June 10, 2026

521 - Una historia de la felicidad: cómo la humanidad ha ido cambiando la idea de ser feliz.

521 - Una historia de la felicidad: cómo la humanidad ha ido cambiando la idea de ser feliz.
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Ideas para vivir mejor
521 - Una historia de la felicidad: cómo la humanidad ha ido cambiando la idea de ser feliz.

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0:00 Hola a todos y bienvenidos a un episodio más de Ideas para Vivir Mejor, el podcast donde extraigo libro a libro, poco a poco, esas ideas que de verdad pueden cambiarte el día, pueden cambiarte la semana o con un poco de suerte pueden cambiarte la vida. Yo soy Eugenio Payá y hoy estamos en el episodio 521.¿ Cuáles dirías que son las emociones humanas más básicas? Seguramente si hacemos esta pregunta obtendremos Como respuesta, pues el miedo, el amor, el odio y, por supuesto, la felicidad también. Todas ellas son emociones tan centrales a lo que significa ser humano que parece que han estado siempre ahí desde que existe nuestra especie. Y hoy, en el libro que te traigo, hay una idea que me parece muy interesante. Nos dice que eso no es del todo cierto. Durante gran parte de la historia, la humanidad no ha visto la felicidad como algo natural, ni como algo merecido, ni siquiera como algo particularmente humano. Hubo épocas en las que la felicidad se consideraba un asunto de los dioses, algo caprichoso, algo con lo que era mejor no mezclarse, no meterse ahí. Esa idea moderna que tú y yo a día de hoy damos por sentado, eso de si no eres feliz sales al mundo y lo cambias, si tienes un mal día te comes un

1:32 helado de chocolate, todo eso es algo muy reciente, algo raro dentro de la historia de la humanidad. El libro de hoy, que se llama Felicidad, Happiness, está escrito por Darren McMahon, precisamente abunda en esa idea. Es un recorrido por esa transformación de la felicidad, un recorrido por cómo unas cuantas grandes mentes a lo largo de la historia han han convertido la felicidad en algo distinto, en algo que hoy perseguimos. En el episodio de hoy, porque el libro no es así, no vengo a darte trucos, sino que me gustaría que lo vieras como un pequeño viaje por el tiempo. El libro recorre 25 siglos de ideas sobre ser feliz y creo que al final este libro lo que nos permite es mirar nuestra propia felicidad de otra manera, de otra forma. Así que ponte cómodo, ponte cómoda y arrancamos.

2:35 Vamos a nuestra primera parada. Nuestra primera parada es Atenas, siglo V a.C. Antes de ese momento, la gente pensaba que eso de la felicidad era algo que estaba sencillamente fuera de su alcance. Y eso es entendible. Había mucha pobreza, había una medicina que no estaba desarrollada todavía, había muchísima opresión política, había mil variables que empujaban hacia la miseria. Entonces la felicidad era algo que era mejor dejarlo para los dioses. Para los humanos no había felicidad, para los humanos había mucha miseria. De hecho, fíjate en este detalle.

3:18 En griego, en latín y en muchas otras lenguas antiguas, La palabra felicidad está emparentada con la palabra suerte, con la palabra fortuna. Es decir, es algo que te cae del cielo, es algo aleatorio. La felicidad era literalmente cuestión de tener buena o mala suerte. No es algo que tú hicieras, no es algo que tú pudieras conseguir por ti mismo o por ti misma.¿ Qué pasa? Que en ese momento Atenas se convierte en una democracia, empieza a florecer y la gente empieza a experimentar la libertad. La libertad como algo nuevo, porque no la habían experimentado antes. Y esa libertad les inspira una idea. Una idea que en ese momento era revolucionaria. Oye,¿ y si tuviéramos algo que decir sobre nuestra propia felicidad? Ahora que somos libres,¿ por qué no decidir sobre nuestra propia felicidad? Y aquí entran los grandes que todos conocemos. Sócrates, su discípulo Platón.

4:16 Ellos defendían que usando nuestra capacidad de razonar, como seres humanos, las personas podemos tener más control sobre nuestras vidas y si tenemos más control sobre nuestras vidas, podemos tener más control sobre nuestra felicidad. Que esto no era solamente cosa del destino o de la suerte o de los dioses, que la felicidad era cosa nuestra también. Para ellos eso sí, la felicidad era una meta elevada, una meta trascendente, una meta muy por encima de la mera satisfacción terrenal. La felicidad para ellos no era darse un capricho, desde luego que no. Era algo que estaba muy por encima de eso.

