July 24, 2026

540 - Por qué cuando te esfuerzas por agradar consigues justo lo contrario

540 - Por qué cuando te esfuerzas por agradar consigues justo lo contrario
540 - Por qué cuando te esfuerzas por agradar consigues justo lo contrario
Ideas para vivir mejor
540 - Por qué cuando te esfuerzas por agradar consigues justo lo contrario

Cuanto más te esfuerzas en agradar, peor caes ¿Por qué pasa esto? A partir de Las 11 leyes de la simpatía, de Michelle Tillis Lederman, aprendemos por qué el objetivo con el que entras a una conversación la estropea antes de empezar, por qué la...

Cuanto más te esfuerzas en agradar, peor caes ¿Por qué pasa esto?

A partir de Las 11 leyes de la simpatía, de Michelle Tillis Lederman, aprendemos por qué el objetivo con el que entras a una conversación la estropea antes de empezar, por qué la máscara siempre se nota, y las preguntas exactas que convierten una charla en una conversación. Todo pensado para alguien con poco tiempo y con relaciones que le importan: pareja, equipo, familia, clientes.

Si hay alguien con quien las conversaciones se te han vuelto tibias, aquí tienes por dónde empezar esta semana.

Si este episodio te ha gustado, no te quedes solo en la escucha.
El siguiente paso es pasar de escuchar a aplicar.

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0:01 Hay una escena que veo que se repite muchísimo. Entras en una sala en la que apenas conoces a nadie y tomas una decisión. Dices, hoy voy a caer bien a la gente. Y empiezas a sonreír mucho y dices que sí a cosas que te parecen que deberías contestar que no. Buscas hacer comentarios ingeniosos y sales de allí agotado, con la sensación de, en realidad, no haber conectado con nadie. Y hoy quiero contarte a través de un libro... por qué pasa eso y por qué la persona que de verdad cae bien ese día es con toda seguridad la que no intenta caer bien. Esto es Ideas para Vivir Mejor, este es el podcast donde cogemos un libro, le quitamos toda la paja y nos quedamos con las herramientas que tú vas a poder aplicar desde hoy mismo. Y el episodio que te traigo hoy pues es para ti si alguna vez has salido de una comida de trabajo con la boca seca de hablar y la sensación de no haber dicho absolutamente nada o si te descubres a ti mismo ensayando mentalmente una frase para soltarla en el momento adecuado, o si en las reuniones familiares o con amigos te oyes a ti mismo hablando con una voz que en realidad no es la tuya, o si simplemente te gustaría caer mejor y no sabes muy bien qué es lo que estás haciendo mal para no caerle bien a más gente.

1:20 El libro es Las once leyes de la simpatía. Está escrito por Michelle Tillis Lederman y En el texto original, que está en inglés, no sé si en castellano también está, nos da 11 leyes. Autenticidad, autoimagen, percepción, energía, curiosidad, escucha, semejanza, memoria emocional, familiaridad, generosidad y paciencia. Te lo voy a contar uno a uno, no te preocupes. Lo que quiero hacer es irte destilando la idea que hay debajo de cada una de ellas. La tesis del libro es relativamente sencilla. Nos dice que caer bien no es algo que nosotros tenemos que hacer frente a la otra persona, sino que es algo que tiene que suceder dentro de esa otra persona cuando dejas de administrarte a ti mismo y empiezas a atender a esa otra persona. Esto, si lo piensas, es un giro de 180 grados respecto a cómo lo solemos vivir todos nosotros. Tratamos la simpatía como si fuera una emisión de nosotros hacia los demás, como si fuera algo que sale de mí hacia afuera. Una sonrisa, una anécdota, una manera de contar las cosas. Y por eso la estamos trabajando como si estuviéramos trabajando el escaparate de una tienda.

