noche no era ningún animal conocido. Mi nombre es Ernesto. En ese entonces tenÃa 39 años y acostumbraba salir a cazar con mi pastor alemán, un perro llamado Rex. Era un animal enorme, entrenado desde cachorro para acompañarme en el monte. Nunca le tuvo miedo a nada. Más de una vez, habÃa ahuyentado coyotes e incluso en una ocasión logró poner en fuga a un jabalÃ. Si Rex se asustaba, era porque realmente habÃa algo de qué preocuparse. Todo ocurrió a finales de octubre.
23:51 HabÃa decidido pasar una noche cerca de un lago ubicado en una zona boscosa. A poco más de una hora del municipio de Madera, Chihuahua, era un lugar tranquilo al que habÃa ido varias veces. Durante el dÃa era común encontrar patos silvestres y algunos venados acercándose a beber agua. Llegué poco antes del atardecer, armé mi tienda de campaña a unos 15 metros de la orilla y encendà una pequeña fogata. Rex se acomodó junto al fuego mientras yo preparaba el café. El lugar era increÃblemente silencioso, solo se escuchaba el agua moviéndose lentamente y el viento pasando entre los pinos. Cuando terminó de oscurecer, la luna iluminaba casi todo el lago.
24:45 Era una de esas noches en las que apenas hace falta una linterna para distinguir el paisaje. Recuerdo que estaba sentado frente a la fogata cuando vi algo moverse en el agua. Al principio fue apenas una ondulación, después otra, como si algo grande estuviera nadando muy cerca de la superficie, pensé que serÃa algún pez, tal vez alguna carpa grande, pero traté de ignorarlo, Rex también levantó la cabeza, y durante unos segundos, observó el lago, y volvió a acostarse, cuando el fuego comenzó a apagarse, decidà entrar a la tienda, apagué la linterna, me acomodé dentro del saco de dormir, Rex como siempre, Se quedó acostado justo afuera de la entrada.
25:39 Era su costumbre. Siempre dormÃa vigilando. No sé cuánto tiempo pasó. Tal vez dos o tres horas. De pronto me despertó un sonido. Al principio pensé que seguÃa soñando. Pero volvió a escucharse. Era el ruido de algo pesado saliendo del agua. Como cuando una persona completamente empapada camina fuera de un rÃo. Escuché claramente el agua escurriendo y después silencio. Abrà lentamente los ojos. Rex ya estaba despierto. PodÃa escucharlo respirar. Pero algo extraño era que no ladraba. Eso fue lo primero que me preocupó. Normalmente si escuchaba algún animal cerca, comenzaba a gruñir de inmediato. Aquella vez no ocurrió esto. PermanecÃa completamente callado. Entonces comenzaron los pasos. Eran lentos, pesados y estaban muy cerca de la tienda. Escuchaba como algo caminaba alrededor de nosotros, dejando pequeñas pisadas húmedas sobre la tierra.
26:51 Pensé que quizá era otra persona, tal vez algún pescador o alguien perdido. Estuve a punto de hablar, pero antes de hacerlo vi una sombra proyectarse sobre la lona de la tienda la luna iluminaba perfectamente desde atrás y esa sombra no pertenecÃa a ningún ser humano era demasiado alta muchÃsimo más alta que cualquier persona tenÃa una enorme joroba en la espalda el cuello era largo y terminaba en un hocico exageradamente alargado no distinguÃa orejas Solo aquella cabeza extraña moviéndose lentamente de un lado hacia el otro. Lo más inquietante era la forma en que caminaba. No iba erguida, se desplazaba apoyándose en las cuatro extremidades, pero sus patas delanteras eran demasiado largas. ParecÃa una mezcla imposible entre un hombre encorvado y algún animal salvaje. Sentà como se me paralizaba el cuerpo, apenas podÃa respirar. Entonces, escuché a Rex.