5:00 Y luego llega Aristóteles y lo ve un poquito distinto. Aristóteles creía que el ser humano formaba parte de un orden superior y decía que para encontrar la felicidad hay que mirar al mundo, a la vida concreta, hay que mirar al aquí y y a la hora. Es decir, no mirar hacia las nubes, sino mirar hacia la Tierra. Hay una imagen que captura esto perfectamente. Hay un fresco que se llama la Escuela de Atenas, que está pintado por Rafael, y en el centro aparece Platón señalando hacia el cielo, hacia las ideas, hacia lo trascendente, y a su lado está Aristóteles con la mano extendida hacia la Tierra, es decir, hacia el mundo, hacia lo concreto. Son Dos formas de entender dónde está la buena vida. Son dos formas congeladas en un gesto. Y en cierto modo, si lo piensas, a día de hoy seguimos discutiendo entre esos dos gestos. Es decir,¿ la felicidad está en algo elevado, en algo consentido o en disfrutar de lo terrenal, en disfrutar de lo que tenemos aquí y ahora? Este debate viene ya desde tiempos de los griegos, como puedes ver.

6:16 Seguimos avanzando en la historia, déjame avanzar varios siglos y llegar a la Edad Media en Europa, fundamentalmente. La Edad Oscura, como también se llama alguna vez. Se llama Oscura porque queda entre dos luces, las luces de Roma y la luz del Renacimiento. Y en parte porque la gente estaba bastante hundida, bastante triste. Es verdad que muchos historiadores, a mí me encanta la historia también, Muchos historiadores rechazan esta idea, esta etiqueta de la Edad Oscura, porque en realidad esa Edad Media también fueron siglos con muchísima vida intelectual, con muchísimo arte, con muchísimos avances. En fin, no todo el mundo era infeliz y no era todo tan oscuro. Déjame hacer este matiz también porque el libro no lo hace y me parece interesante. Pero bueno, sigamos porque la historia es muy potente. En esa visión medieval mucha gente tenía una mirada muy negativa sobre la vida. Y, por supuesto, también una idea muy negativa sobre la propia idea de felicidad.

7:19 Se sentían atrapados en unos cuerpos que muchas veces les producían dolor. Piensa que la peste negra, por ejemplo, se llevó por delante a casi un tercio de la población europea. Imagínate el ambiente en ese estado de pandemia, con poca higiene, con poca educación... Pues imagínate el ambiente que se vivía y cómo las personas de a pie vivían en aquella época. Hay una frase que lo resume perfectamente. Un cardenal italiano, lotario de Isegni, que luego sería el papa Inocencio III, por cierto, escribió que felices los que mueren antes de nacer, que conocen la muerte antes que la vida. Esto es muy revelador, ¿verdad? En aquel momento lo que nos está diciendo esta frase es de una persona que llegó a ser papa, lo más parecido a la felicidad era no haber existido. Durísimo, durísimo, ¿verdad? Eran otros tiempos. Pero entonces, poco a poco, llega el Renacimiento y la gente empieza a animarse. La felicidad vuelve poco a poco a parecer algo alcanzable. Y aparece en 1486 una obra que va a ser clave en este cambio de mentalidad. Un filósofo italiano, Giovanni Pico della Mirandola, escribe un libro que se llama Sobre la dignidad del hombre, que es la piedra angular del Renacimiento.¿ Qué dice este libro? Pues algo muy radical

8:50 para su época. Que el ser humano puede situarse en el universo donde quiera. Que el ser humano puede decidir su propio nivel de grandeza. Que a medida que ascendemos hacia lo divino, somos más felices. que la felicidad no se encuentra del todo en la tierra, pero que sí que podemos lograr una felicidad natural a través de dos cosas, a través de la filosofía y a través de ser lo mejor que podamos ser. Esto, si lo piensas, es convertirnos en la mejor versión posible de nosotros mismos. Fíjate el giro que hemos dado. Hemos pasado de qué felices son los que no llegan a nacer de la Edad Media a tú puedes decidir tu grandeza. Por tanto, estamos diciendo que en apenas 200 años la humanidad cambió por completo la idea que tenía sobre la felicidad y sobre si esa felicidad estaba a su alcance o no. Bueno, llegamos a los siglos XVII y XVIII, vamos caminando hacia la Ilustración, y la felicidad sigue cambiando y sigue girando el concepto.