2:38 Elegimos qué cosas se ven, qué cosas se esconden y en qué orden colocamos las cosas. Pero la verdadera simpatía es más bien recepción, no es emisión. No depende de lo bien que tú te presentes, sino de cómo se siente el otro cuando está contigo.¿ Y qué es lo que hace sentir bien a cualquier ser humano en cualquier país y a cualquier edad? Pues notar que alguien tiene interés en él y que no está esperando su turno para hablar. Entonces, cuanto más te concentres en caer bien, menos atención te va a quedar para la única cosa que puede hacer que caigas bien. Es como si intentas dormirte esforzándote por dormir. El esfuerzo es exactamente lo que te impide dormir. Y hay una segunda capa que a mí es la que me parece más interesante. Cuando nos esforzamos en gustar, nos ponemos una máscara. Y esa máscara se ve. Siempre. Siempre. Esa máscara se ve. La gente no sabe lo que falla, pero nota que hay algo que falla. Y entonces dice eso de esta persona me parece un poco falsa. Así que el episodio de hoy va de dos cosas. De quitarte la máscara, que es lo que te libera atención y de usar esa atención que has liberado en la persona que tienes delante, que es lo que la va a hacer sentir bien. Vamos, todo esto vamos a verlo por partes. La primera idea

4:08 que viene en el libro y que te quiero contar es que el objetivo estropea el encuentro. Déjame explicarte esto porque esto es lo que tenemos que entender antes que ninguna otra cosa. Mira, casi todos entramos en las conversaciones juntos que nos importan, no en las conversaciones triviales, en las importantes, con un objetivo. Esto es algo muy humano. Quieres caer bien a tu suegro, a tu suegra. Quieres que ese cliente se quede contigo. Quieres que esa persona del sector te tenga en el radar por si algún día tal. Y en cuanto hay un objetivo, hay un cálculo. Y en cuanto hay un cálculo, esa conversación deja de ser una conversación y pasa a ser algo que gestionamos.

4:53 Y el problema es que las personas detectamos esa gestión de una manera asombrosa. No sabemos explicar por qué, pero somos capaces de oler que hay un objetivo, que la persona de enfrente está gestionando algo. Déjame ponerte un ejemplo. Imagínate en una feria de estas profesionales, se te acerca un hombre, te da la mano, te dice su nombre, te cuenta sobre su empresa... y en los primeros 20 segundos ya te ha preguntado a qué te dedicas exactamente y quién decide las compras en tu departamento. Es una persona muy amable, sonríe, no te hace nada objetivamente reprochable, pero tú ya has visto el cálculo. Este señor no está hablando conmigo, este señor está pasando por mí. Le has dado la información y obviamente te vas a ir en cuanto puedas. Claro, imagínate la situación, la misma feria profesional, se te acerca otra persona, y te hace un chiste sobre lo malo que está el café, o te pregunta si es tu primera vez aquí, y luego cuando surge espontáneamente el decirle a qué te dedicas, se queda un momento callado y te dice, oye, espera, esto me interesa,¿ cómo se hace esto? Y le interesa de verdad, se nota porque repregunta, se nota en que no está mirando alrededor mientras hablas. De esa segunda persona te vas a acordar, y si dentro de seis meses necesitas algo de él, pues vas a pensar en él antes que en nadie. Fíjate, lo irónico que es esto, el que no va por el resultado es el que se lleva el resultado. Y por eso el libro insiste mucho en esto, que el

6:24 objetivo no es conseguir, que el objetivo es conectar. Un objetivo concreto en tu cabeza va a estrechar tu nivel de atención y te va a hacer escuchar solamente lo que sirve para ese objetivo y te va a hacer descartar todo lo demás. Te va a hacer descartar justo ese punto en el que te podrías encontrar con la persona.¿ Cómo aplicamos esto? Antes de entrar en una conversación que nos importe, no te preguntes qué puedes sacar de esa conversación, sino qué cosas hay aquí que me interesen de verdad. A lo mejor te parece que es lo mismo, pero no lo es. La primera pregunta te va a poner a vender y la segunda te va a poner a mirar.

7:10 Y mirar Es algo que podemos hacer gratis, que no cansa al otro y que es lo único capaz de producir el efecto que tú buscabas con la primera pregunta. Y hay un beneficio secundario también aparte de este. Cuando sueltas el objetivo, se te quita el miedo. El miedo a las conversaciones nuevas en realidad casi nunca es miedo a la gente. Es miedo a fracasar en una misión que tú mismo te has puesto. Entonces, si no hay misión, No hay fracaso posible, solamente habrá una conversación que puede salir mejor o peor sin más.¿ Cuál es la segunda idea? La máscara que llevamos pesa y además esa máscara se ve.

