525 - Recupera el mando de tu propia cabeza
Aguantas 47 segundos mirando una sola cosa antes de saltar a otra. Y no, no es porque te falte voluntad.
Este episodio te quita de encima la culpa y te da estrategia: entender por qué llegas reventado al final del día y cómo recuperar el asiento del conductor de tu propia cabeza. Lo guía Gloria Mark, la científica que lleva décadas midiendo con cronómetro cómo nos distraemos, y que demuestra que peleas contra un ejército de ingenieros diseñado para que no sueltes la pantalla. Verás por qué los descansos "tontos" son medicina y no pereza, por qué la multitarea no existe, y una pregunta de medio segundo que empieza a devolverte la libertad.
La próxima vez que abras esa app en automático, ¿sabrías decir qué vienes a buscar?
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0:00 Hola a todos y bienvenidos a Ideas para Vivir Mejor. Yo soy Eugenio Payá y hoy vengo a contarte algo que te va a parecer incómodo. Porque va de ti, va de mÃ, va de nuestra cabeza y de quién manda en esa cabeza ahora mismo. Mira la pregunta que hay en pantalla y respóndela sinceramente.¿ Cuántas veces has cogido hoy el teléfono? ¿10, 50, 100? No lo sabes. No lo sabes. Y eso ya te dice algo. Ese gesto, el de estirar la mano hacia el móvil sin pensarlo, ese gesto ya no lo decidimos nosotros del todo. Ya lo decide otro.
0:40 Lo deciden las empresas que han invertido miles de millones para quedarse con lo más valioso que tenemos. Que no es nuestro dinero, es nuestra atención. Y aquà está el drama, amigos, amigas. Nos hemos creÃdo que eso es culpa nuestra. Nos hemos creÃdo que somos unos vagos o que somos unos blandos o que nos falta voluntad. Mentira, mentira. Y este libro nos demuestra por qué. El libro de hoy lo firma una de las personas que más sabe de esto en el mundo, Gloria Mark. Gloria Mark es una cientÃfica que lleva años estudiando nuestra relación con las pantallas. Décadas metiendo cronómetro a cómo trabajamos, a cómo nos distraemos y a cómo nos agotamos. Y lo que ha descubierto te va a abrir los ojos. Pero, lo importante, este episodio no es un episodio de productividad. Aquà el objetivo no es exprimirte para que rindas más y para que produzcas más.
1:40 Aquà el objetivo es ayudarte a recuperar tu cabeza para que tengas más bienestar, para que vivas más tranquilo, para que seas más dueño de ti, que es algo muy distinto, muy distinto. Vamos a empezar mirando el problema de frente. Y con números, que los números normalmente no mienten. Gloria Mark y su equipo hicieron algo muy interesante. En lugar de preguntarle a la gente, en lugar de hacer una encuesta y preguntarles si se distraen o no se distraen, porque, como sabrás, en esa respuesta todos mentimos, los observaron con un cronómetro en la mano, en su trabajo, y iban anotando cada vez que esas personas cambiaban de tarea. Y lo que encontraron es para preocuparse. 47 segundos, lo ves en pantalla. Hace 20 años, una persona aguantaba delante de una pantalla concentrada en una cosa alrededor de dos minutos y medio antes de saltar a otra. Ya era poco. Pero es que, años más tarde, esa cifra se ha desplomado a 47 segundos. 47 segundos, menos de un minuto.¿ Eso es de media? Todo el tiempo que aguantamos hoy mirando una sola cosa antes de que nuestra cabeza salte a otra.