28:08 Ãl no estaba gruñendo, tampoco estaba ladrando. Ãl estaba chillando. Era un sonido muy bajo, como el que hace un cachorro cuando tiene miedo. Jamás en todos los años que vivà con él, lo habÃa escuchado hacer algo parecido. Eso me aterró todavÃa más que la criatura. Si un perro como Rex estaba asustado, yo no tenÃa ninguna posibilidad. La sombra permaneció inmóvil frente a la entrada de la tienda. Después escuché un sonido extraño, como si estuviera olfateando. Largas inhalaciones, lentas y profundas. PodÃa imaginarme aquel hocico recorriendo el aire, intentando identificar nuestro olor. Apreté con fuerza el rifle. pero nunca pensé en disparar. No sabÃa contra qué estaba apuntando y tampoco querÃa provocar algo que en ese momento no me convenÃa. Al menos no habÃa intentado entrar, y si disparaba, a lo mejor sà lo iba a hacer. Los segundos parecÃan eternos. Aquella cosa dio varias vueltas alrededor de la tienda, siempre despacio y en todo momento olfateando. En una ocasión pasó tan cerca de la lona que llegó a hundirse ligeramente, como si una parte de su cuerpo hubiera rozado la tela.
29:39 Sentà que el corazón se me iba a salir del pecho, entonces ocurrió algo que jamás olvidaré. La criatura emitió un sonido, era una especie de respiración profunda mezclada con un silbido muy grave, un sonido tan extraño que todavÃa hoy no puedo compararlo. con ningún animal que conozca, después de unos minutos que parecieron horas, los pasos comenzaron a alejarse, escuché nuevamente el ruido del agua, primero unas salpicaduras, luego algo pesado entrando lentamente al lago, y finalmente, solamente silencio, un silencio absoluto, no salà de la tienda, permanecà despierto hasta que comenzó a amanecer, Cuando las primeras luces entraron entre los árboles, abrà lentamente el cierre. Rex salió primero. SeguÃa inquieto.
30:38 No querÃa acercarse al agua. Recogà el campamento lo más rápido que pude. Antes de irme me acerqué con cuidado a la orilla del lago. La tierra estaba húmeda y también habÃa marcas. No parecÃan huellas de oso, ni tampoco de alce, ni de ningún animal que hubiera visto antes. Eran huellas alargadas, profundas y muy separadas entre sÃ, como si algo extremadamente pesado hubiera salido del agua durante la noche. No tomé fotografÃas. En ese momento solo querÃa marcharme. Subà todo a la camioneta y algo curioso es que Rex no dejó de mirar el lago hasta que arrancamos. Jamás volvió a comportarse asà en ningún otro lugar. Meses después comenté lo ocurrido con un viejo cazador de madera. No le di demasiados detalles, solo le pregunté si alguna vez habÃa escuchado historias sobre algo que saliera de ese lago en concreto durante la noche. El hombre permaneció callado unos segundos y después me dijo que curiosamente en ese lago los animales no van a beber agua y que eso era una señal muy mala. que nadie se acercaba a ese lago, no porque hubieran visto algo, sino más bien por los animales, ellos trataban de mantenerse alejados de este,
32:09 y también de cierta manera que el lago tenÃa un aura muy tenebrosa, los animales nunca se equivocan, después de que me dijo eso yo no quise seguir preguntando, desde aquella noche sigo saliendo de cacerÃa, sigo acampando, Pero existe una regla que jamás vuelvo a romper. Si un lago permanece demasiado silencioso después del anochecer, sin que los animales se acerquen a él, es mejor recoger mis cosas e irme lo más pronto posible de aquel lugar. Lo que vimos aquella tarde, cambió por completo nuestra manera de entrar al bosque. Mi nombre es Javier, y desde adolescente, mi hermano menor, Luis y yo, hemos sido aficionados a la cacerÃa.
33:21 Nuestro padre nos enseñó a respetar el monte. nos enseñó a respetar al bosque y también todo lo que habita en él, a no disparar por diversión y, sobre todo, a conocer a los animales que viven en él. Entre los dos llevábamos más de 15 años recorriendo distintos bosques del estado de Durango. HabÃamos visto osos negros, pumas, venados y toda clase de especies, sobre todo aves. CreÃamos que ya nada podÃa sorprendernos, pero que equivocados estábamos. Todo ocurrió a finales de noviembre. HabÃamos decidido recorrer una zona boscosa, cercana a Pueblo Nuevo. Era un lugar bastante apartado, al que solo se llegaba por un camino de terracerÃa. Dejamos la camioneta en un claro y subimos caminando hasta una parte alta del cerro. desde donde podÃamos observar gran parte del bosque con los binoculares. Era una estrategia que siempre utilizábamos.