7:54 Por tanto,¿ de qué estamos hablando aquí? De algo que es la ley madre de todo el libro, la autenticidad. Ser auténtico. Ya sé que suena un poco a frase de taza, así que déjame aterrizarlo de una manera muy práctica.¿ Cómo sabes si estás siendo tú o no? por el cansancio, esa es la señal, cuando eres tú no te enteras, no te cansas, es tan natural que ni lo notas, igual que no notas la postura de tu mano cuando coges un vaso, cuando no eres tú sabes perfectamente que no estás siendo tú, porque estás incómodo, estás pendiente de ti y terminas reventado por una conversación de media hora que no ha tenido ninguna dificultad objetiva, Y ese agotamiento no viene de hablar. Ese agotamiento viene de sostener una versión de ti mismo que consume una cantidad de energía enorme.

8:45 Y esa energía, por cierto, sale de la misma cuenta corriente que la atención. Por eso el que va disfrazado y no es el mismo no escucha a los demás. Porque no le queda presupuesto para escuchar a los demás. No puede llevar la máscara y además escuchar a los demás. Es imposible.¿ Por qué se nota la máscara? porque no estás comunicando por un canal, sino que estás comunicando por tres a la vez. El libro lo llama las tres V. Lo verbal, que son las palabras que dices, lo vocal, que es el tono con el que las dices, y lo visual, que es tu cuerpo mientras las dices. Entonces, el libro cita a un psicólogo, Albert Meravian, que tiene otro libro que se llama Silent Messages, que... Reparte el agrado total de esta manera. Fíjate, un 7% verbal, un 38% vocal y un 55% visual. Quédate con la proporción.

9:42 Las palabras, que son lo único que tú controlas conscientemente, son una parte pequeñísima. Todo lo demás va por canales que no podemos falsificar. Imagínate que tu cuñado te enseña su coche nuevo. Tú le dices que es fantástico, que qué pasada, que te ha quedado genial, esas palabras son impecables, pero el tono a lo mejor ha salido un poco más alto de lo normal, lo has dicho de una forma, o a lo mejor lo has dicho girándote hacia la puerta. Tu cuñado no va a analizar nada de eso, pero se va a quedar con una sensación que no va a saber explicar. Y esa sensación es precisamente la que va a recordar, no la frase. Y esto, por cierto, funciona en los dos sentidos. Si lo que dices es verdad, esas tres opciones, Uves, acuérdate, se van a alinear solas.

10:30 No tienes que trabajar el lenguaje corporal, no tienes que ensayar la sonrisa, no tienes que preocuparte de dónde pones las manos. Todo ese esfuerzo de manual de ventas de los años 90 desaparece. Hay que ser coherente. Y solamente puedes ser coherente si dices las cosas que de verdad estás pensando y que estás sintiendo. Claro, tú me dirás,¿ y cuando la persona no me cae bien, miento o tengo que ser borde? El libro nos dice que ninguna de las dos. Lo que nos propone el libro es fabricar aprecio. Fabricar aprecio. Mirar a esa persona con la mirada limpia y buscar una cosa que puedas apreciar de esa persona. Una.

11:14 Puede ser algo que hace mejor que tú. Puede ser que entiendas de dónde viene. Puede ser algo muy pequeño. Pero algo que realmente te guste de esa persona. Seguro que hay algo que sea una cosa. Imagínate... Típico caso de la comunidad de vecinos en la que hay un señor que interrumpe, que lo sabe todo y que discute por 20 euros de derrama. Es agotador. Y un día descubres que también es la persona que lleva 15 años peleándose por poner un paso de peatones y que además lo consiguió. A lo mejor no te cae mejor por eso, pero hay algo real ahora que puedes respetar. En la siguiente reunión ya no vas a tener que fingir nada. Esa pequeña dosis que tienes es auténtica y eso ya va a cambiar. cómo tú te comportas y cómo tú hablas y cómo tú reaccionas ante esa persona. Esto es un truco.