2:58 Te lo digo porque en ese tiempo, en este tiempo que ya me estás escuchando, que probablemente llevamos ya, no sé cuánto llevamos, pero seguramente más de dos o tres minutos, seguramente ya has tenido la tentación de haberte querido escapar varias veces. O a lo mejor lo has hecho incluso. Pero la cosa no acaba ahÃ. Hay un segundo dato que creo que es todavÃa peor. Cuando algo te interrumpe en mitad de una tarea importante... ya sea una llamada, ya sea un mensaje, lo que sea,¿ cuánto crees que tardamos en volver a lo que estábamos haciendo?¿ Un minuto, dos minutos? No, lo ves aquà en pantalla, en la diapositiva.¿ Tardas 25 minutos? 25. Es decir, una interrupción de 10 segundos te cuesta varios minutos. Ahora, echa la cuenta de cuántas interrupciones tienes tú en una mañana cualquiera y entenderás por qué llegas a la hora de comer exhausto y sin haber podido terminar casi nada.¿ Y por qué nos agota tanto?
4:04 Cada vez que cambiamos de tarea, nuestro cerebro no lo hace gratis. Tiene que desmontar lo que estaba haciendo y montar lo nuevo. Es como cambiar de marcha en un coche, pero a lo bestia, cientos de veces al dÃa. Y cada cambio nos cuesta combustible mental. Combustible que, atención, no es infinito. Tenemos un depósito y nos pasamos el dÃa vaciando ese depósito a base de saltos de 47 segundos. Por eso, no es que seas vago, sino que estás cansado, porque has gastado mucha de toda esa gasolina cognitiva en cambiar de marcha, entonces no te queda gasolina para vivir. Ese cansancio raro del final del dÃa, ese sentirnos quemados sin un motivo aparente, tiene nombre y tiene causa, y empieza por aquÃ. Otra idea. Esta te va a quitar un peso de encima porque viene a desmontar otra de las mentiras que nos han vendido. Escucha. Nos han metido en la cabeza que concentrarse es lo único que vale. Que el ideal es estar enchufado, estar a tope, foco láser, ocho horas seguidas y que todo lo demás, despistarte, descansar, hacer el tonto un rato, todo eso es tiempo perdido y es debilidad y es fracaso. Y eso es falso.
5:23 Y la ciencia... Lo demuestra. Resulta que no tenemos una atención. Como ves en pantalla, tenemos varios estados de atención y cada uno sirve para algo. Te los pinto con dos preguntas muy sencillas.¿ Esto que hago me engancha?¿ Y esto que hago me reta? Y según las combines, te sale un estado distinto. Cuando algo te engancha y te reta a la vez, ese proyecto que te importa, ese proyecto que está justo en el nivel que tiene que estar, ahà estás en concentración plena. Maravilloso. pero no se puede vivir ahÃ. Cuando algo te engancha, pero no te reta nada, como por ejemplo, deslizar el dedito por el móvil o jugar a un jueguecito tonto o ver una serie boba, entramos en lo que se llama modo rutina, modo mecánico.
6:10 Y aquà viene lo importante. Ese modo es bueno para ti. Es un respiro. Y luego están los otros cuadrantes que ves aquÃ. El aburrimiento, que ni te engancha y que tampoco te reta, y la frustración, que te reta, pero que no te engancha. Que son los dos estados que conviene que gestionemos.¿ Y por qué te quito ese peso de encima? Porque, como te decÃa, no podemos estar concentrados todo el dÃa porque es biológicamente imposible. Esa concentración gasta muchÃsima gasolina y nuestro depósito se vacÃa. Asà que necesitas descansos, sà o sÃ. Y esos ratos de modo mecánico de hacer una tarea facilita, de hacer una tarea que no sea un reto, te recargan y te ponen de mejor humor.
7:02 La gente en general es más feliz haciendo algo mecánico y relajado que en plena concentración y bajo presión. Ese ratito tonto que haces y por el que te sientes culpable resulta que es casi medicinal. Lo que tienes que aprender no es a concentrarte más, es a surfear tus propios ritmos. Es decir, a saber cuándo tienes que apretar y cuándo tienes que soltar. Y te lo aterrizo para que esto lo apliques desde mañana. Tu cabeza no rinde igual a todas horas. Hay franjas del dÃa en las que vas a estar afiladÃsimo y franjas en las que vas a estar espeso. Por ejemplo, el tÃpico bajón que nos da después de comer. Pues deja de pelearte con eso.