34:28 Desde ahà buscábamos movimiento antes de bajar. Llevábamos casi una hora sin ver nada. Mi hermano estaba revisando hacia el norte, cuando de pronto bajó lentamente los binoculares. Su cara habÃa cambiado por completo. Javier, creo que tienes que ver esto. pensé que habÃa encontrado un venado, tomé los binoculares, miré hacia el punto que me señaló, al principio no entendÃa que estaba viendo, habÃa una figura oscura caminando entre los árboles, pensé que era un oso, pero inmediatamente noté algo imposible, caminaba completamente erguido, sobre dos patas, era demasiado alto, mucho más alto que cualquier persona, calculé que medirÃa cerca de dos metros y medio, Su cuerpo estaba cubierto por un pelaje oscuro, muy espeso. ParecÃa un gorila. Pero las proporciones no eran normales. Las piernas eran exageradamente largas. Los brazos casi llegaban a la altura de las rodillas. Avanzaba lentamente entre los árboles, como si conociera perfectamente el terreno. Entonces giró ligeramente la cabeza. La luz del atardecer iluminó parte de su rostro, fue ahà cuando vimos los colmillos, tenÃa colmillos que sobresalÃan varios centÃmetros por debajo del hocico, no
36:02 parecÃan los dientes de un oso, eran largos, delgados, como los de un jabalÃ, pero apuntando hacia abajo, sentà un escalofrÃo, bajé rápidamente los binoculares, saqué el teléfono para intentar grabarlo, volvà a levantar la vista y y este ya no estaba. HabÃa desaparecido. Miramos durante varios minutos, pero este extraño ser no volvió a aparecer. Pensamos que quizás habÃa ocultado entre los árboles. Después de discutirlo unos minutos, cometimos el error más grande del dÃa. Decidimos bajar para buscar el lugar donde lo habÃamos visto. Mientras caminábamos ninguno hablaba. Los dos sabÃamos que aquello no era un animal normal. Llegamos aproximadamente al sitio donde calculábamos que habÃa estado. No encontramos huellas claras, solo hojas secas y troncos caÃdos. Seguimos avanzando unos metros más, y fue entonces cuando escuchamos una risa. No provenÃa de un solo lugar. ParecÃa rebotar entre los árboles. Era una risa grave, ronca, pero al mismo tiempo tenÃa algo parecido a a una carcajada humana, solo que deformada, como si alguien intentara imitar la forma en que nos reÃmos, nos detuvimos inmediatamente, mi hermano me miró y me dijo, escuchaste eso,
37:36 antes de responder, aquella risa volvió, esta vez mucho más cerca, después, se quedaba en silencio, girábamos en todas las direcciones, intentando descubrir de dónde venÃa, pero no veÃamos absolutamente nada, comenzamos a caminar de regreso, sin decirlo, ambos habÃamos tomado la misma decisión, era momento de irnos, mientras avanzábamos la risa parecÃa otra vez, ahora a nuestra derecha, después detrás, luego delante, no importaba hacia dónde camináramos, siempre parecÃa adelantarse. Fue entonces cuando tuve la horrible sensación de que aquello nos estaba rodeando.
38:25 No corrÃa, no nos atacaba, simplemente jugaba con nosotros. Aceleramos el paso. La risa desapareció, pero comenzaron ahora a escucharse pasos. Eran pasos lentos y pesados. Algo caminaba entre los árboles, siguiendo exactamente nuestro camino. Nunca alcanzamos a verlo. Solo escuchábamos como rompÃa las ramas a pocos metros. Cuando finalmente llegamos al claro, donde habÃamos dejado la camioneta, sentà un enorme alivio. Abrà la puerta, me senté y giré la llave. Pero la camioneta no encendÃa. El motor ni siquiera quiso arrancar.
39:10 Pensé que era la baterÃa. Mi hermano bajó rápidamente para revisarle el cofre y Y todo parecÃa estar en orden. Volvimos a intentar, pero nada. Fue entonces cuando escuchamos la risa otra vez. Aquella risa ahora sonaba muchÃsimo más cerca. Ya no provenÃa del bosque. ParecÃa estar caminando alrededor de la camioneta. Ahora escuchábamos pasos sobre las hojas secas alrededor de la camioneta. Daban vueltas alrededor del vehÃculo, pero no veÃamos a nadie. Solamente las escuchábamos... Mi hermano cerró todas las puertas... Los dos permanecimos completamente en silencio... Los pasos dejaron de moverse... Entonces vimos algo entre los árboles... Dos ojos amarillos... Brillaban incluso en la oscuridad... PermanecÃan completamente inmóviles... Observándonos...