12:03 Al final, como no puedes controlar tus tres Vs, lo único que puedes hacer es cambiar lo que sientes de verdad. Y lo que sientes cambia cuando cambia lo que miras, cuando aprendes algo positivo de esa persona. Y hay todavía una capa más honda, la capa de la autoimagen. Porque claro, tus tres Vs no solamente delatan lo que piensas del otro, delatan también lo que piensas de ti mismo. Si tú entras en una sala convencido de que no pintas nada allí, pues no va a hacer falta que lo digas porque le va a decir tu forma de sentarte en el borde de la silla, tu voz baja, tu manera de pedir perdón cada vez que hablas. Nadie va a leer tu pensamiento, pero todo el mundo lo va a notar.

12:45 Y eso tiene arreglo.¿ Cómo lo arreglamos?¿ Repitiéndonos frases motivadoras delante del espejo? No. Lo arreglamos cambiando cómo nos describimos cuando nadie nos oye. Si tú dices que eres un desastre con los nombres, pues vas a entrar en cada presentación ya pensando que eres un desastre con los nombres y va a ser un desastre, no te vas a acordar de ninguno. Pero si dices que te cuesta retener los nombres así que los preguntas dos veces, pues ya entras con un procedimiento y con un plan.¿ Es lo mismo? Pero una cosa la cuentas de una manera que te perjudica y otra de una manera que te beneficia. Y esa diferencia sale por los tres canales, por las tres Vs, sin que tú puedas hacer nada por ello. Y otra cosa, los sitios donde no puedes ser tú, mejor no ir.

13:33 Todos tenemos eventos de dos tipos. Eventos a los que vamos porque queremos y eventos a los que vamos porque hay que ir. Y de esos segundos, una parte muy importante son evitables. Y no los evitamos por pura inercia. Esa cena a la que vamos todos los años sabiendo que vamos a estar mirando el reloj desde el segundo plato. O esa reunión de 30 personas donde tú no pintas nada y todo el mundo sabe que tú no pintas nada. Revisa esa lista y quita cosas. Y lo que no puedas quitar, pues intenta convertirlo en otra cosa. Busca dentro de ese evento una cosa concreta a la que sí te apetezca ir. O ve con alguien. O siéntate al lado de la única persona que te interese. O quédate una hora en vez de quedarte tres. Tienes que evitar ponerte en situaciones donde no puedas ser tú. Es mejor que te pongas en situaciones donde puedas ser tú que que aprendas a fingir. Eso es mucho más complicado. Tercera idea.

14:34 La curiosidad no es un don. No es un don. Es una técnica. Mucha gente se define como tímida y esas personas en realidad no son tímidas. en realidad lo que pasa es que tienen un problema de repertorio. Se quedan en blanco, no saben qué decir y entonces piensan que no valen para esto. Pero fíjate lo que hay debajo de esa persona que piensa o que dice que no sabe qué decir. Es la creencia de que la conversación depende de que tú aportes algo interesante. La conversación no depende de eso. La conversación depende de que tú preguntes algo interesante. La curiosidad es la salida de emergencia universal.

15:14 Si no sabes qué decir, no digas nada, simplemente pregunta. No hace falta que sea una gran pregunta. La pregunta es una puerta hacia la conversación. Y hay puertas que se abren y puertas que se cierran solas. Y esa diferencia es una diferencia técnica. Las preguntas cerradas se responden con un sí, con un no o con un dato.¿ Has venido en coche?¿ Llevas mucho en la empresa? No son preguntas malas, pero no te llevan a ningún sitio, porque cada una de ellas obliga a que tú saques la siguiente. Y por eso terminas tan cansado y con esa sensación de que estás haciendo un interrogatorio a la otra persona. Las preguntas abiertas son mucho más interesantes. Son las que empiezan por por qué, cómo, cómo es que tal, y esas preguntas obligan a la otra persona a construir una respuesta, no a devolverte un sí, un no, O un dato. Fíjate la diferencia en una sola escena. Estás en el pasillo del colegio esperando a que salgan los niños al lado de un padre con el que nunca has hablado.¿ Le podrías preguntar si su hijo va a fútbol también? Entonces te va a decir sí o no. Fin.