7:44 Deja de intentar hacer la tarea más difÃcil del mundo justo cuando tu cerebro te está pidiendo una siesta. Coloca lo difÃcil en tus horas buenas y coloca lo mecánico en tus horas flojas. Trabaja con tu biologÃa en lugar de contra tu biologÃa. Eso, solamente eso, ya va a mejorar tus dÃas. Otra idea. Y agárrate porque aquà a lo mejor viene un giro que no te esperas. Llevamos toda la vida quejándonos de las distracciones de fuera. El compañero pesado, el teléfono que suena... Bueno... el que más te interrumpe eres tú. Eres tú. Tú. Resulta que casi la mitad de las veces que tu atención se va a pasear, no hay ningún culpable fuera. Nadie te ha llamado, no te ha sonado nada, eres tú, solito, que en mitad de algo importante, de repente, sin venir a cuento, sientes la urgencia de mirar el móvil. O te asalta una pregunta absurda que tienes que buscar ya mismo. O te acuerdas de golpe de que tienes que pedir cita en el dentista. Claro que te suena. Nos suena a todos.
8:49 Nos interrumpimos nosotros solos. Somos nuestros propios saboteadores.¿ Y por qué lo hacemos? Porque trabajar concentrado cansa y nuestra cabeza busca vÃas de escape. Ese mirar el móvil es en el fondo una pequeña válvula de alivio. Y a veces está bien, pero muchas veces esa válvula te mete de cabeza en un agujero negro del que sales media hora después y sales además mucho peor de lo que has entrado. Y hay otro dato que tienes que escuchar. La multitarea no existe. No existe. Escúchame. Eso de que yo puedo hacer varias cosas a la vez es mentira. Salvo que una de las dos cosas sea totalmente automática. Como, por ejemplo, andar.
9:32 Es decir, tú puedes andar y hablar perfectamente. O andar y mascar chicle. Pero si las dos cosas exigen que pienses, es decir, escribir un correo mientras estás en una reunión, por ejemplo, tu cerebro no las va a hacer a la vez. Lo que hace es Saltar a toda velocidad de una tarea a otra y volver y saltar otra vez. Y cada salto, como ya te he dicho, te cuesta gasolina. Asà que cuando crees que estás haciendo dos cosas a la vez, en realidad lo que estás haciendo es las dos cosas mal y te estás agotando el doble. La multitarea no es un superpoder, olvÃdate. Es la forma más rápida de fundirte el depósito de gasolina mental. El autocontrol también, esa fuerza de voluntad para... resistirte, por ejemplo, al móvil o a cualquier otra distracción. Ese autocontrol no es infinito, es como un músculo. Si lo usas todo el dÃa y diciéndote que no, que aguantes, que resistas, pues llega un momento en el que el músculo se agota y deja de responder. Por eso a las 6 de la tarde te tiras en el sofá a hacer scroll y apenas opones resistencia. No es que seas más débil por la tarde, es que ya has gastado todo el músculo de tu voluntad durante todo el dÃa. Y entender eso cambia las cosas, porque significa que la solución no es tener más fuerza de voluntad, que es algo que se termina, sino algo más inteligente, algo que vamos a ver ahora. Precisamente esta idea, que es la que más rabia te va a dar, pero también la que vas a encontrar seguramente más liberadora,
11:05 porque vamos a quitarnos de encima la culpa. Te han hecho creer que si te distraes es porque te falta disciplina y que es un defecto tuyo, un defecto de tu carácter, y eso es falso y es cruel¿ por qué? porque ignora una verdad enorme y es que nosotros estamos librando una pelea completamente desigual al otro lado del ring no hay un enemigo cualquiera tienes a los ingenieros más brillantes de este mundo con los ordenadores más potentes que existen dedicados en cuerpo y alma a una sola cosa a que no sueltes la pantalla y tú contra eso con tu pobre fuerza de voluntad con tu músculo cansado no puedes No es una pelea justa, es una auténtica carnicerÃa.