40:10 No podÃamos distinguir el cuerpo... Solo aquellos ojos... y la sensación de que una enorme silueta permanecÃa escondida detrás de los troncos. La risa volvió una última vez, más fuerte que nunca. Para nosotros fue suficiente, abrimos las puertas y salimos corriendo. Abandonamos la camioneta, los rifles, las mochilas, todo. Corrimos por el camino sin importarnos nada. Aquel camino era de terracerÃa, En múltiples veces nos tropezamos. Pero esto no nos detuvo. Sin mirar atrás, seguimos corriendo. No sé cuánto tiempo estuvimos corriendo. Solamente recuerdo que llegamos al pueblo completamente agotados.
40:59 Varios vecinos salieron a preguntarnos qué habÃa ocurrido. Intentamos explicarles, pero nadie nos creyó. Uno de ellos dijo que seguramente unos delincuentes... Intentaban asustarnos para robarnos la camioneta. Como ya era muy tarde, decidieron esperar la mañana siguiente para regresar. Al amanecer volvimos acompañados por cinco hombres del pueblo. Al llegar al lugar, ocurrió algo que nos dejó todavÃa aún más confundidos. La camioneta seguÃa exactamente donde la habÃamos dejado. Uno de los hombres me pidió la llave. La giró y el motor arrancó al primer intento. como si nunca hubiera tenido ningún problema, todos nos miramos sin entender, después abrimos la puerta, el interior estaba completamente revuelto, los asientos aparecÃan llenos de profundos rasguños, no eran cortes pequeños, parecÃa que algo hubiera pasado sus garras una y otra vez sobre la tela, las mochilas estaban abiertas, nuestra ropa, las cajas de cartuchos, las linternas, todo estaba tirado alrededor de la camioneta, pero no faltaba absolutamente nada. No se habÃan llevado el dinero, no se habÃan llevado los rifles, ni tampoco las herramientas. Uno de los hombres del pueblo dijo
42:29 inmediatamente que habÃan sido maleantes, que seguro buscaban dinero. Nosotros dijimos que sà solamente, no valÃa la pena discutir. Pero mi hermano y yo sabÃamos que eso no tenÃa sentido. Si hubieran sido ladrones, se habrÃan llevado algo. En cambio, parecÃa que alguien simplemente habÃa disfrutado destruyendo nuestras cosas. Como si quisiera que supiéramos que habÃa estado ahÃ, que podÃa acercarse cuando quisiera y que nos habÃa dejado ir porque asà lo habÃa decidido. Han pasado casi nueve años desde entonces.
43:11 Nunca volvimos a entrar en ese bosque. A veces mi hermano y yo hablamos de lo que pasó aquella tarde. Siempre llegamos a la misma conclusión. Aquella criatura nunca intentó cazarnos, nunca trató de atacarnos. Hizo algo mucho peor. Jugó con nosotros, nos rodeó, nos observó, se rió de nuestro miedo. Y cuando supo que estábamos completamente aterrados, nos dejó marchar. Porque estoy convencido de que esa cosa disfruta ver el miedo en las personas. Supongo que es mucho más divertido que simplemente acabar con ellas. Hola Alex, mi nombre es Luis Casanova.
44:18 Esta experiencia me sucedió cuando yo era niño. Cuando somos niños, de seguro muchos de nosotros, tenemos recuerdos nebulosos. La mayorÃa de las personas no recuerda muy bien su infancia, a los 5, 6, 7 años. No recuerda incluso los amigos que tenÃan en el kinder. extrañamente este es mi caso no recuerdo gran parte de mi infancia solamente recuerdo esta anécdota cada vez que pienso en mi niñez y en mis tiempos felices que pasé en mi casa en el campamento, etc y siempre recuerdo esta experiencia yo tenÃa 7 años mis padres habÃan rentado una cabaña en un bosque esta cabaña no estaba apartada ni sola Era un complejo de cabañas... Todas estaban situadas haciendo un cÃrculo... Y en el centro de estas cabañas... HabÃan juegos...