16:29 O le puedes preguntar¿ cómo lleváis vosotros esto de las extraescolares? Y ahí se abre todo, ¿no? Quejas, horarios, organización en casa, lo que piensas sobre presionar a los niños para que vayan a no sé qué. Has pasado del dato a la persona. Y luego hay una segunda herramienta. Esto es muy importante si quieres conversar bien. Las preguntas de sondeo. Las preguntas que no sirven para empezar, sino para profundizar. El libro nos da tres tipos. Las de aclaración. Cuando le preguntas a alguien,¿ te refieres a...? Lo que sea. Las de razón. Siento curiosidad por saber por qué piensas eso.

17:10 Y las de ampliación. Cuéntame un poquito más sobre eso. Te va a parecer una tontería, pero no lo es. Esa es la diferencia entre una conversación que avanza en horizontal, tema 1, tema 2, tema 3, tema 4, y una que baja en vertical. Y la verdadera conexión solamente surge a través de las que bajan en vertical. Imagínate, un compañero de trabajo te dice que este año no se va a ir de vacaciones. Respuesta horizontal, es que está todo carísimo. Respuesta vertical, Cuéntame.¿ Y eso cómo es que no te vas de vacaciones? A lo mejor te cuenta que su madre está mala y entonces de golpe ya no estás hablando con un compañero, estás hablando con una persona que tiene una madre enferma. Con la misma cantidad de palabras, con dos segundos más de atención. Fíjate lo poco que hace falta. No necesitas ni ser gracioso, ni tener historias que contar. ni haber viajado a sitios raros.

18:04 Necesitas solamente una pregunta para abrir y una pregunta de ampliación para profundizar. Eso es todo el arsenal y eso lo puedes aprender en una tarde.¿ Cómo llevas esto a tu semana, a tu día a día? Porque una pregunta abierta es fácil de entender y es difícil de acordarse justo en el momento en el que hace falta. Entonces, si quieres cerrar esa distancia, sabes que tienes mi comunidad de Patreon, Ideas en Acción, con ejercicios concretos de este episodio y tienes el oráculo también, el mentor virtual 24-7, para pensar contigo esa conversación que se te está atragantando. Tienes el enlace a las dos cosas en la descripción del episodio, un poquito más abajo. Cuarta idea. Aquí... Te pido que escuches porque preguntar sin escuchar es peor que no preguntar. Si preguntamos sin escuchar estamos haciendo una encuesta.

19:00 Eso es otra cosa. El libro nos da tres niveles de escucha distintos. Entonces, entender en qué nivel de escucha estamos es muy importante. El primero es la escucha hacia adentro. Oyes lo que el otro te está diciendo y lo pasas por el filtro de tu propia experiencia. Es decir, te cuenta que se ha comprado una bici y tú piensas en tu bici. Esa es la escucha por defecto, es la escucha de casi todo el mundo casi todo el tiempo. Y no está mal, no está mal, es la que encuentra lo que tenéis en común y es interesante, pero claro, tiene un límite. Si te quedas ahí, todas las conversaciones acaban volviendo a ti. El segundo nivel de escucha es la escucha hacia afuera. Y aquí el foco se va del todo al otro. En lugar de conectar lo que te está diciendo con tu vida, lo conectas con lo que sabes de su vida. Es decir, te cuenta lo de la bici y tú preguntas por qué ahora o si es por la rodilla que le han operado o qué rutas hace. Es la escucha que ayuda a descubrir. Y cada respuesta del otro te da material nuevo y por eso es las conversaciones de ese nivel no se terminan nunca. Pueden seguir y seguir y seguir.

20:11 Y luego el tercer nivel de escucha es la escucha intuitiva, que esto es lo que casi nadie hace. Es la escucha en la que no solamente escuchas las palabras, sino que escuchas el tono, la energía del otro, escuchas lo que hay debajo de las palabras. Yo qué sé, tu hermana te dice, te cuenta, mientras estáis recogiendo la mesa, que se ha apuntado a natación. Y tú escuchas hacia adentro. Yo también debería hacer algo de deporte. Escucha hacia afuera.¿ Y a qué hora vas a ir? Ahora bien, escucha intuitiva, te fijas. en que lo ha dicho con una energía que no la veías hace meses. Y entonces respondes, oye, se te ve contenta. Y ahí tu hermana levanta la vista porque acabas de nombrar algo que ella no había dicho.