11:50 Y te explico cómo nos ganan porque entenderlo ya es empezar a defenderte. Internet engancha por una razón, porque está hecho a imagen y semejanza de nuestra mente. Tu cabeza funciona por asociación, saltando de una idea a otra. Pues los enlaces, el scroll infinito, hacen exactamente eso. Te dejan saltar de recompensa en recompensa. ¡Oh, qué interesante! ¡Oh, qué interesante! ¡Oh, qué interesante! Sin fin. Y tu cerebro, que es muy antiguo, no sabe parar. Porque está programado para buscar la siguiente recompensa y está programado para buscarla como si le fuera la vida en ello. Por eso, cada enlace, cada vÃdeo nuevo, cada post, es un caramelito para una parte muy primitiva de nosotros. Pero hay más. Estas empresas te estudian. recopilan datos de todo lo que haces, de lo que miras, de lo que te para, de lo que te enfada, y con eso predicen qué te va a hacer clic antes de que tú lo sepas. Te conocen, en algunos casos, mejor de lo que te conoces a ti mismo.¿ Y qué tipo de contenido te ponen delante? Pues el que más te remueve por dentro, lo que más te indigna, lo que más te asusta, lo que más te escandaliza, porque lo que te altera te retiene, te retiene. La calma no te retiene, la rabia sÃ. Por eso sales de las redes sociales a veces enfadado y no sabes por qué. No es casualidad. Están diseñadas para eso. Y todo eso no es solamente el móvil. Es hasta las pelÃculas.
13:23 Hasta las pelÃculas hoy en dÃa se montan con cortes cada pocos segundos al doble de velocidad que hace 40 años. El mundo entero se ha acelerado para encajar en nuestra atención que está rota y a la vez la rompe más y la sigue rompiendo más. Asà que escúchame, y quédate con esto que te cueste concentrarte no te convierte en un fracasado te convierte en una persona normal que está peleando con sus guantecitos de boxeo contra un ejército y eso no se arregla echándote la culpa se arregla teniendo una estrategia que es lo que te voy a explicar ahora cómo vamos a recuperar el mando vamos a las soluciones porque después de todo lo que te he contado Oye, tampoco quiero que pienses que estamos vendidos y que no hay nada que hacer. No estamos vendidos. Te explico por qué. Los psicólogos tienen una idea para esto que se llama más o menos determinismo blando. Esto suena a que es un rollo, pero está bastante bien. Significa que todo ese condicionamiento, toda esa manipulación te moldea, pero no te determina del todo. Que sÃ, que el rÃo te arrastra, pero que tú todavÃa puedes remar. No tienes el control total, eso es mentira. pero tampoco eres una marioneta.
14:36 Tienes un margen pequeño, pero un margen real. Y todo el juego consiste en ir agrandando ese margen.¿ Y cómo se empieza? Dándote cuenta, volviéndote consciente de las cosas que haces en el momento en el que las haces. Te doy la herramienta concreta. Una pregunta. Antes de abrir esa aplicación que abres mil veces al dÃa, te paras medio segundo y te preguntas¿ Qué vengo a buscar aquÃ? Y cuando lleves un rato dentro,¿ cuánto tiempo llevo?¿ Qué estoy sacando de esto? Parece una tonterÃa, pero no lo es, porque esa pregunta mete una cuña de conciencia entre el impulso y el acto. Y en esa cuña, que al final es medio segundo, ese, oye,¿ qué estoy haciendo? Ahà es donde a lo mejor puedes recuperar tu libertad. Y cada vez que te hagas esa pregunta tan tonta,¿ qué vengo a buscar aquÃ? Entrenas el músculo. Y la próxima vez será... un poquito más fácil. Y luego, estrategia pura.