45:22 HabÃan asadores... Y habÃan ciertos lugares donde uno podÃa hacer una fogata... Todo estaba muy bien controlado... Cuando llegamos y rentamos aquella cabaña... Como eran principios de vacaciones... Aún las personas en su totalidad todavÃa no llegaban... Solamente estábamos nosotros... y otra familia que asumo por su acento eran unos extranjeros hablaban español pero era muy notable ese acento caracterÃstico que tienen las personas anglosajonas era una familia muy pequeña solamente era el padre la madre y dos hijos un hijo pequeño que tenÃa mi misma edad y otro más grande que ya tenÃa 19 años mi familia por otro lado, éramos una familia muy numerosa, éramos mi padre, mi madre, mis tres hermanos, mi abuela y yo, durante los primeros dÃas todo pasó de una forma muy normal y muy alegre para mÃ, llegué a entablar una amistad muy sana con este niño que se llamaba Adam, de aquella familia, Adam era el único niño pequeño asà que no tenÃa con quien jugar, Y yo también Empezamos a jugar juntos Y tanto mi familia como la de Adam Empezaron a hablarse por esto Al principio nos vigilaban Después Al ver
46:54 que nosotros no salÃamos del complejo Pues nos daban más Por decirlo asà Libertad Y nos dejaban jugar solos Cada cierto tiempo alguien nos vigilaba Pero habÃa lapsos En los que nadie lo hacÃa Y fue en uno de estos lapsos en las que vimos algo, estábamos jugando, en una de esas mesas de madera que utilizan para comer, y por los matorrales, por los arbustos que iban atrás de las cabañas, empezó a salir algo, que nos llamó mucho la atención, en un principio, yo pensé que era un animal, por lo que inmediatamente me levanté, pero al ver que iba saliendo una mano, y después una camisa, logré ver que solamente era un niño, aproximadamente de nuestra estatura, y muy probablemente, de nuestra misma edad, este niño traÃa un carrito muy lujoso, y muy grande, su tono de piel, era muy pálido, y algo que me encendió las alertas, en ese momento, y que aún más de adulto, me provoca un escalofrÃo, es que yo vi claramente, que aquel niño tenÃa los ojos completamente negros. Este niño empezó a hablarnos, pero no se acercó a nosotros. El niño empezó a decirnos que si querÃamos juguetes como este, tenÃamos que seguirlo,
48:29 que los estaban regalando, nos lo enseñaba, y para nosotros era hermoso, era muy grande,¿ cómo era posible que estuvieran regalando ese tipo de juguetes? El chico nos dijo que ahà atrás del bosque habÃa un parque con juegos, con regalos, con múltiples payasos, que daban globos, que daban regalos, juguetes, y que solamente habÃa niños, no habÃa ningún adulto. HabÃa dulces, galletas, por lo que nosotros podÃamos hacer lo que querÃamos, sin ninguna restricción de algún adulto. Adam empezó a caminar hacia este niño, pero yo no me movà ni un centÃmetro.
49:16 Le grité varias veces, Adam, Adam, si te vas a ir de perdido avÃsale a tu mamá. En ese momento el niño con los ojos negros me vio y me dijo, no, no les deben de decir a sus papás, porque van a querer venir. Ustedes saben cómo son los adultos, van a querer meterse. Y entonces... empezarán las reglas... no le digan a nadie... solamente vamos poco tiempo... se suben a los juegos... les dan un regalo... y regresan... no pasará nada malo... Adam estaba cada vez más convencido... pero yo no...
49:57 tenÃa miedo... y un cierto sentimiento de desconfianza... hacia este niño... Adam me volteó a ver varias veces... y me dijo ándale... ven con nosotros... no va a pasar nada, yo me senté en aquella mesa y le dije que yo no iba a ir, Adam simplemente siguió avanzando, mientras me dijo, bueno tú te lo pierdes, y se internó en el bosque con el otro niño, muchas veces tuve el sentimiento de ir corriendo y avisarle a la madre de Adam, pero por ese momento yo no tenÃa mucha confianza con la familia de él, y tan solo habÃamos entablado conversación como unas tres o cuatro veces. Asà que simplemente me quedé ahÃ, sentado, mientras jugaba. Tal vez este fue mi error.