20:54 Eso es lo que hace que alguien se sienta visto y se sienta importante. No la información que le estás sacando, sino el hecho de que la estás mirando de verdad. Y funciona exactamente igual en la otra dirección. Un compañero te dice, nada, todo bien, con... una voz muy plana, con los hombros caídos. Escucha intuitiva, es no tragarse eso y decir, oye, pues yo no te noto muy bien. La mitad de las veces te dirá que no es nada y la otra mitad te va a contar algo que mejor no la contaba nadie. En las dos, te acabas de convertir en alguien de fiar para esa persona. Y hay una última pieza que conecta muy bien con este tema que es la ley de la semejanza. Nos fijamos en aquello que se parece a nosotros. Esto es un atajo mental. Las cosas que conocemos nos tranquilizan y las cosas que no conocemos nos ponen en guardia. Por eso, cuando descubres algo que compartes con alguien, la conversación cambia totalmente.

21:58 Lo interesante es que esas cosas que tenemos en común con otras personas casi nunca aparecen solas. Hay que ir a buscarlas. Por eso el libro nos propone un ejercicio. Hazte una lista de todos los sitios a los que has pertenecido en tu vida. El colegio, la universidad, el pueblo, el barrio, los equipos, las academias, las empresas, yo qué sé. Todo. Es una lista para tenerla. Porque cuando la tienes presente, vas a aumentar muchísimo las probabilidades de encontrar un punto de contacto con otra persona. yo que sé, estás en el bautizo de la hija de un amigo, estás sentado al lado de una señora con la que no tienes nada que ver y en algún momento sale que ella creció en un pueblo de 300 habitantes en Zamora. Tú te acuerdas que tu abuela era de un pueblo así, no necesariamente de Zamora, pero bueno, de 300 habitantes, un pueblo pequeño.

22:51 En dos minutos a lo mejor estáis hablando de lo que es crecer sin tener a gente de tu edad cerca, o estáis hablando de las fiestas de agosto, o estáis hablando de la casa que tienes vacía y que nadie va a abrir en mucho tiempo. Y esa conversación va a ser una conversación mejor que la típica conversación que no tiene nada, que no une a las dos personas, en la que no hay nada en común.¿ Qué ha pasado? Simplemente que había un punto de contacto y que tú has ido a buscar ese punto de contacto. Ojo, Buscar el punto de contacto, buscar lo común, no es fabricarlo. Si dices que te gusta el jazz porque a la otra persona le gusta el jazz,¿ qué ha pasado? Que te has vuelto a poner la máscara y hemos deshecho todo lo que te acabo de contar. Las cosas en común se buscan, no se inventan. Y si no aparecen tampoco pasa nada, siempre queda la curiosidad y eso funciona incluso con gente que no se te parece absolutamente en nada.

23:48 Y déjame darte una última pieza. que ata todo lo anterior. El libro habla de memoria emocional. La idea es muy simple. La gente no se acuerda de lo que le dijiste. La gente se acuerda de cómo se sintió estando contigo. Todos los argumentos que tú le das a la gente se olvidan en dos días, pero la sensación que tú le has transmitido, eso se queda para siempre. Eso significa que cada conversación deja un depósito. Si alguien sale de hablar contigo un poco más ligero que como entró, un poco mejor, ese pozo se queda ahí, funcionando, sin que ninguno de los dos haga nada. Y cuando dentro de un año esa persona tenga que pensar en alguien para un proyecto, para una recomendación, para una cena, no va a repasar los méritos de todas las personas que conoce, va a repasar las sensaciones. Lo importante es cómo haces sentir a la otra persona. Por eso ser generoso parece una estrategia, pero no lo es. Presentar a dos personas que se pueden ayudar. Mandar un artículo que le viene bien a alguien. Acordarte de que esa persona tenía una entrevista y preguntarle qué tal fue. Todo eso cuesta un minuto y deja un depósito de energía enorme, enorme, enorme.