10:04 Durante un tiempo, mucha gente estaba convencida de que la única forma de entender la felicidad era a través de la idea de inocencia y de la idea del pecado. La lógica era la siguiente. Si los pecadores son los que van a arder eternamente, entonces la inocencia debe ser la clave de una vida feliz.¿ Y dónde estaba la inocencia? La inocencia original, la inocencia perfecta. En el jardín del Edén. Y esto llevó a una de las búsquedas más pintorescas de la historia. Año 1691, un estudioso de la Biblia, un erudito, un obispo también, Pierre Daniel Huet, escribe un tratado sobre la ubicación del paraíso terrenal. Ese es el título. Y en ese tratado lo que decía es que los restos de ese jardín del Edén están en Babilonia, en lo que hoy sería Irak. Fíjate que esto provocó que mucha gente fuera buscando las coordenadas exactas de ese paraíso en los mapas. Y te lo cuento porque creo que resume muy bien lo que era esa época. En esa época la felicidad era un lugar perdido a través de los siglos, a través de los años, ese lugar perdido que quizás, a lo mejor, si nos esforzamos, podemos reencontrar.¿ Qué pasa?

11:27 Que en el siglo XVIII, con la Ilustración, esto cambia por completo. De repente... Ya encontrar ese lugar perdido, encontrar ese jardín del Edén, nos deja de interesar y nos interesa más lo de aquí, lo de la tierra. La tierra entendida como lo que tenemos aquí. Pensadores como Voltaire, el Betius, que escribió un poema, por cierto, a finales del siglo XVIII, que se llamaba La felicidad, precisamente. Ellos lo que nos proponen es la idea de que el paraíso está en la tierra. de que el cielo está aquí, que no hay que ir a buscar el jardín del Edén por ahí por Irak con un mapa, sino que la tierra misma es el paraíso, que el cielo está aquí.

12:09 Y entonces muchos se suben a ese carro y empiezan a ver el mundo como un lugar para disfrutar. Y esto se manifiesta de una manera muy concreta en la creación de lo que llamaban los jardines del placer, una especie de antepasados de nuestros parques de atracciones que tenían música, que tenían juegos para los niños, que tenían... refrescos, lugares que estaban hechos literalmente para pasarlo bien aquí, en la Tierra. Por tanto, el paraíso dejó de estar en el más allá y se mudó a un parque con merenderos. Se hizo mucho más terrenal y mucho más asequible a todo el mundo. Y así, poco a poco, la felicidad da otro saltito y entonces se convierte en un derecho. A mediados del siglo XVIII... La mayoría de personas ya no veía la felicidad solamente como algo que se podía alcanzar, sino como una condición natural del ser humano, como parte de nuestro propósito en el mundo, como una meta que la propia naturaleza pretendía que alcanzáramos. Y de ahí viene directamente esa idea moderna de que todos tenemos derecho a ser felices. Esa idea que hoy nos parece obvia, pero que en realidad si lo piensas tiene apenas 230, 250 años, no tiene más que eso.¿ Qué pasa? Que la historia tiene giros, como siempre, y cuando la felicidad ya se

13:40 había convertido en lo natural, ya se había convertido en algo a lo que todos teníamos derecho, pues empezó a asomar lo contrario. A finales del siglo XVIII, en plena era de la felicidad, empieza a aparecer especialmente en la literatura, una especie de tristeza. Una tristeza que era nueva y que era extraña, porque la gente había crecido escuchando que debía ser feliz, había tenido incluso esa presión de ser felices, y comenzó un movimiento artístico con una melancolía difícil de explicar en ese contexto. Lo vemos en Goethe, en Las desventuras del joven Werner, por ejemplo, que es una novela que se hizo enormemente popular entre los jóvenes de la época jóvenes que como son jóvenes pues tienden a estar más descontentos con su vida de hecho llegó a ser un fenómeno cultural este libro o sea la gente se vestía como el personaje que llevaba una levita azul y un chaleco amarillo la melancolía se puso de moda y ya en el siglo XIX el poeta Jean Paul acuñó una palabra alemana Belsmer que significa algo así como dolor del mundo Esa tristeza inexplicable, esa tristeza honda que sentía mucha gente. Luego la popularizó otro poeta. Pero lo interesante es que toda esa tristeza dio pie a una nueva idea de la felicidad. La tristeza pasó a verse como