15:36 Ya te he dicho que tenemos horas buenas y horas malas. Pues usa eso a tu favor. Lo difÃcil, ponlo a tus horas buenas. Y lo mecánico, a tus horas malas. Y los descansos, no te los tomes a lo loco. Programalos en tus momentos más flojos. Y aún mejor, en una pausa natural, cuando terminas de hacer algo, cuando cierras un capÃtulo, cuando terminas un correo. Y ponle una alarma de vuelta. El problema del descanso es... No saber salir del descanso. Asà que cuando te metas en el jueguecito o en las redes, déjalo enganchado a algo que te obligue a volver. Justo antes de una llamada, por ejemplo, descansas 10 minutos, suena la llamada y sales solo. No intentes resistir la tentación a pelo porque esa fuerza de voluntad se agota. Tienes que ser más listo que esa tentación.
16:29 La solución no es desconectarte y tirar el móvil por la ventana, que si lo quieres hacer está fenomenal. Pero a veces no es posible y tampoco es la idea del libro. No tienes que borrar el jueguecito ni siquiera si no quieres. La meta no es derrotar a nuestros teléfonos o a nuestros aparatos. Es volvernos un poquito más listos que esos teléfonos que llaman smartphones. Pues vamos a ser un poquito más smart que los teléfonos. Se trata de que recuperemos el asiento del conductor, de que volvamos a decidir nosotros, cuando miramos, qué miramos y para qué lo miramos. Volver a ser dueños de nuestra propia cabeza.
17:13 Déjame que recopile un poco las ideas principales que te he contado. Primero, tu atención se ha hecho añicos. Vamos saltando cada 47 segundos y eso nos agota porque cada salto nos cuesta combustible mental. No hay una sola atención. Concentrarse no es lo único válido y los descansos mecánicos son medicina, no es un tema de pereza. Tercero, el que más te interrumpe eres tú. La multitarea es un mito y la fuerza de voluntad se va agotando como un músculo. No es culpa tuya, estás peleando contra un ejército que te conoce mejor que tú, asà que quÃtate la culpa de encima.¿ Cómo recuperas el mando?¿ A base de voluntad? No, a base de conciencia y estrategia. Tú no eres débil.
17:58 Estás desbordado por un sistema que está diseñado precisamente para eso. Para desbordarte. Y en cuanto entiendes que esta es una guerra injusta y amañada, vas a dejar de culparte y vas a empezar a defenderte. A defenderte con cabeza. Porque resulta que sà que tenemos un margen muy pequeño, pero un margen nuestro. Mi reto para hoy es el siguiente. Durante estos dÃas, una sola vez al dÃa... antes de abrir esa aplicación que hables en piloto automático, te paras medio segundo y te preguntas¿ qué estás yendo a buscar en esa aplicación?¿ Qué vengo a buscar aquÃ? Nada más.
18:39 Ni siquiera te pido que la cierres, ni siquiera te pido que te resistas, por supuesto no te pido que tires el móvil, solamente que te hagas esa pregunta. Esa cuñita de medio segundo entre el impulso y el clic puede ser el principio de tu libertad. Por supuesto, si sientes que tu relación con las pantallas se te ha ido de las manos de verdad, por ejemplo, que te quita el sueño o que te ha aislado de los demás o que ya no puedes parar, aquà no estamos hablando solo de atención. Es algo que merece la mano de un profesional. Asà que pedir ayuda si lo necesitas también es recomendable y recuperar el mando de tu vida. Y bueno, si te ha gustado el episodio, pues compártelo con alguien que viva pegado al móvil. Todos conocemos a más de uno que está en esa situación. SuscrÃbete para no perderte los próximos episodios y déjame una valoración que me va a ayudar muchÃsimo. Nos escuchamos muy pronto. CuÃdate.
19:34 Levanta la vista de la pantalla de vez en cuando. Lee mucho. Tienes mis libros en Amazon. Te dejo su enlace en la descripción de este episodio por si les quieres echar un vistazo sin ningún compromiso. Y sobre todo, como te digo siempre, da el siguiente paso hoy mismo.¡ Un abrazo enorme! ¡Adiós!
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