25:04 Y hazlo sin esperar retorno. En el momento en el que hagas esto, esperando un retorno, vuelves a la casilla 1 de este episodio. Estás gestionando y eso la otra persona lo va a notar. Déjame ir a lo concreto como siempre, una cosa para el día de hoy, para estos días, te pido que la hagas, coge papel o el móvil y escribe los nombres de tres personas con las que hayas coincidido en las últimas dos semanas y con las que la conversación se haya quedado a medias. Puede ser el vecino nuevo, puede ser una compañera de otro departamento, puede ser un antiguo compañero de trabajo con el que te cruzaste, alguien que has conocido en una cena, da igual.

25:45 esa persona con la que la conversación se haya quedado a medias. Y con esas tres personas haces dos cosas. La primera, a una de ellas le vas a escribir estos días, esta semana, un mensaje corto. No quiero que le pongas a ver si nos vemos, que es un mensaje muy genérico y que mucha gente usa, sino algo específico. Oye, me acordé de lo que me contaste sobre tu cambio de trabajo.¿ Cómo va eso? Ya está, no le pides nada, simplemente le preguntas. Y la segunda es que en la próxima conversación que tengas con cualquiera de esas personas, o en realidad con quien sea, te propones dos cosas muy concretas. Te propones abrir con una pregunta abierta, ¿vale? Ya sabes qué, cómo, por qué, cómo es qué. Y una pregunta de ampliación cuando el otro responda. Cuéntame un poquito más sobre eso.

26:35 Es muy sencillo. Dos frases. Esto es todo lo que te pido para estos días para que puedas aplicar este libro a tu propia vida. Y luego cuando termines, hazte una sola pregunta.¿ He salido más cansado de esa conversación o he salido con más energía? Si sales cansado de una conversación que no tiene por qué cansarte, significa que estabas sosteniendo una versión tuya que no es la real. Tenías puesta la máscara. Y esa es la información más valiosa que vas a poder sacar de ese contacto con esa persona y de este libro y de este episodio. Déjame... Cerrar volviendo al principio. Lo que te estaba contando al principio.

27:16 Con esa pregunta con la que empezamos el episodio.¿ Cómo puedo caer yo mejor a la gente? Esa pregunta te está alejando de caer mejor a la gente. Cuanto más lo intentes, peor. Porque te estás poniendo tú en el centro de una escena en la que tu papel es precisamente no estar en el centro. La simpatía es un talento con el que se nace No, no es verdad. No es un talento con el que se nace. Eso es lo que piensa mucha gente y no es cierto. Tampoco se trata de hacer un curso de técnicas de venta. La simpatía es simplemente lo que queda cuando dejamos de gestionarnos, cuando ponemos atención en la persona que tenemos delante, cuando hacemos que esa persona que tenemos delante se sienta bien estando con nosotros. Eso es todo. Eso es la simpatía.

28:07 Y esto significa dos cosas muy buenas. La primera es que no tenemos que convertirnos en nadie para ser simpáticos. Con la persona que eres ya vale siempre que pongas atención en la otra persona. Y la segunda es que no tienes que ser interesante. Solo tienes que estar interesado en la otra persona. Y eso está a tu alcance, está al alcance de todo el mundo. Otra cosa, esto va muy lento. Las relaciones no se pueden acelerar. Y por eso la última de las 11 leyes del libro es la paciencia. Un mensaje no te va a dar resultados un martes. Esto es acumulativo. Dentro de dos años tendrás alrededor un grupo de gente que apareció porque un día preguntaste algo de más y te quedaste a escuchar la respuesta.

28:54 No hay más, no tiene más secretos. Bueno, y antes de que te vayas, si algo de lo que has escuchado hoy te ha gustado, te ha interesado, no lo dejes solamente aquí. En Ideas en Acción, en mi comunidad en Patreon, tienes las ideas de cada episodio por escrito, tienes ejercicios para aplicarlas a tu día a día y tienes el oráculo. Mentor Virtual 24-7, entrenado con cientos de episodios, con muchísimos libros para ayudarte a pensar mejor en esas cosas que te preocupen. Esa conversación que llevas semanas evitando, esa relación que se ha enfriado, ese sitio donde no consigues ser tú, tienes el enlace en la descripción que te dejo abajo en la descripción del episodio. Te dejo todos los enlaces, como siempre. Nos escuchamos muy pronto, nos escuchamos en el siguiente episodio. Hasta entonces te mando un muy fuerte abrazo. Adiós.