15:13 un punto de partida, un motor que empujaba a la búsqueda de la felicidad. Y ya en la segunda mitad del siglo XIX la gente empezó a pensar que Todo ese dolor, todo ese sufrimiento tenía un propósito, que el dolor y el sufrimiento podían conducirlos a la felicidad. Algo que, por cierto, encajaba con la tradición cristiana de atravesar una vida de lucha con la esperanza de obtener una recompensa, una recompensa en el más allá. El poeta inglés Samuel Tyler Coleridge habló de la alegría, el joy, como lo llaman allí, como algo con lo que nos fundimos, como una experiencia que nos permite conectar con algo más grande que nosotros mismos. Fíjate qué distinto es esta idea a la idea de cómete un helado de chocolate y serás feliz.

16:09 La alegría nace como fusión con algo superior. Muchas veces después de haber pasado por la tristeza, pero como fusión con algo superior, no como comernos un helado de chocolate en el sofá viendo una serie. Pero una cosa es la tristeza como tema histórico, como tema filosófico, que es de lo que estamos hablando aquí, y otra muy distinta es el sufrimiento real de una persona. Si tú estás pasando por un momento triste que no se va, esto no hay que romantizarlo, no hay que hacerlo estético. Es algo que merece cuidado y pedir ayuda a un profesional, como te digo siempre, es de las cosas más sensatas que puedes hacer en esa situación. Bien, déjame cruzar el Océano Atlántico 1776, declaración de independencia de Estados Unidos, Thomas Jefferson, ya conoces la historia. Y aquí aparece, en esta declaración de independencia, una de las frases que se han hecho más famosas. Una verdad evidente, que todos tenemos ciertos derechos inalienables, es decir, que nadie nos puede quitar y que no podemos prácticamente renunciar a ellos. Y entre esos derechos está la búsqueda de la felicidad. The pursuit of happiness. Esa frase trajo un lío monumental. Porque si lo piensas,¿ qué significa exactamente buscar la felicidad? La gente lo interpretó de mil maneras. Después de 1776, cientos de personas descontentas con su

17:39 vida demandaron al gobierno o demandaron a otros ciudadanos porque pensaban que su felicidad estaba protegida por la ley y que alguien les debía esa felicidad, que alguien se lo debía. Gente, literalmente, llevando a juicio su derecho a ser feliz. Imagínate el lío que se pudo montar en ese momento.¿ Cómo se resolvió esto? Aquí entra Benjamin Franklin, que dijo, sí, la felicidad efectivamente es un derecho, pero es un derecho que no se te entrega sin más. Su frase fue, atrápala tú mismo. Es decir, tienes derecho a perseguir la felicidad, pero no tienes derecho a que te la sirvan en bandeja.

18:22 Cada uno es responsable de construir su propia felicidad. Signifique eso lo que signifique para cada cual. Y lo ilustró diciendo que Dios nos ha dado la oportunidad de cultivar la felicidad nosotros mismos, igual que nos ha dado la oportunidad de cultivar las vides para hacer vino. La uva te la dan, la uva viene dada. El vino te lo tienes que trabajar tú, te lo tienes que currar tú. Pues esto es igual. La idea de la felicidad Es lo mismo. Cada uno es responsable de construir su propia felicidad. No te la sirven en bandeja, te lo tienes que currar tú. Esa idea, esa idea de felicidad como proyecto individual, esa idea tan americana también, la compartían personas como el economista Adam Smith. Y es, por supuesto, una de las piedras angulares de la mentalidad capitalista y de la mentalidad liberal.

19:21 Pero no todo el mundo estuvo de acuerdo con esta idea. Surgió una corriente que cuestionó esta idea tan individualista. Engels, admirador de Karl Marx, razonaba que el ser humano había perdido su alma, había perdido su conciencia colectiva precisamente por culpa de lo que llamó la brutal individualidad. Para los comunistas, esa búsqueda egoísta del interés propio nos incapacitaba, nos volvía indiferentes a los demás. De hecho, está escrito en la gran enciclopedia soviética, en las sociedades de clases, el deseo de felicidad de los poderosos siempre aplasta la de los oprimidos.