50:51 Tal vez tuve que pararme inmediatamente e irle a contar, pero no dimensioné el riesgo que estaba corriendo aquel amigo mÃo. Creo que pasó media hora, o tal vez algunos 45 minutos, cuando la madre de Adam, observó que él no estaba jugando conmigo salió y me preguntó que dónde estaba yo le dije tal cual las cosas sucedieron vino un niño con un carro enorme y nos dijo que lo estaban regalando y yo no quise ir pero Adam sà se fue ella me preguntó que hace cuánto tiempo habÃa pasado esto yo le dije que no hace mucho pero que habÃa dicho que no iba a tardar nada que iba a volver en cuanto le dieran el regalo La madre de Adam se puso toda nerviosa, llamó al esposo, quien con el hijo estaban haciendo ciclismo. Llegaron en cuestión de minutos, también mi familia. Llegaron guardabosques, y vi que todos se pusieron a buscar a Adam, incluso mis padres y mis hermanos.
51:56 Cayó la noche, y no lo encontraban por ningún sitio. A mà me dejaron en la cabaña, junto con la abuela. Mi abuela en ese momento puso llave en todas las puertas y todas las ventanas. Estuvo conmigo en la sala, pero después sonó el teléfono y fue a contestarlo al segundo piso. Yo me quedé en la sala mirando una pelÃcula que tenÃamos y mientras que mi abuela estaba en el segundo piso, empezaron a tocarme la ventana. Al momento de voltear, pude verlo. era mi amigo, Adam, pero ahora tenÃa una apariencia muy extraña, su piel, ahora estaba completamente pálida, y sus ojos, estaban también, completamente negros, como los ojos de aquel niño que habÃamos visto, le dije, Adam, eres tú, que estás haciendo aquÃ, tus papás te están buscando, Adam simplemente me hacÃa con una mano para que fuera. Yo me acerqué, pero obviamente no pude abrir la ventana. Adam me decÃa a través de esta, que habÃa llegado, que habÃa visto el parque, que habÃa muchos juegos, como los de las ferias, ruedas de la fortuna, trenecitos, globos, algodones
53:29 de azúcar y demás maravillas. Que fuera con él. que me escapara por una de las puertas yo le dije que no y que tenÃa que ir con su familia porque lo estaban buscando que yo habÃa visto a su mamá y que ésta estaba llorando que no fuera asà y que les dijera dónde estaba cuando yo le dije esto y que era más que claro que no iba a ir con él Adam me puso una cara de enojado pero de enojado absoluto estaba furioso y me dijo lo siguiente quieras o no, vas a venir conmigo, empezó a golpear la ventana, al punto de que con el primer golpe, el vidrio se quebró, yo empecé a tener mucho miedo, y corrà al segundo piso gritando por mi abuela, ella salió enseguida y me preguntó que era lo que estaba pasando, yo le dije que Adam habÃa vuelto, y que ahora, querÃa llevarme con él, los dos bajamos, y el vidrio de la sala, se encontraba quebrado, lo habÃa conseguido romper, pero solamente de una esquina, todo el demás vidrio, se encontraba quebradizo, y Adam, ya no se encontraba por ningún lado, mi abuela me abrazó, y empezó a llamar a mis padres, para ver dónde estaban, mis padres llegaron como por eso de las cuatro de la mañana, y
54:59 yo ya estaba dormido, esa misma mañana, en punto de las siete, Me levantaron y me dijeron que lo mejor serÃa irnos. Cuando salÃa de la cabaña, solamente podÃa ver a los padres de Adam, llorando y desesperados con los guardabosques y policÃas. Ellos les decÃan que seguÃan con la búsqueda y que iban a encontrar a su hijo. Pero esto nunca pasó. Adam desapareció aquel dÃa y jamás fue visto otra vez. Tanto yo como mi abuela y mis padres esperábamos creo que habÃamos decidido no decir nada sobre lo que yo habÃa contado aquella noche sobre que Adam habÃa venido y me habÃa hablado por la ventana creo sinceramente que ellos pensaron que habÃa sido una pesadilla pero yo estoy seguro de lo que vi aquello pasó realmente esta es la única experiencia que recuerdo tan vivamente de mi infancia y para mi mala suerte es la que me ha perturbado más a lo largo de mi vida Para cerrar este relato, quiero decirte que años después, investigando, tal vez por curiosidad cuando era adolescente, me enteré que el lugar a donde llevaron a Adam, que era ahà atrás de las cabañas, en realidad conducÃa a un acantilado.
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