20:07 Por eso decían que la felicidad verdadera sólo podría llegar volviendo a la comunidad, a una sociedad sin clases y a recuperar esa conciencia compartida. Son dos maneras de ver La misma idea, la idea de felicidad. Y fíjate qué debate tan vigente nos deja la historia y un debate sin resolver.¿ La felicidad es algo que cada uno se construye solo o algo que solamente aparece cuando cuidamos a toda la comunidad? Franklin nos diría que la atrapásemos nosotros. Engels nos diría que no puede haber felicidad propia mientras el de al lado esté sufriendo. No lo sé, eso te lo dejo a ti. La verdad, como casi siempre, probablemente esté en algún punto entre los dos extremos. Y hasta aquí nuestro viaje por 25 siglos. Déjame recoger las ideas en 30 segundos. Grecia. La felicidad pasó de ser cosa de los dioses y de la suerte a ser algo que la razón humana podía perseguir. Edad Media. de la desesperación, de esa desesperación de que son felices los que no nacen, saltamos a la dignidad del hombre del renacimiento. La ilustración baja el paraíso del cielo a la tierra y convierte esa felicidad en un derecho. Luego llega el romanticismo, que descubre que la tristeza también tiene un sentido y que a veces la felicidad nace después de haber sentido esa tristeza. Y,

21:41 por último, llegamos a ese gran duelo todavía en parte abierto, la felicidad como proyecto individual, del capitalista, de Franklin, frente a esa felicidad colectiva que nos habla Engels o que nos habla Marx.¿ Y qué nos llevamos de todo esto para poder vivir mejor hoy?¿ Por qué lo he traído al podcast? Para mí, tres cosas valiosísimas. La primera, la idea de felicidad que tienes en la cabeza no es la verdadera idea de felicidad. Es en buena parte una herencia cultural. Eso que sientes como un mandato de debería ser feliz, debería ser feliz todo el tiempo, en realidad no es una ley natural. Es una idea de hace apenas dos siglos que alguien decidió.¿ Y por qué es importante esto? Porque saberlo te da más libertad y puedes elegir conscientemente qué significa la felicidad para ti y qué no significa la felicidad para ti en lugar de tragarte la versión que nos quieren vender. Y segunda idea, que esa presión moderna de que tienes que ser feliz paradójicamente puede hacerte infeliz. Se lo vimos ya a lo romántico, ¿verdad?

22:52 Como hablamos ya en el episodio del zen, perseguir la felicidad perfecta a la fuerza es perseguir un imposible. Por tanto, a veces, soltar esa obligación de ser feliz es el primer paso para estar feliz. Y la tercera idea que me llevo es que quizá Frankl tenía razón en algo. La felicidad no te la van a entregar en bandeja. La felicidad la vas a tener que cultivar como el vino. Pero quizá Engels también tenía su parte de razón, que esa felicidad se cultiva mejor en compañía, se cultiva mejor mirando también por los demás. Quizás ese es el punto intermedio entre ambas maneras de ver el mundo y entre ambas maneras de ver la vida y la idea de felicidad.

23:33 Mi reto para hoy, hazte una sola pregunta.¿ Mi idea de felicidad es de verdad mía o me la han pasado la cultura, la publicidad las redes sociales... tampoco quiero que las respondas... hoy solamente por una vez... mira tu propia idea de felicidad... desde fuera... como hemos mirado hoy... la idea de felicidad... que ha ido cambiando durante... durante los siglos... porque la primera persona... que puede redefinir... o definir tu felicidad... eres tú... bueno, si te ha gustado este viaje... Te pido que lo compartas con alguien curioso.

24:17 Te pido también que te suscribas para no perderte los próximos episodios y que me dejes una valoración, si puedes. Nos escuchamos de nuevo muy pronto. Cuídate, cultiva tu propia felicidad, la tuya, no la de otros. Lee mucho y sobre todo da el siguiente paso hoy mismo. Te mando un abrazo enorme y nos vemos en el próximo episodio. Hasta entonces, disfruta. Adiós.